Otras Paginas WEB

jueves, 18 de junio de 2026

El arte de resolver

 


junio 18, 2026
10:49 am

Cuba ha producido, sin proponérselo, una de las escuelas de ingenio más sofisticadas del mundo. La pregunta no es si ese talento existe, sino qué pasaría si, además de existir, tuviera mejores condiciones para aterrizar



Hay una habilidad que los cubanos hemos entrenado durante décadas hasta convertirla en arte, la de resolver. Creamos nosotros su propio significado, porque, en cubano, significa conseguir lo que no hay, transformar lo imposible y hacerlo cotidiano. Es, en su sentido más honesto, la economía del día a día.

Durante generaciones, esa capacidad de inventiva ha sido celebrada, y con razón, como un rasgo identitario. El cubano que transforma un motor de lavadora en bomba de agua, pone a generar electricidad a una planta de gasolina con gas de la calle, echa a andar un Fiat polaco con carbón o electricidad, produce gasolina casera a través de plásticos o que hace magia con lo que tiene porque lo que necesita no encuentra, ha sido retratado con admiración dentro y fuera del país.

Hay algo genuinamente digno en esa resiliencia, pero cuando la creatividad deja de ser una respuesta puntual ante una crisis y se convierte en el método estable de subsistencia, conviene mirarla con duda y someter a juicio sus aplausos.
Resolver seguirá siendo parte del alma de este pueblo. /Odalys Almeida

El costo humano de vivir en modo “resolver” es profundo y poco visible. Es difícil medir el agotamiento y no hay cifra que registre la creatividad que se pierde cuando el talento se consume en pasar el día en lugar de emprender o transformar.

Y aquí surge la pregunta: ¿cuánto de este esfuerzo colectivo podría convertirse en motor de desarrollo si las condiciones lo permitieran? Porque el cubano que hoy inventa una solución casera para un problema de infraestructura lleva un ingeniero dentro, un empresario, un científico…


Lo que hacemos a diario, sin darnos cuenta, tiene nombre en el mundo empresarial y se llama pensamiento lateral, gestión de recursos escasos e innovación bajo presión. Hay universidades que enseñan eso, así como existen consultoras dedicadas a replicar en grandes corporaciones la mentalidad del que resuelve con lo que tiene. Y nosotros la practicamos antes del desayuno, de lunes a domingo.

Resolver seguirá siendo parte del alma de este pueblo, y hay en eso algo hermoso que conviene preservar. Pero nuestra sociedad aspira a más y no se conforma con que su mayor hazaña sea aprender a vivir sin lo que necesita. El ingenio que hoy se emplea en el día a día merece, con urgencia, mejores condiciones para ponerse en práctica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario