jueves, 10 de noviembre de 2016

Desmantela Trump legado de Obama

NUEVA YORK. El nuevo rey populista establece su corte ante el asombro de casi todo el castillo político y económico del país, el cual tomó por asalto como resultado de una elección que sacudió a la nación y al mundo.
El presidente electo Donald Trump se dedicó ayer a integrar su gabinete en su hogar en esta ciudad, mientras recibía llamadas de felicitación, muchas poco sinceras, de mandatarios extranjeros y políticos nacionales. En tanto, el establishment trataba de digerir lo que hace sólo unas horas era casi impensable: el multimillonario insurgente derechista será coronado presidente el próximo 20 de enero, como resultado de un repudio a las cúpulas de millones de estadounidenses.
Trump será sólo el quinto candidato en la historia que gana la Casa Blanca pero pierde el voto popular, como resultado del muy peculiar proceso, donde una mayoría del llamado Colegio Electoral, no del pueblo, elige al presidente.
Hillary Clinton, quien bajo un sistema de voto directo sería hoy la ganadora, obtuvo un total de 59 millones 813 mil 991 votos de los ciudadanos, mientras Trump alcanzó 59 millones 611 mil 551, pero el republicano superó la meta de 270 votos electorales, con 279 (aún faltan resultados completos en tres estados).
Anoche Trump hizo un llamado a construir un país unido y hoy su contrincante demócrata, el presidente Barack Obama y la dirigencia de su partido llamaron a la unidad en nombre de Estados Unidos, los principios de esta democracia, a pesar de que el voto manifestó un país profundamente dividido que reprobaba a ambos contendientes justo por su falta de principios,
Hillary Clinton –quien optó por no aparecer en público la noche del martes ante sus seguidores, que habían sido invitados a lo que se pensaba sería una fiesta– convocó ayer a que todos se sumen al esfuerzo para que Trump “sea un presidente exitoso para todos los estadounidenses.”
Reconoció que la derrota “es dolorosa, y lo será por largo tiempo”, pero pidió aceptar el resultado y que Trump será presidente. “Le debemos una mente abierta y una oportunidad para liderar.”
Acerca de la campaña, Clinton dijo lamentar que no ganó la elección por “los valores que compartimos y la visión que tenemos para el país”. Subrayó, como diagnóstico de su derrota: “Hemos visto que nuestra nación está más profundamente dividida de lo que pensábamos, pero sigo creyendo en América, y si ustedes también (creen), entonces tenemos que aceptar este resultado”.
El presidente Barack Obama felicitó a Trump –de quien había dicho que era un candidato descalificado– y lo invitó a la Casa Blanca este jueves para iniciar la planeación del traslado del poder a principios de 2017.
En su mensaje al país, el mandatario mantuvo la institucionalidad a pesar de que la elección fue una grave derrota no sólo para Clinton, sino para su presidencia.
Obama llamó a que Trump mantenga su nuevo enfoque sobre la unidad nacional, “ya que eso es lo que necesita el país”, como el respeto a sus instituciones. Indicó que espera que su sucesor “tenga éxito en unir y encabezar este país” y se comprometió a mostrar al mundo el apego al principio democrático de la “transferencia pacífica del poder”.
Pero Trump y su partido de inmediato enviaron el mensaje de que con tanta disposición a la unidad procederán a desmantelar los legados no sólo de Obama, sino de la dinastía Clinton.
Ayer el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, indicó que la cámara alta que controla procederá rápidamente para anular la reforma de salud conocida como Obamacare –piedra angular del legado del presidente–, al considerar que esto fue un “compromiso con el pueblo estadounidense”.
Paul Ryan, presidente de la cámara baja que tuvo una relación áspera con Trump, declaró que el abanderado del Partido Republicano acababa de hacer “el logro político más increíble que he visto en mi vida”. Señaló que muchos estadounidenses “han perdido la fe y se sienten enajenados por nuestras instituciones básicas”, pero Trump “escuchó una voz en este país que nadie más escuchaba” y eso lo llevó al triunfo.
El equipo de Trump informó que estaba seleccionando a un juez conservador para nominarlo al puesto vacante de la Suprema Corte de Estados Unidos.
Para muchos, esta contienda tenía implicaciones mayores más allá de la presidencia, porque el equilibrio ideológico de la Suprema Corte estaba en juego. Con este resultado estará en riesgo una gama de logros liberales, desde el derecho al aborto hasta medidas de protección de derechos civiles, incluyendo los derechos de los gays, entre otros.
Mientras tanto, órdenes ejecutivas emitidas por Obama, incluidas las de protecciones limitadas para inmigrantes, iniciativas para normalizar las relaciones con varios países, Cuba incluida, y controles sobre armas privadas, así como acuerdos internacionales, sobre todo acerca del cambio climático, podrían quedar en riesgo, ya que Trump prometió durante la campaña que serían canceladas.
En tanto, Trump está seleccionando al gabinete que se encargará de promover y aplicar sus iniciativas. Entre los contendientes están integrantes de su equipo de campaña, como el ex legislador Newt Gingrich (posiblemente para relaciones exteriores). También el controvertido ex embajador John Bolton podría estar en la lista. Otras personalidades que se contemplan para puestos en el nuevo gabinete incluyen al senador ultraconservador antimigrante Jeff Sessions, el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani (tal vez como secretario de Justicia), y el gobernador Chris Christie.
Hay un amplio elenco de ejecutivos multimillonarios, petroleros y más, pero tal vez el puesto más importante es el de encargado de la política financiera.
El misterio de Wall Street
Hoy sorprendió que no se produjera en la Bolsa de Valores el desplome que se había anticipado ante la incertidumbre que provocó la elección de Trump (era más que obvio que la preferencia de Wall Street era Clinton). Pero ante versiones de que uno de los principales candidatos para secretario del Tesoro de Trump podría ser de Wall Street, y que varios sectores podrían verse privilegiados bajo el próximo gobierno, tal vez no fue tan misterioso.
De acuerdo con varias versiones, Steven Mnuchin –quien fue jefe de finanzas de la campaña, trabajó durante 17 años en Goldman Sachs y más recientemente fue ejecutivo en jefe de la empresa de inversiones Dune Capital Management– está entre los contemplados para secretario del Tesoro.
Un banquero de alto nivel en una de las empresas financieras más grandes explicó a La Jornada que en parte esto fue resultado de que ciertos sectores que posiblemente serían afectados por una presidencia de Clinton –farmacéutica, biotecnología y carbonífera– ahora están aliviados, mientras las promesas de Trump de invertir en infraestructura fueron bien recibidas por las industrias de la construcción y de equipo pesado, y se espera que el nuevo presidente anulará una serie de regulaciones y normas ambientales y laborales en beneficio de varias industrias, sobre todo al sector de energéticos.
Entre la posibilidad de tener un ejecutivo de Wall Street en el gabinete y las promesas de desregularización, al parecer, en el casino económico la casa nunca pierde.
No se sabe si Trump –famoso por colocar su nombre en letras doradas sobre todas sus propiedades, además de rentar su apellido para otros edificios y campos de golf– ahora lo colocará sobre la entrada de la Casa Blanca.
(Tomado de La Jornada)

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