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jueves, 16 de abril de 2026

¡Cuba no se rinde! ¡Aquí no se rinde nadie!

 Algunas ideas pronunciadas por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso de hoy en la esquina de 23 y 12, en recordación a los 65 años de la proclamación del carácter socialista de la Revolución




Algunas ideas pronunciadas por el Primer Secretario del Comité central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso de hoy en la esquina de 23 y 12, en recordación a los 65 años de la proclamación del carácter socialista de la Revolución.

-Hace 65 año, mujeres y hombres que eran tanto o más jóvenes que todos los que hoy llenamos estas calles, posiblemente muchas abuelas, abuelo, madres o padres de algunos de nosotros se reunieron aquí, para escribir un capítulo realmente épico del mundo contemporáneo.

Ese día cambió la historia y no solo para Cuba. Con una invasión al borde de nuestras costas sin certeza aun de por dónde desembarcarían, pero conscientes de que detrás de los invasores, estaba el respaldo total del poderoso Gobierno de los Estados Unidos, la voz del Comandante en jefe, Fidel Castro Ruz, casi rota, por el esfuerzo de horas de insomnio y tensión, se alzó por encima de la multitud que desbordaba esta esquina histórica, para declarar que éramos lo que seguimos siendo: ¡una Revolución Socialista, en las propias narices del imperio.

Esa declaración es trascendental en la historia de Cuba, al marcar el rumbo definitivo del proceso revolucionario, iniciado por el triunfo de 1959.

-El pueblo cubano marchó de aquí para el combate y del combate a la victoria. Una nación pequeña y recién salida de la guerra le propinaría, en menos de 72 horas, la primera gran derrota del imperialismo en América.

- Llegaría tan lejos esta Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes, que un niño limpiabotas en el capitalismo se convertiría en el primer cosmonauta de Latinoamérica. Que jóvenes de África y de todo el Tercer Mundo se harían profesionales en escuelas cubanas. Que compartiríamos la sangre y la suerte con los odiados y los vilipendiados de siempre. Y derrotamos el apartheid y el analfabetismo y a las enfermedades curables en otras partes del mundo a las que llevaríamos médicos y no bombas, maestros y no bombas. Eso es Socialismo.

- Mientras otros privatizaron hasta los cementerios y los parques, creyendo ciegamente en el cuento del mercado como regente omnipotente de una riqueza que jamás se dio, este país levantó una obra monumental con la ciencia y el potencial laboral y científico humano formado en la Revolución y con el heroísmo y la resistencia creativa del pueblo cubano.

Y nuestro ejército de pueblo se fue sembrar y a construir, a demostrar, como dijo Raúl, ¡Sí se puede!, siempre se puede, y pudimos. ¡Eso es Socialismo!

- Cada bomba silenciosa que cayó sobre los proyectos de desarrollo ha dejado una herida sobre la sociedad cubana, una muy dolorosa ha sido la migración de prometedores jóvenes, educados gratuitamente en nuestras escuelas y universidades, a los que el capitalismo les compra capacidad y talento en el que no invirtieron, mientras acusan a la sociedad que los formó, de no garantizarles lo que el mercado depredador les ofrece. La verdad sea dicha, ese potencial humano que impresiona y gana espacio y relevancia en cualquier país al que llega lo formó el socialismo. Solo el socialismo convirtió a los hijos de obreros y campesino en profesionales de primera línea.

- Para esconder el carácter genocida y multidimensional del bloqueo de seis décadas, que asfixia a todo el pueblo y solo puede llamarse embargo en los papeles de quienes lo aplican, se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica, Cuba como Estado fallido.

- También son visibles los errores propios en este proceso de construcción social, con características peculiares y muy cubanas en el que nos empeñamos a contracorriente sorteando infinitos obstáculos.

Pero mientras se mantenga el bloqueo como dogas apretado al cuello de la economía, nadie podrá negar, y lo repito, nadie podrá negar su culpa absoluta en dolor de las familias cubanas. El principal causante de nuestros problemas es el bloqueo genocida del Gobierno de Estados Unidos contra nuestro pueblo.

-Contra todas las experiencias socialistas se han levantado brutales agresiones y bloqueos y aun así será imposible negar todo lo que aportaron en equilibrio y bienestar a la humanidad.

- El Socialismo es la única garantía de justicia social, el único camino a la emancipación real de todas las personas y en nuestro caso ha sido y es, además, la posibilidad real de dar respuesta colectiva al castigo colectivo que se nos ha venido imponiendo en todos estos años.

-Cuba no es un Estado fallido, Cuba es un Estado cercado, Cuba es un estado enfrentado a una agresión multidimensional, guerra económica, bloqueo recrudecido y bloqueo energético, Cuba es un Estado amenazado que no se rinde. Y a pesar de todo, y gracias al socialismo, cuba es un Estado que resiste, crea, y no lo duden, un Estado que vencerá.

- Lo dejó dicho Fidel y cito: «En Girón se proclamó el carácter socialista de nuestra Revolución, en Girón prácticamente se forjó nuestro Partido», por eso consideramos el 16 de abril como fecha de fundación del Partido, el partido de la unidad, el partido de la nación cubana, el Partido de la organización y la conducción de los esfuerzos de todos hacia el bien de todos.

- Son tantas las naciones y los procesos amenazados y agredidos a lo largo de estos años que, a pesar del derroche tecnológico, militar y mediático, que lanzan a diestra y siniestra, una ola de solidaridad con Cuba se sigue levantando, como evidencia del aislamiento de la política imperial, que busca rendirnos por asfixia.

-Desde esta histórica tribuna, donde todavía resuenan las palabras de Fidel convocando al pueblo a buscar su sitio para el combate por venir, y donde hoy rendimos un merecido tributo y homenaje a los héroes y los mártires de aquel día en que la Patria vistió decidida el uniforme miliciano, convocamos a un movimiento nacional a internacional de solidaridad, que lleve a cada rincón del planeta la verdad de Cuba, el sufrimiento del pueblo por acciones del bloqueo, y guerra económicamente multidimensional, agravada por el bloqueo energético, lo que califica de genocidio por los niveles extremos de privaciones a los que estamos sometidos todas las cubanas y todos los cubanos.

- Compatriotas, el momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez como en aquel 16 de abril de 1961 a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas, la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y si fuera inevitable, ganarla.

- Tenemos la fe en la victoria que nos inculcó Fidel, creemos en el diálogo y en poder extraordinario de la paz, para sostener la vida en el planeta. La historia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos ha demostrado que es posible lograrlo. Es preciso pensar en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones, cuando hay tanto que podemos hacer juntos.

- Al comandante en jefe Fidel Castro Ruz, cuyo centenario celebramos este 2026, rendimos el mayor homenaje en este 65 aniversario, de la gran epopeya. Fidel no solo dirigió la batalla de Playa Girón, ¡Fidel fue y es Girón! Fidel es esa convicción de que un pueblo unido puede derrotar a un imperio.

- Resistir los embates de las invasiones cotidianas es la ética que escribimos hoy, el mejor legado a los caídos, a los que ofrendaron sus vidas en aquel abril de 1961 por la independencia y por el socialismo.

Mientras haya una mujer y un hombre dispuesto a dar la vida por la Revolución estaremos venciendo.

-El carácter socialista de nuestra Revolución no es una frase del pasado, es el escudo del presente y la garantía del futuro. Girón es hoy es siempre. ¡Cuba no se rinde! ¡Aquí no se rinde nadie! Aquí lucharemos, aquí, como dice la canción, fuego vamos a dar.

Cómo Estados Unidos está perdiendo el mundo

 

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Una grabación del vídeo en directo de Paul Krugman y Heather Cox Richardson.

15 de abril

Transcripción

HCR: Hola a todos, desde Bonita Springs, Florida, Elgin, Illinois, Portland, Oregón, Seattle, Washington y Fairbanks, Alaska. Vaya, debe estar precioso allá arriba ahora mismo. Terranova, Canadá, Oak Park, Illinois. Todavía no tenemos un duplicado de Plano, Texas. Luego tenemos, creo que tenemos, Oak Park, Illinois. Eso son dos Illinois.

Tenemos Cuyahoga Falls, Ohio, Viena, Austria. ¿Dónde está nuestro Facebook? de Albuquerque, Nuevo México, Dublín, Ohio. Y Kristen está aquí desde Facebook. Así que bienvenidos a todos. Y aquí, el Dr. Krugman y yo vamos de nuevo con Lunch Money. Hola, Paul, ¿cómo estás?

PK: Hola, estoy bien. ¿Cómo estás?

HCR: Estoy bien. Por fin tenemos primavera aquí, lo cual es increíble.

PK: Esta tarde alcanzaremos los 86 en Nueva York.

HCR: Oh, puedo estar allí en unas tres horas. No vamos a llegar a los 60.

PK: Sí, estoy aquí desde la hermosa ciudad de Nueva York, prácticamente al otro lado de la calle del Empire State Building. Esta es mi oficina académica.

HCR: Oh, qué bien. Qué bien. Estoy justo enfrente de unos árboles. Mira, el mundo está cambiando tan rápido que es difícil asimilarlo. Y una de las cosas que me llamó la atención esta semana fue hasta qué punto nos estamos centrando en la pérdida del poder blando. Estamos viendo la pérdida de, ya sabes, la idea del dominio militar estadounidense. Esa es otra cuestión. Pero me interesa mucho lo que significa para la economía estadounidense haber dado un giro tan drástico, alejándose del dominio mundial.

Y lo que me hizo pensar fue que el otro día hice una entrevista con Vanessa Williamson de la Brookings Institution sobre impuestos, ¿sabes? Y ella dijo de forma muy casual: bueno, ya sabes, tenemos esto en economía llamado la maldición de los recursos, donde si tienes un país que depende de un recurso fácilmente accesible como el oro o el petróleo o lo que sea, significa que realmente no tienen que prestar atención a la gente, porque simplemente pueden extraerlo de la tierra.

Y ella dijo: «Siempre he pensado que tal vez la maldición de los recursos de Estados Unidos radicaba en el hecho de que éramos la moneda de reserva mundial. Así que podíamos pedir prestado todo el dinero que quisiéramos a precios muy bajos. Pero eso está cambiando». Y lo dijo así sin más. Y pensé: «¡Dios mío!, nunca lo había pensado de esa manera». Y pensé en venir a decirte: «No sé si tenía razón. No sé si esto tiene algún sentido, pero ¿qué estamos viendo en términos de economía con la extraordinaria inestabilidad de Estados Unidos en el escenario mundial en este momento?».

PK: Bien, permítanme comenzar diciendo que una maldición de recursos que tenemos en Estados Unidos es una maldición de recursos real. Probablemente no rechazaríamos las energías renovables ni la electrotecnología si no tuviéramos todo este petróleo y gas. En cierto modo, nuestra política está contaminada por el poder de nuestra propia industria de combustibles fósiles. Y eso, de hecho, probablemente esté resultando en una desventaja económica. Así que, simplemente, no somos tan diferentes de los países que tienen recursos minerales que terminan siendo negativos, no positivos para ellos.

Sobre el dólar: Debo decir que es uno de esos temas en los que quienes más lo han estudiado tienden a pensar que el papel especial del dólar es de suma importancia. Y son quienes no lo han estudiado los que tienden a pensar que debe ser tremendamente importante.

Bien, el dólar es la moneda dominante en los negocios internacionales. Si alguien en Brasil quiere hacer negocios con alguien en Malasia, las transacciones se facturarán en dólares. Las deudas se contraerán en dólares. Y esos usos privados del dólar son más importantes que las reservas oficiales, aunque estas también influyen.

HCR: ¿Puedo interrumpirte un momento? Y para que realicen ese intercambio, tiene que pasar por el sistema SWIFT, ¿verdad? Probablemente sí. ¿Puedes explicar todo esto?

Sí. Existe un mercado interbancario. Si quieres cambiar reales brasileños por ringgits malasios, los bancos que realizan la transacción son los que se encargan de ello. Todos los mercados interbancarios operan con dólares. No existe un mercado donde puedas cambiar directamente moneda brasileña por moneda malasia. Los bancos venden una por dólares y luego usan dólares para comprar la otra.

El mercado interbancario se realiza principalmente a través de SWIFT, cuyo acrónimo he olvidado, pero en fin, es el sistema de liquidación electrónica con sede en Bélgica, que, curiosamente, responde en la práctica ante Estados Unidos. Existen maneras de evitarlo, pero es, con diferencia, la forma más conveniente de realizar estas transacciones. Y el papel del dólar otorga mucho poder al gobierno estadounidense.

Todo lo que pasa por SWIFT se revela a la Agencia de Seguridad Nacional. Estados Unidos puede vetar transacciones. Dado que prácticamente todo el mundo necesita una cuenta en un banco estadounidense para realizar cualquier negocio en cualquier parte del mundo, el gobierno estadounidense puede bloquear las transacciones. Por lo tanto, se trata de una herramienta de poder extremadamente poderosa. De hecho, les recomiendo un libro de mis amigos Henry Farrell y Abe Newman, titulado Underground Empire, que trata precisamente sobre estos canales de poder invisibles, y el tema de las divisas es una parte fundamental.

Existen maneras de sortearlo. Estados Unidos ha intentado embargar las transacciones iraníes durante muchos años, y los iraníes cuentan con soluciones alternativas costosas y poco prácticas, pero existen. El yuan chino no ha tenido un impacto significativo como moneda internacional, pero se realizan transacciones que implican el uso del sistema bancario chino para eludir el bloqueo estadounidense. Sin embargo, Estados Unidos sigue ejerciendo una gran influencia.

Bueno, esto es realmente importante.

Ahora bien, algunos piensan que el dólar está a punto de colapsar, que la gente dejará de usarlo. Sí, si estamos lo suficientemente locos, podemos lograrlo, pero es realmente difícil.

Creo que me estoy desviando un poco del tema, pero bueno, el mejor ensayo que he visto sobre esto —el mejor trabajo que he leído, aunque solo sea un ensayo, sin matemáticas ni diagramas— trataba sobre el dólar. Era un artículo antiguo de mi difunto profesor, Charlie Kindleberger, titulado «La política del dinero internacional y el lenguaje internacional», en el que decía que el papel del dólar en la economía mundial es como el del inglés. Todo el mundo que necesita comunicarse lo hace en inglés, porque todo el mundo lo hace. Todo el mundo usa dólares porque todo el mundo lo hace. Y eso es realmente muy difícil de cambiar.

Aunque la política estadounidense sea descabellada, cambiarla requerirá un gran esfuerzo. Piensen en lo que implicaría empezar a hacer negocios internacionales en mandarín. Eso no sucederá de la noche a la mañana.

Lo siento, me estoy extendiendo demasiado. No te he dejado decir ni una palabra.

HCR: No, no, no. Esto es genial.

¿Significa todo esto que Estados Unidos puede endeudarse sin límite?

PK: Bueno, en primer lugar, no somos el único país que puede endeudarse mucho. Resulta que, si se analiza la capacidad de acumular grandes déficits comerciales año tras año, Estados Unidos lo ha hecho, pero también Australia. Y también Gran Bretaña.

Así que, en realidad, Estados Unidos no tiene una capacidad única para endeudarse. Somos impresionantes en nuestra capacidad para obtener préstamos en dólares. No es que obtengamos préstamos gratis, sino que los prestatarios estadounidenses —el gobierno, pero también las corporaciones— emiten deuda pagadera en dólares, lo que le otorga a Estados Unidos cierta autonomía. Si el dólar se desploma en los mercados mundiales, también lo hacen nuestras deudas. Por lo tanto, estamos protegidos de esa preocupación en particular. Pero no es algo único. No somos los únicos capaces de incurrir en grandes déficits.

Ya sea que consigamos préstamos más baratos o más, sea cual sea el efecto, no es lo suficientemente significativo como para que la señal prevalezca sobre el ruido. Uno intenta averiguar si Estados Unidos puede obtener préstamos más baratos que Gran Bretaña o Japón. Quizás, pero no se refleja claramente en los datos. No es algo abrumador.

En resumen, no creo que la teoría de la maldición de los recursos naturales en relación con el dólar sea especialmente convincente. Diría que el papel de los servicios financieros sí se ajusta a esta teoría, aunque su impacto es mucho mayor en Gran Bretaña que en Estados Unidos. Es decir, Gran Bretaña sufre enormemente, todo en Gran Bretaña, excepto Londres, sufre las consecuencias del papel de la City de Londres en las finanzas internacionales, mientras que Estados Unidos las sufre en menor medida.

Pero creo que es más bien una cuestión psicológica, una sensación de impunidad que Estados Unidos suele tener debido al papel del dólar. Nadie piensa jamás en una crisis financiera estadounidense y en la intervención del FMI. Y quizás deberíamos.

HCR: Así que ese fue solo un punto de partida porque lo que hizo, independientemente de si era algo que debería quitarme el sueño, fue que realmente me hizo pensar en, ya sabes, miro la política de dónde estamos y miro el poder blando y miro las normas culturales y demás. Y ciertamente miro partes individuales del hecho, por ejemplo, que el petróleo se está volviendo muy caro y por lo tanto vamos a ver inflación, más inflación de la que ya estamos viendo y demás. Pero a un nivel cósmico, ya sabes, a un nivel realmente grande, ¿qué significa para la inestabilidad que estamos viendo que proviene de la administración Trump? Y puedes definir eso como quieras. ¿Qué significa eso para el pueblo estadounidense? Quiero decir, literalmente, ni siquiera sé por dónde empezar con eso. ¿No significa nada? No puedo imaginarlo.

¿Significa simplemente inflación? Usted sugirió que no significa que debamos preocuparnos por no poder obtener préstamos. ¿Qué significa entonces?

PK: Bien. Entonces, Estados Unidos es, menos que casi cualquier otro país, una nación comercial. Dependemos menos de los empleos relacionados con las exportaciones que cualquier otro país. Pero eso no significa que no dependamos de ellos. De hecho, dependemos bastante. Y he estado pensando mucho en esto. Es decir, Estados Unidos ha dejado muy claro que no somos confiables. No somos gente seria. No se puede confiar en que Estados Unidos se comporte bien. No se puede confiar en que Estados Unidos cumpla sus promesas. No se puede confiar en que Estados Unidos actúe racionalmente. Lamento decirlo, pero así están las cosas ahora mismo.

Esto tiene que tener efectos negativos. Hay aspectos mecánicos, casi rudimentarios, en los que la gente no piensa. Nunca lo había analizado, pero ¿cuánto depende la economía exportadora estadounidense de la venta de armas? Simplemente de la venta de equipo militar.

Resulta que más del 10% de nuestras exportaciones son equipos militares. Yo mismo no tenía ni idea, y debería saberlo. Y Mark Carney, Primer Ministro de Canadá, acaba de decir que ya no gastaremos 70 centavos de cada dólar destinado a defensa en Estados Unidos, ¿verdad? Y en todo el mundo, los gobiernos deben estar pensando en eso. ¿Deberían sus próximos aviones de combate, sus próximos sistemas antiaéreos, ser estadounidenses? En parte porque Estados Unidos no es fiable, en parte porque resulta que quizás la tecnología militar estadounidense no sea tan superior como creíamos, dados los acontecimientos de las últimas seis semanas.

Eso significa que probablemente millones de empleos en Estados Unidos están directa o indirectamente vinculados al mundo, que dependía de nuestras armas, algo que probablemente ya no ocurrirá en la misma medida.

PK: Así que estoy aquí sentado en mi despacho académico. Una de las mayores exportaciones de Estados Unidos es la educación superior.

HCR: Sí.

PK: Exacto. Recibimos muchos estudiantes extranjeros. Justo esta mañana, aunque parezca mentira, el alcalde Mamdani estuvo aquí para un evento. Estábamos hablando de cómo los estudiantes extranjeros, que son muy numerosos aquí en CUNY, pero en todo el sistema educativo estadounidense, ya no vienen. Estamos sufriendo un duro golpe. Y si crees que se trata solo de lo académico, incluso si no te dedicas a la docencia, hay muchos puestos de trabajo, oportunidades laborales, y también nuestra base científica, que en última instancia depende de los estudiantes extranjeros.

Además, esta mañana han surgido algunos informes que indican que los hoteles están bajando drásticamente los precios. Esperaban poder alquilar muchas habitaciones para el Mundial, pero el mundo no va a venir a este Mundial porque se celebra en la América de Trump.

En resumen: la economía estadounidense es tan grande que, incluso teniendo todo esto en cuenta, es muy improbable que se le reste siquiera un 1% al PIB de Estados Unidos.

Pero el 1% del PIB estadounidense son 300 mil millones de dólares al año. Así que, en definitiva, todo esto es bastante importante.

HCR: Quiero dejar claro que la gente lo entiende. Cuando los estudiantes extranjeros vienen a Estados Unidos, pagan la matrícula completa. Los estudiantes estadounidenses suelen obtener descuentos mediante becas, reducciones de matrícula, etc., pagan bastante menos que los estudiantes extranjeros. Por eso, la educación superior, y a veces también las escuelas preparatorias, se han centrado cada vez más en atraer estudiantes extranjeros para poder subsistir. Así que ahora mismo se ve en muchas universidades no solo recortes por parte de la administración, sino también la pérdida de estos estudiantes extranjeros, de los que dependía gran parte de la matrícula.

Existe una verdadera crisis en la educación superior. Mucha gente no entiende que no se trata solo de atraer a muchos talentos intelectuales de calidad, sino también de dinero.

PK: Así es. La educación es un negocio, entre otras cosas. Es mucho dinero. Además, existen efectos sinérgicos. Por ejemplo, los estudiantes extranjeros... No se trata solo de que paguen la matrícula completa y los nacionales no. También influye el hecho de tener más estudiantes.

Así pues, podemos mantener el tamaño del sistema educativo estadounidense en parte gracias a los estudiantes extranjeros. Los estudiantes de posgrado también constituyen una parte importante de la fuerza laboral para la investigación en Estados Unidos. Por lo tanto, todo ello es fundamental.

Ahora bien, también están los turistas extranjeros. De nuevo, Carney, creo que en ese mismo discurso donde habló sobre los fondos para defensa, empezó con una broma: "¿Alguien ha bebido bourbon últimamente?". Y, por supuesto, en Canadá, básicamente no, y tampoco vienen como turistas. Así que convertirse en un paria global, que es lo que hemos estado haciendo, es malo para los negocios. Hay cosas peores que ser malo para los negocios, pero también lo es.

HCR: Bueno, ¿y qué hay del largo plazo? Porque usted habla de un crecimiento más lento. Habla de una economía más estancada. Pero, como sabe, veo que la administración Trump está intentando, básicamente, hacernos retroceder a la dependencia del siglo XIX de tecnologías antiguas, incluyendo la petroquímica y los combustibles fósiles.

Y al ver a China y al resto del mundo avanzando hacia nuevas tecnologías… Tengo una hermana que es bióloga marina en otro país, y lleva años diciéndonos que si Estados Unidos no se pone las pilas, la próxima generación de electrodomésticos, tecnologías y energía estará ligada a Asia y no a Estados Unidos. Biden y su equipo parecían ser conscientes de esto y trabajaron desesperadamente con la Ley de Reducción de la Inflación, entre otras cosas, para intentar que Estados Unidos se pusiera al día, y con la Ley de Chips y Ciencia para competir con China y recuperar el control de ese futuro. Y veo cómo lo estamos desperdiciando y pienso: ¿Cómo será esto en términos de empleos, tecnología, producción de energía, etc., en el futuro? ¿Cuánto tiempo más tendremos que lidiar con este problema? ¿Es reversible?

PK: Bien. Algunos amigos míos que trabajan en el sector del futuro energético dicen que, en este momento, Estados Unidos y China ofrecen al mundo dos visiones distintas de cómo será el futuro energético. China, aunque todavía queman mucho carbón (ojalá lo eliminaran pronto), básicamente dice que el futuro está en la energía eólica, solar, las baterías y los coches eléctricos; compren nuestra tecnología y podrán entrar en ese maravilloso mundo. Estados Unidos dice: No, nada de eso. Es malo. Los molinos de viento matan pájaros o algo así.

En fin, lo que decimos es que rechacen esa visión del futuro. Lo que necesitamos son hidrocarburos, volver al petróleo y al gas. Y, por cierto, tenemos mucho petróleo y gas gracias a la fracturación hidráulica, y podemos suministrarles. Pueden comprar petróleo de Estados Unidos, pueden obtener gas natural licuado de Estados Unidos, y ese es el camino que deberían seguir.

Ahora bien, probablemente esa era una propuesta perdedora desde el principio, porque la realidad es que, en este momento, las tecnologías de energía limpia se están volviendo mucho más baratas, incluso dejando de lado todos los problemas ambientales y demás.

Cada vez son más baratos. Pero, en cualquier caso, ¿confiarías ahora en Estados Unidos como proveedor de GNL? Quién sabe si Trump o el próximo presidente estadounidense de su calibre decidirá que no somos amigos y te cortará el suministro. Antes éramos el país que, digan lo que digan, Estados Unidos cumplía sus promesas. Y ya no somos ese país. No somos fiables. Es lamentable, pero creo que es cierto que la gente considera a China un actor más fiable y racional que Estados Unidos, y esto influye directamente en esa decisión.

Y se puede ver que está ocurriendo de forma abrumadora. El mundo no se apresura a instalar nuevas centrales eléctricas de gas. Se apresura a instalar paneles solares, de los cuales el 80% se fabrican en China. Así que eso es malo, aunque un mundo en el que China produzca los equipos que nos permiten a todos tener energía abundante no es tan terrible, pero aun así significa que Estados Unidos está perdiendo esa oportunidad. Pero también me preocupa que Estados Unidos se niegue a usar esta tecnología. Así que seremos, en cierto sentido, el último país que todavía tenga coches de combustión interna y centrales eléctricas de combustibles fósiles cuando el resto del mundo haya avanzado hacia una tecnología mejor, más limpia y más barata.

HCR: Bueno, el precio de la gasolina sin duda está haciendo que mucha gente que adoraba sus grandes camiones se lo replantee aquí, aunque como usted mismo ha señalado, la renovación de la flota tarda unos 10 años.

PK: Sí, esa es una de esas pequeñas cosas sorprendentes que desconocía. Llevo un tiempo en esto y recuerdo cuando decíamos que los coches duraban nueve años. Ahora duran catorce. Y eso se debe en parte a que Detroit, las grandes compañías automovilísticas, decidieron no vender coches asequibles, sino centrarse en los SUV y los vehículos de lujo. Y entonces la gente con menos recursos recurría a los coches de segunda mano. Por eso, renovamos nuestra flota de coches muy, muy rara vez. Y eso significa que si no empezamos a avanzar hacia el futuro, nos quedaremos estancados.

Y claro, los automóviles son la parte visible. Pero se trata de gran parte de nuestra infraestructura que, como saben, no estamos construyendo mucho en este país. Y eso significa, entre otras cosas, que estamos estancados con sistemas energéticos e industriales obsoletos. Y estamos construyendo ese legado ahora mismo. Y no es el correcto.

HCR: Bien, le voy a preguntar esto, es solo una observación. Si no quiere responder, lo entiendo perfectamente. Pero es difícil ignorar que los países donde Trump ha ejercido su poder son aquellos que controlan grandes cantidades de petróleo, como Irán y Venezuela. Y, por supuesto, trabaja muy de cerca con Vladimir Putin, cuyo dinero depende del petróleo y de su venta a nivel internacional. ¿Cree que esto influye en los lugares que Trump intenta controlar?

¿O soy yo la que lleva un sombrero de papel de aluminio aquí en mi estudio en Maine?

PK : No hay que descartar ese tipo de pensamiento, pero creo que, en cierto modo, se le está atribuyendo demasiado cálculo y racionalidad.

HCR : Eso es justo.

PK : Si Trump estuviera intentando apoderarse del petróleo de Irán, sería una locura. A veces habla como si pudiéramos entrar y tomar el petróleo, y es como, ya sabes, 20 millones de barriles al día es la cantidad que fluye por el estrecho de Ormuz. No se puede tomar eso así como así, ¿verdad? ¿Y de verdad crees que podemos ocupar Irán? Ahora, la verdad es que es gracioso. Supongo que tengo que reconocerle algo de mérito. Venezuela ha resultado ser menos desastrosa de lo que esperaba porque es un régimen completamente corrupto, y Trump básicamente ha podido deshacerse del viejo capo e instalar a uno nuevo que es igual de malo que el anterior, pero le da una parte.

HCR : De eso se trataba Irán.

PK: Eso es lo que pensaban que iba a pasar en Irán, y la actual administración de Estados Unidos se sorprende constantemente al descubrir que otros países son reales, que tienen su propia ideología y nacionalismo. Así que eso no va a suceder.

En realidad, creo que los canales aquí son generalmente más sutiles.

No es que Trump, Hegseth y los ejecutivos de las principales petroleras se hayan reunido para planear esto y apoderarse del petróleo. Pero siempre ha estado claro que el actual gobierno estadounidense se siente mucho más cómodo con los oligarcas de los estados petroleros, ya sea Vladimir Putin o Mohammed bin Salman, que son más de su agrado que, bueno, básicamente los trabajadores estadounidenses, y que, creo, más por instinto que por cálculo, tienden a seguir políticas que les son favorables.

Una de las muchas teorías conspirativas es que toda esta guerra se trataba de subir el precio del petróleo para ayudar a Putin. Bueno, no creo que fuera así; creo que ha sido una consecuencia, pero no creo que se haya calculado cuidadosamente para lograrlo.

HCR: Sí. Sí. Me temo que estoy de acuerdo contigo en eso. Así que aquí tienes otra pregunta. Este ha sido un tema recurrente en Estados Unidos. El intento de desvincularnos de los combustibles fósiles y trabajar con energías renovables, que, como dices, ahora son más baratas que los combustibles fósiles. Y me encantaría que lo explicaras con más detalle. Pero entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Qué pueden hacer los consumidores estadounidenses comunes para decirle al gobierno o al país que no queremos quedarnos atrás? Solo puedo pensar en el derrame de petróleo de Spindle Top, que fue, ya sabes, increíble en su momento. Pero también fue hace más de 100 años, comparado con hacia dónde podríamos ir.

Entonces, ¿por qué es barato? ¿A qué te refieres con que es barato? Las energías renovables son más baratas que los combustibles fósiles en este momento.

PK: Bueno, literalmente, quiero decir, existe algo llamado costo nivelado, que es básicamente una estimación de cuánto costará generar electricidad durante la vida útil de una central eléctrica o instalación eléctrica. Y el costo nivelado para la energía solar y eólica está claramente muy por debajo de las centrales eléctricas de carbón y está más o menos a la par o incluso por debajo de las centrales eléctricas de gas natural. Entonces, si usted es una compañía eléctrica que está tomando una decisión ahora sobre si construir otra central eléctrica de turbina de gas o construir un parque solar o un parque eólico, bueno, en este momento, solo en términos de dinero, probablemente optaría por las energías renovables, optaría por la energía solar o eólica.

Antes teníamos un problema crítico: el sol no siempre brilla y el viento no siempre sopla. Pero también se han producido avances espectaculares en baterías. La tecnología de baterías se ha vuelto más eficaz y muchísimo más barata. Y todo lo relacionado con las energías renovables, la energía verde, ha experimentado un aprendizaje increíble. A medida que acumulamos experiencia, los costes siguen bajando. Así que ahora son todas competitivas en precio, o incluso más, y esto seguirá ocurriendo. En un día cualquiera, tanto en California como en Texas, la mayor parte de la electricidad se genera mediante energía solar y eólica. Parte de ella se almacena en baterías durante el día y, gracias a ellas, las luces permanecen encendidas por la noche. Hacia ahí nos lleva la tecnología. Esa es la gran transformación.

Y claro, los coches eléctricos han pasado de ser aparatosos a ser, ya sabes, en mi Substack del otro día, vi una foto de un coche BYD y es bastante elegante, y los problemas de autonomía han disminuido rápidamente. Así que, ya sabes, toda esta tecnología del futuro sin combustibles fósiles ya está aquí.

Y funciona. Funciona en términos de dinero y funciona en términos de fiabilidad. Eh, ahora no estoy, perdí la segunda mitad donde estabas.

HCR: Entonces, ¿y qué? Sospecho que la mayoría de los que nos escuchan no estarán en desacuerdo. Y yo, desde luego, no. Y ni siquiera estoy hablando del coste de los centros de datos, que están disparando las facturas de electricidad, ni del coste del diésel, sobre todo ahora, que resulta prohibitivo para los agricultores y pescadores.

Me refiero a que muchos de nosotros quisiéramos ver este futuro y pensábamos que lo estábamos logrando. Y ahora nos encontramos con una administración, y por lo tanto, quizás con diferentes tipos de industrias que nos están haciendo retroceder en lugar de avanzar. ¿Y cómo puede un estadounidense común y corriente presionar a un país para que cambie su comportamiento económico, no solo su comportamiento político, que es mi responsabilidad, sino su comportamiento económico? ¿Qué hacemos? Es decir, hay quienes hablan de huelgas generales. Hay quienes hablan al menos de una huelga del Primero de Mayo.

¿Sabes?, ¿cómo podemos hacer que este futuro se haga realidad para nosotros y no solo para el resto del mundo?

PK : No estoy seguro de tener una respuesta. Es decir, políticamente, creo que pasará un tiempo antes de que volvamos a los subsidios de la era Biden para el futuro energético, lo cual es terrible.

Pero, como mínimo, podemos exigir que el gobierno estadounidense no bloquee activamente el futuro energético. Bajo la administración Trump, se han negado permisos federales para parques eólicos y solares. Existen casos muy notorios de parques eólicos marinos cuya construcción se ha intentado cancelar a mitad de camino. Han perdido la mayoría de los juicios. Pero hay cientos de proyectos más pequeños a los que se les están denegando permisos de forma más discreta. Así pues, tenemos un gobierno abiertamente hostil que no solo se niega a invertir en energías renovables, sino que intenta activamente suprimirlas.

Y creo que el activismo político para decir que dejen de interponerse en el camino tiene bastantes probabilidades de éxito. Tú como individuo, no lo sé. Quiero decir, no es así como funciona. Claro. Digo que no soy un buen ejemplo a seguir aquí. Todavía conduzco un coche de combustión interna, que tiene 20 años.

Así que supongo que estoy bien. ¿Verdad? Sí, tiene 20 años. Así que creo que me perdonan por no haberlo cambiado todavía por un coche nuevo. Pero en cuanto al poder de las compras individuales e incluso los boicots, no estoy seguro. No creo que vayamos a tener huelgas generales por la política energética, pero los resultados de las elecciones tendrán un gran impacto aquí.

HCR Así que ahora estamos de vuelta en mi terreno.

PK Sí, lo somos. Lo siento. Lo que pasa cuando se vive en un lugar que aún conserva al menos algunas de las instituciones democráticas es que los votos importan.

HCR: Bueno, amén a eso. Y ciertamente lo vimos el fin de semana pasado en Hungría. Escucha, podría hablar contigo eternamente. Gracias por hacer esto. Y nosotros, y gracias a todos por estar aquí y lo haremos de nuevo. ¿Es, es el próximo mes?

PK Creo que sí.

HCR, la verdad es que no he mirado el calendario, así que no tengo ni idea, pero siempre es un placer, Paul. Espero que tengas la oportunidad de salir a disfrutar de este tiempo tan estupendo.

PK Creo que voy a salir a cenar. Robin no está, pero aunque es un lujo, no tengo terraza en mi apartamento de Nueva York. Así que creo que voy a buscar algún sitio que sí tenga terraza.

HCR Bueno, ¿sabes? Me encanta Nueva York, pero una de las cosas que me sorprende, aunque parezca obvio, es que puedes conseguir comida de cualquier parte del mundo en la ciudad. Es que, quiero decir, estoy en Maine y aquí tenemos mucha suerte por muchas razones, pero no puedo conseguir comida de Bután hasta que, al menos, no puedo ir hasta allí en coche.

PK ¡Ay, Dios mío! Cuando estés por aquí, vamos a Jackson Heights. Si has estado alguna vez, debes saber que hay unos 30 restaurantes de cocina internacional en cada cuadra.

HCR Eso es genial.

En fin, gracias a todos por estar aquí. Nos vemos la próxima vez que Lunch Money se reúna. Gracias por asistir.

PK Cuídense todos.

HCR Gracias, Paul.

China bloquea el bloqueo estadounidense a Irán


El mensaje de Putin a la Casa Blanca: si EEUU se atreve a atacar barcos iraníes, estará atacando al socio estratégico de la principal potencia nuclear del mundo


Estrecho de Ormuz
Pepe Escobar, Sputnik

El planeta entero se hace la misma pregunta: ¿Se atreverá el CENTCOM a ir a la guerra contra China? Esto no es una hipótesis descabellada.

Según datos de MarineTraffic, el petrolero Rich Starry, de propiedad china, que navega bajo bandera de Malawi, vinculado a Shanghai Xianrun y que partió de Sharjah en los Emiratos Árabes Unidos con aproximadamente 250,000 barriles de metanol, cruzó el Estrecho de Ormuz este martes, mostrando el mensaje: «Propietario y tripulación china».

Así, el Rich Starry fue el primer petrolero en transitar y salir del Estrecho de Ormuz con destino a China desde que el «bloqueo-para-desbloquear-el-Estrecho» de Trump está en vigor.

De una manera inusualmente directa, lo que Pekín está señalando es que una administración Trump desesperada no podrá jugar a los «Piratas del Caribe» —remasterizado como «Piratas de Ormuz»— contra China.

El CENTCOM mencionó que el bloqueo es contra barcos que entran o salen de puertos iraníes. El Rich Starry venía de Sharjah, por lo que técnicamente no era un objetivo. La verdadera prueba del bloqueo será cuando un petrolero chino, por ejemplo, salga de Bandar Abbas.

El «peaje» de la Guardia Revolucionaria

Mientras tanto, el puesto de control de la Guardia Revolucionaria (IRGC) ignora los planes del CENTCOM. Se está ajustando prácticamente en tiempo real, evolucionando hacia un detallado sistema de verificación de 5 niveles que se aplica a cada barco proveniente de cualquier puerto. Todos los buques que han podido cruzar últimamente —de China, India, Pakistán y otras naciones amigas— han utilizado los mismos carriles marítimos estrechos en aguas territoriales iraníes, bordeando las islas de Qeshm y Larak.

Todos —salvo casos especiales— deben pagar el peaje de 1 dólar por barril, en bitcoin o yuanes. Eso se liquida en menos de 5 segundos. Luego, el petrolero recibe una contraseña por radio VHF.

Cualquier barco con seguro, registro de bandera y acceso a puertos occidentales no pasará. Estos barcos «cumplidores» ya se dirigen a puertos estadounidenses. El ángulo fascinante se refiere a la vasta flota en la sombra iraní: sin seguro, puede usar cualquier bandera, no necesita acceso a puertos occidentales y ya está sancionada hasta la saciedad; por lo tanto, es completamente ajena al sistema estadounidense impuesto por el bloqueo. Con bloqueo o sin él, varios petroleros continúan cargando en terminales iraníes.

Hay alrededor de 160 millones de barriles de petróleo ya flotando fuera del Estrecho de Ormuz: eso significa que Irán puede seguir suministrando a sus clientes en Asia, especialmente a China, al menos hasta mediados de julio, asumiendo la cifra de 1.8 millones de barriles diarios importados por China.

Un bloqueo para proteger al petrodólar

Para que conste: tanto como la guerra contra Irán —al estilo característico del «Imperio del Caos»— aplasta una vez más el derecho internacional (llámenlo Bellum Iniustum o «Guerra Injusta»), el bloqueo naval anunciado también constituye un acto de guerra según el derecho internacional.

El presidente Xi Jinping fue directo al grano este martes: el estado de derecho no puede ser «utilizado cuando conviene y desechado cuando no». Añadió: «no debemos permitir que el mundo vuelva a la ley de la selva»

Compárese esto con la lógica de Trump para el bloqueo (ilegal). Una declaración dictaminando que: «No permitiremos que Irán venda petróleo a la gente que le gusta y no a la que no. Será todo o nada», fue seguida por: «Que China nos envíe sus barcos. Que los envíen a Venezuela. Tenemos mucho petróleo. Incluso se lo venderemos más barato».

Esa fue la prueba definitiva de que el bloqueo es el eje de la guerra del petrodólar. China le compra a Irán en petrodólares. El juego de Trump no se trata de vender petróleo; se trata de hacer que China dependa del petrodólar.

Yendo a los detalles prácticos, la «Armada Invencible» de Trump no puede imponer un bloqueo naval sin una formación de barcos. Tal como están las cosas, no se ven por ninguna parte.

El USS Abraham Lincoln fue avistado en el Mar de Omán, a unas 125 millas del sureste de Irán: por cierto, un objetivo jugoso para los misiles iraníes. Esta es la distancia a la que las lavanderías de los portaaviones estadounidenses suelen «incendiarse». El USS George H.W. Bush y su grupo de ataque se encuentran actualmente frente a las costas de Namibia.

Hablando de cobardía talasocrática: tienen que circunnavegar África porque tienen miedo de enfrentarse a Ansarallah en el Bab-al-Mandeb. La fuerza disuasoria de los hutíes yemeníes, dicho sea de paso, apenas se compara con el poder de fuego mejorado de Irán.

Incluso si el bloqueo se implementara realmente, Irán todavía tiene múltiples formas de enviar petróleo por tierra a través de Eurasia hacia China, parte del ferrocarril China-Irán, un proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda (pagado por Pekín). El «Sindicato Epstein», como era de esperar, bombardeó un tramo, pero ya ha sido restaurado. Además, Irán puede llegar a un acuerdo con Turkmenistán para utilizar su gasoducto (también pagado por China).

El Panorama General

Tres desarrollos cruciales son esenciales para captar hacia dónde sopla el viento:Soberanía en el Estrecho: El proceso de aceptar la soberanía iraní sobre el Estrecho de Ormuz ya está en vigor. El sistema fue legalizado por el Parlamento iraní el mes pasado. Incluso Japón ya utilizó el sistema y Corea del Sur envió un emisario especial a Teherán para discutirlo.

La llamada Putin-Pezeshkian: Putin dejó claro que Rusia considera la seguridad de Irán «intrínsecamente ligada» a la de Rusia. Putin y Pezeshkian están interesados en la activación total del Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur (INSTC) lo antes posible. El mensaje de Putin a la Casa Blanca es claro: si el CENTCOM se atreve a atacar barcos iraníes, estará atacando al socio estratégico de la principal potencia nuclear del mundo.

El triángulo RIC: El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, se encuentra en visita oficial en China hablando con Wang Yi. La asociación estratégica Rusia-China está más vigente que nunca.El nuevo triángulo de Primakov —RIC (Rusia-Irán-China)— está en marcha. ¿Bloqueo? ¿Qué bloqueo?

Bancarización en puntos suspensivos

Por: Oscar Figueredo Reinaldo
15 abril 2026 



Caricatura: Palante.

He vuelto a vivir la misma escena más de una vez, en lugares distintos y con rostros diferentes, pero con el mismo desenlace.

Entro a comprar algo simple —lo cotidiano, lo que uno asume que ya no debería ser un problema pagar— y en el momento de cerrar la operación saco el teléfono con la naturalidad de quien ha interiorizado el discurso de la bancarización, de los pagos electrónicos, de la “modernización” del sistema financiero. Abro la aplicación, intento transferir… y entonces empieza el recorrido conocido: “no hay sistema”, “ahora mismo no pasa”, “solo efectivo”, o la frase más inquietante de todas, dicha casi en voz baja, como si fuera parte normal del procedimiento: “si es transferencia, es con recargo”.

Y ahí es donde la teoría y la práctica dejan de coincidir.

Porque en más de una ocasión me he encontrado con ese patrón repetido: en una cafetería, el dependiente me dice que no hay conexión; en una tienda, que el POS no funciona; en un servicio de transporte, que “mejor en efectivo para evitar problemas”; y en un pequeño negocio, la insinuación directa de que el pago electrónico implica un “10% adicional”. No es un detalle menor ni una excepción aislada. Es una práctica que, aunque no siempre se reconoce abiertamente, se ha ido filtrando en la cotidianidad con una naturalidad preocupante.

Lo más complejo es que este escenario convive con un marco normativo que, en papel, está claramente orientado hacia lo contrario. El Banco Central de Cuba y las disposiciones complementarias han insistido en la bancarización de las operaciones, en el uso obligatorio de medios electrónicos cuando sea posible, y en el rol de la cuenta bancaria fiscal como eje de control de los ingresos de los actores económicos. Se trata, en esencia, de ordenar los flujos financieros, reducir la dependencia del efectivo y dar mayor trazabilidad a las operaciones.

Pero cuando uno baja a la calle, ese diseño se encuentra con una realidad mucho más fragmentada.

He visto negocios donde el pago electrónico es aceptado solo “cuando conviene”, otros donde directamente se evita, y algunos donde se condiciona. He visto también cómo el efectivo sigue siendo el rey indiscutible de la economía diaria: para comprar el pan, pagar el transporte, resolver en la bodega o simplemente moverse en el día a día. Es decir, en la vida real, la digitalización no ha sustituido al efectivo; convive con él en una relación desigual, tensa y, muchas veces, contradictoria.



Caricatura: Palante

El problema no es únicamente técnico, aunque la inestabilidad de las plataformas y la conectividad juegan su papel. El problema es más profundo: es de implementación, de control y de coherencia.

Porque si una política pública establece que la cuenta bancaria fiscal debe ser el canal central de las operaciones, pero en la práctica una parte importante de esas operaciones no se registra o se fragmenta, entonces el sistema pierde sentido. Si se promueve el pago electrónico, pero el usuario se encuentra con trabas constantes o recargos informales, entonces la confianza se erosiona. Y sin confianza, ningún sistema de pagos digitales puede sostenerse de manera estable.

He visto ejemplos concretos que ilustran esta contradicción. Un cliente intenta pagar 500 pesos por transferencia en una cafetería y le dicen que “mejor en efectivo porque así es más rápido”. Otro intenta pagar en una tienda de barrio y le responden que solo aceptan transferencia si excede cierto monto. En un tercer caso, el negocio simplemente apaga el argumento: “no hay sistema”, aunque minutos después otros clientes pagan en efectivo sin inconveniente alguno.

En todos los casos, el resultado es el mismo: el ciudadano termina cargando efectivo “por si acaso”, aunque el discurso oficial le haya dicho durante meses que ya no debería depender de él.

Y ahí aparece la paradoja más visible: mientras las políticas apuntan a reducir el uso del efectivo, la realidad lo refuerza como mecanismo de supervivencia cotidiana.

No es un problema menor ni un detalle técnico. Es un síntoma de que la transición hacia una economía más digital no se está dando de manera integral. Porque la bancarización no es solo una herramienta tecnológica; es un cambio cultural, institucional y operativo. Implica disciplina financiera, control efectivo, incentivos claros y, sobre todo, coherencia entre lo que se regula y lo que se permite en la práctica.

Hoy, esa coherencia todavía no se percibe de manera sólida.

La cuenta bancaria fiscal —pensada como columna vertebral del sistema— pierde efectividad cuando no se utiliza de forma rigurosa. El pago electrónico pierde credibilidad cuando se condiciona o se encarece informalmente. Y la política de bancarización pierde fuerza cuando el ciudadano, al final del día, siente que debe seguir resolviendo en efectivo para evitar complicaciones.

No es una crítica desde la negación del proceso. Es, más bien, una constatación desde la experiencia cotidiana: el sistema está en transición, pero esa transición aún no termina de cuajar en la práctica social.

Y mientras eso ocurra, seguiremos viviendo esta dualidad incómoda. La de un país que impulsa con fuerza la digitalización de los pagos, pero que en la vida diaria todavía depende, en gran medida, del papel moneda. La de una norma que avanza en el papel, pero que se diluye en la calle. Y la de un ciudadano que, como yo, entra a comprar algo simple y termina saliendo con una certeza cada vez más clara: en Cuba hoy, pagar no siempre es tan simple como parece.