martes, 18 de abril de 2017

¿Es el empoderamiento un tema para los economistas cubanos?

Por Pedro Monreal, El Estado como tal.



El tema del empoderamiento ha tenido resonancia en el debate político de la reforma económica en Cuba, aunque considero que se trata de una reverberación más bien de tipo negativa, probablemente derivada de la percepción de que el término forma parte de un proceso de desestabilización del sistema político cubano que es instigado desde el exterior, especialmente por parte del gobierno de EE.UU.
Un referente frecuente de tal interpretación fue la manera en que funcionarios de la Casa Blanca enmarcaron la visita de Obama a La Habana, en marzo de 2016, en el sentido de que era parte de una política asentada en la premisa de que “abriendo espacios podemos ayudar a empoderar al pueblo cubano para mejore su vida”.
Concebir el empoderamiento como un instrumento de intromisión extranjera en los asuntos internos de Cuba está plenamente justificado, pero ¿es ese el único significado relevante del término empoderamiento?
Obviamente no lo es. Asumir que el empoderamiento se limita a lo anterior reduciría considerablemente la calidad del análisis que debe hacerse tanto de la reforma económica, en el corto y mediano plazos, como del proceso de desarrollo, en el largo plazo. El empoderamiento es un tema que deberían abordar directamente los economistas. No les queda de otra.
El empoderamiento pudiera ser definido de diferentes maneras, pero llamo la atención acerca de que es un concepto utilizado por académicos, políticos y activistas que defienden causas emancipadoras y de justicia social. Es, para decirlo rápido, un concepto que utilizan la “izquierda” y el pensamiento “radical”.  Ha sido empleado especialmente en el análisis y en el activismo social y político para la defensa de los derechos de la mujer.
Definido de manera sintética, el empoderamiento ocurre cuando individuos y grupos sociales no solamente adquieren la capacidad para imaginar un mundo diferente sino también para materializar esa visión mediante el cambio de las relaciones de poder que hasta entonces los han mantenido en la pobreza.
El concepto de empoderamiento se encuentra íntimamente vinculado con el concepto de poder, también sujeto a diferentes interpretaciones y utilizado por diferentes disciplinas de las ciencias sociales, incluyendo la Economía Política.
Hay preguntas cruciales en el análisis de cualquier tipo de reforma económica que se refieren directamente a los conceptos de poder y de empoderamiento: QUIÉNES son los actores involucrados, DÓNDE –en cuáles espacios- operan los actores para promover (o para bloquear) las reformas, QUÉ temas son priorizados para la reforma, y CÓMO utilizan los actores distintas estrategias, métodos, modelos e instrumentos en el contexto de las reformas.
Cuando se observan una serie de temas que hoy se discuten en Cuba, como la reforma de la empresa estatal, la expansión del sector privado, los salarios, la dualidad monetaria y cambiaria, y las cuestiones relativas a una posible modificación de la Constitución, inmediatamente salta a la vista la función que el poder y el empoderamiento tienen en esos procesos y temas, algo que es mucho más importante que las consideraciones “técnicas” que pudieran existir.
Por poner un ejemplo, cuando se revisan los comentarios que hicieron los lectores de Granma a propósito de la Resolución 17 (vinculación de los salarios a los resultados) puede constatarse que muchos de ellos –especialmente los más críticos- giraron alrededor de temas de poder y de empoderamiento, aunque no se hubiesen empleado esos conceptos.
Desde la perspectiva del desarrollo, y utilizando una metáfora de la física, el poder funciona como una especie de “campo de fuerza” que conecta –a veces de manera no visible- individuos, grupos y países, para configurar el contenido, las direcciones y los ritmos del proceso de desarrollo.
Sería adecuado que los economistas cubanos refuercen el “análisis del poder” y el uso del concepto de empoderamiento en los estudios que realizan sobre la reforma y sobre el desarrollo nacional, y que lo reflejen en la manera en que se comunican esos estudios, con un lenguaje no académico que fuese directamente utilizable en el debate público.
Recomiendo tres textos que pudieran contribuir a una mejor incorporación del concepto de empoderamiento en los debates actuales sobre economía cubana:
  • El libro “Poder y empoderamiento de las mujeres”, compilado por Madgalena León.
  • Un artículo de la revista Papeles de Población donde puede leerse una presentación sintética (página 75) sobre las cuatro clases de poder de Lukes, retomadas por Jo Rowlands: “poder sobre”, “poder para”, “poder con”, y “poder desde dentro”.
  • Un breve documento producido por FRIDE.
Se le atribuye a la investigadora Nina Strandberg haber popularizado la expresión de que “el empoderamiento es como la obscenidad, no sabes cómo definirlo, pero lo conoces cuando lo ves.”
Considero que, abordando el tema del empoderamiento, los economistas podemos contribuir a mejorar la calidad de los debates sobre la “actualización” del modelo económico y social de Cuba.

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