Por Dr Julio CarranzaEn la actual reforma económica, que, aunque tardía y aún difusa, es sin dudas necesaria, como lo hemos argumentado por años, hay una cantidad importante de riesgos y amenazas diversas que deberían ser analizadas y enfrentadas inmediatamente, sin ambigüedades ni explicaciones superfluas, de lo contrario se podría acelerar el rumbo del país a un destino no deseado y probablemente terrible. Estamos frente a una tormenta enorme y muy peligrosa.
No pretendo ahora ir al detalle de todos esos riesgos y amenazas, eso lo haremos en otro próximo texto en preparación, pero si pretendo referir aquí de manera más general pero clara y rápida este recio desafío. Por supuesto, vale aclararlo, que estoy lejos de hablar como quien se cree posee toda la verdad, muy lejos de eso, solo pretendo, como siempre, aportar desde la honestidad y el estudio.
En primer lugar, es importante tener en cuenta que la actual situación en Cuba tiene de un lado urgencias impostergables que deben enfrentarse con un plan de emergencia preciso, claramente identificable y discutido activamente con la población, con los dirigentes en las calles, pase lo que pase.
Las condiciones actuales de vida están al límite y eso se debe asumir con claridad y valentía política, ya sabemos que la pretensión de la agresión externa es esa precisamente y en cierta medida lo van logrando, no se puede ser ciego ante esa realidad, agotar a una población fatigada que se mueve entre agresiones externas y errores e insuficiencias internas de todo tipo que se han dejado correr por mucho tiempo.
Esto condiciona hasta la manera de pensar de mucha gente que no encuentra respuesta a sus principales angustias, no basta explicar aún con claridad sus causas, sino encontrar soluciones efectivas y creíbles, contra el viento y la marea, no hay otras opciones. Acaso no estamos viendo cómo avanza la ultra derecha en muchos casos fascista en todas partes, desde EEUU y América Latina hasta en muchos países de Europa, la gente votando a favor de sus victimarios, literalmente, por la influencia y la intervención imperial sí, pero también por los tremendos errores de la izquierda, entre ellos la corrupción, en Cuba podría no ser diferente, ante ese peligro estamos, hasta corrientes anexionistas se han revivido, la miseria suele ser muy mala consejera cuando un pueblo reclama su bienestar. Allá lo saben bien, aquí deberíamos saberlo también.
Apagones extensos, de muchas horas, que, además de hacer insoportable el verano y no dejar dormir como se debe, impiden conservar los pocos alimentos que se consiguen, relacionado con lo anterior, los serios problemas en la distribución de agua, con sus inevitables impactos en la higiene doméstica y personal, una creciente acumulación de desechos sólidos, extrema en Ciudad de La Habana y aguas albañales que, además de afectar seriamente las condiciones del entorno, son una amenaza latente para el estallido de epidemias y otras enfermedades, la falta de medicamentos esenciales y servicios hospitalarios, la desaparición de la vialidad pública, los ingresos que no alcanzan, los bancos que no funcionan, la indisciplina social y la aparición cada vez más preocupante de manifestaciones delictivas, algunas de ellas violentas, el cierre o afectación de actividades educacionales, la economía estancada y otras. El empobrecimiento de una parte amplia de la población, mucha de ella en la tercera edad y en un contexto de incremento de la desigualdades, ese tipo de evidencia se puede apreciar con sólo caminar la ciudad a cualquier hora del día.
Esta situación exige un tratamiento específico, concreto, urgente y efectivo, para ello hacen falta, entre otros factores, recursos externos, de ahí que el problema de la deuda externa también debe asumirse como una prioridad en ese plan, para destrabar en alguna medida el flujo de créditos e inversiones desde donde se pueda, pagar con activos es la alternativa más factible y se debe mover rápido con los cuidados del caso, obviamente.
Estás de arribas son las prioridades, las urgencias indispensables, que requieren lucidez, conducción política certera e inmediata, más aún en un contexto de mayores desigualdades sociales que van haciendo su labor de zapa. Además de que no faltan los que han renunciado a toda alternativa de soberanía y manipulan a la opinión pública para conducirla a lo que han considerado ellos la salida más conveniente, esto es una política dócil y de fractura frente a las presiones actuales de EEUU.
Es preciso entender que el ciudadano común no está en las grandes parábolas o en la comprensión total de las causas profundas y ocultas de la situación que los afecta, además de estar bajo el impacto de todo lo que circula en las redes, el ciudadano común está en la demanda concreta de ver una solución a sus problemas y es muy lógico que así sea, de manera coloquial alguien dijo “amor con hambre no dura” y así es, hay que comprenderlo como una realidad. Un pueblo hambreado y fatigado podría ser conducido a cualquier parte por los oportunistas que suelen aparecer en encrucijadas como esta, así están jugando desde allá y hay los que le hacen el juego desde acá. No hay que perder de vista que la correlación de fuerzas los favorece y que el país no tiene las alianzas internacionales suficientes a las cuales apelar, se está solo frente a un destino incierto.
Ahora bien, además de esas urgencias, está la necesidad de transformar de manera profunda e integral un sistema económico que hace años está obsoleto, no funciona. Esa es otra dimensión del problema que, aunque claramente conectada con la anterior, precisa un abordaje diferenciado en diseño y tiempo. Confundir los dos planos sería un error de consecuencias muy negativas, en las 176 medidas propuestas esas distinciones y secuencias no quedan claras.
La posibilidad de volver a cometer un error de secuencia o de identificación difusa de prioridades está a la vista y podría ser definitivo. De otra parte está la diversidad de actores, por un lado los que ya mencioné arriba, que con un discurso a veces aparentemente coherente y fundamentado y otras veces burdo y agresivo, alimentan en la práctica, quiéranlo o no, las pretensiones de dominación sobre este país y por otro lado otros, muchos dentro del país, que pretenden sacar ventaja de la actual reforma y enriquecer de manera espuria a personas o grupos como ya vimos sucedió en Europa del Este. No se trata de tener prejuicios con el sector privado y cooperativo, actores imprescindibles de la economía junto al sector público, se trata de definir reglas claras, estables, con todas las garantías legales necesarias aseguradas y construir mercados transparentes y regulados que impidan los privilegios y las influencias perversas. Acumulación e inversiones en base a la eficiencia y la competitividad sí, justicia social y trabajadores empoderados para defender sus legítimos derechos también. Es necesario reconstruir credibilidad en todos los sectores sociales, muy afectada en los últimos años.
Hay que crecer, sin dudas, y crear todas las condiciones para ello, sin dogmas ni parálisis, con certezas y garantías, pero a la vez que se crece se reparte, no con igualitarismo, obviamente, pero si con justicia social. No se puede confundir la economía con la repostería, donde para comerse el pastel primero hay que hacerlo, en economía se puede crecer y repartir a la vez. Pero de que hay que crecer hay que crecer y de que habrá desigualdades, las habrá, pero que no nazcan del privilegio sino del mérito, el trabajo y la capacidad de cada cual, lo que no debe faltar es la justicia social y las oportunidades para todos, además de la asistencia específica al que justificadamente la necesite, ese no es un concepto abstracto, es muy concreto.
De ese tamaño es el desafío y no basta el anuncio de una más que necesaria reforma económica para solucionarlo a tiempo, es preciso ir más allá. Tomemos todos conciencia de esto y pongamos a toda Cuba primero.