jueves, 27 de octubre de 2016

¿Puede el 'dinero de helicóptero' salvar la economía mundial?

Publicado: 27 oct 2016 09:53 GMT

Los Gobiernos y los bancos centrales perdieron la oportunidad de evitar un estancamiento prolongado y ya no tienen herramientas para impedirlo.


Imagen IlustrativaPixabay / artbaggage

A nadie le gusta admitir su derrota. Sin embargo, los líderes mundiales que continúan insistiendo en que pueden hacer más para restablecer el crecimiento suenan cada vez más como un "guerrero mutilado y herido de muerte", afirma el columnista de Bloomberg Satyajit Das. Los Gobiernos y los bancos centrales no disponen de demasiadas herramientas para evitar un estancamiento prolongado, admite Das.

En realidad, la economía real no ha respondido a las tasas de interés bajos o cero. Varios factores combinados, como una deuda elevada, el estancamiento de los beneficios, el desempleo y el subempleo y la incertidumbre económica han golpeado al poder adquisitivo de los ciudadanos.

Tratando de evitar el dolor, los líderes mundiales solo crearon un nuevo quebradero de cabeza para ellos mismos

La financiación y las ganancias de los bancos se han visto afectadas por estos tipos bajos. Según Das, reducir las tasas aún más solo empujaría a quienes tienen depósitos a transferir sus ahorros a otro lugar o convertirlos en efectivo antes de que las autoridades prohíban estas transacciones. Las tasas negativas ya ponen en cuestión la capacidad de las compañías aseguradoras y fondos de pensiones de afrontar los pagos.

Ahora la credibilidad de las autoridades políticas y económicas está en entredicho. La información contradictoria, los frecuentes cambios de estrategia y previsiones inexactas han socavado la confianza pública. Muchas de supuestamente 'nuevas' medidas sospechosamente parecen versiones actualizadas de las anteriores políticas fracasadas.

En concreto, dos de ellas: el 'dinero de helicóptero' (pagos directos a la población por parte del Gobierno) y la renta básica universal (ingresos mínimos garantizados). No son otra cosa que gastos públicos financiados por los bancos centrales, asegura el autor del artículo. Disfrazados con otro nombre.

Decirle a la gente que la economía goza de buena salud no tiene ningún sentido: si todo está bien, ¿por qué aplica el Gobierno este tipo de medidas tan poco convencionales? Los políticos y economistas perdieron la oportunidad de evitar el problema después de la crisis económica y financiera de 2008. Tratando de evitar el dolor, los líderes mundiales solo crearon un nuevo quebradero de cabeza para ellos mismos.

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