miércoles, 15 de junio de 2016

Libro "Cuba año 2025".Parte VI

Por Juan M Ferran Oliva, 



La inversión extranjera

La inversión extranjera  capitalista fue una alternativa poco atractiva para el socialismo de corte soviético. Era considerada portadora de valores burgueses y eventual cabeza de playa de  lesiones a la soberanía.

Los eventos posteriores a 1990 indujeron al gobierno cubano a revisar su política respecto a la inversión extranjera. Además del propio comedimiento al respecto, conspiraban contra tal eventualidad las restricciones derivadas del bloqueo norteamericano y la calificación de capital de riesgo atribuida a los negocios extranjeros en  Cuba.

Un decreto en 1982  ya había regulado las formas de asociación extranjera permitidas en el país[1]. En 1995 fue ampliado su alcance[2]. El  propósito de la Ley 77, como se llamó, era  propiciar el  desarrollo de sectores y regiones priorizadas, encontrar financiamiento y mercados externos y sustituir importaciones. En general se orientaba hacia la solución de problemas concretos. El proceso de adaptación entre el Estado y los inversionistas foráneos no estuvo exento de dificultades. No obstante, la legislación aprobada no establecía impuestos desmedidos y garantizaba la repatriación de dividendos. Los incentivos se valoraron casuísticamente en dependencia del interés nacional.

Fueron adoptados como formas de inversión las asociaciones económicas internacionales (empresas mixtas), los contratos de administración hotelera, los contratos de administración de producciones o servicios y las producciones cooperadas.

A fines del 2009 se registraban 307 negocios extranjeros vinculados a Cuba en alguna de esas modalidades. El 71% eran  empresas mixtas en las que el Estado cubano cuenta, al menos, con el 51% del capital. Llegaron a rozar la cifra de 400  pero en el año 2002 la tendencia creciente se interrumpió. Su disminución posterior es achacada a incumplimientos del objeto social o en cuantías de exportación, negocios con pérdidas y otras causas. También se produjo una reorganización por parte del gobierno cubano a partir de 2003. En los tres años anteriores a 2010  destaca la incorporación de empresas venezolanas[3] que actualmente representan el 15% del total. En primer lugar continua  España con un 27%, seguida de Canadá, Italia y un conjunto variado de otras procedencias. Por sectores, el turismo es el más favorecido. Le siguen la producción agroalimentaria, el petróleo y la petroquímica seguidas de un conjunto de actividades variopintas.

Además de las empresas mixtas, en un segundo lugar, se hallaban los contratos de administración hotelera que representaban el 22% de las firmas extranjeras radicadas en la isla. Se dedicaban a buscar mercado y a organizar el producto turístico. En 1990 el 10% de las 12.866 habitaciones disponibles en hoteles estaban bajo esta modalidad. En 2009 la proporción aumentaría a un 51% de las  49.000 habitaciones en aquel momento[4].

El resto de los negocios con extranjeros consistió en contratos de administración de producciones y servicios, y producciones cooperadas[5]. Estas últimas se iniciaron con fuerza y llegaron a 441 al cierre de 2003, pero a partir del siguiente año se acentuó su depuración y  en 2009 sólo había  14 contratos. Causas de la reducción han sido los resultados económicos inadecuados u otras de carácter subjetivo por parte de los operadores, pero en buena medida el cambio de la política cubana respecto a estas empresas y de su papel en el desarrollo de la economía.

Sobre la inversión extranjera en general expresa  un experto en el tema[6]

Es importante reconocer que transcurridos 19 años de la nueva presencia de los capitales extranjeros en Cuba, y a pesar de la disminución de la cantidad de negocios que estaban funcionando, estos han llegado a un proceso de maduración con resultados positivos; por ejemplo, las Asociaciones Económicas Internacionales (AEI) han aumentado constantemente sus indicadores de ventas totales de bienes y servicios, que alcanzaron en el 2008 los casi 5 300 millones……las exportaciones ascendieron a 1 916.1 millones, mientras los ingresos directos al país totalizaron los 1 069 millones. Se puede confirmar la aplicación rigurosa de la política de selectividad del gobierno en la inversión extranjera al contar con menos Asociaciones Económicas Internacionales anualmente y continuar creciendo en los indicadores económicos fundamentales…..

Argumenta dicho especialista que las empresas disueltas no han sido de una magnitud significativa que afectara el desempeño general de la economía. Añade que las existentes mejoran constantemente su eficiencia y productividad, y que son además de resultados económicos voluminosas. Subraya que en este tipo de empresas existe una gran concentración; es decir, no más de 7 negocios establecidos representan más del 80 % de las ventas, y por ende de las exportaciones. Destaca que las ramas nacionales de mayor crecimiento económico de los últimos años, están asociadas a negocios de distinta índole con el capital extranjero, llámese bebidas, tabacos, níquel, petróleo, jabonería y perfumería, y turismo entre otras.

Entre los numerosos inversionistas extranjeros que acudieron a la apertura cubana los hubo de todo tipo y entre ellos los aventureros que esperaban beneficiarse en el rio revuelto de aquellos años. Pero también se presentaron oportunidades serias. Quizás el caso más notorio sea el de la entidad canadiense Sherrit incorporada a la industria del níquel y a empresas energéticas. Pudiera asimismo  citarse a Aguas de Barcelona involucrada en importantes proyectos operativos en los acueductos de Varadero y La Habana, y  Suchel Camacho en el negocio de jabonería y perfumería. No fueron las únicas.

En las ligas menores, hubo también pequeños negocios positivos para el país. Algunos se malograron debido a la falta deliberada de apoyo estatal. Un testimonio personal recogido por el autor de este ensayo constituye un ejemplo, lamentablemente no único[7]. La Granja Piscícola de la Badia de Roses SA, Girona, Catalunya, estableció una  joint venture  para la producción de angulas. Este alevín, muy apreciado por los gourmets, tiene gran demanda y alcanza precios altísimos en el mercado. El socio catalán aportaba la rara tecnología,  capital, transporte y mercado. Cuba contribuía con un pedazo de costa y alguna fuerza de trabajo. El negocio funcionó bien pero con posterioridad al año 2002 se produjo una situación de impago de utilidades al asociado extranjero. Éste, finalmente, se retiró y el negocio desapareció.  Es la versión del inversionista.

Cambios estructurales

Las timoratas reformas al modelo centralizado iniciadas después de 1993 posibilitaron la sobrevivencia. El principal resultado fue el cambio de la estructura de la economía externa cubana. En 1958 el azúcar representaba el 71% de las exportaciones. Su peso se incrementó a un 90% en 1975 y aún absorbía el 82% en 1985. Esta proporción obedecía a cantidades, pero también a precios favorecidos[8]. Diez años más tarde - en 1995- se había reducido a un 23% y después osciló hacia abajo.

Los servicios, el turismo entre ellos, sólo participaban en un 11% de las exportaciones en el año que antecedió al triunfo revolucionario. En los 30 años siguientes tendieron a descender. Pero en 1995 acapararon el 52% de la estructura exportadora. En los años que corren su peso es de más de un 67%.
El turismo se ha colocado en el primer lugar como captador de divisas y en segundo se hallan los ingresos en MLC de la población, ambos del capitulo de servicios. Estos últimos tienen que ver con las remesas, pero también con los ingresos en divisas que por distintas vías llegan a manos de los residentes en Cuba.

Ilustración 1 Peso específico de la exportaciones.. A partir de 1990 el turismo y los ingresos de MLC adquirieron una proporción mayoritario. Elaboración propia con datos de ONE



Detrás viene el azúcar. La inseguridad que muestran sus cifras de producción y exportación la colocan en una situación vacilante. Entre los demás renglones destaca el níquel que absorbe alrededor del 10% de los ingresos brutos en divisas del País. El resto, con menos peso individual, no deja de tener importancia como conjunto. La práctica irá definiendo cuales son los que deben desarrollarse e integrar el paquete diversificado de especialidades.

El modelo externo ha cambiado. La  Ilustración 1 muestra la espectacular evolución de su estructura en las que ahora destaca el liderazgo de los servicios en lugar de las mercancías como ocurría en el antaño aún cercano.

El país diversificó efectivamente sus renglones de exportación antes de 1990, Estos elementos diferencian el modelo actual y futuro del anterior a 1958.  En lo referente al surtido exportable ahora tiene a su favor una mayor diversidad de renglones: los huevos han sido colocados en varias canastas. Sólo que quizás aún sean pocas.

En las exportaciones tradicionales como el níquel, los cítricos, la pesca, el tabaco, el café, etc., la limitante son los factores productivos no ampliables como la tierra, los depósitos minerales y las áreas de pesca. Sus  crecimientos, en lo fundamental,  deben ser verticales, derivados del aumento en los rendimientos.

Lamentablemente las medidas emprendidas fueron ralentizadas. Prevaleció la idea de un socialismo lastrado aún por el dogmatismo. El afán centralizador se impuso y, finalmente, la economía cayó en terreno pantanoso.

Retroceso de la reforma

En el entorno de 1999 apuntó una contumaz involución. Las asociaciones mixtas fueron reducidas y eliminados los negocios inmobiliarios extranjeros. Se redujo el número de empresas cubanas autorizadas a realizar operaciones directas de comercio exterior. Se revivió la animosidad hacia el trabajo por cuenta propia. La marcha atrás se evidenció claramente en el 2004 con la proliferaron de medidas centralizadoras.

Durante medio siglo, de una forma u otra, la población quedó vinculada a la omnímoda economía estatal. En tales condiciones  arraigaron hábitos, creencias y formas de actuar preñadas de dogmatismo. Se originaron un conjunto de regulaciones atípicas, algunas justificables, otras no. Muchas devinieron absurdas.  Pueden citarse, entre otras, las restricciones a las salidas definitivas del país y la expropiación de sus bienes a quienes lo hacían de forma legal o ilegal; la marginación de los creyentes religiosos, de los indiferentes o inconformes y de los homosexuales; la prohibición de vender viviendas y transferir la propiedad de vehículos particulares comprados después de 1959; la ilegalización de la  tenencia de divisas extranjeras; las restricciones al ejercicio de trabajos y negocios pequeños por cuenta propia. No son las únicas y pudiera dedicarse todo una capitulo a glosarlas. A ello habría que sumar las obligaciones tácitas que identificaban al buen revolucionario, sublimado en la condición de militante del Partido.  Quien no atendía estos preceptos reducía sus opciones de trabajo. Tal maraña de condicionantes sugieren una sociedad en la que  todo lo que no estaba prohibido, era obligatorio[9].

Metodología del pib cubano

No fue hasta  el años 2005 que el PIB  cubano alcanzó el teórico tope de 36.000 millones pesos antes citado (se desarrolla en el Anexo 3).  En el 2009, sólo cuatro años más tarde, se lograban algo más de 46.000 millones ps, lo que parece negar la asintótica cifra. Sin embargo en el interregno de 15 años iniciado en 1990 se produjeron incidencias metodológicas que probablemente modificaron los resultados.

La estadística oficial cubana no ha sido pródiga. En ocasiones a causa de la necesidad de defenderse de agresiones y en otras por razones de recato informativo o deficiencias administrativas[10]. Tras varias etapas más o menos irregulares, en 2001 el redivivo Anuario Estadístico de Cuba (AEC) comenzó a referirse al Producto Interno Bruto, PIB, siguiendo  la metodología de las Cuentas Nacionales de Naciones Unidas (SCN) y tomando como base a 1997 para los cálculos a precios constantes. El anterior Producto Social Global (PSG) fue transformado a PIB siguiendo las recomendaciones internacionales para la conversión del SBEN al SCN, la adopción de criterios metodológicos específicos….. y el completamiento de información sobre servicios, dadas las diferencias conceptuales en el alcance de la producción económica en ambos sistemas de medición[11].

En la nueva estructura administrativa de la época esta tarea correspondía a la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Su circulación estaba aún sujeta a limitaciones pudorosas. Con posterioridad mejoró y amplió su divulgación y ya en 2006 aparecían en INTERNET. La Edición 2009 del Anuario Estadístico de Cuba 2008, (ONE), es relativamente generosa en información.

Tanto la recién estrenada serie del PIB como la anterior del PSG fueron cuestionadas por especialistas en el extranjero. En diciembre de 1996 la Junta Central de Planificación de de Cuba (JUCEPLAN), a través de su titular, anunció que a fines de ese año la economía habría crecido un 7,8%. Ello significaba que cesaba la crisis que tocara fondo con el PIB de 20.411 millones ps de 1993. Apuntaba la recuperación[12]. En ese año también se produjeron fenómenos adversos a la economía: el ciclón Lili azoto la isla y ocasiono daños cuantiosos en la agricultura, agravados por los apagones. El precio del petróleo aumentó y redujo las posibilidades de importación.

Cubanólogos  expresaron dudas sobre la tasa del 7,8% que algunos consideraron milagrosa, junto con todo el sistema de cuentas nacionales cubanas[13]. La antigua serie del PSG ya había sido objeto de debate académico internacional en la década de los 80. Resurgía en los 90 con la conversión al sistema de Cuentas Nacionales y su PIB, sobre cuyo método de conversión consideraban que no existía información suficiente. La crítica argumentaba la dificultad en calcular el producto creado en el sector no estatal que se ampliaba en los 90, así como las dudas sobre el procedimiento aplicado para deflacionar las cifras y la tasa de cambio utilizada[14].

A su vez, en Cuba, el método de las Cuentas Nacionales despertaba reservas. La dirección del país consideraba que dicho procedimiento subestimaba los logros en el aspecto social y, en consecuencia,  las comparaciones no resultaban del todo favorables a una buena imagen de la gestión económica. En el 2003 la metodología se modificó internamente al añadírsele al PIB los servicios gratuitos y los subsidios en precios a la población. El resultado fue un salto en los indicadores. Inmediatamente surgieron discrepancias con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).  No hubo acuerdo en las discusiones y la organización internacional se limitó a consignar notas en sus estadísticas aclarando que se trataba de los datos suministrados por la ONE y que estaban en análisis por parte de CEPAL. Fue una forma elegante de señalar que no los consideraban comparables con los de los demás países que seguían la metodología.

La polémica adquirió dimensión internacional. En la Asamblea Nacional de Cuba, de diciembre de 2007, el entonces ministro de la JUCEPLAN expresó[15]el PIB de Cuba resulta hoy perfectamente comparable con el de cualquier país del mundo. Más adelante señaló: nuestro país reitera el derecho a que refleje sus logros sin cortapisas ni cuestionamientos mal intencionados, como se pretende en las publicaciones internacionales.

La discrepancia con CEPAL fue secundada por cubanólogos y economistas de otras latitudes, y, en general, disminuyó la credibilidad en las cifras oficiales consignadas por el gobierno de Cuba. Algunos pensaban que el método modificado no lo hace comparable (al PIB) con el del resto del mundo que utiliza la metodología de las Naciones Unidas[16]. Economistas del patio achacaban los incrementos a los cambios metodológicos y a la expansión de la exportación de servicios profesionales[17]. Señala un destacado autor:

La economía cubana ha mantenido un elevado ritmo de crecimiento entre 2001 y 2007, a un promedio de 7.5% a precios constantes de 1997......entre 2004 y 2007 promedio 9.3%. Este salto se explica tanto por la nueva metodología de cálculo del PIB como por la expansión de exportaciones de servicios profesionales.

Según el AEC[18]:

las  cifras del Sistema de Cuentas Nacionales se atienen, por lo general, a los criterios metodológicos que rigen el SCN –hasta donde ello ha estado de acuerdo a las características estructurales e institucionales de la economía cubana – haciéndose sólo los ajustes necesarios en aquellos casos donde esto no ha sido factible o aconsejable.

En definitiva, quienquiera tenga la razón, lo cierto es que las cifras del PIB cubano sufrieron una reelaboración metodológica que las diferenciaba del método convencional aplicado por el resto de los países, según patrón de Naciones Unidas. Internamente también existieron criterios de duda.   No faltaron voces en la calle que afirmaban que la economía estaba creciendo en las estadísticas pero no se notaba en el consumo.

El pib no lo dice todo, pero es obstinado


La familia de macro indicadores de la contabilidad nacional es variada[19].  La renta o PIB per cápita es el más socorrido para expresar la riqueza generada. Pero no es perfecto. El propio Simon Kuznets, Premio Nobel de Economía en 1971 y creador del esquema que promovió su  empleo, reconoció sus debilidades. Es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional[20], expresaba en 1934.

El  PIB per cápita ignora las desigualdades pues es un promedio sujeto a desviaciones. Deja virtudes en el tintero. Ciertos gastos que incluye no constituyen consumo personal (los administrativos y militares, verbigracia). Puede ignorar beneficios sociales. No tiene en cuenta el costo de la vida de cada país. Indicadores alternativos o complementarios  como las consideraciones sobre la calidad de vida, el coeficiente de Gini, el Índice de Desarrollo Humano  y otros se muestran amistosos con la economía cubana. Revelan excelentes distribuciones del ingreso y un buen comportamiento relativo en aspectos vinculados al consumo social.

El  concepto calidad de vida comenzó a esbozarse a mediados de los años 70 del pasado siglo XX. Varias revistas temáticas acuñaron el término a partir de 1974 y fueron pioneras en tal sentido[21]. Ello contribuyó a estimular los estudios con tal propósito cuyo fundamentos son determinadas propiedades como el disfrute de salud, educación, cultura, vivienda, medio ambiente, justicia, igualdad, seguridad, dignidad, y participación en la vida social y política. Son atributos difícilmente cuantificables y, por tanto, sujetos a apreciaciones subjetivas. La Organización de Naciones Unidas (ONU) los reconoció como derechos de la humanidad. En diversas épocas se realizaron estudios que intentan resaltar determinados aspectos. La mayoría apela a conjuntos de indicadores combinados de alguna manera. Entre otros, pueden citarse el Índice de Pobreza Humana de países en vías de  desarrollo; el Índice de Pobreza Humana de una serie de países de la OCDE; el Índice de desarrollo de Género (IDG); la Medida de apoderamiento de Género (MAG), etc.  Unos se basan en la medición del grado de satisfacción de bienes y servicios concretos (vivienda, servicios sanitarios, extensión de la cultura, disponibilidad de autos, teléfonos, etc). Se trata del cálculo puntual de las necesidades básicas insatisfechas expresadas, generalmente, en términos físicos. Procedimientos más sofisticados establecen líneas de indigencia y de pobreza a través de canastas básicas.

Un acercamiento en el intento de desbrozar la elocuencia del  PIB per cápita como medidor de riqueza es el análisis de la forma en que ésta se reparte. Se trata del Coeficiente de Gini[22] que expresa la desviación o gap existente respecto a una situación teórica de absoluta equidad en la distribución del ingreso.  Un Coeficiente Gini “0” sería expresión teórica de la igualdad distributiva total. Los valores superiores hasta llegar a “1” indican distribuciones asimétricas. Los rangos habituales registrados en países de América suelen moverse entre 0,59 y 0,43. En Cuba, en 1953 fue 0,55. En años recientes del siglo XXI  y antes,  había reducido a 0,31, la más baja de América. Ello significa que el PIB per cápita de  $5.215  en el año 2007 expresa una distribución más equitativa que las registrados en otros países de América, Canadá y Estados Unidos incluidos[23].  La comparación con 136 países a lo largo del mundo posiciona a Cuba en un destacado lugar 29 en lo tocante a este parámetro.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) creado en 1990 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera, además del PIB per cápita,  una larga y saludable existencia, una educación adecuada y un nivel de vida decente. Emplea como indicadores la esperanza de vida; la tasa de alfabetización de adultos; la relación de matriculación bruta primaria, secundaria y superior combinadas, el PIB per cápita en US$, y el poder adquisitivo. Con estos elementos debidamente procesados obtiene un resultado para cada país. Los casos con excelentes resultados se mueven entre 0,95 y 0,968 (Islandia, Noruega, Australia, Canadá, Irlanda, Suecia, Suiza y Japón). El PNUD clasifica en  High, Medium o Low Human Development a 177 Estados  analizados en el periodo  2007 /2008. En tal evaluación el índice de Cuba es 0,84 y ocupa el lugar 51 entre los 70 incluidos en la categoría más alta. En ella aparece después de Canadá, Estados Unidos, Argentina, Chile, Uruguay y Costa Rica. A continuación y dentro del mismo primer grupo, siguen México, Panamá y Brasil. Los países que ocupan desde el lugar 71 hasta el 155 clasifican como Medium, y del 156 al 177 como Low. Estos últimos descienden a rangos de 0,36 a 0,40 [24].

El uso de una moneda única, generalmente del dólar norteamericano, es habitual en la homologación de indicadores globales internacionales. Pero debido a desigualdades en los precios, tarifas y salarios, la capacidad de compra de $1 suele diferir de un país a otro. Con objeto de salvar estas discrepancias que obstaculizan las comparaciones justas se utiliza el método de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA). Su objetivo es eludir ilusiones monetarias y medir objetivamente el nivel de vida proporcionado por el PIB per cápita sobre la base del costo de la vida. El cálculo de este indicador se lleva a cabo empleando una canasta de alrededor de 1.000 productos. Tiene en cuenta el volumen de bienes y servicios adquiribles con moneda local de un país en comparación con otro tomado como patrón (Estados Unidos) al cual se le otorga un valor tope en una escala de 1 a 100. En estudios realizados por organismos internacionales se estima para Cuba una cifra de US$9.700 per cápita de PIB (PPA). Ello la coloca en el lugar 75 dentro de los 166 países analizados. Si se circunscribe la comparación a América Latina le correspondería el lugar 12 dentro de un conjunto de 26 naciones; no todas están incluidas y su promedio fue de US$9.376, prácticamente igual al nivel de Cuba[25].

No obstante sus deficiencias en lo que a equidad se refiere, el PIB es obstinado  pues refleja el nuevo valor creado: muestra los recursos disponibles. Un país pobre con un reparto muy equitativo no podrá distribuir otra cosa que penuria.  No se puede gastar más de lo que se ingresa. Los países con bajos ingresos afrontan el círculo vicioso de la pobreza y aunque exista voluntad política carecen de recursos para acometer mejoras sociales. Ello recalca la  importancia del PIB que expresa mucho aunque no lo diga todo. El monto del valor total agregado constituye un límite  a las mejores  intenciones[26]. Dicho de otro modo, el marco de posibilidades para el consumo social viene dado por el ingreso real que se obtenga.

Gracias a una voluntad política. Cuba logró resultados que sobrepasan las posibilidades normales inherentes a su nivel de ingresos. Pero el regodeo en ellos puede actuar como placebo respecto a una ineficiencia económica crónica. El  PIB per cápita no deja de ser un indicador esencial pues de su volumen dependen las buenas intenciones sociales.

Pese al desmedido esfuerzo inversionista y a las restricciones al consumo, el PIB per cápita cubano ha retrocedido relativamente. En 1960 aun no se habían homologado metodologías ni generalizado la contabilidad nacional. Una comparación con 22 países de Latinoamérica y las Grandes Antillas de aquella época muestra que Cuba ocupaba un séptimo lugar. Tenía por delante, en orden de ingresos per cápita,  a Venezuela, Puerto Rico, Uruguay, Argentina, Brasil y Chile.  En 2007, dentro del mismo marco, pasó al lugar décimo. A los anteriores países se agregaron México, Panamá y Costa Rica. Cuba sufrió un retroceso relativo[27].

Pero después de 1960 se produjeron dos hechos notables en las Antillas Menores y otras zonas coloniales. A partir de 1966 se independizaron 13 colonias y muchas de ellas se beneficiaron con el boom turístico internacional. En 2007, Bahamas, Trinidad-Tobago, Antigua y Barbuda, Barbados, Saint Kitts y Nevis, Montserrat (que continua siendo colonia), y Saint Lucia, mostraban PIB per cápita superiores al de Cuba. Las cinco primeras superaban en dicho año los US$10.000 per cápita. El boom turístico tuvo mucho que ver con esta situación.
Las estadísticas actuales de las cuentas nacionales son crudamente elocuentes. El promedio del PIB per cápita en 2012, en 35 países de América Latina (CELAC integra a 33 de ellos) fue de US$ 9,453 a precios Corrientes[28]. Cuba, con US$6.347, ocupa el lugar 23, en el tercio final. Se halla por debajo de dicho promedio regional. La Ilustración 2 muestra tales resultados.


Ilustración 2  PIB  per cápita a precios corrientes en US$. América Latina y Caribe. Año   2012. Cálculos del autor en base a World Bank national accounts data, y  OECD National Accounts data files. 



A fines de la década de los sesenta del pasado siglo, el que entonces era jefe del Estado español  proclamó urbi et orbi que la nación acababa de rebasar el nivel de renta nacional per cápita que por entonces constituía el umbral del desarrollo. A los pocos días del anuncio la libra esterlina se devaluó respecto al dólar y en su caída arrastró a numerosas monedas, la peseta entre ellas. España volvió a su condición de país subdesarrollado.

Se trata de una anécdota apócrifa circulada por algún crítico del Caudillo, que en paz se escalde. Pero cierta o falsa sugiere como moraleja las inconsecuencias de los esquemas simplistas.  Una nación no supera una categoría económica al traspasar un nivel convencional de  su PIB por habitante u otro parámetro similar.   

PIB PER CÁPITA EN EL ENTORNO DEL AÑO  2006
US$ A PRECIOS CORRIENTES
PAÍSES
RANGO DEL PIB PER CÁPITA
cantidad de Estados
% del total
PAUPÉRRIMOS
hasta
$ 600
24
13%
POBRES
$ 601
a    $1.500
35
19%
EN DESPEGUE
$ 1,501
a   $10.000
70
38%
RICOS
$ 10,001
a   $40.000
33
18%
OPULENTOS
$ 40,001
y más
20
11%
TOTAL


182
100%

No obstante las cotas son útiles. Se pueden establecer límites econométricos que ayuden a ubicar el nivel de desarrollo económico de un país en base a su PIB per cápita. Son puntos de referencia. La  Tabla 1 los muestra según un estudio en tal sentido[29]. Cuba clasifica en el grupo de países  En Despegue, o lo que es lo mismo, país subdesarrollado.

Tomando en cuenta sus limitaciones, no deben de desdeñarse los indicadores convencionales que como el PIB per cápita permiten las comparaciones en tiempo en un mismo país, o entre distintos estados.


Continuará

Notas



[1] decreto ley 50 de 1982
[2] Ley No 77 de  1995 y Acuerdo 5290 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
[3] Pérez Villanueva, Dr. C. Omar Everleny. Obra citada.
[4] Pérez Villanueva, Dr. C. Omar Everleny.  Obra citada.
[5] Pérez Villanueva, Dr. C. Omar Everleny.  Obra citada.
[6] Pérez Villanueva, Dr. C. Omar Everleny.  Obra citada.
[7] Testimonio personal de personal de Pere J. Ketelsen, presidente de la mencionada Granja Piscicola.
[8] De haberse valorado según la cotización del mercado, el monto del rubro azucarero hubiera  significado el 50% del total
[9] expresión satírica acuñada por Curzio Malaparte
[10] Los anuarios oficiales anteriores a 1959 pronto cesaron su publicación y siguieron algunos años de apagón estadístico. En 1964 la Dirección Central de Estadísticas de la Junta Central de Planificación inició la publicación de un Boletín Estadístico que en 1973 se convertiría en el Anuario Estadístico de Cuba (AEC). Su información se refería principalmente a aspectos físicos. Las expresiones monetarias escaseaban y   seguían la tónica de las cuentas nacionales utilizadas por los países socialistas de la época que median los resultados a través del producto social global (Sistema de Balances de la Economía Nacional –SBEN-  o Sistema del Producto Material- SPM). El último AEC fue el correspondiente a 1989. A partir de entonces irrumpieron  nuevamente las tinieblas informativas sólo iluminadas por destellos aislados ofrecidos en discursos y publicaciones académicas. A mediados de 1995 se rompió el silencio cuando el Banco Nacional de Cuba publicó un informe global sobre la economía en el cual no abundaban las cifras absolutas y se apelaba mayormente a porcentajes de crecimiento.
[11] Anuario Estadístico de Cuba 2008. Edición 2009. ONE . Pág. 119
[12] A principios de 1996 se había pronosticado un crecimiento del 5% y en los meses sucesivos se apostó por cotas de hasta un 9,6% y algo menores Los cambios en los estimados se achacaron a problemas vinculados con el cálculo de la zafra. El propio Fidel había anunciado un 7% en Chile, durante la Cumbre Iberoamericana celebrada allí en noviembre de 1966
[13]  Mesa Lago, Carmelo. ¿Recuperación económica en Cuba?  Revista Encuentro 1997. Internet
[14] Mesa Lago, Carmelo. ¿Recuperación económica en Cuba?  Obra citada
[15] Rodríguez, José Luís. Informe sobre los resultados económicos del año 2007 y Lineamientos del Plan Económico y social para el 2008. Periódico GRANMA 28 diciembre 2007
[16] Pampillon, Rafael. ¿Cuánto crece la economía de Cuba? Sept. 22, 2008. Pagina web. Señala este autor: Según varios expertos en economía cubana, entre los que se encuentra Carmelo Mesa-Lago, la combinación de la ayuda venezolana junto con los factores autóctonos de la economía no explican los enormes crecimientos del PIB de los últimos tres años ¿Por qué hay diferencias entre los valores oficiales y los reales? ¿Dónde hay que buscar la explicación? Seguramente el fuerte crecimiento económico oficial hay que atribuirlo a factores metodológicos y cambios estadísticos en el cálculo del PIB. Así por ejemplo, desde 2003 al PIB cubano se le agrega el valor de los servicios sociales gratuitos (educación, salud, etc.), así como el valor de los subsidios a los precios de los bienes racionados, lo cual genera una sobreestimación del PIB y no lo hace comparable con el del resto del mundo que utiliza la metodología de las Naciones Unidas
[17] Pérez Villanueva, Omar Everleny. La Economía de Cuba: un balance necesario y algunas propuestas de Cambio. Nueva Sociedad  216,4. Pág. 50.
[18] Anuario Estadístico de Cuba de 2008, Edición 2009. Pág. 121    
[19] Otro macro indicador de la familia de la contabilidad nacional es el Producto Nacional Bruto (PNB), también conocido como Ingreso Nacional Bruto (INB). Equivale al Producto Interno Bruto (PIB) más las transferencias de rentas netas al o del resto del mundo.  Al deducir del PNB determinados gastos financieros y similares  queda el Ingreso Disponible  destinado al ahorro (inversión)  y al consumo publico y personal.
[20] Wikipedia: Citado por C. Cobb, T. Halstead y J. Rowe, The Atlantic Monthly, Octubre 1995
[21] Castiñeiras García, Rita. Calidad de Vida y Desarrollo Social en Cuba. Revista Cuba Socialista de noviembre de 2004. Según la autora, las revistas Social Indicators Research, en 1974 y “Sociological Abstracts” en 1979, acuñaron el término y fueron pioneras en tal sentido. Ello contribuyó a estimular los estudios con tal propósito
[22] Desarrolladas por Conrado Gini (1884 1965). Ialiano. La distribución equitativa del ingreso se expresa a través de una Curva de Lorenz  y el Coeficiente de Gini indica la desviación respecto a dicha distribución ideal. Viene a ser  la integral de la distribución real.
[23] En 2007, según Gini Index by Country, en Nation Master, la peor distribución correspondía a Namibia con 70,7, seguida de cerca por otras naciones africanas. Países americanos se movían alrededor del 50. Por debajo de esa cifra resaltaba Italia con 36, España con 32.5, Dinamarca con 23,2 y Suecia con 23 que mostraba la mejor distribución. Tomado de Wikipedia.
[24] Tablas del PNUD . http//www.uis.unesco.org
[25] El estimado lo realiza World Bank Group (Banco Mundial), organismo especializado de Naciones Unidas. Ofrece información de 166 de los 186 países miembros. Se trata del año 2008. La cifra de Cuba es ofrecida en The World Factbook, de CIA y corresponde al año 2009.
[26] El análisis de varianza entre el IDH y el PIB PPA en 174 países muestra un coeficiente de correlación 0,78 y una desviación típica de US$7161. Se trata del año 2005 y se aplicó una función potencial. Cuba, con un IDH 0.8380 (según el World Bank)   ocupa el lugar 51 entre todos ellos, lo cual significa una buena posición. Con ese nivel y según la función de correlación  le correspondería un PIB de US$16.576 que está muy por encima de los US$6.000 consignados como PIB PPA per cápita de la isla en esa fecha (estimado de The World Factbook de la CIA). Es decir, se desvía algo más de 1,5  errores típicos por encima de lo que seria normal. La correlación demuestra que existe un limite de posibilidades que viene dado por el PIB per cápita.
[27] Estudio realizado por el autor empleando como fuentes el índice estadístico de Países pobres, países ricos. DE  L.Zimmerman. Editora Ciencias Sociales, Habana 1971. Y el per capita GDP 2007 at current prices - US Dollars. National Accounts Estimates of Main Aggregates. UN Statistics Division. Http/data.un.org/
[28] Cálculos del autor en base a World Bank national accounts data, and OECD National Accounts data files. 
[29] Ferran Juan M. Los Parámetros del Desarrollo Económico. Revista Cuba Económica; julio agosto 1991. Pág. 54-70. A través de los consumos de energía,  acero, ácido sulfúrico y fertilizantes; la disponibilidad de tractores, camiones y ómnibus; la esperanza de vida, la mortalidad infantil, las camas en hospitales, la tenencia de teléfonos, televisores, automóviles, el gasto de papel, el número de científicos, de universitarios y de alfabetizados, unidos al consumo de proteína animal y calorías se pretendió reflejar los aspectos sociales y culturales del desarrollo. El modelo matemático comprendía 21 funciones de correlación entre el PIB y cada uno de los indicadores seleccionados. El resultado mostró que Cuba clasificaba como país en Despegue 1989. Una actualización de dichos parámetros muestra los resultados expresados en la segunda columna de la tabla para el año 2007.

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