Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
Mostrando entradas con la etiqueta Pastor Batista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pastor Batista. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de julio de 2024

Con la economía no puede haber descuido

Precios por las nubes, muchas veces sin o de espaldas a fichas de costo; cantidades enormes de dinero recirculando sin retornar al banco; evasiones y subdeclaraciones; desvío de recursos por falta de control… son apenas una parte de las llagas que laceran la piel y las entrañas de la economía.


La empresa estatal socialista sigue siendo vital para la economía. Hay que controlarla y también protegerla. Foto: Pastor Batista

Afirmar que Sancti Spíritus tiene totalmente resueltos los principales problemas que inciden sobre su economía, o que la perjudican, sería faltarles el respeto a sus especialistas, autoridades y población. Decir que el territorio «no le saca el pie a ese asunto» es ser tan justos como los elementos que al respecto tuvo en cuenta la máxima dirección del país para conceder la sede central de este 26 de Julio.

Saben muy bien los expertos que nada fácil resulta, en condiciones tan complejas como las actuales, que una provincia tenga superávit hoy, que dos de sus ocho municipios lo logren también (Sancti Spíritus y Trinidad, los mayores), mientras los seis restantes reducen su déficit presupuestario.

El siguiente dato es ilustrativo: de unos 400 millones estimados como déficit, el territorio exhibe alrededor de 340 de superávit.

Es bueno recordarles a quienes no acostumbran a meditar mucho acerca de esos temas, o no los conocen bien, que mientras más favorable se comporte ese indicador y mayores sean los aportes, mejor respaldo tendrán los gastos del sector presupuestado en esferas estratégicas y muy sensibles, como las de salud, educación, seguridad social, cultura…

Ello, como el cumplimiento de las ventas netas o la recuperación que han comenzado a delinear las utilidades, no cae del cielo, por gravedad, como la lluvia que por estos días beneficia a los embalses.

Según opina Yudiana Alfonso Álvarez, coordinadora de programas y objetivos en el Gobierno Provincial, en el empeño por fortalecer la economía espirituana sigue siendo vital el trabajo de la comisión económica que funciona a escala de provincia y de municipios, para ofrecerle permanente seguimiento al comportamiento de los indicadores fundamentales en el sector empresarial y en el no estatal, con énfasis en aquellas empresas y entidades que deterioran o perjudican al plan de la economía y al presupuesto.

Vean esto: una treintena de empresas espirituanas cerró con pérdidas el calendario 2022. En el curso del siguiente año, la cifra rondó las 17, bajó a 14 en diciembre, y hoy los registros reportan 13, concentradas fundamentalmente en la subordinación local. Es obvio que se ha avanzado. El meollo del asunto está en que no haya recaídas ni retrocesos.

VISTA HACE FE… Y DEDO EN LLAGA TAMBIÉN

Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero a quien no mueve ni un dedo, difícilmente la vida le premie la mano.

Acerca de ello no dejan duda las acciones de control, fiscalización o enfrentamiento, realizadas o promovidas por el grupo de trabajo provincial, con participación de todo el que de una u otra manera tiene que ver con el asunto: Economía y Planificación, Finanzas y Precios, la onat, Trabajo, el Banco, la asociación de economistas, el Ministerio del Interior…

Por esa vía se han podido determinar evasiones fiscales y subdeclaraciones por un monto que supera los 30 millones de pesos. ¿Y será todo? Desde luego que no.

Tocar con la mano el cuerpo de 50 mipymes que referían cierres con pérdidas o sin operaciones ha develado casos de subdeclaración en ingresos.

Si no se actuara así, más de medio centenar de deudores regulados por la onat hubiera migrado hacia el exterior sin cumplir su deber con el fisco, situación que pudiera ocurrir con alrededor de un centenar más si los funcionarios se descuidan.

Por cierto, ese gardeo (normal, muy válido en cualquier economía del mundo) tiene su impacto en los ingresos del creciente sector no estatal, cuya recaudación, unos 340 millones de pesos hasta la fecha, pudiera superar, al cierre del semestre, el monto total de todo el año precedente.

Un detalle llama la atención: durante el último bienio, el 100 % de los contribuyentes, estatales y no, ha concurrido a ofrecer declaración jurada de impuestos sobre utilidades y de ingresos personales. Eso es expresión de la disciplina fiscal que no siempre ni en todas partes se ha logrado.

Lo peor que pudiera suceder es pensar que todo está resuelto o que se marcha con viento de popa y a toda vela.

Precios por las nubes, muchas veces sin o de espaldas a fichas de costo; cantidades enormes de dinero recirculando sin retornar al banco; evasiones y subdeclaraciones; desvío de recursos por falta de control… son apenas una parte de las llagas que laceran la piel y las entrañas de la economía –en toda Cuba–, a la vez que tornan cada vez más complicada la situación para miles de familias, en particular las que no renuncian a vivir honradamente de su trabajo. Hay, por tanto, campo por desbrozar y resembrar. HHC: negritas nuestras

martes, 2 de julio de 2024

Con El Estadio de bote en bote

 Los resultados de Sancti Spíritus en la agricultura urbana, suburbana y familiar están entre las razones que avalan la sede otorgada a este territorio para que Cuba entera festeje la efeméride del 26 de julio


«Nuestro propósito es tener toda el área en producción, siempre», afirma Alberto Gorrín. Foto: Pastor Batista Valdés

Sancti Spíritus.–Confieso que apenas puse la puntera del pie derecho dentro del organopónico El Estadio, en el reparto de Los Olivos 1, se fue a bolina mi intención de hacer un gran reportaje provincial acerca de la agricultura urbana, suburbana y familiar, una de las razones, por cierto, que avalan la sede otorgada a este territorio para que Cuba entera festeje desde aquí la efeméride del 26.

Y confieso, además, que al sacar de ese lugar el talón de mi zapato izquierdo me dije lo que ahora reitero: si todas las ciudades, pueblos y asentamientos tuvieran uno o varios espacios así, la gente no estaría pidiendo ensalada hasta por seña, miles de familias degustarían mejor los alimentos que muchas veces por arte de magia logramos situar sobre la mesa hogareña, y el organismo humano tendría bases más sólidas para defender su salud.

ASALTO A MANO LIMPIA

Lo mejor fue ni avisar. No por temor a que Alberto Gorrín Martín, al frente del organopónico, montara una vitrina, sino porque lo natural es lo natural. Fíjense si es así que, al instante, me invita a pasar, deja lo que está haciendo y empieza a hablar de canteros, cultivos, semillas y cosechas, con el dominio y la pasión que tal vez no tenga en asuntos relacionados con la rutina de su propio hogar.

«Es que llevo 25 años en esto –comenta animado–. Aquí, en estas 0,60 hectáreas, paso más tiempo que en mi casa, con un equipo pequeño pero gigante (cinco trabajadores que no me fallan ni a mí ni a quienes vienen a comprar productos).

«La prueba está en que hacemos todo lo posible por mantener siempre el área en completa explotación. Lo nuestro es sembrar, cosechar, vender y que la gente resuelva problemas. Cantero listo pero ocupado es mercancía en lento movimiento. Y eso no es bueno para nadie»

Vecinos del reparto, o quienes vienen desde «un poquito más lejos» para ver qué pueden comprar, saben que, si bien El Estadio no es la excelencia, hay posibilidades de encontrar lechuga en cualquier mes del año, a la par de acelga, col china, habichuelas, pepino y otros vegetales muy demandados por la población.

Por eso no es extraño hallar, en pleno verano, algo tan inusual como el tomate placero, empatarse con el ají cachucha y el chile picante mexicano o resolver apuros gracias al macito de ajo puerro, cebollino, cilantro isleño e, incluso, algo que no abunda en huertos y organopónicos del país: el apio, que además de venirle muy bien a ciertos platos, es buscado por muchas personas para combatir enfermedades como la llamada «gota», según refiere Alberto.

¿A PRECIO DE LECHÓN ENFERMO?

–Todo eso está muy bien; ahí veo los canteros, desafiando los efectos de las últimas lluvias, al fondo una verdadera arboleda plantada desde que nació esta criatura productiva; pero… ¿qué hay de los precios hoy?

La sonrisa que aflora en el rostro de Alberto es tan criolla y transparente como la frase que dispara al momento: «Aquí vendemos a precio de lechón enfermo. No abusamos. Cada uno de nosotros tiene necesidades que solucionar, la vida está cara, pero nuestra intención no es hacernos ricos ni cosa parecida. Puedes preguntar. Hasta antes de ayer, por ejemplo, estuvimos vendiendo lechuga a 25 pesos el mismo mazo, que por la calle cuesta 80 y cien pesos».

Minervy Aragón González, empleada en el punto de venta, ha notado la diferencia entre el ajo puerro que ellos venden: diez pesos, y el que se oferta en la feria: 60.

Tal vez por ello, personas como Julio Ramírez, vecino del reparto, se ha habituado a dar su vueltecita por el organopónico, «sobre todo para comprar especies y algún que otro vegetal».

–¿Infiero que trabajan sobre la base de un plan?

–Claro que sí: nuestro plan es no tener ni un cantero vacío; cosechamos y al momento estamos sembrando otra vez, intercalamos cultivo para sacarle más provecho a la misma área, tratamos de producir nuestro abono natural porque hasta el estiércol de ganado se ha perdido, y cuando te lo venden, cuesta un ojo de la cara… El plan consiste en producir todo lo que podamos, y que la gente se vaya contenta porque, dicho sea de paso, la población compra aquí todo lo que seamos capaces de cosechar.

–¿Cómo te las arreglas con la semilla?

–Sencillo: la produzco, la busco, la compro, la invento…

Miro hacia el cantero donde el Pelusa (uno de los trabajadores) echa rodilla en tierra, y el asunto me queda más claro que el agua: sin semilla todo esto estuviera peor que San Nicolás del Peladero.

El tiro de gracia, sin embargo, lo propina el propio Alberto, al mostrar una vasija con diminutas semillas. Son de cilantro isleño. Hay suficientes como para no carecer. En otro recipiente conserva pequeñísimas semillas de perejil. Tienen su historia.

«Un día recibí un sobrecito. Fue de los que nos aportó el brasileño Frei Betto. En la primera cosecha logré una cantidad muy pequeña, pero aquello fue aumentando y debo decirte que le voy a hacer una donación a Elizabeth Peña Turruelles, la jefa nacional de nuestro Programa, para ayudar a otras provincias necesitadas.

«Pero te digo más: en el refrigerador tengo un bolsito con semillas de una lechuga que importamos. Es muy resistente, de calidad, con buen sabor y guapa hasta en los meses del verano…».

–Te voy a interrumpir una vez más: ¿Pudieras decirme en qué refrigerador…?

–En el de mi casa, por supuesto.

No necesito más. Pudiera llenar páginas enteras con datos acerca de las ocho unidades empresariales de base asentadas en igual número de municipios, los más de 1 600 espacios en agricultura urbana, 9 840 fincas suburbanas, 44 000 patios o parcelas, entre otras cifras que constan en informes… pero prefiero no salir de este pequeño organopónico, cuyos cinco trabajadores afincan la bota cada día para tenerlo sembrado de bote en bote, vaciarlo en un abrir y cerrar de ojos, replantarlo a igual velocidad y vender finalmente a precio de lechón enfermo. ¡Salud, salud!


En El Estadio, la semilla no cae del cielo: la guapea el propio organopónico. Foto: Pastor Batista Valdés

 EPÍLOGO:

  • Nadie imagine que en El Estadio todo está resuelto. Como en todas partes, hay insatisfacciones dentro de su propio colectivo y en quienes acuden a comprar. Ojalá llegue el día en que las hortalizas y vegetales sobren.
  • Si alguien discrepa o no cree lo dicho… vista hace fe. El organopónico, Alberto y los demás están ahí, a la mano.

sábado, 29 de junio de 2024

Sembrar mucho, contratarlo todo y controlar bien

 Del esfuerzo desplegado han salido hasta la fecha 6 504 toneladas de arroz. La provincia, sin embargo, demanda más de 22 000; unas 18 000 para la canasta familiar normada

La contratación es fundamental para lograr los propósitos del programa. Foto: Mailenys Oliva Ferrales

La Sierpe, Sancti Spíritus.–Si en estos momentos los niveles de siembra de arroz, rendimientos, volúmenes productivos y satisfacción de necesidades distan mucho de ser los que potencialmente puede y necesita el país, no es solo por la aguda y real falta de insumos y de recursos en general, para un programa que acentúa su carácter estratégico y consiguiente prioridad a escala nacional.

Lo acaba de mostrar el intercambio que este jueves tuvo aquí el miembro del Buró Político del Partido y vicepresidente cubano, Salvador Valdés Mesa, con directivos y productores vinculados directamente a ese renglón económico.

Razonamientos por parte de quienes viven «del grano y para el grano» dejaron claro que no en todas partes se aprovecha bien el área destinada a ese cultivo, tanto dentro del entorno estatal como fuera de él.

Y este combate tenemos que echarlo entre todos –insistió Nelson González González, al frente del programa arrocero en Cuba–, sobre la base de lo que le corresponde hacer a las ocho empresas existentes en el archipiélago, a los 70 municipios que pueden fomentar el cultivo del cereal y a todas las estructuras con que cuenta el sistema de la Agricultura, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, sectores como los del azúcar y la construcción, así como todo el que social y familiarmente pueda aportar.

Actualizaciones de ese programa han demostrado la aspiración de sembrar no menos de 200 000 hectáreas, cuyos rendimientos, si se comportan según lo previsto, podrían aportar aproximadamente el 86 % del volumen que hace falta.

Se dice y se escribe fácil, pero eso lleva muchísima consagración, recursos (nadie lo niega), conocimiento, ciencia, inteligencia, rigor en todo el proceso y… control.

Casos como el de la UBPC Las Nuevas devienen ejemplo del modo en que debiera actuar todo el mundo: jefes y trabajadores montan un sistema de guardia, sobre todo nocturna, para proteger las plantaciones. Días, semanas, meses de vigilancia terminan moldeando un resultado que revierte totalmente la situación de la cooperativa, e incide «fantásticamente» en los ingresos de productores y su familia.

¿RENDIMIENTO?

La vieja frase «confía, pero controla», le viene como faja de seguridad a la cintura de cada grano de arroz. No por gusto Deivy Pérez Martín, primera secretaria del Partido en Sancti Spíritus, insiste en cuidarlo y protegerlo todo, desde el saco de urea o de arroz, hasta los almacenes y el destino final de la producción.

A continuación, comenta un fenómeno que hace daño, porque hay quienes informan rendimientos inferiores a las potencialidades y resultados reales, lo que, de hecho, abre el camino para que volúmenes significativos de «excedente», o logrados «por encima» remonten precios abusivos «a la izquierda del mercado», generando al propio tiempo disgusto, preocupación y hasta lógica irritación en la población.

Por ello, en más de una ocasión el Vicepresidente cubano remarcó el medular asunto del control y de la contratación objetiva, como soporte para que haya más hectáreas sembradas de arroz, más rendimiento, más producción, menos dinero gastado en el exterior, y una respuesta superior frente a la demanda de un producto insustituible en la mesa hogareña.

También recalcó que la empresa arrocera –rectora de la producción y de la función social que tienen las distintas formas productivas– tiene que dominar todo lo relacionado con ese renglón, hasta el último cordel que se siembre, por quien lo plante, no para quitarle a nadie su arroz, sino para ordenar de una vez el proceso y contribuir más al cumplimiento de los objetivos del país.

Sancti Spíritus afinca la bota en ese empeño. Del esfuerzo desplegado han salido hasta la fecha 6 504 toneladas de arroz. La provincia, sin embargo, demanda más de 22 000: unas 18 000 de ellas para la canasta familiar normada.

Hay que hilar fino y duro. La idea de lograr autoabastecerse y aportarle a la nación es tan viable como la decisión de que a La Sierpe no llegue ni una libra más de arroz desde fuera, porque ese municipio tiene suficiente tierra, agua, productores, equipos, tecnología y experiencia para –sin incumplir su compromiso con Cuba– garantizar por sí mismo lo que internamente necesita.

sábado, 24 de febrero de 2024

Ordenar, de una vez, estructuras y procesos



Foto./ Pastor Batista.

Por Pastor Batista, Bohemia
febrero 24, 2024

Bases para revertir progresivamente la situación, empleando mejor potencialidades que siguen demandando más orden y control superior

Luego de concluir en Sancti Spíritus un periplo que abarcó a todo el país, con el precedente de haber puesto yema de dedo y pupila en el determinante escenario municipal, al menos a mí, ese contacto de Salvador Valdés Mesa, integrante del Buró Político del Partido y vicepresidente de la República de Cuba, me deja brisas de esperanza y de optimismo.

Y no es por lo dicho o por lo teorizado en esas reuniones acerca de un asunto tan importante como la necesidad de ajustar, de una vez, y hacer mucho más funcionales las estructuras del Gobierno y de sus administraciones locales, sino por la posibilidad que sí existe de enfrentar y revertir, entre todos, ese y otros problemas neurálgicos, como el de la producción de alimentos, sobre la base, en primer lugar, de un contacto directo con los productores, una verdadera contratación con ellos y el ulterior control sobre el acopio y destino de lo producido.

Cierto es que -tal y como trascendió- la migración hacia el exterior e incluso la fluctuación interna, han dejado nocivo efecto en el completamiento de estructuras que, evidentemente, nunca van a tener igual desempeño por estar afectadas por ese fenómeno.

El recorrido, sin embargo, develó también que no siempre ni en todos los lugares se ha actuado con la rapidez, inteligencia y creatividad que el asunto demanda para resolver -con lo, y con los, que tenemos- un fenómeno que no soporta mucho más tiempo ya.

Alternativas hay. Lo demostró la breve intervención de Yaiselín Quesada López, subdirectora de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social en Sancti Spíritus, o las coincidentes experiencias comentadas por el representante de la estructura encargada de Auditorías, acerca de cuan provechoso puede resultar el nexo con la universidad (Holguín y Cienfuegos lo mostraron) para explorar y aprovechar más las posibilidades que ofrece la ubicación de estudiantes próximos a graduarse; facilidades de contratación laboral, antes incluso, con jóvenes que cursan años terminales; propuesta de cursos con técnicos medios…

Especial interés atrajo el funcionamiento de las oficinas concebidas para atender a la población, combate que no se decide -solo- en los espacios con que cuentan las sedes del Poder Popular o del Partido, pues, tal y como recalcó el Vicepresidente cubano, es preciso que “en los organismos esas estructuras, ese proceso, funcionen bien, que el ciudadano se sienta atendido, que regrese satisfecho y, lo más importante, que haya una solución, que se resuelvan los problemas”.
Si tienes tierra, aporta

No hay que ser experto o científico para notar que algo no anda bien, con placitas y mercados mal o desabastecidos mientras puntos de venta en carreteras, carretillas, carretones y espacios fijos urbanos están abarrotados de productos agrícolas… a precios “atmosféricos”.

Por ello Valdés Mesa ha insistido enfáticamente en la contratación, asunto que urge ordenar sin más pérdida de tiempo, tanto en el sector cooperativo y campesino, o entre otros propietarios privados, como en el entorno estatal.

Nadie puede quedar exento -recalcó- tenga una hectárea, media, o un par de cordeles. ¿Si no, para qué se les entregó la tierra?

No es cosa de suposición. El propio vicepresidente aludió al alto número de violaciones o ilegalidades arrojadas por un análisis de georeferencia, alrededor de 70 por ciento de las cuales se han venido resolviendo, como confirmación de que, si se obra con apego a la ley, a lo establecido, ese fenómeno se puede resolver y drenar al alivio que tanto espera la población.

Lo más importante en ese sentido ahora, agregó, es abastecer el mercado.

Lograrlo, desde luego, puede sentar bases para ir satisfaciendo un poco mejor las crecientes e insoslayables necesidades alimentarias de la población.

La propia reunión de Sancti Spíritus (presidida también por Deivy Pérez Martín y Alexis Lorente Jiménez, máximos dirigentes del Partido y Gobierno allí) como la de Ciego de Ávila, horas antes, confirmaron que no solo sembrando más pueden crecer los volúmenes productivos, sino también bajando a la base, productor a productor, y realizando la contratación con la objetividad y rigor que demandan.

Hay potencialidades. En arroz y frijoles, por solo citar dos ejemplos, los espirituanos podrían autoabastecerse si todo lo destinaran al interior de su propio territorio, pero cifras y procedimientos indican que todavía contratan por debajo de lo verdaderamente posible.

Lo urgente y lógico ahora es bajar hasta los cimientos de cada municipio, concretar lo visto, razonado, demostrado y orientado a lo largo del recorrido y aterrizar también la esencia de la convocatoria reiterada por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República de Cuba (citada por Valdés Mesa) para que “los territorios tengan un mayor protagonismo en la coyuntura que vive el país”.

jueves, 11 de mayo de 2023

¿Y el que no tiene nada que vender?

mayo 8, 2023, Bohemia




Si en el terreno de los precios la fórmula es la ley de la selva o “sálvese el que pueda”, ¿qué hacen quienes no tienen una tabla a la que asirse?

Aunque a todo el mundo le preocupa y le molesta, yo diría que a muy pocos les sorprende ver cómo la misma libra de yuca o de boniato que vende o revende aquel sujeto hoy cuesta más cara que ayer.

“Imagina –suele justificarse el individuo– tengo que subirle el precio porque ahora el litro de leche me cuesta más”.

Si le preguntas, entonces, al dueño de la vaca (o al que “comercializa” la leche), con toda seguridad te dirá en casi idénticos acordes: “Es que la libra de cerdo volvió a subir”.

Busca, luego, al productor o revendedor de esa cada vez más escasa carne y no tengas la menor duda de que te dirá algo así como… “Si no hago esto, ¿cómo compro el detergente?”.

Solo que quien no produce detergente –pero lo importa desde el exterior, o no le “importa” agenciárselo aquí dentro, desviado de almacenes– será tajante: “Es que el litro de combustible anda por los 1 000 pesos y yo tengo necesidad de moverme diariamente con mi carrito”.

El revendedor de cebollas alegará que ahora el cartón de huevos le cuesta más caro.

Así, sucesivamente, como una verdadera fisión en cadena, se tornará casi interminable la “tripa” de actores o de personajes que se ven “obligados” a subirle el precio a lo que venden para poder adquirir lo que, también más caro, deben comprar.

Hasta ahí, parece haber una lejana –aunque no muy justa– lógica de un fenómeno que, en el fondo, puede tener mucho más de ilógico.

Obviemos por un momento si en verdad se hace poco, no lo suficiente o nada para hallarle estatal, institucional y socialmente una solución a ese asunto que, en mi personal criterio, puntea hoy entre los que más –si no el que más– daño le está haciendo por dentro a la nación y, ojo con esto: al ser humano, a los valores. Muchísima gente honesta, humilde, transparente, incondicional, está recurriendo a “inventos” para satisfacer necesidades vitales en cuya concreción tiene que intervenir, obligatoriamente, el dinero.

Obviemos también teorizaciones que todos debiéramos interiorizar acerca de los divinos mecanismos (leyes) del mercado capitalista, de la llamada oferta-demanda y de otras “novedades” que llegaron a nuestro contexto socioeconómico, Dios quiera que “no para quedarse”.

La pregunta que me he hecho decenas, cientos de veces, es la siguiente y quizás alguien de ustedes, amigos lectores, o un experto en temas económicos, pueda ayudar a despejar: ¿Cómo queda en esta historia, qué cosa puede hacer el ciudadano que, por las particularidades de su oficio o por su invariable honestidad, no tiene nada que vender ni se agencia alternativa alguna para vender o revender?

Es decir, ese que amanece diariamente (más) víctima del disparado e incontrolado incremento de precios y continúa enfrentando el fenómeno con el honrado salario que devenga o con la discretísima chequerita de jubilación, ¿qué hace, cómo se las arregla?

Al menos yo, hasta ahora, no encuentro una respuesta… sana, reconfortante. Si usted la tiene, por favor, adelántela, socialícela. Es obvio que, como país, todos la necesitamos “para ayer”, tal como se ha puesto en moda decir para aquellas cosas que demandan la más urgente acción.