domingo, 7 de mayo de 2017

Mariel se encadena: la fábrica

JR indaga y propone en tres entregas un dossier sobre el impacto en la rama tabacalera de la fábrica de cigarrillos que la empresa mixta Brascuba construye en la ZEDM

6 de Mayo del 2017 22:40:01 CDT

El más «interesante» encadenamiento productivo hacia el interior de la economía que han generado hasta el día de hoy los usuarios de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) involucra a una «sencilla» y hasta hace poco casi anónima base productiva agropecuaria de Pinar del Río.

Medios nacionales y extranjeros han informado prolijamente en los últimos meses sobre la siembra y cosecha de tabaco Virginia en la unidad básica de producción cooperativa (UBPC) Julián Alemán, de Consolación del Sur, y de las visitas del Segundo Secretario del PCC y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, y el Primer Vicepresidente Miguel Díaz-Canel, entre otros dirigentes y personalidades del país.

Las producciones del tabaco también conocido como Rubio (que se habían vuelto escasas y de mala calidad) estarán destinadas a la fábrica de cigarrillos que construye la empresa mixta Brascuba en la ZEDM. Es un programa de desarrollo agrícola, preindustrial e industrial denominado Proyecto Virginia.


Fuente: Brascuba. Infografía: Eliecer A. Torres Batista

De una u otra forma, con mayor o menor impacto, con más o menos dinero en «juego», todos los usuarios asentados en la Zona están —o estarán— vinculados con la economía nacional y algunos hasta con las cadenas globales de producción; pero el caso de Brascuba, al implicar a una «ignota» base productiva tabacalera, generar hechos y resultados «contantes y sonantes», y constituir una iniciativa que se extenderá a varias empresas, cooperativas y productores de Vueltabajo, muestra con claridad qué es y qué debe ser la ZEDM.

Pese a sus falencias y limitaciones, el sector agropecuario nacional no ha perdido el potencial multiplicador hacia el resto de la economía. Su capacidad de generar profundos, eficientes y efectivos encadenamientos productivos al interior del país (hacia atrás y hacia adelante) e incorporarse —como otro eslabón más— a las cadenas globales productivas.

JR indaga sobre estas conexio-nes y propone en tres entregas un dosier sobre el impacto del proyecto. Contactó para ello con los vegueros de Pinar del Río, con directivos de Brascuba y con el área de Comunicación de Tabacuba, la organización que dirige integralmente la actividad tabacalera en todas las fases de su cadena, desde la agricultura a la comercialización interna y externa. Hoy estamos en la fábrica.

***

Fundada el 21 de abril de 1995 en edificios del populoso barrio habanero de Luyanó, Brascuba es una empresa mixta (50/50) entre la compañía brasileña Souza Cruz (actualmente filial de la British American Tobacco, segunda empresa mundial en el giro) y el Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba (Tabacuba).

El socio extranjero aporta capital de inversión, tecnología, capacitación a los trabajadores cubanos, marcas exclusivas, acceso a mercados internacionales y líneas internacionales de crédito. Renovó su contrato por 40 años.

La parte cubana aporta tierras, edificios, abastecimiento de tabaco de calidad y marcas de cigarros cubanos. Para la instalación de Luyanó laboran más de 500 nacionales.

El principal mercado de Brascuba es el local. El grueso de sus producciones corresponde a cigarrillos negros, el preferido por los fumadores cubanos —y los suyos son los mejores que se fabrican en el país. No obstante, y sin echar a un lado este perfil, con la puesta en marcha de la instalación en la ZEDM la firma prevé una transformación en su portafolio.

«Tenemos una carpeta de cigarrillos negros y rubios, pero con el Mariel queremos emigrar, ampliar el portafolio a partir del tabaco Virginia, principalmente para la exportación. Con este cambio nos proponemos obtener la primacía nacional e internacional de alta calidad con marcas de calidad», comenta Lourdes Vázquez, vicedirectora de tabaco de Brascuba.

Aunque el Proyecto Virginia comenzó en la campaña tabacalera anterior (2015-2016), cuando dio muy pocos resultados debido a las condiciones climatológicas que afectaron al cultivo, fue en esta campaña en la que comienza su desarrollo.

Al llegar a la fábrica y conocerse que hablaríamos con «Vázquez» sobre el Proyecto Virginia, alguien nos comentaba que ella fue quien prohijó la idea. Lourdes llevaba varios años trabajando en las bases del proyecto, nos recalcan.

Con 32 años de experiencia en el ramo, para Lourdes Vázquez, vicedirectora de tabaco Brascuba, el Virginia es uno de los proyectos que ha tenido la suerte de nacer con cabeza. Foto: Roberto Ruiz

Interrogada sobre su «madrinazgo», ella dice: «Andábamos intentando hacer, trazando ideas, sobre todo para el uso del tabaco Virginia producido en Cuba en la confección de los cigarrillos Cohíba predilecto, destinados a la exportación».

Con 32 de años de experiencia en el ramo, considera que el Virginia es uno de esos proyectos de la rama tabacalera que ha tenido «la suerte de nacer con “cabeza” y un cuerpo fortalecido con el apoyo de muchas empresas y especialistas».

«La recuperación del tabaco Rubio, el Proyecto Virginia, estaba concebida antes de las negociaciones de Brascuba para instalar una fábrica en la ZEDM; pero el Mariel, a partir de la intención del socio extranjero de desarrollar el tabaco Rubio aquí, y con las mejores calidades, nos dio a nosotros y a Tabacuba —que es la instancia que rige los financiamientos— el elemento adicional para «poder hacer».


El proyecto Virginia ha mejorado el entorno de la población, ha dado trabajo, electrificación y abasto de agua los asentamientos y se han arreglado los viales. Foto: Dorelys Canivell Canal

—¿Cómo se inició el proyecto?

—Previo a su inicio, en Brascuba se hicieron varias reuniones de preparación con las personas involucradas; luego miembros de la UBPC Julián Alemán viajaron a Brasil, donde se les entrenó en los objetivos por alcanzar.

«El tabaco lleva muchos años deteriorándose. Ha disminuido en calidad, tanto el Negro como el Rubio y el Burley. Y la calidad lo es todo. De la planta se utiliza “todo”. Cada parte tiene un destino y debe poseer la calidad para el uso dispuesto, pero es el hombre quien le da un nivel superior o no».

—¿Por qué a Brasil?

—Ellos tienen herramientas y resultados excelentes. Brasil y Souza Cruz están entre los mayores productores y exportadores de tabaco Virginia en el mundo. El curso fue muy transparente y abierto, y los miembros de la UBPC salieron motivados a lograr algo parecido acá, con nuestro tabaco. Souza Cruz continúa con el apoyo. Se preocupan por lo que vamos logrando, nos asesoran técnicamente y emiten certificaciones sobre los resultados. Nos explican mucho «los porqués de los porqués».

—Cuba es un país con experiencia suficiente en el tabaco...

—En el Virginia la calidad es una sola, pero existen diferentes grados. Está el fillers, que es el factor de relleno (calidad 3); el flovours, que da más sabor (calidad 2), y el fulll flovours (calidad 1), que da el lleno del sabor.

«No tenemos disponibilidad de la 1 y de la 2. Debemos importar flovours y fulll flovours. Nuestra agricultura no llega a esas calidades, que exigen muchas condiciones, como el tipo de variedad, el suelo y las prácticas agrícolas. Con la asesoría de los brasileños estamos trabajando en eso: en el marco de plantación, el desbotonado y otras rutinas agrotécnicas.

«También se están haciendo pruebas de laboratorio al tabaco que se obtiene. Recogemos muestras a todo lo recogido, se envían a Brasil, ellos mandan los resultados e informamos estos a la UBPC, porque el objetivo no es lograr este o aquel volumen de tabaco, sino obtenerlo con la calidad que se requiere.

«El proceso del tabaco, sin embargo, no se acaba con la cosecha, lo preindustrial es tan crucial y abarcador como aquella. Cuba tiene un gran desarrollo en la parte agrícola, sobre todo en el tabaco Negro, mas no ocurre así en la vital área de la preindustria, en la que los conocimientos son empíricos y cuando alguien que los tiene fallece, se lleva consigo los "porqués”. Tenemos muy pocas cosas escritas al respecto, pero los brasileños han trabajado con hondura este tema».

—¿Cómo va «el hacer»?

—Para esta campaña se planificaron y sembraron 101 hectáreas (ha) del Virginia en la UBPC Julián Alemán, pero se cosecharon 90 ha, el resto fue afectado por enfermedades. Ahora la producción estimada será de unas 126 toneladas (t), para un rendimiento de 1,4 t/ha, es decir, según se planificó.

«El “hacer” nos ha demostrado que seguimos con problemas. En la primera campaña (2015-2016) los resultados fueron poco visibles, por las lluvias que afectaron al cultivo, pero desde entonces comenzamos a rectificar la carta tecnológica.

«Entre las deficiencias por resolver están las semillas que debemos lograr que sean certificadas, de alta calidad y las enfermedades, que debemos trabajar en variedades resistentes. También tuvimos atrasos en la cosecha, ahijamientos, y no hemos logrado completar la infraestructura que nos hemos propuesto.

«Logramos, no obstante, el desarrollo de la producción, de 30 hectáreas en 2015-2016 pasamos a 101 en la actual temporada; hoy podemos trabajar con la técnica conocida como de semillas peletizadas, y mejoramos en equipamiento agrícola, solo nos van faltando las cosechadoras. Y con la asesoría de Brasil estamos progresando en la cura del tabaco.

«Compramos équidos de alta calidad; trabajamos para disponer de agua, que antes esca-seaba; y avanzamos en los sistemas de riego, aunque estos son de enrolladores, por cañón, que a mi parecer pueden lesionar las hojas y, por tanto, la calidad, por lo que debemos ir al riego por goteo.

«El Proyecto Virginia también ha mejorado el entorno humano, ha dado trabajo, electrificación y abasto de agua a los asentamientos; se han arreglado los viales. Además, la iniciativa aplica el concepto de sustentabilidad: no solo es tabaco, sino también —entre cosechas— frijol, sorgo y cultivos que aportan alimentos a las comunidades aledañas».

—¿Cómo se comportan los costos?

—Además de que aún no es un tabaco de alta calidad, los costos del Virginia en Cuba están muy por encima de los estándares internacionales. Es propósito detectar y detener las deficiencias del proyecto y buscar mayor rendimiento, a través, por ejemplo, de la mejora del suelo y el aumento del marco de plantación. Eficiencia y productividad son quienes determinan, con ellas obtendremos costos y precios adecuados.

—¿Cuánta materia prima nacional utiliza Brascuba?

—El 80 por ciento de la producción actual de Brascuba es con tabaco Negro, fundamentalmente de Pinar del Río y una parte del centro del país. Usamos también tabaco Rubio, tabaco Burley, tabaco común y subproductos. El 90 por ciento de esos surtidos se adquieren en el país. El Virginia y el Burley representan el siete por ciento, y el Negro, el 83 por ciento. El resto de los productos —diez por ciento— se importa.


En la UBPC Julián Alemán, de Consolación del Sur, Pinar del Río, se han obtenido 1,4 toneladas de tabaco Virginia por hectárea. Foto: Dorelys Canivell Canal

—¿Qué retos quedan?

—Varios. Uno de ellos es el proceso preindustrial. No hacemos nada con obtener producciones deseadas, con las calidades óptimas, si carecemos de una resecadora que arroje buenos resultados, porque la que hoy tiene el país es «algo» obsoleta, con pérdidas de alrededor del 36 por ciento.

«El tabaco Rubio, por sus características, tiene un gran porte y la vena de la hoja es gruesa, lo cual afecta el proceso industrial, por lo que esa vena (tallo, talo) hay que quitarla para poder llevar el tabaco a la fábrica.

«Nuestra futura fábrica en la ZED Mariel tiene dentro de sus objetivos reutilizar la vena, que bien tratada una parte de ella puede incorporarse a la producción, por eso pienso que el país debe dotarse de una resecadora nueva».

—¿Cuáles son los planes para la ZEDM?

—En Mariel vamos a fabricar cigarrillos negros —según la marca que se decida—, pero queremos ampliar el portafolio con el Virginia, principalmente para la exportación.

«Esto requiere de un tabaco muy bueno, y si lo tenemos en Cuba, entonces tendríamos más beneficios, con costos y precios inferiores. No es nuestro interés tener una cartera de productos con tabaco importado, pero para eso el cubano tiene que tener una alta calidad. Solo así podrá dar respuesta a las marcas que representa; de lo contrario, la marca se destruye».

Brascuba Cigarrillos S.A. en la ZED Mariel



Maqueta de la fábrica de cigarrillos que Brascuba construye en la Zona Especial de Desarrollo Mariel

—Colocación de la primera piedra de la fábrica: 1ro. de noviembre de 2016. Es uno de los 24 usuarios presentes en la ZED Mariel hasta ahora, según las últimas informaciones públicas.

—Ventajas de la ZEDM para Brascuba: disminución de costos por las ventajas arancelarias que ofrece la Zona, lo que permite producir cigarrillos más competitivos en el mercado internacional.

—Capacidad anual de producción: 8 000 millones en una fase inicial, para luego extenderlo progresivamente y alcanzar mayores volúmenes.

—Inversión estimada: cien millones de dólares.

—Área a ocupar en la ZEDM: 10,8 hectáreas, incluye instalaciones y amplias áreas exteriores y jardines.

—Generación de empleo: unos 600 puestos de trabajo.

—Diseño de la fábrica: Respetuoso del medio ambiente y de las regulaciones establecidas en el país acerca de la seguridad y salud del trabajo. Contará con un sistema que evita la emanación de polvo de tabaco y una central propia para el tratamiento de los residuos y el agua, que será reutilizada.

—Aportación del socio extranjero: capital, know how y maquinaria. La tecnología a instalar es de la más moderna del mundo en la industria de cigarrillos.

—Encadenamiento productivo: A través de la fábrica de la ZEDM, Brascuba se propone un encadenamiento con la agroindustria nacional y una asistencia técnica que elevará la producción del tabaco Virginia, materia prima para el cigarro rubio.

—Meta: Satisfacer la demanda en el mercado interno, incluido el turismo —con variedades adaptadas al gusto y las preferencias de consumidores extranjeros—, y la exportación.

—Exportaciones estimadas: 20 por ciento de la producción total, incluye la ampliación del mercado en Brasil, España y Japón.

—Producción de la fábrica de Luyanó: 4 000 millones de cigarrillos.

—Mercado externo: Exporta a varias decenas de países, entre estos, España, Brasil, México, naciones del Medio Oriente, Rusia y Panamá.

Fuentes:

«Inicia construcción de fábrica de cigarrillos en el Mariel», en www.granma.cu, Yudy Castro Morales, 1ro. de noviembre de 2016.

«Industrias en expansión», en www.opciones.cu, Raquel Sierra, 18 de agosto de 2016.

«Mariel: en el vórtice del desarrollo económico cubano», en www.granma.cu, Arlin Alberty Loforte, 14 de enero de 2016.

El libro prohibido de la economía (VI)

Por Fernando Trias de Bes


CANTIDAD DE

PRODUCTO


Versión oficial:

Es el peso, volumen o cantidad de producto que se introduce en un envase de forma que se adapte al perfil del cliente, sus necesidades o su situación de consumo.

Versión prohibida:

Es la combinación de precio, cantidad y apariencia de cantidad que maximiza el gasto de los clientes.

¿A qué diantre jugamos? A mí esto me resulta penoso y patético. Se ha desvirtuado por completo la función de un envase y nos hemos dedicado a complicar la toma de decisiones para que al final el comprador se guíe exclusivamente por la marca o los diseños. Naturalmente que soy hombre de marcas y valoro especialmente los buenos diseños de etiquetas y envases, pero nunca las pondría al servicio de unas políticas encaminadas a arrancar del bolsillo del consumidor el máximo dinero posible a base de desorientarlo en el momento de la compra.

La forma de defenderse de estas políticas es, bajo mi punto de vista, bien simple. Fíjese únicamente en el precio por unidad de medida y en la marca; y decida en base a estas dos variables únicamente. ¿Qué prefiere, la pasta de dientes Colgate a 3,2 céntimos el mililitro o la Eroski a 2,95 céntimos el mililitro? La decisión es mucho más sencilla. Respecto a si desembolsa más o menos y si compra más o menos cantidad de la deseada, qué quiere que le diga, tómelos como daños colaterales y subsanables de una decisión simple y bien tomada, por lo menos en cuanto al precio.

La verdad es que sobre precios podría escribir mucho. Hay viejos trucos, ya sobradamente conocidos por el público, que son más antiguos que un botón y que, sin embargo, siguen siendo muy efectivos porque la gente en realidad no sabe con qué cometido lo emplean las marcas. Uno de ellos es el de las famosas terminaciones acabadas en 99. Mucha gente piensa que son una tontería y que es un truco que ya no surte efecto. A nadie engañan situando un precio a 3,99 euros. En el fondo, sabemos que son cuatro euros. ¿Qué sentido tiene esta estrategia infantil y fácilmente detectable?

En marketing se los llama «precios mágicos» y tienen la capacidad de situar el referente psicológico a efectos comparativos una unidad por debajo de lo que indican.

Su   razón  de   ser   no   es   tanto  el número en sí como su fuerza oculta a la hora de realizar comparaciones.

Por ejemplo, si observamos en el supermercado un producto a 5,10 euros y otro a 5,99 euros la diferencia es la misma que si vemos un producto a 3,80 euros y otro a 4,69 euros. Sin embargo, en el primer caso los precios nos resultan parecidos mientras que en el segundo caso, los precios parecen mucho más dispares y lejanos. Si realiza la resta, observará que la diferencia en los dos casos es de 89 céntimos.

Y por eso las marcas siguen utilizando los precios acabados en 99. De forma aislada son fácilmente identificables, pero cuando se introduce otro precio, como nadie va a realizar la resta exacta, se logra una menor diferencia percibida.

Y del maravilloso mundo de los precios, pasamos al de las promociones.

Promoción proviene del latín promovere, y su principal objetivo es impulsar las ventas mediante algún tipo de incentivo temporal.

Incentivo temporal es lo que debería ser una promoción. Ambas cosas vienen violándose sistemáticamente: el carácter de incentivo y la temporalidad.

Una marca ofrece un producto o un servicio a un precio determinado. Ya hemos visto cómo a través de la cantidad, del pack y de la fijación del precio se intenta confundir al consumidor en lugar de ayudarlo a tomar la mejor decisión posible. Para acabar de desorientar al cliente, la herramienta promocional, la cual ofrece a las marcas un infinito abanico de posibilidades, se ha convertido en la punta de lanza para deslumbrar e ilusionar a los compradores y decepcionarlos a continuación.

De nuevo, como en todos los conceptos que vengo analizando en este capítulo, solo en casos muy flagrantes podemos hablar de fraude intencionado promocional, que los hay. Pero mi misión no es prevenirle de timos, sino enseñarle a ganar la partida a las marcas que,  dentro  de  los  límites  de  la  ley,

tergiversan ciertos instrumentos promocionales.

Vayamos primero con los sorteos, incentivo que me saca de quicio.

Obviemos, como digo, las clásicas mentiras sobre regalos falsos, de bajísima calidad o letra pequeña donde indica que la entrega del regalo está sujeta a disponibilidad de stocks. No quiero dedicar ni dos líneas a estas prácticas porque son directamente denunciables. Prefiero ayudarle a tomar decisiones ante promociones legales.

¿Qué es un sorteo? Un sorteo es la entrega de un premio a un reducido número de participantes. Normalmente se participa en el sorteo promocional a través del ticket de compra, enviando los datos o bien coleccionando etiquetas de producto, que hacen las veces de números del boleto.

¿Cómo actuar cuando se vea tentado de escoger cierta marca al verse atraído por un sorteo? Yo le recomiendo algo que prácticamente nadie hace y que consiste simplemente en pensar como cuando compra lotería. Al fin y al cabo, la lotería es un sorteo. La única diferencia es que cuando compramos lotería no nos dicen: «con el boleto de lotería le regalamos una lata de anchoas», cosa que, a la inversa, sí realizan las marcas.


Al adquirir un número de lotería, sabemos que hay un conjunto de premios y que nuestro éxito está vinculado a unas determinadas probabilidades. Si nuestro boleto tiene la misma terminación que el número premiado nos devuelven el dinero, por ejemplo. Eso significa que tenemos un 10% de probabilidades de recuperar el dinero del boleto. Si el boleto tiene cinco cifras, que suele ser lo habitual, la Administración del Estado informa sobre el número total de boletos que se van a imprimir. Por ejemplo, en el último sorteo de Navidad se emitieron 100 000 números. Si compró un décimo, tenía un 0,001% de posibilidades de que le tocase el gordo.

Quien decide gastarse dinero en un sorteo puro y duro conoce sus auténticas y únicas probabilidades. Sin embargo, cuando esa misma persona está ante una chocolatina que sortea diez quads, por poner un ejemplo, no se pregunta cuál es la probabilidad de que le toque uno de los diez quads.

¿Por qué? Por dos motivos. Primero, porque ya recibe una chocolatina que consumir, con lo que el sorteo del quad es percibido como un beneficio añadido. Del mismo modo, si al comprar lotería nos regalaran latas de anchoas tal vez no prestaríamos atención a las probabilidades de compra.

Y   en   segundo   lugar   porque   las marcas juegan con una grandísima ventaja: el cliente no sabe ni puede fácilmente acceder a la información de cuántas chocolatinas ha impreso el fabricante para el sorteo ni cuánta gente enviará sus datos para participar.

Se produce así una auténtica asimetría entre marca y consumidor: el hecho de participar en un sorteo desconociendo las probabilidades de ser premiado. Pensemos que en muchos casos la marca solicita sus datos personales para poder participar, por lo que debería dar previamente alguna de las siguientes informaciones: cuántos productos han sido promocionados y cuántas personas van inscritas de momento o, en su defecto, cuántas esperan que participen en función de históricos de redención. Absolutamente ninguna marca informa de esto. Y sería lo más justo porque, al fin y al cabo, entregamos a la marca una información personal que va a poder ser explotada comercialmente y lo hacemos a cambio de una posibilidad de premio cuya probabilidad ignoramos por completo.

Entrar o no a este juego es, desde luego, una opción personal. Pero mi opinión es que hemos dado ya por normal una dinámica y bases de participación que son absolutamente injustas y asimétricas para con los consumidores.


Mi recomendación es aquí muy simple: antes de participar en un sorteo organizado por una marca haga cuatro números o realice una rápida búsqueda en Internet para comprobar si le merece la pena.

Haré un ejercicio en vivo y en directo mientras escribo estas líneas. Voy a imaginar que voy por el supermercado y una determinada marca de cereales para el desayuno me brinda un sorteo de un coche. Al lado hay otra marca que ofrece un descuento del 10% y que me ahorra diez céntimos respecto a la marca del sorteo. La diferencia de precio, diez céntimos, es muy pequeña. Solo por diez céntimos tengo la posibilidad de ganar un coche. La verdad es que el mío está un poco viejo, con lo que la promoción ha capturado mi atención. ¿Y si me tocase? ¿Por qué no? Y escojo la caja de cereales del sorteo, descartando la del descuento. En realidad, he decidido impulsivamente. Hagámoslo ahora de forma racional.

Ahora mismo mientras escribo este libro voy a entrar un momento en Internet. Enseguida vuelvo.

(…)

Aquí estoy de nuevo. Me ha costado tres minutos saber que en España se vendieron 64 millones de kilos de cereales en el año 2008. Dado que los tamaños de las cajas oscilan entre los 300 g y los 500 g (lo acabo de comprobar en la despensa de mi casa), significa que se venden unos 160 millones de cajas al año. La marca en cuestión tiene un 8% de cuota de mercado (Google dixit) y la promoción dura tres meses. Asumiendo que sus ventas se reparten más o menos de forma homogénea a lo largo del año, obtengo que habrá promocionado unos 3200 000 cajas de cereales. Pongamos que el 3% (los índices de redención de promociones son también públicos) de los compradores envían sus datos para ver si les toca el coche. Eso significa que compito contra 96 000 participantes. ¡Las probabilidades son casi iguales a que me toque el gordo de Navidad! Ahora puedo decidir si ahorrarme diez céntimos o jugármelos en el sorteo. Tal vez decida igualmente el envase del sorteo y enviar los datos, pero por lo menos tendré una estimación de mis probabilidades.

La jugada maestra de los sorteos es para las marcas, obviamente. Sus números son bastante sencillos. Pongamos que el coste del coche que sortea la susodicha marca de cereales es de 7000 euros (no suelen sortear coches de alta gama). La caja de cereales cuesta 2,89 euros y el margen comercial es del 10%. Solo con que, gracias a la promoción, venda 24 220 cajas más en tres meses, el coche lo habrán pagado todos los consumidores. Considerando que la marca vende unos tres millones de cajas en tres meses esa cantidad es un aumento del 0,75%.

Resumen de la operación para la marca: regala un coche que le sale gratis si logra aumentar un 0,75% las ventas a cambio de recibir los datos personales de unas 100 000 personas que desconocen sus probabilidades de ser premiadas.

No sé, pero yo no lo considero un trato demasiado justo. ¿Estamos ante un verdadero incentivo o ante un señuelo? Creo desde hace tiempo que las marcas deberían informar de las probabilidades de premio en los sorteos que incluyen en sus ofertas, máxime cuando solicitan nuestros datos personales.

El lector puede pensar que no vale la pena dedicar tiempo a estos cálculos, pero es rápido y sencillo. Yo los hago a menudo y con el tiempo he ido aprendiendo a saber contra cuántos «boletos» me dispongo a participar. Si les sirve de algo, casi siempre he acabado optando por el pájaro en mano, es decir, las marcas que me conceden un descuento seguro. Y suelo prescindir de los sorteos.

De todas formas, les daré una fórmula mucho más sencilla. Cuanto menor sea el importe de un producto, más unidades suelen venderse. Se venden más caramelos que cajas de cereales, que se venden menos que latas de berberechos que, a su vez, se venden menos que tostadoras que, al mismo tiempo, se venden menos que televisores.

A menos unidades más posibilidades de que le toque un sorteo porque hay menos boletos. Si es de los que cae en las tentaciones de los sorteos, participe preferentemente en los de productos cuya venta en unidades es reducida.


SORTEO


Versión oficial:

Acción que consiste en someter a personas al arbitrio de la suerte.

Versión prohibida:

Compra indirecta de un boleto sin ser informados previamente de las probabilidades de ser premiado.

Mi recomendación con las promociones en general es que sea muy pragmático: busque ahorro directo. Al igual que con los sorteos, no se deje llevar por las ilusiones de regalitos dentro del envase (suelen ser una porquería), casi siempre 
dirigidos a niños. Cuando nos acompañan al supermercado a hacer las compras, los niños tienen una capacidad inaudita para detectar los juguetes que se regalan dentro de los productos de alimentación. Si ya resulta difícil negarse a la compra de chucherías de las máquinas expendedoras que hay junto a las cajas registradoras, ya no digamos cuando tenemos que comprar unas galletas y el niño pide que sean las del regalo. Claro, galletas hay que comprar igualmente, por lo que la capacidad de los padres de oponerse a una opción algo más cara cuando el niño berrea es reducida. Como le decía, es mucho mejor que opte siempre por descuentos en dinero contante y sonante. Si es menester, ofrezca al crío una parte del ahorro para que luego se compre lo que quiera, pero en cuestión de promociones, de verdad, dinero y solo dinero. Cuando alguno de mis hijos me insiste en una marca con regalito cuando yo quiero comprar otra más económica sin obsequio le digo: «Mira, hijo, esta otra no tiene regalo, pero es 50 céntimos más barata. 20 céntimos para ti, te los guardas y ya te comprarás alguna chuche, ¿vale?». El niño suele acceder. Garantizado. Se trata, simplemente, de proporcionarle toda la información. Los niños ven el regalo impreso, pero no realizan cálculos de precios. Sin embargo, cuando usted les hace ver el llamado «coste de oportunidad», no les hace falta ser economistas para saber qué opción es mejor.

Acuda solo a las promociones que descuentan cierto importe del precio de venta, ni siquiera acuda a aquellas que regalan cierta cantidad de producto adicional. Se lo voy a demostrar, incluso con aquellas promociones más agresivas, porcentaje de producto gratis y dos por uno. Ahí van mis definiciones:


CANTIDAD GRATIS


Versión oficial:

Acción que consiste en añadir una cierta cantidad de producto al envase habitual manteniendo el precio.

Versión prohibida:

Regalo en dinero varias veces inferior al aparente.

La primera de las promociones, muy habitual en productos de perfumería y cosmética, consiste en alargar o agrandar el envase poniendo una banda alrededor donde dice: 33% gratis, por ejemplo. El porcentaje suele ser 50%, 33%, 35% o 20%, habitualmente. El valor percibido para el cliente es muy alto, pues realmente obtiene una cantidad de producto adicional que, de otro modo, le costaría proporcionalmente el precio por mililitro o gramo habitual. Sin embargo, para la marca este regalo tiene un valor en dinero muy muy pequeño, especialmente en los sectores de cosmética, donde los márgenes son muy elevados.

Hagamos el ejercicio. Supongamos una crema facial. Puede fácilmente tener un margen del 80% y, por tanto, un coste de producción del 20%. Cuando le regalan el 25% del producto gratis, la marca incurre en dos costes.

Uno, es un coste teórico: el coste de oportunidad de que usted hubiese pagado por ese volumen adicional. Es un coste de oportunidad relativo porque no es seguro, es circunstancial.

El segundo coste sí es real, pero es muy pequeño. Es el dinero que le cuesta a la marca regalarle esos mililitros de crema facial. Como la marca tiene un coste de producción del 20%, en realidad, ese 25% que le regala le supone un 5% del precio total que usted paga. Ese es el desembolso efectivo que la marca hace por usted. Usted ve 25% pero la marca efectivamente descuenta un 5% del precio.


¿Hay aquí un engaño? No, pero saber esto le servirá para saber si, según el descuento real, le será fácil encontrar marcas rebajadas de precio.

Por eso insisto en que se decante por promociones en precio. Todas las demás tienen una componente asimétrica para con el cliente. Una marca con un 20% de costes de producción en realidad me da un 5% de mi desembolso cuando, aparentemente, me regala el 25% del producto. Es cierto que a coste consumidor ese 25% sería más elevado, pero lo esencial es que el desembolso que hace la marca, no nosotros, es reducido y, por tanto, es altamente probable encontrar un ahorro en dinero superior en alguna otra marca, dispuesta a rebajar ese dinero directamente del precio a pagar.

En el segundo de los casos, el dos por uno, la situación es parecida pero hay un matiz adicional. En España y en casi todos los países del mundo está prohibido vender productos por debajo de su coste de fabricación. Los economistas lo denominamos dumping y está penado por la ley. Las marcas lo saben. Para calcular si una marca incurre en dumping se compara el coste de lo que entrega con el importe total que abona el cliente. Si una marca oferta un dos por uno, que es la promoción más agresiva del mercado, tiene que estar, por ley, fuera del dumping y, por tanto, el coste de fabricación de dos unidades debe ser aún menor que el precio de una. De lo contrario, estaría vendiendo por debajo de sus costes de fabricación.

Por tanto, si la marca entrega dos y cobra una, aun así debe ganar dinero. De ahí se deduce que su margen es superior al 50%, lo que es un margen muy elevado.

Como en el caso de cantidad de producto gratis, una marca que puede permitirse un dos por uno es una marca cara y es la pista o indicio del que usted dispone para saber que puede encontrar marcas más baratas en el mercado. Usted me dirá: «Sí, pero en ese momento me regala dos al precio de una y el resto de marcas no son la mitad de baratas». De acuerdo, ese día, si quiere, quédese la oferta del dos por uno. El precio promedio de las dos unidades es menos que el del producto de al lado por una unidad, pero como se dice en los barrios bajos, «quédese usted con la cara de esa marca». No olvide que en circunstancias normales, fuera de la promoción, funciona con márgenes superiores al 50%. Se lo ha desvelado implícitamente. Ahora ya lo sabe.


DOS POR UNO


Versión oficial:

Acción que consiste en entregar, por la compra de una unidad, una segunda unidad sin cargo.

Versión prohibida:

Prueba fehaciente de margen superior al 50%.

Decía al hablar de promociones que se ha corrompido la naturaleza del incentivo, pero también su carácter temporal. Una promoción era, conceptualmente, algo limitado en el tiempo. Las marcas, obsesionadas por capturar la atención del cliente y presionadas por la fuerte presión competitiva, han acabado por promocionar sistemáticamente sus productos, lo que desvirtúa completamente el concepto de lo que realmente venden.

El caso más flagrante es el de las promociones de los periódicos y diarios, que empezaron ofreciendo precios agresivos en pequeños obsequios (gadgets) y han acabado por regalar vajillas enteras, baterías de cocina y juegos de sartenes con la compra del diario. Muchos domingos algunos diarios llevan en portada una cacerola en lugar de un político. Uno ya no sabe si compra prensa o si se adhiere a un club de compra. La sensación final es que voy al quiosco a comprar cacerolas y me regalan un diario, es decir, la promoción, tanto por su entidad como por su carácter sistemático, se come al producto, devaluándolo.

Uno de los problemas de estas políticas es que promueven lo que en marketing se denomina «falsa lealtad». Es decir, el comprador de un determinado diario, movido por las cacerolas, se pasará a otro diario distinto cuando la promoción le interese. Como resultado, el diario ya no se vende por su calidad periodística, sino por su capacidad de convertirse en un zoco o mercadillo. Esto que aparentemente es un problema para los diarios y no para usted va en detrimento del cliente porque tergiversa la verdadera naturaleza de la oferta y empaña el concepto de calidad. Pienso que muchas marcas se han vuelto locas con las promociones, olvidando dónde han de focalizar sus esfuerzos.

Pasa algo similar con las llamadas «tarjetas de puntos» o «tarjetas de fidelización». Quien posee una tarjeta de puntos de un supermercado suele poseer la del supermercado de al lado. Quien viaja con puntos de Iberia suele viajar con puntos de Air Europa. ¿Fidelizan realmente los carnés de puntos? Al ser una promoción recurrente, ¿tienen un efecto?

Sí que lo tienen, en los precios que usted paga.

No podemos ser tan ingenuos como para pensar que cuando un supermercado convierte en dinero los puntos que acumula, ese coste no va a ser recuperado de alguna forma por el distribuidor. Piense en ese momento en que, al pasar por la caja registradora y sumar la compra 60 euros, la cajera (o cajero) le informa de que tiene puntos suficientes como para no abonar la compra. Sintiéndonos afortunados y alabando nuestra constancia para ir acumulando puntos en cada compra, decimos: «con puntos». Y ese día no pagamos. Extrapole ahora y sume todos los actos de compra de todos los clientes que algún día pueden permitirse comprar con puntos. Bien, júntelos todos y hagamos un ejercicio teórico. En lugar de en días distintos, supongamos que todos esos clientes utilizan los puntos los mismos días. ¿Se ha planteado alguna vez cuántos días del año son precisos para atenderlos a todos sin cobrar?

Yo se lo diré. Dos semanas. Durante dos semanas seguidas, todos los clientes van al súper y no pagan nada. Compran con sus puntos. Durante dos semanas seguidas, de lunes a sábado, imagine al supermercado entregando productos sin ingresar un céntimo. ¿Cree usted que el valor de todas esas compras va a ser efectivamente gratuito?

Lo mismo en el caso de una aerolínea. Si pusiéramos juntos a todos los pasajeros que vuelan anualmente con puntos acumulados, llenaríamos entre 50 y 100 vuelos de Barcelona a Madrid. ¿Cree de veras que no lo van a imputar a los precios? Obviamente que sí. Los instrumentos promocionales continuados deben ser incorporados de forma sistemática al precio o, de lo contrario, la rentabilidad de las marcas y distribuidores se vería seriamente dañada. Por eso denuncio las 

promociones sine die. No porque dejen de ser temporales, sino porque sé que acaban siendo pagadas por los clientes mediante incrementos ulteriores de precios. Desengáñese, los puntos gratis los pagamos entre todos. Usted también, aunque no se dé cuenta.

Creo que la dinámica competitiva en incentivos promocionales acaba desembocando en un incremento de precios. Imagine que todas las empresas con programas de puntos se pusieran de acuerdo y plantearan al público la eliminación de todos ellos a cambio de bajar los precios de sus productos y servicios. ¿Qué preferiría la gente? Yo personalmente preferiría precios más bajos y tener libertad de comprar donde quiera. Las tarjetas de fidelización, al final, se vuelven contra el propio cliente porque nos llevan a incrementos de precios y a una menor libertad de elección.

¿Qué hacer? Hay pocas opciones. Hágase con todas las tarjetas de fidelización que pueda para no pagar usted los puntos de los demás o bien acuda a establecimientos donde no haya tarjetas de fidelización; comprobará que, por lo general, suelen ser más económicos que los que sí las tienen. ¿Casualidad?

TARJETA DE

FIDELIZACIÓN


Versión oficial:

Es una tarjeta electrónica emitida por determinados fabricantes, cadenas de distribución o empresas de servicios que la entregan gratuitamente a sus clientes. Este tipo de tarjetas permite a los usuarios la acumulación de puntos en función de los consumos realizados en los establecimientos del emisor.

Versión prohibida:


Instrumento promocional que acaba desembocando en precios más elevados y una menor libertad de elección.


Los distribuidores son especialistas en revertir los descuentos en precios. El caso más paradigmático es el de los folletos publicitarios donde encontramos ofertas súper agresivas de ciertos productos. Fíjese que los distribuidores concentran los descuentos en productos donde el cliente es muy sensible al precio. Difícilmente encontrará un folleto donde traten de atraerlo al punto de venta gracias a un descuento extraordinario de, por ejemplo, infusiones, fresas, almejas o cepillos de dientes. Existen otros productos que se denominan «productos llamada» y que son los que la mayoría de la gente toma como referencia para decidir si un punto de venta es más barato que otro. Así, si la leche, el azúcar, el café, refrescos, yogures o el detergente, paradigmas de los productos llamada, están más baratos en un sitio, el consumidor extrapola, sin comprobarlo, que todo lo demás también será más barato. Es imposible una comprobación exhaustiva, así que nos basamos en pocos referentes.

Los puntos de venta lo tienen perfectamente estudiado y por eso rebajarán al máximo el precio e incluirán en sus folletos promocionales con grandes fotos —y el precio bien destacado— determinados productos. Usted ve el café tirado de precio y elige ese fin de semana acudir ahí a comprar. Una vez desplazado al punto de venta, lógicamente realizará su compra de la semana y en su carro habrá bastantes productos más que el café. En muchos de esos productos usted no ha realizado comparaciones de precio, bien porque son de compra poco habitual o bien por puro cansancio e inercia. Pues bien, el margen adicional de esos productos cuyo precio no comparamos pagan el descuento de los productos llamada del folleto.

No hay engaño, sencillamente hay efecto llamada. Le seducen con un descuento y usted extrapola la promoción a todo el punto de venta, lo cual es mucho suponer. La solución, como puede imaginar, es bien sencilla, pero requiere una cierta dedicación de tiempo. Se llama la Estrategia de la tía Silvia. Tengo una tía, se llama Silvia, que actúa sagazmente respecto a esta cuestión. Cuando sale a comprar por el barrio consulta primero los folletos de todos los supermercados que hay en un kilómetro a la redonda, que no son pocos. Selecciona los productos que están descontados y después realiza un itinerario por todos ellos, adquiriendo únicamente los productos llamada. Lo que mi tía ha hecho, básicamente, es modificar el hábito de comprar solo en un establecimiento —que antes escogía en función de un descuento agresivo en un número limitado de productos—. Para mi tía Silvia, ahora, salir a comprar significa recorrer entre cinco y seis supermercados. Es una forma distinta de comprar. Requiere un poco más de tiempo y esfuerzo, pero su ahorro semanal es considerable.

Continuará

CONTRIBUCIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO CALIFICADA AL CRECIMIENTO ECONÓMICO EN CUBA. PRINCIPALES DETERMINANTES (ICONTRIBUCIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO CALIFICADA AL CRECIMIENTO ECONÓMICO EN CUBA. PRINCIPALES DETERMINANTES (IV)

TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE DOCTOR EN CIENCIAS ECONÓMICAS

Autora: MSc. Yordanka Cribeiro Díaz

Tutor: Dra. Vilma Hidalgo de los Santos

2.3. Cambios en la modelación de la relación entre fuerza de trabajo calificada y crecimiento en Cuba

La combinación de una política de pleno empleo con el alto grado de dependencia de insumos y capital de la economía cubana (Vidal y Fundora, 2008), así como las estimaciones previas sobre la exogeneidad de la variable empleo, inducen a pensar en la posible existencia de una relación de complementariedad entre los factores de producción para Cuba, donde la dotación de capital y la disponibilidad de insumos se convierten en la restricción al crecimiento.

En Cribeiro (2009) se estima una función de producción de coeficientes fijos para el período 1970 2006, solamente dependiente del stock de capital ajustado por el consumo energético, obteniéndose una predicción adecuada del comportamiento del producto real hasta 1985. Sin embargo, a partir de ese año, el modelo sobreestima tanto la recesión como los efectos de la crisis, lo que pudiera derivarse del retraso del stock de capital para capturar el fuerte shock tecnológico negativo experimentado en esos años y que derivó en la descapitalización del sector industrial y de la economía en su conjunto. Adicionalmente, una limitación importante desde el punto de vista teórico es que la elasticidad del PIB con respecto al stock de capital ajustado es aproximadamente unitaria, lo que sugiere que su variación porcentual induce una variación igualmente proporcional en la producción.

Partiendo de estos resultados y de la hipótesis de complementariedad entre los factores productivos, se estima la función de producción ahora dependiente de la dotación de capital por trabajador y las importaciones de insumos, para el mismo período.

El Anexo 2.7 resume los resultados de las estimaciones y la verificación de los supuestos. Las variables incluidas fueron integradas de orden 1 y se validó la existencia de una relación de cointegración, violándose exclusivamente el supuesto de no autocorrelación. Ello se soluciona con la incorporación de un término AR1 como sugiere el análisis del correlograma (Anexo 2.8). Consistente con los modelos previos, se verifica un cambio estructural en 1984.


En la tabla 2.6 puede apreciarse como las correcciones realizadas incorporan dos ventajas al análisis. En primer lugar, favorecen el ajuste del modelo al comportamiento real de la economía (Figura 2.4) en todo el período de análisis. Por otra parte, permiten validar la importancia de la complementariedad entre el trabajo calificado y la disponibilidad de capital, pues la dotación por trabajador es significativa y con un coeficiente razonable en todos los casos. Asimismo, es apreciable como el modelo captura la reducción del poder explicativo de la dotación a favor de las importaciones con posterioridad a 1984.



El comportamiento anterior es consistente con la evolución del stock de capital por trabajador durante todo el período, en la que pueden distinguirse dos sub-períodos fundamentales. Hasta el año 1985 este indicador tuvo un crecimiento sostenido, lo que confirma que en un entorno caracterizado por menores restricciones al crecimiento, derivadas de  una  mayor disponibilidad de  recursos  materiales e  insumos,  la implementación de una estrategia de utilización plena de la fuerza de trabajo no fue inapropiada, aunque solo sostenible en un marco de relaciones comerciales y de financiamiento favorables con el campo socialista. De hecho, la fuerte expansión del proceso  inversionista  y  de  industrialización  que  caracterizó  esta  etapa,  posibilitó  la asimilación de un mero creciente de ocupados sin que ello perjudicara la productividad del trabajo, que mantuvo hasta ese año una trayectoria creciente,63 incluso cuando el aumento del empleo se concentraba en la esfera improductiva.64

Posteriormente, la crisis que impactó a la economía ocasionada por el shock externo, tuvo una repercusión negativa en el stock de capital físico, las importaciones de insumos y la productividad total de los factores (Doimeadiós, 2006, 2007 y Cribeiro, 2009), cuyo efecto acumulado en el período 1989 1994 explicó la profunda caída del producto y la productividad del trabajo. Finalmente, la recuperación económica posterior no ha sido acompañada por un incremento en la dotación lo que supone un importante riesgo para el crecimiento y la productividad futuros, cuyo desempeño agregado estuvo explicado fundamentalmente por la expansión de los servicios. En ese sentido, las inversiones se han concentrado principalmente en el sector de servicios sociales y en algunas actividades de infraestructura (electricidad, transporte), que crean condiciones para el incremento de la producción pero que perse no la generan.

Si bien esta recomposición estructural del crecimiento encuentra su base en la mayor calificación de la fuerza de trabajo, la misma se ha desarrollado con una marcada orientación hacia el extranjero ya sea el turismo o la reciente exportación de servicios profesionales — lo cual reduce el potencial impacto de la calificación en la economía doméstica y fortalece la validez del modelo de complementariedad presentado. Con todo, los cambios que se proyectan dentro de la actualización del modelo económico cubano, hacia la creación de nuevos espacios a la actividad no estatal y el desarrollo local, pudieran dinamizar el desarrollo de una economía de servicios doméstica y con ello propiciar una mayor sustitución entre los factores de producción, contribuyendo a relajar las actuales restricciones al crecimiento.

A pesar de la importancia de este análisis, la limitación fundamental de este tipo de estudios radica en la estimación de un  coeficiente promedio para todo el período de análisis, que deriva de su estimación por Mínimos Cuadrados Ordinarios. Sin embargo,

63 Según datos de la ONE, la cifra de ocupados en el período 1971 1985 se incremen en un 49% mientras que en el decenio 1975 – 1985 la productividad aumentó en un 48%.

64   Según  Doimeadiós  (2007),  la  expansión  de  nivel  de  ocupación  asociada  al  proceso  inversionista, condicio un aumento de la tasa media de ocupados de 1,5% a 2,3% entre los años 1976 - 1986. Sin embargo, los aumentos de este indicador, desde el quinquenio anterior, ya se debían al incremento de ocupados en la esfera no productiva (5% promedio del peodo).


durante los últimos 40 años, la economía cubana ha transitado por períodos con coyunturas externas, disponibilidad de insumos y estructura productiva diferentes, las cuales podrían haber modificado la contribución de la fuerza de trabajo calificada al crecimiento. En este contexto, Galtés (2009) perfecciona los métodos utilizados, estimando una función de producción mediante el Filtro de Kalman.


La incorporación de este procedimiento permite flexibilizar la contribución de la fuerza de trabajo calificada al crecimiento, una vez que posibilita la obtención de una trayectoria de elasticidades variables en el tiempo. Para ello, la autora utiliza el empleo calificado observado y la serie corregida del sesgo inducido por la política de pleno empleo (explicada anteriormente). De manera general, sus resultados confirman que al corregir la distorsión los coeficientes obtenidos son mayores y su evolución menos inestable en el tiempo. No obstante, en ambos casos se obtiene una contribución dla fuerza de trabajo calificada al crecimiento positiva durante todo el período, aunque marcada por una gran inestabilidad y con tendencia decreciente. Como puede apreciarse en la Figura 2.5, se produjo un retroceso significativo en la década del 90, seguido de una ligera recuperación a inicios del milenio, que no logra alcanzar los mayores niveles logrados.




 Finalmente,  como  formde  controlar  simultáneamente problemas  de medición  modelación, así como las diferencias de contribución de la fuerza de trabajo calificada que podan derivarse de diferencias intersectoriales, se estimaron funciones de producción por sectores  para el  período 2006   2009.  Este  procedimiento elimina también el  sesggenerado al asumir una función de producción homogénea para toda la economía, compuesta por sectores y empresas con comportamientos tecnológicos, necesidades de insumos intermedios y niveles de calificación distintos.

Una característica distintiva de este análisis es que no permite realizar una interpretación de largo plazo ni compararlos con los obtenidos previamente, pues los coeficientes estimados están más relacionados con la coyuntura económica. No obstante, permitirá extender el análisis al período 2006 – 2009 no considerado en los modelos previos.

Para este estudio, se cuenta con un panel desbalanceado compuesto por 3119 empresas de todo el país, agrupadas en 7 ramas de actividad económica en correspondencia con la estructura de los datos disponibles y la cantidad de empresas. El Sector primario incluye empresas de las actividades de Agricultura, caza, ganadería y silvicultura, Pesca y Explotación de Minas y Canteras. Asimismo, en la Industria se concentran tanto las empresas  que  producen  manufacturas  como  aquellas  que  pertenecen  a  la  industria azucarera. Por último, se realizó una distinción en el sector terciario para incluir por separado empresas de la Construcción, Transporte y comunicaciones, Hoteles y restaurantes, Comercio y reparación de efectos personales y Otros servicios.

Los datos utilizados se obtuvieron de los modelos 5901 y 5903 de la Oficina Nacional de Estadísticas.6Como proxy de la calificación de la fuerza de trabajo a nivel empresarial (H) se utiliza la variable salario de escala medio. Esa variable está definida por la escala única del país que incluye el pago a la fuerza de trabajo en correspondencia con la calificación y las competencias exigidas por el puesto de trabajo que ocupa. Por ello, un mayor nivel de salario de escala medio estaría reflejando una composición laboral sesgada a  mayores niveles de calificación. Para la variable dependiente, se utilizó la producción mercantil (Y), para los factores K y L se utilizaron los activos fijos tangibles y el promedio de trabajadores, respectivamente. Adicionalmente, para capturar la restricción de insumos, se utilizó el gasto material como proxy del consumo intermedio (CI). En el Anexo 2.7 se

  
65  Ambos modelos captan información del universo de empresas estatales, así como unidades parcialmente presupuestadas, sociedades mercantiles 100% cubanas, y empresas de capital mixto. Quedan excluidas (con respecto al  total  de  las  entidades  del  país)  las  unidades  totalmente presupuestadas,  las  actividades cooperativas y las privadas, así como empresas de capital 100% extranjero, sucursales en Cuba de empresas extranjeras, e instituciones sin fines de lucro (Bases metodológicas de los modelos. ONE).


ofrece una explicación detallada de los indicadores utilizados desde el punto de vista de la contabilidad empresarial.
El modelo básico a estimar es una función Cobb – Douglas sectorial a la que se le incluyen variables ficticias temporales (t), con la intención de capturar el cambio técnico por actividades económicas (ecuación 2.11). En ese sentido, se elimina el supuesto de crecimiento lineal o cuadrático de esa variable obteniéndose un coeficiente que representa el desplazamiento anual de la función de producción.

 lnYit = ai  + b k  ln Kit  + bl ln Lit  + b h ln H it  + bci CIit  + g t + e it


( 2.11 )

Las estimaciones se realizaron tanto por efectos individuales fijos como por efectos aleatorios. Sin embargo, el test de Hausman validó la existencia de correlación entre los efectos individuales y las variables independientes, por lo que la estimación con efectos fijos es la estrategia adecuada (Anexo 2.8 y 2.9). La Tabla 2.7 resume las elasticidades obtenidas.


Es necesario resaltar que, a excepción de Transporte y Comunicaciones, en el resto de las actividades la elasticidad del capital físico fue no significativa e incluso negativa; a diferencia de los coeficientes asociados al factor trabajo y consumo intermedio. Por otra parte,  a  excepción  de la  construcción,  las  dummies  temporales  son   positivas  y significativas en  la  mayoría  de  los  años,  aunque  sus  valores  no son necesariamente relevantes en todos los casos. Estos diferenciales no pueden atribuirse exclusivamente al cambio técnico, en la práctica también podrían suponer cambios en la organización de la producción, formas de gestión, etc., que afectasen de manera similar a todas las empresas de la muestra.

En cuanto a la contribución de la calificación al crecimiento, se constata que ésta ha sido positiva y significativa en todos los casos, a excepción de Hoteles y restaurantes. Sin embargo, desde la perspectiva de la autora, su impacto es inferior del que podría derivarse de los altos niveles de formación que caracterizan a la fuerza de trabajo en Cuba y que alcanzan 11,3 años de escolaridad promedio en los últimos años. Asimismo, se destaca la heterogeneidad de su impacto entre los distintos sectores; según las estimaciones, la mayor contribución de la fuerza de trabajo calificada al crecimiento se obtuvo para el sector de la Construcción y de Transporte y Comunicaciones, siendo la Industria el caso más alarmante pues la contribución es inferior al resto de los sectores, incluyendo el Primario.
Una caracterización más profunda de las ramas que componen la muestra podría arrojar señales sobre cuáles son los elementos que determinan las divergencias intersectoriales. En la Figura 2.6 se presentan algunos indicadores promedios por ramas. En el panel A se consideraron variables relacionadas con las diferentes formas de pago en base a la productividad, así como la desviación del nivel de salario con respecto a la media nacional. En el panel B se incorporaron aquellos elementos relacionados con la disponibilidad de insumos. Adicionalmente, se calculó un índice de eficiencia en el uso de los recursos materiales, definido como el cociente entre el gasto material y el nivel de producción66.

El análisis de todos estos indicadores permite extraer algunas reflexiones importantes. En primer lugar, las mayores contribuciones se producen en aquellos sectores donde predominan mayores incentivos o niveles de dotación. Tal es el caso de la Construcción, donde el valor de los pagos asociados a la productividad (pagos por resultados) es mayor que en el resto de los sectores, a lo que se adiciona el hecho de que el 50% de las empresas que lo componen se encuentran en perfeccionamiento empresarial. Asimismo, Transporte y comunicaciones mantiene niveles de dotación de capital considerablemente más altos que el resto de las ramas, lo que podría explicar su contribución al crecimiento.
   
66 A medida que aumenta el indicador se incrementa la ineficiencia en el uso de los recursos productivos.



En el caso de la Industria, nótese que la dotación de capital es muy baja en contraste con las características propias del sector, a lo que se adicionan los niveles mayores de ineficiencia determinados por el elevado consumo material y la baja productividad. Asimismo, su nivel de salarios se encuentra por debajo de la media, al igual que la mayoría de los pagos asociados a la productividad. Cabe destacar que, a pesar de ser el sector de mayor participación en la muestra, solo el 32,6 % de sus empresas están vinculadas al perfeccionamiento empresarial e instrumentan sistemas de pago asociados a ello.

Como ha podido apreciarse, los estudios nacionales sobre la contribución de la fuerza de trabajo calificada al crecimiento arrojan una relación positiva, aunque inestable y con tendencia decreciente, como resultado del insuficiente aprovechamiento de la calificación y especialización acumulada, lo cual no se corresponde con el esfuerzo realizado por el país en materia educativa.

Igualmente, los estudios coinciden en que la mayor contribución se enmarca en el período 1976–1989 y reconocen una recuperación en los últimos años que no alcanza los niveles señalados. La síntesis de los trabajos más relevantes al respecto, anteriormente referenciados, se muestra en la Figura 2.7.

La robustez de los resultados tanto a cambios en la forma de medición de variables, inclusión de series o modelación, conduce a pensar que las causas fundamentales que explican este fenómeno no son necesariamente atribuibles a problemas empíricos, de ahí la necesidad de avanzar en la búsqueda de mejores explicaciones a tal relación. Así, la investigación sobre  la  contribución  de  la  fuerza  de  trabajo  calificada en  Cuba exige transitar desde su cuantificación hacia la identificación de aquellas distorsiones que puedan explicar este contradictorio comportamiento.







En este sentido, algunos resultados expuestos apuntan a la multicausalidad del fenómeno.
Las señales indican que la contribución se incrementa en función de los incentivos laborales y la disponibilidad de recursos productivos a escala agregada y sectorial (ya sea capital o insumos). Por ello, la existencia permanente de restricciones de capital y diferenciales en los ambientes tecnológicos y productivos entre sectores y puestos de trabajo, así como la persistencia de un esquema general de incentivos distorsionados, impedirían la utilización eficiente de la calificación como fuente constante de incrementos de productividad.

Asimismo, el rendimiento del trabajador en su puesto de trabajo depende de otros factores que determinan su ubicación laboral y los conocimientos requeridos para el desarrollo de su actividad.

En primer lugar, una formación de la fuerza de trabajo no acorde a la estructura productiva y disponibilidades tecnológicas reales, con elevados niveles de escolaridad, pero distorsiones en su composición, según especialidades, perfiles, etc., igualmente conduciría a problemas de contribución asociados a una ineficiente asignación del gasto en educación. En ese sentido, la sobreeducación puede conducir a frustraciones y baja productividad económica y social.

Finalmente, otra posible explicación podría relacionarse con la asignación ineficaz de los recursos laborales, debido a decisiones personales de los individuos de contratarse en empleos no relacionados con su especialidad ni nivel de calificación, pero mejor remunerados.

Desentrañar las explicaciones de estos comportamiento en base a los tres elementos antes mencionados, constituye el centro de atención del próximo capítulo.

Continuará