martes, 11 de julio de 2017

Aprecian avances en producciones de las montañas

Publicado el 11 Julio, 2017 • 17:02 por Ana Margarita González


El diputado Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, expresó su satisfacción porque las comisiones del Plan Turquino en los provincias estén dirigidas por el Gobierno. Foto: René Perez Massola

El control y la fiscalización de la Comisión Agroalimentaria del Parlamento al desarrollo de las producciones de la montaña apreciaron avances en cuanto a la diversificación y cantidad de las cosechas, las cuales se contratan en su totalidad y con mayores precios que en periodos precedentes, así como un incremento en la distribución de los insumos que las respaldan.

El informe presentado en la sesión vespertina de este martes, previo al 9no. Periodo Ordinario de la Asamblea Nacional del Poder Popular constata además, que hay un aumento de la oferta de productos liberados en esas zonas, un incremento de los precios de acopio del café y el cacao, y que se trabaja por el perfeccionamiento de los servicios de salud y de los centros escolares.

No obstante, quedan planteamientos de los montañeses pendientes de resolver como son la necesidad de aumentar la fuerza especializada y calificada para la sostenibilidad para los programas de desarrollo aprobados en el sector agropecuario; mayor divulgación del programa de inversiones para la protección de los suelos, lograr semillas de alta calidad para hacer las plantaciones, realizar acciones para la conservación de los ecosistemas y la políticas ambientales, y mejorar los viales que permitan el acceso a las zonas más intrincadas, entre otros asuntos.

Los miembros de esta comisión consideran que la solución de los problemas no siempre se sustenta en la existencia de recursos materiales y financieros, sino en una mejor gestión y organización por las instituciones responsabilizadas con la atención a estas comunidades, ya que la calidad de vida de los pobladores de las montañas no depende solo de la atención de la agricultura; en ello incide el funcionamiento de los sectores que intervienen en las producciones de bienes y servicios en esas zonas.

Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político y Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, hizo un grupo de interrogantes relacionadas con las producciones históricas y los rendimientos del café, las inversiones y perspectivas, y los avances que han logrado los vietnamitas en este cultivo a partir de las enseñanzas transmitidas por los cubanos.

Miguel Ángel Arregui, presidente del Grupo Empresarial Agroforestal, del Ministerio de la Agricultura (MINAG), informó que en 1962 se impuso récord en esta producción con 62 mil toneladas, que se obtenían en 167 mil hectáreas (ha), mientras en la actualidad se cultivan 66 mil hectáreas y se recogen unas 7 mil 300 toneladas.

En los próximos años se deben hacer siembras de alrededor de 8 mil hectáreas anuales para lograr 16 mil toneladas en el 2020 y unas 25 mil en el 2030, todavía con rendimientos muy bajos que oscilarían en unas 0,36 t/ha, pero con ello se sustituiría la importación de las 8 mil t de café que compra Cuba cada año.

El directivo explicó también las características de cultivo del café en Vietnam, con condiciones edafoclimáticas muy diferentes a las de Cuba, y sistemas de cultivo que se están probando en las montañas cubanas.

La estrategia de nuestra nación en plantar la variedad arábigo, de alta calidad y que se vende en el mercado japonés a 12 mil y 14 mil dólares la tonelada en todas las zonas que se encuentran por encima de los 300 metros sobre el nivel del mar, y cultivar el robusta en los lugares de menos inclinación y en el llano.

También se informó de la creación de 42 campamentos para soldados del Ejército Juvenil del Trabajo que laborarán en las zonas menos pobladas de las montañas, pero donde hay excelentes condiciones para el desarrollo cafetalero, como es por ejemplo Topes de Collantes, en Sancti Spíritus que está a más de 700 metros sobre el nivel del mar, pero no tiene fuerza laboral.

Abelio Machuga, diputado por la provincia de Guantánamo, destacó la renovación que se lleva a cabo con la recuperación cafetalera a partir del paso del huracán Matthew, lo que se hace con nuevas tecnologías: viveros de posturas en tubetes e injertos de arábigo sobre patrón robusta para lograr mayor fortaleza de las plantaciones y menos exposición al ataque de plagas y enfermedades. “El encadenamiento productivo que se está logrando constituye una garantía para la comercialización de las cosechas de los campesinos”, apuntó.

Nancy Acosta Hernández, diputada por Baracoa, y presidente de la Asamblea Provincial de Guantánamo, destacó la integralidad con que se están desarrollando los programas de la agricultura de montaña en un territorio donde solo el 36 % de sus pobladores residen en esa parte de la geografía, que abarca a nueve de los 10 municipios de la provincia.

Se refirió a la construcción de mini- industrias no solo para el procesamiento de las producciones agrícolas sino también para elaborar materiales de la construcción, arreglar zapatos, colchones, electrodomésticos, etc. Citó como otro logro de la Revolución haber llevado la electricidad al 99 % del territorio y haber reducido las llamadas zonas de silencio.

Dijo que bajo la clave de incorporar a la gente a la solución de sus propios problemas, se han inaugurado 2 mil 143 instalaciones nuevas, entre ellas escuelas, bodegas, instituciones culturales y demás; y se trabaja en la construcción de más de 900 viviendas, todo a partir de la recuperación de los daños del huracán.

Miguel Ángel Arregui también explicó otras insatisfacciones de los montañeses, como es el aumento de la fuerza calificada para atender las producciones de las montañas, los programas de desarrollo del café, el cacao, el coco, la madera, los frutales y la miel de abejas, e informó sobre la instalación de 55 despulpadoras ecológicas que minimizan el impacto de la contaminación que provocan los desechos del procesamiento del café.

El diputado Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, expresó su satisfacción porque las comisiones del Plan Turquino en los provincias estén dirigidas por el Gobierno, con lo cual se logra mayor integralidad en el desarrollo de estas zonas. Ratificó la necesidad de resolver los problemas de la producción para seguir desarrollando las montañas y mejorando la calidad de vida de sus pobladores.

Informó que luego de Matthew más de dos mil 700 campesinos accedieron a pólizas de seguro, lo que anteriormente solo hacían 60, porque al resto le faltaban conocimientos para hacerlos. Dijo que hay que atender la capacitación de los productores porque aún existen tradicionalismos que frenan el desarrollo.

Los diputados de la Comisión Agroalimentaria conocieron además de las acciones emprendidas por el MINAG para solucionar las deficiencias detectadas en la producción de alimento animal, así como el desarrollo de nuevas modalidades para la crianza de ganado menor a partir de las experiencias de los convenios porcinos.

En la sesión vespertina analizaron el cumplimiento de las medidas para el incremento de las producciones agropecuarias y el perfeccionamiento de la comercialización, así como la marcha del proceso inversionista que respalda los programas de sustitución de importaciones.

ANPP: Persisten insatisfacciones sobre el sistema metrológico en Cuba



Diputados cubanos. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Uno de los temas que más preocupan a la población vuelve a la mesa de debate en la Asamblea Nacional. La Comisión de Atención a los Servicios discutió sobre el comportamiento del programa de aseguramiento metrológico en el sector del MINCIN y las insatisfacciones que aun plantea la población sobre este particular.

El Ministerio de Comercio Interior ejecuta un Programa de Aseguramiento Metrológico 2015-2017, que abarca el Comercio Mayorista y Minorista. En julio de 2016, se recibió una información relacionada con la ejecución de este plan y como uno de los acuerdos de los diputados se estableció dar seguimiento a dicha actividad, en el sector de Comercio y Gastronomía.

Entre las principales inquietudes de la población persisten la aplicación del Sistema Internacional de Unidades, en la relación entre el kilogramo y la libra, ligado a las formas de pesaje en el comercio minorista, así como las reiteradas violaciones de las normas, el etiquetado, envase y almacenamiento de los productos que se comercializan.

Al respecto, Silvia Martínez Bello, diputada por el municipio de San Miguel del Padrón, expresó:

“Es una lástima que en este último mandato no se haya resuelto como lo hubiésemos querido este problema. En algunos lugares que hemos visitados, como los mercados agropecuarios y los SAF, las pesas digitales están rotas. La gente sigue percibiendo que se le sigue quitando mercancía y existe grandes insatisfacciones”.

Al comentar sobre las acciones ejecutadas, Mari Blanca Ortega, ministra de Comercio Interior recalcó que aunque las tareas promovidas aún no tienen el alcance necesario, se ha avanzado en un grupo de temas. Entre ellos mencionó la incorporación de 3 mil 405 pesas y básculas en el año 2016, lo que representó el 33.5 % de la demanda presentada.

“Se ejecutó el 68 % (2 mil 321) por incumplimiento de la industria quedando pendiente mil 84 instrumentos con la mayor afectación a las pesas de 15 y 150 kg, destinadas fundamentalmente a bodegas y tiendas de materiales de la construcción. Podemos agregar que el levantamiento de marzo de 2017 arrojó que del total de instrumentos de medición en la red comercial (40 mil 825) se encuentran verificados 81.7 %; de ellos aptos para el uso 77.6 %; y no aptos el 4 %, sin verificar aun el 18.3 %, proyectando hacerlo durante el año”.

En marzo de este año, fue aprobada la Política para el perfeccionamiento del sistema de normalización, metrología, calidad y acreditación, del CITMA. Uno de sus principios fundamentales, está en definir las responsabilidades que tienen todos los segmentos del país con el funcionamiento de la Metrología, relacionado con el control, la calidad y la protección al consumidor.

“Es bueno conocer todo lo que se ha avanzado en este programa, sobre todo porque nuestra provincia era una de las más complejas en esa situación. Yo creo que la escencia es la protección al consumidor y que hay que elevar el papel de los cuadros en la aplicación de las políticas de control y fiscalización”, enfatizó Regla Armenteros, de Villa Clara.

Otros aspectos que limitan el control metrológico se relacionan con la demora en la verificación por falta de transporte de la Oficina Territorial de Normalización e INIMET y los incumplimientos productivos por parte de la industria.

Al respecto, directivos de la Empresa Pexan del Ministerio de Industrias informaron que el 94% de las producciones están destinadas al MINCIN —más de 7 mil—; no obstante, existen probelmas en el suministro de las balanzas de 15 kilogramos y se prevé que no se cumpla el plan.

Los diputados cubanos hicieron énfasis además en que no existe una cultura para la manipulación de los instrumentos de medición (digitales) en los trabajadores, constituyendo esta problemática una de las causas de las ilegalidades que se producen en el sector.

“Creo que lo que más choca es el factor subjetivo y la responsabilidad de cada uno de los que oferta este tipo de servicios. Podremos tener pesas nuevas, pero si la mentalidad no es diferente seguirán los mismos problemas”, dijo Susana Acea de Centro Habana.

Frente a la economía mundial.Perspectivas latinoamericanas

Por Oscar Ugarteche y Armando Negrete

ALAI AMLATINA, 11/07/2017.-  El inicio de 2017 estuvo marcado por la elección de Trump como presidente de Estados Unidos y por el proceso del Brexit europeo.  Los efectos que estas amenazas y políticas económicas tienen en el orden mundial son inevitables.  Estados Unidos en 2015 completó un PIB 3.14 veces más grande que toda la región Latinoamericana en su conjunto, y Gran Bretaña es la quinta parte de la economía de la Unión Europea.  Los cambios políticos en ambos lados son importantes para el rumbo del desarrollo y crecimiento económicos de la región.  El estancamiento europeo del 2017 en adelante está asegurado por la contracción de su mercado en 20% y Estados Unidos parece estar frente a una primavera breve de fortalecimiento de su moneda pero con poca reactivación productiva.

En América Latina la dependencia externa se ha fortalecido: Suramérica ha virado hacia China mientras que la Cuenca del Caribe se ha fortalecido en su relación con Estados Unidos.  En dicha cuenca está Venezuela que sufre de una escisión: de un lado la inversión extranjera más importante dentro de Estados Unidos es de capital de PDVSA en la forma de CITGO, una de las principales empresas refinadoras y distribuidoras de gasolina después de Exxon.  De otro, Venezuela le vende crecientemente a China y se endeuda con Rusia, creando un escenario bélico en la Cuenca del Caribe, mare nostrum americano.  Es decir, por primera vez hay una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente hablando en la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA.  El escenario de Venezuela es de una quiebra de PDVSA y de un cese de pagos en los bonos externos, trayendo con eso un problema internacional mayor.  Así hay que entender la solicitud de Colombia de ingresar a la OTAN.  ¿América del Sur en el Atlántico norte?  Así también hay que entender la declaración de Obama de que Venezuela es una amenaza para ellos.  Esto coloca a Cuba en una situación de debilidad frente a Estados Unidos, cuyo presidente republicano reitera que Cuba constituye también una amenaza.

El escenario económico que en este marco se le presenta a América Latina es la combinación de un problema estructural sumado a una transformación dependiente de las estructuras comerciales, financieras y productivas internacionales.  Las hegemonías comerciales, el enclave económico regional, la gestión de la política neoliberal en vínculo con el mercado mundial, y la estructura de la división internacional del trabajo fueron modificadas, desde la década de los 90, por las grandes tasas de crecimiento de las economías asiáticas, especialmente China.  El giro proteccionista y la recesión de EEUU con el giro británico sólo han complicado el panorama y acelerado los procesos de crisis y transformación en la región, que insiste en mantener el mismo patrón de acumulación del capital que en los años 50: exporta materias primas e importa bienes industriales.  Las tres excepciones son México, que exporta mano de obra barata en la forma de maquila y de migrantes, Brasil y Argentina que tienen estructuras productivas más complejas desde los años 50 y un acuerdo comercial (Mercosur) que les ha permitido ampliar sus mercados.  Ante la falta de empleo, la población migraba pero ahora ya no es posible.

Dinámicas en curso


La heterogeneidad de las economías latinoamericanas no sólo se debe a la relación comercial con el mercado mundial, sino al tamaño y participación de sus economías en la división internacional del trabajo.  Por una parte, entre Brasil, México, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile y Perú representan más del 90% del total del PIB latinoamericano; y los primeros tres más del 70%.  Lo cual ha creado relaciones de influencia y dependencia aún al interior de la región.  México aunque sea profundamente dependiente de la economía norteamericana, influye en los países centroamericanos, tanto como Brasil en Suramérica.  No obstante, no sólo se trata de la media del capital nacional, sino de su composición y crecimiento.  En los últimos 5 años, Panamá, Bolivia, Nicaragua y República Dominicana han crecido a una tasa promedio superior a 5%; Paraguay, Perú y Colombia superior al 4%; mientras que México, Brasil y Argentina, crecen en 2.8%, 1.4% y 1.0%, respectivamente.


En promedio, la participación del comercio de América Latina en el PIB ha sido, entre 2010 y 2015, de más del 69%.  Esto muestra la importancia de la dinámica comercial y la dependencia de las estructuras del mercado internacional, tanto intrarregionales como mundiales.  Estructuralmente, la dinámica del aparato productivo mexicano ha estado marcada por cuánto se relaciona con el mercado estadounidense.  Esta formación ha generado dos dinámicas diferentes: conformar alianzas y cadenas productivas regionales o integrarse a las cadenas globales de la producción de EEUU.  Así fue como se aisló México, Centroamérica y el Caribe, de la dinámica comercial suramericana.


Las relaciones comerciales en América Latina están en su mayoría organizadas, formalmente, a partir de tres tratados comerciales multilaterales: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994), Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (2006) y el Mercado Común del Sur (1991).  Así, mientras México le exporta el 81% del total a USA, Brasil dirigió el 12% y Argentina el 5% del total de sus exportaciones.

China ha mostrado aumentos en la inversión extranjera en Suramérica y en las importaciones provenientes de este mercado.  Con el retiro de EEUU del proyecto de Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), cedió a China una creciente influencia y poderío comercial en la región.  Los puntos de agenda de la renegociación del TLCAN afectan el tipo de cambio, que lo quieren congelar y así dolarizar las economías de sus socios de la Alianza del Pacifico.  Esto es una extensión de lo ya logrado en Ecuador, El Salvador y Panamá.  Se debe recordar que en 1889 esto fue lo que propuso el secretario de Estado Blaine y que se discutió en la Conferencia Monetaria de 1891.  Es una demanda estadounidense muy antigua.  También va a volver a mirar los contratos del Estado con extranjeros (procurement), la propiedad intelectual y la extensión de las patentes; y las reglas de origen.  Lo que logre con México será lo que replique con todos.  Vista la postura inicial del gobierno de México de que el muro “no es un tema bilateral” (¿¿??) y la aceptación de las demandas sobre la reducción de la exportación de azúcar refinada a cambio de un aumento de caña sin refinar a EEUU, es posible que México acepte todo lo que proponga Estados Unidos, a cambio de que en el tema migratorio lo dejen en paz.  Estados Unidos tiene tratados bilaterales de libre comercio con Chile (2004), Perú (2007), Panamá (2007) y Colombia (2007) y con Centro América y República Dominicana.


Pensar en la región

Una tendencia adicional al escenario del porvenir económico latinoamericano, es el deterioro de la política, la democracia y de la gobernanza que sufre la región.  Por una parte, la crisis y caída de los gobiernos progresistas, que a pesar de la heterogeneidad de los proyectos, el fracaso político y las dificultades económicas de estos gobiernos (léase Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Brasil) representa un incierto giro de las relaciones regionales y la cooperación comercial, en todos los niveles.  El caso de Venezuela es aún peor.  Su tránsito político y económico corre riesgo, por su nivel de endeudamiento externo, composición de los aparatos productivos y dependencia al nivel de precios de materias primas.

Por otra, sin distinguir aquí su orientación política, el abandono del interés nacional y el creciente descaro que los funcionarios políticos de todos los niveles de gobierno, de todos los países de la región, muestran cuánto se han convertido en gestores a sueldo del Estado, a favor de los intereses de las compañías transnacionales.  Así lo dejó claro el caso de Odebrecht, el conglomerado global de construcción civil de Brasil.  Este creó una estructura financiera formal dedicada exclusivamente a la gestión y pago de sobornos a funcionarios gubernamentales en tres continentes, para ganar las concesiones de operación y construcción.  Salvo el Perú, que ha sido desde Fujimori un enigmático y aislado ejemplo de justicia y encarcelamiento de gobernantes y funcionarios corruptos, en el resto de América Latina se han puesto en operación los tradicionales sistemas de encubrimiento, censura, olvido y cinismo que protegen a las clases en el poder, más en México que en el resto, pero en todos.  No obstante que la propia empresa se declaró culpable y accedió a pagar 4.5 mil millones de dólares de penalización por sus actos criminales, los Gobiernos están siendo lentos en abrir la información y en sancionar.

En conjunto, las opciones que tiene Latinoamérica para transitar en este final acelerado de la hegemonía norteamericana y el auge del poder chino; la nueva era proteccionista y la reestructuración comercial y financiera global; y en superar sus crisis políticas, representativas y sociales, sobre una base de profunda desigualdad y concentración del ingreso, no son sencillas y necesitarán que la convergencia de los diferentes poderes políticos, económicos y sociales se ocupe de los problemas nacionales, más que de los cortoplacistas intereses personales.  Tolerante al fracaso de sus estimaciones, el FMI pronosticó un crecimiento del PIB latinoamericano, para 2017, del 2%, poco estimulado por México o Brasil, de quienes se espera 1.7% y 0.2%, respectivamente, y más por el 3.9% estimado para Centroamérica, donde destaca el 5.8% estimado para Panamá.

La oportunidad que ofrecen los presentes cambios de las relaciones comerciales, tanto para el Mercosur con su relación con China, como para América del Norte y Centroamérica con posible debilitamiento comercial con EEUU, así como el reacomodo de las relaciones comerciales de la Unión Europea, puede ser bien aprovechada y generar mejores condiciones económicas para América Latina.

Debemos trabajar en un modelo productivo no anclado en materias primas y mano de obra barata y transitar de uno profundamente dependiente de las cadenas productivas internacionales, hacia otro con mayor autonomía industrial y diversificación productiva, pensando la región nuevamente.

- Oscar Ugarteche es investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, coordinador del Proyecto OBELA, miembro del SNI/CONACYT.  Integrante del Consejo de ALAI.
Armando Negrete es integrante del proyecto OBELA.

Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Ante escenarios desafiantes 03/07/2017

La revaluación del peso cubano y la reforma de los salarios


Por HUMBERTO PÉREZ., El Estado como tal

Humberto Pérez, autor invitado de este blog, Ministro- Presidente de la Junta Central de Planificación (1976-1985) y Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba (1979-1985), hace observaciones críticas a las propuestas del autor del blog y sugiere una variante de revaluación del peso cubano que considera que permitiría aumentar los salarios estatales.

4 de julio de 2017

Estimado Pedro Monreal,

Me refiero a tus notas REVISADAS de ayer 3 de julio, en respuesta a las dudas y preocupaciones que te hice llegar sobre dos de tus últimos artículos relacionados con el nivel de los salarios en Cuba.

[Nota del blog:¨El mercado, lo privado y la desigualdad: del relato al dato¨ (El Estado como tal, 14 de junio de 2017, ver aquí) y ¨Los salarios estatales en Cuba ¿calculo residual o condición indispensable? ¨ (El Estado como tal, 23 de junio de 2017, ver aquí)].

Te reitero mi agradecimiento por el interés que has demostrado ante mis observaciones, por el tiempo que les has dedicado y por la profesionalidad que, como siempre, has mostrado al responderlas.

A partir de tu aclaración de que el segundo artículo no es realmente una propuesta sino una fundamentación de lo que debe entenderse por salario mínimo y sobre qué base determinar su monto aconsejable, me concentraré en las propuestas de tu primer artículo que ahora en estas notas desarrollas y apoyas con datos y cálculos de como tú entiendes que pudieran implementarse sorteando los desaguisados que generarían, en cuanto a su respaldo material y a importantes incongruencias con las cuentas nacionales del país.

Comienzo por reiterar que comparto conceptualmente el criterio de que el salario mínimo debía corresponderse como salario real con el costo a precios corrientes de la canasta básica correctamente calculada, sea este el de los 2000 pesos mensuales que arroja la encuesta en que te apoyas, o sea otro valor cualquiera.

Así mismo que los ingresos monetarios medios de los trabajadores deben corresponderse como ingreso real aproximadamente con el costo a precios corrientes del Producto Necesario, es decir de los bienes y servicios a comprar en el mercado minorista que permitan una reproducción normal del valor de la fuerza de trabajo del obrero y su familia, de tal manera que puedan sostener una vida “decente”.

En nuestro caso habría que tener en cuenta y deducir de ello el valor de los servicios educacionales y de salud que reciben gratuitamente y la cuota alimentaria subsidiada que se entrega mensualmente.

Comparto totalmente la apreciación de que en las condiciones actuales la pensión media de 270 pesos mensuales es insostenible en el contexto de nuestro modelo socialista. Yo recibo una pensión de 595 pesos mensuales (más del doble de la media) y apenas me alcanza para sufragar si acaso una cuarta parte de mis necesidades básicas.

Comparto el carácter de urgencia que tiene el encontrar una solución favorable a esta situación, y ello lo expresé con énfasis en mi artículo que apareció en la revista Temas de octubre del pasado año bajo el título “Principales debilidades internas actuales del modelo y perspectivas de nuestro socialismo” (Catalejo, revista Temas, 6 de octubre de 2016. http://www.temas.cult.cu/catalejo/principales-debilidades-internas-actuales-del-modelo-y-perspectivas-de-nuestro-socialismo)

Ahora bien, sigo considerando a tus propuestas concretas no suficientemente realistas, ni prácticas, ni ejecutables en el apremiante tiempo necesario en que debían aplicarse y comenzar a verse resultados, cosa que en bastante medida tú mismo reconoces.

Tus propuestas se pueden resumir en las dos fundamentales que planteas. Veámoslas por el orden en que las enumeras.

1) Reducir en 5 años la fuerza laboral empleada en el sector estatal pasando de los 3,5 millones con que cerró el 2016 a 1,75 millones al cierre del 2021, a un promedio anual de unos 350 mil que serían asimilados por el sector no estatal donde se pagan salarios varias veces mayores y en el que la productividad es más alta.

En relación con esta propuesta apunto los siguientes datos:

Al cierre del 2016, los trabajadores por cuenta propia (TCP) registrados eran 535 mil, cifra que se ha ido acumulando a lo largo de casi 25 años y de la que habría que descontar a los aproximadamente 150 mil que existían desde un inicio y que simplemente legalizaron su situación. El neto de nueva incorporación en esos más de 25 años es, por tanto, de solo unos 400 mil.

Si tomamos los últimos 5 años veremos que el total de TCP al cierre del 2011 era de 391,5 miles, al cierre del 2012 de 408,6 miles, al cierre del 2013 de 424,3 miles, al cierre del 2014 de 483,4 miles, al cierre del 2015 de aproximadamente 500 mil hasta llegar a 535 mil al cierre del 2016. Es decir, unos 143 mil de nueva incorporación en estos últimos 5 años a razón de unos 28 – 29 mil por año, siendo todavía menos de 40 mil en el 2016.

Si tomamos a todos los empleados del sector privado, que incluye a campesinos, empleados de las cooperativas no agropecuarias (CNoA) y otros, considerando la serie de datos desde el 2011 al cierre del 2014, que es hasta donde llega la información que dispongo, la cifra va de 928,5 mil en el 2011 a 1147,0 en el 2014. O sea, un aumento de 218,5 miles en 3 años a razón de unos 73 mil anuales.

Para lograr el traslado de 1,75 millones de trabajadores del sector estatal al no estatal en 5 años, cualquiera sea el año de partida que se tome, y que realmente puedan ser asimilados por este último, se requerirá una explosión en el desarrollo del mismo -medianas y pequeñas empresas (MYPYMES), TCP, cooperativas de producción agropecuaria (CPA), CNoA, sector campesino e inversión extranjera- de tal intensidad y magnitud, con los consiguientes y previos destrabes de todo tipo, diversificación de las actividades abiertas al sector no estatal y estimulación a su fomento y promoción, que no me parece realista y práctico como un objetivo alcanzable en 5 años y menos en estos próximos 5 años.

Subrayo lo de la diversificación de actividades abiertas a dicho sector porque, si partimos de la estructura actual de los TCP, vemos que la mayor concentración de los mismos se manifiesta en las actividades de “elaboración y venta de alimentos” (paladares), transporte de carga y pasajeros, salones de belleza y rentas de casas.

Los que actúan en estas cuatro actividades virtualmente no crean respaldo material en productos y servicios adecuado ni destinado a servir de contrapartida a los aumentos salariales que se produzcan en el sector estatal ni en general a los aumentos de la demanda solvente que reclame productos y servicios básicos para las familias.

En su mayor parte, y a veces exclusivamente, sus producciones y servicios están destinados a dar respuesta a un segmento limitado de los demandantes: a la demanda en divisas o en pesos cubanos convertibles (CUC) de los turistas y demás extranjeros que se mueven en el país, de los cubanos que reciben remesas suficientes o divisas directas por diferentes vías, a la demanda en CUC que se manifiesta horizontalmente en el circuito exclusivo y cerrado de los propios empresarios privados y cuentapropistas, es decir, no a dar respuesta principalmente a la demanda generada por la distribución primaria de ingresos a los trabajadores que no tienen acceso a CUC o lo tienen en pequeñas e insignificantes cuantías.

Asimismo, los TCP y demás privilegiados tenedores de suficientes divisas y CUC, ejercen una alta demanda solvente y absorbente en los mismos mercados minoristas y frente a los mismos surtidos de productos y servicios en variedad y cuantía que constituyen la oferta que debe dar respaldo material y respuesta también a la demanda solvente desfavorecida de trabajadores asalariados estatales y pensionados, debido a lo cual se explican y “justifican” económicamente, en la interrelación oferta-demanda, los desabastecimientos frecuentes y los altos precios solo al alcance de la minoría favorecida.

Por otro lado, no me parece saludable para nuestro proyecto socialista generar cambios y políticas tales que hagan tan atractivo laboralmente al sector no estatal en comparación con el estatal, que se provoque una fuga o estampida de trabajadores desde este último hacia el primero.

Para evitarlo, simultáneamente habría que hacer las reestructuraciones y cambios pertinentes en el sector estatal y sus entidades de tal manera que estas vayan alcanzando igualdad de condiciones en productividad, ingresos y estimulación en comparación con las del sector no estatal. Esto tampoco sería alcanzable en un período de 5 años a partir de la situación existente.

2) Propones ir elevando gradualmente el salario medio de los trabajadores del sector estatal desde los 740 del 2016 hasta llegar a 2800 en 2021, o sea en un periodo de 5 años, y elevar la pensión media hasta los 1000 pesos mensuales a partir de los 270 actuales.

Haces cálculos y partes de determinados supuestos que conducen a que el respaldo material neto necesario a los aumentos del salario en el sector estatal se vaya produciendo a la par que los incrementos salariales hasta que en el último año (en el 2021) el respaldo material neto que sería necesario haber incrementado en el quinquenio sería de unos 28 000 millones de pesos anuales, dentro de un fondo salarial total de 58,8 miles de millones de pesos.

Finalmente reduces este neto a 18 mil millones anuales, partiendo de la posibilidad de ciertos ahorros en subsidios, etc.

Lo primero que noto es que no has considerado en tus números el aumento de demanda solvente de los pensionados que para el 2021 deberá reclamar un respaldo neto adicional de unos 18 a 20 mil millones de pesos los que habría que sumar al neto ya reducido que has estimado como respaldo al incremento salarial. En total estaríamos en presencia de la necesidad de un respaldo material neto adicional de unos 36 mil millones de pesos anuales dentro de una demanda solvente total (sumando salarios y pensiones) de unos 70 mil millones de pesos.

Esta cifra representaría el 76% del PIB del año 2021 habiendo crecido este a un 3% promedio anual en los próximos 5 años. En los anteriores 5 años ha crecido a menos del 2,6% anual.

Claro que el PIB, por el solo efecto del aumento de los costos salariales en su composición, según tus números habrá crecido en 28,8 mil millones de pesos y seria, dando por constantes todas las demás variables, de un monto de unos 120 mil millones de pesos y ya, en relación con este monto, el de los salarios estatales representaría un 49%, aunque mucho mayor aun que el 42% actual. Si sumamos las pensiones a los salarios representarían un 67% del PIB frente a un 45% actualmente. ¿Sera lógico y soportable?

Además, este nuevo valor del PIB no significaría que en su contenido material haya más productos y servicios sino tal vez simplemente los mismos productos y servicios o solo un poco más, lo que sí es seguro es que serán mucho más caros haciendo descender el valor real de los ingresos.

Estimado Monreal, para lograr los objetivos en los cuales coincidimos totalmente y a los que me refiero en los párrafos del 5 al 8 del presente documento, de nuevo me remito a mi artículo publicado en la revista Temas de octubre del pasado año.

Mientras no se produzca, como primer nudo gordiano a desatar, la unificación monetaria, pero sobre todo la eliminación de la multiplicidad cambiaria devaluando al peso cubano (CUP) en las relaciones interempresariales y revaluando al peso cubano (CUP) en las CADECAS no considero posible acometer con éxito otras importantes y urgentes medidas en la implementación de nuestro modelo económico como es la referida a los aumentos de salarios y pensiones en el contexto de una Reforma Salarial integral a ser aplicada de manera estudiada y gradual, que contribuya a la consiguiente disminución de las desigualdades actuales ya demasiado notables, en proceso de injusto y peligroso crecimiento, tendencia que se hace necesario detener y hacer retroceder.

Tampoco podrá ser exitosa la indispensable reestructuración empresarial estatal, con la consiguiente descentralización real de la gestión económica dentro de un proceso de cambios en sistema, ni el también indispensable desarrollo urgente de la inversión extranjera y del sector empresarial no estatal.

Y estas cuatro grandes medidas, si me parece factible, práctico y realista implementarlas lo más rápido posible y en un plazo que no tiene por qué pasar de los próximos 5 años, y que empiecen a dar frutos tempraneros, aunque para la cosecha final de sus resultados haya que esperar varios quinquenios.

Después de la previa unificación monetaria, la revaluación del peso cubano en las CADECAS llevándolo, a manera de ejemplo, de la actual tasa de 1×24 a una tasa de 1×18, permitiría el traslado o transferencia de 18 mil millones de CUP de la actual demanda solvente anual del país, restándola de los ingresos de la minoría privilegiada que recibe ingresos abundantes en divisas y CUC y sumándola como aumento de salarios y pensiones a la gran mayoría hoy desfavorecida cuyos ingresos legales no les alcanzan para vivir. Basta suponer las entradas de remesas en efectivo que hoy se estiman en unos 3 mil millones de USD, o sea unos 72 mil millones de CUP o pesos cubanos a la tasa de 1×24 (sin incluir el resto de ingresos en divisas frescas que reciben personas naturales de ese segmento privilegiado procedentes de extranjeros concepto de propinas y otros pagos legales e ilegales por diferentes servicios servicios).

Esta rebaja de la tasa de cambio de 1×24 a 1×18 representaría un ahorro de emisión por parte de las CADECAS de unos 18 mil millones de pesos en el año sin que se modifique la demanda solvente total actualmente existente y que, casualmente, coinciden con los 18 mil millones netos que tu calculas se necesitarían en el 2021 para darle respaldo al incremento salarial del sector estatal.

Y esto podría producirse en un año, en el que se decida reducir la tasa de cambio, y sin que se requiera ningún incremento del respaldo material que actualmente existe.

No habrá que esperar por el crecimiento del PIB a un 5-7 % anual, ni de la productividad al 9,64%, ni del fondo de acumulación en 10 mil millones, ni por una inversión extranjera de 2500 millones de USD anuales.

Al contrario, ayudaría a crear condiciones en la masa trabajadora de estímulo y expectativas adecuadas para que aumente su eficiencia productiva y renueve sus esperanzas en el modelo socialista.

Solo habría que tener en cuenta las consecuencias políticas, su magnitud y efecto, en los segmentos privilegiados que resultarían afectados por esta medida, entre los cuales está el autor de este artículo que soy un modesto receptor de remesas y rentador de dos habitaciones.

Lamentablemente no existe información acerca de la estructura de ingresos de la población en general, sobre todo del sector particular o privado, para poder estimar el tamaño del sub conjunto poblacional afectado y la magnitud de dicha afectación.

Algunos estudiosos consideran, a partir de ciertas informaciones indirectas, encuestas y cálculos estimados que el 65% del total de nuestra población recibe remesas, o sea aproximadamente 7,28 millones de los 11,2 millones de habitantes del país, pero que solo un 25% vive total o parcialmente de las divisas que recibe. Para el resto es solo un complemento ocasional y parcial.

Si se consideran un total de 3 mil millones de remesas en el año ello arroja unos 412 CUC anuales per cápita para los que reciben remesas, o sea unos 34 CUC mensuales.

Una parte de este subconjunto está integrado por pensionados y trabajadores estatales que serían compensados por el correspondiente incremento de pensiones y salarios.

Sería conveniente conocer con el mayor detalle posible, por intervalos de ingresos en divisas, los sub segmentos de este segmento privilegiado.

De todas maneras, es cierto que se trataría de una medida de choque para esta parte minoritaria de la población, pero con el propósito y el resultado de favorecer a la gran mayoría que vive desde hace muchos años en situación crónica de choque permanente al no ganar lo mínimo que necesitan para vivir. Ello permitiría, además, disminuir desigualdades y mejorar algo nuestro Coeficiente Gini.

Y todo ello sin esperar por las calendas griegas.

Me es grato, estimulante y reconfortante intercambiar criterios, coincidencias y discrepancias contigo.

Un fuerte abrazo,

Humberto Pérez



NOTA SOBRE AL AUTOR:

Humberto Pérez González. Doctor en Ciencias Económicas. Ministro Presidente de la Junta Central de Planificación 1976-1985 (actual Ministerio de Economía y Planificación). Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba 1979-1985. Director Ejecutivo de la Comisión Nacional para la implantación de la Nueva División Político Administrativa (DPA), de la organización de los Órganos del Poder Popular (OPP) y la aplicación del Nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SPDE) 19756-1976. Secretario Ejecutivo para la aplicación del Nuevo Sistema de Dirección de la Economía (SDPE) 1975-1985. Jefe de la Casa Financiera del Turismo (FINTUR) 2002-2006. Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular 1976- 1986. Profesor Titular Adjunto de la Universidad de La Habana. Autor de conocidos libros y artículos.

Publicaciones recientes

“Principales debilidades internas actuales del modelo y perspectivas de nuestro socialismo” (comentarios enviados a Catalejo por el economista cubano Humberto Pérez, a propósito de la propuesta de conceptualización del modelo socialista cubano, discutido en el pasado Congreso del PCC). Catalejo, revista Temas, 6 de octubre de 2016. http://www.temas.cult.cu/catalejo/principales-debilidades-internas-actuales-del-modelo-y-perspectivas-de-nuestro-socialismo

“Necesitamos socialismo y realismo”, Moncada, 16 de junio de 2016, http://moncadalectores.blogspot.fr/2016/06/necesitamos-socialismo-y-realismo.html

“Precisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui”, Catalejo, revista Temas, 5 de abril de 2016. http://www.temas.cult.cu/node/1404

“En el 40 aniversario del primer Congreso del Partido” (publicado originalmente en Catalejo, revista Temas, 15 de diciembre de 2015). http://moncadalectores.blogspot.fr/2015/12/en-el-40-aniversario-del-primer.html