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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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jueves, 22 de noviembre de 2018

Cierre del debate constitucional. Una interpretación de la realidad cubana y lo que le espera al presidente


Por Ricardo J. Machado, LA COSA El blog de Julio César Guanche.
NOVIEMBRE 22, 2018


Foto: Cirenaica Moreira. Sin torres ni abedules (detalle), de la se

rie del mismo nombre. (Cortesía para La Cosa)

Meditación en voz alta, repleta de ingenuidad y buenas intenciones, con poca esperanza de ser escuchada

Por Ricardo J. Machado

El océano es inmenso porque no rechaza ningún río.

Proverbio chino

1-Situación del problema

Cada día se hacen más amplios los sectores de la población que tienen la sensación de que el equipo económico y los decisores ubicados en diferentes niveles del gobierno no dan pie con bola, dicho sea con el respeto que merecen. Esas estructuras necesitan ser reforzadas -no sustituidos- con personas con otras formas diferentes de pensar nuestro socialismo.

No se acaba de otorgar una autonomía racional y efectiva a las empresas estatales, a ver si despiertan el talento dormido en ellas. Al mismo tiempo, se abre fuego desde varias trincheras estatales sobre las formas de gestión no estatal; TPCP y cooperativas no agropecuarias. Lo hacen tanto de manera abierta como oculta El hecho consumado fue que se crearon cooperativas sin crear cooperativistas. No hubo preparación previa, la mayoría no conoce los principios del cooperativismo y los violan. (1) Los vínculos con las autoridades municipales son débiles y la interacción poca.

Cuando alguna entidad estatal hace algo indebido con otra fuera del Estado se toman medidas drásticas, según los criterios de que “caiga quien caiga” y que “paguen justos y pecadores”. Todos en un mismo saco. Circulan documentos “secretos” para golpear a los TCP y las cooperativas. La improvisación y la política del no pensamiento ganan espacio en el campo de las relaciones económicas.

Se restringe a una sola licencia al talento privado y se incentiva la fuga de capitales fuera de las fronteras. (Los adinerados cultivadores de tabaco pinareños mandan a sus nietos a invertir en Centroamérica, creando bienestar allá porque no se les deja hacerlo aquí. Una exitosa dulcería del Vedado abre sucursal en Miami para apoyar la economía del estado de la Florida y combatir el desempleo allá.)

El transporte público de la capital desfallece cada día. La zona de desarrollo del Mariel contribuye al colapso llevándose abruptamente decenas y decenas de choferes de las Yutong, sin importar las consecuencias.

No se negocia con los transportistas privados de La Habana –son más de 6,000- y se le trata de imponer un régimen de trabajo sin tomar en cuenta sus opiniones. Son capaces de colapsar el transporte de la capital. No son unos angelitos. Uno de ellos me dice “ellos pueden hacer lo que quieran con los choferes del Estado, pero con nosotros el paso es corto, es como si alguien le dijera a ud. que su propia casa debe pintarla de negro”. 

Existe una demonización clandestina contra la actividad no estatal que opera como un topo por debajo de los Lineamientos y el modelo económico. No existen entidades arbitrales que los protejan de las ocurrencias de ministros y funcionarios.

Un número apreciable del personal científico del estratégico sector de la biotecnología se desprenden de la plantilla de sus empresas y se van al sector no estatal y cuando pueden se marchan del país. Según información de personas de mi confianza 2,000 docentes abandonan nuestras universidades junto con cientos de doctores. El gobierno no sabe qué hacer y mira para otra parte. Todo ello atenta contra la salud de la sociedad cubana, resta vigor a nuestra economía y pone en peligro tanto el presente como el futuro de la nación.

Si no se gestionan a tiempo todas estas acciones caotizantes pueden provocar un sobrecalentamento de la opinión pública, conducir al colapso económico, generar un huracán IRMA sociopolítico y convertirse en una tormenta perfecta. Su naturaleza tendría causas endógenas, que haría tambalear el sistema y con la cual Trump tendría muy poco que ver.

El aparato estatal da la impresión que ha perdido su centro, y no entiende ni aplica el concepto “la dirección principal del golpe” proveniente de la ciencia militar en cuyas escuelas se han formado no pocos de nuestros directivos.

En un texto anterior, usé la metáfora de la cacería de cebras y gacelas en las praderas africanas por los tigres que se encaraman sobre su lomo y buscan con sus colmillos las venas del cuello, para desangrar al animal, debilitarlo y terminar de asesinarlo con tranquilidad.

Cuba tiene un tigre sobre sus espaldas hace casi 60 años que trata de clavar sus colmillos sobre las venas de la sociedad cubana para hacer lo mismo que las fieras hacen con las cebras.

La vena aorta de la sociedad cubana está en las diversas formas de propiedad, empresas del estado, cooperativas y trabajadores por cuenta propia. De ellas depende la prosperidad y el desarrollo económico que es la columna vertebral del socialismo y de cualquier sociedad.

Esa es la “dirección principal del golpe” del estado enemigo. Pero nuestros reflejos son demasiado lentos y descoordinados.

Pero las víctimas predilectas parecen ser los emprendimientos privados. No se reconoce el hecho super demostrado –China, Vietnam, países nórdicos- que el uso inteligente de la propiedad privada puede estar más cerca de la justicia social (promoviendo bienestar) que la gestión con ignorancia de la empresa estatal. Las estadísticas indican su alto potencial para absorber grandes cantidades de fuerza de trabajo y asegurar un proyecto de vida satisfactorio para un número importante de familias.

Tampoco se autoriza la inversión a gran escala de capital de origen cubano, ni de dentro ni de afuera, aunque se incluye en el proyecto constitucional. Habría que ver después como marcharía su aplicación práctica.

¿Estamos promoviendo una gestión exitosa y armónica de las diferentes formas de propiedad como propone el modelo cubano?

Los que se ve es que concentramos exageradamente la propiedad estatal en el sector hotelero –esencial para la economía cubana- en unidades vinculadas al estamento militar. Los asesores de Trump, que no nos quitan los ojos de encima, lo detectan y de inmediato toman una medida que en poco tiempo disminuye significativamente los ingresos del país. Gaviota es la entidad que tiene ahora más habitaciones y construye 25,000 más en zona de playa que pudieran permanecer dentro de esa entidad, pues los visitantes norteamericanos no se inclinan demasiado al turismo de costa.

Sin embargo, otra cosa es el Centro Histórico. No hay argumento plausible que impida pasar –al menos los hoteles de la Habana Vieja- a Gran Caribe o Cubanacán. Es como si una cebra con un tigre encima volteara su cuello para acercarlo a los colmillos de la fiera y facilitar su trabajo.

2- Pensamiento unidireccional y olvido de las ideas de un general de ejército

Hay demasiadas evidencias de que se ha impuesto una forma de pensamiento único en la dirección de la economía cubana y la sociedad cubana. No se escuchan las opiniones de reputados economistas ni antiguos ministros, ni de altos exfuncionarios con experiencias prácticas en los asuntos económicos. ( En muchos países, ese tipo de funcionarios cuando se jubilan se incorporan como asesores del gobierno y grandes corporaciones para continuar aprovechando su sabiduría y escuchar opiniones diferentes dándoles una retribución económica para una vida decente.) Aquí los mandamos para su casa, para que cuiden parqueos, vendan pan con tortilla o sobrevivan con lo que le mandan familiares del extranjero. Es la gestión del anticonocimiento. Luego nos extrañamos que una gran mayoría de los jóvenes se resistan a asumir cargos de dirección.

Los representantes del pensamiento único han creado una suerte de ministerio de la verdad y recuerdan con su actitud un personaje televisivo que era popular hace algún tiempo, que repetía una y otra vez “Solo yo puedo tocar “. En la lectura del equipo gubernamental equivale a decir solo nosotros podemos pensar. Debían releer algunos de los discursos del entonces presidente y ahora primer secretario del PCC: “Es preciso acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que dicen los jefes cuando consideremos que nos asiste la razón, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta. Hay que buscarse problemas defendiendo nuestra ideas “(1ra Conferencia del PCC, 24 de enero 2012 )

En otro momento dijo: “ No hay que temerle a las discrepancias de criterios y esta orientación no es nueva, las diferencias de opinión expuestas en el lugar adecuado, de forma correcta siempre serán mas deseables que la falsa unanimidad “(6to periodo de sesiones de la AN 20 de diciembre de 2010 )

Dos preguntas: ¿Dónde está ese lugar adecuado? Fui militante de la juventud y del PCC durante décadas. Es verdad que siempre dije lo que quise sin limitaciones, criticando tanto al gobierno como al partido y pedía que lo pusieran en el acta a ver si sucedía algo y nunca me pasó nada. También es verdad que no me hicieron mucho caso, al igual que a la mayoría de los militantes de mi generación que hacían lo mismo.

La otra pregunta: ¿Tendría razón Aristóteles cuando dijo que decir las cosas adecuadas, en el tono adecuado y en el lugar adecuado era casi imposible?

¿Por qué no se facilita un espacio –aunque sea a puertas cerradas para economistas reconocidos, antiguos ministros y exfuncionarios experimentados– todos identificados con la Revolución- para escuchar sus sugerencias y opiniones sobre los asuntos de la gestión económica ? A lo mejor algunos tienen razón.

Nadie de las personas que conozco, comprometidas con los lineamientos del país y con los principios del modelo económico objeta la honestidad ni la experiencia de los miembros del equipo económico del gobierno y otros directivos estatales. Pero si existen dudas acerca de su humildad-virtud de gente superior y segura de sí misma y su disposición a discutir ideas diferentes a las suyas y de su capacidad para controlar su ego.

Produce una sensación extraña contemplar como personas con principios morales, buenas intenciones y a nombre de las ideas socialistas favorecen inconscientemente un infarto económico de naturaleza endógena, propiciando el regreso a un capitalismo sádico y cruel que es el que nos toca a los países del sur.

3-¿Hubo alguna vez en Cuba una etapa de gobierno en que las decisiones se basaban en investigaciones ? ¿Por qué afirmo que se trata de reconectar?

En los años 80 del pasado siglo el entonces secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de ministros (SCECM) incorporó a sus oficinas –buró y archivo metàlico incluidos- a un grupo de investigadores experimentados como asesores de diferentes áreas de la actividad de los ministerios (inversiones, energía, comunicación e informática, recursos humanos y cuadros- entre otros. Junto a su formación científica tenían experiencia como consultores dentro y fuera del país. Habían obtenido sus doctorados en universidades de países desarrollados.

Su trabajo era funcionar como contrapartida a las propuestas que hacían los ministros. También, asesoraban la elaboración de leyes, el contenido de la mayoría de las cuales estaban sujetas a investigaciones coordinadas con las universidades. Sabían cumplir su triple misión: garantizar la autenticidad de los datos primarios; proponer interpretaciones pertinentes y saber defenderlas con firmeza cuando eran atacadas.

Cuando un ministerio presentaba un documento base de una ley o reglamento , el SCECM se lo enviaba  antes a uno o dos asesores conocedores del tema para realizar un diagnóstico de viabilidad.

En muchos casos bastaban 4 ó 5 preguntas para desbaratar el proyecto. Recuerdo que había dos tendencias de los ministros: unos pedían prestado al experto para que lo ayudara al perfeccionamiento del proyecto. Otros se enfadaban –no se concretaban en los argumentos recibidos- sino que intentaban averiguar los antecedentes políticos del experto para descalificarlo. La diferencia entre la modestia inteligente y la necia arrogancia.

El SCECM asignaba cada año un presupuesto para suscripciones de revistas especializadas, como las estadunidenses Harvard Bussines Review, Newsweek o Fortune-esta se encuentra en los estanquillos de casi todas las capitales incluso en Amèrica Latina-. También la británica The Economist y la francesa L`Expansion. Circulaban entre los asesores y se comentaban sus artículos de mayor interés. Dudo de que en mundo superconectado y globalizado un gobierno pueda interpretar eficazmente los que sucede en la economía y política a escala global e identificar las implicaciones para el país si se carece de esa información.

Estas fuentes y las investigaciones sobre el tejido económico y social del país integraban la base de datos sobre las cuales se examinaban las acciones de la actividad gubernamental. El responsable del SCECM pasó a ministro de un importante sector y los vientos del periodo especial disolvieron esa estructura, para tranquilidad de no pocos ministros que desde entonces pudieron dejar atrás la dirección por objetivos y pasar a la dirección por caprichos.

Algunos “andan sueltos y sin vacunar”. Ahora hay uno al frente de un ministerio importante que es conocido por sus subordinados como “el león sordo”. ¿Porque será?

4-¿Podemos los cubanos aprender algo de la experiencia China en cuanto a administración estatal?

Tengo en mis archivos dos valiosos informes sobre la organización del gobierno chino. Uno de mayo de 1989 realizado por una dirigente (2) del entonces ministerio de la sideromecánica. Eran los años del inicio del despegue chino. La delegación cubana se entrevistó con tres centros de investigación asociados a la industria. Cada ministerio disponía de decenas de investigadores profesionales que elaboraban estudios previos a cada decisión de los ministros.

Eran laboratorios de análisis y de pensamiento integrados por personal competente que elaboraban opciones alternativas de acción para la oficina del ministro. Ya entonces los chinos disponían de los llamados tanques pensantes. Prácticamente, todo gobierno de país de desarrollo alto o medio dispone de estos comité de expertos para ocuparse de los problemas defensa y seguridad, energía y recursos, medio ambiente, desarrollo económico, gestión empresarial, etc.

Estados Unidos dispone de 1,830 de estos grupos. El segundo lugar mundial lo ocupa China con 429. Le siguen Gran Bretaña con 287, Alemania con 194. En Amèrica latina el que más tiene es Argentina con 229. (ver sitio Global Go to Think Tanks. Index Report)

El otro informe que conservo es del Dr. Michael Pillsbury de octubre de 2001 “China Research Institute”. (cortesía de la ACC cubana) En este el autor menciona 8 centros civiles de investigación y 5 centros de investigación militar. os centros civiles relacionados con la economía, las relaciones internacionales y el diagnóstico del futuro están subordinados al Partido Comunista chino.

Incluyo el punto por lo siguiente. Se sabe que los ministros y funcionarios cubanos llevan años visitando China. Lo que me pregunto es ¿cómo nunca se les ocurrió incorporar esa experiencia de utilizar gabinetes estratégicos para gobernar el paìs? ¿ A qué se debe esa miopía y visión selectiva por negación? ¿A una barrera sicológica, a falta de modestia o subestimación del personal científico del país o porque creen que se la están comiendo, y con la ayuda del gobierno de Trump y el bloqueo pueden justificarlo todo?

¿Hasta dónde llega la responsabilidad de la alta dirección y donde comienzan las iniciativas absurdas de los niveles intermedios que nos empujan hacia un nuevo periodo especial, como se preguntan muchos cubanos?

A Cuba le sobra el potencial científico, los tribunales de grado cubanos son rigurosos y han certificado unos 12,000 doctores. ¿Por qué no utilizarlos?

5-Ahora viene lo más ingenuo de todo: propuestas de acción

No soy un pesimista, sino un realista informado hasta donde puedo. (Dispongo de miles de datos sobre el funcionamiento de entidades económicas cubanas durante 20 años de investigaciones en el tema clave de la administración). Tengo la convicción de que saldremos del atolladero porque recursos morales y capital mental nos sobran. No tenemos un gobierno corrupto. (Aquí se le dice corrupción a cualquier cosa, porque el concepto está pendiente de definición.)

Alguien pudiera pensar que soy un soñador y que estoy perdiendo el tiempo. Pero este soñador, como tantos cubanos no puede cruzarse de brazos guardando silencio, aunque sea para dormir tranquilo cuando personas bien intencionadas inconscientemente crean premisas para el regreso al capitalismo al tomar medidas sin ton ni son, carentes de fundamentación científica empujando el país a un trastorno sistémico multivariable.

Para redactar esta parte final del texto he consultado con personas más preparadas que el autor, solicitando su colaboración mediante esta pregunta:

¿Por qué no podemos utilizar el capital científico cubano para crear laboratorios de pensamiento dedicados a investigar y obtener conclusiones firmes sobre aspectos esenciales para el desarrollo del país ? Aquí van algunas de las sugerencias recibidas para crear grupos de pensamiento en las áreas siguientes:
  1. Definición de las relaciones entre partido y estado junto con la definición de las competencias ministeriales.
  2. Política económica (Perfeccionamiento del sistema tributario, política hacia la gestión no estatal, formación de precios )
  3. Centro de investigación transdisciplinaria sobre la empresa del estado socialista.
  4. Laboratorio de ideas para la formación del sector dirigente sobre bases científicas.
  5. Política de implementación de la informatización de la sociedad enfatizando en el gobierno electrónico.
  6. Política científica y gestión de la innovación.
  7. Diagnóstico de futuro y construcción de escenarios con perspectiva estratégica.
A cada grupo podrían -segùn me proponen- incorporarse tres especialistas: un filósofo conocedor de la teoría de la complejidad y pensamiento no lineal, otro experto en gestión del cambio y por último uno en problemas de la seguridad nacional, pues hacer reflotar la economía cubana no es otra cosa que eso: seguridad nacional.

Se podría pensar en algunos más, pero estos son fundamentales. Me sugieren que deberían estar subordinados a la dirección del partido o al Consejo de Estado para ayudarlos a ser contrapartida de las acciones de los ministros proponiendo -no decidiendo- alternativas de solución. Esto implica conocer la tecnología de trabajo de estos centros de pensamiento y sobre todo el criterio de selección de personal; investigadores profesionales reconocidos, pensamiento independiente y compromiso con la orientación socialista del modelo.

Para terminar: Maquiavelo –lectura obligada de todo aquel que se preocupe por los problemas del gobierno- de cuya obra hay que expurgar el componente ético, clasificaba a los hombres en tres grupos:

1-los que se le ocurren buenas ideas (son muy pocos)

2- los que no se le ocurren ninguna idea (son muchos)

3-los que no se les ocurren buenas ideas, pero son capaces de reconocer y aplicar las buenas ideas del primer grupo (son los más útiles para gobernar)

Esperemos que los miembros de la dirección económica y otros decisores del estado cubano pertenezcan cada vez más al primero y tercer grupo.

Notas

(1) Piñeiro Harnecker C. “Desempeño socioeconómico de las cooperativas no agropecuarias. Contribución de sus principales determinantes.” Tesis presentada en opción del grado científico de doctor. UH La Habana 2018.

(2) Pérez Rolo Marta: directora de control del ministerio de la sideromecánica.

Ricardo J. Machado. Sociólogo. Fue miembro del Consejo de Dirección de la Revista Pensamiento Crítico y profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Berlín. Asesor del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (1980-1994). Ha impartido docencia en universidades de América Latina. Fue profesor invitado de la Universidad de Berlín. Ha publicado varios textos relacionados con su especialidad: el factor humano en las organizaciones. Trabajó como consultor de las Naciones Unidas. Editó su más reciente libro en 2013 “Abrir y mantener un negocio por cuenta propia”, por la editorial Ciencias Sociales.

lunes, 12 de febrero de 2018

Pensamiento de Ernesto Che Guevara : CULTURA DEL DEBATE Y DIRECCIÓN ECONÓMICA


Por Fidel Vascós González 
     
(Publicado en la Revista Bimestre Cubana No. 47 -julio-diciembre 2017-)    
                          
En su corta vida de 39 años Ernesto Che Guevara dejó para la posteridad un arsenal de ideas de gran importancia para el desenvolvimiento social en aras de la emancipación humana. Su pensamiento abarca los campos de la filosofía, la política, la moral, la ética, los aspectos sociales, la economía, la historia, la cultura, las relaciones internacionales, la dirección administrativa, entre otros. El estudio en amplitud y profundidad de la obra escrita del Che enriquecerá sin duda el camino de la construcción del socialismo en Cuba y en otros países, en especial, de Nuestra América. Desde luego, en este empeño siempre hay que tener en cuenta que los tiempos que corren actualmente en Cuba y en el mundo son muy diferentes a los de entonces por lo que se requiere un esfuerzo dialéctico para interpretar al Che.

El Che era un revolucionario muy honesto y consecuente en la teoría y la práctica. Lo  que pensaba, lo decía; y lo que decía, lo hacía.

Una de sus enseñanzas, especialmente para la Cuba de hoy, es su concepción y ejercicio de la cultura del debate. Como era un intelectual muy creador, sus ideas generaban polémicas con otros pensadores. Defendía sus ideas con firmeza y fundamentados argumentos; pero respetaba las consideraciones de los demás aunque discreparan de las suyas. Donde quiera que asumió altos cargos públicos, enseguida creaba una publicación especializada. Fue fundador de Verde Olivo, la revista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, donde, por cierto, se recogen muchos artículos escritos por él pero publicados con pseudónimos. En el Ministerio de Industrias editó Nuestra Industria, donde dejó sus principales artículos de temas económicos. En esta revista se demuestra su condición de polemista. Allí expuso sus concepciones sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento para la dirección de las empresas en el socialismo y también se publicaban artículos de los defensores de otro método de administración empresarial: el Cálculo Económico. Resulta enriquecedor releer las páginas donde el Che publicaba sus ideas y, en la misma edición, los conceptos discrepantes del francés Charles Bettelheim o del comandante Alberto Mora, entonces ministro de comercio exterior de Cuba.

Ese ejemplo que el Che nos dejó de polemizar en las ideas,  fundamentándolas con argumentos, sin ataques personales contra quien discrepaba y sin convertir la polémica en un torneo literario, tiene gran importancia para la Cuba de hoy. La transición socialista en la que nos encontramos y la complejidad del mundo contemporáneo requieren del concurso de diferentes ideas para encontrar el camino más adecuado para el desarrollo económico y social del país. El debate de ideas está a la orden del día en nuestro proceso revolucionario y el tratamiento respetuoso en la polémica es una de las enseñanzas que en este campo debemos asumir del Che.

Un tema que desarrolló ampliamente el Che es el de la dirección de la economía. Al estudiar su pensamiento en esta materia hay que tener muy en cuenta que en los más de 55 años transcurridos desde entonces, el mundo y Cuba han cambiado radicalmente. Una de las características más significativas que muestra la economía cubana de hoy es la diversidad de formas de propiedad sobre los medios de producción. Ello se refleja en que más del 30 por ciento de la población económicamente activa labora en el sector no estatal y la tendencia es a su incremento.

La etapa en la cual el Che subrayó que la tendencia debería ser: “[…] a liquidar lo más vigorosamente posible las categorías antiguas entre las que se incluye el mercado, el dinero y, por tanto la palanca del interés material […]” (1), ha dado paso a una época en la cual se utilizan ampliamente dichas categorías. La red de relaciones monetario-mercantiles entre las unidades productivas del país y su vinculación con el comercio exterior se ha incrementado y complejizado muy por encima de cuando existían en la época del Che.

El pensamiento económico del Che forma parte intrínseca  de su concepción sobre la forma en que se debía construir el socialismo y marchar hacia la sociedad comunista; “[…] la nueva sociedad donde los hombres tendrán características distintas: la sociedad del hombre comunista.” (2) El Che subrayaba que en el método aplicado para alcanzar estos objetivos no se podía perder de vista “[…] la última y más importante ambición revolucionaria que es ver al hombre liberado de su enajenación.” (3)

Con sus ideas, realizó un aporte a la teoría de la construcción del socialismo en los países subdesarrollados. No obstante su importancia, su pensamiento no ha sido investigado y divulgado como merece. No se han cumplido plenamente las recomendaciones del Comandante en Jefe Fidel Castro cuando expresó: “[…] yo lo que pido, modestamente, en este XX Aniversario, es que el pensamiento económico del Che se conozca; se conozca aquí, se conozca en América Latina; se conozca en el mundo: en el mundo capitalista desarrollado, en el Tercer Mundo y en el mundo socialista, ¡que también se conozca allí! [...]”. (4)

Y es que el núcleo duro de la concepción del Che, el que destaca la importancia de la fuerza moral del hombre y de la fe que hay que tener en el hombre, es aplicable en todas las circunstancias en que se desarrolle la lucha popular revolucionaria.

La disyuntiva de los modelos de dirección económica en Cuba ya no se dirime entre el sistema presupuestario de financiamiento, que defendía el comandante Ernesto Guevara, y el del cálculo económico, iniciado en la Unión Soviética y  promovido básicamente, en aquellos iniciales momentos de la Revolución, por el Dr. Carlos Rafael Rodríguez.

En sus consideraciones acerca del sistema que promovía el Che, el Dr. Carlos Rafael Rodríguez subrayó: “El Sistema Presupuestario está más cerca de lo que tiene que ser la sociedad en el futuro, pero esto es solo una hipótesis y se refiere a un futuro algo distante, al futuro comunista. Parto del criterio –que es el que nos ha llevado a aceptar las deficiencias y manquedades derivadas del Cálculo Económico-, que este Sistema Presupuestario exige condiciones y posibilidades que no podemos alcanzar, no ya en el mediano plazo, sino incluso más allá […] porque se basa en formas de control más cercanas al comunismo. Eso es evidente. Es un salto como el que se proponía Carlos Marx, del capitalismo a un socialismo avanzado. Nosotros, todos lo sabemos, no hemos dado ese salto. Ni siquiera la Unión Soviética ha dado ese salto.” (5)

Los aspectos de las ideas económicas del Che que han perdido vigencia se refieren, principalmente, a cuestiones organizativas y de métodos de dirección financiera. Ello se entiende mejor al comparar el concepto de empresa en ambos sistemas y sus finanzas.

Para el cálculo económico, un central azucarero es una empresa, la cual tiene fondos propios depositados en el banco, del que recibe créditos por los que paga intereses y actúa con determinada autonomía financiera. Para el sistema de financiamiento presupuestario, todos los centrales azucareros del país y otras unidades relacionadas con el azúcar constituyen una sola empresa: la Empresa Consolidada del Azúcar. Este sistema se basa en un control centralizado de la actividad empresarial; su plan y su gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa; la empresa no tiene fondos propios, ni recibe créditos bancarios, ni tiene autonomía financiera.

El sistema que propugnaba el Che no consideraba la categoría mercancía en el intercambio de productos entre las empresas estatales. Los partidarios del cálculo económico sí la consideraban como tal. Este último criterio es el que se aplica actualmente en nuestro país.

No obstante, el Che no desechaba las relaciones monetarias en la economía. El registro contable que él proponía, se medía mediante el dinero, así como también el presupuesto de cada empresa y su relación con los organismos centrales. En el pago del salario y su control se utilizaba dinero, así como en el comercio interior mayorista y minorista y en el comercio exterior.

Un aspecto de mayor calado en el cual se diferenciaban los sistemas en controversia era el acento en el uso del estímulo material o del estímulo moral. El Che consideraba que los partidarios del cálculo económico exageraban el papel del estímulo material en la producción y lo situaban en un primer plano. En el sistema de financiamiento presupuestario, el estímulo material tenía una participación menor y se destacaba el estímulo moral. Esclareciendo su concepción, el Che planteó: “Precisa aclarar bien una cosa: no negamos la necesidad objetiva del estímulo material, sí somos renuentes a su uso como palanca impulsora fundamental.” (6)

Se oponía al predominio del uso de la estimulación material directa porque
”[…] significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.”  (7)

En un plano muy teórico, el Che abordó la existencia de la ley del valor en la transición socialista. Hoy en Cuba la ley del valor tiene una mayor incidencia en la economía y en el plan de lo que concebía el Che.  No obstante, tiene plena vigencia su aserto de que, en el socialismo, el rumbo económico no puede dejarse a la acción espontánea de la ley del valor por encima de la voluntad de los hombres, quienes deben subordinarla a la dirección consciente de la sociedad mediante el papel rector de la planificación.

Lo que más nos interesa destacar a continuación se refiere a las numerosas ideas y planteamientos del Che en materia de dirección de la economía que tienen plena vigencia en la actualidad.

Una de sus principales consideraciones está relacionada con el estricto registro contable de los hechos económicos, la plena utilización del sistema de información estadística con datos exactos y el control de costos. Al respecto, subrayó:
“[…] nosotros consideramos que el costo de producción es el elemento fundamental que hará que el administrador de la unidad, de la empresa o el ministerio, en su caso, observar inmediatamente y a grandes rasgos el funcionamiento de la unidad productiva.” (8)

También daba especial importancia a la productividad al decir: “Todo se reduce a un denominador común en cualquiera de las formas que se analice: al aumento de la productividad en el trabajo, base fundamental de la construcción del socialismo y premisa indispensable para el comunismo.” (9)

El Che fue un pionero en la aplicación de la computación al procesamiento de los datos estadísticos y contables en las unidades productivas, empresas y demás niveles de dirección económica.

También apuntó que “[…] el impulso más formidable a la producción se dé por la vía del desarrollo tecnológico.” (10)  El desarrollo de la ciencia y la técnica alcanzadas en el capitalismo, decía: “[…] puede ser utilizada  por el camino socialista sin temor de contagio de la ideología burguesa.” (11)

El Che se proyectó sobre el futuro de los métodos de dirección económica en los términos siguientes: “Todo nuestro trabajo debe estar orientado a lograr que la tarea administrativa, de control y dirección, se vaya convirtiendo en algo cada vez más simple y los esfuerzos de los organismos centrales se concentren en la planificación y el desarrollo tecnológico […] En ese instante […] será posible acercarse al ideal de que la economía se rija mediante análisis matemáticos […] sin olvidar, claro está que el ser humano, razón de ser de nuestra Revolución y nuestros afanes, no puede reducirse a una mera fórmula.” (12)

El aporte de mayor significación en el pensamiento económico del Che es haber destacado la relación que existe entre la economía y la espiritualidad humana elevando la importancia de esta última, a diferencia de concepciones que se aplicaban entonces en la URSS y los países socialistas europeos. Quizás donde mejor está expresada esta consideración del Che es en el párrafo siguiente: “Nosotros no concebimos el comunismo como la suma mecánica de bienes de consumo en una sociedad dada, sino como resultado de un acto consciente; de allí la importancia de la educación y, por ende, del trabajo sobre la conciencia de los individuos en el marco de una sociedad en pleno desarrollo material.” (13)

La conciencia a la que se refería el Che no solo acompañaba al desarrollo económico, sino era un factor clave de influencia en la economía. Así lo exponía: “Las esperanzas de nuestro sistema van apuntadas hacia el futuro, hacia un desarrollo más acelerado de la conciencia y, a través de la conciencia, de las fuerzas productivas.” (14)

Viene a colación lo planteado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en sus largas conversaciones con el intelectual y periodista francés de origen español Ignacio Ramonet, director entonces del influyente mensuario parisino Le Monde Diplomatique, y que fueron publicadas bajo el título “Cien horas con Fidel”. Ante una pregunta de Ramonet acerca de la polémica alrededor de las ideas sobre la dirección de la economía del Che, el Comandante en Jefe destacó: “[…] el Che defendía el método del financiamiento presupuestario y otros compañeros se inclinaban a defender la autogestión financiera.”

“La preocupación del Che  no era simplemente el método de dirección de la economía; no se oponía a determinados estímulos materiales, pero siempre advertía contra los riesgos que supone el abuso de éstos como motor fundamental de la producción, y la incidencia de los mismos en la conciencia de los trabajadores”.

Y concluía Fidel: “[…] le confieso que, en el tema aludido, me gustaban más las posiciones del Che, muy afines a nuestro modo de vida guerrillero en las montañas. Me agradaba más la apelación moral del Che, francamente. Che le daba gran valor a la conciencia comunista y al ejemplo.” (15)

Hay otros muchos temas abordados por el Che que tienen plena vigencia en la actualidad económica de Cuba, entre ellos, la permanente valoración de los inventarios y sus normas, el cumplimiento de los contratos y el uso adecuado del arbitraje para dirimir los litigios que surjan, la capacitación de los dirigentes de la economía, la calidad en la producción de bienes y la prestación de servicios, la necesidad de contar con un plan perspectivo de desarrollo a 10 años y más, el complejo problema de los precios y los salarios, la lucha contra la indisciplina financiera y por el cumplimiento en fecha de los cobros y pagos incluyendo los aportes al presupuesto estatal.

El Che fue también el creador del trabajo voluntario en Cuba, como parte de la formación política e ideológica de los ciudadanos. Con su ejemplo personal, movilizó a millones de cubanos en esta práctica.

En la aplicación en nuestro país de las concepciones económicas del Che hay que tener en cuenta que las condiciones actuales de Cuba, inmersa en un mundo capitalista globalizado y sin el apoyo del otrora campo socialista encabezado por la Unión Soviética, han cambiado en buena medida. Hoy la dirección de nuestra economía demanda una mayor  descentralización en las decisiones basada en la necesaria ampliación de las formas de propiedad sobre los medios de producción, que incluye la estatal, la cooperativa, el sector privado nacional y extranjero, y el de los trabajadores por cuenta propia.

Todo ello determina una ampliación del  uso del mercado y sus categorías afines, como la ganancia, el crédito bancario, el dinero como medio de control, la mayor flexibilidad en la toma de decisiones en las empresas y que éstas no dependan, en su gestión, de las aprobaciones centralizadas de los ministerios. 

En estas circunstancias es necesario apelar al interés material de los propietarios y trabajadores. Al aceptar esta realidad, también debemos identificar los riesgos que ello entraña para la moral social, la cual debe basarse en el comportamiento ético y solidario entre los participantes en el proceso de producción y, en general, entre los ciudadanos. Al respecto, no podemos olvidar la advertencia del Che de que la aplicación de la palanca del interés material “[…] no se convierta en algo que obligue al individuo, en cuanto a individuo, a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros para asegurar determinadas condiciones de producción o distribución que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo […]”. (16)

Reforzando esta idea, adquieren gran valor, en las actuales condiciones históricas de nuestro país, las concepciones de Fidel  en cuanto a la actitud personal de los cubanos, donde quiera que desenvuelvan sus actividades, al señalar que: “Revolución es […] modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos […]”. (17)     

La Habana, 1º  noviembre 2017

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

1. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p 272.
2. Ernesto Che Guevara: “El socialismo y el hombre en Cuba”, Marcha, Montevideo, 12 marzo 1965; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 374.
3. Ibídem, p. 375.
4. Fidel Castro Ruz: “Discurso en el XX Aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara”,  “El Gran Debate”, Ocean Press, 2006, p. 362.
5. Carlos Rafael Rodríguez: “Sobre la contribución del Che al desarrollo de la economía cubana”, en “El Gran Debate sobre la economía en Cuba 1963 – 1964. Ernesto Che Guevara”, Ocean Press, Melbourne, New York, 2006, pp. 322 - 323.  6. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 263.
7. Ibídem, p. 264.
8. Ernesto Che Guevara: “Consideraciones sobre los costos de producción como base del análisis económico de las empresas sujetas a sistema presupuestario”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 1, La Habana, junio 1963, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, pp. 211-212.
9. Ibídem, p. 215.
10. Ibídem, p. 218.
11. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 259.
12. Ernesto Che Guevara: “Consideraciones sobre los costos de producción como base del análisis económico de las empresas sujetas a sistema presupuestario”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 1, La Habana, junio 1963, tomado de Obras 1957-1967, Tomo II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 217.
13. Ernesto Che Guevara: “La banca, el crédito y el socialismo”, Cuba Socialista No. 31, marzo 1964; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, pp. 299-300.
14. Ernesto Che Guevara: “La planificación socialista, su significado”, Cuba Socialista, junio 1964; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 324.
15. Fidel Castro Ruz: “Cien horas con Fidel, conversaciones con Ignacio Ramonet”, tercera edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, pp. 281 – 282.
16. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 284.
17. Fidel Castro Ruz: Discurso por el Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo de 2000, Plaza de la revolución, La Habana, 2000.
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miércoles, 27 de septiembre de 2017

La economía se debate

Por Tania García Lorenzo

Los encuentros de Último Jueves (UJ) han devenido importantes momentos de reflexión e intercambio de puntos de vista entre interesados en y preocupados por las múltiples aristas del acontecer de la sociedad cubana e internacional. Sus participantes, desde distintos ámbitos, esperan cada UJ para escuchar voces autorizadas y participar en instructivos debates que, desmenuzando la alta complejidad de los procesos sociales, generalmente recorren de la teoría y los conceptos, a la práctica demoledora y del pasado al presente, aventurando en ocasiones escenarios futuros. Todo ello constituye un reto de significación para la revista Temas, que los auspicia, porque sus resultados y la expectativa generada frente a cada encuentro los han convertido ya en un referente del debate de las ciencias sociales en Cuba. 

En este volumen, Ediciones Temas nos presenta un compendio de doce paneles, efectuados entre julio de 2010 y enero de 2016, donde fueron sometidos temas ineludibles para considerar el devenir de la economía, relacionados todos con elementos de carácter estructural, tanto en el ámbito interno como externo. En seis años de particular relevancia para la nación cubana, los UJ fueron propiciando el intercambio y acompañando, en cada momento, los esfuerzos para transformar la economía nacional. Sus panelistas, cuarenta y seis mujeres y hombres, de distintas experiencias y conocimientos, ofrecieron múltiples aristas de análisis que contribuyen a enriquecer la necesaria comprensión sobre los procesos que están teniendo lugar en la Cuba de hoy, y muestran la diversidad que hoy tipifica el pensamiento nacional. 

Una de las mayores virtudes de los debates de UJ está precisamente en que, cuando hablamos de economía en tanto ciencia social, se abordan todos los sistemas de relaciones: económicas, políticas y sociales que involucran todas las dinámicas de la vida de la sociedad. No ha sido una mirada a la economía desde la macroeconomía respalda-da por la econometría, sino desde el prisma que brindan las ciencias sociales. 

El desarrollo de toda la sociedad —y no solo de una parte de ella—, partiendo desde el subdesarrollo, es un objetivo que no ha sido alcanzado en ningún país del Tercer mundo. Ese es el propósito del proyecto social cubano. Han sido más de cincuenta años de experimentación, en un contexto internacional tipificado por una gran polarización, y además, junto a desaciertos internos, ha habido que recibir y responder las crisis provocadas desde el exterior. Lo que está en construcción en la actualidad no es solo el modelo económico, sino todo el sistema de relaciones de la sociedad que debe emerger de la crisis y la reforma. 

Los resultados de la economía nacional durante ese sexenio —escenario de los encuentros pasados— han puesto en evidencia la complejidad de los procesos que deben enfrentarse. El bajo nivel y alta volatilidad de crecimiento de la economía a lo largo de casi seis dé-cadas ha confirmado que las vulnerabilidades no han sido superadas, que la dependencia exterior sigue sido su signo y, al propio tiempo, que la reforma económica en curso no ha ofrecido aún los resultados esperados. 

Ese proceso de reformas está produciéndose en un contexto internacional de alta complejidad, de crisis económicas recurrentes y guerras de nuevo tipo, multifacéticas y no declaradas para asegurar el reparto del mundo acorde con los triunfos parciales de los poderes hegemónicos, donde los Estados enfrentan el asalto de los grandes capitales para someter las relaciones internacionales a las conveniencias de la revalorización del capital a escala global. El entorno regional acredita una alta polarización de las fuerzas políticas, y una clara ofensiva para destronar los propósitos colectivos construidos por las fuerzas más progresistas y revocar los logros alcanzados en busca de una nueva mirada y un nuevo futuro para Latinoamérica y el Caribe. 

Este cuadro marca la urgencia del avance de la reforma; sin embargo, pareciera que para progresar en esa dirección ha sido más complicado formar el necesario consenso burocrático que con el resto de la sociedad, a pesar de que los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución adoptados en 2011 recibieron enfáticos respaldos. Hoy el país está de regreso a la contracción productiva, persisten desencuentros funcionales y está ralentizado el proceso de reestructuración del gobierno, que pronto cumplirá su octavo aniversario. 

Los paneles de UJ que se muestran a continuación, abordaron te-mas de alta relevancia en este ámbito. En julio de 2010 las preguntas sobre la Actualización del modelo económico abarcaban una gama significativa de aspectos, porque el proceso impacta todas las aristas de la vida de la sociedad. Es la búsqueda de un futuro que mantenga presente su pasado, que rompa con la dependencia económica y que construya un sistema que tenga al ser humano como protagonista fundamental y objeto del desarrollo mismo. Por ello, a decir de varios panelistas, ese nuevo modelo necesita ser más democrático y participativo y por su esencia constituye una gran obra cultural. 

El debate sobre la propiedad estuvo en el centro de las deliberaciones en distintos foros durante ese sexenio, y Último Jueves no podía ser una excepción. Es que se trata de un tránsito de una economía altamente estatalizada, sin capacidad para su sostenimiento, hacia un modelo económico que tenga como base distintas modalidades de propiedad: privada individual, estatal, de capital extranjero, mix-ta con capital foráneo, cooperativa, y micro, pequeña y mediana em-presa tanto estatal como privad. Se trata de transformar una cultura creada y fortalecida desde lo ideológico, durante más de cincuenta años, que identificó la propiedad estatal como la única y verdadera representante del ideario socialista y la redistribución estatal, vía asig-nación material y financiera hacia la población, y producir una mirada diferente, que conciba un patrón de acumulación que incluya diversas formas de propiedad, pero demostradamente comprometidas con el desarrollo de la nación. 

Este no es un proceso sin conflictividades. En el transcurso de estos seis años, el sector no estatal absorbe ya cerca de 30% del empleo y algunas estimaciones lo sitúan cerca de 15% del PIB. Ya no puede seguirse considerando solo como un mecanismo de empleo alternativo porque paulatinamente ha ido construyendo sus cadenas productivas, incluidos vínculos externos que le resultan funcionales, ya identifican los mercados de insumos y los que le permiten su realización y por tanto ha ganado ya su condición de espacio económico. 

En los encuentros de UJ se ha otorgado particular importancia al debate acerca de lo estatal, lo público y lo privado. Ese abordaje fue particularmente interesante. Los panelistas hicieron gala de su amplia cultura acerca de la historia y también de las contradicciones y ambivalencias que en el orden jurídico aún persisten. Tanto panelistas como público dieron cuenta de la importancia que tiene el paso de un Estado regulador, que establece normas en la práctica para sí mismo —en tanto gestionaba a nombre de la sociedad 95% de los recursos de la nación— a regular la economía para que opere a través de un complejo entramado de actores sociales, con diferentes intereses, culturas y propósitos, aun los que tengan similares compromisos. Ello reclama cultivar una nueva forma reguladora, menos como directriz y más inductiva. 


El Estado, en tanto, ente articulador de todos los actores sociales debería buscar la complementariedad y no la subordinación de unos a otros. Resulta necesario asumir conscientemente el cambio hacia una economía heterogénea en su propiedad, renovada en su estructura productiva y diversificada en su forma de funcionamiento; construir nuevos sistemas de relaciones donde participen todos los actores sociales en igualdad de compromiso y condiciones y que la estrategia de desarrollo nacional integre todas las voluntades bajo los mismos propósitos. Para ello resultará indispensable crear mecanismos eficaces de control. 

Las cooperativas estuvieron en el centro de debates importantes, por ser una de las modalidades más relevantes para el futuro de la economía socialista cubana. Los panelistas enfatizaron, y la experiencia va demostrando, que hay que recuperar la cultura de la gestión colectiva si queremos salir del círculo vicioso del subdesarrollo y reverdecer las sinergias del progreso. Quedó evidenciado el consenso de que la proyección unipersonal y verticalista ya no se adapta a las nuevas condiciones contemporáneas porque hoy la sociedad necesita empoderarse como actor económico. Todas esas realidades no niegan el reconocimiento generalizado de que la propiedad sobre los medios fundamentales de producción debiera estar en manos del Estado para que cumpla los mandatos del soberano. No obstante, también existe consenso de que impulsar solo actividades de escaso valor añadido y bajo nivel tecnológico no estimula la economía ni sirve de complemento a los programas de desarrollo nacional. 

En el intercambio se reconoció que la definición de la personalidad jurídica de todas las formas de propiedad es imprescindible, pero no suficiente. Es necesario desarrollar políticas proactivas y marcos regulatorios que contribuyan a la legitimación de los diversos actores en las cadenas productivas, que puedan participar sin sombras ni prejuicios añejos que se suponen están superados en la legalidad pero no en la cultura prevaleciente. Un ejemplo palpable fue el reclamo unánime de la puesta en práctica de los mercados mayoristas, que el sistema bancario como institución financiera asuma una posición emprendedora, que salga de la sucursal a acompañar el proceso de transformaciones; todo lo cual seguramente contribuiría a la estabilidad y seguridad de la economía nacional. 

Dos paneles centraron los temas monetarios y financieros. El enfoque realizado por los panelistas de UJ permitió acercarse a este complejo tema desde los factores estructurales hasta sus expresiones operacionales. Las reflexiones sobre la dualidad monetaria convocaron un auditorio sediento de conocer el fondo de cuestiones que le resultan generalmente enigmáticas, pero con impactos directos en su vida cotidiana. La dolarización de la circulación monetaria y de la conducción económica fue una de las consecuencias de la crisis sostenida, pro-funda e integral que se ha extendido en el tiempo desde los 90. Es un estado de la economía —presente en muchos países especialmente subdesarrollados—, que inhibe las funciones dinerarias de las monedas nacionales. Las consecuencias son graves porque esas funciones permiten medir la economía, servir de medio de pago y acumulación. 

La dualidad monetaria fue la respuesta a esa crisis, pero la provisio-nalidad se extendió en el tiempo con las múltiples consecuencias que ello ha reportado para el ordenamiento económico del país, entre ellas la segmentación de la sociedad a partir de la diferenciada capacidad adquisitiva de cada área monetaria. Las urgencias por captar recursos llevaron a la economía por derroteros de equilibrios artificiales. La des-conexión entre valor y precio expresa la desconexión de los eslabones de las cadenas productivas. No puede haber equilibrio monetario por-que no se ha logrado equilibrio en el modelo económico. 

En el campo financiero, otro de los paneles de UJ centro su atención en la inversión extranjera directa. En ausencia de capacidad de ahorro interno, la relevancia de esos flujos para el programa de desarrollo na-cional resulta incuestionable y ello fue ampliamente reconocido; sin embargo, también fue destacado que, por sí sola, esta vía no es la solu-ción de los problemas fundamentales del país. La inversión extranjera no podrá tener impacto si no se incorpora como parte de cadenas pro-ductivas nacionales; eso es un factor fundamental para que no opere como enclave, sino que tribute a estas con tecnología competitiva, ac-ceso a los mercados externos y a financiamientos a largo plazo. 

La promulgación de la Ley de Inversión Extranjera es un paso importante. La movilización de fuentes de financiamiento tiene alta prioridad para alimentar las sinergias de desarrollo; sin embargo, la elevación de la capacidad de asimilación por nuestros centros productivos no va al mismo ritmo. El flujo de inversión es un objetivo de las carteras de los capitales globales para elevar el rendimiento por peso invertido, y diversificar el riesgo, pero para la economía cubana es un medio para alcanzar un fin de mucha mayor envergadura. Por tanto, para su evaluación no basta con indicar cuánto capital está asentado en Cuba, ni el lugar que ocupa en el PIB y las exportaciones, si no se considera cuál es el impacto en los propósitos económicos fundamentales, o sea, el crecimiento del PIB, el incremento y diversificación de las exportaciones y el beneficio de la sociedad. 

El 27 de enero de 2016 tuvo lugar el panel «La restructuración de la economía cubana: problemas y perspectivas», al que comparecieron cuatro notables cientistas sociales cubanos. Las diferentes perspecti-vas pusieron de manifiesto que son los valores los que sustentan los procesos económicos, los modelos de desarrollo y también los juicios alrededor de las necesidades y las urgencias. Los panelistas y los parti-cipantes del auditorio dejaron claramente establecidas las diferencias entre los apremios de la coyuntura y los de la estructura económica del país, y también el alto costo que puede significar no mirar ambas al unísono. 

El objetivo de asegurar la independencia, no solo política sino económica, y la soberanía nacional no puede ser un tema solo de discursos, sino que se ha de evidenciar en los hechos cotidianos y demostrarse en su continuidad. Eso solo lo logra una sociedad empoderada en los circuitos económicos, deliberativa en sus diálogos sociales, y participativa en el ejercicio democrático. 

Revertir la tendencia a la pobreza y la desigualdad es una prioridad y en ello está en juego el consenso social. Pero no puede hacerse con medidas asistencialistas. El asistencialismo no es justicia. El problema de la desigualdad en Cuba no es solo de redistribución de la riqueza sino el resultado de años de participación desigual y deficiente de los actores económicos en el proceso de reproducción de la riqueza y, derivado de ello, las distorsiones en la distribución del excedente generado. 

Hay un tema al que no siempre le dedicamos suficiente tiempo en nuestros intercambios sobre la economía. Y es el papel del trabajo en el proceso de acumulación o el proceso productivo, y consecuentemente, el de los recursos laborales. Hoy, en muchas áreas, no hay correspondencia entre el salario, el conocimiento, las aptitudes necesarias para la plaza y el desempeño. Sin embargo, Cuba es reconocida por sus envidiables recursos humanos, tanto por su magnitud en relación con el total de la población, como por la instrucción que tiene, fruto de un sistema de educación gratuito y universal. 

Para la economía de los países desarrollados, el empleo es un componente de los equilibrios macroeconómicos porque determina la demanda y la capacidad de revalorización del capital desde el mercado interno. Sin embargo, se ha generalizado la concepción de que, en los países subdesarrollados, el empleo está en la agenda social, porque el eje dinámico de estas economías está en las exportaciones. El llamado «mercado laboral» ocupa por tanto, en los países pobres, un lugar diferente en los equilibrios macros de la nación. En la práctica, lo que ha sucedido es que se ha condicionado cuánto y qué calidad de empleo se provee desde las disponibilidades de excedente, que por definición son pocas. 

Desde un proyecto socioeconómico diferente, también en Cuba se ha tratado el empleo como parte de la política social, y ello se puso en evidencia cuando se impulsó el empleo no estatal como alternativa al proceso de ajuste, cuando lo que se necesita es la movilización de todas las fuerzas endógenas para alcanzar los equilibrios precisos. Es necesario jerarquizar, en la práctica política, la categoría trabajo, que es la garantía de la generación de la riqueza y la reproducción de la sociedad. No porque se genere más empleo se propicia más trabajo socialmente necesario. Las plantillas infladas fueron una demostración de esto. Una tasa de desempleo baja puede tener un positivo impacto político y social, pero no necesariamente es sinónimo de prosperidad y desarrollo autosostenido. 

Es necesario avanzar hacia una economía cuyas sinergias de de-sarrollo partan desde cada rincón del país, aprovechando todo el pa-trimonio económico natural y creado, y diversificando los sectores económicos que lo dinamicen. 

La vigencia de los planteos fundamentales de estos paneles de UJ no es una buena noticia. Problemas discutidos a lo largo de estos seis años están aún en la lista de los expedientes pendientes de solución. La dimensión del tiempo de la reforma no necesariamente converge con los tiempos políticos de una sociedad que ha dado muestras de profundo compromiso con el proyecto de la Revolución a lo largo de sus casi sesenta años de existencia. 

El desarrollo multidimensional e incluyente sigue siendo la utopía de la nación cubana y mantiene al ser humano en el centro de sus objetivos. Esa ha sido la decisión frente a cada encrucijada de estos más de cincuenta años, pero no puede alcanzarse sin que exista un soporte económico que dé cuenta y respalde ese programa. Esa ha sido una limitación intrínseca de nuestra construcción socialista que deberá resolver la permanente tensión entre la responsabilidad social y la individual en la vida de la ciudadanía. 

Dijo Frei Beto que «Vivir en Cuba es como vivir en un monasterio: la comunidad tiene precedencia sobre la individualidad. Se necesita gran dosis de altruismo». Se puede asegurar que es así. Pero es muy importante separar los conceptos que tienen que ver con el socialismo como sistema y con el modelo de socialismo que se aplica y con los errores cometidos en la aplicación del modelo definido en diferentes momentos históricos, además de las tensiones que agrega el mundo inestable e inseguro, dominado por fuerzas que desgobiernan. Por ello es importante establecer la introspección como mecanismo sistemático para conocer y revolucionar nuestra realidad. 

Último Jueves, el espacio de debates de la revista Temas, debe con-tinuar propiciando el intercambio enriquecedor de ideas y el pensar colectivamente. Se necesita contar con este escenario cómplice, de-sarrollar la cultura del debate, donde se pueda asentir o disentir, ofre-ciendo puntos de vista sobre la Cuba que debe renacer cada día.