miércoles, 2 de agosto de 2017

Historias de youtubers en Cuba (+ Fotos, Videos e Infografías)

Publicado en: Canal USB



Lo primero que hizo Javier Cabrera (El Jávico de MINVA Shows) fue crearse un canal en YouTube para seguir a Mox, de whatdafaqshow. Javier quiso que lo mencionara en sus videos. Después de un tiempo, Mox le contestó a uno de sus mensajes por Facebook. Mox, o quien haya sido. Mox, o un asistente. Mox, o un contestador automático. Javier nunca salió o, al menos que él conozca, nunca ha salido en un episodio de whatdafaqshow.

Tiempo después se juntó con un amigo. Empezó a hacer sus propios videos. El primero que subió a su canal dura cinco segundos. Se llama EPICTROLL with Rancel Rodriguez. Javier y Rancel miran a la cámara. Parecen serios. Detrás aparece un teléfono público, o varios, y una puerta abierta. A los tres segundos comienzan a reírse. Luego se van del cuadro. Se acaba el video.
Léster Acosta (al centro). Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Javier Cabrera a la izquierda, al centro Léster Acosta y a la derecha, Evelyn Bestard. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Le encanta la fama, que la gente lo conozca. Lo de él es divertir al público. Así se divierte. Busca que la gente se identifique con sus historias. Dice que dejó de ser Javier y ahora es el Jávico de MINVA (MINisterio del VAcilón) Shows. Antes se pasaba el tiempo viendo películas de acción, humor y terror. No se perdía un capítulo de Arrow, The Flash, Gotham, The Walking Dead. Ahora no hay tanto tiempo. Tiene dos trabajos. Por las mañanas, desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, se lo ve en el Joven Club de Computación y Electrónica del Sevillano, en Diez de Octubre. Desde ahí sube los videos. Por las noches trabaja en otro lugar, pero esa es una historia complicada.
Descarga tutoriales en las mañanas. Persigue las tendencias de YouTube para tratar de subir un video que se vuelva viral. Publica dos a la semana, del tema que se le ocurra (en su canal hay videos sobre la farmacia, el internet en Cuba, los taxis). Uno el lunes y otro el viernes. Trata de que el último sea el más cómico para que la gente lo vea el fin de semana.
Primero hace una escaleta. A veces la mira y sigue hablando hasta que se salta el orden. Se crea la idea de que está hablándole a alguien. Empieza a grabar y piensa en alguien que le escribió por correo o le comentó en el video anterior. Advierte que no es lo mismo escribir algo que actuarlo. Cuando no le da gracia lo cambia. Hace muecas. Se traba. Detiene la grabación. Ahí hay una ventaja, dice. Los youtubers hacen muchos cortes. No hay que pararse y grabar el video entero, como lo haría un actor. Usa la manera de grabar de Mox: dice una cantidad de palabras y se calla. Luego hace un corte. En ese corte, a veces agrega efectos, cambia la cámara de posición, hace otras cosas.
Aprendió a editar gracias a un amigo. Se fijaba mucho en los detalles. Mira constantemente los videos de otros. Si utilizan algún recurso de edición que le gusta, trata de adaptarlo. Ha trabajado con varios programas pero decidió quedarse con el Wondershare Filmora, porque reduce el tiempo de trabajo. Asegura que está hecho para los youtubers. Consiguió una licencia oficial y pudo registrarlo.
El video para You Tube no tiene que ser necesariamente profesional. No tiene que quedar perfecto. Para una cosa profesional, explica, mejor una película filmada en un estudio. “No se gana nada con hacer un video y ponerlo muy lindo si después no da ni gracia”.
Al principio le costó encontrar una manera de hablarle al público. Dice que hay demasiados youtubers extranjeros como Germán, El Rubius y otros que son altamente consumidos aquí. “A veces uno trata de hacer contenido propio pero la manera de hablar o editar se asemeja a la de ellos. La gente en los comentarios critica por querer imitar a otros”.
Le es difícil tener que obviar la manera en que habla comúnmente para corregirse y hablarle a la cámara. Algunos le piden que cambie el tono. Utiliza algunos pitidos sobre varias palabras. Una especie de juego con la persona que lo está viendo: sabe lo que está diciendo pero no lo escucha.
Reconoce que ha hecho videos en los que critica, quizás demasiado, a determinado público. Publicó uno sobre los boteros en La Habana. No era su intención ofenderlos. Su objetivo es únicamente “tratar un tema desde la perspectiva de los cubanos, reírme y darle chucho”. Hizo otro, que decidió no subir. Tenía que ver con la sexualidad. Lo desechó. Para no herir sensibilidades.
A petición del público, abrió un canal de gameplays. Aún no hay videos allí. Los hacía al principio en MINVA Shows y los abandonó porque no los veían. Ahora se lo piden mucho.
Explica que el rango de edad de su audiencia oscila de 13 a 25 años. Dice que no hace videos para gente con esas edades porque a veces toca temas “pesados”. Por correo le escriben personas de más de 40 años.
Tiene su “propio censo”. Cuando alguien le escribe, le pide que se identifique con el nombre, la edad y desde qué lugar lo ve. Les pide también que compartan y se lo pasen a sus amigos y vecinos. “Si en You Tube dice que el video lo vieron 80 personas, yo sé que son muchos más por el paquete, donde también pueden verlos”.
Infografía: Cubadebate.
Infografía: Cubadebate.
No obstante, dice que incluso los “youtubers millonarios”, siempre comentan que la plataforma no te informa absolutamente de nada relacionado con sus cambios internos, con las transformaciones de la interfaz. Si aparece una opción nueva no te lo dice. Tienes que aprender las cosas “a palo ciego”. Ha ido aprendiendo algo gracias a que aumentó la “cultura youtuber” en Cuba. Por el consumo de material extranjero.
Una vez le impusieron una demanda por copyright. No sabía lo que era. No sabía dónde estaba el problema. Se enteró un tiempo después. Abrió el panel de control. Había una notificación que señalaba un video específico: MINVAShows #Gameplay No Cantes DUALITY q ME ALTERO!!!!.  Utilizaba la canción Duality, de la banda norteamericana Slipknot. Trató de resolver el problema. No pudo. Lo dejó todo como estaba. Volvió a sucederle lo mismo con otro. Y con otro. YouTube le deshabilitó entonces la obtención de ingresos por su canal. De todos modos, el Jávico sabía desde antes que no iba a cobrar. La cuarta vez que lo demandaron, le silenciaron el video completo.
Comenta que YouTube permite utilizar algunas canciones durante pocos segundos. El dueño de los derechos de ese tema puede valorar si demanda o no. Hay personas que modifican los compases, el tono, y así resuelven. Luego conoció a un amigo DJ y entonces pudo poner música libre en sus videos.
Llevaba un tiempo con su canal y conocía a Evelyn, de Evestard Music Soul y a otro muchacho que había abierto uno de Gameplays. Se le ocurre la idea de crear una comunidad con otros youtubers. Empieza a buscar. La comunidad ya estaba creada. Dice que nunca se le había ocurrido escribir en alguna barra de búsqueda, “comunidad de youtubers cubanos”. Los encontró en Facebook. Vio sus contactos y los videos. Se suscribió a los canales de algunos.
Conoció a Léster Acosta, de Miniovlog. Hizo un video con él: MINVA Shows – Episodio #10 Bocallena Challenger en colaboración con Minio Vlog. Tomaron un batido hecho con jugo de tomate, de limón, coctel de mariscos y picante.
Javier sale a la calle y la gente apenas lo reconoce. Por correo ha tenido sus historias. Le escriben, diariamente, de ocho a diez personas. Trata de responderles. No siempre puede. Ha recibido mensajes ofensivos. Una vez le escribieron: “eres un mono y vete a hacer tus monerías al circo”.
Un día, un niño de trece años lo contactó por el móvil. Le dijo que era fanático a su canal, que le gustaba todo lo que veía. Le preguntó si lo podía saludar en el próximo video. Al Jávico se le olvidó. Días después fue el cumpleaños del niño. Lo llamó para felicitarlo. Desde ese momento, intercambian correos o mensajes todos los días.
Alguien le escribe, de manera anónima, y lo aconseja. Una vez le dijo: “prefiero que mi hijo esté viendo tus videos, porque durante esos seis minutos está en la casa, tranquilo”.
Hay otros que le preguntan por qué no graba con cámaras profesionales y por qué no saca videos en 4K.

Algo de lo que puedes encontrar en MINVA Shows

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Hace unas semanas, Léster Acosta (Miniovlog), iba en un P-2 hacia algún lugar. Dos niñas empiezan a mirarlo. Después de un tiempo le preguntan si es el de los videos. Les dice que sí. Luego las muchachas vuelven: “¿qué hace un youtuber en un P-2?”
Desde hace tres años consume los videos que salen en el paquete. Nunca había entrado a YouTube. No sabía cómo funcionaba. Se interesó y luego abrió su canal para entretenerse. Todo tuvo que ver con la libertad que ofrece la plataforma online, explica.
Pone el teléfono en una ventana. Entre una persiana y otra. Arriba coloca otro móvil y activa la linterna, para buscar más luz.
Aprendió a editar en quinto grado, inventando. Utiliza el Sony Vegas y le va bien. Está conforme. No necesita una súper computadora para instalar los últimos programas de edición. A fin de cuentas, asegura, lo menos profesional que puede verse sobre la faz de la tierra es un youtuber.
Escribe siempre lo que va a decir y hacer para no ponerse a improvisar. Sitúa, debajo de una ventana, una libreta con el texto. Al principio empezó con un amigo que lo ayudó en los primeros dos videos del 2015. Después el amigo se fue. Se quedó solo hablándole a la cámara.
Su canal no se llama Miniovlog por los minions, “si no le hubiera puesto Minionvlog, porque yo no soy tan bruto”, dice en uno de sus videos. Hace unos años salió El Exterminio, un disco de Los Desiguales. “Un día, uno de mi aula de la secundaria dijo: -‘oye, si coges el exterminio y lo separas en Léster y minio, se forma tu nombre’”. Empezaron a decirle “lesterminio”. Luego logró que se quitara Léster y solo quedara ‘minio’.
Tiene dieciocho años. Hace poco terminó el preuniversitario. Sus videos hablan de la escuela, las pruebas… “cosas aparentemente insignificantes pero que me interesa contar y que la gente se sienta identificada”.
Los sube desde una zona Wi-Fi. Publica los miércoles. Vive cerca del parque de Palatino. Va a ese lugar con el tiempo justo para subir el video. Trata de reducir la calidad para que pesen menos. “Uno solo tiene algunas horas para sentarse en un espacio con Wi-Fi”.
Una vez logró publicar a través del Connectify, un ruteador virtual para compartir la red. Dice que, por el tema de la lentitud, debe haber sido algo histórico. Una amiga que está en otro país lo ayuda. Gracias a ella ha podido publicar dos videos suyos en la página oficial del canal en Facebook. Han tenido cierto alcance. No entiende por qué se ven más en YouTube que en Facebook. De todos modos, si se pone a subirlos a Facebook no sabe si se quedará a medias.
Revisa las estadísticas. Dice que pone los videos los miércoles para que vayan teniendo visualizaciones hasta que llegue el fin de semana, donde están sus mayores picos de audiencia. Se fija, también, en las tendencias. Filmó un mannequin challenge que lleva 4 mil 226 reproducciones. Era un tema viral. Lo hizo en un aula del pre. Por problemas de copyright tuvo que subirlo dos veces.
El video solo se podría ver en computadoras y en Estados Unidos. Universal  Music Group era dueño de los derechos de la canción que utilizó (Black Beatles de Rae Sremmurd). Le dijeron que las opciones eran quitar el video o dejarlo con censura para los dispositivos móviles. Lo dejó y luego subió otra versión con un tema libre de copyright.
En uno de sus últimos videos hace un ‘shuffle tag’ (pone una pregunta para sí mismo y a cada una le va a corresponder, como respuesta, una canción aleatoria). A los 3 minutos con 50 segundos llega la pregunta del tema “que escuchas cuando piensas en quien te gusta”. Advierte que puede ser peligrosa. Pone la música en aleatorio. Se reproduce El palón divino. Inmediatamente después, aparece la “canción que escuchas cuando extrañas a alguien” y pide, por favor, que salga alguna parecida.

Uno de los videos de MinioVlog

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Evelyn Bestard (al centro) acostumbra a cantarles a sus seguidores. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Evelyn Bestard (al centro) acostumbra a cantarles a sus seguidores. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Dice Evelyn (Evestard Music Soul) que Facebook antes no le servía. No le dejaba subir videos. Ahora dice que es difícil subir la canción sola. “Tienes que hacerle una presentación con fotos para que se escuche”. Intentó subir algunos y le dieron “error”. Desistió definitivamente.
Abrió su canal en 2015 y comenzó a publicar los videos de sus presentaciones en distintos espacios. “Las cosas más serias, ya parada frente a la cámara, vinieron después”. Todo comenzó cuando conoció a otros youtubers.
Luego de algún tiempo, colocarse frente a una cámara le sigue provocando miedo, pena. Se queda en blanco. No sabe de qué hablar. No sabe qué va a hacer. No se sienta a escribir un guion. A veces dice en sus videos que es muy lenta para hacer las cosas. Le escriben personas diciéndole que las salude. Tiene que explicarles que es lenta.
La primera canción que grabó para el canal fue Back to black de Amy Winehouse. La gente le dice que se parece a ella. Lleva el pelo, casi siempre, ensortijado.
A la hora de editar se apoya en Javier, de MINVA Shows. “A mi computadora, la pobre, no le carga ningún programa de edición”.
Es licenciada en Ciencias de la Información. Se graduó de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en 2016. Asegura que la carrera le aportó mucho. “En la facultad siempre se hablaba de las redes sociales”. Ahora trabaja de 8:00 am. a 5:00 pm en la Agencia Cubana de Noticias.
Es amiga de varios Djs cubanos que le dan ánimo. Le sube la autoestima que sus amistades le escriban mensajes y le digan “que no sabían que estaba en eso de los videos”. Se alegran de que le vaya bien y le desean éxitos.
Vive en un edificio. Lo más complicado es encontrar el momento exacto para cantar sin interrupciones. Podría ser en un momento entre la hora de comer y el penúltimo recorrido del panadero. Tendría también que aprovechar los intervalos en que su vecino no le haga competencia con la música electrónica alta o la vecina no esté gritándole a los hijos. Todavía no encuentra el “instante decisivo”.
Dice que podría cantar Despacito, pero no le gusta hacer lo mismo que todos.

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Ema López. Foto tomada de su perfil en Facebook.
Ema López. Foto: Facebook.
Hace unos días una youtuber española compartió con sus seguidores cómo y por qué se creó un canal. Habla de inspiración, de youtubers norteamericanas, formas de hacer los contenidos. Explica que un tutorial de maquillaje no solo es para aprender, sino también para divertirse.
Se refirió a las dificultades de su trabajo: tiempo para grabar y editar, colaborar con las marcas de maquillajes y perfumería, temas publicitarios. En Cuba, desde hace algún tiempo, hay varios canales similares.
Ema López compra los productos de maquillaje a precios elevados. Algunos se lo regalan. Algunos se lo mandan. Sube sus videos en una zona Wi-Fi que queda a dos paradas de su casa, en Guanabacoa. “Hay que dedicarle mucho esfuerzo, tiempo y dinero”, asegura.
Trabaja como maquillista en un estudio fotográfico en San Miguel del Padrón. Graba con su móvil. Ha filmado su barrio, alguna playa, la lanchita de Regla, las guaguas. Cata dulces y comidas típicas de otras regiones. Sigue las tendencias del mundo y trata de llevar a su público lo último en materia de belleza.
Es feliz con lo que hace, aunque “una supuesta hater de 50 años” dice que “pierde el tiempo haciendo videos”. Algunos le comentan que finge un acento de mexicana. Dina contó que la primera vez que la escuchó hablar personalmente pensó que jamás se llevarían bien.
Ema prueba tintes de fantasía en su cabello. Lo hace con violeta genciana y azul de metileno.

Vea uno de los videos de maquillaje de EmmaStyle

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Dina Fernández es muy conocida entre sus seguidores por su particular forma de saludarlos. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Dina Fernández es muy conocida entre sus seguidores por su particular forma de saludarlos. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
El 3 de abril, Dina Fernández, subió a YouTube, Cómo darle un giro a tu outfits y, a los quince segundos de su primer video, pasa por delante de la casa una señora vendiendo señoritas. Luego se pone a ‘customizar’ una ropa o, lo que es lo mismo en este caso, le pone unas ‘pirámides’ a un short. Después se da cuenta de que tenía un hueco en las medias y, para resolver el problema, termina abriendo más.
Tiene 21 años y desde hace un tiempo trabaja en la tienda del motel Las Olas, de la CTC, de 1:00 P.M. a 9:00 P.M. Los días en que graba se levanta a las siete de la mañana y cuando llega, en la noche, edita.
No sabía que había youtubers cubanos. Se enteró por las redes sociales. Solo veía a los extranjeros que ponían en el paquete. Quiso entonces abrir su canal. Se atrasó, dice, demasiado. Siempre lo dejaba para el otro día hasta que se dio cuenta de la existencia de la comunidad cubana. Habló con Alex Deben, uno de los miembros, y le dijo que empezara.
Su idea inicial era hablar de maquillaje, moda. Luego se alejó de esos temas. Ahora quiere retomarlos.
Al principio se conectaba con el teléfono o la laptop en un parque. Un amigo la acompañaba. Un día terminó de subir un video de 700 megas a las cuatro de la mañana. Dejó de ir a las zonas Wi-Fi para publicar. Luego en su trabajo abrieron una sala de navegación.
A veces, cuando termina su horario laboral se queda y ve las estadísticas (el 60% de quienes la ven son hombres; las visualizaciones llegan principalmente desde EEUU, Cuba y México, por ese orden; la han visto, incluso, en Grecia aunque no sabe si allí la entienden). Después espera el P-1, que la lleva hasta cerca de su casa, en el Diezmero.
No tiene días específicos para publicar sus videos. A veces sube dos por semana, no tan cercanos en tiempo uno del otro. Trata de que haya un mínimo de cinco días por el medio entre ambos. Muchas personas le escriben preguntándole el día en que los sube. A lo mejor, piensa, quieren conectarse en ese momento para descargarlo. Tiene planes de poner un día fijo ahora que el canal está creciendo, aunque tenga que acostarse a las cinco de la mañana.
En sus primeros dos videos grabó con una buena cámara. Se le rompió. Después siguió con una Nikon pequeña. Se le cayó y luego no encendió más. Comenzó a grabar con el teléfono. Su primer guion fue el de su antepenúltimo video, que fue el de Cómo Superar A Tu Ex En Cinco Pasos.
Empezó, junto con otros, a poner sus publicaciones en el paquete. Comenzaron a conocerlos en el país. Nunca pensó que las personas se iban a tomar el trabajo de conectarse para suscribirse al canal. Alguien ha llegado a decirle: “me hice una cuenta en Google solamente para suscribirme a tu canal”.
Comenzaron a identificarla con frases. Casi todo el que le escribe, le saluda con la palabra “holis”. A veces le ponen #Holis o #NoExistenImposibles, frases de sus videos.
Dice haber aprendido que la gente ve más las publicaciones que tienen que ver con la vida cotidiana de uno. Se enfermó, estuvo una semana sin subir videos y muchos le escribieron. Publicó uno donde explicó que estaba enferma. Le sumó un sketch de ventajas y desventajas de estar enferma. Es uno de sus videos con mayor cantidad de visualizaciones.
En una ocasión grabó otro que se llama ¿Por qué nos gustan los chicos malos?Quiso decir, comenta, que casi siempre sucede así en las series. El chico malo al final se queda con la chica buena. Es el que más reproducciones tiene. Muchos le escribieron diciendo que denigraba a la mujer. Reconoce que generalizó, dio conclusiones no acertadas. Dice que marcó un antes y un después en su canal. Comenta que a partir de ahí dejó de hacer materiales sobre consejos y modas para centrarse en el humor.
No le interesa hablar de política, ni de religión. La gente le pide muchos temas. Le han dicho que haga uno sobre la diferencia entre tener novio y estar soltera. Otra persona hace muy poco la contactó y le pidió que hablara con respecto a los minusválidos, acerca de si alguien se puede enamorar de un minusválido. Dina le respondió que vería de qué manera podría adaptar eso a su canal. Le preguntaron, incluso, si se podría enamorar de una persona que fuera impedida física. Le dijo que podría suceder, que la vida da muchas vueltas.
Hace un tiempo volvió a enfermar. Le salió el rash del dengue. Fue al policlínico. Una enfermera la miró. Le preguntó si salía en el paquete. Le dijo que ayer mismo la había visto en un campismo.

Colaboraciones entre youtubers cubanos

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Adriano López, ahora el "Comepizza", tiene más de mil seguidores en su canal de YouTube. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Adriano López, ahora el “Comepizza”, tiene más de mil seguidores en su canal de YouTube. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Cuando Adriano López (Comepizza Online) comenzó a hacer sus videos, nadie lo conocía como youtuber. Explica que sólo lo conocían como persona aunque asegura que, de todos modos, los youtubers también son personas.
Empezó subiendo videos a Facebook. Sus amigos le propusieron que los publicara en YouTube. En una misma oportunidad subió los tres primeros. Vio que a las personas les gustó. A él no. Insiste en que no le gustan.
Se conecta desde algún parque. Cerca de su casa, en el Vedado, hay varios con Wi-Fi. Explica que uno no puede ir en cualquier momento a subir el video. Ha calculado a qué hora la conexión está buena y en qué lugares está mejor. No quiere decirlo por temor a que se llene el parque y tenga que volver a hacer los cálculos.
Siempre trata de subirlo todo desde una PC. Jueves, viernes y sábado graba, edita y sube. El sábado lo pone en oculto y lo publica el lunes. Últimamente hace el último paso los domingos por la noche. Cuando estaba en la escuela, su padre le publicaba los videos los lunes. Recientemente terminó el primer año de Sistemas de Información en Salud, que se estudia en la Facultad de Tecnología de la Salud en el hospital Salvador Allende.
Cuando la conexión se lo permite, se pone a ver sus estadísticas. Ha observado, por ejemplo, que la mayor cantidad de personas que lo ven son mujeres. El rango de edad de su audiencia es de 18-24 años aunque también ha notado que lo siguen ancianos.
Es productor musical y tiene, además, un canal de música (Whisper Music) al que no le hace mucho caso.
Siempre escribe sus guiones. Su teleprompter es la computadora. Graba con el celular y debajo pone la PC con la que también captura el audio. Cree que se puede hablar de cualquier cosa. De los árboles, por ejemplo. Trata de escoger un tema global. Quiere que el público de otros países lo siga y lo entienda.
En ocasiones hace dos ediciones del mismo video. Una para YouTube y la otra para el paquete semanal. La calidad es distinta. El que deja en el paquete se lleva 200 megabytes y el que subo a internet, “pesa” de 70 a 90 y pico de megas.
Utiliza el Sony Vegas. A veces le cuesta trabajo. Su máquina no es una gran computadora. Se pone demasiado lenta. No le hace caso.

Uno de los videos de Comepizza Online

Para la música de fondo de sus videos, escogió una canción en un canal de recetas de cocina. La sacó de un material donde cocinaban una lasaña con ají. La descargó. Grabó las voces y editó la estructura para que no fuera exactamente igual. Ha tenido dos presentaciones distintas. La última le costó más trabajo. No sabía cómo utilizar un efecto de cámara rápida ni de stop motion.
No le han censurado ningún video. Dos veces le han reclamado por las canciones. En un caso supo con antelación que le iban a reclamar. Hizo el “reto de la vergüenza” con el baile del Comepizza en la calle. Puso un tema de Spinnin Record, un canal de música electrónica. Le dijeron que podía ponerlo, pero si ganaba algo con el video, Spinnin record se llevaba parte de los beneficios. Por él, perfecto: estaba interactuando con uno de sus canales favoritos.
Asegura que la edición no es lo que más trabajo le cuesta. Lo más difícil es filmarse hablando. Graba en casa de su madre, cerca de una ventana que da para la calle en Centro Habana. Pasan demasiados pregoneros. Venden mucho a la hora que graba. Utiliza su teléfono. A veces se le calienta y tiene que parar. Luego no queda exactamente en la misma posición. La luz cambia.
Dina y Adriano se han vuelto muy buenos amigos gracias al intercambio entre youtubers cubanos. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Dina y Adriano se han vuelto muy buenos amigos gracias al intercambio entre youtubers cubanos. Foto: Cinthya García Casañas/ Cubadebate.
Desde un inicio, esperó que el público lo comparara con Germán. Un amigo le dijo que no se preocupara, que cuando uno empieza siempre debe guiarse por un patrón a seguir.
Explica que la gente piensa que se puso Comepizza porque come pizza. En realidad, todo empezó por una canción que hicieron unos amigos y él la “popularizó”. La gente comenzó a llamarlo con ese apodo.
Imagina que deben existir personas a las que les molesten algunas cosas que hace. A veces grita. “Ojalá que yo no sea un patrón a seguir. Soy un mal ejemplo. Yo debería ser un patrón a no seguir”. Comenta que le falta responsabilidad. “Ser youtuber requiere de mucha responsabilidad y tiempo libre pero creo que a mí no me cuesta mucho trabajo. Solo le dedico tres días a la semana. Pude terminar el primer año de la universidad sin ningún problema. Ser youtuber nunca me afectó. Creo que debería retirar lo dicho, ahora que me doy cuenta, porque ser youtuber no requiere de mucha responsabilidad. En lo personal no me he vuelto más responsable, sino todo lo contrario”.
Cuenta que El palón divino se lo reclamaron en el video del tráiler promocional del canal. Aparece Adriano doblando la canción completa.
Piensa que todo lo bueno se acaba: no descarta la posibilidad de que en algún momento YouTube pueda cerrar.

En video, declaraciones de varios youtubers cubanos

Palabras claves para entender YouTube

Léxico básico para Youtube. Infografía: inventtatte.com.
Léxico básico para Youtube. Infografía: inventtatte.com.

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