Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba Propiedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba Propiedad. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de junio de 2025

¿Qué formas de propiedad reconoce el socialismo cubano?

Por: Marxlenin Pérez Valdés

 


Imagen creada con Inteligencia Artificial, utilizando Copilot.

Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 1 de junio de 2025

Dra. C. Marxlenin Pérez: Hola, qué bueno volver a saludarle en Cuadrando la Caja, una propuesta televisiva para debatir, cuestionar y llegar a consensos desde el socialismo cubano.

Soy Marxlenin Pérez y le doy la bienvenida a este cuadre diferente, porque hoy vamos a conversar sobre la propiedad en Cuba: privada, estatal, cooperativa o mixta. Nos acompañan los doctores en Ciencias Económicas Ayuban Gutiérrez Quintanilla, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, y Luis Marcelo Yera, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas. Se suma hoy el doctor en Ciencias Filosóficas Jesús García Brigos, quien fue por más de 40 años investigador titular del Instituto de Filosofía de Cuba.

Creo que el de hoy es un asunto de centralidad indiscutible, tomando en cuenta el nuevo espacio que se le ha dado a las formas de propiedad en los últimos años, con énfasis en la propiedad privada. Empecemos por una visión general. Luis, ¿de qué estamos hablando cuando mencionamos la propiedad, sobre todo en nuestro país?¿Cómo se recoge el tema de las formas de propiedad en la Constitución cubana?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: En la Constitución tenemos que referirnos al artículo 22, donde están registradas siete formas de propiedad. Ahí están presentes las formas de propiedad que tienen que ver con el decisivo modo de producción en construcción socialista que tiene la nación cubana. Otras formas de propiedad están vinculadas, digamos, a las que corresponden a las organizaciones políticas y de masas, a las instituciones del país, a la propia propiedad personal de las personas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Esa propiedad personal no tiene nada que ver con una propiedad que se explota para obtener ganancia…

Dr. C. Luis Marcelo Yera: No, es una propiedad que es propia. Es este vaso que es mío y lo utilizo. La Constitución, en aras de ser abarcadora en este ámbito, incluye este tipo de forma de propiedad. Y, por supuesto, están incluidas las formas vinculadas al modo de producción, lo cual requiere de una atención especial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: “Modo de producción” es siempre un tema polémico, porque está la vieja disputa de si el socialismo es un modo de producción, o si más bien el modo de producción es el capitalista.

Dr. C. Jesús García Brigos: Aquí hay muchas polémicas y muchos conceptos que se van entrelazando. Marcelo habló de las formas que están reconocidas en la Constitución. La propiedad hay que verla como un sistema de relaciones dentro del cual puede haber diversidad de formas de acuerdo al Estado, la división social del trabajo, el desarrollo de las fuerzas productivas, etcétera.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ese es un primer elemento importante: la propiedad como un sistema de relaciones sociales.

Dr. C. Jesús García Brigos: Para mí, eso es lo más importante. Marx le decía a Proudhon en su famoso libro Miseria de la Filosofía, que hablar de propiedad es describir el conjunto del sistema de relaciones sociales de la producción. Hay muchas ideas de Marx, no voy a extenderme en ese tema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Y el tema de la propiedad está presente desde los mismos manuscritos del 44, donde Marx está estableciendo una relación entre enajenación, propiedad privada

Dr. C. Jesús García Brigos: Constantemente está el tema de la propiedad. Para mí, eso es algo muy importante. Quería insistir en cuanto a la forma de propiedad. Lo que nos hace falta, y me refiero a la Constitución, y sobre todo a la conceptualización, es actualizarla, revisarla, ver cómo está en relación con esta concepción de la propiedad como sistema y no como conjunto, de forma aislada, fragmentada, reproduciendo en alguna medida la fragmentación que nos dejó el sistema capitalista. Yo no me voy a referir a lo que está en la Constitución, eso lo puede leer cualquiere. Marcelo lo mencionaba también. Para mí, es muy importante la cuestión del sistema de relaciones y actualizar lo que tenemos conceptualizado. ¿Qué insuficiencias tiene? ¿Qué nos brinda que puede prestarse a confusión? Porque en Cuba, con los cambios que han introducido nuevas formas, se han ampliado espacios para formas existentes ya, algo que ha ocurrido en el marco de un sistema que ya existía objetivamente, pero que ha transformado ese sistema también. Entonces, tenemos que empezar con clarificar nuestros conceptos para diagnosticar adecuadamente cómo está nuestro sistema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Incluso, hay una parte de la Constitución que se refiere a que funcionen en condiciones similares. Eso también ha traído polémica. Ayuban quiere referirse a lo que anteriormente se mencionaba.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Quería agregar algo a lo que dijo Marcelo. Es muy bueno que sea reconocida la propiedad individual como una forma de propiedad específica, porque ha sido uno de los puntos de ataque en contra del proyecto histórico socialista o comunista, y de su ideología marxista. En YouTube hay 10 000 videos diciendo que el comunismo elimina totalmente la propiedad. La gran contradicción es alrededor de la propiedad sobre los medios de producción, por algo que decía el profesor Jesús, y es que a partir de la propiedad sobre los medios de producción es que se reproduce el conjunto de la sociedad como sistema de relaciones.

Tú introducías algo importante: la igualdad de condiciones o condiciones similares. Yo creo que el término “condiciones similares” es más correcto que hablar de igualdad de condiciones, porque es difícil en un régimen de propiedad que todas las propiedades estén en igualdad de condiciones, pues siempre va a haber una forma de propiedad que va a ser más útil para los objetivos de ese sistema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: De ese modo de producción.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Hay algo interesante también, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo compartían formas de propiedad y apropiación privada del excedente. Es una característica común. Por eso es tan complicada la discusión alrededor del socialismo, porque es una ruptura con eso. Son elementos también importantes a la hora de abordar la cuestión de la propiedad.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Con respecto a eso hay también un mito que se comparte mucho: se muestra como principio que las formas de propiedad privadas, y, por tanto, las empresas privadas, son más eficientes y perfectas, y en el otro extremo se coloca a las formas de propiedad estatal y pública, que se tildan de ineficientes, se dice que fracasan, que ninguna funciona. Es una caricatura que todo el tiempo está reflotándose en los medios de comunicación.

Dr. C. Jesús García Brigos: Ese mito se desvanece con la práctica histórica. En primer lugar, hay formas estatales, públicas, dentro del capitalismo, algunas tan eficientes o tan ineficientes como las privadas. Nosotros tenemos nuestras propias experiencias de formas estatales que han sido eficientes y eficaces, y hay muchas que han tenido problemas, lamentablemente. Para mí, el ejemplo más ilustrativo −y es muy actual, porque acabamos de celebrar el aniversario del triunfo de la Gran Guerra Patria− es el papel que desempeñó la forma estatal de propiedad en la resistencia del pueblo soviético para acabar con el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Fue la propiedad estatal la que cambió totalmente la industria, cambió todo en el sistema para generar los resultados que se necesitaban y fue eficiente, muy eficaz.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: La centralización y descentralización es algo que tenido mucha influencia en la eficiencia de la gestión de la propiedad estatal: si están más centralizadas o descentralizadas las decisiones. Independientemente de los éxitos que tuvo la Unión Soviética en la era de Stalin, se considera hoy que era un sistema altamente centralizado y después vinieron etapas donde se trató de descentralizar las decisiones gradualmente. Y eso ha ocurrido también en otros sistemas. Yo pienso que la eficiencia de la propiedad estatal está vinculada a si está más descentralizada. Un sistema estatal más descentralizado es más eficiente.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Yo quisiera agregar algo a lo dicho por Marcelo. El marco en que se despliegan las formas diversas de propiedad es también importante en su desempeño. No es solo la descentralización, sino algo que tú mencionabas anteriormente: es verdad que no van a tener condiciones iguales, pero tampoco pueden tener condiciones que vayan en contra del propio desarrollo de esa forma de propiedad. Una de las cosas que nos han pasado con la empresa estatal es que muchas veces ha jugado en un sistema de reglas que la ha puesto en desventaja con respecto a las nuevas formas de propiedad. Eso no quiere decir que la manera de solucionarlo sea poner a las mipymes privadas en igualdad en términos de centralización. La empresa estatal, como forma de propiedad esencial que reproduce lo que queremos que sea la sociedad socialista, tiene que tener un marco regulatorio que la potencie como forma de propiedad.

Hay también un discurso muy oportunista dentro de las posiciones neoliberales y los libertarios en contra de la propiedad; sin embargo, todos los días en el mundo fracasan miles, cientos de miles de empresas. Y son de propiedad privada. Pero cuando en cualquier país del mundo fracasa una empresa estatal, se toma como demostración de que no sirve para nada la propiedad pública, la propiedad estatal.

Dr. C. Jesús García Brigos: Marcelo ha puesto un ejemplo en su intervención de centralización-descentralización de cuán complejo es tratar el tema de la propiedad. La centralización-descentralización transversaliza todo el sistema de relaciones sociales, pero es también la relación centralismo-democratismo, la historicidad de esa relación. Esa es una contradicción que se tiene que resolver de acuerdo con el espacio y el tiempo concretos. Acusamos al socialismo de centralizador, pero no hay un sistema más centralizador que el sistema del capital. Si no, pensemos en por qué Marx habla de que el capitalista es la personificación del capital. El capital es un sistema de dominación múltiple, un metabolismo social que hace que todo el mundo responda a él, pero no siempre lo entendemos como sistema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Es una pincelada importante para este tema. ¿Es posible separar propiedad de gestión? Porque bastante se habla, sobre todo en los últimos años, de que la propiedad puede ser de este modo, pero la gestión puede ser de otro. ¿Es posible, en términos prácticos, separar propiedad de gestión?

Dr. C. Jesús García Brigos: La respuesta corta: es importante distinguirlas, pero no es posible separarlas, hay que concebirlas como parte de un sistema de propiedad. La propiedad es un sistema de relaciones entre la política, aspectos ideológicos, aspectos de organización de los grupos sociales, la familia… Hablamos de medios de producción, pero no hablamos de la familia. Y la familia es parte del sistema de propiedad, son los actores sociales. El sistema de relaciones sociales de la producción va mucho más allá de los medios de producción.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Tengo mi discrepancia en ese tema. En la historia del capitalismo vinculado a las empresas estatales, en los años 90 algunos recogían lo que estaba pasando en materia de descentralización en la propiedad estatal. O sea, antes era muy centralizada y empezaron a ensayar. Hay un libro muy famoso, Cómo influye la gestión privada en las entidades del Estado”. Tiene varios títulos diferentes pero es el mismo libro. Recoge ejemplos de cómo el cambio de gestión en la empresa estatal capitalista había producido efectos distintos y más eficientes. La teoría del agente-principal, que se generó en Estados Unidos, precisamente para separar lo que quería el dueño para que lo hiciera el gestor, dio pie a estas formas más eficientes de desempeñarse las distintas empresas capitalistas. Hay ejemplos prácticos, tremendos, como la compañía de telecomunicaciones de Nueva Zelanda, que era la peor del Commonwealth en eficiencia. Al aplicar la teoría del agente-principal, en la década del 80 el Gobierno laborista de aquel país cambió totalmente la gestión en tres años. Ahora, no sé qué piensa Jesús de esto, le dieron todas las posibilidades al gerente de despedir personas, poner sueldos de mercado, mucha autonomía. Estaban dándole una nueva dimensión en la gestión para gobernar una misma compañía. Cambió completamente. Es decir, hay una manera clara de identificar que es posible ver cómo un cambio de gestión puede producir un efecto totalmente diferente en relación con la propiedad.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Creo que en el fondo no hay contradicción, porque la idea que entiendo quiere transmitir el profesor Jesús es que nunca hay una ruptura entre el dueño del capital y quien lo gestiona. Siempre va a haber una relación de subordinación. Aparece, entonces, otra dimensión de la división social del trabajo a lo interno de esa relación, en este caso del capital, que fue descrita históricamente por Marx en un proceso que él llamó el proceso de separación entre el capital propiedad y el capital en funciones, pero hay una palabra en común: capital. Sigue siendo capital y siguen estableciéndose las mismas relaciones que determinan la lógica del capital, eso sí, logrando una división, una especialización en las funciones de ese capital-propiedad diferente de la función de la propiedad del capital en su forma de gestión. Y eso está muy asociado al tema de la descentralización y ha servido como base para establecer esa separación entre propietarios y gestores. Pero esa separación no es total, hay una unidad dialéctica entre los dos elementos. Tampoco se puede ir al extremo de apreciarlas como cosas que están desconectadas, porque hay experiencia. Antes de comenzar el programa hablábamos de que, por ejemplo, en el campo socialista hubo intentos de transformación en este sector, de descentralizar la empresa, que en realidad lo que hicieron fue desconectar la empresa totalmente de su forma de propiedad. Y ahí sí se desvió totalmente del objetivo o del supuesto objetivo de una transición socialista. Por eso, creo que es importante vinculado, centralización, descentralización, esa unidad que mantiene la relación entre propiedad y gestión, aunque funcionalmente se separen y haya cierta especialización o división entre ellas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En el caso de la práctica en Cuba, ¿habrá una forma de propiedad que se parezca más al socialismo y a la meta de un modo de producción comunista? ¿Hay una forma por encima de la otra? Es decir, por ejemplo, la cooperativa, ¿es una forma más cercana de propiedad al socialismo o es un cliché más?

Dr. C. Jesús García Brigos: Sobre el tema anterior, quería decir algo más. Hay experiencias del inadecuado tratamiento de esta distinción y no separación con lo que ocurrió en los países del campo socialista y en la Unión Soviética, que empezaron por separar la gestión de la propiedad, separar al dueño, que era el Estado, del empresario, y después con un sistema político, porque ahí es donde entra la propiedad. La propiedad no es solo la tecnología, no es solo el momento económico; la propiedad es todo un sistema de relaciones. Y terminaron llamando a otros cambios que llevaron a la descomposición del sistema. Los contextos son totalmente diferentes, pero no podemos ignorar esas experiencias, tenemos que tener mucha claridad en los conceptos. En mi búsqueda de qué entendemos por gestión, consulté a varios economistas sobre qué se entiende por gestión y encontré un solo lugar donde se define qué entienden, qué dicen cuando están hablando de gestión, un libro de Rafael Alhama y otro compañero. Hablamos de gestión y de qué cosa es gestión, y al final terminamos entendiendo la gestión como un problema puramente tecnológico. Y la gestión no es un problema tecnológico. La gestión es un momento dentro del sistema de propiedad, tiene una parte social, tiene un vínculo con la política que es esencial, porque la política es decisiva en el sistema de propiedad. Raúl lo ha dicho, errores conceptuales nos conducen a errores en la vida.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Es que nos va la vida en el proceso.

Dr. C. Jesús García Brigos: Y aunque no nos fuera la vida, no es por criterio de autoridad, pero lo decía un señor que yo respeto mucho.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Lenin, por casualidad?

Dr. C. Jesús García Brigos: Por casualidad. Yo soy muy malo citando, él decía que si nosotros nos empeñamos en resolver los problemas particulares sin haber resuelto los generales, nos vamos a estar dando tropezones en la práctica. Tenemos que empezar por resolver los problemas en general sin olvidar la realidad concreta.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Eso me recuerda a otros panelistas habituales que hablan de la macroeconomía. ¿Qué propiedad se parece más, hay una propiedad que se parezca más que la otra al socialismo?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Primeramente, tal vez voy a introducir un tema muy polémico y les pido que reflexionen, porque entre los tipos de propiedad que tenemos en Cuba todos reconocemos como el principal el estatal, pero yo veo que el tipo cooperativo tiene más prerrogativas que el estatal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿En qué sentido?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: En que los componentes, los trabajadores de ese tipo socioeconómico, como yo le llamo, el tipo socioeconómico cooperativo, pueden tomar decisiones que no toman las empresas estatales. Por ejemplo, pueden aprobar la distribución de utilidades entre todos los trabajadores, pero pueden elegir un directivo. Son cuestiones que tienen que llevarnos a reflexionar para perfeccionar la empresa estatal. Porque la empresa estatal es una empresa que no es inamovible; es perfectible. Y en la propia teoría marxista, buscando el futuro socialista, hay elementos que podemos ir incorporando a la empresa estatal de lo mejor que han hecho otros tipos de propiedad; por ejemplo, la propiedad privada capitalista, que es otro tipo socioeconómico, ha hecho aportes muy importantes en el mundo, como en materia de organización y de dirección.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: La propia planificación.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: La propia planificación… O sea, son cuestiones que se toman sobre todo de las grandes corporaciones. Las grandes corporaciones han tenido aportes organizativos muy importantes que hay que asumir como insumos del socialismo, porque está demostrado en la práctica que han funcionado. Creo que en un programa pasado yo decía que lo organizativo no tiene nada que ver con lo ideológico.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Que sí tiene que ver, pero lo podemos dividir metodológicamente. Les propongo hacer una última pausa para darle espacio al Gurú desde Jatibonico, que también viene explosivo e incendiario con el tema de las formas de propiedad en Cuba para cuadrar la caja.

El Gurú de Jatibonico

Si medios de producción
tienen carácter social,
será la forma ideal
contra la explotación.
Pero en la transición
al socialismo hay un pero.
Se trata del desafuero
de la propiedad privada
que le quita una tajada
al salario del obrero.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ya se los anunciaba, que el gurú venía con todo. Luis quiere referirse a eso.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Tiró duro el Gurú de Jatibonico, pero yo quería hacer una reflexión aprovechando lo que él dice. Nuestro país está en una etapa de subdesarrollo, tiene una economía subdesarrollada, y una economía subdesarrollada tiene que acudir a todos los tipos socioeconómicos de propiedad. Es una verdad incuestionable lo que dice él, pero no podemos prescindir de determinados tipos socioeconómicos de propiedad. Puedo decir que a eso que se está refiriendo él tiene los siguientes tipos: las empresas vinculadas a la inversión extranjera, todas son de propiedad privada capitalista. ¿Podemos prescindir de eso? No. También tenemos las micro, pequeñas y medianas empresas privadas. También son privadas, capitalistas. No podemos prescindir.

Tenemos otro actor que no mencionamos nunca, que forma parte de esto: los campesinos. Todos los campesinos del sistema agropecuario cubano tienen trabajo empleado, trabajo asalariado, incluyendo las cooperativas de créditos y servicios. Eso no se menciona mucho. Pero también tenemos los trabajadores por cuenta propia, que tienen hasta tres empleados. Fíjense cuántas formas he dicho que son importantes para la economía del país que explotan fuerza de trabajo calificada. Entonces, hay que convivir un tiempo con esto mientras podamos lograr que las empresas estatales y las cooperativas lleguen a un nivel de desarrollo y comiencen a sustituir a estos otros tipos, pero hay momentos en que tenemos que aceptar que no son prescindibles. Por eso, que me disculpe mi amigo el Gurú, que tenemos discusiones también por los debates de la ANEC.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Como moderadora, tengo que decir que de cierta manera estoy en la cuerda de Luis Marcelo, porque no ha habido ningún texto de marxismo que diga que no hay que tener propiedad privada en el socialismo, que es la transición. El problema está en qué espacio usted le da a esa propiedad privada y a ese mercado.

Dr. C. Jesús García Brigos: El problema está en muchos problemas. El primer problema es qué entendemos por transición. Aquí se acuñaron muchas verdades que ya se convirtieron en dogma: construcción del socialismo, transición al socialismo. Después, los soviéticos tuvieron que inventar construcción del socialismo desarrollado.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Construcción de la construcción.

Dr. C. Jesús García Brigos: Construcción de la construcción, porque nos olvidamos de una idea esencial: se trata de la transformación comunista que parte del capital, pero tiene que trascenderlo, tiene que dejarlo atrás completamente. Eso es muy importante. Y no es porque lo dijera Marcelo. Marcelo no quiso decir eso. Pero decir que tenemos que convivir con esa forma que tienen de explotación puede ser interpretado por mucha gente en el sentido de que nos hace falta el capitalista, pero no el capitalismo. Estos son temas complejos y muy dialécticos. La cuestión de una forma más socialista que otra tiene una respuesta breve: no hay una forma más socialista que otra, depende del sistema en que se inserte.

Las cooperativas no reproducen socialismo dentro del capitalismo. Tenemos a la famosa corporación Mondragón, pero es una empresa capitalista. Ahora lo que tenemos es que dar a cada una el lugar que tenga que ocupar de acuerdo a nuestras necesidades en el sistema de propiedad, y eso pasa por la política, por la forma en que controlemos, dirijamos, constituyamos, demos facultades. Tú hablabas de que la cooperativa tiene más prerrogativas, después dijiste algo muy bueno sobre lo que le falta a la empresa estatal, y habría que haber dicho que tiene más prerrogativas que la empresa estatal tal y como la conocemos hasta hoy.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Vale.

Dr. C. Jesús García Brigos: O sea, hay muchas cosas que discutir, discutir a fondo, debatir.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Debatir, para eso estamos haciendo estos programas.

Dr. C. Jesús García Brigos: Y me parece que hay que volver constantemente a una idea: la propiedad es un sistema de relaciones. El momento de producción, el proceso del trabajo, cómo se organiza el proceso del trabajo, cómo se estructuran los actores sociales… No es solo el trabajador; es la familia, decía yo ahorita. Es el matrimonio. Es un montón de cosas que forman parte del sistema de propiedad y que hay que cambiar a la hora de trascender el sistema del capital. Que fue lo que ocurrió´, también visto desde otro punto de vista, en los países del campo socialista: no se logró trascender el sistema del capital. En los países del campo socialista estatalizaron la propiedad, pero permaneció −y voy a otro concepto que no hemos mencionado aquí, aunque tú lo mencionabas antes de empezar el programa− la alienación del productor, la alienación del individuo. Porque en todo esto hay una relación que es vital, clave, que es el núcleo central en el tema de propiedad: el concepto de alienación. La propiedad es el vínculo que ata al individuo al proceso de generación y producción, a su propia vida social, a su resultado. Las fuerzas productivas generan bienes y servicios y generan individuos también.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Yo creo que al final siempre tenemos puntos de coincidencia, lo que pasa es que a veces uno intenta, quizás por haber venido varias veces al programa, explicar algo de manera más concreta. Yo creo que lo que llamamos heterogeneidad de tipo socioeconómico, que tiene en su base un régimen de propiedad diverso, es una condición objetiva de la transición por una sencilla razón, por lo que decía Jesús. Tú quieres trascender el capitalismo, pero tú no saltas del capitalismo al comunismo, al socialismo…

Dr. C. Jesús García Brigos: Ni el comunismo es un estadio final de llegada, algo muy importante.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Ni tampoco se puede afirmar que sea el fin de la historia al estilo socialista el hecho de llegar al comunismo, pero es un proceso de construcción continua muy contradictorio, no hay saltos discretos en la historia, y creo que eso es algo importante, porque para el nivel de desarrollo nuestro, de nuestras relaciones sociales de producción, de las fuerzas productivas −y de algo que a veces se olvida, que es el nivel de desarrollo de la conciencia social−, nosotros no podemos abandonar una forma, un régimen de propiedad que no sea heterogéneo. Y sobre eso hay discusiones duras, porque Lenin le llamó fase capitalismo de Estado durante el periodo de la NEP.

Sin embargo, cuando uno lee las últimas obras de Lenin, mantiene un lenguaje muy duro contra la burguesía, pero está reconociendo en la realidad concreta que no puede avanzar en ganar un Estado, porque ya no era el problema de la construcción del socialismo; era tener un país saliendo de la guerra civil y de todos los problemas que enfrentaron al final de la guerra civil. El hecho de poder tener un país que funcionase, que fuera orgánico económicamente, con millones de contradicciones, porque no hay nada más contradictorio que un periodo de superación de un modo de producción anterior o de tránsito, como se le llama. Y hay algo importante que tiene que ver con todo lo que hemos hablado de centralización, descentralización, diferencia entre propiedad y gestión, y es que haya una cierta organización de la propiedad en el sector estatal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En ese tema quiero insistir.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Los chinos, los asiáticos, lo tienen, han buscado formas de hacerlo. Nosotros no hemos logrado establecer esa diferenciación entre las funciones estatales, por ejemplo, de regulación, con las funciones empresariales o de gestión. Y ahí, a diferencia de los soviéticos, que fracasaron en ese aspecto, y no solo los soviéticos, sino otras experiencias dentro del campo socialista, el modelo asiático sí ha buscado una alternativa. Han hecho una ingeniería social para construir un sistema de instituciones que busca resolver ese problema y hasta ahora lo han logrado.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Sí, que eso por supuesto hay que atenderlo. A ese tema podríamos dedicar un ciclo entero de programas, que también es de interés de nuestra audiencia. Pero relacionándolo con este semiconsenso que tenemos de la coexistencia y la convivencia de distintas formas de propiedad en el socialismo cubano, en los pocos minutos que nos quedan del programa, ¿cómo consideran ustedes que deben diseñarse o rediseñarse ese sistema, esa convivencia?. Entendiéndolo como un sistema donde cada una de las partes debe tributar al todo, y ese todo me imagino que estemos de acuerdo en que sea el bienestar del pueblo en los marcos del socialismo cubano. ¿Cómo rediseñarlo?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Pienso que un componente muy importante, válido para todos los actores económicos, es introducir de forma consecuente los conceptos de responsabilidad social empresarial: que todos comencemos a hablar en un mismo lenguaje vinculado, por ejemplo, a cómo interactuar con el medio ambiente, con nuestros proveedores, con nuestros clientes, con los trabajadores de la unidad concreta en que se trabaja. Hay toda una concepción que ha avanzado en este sentido y eso puede socializar más las unidades productivas concretas independientemente de la propiedad, porque esto válido para la empresa estatal, para las cooperativas, para las mipymes.

Dr. C. Jesús García Brigos: Comparto la idea de Marcelo, lo único que llamo la atención sobre ese concepto. Ese concepto está bastante desarrollado en los teóricos actuales, el compañero Ricardo Antunes en Brasil ha abordado mucho el tema, pero hay que entender la responsabilidad social en nuestro contexto y para qué la queremos y qué responsabilidad social. Desde mi punto de vista, la primera responsabilidad social que deben tener todas las formas de propiedad es que deben tributar al proceso de transformaciones mediante su intervención con derechos y obligaciones en el proceso de planificación social, que va mucho más allá de un proceso de planificación económica. Sería la primera responsabilidad social y es lo que no ha ocurrido en lo que hemos hecho con las cooperativas y las mypimes, o, mejor dicho, con las cooperativas.

El decreto anterior que había, establecía en algún punto, sin hablar todavía de responsabilidad social, que las cooperativas tenían que tributar, que cumplir, que contribuir a la planificación. Cuando se actualizó el decreto sobre las cooperativas, se eliminó eso, se perdió el concepto de responsabilidad social y ya no se habla de esto otro. Con las mypimes, en ningún momento se ha hablado de su necesidad de estar vinculadas al plan y articularse a través del plan con las estatales, con todo el mundo, en un sistema empresarial, como la propia conceptualización planteaba, que abarque toda la formas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ayuban, 30 segundos.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: No me imagino la transición socialista con un sistema monolítico de propiedad, sobre todo en la parte social, porque tienen funciones diferentes que dependen muchas veces de la escala de la actividad económica; incluso, algunas que se mueven en otras dimensiones como algo que tú mencionabas, que nosotros defendemos a partir de un profesor nuestro de la facultad que ha trabajado muchísimo ese tema, que es el tema que no aparece dentro de las formas de propiedad en la Constitución, una forma de propiedad más relacionada a lo comunal y a lo social, a lo asociativo a nivel comunal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Venezuela sí ha tenido experiencias en eso.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: En Venezuela han tenido esas experiencias, en otros países también. En mi opinión, eso implica la visión de que no puede ser el régimen de propiedad visto como algo monolítico y que tiene que estar funcionando bajo reglas, bajo un sistema de regulaciones que potencien el desarrollo del tipo socioeconómico y socialista, no que vayan en contra de él. Ese es un reto importante que nosotros tenemos. Tenemos la ley de empresa, que está todavía por salir.

Dr. C. Jesús García Brigos: La empresa estatal.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: La empresa estatal, gracias por eso. Aunque yo te voy a decir una cosa, yo fui partidario siempre de que hubiese una ley general de empresas con una ley particular para el sector estatal, porque requiere una ley particular, es diferente a la propiedad privada. También hay que avanzar en ese aspecto.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Le dedicamos otro programa a ese tema. Ahora sí se nos acabó el tiempo, hace rato me están haciendo la seña. Yo vuelvo a darles las gracias por participar y por habernos regalado un programa con gran dinamismo.

¿Y usted qué piensa sobre este tema? Recuerde que no basta con interpretar, describir, comentar, sino que juntos debemos participar para transformar nuestra realidad. Yo cuento con usted para hacerlo desde el socialismo cubano. Nos vemos pronto.

Transcripción: Ileana Reyes Sánchez, Yusleydis Seuret Gómez/ IDEAS Multimedios

En video, el programa

 

miércoles, 24 de agosto de 2022

Peligroso espejismo en la transformación socialista: ¿gestión y propiedad separadas? Propiedad y Gestión (I)


Por  Dr. Jesús Pastor García Brigos

Propiedad y Gestión

En la Conceptualización del Modelo Económico y Social cubano de Desarrollo Socialista, actualizada en el recientemente celebrado VIII Congreso del Partido, al plantear las Principales Transformaciones que fundamentan la actualización del modelo, se presenta en primer lugar:

“Consolidar el papel primordial de la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, distinguir entre el ejercicio de las facultades de propietario y las correspondientes a la posesión o la gestión (administración). A la vez, reconocer y diversificar diferentes formas de propiedad y gestión adecuadamente interrelacionadas”

Este es un enunciado que requiere al menos ulteriores precisiones en cuanto a lo que se deberá entender por “ejercicio de las facultades de propietario”- el cual se puede entender que es “todo el pueblo”- y como ellas se deberán “distinguir” de las “correspondientes a la “posesión o a la gestión (administración)” [1], por las consecuencias que para la práctica de los procesos de transformación socialista ha generado el espejismo de la “separación de la gestión de la propiedad” en el sistema empresarial, como condicionante del aumento de la eficiencia y eficacia de la moderna industria capitalista.

Pero todo parece indicar que este enunciado ha servido para generar y promover la idea de la necesidad de “ver como separamos la gestión y la propiedad” para el necesario avance en los resultados de nuestro sistema empresarial estatal, que permita “consolidar el papel de la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción”, supuestamente a partir de que “el socialismo está en la propiedad” y la gestión …“es un problema técnico”.

Una vez más la alerta de Raúl Castro exige nuestra atención: "No se olviden que una equivocación conceptual nos conduce a equivocaciones en la vida,../ "[2]        

Como señalan Rafael Alhama, Francisco Alonso y Rafael Cuevas en su libro insuficientemente conocido Perfeccionamiento empresarial. Realidades y retos[3], “…La gestión es el concepto y palabra más utilizada desde hace dos o tres décadas no ya en la literatura especializada, sino en conversaciones entre especialistas, empresarios o personas en la calle.[4].

Se habla de “gestionar un proyecto”, “gestión empresarial” y hasta de “gestión de Gobierno”. Pero pocas veces, - por no ser absoluto y decir que ninguna-, quienes lo hacen se ocupan de definir qué entienden por ese término: “gestión”. En la propia Conceptualización, apenas si se hace una “aclaración” al respecto, cuando vemos que se usa “gestión (administración)”.

Por tal razón, preferimos el rigor de los autores mencionados, quienes se ocupan de puntualizar el contenido que asignan a ese término, que asumiré como punto de partida en las siguiente  reflexiones:

  es necesario entender la gestión como las formas que toman las acciones para aplicar el saber. Se convierte de hecho en una función genérica de toda la organización empresarial, lo que significa que las funciones de las subdivisiones estructurales tradicionales, por separado, no son capaces de llevar a cabo la mencionada función genérica.”[5]

Y lo asumo como punto de partida, porque, aunque los autores asignan un contenido al término “gestión” cuando están tratando una actividad específica en la sociedad- el sistema empresarial cubano en “perfeccionamiento”- , lo hacen con una proyección que va más allá de esa actividad.

Y es que en el contexto globalizador de la actual IV revolución industrial, y la llamada “sociedad del conocimiento”, sería un absurdo ignorar el papel de las acciones asociadas a los procesos de gestión para la sostenibilidad de la eficiencia y eficacia sociales del sistema encargado de la generación de los bienes y servicios en la etapa actual del desarrollo humano. Tan absurdo como dejar el contenido del término a la libre decodificación del sujeto receptor, o simplemente “resolver” la situación proponiendo un término “sinónimo” sin más: “administración”.

¿Es acaso lo mismo “gestionar” un proyecto, una empresa, el “gobierno” o los “medios fundamentales de producción? Sujeto y predicado forman aquí una importante “pareja”.

La propuesta de los autores tiene un valor esencial, al destacar lo universal de la actividad específicamente humana en la “gestión” como proceso: la “aplicación del saber”, con su insoslayable alcance en el proceso reproductivo como totalidad, mediada por la conciencia,  la subjetividad, cualquiera que sea el espacio de las acciones.

La gestión es un proceso universal inherente al sistema de relaciones sociales de la producción -  el sistema de propiedad del organismo social en cuestión- que se concreta en los espacios particulares que conforman este sistema, como un “todo orgánico”, desde el momento primario ontogenético de interacción hombre- naturaleza, hasta la subjetividad como elemento activo en el proceso reproductivo humano.

La plena comprensión de la gestión como proceso es inseparable de una visión de la propiedad diferente a la heredada de siglos de funcionamiento dentro del sistema de propiedad privada adversarial fragmentado y fragmentador de las relaciones sociales, que impera hasta su despliegue como el complejo sistema alienante del capital universalizado en el capitalismo contemporáneo. A la vez que resulta premisa indispensable para concebir e implementar las acciones dirigidas a la superación emancipadora de esa totalidad, como trascendencia metabólica.

Como analizamos en nuestra obra colectiva “Cuba: propiedad social y construcción socialista”[6], Marx desde su juventud identifica lo que llama  “tercer tipo de comunismo", y desarrolla importantes ideas que nos sirven como Hilo de Ariadna en las necesarias reflexiones:

“(…) como la trascendencia positiva de la propiedad privada en tanto auto enajenación humana, y en consecuencia como la apropiación real de la esencia humana por el hombre y para el hombre; comunismo en consecuencia como el completo retorno del hombre a sí mismo como a un ser social (i. e., humano) —un retorno alcanzado concientemente y abrazando toda la riqueza del anterior desarrollo. Este comunismo, como naturalismo plenamente desarrollado, es igual a humanismo, y como humanismo plenamente desarrollado es igual a naturalismo; es la resolución genuina del conflicto entre el hombre y la naturaleza y entre el hombre y el hombre—, la verdadera resolución de la disputa entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la autoconfirmación, entre libertad y necesidad, entre el individuo y la especie. Comunismo es el acertijo de la historia resuelto, y él sabe que es esta solución.

El movimiento entero de la historia, como simple acto real de génesis [del comunismo] —el acto de nacimiento de su existencia empírica—, es, en consecuencia, para su conciencia pensante el proceso comprendido y conocido de su devenir. Mientras que el aún inmaduro comunismo busca una prueba histórica para sí —una prueba dentro del reino de lo que ya existe—, entre fenómenos históricos desconexos opuestos a la propiedad privada, arrancando fases aisladas del proceso histórico y centrando su atención en ellas como pruebas de su pedigree histórico (…) Al hacer esto él simplemente pone en claro que la mayor parte de este proceso con mucho contradice sus propios reclamos, y que, si él ha existido alguna vez, precisamente su existir en el pasado refuta sus pretensiones a la realidad.

Es fácil de ver que el movimiento revolucionario entero encuentra, tanto su base empírica como su base teórica en el movimiento de la propiedad privada —más exactamente, en el de la economía—.

Esta propiedad privada material, inmediatamente perceptible, es la expresión perceptible material de la vida humana enajenada. Su movimiento —producción y consumo—, es la revelación perceptible del movimiento de toda la producción hasta ahora, i. e., la realización de la realidad del hombre. La religión, la familia, el Estado, el derecho, la moral, la ciencia, el arte, etc., son solamente modos particulares de producción, y entran dentro de su ley general. La trascendencia positiva de la propiedad privada como la apropiación de la vida humana, es en consecuencia la trascendencia positiva de toda enajenación, es decir, el retorno del hombre de la religión, la familia, el Estado, etc., a su existencia humana, i. e., social (…).

Hemos visto cómo asumiendo anulada positivamente la propiedad privada el hombre produce al hombre, a sí mismo y al otro hombre: cómo el objeto, siendo la manifestación directa de su individualidad, es simultáneamente su propia existencia para el otro hombre, la existencia del otro hombre, y esa existencia para sí. Igualmente, no obstante, tanto el material de trabajo, y el hombre como el sujeto, son el punto de partida al tiempo que el resultado del movimiento (y precisamente en este acto, que ellos deben constituir el punto de partida, se encuentra la necesidad histórica de la propiedad privada). Entonces el carácter social es el carácter general de todo el movimiento: justamente como la propia sociedad produce el hombre como hombre, igual es la sociedad producida por él. La actividad y el disfrute, ambas en su contenido y en su modo de existencia, son sociales: actividad social y disfrute social. El aspecto humano de la naturaleza existe solamente para el hombre social; así solo entonces la naturaleza existe para él como un lazo con el hombre —como su existencia para el otro y la existencia de los otros para él—, y como el elemento vivo de la realidad humana. Solo entonces la naturaleza existe como el fundamento de su propia existencia humana. Solamente aquí lo que es para él su existencia natural ha devenido su existencia humana, y la naturaleza se hace hombre para él. Entonces la sociedad es la completa unidad del hombre con la naturaleza - la verdadera resurrección de la naturaleza-,  el naturalismo realizado del hombre y el humanismo de la naturaleza realizados”.[7]

Marx, desplegando su concepción de “anulación positiva de la propiedad privada”, continúa brindando elementos indispensables que constituyen una detallada argumentación[8] para una propuesta de enfoque y una práctica diferentes en lo concerniente a la propiedad y al proceso de trascendencia del sistema de la propiedad privada adversarial, que necesariamente debe ocurrir tras haber alcanzado ya un máximo en el desarrollo histórico como el sistema del capital: el desarrollo comunista de la sociedad, como alternativa a la propia existencia humana

Marx, como pensando en quienes enfrentaríamos la tarea de la construcción comunista en un organismo social histórico concreto, nos alerta acerca de que:

Para abolir la idea de la propiedad privada, la idea del comunismo es más que suficiente. Pero se requiere acción comunista real para abolir la propiedad privada real. La historia nos conducirá a ella; y este movimiento, que en teoría ya conocemos que es un movimiento de autotrascendencia, constituirá en el hecho real un proceso muy escabroso y prolongado. Pero debemos considerar como un avance real, haber ganado al final conciencia del carácter limitado así como del objetivo de este movimiento histórico, y una conciencia que lo lleve más allá de él.[9]

Están todos los elementos indispensables para no equivocarnos: abordar la propiedad como sistema y plantearnos el comunismo como proceso, como permanente autosuperación, progreso difícil y siempre imperfecto, como “juventud de la humanidad”, al decir del poeta ruso Mayakovsky.

Partimos de Marx y Engels. Pero Marx y Engels no tienen, ni podían tener, todas las respuestas. Además de que nadie podría negar que la obra de estos fundadores, independientemente de su magnitud y profundidad que la hace una fuente de inagotable valor heurístico, no ha sido siempre analizada con todo el rigor necesario, bajo los sesgos de limitaciones objetivas y de condicionamientos ideologizantes sesgados por intereses de la más diversa naturaleza, que en la mayoría de los casos solo pretendían buscar la validación de ideas preconcebidas, ajustadas a los intereses predominantes en el momento, para resolver el ejercicio del poder.

Marx y Engels no nos han legado “modelos” universales preconcebidos. Contamos con una “guía para la acción”, que, proponiéndonos una visión de futuro, debería estar orientándonos que la propiedad es un sistema, tiene carácter histórico-concreto, y existen diferentes formas de propiedad dentro de un tipo histórico determinado.

Pero, al revisar la Obra Internacional y la Obra Cubana —comprendidas como los elementos elaborados en el pensamiento académico y las prácticas reales correspondientes—, lo que queda claro es que, a pesar de resultados alcanzados en estudios de diferente carácter y en épocas diferentes, la práctica permite afirmar que aún queda mucho por recorrer para aclarar con todo el detalle y rigor necesarios el contenido y el propio sentido de la propiedad como sistema, como totalidad de las “relaciones sociales de la producción”, por citar las palabras de Marx en su crítica a Proudhon. Y que dentro de esa necesaria visión y enfoque práctico de la propiedad como totalidad, dentro de la propiedad como sistema, resultan especialmente significativas las insuficiencias en lo concerniente al contenido que debe ser recogido por la categoría propiedad social y, muy especialmente, su lugar en el complejo proceso de la construcción socialista en un organismo social histórico concreto, que inicia la transformación comunista, en tanto nueva socialidad y nueva individualidad, superiores: individuos más plenos y libres, como premisa y resultado de una sociedad más plena y libre, más apta para su reproducción sostenible como parte de la contradicción dialéctica individuo-naturaleza-sociedad.

Cuando Marx señala que la propiedad expresa: “(...) las relaciones de los individuos entre sí, en lo tocante al material, el instrumento y el producto del trabajo”, nos llama ante todo, una vez más, a ver la propiedad como un sistema, esencialmente dinámico, en movimiento, un proceso: como totalidad. Y nos está proponiendo identificar tres nodos esenciales en lo concerniente a la red de interacciones dialécticas que articulan el sistema de propiedad, que denominamos “el triángulo dialéctico de la propiedad”: el individuo-la naturaleza-la sociedad.

Si profundizamos en su obra, inseparablemente unido con Federico Engels —no buscando citas aisladas y casi siempre “interpretadas” fuera de contexto—, comprendemos como es en torno a ese triángulo que se alza una articulación objetivamente existente, el proceso de producción, apropiación y reproducción por los individuos de su propia existencia humana, unidad definitoria de la propiedad como sistema.

Identificamos premisas indispensables para aprehender la propiedad como sistema de relaciones sociales, totalidad más allá de la consideración reduccionista generalmente aceptada que, entre otras limitaciones esenciales, potencia y llega a colocar como definitorias relaciones que, independientemente de su papel real en el funcionamiento cotidiano, ignora o “cuando menos” tergiversa lo concerniente a las relaciones de los individuos entre sí, atendiendo, cuando más, a las formas de distribución y apropiación final del excedente económico, en tanto posesión y disfrute exclusivamente individual y excluyente. Y decimos “cuando menos”, no como mero ejercicio retórico: la situación medioambiental a la que hemos arribado como humanidad, lamentablemente con independencia de los sistemas sociales conocidos, es una de las consecuencias que pone inexcusablemente en primer plano la actualizada disyuntiva “socialismo o barbarie, (…) Barbarie, si tenemos suerte”[10].

Sin haber dedicado una obra al tema de la propiedad, como ocurre también con respecto al problema de la división del trabajo y sus repercusiones para la división de la sociedad en clases preñadas de antagonismos,[11] y, en general, con las facetas específicas que integran el sistema de la propiedad, como son las referentes a la relación del hombre con la naturaleza, las formas de organización de las sociedades concretas, el Estado, o el papel de las percepciones, los sentimientos y las representaciones en la conciencia humana como momento del proceso de apropiación, los elementos para una concepción de la propiedad como sistema son claramente identificable en la obra de Marx, Engels y Lenin.

Los desarrollos conceptuales y las prácticas posteriores desde la propia Revolución de Octubre transcurrieron sobre una base errónea, o cuando menos limitada, de contraposición entre propiedad privada y propiedad social.

Hemos sido testigos de enfoques reduccionistas en muchos sentidos, desde la propia identificación de propiedad con posesión, hasta la limitada expresión de la propiedad solo en cuanto a la relación del productor respecto a los medios de producción esencialmente en su expresión jurídica.

Sin ignorar el lugar determinante del vínculo productor-medios de producción a través de todas sus mediaciones en el proceso reproductivo social, se ha arribado por este camino a concepciones en extremo fragmentadoras de la propiedad como sistema dinámico, que limitan la relación con los medios de producción a planos meramente formales, mediante expresiones jurídicas, políticas o meramente ideológicas.

Marx, Engels y Lenin no podían “resolver” todos los problemas, mucho menos los que surgirían durante la implementación práctica de la transformación comunista. Hicieron demasiado. Solo que luego la mayoría de los que hemos venido a continuar la obra se dedicaron a tomarlos a pedazos, algunos con buena intención, otros por incapacidad, muchos presionados por las urgencias y la mayoría simplemente reproduciendo lo que el propio Marx criticara con respecto a las negaciones simples, que siempre van preñadas de los defectos de lo negado. Dicho en un lenguaje más próximo a la vida cotidiana, funcionó el tan recurrido recurso de actuar “a la contraria”, a la defensiva, muchas veces justificados realmente por las urgencias de la política en su sentido más estrecho como actividad, y siempre a la postre con resultados insuficientes para un desarrollo sostenible de las nuevas esencias.

Así empezaron a consolidarse verdades, que devinieron verdades absolutas “sobre el fundamento” de la obra de Marx, Engels y Lenin, tales como las etapas de “transición al socialismo”, “construcción del socialismo” (…) del socialismo desarrollado (…) etc.; el socialismo como “establecimiento de la propiedad social”, la “abolición de la propiedad privada en el comunismo” (olvidando las propias refutaciones de Marx en este sentido); la afirmación de que la división social del trabajo desaparece en el comunismo, de la necesidad de actuar siguiendo el “principio de distribución socialista, de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, entre otros postulados “científicos”.

Y esto sin mencionar las “prácticas” como las que han amparado diferentes procesos de “socialización de la producción”, la aplicación de los no menos peligrosos “mecanismos de estimulación”, y las propuestas de “usar” elementos del mercado capitalista en busca de la necesaria eficiencia productiva del socialismo en su establecimiento, entre otros pasos para responder a las urgencias del día a día en este camino, tan lleno de desafíos como necesitado de creatividad en su enfrentamiento.

En la práctica y la academia se omiten elementos esenciales, productores de deformaciones, pretendiendo establecer el “dueño socialista”, sobre la base de un “sentimiento de dueño”, en el cual quedaba poco lugar a la conciencia humana, a la satisfacción espiritual, a la creatividad humana, a la apropiación de la riqueza social que necesariamente debe ser conceptualizada e instrumentada con una nueva naturaleza para que sea premisa y a la vez resultado de la “verdadera emancipación humana”, esencia de los “productores libres asociados” que Marx colocara en la base del nuevo modo reproductivo.

Resultado de tales reduccionismos se fue arribando en los planos prácticos cotidianos y en sus expresiones teóricas académicas, a una propiedad social en esencia difusa, ya sea en su identificación excluyente y limitada como propiedad jurídicamente estatal - en la práctica histórica con esencias centralistas burocráticas o en su identificación simplista de posesión “colectiva”, “comunal”, “común” imprecisamente conceptualizada e instrumentada. Y en la cotidianeidad tan real y efectiva como pretendidamente ignorada o subvalorada, ha prevalecido la permanencia del sentido de propiedad y los comportamientos efectivos, como “posesión, tenencia” y consecuente disfrute directo, inmediato y en definitiva igualmente excluyente, en todos los niveles de organización del proceso reproductivo, desde su fundamento, sujeto y objeto insoslayable: el individuo.

Todas estas deformaciones, por omisión o intencionadamente, han convergido a la reproducción de fenómenos opuestos al necesario progreso emancipador verdaderamente humano, que requiere de indispensables fundamentos materiales, pero no puede descuidar los elementos específicos distintivos de la esencia humana a través de la “autoemancipación del trabajo” [Marx][12], en su unidad con la gestión como proceso.

En la actualidad, para mayor complejidad, la necesaria transformación socialista, tiene que enfrentar la realidad de una globalización neoliberal sustentada en un “sistema de dominación múltiple”[13] que conduce aceleradamente a la humanidad hacia una crisis de proporciones también globales y que puede ser definitiva para su existencia.

En este contexto intelectual y práctico cotidiano surgieron y surgen las propuestas de soluciones para rectificar, que implementándose unas y rechazándose otras, contribuyeron todas a formar referentes —por negación o por imposición ideológica… o política— acerca de lo que debe ser la transformación socialista, el Estado en este proceso, la propiedad, la relación entre las clases, etc.

Y en estos “referentes” hacen que sea difícil decir algo nuevo, cuando aparentemente todo está dicho, según los esquemas mentales y, sobre todo, los intereses establecidos; cuando los obstáculos reales se amplifican como justificaciones de ineficiencias, cuando las limitaciones se explican por las condiciones excepcionales en las que se tiene que desarrollar la transformación, y cuando la teorización necesaria entra en pugna con la pragmática del día a día.

En la obra de Marx y Engels y los desarrollos posteriores durante la conducción leninista de las transformaciones en Rusia, está presente una concepción en gestación y diferentes grados de desarrollo para las condiciones concretas, un enfoque que permite aprehender que las relaciones de propiedad se objetivan en un sistema particular de relaciones sociales, en una totalidad, que se da en la realidad objetiva, y que es posible expresar conceptualmente si entendemos la propiedad como:

un sistema objetivo e histórico-concreto, que se conforma desde los individuos en su actuación en el “proceso del trabajo” [Marx], al generar las condiciones de su propia existencia, produciéndose a sí mismos como individuos humanos: seres diferenciados se la naturaleza y entre sí. Tiene mediaciones permanentes en el proceso de socialización, que se desenvuelve en contradictoria unidad dialéctica con la naturaleza. Funciona objetivamente como conjunto de relaciones sociales consecuentemente históricas y concretas, sobre la base de las establecidas respecto a los propios materiales e instrumentos de trabajo, a través de las relaciones tecnológico -organizativas y técnicas de dirección, la organización en grupos sociales, clases, y en general las estructuras funcionales de agrupación de los individuos en su reproducción social, como la familia y los colectivos laborales y las que constituyen los elementos de dirección de la sociedad desde y más allá del proceso del trabajo. A saber: las del Estado como institución y los diversos tipos de organizaciones sociales, como elementos de la organización del “poder público” en las conocidas etapas de desarrollo clasista, con los reguladores y sistemas normativos de diferentes grados, desde los más directamente vinculados a la actividad económica, hasta los vinculados a la actividad política, específicamente en el ejercicio del poder a través del Estado y otras instituciones, con las leyes y regulaciones en general, y los valores imperantes en la sociedad.

En esta obra identificamos una propuesta para adentrarnos en la intelección de las complejidades de la propiedad como sistema, específicamente para la transformación comunista de la sociedad. Una propuesta para abordar la propiedad en la construcción socialista, como proceso sistémico histórico-concreto, con sus fundamentos en el proceso de producción, desde el proceso del trabajo como actividad consciente del hombre en interacción con la naturaleza, conduciendo sus acciones guiado por el conocimiento histórico y concretamente desarrollado, los saberes que devienen fuerza objetiva  para sus acciones; el conocimiento que es sustento y resultado de la práctica, como identificamos ya en obra tan temprana como La ideología alemana, en la afirmación de que “(…) Las diferentes fases de desarrollo de la división del trabajo son otras tantas formas distintas de la propiedad; o dicho en otros términos, el estado existente de la división del trabajo determina también las relaciones de los individuos entre sí en lo referente al material, el instrumento y el producto del trabajo”.[14]

La propiedad es un sistema en el cual hay que tener en cuenta:

1. La dialéctica objetiva del proceso de producción —apropiación— reproducción de la vida social por los individuos, que tiene su fundamento en la interacción individuo-naturaleza, mediada en las contradicciones entre los procesos de enajenación y emancipación, transversalizadas por la contradicción entre individuo y sociedad.

2. El proceso de producción-reproducción enlaza el contenido de todo un sistema de procesos que conforman a su vez el fundamento del proceso de apropiación por los individuos de su vida social: la unidad dialéctica propiedad social-propiedad individual, con sus contenidos específicos en diferentes etapas y contextos particulares. El proceso de apropiación tiene sus fundamentos objetivos en la satisfacción de las necesidades materiales (objetuales) más inmediatas hasta la conformación y satisfacción de los intereses, objetivos, sentimientos, y representaciones ideo-espirituales.

La propiedad como categoría que expresa esencialidades comunes a todas las etapas del desarrollo humano en la interacción individuo-naturaleza- sociedad.

El individuo se diferencia de la naturaleza a partir del proceso del trabajo, actividad consciente, dirigida a fines, resultado de acumulación y premisa: crea lo que necesita para vivir; el proceso del trabajo se desarrolla históricamente, desde la actividad simple del individuo en crear para vivir cuando aún era el “hombre instintivo (…) el salvaje” [Lenin],[15] sobre la base del proceso de interrelación entre los individuos y la naturaleza: se producen los individuos y sus condiciones para la existencia en el proceso de producción social.

En el proceso de producción, con su propio surgimiento y desarrollo como proceso humano, surge la unidad propiedad social-propiedad individual: cada individuo se apropia de condiciones para su existencia, de lo necesario para mantener y desarrollar su individualidad, sus especificidades, como premisa y resultado del proceso de producción y apropiación de las condiciones sociales generales en su expresión histórico concreta.

Este proceso de producción y apropiación de las condiciones, el proceso de reproducción de la vida social, descansa en la acción de las individualidades socializadas. Esto es, en la acción de los individuos específicos, mediada, condicionada, por la interacción con los otros individuos humanos, durante lo que se genera un sistema que resulta de esas apropiaciones individuales al mismo tiempo que las condiciona: la propiedad social.

3. Los múltiples procesos que llenan de contenido el proceso de apropiación, tienen su existencia en las determinaciones histórico-concretas de: el proceso del trabajo; la división social del trabajo y la división social jerárquica del trabajo; las clases, grupos sociales, la familia, y otras estructuras que actúan como portadores (actores sociales) específicos interrelacionados; el proceso de articulación de la producción y el consumo: la producción de mercancías y el mercado, la planificación; los reguladores esenciales del proceso de reproducción social, desde el momento de la producción material-objetual hasta la producción y reproducción de las expresiones en la conciencia y los valores que sustentan un modo específico de reproducción social.

Estamos ante una propuesta que brinda elementos esenciales para comprender la unidad propiedad- gestión:

Toda producción es la apropiación de los objetos de la naturaleza por el individuo en los marcos de determinada forma de sociedad y mediante esta forma. En este sentido será una tautología decir que la propiedad (la apropiación) es condición de la producción. Y es risible, no obstante, dar un salto de aquí a determinada forma de propiedad, por ejemplo a la propiedad privada (lo que sería lo mismo que plantear en calidad de condición a la forma contrapuesta, la ausencia de propiedad) (...) Aquí no vamos a referirnos en lo absoluto a la cuestión de si la riqueza crece mejor bajo una u otra forma de propiedad. Pero es una tautología decir que donde no existe ninguna forma de propiedad no se puede hablar de ninguna producción y, por supuesto, de ninguna sociedad. La apropiación que no se apropia de nada, es una contradicción in subjecto”, [16]p. 25.

“El resultado al que arribamos, consiste no en que la producción, la distribución, el cambio y el consumo son idénticos, sino en que todos ellos conforman partes de un todo único, diferencias dentro de la unidad. La producción domina sobre sí misma, tanto con respecto a sí misma en la contradictoria determinación de la producción, como con respecto a los otros momentos. A partir de ella el proceso comienza cada vez de nuevo. Que el intercambio y el consumo no pueden tener un valor dominante resulta claro, y lo mismo con respecto a la distribución como distribución de productos. En calidad de distribución de los factores de la producción, ella misma es un momento de la producción. Una producción determinada condiciona, así,  un determinado modo de consumo, determinada distribución, determinado intercambio y determinadas relaciones de esos diferentes momentos entre sí. Por supuesto, también la producción en su forma unilateral, por su lado, se determina por los otros momentos. Por ejemplo, cuando se amplía el mercado, esto es, la esfera del intercambio, crecen las dimensiones de la producción y se hace más profunda su diferenciación. Con el cambio de la distribución cambia la producción, por ejemplo, con la concentración del capital, con diferente distribución de la población entre la ciudad y el campo, etc. Entre los diferentes momentos tiene lugar una interacción. Esto es inherente a cualquier todo orgánico” .[17]

La propiedad y la gestión como como sistemas y procesos conforman una unidad dialéctica, que se desenvuelve articulada en cada uno de los diversos subsistemas del metabolismo social. No es posible plantearse separar la gestión de la propiedad, sin analizar los cambios en ese “todo orgánico”, so pena de generar una invalidante contradicción in subjecto.

Así es importante claridad en la definición de lo específico de cada uno de los subsistemas que conforman la propiedad como totalidad – los espacios- y consecuentemente como se desenvuelven cada uno de los procesos, en su conceptualización histórica para cada caso concreto, los “momentos” en los que se expresa su funcionamiento. Con el lugar determinante de la generación de bienes y servicios, asociada a los sistemas productivos materiales, entre ellos el desenvolvimiento empresarial como unidades sociales  y lo decisivo de los procesos de dirección del proceso reproductivo como totalidad, específicamente el funcionamiento del Estado y la labor de gobierno.

Y con ello aprehender consecuentemente el contenido de la gestión como proceso en sus diversas manifestaciones inseparable de la propiedad como sistema.

Esta propuesta de concepción de la propiedad como sistema es expresión conceptual totalizadora filosóficamente del proceso objetivo de producción-apropiación-reproducción por los individuos de su existencia como seres sociales, que se distingue por la actividad consciente humana, la gestión sustentadora y sustentada por la práctica. En ella, además de la importante indicación metodológica acerca de la relación propiedad gestión, se brindan elementos para los elementos para profundizar en la concepción acerca de la transformación comunista y las complejidades del tipo histórico de propiedad como sistema que le acompaña:

La concepción de un tipo de propiedad nuevo como su núcleo ontogenético en construcción, lo que se ha dado en llamar propiedad socialista, como articulación consciente de los procesos que conforman el sistema de la propiedad, dirigida al objetivo emancipador comunista mediante formas diversas histórico concretamente determinadas, en su unidad dialéctica con la gestión como actividad que siempre descansa en el proceso del conocimiento, con sus especificidades para cada momento y espacio del proceso reproductivo.

Tal es el caso de lo concerniente a los sistemas empresariales y a los procesos vinculados a la dirección de la sociedad- la política como actividad histórica y concretamente determinada- , como premisa para comprender y actuar proactivamente en la resolución de la contradicción gestión- propiedad específicamente al emprender y avanzar en esta transformación:

cuáles cambios en la gestión, como actividad consciente de aplicación del saber, en particular el conocimiento científico, para definir e implementar acciones,  mantienen y consolidan la cualidad de la propiedad como totalidad dinámica sistémica, y cuáles cambios en la gestión pueden generar situaciones que alteren esa cualidad, propiciando un desenvolvimiento reproductivo diferente.

La gestión es per se un proceso definido por el conocimiento como actividad humana, por tanto, histórico y concreto en sus determinaciones esenciales, lo que hace un tanto tautológico referirse a gestión de algo “basada en el conocimiento, en la ciencia”. Aunque para enfrentar abiertamente determinados comportamientos, sea importante recordar que no tiene sentido pensar en accionar con eficiencia y eficacia con determinado fines sin apoyarnos en el saber acumulado en la práctica transformadora como actividad social.

La gestión no es algo neutral socialmente, como no lo son los cambios que en ella se produzcan en cualquiera de los espacios: no son neutrales socialmente; no son procesos meramente técnicos. Se trata de un proceso consubstancial a lo distintivo de la esencia humana: la subjetividad como elemento activo en la conformación y desenvolvimiento del sistema de relaciones sociales de la producción: cada sistema de propiedad concreto. La gestión no se puede “separar” de la propiedad. Los cambios que introduzcamos en la gestión, trascenderán al sistema de propiedad generando cambios en el mismo con la visión propia de los saberes, las necesidades e intereses propios que le sirvan de fundamento a los actores involucrados, algo a tener muy en cuenta al plantearnos un proceso de trasformación socialista, que se propone una naturaleza reproductiva que trascienda el orden metabólico reproductivo del sistema del capital.

Es imprescindible profundizar en la conceptualización de la gestión como proceso eminentemente social, y la relevancia de considerar las particularidades del espacio donde dicho proceso tendrá lugar: en cualquiera de ellos, la gestión es parte inalienable de la propiedad como sistema que constituye el núcleo del metabolismo reproductivo. Incluso asumiendo la simplificada acepción de “gestión” como administración, la plena connotación reproductiva es mucho más que un conjunto de procedimientos “técnicos” de alocación de factores de la producción y se despliega en interacción de mútua determinación con los elementos componentes del espacio específico.

Con elementos comunes, no es lo mismo referirse a “gestión empresarial” que a “gestión de gobierno”; como no lo es analizar la gestión empresarial en el sistema del capital, y lo que necesariamente deberá plantearse en la “nueva empresa” para la transformación socialista, ni lo que es “gestionar” la labor de gobierno en las democracias liberales, que descansan precisamente en la reproducción de un status quo cuya esencia es una parte de la sociedad “dirigiendo” al resto, Como no puede ser lo que necesariamente hay que establecer para avanzar con la visión de la transformación comunista: la extinción del Estado, el autogobierno social comunista, una estatalidad emancipadora “verdaderamente humana”.

Continuará



[1] Cierto es que ese enunciado de la Conceptualización requiere precisiones importantes, que no serán objeto de nuestra atención en este trabajo. En ese importante documento se puede inferir que por “propiedad socialista de todo el pueblo” se asume la propiedad jurídicamente estatal, aunque no se explicita. Y se reitera un concepto “desarrollado” más adelante: “Los medios fundamentales de producción en el Modelo…” como “…aquellos que facilitan al Estado socialista conducir el desarrollo económico y social.”

[2] "La crítica no es opción, es necesidad", María Julia Mayoral, Granma, 3 de noviembre de 1999

[3] Perfeccionamiento empresarial. Realidades y retos, Ciencias Sociales, La Habana, 2001

[4] Idem, P.17

[5] Idem. P19

[6] “Cuba: propiedad social y construcción socialista”, García Brigos, Jesús P., Alhama Belamaric, Rafael; Lima Ferrer, Roberto J., Rafuls Pineda, Daniel, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2012.

[7] Collected Works,  New York, 1976. t. III, pp. 297-298.

[8] Íbidem, t. III, pp. 298-300.

[9] Íbidem, t. III, p 313.

[10] Istvan, Mészáros: Socialismo or barbarism, Monthly Review Press, 2001, p. 80.

[11] Que en los tratamientos comunes ha llevado a la afirmación de la desaparición de la división social del trabajo, negando su papel determinante en el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas.

[12] C. Marx: Manuscritos económico-filosóficos del 44. T.III, Collected Works, ed. Cit.

[13] Concepto desarrollado en el grupo GALFISA del Instituto de Filosofía cubano, coherente con el enfoque de metabolismo social que, desde Hegel, está presente en la obra de Marx y Engels y en las mejores prácticas de transformación socialista, y ha sido hilo conductor de la obra teórica de István Mészáros acerca de este complejo proceso.

[14] C., Marx, F., Engels: “La Ideología Alemana”, Collected Works, vol. 5, Ed. cit, p. 32.

[15] V. I., Lenin: “Cuadernos filosóficos”, t. 29, Obras completas, 5ta edición, Editorial Progreso, Moscú. 1986.

[16] Ver: Gründrisse, t. 28, Collected Works, ed. cit., p. 25.

[17] Ver: Gründrisse, t. 28, Collected Works, ed. cit, pp. 36- 37