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sábado, 22 de agosto de 2026

Del declive a los cambios del transporte en Cuba


En medio de una profunda crisis, se eliminan restricciones relacionadas con el transporte en Cuba y se reducen impuestos para promover el uso de fuentes renovables de energía.




En las calles de Cuba es evidente la contracción de la circulación de vehículos y la ausencia de transportación pública, como esta vista de la céntrica avenida Boyeros, en La Habana. Archivo IPS Cuba.

Los ómnibus públicos casi han desaparecido de las calles de Cuba. Los vuelos a provincias, son, si acaso, una vez a la semana. Para paliar el déficit, autoridades crearon rutas con microbuses para el personal de salud y se usan vehículos eléctricos en los servicios necrológicos. Así de deprimido está el transporte en Cuba hoy.

“Encontrar una guagua en La Habana es como ver un fantasma. Pasan los días y no se ve una. Las paradas están vacías porque ya nadie las espera”, dice Otto Díaz, trabajador por cuenta propia que pasó de pagar carros de alquiler, con precios crecen por día bajo el argumento de que la gasolina se paga en dólares, a comprarse una carriola eléctrica.

Aunque la contracción de la transportación pública, de la que se beneficiaba la mayoría de la población de la nación caribeña, no es nueva, ahora vive uno de sus peores momentos.

A lo largo de los años, la insuficiente cantidad de vehículos para el transporte urbano, la falta de piezas de repuesto y las limitaciones de combustible han sido una constante,  con una agudización en los últimos dos años.

Declive

Las normas aprobadas como parte de las transformaciones anunciadas en junio pasado por el gobierno y publicadas en la Gaceta Oficial no. 65:

    • eliminan el límite de compra de seis vehículos en cinco años para personas naturales y jurídicas.
    • amplían el número de entidades facultadas para comercializar vehículos.
    • autorizan a los colaboradores cubanos en misiones oficiales en el exterior a adquirir o importar vehículos de hasta ocho pasajeros.
    • eximen del pago del impuesto especial de venta para los vehículos eléctricos adquiridos junto a sus estaciones de carga con FRE.
    • autorizan la importación directa por personas naturales, sin carácter comercial, de triciclos de combustión de hasta 250 centímetros cúbicos y de vehículos eléctricos acompañados de sistemas de carga con FRE.
    • permiten a las personas jurídicas cubanas no estatales y las extranjeras la transmisión de la propiedad de vehículos de motor, remolques y semirremolques, mediante compraventa, herencia, permuta o donación.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), en 2025 fueron transportados 781,8 millones de pasajeros; 99,1 millones menos que en 2024, cuando se movieron 880,9 millones.

La diferencia entre los dos años en los medios convencionales, indicó la fuente, fue de 23 millones de pasajeros, con la disminución más sensible en la transportación en ómnibus de uso público, con 33 millones de transportados menos, lo que significa que cada día se dejaron de transportar por esta vía algo más de 90 400 personas.

En otros medios se transportaron 76,8 millones de pasajeros menos que en 2024, con reducción en todas sus variantes: 0,8 millones menos en ómnibus de turismo, cinco millones menos en ómnibus de centros de trabajo y 70,9 millones menos en medios alternativos.

Aunque la Onei señala que hubo medios que trasladaron más pasajeros, transporte marítimo: dos millones más; taxis: 4,7 millones más y los ómnibus escolares: 5,9 millones más, hay que tener en cuenta que la línea base es baja y generalmente, insuficiente.

Dada la actual crisis del combustible, que paraliza prácticamente toda la economía, las cifras de 2026 se prevén muy inferiores, cuando la transportación se ha trasladado al sector privado y por medios que usan fuentes renovables de energía (FRE).

Moverse entre provincias

Cuba se caracteriza por una elevada migración interna. Eso, entre otras causas, genera una alta movilidad hacia las provincias: visitas familiares, vacaciones, turnos médicos en la capital y, más recientemente, compras para reventas.

La crisis llegó en 2026: la suspensión del arribo de hidrocarburos al país tras la extracción del presidente de Venezuela Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses y el anuncio de Estados Unidos de imponer aranceles a quienes vendieran petróleo a Cuba llevó en febrero a reducir drásticamente los viajes interprovinciales por ómnibus, tren y avión.

Sin soluciones a la carencia de combustible, en junio, se anunció un nuevo recorte: el transporte entre provincias se limitó entre una y tres veces a la semana, en tanto los trenes hacia el oriente circularían cada 16 días, con prioridad por motivos médicos y emergencias.

A lo largo de los años, la insuficiencia en los viajes de precios subsidiados la han cubierto camiones adaptados para la transportación de pasajeros y mediante el arrendamiento a actores económicos privados de vehículos desahuciados por la empresa estatal, por su incapacidad para devolverlos a las vías.

La casi inexistencia del transporte interprovincial multiplica los precios de los privados.

Entre los paliativos a la crisis de transporte se han introducido vehículos eléctricos para los servicios fúnebres habilitados en provincias como La Habana, Pinar del Río y Matanzas.

Pedrocarr, movilidad privada

En el contexto de ampliación del sector privado en Cuba, en el transporte han florecido negocios, tanto de paquetería como de pasajeros, entre estos, PedroCarr S.R.L., que inició en Las Tunas en 2022 con vehículos Yutong arrendados a la Empresa de Ómnibus Nacionales, a los que se sumó los propios financiados por una empresa española no identificada.

Ofrece transportación interprovincial de pasajeros, recogidas en el aeropuerto, alquiler de ómnibus para grupos, eventos y traslados personalizados, rutas a hoteles, así como el comercio no especializado de productos, según su perfil en Facebook.

A los viajes en moneda nacional, que cuestan, por ejemplo, 15 000 en la ruta La Habana-Camagüey (alrededor de 22 dólares según las diferentes tasas vigentes), la empresa incorporó los que pueden reservarse desde el exterior en moneda convertible, por 45 euros. De acuerdo con su página institucional, en esos pagos aceptan Visa, MasterCard, American Express.

Al respecto, la empresa alerta que “debido a las sanciones del bloqueo, desde Cuba se restringe el acceso a los bancos y pasarelas internacionales para el pago vía online; por ello, recomendamos utilizar una VPN para realizar el proceso de forma segura”.


Como parte de la ampliación de los actores económicos no estatales, surgieron empresas dedicadas a la transportación de pasajeros, que para quienes pueden pagar los elevados precios suplen las insuficientes salidas de rutas nacionales.

Funerales con FRE

Ante la ausencia de transporte en Cuba, circulan en redes sociales imágenes de entierros en zonas rurales mediante medios poco ortodoxos, por ejemplo, carretones tirados por tracción animal o en carretilla.

En ciudades, han sido frecuentes las demoras por horas del traslado de personas fallecidas hacia funerarias o cementerios, y el uso de trasporte no especializado, lo que afecta el duelo de las familias y la debida dignidad al momento de la muerte.

En ese contexto, desde diciembre pasado comenzó a funcionar en La Habana un sistema de vehículos fúnebres eléctricos, respaldados con paneles solares, bajo la gestión de una empresa estatal, que se ha extendido a lo largo del año a otras provincias.

El proyecto fue financiado en divisas por los fondos para el Sostenimiento y el Desarrollo del Transporte Público, mecanismo implementado desde 2026 por el Ministerio de Transporte.

El gráfico de la Oficina Nacional de Estadística e Información muestra la contracción del transporte por ómnibus en 2024 y 2025.

Toque pintoresco

En las salidas de los diferentes tipos de transporte en las ciudades cubanas ha proliferado un personaje peculiar: los buquenques.

No comprendidos en las categorías de trabajo privado, estos trabajadores informales se dedican, por un precio de acuerdo con los choferes, a promover los viajes y llenar los vehículos, ya sean triciclos eléctricos o los llamados “almendrones” (autos antiguos americanos de alquiler).

Enma, joven conductora de un triciclo eléctrico de la ruta Centro Habana-Cerro, no cede a las amenazas que le lanzan por no querer pagar por ese “servicio”.

“Aquí hay mucha necesidad y los carros se llenan sin que nadie tenga que estar llamando a los clientes. Quieren buscarse el dinero fácil y eso no va conmigo, que trabajo todo el día como para darles dinero en cada viaje”, dijo. (2026)

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