lunes, 9 de enero de 2017

Ciencia y economía, oportuno abrazo

Vacunación de Hepatitis B. Foto: Ismael Francisco
La ciencia cubana, obra genuina de la Revolución y del pensamiento visionario de Fidel, enfrenta el reto de lograr una conexión más acelerada con la producción de bienes y servicios, basada en la obtención de resultados renovadores de alta tecnología y cerrando siempre el ciclo investigación-fabricación-comercialización.
Ello la convierte, junto con la innovación, en piezas esenciales del proyecto de sociedad socialista próspera y sostenible que aspiramos a construir. Como señaló el Doctor en Ciencias Agustín Lage Dávila en un artículo publicado en nuestro diario el pasado mes de octubre, el repunte de la actividad científica y de la inversión en tan vital sector, cierta e inevitablemente dañadas por el periodo especial y el bloqueo, no es un lujo, sino una urgencia. Es imposible el desarrollo sin insertar a la ciencia en cada nicho de la economía, enfatizaba el director del Centro de Inmunología Molecular en el propio texto.
Pese a transitar por un año bien difícil debido a las limitaciones de recursos y otros problemas que afectaron la actividad investigativa y la permanencia de los especialistas en determinadas ramas del quehacer científico, el país cerró el 2016 con aportes e indicadores notables, que en apretada, incompleta y preliminar síntesis Granma pone a consideración de los lectores.

SUCESOS CIENTÍFICOS DEL 2016
  • Obtención en Cuba del registro sanitario del Heberferón, una combinación del interferón-alfa 2b y gamma recombinante, para tratar cáncer de la piel no melanoma.
  • La patente otorgada por la Unión Europea a la nueva generación del medicamento Heberprot-P, presentada en nanocápsulas que hacen más efectivo el tratamiento de la úlcera del pie diabético en estadios avanzados en cuanto a cicatrización y acción antimicrobiana.
  • La continuación de los ensayos clínicos de la molécula CIGB 500, novedoso fármaco en desarrollo que muestra un significativo efecto cardioprotector, con promisorias potencialidades para el tratamiento del infarto agudo de miocardio.
  • La aprobación en Estados Unidos de los ensayos clínicos con la vacuna cubana de cáncer de pulmón CIMAVAX-EGF, creada en el Centro de Inmunología Molecular.
  • El hallazgo de nuevas evidencias farmacológicas del efecto neuroprotector de una molécula denominada JM-20, la cual abre esperanzadores horizontes al tratamiento de la isquemia cerebral, un grave problema de salud mundial.
  • La extensión a las 15 provincias y el municipio especial de Isla de la Juventud de la medicina regenerativa o terapia con células madre, fundamentalmente en las especialidades de ortopedia y traumatología, y angiología.
  • El desarrollo de nuevas vacunas humanas, que incluyen la obtención de un candidato vacunal heptavalente conjugado contra los neumococos, y otro para el cólera.
  • El anuncio de que como resultado de la aplicación de la vacuna cubana para esa dolencia, el país no registra casos de hepatitis B aguda en niños por debajo de los cinco años desde 1999, condición que a partir del 2006 también se extendió a los menores de 15 años.
  • La ratificación por las evaluaciones más recientes de que el clima cubano será más cálido, seco y extremo para finales del siglo XXI, con un incremento de la temperatura media de hasta cuatro grados Celsius y una disminución de las precipitaciones en el orden de un 15 a un 50 %.
  • La generalización de la variedad de pepino INIVIT P-2007, con alto potencial de rendimiento y mayor tolerancia a las enfermedades fundamentales que dañan ese cultivo en Cuba. Propuesto a Premio Nacional de Innovación Tecnológica 2016.
  • La nueva variedad de tabaco Virginia San Luis 23, de alto potencial productivo y resistente a enfermedades.
    Producción de vino de miel (Hidromiel) polifloral cubana a escala industrial, resultado que contribuye a diversificar los usos de la miel de abejas.
  • Algoritmos para el análisis en tiempo real del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) con penetración de fuentes renovables de energía, trabajo de suma utilidad para mejorar la gestión del despacho nacional de carga de la Unión Nacional Eléctrica y evitar colapsos totales y parciales de operación del SEN. Propuesto a Premio Nacional de Innovación Tecnológica 2016.
  • Protección de las presas de Cuba frente al cambio climático, propuesto a Premio Nacional de Innovación Tecnológica 2016
  • Inauguración de una exposición sobre biodiversidad cubana en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.
    Absorción de Tecnología en Organizaciones de Base Productiva de la Generación Distribuida Cubana, resultado que contribuye al perfeccionamiento de la operación y explotación del Sistema Electroenergético cubano. Propuesto para Premio Nacional de Innovación 2016.
  • La pedagogía cubana actual, obra que sintetiza y renueva la temática de la dirección científica en el sector educacional.
    Obtención y validación de un nuevo indicador antropométrico denominado Incremento ponderal fetal, que posibilita a partir del inicio del segundo trimestre del embarazo evaluar longitudinalmente el crecimiento intrauterino mediante el peso fetal estimado, sistematizando su evolución prenatal desde la atención primaria de salud.
  • Determinación del volumen de gases contaminantes expulsados a la atmósfera por las fuentes móviles estatales de Cuba en el periodo 2007-2012.

“El Capital” de Marx: 150 años

Punto Final

Hace 150 años, en una carta del 16 de agosto, un jubiloso Marx escribía a eso de las dos de la madrugada a Engels, su colaborador y amigo de toda la vida: “Querido Fred: Acabo de terminar la corrección del último pliego del libro”. Y enseguida añadía: “ ¡Solo a ti te debo que esto haya sido posible! Sin tu entrega personal, yo no habría podido por nada del mundo realizar este trabajo… ¡Te abrazo, lleno de gratitud!”.

El libro al que se refería Marx era ni más ni menos que el primer tomo de El Capital , del que este 2017 se conmemora el 150º aniversario de publicación de su primera edición.

La alegría y agradecimientos del revolucionario alemán no dejaban de estar justificados. Desde que iniciara su vida de exiliado en la segunda mitad de la década del 40 del siglo XIX, Marx y su familia tuvieron que atravesar por una serie de peripecias, la mayor parte de las veces originadas por una situación económica precaria fruto de la inestabilidad laboral de Marx. De ahí que Engels no solo cumpliera el rol de un colaborador intelectual que Marx siempre tuvo en estima, sino también de un sostén económico y afectivo de él y su familia.

EL CONTEXTO EUROPEO

Fuera de las dificultades que significó el exilio para Marx, éste le permitió hacerse de un profundo conocimiento del nuevo contexto político-social que se venía configurando en el continente europeo durante el siglo XIX. Se asistía a la consolidación en el plano político de la sociedad burguesa, la cual a su vez daba paso al surgimiento de un nuevo actor con potencialidades revolucionarias: la moderna clase trabajadora.

Con el reflujo de los alzamientos populares y su asentamiento definitivo en Inglaterra, Marx pudo dedicarse por completo al estudio de la nueva sociedad que tomaba cuerpo. Allí entró en contacto con una de las expresiones más avanzadas del pensamiento burgués de la época, la economía política clásica. En efecto, la teoría económica marxista arranca de los aportes realizados a la comprensión del capitalismo por dicho corpus teórico, y en particular por la obra de David Ricardo. Si bien Marx rompe en varios aspectos fundamentales con Ricardo, siempre reconoció la deuda intelectual que tenía con este economista.

El auge de la economía política en Inglaterra no era casualidad. Este país constituía la cuna del modo de producción capitalista, llegando a ser la primera potencia industrial del mundo. Este era por tanto el escenario perfecto para estudiar “los antagonismos sociales que resultan de las leyes naturales de la producción capitalista”, ya que en este sentido “el país industrialmente más desarrollado no (hacía) sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro”.

OBJETO, MÉTODO Y ESTRUCTURA DE “EL CAPITAL”

En El Capital Marx se propone como objetivo último “sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna”. Precisamente acotar su objeto de estudio a los límites históricos de las sociedades capitalistas, es lo que hace que la obra cumbre de Marx conserve, 150 años después de publicada, toda su vigencia. De hecho, es a medida que las relaciones capitalistas se han ido extendiendo a todos los ámbitos de la economía (salud, educación y previsión incluidas) que las leyes descritas en El Capital cobran particular fuerza y relevancia.

Para alcanzar el objetivo propuesto, Marx se sirvió de un particular método para enfocar los problemas sociales que se instalaban una vez que la producción pasaba a ser dominada por las relaciones capitalistas. Este método no era sino el desarrollado por Hegel -el gran maestro de juventud de Marx-, solo que esta vez era puesto sobre una base materialista: las relaciones de producción. El método hegeliano -o dialéctico- pone el énfasis en el movimiento con base en contradicciones, y Marx fue el primero en aplicarlo al terreno de la economía.

Si bien lo anterior puede sonar complejo, su aplicación es bastante sencilla. La diferencia del enfoque de Marx con la actual ciencia económica salta a la vista. Esta última nunca ha podido explicar convincentemente el conflicto que constantemente aflora entre empresarios y trabajadores si no es recurriendo a elementos “externos” a dicha relación (envidia, acción de agitadores, etc.); en cambio, en el enfoque marxista la relación misma es inherentemente conflictiva en la medida en que se basa en la explotación de los trabajadores.

Si bien el plan original de la obra estaba proyectado en tres tomos, Marx solo alcanzó a publicar el primero. Correspondió a Engels la publicación de los tomos restantes a partir de un enorme cúmulo de apuntes y borradores dejados por su amigo al morir.

La idea de Marx en los tomos restantes era ir más allá de la relación capital-trabajo en el ámbito de la producción. Junto con develar el origen de la ganancia capitalista -objetivo del primer tomo-, se proponía lograr además una visión comprehensiva del proceso capitalista de producción, abordando en detalle las fases de la circulación del capital y cómo las distintas fracciones capitalistas se reparten finalmente, bajo diversas formas (intereses, renta, salarios gerenciales, etc.), los frutos de la explotación del trabajo.

Precisamente uno de los temas que son tratados en estos tomos no publicados por Marx, y que cobra particular relevancia para economías como la chilena, es la renta asociada a la explotación de los recursos naturales.

EL ORIGEN DE LA GANANCIA Y LA CRITICA DEL CAPITALISMO

Si bien Marx realiza una serie de progresos con respecto a la teoría del intercambio mercantil de David Ricardo, todo el edificio de la economía marxista descansa sobre el descubrimiento del origen último de la ganancia capitalista: la plusvalía. Este es el gran aporte de Marx a la ciencia económica y al pensamiento social.

Como bien se sabe, el principio fundamental que guía la producción capitalista es el criterio de la ganancia, o sea el acrecentamiento constante del valor puesto en circulación por el capital. Explicar el origen de ésta no es sencillo ya que requiere ir al trasfondo mismo de la relación capitalista. Hasta el día de hoy la ciencia económica dominante recurre a las más fantásticas e inverosímiles explicaciones (abstinencia de los empresarios, capacidad innovadora, etc.), o simplemente recurre a las más burdas superficialidades.

Marx, en cambio, basa su explicación del origen de la ganancia capitalista en la explotación del trabajador, introduciendo la distinción clave entre fuerza de trabajo y trabajo.

Así, si en la superficie el mercado laboral se presenta como un intercambio igualitario entre pares, la desposesión de medios de producción por parte del trabajador obliga a éste a vender su fuerza laboral al capitalista que la pone a trabajar, apropiándose de un conjunto de mercancías que contienen un valor por sobre el que costó su producción (salarios incluidos). El mercado finalmente realizará la ganancia contenida en las mercancías, pero en ningún caso la crea.

Este enfoque provee una crítica radical del capitalismo, que se distancia de muchas visiones actualmente en boga en la misma Izquierda. Por ejemplo, de aquellas que establecen como el problema principal del capitalismo contemporáneo la capacidad de los empresarios de coludirse y establecer precios “abusivos”, desplazando así el eje del conflicto desde la relación capital-trabajo a la de vendedor-consumidor.

La solución de los males del capitalismo en Marx no pasa en ningún caso por regular la conducta de las empresas o abogar por un comportamiento más “ético” de los negocios, sino por subvertir la relación capital-trabajo.

“EL CAPITAL” Y EL CAPITALISMO CONTEMPORÁNEO

Si bien El Capital de Marx establece las bases de una comprensión y crítica hasta ahora no superadas -y difícilmente superables- del capitalismo, e indispensables para cualquier acción revolucionaria, la obra, sin embargo, no agota el estudio de las sociedades burguesas y sus contradicciones.

Esto es imposible por dos razones. En primer lugar, por más grande que fuera la genialidad de Marx, no podía agotar un fenómeno tan vasto y complejo como es el capitalismo. No por nada su obra conserva un estado inconcluso, abierta a seguir profundizándose.

En segundo lugar, el mismo desarrollo del capitalismo ha puesto en juego nuevas contradicciones -así como también ha superado otras-, las que en la época de Marx apenas podían ser vislumbradas. Se trata de problemáticas como el deterioro ambiental y la subordinación de género, que abren espacios para la emergencia y constitución de nuevos actores con eventuales potencialidades transformadoras. El desafío radica en integrar la comprensión de dichos fenómenos en la lógica del análisis de las leyes de la acumulación del capital descubiertas por Marx. Se trata de llevarlos al terreno de la crítica marxista de la sociedad burguesa, y no dejarlos a merced de modas intelectuales carentes de perspectivas de transformación social de fondo o teorías abiertamente burguesas

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 868, 6 de enero 2017, Chile.
www.puntofinal.cl

La Habana se enfrenta a un desafío, no a una crisis.


 Por Emily Morris, La Pupila Insomne


Por Iroel Sánchez
La académica británica Emily Morris, de la que difundimos hace algún tiempo su excelente texto "Cuba inesperada", acaba de publicar en la revista Foreing Affairs un ensayo titulado "El rumbo de Cuba" donde se opone argumentadamente a quienes especulan y afirman a coro por estos días, velada o abiertamente, que:

"La única esperanza de Cuba para el futuro, en este punto de vista, es desmantelar el sistema existente y sustituirlo por uno orientado hacia las empresas privadas y el libre mercado, como hicieron los países ex comunistas de Europa Oriental en la década de 1990." 
Este texto posee un enfoque honestamente crítico que puede repetir algún estereotipo pero, como dije también de su anterior contribución acerca de Cuba, por encima de cualquier imprecisión, o discrepancia, que se pueda tener con este artículo demuestra de manera aplastante las enormes debilidades de algunos enfoques sobre la economía cubana que gozan del apoyo de la maquinaria mediático-académica cómodamente financiada desde Europa y Estados Unidos.
Con la traducción de nuestro colaborador Juan Fernández Alfonso publicamos íntegramente en castellano el ensayo, con los enlaces originales que tiene en Foreing Affairs. Al final del texto agregamos la referencia que hizo el compañero Raúl Castro en su Informe Central al VII Congreso del Partido el pasado 16 de abril, al tema de la dualidad cambiaria, asunto al que se refiere Morris en la parte última de su texto, añadiendo la precisión de que el hecho de que Raúl no vuelva a ser electo como Presidente de los Consejos de Estados y Ministros de Cuba en 2018 no significa que termine en ese instante su mandato al frente del Partido Comunista para el que fue electo por cinco años en abril de 2016.

El Rumbo de Cuba. 

La Habana se enfrenta a un desafío, no a una crisis


El 25 de noviembre, Fidel Castro, el ex presidente de Cuba y revolucionario comunista, murió a la edad de 90 años. Castro gobernó la isla, bajo diversos títulos, durante casi cinco décadas, y su muerte ha provocado especulación sobre lo que le espera al país al que él hizo tanto para dar forma. Especialmente en cuestiones económicas, la mayoría de los expertos aceptan la opinión de que el legado de Castro, el de intentar construir y mantener una economía socialista planificada de forma centralizada, es un fracaso. Laúnica esperanza de Cuba para el futuro, en este punto de vista, es desmantelar el sistema existente y sustituirlo por uno orientado hacia las empresas privadas y el libre mercado, como hicieron los países ex comunistas de Europa Oriental en la década de 1990. Este consenso, sin embargo, pasa por alto no sólo las limitaciones que enfrentan hoy los políticos cubanos, sino también la historia del país de enfrentar tormentas difíciles. Cuba se enfrenta a serios desafíos económicos, pero su sistema ha demostrado ser resistente y el futuro de la isla probablemente sea más de reforma que de revolución.
ÚNICO SUPERVIVIENTE
Si bien la gestión económica del gobierno cubano tiene mala reputación, es difícil realizar una evaluación objetiva del desempeño a largo plazo del país, particularmente en los años comprendidos entre 1959 y 1991. La cuestión es la dificultad de medir los costos relativos de las sanciones de Estados Unidos frente a los beneficios derivados de la ayuda Soviética, así como valorar el fuerte sistema de seguridad social de Cuba contra las estimaciones del crecimiento que podría haber visto si hubiera cambiado a una economía más orientada al mercado. La narrativa dominante en el mundo angloparlante, que está desproporcionadamente influenciada por las opiniones de los economistas de libre mercado y los exiliados cubanos radicados en Estados Unidos, tiende a sesgar negativamente ambos factores. Pero otros han producido valoraciones más positivasEn 1984, por ejemplo, el economista Claes Brundenius argumentó que, a pesar de algunas debilidades, la economía cubana presentó un ejemplo único de lo que llamó 'crecimiento con equidad', registrando un crecimiento sostenido a partir de 1970, al tiempo que logró una distribución de la riqueza relativamente igualitaria.
Pero aunque Cuba pudo haber tenido mejores resultados en estos años de lo que generalmente se reconoce, la excesiva dependencia del bloque soviético la dejó muy vulnerable. La economía comenzó a estancarse a mediados de los años ochenta antes de colapsar completamente con el final de la Guerra Fría. Entre 1989 y 1991, lacapacidad de importación de Cuba se redujo a la mitad y, en 1993, con las reservas de divisas internacionales agotadas, su gasto en importaciones se redujo a sólo un cuarto de los niveles de 1989. Entre 1990 y 1993, el PIB se contrajo alrededor de un tercio. Además, las sanciones de Estados Unidos no sólo aseguraban que Cuba fuera excluida del mercado estadounidense, sino que, a diferencia de sus antiguos aliados, no tuviera acceso a financiamiento internacional de organizaciones internacionales (como el FMI y el Banco Mundial).
La secuela inmediata de la Guerra Fría fue un desastre para Cuba. En tales circunstancias, era inevitable que los cubanos ordinarios se enfrentaran a privaciones. Los efectos de la recesión, que el gobierno llamó el 'período especial', se manifestaron vívidamente por la ausencia de automóviles en las calles (debido a la falta de importaciones de combustible) y por la escasez de raciones alimenticias - el adulto cubano medio perdió más de 10 libras en los años 1990–1995. Pero sin duda más notable es que la dificultad no fue aún más grave. Desafiando las predicciones de casi todos los observadores externos, no sólo el sistema cubano no se derrumbó por completosino que su recesión en la primera mitad de la década de 1990, medida por la disminución del ingreso nacional per cápita, no fue en realidad peor que la media de otros países poscomunistas que hacían la transición al capitalismo donde el shock externo fue menos severo y el apoyo financiero internacional oficial estaba disponible. Y el impacto social de la recesión -medido en términos de esperanza de vida- fue mucho menos severo para Cuba que para la mayoría de sus antiguos socios socialistas. Entre 1990 y 1993, la esperanza de vida cubana se mantuvo estable en casi 74 años, mientras que cayó en la mayor parte de Europa del Este. (En el caso de Rusia, el deterioro fue particularmente agudo, con la esperanza de vida promedio de los hombres bajando de 65 a 62 en sólo tres años). Y aunque el PIB tomó una década y media para regresar al nivel de 1990, en Cuba la esperanza de vida mejoró durante el mismo período, pasando de ser la tercera más alta entre los ex-miembros del CAME a la más alta, con 78 años.
UN POCO DE TODO
Describir la gestión económica cubana como un fracaso durante este período es, por lo tanto, engañoso. Aunque a la economía le fue muy mal después del colapso soviético, la evidencia no sugiere que la causa fuera una mala administración económica. De hecho, una serie de políticas gubernamentales eficaces contribuyeron a la resistencia de Cuba durante todo el período especial.
Probablemente la más importante fue el compromiso del gobierno para mantener la garantía de la provisión de necesidades básicas, asegurando un suministro mínimo de alimentos mediante el uso de un sistema de cuotas y el mantenimiento del acceso universal a la asistencia médica. A pesar de que su capacidad para hacerlo estaba gravemente afectada por la falta de recursos, un sistema de salud, educación y bienestar excepcionalmente amplio permitió mantener los servicios esenciales: el gobierno central tenía el poder de dirigir los recursos nacionales a estas prioridades, y las instituciones de nivel regional y municipal tenían la capacidad pre-existente para proporcionar los bienes y servicios necesarios. Cuba también se benefició durante la crisis inicial de los muchos instrumentos disponibles en una economía dominada por el estado, como el control gubernamental del empleo, los precios, los salarios y el intercambio de divisas, que permitió evitar el desempleo masivo, la hiperinflación y la fuga de capitales, hechos comunes en otros estados post-soviéticos. Otros factores importantes que contribuyeron a la supervivencia del régimen fueron sus esfuerzos para combatir la corrupción (aun cuando las condiciones económicas crearon las condiciones ideales para que florezca) y su capacidad de apelar a la unidad nacional ante el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
Cuba pudo finalmente recuperarse económicamente mediante la restauración de sus ingresos en divisas, aunque le tomó hasta el 2004 para llevarlos de nuevo a los niveles previos a la crisis. La Habana logró esta hazaña transformando la estructura de la economía de exportación de Cuba: mientras que las exportaciones de azúcar proporcionaron más del 70 por ciento de los ingresos de divisas de Cuba en 1990, hoy representan menos del 3 por ciento. Como el estado fue capaz de dirigir la inversión, fue, en la primera década y media después de la caída del bloque soviético, capaz de reemplazar los ingresos de las exportaciones de azúcar por industrias más lucrativas como el turismo y la minería de níquel. Más recientemente, las exportaciones de servicios profesionales, petróleo refinado y medicamentos, así como las remesas, han incrementado ingresos en divisas de Cuba. Para el año 2015, los ingresos cubanos provenientes de las exportaciones de bienes y servicios fueron de más de 16 mil millones de dólares, tres veces el nivel de 1990. Esto es a pesar de las persistentes sanciones estadounidensesAunque el acercamiento que se inició en diciembre de 2014 se ha traducido en un aumento de los visitantes estadounidenses, que ha impulsado a las empresas del sector privado (particularmente en La Habana), las sanciones siguen bloqueando otras vías para el comercio y el financiamiento y hasta ahora el impacto macroeconómico del deshielo ha sido leve.
"MONEYBALL"
Pero, por importantes que sean, los logros del gobierno cubano en mantener la provisión de asistencia social y restaurar los ingresos en divisas no han sido suficientes para crear un desarrollo económico sostenible. De hecho, sólo se han logrado mediante la creación de desequilibrios agudos, cuyos legados continúan hoy en día. Lo más importante es que las medidas adoptadas durante la crisis llevaron al desarrollo de un sistema de tipo de cambio dual que ahora constituye un serio obstáculo para el mejoramiento económico.
El sistema de doble moneda fue la consecuencia involuntaria de las mismas políticas que hicieron posible que el país resistiera el período especial. A principios de los 90, el gobierno gastó mucho para preservar los empleos del sector público y proporcionar bienes básicos. Los déficits fiscales resultantes, efectivamente financiados por la impresión de pesos cubanos, provocaron la erosión y el eventual colapso del valor de la moneda, que pasó de un tipo de cambio del mercado negro de alrededor de siete pesos al dólar en 1989 a más de 100 pesos al dólar en 1993. Una serie de medidas introducidas en 1994 y 1995 lograron reducir el déficit y restaurar parcialmente el valor del peso a alrededor de 25 por dólar en 1995. Incapaz de impedir el floreciente mercado negro, el gobierno legalizó el cambio de moneda a tasas de mercado para los ciudadanos cubanos en las instituciones conocidas como "Cadecas", pero mantuvo el tipo de cambio oficial de un peso cubano por dólar para las empresas estatales con el fin de reducir al mínimo la perturbación económica. El gobierno también mantuvo estrictos controles de salarios y precios en la economía del peso cubano, o doméstica, mientras permitía que los precios en la economía externa (que incluye la lucrativa industria del turismo) fuesen determinados por el mercado.
Como resultado, Cuba ahora tiene un sistema de dos monedas. El peso cubano (CUP) se utiliza para los salarios estatales y para los precios dentro de la economía doméstica, pero puede cambiarse en las Cadecas por el 'peso convertible' (CUC), que cotiza a una tasa fija de un CUC por dólar. Desde 2012, la tarifa Cadeca se ha fijado en 24 CUP por CUC.
Los efectos del sistema de dos monedas son perniciosos económica, social y políticamente. La prevalencia de bajos precios fijos para los bienes básicos dentro de la economía nacional significa que la CUP está muy infravalorada a la tasa de Cadeca (lo que significa que el poder adquisitivo de un dólar estadounidense aumenta mucho cuando se convierte en CUP - por ejemplo, un pasaje de autobús cuesta dos centavos). La tasa de Cadeca proporciona un enorme privilegio relativo a las personas con acceso a divisas o CUC, que pueden disfrutar de ingresos muchas veces mayores que el salario promedio de 688 CUP por mes ($29 a la tasa Cadeca). Por lo tanto, es fácil entender por qué el país se enfrenta a un serio problema de fuga de cerebros internos, en el cual los trabajadores del sector público calificados abandonan sus carreras por trabajos relativamente poco cualificados en el sector privado, ganando en CUC.
Al mismo tiempo que promueve las divisiones sociales, la infravaloración del CUP drena crónicamente los recursos estatales. Cuando los cubanos (o incluso los extranjeros) pagan por bienes de precio fijo o servicios públicos con CUP, están disfrutando de un subsidio estatal, porque el costo de producir estos bienes, medido en moneda fuerte, es mayor que el precio en CUP pagado por los consumidores. La mayor parte de este subsidio, además, no se mide en ninguna contabilidad. Los bienes importados también son subsidiados para aquellos, como las empresas estatales, con acceso al CUC sobrevaluado, lo que significa que las empresas estatales que utilizan insumos importados para fabricar bienes para el mercado interno no tienen incentivos para producir eficientemente. Para hacer frente a esta evidente distorsión, el gobierno tiene que racionar el acceso a divisas a los importadores cubanos. Pero esto es un proceso engorroso que obstruye la capacidad de la empresa para responder a las cambiantes condiciones del mercado internacional y desalienta la innovación.
Este sistema monetario también obstaculiza el crecimiento de las exportaciones. Para los exportadores potenciales, cualquier cosa que se produjera utilizando insumos nacionales denominados en CUP tendría dificultades para reportar una ganancia. Una vez más, la burocracia del estado está obligada a intervenir para compensar el tipo de cambio y las distorsiones de precios: la planificación central proporciona mecanismos para dirigir los recursos para apoyar a los exportadores, pero las oportunidades siguen obstruidas sistemáticamente por la ausencia de señales significativas de precios y la carga de retrasos burocráticos. El resultado es que a pesar de la intención declarada del gobierno de diversificar las exportaciones y reducir la dependencia de las importaciones, las exportaciones se limitan a un puñado de productos, la producción nacional sigue siendo poco competitiva y la economía sigue atrapada en una trayectoria de crecimiento lento altamente vulnerable a los choques externos.
LLEGAR A LA REFORMA
Desde que asumió la Presidencia en 2006, Raúl Castro ha intentado abordar el legado de esta economía desequilibrada. Uno de los objetivos de sus reformas económicas ha sido ampliar el campo de acción de las empresas no estatales y aumentar lo que los responsables de las políticas llaman 'el uso del mecanismo del mercado'. La elección de las palabras es reveladora. El 'ajuste' o 'mejoramiento' económico, tal como se describe en los lineamientos oficiales de lineamientos establecidos en 2011 y actualizados en 2016, no contempla privatizaciones masivas ni el fin del desarrollo económico dirigido por el Estado. Pero reconoce que se requiere una mayor descentralización de la toma de decisiones económicas y una mayor competencia para diversificar la economía. Sin embargo, para que el mecanismo del mercado produzca estos resultados positivos, los precios deben ajustarse para reflejar escaseces relativas, y mientras el sistema de moneda dual persista, los precios distorsionados seguirán prevaleciendo.
La reforma monetaria, por lo tanto, fue uno de 313 lineamientos del 2011, y entre los más hablados y ansiosamente esperados. Sin embargo, no se logró durante el período de cinco años previsto. Al principio, se elaboró un plan para eliminar el CUC en una fecha no especificada, pero este fue silenciosamente abandonado. Desde entonces, el gobierno ha llevado a cabo estudios piloto en los que se ha ajustado el tipo de cambio oficial para las empresas seleccionadas, utilizando una tasa de alrededor de 10 CUP por dólar, pero aún no se ha indicado con claridad que estos pilotos se generalizarán.
Teniendo en cuenta las enormes implicaciones de la reforma y su potencial para la creación de inestabilidad económica, tal vez no resulta sorprendente que el Gobierno ha arrastrado a sus pies. Esto refleja el enfoque generalmente cauteloso de Raúl Castro para la formulación de políticas económicas. Desde su punto de vista, el cambio debe ser diseñado para minimizar las perturbaciones económicas a fin de evitar la dislocación social, aunque sin duda también está motivado por una conciencia de los riesgos políticos de los trastornos económicos. Pero un enfoque excesivamente gradual también es riesgoso, ya que deja el resto de la economía con distorsiones económicas y costosas subvenciones.
La lentitud del ajuste de la moneda explica en parte el lento ritmo de crecimiento económico -sólo 2,5 por ciento al año- bajo Raúl Castro. Cuba ha sido frenada por la caída de los precios del petróleo, que ha reducido la ganancia inesperada de su acuerdo con Venezuela, en el cual Cuba envió médicos y recibió petróleo a cambio. El crecimiento económico también se ha visto limitado por la determinación del gobierno de reprogramar viejas deudas y cumplir estrictamente con nuevas obligaciones. Estos esfuerzos deberán eventualmente ayudar a construir una economía más fuerte y más resistente. Pero mientras tanto, el nivel de vida de los cubanos asalariados sigue siendo miserablemente bajo, y las esperanzas de mejoras más rápidas han sido repetidamente frustradas.
SIN PRISA, SIN PAUSA
Raúl Castro ha prometido un proceso estable del cambio, “sin prisa, pero sin pausa”. Pero también ha prometido renunciar a la presidencia en 2018 y seguramente querrá dejar la economía en una condición más fuerte. Si bien otros cambios económicos serán importantes, la reforma del tipo de cambio del país es la más fundamental. Es una condición necesaria para una mayor descentralización de la toma de decisiones económicas, necesaria para que la economía se diversifique y crezca.
Sin embargo, dada la inestabilidad potencial que podría acompañar cualquier reforma monetaria seria, Castro habría estado esperando tomar este paso en un momento en que las relaciones con los Estados Unidos fuesen relativamente favorables. Y lo fueron, hasta que Donald Trump fue elegido en noviembre, creando nuevas incertidumbres acerca de la política estadounidense. Esto deja a Raúl Castro con un dilema importante: ¿tomará él un riesgo, o deja a su sucesor hacer frente al problema? Si elige esta última, dejará la economía cubana débil, estancada y vulnerable. Para rescatar su propio legado, y el de su difunto hermano, tendrá que dar el salto - y cumplir la batalla final de sus 60 años de carrera.
Fragmento referido a la unificación cambiaria del Informe Central al 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, presentado por el Primer Secretario del Comité Cen­tral, General de Ejército Raúl Castro Ruz y publicado por el diario Granma, órgano oficial del Partido:

La muestra más elocuente de la complejidad del proceso de implementación radica en la dualidad monetaria y cambiaria, asunto en el que no se ha dejado de trabajar a lo largo de estos años, y cuya solución no quedará para las calendas griegas, ya que aunque no representa la solución mágica a las distorsiones es­tructurales de la economía, significará un impulso fundamental para avanzar en el resto de las tareas de la actualización de nuestro modelo económico.

El ordenamiento monetario del país facilitará crear las condiciones requeridas para superar los nocivos efectos del igualitarismo y hacer realidad el principio socialista que expresa “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. Con ello será posible rectificar el fenómeno de la llamada “pirámide in­vertida” que no permite retribuir de manera justa el trabajo en función de su cantidad, calidad y complejidad y que el nivel de vida se corresponda con los in­gresos legales de los ciudadanos, generando desmotivación de la fuerza laboral y también en los cuadros, lo cual desestimula su promoción a mayores responsabilidades.

Es propicia la ocasión para ratificar, una vez más, la decisión de garantizar los depósitos bancarios en divisas internacionales, en pesos cubanos convertibles y pesos cubanos, así como el efectivo en poder de la población y las personas jurídicas extranjeras y nacionales.

La empresa estatal socialista, definida como la forma principal de gestión en la economía nacional, se encuentra en una posición desventajosa en comparación con el creciente sector no estatal que se beneficia por trabajar en un circuito monetario basado en la tasa de cambio de 1 X 25, mientras que para ella rige la paridad del CUC con el peso cubano. Esta importante distorsión deberá ser solucionada a la mayor brevedad posible, en el marco de la unificación monetaria y cambiaria.


Las diferentes maneras en que la población cubana recibe el boom turístico

El país enfrenta el reto de producir para la población de 11,2 millones de habitantes y para el creciente sector turístico.

Va en aumento la cantidad de personas en el mundo que se sienten atraídas por conocer la isla, sus costumbres y su gente.
Va en aumento la cantidad de personas en el mundo que se sienten atraídas por conocer la isla, sus costumbres y su gente. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
La Habana,  La noticia del arribo de cuatro millones de visitantes internacionales al cierre de 2016 provoca reacciones encontradas entre la población local.
Mientras para algunas personas constituye una buena nueva por los ingresos que trae a la economía en recesión, otras califican el boom de “causante de disgustos” por el congestionamiento de los espacios públicos, escasez en las tiendas y alzas de precios en restaurantes y cafeterías privadas.
Las y los turistas extranjeros están por todas partes: en La Habana, la ciudad central de Trinidad, la oriental Santiago de Cuba y la cayería norte de las provincias centrales.
Su presencia es más notable en las ciudades, pero llegan visitantes con intereses diferentes y más atrevidos, que se apartan de los caminos trillados y se adentran en las serranías a lomo de caballos o mulos. Algunos vienen con maletas, mientras los llamados mochileros y familias con bebés pequeños aderezan cada vez más el paisaje local.
El club náutico de la central ciudad de Cienfuegos es un atractivo para visitantes extranjeros.
El club náutico de la central ciudad de Cienfuegos es un atractivo para visitantes extranjeros.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
Según un comunicado emitido por el Ministerio del Turismo, el total de visitantes representa un incremento de seis por ciento en el número de turistas y un incremento real de 13 por ciento en relación con 2015.
Por esto concepto, solo durante el primer semestre de 2016, se ingresaron al país 1.200 millones de dólares, que constituyó un aumento de 15 por ciento respecto a 2015.
A juicio de Arnaldo Acosta, empleado de una institución no gubernamental, el hecho de que haya mucho turismo y mucha demanda en restaurantes, cafeterías y transportes privados, e incluso, los mercados agropecuarios, hace que los precios se mantengan elevados e incluso suban más, lo que afecta a la población isleña.
Previsoramente, ante la coincidencia del pico del turismo con las celebraciones de fin de año, el país importó además nuevas variedades de cervezas mexicanas y españolas, entre otras, para dar respuesta a la insuficiente disponibilidad de ese producto tan codiciado.
La industria nacional hoy no cubre toda la demanda con sus cuatro tipos de cerveza, fruto de un negocio mixto con una subsidiaria canadiense de una empresa belga.
En Trinidad, una de las primeras siete villas cubanas, el fin de año estuvo matizado por altos niveles de compra de aguas, refrescos y bebidas, tanto por los muchos turistas que coincidieron en la ciudad como por los propietarios de restaurantes que se apuraron en garantizar los suministros para satisfacer los pedidos.
“El colmo es que están hasta en el transporte público”, dice Gabriela, quien se desplaza desde el asentamiento capitalino y periférico de Guanabacoa hasta el centro habanero.
Este incremento del turismo se produce en medio de limitaciones en la disponibilidad de combustible y de divisas en el país, algo confirmado por las autoridades en el informe económico de cierre de año.
Para 2017 se anunció la importación de alimentos por  1.750.200.000 dólares, 82 millones más que el estimado de 2016, con destino a la población, las materias primas para la industria alimentaria y la producción de alimento animal.
Los reportes de la cartera turística indican que las regiones que más aportaron al crecimiento fueron América del Norte y Europa, “sin dejar de destacar, países de otros continentes que también han experimentado importantes incrementos en la emisión de visitantes a Cuba”.
Algunos cálculos revelan que Cuba cuenta actualmente con 65.000 habitaciones de hoteles y más de 17.000 cuartos en casas particulares.
Ante la insuficiente cifra para responder a toda la demanda, las autoridades cubanas desarrollan un programa acelerado de construcción de alojamiento, sobre todo en La Habana, donde se construyen al unísono tres hoteles de alto estándar en la parte más antigua de la ciudad.
En 2016 continuaron inversiones para incrementar las capacidades de alojamiento en territorios como Ciego de Ávila, Villa Clara, Matanzas y Cayo Largo.
Como tendencia, crecen los vuelos aéreos hacia Cuba desde varios mercados y desde el pasado otoño se suman nuevas rutas desde Estados Unidos, gracias a la autorización del Departamento de Transporte de Estados Unidos a las aerolíneas American Airlines, Jetblue, Delta, Spirit, United Airlines, Alaska, Frontier, Southwest y Sun Country para comenzar los vuelos directos comerciales.
Una doctora estadounidense con su esposo y sus dos hijos aprovechó esta oportunidad para hacer su primer viaje a Cuba. Los jóvenes dijeron estar impactados con el ambiente de fin de año en la isla y la posibilidad de poder desandar libremente por Trinidad hasta altas horas de la noche, con tranquilidad y seguridad.
Reportes recientes anunciaron que durante 2017 comenzarán vuelos en el próximo año, mediante compañías como Austrian Airlines, Pegas, Virgin Atlantic, Itaca, Alitalia, Turkish Airlines, Eurowings y XL Airways. (2017)