viernes, 23 de junio de 2017

Una escapada hacia el pasado



LA HABANA. La paciencia tuvo su recompensa este 16 de junio. La ansiedad en torno a Cuba produjo muchos titulares de prensa desde que las elecciones indicaron quién sería el nuevo huésped de la Casa Blanca. Los cambios en las regulaciones hacia Cuba anunciados el viernes pasado no conllevan mucha novedad, más bien todo lo contrario, así que ni tan siquiera le cabe la etiqueta de “nueva política hacia Cuba”.

Algunos eventos tienen la capacidad de ser extraordinariamente reveladores acerca de la naturaleza de los actores y de la calidad del contenido. El de este 16 de junio estableció una nueva marca en mediocridad y palidez. Ya ni las formas importan. Varios meses de cabildeo al peor estilo se han saldado con unas decisiones que se cubrieron de expresiones y falsedades altisonantes para esconder lo endeble de su alcance. A falta de los detalles prácticos, los cubanoamericanos de línea dura deben estar preocupados. Han escogido un curso que los lleva irremediablemente hacia la irrelevancia.

Es un retroceso, pero uno que confirma la apuesta hecha el 17 de diciembre de 2014. Aquellas iniciativas han calado tan profundo en ambas orillas del Estrecho que se han hecho prácticamente irreversibles frente a la maquinaria anquilosada del extremismo cubanoamericano. Resulta sumamente positivo que los canales de comunicación y mecanismos establecidos en los últimos dos años y medio se mantengan abiertos. Lamentable que se retome la retórica dura que no ha producido nada. Según dicen, dos años de concesiones unilaterales no han producido nada, por eso es necesario retomar las prácticas de los anteriores 50 para que sigan produciendo… nada. La lógica es aplastante.

El Presidente estadounidense tiene una difícil tarea ante sí. Tendrá que justificar por qué anuncia un “better deal” que afecta directamente los intereses de Estados Unidos, y varias de sus promesas de campaña como “America First” traducido como la economía y las empresas primero, o mayor efectividad en el combate al terrorismo y la migración irregular. También por qué lo hace para servir a intereses tan estrechos (o personales, recordemos en qué comités del senado se sientan algunos legisladores cubanoamericanos) frente a mayorías bipartidistas en la opinión pública norteamericana y en el sur de la Florida. Alguien debe preguntarle por qué algunos cubanoamericanos se oponen furibundamente a que los norteamericanos disfruten de unos derechos (como el de viajes) que ellos mismos tratan de mantener para sí.

El pueblo cubano tendrá que preguntarse por qué se hacen semejantes cosas en su nombre por personas que no han estado nunca en Cuba. Y luego se esparcen sinsentidos como el que dice que es posible afectar al gobierno cubano sin dañar al pueblo cubano o que el sector privado no se verá afectado. Para estar claros, la aplicación de las nuevas regulaciones conlleva efectos negativos en varios sectores económicos como el turismo, que es probablemente una de las mayores industrias que muestra un desempeño sólido. Y afecta el crecimiento del sector privado, una buena parte del cual se ha fortalecido alrededor de los viajes, particularmente en las ciudades. Además, el entorno externo se ha tornado más desafiante en los últimos dos años. Habría que esperar para evaluar cuál puede ser el impacto indirecto sobre intereses en terceros países. Es bueno recordar que el “boom” turístico actual tuvo su origen en las medidas introducidas por Obama. Una reversión, aunque sea muy parcial, puede generar el mismo efecto en sentido contrario.

El gobierno cubano debería usar el momento para ser más audaz en casa, y en la escena internacional. Sería bueno que le dejara saber a su contraparte norteamericana que no habrá una relación a la medida de las ocurrencias de cada inquilino de la Casa Blanca. Las decisiones tienen consecuencias. También debería buscar acuerdos y alianzas profundas y sólidas con aliados y competidores de Estados Unidos en el resto del mundo, particularmente en la esfera de los negocios. La agenda doméstica debe acelerar la búsqueda de un modelo cubano funcional a los intereses y aspiraciones del pueblo cubano, aspecto que no se limita al ámbito económico. La sociedad cubana debe expresarse (como ya lo ha hecho) para asegurarse de que pocos se vayan creyendo de que este tipo de iniciativas tiene algo que ver con la construcción de un mejor futuro para Cuba.

Al Presidente lo han convencido de que le debe la presidencia a los cubanos que votaron abrumadoramente a su favor en la Florida. Los hechos y los datos no confirman esta creencia, pero nadie dijo que eso es importante. Una escapada hacia el pasado para asegurar el futuro.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente original y el autor.

¿Trump contra la propiedad privada en Cuba?


Por: Carlos García Valdés

La política de Trump, o parte de ella, anunciada hace días en Miami ante una representación de lo más vetusto y retrógrado del exilio cubano, tropa élite del ejército político anticubano, contrarrevolucionario y anticomunista, ha sido apreciada por los medios políticos y académicos cubanos, al menos desde dos visiones.

Una de ellas las concibe como una escalada reaccionaria contra el pueblo cubano y su sistema socio económico y político, una continuación por otros medios de la estrategia (no de la política) de Obama, y sus antecesores desde 1959.Es sostenida por la Dirección del país y por figuras políticas y académicas. Sin poder afirmarlo, por lo que hemos oído, que es poco, el pueblo, tan o más sabio que cualquier académico y cualquier político, barrunta por donde viene el golpe.

Lo que podemos considerar como una segunda óptica o punto de vista da por hecho que la intencionalidad e impacto principal va dirigido y afecta sobremanera a los llamados emprendedores cubanos o al segmento más dinámico de este, los que dependen básicamente del mercado turístico de los EEUU. No importa cuántos sostienen esta hipótesis, con uno que la considere es suficiente para tenerla en cuenta, porque despliega en la mesa del sastre “mucha tela por donde cortar”.

Por supuesto que al afectar a la economía, socialista por su naturaleza y heterogénea por su estructura económica , afecta también al emergente sector privado que es parte orgánica de esa economía y de este combativo pueblo. Pero absolutizar a una de las partes del todo es a todas luces un error de apreciación de orden teórico y político. Más cuando esa parte no es la fundamental de la economía, que es la que le interesa continuar asfixiando al nuevo inquilino de la Casa Blanca, ni esos propietarios privados son mayoría en nuestro pueblo, ni tan siquiera en el empleo. Eso sin restarle ni un gramo de importancia al papel económico y social secundario que protagonizan.


La dirección principal del golpe.

Las medidas de Trump anunciadas vienen a ser, algo así como los “tiros de reglaje” que se hacen en la artillería o de práctica por los tiradores deportivos antes de disparar definitivamente al blanco. Todavía no se puede asegurar que es lo que sigue. Nos enseñó la soga pero no el animal a ella amarrado, puede ser un gato pero también un animal más grande y feroz. No sabemos qué puede pasar con exactitud, pero sabemos que ha pasado, que está pasando y tanto la teoría como la práctica nos permiten divisar posibles escenarios. Pero sin recurrir a tales métodos y ateniéndonos a lo que acaba de suceder se puede describir el impacto. Para ello nada más apropiado que las palabras de nuestro canciller Bruno Rodríguez el 19 de junio de 2017.

“Dichas medidas desconocen también la opinión abrumadoramente mayoritaria del pueblo cubano que desea tener una mejor relación con el pueblo estadounidense, provocarán daños humanos y privaciones, afectarán a las familias cubanas. Traerán daños económicos no solo a las empresas estatales en Cuba, sino también a las cooperativas y dañarán especialmente a los trabajadores por cuenta propia o privados. Harán daño también y aumentarán la discriminación contra la emigración cubana asentada en Estados Unidos”.(1)

Aparecen los diferentes objetivos mencionados en orden jerárquico según su afectación. No hay algo fortuito en este discurso.

Lo anterior contrasta con la preocupación de alguien por el impacto que pueda tener sobre los “emprendedores cubanos” especialmente los arrendatarios privados de habitaciones, transportistas, unidades gastronómicas y otras entidades privadas beneficiadas en los últimos meses por el arribo de más de 380 mil visitantes de los Estados Unidos. Es algo así como preocuparnos por la gripe de un enfermo que tiene un tumor, aunque este no sea fatal y pueda extirparse.

Estas medidas restrictivas afectarán al turismo que cuenta con una logística privada pero que está montado sobre esquemas de propiedad estatal 100 % y compartida con capitales extranjeros y que representa la segunda fuente de ingresos al país y no estamos hablando de 20 o 30 millones de dólares sino de más de 1 800 millones en 2015 con un efecto multiplicador positivo sobre el empleo, los territorios, producciones y servicios estatales, mixtas, cooperativas y también privadas. Una contracción del Turismo va a afectar en primer término a toda la economía y en particular al estimado bajo crecimiento de la misma y como efecto colateral al pequeño sector privado que ha obtenido jugosos beneficios con la relativa arribazón de visitantes cubanos y norteamericanos de los Estados Unidos. Este es el análisis o una parte de él, ¿por qué hacerlo al revés?. Quizás haya una explicación pero no vamos a perder tiempo y espacio en tratar de entender el porqué de ese desasosiego.

Un impacto al turismo estatal y sus socios menores privados golpearía, como se dijo, a toda la economía en particular a las actividades productivas encadenadas hacia atrás y hacia delante con el mismo, que no son pocas. No se puede calcular el efecto financiero pero de manera directa e indirecta pudiera estar en el orden de cientos de millones de dólares, mucho más que el cálculo de 15 a 20 millones de cuc en el segmento del sector privado asociado al turismo.

Pueden seguir otras medidas, que son las más preocupantes, porque la Directiva Presidencia de Obama de octubre del 2016, con todo el injerencismo incorporado, “declaraba al bloqueo como una política fracasada, … que debía ser eliminada”(2). Al derogarla Trump reactiva la fracasada, pero no por ello genocida política de mano dura. Si tomamos como referente los más de 4 000 millones de dólares en pérdidas cada año por el bloqueo, las pérdidas que lamentablemente puedan tener los “emprendedores cubanos” parecen despreciables en un análisis holístico, demostrativo de solidaridad con los millones de cubanos que vamos a seguir afectados, quizás ahora un poco más.

¿Son los “emprendedores” cubanos amigos traicionados por el Imperio?

De todas formas el interés particular de sobredimensionar el efecto de las medidas de Trump, representante actual de la principal potencia imperialista del mundo, no le da derecho a nadie a establecer un vínculo de amistad entre los propietarios privados cubanos y el gobierno de los Estados Unidos.

Como expresó el Primer Secretario del Comité Central del PCC, Raúl Castro: “Las cooperativas, el trabajo por cuenta propia y la mediana, pequeña y microempresa privada no son por su esencia anti socialistas ni contrarrevolucionarias y la enorme mayoría de quienes allí laboran son revolucionarios y patriotas que defienden los principios y se benefician de las conquistas de esta Revolución.”(3)

Si alguien por desliz mecanográfico , o por algún corto circuito en el disco duro ideológico, pretendió presentar las medias de Trump como una traición del imperio a sus “amigos”, cuenta propistas o pequeños propietarios privados cubanos, incurre en un gran error. No es solo un irrespeto de “marca mayor” a los cientos de miles de trabajadores por cuenta propia cubanos sino a todo el pueblo de los que aquellos son parte inseparable. Lo menos que pudiera hacer el supuesto comisor del error es disculparse.

Trump ha declarado que continuará la política de preferencias en el comercio exterior con el sector privado, que al igual que su antecesor lo identifica con el pueblo. Sería un contrasentido que tomara medidas para perjudicar a sus aliados tácticos, compañeros de viaje en cuanto le sirvan para socavar el sistema socioeconómico cubano. No son amigos, son solo esto, puntas de lanza que serán absorbidos de lograr sus objetivos estratégicos de derrocar el sistema, por sus aliados estratégicos, las transnacionales y la clase política a ellas imbricadas. Como expresara en una ocasión Fidel Castro, los imperialistas no tienen amigos, tienen intereses.

En consecuencia es una ilusión metafísica o una idea a defender solapada criticar a Trump por ser enemigo de los “emprendedores privados”. El principal enemigo del imperio con Trump o sin él es el sistema político cubano y su base socio económica el sistema de relaciones socialistas de producción que toleran y utilizan relaciones privadas de propiedad y producción.

Del otro lado de la cancha está precisamente tal sistema con sus debilidades pero con más fortalezas, entre ellas la unidad que es una de las dianas a las que apunta Trump, como lo hacía Obama, solo que este con métodos más depurados. Para dinamitarla entre otras cosas seguirá apoyando y financiando la subversión y tratando de fomentar divisiones entre los empresarios privados y el Estado con sus empresas y demás entidades.

Pero también las fortalezas están en el terreno contrario, en las contradicciones entre las fuerzas más reaccionarias muy mal asesoradas y las fuerzas realistas, pragmáticas, que también se mueven por intereses muchos de los cuales comenzaron a activarse a partir del 17 de diciembre de 2014. El Congreso de los EEUU no es una fuerza oscura dominada plenamente por fundamentalistas anticubanos. Está, además, el principal caballo de Troya de los elementos extremistas que es el pueblo norteamericano que en elevado por ciento apoya el fin del bloqueo y la normalización de las relaciones entre ambos países. Lo mismo sucede con los cubanos radicados en los Estados Unidos, en particular con las generaciones más jóvenes. 

Estas declaraciones nauseabundas y estas medias extemporáneas son solo el comienzo del festejo de los dinosaurios, pero no es tan desacertado esperar que más temprano que tarde se les “agüe la fiesta”. Como sus antepasados, los dinos verdaderos, estos otros también desaparecerán.

Citas

1 Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba,. Conferencia de Prensa el 19 de junio de 2017, desde Viena, Austria.
2 Ibídem.
3 Raúl Castro, Informe Central al VII Congreso del PCC, abril 2016.

La pobreza en Cuba


Por Raúl A. Sandoval González

En Cuba no se publican estadísticas sobre pobreza; eso hace que mucha gente pueda preguntarse, tanto fuera como dentro el país, ¿es que no hay pobreza? ¿Se considera que no hay pobres en Cuba? Esta mirada preliminar nos acerca al tema a través de la respuesta que ofrecen los propios cubanos cuando se les pide que enumere los tres problemas más importantes que enfrenta en su vida diaria. La respuesta incluye invariablemente, aunque no necesariamente en ese orden, alimentación, vivienda y transporte.

Lo cierto es que no hay país, a pesar de las propuestas y políticas ejecutadas que haya solucionado totalmente el problema. Se trata de una cuestión compleja, que tiene connotaciones económicas, sociales, políticas e ideológicas.

Todo trabajo que intente estudiar la pobreza debe partir del análisis del ingreso. Así, el salario medio mensual ascendió, en el 2011, a 460 pesos, con la particularidad que el salario medio de poco más del 43 % de los ocupados es inferior al promedio anterior. Ese salario medio es equivalente a 18,42 CUC o pesos convertibles o 21,03 dólares norteamericanos, si se quisiera expresar el ingreso en esas dos monedas.

Los productos que componen la canasta mensual normada o racionada, que tiene un costo de 17.40 pesos cubanos, aportan solo el 41,2 % de las calorías recomendadas como mínimas en los requerimientos nutricionales (2 500 al día). Para alcanzar el nivel adecuado deberá incurrir en un gasto complementario de unos 403 pesos (panes, pizzas, croquetas, huevos, productos del agro, etc.) Con los casi 40 pesos que aun le quedan del salario deberá pagar los servicios básicos (agua, electricidad, gas y, si tiene, teléfono) transporte, productos para el aseo personal y del hogar y TODOS los gastos de las personas que dependen de él.

En los trabajos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) se ha adoptado, de manera uniforme, una relación de 0,5 entre el gasto de alimentos y el total de gastos de consumo. Si esa proporción fuera válida para Cuba, entonces en una primera aproximación, la línea o umbral de pobreza se situaría en 841,40 pesos mensuales por persona.

De otro lado, la pensión media anual alcanza 244,86 pesos, de aquí que pueda asumirse que todos los jubilados y pensionados son potencialmente pobres, salvo aquellos que reciben otro ingreso, por vía de las remesas externas o por la reincorporación a actividades laborales.

En lo que respecta a la vivienda, durante años la población ha sufrido las carencias materiales con las cuales atender, de forma mínima, la reparación y mantenimiento de las mismas lo que ha significado un creciente deterioro del fondo habitacional. Algunos estimados señalan que entre el 60 % y el 70 % de las viviendas pueda considerarse, en su estado constructivo, de regular o malo. Ello da lugar a que un número considerable de familias, núcleos o personas tengan esa necesidad básica insatisfecha.

El transporte constituye otro de los problemas que agobia a los cubanos. Después de la mejoría que experimentó el transporte público urbano, sobre todo en la capital, desde mediados del 2010 el servicio comenzó, nuevamente, a deteriorarse severamente, lo que hace que los residentes demoren 2 horas y más en trasladarse de un punto a otro de la ciudad, en condiciones de ómnibus abarrotados de pasajeros.

Entonces, ¿hay o no pobres en Cuba? La respuesta es positiva; pero requiere de una reflexión en torno a ella.

Algunas encuestas mostraban que, a comienzos del siglo, promediaba 20 % de la población urbana y llegaba hasta 40 %. Este autor no está en condiciones de aprobar o refutar tales cifras, sino sólo afirmar que un segmento considerable de la población sufre de algún tipo de pobreza.

Lo que sucede es que la pobreza en Cuba tiene algunas connotaciones particulares y se diferencia de las formas más conocidas y extremas en que la misma se manifiesta. Así, no hay pordioseros en Cuba, ni niños hurgando en los contenedores de basura en busca de comida; la educación en todos los niveles es gratuita, al igual que la atención médica y hospitalaria; la seguridad social está asegurada.

La pobreza se experimenta o se padece cuando la alimentación no es la adecuada y no cubre los requerimientos nutricionales, cuando las condiciones de la vivienda no satisfacen las necesidades o se vive albergado o agregado; cuando los artículos para el hogar, los de higiene y limpieza y el vestuario y el calzado son a veces inalcanzables porque los precios de tales productos resultan notoriamente elevados y el ingreso no es suficiente y no se corresponde con la cantidad y calidad del trabajo aportado; cuando no se puede acceder a ciertos bienes y servicios que impone la modernidad; cuando la recreación y el esparcimiento o adquirir un buen libro constituyen un lujo para muchos. Todos los que se encuentran en tales condiciones son, en alguna medida, pobres.

Raúl A. Sandoval, es economista y profesor de la facultad de economía de la universidad de La Habana

Remesas y pobreza desde la perspectiva de género

El envío, distribución y uso de las remesas no solo están condicionados por el contexto económico y el mercado, sino también por la situación de pobreza material de las familias que las reciben y las relaciones de poder que se establecen al interior de sus hogares, en particular las relaciones de género, que implican diferentes comportamientos y formas de actuar de mujeres y hombres.



Foto: Jorge Luis Baños

Al otro lado del mar esos seres queridos

Se sentarán a la mesa sin intentar mirar

El lugar que te correspondía en ella

Una boca menos que alimentar

No compensa el vacío que dejó tu ausencia

Nadine Sarreal, poetisa filipina

La perspectiva de género modifica y enriquece notablemente el debate sobre las remesas y la pobreza y permite ir más allá de un discurso que las reduce a la discusión de su potencial para dinamizar el consumo o la inversión productiva dentro de una lógica monetaria mercantil. La mayoría de las investigaciones económicas no toman en cuenta que la cantidad de dinero enviado por las personas migrantes, cómo se envía y se emplea ese dinero están condicionados no solo por la economía de mercado, sino también por la economía política del hogar y las relaciones de poder.

Este estudio se propuso valorar los efectos de las remesas en hogares pobres de un territorio de la capital cubana, con el fin de explicar si existen desiguales comportamientos y si se asocian a factores de género. Para ello se seleccionó el Consejo Popular Santa Fe, del municipio Playa, en La Habana, donde, a pesar de políticas territoriales con enfoque integral y de contar con una situación más favorable que otros territorios, no se ha logrado solucionar la pobreza urbana que allí aún persiste.

A partir de encuestas y entrevistas, se analiza la incidencia de los factores de género en las remesas y se visibilizan sus desiguales consecuencias para hombres y mujeres en los hogares pobres que las reciben. Se caracterizó la condición de privación de las familias estudiadas y se determinaron los perfiles socioeconómicos de las personas migrantes, de los hogares receptores de remesas y las desigualdades de género al interior de esos núcleos. Se explica, además, la relación de esos factores con la pobreza material de las familias seleccionadas y la forma en que la afrontan mujeres y hombres.

Santa Fe y su población

El Consejo Popular Santa Fe, del municipio Playa, en la capital cubana, limita al norte con las aguas del Estrecho de La Florida, al este con el Consejo Popular Jaimanitas, al oeste con el poblado de Baracoa y al sur con el poblado de Cangrejeras, del municipio Bauta. Posee un total de 27.855 habitantes y una densidad de 2. 812 habitantes por km2, tiene una extensión territorial de 8,2 km2 y está dividido en 12 circunscripciones.

Es una localidad de origen pesquero, a la que muchos describen como un poblado peri-urbano. Probablemente por su separación histórica y física de la urbede La Habana, no se puede considerar,entre las definiciones de comunidad, como unbarrio o pueblo. Sin embargo, tampoco llega a abarcar totalmente una zona rural.

Por otro lado, Santa Fe fue considerada por mucho tiempo como un lugar problemático desde el punto de vista político, entre otros aspectos como resultado de haber sido utilizado, por un largo periodo, como base para la salida marítima ilegal por parte de emigrantes del país. La llamada crisis de los balseros de la pasada década del noventa tuvo a esta localidad como un escenario donde se protagonizaron diariamente actos de salidas del país de personas que ponían en riesgo sus vidas.

Su gente se ha ido transformando, como resultado de los cambios demográficos causados por la elevada emigración externa e interna (sobre todo de las provincias orientales hacia la capital del país).En 2012 la población que residía en Santa Fe mostrabauna cantidad mayor de mujeres (14.401) que de hombres (13.454), es relativamente joven y la mayoría de las personas se concentran en el grupo etario de 25 a 59 años (39%), mientras que la población de 60 a 64 años se mantiene por debajo del promedio nacional (11%).

Con una economía principalmente de servicios, el territorio cuenta con diversos establecimientos comerciales, importantes centros turísticos y de manera especial con la cercanía de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), que impulsa con mucha fuerza la actividad cuentapropista de esta localidad.

El Consejo presenta serios problemas con el deficiente estado de las redes alcantarilladas y las constantes inundaciones provocadas por el deficiente drenaje de las calles, junto con la proliferación de escombros y basura acumulada que no es recogida periódicamente por las autoridades locales encargadas del mantenimiento de la limpieza del territorio.

El deterioro del fondo habitacional es también un problema serio en el municipio y también del Consejo, donde se puede encontrar una gran número de viviendas y de establecimientos estatales (como escuelas, centros de salud) en mal estado constructivo. Además, por su condición de zona costera, es altamente vulnerable a una serie de eventos climatológicos extremos como los huracanes, que ponen en peligro a gran número de familias pobres y sus viviendas.

Perfil de hogares seleccionados

Lo primero que llama la atención, al examinar los ingresos per cápita (descontando los ingresos por las remesas), es que la totalidad (50) de los hogares de este estudio están por debajo de esa línea. El 94 por ciento (47) de los hogares de este estudio tienen ingresos per cápita de 420.00 pesos y menos, de modo que apenas pueden llegar a cubrir la canasta básica alimentaria. Esto revela las condiciones de pobreza de ingresos y vulnerabilidad que caracterizan a estos hogares y lo que significa para ellos contar con las remesas.

Per cápita en moneda nacional según escalas



De un total de 182 personas, 56 por ciento (102) no cuenta con ingresos propios. La mayoría de los hogares encuestados se encuentra en la segunda escala de ingresos. Uno de los factores que pesa en los bajos ingresos de estas familias es la carga de dependientes (menores de 5 años, estudiantes, desocupados y trabajadoras domésticas).El cuadro que se muestra a continuación recoge la estructura ocupacional de los miembros de las familias.

Cuadro 1

Distribución de las ocupaciones de los miembros de las familias


Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Hogares[1]

Del cuadro también puede inferirse que, entre las ocupaciones de los miembros de las familias que aportan ingresos, las que tienen los valores mayores de ocupados son los trabajadores de los servicios (16,5%), categoría de ingresos son bajos. El número de cuentapropistas (4,9%) es superior a otras ocupaciones en el sector estatal, como los obreros y técnicos, que es una señal de la flexibilización de las regulaciones a la actividad no estatal en el país.

La cifra más elevada se halla entre los estudiantes, 21,4 por ciento, y también las trabajadoras del hogar[2], que representan 13,2 por ciento. Entre estas últimas, cuatro realizan trabajo informal, cuyos ingresos del mes declararon, pero este es un ingreso muy inestable y bajo.

El análisis de la estructura de las fuentes de ingresos también arroja información sobre las ocupaciones que tienen un mayor peso en la formación de los ingresos en los hogares y, de alguna manera, explican su precariedad.En 72 por ciento de los hogares (36), el ingreso es en moneda nacional(cup), le sigue el trabajo informal en 56 por ciento (28), las pensiones en 34 por ciento (17), otros ingresos en moneda convertible (CUC[3])por el Estado representan 28 por ciento (14) y trabajo por cuenta propia, 10 por ciento (11).

En las condiciones actuales del país, contar con una fuente de divisas define sustancialmente la calidad de las condiciones de vida para una familia cubana. Una entrada con cierta estabilidad es decisiva para cubrir la canasta alimentaria y otros gastos esenciales para la reproducción de la vida cotidiana, incluyendo los de medicina, transporte, entre otros.

La estructura de los gastos promedios en que incurren estas familias se recoge en el siguiente cuadro.

Cuadro 2

Estructura de los gastos declarados por las familias según tipo


Como beneficio, la mayoría de estas familias tiene en usufructo gratuito sus viviendas y, por tanto, solo tres declararon pagos por ese concepto, lo que determina que el monto de los gastos por vivienda sea el más bajo. Otro gasto bajo es el que resume el pago por todos los servicios de: agua, gas, electricidad y teléfono.La mayoría de los hogares cuenta con teléfono fijo.

El mayor porcentaje de los gastos mensuales de estas familias se concentra en alimentos, la media de los gastos per cápita de los alimentos es de 1.710 pesos y la del per cápita de todos los gastos es de 1.955 pesos. Por segmentos de mercados se observa que son menores los gastos en el mercado racionado (se ha reducido la cantidad de productos racionados que se ofertan), mientras que tienen un mayor peso los gastos en el mercado liberado en cup y en el mercado negro, al que acuden como algo típico muchas familias cubanas, teniendo en cuenta los altos precios en el mercado en divisas (cuc).

En la mayoría de las familias, 64 por ciento (32), el monto de los ingresos declarados estaba por debajo de los gastos, mientras 34 por ciento (17) gasta menos de lo que ingresa. Hay que tener en cuenta que, con frecuencia, algún miembro de estas familias realiza trabajos informales para poder cubrir sus gastos y no siempre todos están dispuestos a declarar la totalidad de lo que ingresan en el mes. En ocasiones no lo controlan, pues se trata de un trabajo inestable, de riesgo y de pocos ingresos; casi siempre lo que se declara es el ingreso estable.

Otra de las privaciones de estos hogares tiene que ver con la calidad constructiva de las viviendas. La mayoría cuenta con casas (82%),mientras el resto de las familias vive en apartamentos, viviendas improvisadas o habitación de solar; pero el estado constructivo de los inmuebles oscila entre regular (68%) y malo (22%). Con las limitaciones de los ingresos, resulta difícil emprender reparaciones importantes, sino se cuenta con ingresos adicionales.

Aun cuando casi todos los hogares tienen el baño dentro de la vivienda (87,5%), eso no significa que hayan resuelto el problema de saneamiento.

En las edificaciones donde viven estas familias existen conexiones domiciliarias para el acceso al agua en 86 por ciento de los casos (43), tres no tienen tuberías (6%) y cinco tienen que cargar agua (8%).Pero, como la entrada del agua tiene horarios limitados, es necesario almacenarla y casi todos se han visto en la obligación de realizar inversiones para instalar tanques dentro de la casa, en una pequeña azotea o en el pasillo; o sea, de manera desordenada.

Los problemas ambientales se evidencian en la suciedad de las calles por la acumulación de escombros de las construcciones y la inestabilidad en la recogida de la basura por parte de las autoridades municipales, lo que a su vez ha provocado que se manifiesten de forma persistente focos del mosquito aedesaegypti y casos de dengue.

Un rasgo de las familias encuestadas es que muestran, en primer lugar, un mayor porcentaje de hogares con jefatura femenina (38) y, en segundo lugar, la incidencia de hogares monoparentales (jefe o jefa sin cónyuge) y familia extensa monoparental. En el trabajo de campo se encontró un predominio de hogares monoparentales con jefatura de mujeres.

Otra de las características de las familias pobres es la carencia de activos líquidos y fijos: 98 por ciento no posee cuenta de ahorro; la totalidad dice que ningún miembro de su familia posee otra vivienda o terreno; 82 por ciento no posee ningún negocio particular y 87,5 por ciento no posee ningún medio de transporte (los que declararon tener se refieren a una bicicleta).

La situación con la tenencia de bienes domésticos no se comporta tan mal como la de los otros activos y la vivienda. En cuanto al equipamiento electrodoméstico, se distribuye de la siguiente manera:

Cuadro 3

Distribución de equipos domésticos esenciales para la vida cotidiana


Como se puede observar, la posesión de bienes esenciales es alta, incluso en algunas familias se encuentran varios, como grabadoras, computadoras, DVD y batidoras, entre otros.

Esta mejor situación se debe, por una parte, a la sustitución de equipos electrodomésticos altos consumidores de energía por equipos ahorradores que se realizó de manera masiva en el país como parte del Programa energético nacionaly que incluyó facilidades de pagopara la población. Otros han sido adquiridos por las remesas en especie (celulares, computadoras).

Sobre el comportamiento de la escolaridad, el grueso de la población en edad escolar ha terminado el preuniversitario, 38,5 por ciento (70)y 18,1 por ciento la secundaria básica; les siguen los graduados universitarios, con 10,4 por ciento (19).Pese a que no son niveles educativos bajos, no podemos olvidar que la situación de “pirámide social invertida” que caracteriza al país no garantiza que mayores niveles educativos se traduzcan en mejores ingresos.

Es interesante que, al explorar en las encuestas la percepción que tienen sobre sus condiciones de vida, 80 por ciento la consideró aceptable, mientras que 14 por ciento se reconoce como pobre. Todos coinciden al declarar que las remesas son fundamentales, ya que sin ellas estarían en una situación crítica y que estas les permiten satisfacer las necesidades básicas (alimentos,ropas),pero que no son suficientes para otros gastos como los de reparación de viviendas, o para algún tipo de inversión productiva.

“Aceptable, gracias a la ayuda que recibo, aunque no he podido arreglar la cocina y el baño por ser muy caro el trabajo que tengo que hacer, falta mucho para que sea confortable”. (Jefa mujer, entrevista mujer)

“Aceptable, porque tenemos un plato de comida todos los días y hemos mejorado la vivienda, ya que estamos arreglándola” (Jefe hombre, entrevista mujer)

Los hogares aquí descritos tienen diversas carencias en indicadores que definen su nivel de vida: pobreza de ingresos (excluyendo las remesas), problemas en la calidad de la vivienda, la mayoría de las familias no posee activos líquidos y fijos que permiten la sostenibilidad económica en el largo plazo.

En este sentido se hace necesario analizar el perfil de los migrantes.

¿Cuáles es el perfil sociodemográfico de las personas migrantes del Consejo Popular?

Entre las características sociodemográficas del migrante en el momento que emigró se identifican las siguientes:
  1. 57,9 por ciento de los migrantes de la muestra son hombres, aunque el número de mujeres (24 / 42,1 por ciento) es también significativo.
  2. Los dos grupos de edades que prevalecen son: 25-29 años, con 22,8 por ciento y 20-24 años, con 15,8 por ciento.
  3. Los blancos son 64,9 por ciento; los mestizos, 24,6 por ciento y los negros, 10,5 por ciento. Ese orden de la estructura en porcentajes también caracteriza a la emigración cubana a nivel nacional, que es mayoritariamente blanca.
  4. Situación conyugal. En el momento de emigrar, 68,4 por ciento eran casados, 24,6 por ciento solteros y la mayoría no tenía hijos (49,8%).
  5. Parentesco de los que emigraron en relación al jefe de hogar. Prevalecen los hijos (21,1%) y los hermanos (19,3%).
  6. Nivel educacional La mayoría contaba con el preuniversitario terminado (61,4%) y el nivel secundario (19,3%),pocos tenían nivel universitario.
La mayoría masculina en el grupo de migrantes se relaciona con las etapas en que se producen estas migraciones. Fuentes del Centro de Estudios Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana refieren que, en el periodo comprendido entre 1995-2005[4], se produce el segundo saldo migratorio externo negativo más importante desde 1959.

En su gran mayoría, las personas migrantes de los hogares encuestados utilizaron las vías legales para emigrar (82,5 por ciento /47), mientras que solo 17,5 por ciento (todos hombres) apelaron a la emigración ilegal por vía marítima.

De un total de 50 familias entrevistadas se identificaron 51 receptores, pues en un caso dos miembros de la misma familia reciben remesas. Las mujeres son mayoría entre los receptores (86,3 por ciento / 44). El 80,3 por ciento de los receptores de remesas son jefes y jefas de hogar. La encuesta revela que la mayoría de los beneficiarios de las remesas (25,5%) tiene entre 60 y más años, le sigue el grupo etario de 40-44 años,estrechamente relacionado con los patrones de recibo y envío de remesas.

Otro aspecto importante de los receptores reside en su nivel de educación. Poco más de la mitad (52,9%) ha terminado sus estudios preuniversitarios y nueve afirman tener un diploma universitario.

Patrones de recibo y envío de remesas

Entre los hogares entrevistados se encontraron los siguientes patrones de envio:
  1. Hijos e hijas que envían a padres y madres:lo hacen regularmente para garantizar la subsistencia de hogares de adultos mayores solos o que no cuentan con suficientes recursos (jubilados y amas de casa).También adultos que viven con hijos e hijas con discapacidad o a cargo de muchos dependientes menores, en hogares en los que conviven varias generaciones. En estos casos se encuentra la presencia de varios hijos e hijas en Estados Unidos que alternan y complementan el envío de remesas.
  2. Envíos entre hermanos (as): tienden a ser montos menores y en varios casos aparecen con el ingrediente de préstamos o inversión en negocios que co-administran hermanos o hermanas. En varios casos se envía remesas a hermanas que son responsables de padres enfermos. Estas hermanas que administran el dinero que les envían a sus padres reciben también remesas de sus hermanos o hermanas, pero en montos menores.
Aunque se han diversificado los países receptores de migrantes cubanos, en Estados Unidos reside la mayor parte de los emigrantes de los hogares entrevistados (ver cuadro)

Cuadro 4

País donde reside


Los montos reportados por las personas entrevistadas dan cuenta de cantidades relativamente bajas, que van desde los 10 hasta los 500 dólares. La media del valor promedio de los hogares es de 111 CUC.

Cuadro 5

Valores promedios de las remesas


Las familias receptoras de remesas destacan que los montos que se reciben han disminuido en relación con períodos anteriores. La explicación que dan al fenómeno tiene como sustrato: la presencia de matrimonios de hijos e hijas, el aumento del pago de los impuestos, costo de viviendas y de la vida, la inestabilidad laboral y mayores dificultades económicas. En estos elementos se plasma la crisis económica que ya estaba afectando a los Estados Unidos y a los países de la eurozona en el momento del estudio (junio 2013).

Otro cambio que se destaca es la disminución de la frecuencia en los envíos. Si bien antes se hacían envíos regulares y constantes, mensualmente, en varios casos se destaca que los envíos han disminuido a dos veces al año, trimestralmente u ocasionalmente.

A los problemas económicos que afectan a las familias en Estados Unidos y Europa, se agregan los de inflación en Cuba, que disminuyen el impacto de las remesas. Las familias receptoras destacan que las remesas anteriormente tenían más impacto en sus condiciones de vida y este impacto ha disminuido por la inflación.

En fin de año, días especiales como el día de las madres y padres, se realizan envíos especiales tanto para hijos(as), como padres/madres, hermanos(as). Estos envíos especiales tienen montos que oscilan entre 50 y 200 dólares, dependiendo de la relación familiar; en caso de padres/madres e hijos(as), los montos son mayores.

Resulta interesante que, cuando se compara el ingreso per cápita sin remesa con el que sí lo incluye, se observa que en 92 por ciento de los hogares se da un movimiento en la escala. Esto se refleja en el cuadro siguiente.

Cuadro 6

Escala de los ingresos cuando se incorpora la remesa.


Usos de las remesas

Como se ha visto, los montos de las remesas son bajos y apenas cubren las necesidades alimentarias, por lo que el hogar receptor no tiene muchas opciones para diversificar su uso, priorizando así suplir estas necesidades. Estas familias tienen como uno de sus principales ingresos las remesas, de ahí que su uso se destine, principalmente, a la compra a alimentos.

Teniendo en cuenta el estado constructivo de las viviendas, parte de las remesas también se destinan a la mejora de las casas (ver imágenes). En la observación del territorio se hizo evidente que las viviendas nuevas o renovadas corresponden a familias con remesas o negocios exitosos.

Hay muy poca incidencia de remesas dirigidas al ahorro o la inversión. Las dificultades que presentan las familias receptoras de remesas para el ahorro tienen que ver con que los montos recibidos son reducidos y su finalidad principal es solventar los gastos en alimentos.No había objetos de lujo, ni bienes suntuarios. Algunas personas receptoras de remesas afirmaron que los migrantes habían dado una pequeña proporción de dinero para la adquisición de vehículos, como es el caso de una mujer receptora cuyo ex -cónyuge le envió dinero para comprar un bicitaxi.

Remesas en especie

En los hogares receptores se encontraron remesas en especie, principalmente ropa y calzado, electrodomésticos, muebles y enseres del hogar, principalmente lavadoras, televisores,DVD, planchas,hornos eléctricos.

La crisis económica en Estados Unidos y en España, las dificultades para obtener empleos de la población migrante y el aumento de sus compromisos familiares influyen notablemente en ello. Destaca un tipo de remesas en especie: el envío de ropa para vender. Este patrón de remesas en especie garantiza unos pequeños ingresos en la economía informal que posibilita otra fuente de ingresos; se produce, mayoritariamente, entre hermanas.

Cuadro 7

Tipos de productos que reciben como remesas


¿Qué diferencias hay entre los hogares dirigidos por hombres y mujeres, y hacia su interior?

En el proceso de construcción de la muestra se pretendió mantener una cuota semejante para jefes de hogares femeninas y masculinos, pero fue absolutamente imposible lograrlo de manera exacta por dos razones:1)la población femenina del territorio excede a la masculina, hecho que también sucede con respecto a la conducción de los hogares (38).La primera de las desigualdades que se detecta está entre los ingresos: los hogares dirigidos por mujeres están más representados en el estrato más bajo (23), en el que apenas se accede a cubrir la canasta básica de alimentos, mientras solo siete hogares dirigidos por hombres se encuentran en ese estrato.

El cuadro, que ilustra la estructura ocupacional por cada tipo de hogar según sexo del jefe, expresa muy nítidamente dónde viven aquellos miembros que tienen las ocupaciones que más ingresos aportan.

Cuadro 8

Distribución de las categorías ocupacionales de la población según jefatura de hogar.


Las ocupaciones que prevalecen en el estrato de ingreso más bajo son los trabajadores de los servicios y los jubilados. La primera es la más representada en los hogares dirigidos por mujeres. En el caso de los jubilados,los ingresos de la totalidad de quienes integran esos hogares se ubican en el estrato bajo, mientras que en los hogares dirigidos por hombres están en el estrato superior.

En los hogares entrevistados, son las mujeres la mayoría de las receptoras, controlan las remesas y deciden en qué se gastan. Sobre la estructura de los gastos de las remesas, se apreció que las mujeres priorizan los gastos en alimentos y el bienestar de sus hijos y sus esposos. La percepción más constante es que los hombres no acceden, no gastan, pero la segunda es que, cuando lo hacen, priorizan sus gastos personales. El aseo es su aseo, no el de la casa, es su ropa y calzado. Para los hombres, el peso de los gastos se concentra en fumar y beber (ver cuadro).

Cuadro 9

Percepción sobre el comportamiento de la estructura de los gastos de las remesas según productos que consume hombres y mujeres en el hogar.


Las desigualdades se acentúan porque las mujeres llevan el peso de todas las actividades domésticas y, en particular, son las que desarrollan las tareas relacionadas con el proceso de la confección de la dieta, la higiene de los alimentos y su compra.

En 84 por ciento de los hogares las mujeres son las que cocinan y solo ocho por ciento lo comparten entre mujeres y hombres. En 82 por ciento son las que friegan y 14 por ciento lo comparten hombres y mujeres. Donde más participan los hombres es en el momento de botar la basura, comprar el pan y, en tercer lugar, en el acto de la compra, pues la escasez y los problemas de disponibilidad en el mercadoobligan a las familias a realizar esta actividad de manera más colectiva y construyendo estrategias muy diversas de búsqueda de alimentos y otros insumos básicos para el hogar.Pero, incluso en el proceso de la compra, las mujeres tienen mayores aportes: en 66 por ciento de los hogares lo hacen ellas, en el 10 por ciento se comparte la actividad y en 24 por ciento la ejecutan solo los hombres.

Cuadro 10

Quién hace las tareas domésticas


La sobrecarga de la mujer tiene con las tareas del hogar se produce también hacia el interior de los hogares dirigidos por los hombres y abarca todas las actividades, no solo las mencionadas.

La posesión de bienes domésticos las favorece a ellas en todos los hogares, en el sentido de ser sus dueñas en la mayoría de los casos, explicable porque todos son instrumentos necesarios para realizar su actividad en el hogar.

En el cuadro se percibe la asimetría en la participación de las mujeres en todas las actividades de los hogares de jefatura femenina, aunque se acentúa en las concebidas como tradicionales para las mujeres. Pero la división sexista del trabajo también se observa en las familias dirigidas por hombres, según confirman los mayores porcentajes de participación de mujeres en las actividades diarias.Todas estas desigualdades son expresión de la prevalencia de la cultura patriarcal en todas las familias, lo cual explica la mayor carga de trabajo no remunerado de las mujeres jefas y de las que viven en los hogares dirigidos por hombres.

En todos los aspectos,ellas llevan el peso de las decisiones en estos hogares, que en su mayoría ellas encabezan, pero esto no significa que se reduce el peso que las mujeres tienen en la distribución y realización de las tareas domésticas.

Cuadro 11

Estructura de las decisiones según sexo.


Respecto a los hogares que no declararon distribución de las decisiones con relación a la educación de los niños, es porque no hay niños en el hogar.

El tiempo que las mujeres dedican a sus hogares –sean jefas o no, trabajen solo en el hogar o lo compartan con otras actividades extradomésticas– las hace las apropiadoras por excelencia de sus espacios y, por ende, las que reciben los mayores impactos de los problemas al interior de la familia, de la escasez y las presiones cotidianas sobre su salud física y emocional. Tal realidad determina que la pobreza la sufran y sientan más las mujeres que los hombres.

Cuando a las familias encuestadas se les pidió valorar quién vive la peor situación, en todos los casos se menciona a las mujeres. Es cierto que ellas son mayoría en la jefatura del hogar, pero hasta los hombres encuestados reconocen que la peor situación la llevan ellas. Y en ningún caso se menciona solo a los hombres.

A los hombres no les interesa nada, solo tener comida y comodidades, las mujeres llevan el peso de la casa (jefa mujer, entrevista a mujer)

Las mujeres son las más preocupadas porque no falte nada en la casa y las que más sufren por las carencias, sobre todo de los jóvenes, que en muchas ocasiones no cumplen con las expectativas y los enfermos por las carencias de las medicinas. Mi padre falleció de cáncer y, si no hubiera sido por la ayuda de mi tía, no sé cómo nos hubiéramos arreglado con el hospital, el transporte y la alimentación, por suerte no le faltó nada(jefa mujer, entrevista a mujer).

Las mujeres, porque tenemos más gastos que los hombres, todo está caro y en ocasiones hay que hacer magia para que el dinero alcance (Jefe hombre, entrevista a mujer)

El estudio en el Consejo Popular de Santa Fe reveló la vulnerabilidad económica que caracteriza en general a los hogares pobres receptores de remesas,en especial los hogares de jefatura femenina. La excesiva dependencia de las remesas de los hogares pobres provoca que, en caso de disminuir o cesar los envíos, estos se sitúen en la escala de bajos ingresos, con mayor afectación para los hogares de jefatura femenina, que se sitúan en las escalas de menores ingresos.

El peso de los alimentos en los gastos de los hogares receptores es muy alto y, sobre todo, en aquellos hogares que cuentan con un mayor número de dependientes, los niños menores de cinco años, estudiantes y personas de la tercera edad que implican mayores gastos en la alimentación y compra de medicamentos.

Que las mujeres jefas de hogares vivan situaciones de mayor vulnerabilidad se entiende porque ellas son, en su mayoría, trabajadoras del hogar sin remuneración,se concentran en sectores con menores ingresos que con los hombres. En general, las mujeres muestran mayores niveles de escolaridad respecto a ellos,pero esto no se ha traducido en mejores oportunidades económicas y de inserción laboral.

Las mujeres viven situaciones de empoderamiento y desempoderamiento en los hogares pobres receptores de remesas. Contar con recibir y gestionar las remesas no supone decidir sobre su uso; las que reciben las remesas no siempre tienen capacidad de decisión sobre su empleo, que con frecuencia está principalmente definido por quien las envía.El poder de negociación y decisión en el seno del hogar no se produce de forma automática.

La distinción entre acceso y control es muy relevante en términos de género, pues la capacidad para usar algo no implica necesariamente que pueda decidirse sobre el destino del recurso y su efectivo beneficio.

Las remesas actúan como sustituto del ingreso con que las mujeres no cuentan o que resulta insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas. De esta manera, pueden contar con mejores condiciones de trabajo en el hogar, pero se incrementa la carga global de trabajo (remunerado y no remunerado) y no se modifica su posición dentro de la división sexual del trabajo al interior de las familias, continúan siendo las cuidadoras y las responsables por excelencia del trabajo doméstico no remunerado.

Con respecto a las reducidas inversiones productivas que las mujeres hacen con las remesas, el estudio reveló las diferencias con respecto a las inversiones realizadas por los hombres:
  • las inversiones realizadas por ellas son muy pequeñas y se hicieron en negocios considerados “femeninos”, como peluquería y venta de ropa, películas de videos y accesorios. Mientras los hombres son taxistas, crían animales.
  • las mujeres por lo general siempre han trabajado en el sector de los servicios estatales o en el hogar y no cuentan con una cultura empresarial y tributaria previa.
  • Cuentan con pequeñas sumas disponibles para inversión(la mayor parte se destina al consumo) y los negocios se apoyan en mayor medida del trabajo de familiares no remunerados, con muy poca capacidad de generar empleo.
  • Se caracterizan por su baja rentabilidad y sus dificultades de sostenibilidad a mediano y largo plazo (alta mortalidad de los emprendimientos productivos).
Por otro lado, los emprendimientos que los hogares realizan con remesas no pueden superar las fuertes condicionantes estructurales que padecen las comunidades de origen de las personas migrantes: los problemas de infraestructura, la debilidad de los mercados internos, la inestabilidad de los insumos necesarios para el funcionamiento de los emprendimientos, entre otros.

Los resultados de estos estudios reportan, en general, que las mujeres invierten largas jornadas en las actividades no remuneradas, entre ellas las tareas del hogar, las labores de cuidados de niños y enfermos, y el trabajo comunitario Estos datos permiten sustentar la hipótesis de quela alta exposición de las mujeres al trabajo no asalariado les dificulta participar en condiciones de igualdad en el empleo remunerado. Aún más, eleva su vulnerabilidad para entrar o permanecer en situaciones de empobrecimiento. (2015).

Citas

[1]Todos los cuadros de este epígrafe son de elaboración propia, a partir de los datos de la encuesta de hogares.

[2] Comúnmente llamada ama de casa. Aquí simplemente queremos reconocer que es una trabajadora, aunque no se le pague por ello.

[3]En 1994 el Banco Central de Cuba determinó la sustitución de todos los dólares estadounidense por pesos convertibles. Las tres monedas circularon hasta octubre de 2004. A partir de marzo de 2011 se devaluó el CUC y se igualó al dólar, pero mantuvo la penalización del 10 por ciento.

[4] Las tasas del saldo migratorio externo de mayor significación se presentan en 2004. Este comportamiento responde directamente a la puesta en marcha del Acuerdo Migratorio de 1994-1995 entre Estados Unidos y Cuba, en particular por el otorgamiento de visados a ciudadanos cubanos para emigrar a ese país (Aja, A y López C,2009)

[i]Sandoval, Raúl:La pobreza en Cuba, La Habana: Universidad de La Habana, 2012, digital.

Los salarios estatales en Cuba: ¿cálculo residual o condición indispensable?

Por Pedro Monreal, El Estado como tal


¿Es el salario lo que “debe” pagarle una empresa al trabajador, o es, por el contrario, lo que la empresa considera que “puede” pagar a sus empleados? La pregunta es importante porque la mayor parte de lo que se publica en Cuba acerca del salario tiene “un pequeño gran problema”: en rigor no se refiere al salario sino a otra cosa a la que se le llama de esa manera.
Parecen prevalecer tres premisas principales sobre el salario que, a fuerza de repetición y en ausencia de suficiente reflexión, se han transformado en una especie de “verdades” inmutables:
  1. La idea de que pagar un salario depende del nivel de productividad,
  2. La noción de que el salario solamente puede ser pagado si tiene “respaldo material”, y
  3. El pensamiento de que el fondo de salario básico de una empresa puede ser “formado” como un determinado por ciento del valor bruto agregado de la empresa.
Esas tres premisas son falsas. La Economía Política ha dejado aclarado ese asunto desde hace más de 150 años. Para refrescar el entendimiento esencial del tema, me enfocaré en el salario mínimo y en el “trabajo simple”. Por tanto, no me referiré a las cuestiones relativas a las diferencias salariales que deben existir según los distintos niveles de complejidad de la actividad, calificación, resultados, y otros factores,
Desde una perspectiva esencial –dejando a un lado detalles que pudieran agregarse posteriormente al análisis- el salario es “lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarlo para este oficio… el coste de producción de la fuerza de trabajo simple se cifra siempre en los gastos de existencia y reproducción del obrero. El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo… el salario de la clase obrera en conjunto se nivela, dentro de sus oscilaciones, sobre la base de este mínimo”. (Carlos Marx. “Trabajo asalariado y capital”. 1849)
Esto permite iluminar rápidamente los problemas que existen con las tres premisas falsas antes mencionadas:
  • El valor del salario mínimo depende fundamentalmente de su equivalencia con el valor de mercancías de consumo específicas y no directamente del nivel de productividad que pudiera existir a nivel social, o en las ramas determinadas donde trabajan los obreros. Si se aceptase que la canasta básica en Cuba es de 2000 pesos mensuales, esa cifra indicaría el “coste de existencia y reproducción” del trabajador (incluyendo su familia) y esa cantidad “debe” determinar el salario mínimo del país. Se utiliza aquí el supuesto de que cada núcleo familiar cuenta con un solo trabajador que aporta ingresos. Obviamente, un incremento de la productividad modifica el valor de las mercancías producidas, pero no debería alterar la relación de igualdad que debe existir entre el valor de la canasta básica y el salario mínimo. Para el caso de Cuba, “no entraría en la cuenta” lo que el Estado ofrece como una garantía de derechos económicos y sociales, o sea, los gastos de educación, salud y otros servicios, que asume el presupuesto nacional y que no se cobra directamente a sus beneficiarios. Solamente se incluirá en la canasta básica el resto de los gastos en los que debe incurrir el trabajador. (Nota: Se ha “redondeado” a 2000 pesos el cálculo de un valor de 1995 pesos de la canasta básica, tomado del estudio realizado en 2015 por la Dra. Blanca Munster, basado en una muestra de hogares del Consejo Popular Santa Fe, La Habana. Ver “Remesas y pobreza desde la perspectiva de género”. IPS. 30 de diciembre de 2015. Ver aquí).
  • El salario no es algo que solamente “puede” ser pagado en caso de que tuviese “respaldo material”. El salario “debe” ser pagado cuando se pretende involucrar al trabajador en un proceso económico. Pagar un salario “debe” ser una condición para poder contar con los servicios laborales de un empleado. Siempre existirá –salvo en caso de guerra o desastre mayor- un determinado “respaldo material” para el salario, aunque naturalmente el valor de ese respaldo pudiera modificarse cuando se reduce la oferta de mercancías de la canasta básica, sobre todo si ello ocurriese de manera súbita. Un escenario posible es una escalada inflacionaria, algo ciertamente perjudicial para el trabajador pues generalmente significa una disminución del salario real. Ello exige mantener una vigilancia sobre la evolución de indicadores como el crecimiento de los salarios, de la masa monetaria y de la inflación. Sin embargo, la solución del problema debe consistir en una gestión macroeconómica efectiva y no en una política laboral que comprima los salarios por debajo de lo que cuesta “sostener al obrero”.
  • No es racional calcular el salario básico, es decir, el salario mínimo, como un por ciento de resultado alguno de una empresa (valor agregado o cualquier otra cosa). El salario mínimo debe igualar el costo de la canasta básica. Punto. El salario no se paga con el valor residual que le quede a una empresa después de asegurar otras partidas de su contabilidad. El salario no es simplemente una variable de una ecuación contable. El salario expresa una relación social de producción que involucra una equivalencia de valor que no debe ser violentada por antojo burocrático.
 En otros países existe la práctica del llamado salario mínimo interprofesional (SMI) que establece un salario horario mínimo por debajo del cual ningún trabajador puede ser retribuido. En general, se aproxima al costo de la canasta básica (el cálculo exacto es una cuestión polémica en muchos casos). Usualmente se mueve en el entorno del 50 por ciento del salario medio. No significa que asegure que un trabajador pueda cubrir necesariamente la canasta básica pues para ello tendría que tener un empleo a tiempo completo.
En muchos países, específicamente en América Latina y el Caribe, se ha producido un deterioro del poder de compra del salario mínimo. No obstante, existen casos como el de Ecuador, donde el poder de compra del salario mínimo ha crecido. Un cálculo realizado sobre la base de considerar que, como promedio, cada hogar cuenta con el ingreso de 1,6 trabajadores, es decir haciendo un cálculo de un salario básico más el 60 por ciento de otro, indica que en 2014 el ingreso promedio que entraba en cada hogar por concepto de salario mínimo permitía cubrir el 99,76 por ciento de la canasta básica familiar. Ello ha representado una mejora considerable en comparación con el año 2005, cuando ese por ciento de cobertura apenas llegaba a 65,66.
canasta familiar
A los efectos de una comparación, si se asume un ingreso de 1,6 salarios mínimos en Cuba (225 X 1,6 = 337,5 pesos), para hacerle frente a una canasta básica de 2000 pesos, el por ciento de cobertura sería aproximadamente de 17 por ciento.
Agrego una reflexión adicional que se relaciona con otra premisa, no falsa pero incompleta, y concluyo con una hipótesis en relación con la rentabilidad empresarial.
Usualmente en Cuba se habla de las plantillas irracionalmente infladas que deben ser reducidas para poder aspirar a tener empresas estatales eficientes. La premisa es incompleta porque debería formularse más bien de la siguiente manera: “plantillas irracionalmente infladas que deben ser reducidas y salarios irracionalmente bajos que deben ser aumentados para poder aspirar a tener empresas estatales eficientes”.
En Cuba se escucha frecuentemente decir que no puede distribuirse lo que no se crea, lo cual es cierto de manera general, pero en el mundo real –no en el Nirvana de la burocracia- esa creación de valor no puede funcionar bien si el sistema económico no es capaz de proveer un salario mínimo que asegure la existencia y reproducción de la fuerza de trabajo.
¿Cuál es, exactamente, el principio de la Economía Política –o de cualquier otra ciencia social- que establece que la fuerza de trabajo, única fuente de creación de nuevo valor, puede crear valor con efectividad y eficiencia cuando la distribución primaria de valor priva al trabajador de una parte significativa del valor que “le toca” recibir para existir y reproducirse?
La hipótesis con la que cierro esta nota sería la siguiente: muchas empresas estatales cubanas que hoy se consideran rentables dejarían de serlo en el mismo minuto en que tuviesen que pagar salarios mínimos equivalentes a la canasta básica.
Es decir, hoy parecen ser empresas rentables – “en el papel”- simplemente porque pueden reducir costos salariales por la vía de no pagar salarios propiamente dichos.
Una empresa no debe ser rentable primero para poder pagar salarios después. Una empresa debe planificar primero sus salarios (salarios “de verdad”) y luego determinar si, cumpliendo con esa condición, puede ser rentable. Si no llegase a serlo, pudieran existir varias alternativas: cierre de operaciones, cambio de administración, innovación, recapitalización, venta de la empresa, fusión con otra empresa, división de la empresa en unidades, etc.
Sin embargo, apropiarse administrativamente de una parte considerable del salario para justificar una rentabilidad ficticia es problemático desde el punto de vista ético y también político.
Cuando una empresa no es capaz de pagar un salario mínimo, ello es una muestra evidente de que no es una entidad idónea para asegurar la utilización efectiva y eficiente del principal componente de las fuerzas productivas de un país: sus recursos laborales.
Por razones de ineptitud empresarial, o del modelo económico en que operan las empresas, no se obtiene de la fuerza de trabajo la cantidad de valor que esta puede generar y se acude entonces a la apropiación indebida de una parte del valor creado que se supone que debería ser parte del salario. Funcionan entonces esas empresas como mecanismos derrochadores del principal activo económico de la nación.
¿Qué ventajas pudiera reportarle a la sociedad que una parte significativa de la fuerza laboral fuese a parar a ese tipo de entidades?
Traté de encontrar cifras empresariales relativas a esta hipótesis, pero –para variar- estas parecen no estar disponibles. No obstante, el dato concreto es que el salario mínimo en Cuba (225 pesos) apenas cubre el 11 por ciento de la canasta básica. Representa, más allá de cualquier posible discusión sobre el cálculo de la canasta, lo contrario de una equivalencia de valor.