sábado, 2 de julio de 2016

Nuevas pistas hacia la unificación monetaria

Por Fidel Vascós González, Segunda Cita

La reciente rebaja de precios en las tiendas que operan en Pesos Cubanos Convertibles (CUC), unido al aumento de salarios en Pesos Cubanos (CUP) ya aplicados en sectores económicos priorizados, devela parte importante de la política del Gobierno Revolucionario con vistas a lograr la unidad monetaria y cambiaria en nuestro país: bajar precios minoristas y aumentar salarios en CUP.

En la continuación de esta política se abren varias alternativas, en lo que hay que analizar también el efecto social que conllevarían, teniendo en cuenta que se ha proclamado, correctamente, no aplicar la llamada “terapia de choque”, de funestas consecuencias para el pueblo.

Una de las variantes de solución podría seguir los pasos siguientes:

- suprimir la circulación en CUC en un solo día –el “día D”-, tanto en la población como entre las personas jurídicas, lo que se facilita, en el caso de la población, por el hecho de que todos los productos que se ofertan en CUC también exhiben los precios en CUP;

- convertir ese mismo día, automáticamente, los depósitos bancarios en CUC de la población por la cantidad de CUP que resulte al aplicar la tasa 1CUC = 24 CUP, que identificamos como “la tasa del día D”;

- el mismo procedimiento bancario se realizaría con las personas jurídicas, respetando las diferentes tasas de cambio existentes en el momento de la eliminación del CUC de la circulación y aplicando la “tasa del día D” establecida en cada caso -las cuales son varias-: de 1 CUC = 1 CUP; 1 CUC = 5 CUP; 1 CUC = 10 CUP, etc.

- se establecería un período suficientemente largo (por ejemplo, dos años) para cambiar los CUC en manos de las personas naturales y jurídicas que circulan fuera del banco en el momento de retirar esa moneda de la circulación, aplicando, en cada caso, la misma “tasa del día D”;

- con estas decisiones se logra que toda la población y todos los actores económicos realicen sus operaciones solamente en CUP a las tasas de cambio que en cada caso correspondía en el “día D”, alcanzándose, en ese momento, la unidad monetaria que tanto se reclama;

- el problema pasaría, entonces, a lograr la unidad cambiaria del CUP con las distintas divisas internacionales mediante un proceso en el cual se vinculara el valor del CUP a una sola divisa o a una canasta de varias de ellas;

- a partir de aquí, la unificación cambiaria pudiera alcanzarse programando el acercamiento paulatino de las múltiples tasas existentes del CUP con las divisas internacionales en el “día D”, hasta alcanzar una misma tasa para todos (tanto para personas jurídicas como naturales);

- en el caso de la población, la modificación de la tasa fortalecería el CUP, hoy devaluado, y en el caso de las personas jurídicas, se debilitaría el CUP, hoy sobrevaluado en ese sector.

Está claro que la solución así lograda de la unidad monetaria y cambiaria no resolvería los problemas económicos y financieros que enfrentamos; pero crearía las condiciones para que los ciudadanos y los actores económicos se orienten mejor en el entramado económico, comercial, financiero y bancario cubano, así como elevaría la calidad del registro contable y de las estadísticas nacionales.


La Habana, 29 junio 2016

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