sábado, 25 de marzo de 2017

CIENCIA, TECNOLOGIA Y GASTOS MILITARES

Dr. José Luis Rodríguez García.
Asesor del CIEM.

RESUMEN

   Los cambios que han tenido lugar en los últimos 25 años con la desaparición del campo socialista en Europa y la emergencia de China como potencia económica, han coincidido con la exacerbación de las crisis capitalistas motivadas por las políticas neoliberales y la especulación financiera.  Unido a lo anterior, los gastos militares volvieron a elevarse por encima de los niveles de los años 80 y nuevos actores –básicamente Rusia y China- emergen como potencias militares para enfrentar el poderío norteamericano en las nuevas condiciones. En la ponencia se ofrecen elementos que demuestran el vínculo entre la crisis y las transformaciones en la economía capitalista mundial, su reflejo en nuevos cambios en la geopolítica del planeta y el papel de las fuerzas armadas en los mismos, así como la incidencia del desarrollo de nuevas tecnologías militares para el ejercicio del poder.

SUMMARY

   The changes that have taken place over the last 25 years with the demise of socialism in Europe and the emergence of China as an economic power, have coincided with the exacerbation of capitalist crises based on neoliberal policies and financial speculation. Together with the above, military expenditures rose again above the 80’s levels and new actors, basically Russia and China, emerge as military powers to confront US in the new conditions. In this paper basic elements are presented that  demonstrate the link between the crisis and the evolution of the world capitalist economy, reflected in new changes in the geopolitics of the world and the role of the armed forces in these changes, as well as the impact of the development of new military technologies for the exercise of power.

PALABRAS CLAVE: Crecimiento; crisis capitalista; gasto militar; militarización; tecnología militar; guerra no convencional; poder inteligente.
KEY WORDS: Growth; capitalist crisis; military expenditures; militarization; military technology; unconventional war; smart power.

I

   Durante los últimos 25 años ha tenido lugar un acelerado desarrollo de la ciencia y la tecnología que ha impactado fuertemente en todos los ámbitos de la vida social.

   Unido a ello, se han intensificado las crisis económicas globales y las consecuencias de la última –que estalló en 2008- duran hasta el presente, con una ausencia de pruebas definitivas de una recuperación estable en la economía mundial, manteniéndose las bajas tasas de crecimiento y el estancamiento en la mayoría de los países capitalistas desarrollados, sin que escapen a los impactos de esas tendencias potencias emergentes como China, así como los países del Tercer Mundo.

   Por otro lado, históricamente la agudización de las tensiones económicas y sociales ha provocado un incremento de los conflictos y los enfrentamientos de las fuerzas militares en el mundo, llegando a situaciones críticas cuando estos conflictos desembocan en guerras mundiales.

   La situación de los conflictos en los últimos 25 años pone de manifiesto nuevamente el incremento del uso de la fuerza para su solución. En tal sentido si bien el centro de atención ha pasado de la guerra fría a la lucha contra el terrorismo, la elevación del gasto militar ha llevado a que se invierta actualmente con propósitos bélicos, una cifra superior a la que se empleaba a finales de los años 80.

   No obstante, la naturaleza del gasto militar se ha modificado por su contenido y por sus implicaciones, generándose nuevos fenómenos que encuentran la base de su desarrollo en la aplicación de nuevos conocimientos al arte militar.

   Tomando en cuenta estas características, resulta indispensable estudiar la evolución de los nuevos conflictos que han surgido en la llamada época post soviética y la dinámica de los gastos que los mismos conllevan, así como los vínculos de estas erogaciones con la coyuntura de la crisis y los fenómenos a ella asociados.
II

   Con posterioridad al derrumbe del socialismo en Europa se proclamó el fin de la guerra fría y al mismo tiempo se anticipó el fin de la historia suponiendo –según Francis Fukuyama- que el capitalismo permanecería como sistema social único para el desarrollo de la humanidad.
   Sin embargo, han pasado ya 25 años y las recetas para el progreso del capitalismo neoliberal consideradas preponderantemente entonces, han perdido el efímero brillo que lograron ostentar y la crisis más intensa luego de la Gran Depresión de los años treinta no da señales de haberse superado. Por otro lado la potencial confrontación militar y la carrera armamentista que primaron durante la guerra fría han reaparecido otra vez.
   Un elemento básico para comprender los cambios que se producen en estos años está en las modificaciones que globalmente han ocurrido en la economía mundial a partir de la desaparición del socialismo como sistema en Europa entre 1989 y 1991. En esta nueva fase de la historia contemporánea la dinámica de crecimiento mundial se alteró producto de la incorporación a la órbita de la competencia capitalista de 28 estados económicamente subordinados en diverso grado a la Unión Europea y Estados Unidos.[1]
   Por otro lado la emergencia de China introdujo un potente competidor en el mercado mundial desafiando especialmente la hegemonía económica de Estados Unidos.
   Finalmente, la propia hegemonía disputada, unida a avances sin precedentes en las tecnologías de la comunicación y la automatización de los procesos productivos y de servicios, brindaron la posibilidad de acelerar la rotación del capital y el crecimiento de las ganancias a partir de la esfera de la circulación, mediante la financierización de la economía global.
   Entender la naturaleza de estas transformaciones resulta indispensable para comprender lo que ocurre hoy en el mundo.
   Al respecto resulta muy interesante lo planteado por el economista francés Francois Chesnais cuando afirma: “Para todas las burguesías locales, la pérdida del margen de control de la política económica que poseían cuando las economías nacionales tenían un cierto grado de autonomía es un importante componente de la crisis política que están sufriendo. Esto obliga a las principales potencias a compensar las nuevas situaciones no deseadas o agudizadas de dependencia económica del exterior por medios políticos y militares en el ámbito de su esfera de influencia. El malestar ante la globalización tal como lo expresa políticamente el neoconservadurismo estadounidense ayuda a comprender que la invasión de Irak, no es sólo por el control del petróleo. La política de Rusia en Siria es de la misma naturaleza. Detrás de la crisis de la Unión Europea también se halla la idea de que los gobiernos pueden recobrar el control de ciertos parámetros políticos y económicos.”[2]
   Este proceso de agudización de los enfrentamientos ha transitado durante los últimos años por la sucesión de diferentes fases que sintetizan la base de los mismos en los planos económico, político, ideológico y militar.[3] De este modo:
·        Estalla una gran crisis económica global en 2008-09, que se inicia como crisis financiera ya en los años 90 y que se manifiesta multilateralmente ahora –además de la caída del PIB- como crisis alimentaria, energética, social y medioambiental, extendiéndose en el tiempo a través de una depresión crónica que se mantiene hasta hoy.
·        El salto hacia formas de valorización del capital más avanzadas y rentables que chocan con las formas anteriores, dando lugar a gigantescos procesos de concentración y centralización del capital, unido a un incremento en las tasas de explotación de la fuerza de trabajo y los recursos naturales.
·        La emergencia de nuevos actores y el desarrollo de la multipolaridad empieza a cobrar forma, como es el caso de los BRICS, a partir de 2008.
·        Se manifiesta la existencia de una crisis de hegemonía y lucha en el plano ideológico dentro del propio sistema capitalista.
·        Es evidente la crisis de la estructura clásica de Estado-Nación.
·        Se generaliza el enfrentamiento de los diferentes actores económicos y políticos mediante el uso de nuevos instrumentos de lucha por el poder, que van desde el soft power, hasta diversas manifestaciones de la guerra no convencional.
·        Aparecen nuevos procesos revolucionarios en la periferia que se enfrentan al sistema de dominación de Estados Unidos y la UE y reivindican la opción de un socialismo posible frente al neoliberalismo, tal y como se aprecia en el caso de América Latina durante los últimos 15 años en Venezuela (1999), Bolivia (2006) y Ecuador (2007). Igualmente surgieron gobiernos reformistas en Brasil y Argentina que se movieron en un grupo de aspectos fuera de las tendencias tradicionales de los gobiernos subordinados completamente al capitalismo transnacional.[4]
   De tal forma, durante los últimos años el mundo ha venido enfrentando un conjunto de transformaciones económicas que tienen un fuerte impacto sobre las tendencias de desarrollo para el presente y el futuro inmediato de la humanidad.
   En efecto, si se examina la evolución de la economía mundial en los últimos 20 años se aprecia que el ciclo de crecimiento más elevado se logró de 1997 a 2006, cuando el mundo creció a un ritmo medio del 4% anual, que disminuye a 3,5% entre 2007 y 2015, pero –además- con un desempeño notablemente distinto de los diferentes grupos de actores a nivel de países y regiones del mundo. A lo anterior se añade una perspectiva de un menor crecimiento global y solo algunas modificaciones positivas en un número reducido de regiones y países. Lo anterior se aprecia en la siguiente tabla:
CRECIMIENTO PROMEDIO DEL PIB EN REGIONES Y PAÍSES SELECCIONADOS 1994-2015 Y PROYECCIONES 2015-2030
Fuente: José Luis Rodríguez “Guerra, economía y geopolítica mundial” ponencia al XII Seminario Internacional ISRI 2016 Continuidad y Cambio en las Relaciones Internacionales. Abril de 2016.
   Desde luego, es necesario apuntar que los mejores ritmos de crecimiento del PIB alcanzados no representan –necesariamente- una transformación globalmente favorable en cada caso, dado que en ello inciden múltiples factores, incluyendo los de tipo social, lo que puede apreciarse si se toma en cuenta que en las regiones que mayores ritmo de crecimiento han alcanzado en estos años –Asia y África Subsahariana- se sigue concentrando la mayor población pobre del planeta.
   Así en el ámbito social se constata que, si bien la pobreza absoluta se ha reducido en los últimos 25 años de manera notable al pasar de un 43% de la población mundial a un rango de entre 10 y 16% de la misma, la desigualdad se ha elevado también de forma significativa. En efecto, a fines de los años noventa el 25% de la población mundial percibía el 7% de la renta, en tanto que la renta captada por el 1% más rico era similar a la del 57% de la población de menores ingresos. Otros datos más recientes muestran que el 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos del planeta, mientras que el 70% más pobre ─más de 3.000 millones de adultos─ solo cuenta con el 3%.[5]

   Todas estas tendencias repercuten en el equilibrio del poder mundial al interior de cada país y en el ámbito internacional y se manifiestan en la posición que asumen los estados para preservar su poder, especialmente en lo relativo a su poderío militar.
II[6]
   El poderío militar de cada país pasa a jugar un papel preponderante en momentos de crisis. La situación actual no es la excepción, aunque la misma se matiza cuando se considera en el análisis que ese poderío se sustenta en los recursos económicos disponibles para su desarrollo, por lo que el estudio de cómo ha evolucionado el gasto militar brinda en principio una visión bastante clara de la efectividad del potencial bélico alcanzado y –por tanto- la posibilidad de su empleo a corto y mediano plazo.
   Históricamente la evolución del gasto militar en el mundo alcanzó un importante crecimiento después que concluyó la Segunda Guerra Mundial. En efecto, durante la llamada guerra fría –que enfrentó al campo socialista con las principales potencias del mundo capitalista- se produjo una carrera armamentista que llevó a que estos gastos se multiplicaran por 2,3 veces, alcanzando el 5,7% del PIB mundial en 1987.
   Sin embargo, la forma en que crecieron los gastos militares no fue igual para todos los países y grupos de países. Así en las naciones desarrolladas las erogaciones se multiplicaron por 2,1 veces, pero entre los países subdesarrollados estas crecieron 5,1 veces debido –básicamente- a la existencia de múltiples conflictos regionales con base en las estructuras coloniales heredadas, así como en problemas étnicos y religiosos.[7]
   Con la desaparición del socialismo en Europa Oriental y la URSS, los gastos bélicos bajaron a un 2,4% del PIB mundial durante los años 90, pero a partir del año 2000 volvieron a incrementarse, especialmente por EEUU y sus aliados, primero bajo la bandera de lucha contra el narcotráfico, y después del 11 de septiembre del 2001 como parte de la lucha contra el terrorismo, que llevaría primero a la invasión de Afganistán (2001) y después a Irak (2003), continuando con la intervención en Libia (2011) más recientemente, así como a las intervenciones militares indirectas y las guerras no convencionales en Siria, Líbano e Irak (desde 2012) y en Ucrania desde el 2014.
   En esta etapa se produjo paralelamente la reconstitución gradual del poderío militar de Rusia y China, acompañado este último de una significativa elevación de los gastos militares y también el sostenido crecimiento de estas erogaciones en diversos focos de tensión en países del Tercer Mundo.
   De este modo, un volumen similar a los gastos totales del máximo nivel de la guerra fría se alcanzó nuevamente en el 2008 y a partir de entonces continuó su crecimiento hasta el 2011.
   En síntesis, puede apreciarse que los gastos militares totales crecieron un 13% desde 1989 hasta el 2011,[8] pero también la dinámica por grupos de países fue diferente, ya que en los países desarrollados las erogaciones bajaron un 13,2%, en tanto que los países subdesarrollados crecieron 2,2 veces, cubriendo un 31,4% del total y dando continuidad a la tendencia al aumento observada a partir de los años 70.
GASTOS MILITARES TOTALES EN EL MUNDO (BILLONES DE USD A PRECIOS DE 2011)

FECHA
GM (E)
%
EEUU*
CHINA*
RUSIA*
1989
1 539
100
5,5
2,5
14,3
1999
1 077
70
2,9
1,9
3,3
2005
1 416
92
3,8
2,0
3,6
2011
1 744
113
4,6
2,0
3,7
2014
1 711
112
3,5
2,0
4,5
2015
1 760
114
3,3
1,9
5,4
*GM/PIB





Fuente: SIPRI varios años.
   No obstante, aunque los gastos militares globalmente continuaron creciendo hasta el 2011, esta tendencia general sufrió algunos impactos con la crisis que estalló en el 2008, cuyo efecto acumulado se refleja en una reducción global de los gastos de un 1,9% hasta el 2014. Esto se aprecia claramente en el siguiente gráfico:
REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR EN PAÍSES DE LA OTAN (MILES DE MILLONES DE USD A PRECIOS DE 2012)
Fuente: José Oriol Marrero “Contradicciones en el seno de la OTAN y la militarización de las relaciones internacionales” CIPI, 2016.
   También en este sentido vale la pena apuntar que el carácter de gasto compensatorio que se atribuyó a las erogaciones militares a la luz de las doctrinas económicas keynesianas de postguerra, prácticamente desapareció en los últimos años lo que se evidencia en el caso de Estados Unidos, que entre el 2000 y el 2011 aumentó sus gastos militares en un 52%, mientras que el PIB lo hizo en sólo un 21%.[9]
   De este modo, en el 2015 los gastos militares totales llegaron -a precios constantes de 2014- a un billón 760 mil millones de dólares, frente a un billón 779 mil millones en el 2011.
   Visto por las diferentes regiones del mundo, si se toman en cuenta las variaciones entre 2005 y 2014, África aumentó los gastos un 91%; Asia y Oceanía un 62%; Medio Oriente un 57%; mientras que Europa crecía un 6,6% y América un 4% solamente.[10]
   Al examinar los gastos militares en su evolución se puede apreciar que en su disminución coyuntural influyen diferentes factores:
·        Existe una mayor intensidad tecnológica en la producción de armamentos que permite una reducción del personal activamente vinculado a su producción y también en las fuerzas armadas, que pasan a operar con tecnologías más sofisticadas, aunque no necesariamente más baratas en cuanto a la inversión inicial, pero si menor en cuanto a su costo operacional. De tal modo, el impacto de tecnologías de avanzada –a pesar de su elevado costo- posibilita elevar la capacidad militar de las fuerzas armadas reduciendo el gasto militar total.
·        La extensión de la crisis que estalló en 2008-2009 ha forzado la reducción del gasto militar por el déficit de recursos que ha provocado en un grupo de los países más desarrollados.
·        Se ha extendido la utilización de nuevos métodos para el ejercicio del poder por vías no convencionales.
   En este último aspecto se ha señalado que se ha transitado de la guerra fría a la guerra gris como una forma de guerra no convencional, que tiene como características desestabilizar a un régimen político; utilizar a los elementos locales para ese fin; no se maneja la presencia de tropas del agresor en el país objetivo; se trata de operaciones de larga duración que demandan una preparación extensiva; requiere una intensa cooperación de diferentes agencias del país agresor; y se emplea la guerra política ampliamente para movilizar, neutralizar o integrar individuos en las tareas de desestabilización.[11]
   Para evaluar los aspectos de mayor importancia, que inciden en las tendencias geopolíticas de más peso, será preciso evaluar el papel de los elementos militares que aseguran fundamentalmente el ejercicio del poder en el mundo, tomando como base para el análisis los casos de Estados Unidos, China y Rusia en los últimos años.
   La estrategia militar de Estados Unidos emitida en junio del pasado año[12] se basa en la presunción de la excepcionalidad de Norteamérica como el estado más poderoso del mundo en su papel de garante de la paz y la seguridad en el planeta, destacándose sobre todo por el peso que se otorga a la guerra no convencional, especialmente en el manejo de los conflictos híbridos, el uso de fuerzas de los países aliados en las operaciones militares globales  y por el re-balanceamiento del teatro de operaciones militares Asia-Pacífico –enfilado particularmente contra China y en menor medida contra la RPD de Corea-, unido al compromiso con la OTAN en Europa –especialmente para la contención militar de Rusia- y el apoyo a Israel en el Medio Oriente de manera especial para la confrontación con Irán.
El desarrollo bélico de Estados Unidos ha venido siendo sustentado a través de una política de reforma militar que ha sustituido con medios técnicos la presencia de personal, a lo que se ha sumado la contratación de fuerzas paramilitares –los llamados contratistas- en sustitución de los efectivos de las fuerzas armadas del país, que cuenta con 1 millón 520 mil  efectivos.
   Por otra parte, los gastos militares en EEUU -que alcanzaron un pico máximo de 748,6 miles de millones de dólares en el 2011 y representaban el 4,6% del PIB- en el 2015 descendieron un 20,5% computando 595,5 mil millones, con un valor equivalente al 3,3% del PIB. En ese sentido vale la pena recordar que existe un programa de rebaja de los gastos del presupuesto federal, que incluye una reducción en diez años de unos 487 mil millones de dólares de los gastos militares y de ellos ya en el ejercicio fiscal del 2013 se disminuyeron 80 400 millones. Adicionalmente el país exportaba el 31% de las armas que se vendían en el mundo en el 2014 y la lista de las corporaciones del complejo militar industrial de mayor peso y rentabilidad mundial se encuentran en Estados Unidos.[13]
   La estrategia militar china tiene como objetivo contrarrestar a largo plazo el poderío militar de Estados Unidos en su proyección como fuerza a nivel mundial, que muestra una ventaja tecnológica en todo el espectro del conflicto armado y una alta capacidad estratégica de inteligencia y vigilancia.[14] En un contexto donde se reconocen riesgos externos –producto del reenfoque estratégico de Estados Unidos hacia el escenario Asia-Pacífico y de conflictos regionales-[15] e internos –visibles en los procesos de penetración cultural y desestabilización occidental, así como en el incremento de tensiones sociales internas- China avanza para fortalecer sus fuerzas armadas mediante una rápida modernización que contempla también una reducción del personal y un acelerado incremento de medios técnicos, en lo que algunos autores han calificado como nueva carrera armamentista.
   De acuerdo a analistas occidentales, el gigante asiático está desarrollando fuertemente tecnologías militares, especialmente las relacionadas con el uso del laser y las armas termonucleares, satélites de alta tecnología y vehículos aéreos supersónicos, así como medios navales ofensivos, incluyendo portaaviones. En síntesis, los documentos chinos apuntan al desarrollo de nuevos armamentos en el ciberespacio, el espacio exterior, las armas nucleares y el armamento naval.
   Producto de este desarrollo, China muestra el mayor crecimiento del gasto militar en los últimos años ya que –según estimados de SIPRI- el mismo aumentó más de 3 veces desde el año 2004, gasto había alcanzado unos 214 485 millones de dólares en el 2015, equivalente al 1,9% de su PIB. En la perspectiva, para el 2020 se espera que China erogue 260 mil millones de dólares por concepto de gasto militar, lo que elevaría sustancialmente el nivel actual. Esta información ubica actualmente a China con el segundo presupuesto militar del mundo y el mayor ejército con 2 millones 285 mil efectivos. Simultáneamente China cubre ya el 5% de la exportación mundial de armamentos y presenta una proporción similar en su importación.
   En el caso de Rusia as prioridades de la estrategia defensiva del país[16] plantean el uso de la fuerza solo cuando otras medidas hayan sido ineficaces; apoyar el status de Rusia como potencia líder; desarrollar la cooperación estratégica con China y la India, así como con América Latina y África; fortalecer la cooperación mutuamente ventajosa con la Unión Europea y Estados Unidos y retomar las discusiones para la reducción del arsenal nuclear.
   Para implementar su estrategia de defensa el país ha emprendido una reforma militar que tiene como objetivo modernizar el 70% de las fuerzas armadas para el 2020, en tanto disminuye significativamente el cuerpo de oficiales de las fuerzas armadas, que alcanza 845 000 efectivos, al tiempo que supone una reconversión tecnológica de todo el armamento en los próximos 10 años cubriendo desde fusiles de asalto, hasta submarinos nucleares, cohetes estratégicos y aviones de combate de alta tecnología.  Para ello se han previsto gastos por unos 730 mil millones de dólares y ya en el 2015 –según SIPRI- se estimaron erogaciones por 91 081 millones de dólares que representaron el 5,4% del PIB, habiendo crecido alrededor de 2,2 veces desde el 2004.[17] En ese contexto el país posee 7 500 cabezas nucleares y exporta el 27% del armamento que se vende en el mundo, proporción solo superada por Estados Unidos.[18]
III
   La evolución del mundo en los últimos años no ha hecho más que exacerbar las contradicciones de un capitalismo que –si bien cada vez enfrenta contradicciones más intensas- todavía no agota el arsenal de medidas económicas compensatorias que le permiten suponer que las mismas serán suficientes para perdurar y que no habrá otro futuro fuera del capitalismo para la humanidad.
   Entre tanto, para asegurar su preponderancia, eleva los gastos militares apoyando a toda costa el ejercicio de la fuerza si las circunstancias lo reclaman, pero poniendo cada vez más en peligro la existencia misma de la humanidad.
Septiembre 2016.
BIBLIOGRAFIA

-Borón, Atilio (2016) “La tragedia brasileña” 31 de agosto de 2016 en www.cubadebate.cu
-Campbell, Caitlin (2015) “Highlights from China’s New Defense White Paper, “China’s Military Strategy” US-China Economic and Security Review Commission Issue Brief, June 1 2015 en www.uscc.gov
-Chesnais, François (2016) “El curso actual del capitalismo y las perspectivas para la sociedad humana civilizada” en www.herramienta.com.ar
-Díaz, Katerinne (2015) “Apuntes de la nueva Estrategia Militar Nacional de Estados Unidos” CUBADEFENSA, julio 9 2015 en www.cubadefensa.cu
-Dos Santos, Theotonio (2016) “No es simplemente una crisis, estamos en un momento de reestructuración de la economía mundial” (Entrevista de Ariel Noyola), El Economista de Cuba, febrero 28 de 2016 en www.eleconomista.cubaweb.cu
-Gressel, Gustav (2015) “Russia’s quiet military revolution, and what it means for Europe” European Council of Foreign Relations, October 12, 2015 en www.ecfr.eu
-IndexMundi (2016) “Gastos en Investigación Desarrollo por pais (% del PIB)” en www.indexmundi.com
-IMF (2015) “World Economic Outlook October 2015” en www.imf.org
-Katz, Claudio (2016) “Latinoamerica: desenlaces del ciclo progresista” febrero 2 de 2016 en www.aporrea.org
-Laborie, Mario (2015) “Frente a frente: Las estrategias militares de Estados Unidos y China” Documento de Opinión Instituto Español de Estudios Estratégicos, Madrid, septiembre 28 de 2015 en www.ieee.es
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-Rodríguez, José Ramón (2016) “De la “guerra fría” a la “guerra gris”: más allá de la temperatura y el color (Primera parte)” CUBADEFENSA, febrero 24 de 2016 en www.cubadefensa.cu
-SIPRI (2014) “Yearbook 2014” Stockholm International Peace and Research Institute, Solna, Sweden en www.sipri.org
-SIPRI (2016) “Military Expenditures Database” en www.sipri.org/database/milex
-SIPRI (2015) “Trends in World Military Expenditure 2014” SIPRI, April 2015, en www.sipri.org
-US Government (USG) (2015) “The National Military Strategy of the United States of America 2015. The United States Military’s Contribution to National Security June 2015” en www.jcs.mil


Citas


[1] Algunos de los nuevos estados independientes no han recuperado en nivel del PIB que tenían en 1989, como es el caso de Ucrania y la mayoría de las repúblicas ex soviéticas solo lo alcanzaron nuevamente después del año 2000. En realidad gran parte de los antiguos países socialistas europeos se insertaron como productores de materias primas y combustible en la economía globalizada que se generó en los últimos 25 años.
[2] F. Chesnais (2016).
[3] Ver Merino (2014), Rang (2014), Dos Santos (2016) y Katz (2016).
[4] Estos últimos desarrollos fueron revertidos por un proceso electoral que llevó a la fuerzas de derecha al poder en el caso de Argentina y un golpe de estado encubierto contra el gobierno del PT en Brasil este año. Ver Boron (2016).
[5] Ver datos citados por Munster (2015)
[6] Los datos sobre gastos militares se tomaron de SIPRI (2014, 2015 y 2016).
[7] El proceso de transición al capitalismo del antiguo campo socialista con posterioridad a 1989 no escapó a esta tendencia al incremento de los conflictos regionales con base en problemas étnicos, religiosos, económicos  o históricos. Basta pasar revista a los conflictos que se desataron en la antigua Yugoeslavia, los enfrentamientos entre Azerbaiyan y Armenia, Uzbekistan y Kirguiztan y la guerra entre Rusia y Georgia, así como los conflictos internos de Ucrania para comprobarlo.
[8] Los datos están calculados a precios constantes de 2011.
[9] En este sentido se ha destacado que el aumento de la intensidad de capital en la producción bélica ha influido en la reducción del personal, tanto de las fuerzas armadas como de los empleados civiles del complejo militar industrial. Igualmente se ha producido una disminución de la fuerza laboral asociada a otras producciones y servicios vinculados al gasto militar, lo que ha disminuido su impacto anticíclico.
[10] Importantes disminuciones se han registrado en los últimos años en un grupo de países. Así Gran Bretaña redujo su gasto militar en 2014 a 54,900 millones de dólares y disminuirá los mismos en 20 mil millones de libras esterlinas en 4 años, retirando 20 mil soldados de Alemania; Francia bajó a 63,000 millones el gasto en 2014 y reducirá las erogaciones del ministerio de Defensa en un 50% para el año 2020, proponiéndose dar de baja a 100 mil soldados para esa fecha; y Alemania cuyo gasto militar fue de 46,600 millones de dólares en 2014, anunció una reducción del mismo de 450 mil millones de euros, disminuyendo en  67 mil efectivos sus fuerzas armadas. También Japón muestra una tendencia descendente del gasto desde el año 2003, la cual presumiblemente continuará en lo inmediato con una erogación de 59,000 millones de dólares en el 2014. Ver SIPRI (2015).
[11] Ver Rodríguez J. R. (2016).
[12] Ver USG (2015) y Díaz (2015).
[13] Ver SIPRI (2014).
[14] Ver Laborie (2015) y Campbell (2015).
[15] Reivindicaciones territoriales históricas han generado conflictos con Viet Nam y Japón, así como en torno al Mar de China.
[16] Ver Gressel (2015) y Rodríguez (2016)
[17] Análisis realizados a finales del 2013 indican que el gasto militar de Rusia se incrementaría un 44% entre el 2014 y el 2016.
[18] La venta de armas en el mundo alcanzó un volumen de un billón 656 mil millones de dólares entre 1950 y 2009.

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