viernes, 9 de septiembre de 2016

La Democracia No Causa Mayor Crecimiento Económico



¿Causa la democracia mayor prosperidad y crecimiento económico? Esta pregunta se remonta a Platón y Aristóteles y su debate respecto a qué forma de gobierno rinde mayores ganancias políticas y económicas a la sociedad. Sin embargo, después de más de dos milenios no parece haber un consenso claro sobre si la democracia por sí misma genera mayor crecimiento económico en comparación con otras formas de gobierno más autocráticas.

Responder esta pregunta se ha convertido en una cuestión de carácter empírico. Por un lado, investigaciones basadas en comparaciones entre países (corte transversal) han puesto en duda el efecto de la democracia sobre el crecimiento económico (Sirowy and Inkeles, 1990; Przeworski and Limongi, 1993; Helliwell, 1994; Barro, 1996; Tavares and Wacziarg, 2001). Por otro, estudios más recientes basados en datos de panel encuentran que este efecto es positivo y significativo (Rodrik and Wacziarg, 2005; Papaioannuo and Siourounis, 2008; Persson and Tabellini, 2009;Acemoglu, Naidu, Restrepo, and Robinson, 2014).

La Figura 1 muestra esta regularidad empírica para 38 transiciones democráticas que tomaron lugar durante la denominada “tercera ola de democratización” y durante el proceso de democratización tras la caída del comunismo en la década de los 90.[1] En primer lugar, la tasa de crecimiento per cápita promedio—representada por la línea roja—aumenta en aproximadamente medio punto porcentual después de la democratización (-0,01 frente a -0,44, respectivamente), siendo esta diferencia estadísticamente significativa. Aunque a primera vista esta diferencia parece pequeña, es importante ponerlo en contexto pues implica que el tiempo necesario para que los países emergentes converjan a los niveles de ingreso de los países de la OCDE se reduciría en un tercio. Esta evidencia sugiere que la democracia tiene un efecto considerable sobre el crecimiento económico.

Figura 1. Crecimiento real p. c. alrededor de transiciones democráticas


A pesar de esta evidencia, varios estudios de ciencias políticas sugieren que periodos de crisis económica pueden causar o facilitar estas transiciones democráticas (O’Donnell, 1973; Linz, 1978;Cavarozzi, 1992; Remmer, 1993; Gasiorowski, 1995; Haggard and Kaufmann, 1995) y, con ello, los resultados anteriores pueden reflejar un inadecuado tratamiento de la endogeneidad que esto genera. Bajo este argumento, la tasa de crecimiento más baja (y negativa!) que se observa en la Figura 1 antes de la transición democrática puede indicar que el mal desempeño económico empujó o catalizó el fin de los regímenes autocráticos—en lugar de que la democratización haya tenido un efecto positivo sobre el crecimiento económico. Por ejemplo, varios investigadores identifican al shock petrolero de los 1970s, la expansión asociada de deuda, y la subsecuente crisis de deudas como el origen de la ola de democratizaciones observada en los años 1980s en América Latina.

En otras palabras, la asociación positiva entre la democracia y el crecimiento económico mostrada en la Figura 1 puede reflejar que la democracia provoca mayor crecimiento económico (en línea con estudios económicos recientes), que las crisis económicas provocan la transición democrática (en línea con extensa investigación en ciencias políticas) o, en cierta medida, ambos. Aunque establecer el sentido de la causalidad no es una tarea fácil, comprender el verdadero impacto de la democracia sobre el crecimiento económico sigue siendo un asunto de crucial importancia.

En nuestro reciente estudio “Democracy Does Not Cause Growth: The Importance of Endogeneity Arguments” asumimos este reto. Para enfrentar la potencial fuente de endogeneidad, proponemos una estrategia de identificación novedosa basada en una encuesta mundial realizada a 165 expertos en procesos de democratización. El estudio utiliza las respuestas a una serie de preguntas categóricas y abiertas sobre las fuerzas subyacentes que impulsaron la transición democrática en cada país. En base a estas respuestas, las transiciones se clasificaron entre aquellas originadas por inestabilidad económica—y, por lo tanto, endógenas al crecimiento económico—y aquellas relacionadas a causas exógenas al crecimiento económico (incluyendo la muerte del líder autocrático así como otros argumentos políticos e institucionales). [1]

La Figura 2 recrea la Figura 1, pero distinguiendo explícitamente entre democratizacion esexógenas (Panel A) y democratizaciones endógenas (panel B).

Figura 2. Crecimiento real p. c. alrededor de transiciones democráticas:
Transiciones democráticas endógenas vs. Exógenas

Panel A. Transiciones democráticas exógenas


Panel B. Transiciones democráticas endógenas

La evidencia reflejada en la Figura 2 muestra que la democracia no causa mayor crecimiento económico. El panel A muestra que las democratizaciones exógenas (las cuales no están contaminadas por problemas de endogeneidad) no tienen ningún efecto sobre el crecimiento económico. Las tasas de crecimiento antes y después de la democracia, representadas por las líneas rojas, son estadísticamente iguales.

Como corolario, el panel B muestra que el efecto establecido en trabajos recientes de la democracia sobre el crecimiento económico está explicado por las democratizaciones endógenas. En otras palabras, la asociación positiva entre ambas variables se explica por la incorrecta inclusión de transiciones democráticas de carácter endógeno en la estimación (lo cual da la falsa impresión que la democracia causa más crecimiento económico).

En resumen, un tratamiento más adecuado de la endogeneidad entre crecimiento económico y democracia muestra que, contrariamente a hallazgos recientes, lamentablemente, la democracia no parece ser un elemento crucial para promover crecimiento económico.

Por supuesto, esta advertencia aplica a la inversa también. Si bien la democracia no parece ser la clave para desbloquear el crecimiento económico, sería un error concluir que un régimen autocrático o dictatorial lo haría mejor. En otras palabras, la forma de gobierno tiene poco que ver con la prosperidad económica.

[1] Para mayores detalles sobre la metodología, ver artículo en www.guillermovuletin.com

[1] La lista de 38 procesos de democratización incluye a Argentina, Benin, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Chile, Croacia, República Checa, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Estonia, Ghana, Grecia, Grenada, Guyana, Honduras, Hungría, Corea del Sur, Latvia, Lithuania, Mali, México, Mongolia, Panamá, Perú, Filipinas, Polonia, Portugal, Rumania, Sao Tome and Principe, Senegal, Eslovaquia, Eslovenia, Sudáfrica, España, y Uruguay.

Autores invitados: Julia Ruiz Pozuelo (la Institución Brookings), Amy Slipowitz (la Universidad de Columbia), y Guillermo Vuletin (el Banco Interamericano de Desarrollo)

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