Por Manuel David Orrio del Rosario
La Habana, 26/05/01.- Tuvieron lugar
en Cuba los masivos y tradicionales desfiles por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, sobre los cuales "tirios y
troyanos" extraerán conclusiones que, a tono con las
leyes escritas y no escritas de la propaganda, arrimarán brasas a las correspondientes sardinas.
Unos dirán que esos desfiles fueron actos de "reafirmación revolucionaria"; otros que el
"régimen" empleó una vez más sus recursos represivos y de
propaganda para validar su discurso ante, principalmente, Washington y la opinión pública internacional.
Por supuesto, no pierdo de vista que estas criollas paradas
- hasta con sus congas ardientes y tropicales-, tuvieron por antecedente la
firma, por parte de casi seis millones 231 mil cubanos, de un documento que se encabeza con la frase "Mi firma
por la Patria" - nada más -, el cual parece inspirado por la
Declaración del Gobierno Revolucionario
conocida como "¡Girón es hoy y siempre!" (1), publicada por Granma el pasado 17 de
abril; el acto de rúbrica, diríase cheque en blanco, incluye
nombres y números de identidad permanente. O
sea, cada quien bien localizado, por
razones de apoyo político o legales, o porque podría ser un recurso de control e intimidación con el objetivo de mostrar un falso consenso, o al menos éso dirían aquellos para quienes las
millonarias firmas no pasan de ser uno de los tantos medios que pudieran
caracterizar a un Estado totalitario o post - totalitario, lo cual es como
decir en decadencia o fase terminal.
Imagen:
montaje de Elier Ramírez Cañedo.
Con prístina
honestidad, me pregunto cuántos de quienes rubricamos "Mi
firma por la Patria", tuvimos la oportunidad o nos tomamos la molestia de
leer antes la declaración gubernamental que le habría dado origen, o si tal se explicó antes de la rúbrica. Parece que no, no en mi caso.
Igual me interrogo sobre cuántos de quienes se oponen a la firma
conocen las entretelas del asunto y la mencionada declaración oficial.
Quede claro: leí la declaración y firmé el documento, en un acto de voto de
confianza, como pudieron hacer otros. Lo hice porque en su texto la proclama
inicia con dejar bien claro que "Cuba está viviendo bajo el asedio permanente del gobierno de los Estados Unidos,
cuya escalada de amenazas se ha arreciado en los últimos meses. Al brutal cerco energético, que agrava la política genocida de bloqueo de las últimas seis décadas, se suman las declaraciones de
representantes de la élite gubernamental estadounidense
sobre pretensiones de agresión militar".
Resido en Cuba, en La Habana que me
vio nacer y a mucha honra, por lo que el más elemental sentido común me hace rechazar las medidas
coercitivas unilaterales estadounidenses contra Cuba, vulgo bloqueo, arreciadas
por las acciones que la Administración Trump ha decretado, no contra mi derecho a informarme y pensar
libremente, a difundir cómo y por donde me parezca mi opinión, o a ejercer una preferencia política. Trump y lo que representa va contra mi derecho a la vida, a la
energía y a la alimentación, entre otros fueros, lo que para colmo es una amenaza de seguridad nacional, al
pretenderse una agresión militar directa de Estados Unidos
contra Cuba, previo anuncio el pasado 29 de enero de que mi país es una "amenaza inusual y extraordinaria" para la nación del Potomac; en esos términos firmó Mr. Trump la Orden Ejecutiva 14380 de 29 de enero,
seguida por otra del primero de mayo, en la cual se refuerza la agresividad de
la política estadounidense hacia Cuba, en
revancha por los extremos a los que la
14380 "no pudo llegar", porque fueron vetados por la Corte Suprema. O
sea, dicha corte anuló la facultad del presidente para
imponer aranceles, sobre la base de la
Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional
(IEEPA) de 1977. En consecuencia, se anularon los tributos adicionales a los países que suministraran petróleo a Cuba.
Sin embargo, ya aparece Mr. Trump
con nueva Orden que sanciona a "las entidades, personas o
afiliados que apoyen el aparato de seguridad del régimen cubano, sean cómplices de corrupción gubernamental o violaciones graves de los derechos humanos, o sean
agentes, funcionarios o colaboradores materiales del gobierno cubano".
También autoriza nuevas sanciones contra
las personas, entidades o instituciones financieras cubiertas que hayan
realizado o facilitado transacciones con personas o entidades sancionadas en
virtud de la Orden.
"Mi firma por la Patria",
así, es rubricar un cheque en blanco
contra esas medidas; presupone un voto de confianza, pero no lo es, aunque
lo parezca. Indica un pésimo trabajo político y comunicacional, por un lado,
y por el otro hace pensar en una rutina
aceptada por una sociedad que ha visto caer en picada sus niveles de
participación y sus otrora conquistas sociales,
sea a causa de las políticas estadounidenses, sea por dèficits de "origen nacional".
Sin embargo, ese explícito o implícito voto de confianza no es
tanto un
asunto de posición política, o de "miedo al régimen",
sino hasta de supervivencia como ser humano, porque las bombas no caen con
destinatario previsto, lo que haría de mí, de los míos y de todo un pueblo, un eufemístico "daño colateral".
Menciono a Irán, no de pasada , y me abstraigo por un segundo de los ya más de 1245 muertos que el Senado de Estados Unidos reconoce. Me basta con
las muertes de 168 niñas, literalmente asesinadas en su
escuela primaria, a causa de "inteligencia desactualizada" - se
afirma -, y en una guerra iniciada sin autorización del Congreso estadounidense; tal como podría ocurrir en Cuba, de seguir a las últimas noticias. Por tanto, ¿cheque en
blanco?
Más allá de carencias en lo político, lo económico y lo ideológico; más allá de hacer mutis - aunque haya "golpes de pecho" -, ante las ideas de José Martí, Carlos Marx o Rosa
Luxemburgo, el Partido Comunista de Cuba
y el gobierno criollo supieron movilizar a la población; èsta actuó de buen o mal grado, háyase leído o no la declaración de marras, firmado "por la Patria" y acudido a desfilar el
primero de mayo, congas incluidas, para expresar su rechazo a la política de Estados Unidos contra Cuba, más ahora que mi país está formalmente amenazado ¿Es "automático", parte de un consenso trascendente a las cotidianas escaseces
y quejas, a los desmanes de un rampante
burocratismo de "clase en sí y para sí"?
Por lo pronto prueba, en el peor de los
casos, la habilidad del partido y el
gobierno para emplear legítimas motivaciones humanas,
en las que sincera aprobación, miedo a Trump u
"otros miedos", sí
son cartas de triunfo, al menos coyunturalmente. Bien se sabe que la
propaganda, la cual ¡tánto aprendió
de Goebbels!, funciona casi idéntica a izquierdas y
derechas, pero comparte un principio común: lo de hoy es lo
importante, mañana se verá. Si éso
explica la aparentemente inexplicable
improvisación política que tanto se manifiesta
a ambos lados del Estrecho de La Florida, o en Washington, pues ¿qué
remedio?: la Historia observa imperturbable porque siempre, más
tarde o más temprano, barre la hojarasca...
1.-Declaración del Gobierno Revolucionario ¡Girón es hoy y siempre!
https://www.granma.cu/cuba/2026-04-17/giron-es-hoy-y-es-siempre-17-04-2026-22-04-29
Imagen de portada: Ricardo López Hevia. Granma.