domingo, 29 de mayo de 2016

CUBA AÑO 2025. Prólogo

Por Humberto Herrera Carles

Este libro, que hoy se publica el prólogo,  ha tenido un gran impacto en el ámbito académico de nuestra patria , por lo que he decidido publicarlo por partes para que el gran publico lo conozca, estudie, y medite, ahora que vamos a discutir la Conceptualización del Modelo.


Premio Literario Casa de las Américas 2015
Ensayo de tema histórico-social

Juan M. Ferran Oliva
Entregada la propuesta en Julio  de 2014
PREMIACIÓN en Enero 29 de 2015
Jurado: Zuleica Romay, de Cuba. Marta Harnecker, de Chile. Alfonso Múnera, de Colombia.



La búsqueda de un nuevo modelo económico cubano despierta expectativas. Su alcance pudiera establecer una frontera con la emblemática media centuria anterior, o simplemente, perpetuarla con modificaciones cosméticas. Es una coyuntura trascendente que invita a la reflexión. Conviene  repasar lo acaecido  y  escudriñar el futuro.

Desde hace unos pocos años el slogan político de moda en Cuba es el nuevo modelo económico. Ha de basarse en los lineamientos de la política económica y social que fueron el leitmotiv del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrado en abril de 2011. El evento se celebró de manera diferida tras saltar el turno en dos ocasiones.  En las perspectivas surgidas en torno a su celebración influyó el desconcierto y el anuncio de transformaciones importantes. Estas últimas apuntan  hacia un nuevo modelo económico cubano, que es aún una aspiración… y una incógnita. El evento tuvo lugar a 52 años del inicio de la Revolución, un medio siglo convencional no circunscrito puntualmente a 18.250 días. Dentro de él – debidamente tropicalizado - se inscribe el período de  economía centralizada de corte soviético. Es el modelo que se intenta cambiar.

El presente ensayo se ha dividido en  capítulos con subtítulos de regusto bíblico; Génesis,  La Tierra Prometida, El Paraíso Perdido, el mesías, el éxodo, los Apóstoles  y las profecías.   Se toman prestados con intención simplemente retórica. Disculpen la licencia los cristianos y los judíos. En ellos se recorre brevemente el pasado y se aventura un futuro con horizonte en el año 2025.  En esa fecha se cumple medio siglo de la implantación del modelo de economía centralmente planificada. Hasta 1975 se llevaron a cabo las transformaciones revolucionarias en medio de un idealismo desbordado. En lo adelante siguió una evolución del modelo soviético interrumpida poco antes de 1990. Siguieron años de cosmética de ocasión intentando salvar lo que se consideraba la verdad absoluta, según los manuales al uso. Actualmente, de regreso del baile de las ilusiones, se intenta un modelo redentor que conserve, al menos, los objetivos básicos de la Revolución..

En un anexo se exponen tres demostraciones basadas en las tercas cifras. Van en cuerpo aparte para no turbar a quienes eluden el áspero lenguaje de los números. 

El tema introduce al autor, furtivamente,  en el ámbito de los cubanólogos, especie aún no entrada en extinción. Su gama es amplia; va desde los paparazzi intelectuales que exageran lo malo e ignoran lo bueno, hasta el extremo contrario de los inclinados a adornar la verdad y glosar sobre el mejor de los mundos posibles. Entre ambos extremos navega la objetividad.

En una ocasión Churchill afirmó que el capitalismo constituía la más injusta forma de distribución de la riqueza, mientras que el socialismo representaba una repartición equitativa de la pobreza. La anécdota evidencia el proverbial  conservadurismo de Sir Winston.  Pero aún en 1965, fecha en que falleció, los países que ostentaban la etiqueta de comunistas no se caracterizaban por la abundancia productiva. En consecuencia - mordacidades aparte- no podían repartir otra cosa que no fuera la escasez.

Cierta o falsa, se puede extraer una moraleja de esta virulenta anécdota. Las naciones que aspiran a concretar un modelo socialista han de hacerlo sobre una sólida base económica. De otro modo caerán en la situación caricaturizada por el célebre ex ministro británico. Dichos países han de optar por el desarrollo económico y mostrar que los cambios revolucionarios deben implicar aumentos de la productividad social y mejoras en la calidad de vida. Ello ocurrió en el esclavismo respecto a la comunidad primitiva y posteriormente se repitió en el feudalismo y el capitalismo. El socialismo, preámbulo teórico del  aún utópico comunismo, no puede ser una excepción  y debe alcanzar niveles de consumo consecuentes con el superior desarrollo económico que alcance  ¿Hasta que punto se ha logrado ello? 

Las lecciones de la historia consisten en perpetuar  lo positivo y rechazar  lo negativo. Pero las decisiones políticas están atenazadas por principios y restricciones.  En Cuba son abundantes y, consecuentemente, las expectativas derivadas de los Lineamientos son resbaladizas y ofrecen poco asidero a pronósticos. No obstante, con los elementos disponibles no se debe soslayar esta posibilidad. Es lo que se intenta en las paginas que siguen.

Juan M Ferran Oliva

La Habana, julio  de 2014. 

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