Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 25 de noviembre de 2021

¿El último caballero?

Por: Arleen Rodríguez Derivet

 


Foto: Archivo.

Entrábamos al túnel oscuro e incierto de los años 90 del siglo pasado y sólo se hablaba del destino ineluctable de Cuba que, según los teóricos del fin de la Historia, no sobreviviría al colapso socialista de la URSS y el este de Europa.

De todas partes llegaban cronistas interesados en descifrar el misterio de la resistencia isleña. Los más serios. El resto sólo quería fotos de los edificios rotos y la pobreza material que avanzaba, asustándolos más a ellos que a cualquiera de nosotros, aunque el relato lo aderezaran testimonios criollos del impacto de las carencias.

Dos años después de iniciarse la década, se firmó la Ley Torricelli y la Asamblea general de la ONU comenzó a aprobar las condenas al bloqueo con sus resoluciones sin carácter vinculante, que siguen sin surtir efecto por lo que sabemos: a Estados Unidos no le importa lo que otros gobiernos acuerdan.

Fue en esos años que leí una crónica cuyo título no olvido: "Fidel Castro: El último caballero del siglo XX". Así llamaba el autor al Líder de la Revolución cubana, apreciando sus exquisitos modales y el modo de enfrentar y responder a sus mayores críticos (que eran casi todos los políticos de la época), sin caer jamás en vulgaridades o descalificaciones ligeras.

Una noche de septiembre de 1990 visitó la redacción de Juventud Rebelde para explicarnos que habría un fuerte recorte en la prensa impresa. El papel se encarecía enormemente y había prioridades indiscutibles: la leche, por ejemplo. No mandó emisarios, ni carta con membrete. Se sentó a explicarnos lo que venía: en nuestro caso el tránsito de diario a semanario con la mitad de las páginas y tiradas más pequeñas.



Fidel durante una visita a Juventud Rebelde en la década de los 90. Foto: Archivo JR

No lo recuerdo ni alterado ni triste. Nos recomendó enviar al personal sobrante para los medios audiovisuales y jamás desatenderlos. Ellos seguirían cobrando por JR porque un día, no muy lejano, volverían a la redacción central a retomar la dinámica del diario.

"Si resistimos cinco años, salimos. Cinco años..." recuerdo que decía. El periódico debe guardar todavía el sobre manila en el que dibujó croquis de proyectos para el Parque Metropolitano y otros programas que lo animaban a pensar con un optimismo que le faltaba al resto.

Hay cientos de fotos de su intensa actividad durante esos años. Hubo días de tres o más discursos o intervenciones suyas, explicando y estimulando. Se hizo visitante asiduo del Blas Roca, los campamentos agrícolas con movilizados, los pedraplenes, los centros del polo científico, los hoteles en construcción para el turismo internacional. Nada más gráfico que una imagen suya compartiendo el almuerzo en bandeja con un grupo de movilizados en el muy popular entonces Paraíso (campamento) de la UJC.

Recorría barrios, centros de trabajo y obras en construcción indagando y respondiendo. Cuba entera era su tropa. Y con su tropa dialogaba de los temas más disímiles, incluyendo siempre una pregunta sobre qué leíamos.



Junto a trabajadores del contingente Blas Roca, 6 de noviembre de 1988. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas

Distinguía a las mujeres, no aceptaba las burlas profesionales, le ponía freno inmediato a cualquier intento de menoscabar en público la obra de alguien ausente. Y abría espacio en sus conversaciones lo mismo a un albañil que a un intelectual o artista famoso. Con especial delicadeza para con las mujeres, las personas de más edad y los niños.

Lo vi una vez cocinando a dirigentes de la FEU, tras un intenso Consejo Nacional. Revisaba que los spaghettis quedaran al dente y les retiraba los cuchillos de las mesas para que no se sintieran tentados a cortarlos. Para explicar por qué, fue mesa por mesa, como un padre o un abuelo que se empeña en trasmitir modales.

Sí, era todo un caballero Fidel Castro Ruz. Caballero en el sentido más respetable del término. La verdad por delante. Y sabía decirla de la manera menos dura posible, salvo que se refiriera al adversario histórico de la nación cubana. A esos, los acusaba sin tregua y sin miedo. Con las palabras más censurables y en los términos más duros. Al estilo de aquella valla en medio del malecón habanero y donde un cubano de Nuez le dice a los "señores imperialistas (que) no le tenemos absolutamente ningún miedo".

Le indignaban la mentira y la vanidad, la cobardía y el vasallaje. Lo saben bien todos los mensajeros del imperio que intentaron arrastrar a Cuba a la ola neoliberal que en los 90 devastaría a Latinoamérica, profundizando la desigualdad social.



"Acto por el 1ro de Mayo en La Habana" (2001). Foto: Liborio Noval.

Después de asistir como periodista a dos Cumbres Iberoamericanas en las que el protagonista fue Fidel (Madrid 92 y Salvador de Bahía 93), entendí mejor por qué aquel periodista europeo que visitó a Cuba en ese tiempo calificó a Fidel como el último caballero.

Varios jefes de Estado y gobierno de la región actuaban como simples "correveidiles" de la vieja metrópoli y el nuevo imperio, dando recomendaciones a Cuba. Fidel, sin estridencias, pero con firmeza, les hablaba de valor, de compromiso, de ética revolucionaria. No podían entenderlo.

Pasó el siglo XX, entramos en el XXI, casi todos los pronósticos y las advertencias de Fidel se han cumplido o están en vías de cumplirse. Partió de este mundo invicto política y moralmente, pero no será el último caballero, mientras su arte de hacer política se aprecie y asuma como uno de los legados fundamentales de Fidel.



Fidel Castro durante una Mesa Redonda. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.



Foto: Yousuf Karsh.



Foto: Yousuf Karsh.



En el Cacahual, La Habana (1961). Foto: Liborio Noval.



“Reflexión” (2005). Foto: Roberto Chile.

Autocrítica de Cuba



La Dirección Nacional de la UJC acordó informar la siguiente medida cuando concluía su aplicación: “El pasado sábado 7 de julio, el Buró Nacional de la Juventud Comunista decidió ajustar el plan de fuerzas a movilizar por las Brigadas Estudiantiles de Trabajo, bajo el principio de emplear a los estudiantes en tareas de orden social y recreativo, en número ajustado al mínimo necesario y en sus municipios de residencia, para evitar la transportación.

“Tal decisión fue discutida el propio día con el Estado Mayor Nacional de las BET, conformado por las organizaciones estudiantiles y los organismos de la Administración Central del Estado, y también con las direcciones de la Juventud Comunista en todas las provincias.

“Se hizo énfasis en la idea de un uso más racional de la fuerza a movilizar, el ahorro de recursos materiales, fundamentalmente combustible, y el propósito de que los estudiantes utilicen el tiempo en afianzar conocimientos, incorporar hábitos de lectura y debatir sobre temas de suma importancia.

“Como resultado de las decisiones adoptadas, se moverán solo 200 000 estudiantes en julio y agosto, de los 600 000 planificados inicialmente. No se efectuarán movilizaciones hacia campamentos agrícolas o escuelas en el campo cuya ubicación implica el uso de transporte y otros aseguramientos logísticos.

“La convocatoria se hará este año por solo 7 días en labores relacionadas con tareas de la Revolución

Energética, junto a los trabajadores sociales, tales como capacitación de la comunidad para una mejor cultura del ahorro, entrega de equipos electrodomésticos pendientes de distribuir y visitas a un número de núcleos familiares que, habiéndolos recibido y asumido las obligaciones pertinentes, no han cumplimentado el pago.

“También estarán presentes en la lucha antivectorial, a fin de que no se introduzca de nuevo el dengue, y en la atención primaria y secundaria de salud, apoyando a policlínicos y hospitales.

“La promoción de actividades culturales, recreativas y deportivas en las comunidades será otra de las tareas que acometerán los participantes en las Brigadas Estudiantiles de Trabajo.

“La UJC promoverá entre los movilizados y el resto de los jóvenes el estudio y el debate.”

No puedo menos que felicitar a la Dirección Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, y también a los responsables de los departamentos de Organización e Ideológico del Partido que fueron consultados por la misma y apoyaron sin vacilar esta medida.

El trabajo físico no genera por sí mismo una conciencia. Cada trabajador es diferente. Su temperamento, su organismo, sus nervios, el tipo de trabajo que realiza, el rigor de éste, las condiciones en que invierte su fuerza ?bajo el sol ardiente o en área climatizada?, si es a destajo o remunerado por un sueldo, si tiene hábitos de disciplina o no, si dispone de todas sus facultades mentales o padece de alguna discapacidad, escuelas en que estudió, maestros que tuvo, si es profesional o no la actividad a realizar, si el trabajador es de origen campesino o urbano. Algo muy importante: si maneja o distribuye bienes o servicios de cualquier tipo, quiénes son sus jefes, qué imagen proyectan, cómo hablan, cómo miran. Podría llenar páginas hablando de las diferencias individuales de cada trabajador. Por ello, lo que más requiere el ciudadano de nuestro país son los conocimientos, si se desea crear una conciencia.

El precepto martiano sobre la importancia de vincular el estudio y el trabajo en la formación del hombre, nos llevó en el pasado a promover la participación de los estudiantes universitarios e incluso alumnos de nivel medio superior en el trabajo físico. Ello fue, en primer lugar, una necesidad insoslayable. Había que sustituir el vacío que dejaban entonces los que masivamente abandonaban el campo de caña tan pronto aparecían otras oportunidades de empleo. El nivel promedio de conocimientos era muy bajo, aun después de la alfabetización, del auge masivo de la enseñanza primaria y más tarde de la secundaria básica. Nuestros jóvenes lo comprendieron y aportaron su esfuerzo con disciplina y entusiasmo.

Hoy se ha masificado la educación superior, que comenzó con los médicos y educadores, continuó con los trabajadores sociales, los de las ciencias informáticas, los instructores de arte, la universalización de los estudios universitarios para gran número de carreras. Hay que hacer trabajar las células del cerebro si se desea formar conciencia, tan necesaria en la complejidad del mundo actual.

El propósito de estudiar una o dos semanas, que este año será sólo 7 días, con materiales adecuados que se les suministren, generará la satisfacción del tiempo bien empleado y la conciencia que con urgencia necesita nuestra sociedad.

Durante todo el año debemos mantenernos informados sobre las cuestiones esenciales y los detalles de lo que ocurre en Cuba y en el mundo.

En materia económica concreta, pienso que en cada país casi todos los ciudadanos ignoramos todo. Es ineludible conocer por qué sube el precio del petróleo, que el pasado lunes alcanzó cotizaciones de 77 dólares por barril; por qué suben los precios de los alimentos, como el trigo y otros, que por cuestiones de clima deben ser importados; si la causa de su elevación es permanente o coyuntural.

No todos los trabajadores tienen estímulos en pesos convertibles, una práctica que se generalizó en gran número de empresas durante el período especial, sin cumplir en no pocas ocasiones los requisitos mínimos comprometidos. No todos los ciudadanos reciben del exterior divisas convertibles, algo que no es ilegal, pero que a veces crea desigualdades y privilegios irritantes en un país que se esmera por los servicios vitales y gratuitos que ofrece a toda su población. No menciono las jugosas ganancias que hacían los que las transportaban clandestinamente, ni la forma en que nos tomaban el pelo transfiriendo los billetes norteamericanos a otras monedas para evitar las medidas de respuesta contra el dólar.

La falta real y visible de igualdad y la carencia de información pertinente da lugar a opiniones críticas, sobre todo en los sectores más necesitados.

Es indudable que en Cuba, los que de una u otra forma reciben pesos convertibles ?aunque en estos casos son limitadas las sumas? o los ciudadanos que reciben divisas del exterior, adquieren a la vez servicios sociales esenciales gratuitos, alimentos, medicinas y otros bienes a precios ínfimos y subsidiados. Estamos sin embargo cumpliendo estrictamente nuestras obligaciones financieras precisamente porque no somos una sociedad de consumo. Se necesitan administradores serios, valientes y conscientes.

Los que gastan gasolina a diestra y siniestra con nuestro actual parque de vehículos de todo tipo; los que olvidan que los precios de los alimentos suben sostenidamente y que las materias primas para la agricultura y la industria, muchas de cuyas producciones se distribuyen a todos con precios subsidiados, deben adquirirse a precios de mercado; los que olvidan que el país tiene el deber sagrado de luchar hasta la última gota de sangre y debe gastar en materias primas y medios defensivos frente a un enemigo que monta guardia permanente, pueden comprometer la independencia y la vida de Cuba. ¡Con eso no se juega!

Los pelos se me pusieron de punta cuando hace pocos días un distinguido burócrata exclamó por televisión que ahora que el período especial se acabó enviaremos cada año más y más delegaciones para tal y más cual actividad.

¿De donde habrá salido ese bárbaro?, me dije. Tal vez sea una donación que nos envía Sancho Panza desde su ínsula de Barataria.

En Cuba se alivió el período especial; pero el mundo ha caído en período muy especial, que está por ver cómo sale de él. Despilfarramos miles de millones de dólares en combustible. No sólo como gastadores de oficio, que es una tendencia natural, sino también por la necesidad de cambiar decenas de miles de antiguos motores soviéticos, de una época en que les sobraba la gasolina, por motores chinos muy ahorrativos con razonables facilidades de pago. Este programa se ha retrasado.

En la economía mundial los metales, igual que el petróleo, suben por encima de sus parámetros históricos, pero tienen caídas bruscas.

Nada puede sin embargo remediar en breve tiempo la necesidad de combustible para el transporte personal y público y los equipos agrícolas o de construcción. Todo está mecanizado en los países desarrollados. Cuentan los viajeros que ven levantarse una tras otra edificaciones de todo tipo, que no se detienen de día o de noche. Las ciudades se agigantan. Cada vez son más los millones de personas que necesitan agua potable, vegetales, frutas y alimentos proteicos, que otros deben producir y suministrar después de recorrer a veces grandes distancias. Necesitan además carreteras de tres o cuatro vías en cada dirección, puentes, obras ingenieras costosas. El menor incidente, el simple contacto lateral entre dos vehículos, lo paraliza todo. Cada día es mayor el gasto público y menor la ayuda al desarrollo.

Lo peor es que por cada mil personas hay más de 500 automóviles individuales. En Estados Unidos casi mil. Viven o trabajan en lugares distantes. Cada uno con su garaje. Cada centro de trabajo con su parqueo. No alcanzan las refinerías. Muchas necesitan ampliarse y además deben construirse nuevas plantas. La materia prima de la refinería es el petróleo; mientras más pesado más se requiere y hace rato no aparecen grandes yacimientos del ligero. Una huelga en Nigeria, la guerra de Iraq, las amenazas a Irán, los viejos conflictos políticos en Europa, un maremoto, un ciclón, disparan los precios. Los viejos y nuevos grandes consumidores demandan cada vez más millones de barriles diarios. Crecen por supuesto simultáneamente los planes de construir nuevas plantas nucleares. No discuto ahora los efectos o peligros ambientales o climáticos, sino las incertidumbres que desatan en la economía real.

Después de gastar una montaña de oro destruyendo a Vietnam, Nixon sustituyó el oro por billetes de papel, sin que apenas alguien se percatara de las consecuencias. Era tal el desarrollo tecnológico de Estados Unidos, su capacidad de producir mercancías industriales y agrícolas, y en especial su enorme poderío militar, que la sustitución del oro por billetes de papel no constituyó una tragedia. Se produjo una inflación de más del 10 por ciento, que fue controlada. Vino después el rearme de Estados Unidos sufragado con papeles, al final de la guerra fría, y la victoria de la sociedad consumista, que deslumbraba a las naciones con su orgía de bienestar aparente. Con papeles el imperio adquirió gran parte de las riquezas del mundo, donde impone sus leyes, menospreciando la soberanía de las naciones.

El dólar fue perdiendo progresivamente su valor hasta llegar a menos del 6 por ciento en la década del 70. Los expertos están desconcertados respecto a los fenómenos nuevos. Ninguno está seguro de lo que va a ocurrir.

¿Existen o no razones para profundizar en estos temas?

Fidel Castro Ruz

10 de julio del 2007
6:10 p.m.

El niño que retó a Fidel

 Por Katia Siberia HISTORIA 25 Noviembre 2021, Invasor




Héctor Hernández Morales guarda con celo la cámara que llevara a su Congreso Pioneril. Es uno de los tantos recuerdos. Foto: Alejandro García

A sus 42 años, Héctor Hernández Morales se ríe de aquella escena como si 30 años no hubieran sido suficientes para madurar la idea de que ha crecido. Todavía parece un niño inquieto, ahora frente a la anécdota de 1991, cuando él tenía 12 y una cámara en la mano. En la portada de Juventud Rebelde quedaría la instantánea del "atrevimiento”, dice.

“Es que fui demasiado atrevido, yo tuteaba al Comandante en Jefe, andaba por toda la sala del Congreso, me paraba de la silla y caminaba, hacía fotos, no sé cómo a mi padre no le dio un infarto”, relata con una sonrisa que borra despacio, con la tristeza de haberlos perdido a los dos. Hace cinco años, al “Comandante en Jefe”, así es como lo nombra, no se permite obviar el alto rango —pienso— por costumbre de oficiales. Aunque después Héctor corregirá mi teoría. Él habla de Comandante en Jefe porque su padre siempre le dijo así. Luego, hace unos meses, perdería al hombre que le enseñó a amarlo.

Pudo haberlo querido por otras causas y de otras maneras, pero su amor le vino de cuna y le fue creciendo con los años, cultivado en grados oficiales que también “heredaría” de su papá. Curiosamente, Héctor ocuparía el mismo cargo del padre, 11 años después.

Honraría el legado de su viejo y la misión primera, proteger la integridad física y moral de las máximas figuras políticas del país. No se imaginó nunca que aquel pionero terminaría siendo uno de los Camilitos que lo saludara en mayo del '96, o el oficial que velara por su seguridad mientras inauguraba un hotel en la cayería norte.

En ninguna de las ocasiones Héctor habló del niño que había sido, “si lo hubiera hecho se hubiera acordado, pero no me atreví, me daba pena siempre”, confiesa este noviembre, 30 años después de aquel otro en que no tuviera la más mínima y comenzara a hacerle fotos y a decirle que le daba tres oportunidades, solo tres, y ni una más, para adivinar la sorpresa que le tenían preparada.


Cortesía del entrevistado

En la imagen (portada del diario Juventud Rebelde el 3 de noviembre de 1991) es Héctor quien le da “lecciones” a Fidel

A la primera ya Fidel intuía que, siendo aquello el Primer Congreso Pioneril, la iniciativa se acercaría a su niñez. Y en efecto, “el pequeño gigante de Ciego de Ávila”, como le apodó, trajo a dos amigos de su infancia. Uno de ellos podría contarse entre los poquísimos hombres que deben haber derrotado a Fidel, en algo.

La historia la iría reconstruyendo en la adultez, hasta que en uno de sus viajes a Birán completó la saga. Justo cuando hablaban de la anécdota pioneril allí estaría Héctor: el niño de la imagen siendo oficial delante del historiador. Entonces supo otros detalles que escaparon a su memoria de sexto grado.

Juan (que cree que es como se llama o llamaba el boxeador) había noqueado a Fidel, de un piñazo lo tiró al suelo de una de las vallas de gallo donde, obviamente, no solo se peleaban los gallos. El suceso fue una sorpresa que no asimilaría muy bien Raúl, quien rápido salió a buscar una escopeta.

“Dicen que Ramón tuvo que esconder al muchacho en un cañaveral y sacarlo luego, a escondidas de Raúl, que no entendía con que le hicieran daño a su hermano”, confiesa Héctor, sintiéndose tan artífice de haber “reconciliado” a Fidel y a Juan, como de haber entregado una copia de la imagen que hoy atesora el museo.

“Guardo dos: en una estoy enseñándole la cámara con la que andaba por toda la sala, él hace fijación conmigo, me pide que vaya hasta su puesto, al subir comienzo a explicarle y ahí hacen la instantánea, portada de Juventud Rebelde. En la otra estamos el Comandante en Jefe, Juan y yo, aplaudiendo el reencuentro”.




Cortesía del entrevistado

Fidel, su amigo de la infancia y el pionero avileño de aquella “reconciliación”

Hoy rememora el orgullo y temor que sintió su padre, al mismo tiempo, por ser él tan atrevido y conducir el “Escriba y lea” que le improvisaron. Cuando habla de su guía, del amor, no se entiende hasta dónde llega uno y comienza el otro, o cuánto confluyeron los dos en su carácter.

“Mi papá, sin embargo, nunca me educó en idolatrías, a pesar de que la impronta del Comandante esté muy ligada a mi vida no lo convirtió en ícono. Hay mucha gente que lo hace y llegan al punto de decir ‘si Fidel lo dijo…’ Y no, Fidel era un ser humano que, además, asumió como conducta de autocorrección errores que se cometieron en el país, que tuvieron que ver con el proceso que él dirigió.

“Lo que sucede es que tenía la virtud del acierto en la mayor parte de las cosas; entonces, quienes lo rodeaban, aun cuando creyeran tener la razón, podían pensar que los equivocados eran ellos. Era tan sorprendentemente exacto, tenía una agudeza política extraordinaria en tantas cosas, que muchos creían que no se equivocaba nunca”, completa Héctor.

Esa es la imagen del Comandante en Jefe que suele llevar consigo. La humana y excepcional; la del hombre que lo hizo ponerse en “pie de lucha” cuando se convirtió en cenizas y la del que 25 años antes se sentó a escuchar sus ocurrencias. Ambas todavía lo habitan, sobre todo en noviembres de congreso y despedida.

Seguimos sacando cuentas

 Publicado en: Sacando Cuentas




Después de permanecer a la sombra de la pandemia durante casi dos años, los motores de la economía cubana comienzan a reencenderse en una vuelta a la normalidad que promete ser intensa y ardua. En la marcha hacia la recuperación serán decisivas las transformaciones del modelo económico que se han acelerado en esta etapa y las que deben avecinarse.

Sacando cuentas reaparece desde la plataforma de Cubadebate con la intención de informar, analizar y dar seguimiento a todas esas medidas, novedades y cambios de la economía. Con la cooperación de economistas, periodistas y de otros expertos, vamos a reportar y descifrar las tendencias de la economía cubana puertas adentro, así como la evolución del escenario financiero y comercial global en que nos desenvolvemos.

Lo haremos desde una columna frecuente en la web de Cubadebate, pero iremos más allá: Sacando Cuentas será a partir de diciembre la publicación económica de este portal digital en el subdominio www.sacandocuentas.cubadebate,cu y tendrá también vida propia en las redes sociales digitales.

Hoy reiniciamos actividades con la presentación de un análisis en tres partes publicado por el coordinador de Sacando cuentas, Ariel Terrero, sobre el contexto que encuentran las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) al entrar al ruedo cubano este año. Condiciones favorables, posibles trabas y horizontes, desde perspectivas diversas, en una reflexión sobre el aporte que se espera de estos nuevos actores de la economía.



Alimentos Alelí, primera mipyme en la provincia de Matanzas. Foto: Facebook/Producción de Alimentos Alelí.

Se inaugura hoy el Centro Fidel Castro Ruz

 La Ley 123 aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 27 de diciembre de 2016 «Sobre el uso del nombre y la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz» refrendó, con carácter excepcional, la creación de una institución que llevaría su nombre, destinada al estudio y la difusión de su pensamiento y obra

Foto: Tomada de Twitter

La Ley 123 aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 27 de diciembre de 2016 «Sobre el uso del nombre y la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz» refrendó, con carácter excepcional, la creación de una institución que llevaría su nombre, destinada al estudio y la difusión de su pensamiento y obra.

Con tal motivo, el acto inaugural del Centro Fidel Castro Ruz se efectuará hoy, en la fecha en que se conmemora el quinto aniversario de la desaparición física del líder histórico de la Revolución Cubana. El acceso será por invitación.

La inauguración, que constituirá la actividad central nacional por la efeméride, se realizará en el anfiteatro Turquino de la propia institución, ubicada en el municipio de Plaza de la Revolución, La Habana, con la puesta en escena de una obra de la Compañía de Teatro Infantil La Colmenita, creada especialmente para esta ocasión.

 El acto será transmitido de manera diferida al concluir la emisión del Noticiero Nacional de Televisión por Cubavisión, Cubavisión Internacional, el Canal Caribe, Radio Rebelde y Radio Habana Cuba, los canales de YouTube de la Mesa Redonda y la Presidencia, y las páginas de Facebook de la Mesa Redonda, Cubadebate y la Presidencia.

LEONARDO PADURA

 Por: Julio Sergio Alcorta Fernández.

Acabo de recibir una información de un correo de la estimada compañera Ileana Yarza, del día 20 de noviembre, en el que se expone una entrevista exclusiva al escritor cubano Leonardo Padura, a través de La Vanguardia-Cultura, y por el señor Avi Aryen, de Barcelona.

Como es lógico, leí completa dicha entrevista y, como siempre, nuestro excelso escritor se explaya con cierto extremismo sobre “la censura del pensamiento divergente y que no puede comulgar con métodos y políticas que coarten o repriman la libertad plena del hombre”.

De mi parte, en estos precisos momentos que todos conocemos, no es interesante volver a responder sus frágiles y repetida regañinas, que no parecen provenir de tan ilustre y culto personaje, y en lugar le adjunto un escrito de abril 16,2016, titulado “Leonardo Padura, Violencia y Razones”.

Ahí van todos mis criterios relacionados con el compañero Leonardo Padura, que hace tiempo sabemos cómo piensa, cuando mi tiempo y mis neuronas están exclusivamente destinadas a lidiar con los peligrosos, criminales, desvergonzados y eternos hostigamientos de su bien conocido Gigante de las 7 Leguas, del que nunca, el cro. Padura hace mención. Pareciera que no existiera.

La Habana, Cuba, 24 de noviembre de 2021.

Mi correo: jalcorta(arroba)nauta.cu

LEONARDO PADURA, VIOLENCIAS Y RAZONES.

Por: Julio Sergio Alcorta Fernández.

Me ha llegado un escrito del novelista cubano Leonardo Padura, titulado “Violencias y Razones”.

Antes de pasar al análisis de ese documento, me vino a la mente el excelente libro de Padura “El hombre que amaba a los perros”, que disfruté ampliamente, y sobre el que me atreví  comentar en mi exposición por escrito del 11 de marzo de 2011, y que ahora, entre muchos otros criterios, deseo resaltar los siguientes

·        “Por último, es mi deber expresar que cuando en la trama se hace referencia  a los momentos en que el personaje principal se encuentra en nuestro país, exclusivamente se atiborra al lector de todos los males inimaginables de nuestra sociedad.”

·        “Pero al mismo tiempo, también conocemos, y en el fondo comprendemos, las épicas y heroicas jornadas de luchas y enfrentamientos que ha tenido que librar y soportar nuestro pueblo contra un poderío tan descomunal que a veces parece una quimera que se haya podido enfrentar sin que haya resquebrajado nuestra disposición a ser libres y soberanos.”

·        Cualquier lector que no esté imbuido, como seguramente habrá muchos, de estas reales circunstancias, saldrá abrumado de tantos males, y seguramente con la convicción de que en nuestro país la implementación del Socialismo no tiene la menor esperanza de subsistir, y posiblemente habrá otros que nos comparen con lo sucedido en la ex Unión Soviética.”

Ahora bien, remitiéndonos al contenido de “Violencias y Razones”, esta vez también necesito hacer los siguientes apuntes:

En primer lugar, siendo Padura un destacado escritor, reconocido nacional e internacionalmente, se evidencia que en ese caso, no haya podido prescindir, desde su mismo inicio, de un cierto relato novelesco, que indudablemente incita al lector a su completa lectura por su interés especial, finalizándolo ejemplarmente como él sabe hacerlo en sus obras.

Por otro lado, me sorprende, y no lo comprendo, como es que Padura, nacido en Cuba, haya tenido que conocer “como está la calle”, de un viejo amigo, lo que es preciso hacer las siguientes preguntas:

¿Qué cubano no conoce esto? ¿O es que nuestro amigo lleva tiempo sin sentir los avatares de nuestra en parte defectuosa sociedad?

¿O se trata también de otro elemento simplemente narrativo para continuar entusiasmando a los lectores? 

Todos sabemos los problemas , algunos difíciles y complejos, que Padura declara, y que a partir del año 1991, con la caída del Campo Socialista y el inicio del Periodo Especial, se han ido incrementando.

Sin embargo, pienso que nadie puede desconocer, como lo expuse hace tiempo al comentar su excelente libro, la tremenda lucha que ha tenido que desplegar nuestro pueblo, para enfrentar durante medio siglo, al gigante imperio yankee.

No tengo temor alguno en exponer, con imperturbable certeza, pecando de cierto chovinismo, que no existe otro pueblo, pobre, subdesarrollado y hasta rico, que pueda haber resistido tantos años embates tan desmesurados como éstos, sin que sus sociedades se hayan fragmentado sensiblemente, y algunos posiblemente hubiesen padecido de fuertes enfrentamientos callejeros entre sus poblaciones, terminando en horribles destrucciones materiales y padecimientos humanitarios.

Pudiera parecer que estoy cayendo en una especie de extremismo caprichoso, pero es el caso que un escrito redactado  por nuestro excelso novelista y publicado en un medio que seguramente ha tenido una gran difusión, representa una injusta, desafortunada y arbitraria demoledora admisión del caos delincuencial y, a la vez, criminal violencia que según su criterio, que no comparto, existen en nuestro país, como para catalogarlo dentro de la famosa obra “A Sangre Fría”, de Truman Capote.

¿Habrá valorado ese cubano las consecuencias de difundir de forma tan espectacular y novelesca, los innumerables problemas que él destaca en su documento?

¿Se habrá dado cuenta de que él es un personaje renombrado y como tal la lectura de su despiadado y traumatizante exposición causa daños irreparables?

Si no ¿qué valoración podrán hacer los ciudadanos y los gobernantes de otros países, cuando lean y analicen las dramáticas aseveraciones y conclusiones que un cubano célebre publica de su sociedad?

Primeramente acude a un “viejo amigo” para conocer “cómo está la calle”, pero después, sorpresivamente se desplaza y hace una excepcional y amplísima descripción de nuestros problemas, llegando hasta el “abuso sonoro”.

¿Cuál es la razón de que ni en su libro, ni en este escrito, inculpe ni con un pétalo de una rosa, a los que en buena parte han contribuido sádicamente y con todo el poder que les es inherente  al imperio más poderoso que ha conocido la humanidad, a exacerbar muchos de los conflictos morales y materiales que padece nuestra sociedad?

No es que insinuemos que se oculten las realidades o no se expongan con toda crudeza, pero a la vez, debe tenerse en cuenta el momento histórico en que se hace y los peligros que nuestro país puede correr si se hace en forma desmedida, a no ser que se explique diáfanamente lo que atañe a nuestras deficiencias, que indudablemente las hay, y lo que viene implícito en poderosos factores externos que siempre han tratado y tratarán de rendir nuestro proceso revolucionarios.

Considero que nuestro estimado escritor y ciudadano cubano, pudiera haber escrito sobre estos problemas, como él lo sabe hacer, sin llegar a levantar estas polvaredas que lo único que despiden son andanadas dañinas y nocivas contra nuestro país; máxime en esta peculiar coyuntura en que “nuestros amigos” tratan por todos los medios de crear divisiones generacionales y afectaciones en nuestro consenso nacional.

De todos modos, estimo que a pesar de los escollos sociales, materiales y políticos que están presentes, el Pueblo cubano, el Gobierno y nuestro Partido, han demostrado durante este prolongado asedio, la suficiente lucidez, paciencia y madurez política, para ir despejando sin vacilación alguna, estos y otros obstáculos que tanto daño nos han hecho.

Y a nuestro compañero Padura, que como él bien expone en el final del documento, “no soy tan iluso ni tan sentimental para arriesgarme”, le recomiendo no cometa el disparate de encerrarse en una urna de cristal hasta dejar pasar estas adversas calamidades, pues nos privaría de disfrutar sus nuevas y seguramente magníficas obras literarias.

Mi correo:  jalcorta(arroba)nauta.cu

La Habana, Cuba.

16 de abril de 2016. “Año 58 de la Revolución”.