jueves, 3 de septiembre de 2015

Crecimiento económico y consumo familiar: ¿subimos la parada?



La reciente identificación oficial de la existencia de un umbral de crecimiento económico que pudiera repercutir favorablemente en la economía familiar es, tal vez, la novedad más sugestiva –políticamente hablando- sobre “la actualización” en este año 2015. Una vinculación explícitamente cuantificada entre el crecimiento y su correspondencia con el consumo de los hogares es un elemento inédito en el discurso sobre “la actualización”. La pregunta clave sería entonces: ¿es tal umbral lo máximo a lo que podemos aspirar o deberían los científicos sociales ayudar a “subir la parada”? 

Mantener el estatus privilegiado que todavía se le concede a la meta de crecimiento económico en el marco de “la actualización” puede ser debatible, pero debe reconocerse que vincular directamente esa meta con un objetivo de mejora de la economía familiar resulta crucial(1). Desde una perspectiva estratégica, el consumo sustentable es el propósito de la actividad económica, mientras que el crecimiento económico es simplemente un medio para asegurar tal consumo. Lo que realmente le importa a la gente en Cuba es una mejoría tangible del consumo familiar –que desde hace años se encuentra deprimido y desigualmente distribuido- y no considero que pudiese interesar demasiado algo tan impalpable como una estadística global sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Hasta donde conozco, es la primera vez que oficialmente “se le pone un número” a la relación crecimiento-consumo familiar en el contexto de “la actualización”. Para ser preciso, lo que recientemente se ha cuantificado es una especie de umbral de crecimiento económico “pro consumo de hogares”, expresado en forma de un rango del 5 al 6 por ciento de la tasa de crecimiento anual del PIB. Ese es un paso positivo, pero cabe pensar que sería posible avanzar aún más mediante la adopción de una meta explícita de incremento del consumo de los hogares. 

Dotar a “la actualización” de tal meta explícita permitiría vincular directamente el interés de los ciudadanos a los parámetros del crecimiento económico, en vez de reflejar meramente un criterio de expertos relativo al PIB, como ha ocurrido hasta ahora. Ello contribuiría a la aquiescencia popular respecto a “la actualización”, y eso pudiera ser políticamente relevante. Es a eso a lo que llamo “subir la parada”. Obviamente el primer reto consistiría en poder identificar cuál debería ser esa meta de consumo de los hogares, tanto en sus aspectos cualitativos como cuantitativos. El segundo reto, mucho más importante, sería poder asegurar las medidas efectivas para materializar tal meta. El primer asunto es abordado en este trabajo; la segunda cuestión será tratada en un próximo texto.

El tema se torna particularmente interesante cuando se toma nota de que el anuncio del umbral antes referido se ha hecho dentro de un marco conceptual oficial que asume que el crecimiento económico en Cuba debe ser sustentable (en un sentido estrictamente económico) y que, a la vez, debe estar apoyado en el fomento de la inversión extranjera, algo que suscitaría interrogantes y polémica(2). Se estaría incursionando entonces en una de las áreas relativamente más estudiadas, e igualmente más controversial, de las llamadas ciencias económicas: las complejas relaciones entre variables macroeconómicas cruciales como consumo, ahorro, inversión y crecimiento económico. 

Es conveniente adoptar una perspectiva amplia de desarrollo cuando se discute el tema del crecimiento en Cuba. Apostarle a una expectativa desmedidamente concentrada en el crecimiento económico pudiera conducir a un error de cálculo. El crecimiento económico del país es importante, pero solo es una parte de la solución de la crisis. Pudiera haber crecimiento y sin embargo mantenerse una estructura económica que nunca conduciría al desarrollo. El crecimiento es necesario pero no resuelve automáticamente las carencias de la población. Favorece soluciones pero también puede generar problemas. Todo depende de cómo se conciba y de cómo se gestione, y eso siempre debe comenzar por el análisis de la evidencia disponible y del conocimiento que puede ser producido sobre esa base. 

Relación entre crecimiento económico y economía familiar: la experiencia reciente de Cuba. 

Hace aproximadamente diez años, el país experimentó una etapa de crecimiento económico apreciable, alcanzándose una tasa promedio superior al 9 por ciento anual durante el cuatrienio 2004-2007. La brevedad del periodo no permite determinar, de manera confiable, la significación estadística entre ambas variables (crecimiento y consumo de los hogares), pero lo que resulta evidente es que el elevado crecimiento coexistió entonces con una incoherente dinámica del consumo de los hogares(3). En realidad, el aumento del consumo se concentró en un “salto” anómalo en un solo año (2006).


Durante el periodo más amplio comprendido entre 1996 y 2007, cuando se registró una tasa de crecimiento económico promedio anual de 5,45 por ciento, es decir, dentro del umbral de crecimiento entre 5 y 6 por ciento que recientemente ha mencionado el gobierno cubano, se produjo un incremento promedio anual del consumo de los hogares del 4.14 por ciento. Para esa etapa, el análisis revela la existencia de significación estadística entre el crecimiento económico y el aumento del consumo de los hogares, aunque no se observa una significación estadística en sentido inverso, o sea, entre el incremento del consumo de los hogares y el crecimiento económico. Como contraste, el análisis estadístico del periodo aun mayor de 17 años -entre 1996 y 2013-, revela la ausencia de correlaciones significativas entre ambas variables, en cualquiera de las dos direcciones. 

Estos son los datos de los que disponemos. Una primera advertencia es que la carencia de significación estadística en la correlación entre crecimiento económico y economía familiar durante ciertos periodos de tiempo no es privativa del caso de Cuba. Eso también ocurre cuando analizamos a otros países. Una segunda advertencia es que lo que se ha aplicado es un análisis estadístico relativamente elemental que solamente incluye dos variables, cuando en realidad la complejidad del sistema económico se manifiesta en la coexistencia de muchas variables que pudieran influir simultáneamente sobre otras variables, en grados distintos. Finalmente, y esto es crucial entenderlo, los análisis estadísticos (inclusive los más elaborados) explican correlaciones pero no causalidades. Para ello haría falta una teoría y no simplemente un instrumento estadístico.

Considerando las notas de cautela anteriormente mencionadas, el examen de la estadística relativa a la relación entre crecimiento económico e incremento del consumo de los hogares en Cuba, durante los aproximadamente últimos 20 años, indica lo siguiente:


a) La correspondencia entre crecimiento económico y dinámica de consumo de los hogares no fue coherente durante el breve periodo de alto crecimiento promedio anual superior al 9 por ciento.

b) El periodo relativamente largo de crecimiento económico, con una tasa promedio anual entre 5 y 6 por ciento, mostró significación estadística en relación con la dinámica positiva del consumo de los hogares

c) Un periodo de tiempo más amplio de crecimiento económico inferior al 5 por ciento no reveló correlaciones significativas entre crecimiento económico y el consumo de los hogares.

Resumiendo: el análisis de la evidencia “no confirma” la hipótesis del umbral del 5 al 6 por ciento, pero permite “no rechazarla”. Parece una diferencia un tanto rebuscada, pero es importante entenderla(4). Desde un punto de vista técnico, esto último es lo que puede ofrecer el análisis estadístico utilizado. En cualquier caso, la eventualidad de no tener argumentos estadísticos para refutar la noción del umbral es un buen comienzo para seguir avanzando en la búsqueda de posibles soluciones. 

¿Qué nos dice la experiencia internacional?

Los economistas han convertido en un amplio campo de estudio el intento por identificar si el gasto de consumo -de los hogares y del gobierno- es el resultado del crecimiento económico, o si es el gasto de consumo el que engendra crecimiento económico. Esto incluye la pregunta adicional acerca de si existe una relación de causa-efecto en ambos sentidos entre esas dos variables macroeconómicas y no solamente posibles causalidades unidireccionales. Se trata de un área de estudio muy concurrida y también muy polémica(5). 

Con el propósito de simplificar la presentación de este punto intentaré exponer, de manera escueta, lo que nos revela tanto la teorización como el estudio empírico sobre la relación entre crecimiento económico y economía familiar en otros países: 

- La relación entre crecimiento económico y consumo de los hogares no solamente es importante en un sentido teórico sino, sobre todo, desde el punto de vista práctico de las políticas públicas. El crecimiento económico continúa siendo en casi todas partes la preocupación central de las políticas macroeconómicas (y de los ministerios de economía) y, por tanto, el gobierno requiere de herramientas conceptuales que faciliten la adecuada gestión de las variables macroeconómicas. 

- El análisis sobre la relación entre crecimiento económico y consumo de los hogares debe ser entendido en el contexto más amplio de las correlaciones entre las principales variables macroeconómicas (crecimiento, ahorro, inversión, consumo de los hogares, consumo del gobierno, y saldo de exportaciones). Los investigadores adoptan diferentes posiciones respecto al tema, dependiendo de los resultados empíricos obtenidos y de los diversos enfoques teóricos utilizados(6).

- Además de los análisis que intentan explorar las posibles correlaciones directas entre crecimiento económico y consumo de los hogares, existe otro tipo de análisis conocido como “contabilidad del crecimiento” (growth accounting) que busca explicar el crecimiento económico a partir de los llamados factores “determinantes” del crecimiento –capital, trabajo, y Productividad Total de los Factores (PTF)- y en el cual el consumo (el de los hogares y el del gobierno) no es concebido como un factor “determinante” del crecimiento. Esta vertiente analítica se basa en considerar que el consumo no incrementa la oferta y que, por tanto, no genera directamente crecimiento económico(7).

- Desde esa perspectiva, lo que resulta crucial para generar crecimiento económico es la tasa de inversión. Aquí existe un área de polémica interesante, pues hay expertos que consideran que en el caso de los países subdesarrollados el crecimiento económico es “halado” por el consumo, principalmente porque el peso porcentual del consumo en las economías subdesarrolladas es relativamente elevado, entre el 70 y 75 por ciento del PIB(8).

- En términos comparativos, la relación entre crecimiento económico y gasto de los hogares ha sido menos estudiada que la relación entre el crecimiento económico y el gasto del gobierno. Sobre este último tema existe una amplia literatura científica(9).

- Desde el punto de vista del análisis de los datos estadísticos, no es posible establecer generalizaciones a nivel internacional acerca de la significación estadística de las relaciones entre ambas variables, ni sobre el sentido de las posibles causalidades. El análisis de datos revela situaciones muy disímiles al respecto. De hecho, las relaciones entre las variables se modifican para un mismo país dependiendo del periodo de análisis. En algunos casos las correlaciones son significativas en el corto plazo pero no en el largo plazo, y en otros casos sucede lo contrario. Esto se explica porque cada país y cada etapa económica es diferente y, por tanto, el peso relativo de cada variable macroeconómica puede experimentar modificaciones. 

- El estudio de las relaciones entre el crecimiento económico y el consumo de los hogares ha recibido un impulso reciente a partir del interés causado por el propósito del gobierno de China de desarrollar el consumo interno como parte de una estrategia más sustentable de crecimiento económico en ese país. Durante las últimas tres décadas, China ha sido el país que simultáneamente ha tenido las mayores tasas de crecimiento económico del mundo y las mayores tasas de crecimiento del consumo de los hogares, con promedios anuales de 9,8 por ciento para el crecimiento del PIB y de 8,6 por ciento para el consumo de los hogares(10). Sin embargo, desde la adopción del 12vo Plan Quinquenal aprobado en marzo de 2011, el gobierno chino ha desplazado el acento desde la tasa de crecimiento hacia la calidad, el carácter balanceado y la sustentabilidad del crecimiento(11).

- El creciente interés por China ha estimulado una serie de estudios enfocados hacia la comparación de casos que han tenido procesos de cambio relativamente similares al de China, como pudiera ser Vietnam(12), y también ha motivado análisis orientados hacia la manera en que la relación entre crecimiento y consumo de los hogares se han relacionado en los países con más alto crecimiento económico del mundo. 

- Una observación que es resaltada por los estudios comparativos es que en la economía contemporánea no existen países con una alta tasa de crecimiento del consumo de los hogares que tengan una baja tasa de crecimiento económico. Esto se observa con independencia del peso relativo porcentual que pueda tener el consumo en la composición del PIB(13).

Las posibles implicaciones para Cuba de todo lo anterior es que resulta razonable adoptar la noción del umbral de crecimiento “pro consumo de hogares”. Por una parte, el análisis estadístico de la experiencia reciente del país permite “no rechazar” la idea del umbral y, por otra parte, los estudios a nivel internacional indican que bajo ciertas condiciones el crecimiento económico impulsa el consumo de los hogares y también muestran que la dinámica del consumo de los hogares pudiera contribuir al crecimiento económico. 

La única advertencia importante es que se trata de un tema en el que las generalizaciones no son adecuadas porque las circunstancias específicas de cada país y de cada momento son cruciales para poder explicar las correlaciones precisas entre las variables macroeconómicas. Por tal razón, se necesita de “modelos explicativos” basados en un estudio de cada realidad concreta y por tanto las políticas resultantes deben ser altamente “contextualizadas”. 

Hacia una meta del crecimiento del consumo de los hogares en Cuba: una propuesta concreta.

El propósito de adoptar metas económicas tiene que ver menos con la intención de cuantificar una aspiración que con la necesidad de darle un seguimiento adecuado a la implementación de las políticas públicas. Las metas desempeñan un importante papel en la detección de desviaciones y en la consecuente adopción de medidas correctivas, adaptación de las metas, e inclusive el reemplazo de las mismas. En ese sentido, “la actualización” necesita tener metas económicas que sean simultáneamente ambiciosas y realistas; y técnicamente rigurosas pero comprensibles para el ciudadano común. Diseñar metas económicas es un ejercicio que rebasa la política económica, pues es también una manera de definir la política social de “la actualización”.

El planteamiento central de este texto es que la identificación reciente de un umbral de crecimiento “pro consumo de hogares” es positivo pero insuficiente y que, consecuentemente, “la actualización” debería adoptar metas explícitas para el incremento del consumo de los hogares. Obviamente, el bienestar de las familias también depende de una serie de componentes del “consumo del gobierno” (por ejemplo: el gasto público en educación y servicios de salud), pero el acento de este trabajo recae sobre el consumo de los hogares y es alrededor de este componente del consumo que pongo sobre la mesa una propuesta concreta de metas. 

Desde el punto de vista cualitativo, se sugiere que “la actualización” adopte una meta de “tasa de crecimiento sustentable del consumo de los hogares”, que estaría basada en las siguientes premisas:

a) La prioridad económica de “la actualización” no debe ser definida dogmáticamente a partir del énfasis en desplegar las fuerzas productivas mediante la máxima tasa de crecimiento posible del PIB. 

b) La prioridad económica de “la actualización” debería definirse a partir de una concepción integral del desarrollo que, además de la expansión de las fuerzas productivas, incluya consideraciones relativas al medio ambiente y a la inclusión social. Desde esa óptica, el crecimiento económico no es percibido de manera “maximalista” sino de modo sustentable, en un sentido amplio.

c) “La actualización” debe adoptar metas económicas que puedan orientar claramente la manera en que los beneficios del crecimiento económico pueden ser compartidos por toda la sociedad, especialmente para evitar “dejar atrás” a determinados grupos sociales. La meta propuesta en este texto permite dar cuenta del progreso del consumo de los hogares a nivel de toda la población (objetivo agregado) y también es compatible con la conversión de principios de justicia social en metas cuantificables para el beneficio de los segmentos pobres de la población (objetivo de equidad).

Desde el punto de vista cuantitativo, la meta propuesta de una “tasa de crecimiento sustentable del consumo de los hogares” parte de la premisa empírica de que es posible sostener una tasa promedio de incremento anual del 4,14 por ciento del consumo de los hogares en Cuba cuando el crecimiento económico registra una tasa promedio anual del 5,45 por ciento de manera continuada durante varios años, tal y como ocurrió entre 1996 y 2007. Por esa razón se asume como plausible la probabilidad de que tasas promedios de crecimiento del PIB de entre 5 y 6 por ciento pudieran ser compatibles con tasas de incremento promedio anual del consumo de los hogares en un rango entre 4 y 4,5 por ciento(14). 

El horizonte temporal sugerido para la meta es el periodo entre 2015 y 2030, el cual no es solamente un plazo lo suficientemente largo como para permitir la materialización de cambios en los patrones de consumo de los hogares, sino que también coincide con el ciclo de la nueva agenda internacional de desarrollo post-2015.

La meta propuesta quedaría entonces formulada de la siguiente manera:

Mantener una tasa promedio anual del 4,5 por ciento de crecimiento sustentable del consumo de los hogares hasta el año 2030, asegurando que se duplique el consumo del 40 por ciento más pobre de los hogares para el año 2025 y que se duplique el consumo del 10 por ciento más pobre de los hogares en el año 2022.

La meta propuesta incluye, por tanto, un “objetivo agregado” y dos “objetivos de equidad”:

“Objetivo agregado” relativo a toda la población:


- “tasa promedio anual del 4,5 por ciento de crecimiento sustentable del consumo de los hogares hasta el año 2030” (es decir, que la posibilidad de poder duplicar el nivel de consumo promedio de los hogares en Cuba tomaría aproximadamente el transcurso de una generación).

“Objetivos de equidad” relativos a los segmentos pobres de la población: 


- “Duplicar el consumo del 40 por ciento más pobre de los hogares para el año 2025” (asume una tasa de incremento promedio anual de 7,2% del consumo de los hogares para ese grupo de la población)

- “Duplicar el consumo del 10 por ciento más pobre de los hogares en el año 2022” (asume una tasa de incremento promedio anual de 10,4 por ciento del consumo de los hogares para ese grupo de la población)



El gráfico permite apreciar que, en esencia, se trata de una propuesta de “varias velocidades” en relación con el consumo de los hogares, con tasas de incremento del consumo de los hogares más pobres que son superiores al incremento promedio del consumo de todos los hogares. En ese sentido, se trata de metas con acento transformativo porque el objetivo es utilizar el crecimiento económico no simplemente para incrementar el consumo en general sino para modificar el patrón de consumo en beneficio de los ciudadanos más pobres. De ese modo, la asimetría en las tasas de incremento del consumo para cada conjunto seleccionado posibilita convertir directamente una meta de planificación económica en un mecanismo de política social. 

Resumiendo, la propuesta permite transformar el umbral “pro consumo de hogares” del 5 al 6 por ciento de crecimiento del PIB en una meta específica de incremento del consumo de hogares que incluye tanto consideraciones agregadas como de equidad. Permite identificar las metas concretas que serían necesarias para que los beneficios del crecimiento económico esperado no eludieran a los más pobres y facilita “ponerle un número” al discurso sobre la justicia social, posibilitando con ello “subir la parada” en el contexto del diseño de “la actualización”.

El estado deprimido del consumo familiar en Cuba no es un fenómeno con fecha de caducidad exógena. Es una falla sistémica interna que tiene que ser resuelta mediante políticas activas que se guíen por metas específicas.

Notas

(1). La identificación del umbral, revelada por Marino Murillo, Ministro de Economía de Cuba, durante la primera jornada de la sesión plenaria del X Congreso de la UJC fue reportada en la prensa cubana de la siguiente manera: “para que el cambio se vea en la economía familiar, debe mantenerse aumentando al menos un 5 o 6 por ciento durante varios años”. Juventud Rebelde. “Los motores calientes”. 18 de julio del 2015. 
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2015-07-18/los-motores-calientes/

(2). El término “crecimiento sustentable” es polémico pero en general incorpora la dimensión medio-ambiental y más recientemente la dimensión de equidad social. Sin embargo, en la identificación concreta del umbral antes mencionado, la referencia a lo “sustentable” parece referirse de manera más limitada a una sustentabilidad esencialmente vinculada al plano económico, a la relación entre variables macroeconómicas que se requiere para que el crecimiento pueda superar por sí mismo los escollos que pudiesen aparecer y que permitiesen que el crecimiento pudiese seguir avanzando. La prensa reportó que el ministro de Economía de Cuba expresó: “Hemos estudiado los modelos económicos de muchos países y los que más han crecido son los que se sostienen por sí mismos”. Ver Juventud Rebelde. “Los motores calientes”. 18 de julio del 2015.http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2015-07-18/los-motores-calientes/. Sin embargo, el peso adjudicado en el mismo discurso a la inversión extranjera plantea un problema pues la inversión extranjera es, por definición, una variable “externa” sobre cual, en general, existe un margen limitado de acción por parte de las autoridades nacionales.

(3). He tomado nota de la polémica alrededor de la confiablidad de las estadísticas macroeconómicas oficiales de Cuba pero son esas las cifras que he utilizado. Durante la preparación de este artículo, el autor aplicó una herramienta de análisis estadístico llamada “test de Granger” que es ampliamente utilizada en los estudios sobre la relación crecimiento económico- consumo para identificar la significación estadística entre ambas variables. Se usaron diversos subconjuntos de datos, reflejando periodos distintos en la evolución de ambas variables en Cuba desde 1996. En el caso del crecimiento se utilizó el indicador “tasa de crecimiento del PIB a precios constantes base 1997” y para el consumo se utilizó el indicador “consumo de hogares a precios constantes base 1997”. Los datos fueron tomados de dos documentos: ONE, “Serie de Cuentas Nacionales de Cuba 1996-2007”, http://www.one.cu/publicaciones/07cuentasnacionales/PIB/Cuba%20Series%20Cuentas%20Nacionales%201996%202007.pdf, y ONE Series Estadísticas 1985- 2013. http://www.one.cu/series2013.htm. El “test de Granger” se estimó utilizando un calculador “en línea”. Wessa, P. (2015), Free Statistics Software, Office for Research Development and Education, version 1.1.23-r7, URL http://www.wessa.net/ 

(4). El instrumento de análisis aplicado (test de Granger) no “valida” ni permite “explicar” la noción sobre la existencia de un umbral de crecimiento continuado del 5 al 6% anual que pudiera incidir positivamente en el consumo. En términos precisos, el análisis efectuado permite “no rechazar” la hipótesis del umbral. El “test de Granger” lo que hace es identificar un criterio que posibilita rechazar la llamada “hipótesis nula” del test que consiste en asumir que no existe correlación entre las variables. Montero. R (2013): Test de Causalidad. Documentos de Trabajo en Economía Aplicada. Universidad de Granada. España. http://www.ugr.es/~montero/matematicas/causalidad.pdf

(5). Un excelente resumen del tema puede ser consultado en Sakib-Bin-Amin,“Causal Relationship between Consumption Expenditure and Economic Growth in Bangladesh”, World Journal of Social Sciences Vol. 1. No. 2. May 2011 Pp.158 – 169. http://www.wjsspapers.com/static/documents/May/2011/12.Sakib.pdf

(6). De hecho, las discusiones alrededor de la llamada “función del gasto de consumo” ocuparon un lugar prominente en las ciencias económicas del siglo XX, como revelan los trabajos de Keynes, Friedman y Modigliani, por solo citar los casos más conocidos.

(7). En ese caso se asume que el consumo incrementa la demanda pero que no todo aumento de la demanda se convierte automáticamente en un incremento de la oferta.

(8). Mishra, P.K. “Dynamics of the relationship between real consumption expenditure and economic growth in India”. Indian Journal of Economics and Business. 12/01/2011 http://www.freepatentsonline.com/article/Indian-Journal-Economics-Business/278509633.html

(9). Landau, D 1986, “Government Expenditure and Economic Growth in the Less Developed Countries, an Empirical Study for 1960-80” Economic Development and Cultural Change, Vol.35, No.1, pp. 36-75; Ram, R 1986, “Causality between Income and Government Expenditure: A Broad International Perspective”, Public Finance, Vol.41, No.3, pp.393-414; Dogan, E 2006, “Government Expenditure and National Income: Causality test for five South East Asian Countries”, International Business and Economics Research Journal, Vol.5, No.10, pp.49-58.

(10). John Ross, “Investment can lift China’s consumption”, sección de blogs, Financial Times, 24 de septiembre de 2010. http://www.ft.com/intl/cms/s/0/bcc8d89e-c773-11df-aeb1-00144feab49a.html#axzz3gnkjQy65

(11). Eswar Prasad. “The path to sustainable growth in China”. 22 de Abril de 1015. http://www.brookings.edu/research/testimony/2015/04/22-sustainable-growth-china-prasad

(12). DO Minh Kien y ZHANG Rui, “The Granger Causality Relationship Between Household Consumption and GDP of Vietnam and China”, Eastern Academic Forum, 2013, http://www.seiofbluemountain.com/upload/product/201410/2014mid3c12.pdf 

(13). John Ross, “The relation of consumption and investment in China”, 30 September 2010, http://ablog.typepad.com/keytrendsinglobalisation/2010/09/the-relation-of-consumption-and-investment-in-china.html

(14). No se trata de un supuesto “robusto” y mucho menos se trata de una predicción. Simplemente indica rangos posibles a partir de patrones estadísticos ya observados en la reciente experiencia de Cuba.

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