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martes, 23 de junio de 2026

Un enorme desafío en el camino hacia lo ignoto

Por: Randy Alonso Falcón

En este artículo: Cuba, Economía, Política
 



Cuando lo escuché aquella noche de 2005, me estremecí en la butaca solemne del Aula Magna de nuestra Universidad. En el mismo discurso donde nos prevenía de que nosotros mismos podíamos acabar con la Revolución, Fidel nos decía a modo de confesión pública:

"Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida, tan sabida como el sistema eléctrico concebido por algunos que se consideraban expertos en sistemas eléctricos. Cuando decían: “Esta es la fórmula”, este es el que sabe.(...) Pero somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía —y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país— es una ciencia exacta y eterna, y que existió desde la época de Adán y Eva.

"Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx. A mil leguas de mi pensamiento el revisionismo, rindo verdadero culto a Marx, a Engels y a Lenin.

[...]

"En este mundo real, que debe ser cambiado, todo estratega y táctico revolucionario tiene el deber de concebir una estrategia y una táctica que conduzcan al objetivo fundamental de cambiar ese mundo real."

Construir el socialismo es una senda por descubrir, diría tiempo después el General de Ejército Raúl Castro. "En el tránsito por el ignoto camino que conlleva construir el socialismo en un país pobre y sometido a constantes agresiones, nos hemos visto obligados a crear nuestras propias maneras de hacer, evidencia de que el proceso revolucionario cubano se ha caracterizado siempre por una inmensa capacidad creadora", expresaría en su discurso por los 65 años de la Revolución.

¿Es el socialismo un dogma o una construcción dialéctica? ¿Es una fórmula matemática, una receta económica o un sistema económico-social en plena búsqueda de los caminos para llegar a sus grandes metas de bienestar y dignidad humana?

¿Cómo hacerlo en un país bloqueado, con medidas de asfixia extrema de la principal potencia económica del mundo, con una economía casi paralizada, con un sistema de justicia social duramente golpeado por la falta de recursos?

Ya no somos la nación de los 80 que tenía detrás un campo socialista que nos permitía avances y pasos por encima de nuestras propias capacidades (aunque también nos condujo a errores de idealismo).

No somos siquiera el país de inicios del siglo XXI que forjó una alianza mutuamente beneficiosa con la Revolución Bolivariana de Chávez y se codeó con una región con numerosos gobiernos progresistas y un espíritu claro de unidad en la diversidad.

Vivimos el peor momento de este siglo para la Revolución, con un enemigo prepotente y tratando de alinear a Latinoamérica bajo sus designios, que aplica sin remilgos un castigo colectivo extremo contra el pueblo cubano y que amenaza incluso con una agresión militar.

Es tiempo también de serias falencias económicas, como resultado de la continua agresión externa y de nuestros errores, de falta de desarrollo de las fuerzas productivas, de muy escaso crecimiento de la riqueza nacional que permita sostener la obra social inmensa forjada por la revolución.

Frente a tal realidad se plantea la dialéctica disyuntiva leninista del ¿Qué hacer?. Entonces se lo preguntaba él de cara a la organización política de vanguardia que debía conducir los destinos revolucionarios; hoy lo hacemos pensando en los desafíos enormes de hacer el socialismo en un país pequeño, cercado, sin grandes recursos y con una obra social enorme forjada en décadas, que hay que defender.

Fue por cierto Lenin el líder de una Revolución Socialista que tuvo que enfrentarse al desafío de cómo construir el socialismo en un país atrasado, en medio del bloqueo económico y la amenaza directa de guerra de potencias adversarias.

Al plantearse la Nueva Política Económica (NEP) en 1921, tras las amenazas imperiales y la devastación dejada por la I Guerra Mundial y la Guerra Civil, Vladimir Ilich Lenin presentó las enormes dificultades a las que se enfrentaba la transición socialista, con una baja productividad del trabajo y una capacidad productiva muy inferior a la de antes de la guerra. Sin superar radicalmente estos límites, el socialismo seguiría siendo un ejercicio puramente teórico o retórico, porque, como escribieron Marx y Engels en La ideología alemana, "la liberación real no es posible si no es en el mundo real y con medios reales, que no se puede abolir la esclavitud sin la máquina de vapor y la mula jenny, que no se puede abolir el régimen de la servidumbre sin una agricultura mejorada, que, en general, no se puede liberar a los hombres mientras no estén en condiciones
de asegurarse plenamente comida, bebida, vivienda y ropa de
adecuada calidad y en suficiente cantidad. La “liberación” es un
acto histórico y no mental, y conducirán a ella las relaciones históricas, el estado de la industria, del comercio, de la agricultura..."

Para defender la aplicación de la NEP, Lenin argumentó que se trataba de un "retroceso táctico" que permitiría al país desarrollar sus fuerzas productivas y alcanzar el nivel de industrialización necesario para emprender posteriormente la construcción del socialismo.

"La NEP de Rusia - escribía Lenin en 1923- es una ´maniobra especial´- que nos servirá para sortear las dificultades que no podemos eliminar por la fuerza". 

Señalaría también: "Todas las formas económicas de transición son admisibles, y es preciso saber emplearlas, puesto que son necesarias para fortalecer los vínculos entre los campesinos y el proletariado, para reanimar enseguida la economía en una país agotado y arruinado, para elevar el nivel de la industria" 

Fidel y los años más duros

A principios de los 90, cuando el bloque socialista desapareció, la Unión Soviética se desintegró, y Cuba se quedó sola frente a un imperio eufórico de hegemonismo, Fidel aplicó dialécticamente la política para buscar soluciones a nuestros desafíos económicos. Fueron concesiones tácticas para preservar valores más estratégicos.

Al analizar aquella disyuntiva, el Comandante en Jefe de la Revolución cubana reflexionaba ante los delegados internacionales del Festival "Cuba Vive", en 1995:

"Yo pienso que los que se inquieten tienen razón, en primer lugar, porque es tema y cuestión que preocupan. Cuál será el efecto que tenga en el destino de la Revolución esta apertura que estamos haciendo, estas medidas que estamos tomando, y si como consecuencia de todo ello vamos a ser diferentes en el futuro a lo que somos hoy, si estas medidas nos van a corromper.

"Hemos dicho que estamos introduciendo elementos de capitalismo en nuestro sistema, en nuestra economía, eso es real; hemos hablado, incluso, de consecuencias que observamos del empleo de esos mecanismos. Sí, lo estamos haciendo.

"Ya les hablé del mundo en que estamos viviendo, no se olviden de que nosotros somos una isla rodeada de capitalismo por todas partes, hasta por arriba; digamos, desde el espacio cósmico, porque eso está lleno de satélites y de no sé cuántas cosas más, sobre los cuales no tenemos absolutamente ninguna propiedad. Ustedes pueden tener la seguridad de que si un perro sale al parque a hacer sus necesidades, los satélites norteamericanos lo descubren, lo observan y lo retratan" (RISAS Y APLAUSOS).
(…)
"Nosotros perdimos toda posibilidad de obtener capital para invertir, tecnología, mercado, perdimos todos los mercados. Realmente, ¿qué tenía que hacer una revolución verdadera en esas condiciones? ¿Qué tenía que hacer una revolución marxista-leninista? Nosotros no tenemos ningún temor de pronunciar esa palabra (APLAUSOS).

"Nosotros podríamos preguntarnos: ¿Qué habría dicho Marx? Es casi seguro que nos hubiera dicho: Oigan, no se metan a hacer una revolución socialista en un país del Tercer Mundo, esperen que se desarrolle el capitalismo plenamente y entonces, en virtud del desarrollo de las fuerzas productivas y demás supuestos, llegará el momento de hacer la revolución socialista. Eso es tal vez lo que nos habría dicho Marx. Claro, habría que ver qué nos decía si le preguntábamos qué hacía, ya que habíamos hecho una revolución socialista aquí, en las puertas de Estados Unidos. Creo que habría dicho: Bueno, me alegro de haber tenido unos discípulos tan aventajados allá en el Caribe "(APLAUSOS).
(…)
"Pero el hecho es que nosotros —como les decía— perdimos el mercado, perdimos el comercio, perdimos todo, y teníamos, sin embargo, que encontrar una solución.

"Hablando de esto fue cuando pregunté qué nos habría respondido Marx, y ahora pregunto qué nos habría respondido Lenin, y estoy seguro de que Lenin nos hubiera dicho: hagan lo que están haciendo, sigan haciendo lo que están haciendo. Decía por eso el 26 de julio que un verdadero marxista-leninista hace lo que estamos haciendo.

"Ellos tuvieron que hacerlo, ellos tuvieron que ir a la nueva política económica, la famosa NEP, dentro de un período histórico. Pero hay algo más, en ciertos momentos Lenin se planteaba la idea, incluso, de la construcción del capitalismo bajo la dirección del proletariado."
(...)
"Ya les decía, o trataba de decirles anteriormente, que si nosotros fuéramos un país de grandes riquezas petroleras u otros recursos semejantes, tal vez no hubiéramos ido al desarrollo del turismo en gran escala. De memoria nos sabemos todas las consecuencias del desarrollo del turismo en gran escala; sin embargo, en las condiciones de nuestro país no podíamos prescindir de esto, como en las condiciones actuales de nuestro país no podíamos prescindir de la inversión extranjera.

"Aunque antes del derrumbe del campo socialista habíamos pensado en ciertas formas de inversión extranjera para sociedades mixtas en ciertas ramas donde no había otra solución, estamos bien conscientes de que durante muchos años combatimos la inversión extranjera, estamos bien conscientes de que durante muchos años nos sentíamos orgullosos de que el pueblo fuera dueño de todos sus recursos, de todas sus industrias y de todos los bienes del país; sin embargo, en las condiciones actuales no podíamos prescindir de la inversión extranjera en un grado mayor porque necesitábamos capital, tecnología y mercados. Son los factores determinantes, lo contrario sería la parálisis, el estancamiento durante mucho tiempo.

"Todo eso lo pagamos caro. Ya les digo que cualquier préstamo lo tenemos que pagar muy caro, tenemos que discutirlo todo en condiciones muy difíciles y frente a una resistencia de Estados Unidos muy grande; pero tenemos que hacerlo, no hay alternativa.

"Algunos amigos nuestros nos han aconsejado que digamos que no, que hacemos esto porque es muy buena cosa. Debemos decir la verdad, que iniciamos este camino fundamentalmente porque era la única alternativa para salvar la Revolución y salvar las conquistas del socialismo (APLAUSOS).
Teníamos que crear empresas mixtas en tiempo relativamente breve, teníamos que aceptar la inversión extranjera, teníamos que hacer lo que hicimos con la despenalización de la moneda convertible, y tengan la seguridad de que nos dolió mucho, muchísimo, hacer esto último. Y estábamos conscientes de las desigualdades que creaba, de los privilegios que creaba; pero tuvimos que hacerlo y lo hicimos."
(…)
"Ninguna de estas cosas que nos desagradaban dejaban de desagradar al pueblo, muy sensible, ultrasensible a cualquier desigualdad, a cualquier privilegio, porque en esas ideas lo educó la Revolución; pero también lo educó en la idea de que hay que salvar la patria, hay que salvar la Revolución, hay que salvar las conquistas del socialismo, hay que conservar la independencia y hay que mantener nuestro derecho al futuro. Eso es absolutamente irrenunciable, y es realmente muy estimulante para todos nosotros el captar hasta qué punto el pueblo ha sido capaz de comprender todo esto. Solo un pueblo con una cultura política como la que tiene nuestro país hoy día, habría sido capaz de comprender eso y habría sido capaz de luchar y de resistir.

"¿Acaso estamos engañando a alguien? No, no estamos engañando a nadie en absoluto. Lo que sí podemos decir es que toda la tierra de este país está en manos de los campesinos cubanos y de los agricultores cubanos (APLAUSOS). Lo que sí podemos decir es que todas las casas, casi todas las fábricas, todos los hospitales... Aquí no se ha privatizado un solo hospital, aquí no se ha privatizado una sola escuela (APLAUSOS), y el país es el dueño de la inmensa mayoría de sus riquezas (APLAUSOS).

"Ahora bien, ¿qué íbamos a hacer? Teníamos que escoger; antes que una fábrica se quedara parada, se deteriorara completamente, se perdiera, si en esa fábrica aparecía algún empresario capitalista que quisiera ser socio nuestro en la producción, no aceptar eso, no hacerlo, habría sido absurdo.

"Cuando ocurrió el derrumbe del campo socialista muchísimas fábricas se quedaron sin combustible, sin electricidad, sin materias primas, sin piezas. Si surge una forma en que aunque sea la mitad de esa fábrica quede en nuestras manos —y muchas veces queda toda la fábrica y las asociaciones que hacemos son de carácter comercial—, debemos hacerlo, es lógico hacerlo, es racional hacerlo, es beneficioso para el pueblo hacerlo (APLAUSOS).

"Nosotros no podemos guiarnos por el criterio de lo que nos guste o no nos guste, sino de lo que es útil o no es útil a la nación y al pueblo en estos momentos tan decisivos para la historia de nuestro país."

(...)
"El país preservará todo lo que pueda ser preservado (APLAUSOS), y negociaremos todo lo que pueda ser negociado."

(…) "Ya digo, prácticamente está todo en manos de la nación. Pero si tenemos que introducir una determinada dosis de capitalismo, lo introduciremos; lo estamos introduciendo, con todos los inconvenientes.

"Sobre esto voy a decir una cosa: puede llegar a haber una inversión, incluso, que sea ciento por ciento capitalista. Si ese capitalista tiene todo el capital necesario, tiene el mercado, tiene la tecnología que nosotros no tenemos, puede haber casos, incluso, de una empresa ciento por ciento de capital extranjero; entonces, nos quedará en ese caso el empleo y los impuestos: tendremos que conformarnos con eso.

"Es mejor que fuera nuestra la fábrica, completica; es mejor que todos los ingresos fueran del país y propiedad del país. Sí, eso lo vimos ya, cuando todo fue del país.

"A lo mejor tendrán que pasar 50 años, 100 años, o no sé cuántos, pero siempre que el país pueda quedarse con algo, debe quedarse; preservar algo, debe preservarlo. Eso como principio; pero no tenemos temor, ni tenemos complejo. Creo que estamos haciendo lo que los revolucionarios deben hacer en este momento, porque lo otro pudiera ser un absurdo, un sueño, un imposible."

Preguntas para los tiempos actuales

Foto: Archivo.

Los desafíos que hoy enfrenta Cuba no son menores que los del Período Especial. Quizá más complejos, económica, política e ideológicamente.

Desde el 6to Congreso del Partido, el país se propuso transformar el modelo económico tras un consenso estratégico que sin embargo no ha funcionado a ritmo adecuado en lo táctico.

¿Qué hacer cuándo una propiedad fundamental del país como un central azucarero está paralizado hace varias zafras sin poder producir? ¿Lo dejamos clausurado o lo abrimos a la inversión?

¿Qué hacer cuando un campesino lleva tres zafras sin recibir ingresos porque la caña que sembró no ha sido cortada?

¿Qué hacer cuando miles de hectáreas en manos de empresas o cooperativas están sin producir hace años en un país con necesidad de alimentos?

¿Qué hacer con un sistema bancario que no puede apenas brindar créditos o incentivos porque, entre otras cosas, buena parte del efectivo del país está en manos de privados?

¿Qué hacer cuándo reconocemos que es imprescindible la inversión extranjera pero nos demoramos excesivamente en aprobarla o no le brindamos incentivos que tienten al inversor, que de por sí se arriesga frente a las amenazas inauditas del imperio?

¿Cómo fortalecer la economía estatal si la empresa continúa con ataduras, con orientaciones de aquí y allá, con cargas impositivas que le dejan poco margen?

¿Cómo obtener divisas para una economía tan abierta con contenedores en los puertos esperando ser exportados, un turismo agredido y cercado, servicios médicos perseguidos, flujos financieros bloqueados, créditos negados?

¿Cómo encontrar alternativas a las recias medidas financieras, económicas, comerciales, energéticas y de todo tipo de la potencia económica dominante contra la economía estatal, que no deja de afectar al sector privado y que repercute en la vida de nuestro pueblo?

¿Podemos quedarnos cruzados de brazo ante los prolongados apagones, el deterioro de los servicios básicos, el impacto duro en la vida de nuestro pueblo?

¿Cómo sostener los grandes programa sociales de la Revolución, la calidad de nuestra salud y educación, el amplio programa de asistencia y seguridad social, sin los recursos financieros y materiales necesarios?

Las transformaciones económicas y sociales aprobadas por el parlamento  cubano intentan encontrar algunas respuestas, partiendo de la premisa de que seguir haciendo lo mismo no nos conducirá a resultados diferentes.

Se integran, a la vez, transformaciones del tejido empresarial con mayor apertura al capital privado nacional y extranjero, modernización bancaria con reforma cambiaria, algunas aperturas en la propiedad con diversidad en las formas de gestión, descentralización territorial con redimensionamiento de la administración central del Estado.

¿Son todas las necesarias? Seguro que no ¿Son las que nos gustaría? Probablemente para una buena parte, no. ¿Son inevitables en estos momentos difíciles? Seguramente sí.

Retos y contradicciones

El Primer Ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, durante su intervención en la tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Se trata, como Lenin y Fidel en sus tiempos, de encontrar caminos, que pudieran parecer retrocesos o minados de peligros, con el objetivo supremo de salvar las esencias y reimpulsar los rumbos ignotos de creación del socialismo.

No son soluciones mágicas. Dependen de nuestra capacidad y certera maniobra y del complejo entorno geopolítico externo.

Serán imprescindibles una adecuada y consecuente secuencia de implementación, un cambio de mentalidad y capacidad de comprensión en los ejecutores claves, un respaldo jurídico con prontitud, una cimentación paulatina de la confianza mayoritaria en los propósitos, una labor comunicativa en todos los espacios y niveles, una participación ciudadana amplia y aportadora.

Habrá que enfrentar contradicciones evidentes como se señalaron en el Parlamento: una dolarización parcial y su impacto en la devaluación; la eliminación de subsidios y su relación con los precios, para lo que se requiere una protección social efectiva; la descentralización de competencias sin la capacidad de los municipios para asumirla,  la liberación de precios agrícolas sin una producción suficiente o incrementada, y otras.

El mayor desafío será el impacto social de las diferencias profundizadas del poder adquisitivo, del cierre de empresas ineficientes, de la eliminación de subsidios, de los precios liberalizados.

Frente a ello, es imprescindible reforzar y hacer más eficiente los mecanismos de responsabilidad social del Estado y la participación consciente o inducida de todos los actores económicos. Si algo sabemos del Socialismo es que debe ser siempre Justicia Social como brújula y aspiración suprema, que no es igualitarismo, pero si vida digna y plena.

Hoy nuestra realidad está lacerada en esos humanos propósitos.

Decisivo es, entonces, la recuperación de la sustentabilidad económica del proyecto socialista, porque sin ella no hay justicia social.

Pero también serán necesarios el control económico y la batalla sin cuartel contra la corrupción, el reforzamiento de la autoridad y la labor política del Partido en todos los niveles, la revitalización de la participación popular desde sus organizaciones, la defensa de la hegemonía cultural socialista frente a las tendencias individualistas y mercantilistas extremas.

Vuelvo a Fidel en sus análisis de los 90, cuando se dirigió a nuestras mujeres en el Congreso de la FMC, el 3 de marzo de 1995:

"A medida que se introducen elementos de mercado y de capitalismo en nuestra sociedad que nosotros no podemos evitar; en la medida en que se hacen ciertos cambios y ciertas reformas que son imprescindibles para preservar la patria, la independencia, la Revolución y las conquistas del socialismo, que es el objetivo que busca nuestra Revolución en estos momentos y lo busca de una manera heroica, valiente, en medio de circunstancias que no pueden concebirse más difíciles, en medio de un mundo unipolar, en medio de un enorme hegemonismo de nuestros vecinos, que siempre quisieron destruir a esta Revolución y ahora se sienten más alentados con la idea de asfixiarla, de darle un zarpazo, porque no pueden tolerar en su mente la sola existencia de la Revolución y lo que significó en este hemisferio, en su patio trasero, que quieren asegurar ahora más que nunca, aunque ya no tiene ninguna lógica, como lo comprenden muchas personas en el mundo —sin lógica alguna, persisten en su bloqueo, lo agudizan y tratan aun de hacerlo más duro si fuera posible—, en estas condiciones, nosotros tenemos que llevar a cabo esa enorme proeza de preservar esta obra…”

“Ustedes se han hecho eco aquí, realmente, de viejos y de nuevos problemas: los viejos, aquellos contra los que venimos luchando desde hace mucho rato, y los nuevos, derivados de esta circunstancia del período especial, de las medidas que tomamos, de estos elementos de capitalismo que nos vemos obligados a introducir, de estos elementos de mercado que nos vemos obligados a introducir y que establecen estas diferencias que nos duelen y con las cuales no nos queda más remedio que coexistir, porque preferible es coexistir con algunos de estos problemas que perder la patria, que perder la Revolución, que perder las conquistas que ha alcanzado nuestro país. Algo tenemos que sacrificar. Desde luego, será más meritorio para nosotros, será más meritorio para nuestro pueblo hoy, para esta generación, la lucha contra todos estos fenómenos."

Ante al acoso, la asfixia y el intento de paralizarnos -con nuevas medidas prácticamente cada semana-, movilizar nuestra creatividad, nuestras potencialidades, el conocimiento acumulado, las experiencias que otros nos muestran. No será camino fácil, no faltarán impactos y contradicciones, pero hay oportunidades para hacer una nación mejor. Plan contra plan.

Y la clave nos la sigue dando Fidel: " Para hoy, para mañana o para pasado mañana, para el año 2020 ó 2050 ó 2100, lo que el pueblo no debe perder jamás es el poder"

Profesor Chino: ¿Estamos a punto de pasar del capitalismo al socialismo?

 

La sociedad humana se encuentra en otra encrucijada: o bien es arrastrada al abismo por la lógica del capitalismo, o bien avanza hacia una vía socialista…

Zhu Andong, decano de la Facultad de Marxismo de la Universidad de Tsinghua.

El mundo actual está experimentando cambios sin precedentes en un siglo, en los que se entremezclan la agitación y el desorden. El conflicto entre Rusia y Ucrania se prolonga, el conflicto entre Israel y Palestina sigue sin resolverse, Estados Unidos secuestró por la fuerza al presidente venezolano Nicolás Maduro, y Estados Unidos e Israel han lanzado acciones militares contra Irán. La mayoría de las personas están familiarizadas con las estadísticas relevantes sobre la guerra. 

Aunque las cifras varían según las instituciones, todas son profundamente angustiosas. Según datos del año pasado, más de cincuenta países de todo el mundo se vieron envueltos en conflictos armados, con al menos 20.000 personas fallecidas a causa de la guerra cada mes.

Tras regresar a la Casa Blanca para un segundo mandato, Donald Trump llegó incluso a plantear reivindicaciones territoriales sobre Groenlandia y Canadá. Esto ha llevado a algunos observadores a argumentar que no solo el sistema de Yalta se encuentra bajo una grave presión, sino que incluso el propio sistema de Westfalia podría estar entrando en un estado de colapso.

Junto con las políticas que aplicó durante su primer mandato, Trump ha desmantelado activamente muchas de las normas e instituciones que los propios Estados Unidos ayudaron a establecer y que, en conjunto, han servido a los intereses estadounidenses al tiempo que sustentaban el funcionamiento del orden económico y político mundial.

No se puede evitar recordar el famoso pasaje: «Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profanado».

Así describieron Karl Marx y Friedrich Engels la transición del feudalismo al capitalismo en El Manifiesto Comunista. Las estructuras jerárquicas y fijas que sustentaban la sociedad feudal o bien se disolvieron en la nada o bien fueron despojadas de su carácter sagrado.

Hoy, sin embargo, nos vemos obligados a preguntarnos: ¿están empezando a desmoronarse también las instituciones «jerárquicas», «fijas» y «sagradas» que sustentan la sociedad capitalista? ¿Podemos plantearnos si estamos viviendo una transición del capitalismo al socialismo y al comunismo y, de ser así, en qué etapa de esa transición nos encontramos actualmente?

El informe del XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China afirmaba que el mundo ha entrado en un nuevo período de turbulencias y transformaciones. Mi propia interpretación es que el mundo está experimentando un cambio profundo y un desorden profundo, en los que la agitación y la inestabilidad se alimentan mutuamente. A esta descripción añadiría tres palabras más: una crisis profunda.

El capitalismo global se enfrenta a una crisis sistémica e institucional. Ya no se trata simplemente de una crisis cíclica; cada vez presenta más características estructurales y a largo plazo. La crisis se extiende más allá de la economía y las finanzas para abarcar dimensiones sociales, políticas e incluso culturales.

En El Capital, Marx escribió: «El motivo de la producción capitalista es la obtención de beneficios. El proceso de producción no es más que una etapa intermedia indispensable para ganar dinero, un mal necesario que hay que soportar para ganar dinero. (De ahí que todas las naciones con un modo de producción capitalista se vean periódicamente invadidas por la fantasía de intentar ganar dinero sin la mediación del proceso de producción).»

En el lenguaje actual, llamaríamos a esto el cambio «de la economía real a la economía virtual». La frase entre paréntesis llama naturalmente la atención sobre la naturaleza cíclica del fenómeno. Sin embargo, últimamente me he estado preguntando si también podría apuntar a una transformación estructural o a largo plazo más profunda dentro del propio capitalismo.

En mi opinión, la característica definitoria del capitalismo contemporáneo puede resumirse como el dominio del capital monopolista financiero. Dicho sistema se ha consolidado, como mínimo, en Estados Unidos y se ha extendido también a muchos otros países.

La influencia de los principales bancos de inversión disminuyó en cierta medida tras la crisis financiera de 2008. Hoy en día, los actores más poderosos son las empresas de gestión de activos, entre las que destacan tres gigantes: The Vanguard Group, BlackRock y State Street Corporation.

Tanto Vanguard como BlackRock gestionan cada una más de 10 billones de dólares en activos. Son los mayores accionistas de la inmensa mayoría de las empresas que cotizan en el S&P 500, lo que les confiere influencia en prácticamente todo el panorama empresarial. Entre los cinco mayores accionistas de la mayoría de las empresas del S&P 500, ahora resulta difícil encontrar inversores particulares. Figuras como Jeff Bezos y Elon Musk son raras excepciones; el resto son, en su gran mayoría, instituciones que representan al capital financiero.

Una vez que el capital financiero obtiene el control de las empresas más grandes y estratégicamente importantes, ¿influye en su comportamiento? Hay quien sostiene que estas inversiones son en gran medida pasivas, mantenidas a través de fondos de inversión, fondos indexados o ETF. Pero piénselo: si usted se convirtiera en el mayor accionista de Microsoft, ¿realmente se abstendría de participar en la gestión? Es difícil de imaginar. En realidad, estas instituciones se ven inevitablemente involucradas en el gobierno corporativo y, al hacerlo, moldean el comportamiento de las empresas.

El resultado es que, una vez generados los beneficios, las empresas dan cada vez más prioridad a la recompra de acciones y a los dividendos para los accionistas, en lugar de a la inversión o a la investigación y el desarrollo. Ambas prácticas tienen su origen en la ideología de la «primacía de los accionistas»: la creencia de que una empresa existe, ante todo, para maximizar la rentabilidad a corto plazo de los accionistas. 

Como consecuencia, las empresas que antes se centraban en la fabricación han adoptado una perspectiva cada vez más cortoplacista, prestando cada vez menos atención al desarrollo a largo plazo. Al fin y al cabo, el capital financiero privado suele estar impulsado por la búsqueda de beneficios rápidos y rendimientos desmesurados.

Esto ha tenido una serie de consecuencias. Boeing ofrece un ejemplo especialmente revelador. Como uno de los dos duopolistas mundiales en el mercado de los grandes aviones comerciales, Boeing no debería tener dificultades para conseguir pedidos y mantener la rentabilidad, siempre y cuando evite fallos graves. Sin embargo, ¿cómo es posible que una empresa así acabara fabricando un avión defectuoso como el Boeing 737 MAX?

Es probable que la respuesta sea inseparable de la fusión de Boeing con McDonnell Douglas y del posterior ascenso de antiguos ejecutivos de McDonnell Douglas dentro de la dirección de Boeing. Estos ejecutivos hicieron hincapié en la financiarización de las operaciones corporativas, una estrategia que ya había contribuido al declive de McDonnell Douglas y a su eventual adquisición por parte de Boeing. 

Sin embargo, tras tomar el control de Boeing, continuaron aplicando la misma filosofía de gestión. No podían tolerar la cultura corporativa impulsada por los ingenieros que durante mucho tiempo había definido la sede de Boeing, y finalmente trasladaron la sede de la empresa a Chicago.

Tras la crisis del 737 MAX, Boeing volvió a trasladar su sede, esta vez a Arlington, Virginia. La razón es sencilla: Arlington está cerca del Pentágono, y una parte sustancial del negocio de Boeing depende ahora de los contratos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

Desde la década de 1980 —y especialmente desde principios del siglo XXI— las principales economías capitalistas han experimentado una clara tendencia hacia la desindustrialización. 

Si se analiza el valor añadido manufacturero entre las principales naciones industriales del mundo, todas las potencias industriales tradicionales, incluido Estados Unidos, han visto disminuir su cuota en la fabricación mundial. En 2023, China representaba el 31 % del valor añadido de la industria manufacturera mundial, frente a solo el 15 % de Estados Unidos, el 6 % de Japón y el 5 % de Alemania.

Aunque las sucesivas administraciones estadounidenses, a partir de la de Barack Obama, han promovido políticas destinadas a recuperar la industria manufacturera en Estados Unidos, los resultados han sido limitados. Desde el inicio del siglo XXI —y, en particular, desde la crisis financiera de 2008— la producción industrial y manufacturera estadounidense no ha logrado recuperarse hasta alcanzar su máximo de 2007. La capacidad productiva tampoco ha mostrado un gran crecimiento. Personalmente, no descartaría la posibilidad de un descenso precipitado en algún momento del futuro.

Hoy en día, Estados Unidos tiene dificultades incluso con el mantenimiento y la reparación de portaaviones. Esto refleja un conjunto más amplio de problemas estructurales subyacentes.

El estancamiento económico a largo plazo ha venido acompañado de burbujas financieras galopantes y de una carga de deuda cada vez más grave. En promedio, la deuda pública en los países capitalistas asciende ahora a aproximadamente el 120 % del PIB. Esto ha creado un grave desafío: el mero pago de los intereses de la deuda pública se ha convertido en una importante carga fiscal para países como Estados Unidos. De hecho, los pagos de intereses de Estados Unidos por la deuda nacional superan ahora a sus gastos militares.

En el ámbito de la crisis social, los países occidentales, incluido Estados Unidos, están experimentando un flujo incesante de disturbios sociales. El problema principal radica en la creciente desigualdad de riqueza y la distribución de ingresos cada vez más injusta, que han generado una serie de agudas contradicciones. 

En Estados Unidos, la desigualdad de riqueza ha alcanzado un máximo histórico, ya que el 1 % más rico de la población posee ahora más riqueza que el 60 % de la clase media en su conjunto. Además, cuestiones como la inmigración ilegal, los refugiados, la religión y la raza están cada vez más entrelazadas. Es probable que estos problemas empujen a las sociedades occidentales hacia una crisis aún más profunda en el futuro.

Los países occidentales también se encuentran, en general, atrapados en una crisis política: polarización política, conflicto partidista constante y un continuo declive de la capacidad de gobernanza, hasta el punto de que incluso acciones como las retiradas militares se gestionan de forma deficiente. 

Durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, el bombardeo de los gasoductos Nord Stream reveló aún más que Estados Unidos, como potencia hegemónica, ya no está dispuesto a tener en cuenta los intereses de sus aliados. Esto refleja una mentalidad de «los aliados están para ser sacrificados» y «mejor ellos que nosotros». ¿Indica esto que las contradicciones internas ya se han vuelto tan graves que los intereses de los aliados ya no pueden ser atendidos?

Quizás aún más trascendental sea una crisis cultural. En la actualidad, las ideas, conceptos y teorías dominantes en las sociedades occidentales no son capaces ni de explicar la difícil situación actual ni de ofrecer soluciones viables. Echando la vista atrás a la historia, la propia China experimentó una crisis cultural tras la Revolución de 1911. ¿Ha caído ahora Occidente en una situación similar? Una vez que una sociedad entra en una crisis cultural, puede tardar entre treinta y cincuenta años, o incluso un siglo, en recuperarse.

Desde la década de 1980, el neoliberalismo —promovido por Estados Unidos— se ha extendido por todo el mundo. Sin embargo, tras 2008 se ha vuelto insostenible y ha dado paso al populismo, especialmente al populismo de derecha, con figuras como Donald Trump y Narendra Modi como ejemplos representativos. Sin embargo, el populismo tampoco logra resolver estos problemas, ya que ninguna fuerza política se atreve a perjudicar los intereses del capital monopolista financiero. 

En tales condiciones, Occidente necesita urgentemente una reforma, pero esta resulta imposible. ¿Quién se atrevería a desafiar a Wall Street? Quienes lo hagan podrían, en el mejor de los casos, enfrentarse a un proceso de destitución.

Occidente se encuentra ahora atrapado en un dilema: «la reforma es necesaria, pero imposible de lograr». Como resultado, todo tipo de contradicciones seguirán inevitablemente profundizándose, intensificándose y entrelazándose. La probabilidad de que los países occidentales continúen desplazándose hacia la derecha es extremadamente alta. 

De hecho, en algunos países, la influencia de políticos y partidos con tendencias fascistas o militaristas está aumentando de forma constante. Existe la preocupación de que dichas fuerzas sigan expandiéndose y, finalmente, lleguen al gobierno en varios países importantes. Si esto llegara a suceder, la humanidad podría enfrentarse a consecuencias catastróficas.

En este contexto, el auge de China adquiere una profunda relevancia mundial. La teoría, la trayectoria, el sistema y la cultura del socialismo con características chinas han cobrado una importancia capital para el desarrollo futuro de la humanidad.

En resumen, la sociedad humana se encuentra en otra encrucijada: o bien es arrastrada al abismo por la lógica del capitalismo, o bien avanza hacia una vía socialista y forja un nuevo camino a seguir, trayendo esperanza para el futuro de la humanidad.

Nuevas Sanciones contra la red de generación de ingresos del régimen cubano. Comentario HHC

Traducción cortesía del Departamento de Estado de los Estados Unidos



DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EE. UU.
DECLARACIÓN DE PRENSA
MARCO RUBIO, SECRETARIO DE ESTADO
23 DE JUNIO DE 2026

Hoy designo a cinco entidades cubanas que generan ingresos para el régimen cubano, entre ellas tres asociadas con el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), previamente designado, y a un miembro lejano de la familia Castro, de conformidad con la orden ejecutiva (O.E.) 14404 del presidente Trump de 1 de mayo de 2026, “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.

GAESA sigue operando como el organismo financiero detrás del aparato de seguridad represivo del régimen cubano. Dos de las entidades designadas hoy son instituciones financieras vinculadas a GAESA y asociadas con el movimiento de dinero en nombre del régimen, y una es una empresa de logística vinculada a GAESA que ejecuta las licitaciones del régimen en toda la isla. Asimismo, designo a dos entidades adicionales que generan ingresos para Cuba mediante la explotación de las reservas minerales y metálicas de la isla, incluida la empresa estatal cubana GeoMinera. Por último, designo a la esposa de Alejandro Castro Espín, que él mismo fue previamente designado de conformidad con la orden ejecutiva 14404. Estas entidades y actores financian, facilitan o se benefician de las actividades malignas del régimen, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio.

Las acciones del Departamento de Estado se llevan a cabo en virtud de la orden ejecutiva (O. E.) 14404, la cual autoriza sanciones a Cuba, e incluye personas que apoyan al aparato de seguridad del régimen cubano y a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos. Estas acciones implementan también tanto la O. E. 14380, “Sobre las amenazas a los Estados Unidos por parte del Gobierno de Cuba” como el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 5 (NSPM-5), el cual instruye a la rama ejecutiva a mejorar los derechos humanos, impulsar el Estado de derecho, fomentar los mercados libres y la libre empresa, y promover la democracia en Cuba. Para más información sobre las acciones de hoy, favor de leer la hoja informativa del Departamento de Estado.

(Todos los enlaces en inglés)

 

Para ver el texto original, ir a: https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/06/further-sanctions-on-the-cuban-regimes-revenue-generation-network/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.


DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EE. UU.
HOJA INFORMATIVA
OFICINA DEL PORTAVOZ
23 DE JUNIO DE 2026

Hoy el Departamento de Estado designa a cinco entidades y a una persona con la finalidad de impulsar el esfuerzo integral de la Administración Trump para poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio.

Todos los objetivos del Departamento de Estado sancionados hoy han sido designados de conformidad con la orden ejecutiva (O.E.) 14404, que autoriza sanciones contra personas que se ha determinado cumplen con criterios específicos relacionados con la represión en Cuba y con otras amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. 

Entidades afiliadas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), previamente designado

Las siguientes entidades asociadas con GAESA de Cuba son designadas para restringir aún más la capacidad del régimen de mover dinero y materiales en detrimento de la seguridad nacional de Estados Unidos y del bienestar del pueblo cubano:

  • ALMACENES UNIVERSALES S.A. (AUSA) es designada de conformidad con la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad de, estar controlada o dirigida por, o haber actuado o pretendido actuar en nombre del Gobierno de Cuba o de cualquier persona cuyos bienes o intereses en bienes estén bloqueados en virtud de dicha orden, ya sea de forma directa o indirecta. AUSA, subsidiaria de GAESA, es una empresa cubana de logística y almacenamiento especializada en servicios de almacenaje, manejo y transporte, incluidas actividades portuarias. AUSA controla el tráfico de contenedores en la Zona Especial de Desarrollo del puerto de Mariel. GAESA fue designada el 7 de mayo de 2026 conforme la orden ejecutiva 14404.
  • RAFIN S.A. (RAFIN) es designada de conformidad con la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404 por operar o haber operado en el sector de servicios financieros de la economía cubana. RAFIN opera como un componente clave de la gestión financiera del conglomerado GAESA.
  • BANCO FINANCIERO INTERNACIONAL, S.A. (BFI) es designado de conformidad con la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404 por operar o haber operado en el sector de servicios financieros de la economía cubana. El BFI es una institución bancaria comercial absorbida por GAESA en 2016 que gestiona la gran mayoría de las transacciones que involucran a entidades extranjeras que operan hacia y desde Cuba.

Entidades involucradas en la explotación del sector de metales y minería de Cuba

Las siguientes entidades son designadas de conformidad con la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404 por operar o haber operado en el sector de metales y minería de la economía cubana:

  • GEOMINERA, S.A., es una empresa estatal bajo la jurisdicción del Ministerio de Energía y Minas del gobierno cubano, que aprovecha la inversión extranjera de la empresa Antilles Gold, con sede en Australia, así como de otras empresas para gestionar los activos de minerales metálicos sin níquel de Cuba. GEOMINERA, S.A. gestiona Minera La Victoria S.A., que fue designada de conformidad con la orden ejecutiva 14404 el 4 de junio de 2026.
  • EMPRESA SIDERÚRGICA JOSÉ MARTÍ (Antillana de Acero), es el mayor productor de acero bruto de Cuba y recientemente fue objeto de una modernización y expansión en colaboración con entidades rusas.

Designaciones continuadas de funcionarios del régimen cubano y sus redes

Para continuar restringiendo la capacidad de las élites alineadas con el régimen cubano de beneficiarse mientras el pueblo de a pie sufre, ANNALIE LILLIAM RUEDA CARDERO es designada de conformidad con la sección 2(a)(i)(I) de la orden ejecutiva 14404 por ser un familiar adulto de ALEJANDRO CASTRO ESPÍN, que fue designado en virtud de la orden ejecutiva 14404 el 4 de junio de 2026. ALEJANDRO CASTRO ESPÍN es el exjefe de los servicios de inteligencia cubanos e hijo de Raúl Modesto Castro Ruz.

IMPLICACIONES DE LAS SANCIONES

Como resultado de las acciones de hoy relacionadas con las sanciones, y en virtud de la orden ejecutiva 14404 de 1 de mayo de 2026, “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, todas las propiedades e intereses en poder de las personas designadas descritas anteriormente que se encuentren en Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses, están bloqueadas y deben ser reportadas a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Además, cualquier entidad que sea propiedad, directa o indirectamente, individualmente o en un 50 por ciento o más por ellas o con otras personas bloqueadas, también están bloqueadas.

Se prohíben todas las transacciones realizadas por personas estadounidenses, dentro de Estados Unidos (o en tránsito), que impliquen cualquier propiedad o interés en propiedades de las personas designadas o bloqueadas de algún modo a menos que esté autorizada por una licencia general o específica emitida por la OFAC, o que esté exento. Las prohibiciones incluyen la realización de cualquier contribución o provisión de fondos, bienes o servicios por, para o en beneficio de cualquier persona bloqueada, o la recepción de cualquier contribución o provisión de fondos, bienes o servicios de cualquiera de estas personas. Las personas extranjeras que participen en transacciones con personas designadas en virtud de la O. E. 14404, o que operen en los sectores de energía, defensa y material relacionado, metalúrgico y minería, servicios financieros, o el sector de seguridad de la economía cubana, como se identifican en la O. E. 14404, se arriesgan a ser objeto de sanciones. Las personas no estadounidenses, incluyendo instituciones financieras extranjeras, deben proceder con precaución respecto a cualquier operación con una parte sancionada bajo esta autoridad. Las acciones para devolver activos a una parte sancionada o transferirlos a otra jurisdicción para posible uso por el sujeto podrían exponer a las personas no estadounidenses a un riesgo significativo de ser sancionadas. Toda propiedad o interés en propiedad de personas que estén bloqueadas en virtud de la reglamentaciones de control de activos cubanos (CACR) continúa estando bloqueada. La CACR prohíbe a personas sujetas a la jurisdicción de Estados Unidos hacer transacciones con propiedades en las que Cuba o un nacional cubano tenga intereses a no ser que esté autorizada o exenta.

El poder y la integridad de las sanciones del Gobierno de Estados Unidos derivan no solo de la capacidad del Gobierno de Estados Unidos para designar y agregar personas a la Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas (Lista SDN), sino también de su voluntad para eliminar a personas de la Lista SDN de conformidad con la ley. El objetivo final de las sanciones no es castigar, sino provocar un cambio positivo en el comportamiento.

Las solicitudes de exclusión de la Lista SDN pueden enviarse a: OFAC.Reconsideration@treasury.gov. Los solicitantes también pueden consultar la página de información del Departamento de Estado para conocer las condiciones para ser eliminado de la lista (Delisting Guidance, en inglés).


Comentario HHC: Esta gente se creen dueños del mundo, para sancionar a diestras y siniestras a todo el mundo y según su antojo.   No olvidemos las principales violaciones, que se presenta como si fuera legal.

La decisión del Departamento de Estado de EE. UU. de designar nuevas entidades cubanas, aunque se basa en la orden ejecutiva 14404, ha sido ampliamente considerada por la comunidad internacional y expertos como una violación de varias normas fundamentales del derecho internacional.

El genocidio que practica EEUU contra el pueblo de Cuba, ademas de ilegal es un crimen de lesa humanidad, al cual no tiene derecho alguno. 

Seria importante que nuestros juristas en base a las normas vigentes del derecho cubano y el derecho internacional tipifique y publique las violaciones que en este sentido  se estan cometiendo de parte del Gobierno de EEUU.  

Según el análisis de expertos, las principales violaciones se pueden resumir de la siguiente manera:

1. Violación de la Carta de las Naciones Unidas y Principio de No Intervención

La base legal de estas acciones, la Orden Ejecutiva 14380 que declara una "emergencia nacional", ha sido calificada como una "grave violación del derecho internacional" y una interferencia directa en los asuntos internos de Cuba. El argumento es que el derecho internacional, consagrado en la Carta de la ONU, prohíbe a un Estado imponer medidas coercitivas unilaterales contra otro, especialmente con el objetivo explícito de forzar un cambio de régimen, como ha sido declarado abiertamente por funcionarios de la administración Trump.

2. Extraterritorialidad de las Sanciones

La decisión, en particular la Orden Ejecutiva 14404 que establece sanciones secundarias, es un claro ejemplo de extraterritorialidad. Esta medida amenaza con sancionar a empresas e instituciones financieras de terceros países (como las mencionadas en los resultados de búsqueda: Meliá, Iberostar, Banco Sabadell) que mantengan relaciones comerciales con las entidades cubanas designadas. Esto viola la soberanía de otras naciones al pretender que EE. UU. controle el comercio legítimo entre Estados soberanos, un acto que expertos califican de "interferencia flagrante" y contrario al derecho internacional.

3. Conflicto con Resoluciones de la Asamblea General de la ONU

La comunidad internacional ha rechazado sistemáticamente el bloqueo de EE. UU. contra Cuba. La Asamblea General de la ONU ha aprobado cada año, por una abrumadora mayoría (recientemente 165-7-12), una resolución que condena el embargo y pide su fin. Estas acciones unilaterales y su intensificación, como las sanciones secundarias, contradicen directamente el sentir mayoritario de la comunidad internacional y socavan el multilateralismo.

4. Violación de Derechos Humanos y el Derecho Humanitario

Expertos en derechos humanos de la ONU han señalado que el bloqueo, exacerbado por estas nuevas sanciones, constituye un castigo colectivo contra la población civil cubana, lo que es una violación grave del derecho internacional humanitario. Las medidas han provocado una grave crisis energética, con apagones de hasta 20 horas, escasez de combustible, medicinas y alimentos, afectando el derecho a la salud, la alimentación y una vida digna de millones de personas.

En resumen, la decisión del Departamento de Estado es vista como parte de una estrategia de "máxima presión" que, lejos de basarse en el derecho internacional, lo transgrede en múltiples aspectos al imponer medidas coercitivas unilaterales de carácter extraterritorial que buscan asfixiar económicamente a la isla y causar un daño humanitario a su población, todo ello con el objetivo político de forzar un cambio de gobierno.