lunes, 27 de febrero de 2017

Del agua y otras urgencias en Morón

Aunque los aguaceros del miércoles constituyeron una bendición para los pastos, estos quedaron lejos de infiltrar el suelo para empezar a aliviar los casi agotados acuíferos, responsables del abasto de más del 90 por ciento del agua que se consume en la provincia.

¿Quién debe ubicar y cuantificar los materiales para las futuras cisternas de los edificios, Vivienda o Acueducto, en tanto los salideros toman sus cauces en el Micro Norte, de Morón?
Lo que es llover, para comenzar a llenar el subsuelo, los especialistas lo están previendo para finalizado el primer semestre, de modo que cómo pasaremos, entonces, estos duros meses, cuando la sequía alcanza casi tres años, depende muchísimo de adecuadas actitudes.
Si bien “llueven” las informaciones y los análisis sobre asunto tan peliagudo, en la pelea por preservar lo poco que va quedando en el manto freático, el municipio de Morón adquiere una responsabilidad máxima al ocupar el espacio hacia donde fluyen las aguas del importante sector Cinco y, además, poseer el sistema de pantanos y lagunas que sirven de protección contra la penetración salina.
Aun así, las autoridades contabilizan como una dificultad mayor la limitada apreciación individual sobre la dimensión real del problema, arraigada por ser este, desde siempre, el municipio de Cuba con más alto consumo per cápita de agua, ascendente a 700 litros diarios por persona.
Apreciamos en las calles que existe la necesidad de explicar, de forma clara y reiterada, el porqué es imprescindible recortar el suministro a la población y, a la vez, mantener la vitalidad del servicio a enclaves priorizados de la economía, como el destino turístico Jardines del Rey, donde se ponen en práctica importantes medidas; algunas más cercanas en el tiempo, como la de correr la fuente de abasto del sector hidrogeológico número Cinco al Seis; o el inicio de la acciones para montar una planta desalinizadora en Cayo Coco.
Si algo no ha logrado el territorio, confirmaba Leodiesky Acuña Álvarez, vicepresidente del Consejo de la Administración Municipal, es concretar la gestión para que la población adquiera las capacidades necesarias para almacenamiento del líquido en los hogares, cuestión sobre la cual ha alertado la Comisión provincial de enfrentamiento a la sequía.
Tampoco ha tomado buen curso la orientación de esta última entidad de ir preparando las condiciones para construir cisternas en aquellos edificios que no las poseen. En el Microdistrito Norte, por ejemplo, son insuficientes las labores de supresión de salideros, mientras la Dirección de la Vivienda alega no disponer de la fuerza especializada para realizar las labores de cuantificación de los recursos requeridos, lo cual considera una tarea de Acueducto.
Son esas, y otras, viejas insuficiencias atenazadas ahora por la interminable sequía y las marcadas limitaciones del bolsillo común, pero que requieren de ir juntando ideas para, al menos, tener a mano los proyectos, en tiempos en los que el país es consciente de la urgencia de preservar el agua y, sobre todo, la calidad de esta. Hoy no funcionan en Morón los sistemas de tratamiento de las aguas residuales, que se bombean fuera de la ciudad, lo cual constituye un peligro para el deprimido manto freático.
Sin duda, la Comisión Municipal de Enfrentamiento a la sequía ha ido adoptando importantes decisiones, como la de programar el abasto en días alternos y la de ir habilitando algún cargadero fuera del sector Cinco; al tanto de que el agua que economicemos ahora devendrá salud para todos.
Van en aumento las fuentes que se achican o quedan secas, y aún restan sin lluvias marzo, abril y mayo; al tiempo que ya hoy, en el área del Centro de Alevinaje, junto a la ciudad de Morón, hay un pozo invadido por la intrusión salina. Alerta y desafío, tanto para el que cierra o no las llaves y, también, para quien ha hecho o no lo que tenía que hacer.
Agua Morón

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