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viernes, 4 de septiembre de 2026

Los pequeños parques fotovoltaicos y sus complejidades


septiembre 4, 2026
8:21 am

Una parte considerable de estas instalaciones generadoras de electricidad limpia, con respaldo de baterías y conectados a la red hoy, se construyen con deficiencias en el diseño y montaje.

Por LUIS GUTIÉRREZ URDANETA (*)



En Australia, la energía solar generada en paneles solares sobre techos estaba a punto de superar en 2022 al carbón como la mayor fuente de generación. Más de la cuarta parte de los hogares generaban energía en las cubiertas. En Cuba hace pocos años comenzó la instalación de sistemas fotovoltaicos en techos con inversores de red (sin baterías), tanto para el sector residencial como empresas, y debido a la crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) esta labor se ha acelerado en los últimos tiempos.

Los componentes fundamentales de un sistema fotovoltaico son los paneles solares (con una vida útil de entre 25 y 30 años; el inversor, que transforma la corriente directa, CD) en alterna a fin de poder alimentar la inmensa mayoría de los equipos (cuya vida útil se halla entre 5 y 15 años dependiendo de la calidad y el mantenimiento); y la batería, generalmente de litio (con vida útil de 10 años o más).

El inversor es el “cerebro” del sistema. Existen dos tipos de ellos para sistemas con respaldo de baterías: inversores cargadores y los híbridos. La principal diferencia entre ambos es que los primeros se conectan a la red, pero no le suman energía, mientras los segundos vierten los excedentes al SEN.

Erróneamente, muchas veces se denominan inversores híbridos a aquellos que se conectan al SEN: la mayor parte de los que se encuentran en el mercado cubano son cargadores y tienen un precio menor que los híbridos y su instalación es menos costosa.

Diseño y montaje

Hoy en Cuba una porción mayoritaria de pequeños parques se instala por MIPYMES, trabajadores por cuenta propia y montadores improvisados. Sobre todo, cuando los clientes son privados, se instalan inapropiadamente. Las insuficiencias más usuales son: no se realiza un proyecto técnico del sistema para que se aproveche al máximo la energía solar, ni se evalúan variantes tecnológicas de equipamiento.

No se realizan el análisis de cargas de viento (Norma Cubana 285:2025) cuando se realiza la colocación de los paneles. El clima de Cuba, con huracanes, tormentas eléctricas locales y tornados, requiere que se aplique con rigor esta Norma Cubana, que además es obligatoria. Por ello, tampoco se ejecutan los cálculos mecánicos y civiles de las fijaciones o lastres.

Se descartan los estudios electroenergéticos de los circuitos internos, que a menudo presentan problemas con el cableado y las protecciones de CA. No se balancean correctamente las fases y se desconoce, o no se aplica, el Código Electrotécnico Cubano.

Además, en unos casos falta el aterramiento del sistema y en otros no se determina la resistencia mediante instrumentos. Se ejecuta a “ojo de buen cubero”.

Al cliente no le suministran los esquemas eléctricos ni planos, ni una memoria que refleje las características de la instalación. Se utilizan materiales inadecuados, como la conexión de paneles con cable eléctrico en vez de fotovoltaico. Y se hace sin las debidas protecciones CA. Igualmente, no se le adiestra en las medidas de seguridad, protección eléctrica y operación, y mantenimiento.

Los sistemas vienen ya preconfigurados en los llamados kits. El consumidor debe ajustar su gasto energético a esos kits. Puede que la sobre potencia del inversor o que la cantidad de paneles no se ajusten a las necesidades técnicas. Usualmente se ofertan paneles bifaciales (que generan por ambas caras) sin tener en cuenta la forma de instalación real de los módulos.

Se ubican paneles a distancias entre filas incorrectas y con áreas de sombreados casi permanentes (esto puede dañar los paneles); la garantía, cuando se otorga, es para tiempos cortos y el servicio de posventa es muy deficiente.

Es una necesidad estratégica que el gobierno regule con premura, tal vez en un solo cuerpo, todo lo concerniente al diseño e instalación de los pequeños parques fotovoltaicos en techos o terrenos, sobre todo en zonas urbanas. Debe promover u organizar la certificación de diseñadores e instaladores, y exigir que solo personal calificado ejecute estas labores.

Debido a los altos costos del equipamiento fotovoltaico, el propio estado podría tratar de promover un emprendimiento conjunto con empresas chinas que ejecuten la provisión, diseño e instalación de pequeños parques fotovoltaicos a un menor costo para el país. Hoy se importan por intermediarios y en pequeñas escalas a precios que triplican el de su fabricación en China.



Daños por tormenta en un parque fotovoltaico de Bayamo en mayo de 2026

Beneficios y limitaciones

La instalación de pequeños parques fotovoltaicos con baterías tiene claros beneficios. En el sector residencial mejora el bienestar de los individuos y puede, en algunos casos, reducir el monto de la factura eléctrica. A los negocios, sean estatales o privados, les permite la continuidad parcial o total del proceso productivo o de servicios.

Pero con relación al SEN, los resultados deben evaluarse con cautela. Si bien el autoconsumo solar ayuda a reducir las pérdidas de trasmisión, no siempre se obtiene un alivio de la carga del SEN.

Si la energía neta consumida de la red que alimenta el equipamiento y la carga de las baterías es superior a la demandada por el SEN, antes de instalar el parque, lejos de aliviarse, aumenta el consumo de electricidad proveniente del SEN. Esta es la situación más común.

Con los actuales regímenes de apagones de más de 16 horas, los usuarios instalan baterías de mayor capacidad, para las cuales la carga solar es solo una fracción. Sólo con la recuperación del SEN y la disminución de la duración de los apagones, se puede obtener, fundamentalmente con los inversores híbridos, que el balance energético del sistema sea positivo.

Incluso, para que los inversores híbridos inyecten energía al SEN debe existir red activa. A pesar de esta limitación, los parques fotovoltaicos con respaldo, bien diseñados e instalados, son una opción racional para familias y empresas, al menos en los momentos actuales y en el mediano plazo.

(*) Luis Gutiérrrez Urdaneta, es Especialista en diseño de parques fotovoltaicos.

Decreto-Ley 120/2026 “Del Sistema Empresarial Estatal Cubano”. Breves comentarios


Para descagar el Decreto Ley en el siguiente link     https://www.gacetaoficial.gob.cu/sites/default/files/goc-2026-o72.pdf

Por Humberto Herrera Carlés

Sistema Empresarial Cubano (Decreto-Ley 120/2026)

1. ACIERTOS PRINCIPALES

Reforma Estructural y Gobernanza

Descentralización de facultades: Permite a grupos empresariales, empresas y nivel territorial crear nuevas entidades, democratizando el emprendimiento estatal.

Juntas de Gobierno técnico: Órganos colegiados con 80% de expertos y 20% de representantes trabajadores, profesionalizando la supervisión sin interferir en la autonomía empresarial.

Autonomía Empresarial Ampliada

Facultades sustantivas: Definición de productos, precios por métodos de mercado, aprobación de estructura y plantilla sin indicaciones externas, apertura de cuentas bancarias.

Autonomía salarial: Determinación del sistema salarial con participación sindical, bajo principios de igualdad y diferenciación.

Instrumentos financieros: Emisión de bonos corporativos, pagarés e inversiones financieras, ampliando las fuentes de financiamiento.
Participación y Control

Participación vinculante: Los trabajadores participan obligatoriamente en planificación, control mensual, sistema salarial y destinos de utilidades.

Transparencia: Obligación de rendir cuentas a trabajadores y órganos estatales, con controles externos espaciados mínimo 6 meses.

Fondos comunes: Los grupos empresariales pueden crear fondos de inversión, liquidez y garantía para financiar proyectos colectivos.

2. LIMITANTES PRINCIPALES

Centralismo Residual

Concentración de decisiones clave: El INAEE mantiene control sobre accionistas, composición accionaria y cuantía mínima del aporte estatal.

Clasificación discrecional: Las categorías empresariales (estratégicas, competitivas, etc.) no tienen criterios objetivos definidos, generando incertidumbre.

Inversiones presupuestarias: Las sociedades mercantiles no pueden recibir financiamiento estatal para inversiones, excepto por excepción con múltiples aprobaciones.

Restricciones Fiscales y Financieras

Provisiones voluntarias no deducibles: Desincentiva la creación de reservas para contingencias, contrario al principio de prudencia.

Suspensión de la insolvencia: La causal de extinción por insolvencia patrimonial queda postergada, manteniendo empresas ineficientes.

Desafíos Operativos

Inconsistencia de plazos: 180 días para transformar unidades organizativas vs. 180 días hábiles para liquidación, creando tensiones.

Burocracia documental: Exigencia extensa de documentos para movimientos organizativos que ralentiza procesos ágiles.

Escasez de expertos: Las Juntas de Gobierno requieren especialistas, pero la base calificada es limitada a nivel territorial.

3. RECOMENDACIONES ESTRATÉGICAS

Fortalecimiento Institucional

Capacitación masiva: Crear una "Academia del INAEE" para formar especialistas en gobierno corporativo y gestión empresarial, aprovechando el período de transición de 180 días.

Registro nacional de expertos: Establecer un banco de profesionales calificados para integrar Juntas de Gobierno, con programas de formación continua.

Sistema de mentoría: Acompañar a los nuevos equipos territoriales con funcionarios experimentados durante el primer año.

Flexibilización y Simplificación

Revisión fiscal: Permitir la deducibilidad parcial de provisiones voluntarias para incentivar la previsión financiera y la gestión de riesgos.

Régimen simplificado para mipymes: Establecer tratamiento fiscal y administrativo diferenciado para micro, pequeñas y medianas empresas estatales.

Digitalización de trámites: Implementar plataformas electrónicas para movimientos organizativos, reduciendo plazos y cargas documentales.

Implementación Gradual

Hoja de ruta por etapas: Priorizar la autonomía plena en empresas "competitivas" en el primer año, con evaluación semestral y ajustes progresivos.

Criterios objetivos de clasificación: Desarrollar reglamento con indicadores cuantitativos para cada categoría empresarial, con revisiones trienales.

Fondo de capitalización: Crear mecanismos de rescate para empresas viables con dificultades financieras temporales, antes de llegar a la disolución.

Participación y Transparencia

Indicadores de participación efectiva: Medir no solo la asistencia a asambleas, sino la incidencia real de los trabajadores en decisiones clave.

Portal de transparencia empresarial: Publicar estados financieros, auditorías y destinos de utilidades en plataformas accesibles para trabajadores y sociedad.

Protocolos intersectoriales: Establecer mecanismos ágiles de coordinación entre INAEE, Ministerio de Finanzas y Precios y Banco Central para decisiones complejas.

Desarrollo del Ecosistema

Polos empresariales: Promover la convergencia de empresas estatales, mipymes y cooperativas en cadenas de valor con potencial exportador.

Ventanilla única para internacionalización: Agilizar la obtención de autorizaciones de comercio exterior e inversión en el exterior.

CONCLUSIÓN

El Decreto-Ley 120/2026 constituye un avance histórico al reconocer la autonomía, descentralización y participación como pilares de la empresa socialista cubana. Sus aciertos en gobernanza, autonomía financiera y participación trabajadora sientan bases sólidas para la transformación estructural. Sin embargo, persisten desafíos en centralismo residual, restricciones fiscales y capacidad institucional que requieren atención. 

El éxito dependerá de la capacidad del INAEE para ejercer un rol facilitador y de la voluntad empresarial para asumir la autonomía como responsabilidad. La implementación gradual es prudente, pero debe acompañarse de hojas de ruta claras con hitos verificables. Este marco normativo, bien implementado, puede catalizar la transformación del sistema empresarial cubano hacia un modelo más eficiente, participativo y socialmente responsable, manteniendo su esencia socialista.

De granja a gasolinera (II): el mes de julio confirma el giro del comercio de EEUU con Cuba. Comentario HHC

En los siete meses que van de 2026, el acumulado es de 674 millones de USD. Eso equivale a más del 83 % de todo lo que Cuba compró en 2025.

Por Daniel Torralbas
septiembre 4, 2026
en Dato y relato, On Cuba


El mes pasado, al analizar la explosión de las exportaciones estadounidenses a Cuba durante el primer semestre de 2026, una interrogante quedó pendiente: ¿hasta dónde llegaría el frenesí de compras de combustible por parte del sector privado cubano? La respuesta acaba de llegar con los datos que el US Census Bureau publicó esta semana.

En julio de 2026, Cuba le compró a Estados Unidos 149 millones de dólares en mercancías. Se convirtió en el mes de mayores exportaciones estadounidenses desde que la oficina de estadísticas de ese país lleva registros, en 1992. Además, se trata de un crecimiento del 26.8 %, respecto al mes anterior.

De granja a gasolinera: los combustibles impulsan un cambio acelerado en el comercio de EEUU con Cuba

En los siete meses que van de 2026, el acumulado es de 674 millones de USD. Eso equivale a más del 83 % de todo lo que Cuba compró en 2025, que a su vez fue el año récord de la serie con 809.6 millones. Si el ritmo se sostiene, 2026 se convertiría en el primer año donde el comercio bilateral de Cuba y Estados Unidos supere los mil millones de dólares desde que hay registros.

El titular es impresionante, pero también tiene matices.

¿Qué está moviendo la aguja?

El panorama general es el reflejado en la tabla: las importaciones agroalimentarias siguen siendo el tipo de compra principal de Cuba en Estados Unidos, pero los combustibles han tomado el segundo lugar de la lista y ningún otro renglón crece a su mismo ritmo.

Exportaciones de Estados Unidos a Cuba por bloques de productos.

Enero–julio de 2026 y enero–julio de 2025, en millones de dólares.

Bienes importadosEne–jul 2026Ene–jul 2025Variación 2026/2025
Agroalimentario254,1285,7−11,1 %
Combustibles y minerales157,30,6+24.253,4 %
Clasificaciones especiales145,066,7+117,3 %
Vehículos y material de transporte91,552,1+75,5 %
Maquinaria y equipos eléctricos13,74,3+217,8 %
Química, farmacia y plásticos8,13,6+125,5 %
Textiles, cuero y calzado2,42,2+8,5 %
Instrumentos y manuf. diversas1,30,2+679,6 %
Metales, vidrio y manufacturas0,71,0−29,4 %
Otros0.40.0
TOTAL674,0416,5+61,8 %

Fuente: Elaborado por el autor a partir de US Census Bureau, USA Trade Online (consulta del 4 de septiembre de 2026).

Lo anterior explica que el récord en el comercio bilateral cubano y estadounidense tiene un motor principal. De cada diez dólares gastados en julio de 2026, cuatro fueron en combustibles. Los 95.7 millones de dólares importados en el primer semestre acapararon titulares el mes pasado. Ahora, el acumulado de los siete meses, ascendente a 156.9 millones, confirma la tendencia y la acelera.

Sin embargo, las importaciones privadas de combustible venían duplicándose mes tras mes desde abril de 2026. Por ejemplo, ese mes los envíos fueron de 12 millones, en mayo de 24, en junio de 48. En julio fueron 61.1 millones, lo que rompió esa tendencia. Sigue siendo un crecimiento impresionante, pero este mercado emergente pudiera estar encontrando su límite. No es posible, hasta ahora, ser concluyente al respecto.

Al mismo tiempo, los registros de exportación de combustible crecieron más rápido que el dinero: de 863 en junio a unos 1,351 en julio, un 57 % más. El resultado aritmético es que el valor promedio por operación cayó de unos 55 mil a unos 45 mil dólares. Esto indica que la cantidad de operaciones se ha multiplicado, pero cada una por separado se está haciendo más pequeña. El mes pasado señalé el problema de la escala como una hipótesis, y en julio ha empezado a tomar forma. El modelo de importación basado en isotanques, que implica decenas de miles de litros por lote, en portacontenedores en vez de tanqueros, tiene un límite físico y financiero.

Mientras tanto, ¿qué pasa con otros renglones? En menor medida que los combustibles, pero casi todos crecen. Los bienes agroalimentarios acumulan 254 millones hasta julio, con una caída cercana al 11 % frente al mismo tramo de 2025. Dentro de ellos, el renglón que sostuvo dos décadas de comercio bilateral (carne, esencialmente pollo) suma 140 millones. En todo 2025 fueron 340. A este ritmo, el año cerraría en torno a 240, cien millones menos de proteína animal.

Conviene precisar que el valor no es la cantidad. Los precios del pollo estadounidense vienen bajando desde mediados de 2025, así que la caída en toneladas es menor que la caída en dólares. Pero la mutación no está en discusión, en tanto hace seis años, nueve de cada diez dólares que Cuba le compraba a Estados Unidos eran alimentos. En 2025 fueron seis, y en lo que va de 2026, menos de cuatro.

La tercera partida de la tabla merece mención aparte. Las “clasificaciones especiales” del Census son, en el caso cubano, donaciones humanitarias. Los 17.7 millones de abril y los 23.2 de junio coinciden con lo que el Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba publica bajo ese epígrafe. Suman 145 millones hasta julio, un 117 % más que en el mismo tramo de 2025, repartidos en 3,770 operaciones de unos 38 mil dólares de media. En realidad, no son compras y no miden la capacidad de pago de nadie. El aumento va de la mano con el empeoramiento de la situación humanitaria en la isla este año.

En el caso de los vehículos, el cuarto renglón del comercio bilateral, no hay señales de agotamiento. Tras crecer de 9.8 millones en 2023 a 66.9 en 2024 y 149.5 en 2025, hasta julio de 2026 acumulan 91.5 millones: un 76 % más que los 50.5 del mismo tramo del año pasado.

¿Quiere decir que el mercado sigue abierto de par en par? El detalle mensual matiza el entusiasmo. En marzo las compras más que quintuplicaban las de un año antes; en junio quedaron por debajo y en julio apenas las superaron en un 12 %. La ventaja se estrecha, y desde agosto la comparación se endurece. Ese mes de 2025 fue el mayor de toda la serie con 29.7 millones.

¿Qué dicen realmente estos números?

Los datos indican tres patrones fundamentales:

  1. El comercio bilateral está creciendo sostenidamente, pero descansa casi totalmente en ventas de Estados Unidos a Cuba y no viceversa. Las exportaciones cubanas al vecino del norte no llegan ni al 1 % del intercambio entre ambos países, y tampoco experimentan un crecimiento proporcional al de las importaciones.
  2. La estructura del comercio está mutando en dos sentidos. Primero, hay una diversificación de bienes importados desde Estados Unidos, donde los alimentos ya no son el gasto indiscutible de la factura. De hecho, los renglones históricos decrecieron o parecen tocar su techo. La partida Combustibles es la que está sosteniendo, en 2026, el crecimiento del comercio bilateral.
  3. El importador cubano ya no es el Estado y sus empresas, sino mipymes privadas. Esto implica, además, que no se trata de compras grandes de un mismo tipo de producto, sino compras pequeñas y numerosas de varios tipos de mercancía. También significa un cambio en las prioridades de la importación.

Es cierto que los casi 157 millones de dólares acumulados en estos siete meses son todavía una pequeña porción (8.7 %) comparada con la factura anual de combustibles de 1800 millones de dólares que requeriría el país en condiciones normales. El alivio sigue siendo muy focalizado, pero no lo consideraría marginal. El precio de la gasolina hace unos meses era de 10 USD por litro en el mercado negro de Cuba, y actualmente puede encontrarse por menos de 3. Este nuevo mercado se ha convertido en el salvavidas definitivo del ecosistema empresarial cubano.

Sin embargo, su fragilidad no está tanto en la disponibilidad de divisas de las mipymes o en la infraestructura para traer, almacenar y distribuir el combustible en el país. Eso, incluso con sus límites, se ha ido resolviendo. La fragilidad real está en que el canal de entrada de la gasolina y el diésel ocurre solo porque la Administración Trump lo ha permitido, cuando en febrero de 2026 eximió al sector privado del bloqueo petrolero.

¿Qué pasa si mañana Washington decide cerrar esta puerta también? Es una pregunta para la que confieso no tener respuesta. Pero es una posibilidad real.

Mientras eso no ocurre, se da otro fenómeno que es menos grave, pero no necesariamente positivo: el comercio exterior de Cuba se concentra lenta pero consistentemente en el mercado de Estados Unidos, a la vez que la Administración de ese país empuja una crisis humanitaria en la isla. Y, a juzgar por la inclinación de la curva, la dependencia en el caso del combustible no hará más que profundizarse en los meses venideros.

Comentario HHC:  En años anteriores, he hablado de este tema, ese pragmatismo nuestro, por no decir " Síndrome de Estocolmo" no lo entiendo del todo. ¿ Los pocos dólares que tenemos hay que gastarlos en EEUU? ¿México no es una opción ? ¿No hay posibilidad de negociación con EEUU en estos rubros? ¿El sector privado cubano al parecer tiene ya más poder que el Estado Cubano ?.