Otras Paginas WEB

sábado, 7 de noviembre de 2020

Wall Street también apoya a Biden como presidente electo de EU

 Forbes

Aunque el actual presidente Donald Trump dijo que peleará los resultados en los tribunales, desde Wall Street sienten que hay pocas dudas de que Biden finalmente será electo.

Reuters.- Inversionistas y ejecutivos financieros dieron un gran suspiro de alivio el sábado después de que las principales cadenas declararon al demócrata Joe Biden ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, ofreciendo cierta certeza después de días de informes contradictorios sobre quién podría gobernar la Casa Blanca el próximo mandato.

Aunque el actual presidente Donald Trump dijo que peleará los resultados en los tribunales, desde Wall Street sienten que hay pocas dudas de que Biden finalmente será electo.

“Biden es una buena noticia para los mercados”, dijo el sábado Christopher Stanton, director de inversiones de Sunrise Capital Partners. “Estábamos todos muy cansados ​​de la confusión que vino con los tuits de Trump”.

Los principales índices bursátiles estadounidenses registraron sus mayores ganancias semanales desde abril esta semana. Los inversores apostaron a que Biden ganaría y que los republicanos se mantendrían en el Senado, un escenario que crearía un Congreso que controlaría los impulsos izquierdistas sobre impuestos o regulaciones, dijeron inversores.

Sin embargo, existen riesgos persistentes para los precios de los activos en los próximos días y semanas.

Los republicanos ya han presentado varias demandas por el recuento de votos y Trump dijo que su campaña entablará más. El litigio podría prolongar los procedimientos electorales.

Más allá de esas batallas, los inversores han estado preocupados por las personas que Biden podría nombrar para su gabinete.

El nombre de Lael Brainard, actual gobernadora de la Reserva Federal de Estados Unidos y exconsultora de McKinsey, ha aparecido como una potencial secretaria del Tesoro, mientras que Biden ya ha recurrido al banquero de Goldman Sachs Gary Gensler para obtener asesoramiento sobre regulación financiera.

Por el momento, inversionistas y figuras prominentes de Wall Street dicen estar contentos con el desenlace de las elecciones después de lo que parecía una tensión interminable.

“Ahora es el momento de la unidad”, dijo el presidente ejecutivo de JPMorgan Chase & Co, Jamie Dimon, en un comunicado. “Debemos respetar los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos y, como lo hacemos con todas las elecciones, honrar la decisión de los votantes”.

Robert Wolf, un importante donante demócrata y ex ejecutivo de UBS Group AG, se mostró entusiasmado: “Estoy extasiado, aliviado y profundamente esperanzado por el futuro de este país”, dijo en un mensaje de texto.

Mohamed El-Erian, el principal asesor económico de Allianz Group, dijo que esperaba que la administración de Biden pudiera trabajar con el Congreso para controlar la pandemia y aprobar un paquete de estímulo económico para los estadounidenses que se encuentran en apuros.

“El país necesita unirse para lidiar mejor con un aumento en las infecciones por Covid que arriesgan la pérdida de más vidas, mayores interrupciones en los medios de vida y cicatrices económicas, institucionales y sociales a largo plazo”, sostuvo.

Que cada cual, desde su espacio, haga las cosas bien



En reunión del Consejo de Ministros, el Presidente Díaz-Canel reiteró que la tarea más importante, como la ha definido el General de Ejército Raúl Castro Ruz, es la economía y, dentro de ella, impulsar la Estrategia aprobada.



Estudios Revolución

Cinco importantes políticas y programas vinculados con la vida económica y social del país, aprobó el Consejo de Ministros durante su más reciente sesión de trabajo, en el camino de continuar implementando la Estrategia Económica y Social diseñada para la recuperación de la nación, en medio del tenso escenario impuesto por la pandemia de la COVID-19.

Las políticas de Desarrollo Industrial, de Seguros y Reaseguros, y de Comercialización de Productos Agropecuarios, así como el Programa de Herrajes para la disminución de pérdidas de agua, formaron parte de esa agenda gubernamental, que incluyó además la aprobación de dos anteproyectos de ley sobre la organización y funcionamiento del Gobierno Provincial del Poder Popular y del Consejo de la Administración Municipal.

En la reunión -encabezada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y dirigida por el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz- también fue expuesto y refrendado el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, que deberá constituirse en piedra angular del desarrollo de políticas que beneficien a las cubanas.

Asimismo, se aprobó el esquema provincial de ordenamiento territorial de Guantánamo; se analizó el estado de las cuentas por cobrar y pagar fuera de término, en litigio y con sentencias de tribunales; y se presentó el informe sobre el comportamiento de la economía al cierre del mes de septiembre.

Al valorar la importancia de esta reunión del máximo órgano de Gobierno en Cuba, el Presidente de la República consideró que “tenemos que convertirnos desde aquí, desde el Consejo de Ministros, en impulsores de todos los conceptos de trabajo que nos hemos propuesto para avanzar más, enfocados en el VIII Congreso del Partido”.

Se trata, dijo, “de producir, de servir, de tramitar con diligencia y de atender integralmente cada problema y situación que se presente en el país, en los territorios, sobre todo los que están relacionados con las problemáticas de la población”.

La tarea más importante, como la ha definido el General de Ejército Raúl Castro Ruz, es la economía y dentro de ella está impulsar todo lo relacionado con la Estrategia, indicó.

Vamos a exigir a todos los niveles de dirección por su implementación y cumplimiento. Es el momento, destacó Díaz-Canel, de “romper la inercia empresarial” y buscar toda la creatividad.

La filosofía de trabajo para lograr lo que nos hemos propuesto, reflexionó, tiene que ser la de facilitar el avance en cualquier ámbito que se atienda.

Que cada quien haga desde su espacio las cosas bien, ese es el reto, precisó el Jefe de Estado.

EL EJERCICIO LEGISLATIVO EN CUBA CONTINÚA

A pocos días de concluir las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en las que se aprobaron cuatro leyes, el Consejo de Ministros dio luz verde a dos proyectos de Ley que se presentarán en diciembre a los diputados cubanos, referidos a la organización y funcionamiento del Gobierno Provincial del Poder Popular y del Consejo de la Administración Municipal.

Al exponer el primero de ellos, Nancy Acosta Hernández, jefa de la Oficina de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular, detalló que en él se regulan las atribuciones del Gobernador, el Vicegobernador y el Consejo Provincial.

Se particularizan cuestiones imprescindibles para el buen desempeño de estas estructuras, como los requisitos y procedimientos para la elección, sustitución, revocación o renuncia; el funcionamiento de la Administración Provincial; y la rendición de cuenta e información acerca de la gestión del Gobernador ante los órganos superiores.

Entre las cuestiones que distinguen la propuesta, Acosta Hernández destacó la regulación del funcionamiento y conformación del Gobierno Provincial del Poder Popular mediante una Ley; la no interferencia en el principio de autonomía municipal; y la naturaleza de sus órganos, siendo el Gobernador un órgano unipersonal de carácter ejecutivo-administrativo y el Consejo Provincial colegiado y deliberativo.

Del anteproyecto de Ley de Organización y Funcionamiento del Consejo de la Administración Municipal, Lilian González Rodríguez, segunda jefa de la Oficina de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular, precisó que se enmarca en el contexto actual cubano, que en su Estrategia Económica y Social promueve la autogestión local y considera al municipio como instancia fundamental para el desarrollo.

En el contenido de la norma se detallan cuestiones de estructura, organización, atribuciones y funcionamiento del Consejo de la Administración Municipal, y las facultades del Intendente, los viceintendentes y el Secretario.

Además deja claras las relaciones de subordinación, control y funcionamiento entre el Consejo de la Administración Municipal y el resto de los órganos municipales, el Gobierno Provincial y los órganos nacionales.

Sobre estos dos documentos, el Presidente de la República aseveró que “vamos a continuar el ejercicio legislativo en la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular de diciembre, por lo tanto, cerraremos el año con un buen cumplimiento del ejercicio legislativo que nos habíamos propuesto para apoyar la Constitución”.

PARA GUANTÁNAMO UN ESQUEMA DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL A SU MEDIDA

Como parte de la agenda del Consejo de Ministros también se aprobó el Esquema Provincial de Ordenamiento Territorial de Guantánamo, un instrumento de planeamiento que, según aseguró Samuel Rodiles Planas, presidente del Instituto de Planificación Física, ofrece a la dirección de la provincia la propuesta de ordenamiento de las estructuras territoriales de carácter socio-económico y ambientales a largo plazo.

El Plan diseñado pretende dar respuesta a cuestiones que gravitan sobre la provincia como la desproporción territorial en cuanto a población y asentamientos humanos, sobre todo en la montaña y en zonas con potencialidades agrícolas; las diferencias en el desarrollo económico; y la vulnerabilidad ante eventos naturales, tecnológicos y sanitarios.

Las principales transformaciones propuestas se relacionan, entre otros ámbitos, con el desarrollo hidráulico y del turismo, los encadenamientos productivos en la agricultura, así como la creación de capacidades para el incremento de rubros exportables y la sustitución de importaciones.

El gobernador de Guantánamo, Emilio Matos Mosqueda, consideró que esta es una propuesta pertinente, en total correspondencia con las perspectivas de desarrollo de la provincia y un énfasis en el empleo de los recursos endógenos.

POLÍTICA INDUSTRIAL, DE LAS MÁS IMPORTANTES

Como una de las más importantes de los últimos años, consideró Díaz-Canel la Política Industrial aprobada en esta sesión del Consejo de Ministros, porque otorga “el verdadero papel que tiene que jugar la industria nacional en las condiciones en que estamos potenciando la economía”.

Le hemos estado pidiendo a la industria, dijo el mandatario, que esté atenta para valorar qué se puede ir produciendo en el país de todo lo que haga falta en Cuba; y ello es parte de la Estrategia Económica y Social que hemos diseñado, precisó.

Al respecto, el ministro Eloy Álvarez Martínez, informó que para la conformación de la Política fueron estudiadas unas 2 000 entidades de las industrias rectoradas por el Ministerio (metalmecánica, ligera, química, electrónica, siderúrgica y del reciclaje), con la participación de más de 300 especialistas, entre ellos de la academia.

El objetivo es transformar y modernizar las industrias, de forma gradual, priorizando los productos de mayor impacto, a partir de combinar el desarrollo innovador, la sustitución de importaciones y la orientación a la exportación.

Entre sus principios están incorporar nuevas tecnologías; priorizar inversiones; asumir el reciclaje y la economía circular como parte de la responsabilidad económica y social; no importar lo que se puede hacer en Cuba; lograr exportaciones con alta integración nacional; potenciar los encadenamientos productivos; y establecer mecanismos económicos financieros para su desarrollo. En ella se definen, además, las prioridades por tipo de industria.

Álvarez Martínez puntualizó entre las metas de esta Política lograr un incremento del valor agregado manufacturero superior al crecimiento del Producto Interno Bruto. Asimismo, tributar al mejoramiento de la balanza comercial del país, a partir de aumentar las exportaciones y la sustitución de importaciones; además de disminuir la fluctuación laboral e incrementar la permanencia y nivel de capacitación de sus trabajadores.

TRAS LA REDUCCIÓN DE LAS PÉRDIDAS DE AGUA

En Cuba, las pérdidas intradomiciliarias de agua representan cerca del 20% de la cantidad total que se suministra. Tal realidad, planteada por Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, conllevó a la elaboración de una nueva estrategia para disminuir el derroche de agua en las viviendas, que tiene tres elementos esenciales: la producción de herrajes, su distribución y comercialización, así como su posterior instalación.

Para respaldar la demanda, explicó el directivo, se vincularán a la producción de herrajes varias empresas nacionales e industrias locales de diversas provincias.

Las empresas provinciales y municipales de Comercio, dijo, determinarán la red minorista para la comercialización de herrajes, en coordinación con los representantes de la Administración Provincial y Municipal.

Para la posterior instalación, explicó, se han formado brigadas de empresas de Acueducto que estarán responsabilizadas con estas acciones en las viviendas de las personas protegidas por la Asistencia Social. El resto de la población podrá asumir la colocación de los herrajes a través de mecanismos propios o de servicios contratados a estas brigadas.

SEGUROS Y REASEGUROS

El máximo órgano del Gobierno aprobó también la Política de Seguros y Reaseguros, presentada por la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, quien afirmó que “el seguro es un importante elemento de la política financiera del país, no solamente en relación con el sistema empresarial, sino con el bienestar de la población, al ser un procedimiento de cooperación social para enfrentar amenazas y catástrofes”.

Al referirse al diagnóstico que dio pie a la conformación de esta Política, comentó sobre la escasa cultura del seguro en Cuba y su baja participación cuando el territorio nacional es afectado por eventos climatológicos y epidemiológicos.

También es insuficiente la penetración del seguro en el sector agropecuario, del que solo alcanza el 25% del potencial. En ello han influido, reflexionó la titular, los problemas financieros del sector y la escasa percepción de riesgo de los productores.

Por otro lado, no se cuenta con seguros de vida a largo plazo como vía complementaria a la Seguridad Social. Además es insuficiente la oferta y comercialización de los productos de seguros a las formas de gestión no estatal y a la población.

La Política integra el seguro con el sistema financiero y su capacidad para incrementar la cobertura de actividades vinculadas con los ejes estratégicos del país; e introduce como requisito al otorgar el crédito, una póliza de seguro que pueda constituirse en garantía de forma gradual.

La Ministra de Finanzas y Precios precisó que se diseñarán e implementarán productos de seguros para distintas formas de gestión y también seguros de vida a largo plazo.

Entre otros avances, habló de otorgar incentivos financieros que coadyuven a que las entidades vean como una oportunidad incluir en sus presupuestos la contratación del seguro.

LIMPIAR LAS CUENTAS DEL ESTADO

Como es habitual dos veces al año en reuniones de este tipo, en el encuentro correspondiente al mes de octubre Bolaños Weiss también informó acerca del estado de las cuentas por cobrar y pagar fuera de término, en litigio y sentencias de tribunales, con cierre en el primer semestre.

Ese periodo, recordó la Titular, estuvo caracterizado “por la existencia de la pandemia de la COVID-19, situación que afectó directamente los niveles de ingresos del sistema empresarial, con una influencia negativa en las relaciones comerciales que se establecen entre ellos, aunque no justifica la existencia de cuentas por pagar y por cobrar vencidas”.

Al concluir los primeros seis meses del año, el total de cuentas, sentencias y efectos por pagar superaba los 13 mil millones de pesos. Como elemento favorable señaló que tanto los saldos por pagar como por cobrar decrecen en un 14% respecto a diciembre de 2019.

De manera particular, detalló que al realizar un análisis conjunto de las cuentas por pagar totales se aprecia que el 25% de ellas corresponde a deudas vencidas, concentradas en las empresas minoristas del comercio y la gastronomía de Santiago de Cuba, La Habana, Granma, Artemisa y Sancti Spíritus.

Refirió que persisten elementos de descontrol e incumplimiento de la disciplina económica y financiera que no favorecen el ordenamiento de los cobros y pagos, como es la ocurrencia de robos, descontrol y desvío de mercancías y efectivo, sobre todo en el comercio y la gastronomía de los municipios.

El Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, consideró que este es uno de los temas más asociado a la batalla de las ilegalidades que enfrenta el país. A veces empieza, dijo, por un simple servicio o una factura que no se pagó y termina en un hecho de corrupción, violándose todo lo que está establecido. Este es un asunto, indicó, que lleva particular seguimiento por parte de los jefes a todos los niveles.

Al abordar este tema, el Presidente de la República ratificó la decisión de que el Presupuesto del Estado no va a asumir las pérdidas ocasionadas por ninguna cadena de impagos, mucho menos si están asociadas a una mala administración o gestión, y a la ocurrencia de ilegalidades.

¿CÓMO VA LA ECONOMÍA CUBANA?

El viceprimer ministro Alejandro Gil Fernández presentó una actualización del comportamiento de la economía cubana, con cierre en el mes de septiembre, periodo en el que decrecen las exportaciones y las importaciones, a causa de la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 en el mundo y en Cuba, agravada para nosotros por la hostilidad de la administración estadounidense hacia la Isla.

En ese complejo escenario se incumplen los ingresos por las actividades del turismo, los servicios médicos, la exportación de bebidas y de otros productos de la industria alimentaria.

Gil Fernández se refirió al crecimiento de las ventas a la Zona Especial de Desarrollo Mariel, lo que permite a las empresas retener el 80% de la liquidez resultante y que aún pueden aprovecharse mucho más las oportunidades que brinda la demanda de la Zona para el encadenamiento del sector empresarial, estatal y no estatal.

Por otro lado, el plan de inversiones en el país se encuentra al 88%, cifra en la que ha incidido el decrecimiento en la producción de cemento, a causa de afectaciones técnicas en las plantas, déficit de insumos productivos y de mantenimiento.

Al referirse al programa alimentario, precisó que en septiembre se incumplieron los planes de arroz, frijoles, maíz, leche fresca y carne de cerdo. Mientras, se ha logrado mantener estabilidad en los productos de aseo de línea económica destinados a la venta normada.

El también Ministro de Economía y Planificación consideró que en los dos meses que restan del año, cuidando la salud y las medidas sanitarias, tenemos que concentrarnos en un esfuerzo adicional para reducir la caída del Producto Interno Bruto, generada por el impacto de la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos.

Hay que poner todo el empeño, dijo, en recobrar los niveles de actividad y recuperarnos.

Luego de las intervenciones de titulares de varias carteras responsables de esos incumplimientos, el Primer Ministro reconoció que existen problemas objetivos, pero también de carácter subjetivo, de falta de prioridades.

“En estos momentos complejos es cuando hace falta pensar diferente, buscar soluciones diferentes”, apuntó.

Es el momento de crecerse y no vamos a colgar los guantes, aseveró. Está claro el momento en el que estamos, hacia dónde vamos y el llamado es a buscar soluciones, hacer más con menos, no un poco más de lo mismo, insistió. 

ABRIENDO MÁS CAMINOS PARA LAS MUJERES

Otro asunto de especial significación fue aprobado en la sesión del Consejo de Ministros: el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, presentado por Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas

En su exposición se refirió a las muchas batallas ganadas por las mujeres cubanas, pero también a los desafíos que aún quedan “relacionados con la manifestaciones de discriminación y violencia como resultado de la naturalización de estereotipos sexistas asentados en la subjetividad, que se expresan en comportamientos, actitudes, concepciones, que pueden excluir, restringir u omitir a una persona, basada en el género, y se reflejan en ámbitos laborales y familiares, así como en la promoción a cargos de dirección y en los medios de comunicación, entre otros espacios”.

Este Programa, que resume el sentir y la voluntad política del Partido y el Estado, debe constituir la piedra angular en el desarrollo de políticas para las cubanas y dar continuidad al avance y el desarrollo de la igualdad de género.

Contribuirá, además, a la institucionalización de esas políticas, afirmó Amarelle Boué.

Buscando perfeccionar el Plan de Igualdad vigente en el país, de acuerdo con postulados y principios definidos por la Organización de Naciones Unidas, se confeccionó este nuevo documento, cuyo objetivo es promover el avance de las mujeres y la igualdad de derechos, oportunidades y posibili-dades, refrendados en la Constitución de la República.

La Secretaria General de la FMC mencionó entre sus objetivos lograr mayor sistematicidad en el cumplimiento de las decisiones que promuevan el adelanto de las mujeres; potenciar acciones educativas, formativas y divulgativas desde la niñez, que conduzcan a fortalecer las relaciones basadas en la igualdad, el respeto y la responsabilidad compartida; y fomentar en las familias, en las comunidades, en los medios de comunicación, en las organizaciones de masas, políticas y estudiantiles, en los centros laborales, el debate sobre el papel de las mujeres, a nivel público y doméstico.

El Presidente Díaz-Canel valoró que lo aprobado se convertirá en un Programa gubernamental y como tal recibirá un chequeo sistemático. Es un reconocimiento a todo lo que hizo Vilma para enseñarnos cómo respetar realmente el rol que juegan las mujeres en nuestro país y en la Revolución.

Llamó la atención sobre la necesidad de que el Programa tenga visibilidad en las sesiones del Parlamento, a través del seguimiento de la Comisión de Atención a la Niñez, la Juventud y la Igualdad de Derechos de la Mujer.

En este Programa –dijo- hay que enfatizar en la importancia de mantener la denuncia a la violencia contra las mujeres. “Tenemos que eliminar cualquier vestigio que quede en nuestra sociedad de violencia o de discriminación hacia las mujeres, que no existe por política, no existe por voluntad del Gobierno, ni por voluntad política, pero está como antivalor en la conducta de algunas personas”, aseveró.

DEL CAMPO A LA TARIMA: LA COMERCIALIZACIÓN

Luego de varios análisis de la dirección del país y sesiones de trabajo entre productores, presidentes de cooperativas agropecuarias, directores generales de empresas y profesores de la Universidad de La Habana, el Consejo de Ministros aprobó también la Política de Comercialización de Productos Agropecuarios que, a decir del Presidente Díaz-Canel, hay que aplicarla y hacerla viable de inmediato.

Tenemos que lograr que esta política, dijo, estimule la producción, porque para poder comercializar lo primero es tener una buena producción. Que se oriente, indicó, hacia una mejor gestión del comercio de los productos agropecuarios y que se fortalezca la adecuada relación que debe existir entre la empresa estatal y las formas productivas y de gestión no estatal en este importante ámbito.

Al respecto, el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero explicó entre las principales transformaciones que “la contratación de la producción agropecuaria y forestal tendrá como destino todas las formas de comercialización existente y se corresponderá con los intereses del Estado”. Además, agregó, se ofertarán nuevos productos financieros por las entidades bancarias a los productores que estimulen las actividades productivas, acopiadoras y comercializadoras.

El Titular señaló que se incentivarán las exportaciones como fuente para la obtención de liquidez, con el fin de garantizar insumos y recursos necesarios para incrementar la producción.

Todas las formas de comercialización, acotó, “operarán con autonomía en su gestión, estableciéndose sobre la base de la coexistencia armónica un régimen de competitividad que permita elevar la eficiencia en la actividad”.

Los productos que por problemas logísticos o financieros de las entidades acopiadoras y comercializadoras no puedan ser comprados en correspondencia con lo establecido en los contratos, podrán venderse a otras formas de comercialización, aclaró Rodríguez Rollero.

Entre otras decisiones, se implementará la modalidad de arrendamiento de recursos en todas sus variantes: transportes, mercados, almacenes, instrumentos de mediciones, equipos de refrigeración, envases, montacargas, traspaletas, entre otros.

El Primer Ministro insistió en la necesidad de preparar bien a los encargados de implementar esta nueva Política, que nos ayudará a resolver un problema. “En un principio no nos va a dar más producción, pero sí una mejor distribución y una mayor organización y aprovechamiento de las producciones”, subrayó.

La política posibilitará a acercar el campo a la tarima, cortando intermediarios que dificultan ese camino y no estimulan la producción. Un reclamo añejo que irá resolviéndose en bien del desarrollo del país.

Engels y la Dialéctica de la naturaleza en el Antropoceno

7 noviembre, 2020 by obsadmin

Trabajo dedicado al bicentenario de Federico E
ngels elaborado por el profesor John Bellamy Foster (Universidad de Oregon)

En su libro Dialéctica de la Naturaleza – en el capítulo llamado «El papel del trabajo en la transformación del mono al hombre»- Frederick Engels escribió: «Todo afecta y todo se ve afectado por todo». (1) Hoy, doscientos años después de su nacimiento, Engels debe ser visto como uno de los pensadores ecológicos fundacionales de los tiempos modernos.Si la teoría de Karl Marx de la ruptura metabólica está en el corazón de la ecología histórico-materialista actual, es también cierto que las contribuciones de Engels a la comprensión del problema ecológico siguen siendo indispensables por sus investigaciones sobre el metabolismo universal de la naturaleza.

En un reciente estudio acerca de Engels, Paul Blackledge ha señalado: «la concepción de Engels de la dialéctica de la naturaleza y de las crisis ecológicas nos  permiten comprender que ambos fenómenos están relacionadas con la naturaleza alienada de las relaciones sociales capitalistas». (2) Pues bien, debido a la amplitud del enfoque de la dialéctica de la naturaleza y de la sociedad el trabajo de Engels puede ayudarnos a aclarar los desafíos que enfrenta la humanidad en la época del Antropoceno y en la actual era de crisis ecológica planetaria.

Corriendo hacia la ruina

Se puede entender el significado contemporáneo de la crítica ecológica de Engels comenzando con una célebre cita de Walter Benjamin: “Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia. Pero, quizás sea todo lo contrario. Quizás las revoluciones son un intento de los pasajeros de este tren -es decir, la raza humana- de activar el freno de emergencia «.

Walter Benjamin, según Michael Löwy “ sugiere implícitamente que si la humanidad permitiera que el tren siguiera su curso …y si nada detuviera su precipitada carrera, nos dirigiremos al desastre o directamente al abismo «.(3) La dramática metáfora de Benjamin de una locomotora fuera de control y, por lo tanto, la necesidad de concebir la revolución como un tirón al freno de emergencia, recuerda un pasaje similar del Anti-Dühring de Engels, escrito a finales de la década de 1870 (una obra con la que Benjamin – como todos los socialistas de su época – estaba familiarizado).

En ese texto, Engels denunció que la clase capitalista era «una clase cuyo liderazgo lleva a la sociedad a la ruina tal como una locomotora con la válvula de seguridad atascada y con un conductor incapaz de hacerla funcionar».Es precisamente la incapacidad del capitalismo para controlar «las fuerzas productivas, que crecen más allá de toda razón – incluyendo los destructivos efectos impuestos a  los entornos naturales y sociales – lo que conduce a la sociedad burguesa hacia la ruina o la revolución». Por tanto, «para que no perezca toda la sociedad moderna», Engels argumentó: «debe producirse una revolución en el modo de producción y distribución». (4)

La metáfora de Engels difería ligeramente de la de Benjamin, Engels hacía referencia a “abrir la válvula de seguridad” para evitar que una caldera explotara – una causa bastante común en los accidentes ferroviarios a mediados y finales del siglo XIX. (5)  Si el sistema capitalista para Engels » es una locomotora corriendo hacia la ruina», él pensaba que la revolución no se trata de detener el avance de la humanidad, sino que ejercer control sobre unas fuerzas había desatado del capital.

De hecho, el argumento ecológico y económico de Engels no se basaba, en la noción que había demasiada producción en relación con la capacidad de carga global de la tierra, una perspectiva que apenas estaba presente en el momento en que él escribía. En cambio, su preocupación ecológica tenía que ver con la destrucción desenfrenada provocada por el capitalismo en los entornos locales, regionales y, de forma cada vez más intensa a nivel global.

Los efectos visibles de este desastre anunciado eran evidentes; contaminación industrial; deforestación; degradación del suelo y, deterioro general de las condiciones ambientales, incluidas las epidemias periódicas de la clase trabajadora.(6) Al igual que Marx, Engels estaba profundamente preocupado por los “holocaustos victorianos” del colonialismo británico, que generaba hambrunas en la India destruyendo de su ecología e infraestructura hidrológica y, exterminaba a la ecología de Irlanda y arruinaba a su pueblo. (7)

Es cierto que en las mismas páginas, en que se plantea la cuestión de “ruina o revolución”, hay  pasaje más productivista y, en este sentido, es aparentemente prometeico la obra de Marx y Engels. (8)  De hecho, Engels escribió en el Anti-Dühring que el advenimiento del socialismo haría posible el “desarrollo constantemente acelerado de las fuerzas productivas y un aumento prácticamente ilimitado de la producción”. (9)

Sin embargo, en el contexto en el que escribía Engels, esto no era ninguna contradicción con su visión ecológica. La perspectiva de una nueva sociedad – liberada de la irracionalidad de la producción capitalista -permitía según los estándares del siglo XIX- un visión de un desarrollo casi ilimitado de la producción; esta idea era por supuesto prácticamente universal entre los pensadores radicales de la época.

Esta concepción era un reflejo natural del bajo nivel de desarrollo material en la mayor parte del mundo en la época de la Revolución Industrial. Para entenderlo más claramente desde que nació Engels hasta que nació el moderno movimiento ecológico- 150 años después- la producción manufacturera mundial ha aumentado «unas 1.730 veces». (10) En realidad, en su análisis (como en el de Marx), la producción nunca fue vista como un fin en sí mismo, sino como sólo un medio para la creación de una sociedad más libre e igualitaria, una sociedad consagrada a un proceso de desarrollo humano sostenible. (11)

Dos siglos después de su nacimiento, la profundidad del pensamiento Engels (que denunció la sistemática de la destrucción del medio ambiente natural y social por parte del capitalismo) junto con su perspectiva naturalista dialéctica, lo convierte, en un punto de partida para una crítica eco-socialista revolucionaria. Acertadamente la antropóloga marxista Eleanor Leacock, definió “La Dialéctica de la naturaleza”  de Engels como la base conceptual para comprender, «la completa interdependencia de las relaciones sociales y las relaciones humanas con la naturaleza»(12).

La venganza de la naturaleza

Los problemas ecológicos son el producto de la interrelación de sistema y de escala. En su obra “La condición de la clase trabajadora en Inglaterra” (escrita cuando todavía tenía poco más de veinte años) Engels describió con exactitud las destructivas condiciones ambientales y epidemiológicas en las grandes ciudades manufactureras británicas ( especialmente de Manchester).

En este libro denunció las horrendas condiciones ecológicas impuestas a los trabajadores con la polución, contaminación tóxica, deterioro físico, epidemias periódicas, mala nutrición alta mortalidad y una explotación económica extrema . Hoy, “La situación de la clase trabajadora en Inglaterra” sigue siendo una poderosa acusación del «asesinato social» infligido por el capitalismo a la población durante la Revolución Industrial (13). Para Marx, este libro de Engels fue el punto de partida de sus propios estudios epidemiológicos. Sobre este trabajo escribió sobre las “epidemias periódicas y la destrucción del suelo”, como una evidencia incontestable de la ruptura metabólica del capitalismo.

En Alemania, el enfoque de Engels ejerció una influencia que se extendió mucho más allá de los círculos socialistas. Rudolf Virchow – médico alemán famoso por ser el autor de La Patología Celular- se refirió con elogios al libro de Engels en su trabajo; El Origen de la Epidemiología Social (14). La lucidez para entender las condiciones ambientales de la sociedad capitalista- además de económicas – fue constante en toda la obra de Engels, buscó fusionar la perspectiva materialista, la dialéctica de la naturaleza y la sociedad.

Producto de sus estudios Engels llegó a la tesis que la «naturaleza» ( de la que los seres humanos son una factor emergente) era la «prueba de la dialéctica», una afirmación que hoy es mejor entendida si decimos que la ecología es la prueba de la dialéctica (15).En su perspectiva evolucionista-ecológica distinguía a los animales humanos de los animales no humanos por el papel del trabajo en la transformación y dominio del medio. El trabajo hizo posible, según Engels, que el “hombre” se convirtiera en el «señor de la naturaleza, pero este título nos exigía como especie que “en una sociedad futura nos convirtiéramos en dueños de nuestra propia organización social». (16)

Para Engels, junto con el mayor dominio de la naturaleza, ya exhibida bajo el capitalismo, se ocultaba una tendencia sistemática hacia crisis ecológicas expansivas, ya que todo intento de conquista de la naturaleza está “desafiando los límites de las leyes naturales” y solo puede conducir, al final, a las catástrofes ecológicas.A mediados del siglo XIX, Federico Engels ya denunció la devastación ecológica desatada por el colonialismo:

¿Qué les importa a los plantadores españoles en Cuba, quemar bosques y obtener cenizas fertilizantes si logran una generación de cafetos muy rentables para sus negocios? ¿Qué les importa que la fuerte lluvia tropical lave el estrato superior desprotegiendo del suelo, dejando solo como una roca desnuda? En relación con la naturaleza, como con la sociedad, el modo de producción capitalista se ocupa predominantemente sólo del resultado inmediato y más tangible; y luego manifiesta con engañosa sorpresa que los efectos son de carácter destructivo” (17).

Para Engels, el punto de partida de una aproximación racional al medio ambiente se encontraba en la famosa máxima de Francis Bacon: “la naturaleza solo se vence obedeciéndola”. Es decir, descubriendo sus leyes(18). En opinión de Marx y Engels, el principio baconiano, en la sociedad burguesa, fue utilizado como un «pretexto » para conquistar la naturaleza a fin de someterla a las leyes de acumulación y competencia del capital (19). La ciencia se convirtió en un mero apéndice de la obtención de beneficios, percibiendo los límites de la naturaleza sólo como «barreras que superar.»

En cambio, para ambos pensadores, la aplicación racional de la ciencia en la sociedad solo será posible en un sistema en el que los productores asociados regulen la relación metabólica humana con la naturaleza sobre una base no alienada, de acuerdo con las necesidades y potenciales humanos y las limitaciones de largo plazo de la reproducción. Esta idea apuntaba a la contradicción entre, por un lado, la propia dialéctica de la ciencia (que reconocía nuestra «unidad con la naturaleza»)y por otro lado, el impulso miope del capitalismo hacia la acumulación ad infinitum, con una falta de control congénita de las «consecuencias ambientales de sus acciones depredadoras» (20).

Fue esta perspectiva crítico-materialista la que llevó a Engels a subrayar la insensatez de la noción imperante de conquistar la naturaleza, como si la naturaleza fuera un territorio ajeno que debiera someterse a voluntad. Y… como si la humanidad no existiera como una parte más del metabolismo de la tierra. Tal intento de conquistar el planeta sólo podría conducir a lo que Engels denominó, metafóricamente, la «venganza» de la naturaleza, ya que con el capitalismo se superan los umbrales críticos de nuestra relación con el medio ambiente

Para Engels no deberíamos enorgullecernos de las victorias sobre la naturaleza, porque por cada victoria de este tipo, la naturaleza se “venga” de nosotros. Es cierto que cada victoria trae, en primer lugar, los resultados que esperamos, pero en el tiempo estas victorias tienen efectos imprevistos bastante diferentes que con demasiada frecuencia anulan la primera victoria.

Las personas que, en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otros lugares, destruyeron los bosques para obtener tierras cultivables, nunca soñaron que al eliminar los bosques y las humedades estaban sentando las bases para el actual estado de desolación de esos países. Cuando los italianos de los Alpes consumieron los pinares, no tenían la menor idea que al hacerlo estaban cortando las raíces de la industria láctea en su región y, estaban privando de agua a sus manantiales durante la mayor parte del año…” Así, a cada paso que damos, recuerda Engels “ no estamos gobernando la naturaleza como un conquistador, por qué nosotros – con carne, sangre y cerebro – pertenecemos a la naturaleza y existimos en medio de ella y, todo nuestro dominio consiste en el hecho que tenemos ventaja sobre las demás criaturas para poder aprender las leyes naturales y aplicarlas correctamente “. (21)

Federico Engels sostenía que a través de la acción consciente de una ciencia racional, los seres humanos debemos ser capaces de “elevarse por encima de los efectos imprevistos y de las fuerzas incontroladas percibiendo las consecuencias más remotas de nuestra interferencia con el curso tradicional de la naturaleza». También, comprobó que  «incluso en los pueblos más desarrollados se puede constatar que existe una desproporción colosal entre los objetivos propuestos y los resultados alcanzados”. Las economías de materias primas basadas en la explotación de clases han logrado » sólo el fin deseado en casos excepcionales, produciendo a menudo exactamente lo contrario»(22).

Este mismo punto de vista general sobre el capitalismo y la ecología articulado por Engels lo compartió unas décadas más tarde el principal biólogo británico de la época,  Ray Lancáster, un  discípulo de Charles Darwin y Thomas Huxley y amigo de Karl Marx. Ray Lancáster era un socialista de la escuela Fabiana que había leído El Capital. En su libro “El reino del hombre” este biólogo insistió que el creciente dominio humano sobre la tierra estaba dando lugar, de manera contradictoria, a desastres ecológicos a escala planetaria.

En el capítulo sobre «La venganza de la naturaleza», se refirió a la humanidad como el «perturbador de la naturaleza» y, por tanto, como el creador de enfermedades epidémicas que amenazan a toda la humanidad, “parece ser que todas las enfermedades a las que los animales [incluido el animal humano] se deben atribuir a un sistema dominado por » los mercados» y los comerciantes de finanzas cosmopolitas» (23) Según Lancáster estos factores económicos han socavado un enfoque racional y científico que reconcilie la naturaleza y la producción humana. Más tarde desarrollaría más sus racionamientos escribiendo «La destrucción de la naturaleza por el hombre»(25). Al igual que Marx y Engels, Lancáster describió en el «Reino del Hombre», “el estado ecológico engendrado por el capitalismo ha aplastado la naturaleza conduciendonos en un futuro a una catástrofe humana y a un deterioro ambiental. Y si… “no destruimos las bases del capital, la humanidad no tendrá más remedio que controlar la producción, superando los estrictos dictados de la acumulación de capital y adoptando los dictados de una ciencia racional en consonancia con el desarrollo coevolutivo”.

La dialéctica de la naturaleza y la historia

Las intuiciones ecológicas de Engels son inseparables de sus investigaciones sobre la dialéctica de la naturaleza. Sin embargo, según la tradición filosófica del llamado “marxismo occidental” es un error afirmar que la dialéctica se aplique a la naturaleza externa, es decir, que no existe lo que Engels llamó “la dialéctica objetiva”, una dialéctica más allá del ámbito del sujeto humano. (26)

Las relaciones dialécticas, e incluso los objetos del razonamiento dialéctico, quedaron así confinados, para los marxistas occidentales, a la esfera histórico-humana, lugar donde se aplica el sujeto-objeto, ya que toda realidad no reflexiva (transfactual) fuera de la conciencia humana y la acción humana es excluida de sus análisis (27). Con el rechazo a la dialéctica de la naturaleza, la tradición marxista occidental perdió el extraordinario poder de las exploraciones de Engels en esta área y la enorme influencia que ejercieron sobre el pensamiento evolutivo y ecológico dentro de las ciencias naturales.

Excepto para un pequeño número de científicos de izquierda y materialistas dialécticos, la tradición filosófica marxista occidental tendió a relegar tanto la ciencia natural como la naturaleza al reino del mecanicismo y del positivismo. Irónicamente el resultado fue crear un profundo abismo entre el llamado marxismo occidental y las ciencias naturales y la concepción materialista de la naturaleza (28). Restaurar el materialismo histórico clásico en esta área requiere, por tanto, recuperar la concepción de Engels de la dialéctica de la naturaleza. (29) Esto a su vez, demanda rechazar los sumarios superficiales y a menudo mal informados de la visión de Engels.

Habitualmente los “marxistas occidentales” han polemizado contra las tres “leyes” dialécticas que Engels utilizó para darle un nuevo significado materialista: a) la transformación de la cantidad en calidad y viceversa, b) la identidad o unidad de los opuestos y, c) la negación de la negación. (30)

Por ejemplo, al escribir sobre la “Filosofía de la ciencia de Engels”, Peter T. Manicas,  se ha quejado de la perspectiva “casi vacía” de estas leyes. (31) Sin embargo, para Engels, no se trataba de leyes estrechas e  inmutables, en el sentido positivista, sino, en la terminología actual, de «principios ontológicos» amplios y dialécticamente concebidos, equivalentes a proposiciones básicas como el principio de uniformidad de naturaleza, el principio de perpetuidad de la sustancia y el principio de causalidad. De hecho, la perspectiva de Engels de la dialéctica estaba adelantaba la ciencia de su época. (32).

Quizás la evaluación más perspicaz sobre las contribuciones de Engels a la dialéctica de la naturaleza la proporcionada un folleto de 1936 titulado “Engels como un Científico”, escrito por el célebre J.D. Bernal, profesor de física y cristalografía de rayos X del Birkbeck College de la Universidad de Londres. J. D. Bernal describe a Engels como un filósofo e historiador de la ciencia, un estudioso “del que no se podía decir que fuera un aficionado dada la complejidad de sus conocimientos científicos”- con un nivel de análisis que – “superaba con creces a los filósofos de la ciencia de su época, como Herbert Spencer y William Whewell en Inglaterra y Friedrich Lange en Alemania”. (33) Según Bernal, trás del amplio conocimiento de Engels de la ciencia de su tiempo, había una apreciación dialéctica de la naturaleza.

Para ser exacto Engels entendía la naturaleza «como un todo y como un proceso». (34) y tomó de manera muy crítica algunas de las concepciones de Hegel. Al abordar la primera de las tres “leyes” dialécticas o principios ontológicos Engels utilizó para explicarlas términos como “los cambios en la cantidad pueden conducir a transformaciones cualitativas y a su opuesto» .

En este sentido Bernal enfatiza el carácter esencial del pensamiento científico naturalista de Engels: “con notable perspicacia, Engels nos dijo que las llamadas constantes de la física en su mayor parte no son más que designaciones de puntos nodales donde la adición o la resta del movimiento provoca un cambio cualitativo en el estado del cuerpo en cuestión’. … recién ahora estamos comenzando a apreciar la verdad de estas observaciones y la importancia de tales puntos nodales «. En el área de la química Engels dio relevancia a la tabla periódica de Dimitri Mendeleev explicando que era un ejemplo de transformaciones cualitativas que surgen de cambios cuantitativos continuos. (35) y en el área de la Física ,según el matemático británico Hyman Levy, Engels aportó un concepto que hoy se conoce como cambio de fase en la física moderna”. (36)

Hoy sabemos que este principio dialéctico también se aplica a la biología. Por ejemplo, el aumento de la densidad de población de microorganismos (un aumento cuantitativo) puede provocar un cambio en la genética, lo que lleva a la formación de algo nuevo (un cambio cualitativo). A medida que aumentan las poblaciones bacterianas, las señales (sustancias químicas) emitidas por cada organismo se acumulan hasta un nivel que activa los genes, lo que lleva a la producción de una fase de biomembrana mucilaginosa en la que los organismos se incrustan. Las biomembranas pueden estar compuestas de varios organismos y se adhieren a casi cualquier superficie, desde tuberías hasta rocas, dientes y raíces del suelo. (37)

Aunque la segunda ley que utiliza Engels, la interpenetración de los opuestos, es más difícil de definir en un sentido operativo, en nuestro tiempo es de suprema importancia para la investigación científica. Para Bernal, esta idea representaba dos principios relacionados: (a) «todo implica su opuesto» y (b) no hay «líneas duras y aceleradas en la naturaleza». Engels ilustró esto último refiriéndose al famoso descubrimiento que definió al cangrejo herradura como un arácnido (Limulus ); una revelación que sorprendió al mundo científico y que cambió todas las clasificaciones biológicas anteriores. (38)

En la aplicación de este principio dialéctico a la física y a la cuestión de la materia y del movimiento (o energía), Bernal sostiene que «Engels se acercó mucho a las ideas modernas de la relatividad». (39) Como sabemos la noción de Engels de la unidad de los opuestos en la dialéctica marxista actual se entiende al papel de las relaciones internas, en las que al menos uno de los elementos depende del otro. (40) Esta concepción dialéctica enunciada por Engels, es una negación al mecanicismo porqué con «su rigidez imaginada y su validez absoluta han sido introducidas en la naturaleza sólo por nuestras mentes» (41).

La negación de la negación, la tercera ley dialéctica informal de Engels, que parece tan paradójica, explica que en el curso del desarrollo histórico o de la evolución en el tiempo, cualquier cosa dentro del mundo objetivo generará algo diferente, una nueva realidad emergente, nuevas relaciones materiales que muchas veces, con la acción de factores o elementos residuales, son son inseparables con el presente. En otras palabras: la existencia material en su conjunto conduce a una jerarquía de niveles organizacionales, mientras que el cambio transformador significa el cambio de un nivel organizacional a otro, como el de la semilla a la planta. (42)

El desarrollo de las llamadas «propiedades emergentes» se considera ahora un concepto biológico y ecológico básico. En el contexto ecológico esto ocurre cuando las especies interactúan de maneras que producen nuevas características, en su mayoría imprevistas, que surgen del comportamiento de las especies individuales en la comunidad. (43). Por ejemplo, un campo de cultivo de cuatro acres con una mezcla de cuatro especies diferentes (un policultivo) puede conducir a un rendimiento mayor que cuatro acres dedicados a cultivar solo especies por separado. Esto puede ocurrir por una variedad de razones: por ejemplo, un mejor uso de la luz solar y el agua y una disminución del daño hecho por los insectos en el campo del policultivo.

La co-evolución de organismos también produce nuevas propiedades. Por ejemplo, a lo largo del tiempo evolutivo, los insectos que se alimentan de las hojas de las plantas conducen al desarrollo de numerosos mecanismos de defensa en las plantas. Estos mecanismos incluyen la producción de sustancias químicas que inhiben al insecto y la emisión de sustancias químicas que reclutan organismos (con frecuencia pequeñas avispas) que ponen sus huevos en el insecto, que muere a medida que se desarrollan los huevos.

El ir y venir es continuo en la naturaleza . En al menos un caso, el de la oruga del gusano del tomate, la avispa también tiene que inyectar un virus que desactiva el sistema inmunológico de la oruga para permitir que se desarrollen los huevos de la avispa. La evolución está creando constantemente algo diferente, a veces dramáticamente. En algunos casos, esto conduce a cambios fundamentales en ecosistemas completos y al surgimiento de nuevas especies dominantes en ambientes particulares. Como escribió Engels, la emergencia, en el sentido de «la negación de la negación, realmente tiene lugar en los reinos [vegetal y animal] del mundo natural». (44)

Como historiador de la ciencia, Engels, según Bernal, fue notable en su comprensión de las tres grandes revoluciones científicas del siglo XIX: (1) termodinámica: las leyes de la conservación e intercambiabilidad de formas de energía y de entropía; (2) el análisis de la célula orgánica y el desarrollo de la fisiología; y (3) la teoría de la evolución de Darwin basada en la selección natural por variación innata. (45) Tal como observó más tarde Ilya Prigogine(Premio Nobel de Química de 1977) la gran intuición de Engels fue reconocer que estas tres revoluciones en la ciencia física «rechazaron la cosmovisión mecanicista dominante » y se acercaron «a la idea de un desarrollo histórico de la naturaleza”. (46)

Según Bernal, entre las preocupaciones de Engels estaba la búsqueda de «la síntesis de todos los procesos que afectan la vida, la ecología animal y la distribución biológica». (47) Lo que hizo posible esta síntesis fue su concepción del movimiento y cambio dialéctico, enfatizado por la complejidad de las interacciones materiales y la introducción de nuevos poderes emergentes, en un proceso de origen, desarrollo y declive. «La idea central en el materialismo dialéctico», declaró Bernal, «es la de la transformación … La tarea esencial de la dialéctica materialista es la explicación de lo cualitativamente nuevo», descubriendo las condiciones que gobiernan el surgimiento de una nueva «jerarquía organizativa». (48)

En este sentido, el logro pionero de Engels fue utilizar su concepción dialéctica de la naturaleza para arrojar luz sobre los cuatro problemas materialistas de «origen» que quedaron después de los descubrimientos de Darwin: (1) el origen del universo (Engels insistió que era un origen propio como en la hipótesis nebular de Immanuel Kant y Pierre-Simon Laplace); (2) el origen de la vida ( Engels refutó la noción de la eternidad de la vida de Justus von Liebig y Hermann Helmholtz. Señalando, en cambio, un origen químico que se centra en el complejo de sustancias químicas subyacentes en el protoplasma, en particular las proteínas); (3) el origen de la sociedad humana ( Engels fue más allá que ningún otro pensador de su tiempo al explicar la evolución de la mano y las herramientas a través del trabajo, y con ellas el cerebro y el lenguaje, anticipándose a descubrimientos posteriores de la paleoantropología); y (4) el origen de la familia (Engels explicó la base matrilineal original de la familia y el surgimiento de la familia patriarcal con la propiedad privada). (49)

De esta manera, Engels, insiste Bernal, anticipó o prefiguró muchos de los desarrollos de la ciencia materialista. “Engels, entendió el principio de la conversión de una forma de energía en otra forma de energía, y por tanto se acercó a la teoría de Einstein de la transformación de la materia en energía. La existencia de la materia en movimiento [el gran postulado de Engels] adquiere con la teoría de la relatividad su verdadera importancia”. (50) El compañero de Marx vio claramente que la energía es inseparable de la materia. “Ningún cambio en la materia, escribió Engels, puede ocurrir sin un cambio en la energía, y viceversa …(51)

Por tanto, el regreso al modo de razonar de Engels sigue siendo tan importante. Una contribución decisiva fue su crítica de la idea dominante de la conquista humana sobre la naturaleza. Engels adelantó que se produciría un desastre para la sociedad, y en particular con el modo de producción capitalista, al prever las consecuencias ecológicas de las acciones de los seres humanos : “los efectos de las consecuencias físicas no deseadas de la interferencia humana con la naturaleza como la tala de bosques y la expansión de desiertos serán desastrosos «. (52)

Otros importantes científicos socialistas británicos de las décadas de 1930 y 1940 quedaron igualmente impresionados por las advertencias ecológicas de Engels. Para el gran bioquímico e historiador de la ciencia Joseph Needham, Engels debía describirse como alguien «fuera de serie, que nada se le escapó». (53) Para Needham, “ el punto de vista crítico de Engels no sólo rechazó la cruda hipótesis del progreso lineal, sino también sirvió para iluminar el asombroso desperdicio y destrucción ecológica de la sociedad capitalista, que en su época cultivaba café para alimentar las cámaras de combustión de las locomotoras. Con esta reflexión planteó la cuestión de una “interpretación termodinámica de la justicia ambiental” ya que la alienación de la naturaleza (incluida la alienación de la energía),estaba “desperdiciando las posibilidades humanas reales en el presente y el futuro”. (54)

El biólogo J.B.S Haldane – una de las dos principales figuras británicas (junto con R.A. Fisher) de los neo-darwinianos (que reconcilian la biología darwiniana con la revolución de la genética) vio en Engels «la fuente principal» de la dialéctica materialista. Al comparar a Engels con Charles Dickens, Haldane subraya que Engels fue capaz de ver más profundamente los efectos de la revolución industrial. “ A pesar que Dickens conocía de primera mano estas condiciones de pobreza y contaminación… y las describió con ardiente indignación y con gran detalle su actitud fue de lástima y no de esperanza. En cambio Engels vio la miseria y la degradación de los trabajadores, pero percibió algo distinto: el proletariado debe ser capaz de salvarse con su propia fuerza . Engels entendió que esto no sólo era deseable sino inevitable ”. (55)

El reconocimiento de la importancia de la dialéctica de la naturaleza de Engels se ha extendido hasta nuestros días. Los biólogos de Harvard Richard Levins y Richard Lewontin han dedicado su ahora clásica obra “El biólogo dialéctico” criticando algunos puntos del trabajo de Engels (56). El paleontólogo y teórico de la evolución Stephen Jay Gould, ha escrito que Engels proporcionó en el siglo XIX la mejor explicación para entender la coevolución entre genes y culturas. Es decir, explicó la evolución humana de manera más integral que el propio Darwin, dado que la genética y la coevolución cultural es la forma que han tomado todas las teorías modernas sobre la evolución humana. (57)

En última instancia fue el desarrollo de Engels de una “dialéctica de emergencia” lo que resultó ser lo más revolucionario. Needham capturó la importancia de esta perspectiva, ontológica, epistemológica y metodológica, en su estudio pionero acerca de los «niveles integradores» (o de emergencia) en The Refreshing River (un título que se refiere al gran materialista de la Grecia Antiguo, Heráclito).

Marx y Engels fueron lo suficientemente audaces para afirmar que el proceso dialéctico ocurre realmente en la naturaleza con la evolución, y ​​que el desarrollo de nuestro cerebro se produce porque somos parte de la naturaleza. No podemos considerar la naturaleza de otra manera que como una serie de niveles de organización, una serie de síntesis dialécticas. De la última partícula al átomo, del átomo a la molécula, de la molécula al agregado coloidal, del agregado a la célula viva, de la célula al órgano, del órgano al cuerpo, del cuerpo animal a la asociación social, de las primeras asociaciones a una serie de niveles organizativos históricos. Nada más que energía (como ahora llamamos materia y movimiento) y niveles de organización en diferentes niveles (o síntesis dialécticas estabilizadas) han sido necesarios para la construcción de nuestro mundo. 58

Engels en el Antropoceno

Es ampliamente reconocido por la ciencia contemporánea que la época del Holoceno (un tiempo geológico que se remonta a casi doce mil años) ha llegado a su fin.  A partir de aproximadamente la década de 1950, ha comenzado una nueva era: la era del Antropoceno.El inicio del Antropoceno fue provocado por una Gran Aceleración de los impactos antropogénicos en el medio ambiente, de tal manera que la escala de la economía humana ha llegado a rivalizar con los principales ciclos biogeoquímicos del planeta, lo que ha provocado fisuras en los límites planetarios del Sistema Tierra que ya no parece ser un hogar seguro para la humanidad. (59)

El Antropoceno representa, por tanto, lo que Lancáster llamó el «Reino del Hombre», en un sentido crítico. Es decir, los humanos somos cada vez más «perturbadores» del medio ambiente natural. Por tanto, la sociedad no tiene más remedio que buscar la aplicación racional de la ciencia y, dar un vuelco a un orden social en el que la ciencia ha sido relegada a un medio por el cual » la fortuna, el lujo y el consumo es para los capitalistas». (60)

En términos más contundentes para Engels y Marx la revolución es la condición para una regulación racional del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza, y por tanto para una aplicación racional de la ciencia y la transformación del modo de producción y distribución. Cualquier otro curso de la historia nos llevaría a la acumulación de catástrofes. (61)

Es en el Antropoceno donde la dialéctica ecológica de Engels nuevamente cobra vida. Sus énfasis en la interdependencia de todo lo que existe, la unidad de los opuestos, las relaciones internas, el cambio discontinuo, la evolución emergente, la realidad de la destrucción del ecosistema y del clima y la crítica a las nociones lineales de progreso deben considerarse como esenciales para futuro de la humanidad y del planeta.

Engels era muy consciente que en “las concepciones científicas modernas toda la naturaleza está fusionada con la historia, y la historia sólo se diferencia de la historia natural por el proceso evolutivo de organismos autoconscientes como el ser humano«. (62) Si la humanidad sigue alienada en el proceso de trabajo y de la producción y, por lo tanto, en su metabolismo con la naturaleza, esto solo puede significar la destrucción de la naturaleza y de la sociedad. El crecimiento cuantitativo del capital ha llevado a la sociedad  una transformación cualitativa de su relación con el planeta. Sólo una sociedad de productores asociados (comunismo) puede abordar racionalmente su relación con la naturaleza. Todo el desastre ecológico está relacionado con un modo de producción cualitativo particular (el capitalismo) que ha crecido asociado con una matriz específica de demandas cuantitativas, mientras que un modo de producción cualitativamente transformador (como en el socialismo/comunismo) deben conducir a una matriz cuantitativa muy diferente.

Engels argumentó que el capitalismo estaba “dilapidando” los recursos naturales del mundo, incluidos los combustibles fósiles.(63) Indicó que la contaminación urbana, la desertificación, la deforestación, el agotamiento del suelo y el cambio climático (regional) eran el resultado de formas de producción destructivas, no planificadas y descontroladas, propias de la economía mercantil capitalista.De acuerdo con Marx y Liebig, demostró que el enorme problema de las aguas residuales de Londres era una manifestación más de la brecha metabólica, una brecha que eliminaba los nutrientes del suelo y los enviaba a ciudades superpobladas donde se convertían en una fuente de contaminación. (64)

Destacó la base de clase de la propagación de las epidemias periódicas de viruela, cólera, tifus, tifoidea, tuberculosis, escarlatina, tos ferina y otras enfermedades contagiosas que estaban afectando las condiciones ambientales de la clase trabajadora, junto con la mala alimentación, el exceso de trabajo, la exposición a tóxicos en el trabajo y lesiones laborales de todo tipo. Señaló correctamente , basándose en la nueva ciencia de la termodinámica, que el cambio ecológico era irreversible y que la propia supervivencia de la humanidad estaba en última instancia en cuestión. (65)

En cuanto a las relaciones de producción y medio ambiente, escribió sobre una sociedad que enfrentaba la ruina o la revolución. Denunció el asesinato social de trabajadores en entornos urbanos, las hambrunas en Irlanda y la Indias coloniales, la explotación extrema, la degradación ecológica y el exterminio total de poblaciones justo debajo de la superficie de la sociedad capitalista. (66)

Tanto Engels como Marx, argumentaron que el metabolismo humano con la naturaleza debería ser regulado por productores asociados de conformidad (o en coevolución) con las leyes de la naturaleza tal como las entiende la ciencia, al tiempo que se satisfacen las necesidades individuales y colectivas.Sin embargo, tal aplicación racional de la ciencia es imposible bajo el capitalismo. El desarrollo no es controlable bajo el capitalismo, ya que este sistema se basa en la ganancia individual inmediata. Implementar un enfoque científico integral y racional acorde con las necesidades humanas y a condiciones ambientales sostenibles requiere una sociedad en la que se pudiera poner en funcionamiento un sistema de planificación a largo plazo en interés de la cadena generaciones humanas y naturales. (67)

Esta implícito en el análisis de Engels una noción de lo que hoy podemos “el proletariado ambiental” . Así, mientras el capitalismo se preocupa por la “economía política del capital”, la clase trabajadora se ve obligada a preocuparse por la totalidad de la existencia, siempre partiendo de sus necesidades más elementales. Lo más correcto en la terminología actual sería afirmar que los trabajadores, en sus luchas revolucionarias, se esfuerzan por crear una nueva ecología política de la clase trabajadora, una ecología política preocupada por todo su entorno y las condiciones básicas de vida, que sólo pueden lograrse de forma comunitaria. (68)

En libro La condición de la clase trabajadora en Inglaterra”, Engels planteó cuestiones que ahora vuelven a aparecer en el Antropoceno. Para Marx, el trabajo juvenil de Engels ejerció una importante influencia, de hecho dedicó muchas páginas de El Capital a actualizar el análisis epidemiológico de Engels. (69) Hoy, en el contexto de la pandemia de la COVID-19, estas percepciones adquieren una importancia renovada. Son un tiempo y un espacio desde comenzar un largo camino para realizar revolución por un mundo eco-socialista. (70) Sin embargo, para llevar adelante tal objetivo, es necesario explorar una ciencia dialéctica – y un arte – arraigado en una e la compleja «unidad» de la humanidad y la naturaleza.

Todas las cosas se venden

Engels admiraba la poesía de Percy B. Shelley, a quien consideraba un «genio». En su juventud escribió: » hay una ternura y originalidad en la representación de la naturaleza que sólo Shelley puede lograr». (71) Y curiosamente en las estrofas iniciales del poema “Mont Blanc” de Shelley , encontramos una dialéctica materialista de la naturaleza y una percepción intelectual no muy diferente a la de Engels:

El universo eterno de las cosas

fluye a través de la mente y rueda sus rápidas olas,

ahora oscuro, ahora resplandeciente, ahora reflejando penumbra,

ahora prestando esplendor, de donde de manantiales secretos

la fuente del pensamiento humano trae su tributo

de aguas, con un sonido pero a medias  propio (72)

Como Shelley (“todas las cosas se venden: la luz misma del cielo / los incansables dones de amor de la tierra) Engels también vio la profunda necesidad de reconciliar a la humanidad con la naturaleza, que sólo una revolución puede traer consigo. (73)

Notas

↩ Karl Marx y Frederick Engels, Obras completas , vol. 25 (Nueva York: International Publishers, 1975), 459.

↩ Paul Blackledge, Friedrich Engels y la teoría política y social moderna (Albany: State University of New York Press, 2019), 16.

↩ Walter Benjamin, Selected Writings , vol. 4, 1938-1940 (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2003), 402; Michael Löwy, Alarma de incendio: lectura de “Sobre el concepto de historia” de Walter Benjamin (Londres: Verso, 2001), págs. 66–67.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 145–46, 153, 270; Karl Marx y Frederick Engels, Irlanda y la cuestión irlandesa (Moscú: Progress Publishers, 1971), 142.

↩ Las explosiones de calderas de locomotoras debido a válvulas de seguridad defectuosas y desajustadas eran comunes a mediados del siglo XIX. Los maquinistas de locomotoras sometidos a presiones de tiempo a menudo encajaban o sujetaban las válvulas de seguridad, bloqueando así las válvulas de seguridad del tren, que no se abrían o que no podían abrir físicamente a tiempo. Véase Christian H. Hewison, Locomotive Boiler Explosions (Newton Abbot: David & Charles, 1983), 11, 18-19, 36, 49, 54-56, 82, 85, 110.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 459; John Bellamy Foster, “El capitalismo y la acumulación de catástrofes ”, Monthly Review 63, no. 7 (diciembre de 2011): 5–7; Karl Marx y Friedrich Engels, Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA) IV / 31 (Amsterdam: Akadamie Verlag, 1999), 512–15.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 167; Karl Marx y Friedrich Engels, Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA) IV / 18 (Berlín: Walter de Gruyter, 2019), 670–74, 731 (extractos de Marx); Mike Davis, Late Victorian Holocausts: El Niño Famines and the Making of the Third World (Londres: Verso, 2001); Marx y Engels, Irlanda y la cuestión irlandesa .

↩ Sobre la noción de productivismo extremo y, en este sentido, el prometeísmo, así como su ausencia casi total en el pensamiento de Marx y Engels, ver John Bellamy Foster, The Ecological Revolution (Nueva York: Monthly Review Press, 2009), 226-29.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 269. Para Marx y Engels, cabe señalar, las fuerzas productivas se refieren a algo más que tecnología. Así, Marx insistió en que el instrumento o fuerza de producción más importante eran los propios seres humanos. Por tanto, la expansión de las fuerzas de producción significó la expansión de las habilidades y poderes productivos humanos. Véase Marx y Engels, Obras completas , vol. 6, 211; Paul A. Baran, The Longer View (Nueva York: Monthly Review Press, 1969), 59.

↩ Walt Rostow, The World Economy (Austin: University of Texas Press, 1978), 47-48, 659-62.

↩ Sobre el desarrollo humano sostenible como marco que gobierna el pensamiento de Marx y Engels, véase Paul Burkett, “ La visión de Marx del desarrollo humano sostenible ”, Monthly Review 57, no. 5 (Octubre de 2005): 34–62.

↩ Eleanor Leacock, introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado , de Frederick Engels (Nueva York: International Publishers, 1972), 245.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 4, 394, 407; Ian Angus, “ Pozos negros, alcantarillado y asesinato social ”, Monthly Review 70, no. 3 (julio-agosto de 2018): 38; John Bellamy Foster, The Return of Nature (Nueva York: Monthly Review Press, 2020), 182–95.

↩ Howard Waitzkin, The Second Sickness (Nueva York: Free Press, 1983), 71–72.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 23; Foster, El regreso de la naturaleza , 254.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 270.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 463–64.

↩ Francis Bacon, Novum Organum (Chicago: Open Court, 1994), 29, 43.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 461; Karl Marx, Grundrisse (Londres: Penguin, 1973), 409–10.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 461.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 460–61.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 330–31, 461.

↩ Ray Lankester, The Kingdom of Man (Nueva York: Henry Holt and Co., 1911), 1–4, 26, 31–33; Foster, The Return of Nature , págs. 61–64.

↩ Lankester, El reino del hombre , 31; Joseph Lester, Ray Lankester y la creación de la biología británica moderna (Oxford: Sociedad Británica de Historia de la Ciencia, 1995), 163–64.

↩ Ray Lankester, Science from an Easy Chair (Nueva York: Henry Holt and Co., 1913), 365–69.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 492. La crítica de Engels a la dialéctica de la naturaleza tiene su origen en la nota 6 al pie de página de Historia y conciencia de clase de Georg Lukács , aunque Lukács, como explicó más tarde, nunca abandonó por completo la noción de una “dialéctica meramente objetiva” y fue a promover una dialéctica tan naturalista, basada en Marx más que en Engels, en su pensamiento posterior. Sin embargo, el rechazo de la dialéctica de la naturaleza se convirtió en axiomático para el marxismo occidental a partir de la década de 1920, y se afianzó con más fuerza en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Georg Lukács, History and Class Consciousness (Cambridge, MA: MIT Press, 1971), 24, 207. Véase también Russell Jacoby, «Western Marxism», en A Dictionary of Marxist Thought., ed. Tom Bottomore (Oxford: Blackwell, 1983), págs. 523-26; Foster, El regreso de la naturaleza , 11-22. Sobre el conflicto general con Engels dentro del marxismo contemporáneo, véase Blackledge, Frederick Engels y Modern Social and Political Theory , 1–20.

↩ Como ha argumentado Roy Bhaskar, la necesidad de considerar lo intransitivo o el reino de la transfactualidad establece la distinción entre lo epistemológico y lo ontológico, en contra de la tendencia dentro de gran parte de la filosofía contemporánea, incluida la tradición filosófica marxista occidental, a promover la falacia epistemológica, característica del idealismo, en el que la ontología se subsume dentro de la epistemología. La adhesión a la falacia epistemológica haría imposible cualquier materialismo consistente o ciencia natural. Roy Bhaskar, Dialéctica: El pulso de la libertad (Londres: Verso, 1993), 397, 399-400, 405.

↩ Esto se puede ver en El concepto de naturaleza en Marx de Alfred Schmidt , publicado en 1962, el mismo año que Silent Spring de Rachel Carson . El trabajo de Schmidt, un producto de la Escuela de Frankfurt (influenciado particularmente por sus mentores Max Horkheimer y Theodor Adorno) en su mayor parte negaba la dialéctica de la naturaleza y cualquier reconciliación de la humanidad con la naturaleza en la cúspide misma del surgimiento del movimiento ambiental moderno. Alfred Schmidt, El concepto de naturaleza en Marx (Londres: Verso, 1970).

↩ Este y los seis párrafos siguientes están adaptados de Foster, The Return of Nature , 379–81.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 356.

↩ Peter T. Manicas, “Filosofía de la ciencia de Engels ”, en Engels After Marx , ed. Manfred B. Steger y Terrell Carver (University Park: Pennsylvania University Press, 1999), pág.77.

↩ Craig Dilworth, “Principios, leyes, teorías y metafísica de la ciencia”, Synthese 101, no. 2 (1994): 223–47. El principio de uniformidad (o uniformismo), más estrechamente asociado con Charles Lyell, fue desafiado por el concepto de evolución de Darwin, aunque el gradualismo de Darwin restó importancia al conflicto. Stephen Jay Gould y el paleontólogo Niles Eldredge debían desafiar el uniformismo de manera mucho más radical en su teoría del equilibrio puntuado en la década de 1980. Véase Richard York y Brett Clark, La ciencia y el humanismo de Stephen Jay Gould(Nueva York: Monthly Review Press, 2011), 28, 40–42. La noción tradicional de perpetuación de la sustancia fue desafiada en la época de Engels por el desarrollo del concepto de energía en la física. En relación con estos dos principios ontológicos y el principio de causalidad, donde abordó el complejo intercambio de causa y efecto, las “leyes” dialécticas o principios ontológicos de Engels no solo capturaron los cambios revolucionarios que estaban ocurriendo en la ciencia de su época, sino en varias formas prefiguraron descubrimientos posteriores. Sobre la concepción de la causalidad de Engels, véase Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 510.

↩ D. Bernal, Engels and Science (Londres: Labor Monthly Pamphlets, 1936), 1–2.

↩ Bernal, Engels y la ciencia , 5.

↩ Bernal, Engels and Science , 5–7; Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 359 (la traducción sigue a Bernal).

↩ Hyman Levy, A Philosophy for a Modern Man (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1938), 30–32, 117, 227–28.

↩ Este párrafo fue escrito por Fred Magdoff. Véase también Fred Magdoff y Chris Williams, Creating an Ecological Society (Nueva York: Monthly Review Press, 2017), 215.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 326, 507; E. Ray Lankester, “Limulus an Arachnid”, Quarterly Journal of Microscopical Science 2 (1881): 504–48, 609–49; Foster, El regreso de la naturaleza, 56, 249.

↩ Bernal, Engels y la ciencia , 7-8, JD Bernal, “Materialismo dialéctico”, en Aspectos del materialismo dialéctico , por Hyman Levy et al. (Londres: Watts and Co., 1934), 107–8.

↩ Bernal, Engels y Science , 7; Foster, El regreso de la naturaleza , 242.

↩ Bernal, Engels y Science , 7; Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 14.

↩ Las tres leyes informales de la dialéctica de Engels pueden considerarse relacionadas con la emergencia, en particular la primera y la tercera. La tercera ley informal de Engels, la negación de la negación, como argumentó Roy Bhaskar en Dialectics: Pulse of Freedom , “plantea el problema de las ausencias ausentes y la reafirmación de elementos de la realidad perdidos o negados. Bernal desarrolló un análisis de la negación de la negación en términos del rol de los residuos que resurgen y transforman relaciones a través de complejos procesos evolutivos ”. Roy Bhaskar, Dialéctica: El pulso de la libertad (Londres: Verso, 1993), 150–52, 377–78; Bernal, “Materialismo dialéctico”, 103–4.

↩ Fred Magdoff redactó casi en su totalidad este párrafo y el siguiente.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 126.

↩ Bernal, Engels and Science , 8–10; Friedrich Engels, Ludwig Feuerbach and the Outcome of Classical German Philosophy (Nueva York: International Publishers, 1941), 65–69.

↩ Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, Order Out of Chaos (Nueva York: Bantam, 1984), 252–53.

↩ Bernal, Engels y la ciencia , 4.

↩ Bernal, “Materialismo dialéctico”, 90, 102, 107, 112-17.

↩ Bernal, Engels and Science , 10–12. Con respecto a Engels sobre los orígenes de la vida, Richard Levins y Richard Lewontin escribieron que “el materialismo dialéctico se ha centrado [necesariamente] principalmente en algunos aspectos seleccionados de la realidad. En ocasiones hemos enfatizado la materialidad de la vida frente al vitalismo, como cuando Engels dijo que la vida era el movimiento de ‘cuerpos albuminosos’ (es decir, proteínas; ahora podríamos decir macromoléculas). Esto parece estar en contradicción con nuestro rechazo del reduccionismo molecular, pero simplemente refleja diferentes momentos en un debate en curso donde los principales adversarios fueron primero el énfasis vitalista en la discontinuidad entre los reinos inorgánico y viviente, y luego el borrado reduccionista de los saltos reales. de niveles «. Richard Lewontin y Richard Levins,Biology Under the Influence (Nueva York: Monthly Review Press, 2007), 103.

↩ Bernal, Engels and Science , 13–14.

↩ D. Bernal, The Freedom of Necessity (Londres: Routledge y Kegan Paul, 1949), 362.

↩ Bernal, The Freedom of Necessity , 364–65.

↩ Joseph Needham, Time, the Refreshing River (Londres: George Allen y Unwin, 1943), 214–15; Engels, Ludwig Feuerbach , 12.

↩ Needham, Time, the Refreshing River , 214–15; Marx y Engels, Obras completas , vol. 46, 411.

↩ BS Haldane, La filosofía y las ciencias marxistas (Nueva York: Random House, 1939), 199–200; Foster, El regreso de la naturaleza , pág. 391.

↩ Richard Levins y Richard Lewontin, El biólogo dialéctico (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1985).

↩ Stephen Jay Gould, An Urchin in the Storm (Nueva York: WW Norton, 1987), 111–12.

↩ Needham, Time, the Refreshing River , 14–15. Engels escribió: «Es precisamente la alteración de la naturaleza por los hombres, no únicamente la naturaleza como tal, la base más esencial e inmediata del pensamiento humano». Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 511.

↩ Véase John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York, The Ecological Rift (Nueva York: Monthly Review Press, 2010), 13–18; Ian Angus, Facing the Anthropocene (Nueva York: Monthly Review Press, 2016); Clive Hamilton, Tierra desafiante (Cambridge: Polity, 2017).

↩ Lester, Ray Lankester , 164.

↩ John Bellamy Foster, “El capitalismo y la acumulación de catástrofes”, 1–2, 15–16. Foster, The Return of Nature , 64, 286–87.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 516.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 46, 411.

↩ Frederick Engels, The Housing Question (Moscú: Progress Publishers, 1975), 92.

↩ Sobre el enfoque de Engels a la termodinámica, véase John Bellamy Foster y Paul Burkett, Marx and the Earth (Chicago: Haymarket, 2016), 137-203.

↩ Sobre Marx y Engels sobre la degradación ecológica y el exterminio en la Irlanda colonial, véase John Bellamy Foster y Brett Clark, The Robbery of Nature (Nueva York: Monthly Review Press, 2020), 64–77.

↩ Engels dejó en claro que la regulación racional de la relación humana con la naturaleza, y por tanto una aplicación racional de la ciencia, sólo era posible con «una revolución completa en nuestro modo de producción hasta ahora existente». Marx y Engels, Obras completas , vol. 25, 462. Sobre la alienación de la ciencia bajo el capitalismo, véase István Mészáros, Marx’s Theory of Alienation (Londres: Merlin, 1975), 101-2. El papel de la ciencia bajo el capitalismo se aclara aún más en la noción de Richard Levins de la «naturaleza dual de la ciencia». Richard Levins, “Diez propuestas sobre ciencia y anticciencia”, Social Text 46–47 (1996): 103–4. La incontrolabilidad del capital se teoriza en István Mészáros, Beyond Capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1995), 713.

↩ Karl Marx, Sobre la Primera Internacional , ed. Saul Padover (Nueva York: McGraw-Hill, 1973), 10.

↩ Véase Foster, The Return of Nature , 197–204.

↩ John Bellamy Foster e Istvan Suwandi, “ COVID-19 y el capitalismo catastrófico ”, Monthly Review 72, no. 2 (junio de 2020): 3–4.

↩ Marx y Engels, Obras completas , vol. 2, 95-101, 497; vol. 4, 528. La admiración de Engels por Shelley lo llevó a intentar traducir Queen Mab , junto con The Sensitive Plant , al alemán. Véase John Green, Engels: A Revolutionary Life (Londres: Artery, 2008) 28–29, 59. Para un tratamiento fascinante de la poesía y la política revolucionarias de Shelley, véase Annette Rubinstein, The Great Tradition in English Literature (Nueva York: Monthly Review Press , 1953), 516–64.

↩ Percy Bysshe Shelley, The Complete Poetical Works (Oxford: Oxford University Press, 1914), 528.

↩ Shelley, Complete Poetical Works , 773. Marx describió a Shelley como «esencialmente un revolucionario», una opinión que compartía Engels. Edward Aveling y Eleanor Marx Aveling, Shelley’s Socialism (Londres: The Journeyman, 1975), 4.

*El autor desea agradecer a Fred Magdoff por su ayuda en varios puntos de este artículo.