miércoles, 31 de mayo de 2017

Por qué no llega la inversión extranjera

                                                                 
En el año 2014 se anunció en Cuba la meta de promover inversiones extranjeras directas, en un rango de entre dos mil y dos mil quinientos millones de dólares anuales, para alcanzar un crecimiento del PIB entre el cinco y siete por ciento cada año. Tales niveles están lejos de ser alcanzados. La inversión extranjera no concurre a Cuba. ¿Por qué?
  1. Cuba es un país socialista con un modelo económico basado en la propiedad estatal, la planificación centralizada, y la dirección vertical, lo cual es complemento de un sistema político de matriz soviética. Por el contrario, los potenciales inversionistas son empresas privadas capitalistas, cuyos valores y comportamientos se rigen por códigos no solo distintos sino opuestos a los vigentes en la Isla. Cuba no admite prácticas capitalistas, y los capitalistas no se volverán socialistas. Se trata de un círculo vicioso que es preciso romper.
  2. Cuba es un país bloqueado por los Estados Unidos. El bloqueo es un sistema de sanciones económicas, comerciales, financieras y culturales de carácter extraterritorial, que obstaculiza la gestión de las instituciones cubanas y aleja a los inversionistas extranjeros. Para hacer más problemática la ecuación, muchas de las actividades económicas que los capitalistas extranjeros pudieran realizar en Cuba se asocian a propiedades, instalaciones, infraestructuras, y actividades que fueron antes realizadas por empresas norteamericanas, en torno a las cuales sobreviven numerosos litigios.
  3. Cuba no se destaca por sus atractivos para grandes inversiones extranjeras. De hecho, las ramas en que ello ocurre – turismo, petróleo, níquel, producción de medicamentos, tabaco y ron –, el capital extranjero ha llegado y se han establecido asociaciones en escalas razonables, y que funcionan con éxito. No obstante, excepto en el turismo, las posibilidades de crecer en esas áreas son limitadas o conllevan grandes inversiones.
Como mercado Cuba no es seductora, entre otras cosas por su poca población, por la escasa solvencia de la misma, por la deficiente infraestructura, y en parte por los criterios oficiales acerca del consumo y los estilos de vida.
  1. El modelo económico vigente, incluso con sus actualizaciones, debido al imperio de la propiedad estatal, la planificación y dirección centralizada y vertical, es extremadamente rígido, lo cual desestimula la inversión extranjera privada. De hecho, cualquier inversionista extranjero, para realizar su gestión, está obligado a interactuar constantemente con el gobierno, y nunca con empresarios y entes independientes, con los cuales pueda concertar contratos y establecer relaciones mutuamente beneficiosas. La naturaleza del modelo económico cubano genera un tejido burocrático y un sistema de controles difíciles de asimilar. A ello se suma las dificultades con la conectividad, y la aparición de la corrupción.
Por eso y por otros motivos los grandes inversionistas no llegan. Lo más grave es que tampoco llegan los medianos y pequeños, aunque ello ocurre por otras razones tal vez menos comprensibles. El estado cubano no atiende a emprendedores extranjeros o cubanos de ultramar que cuenten con pequeños o medianos capitales, y les interese establecer algún negocio en Cuba.
Tampoco es suficientemente abierto para los residentes en la Isla que dispongan de modestos recursos para instalar pequeñas y medianas empresas. En lugar de proveer incentivos fiscales, conceder créditos blandos, asesorar a los inversionistas del patio, pone infinidad de trabas.
Todos estos problemas son de difícil solución, algunos no dependen de  las autoridades de la Isla, como ocurre con el bloqueo norteamericano. No obstante, la principal dificultad es que, en conjunto, se requiere de cambios de conceptos, supresión de enfoques doctrinarios y de mentalidades que no están visibles.
Excepto en cuestiones ahora secundarias como el trabajo por cuenta propia, ejercido en oficios de bajo rendimiento, los operadores económicos del sistema cubano no se muestran hoy más flexibles y abiertos a cambios de mayor calado que diez años atrás. La cuestión de las pequeñas y medianas empresas es un botón de muestra.  Allá nos vemos.

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