viernes, 9 de diciembre de 2016

Carmelo Mesa-Lago: “Las reformas son extremadamente lentas”

Los cambios en la isla

El economista, nacido en Cuba y exiliado desde 1961 en EE.UU., prevé una caída de la economía de la isla para el próximo año.

Crítico. El economista cubano, exiliado en EE.UU., Carmelo Mesa Lago señala que las reformas de Raúl Castro van en la dirección correcta, pero muy lentamente.


Vivir en Estados Unidos, ser cubano y criticar por igual al embargo estadounidense y a las políticas económicas de La Habana es la mejor manera de quedarse sin amigos. También, una señal de rigor académico. Nacido en 1934 en la capital cubana y exiliado desde 1961 en Estados Unidos, el economista y profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh Carmelo Mesa-Lago lleva cincuenta años publicando papers y libros sobre la economía de Cuba y de América Latina sin caer en el maniqueísmo que caracterizó a muchos de sus compatriotas, a los dos lados del Estrecho de la Florida.

Tras la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre, Clarín habló con Mesa-Lago por teléfono sobre los desafíos económicos que enfrenta la isla, en camino de reformas desde que el presidente Raúl Castro las inició en 2007. Las perspectivas para el corto plazo no son buenas. Si en 2015 el PBI cubano crecía al ritmo de 4,4%, según Mesa-Lago para 2016 “las proyecciones son de estancamiento o ligera caída, y una caída mucho mayor el año que viene”.

¿Todo ese retroceso es por la pérdida del apoyo venezolano?

Venezuela es importante pero no el único factor. También está el tema de que Cuba este año tuvo una zafra azucarera menor a la del año pasado, que ya había sido muy baja. En los años ochenta era de 8,5 millones de toneladas de azúcar. Últimamente, apenas 2 millones. Además de eso, los precios del níquel (una de las principales exportaciones de Cuba) están estancados en niveles muy bajos. El otro problema ha sido la reducción del crecimiento en China, un socio importante de Cuba. La crisis económica que vive Cuba hoy no es como la de los años noventa, cuando desapareció la Unión Soviética, pero es la más fuerte desde entonces.

¿Hay algo para el optimismo?

El turismo, en este momento, es lo mejor. El año pasado fueron unos 3,5 millones de turistas y en 2016 es posible que se llegue a los 4 millones, principalmente por las resoluciones ejecutivas de (Barack) Obama en el proceso de normalización que se inició en diciembre de 2014. Hay muchos estadounidenses viajando a Cuba y los precios de los servicios turísticos se han duplicado. Pero el turismo no es suficiente para compensar la caída en otros renglones.

Como demuestra el crecimiento del déficit comercial...

Cuba había logrado mantener una balanza positiva durante años gracias al superávit en servicios. El turismo y la venta de servicios médicos, paramédicos y de otros profesionales como maestros a Venezuela, Brasil y Angola alcanzaba para compensar el déficit en el intercambio de bienes. Pero el año pasado, por primera vez, la balanza comercial fue negativa porque se redujo la exportación de bienes y también la de servicios profesionales. Este año seguramente también será negativa.

¿Cómo financian ese déficit?

Nadie sabe cuáles son las reservas internacionales de Cuba. Nunca se publicó. Tendría que hacerlas públicas si fuera a entrar en el FMI, en el BIDo en el Banco Mundial. Pero no está en ninguno de esos organismos.

¿Hay algún organismo o país que le preste divisas hoy a Cuba?

Cuba ha recibido préstamos y créditos de muchos países a lo largo de la historia. Tenía una deuda de US$ 6.000 millones con el Club de París que dejó de pagar en 1986. También tenía una deuda enorme de más de US$ 25.000 millones con la Unión Soviética, que Rusia heredó. Tenía deuda con España, Alemania, Japón, Francia… Todos han renegociado la deuda con Cuba en los últimos dos años. Lo que hizo el Club de París, por ejemplo, fue eliminar los intereses. Lo mismo Rusia y España. Hasta ahora Cuba ha cumplido con los pagos de esa deuda reestructurada. La gran duda es si van a poder hacerlo el año que viene, por los problemas económicos que mencioné.

¿Están funcionando las reformas?

Las reformas de Raúl son positivas, el problema es que son muy lentas, extremadamente lentas. Ponen muchas trabas y regulaciones. La posición de Raúl es ‘sin prisa pero sin pausa’. Él no quiere apurarse. En eso se diferencia del hermano Fidel, que hacía grandes proyectos sin probar antes si eran factibles. Pero ya estamos en el año 2016, nueve años desde que comenzaron las reformas en 2007, y no ha habido efectos tangibles en la economía, como ha reconocido el propio gobierno de Cuba.

¿Era posible hacerlo más rápidamente o políticamente no se puede?

En Cuba hay distintas posiciones con respecto a las reformas y eso ha sido un obstáculo para avanzar. La gran preocupación es que ocurra lo mismo que en la URSS y en Europa Oriental: que si liberan la economía muy rápido haya un efecto bola de nieve que no se pueda parar.

¿Y las reformas sobre la agricultura?

La mayor reforma que hizo Raúl en la agricultura fue expandir el usufructo. El Estado tenía una enorme cantidad de tierra ociosa. Mantuvo la propiedad pero le dio el uso a los campesinos. El problema es que los contratos son por un período muy corto, diez años, y eso es un desincentivo para la inversión. En China y en Vietnam los contratos son a 50 años o indefinidos. Es una gran diferencia, porque le da confianza al agricultor para invertir. Ese sistema de distribución en China y en Vietman terminó con las hambrunas y ambos países son ahora exportadores de productos agrícolas. De hecho, Vietnam le suministra a Cuba alrededor de 100 mil toneladas de arroz al año que podrían producirse en la isla. En Cuba se ha reconocido oficialmente que el usufructo no ha tenido un impacto positivo en la producción de alimentos y en la reducción de la importación de alimentos. Estamos hablando de un 70% de los productos alimentarios que consume Cuba, que cuestan alrededor de US$ 2.000 millones al año.

¿Por qué no replicaron el modelo chino o vietnamita?

Cuba es una isla y China, un país muy extenso. Cuba está muy cerca de EE.UU., China está muy lejos. Vietnam se parece más, porque es un país más chico. Aunque tiene muchos más habitantes que Cuba, también es de base agricola y también sufrió el embargo de EE.UU. No hay ninguna razón técnica que impida seguir el modelo de Vietnam, con los ajustes necesarios.

¿Cómo se explica la resistencia?

Por temor a perder el control económico, que en la producción de alimentos es fundamental. En Cuba funciona el sistema de acopio: el Estado fija una cuota obligatoria de entrega de cosechas, que en algunos casos llega al 70%, y la cooperativa, o el productor agrícola privado, o el usufructuario tiene que entregar eso al Estado, que le paga un precio por debajo del mercado. Eso también es un desincentivo.

¿Lo hacen para controlar los precios?

Es un problema de abastecimiento. El gobierno quiere asegurarse de tener suficiente alimento para distribuir a través del racionamiento, que cada vez es menor. Cuando sacan los productos del racionamiento y los ponen en el libre mercado, el precio se triplica.

¿Sin el acopio los cubanos tendrían dinero para pagar la comida en el mercado?

Teóricamente, sí. Así pasó en China. Al principio los productores agrícolas de China podían decidir qué sembrar, si vendían a la población o al Estado, y fijar el precio. Las únicas excepciones en algunos casos fueron con el arroz, porque es el producto básico de la dieta china. Pero eventualmente ese precio también se liberó. La competencia al fin redujo el precio:teóricamente, con mayor producción, el precio debe bajar.

¿Y el tiempo que pasa antes de que aumente la producción y bajen los precios?

El problema es que si usted va en un proceso lentísimo y burocráticamente muy complejo, en el que da la tierra pero con un contrato de 10 años, en el que se la puede quitar por razones de servicio público o de interés nacional, está obstaculizando ese objetivo de incrementar la produccion y reducir el precio.

¿Cuál es el principal problema económico de Cuba? ¿Cómo se puede solucionar?

El principal problema es un sistema de planificación central que sólo ha cambiado un poquito, por las reformas y por la expansión del sector no estatal, que pasó del 15% de los empleos en 2006 a un 30% hoy. En un momento determinado Cuba detectó que no necesitaba a mas de un millón de trabajadores del sector estatal. La población económicamente activa de Cuba es un poco menos de 5 millones de personas. Llegó a decirse que había que despedir a 1,8 millones, darles una especie de compensación salarial temporal y desarrollar el sector no estatal para que se fueran ahí. El problema es que el sector no estatal no creció lo suficiente.

¿Qué limitó el auge del sector no estatal?

Sólo autorizaron empleos de muy baja cualificación. Entre los 201 trabajos por cuenta propia aprobados por el gobierno figuran el individuo que llena encendedores, el aguador que da agua a los trabajadores en la calle, el que cuida vehículos, el mago, la cartomántica… Los pocos que hay cualificados son tenedores de libros, agentes inmobiliarios o traductores, por ejemplo. Pero en general son trabajos sin calificación, de productividad extremadamente baja.

¿La Cuba del futuro podría vivir de turismo, biotecnología y servicios médicos?

Por supuesto que sí. Ciertos servicios son importantes porque tienen valor agregado, como la biotecnología, que tuvo su esplendor en Cuba en los años 80. Aunque se ha reducido, todavía tienen potencial. Pero Cuba también podría ser un exportador de alimentos porque tiene el clima y la tierra necesaria para hacerlo. No todo tiene que descansar en servicios. Claro que son lo mejor porque tienen transformaciones en las que cada una de las etapas añade valor, pero la agricultura también puede ser una fuente muy importante de riqueza en Cuba.

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