miércoles, 23 de noviembre de 2016

Cuba… el peso de la alimentación

¿Estará la ley de oferta y demanda que prima en la distribución de los alimentos en el país a la altura de lo que se quiere alcanzar con la actualización de nuestro modelo económico?...



En mayo de 2016 fue necesario que el Estados interviniera ante el manejo inescrupuloso de los precios por parte de intermediarios. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Paquete de medidas para incentivar al sector productivo agropecuario
  • Tasas de interés más bajas a créditos para capital de trabajo e inversiones a las ramas y programas agropecuarios de interés gubernamental
  • Generalizar para la actividad agropecuaria la posibilidad de cubrir el 50 por ciento del costo del seguro por el Presupuesto.
  • Destinar recursos del Presupuesto para, conjuntamente con el seguro, cubrir posibles afectaciones que provoque la sequía.
  • Exonerar a los propietarios y usufructuarios de tierras del sector no cañero, de la liquidación anual del impuesto sobre los ingresos personales.
  • Exonerar del pago del impuesto sobre utilidades, a las UBPC del sector no cañero y a las CCS, siempre que más del 50 por ciento de sus ingresos provengan de la comercialización de producciones agropecuarias o de la prestación de servicios vinculados a estas producciones.
  • Exonerar del impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo, por el personal contratado directamente a la producción agropecuaria.
  • Asumir por los Presupuestos locales el financiamiento del suministro de agua, en las comunidades de las cooperativas agropecuarias que no han realizado este ordenamiento.
Mientras los campesinos ponen punto final a la cosecha de primavera y preparan la siembra de invierno, mucha gente organiza su economía para las compras de fin de año; pero el plato tradicional de estas festividades: cerdo asado, yuca, congrís y ensalada, esta vez pudiera exigir un poco más al bolsillo de los consumidores.

El precio de los productos agropecuarios ha sido uno de los temas tendencia en la opinión pública del 2016 y al mismo tiempo, uno de los puntos priorizados en la agenda gubernamental.

En 2015 las autoridades aprobaron un paquete de medidas para incentivar al sector productivo agropecuario. Desde el punto de vista financiero, el presupuesto del Estado asumió significativos por cientos de las primas del seguro por pérdidas de cosecha, créditos blandos y exoneración de tributos.

Al mismo tiempo el sector experimentó un proceso de reorganización en la cadena de comercialización, con cambios en el sistema de acopio, contratación de productos, planificación de la demanda de alimentos, pago expedito de las compras, y un mayor control y diagnóstico de las tierras entregadas en usufructo.

En el 2016, a pesar de los ajustes del segundo semestre, la producción de alimentos fue uno de los programas más beneficiados en el plan del presupuesto del Estado, lo que posibilitó la adquisición de maquinaria, insumos y la rehabilitación de la infraestructura asociada a sistemas de riego, molinos de viento y la recuperación de la ganadería, la producción porcina y avícola.

¿Significó todo esto un incremento en la producción? El reciente boletín de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) titulado Sector agropecuario. Indicadores seleccionados (Enero-junio 2016), señala que aun cuando la sequía y la restricción en las importaciones pudieron impactar de forma negativa en determinados cultivos, hubo un aumento de viandas y hortalizas, maíz, frijol y cítricos, no así de arroz y frutales. En cuanto a la ganadería crecieron las entregas de carne bovina, de cerdo, ovino-caprino, leche fresca y huevos, no así de carne de ave.

Pudiera pensarse que con el incremento de alimentos en las tarimas los precios tendieran a la baja; sin embargo, fue necesario que en mayo de este año el Estado interviniera estableciendo precios máximos ante el manejo inescrupuloso de los precios por parte de intermediarios que solo piensan en ganar cada vez más.

Recientes datos de la Onei evidencian que el comportamiento de las ventas en valor (miles de pesos) creció hasta el 101,9 por ciento de enero a junio, con respecto a igual etapa del año anterior, con los mayores incrementos de ingresos en los mercados agropecuarios arrendados, los trabajadores por cuenta propia carretilleros y los mercados estatales.

Sobre la base de tres productos escogidos al azar, el análisis de los indicadores seleccionados publicados por la Onei evidencia que si bien ha existido un incremento de las entregas de productos agropecuarios a los mercados estatales, ello ha venido acompañado de un aumento de los precios.

Mientras los ingresos en miles de pesos por la venta de tomate llegaban al 131 por ciento con respecto a igual etapa del año anterior, la producción rozaba apenas el 79 por ciento. Incluso en aquellos productos donde se sobrecumplió el plan, como es el caso del plátano (102, 6 por ciento) y la carne de cerdo (105, 4 por ciento) ese crecimiento fue mucho mayor en el valor de las ventas en los mercados estatales: con el 126 y el 120 por ciento respectivamente.

El 2016 ha sido un año de grandes tensiones climáticas y económicas. La escasez de precipitaciones ha obligado al establecimiento de medidas preventivas de disminución de las demandas de agua. Igualmente a partir del segundo semestre, la falta de liquidez de la economía nacional derivó en una restricción en los portadores energéticos y los planes de importación.

La sequía debiera ser ya considerada como una variable a tener en cuenta en las proyecciones agropecuarias. La ciencia ha demostrado, por ejemplo, un corrimiento en el cambio de la estación seca a lluviosa, que no siempre es incorporado a los planes de siembra.

Igualmente a pesar de las limitaciones financieras, el paquete tecnológico de los cultivos contratados se garantizó, pero no siempre fue entregado a las bases productivas en tiempo y forma. Y mientras muchos campesinos se preocupan por las dificultades para adquirir herbicidas, plaguicidas y medios mecánicos para la roturación; cientos de tesis e investigaciones se llenan de polvo con propuestas para esas problemáticas desde un enfoque agroecológico y sostenible.

En varios encuentros con directivos del Ministerio de la Agricultura y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, los campesinos han planteado problemas en la planificación y contratación, indisciplinas tecnológicas, faltas al control económico, descapitalización de bases productivas, precios que aún no son suficientemente atractivos para los productores, burocracia y lentitud en los pagos.

Otro tanto ocurre con la comercialización, en la que problemas objetivos relacionados con el financiamiento y el transporte, son acendrados por la falta de control, la corrupción y las ilegalidades y la improvisación en la toma de decisiones.

En ese contexto, si bien en el mercado internacional el precio de los alimentos tiene una tendencia a la baja, en julio de este año en el Parlamento se informaba que fue necesario erogar del presupuesto estatal alrededor de 111 millones de pesos más para la compra de alimentos dejados de producir en el país. En Cuba se importa cerca de 80 por ciento de los víveres que consumen sus habitantes para un gasto de unos mil 500 millones de dólares al año.

Más allá de las estadísticas o las incongruencias en la aplicación de las políticas gubernamentales, lo cierto es que si bien ha habido importantes avances en la producción y venta de productos agropecuarios, ello todavía no se ha materializado en la mesa del cubano, que por estos días se pregunta si la cena de fin de año estará al alcance de su bolsillo.


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