sábado, 25 de febrero de 2017

Muerte y bajadas de impuestos




El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump EFE

En todo el país los republicanos se han topado con multitudes que exigen saber cómo se protegerá a los 20 millones de estadounidenses que consiguieron un seguro médico gracias a la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, y que lo perderán si se revoca esta ley. Y, tras todos esos vituperios contra los males de Obamacare, resulta que no tienen nada.

En cambio, hablan de libertad, lo que, en los tiempos que corren, es el verdadero refugio de los canallas.

De hecho, muchos republicanos destacados ni siquiera han llegado al punto de intentar responder a las críticas; se limitan a lloriquear sobre lo malos que son sus votantes y a hablar de teorías conspiratorias. Vamos, unos tiquismiquis a los que les encanta criticar pero no soportan que los critiquen.

De modo que el representante Jason Chaffetz ha insistido en que las protestas generalizadas solo son “un intento pagado de acosar e intimidar”; Sean Spicer, secretario de prensa de la Casa Blanca, tacha todas las manifestaciones contra Trump de “movimiento falsamente popular y muy bien pagado”. Y el tuitero en jefe ha declarado con enfado que las protestas “están planeadas por activistas liberales” (porque ¿qué podría ser peor que la acción política de gente políticamente activa?).

Muchos republicanos ni si quiera responden a las críticas; se limitan a lloriquear por lo malos que son sus votantes

Pero quizás el espectáculo más triste lo esté dando Paul Ryan, presidente de la Cámara, a quien los medios de comunicación llevan años presentando como un conservador serio y sincero, alguien con reflexiones profundas sobre cómo reformar el colchón de seguridad estadounidense. Esa reputación nunca ha estado justificada; aun así, incluso a los que hace mucho nos dimos cuenta de que era un embaucador nos ha sorprendido su absoluta incapacidad para estar a la altura.

Tras años de preparación, Ryan por fin reveló lo que se suponía era el esquema general de un plan de asistencia sanitaria. Se trataba, en esencia, de un chiste malo: desgravaciones fiscales fijas, sin relación con los ingresos, que pueden aplicarse a la contratación del seguro médico.

Obviamente, estas desgravaciones serían insuficientes para las familias de ingresos bajos e incluso medios que consiguieron cobertura sanitaria gracias al Obamacare, por lo que el número de personas sin seguro se dispararía. Por otra parte, a los ricos les llovería un buen dinerito del cielo. Es curioso que eso pase con cada una de las propuestas de Ryan.

Eso fue la semana pasada. Esta semana, quizás siendo consciente del mal recibimiento de su plan, ha empezado a tuitear sobre la libertad, que él define como “la capacidad para comprar lo que uno quiera, en función de lo que necesite”. ¡La soberanía de los consumidores o la muerte! Y el Obamacare, ha declarado, es malo porque priva a los estadounidenses de esa libertad, al hacer cosas como establecer criterios mínimos para las pólizas de seguro.

Dudo mucho que esto vaya a cuajar, ahora que los estadounidenses de a pie empiezan a darse cuenta de lo devastadora que sería la pérdida de cobertura sanitaria. Pero, para que conste, permítanme recordar a todo el mundo algo que llevamos años diciendo: cualquier plan que permita a todos acceder a una asistencia básica tiene que conllevar cierta restricción de la capacidad de elección.

Supongamos que quieren conseguir que las personas ya enfermas accedan a un seguro médico. No se pueden limitar a prohibir que las aseguradoras discriminen en función de los antecedentes médicos; si lo hacen, la gente no se inscribiría hasta que cayera enferma. De modo que la contratación del seguro tiene que ser obligatoria; y hay que dar subvenciones a las familias de ingresos más bajos, para que puedan pagar las pólizas. La consecuencia final de este razonamiento es... Obamacare.

Y una cosa más: las pólizas de seguro tienen que ajustarse a unos criterios mínimos. De lo contrario, la gente sana adquirirá pólizas baratas con una cobertura escasísima y muchos gastos desgravables, que viene a ser lo mismo que no contratar ningún seguro.

De modo que sí, el Obamacare restringe un poco la capacidad de elección; pero no porque los entrometidos burócratas quieran arruinarles la vida, sino porque se necesitan algunas restricciones como parte del paquete que, en muchos sentidos, hace libres a los estadounidenses.

Porque la reforma sanitaria ha sido una experiencia tremendamente liberadora para millones de personas. Significa que los trabajadores no tienen que temer que dejar de trabajar para una gran empresa vaya a traducirse en la pérdida de su seguro médico, y que los emprendedores no tienen que tener miedo a trabajar por cuenta propia. Significa que esos 20 millones de personas que han obtenido cobertura no tienen que tener miedo a la ruina económica si enferman (o a una muerte evitable si no pueden permitirse el tratamiento). No hay motivos reales para cuestionar que Obamacare salva decenas de miles de vidas cada año.

Entonces, ¿por qué los republicanos lo odian tanto? No es porque tengan ideas mejores; como hemos visto estas últimas semanas, llegan con las manos vacías a la parte de la “sustitución” de su eslogan “revocación y sustitución”. No es, lamento decirlo, porque sientan un respeto profundo por el derecho de los estadounidenses a elegir la póliza de seguro que quieran.

No, fundamentalmente, odian el Obamacare por dos razones: demuestra que el Gobierno puede mejorar la vida de la gente y, en gran parte, se paga con los impuestos de los ricos. Su objetivo primordial es suprimir esos impuestos. Y si para conseguir esas rebajas de impuestos, un buen número de personas tiene que morir, recuerden: ¡libertad!

PAUL KRUGMAN ES PREMIO NOBEL DE ECONOMIA © THE NEW YORK TIMES COMPANY, 2017. TRADUCCION DE NEWS CLIP

La industria cubana tiene que hacerse respetar

El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez recorrió importantes centros económicos de Villa Clara



En la planta Cloro Sosa, Ramiro Valdés pudo constatar la buena marcha de la inversión, en Santa Clara Foto:Freddy Pérez Cabrera

SANTA CLARA.—Uno de los retos de la industria cubana en la actualidad es hacerse respetar a partir de la calidad de sus producciones y la manera en que enfrente la sustitución de importaciones de artículos que hoy el país adquiere en el exterior, expresó el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante un recorrido por importantes industrias villaclareñas.

Al intercambiar con Salvador Pardo Cruz, ministro de Industrias, y directivos de la Empresa Mecánica Ángel Villareal Bravo, entre otros funcionarios, el también miembro del Buró Político dijo que para poder competir en el mercado y reducir los precios de venta, se impone una mayor integración entre las diferentes entidades del ramo, además de estudiar a fondo la demanda de la población y sus requerimientos.

Respecto a las bicicletas eléctricas y mecánicas ensambladas en la entidad, Valdés Menéndez, quien también estuvo acompañado durante el recorrido por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en Villa Clara, Julio Lima Corzo y Alberto Lopez Díaz, respectivamente, precisó que existe un grupo de componentes que pudieran crearse en el país, con lo cual se ahorrarían recursos a la economía nacional.


La nueva bicicleta eléctrica producida por la Empresa Ángel Virrareal, fue mostrada al vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Foto: Ramón Barreras Valdés

Elier Pérez Pérez, director adjunto de la referida fábrica, explicó a los visitantes el inicio del ensamblaje de una moderna bicicleta eléctrica de similares características que las importadas en la actualidad por muchas personas naturales, la que posee un motor trifásico de 1 000 Watt de potencia, además de otras prestaciones, de las cuales se producirán este año unas ocho mil, destacando que una parte de ellas ya se vende en las tiendas recaudadoras de divisas a un precio de 1 261 CUC.

Otra novedad de esa industria es el inicio de la fabricación de sillas sanitarias, artículos muy demandados por el Ministerio de Salud Pública para centros asistenciales y enfermos encamados, de las cuales se fabricaron cerca de 1 500 a fines del pasado año, cifra que debe incrementarse de manera considerable en el 2017, aseguró David Rodríguez, jefe de planta de venta de la Ángel Virrareal.

Con anterioridad, el vicepresidente cubano también visitó las áreas donde se lleva a cabo la reconversión tecnológica de la planta Cloro Sosa, en Sagua la Grande, en la que pudo constatar la buena marcha del proceso constructivo, con lo cual se sustituirá la actual tecnología de fabricación, basada en el empleo del mercurio metálico, por otra mucho más eficiente, apoyada en un proceso electrolítico a través de membranas de intercambio iónico, según la explicación brindada por el arquitecto Yeiner Martín, contratista principal de la obra.

Comercio interior: un análisis desde adentro

Como en catalejo inverso, para discernir desde las propias bases del ministerio cómo marcha la implementación de los lineamientos aprobados en el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba y qué dificultades, a la luz de hoy, siguen sin poder superarse, se realizó este viernes el balance de gestión del Comercio Interior, correspondiente al 2016


Como en catalejo inverso, para discernir desde las propias bases del ministerio cómo marcha la implementación de los lineamientos aprobados en el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba y qué dificultades, a la luz de hoy, siguen sin poder superarse, se realizó este viernes el balance de gestión del Comercio Interior (Mincin), correspondiente al 2016.

En relación con el reordenamiento del comercio mayorista —uno de los temas medulares del encuentro— la viceministra del ramo, Miriam Pérez González, destacó que durante el año anterior se aprobaron vías para el perfeccionamiento y organización de los abastecimientos, así como la vinculación de las entidades productoras con las cooperativas no agropecuarias (CNA) y trabajadores por cuenta propia (TCP).

En tal sentido, refirió, el total de ventas a las CNA fue superior a los 10 millones en CUC y más de ocho millones en CUP. En tanto, las insatisfacciones se relacionan con el incumplimiento en las importaciones planificadas, la permanencia en el mercado de los suministros demandados, además de las limitaciones que tienen los TCP para acceder a este mercado, pues solo los que están en sistema de arrendamiento tienen facilidades de contrato con las comercializadoras. 

«Aun cuando persisten deficiencias como la tendencia al incremento de los precios, que no siempre se corresponden con la calidad del producto; el dilatado proceso para la aprobación de los expedientes; y la no reanimación esperada en algunas unidades incorporadas a este sistema de gestión, se evidencia un nivel superior en la oferta y la calidad de las prestaciones».

En tal sentido, Mary Blanca Ortega, ministra del Mincin, expresó que el acompañamiento de las empresas del comercio resulta determinante: «forma parte también de sus responsabilidades supervisar y ayudar a los establecimientos —que pasan a gestionarse como no estatal— en todo el proceso de contratación, relación con los proveedores y solicitud de créditos bancarios».

En cuanto a las dificultades que presenta la red minorista, la canasta familiar normada mostró ciertos incumplimientos al entregarse algunos productos y dietas especiales fuera del ciclo de distribución. Los más afectados, en este sentido, fueron los combustibles domésticos keroseno y alcohol, con mayor incidencia en las provincias de Granma. Guantánamo, Pinar del Río y Matanzas.

Asimismo, las ventas del calzado profiláctico no fueron las esperadas por problemas de calidad y de producción. Y para acotar estas insuficiencias, el Centro de Investigación y Desarrollo del Comercio Interior realizará en el presente año un estudio de curvatura de tallas, diseño estético y color del calzado.

DE LA COMERCIALIZACIÓN AGROPECUARIA, INVENTARIOS Y CONTROL

Acerca de la comercialización de productos agrícolas en La Habana, Artemisa y Mayabeque, la viceministra Miriam Pérez González precisó que con el objetivo de incrementar los mercados con gestión estatal y establecer precios minoristas máximos, se crearon en la capital tres mercados de nuevo tipo y con variadas ofertas: Plaza Cerro, Plaza de Marianao y Plaza La Palma, en Arroyo Naranjo.

No obstante, se «mantienen como insatisfacciones principales la inestabilidad en los abastecimientos, la calidad de los productos y la no certificación de los equipos de medición».

Por otra parte, la también vicetitular Nancy Valdés puntualizó que los ciclos de aprovisionamiento, la determinación de la demanda, el aseguramiento de la logística, así como el desconocimiento de los trabajadores de los decretos y leyes que respaldan el movimiento de productos ociosos son dificultades reales que hoy afectan el rendimiento de las empresas del comercio.

«Un exceso de inventarios significa un exceso de cuentas por cobrar, y por consiguiente, deudas vencidas que acumula el país».

Como parte de las acciones de control interno, auditoría e inspección estatal que se realizaron, fueron detectados 41 hechos de corrupción administrativa y 95 delictivos. Estos ocasionaron daños económicos por encima de 10 millones de pesos, y el 70 % de los daños provienen de la Empresa Mayorista de Productos Alimenticios de La Habana, y las Universales de la capital y de Santiago de Cuba, respectivamente.

Participaron además en el balance Jorge Cuevas Ramos, miembro del secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Pedro Victor Simón, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios; Frank Álvarez Somoza, funcionario de la secretaría del Consejo de Ministros; y Odalys Escandell viceministra primera del Mincin.