martes, 9 de mayo de 2017

Cartera de inversión extranjera


István Ojeda Bello • 9 de Mayo, 2017


LAS TUNAS. Con las naturales reservas que siempre trae, en los últimos seis años Cuba ha estimulado la inversión extranjera directa con el declarado propósito de oxigenar su economía con capitales, mercados y habilidades que la adapten a un entorno sumamente competitivo.

Propios y contrarios coinciden en que ni el ritmo ni la cuantía financiera alcanzada hasta ahora se acercan a las necesidades de desarrollo del país, ubicadas en el entorno de una tasa de inversión de alrededor del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Curiosamente desde esos mismos lados antagónicos y por razones obviamente opuestas se insiste con igual fuerza en la urgencia de poner el pie en el acelerador.

Desde un lado, en la esperanza de que la penetración del capital extranjero pondere los valores del mercado y el individualismo capitalistas, socavando las bases ideológico-morales del socialismo cubano. Desde otro, empezando por el mismo presidente Raúl Castro, se advierte sobre el factor de retraso que sigue significando el mantenimiento del bloqueo económico por parte de Estados unidos, aunque esa realidad no le ha impedido criticar la evidente lentitud de la burocracia estatal que continúa viendo a la inversión foránea como una especie de mal necesario y no como un interlocutor válido y necesario para crecer en el Producto Interno Bruto (PIB), actualmente en -0,9 %.

Por otra parte, las proyecciones futuras tienden a reproducir el patrón seguido por la economía hasta el momento. Así lo demuestra el énfasis en sectores tradicionales (el turismo, la biotecnología y el petróleo), si bien es innegable la apuesta paulatina por aristas inexploradas tales como las energías renovables. Precisamente para el desarrollo de estas energías, por ejemplo, la solar que tenemos de sobra, precisamos de inversiones de capital extranjero.

En la Cartera de Oportunidades presentada el año pasado salta a la luz el empeño por ir imprimiéndole un enfoque más regional a la inversión extranjera, por lo menos en el sector turístico que colocó en primer lugar expandirse hacia espacios fuera de sus polos históricos: Guardalavaca, en la provincia de Holguín, la costa sur central de Cienfuegos, Santa Lucía (Camagüey), Cobarrubias (Las Tunas). Sin embargo, con todo y que 111 de los proyectos se distribuyen por varias provincias todavía la zona occidental del país, tradicionalmente la más desarrollada seguiría siendo el destino de los potenciales inversionistas, con lo cual continuarían las diferencias a su favor con respecto a otra zonas del Archipiélago.


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