lunes, 3 de julio de 2017

El crecimiento económico deseado




Recién terminado el primer semestre del año, nuevamente la meta de crecimiento (2 por ciento) se convierte en un punto focal. En la sesión ordinaria del Parlamento se despejará la incógnita. Adelanto algunas ideas sobre aquellos factores que pudieran impactar positivamente en el crecimiento económico.
Crecer un 2 por ciento sobre un decrecimiento del 0,9 por ciento del año anterior y en condiciones tan difíciles es realmente una meta muy optimista, tomando en cuenta la situación coyuntural de la economía cubana y también la persistencia de fallas estructurales de larga data que no han podido ser resueltas.
A ello habría que agregar un entorno internacional que no ayuda. Me refiero tanto a las características del crecimiento de la economía mundial, como a la incertidumbre que genera el actual gobierno estadounidense hacia el mundo y en especial hacia Cuba. Nuestro país sigue –y parece que seguirá– siendo un país bloqueado, sujeto a vaivenes de la política interna de los Estados Unidos (Mr. Trump es la demostración palpable), pero esa amenaza debe ser convertida en la oportunidad de poder diversificar nuestras relaciones económicas y lograr una situación externa más balanceada. Ello significa mayor apertura a la inversión extranjera, modernizar radicalmente el sector estatal y expandir el no estatal.
Existen resortes que pueden ser utilizados y que no necesitan ni un centavo más de los disponibles. Influyen en todos lo sectores de la economía por igual. Mucho de lo que diré es el resultado de una mente colectiva que durante años ha estudiado la economía cubana, se ha plasmado en decenas de trabajos, ponencias, tesis de diploma, maestrías y doctorados, y libros algunos de los cuales han sido premiados por nuestra Academia de Ciencias. En estos últimos años ha existido además una fluida relación  entre las organizaciones encargadas de producir estos documentos y las universidades cubanas. Muchas de estas ideas de hecho están plasmadas en los documentos recientemente aprobados.
El primero es modernizar nuestras instituciones (o sea, las reglas del juego) y hacerlas más adecuadas a las necesidades de crecimiento de Cuba. Explico:
– Cambiar desde el concepto hasta el estilo de planificación, pasando por tomar decisiones sobre qué debe ser objeto de un plan centralizado y qué no. Ya tuvimos una experiencia al respecto a inicios de los 90 y funcionó. En aquellos momentos se hizo énfasis en la planificación financiera y las empresas tuvieron más espacio y poder de decisión. Esto permitió ganancias de eficiencia que impulsaron el crecimiento a pesar de la difícil situación.
– Desburocratizar el procedimiento para la aprobación de las propuestas de inversión extranjera y otorgar poderes de decisión, dentro de marcos explícitos de tipos de negocios y montos de inversión, a las empresas y a los gobiernos provinciales.
– Otorgar mayores niveles de decisión a las empresas estatales (no solo las OSDE’s) y hacer efectiva la separación de los Ministerios y las empresas estatales. Quien es responsable por algo debe tener la facultad de tomar decisiones al respecto, sin estar obligado a constantes consultas.
– Revisar y eliminar la duplicidad de funciones entre las OSDE’s y las Empresas. Convertir nuevamente en empresas a una parte significativa de las actuales UEB.
– Admitir e instaurar con prácticas y sistemas legales adecuados el derecho a tomar riesgos y a equivocarse que deben tener los empresarios cubanos.
– Erradicar o disminuir los monopolios que hoy existen. La propiedad estatal sobre los medios de producción fundamentales no significa ni tiene por qué ser identificada con la proliferación de situaciones de monopolio. El monopolio es nocivo para cualquier economía, afecta la productividad del trabajo, pero sobre todo es enemigo de la innovación. Lo que digo funciona también para las empresas extranjeras, hay que ponerlas a competir por nuestro mercado.
– Continuar la reducción sistemática del aparato burocrático del Estado y promover la modernización de este.
– Desembarazar al Estado de la gestión del comercio minorista en todas las monedas. La práctica de más de 50 años ha demostrado que el Estado no es eficiente en esta actividad, le genera costos excesivos en términos monetarios y financieros, pero también en prestigio.
– Unificar todas las tasas de cambio y convertidores que existen hoy en el segmento empresarial estatal. Esto permitiría hacer transparente y comprensible la situación real de las empresas y sobre todo mejorar significativamente la asignación de recursos y los sistemas de incentivos e ir desbrozando el camino para la necesaria unificación cambiaria cuando las condiciones lo permitan.
– Reducir –y si es posible eliminar– la dispersión y diversidad de los sistemas de pagos existentes y dejar en manos de la empresa estatal las decisiones al respecto, a partir de instaurar una tarifa horaria mínima para todo tipo de trabajo y en todos los sectores (estatal, no estatal, mixto, etcétera).
– Agilizar el proceso de aprobación de las cooperativas industriales y de servicios.
– Ampliar el ejercicio del trabajo por cuenta propia, crear y aprobar lo antes posible las bases legales mínimas para el funcionamiento transparente de la pequeña y mediana empresa y para su relación con el sector estatal de la economía.
Ninguna de estas medidas es simple, todas requieren un significativo esfuerzo normativo y profundos cambios en las “reglas del juego”. Pero todas están, de una forma u otra, en los documentos aprobados por el Parlamento; algunas aparecían en los primeros lineamientos.
De aquellas otras medidas que sí cuestan –y más de un centavo– y demoran mucho más de un año en implementarse, estarían:
– La modernización de la infraestructura, en especial energética, de Telecomunicaciones (que debe además disminuir precios y tarifas) y alcanzar en un corto plazo las tendencias tecnológicas que caracterizan al sector y de las cuales estamos aún muy alejados. Agilizar la modernización de la infraestructura aeroportuaria y de los servicios asociados, incluyendo lógicamente los vuelos regulares nacionales. La infraestructura ferroviaria y los servicios asociados. Modernizar y mejorar los servicios del transporte urbano público. En todos estos temas de infraestructura la dotación está muy por debajo de las necesidades de desarrollo que tiene Cuba y que comparativamente sitúa a la Isla lejos de sus pares en América Latina. Ya existen varios proyectos dirigidos a estos objetivos, algunos de ellos con inversión extranjera, solo llamo la atención sobre la urgencia de estos.
– Hay varios sectores decisivos. El energético, por ejemplo, donde desde mi perspectiva hay que avanzar más rápido y expandir el uso de tecnologías para el uso de fuentes renovables (siguen sin producirse suficientes calentadores de agua solares y sin promoverse el uso en las casas de paneles solares, así que desperdiciamos nuestra mayor y más barata fuente de energía. Incluso puede ser promovida con planes de crédito a las familias, que serían pagados por el aporte de la generación desde los hogares al sistema nacional de electricidad).
– El sector agroalimentario, tanto la agricultura como la industria de transformación de alimentos. Pienso que el esfuerzo fundamental estará en romper los compartimientos estancos que existen entre ellos y que está asociado a esa debilidad histórica de asociar y asignar empresas a Ministerios, lo que convierte a estos últimos en juez y parte y les inculca, aun cuando no se quiera, una cultura nociva a los propósitos del proceso de transformaciones que vive Cuba. Un buen ejemplo: ¡intente organizar un “negocio” a ciclo completo para la producción de carne de res! ¿Qué hubiera pasado si la biotecnología hubiera nacido bajo aquella filosofía del síndrome ministerial?
– Nuestras industria manufacturera se encuentra en una situación crítica. Desde mi desconocimiento, creo que sin fuertes proyectos de inversión extranjera directa será muy difícil poder avanzar en esta industria a la velocidad necesaria, y Cuba necesita industrias, eso no hay que discutirlo.
Sin duda el sector de los servicios debe continuar expandiéndose, tanto en el corto como en el largo plazo. Hoy hay un esfuerzo desde la comercialización de los servicios médicos que debe seguir siendo apoyado, pero también debe ser mejor entendida. En especial los sistemas de incentivos de este sector deberían ser mejorados sustancialmente.

Proyecto agroecológico cubano pone el conocimiento en función del desarrollo local

PIAL desarrolla un diplomado para formar facilitadoras y facilitadores de 12 provincias del país, quienes deben ampliar la gestión participativa de la innovación agropecuaria.




PIAL actúa en 46 municipios de 10 provincias del país, pero próximamente aspiran a llevar sus buenas prácticas a más de 90 localidades del país.Foto: cortesía de PIAL

La Habana, 3 de jul.- Más de cuarenta personas, entre docentes y estudiantes, participan en un posgrado destinado a formar facilitadores y facilitadoras, quienes promoverán una gestión participativa e inclusiva de la innovación agropecuaria en contextos locales.

El diplomado, que lleva por nombre “Sistema de innovación agropecuaria local: por un enfoque participativo en la gestión del desarrollo”, sesiona desde el pasado mes de enero hasta mediados de julio, en el estatal Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA), a unos 30 kilómetros de La Habana.

La iniciativa forma parte de las acciones que realiza el Programa de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), un proyecto agroecológico que desde 2000 acoge el INCA, en coordinación con la organización no gubernamental alemana WeltHungerHilfe (WHH) y financiamiento de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).

“La idea del curso ha sido poner el conocimiento en función de las demandas del desarrollo, así como visibilizar la cultura agraria, las tradiciones productivas, saberes y experiencias que existen en las localidades”, dijo a la Redacción de IPS Cuba, María Isabel Romero, coordinadora del eje de gestión del conocimiento de PIAL.

“En lugar de llegar a los municipios con la verdad absoluta, queremos construir propuestas con el aporte colectivo, a través del diálogo entre la teoría y la práctica, entre quienes investigan y quienes producen, con la participación de la mayor cantidad de instituciones y organizaciones posibles”, agregó la reconocida educadora popular.

Subrayó, además, que “las personas formadas en el diplomado y en otros que se realizarán a escala territorial, acompañarán metodológicamente y ofrecerán instrumentos a los gobiernos locales para que potencien el desarrollo agroalimentario”.

El posgrado cuenta con estudiantes de 12 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, en su mayoría integrantes de los Centros Universitarios Municipales (CUM) y de las Plataformas Multiactorales de Gestión (PMG), estructura potenciada desde PIAL como base del funcionamiento del Sistema de Innovación Agropecuaria Local (SIAL).

“Creemos que los centros de investigación, institutos, escuelas de capacitación del sector agrícola y las universidades, sobre todo las sedes municipales, van a ser pilares en la gestión del conocimiento, con el liderazgo del grupo de facilitadoras y facilitadores”, comentó Romero.

Al respecto, acotó que “los aprendizajes no serán llevados a las comunidades de manera transmisiva y vertical, sino con las herramientas de la educación popular”.

“Desde el inicio, PIAL ha privilegiado la realización de encuentros en los cuales las personas pueden conversar, interactuar, aprender unas de otras en intercambios de experiencias, festivales de innovación, talleres y expoferias”, aseguró la investigadora.

La profesora universitaria informó que el diplomado se caracterizó por la diversidad temática, pues incluyó información actualizada sobre el sector agrario cubano, “con énfasis en las transformaciones más recientes, sobre todo las políticas agroalimentarias y el rol de los principales actores en la producción agropecuaria en el país”.


“El diplomado de PIAL culminará a mediados de julio con las discusiones de los trabajos finales, que se efectuarán en las distintas provincias donde actúa el proyecto…..”, subrayó María Isabel Romero.foto: cortesía de PIAL

El posgrado también enfocó temas como desarrollo sostenible con bases ecológicas y enfoque de equidad social, arreglos productivos locales, gestión de proyectos, economía social y solidaria, cooperativismo, producción y consumo con respeto ambiental, comunicación para el desarrollo y trabajo grupal.

A su juicio, “todos los módulos aportaron a la formación de conocimiento y actitudes innovadoras, desmarcadas de lo aprendido tradicionalmente, y que pasan por la creatividad, la adecuada contextualización de los procesos y el pensamiento crítico”.

Asimismo, explicó que “el diplomado tuvo una concepción transdisciplinaria y trabajó la teoría y la práctica por igual, porque se planificaron tres momentos de trabajo de campo para propiciar un mejor acercamiento a las características de cada localidad”.

Romero remarcó que “de los trabajos finales saldrán planes de acción para fortalecer los SIAL o propuestas de diplomados que tomen como base la actual edición, pero enfocados en las necesidades temáticas de cada territorio”.

Para ella “otro aporte de las investigaciones finales del posgrado es que sus diagnósticos contienen datos valiosos para la toma de decisiones son propositivos y reúnen información que usualmente está muy dispersa”.

PIAL: un cambio cultural

El especialista en Ciencias Veterinarias, Manuel la O Arias, consideró que “el diplomado y PIAL en general significan un cambio cultural respecto a lo que entendemos por participación y el aporte de actores locales diversos al desarrollo”.

En su opinión, el curso que se adentra en su etapa conclusiva “ayuda a que las universidades se proyecten cada vez más a la sociedad mediante los CUM, que deben ser el núcleo de la innovación agropecuaria en las comunidades”.

La O, quien es profesor del Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, en el municipio granmense de Bayamo (730 kilómetros al este de la capital cubana), opinó que “los SIAL deben avanzar hacia un proceso de anclaje institucional, que ofrezca garantías de sostenibilidad a la cultura de la participación e innovación promovida durante años”.

Con ello coincide Irene Moreno, investigadora del INCA. “El grupo de diplomantes debe contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad de los procesos en los espacios donde actúa de Pial”, aseveró.

“En Artemisa, por ejemplo, van a ser muy importantes los resultados del posgrado y las acciones posteriores que seamos capaces de irradiar, porque próximamente esperamos pasar de dos a ocho plataformas multiactorales municipales”, dijo la profesora, quien también forma parte del equipo coordinador de PIAL en esa occidental provincia.

Por su parte, Aramís Rivas Diéguez, profesor del CUM Jesús Menéndez, de la Universidad de Las Tunas, apuntó que “el diplomado incentiva una nueva forma de implementar la educación posgraduada, centrada en el intercambio, el diálogo, el aprendizaje interactivo y la reflexión”.

Para Rosabel Pérez, especialista en estudios socioculturales, de la Universidad de Sancti Spíritus, “el principal reto es lograr que la mayor cantidad de personas, desde la base productiva hasta la institucionalidad, sientan suyo el proyecto y que, además, se mantenga el mismo espíritu y la cultura participativa a todos los niveles”. (2017)

Cámara de Comercio de Cuba expresa disposición por continuar trabajo con firmas norteamericanas


3 julio 2017 | +



Cámara de Comercio de la República de Cuba. Foto tomada de Radio Reloj.

A través de una declaración publicada en su sitio web, la Cámara de Comercio de la República de Cuba se refirió a su ”permanente disposición de continuar trabajando con las entidades homólogas y empresas estadounidenses”.

Tras el reciente cambio de política del gobierno de Estados Unidos hacia este país caribeño, la institución cubana se pronunció por facilitar el conocimiento de las posibilidades de negocios en la isla, según una declaración divulgada hoy en su sitio web.

También expresó la esperanza de que las empresas de la nación norteña “dejen de ser rehenes de una política injusta, contraria al derecho internacional y rechazada en el mundo entero”.

El pasado 16 de junio, el mandatario Donald Trump firmó una directiva de política denominada Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba y derogó la Directiva Presidencial de Política ‘Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba’, emitida por el expresidente Barack Obama el 14 de octubre de 2016, recordó.

La Cámara manifestó su apoyo a la Declaración del gobierno cubano emitida tras conocerse la nueva posición de Washington en su política hacia la isla.

Asimismo, reafirmó su compromiso de seguir acompañando los cambios que soberanamente el pueblo cubano y sus instituciones determinen para perfeccionar su sistema económico y social.

Esta nueva política, ignorando el interés creciente del sector privado de Estados Unidos en establecer un intercambio comercial bilateral mutuamente beneficioso, afectará los progresos alcanzados en los dos últimos años, los cuales han favorecido a muchas compañías y empleados estadounidenses, remarcó.

La institución espera que el sector empresarial del país norteño, sus Cámaras de Comercio y los políticos comprometidos con los mejores valores universales, puedan conseguir revocar este tipo de políticas que impide un cambio positivo en Estados Unidos a favor del entendimiento internacional, el crecimiento económico y el progreso social, apuntó mediante la declaración.

(Con información de Prensa Latina)

Los salarios estatales de Cuba 2012-2016 en seis gráficos

Por Pedro Monreal , El Estado como tal

Recientes datos oficiales sobre el salario estatal medio confirman la persistencia de la brecha respecto al valor de la canasta básica e indican cambios en el posicionamiento relativo del salario medio de diecisiete categorías de actividad económica.
Los datos fueron divulgados por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) en el documento Salario medio en cifras. Cuba 2016. Edición abril 2017, ver aquí.
El propósito de esta nota es reflejar los datos en seis gráficos y  comentar descriptivamente, de manera muy breve, lo que ellos reflejan.  No se hace aquí un análisis de la situación.
El salario estatal medio mensual creció en 2016 hasta un nivel de 740 pesos, un 165 por ciento superior al promedio de 448 pesos registrado en 2010, el año anterior a la aprobación de los “lineamientos” que establecen las bases para la reforma económica, a la cual se le denomina en Cuba la “actualización” del modelo económico y social.
Sin embargo, sigue siendo un nivel salarial notablemente insuficiente para cubrir la canasta básica familiar en Cuba.
Grafico Salarios y Canasta Basica 2016
Fuentes: Cifra de salario medio tomada de Salario medio en cifras. Cuba 2016, ONEI. Cifras de la canasta básica tomadas del estudio realizado en 2015 por la Dra. Blanca Munster, basado en una muestra de hogares del Consejo Popular Santa Fe, La Habana. Ver aquí “Remesas y pobreza desde la perspectiva de género”. IPS. 30 de diciembre de 2015.
El documento de la ONEI ofrece información acerca de la trayectoria del salario medio nacional y del salario medio entre 2012 y 2016 para cada una de las diecisiete categorías de actividad económica seleccionadas. La comparación con fechas anteriores se dificulta, porque antes de 2012 los datos desagregados por actividades reflejaban una categorización distinta de actividades (nueve tipos de actividades).
La comparación de la posición relativa del salario medio de cada actividad con respecto al salario medio nacional revela un panorama relativamente estable. La mayoría de las actividades que tenían salarios medios superiores a la media nacional en 2012 mantienen esa posición en 2016 y algo parecido ocurre con las categorías cuyos salarios medios son inferiores a la media nacional.
La única excepción notable es el cambio de posiciones relativas que ha ocurrido en dos de las actividades que mayor empleo absorben en el sector estatal cubano: educación y salud.
Imagen 2012 y 2016 merged
El siguiente gráfico, que muestra la evolución anual del posicionamiento relativo de ambas actividades, permite apreciar que la reversión de posiciones relativas se produjo entre 2013 y 2014. La educación dejó de ser una actividad con salarios superiores a la media nacional y desde entonces su posición relativa ha descendido continuamente. Por otra parte, la salud ha dejado de ser una actividad que pagaba salarios inferiores a la media nacional, pero luego de un “salto” inicial, su coeficiente relativo (respecto a la media nacional) se estabilizó para luego reducirse moderadamente.
De todas maneras, la brecha relativa que existe en 2016 -en favor de la salud- es mayor que la brecha inversa– que existía en favor de la educación en 2012.
Grafico Educacion y Salud
La dinámica de lo ocurrido entre 2012 y 2016 con el salario medio a nivel nacional, y también para cada una de las diecisiete categorías de actividades, se refleja en el siguiente gráfico.
Grafico Salarios Todas las Actividades
La separación de esas trayectorias en dos gráficos adicionales –uno para las actividades con salarios superiores a la media nacional y otro con las actividades que pagan salarios inferiores a la media nacional- facilita la visualización de algunos detalles.
En el caso de las actividades con mejor posicionamiento relativo, llaman la atención varias trayectorias:
  • La oscilación del salario medio de la actividad “Ciencia e innovación tecnológica”
  • El notable avance relativo del salario medio de tres categorías: “Explotación de minas y canteras”, “Intermediación financiera”, y “Construcción”
  • El avance menos notable, pero sostenido, de la actividad “Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca”, la cual es –por muy amplio margen- la principal empleadora de fuerza laboral estatal de Cuba.
  • La relativa estabilidad –en la primera posición- de la “Industria azucarera”, una actividad que en términos sectoriales ha pasado de ser la actividad clave tradicional del país a convertirse en una actividad secundaria que actualmente tiene una baja capacidad de empleo.
Grafico Actividades Ganadoras
El grupo de las actividades con salarios inferiores a la media refleja los siguientes datos de interés:
  • Continuo empeoramiento de la posición relativa del salario medio de cuatro actividades: “Educación”, “Cultura y deporte”, “Administración pública”, y “Otras actividades de servicios comunales, de asociaciones y personales”
  • Acentuada oscilación de la posición relativa de “Hoteles y restaurantes”
  • La relativa estabilidad, desde 2014, del posicionamiento de dos actividades: “Comercio, reparación de efectos personales” y “Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler”
Grafico Actividades Perdedoras V2
Resumiendo, los gráficos reflejan dinámicas del posicionamiento relativo de diferentes categorías de actividades que permiten resaltar determinados detalles que pudieran ser pasados por alto cuando las cifras se presentan con otros formatos.
Ofrecen una perspectiva que pudiera tener utilidad a la hora de evaluar y discutir acciones de política pública para corregir algunas tendencias que no parecen corresponderse con las trayectorias que cabría esperar en el contexto de una reforma del modelo económico y social del país . En ese sentido, el caso más llamativo parece ser el deterioro relativo del salario medio de la actividad de educación.

La riqueza pendiente

¿Tiende a concentrarse en Cuba la riqueza en pocas manos? La frecuencia con que asoma la preocupación pudiera ser, más que un evidencia palmaria de concentración ya, un síntoma de las imprecisiones y dudas sociales que acompañan a los cambios en materia de propiedad


El dueño de siete almendrones prehistóricos no clasificaría como gran o mediano empresario en ningún lugar del mundo, pero se convierte en «el millonario» de un municipio habanero cuyas historias circulan más rápido que sus taxis. Tampoco compite el propietario de un par de hostales con una veintena de habitaciones, ni la paladar mejor establecida, ni una cadena de distribución de pizzas con una decena de motos.

¿Por qué recela la gente entonces ante semejante capital? ¿Por qué el tema de la concentración de la riqueza y la propiedad emerge en los debates? Aflora lo mismo en un parque de controversias beisboleras, que en una reunión sindical, en un mercado agropecuario cuyos precios suben, en recintos universitarios y entre los diputados, que respaldaron en junio, en sesión de la Asamblea Nacional, los documentos programáticos del proceso de transformaciones que ha desencadenado esta inquietud.

¿Tiende a concentrarse en Cuba la riqueza en pocas manos? La frecuencia con que asoma la preocupación pudiera ser, más que una evidencia palmaria de concentración ya, un síntoma de las imprecisiones y dudas sociales que acompañan a los cambios en materia de propiedad, o una señal también de que la gente atisba, al menos, condiciones que propiciarían esa amenaza.

Aunque toma cuerpo ahora el temor a que los negocios privados alcancen un tamaño pernicioso para el modelo socialista –nocivo para el desarrollo incluso, en otros países de la región–, esas empresas entraron en escena desde hace varios años. La actualización del modelo económico les abrió las puertas, pero con formatos y denominaciones francamente ambiguos.

Bajo el manto legal del trabajo por cuenta propia conviven negocios de calado financiero, estructura económica e intereses clasistas muy dispares. El dato estadístico de más de medio millón de cuentapropistas acoge productores y vendedores individuales tan humildes como un vendedor de maní, junto con propietarios de medios de producción dispuestos a explotar ­fuerza de trabajo ajena.

El tercer grupo, los asalariados que contrata el negociante privado, comparte escenario con quienes les pagan, pero con intereses diferentes, que pueden llegar a ser opuestos, por más que los agrupe el conteo estadístico y, parcialmente, la norma legal.

Las dos actividades por cuenta propia con más personas registradas, la elaboración y venta de alimentos (59 368) y el transporte de carga y de pasajeros (54 663), suman entre ambas menos que los 132 395 trabajadores contratados por dueños de negocios, según datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en enero del 2017. Son tan asalariados como los trabajadores de una entidad estatal, aunque sujetos a reglas laborales diferentes.

El lenguaje de moda agrava las imprecisiones, pues ganan terreno en algunos medios términos vagos para las personas con negocios propios. Vocablos como empresarios parecen sonar mal para algunos.

Los «ilógicos eufemismos para esconder la realidad» los criticó Raúl en el 7mo. Congreso del Partido, que en abril del 2016 aprobó los primeros documentos oficiales que reconocen explícitamente la empresa privada en el socialismo cubano.

La imprecisión de límites o de tamaño de capital de esas entidades ahonda la duda o desconfianza social, tanto como la indefinición legal en que todavía se mueven las nuevas iniciativas económicas no estatales. El propio Primer Secretario advertía en ese Congreso de «medianas, pequeñas y microempresas privadas que hoy funcionan sin la debida personalidad jurídica y se rigen ante la ley por un marco regulatorio diseñado para las personas naturales dedicadas a pequeños negocios que se realizan por el trabajador y su familia».

A falta de una Ley de Empresas que reconozca a las formas privadas en plano de igualdad con las estatales y las cooperativas, estos actores de la economía solo han contado con el soporte legal mínimo de algunos artículos de la Ley Tributaria y del Código de Trabajo, para contratar fuerza de trabajo ajena, y de resoluciones para cuentapropistas.

Pero no bastaría la nueva legislación de empresas, si en el contexto económico, comercial y monetario persistieran desequilibrios estructurales como la dualidad de monedas y de tasas de cambio y las imperfecciones del sistema de precios. Estas deformaciones favorecen en unos casos a las empresas estatales –mercado mayorista, inversiones extranjeras, bancos, protección laboral de sus trabajadores– y en otros a las formas no estatales de producción y servicios –oferta salarial, flexibilidad para ejecutar gastos de producción y contratar personal, remesas como ­capital para inversiones, autonomía ante la clientela–.

De las diferencias de ingresos del trabajo entre uno y otro bando se derivan desigualdades sociales que sobredimensionan la magnitud real de la riqueza del negocio privado hoy. La capacidad de este último para demostrar si traerá daño o ventura a toda la sociedad permanece pendiente. Antes tiene que reordenarse el escenario económico y encarrilarse, sobre todo, las industrias que soportan el verdadero desarrollo del país, estatales la mayoría.

Cuba: “Cuentapropismo”: ¿Oportunidad y/o Amenaza?


Bienvenidos productos y servicios que complementan la gestión estatal. Alertas ante la posibilidad de que la emergente burguesía pase de “clase en sí” a “clase para sí”

El juicio que comparto con mis lectores/as en esta ocasión, lo concebí tras analizar “La riqueza pendiente”, responsabilidad de Ariel Terrero, en cuyo comienzo se expone: “¿Tiende a concentrarse en Cuba la riqueza en pocas manos? La frecuencia con que asoma la preocupación pudiera ser, más que una evidencia palmaria de concentración ya, un síntoma de las imprecisiones y dudas sociales que acompañan a los cambios en materia de propiedad” (1). Recomiendo leerlo con detenimiento.

Antes de penetrar en la médula del mensaje que deseo dejar con estos enunciados, advierto que en este momento identifiqué que Terrero complementa un tanto las tesis que constan en su rótulo “¿Qué está pasando en la economía cubana?” que constituye un resultado de la encuesta que él aplicó “a 12 eruditos, de varias instituciones académicas, con renombre cada uno en el estudio de la economía cubana”. Ello sucedió en Septiembre de 2014, al calor de la desaceleración de esa altura (2).

De paso, apunto que para entonces en “Cuba: una mirada a su futuro” publicado el tercer día de 2015 hice notar la pertinencia de tener “en cuenta el latir-opinión de cubanas y cubanos, incluyendo las percepciones de Economistas competentes y del patio que brindaron sus consideraciones apenas meses atrás [me refería al citado rótulo] —más allá que no se coincida con cada una de sus ideas, reitero” (3). Traje a colación esta postura, para significar que vale la pena meditar sobre qué dicen estudiosos.

Y ahora, sucintamente resalto mi razonamiento con base en lo que manifesté en “Cuba: motivos de orgullo y preocupaciones/ocupaciones” casi dos meses atrás (4), específicamente con el presupuesto de que “ni los tantísimos avances experimentados desde 1959 ni las limitaciones económicas actuales deben excluir la necesidad de invertir más en la esfera ideológica —so pena de males mayúsculos para Cuba. Porque, aunque dejemos atrás las restricciones materiales, tenemos que seguir construyendo la irreversibilidad de nuestro Socialismo (5)”.

Concretamente, sostengo que es un hecho la buenaventura que mayormente hemos vivido con la presencia de lo que se ha denominado “Cuentapropismo”. Ya en el 2011 una mesa de expertos alertaba acerca de su contenido en lo que se difundió con el título “Sin pasión ni prejuicio” (6). Pero, ¿cómo está el asunto cuando ya transcurrió más de un lustro de este fenómeno concebido con buena voluntad por las autoridades político-administrativa en la Mayor de las Antillas?

Como respuesta a esa interrogante —más allá de reconocer sus aristas positivas en cuanto a fuente de empleo útil, sazonado con aplausos a “La riqueza pendiente”—, por un lado tengo en la mente que en el Consejo de Ministros de Cuba por estos días se hizo constar que al respecto “han sido detectadas desviaciones en el diseño de la política como la utilización de materias primas, materiales y equipos de procedencia ilícita; incumplimientos de las obligaciones tributarias y subdeclaración de ingresos; imprecisiones e insuficiencias en el control; y deficiencias en la contratación económica para la prestación de servicios o productos entre personas jurídicas y personas naturales” (7).

Y por otra parte —a partir de aquí va la esencia de mi mensaje—, me acompaña lo que aprendí de Carlos Marx y Federico Engels sobre la evolución del sentido clasista del proletariado: si al principio de su lucha contra los males que le aquejaba combatía arremetiendo contra las máquinas pensando que eran las responsables de sus desgracias (muestra de una clase en sí —no tiene conciencia de que sus dolencias se curan solo después de que tome el Poder político); con posterioridad, cuando comprendió que “La clase obrera posee ya un elemento de triunfo: el número. Pero el número no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber” (8) con la irradiación del espíritu del Manifiesto del Partido Comunista (9), se propuso iniciar la edificación de la dignidad humana para todas y todos los oprimidos por el Capital (muestra de una clase para sí —con conciencia de cómo obrar para plasmar sus múltiples intereses).

Con este referente, es que asumo las consecuencias que pudiera traer la pregunta inicial que se hizo Terrero en su trabajo que mencioné al principio de estas líneas: “¿Tiende a concentrarse en Cuba la riqueza en pocas manos?”. Apenas abundo.

Precisamente porque acepto como ambiguo el término “Cuentapropismo” (una manifestación es la venta de frituras y refrescos en una pequeña tienda o arreglar sombrillas de modo ambulante, y otra muy distante es ser propietario de uno o varios restaurantes con diversas mesas, incluyendo la utilización de mano de obra generadora de plusvalía —así, estamos en presencia de una burguesía), considero que es legítima la preocupación por “la riqueza en pocas manos” ante la concreción de la segunda parte de tal ambigüedad.

Expresado en otros términos, advierto que con la emergencia de la nueva burguesía cubana estamos en presencia de una clase social que por su naturaleza es objetivamente antítesis de los más caros anhelos del Socialismo a favor de las personas y, en la perspectiva, estaría en condiciones de plantearse cómo ampliar su rango de plusvalía con la búsqueda de una cuota cada vez mayor de Poder político.

Por tanto, de cara al asunto del “Cuentapropismo” en Cuba en la interrogante “¿Oportunidad y/o Amenaza?”, no vacilo en acreditar: Bienvenidos los productos y servicios derivados de esa figura que deviene complemento de la gestión estatal, siempre en el marco de la legalidad. No obstante, hemos de estar alertas ante la posibilidad de que la emergente burguesía en nuestro país pase de “clase en sí” a “clase para sí” —y hacernos acompañar de la brújula presente en documentos del VII Congreso de nuestro Partido Comunista (10).

Referencias: