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lunes, 20 de julio de 2026

PROPUESTA PARA TRANSFORMAR LA ECONOMÍA CUBANA

 

Julio, 2026

Cuba Transformación ofrece un diagnóstico de la crisis estructural del país y propone un camino para su estabilización, recuperación y desarrollo.

La propuesta Cuba Transformación, anunciada el 22 de junio de 2026, es el resultado del trabajo conjunto de los economistas cubanos Mauricio de Miranda Parrondo, Pedro Monreal González, Omar Everleny Pérez Villanueva, Ricardo Torres Pérez y Pavel Vidal Alejandro. Nuestro propósito es ofrecer ideas con rigor técnico, abiertas al debate público y orientadas a explorar alternativas realistas ante la profunda crisis que enfrenta Cuba. Buscamos contribuir a sentar las bases de una recuperación económica sostenible que mejore el bienestar de la población y amplíe sus libertades.

Esta propuesta no pretende ser un plan infalible ni ofrecer soluciones mágicas. Presenta, en cambio, un marco analítico coherente, realista y flexible que puede ayudar a estabilizar la economía, retomar el crecimiento y construir un futuro mejor para los cubanos. Partimos de la convicción de que no existe una única respuesta correcta. Por eso, aspiramos a que este documento sirva como punto de partida para una discusión amplia, plural y responsable sobre el futuro económico de Cuba.

Se trata de una primera versión. Publicaremos revisiones sucesivas que incorporarán las críticas, comentarios y sugerencias que recibamos. Con este espíritu, invitamos a la comunidad académica, a los profesionales, a los técnicos y a la sociedad cubana en general a leer, evaluar y enriquecer esta propuesta. Su participación es esencial para fortalecerla con nueva evidencia, diferentes perspectivas y un debate constructivo.

Cuba Transformación es una iniciativa apoyada por instituciones como el Cuba Study Group y el Observatorio sobre la Economía Cubana. Los economistas mantienen plena independencia editorial sobre su trabajo.


Link del resumen Ejecutivo https://pub-b3efec60654a46eb9cfe8b62a3f029ab.r2.dev/cuba-transformacion-resumen-ejecutivo-es.pdf 19 paginas

Link del Informe completo de https://pub-b3efec60654a46eb9cfe8b62a3f029ab.r2.dev/cuba-transformacion-propuesta-es.pdf 118 paginas

jueves, 11 de junio de 2026

En la estabilización de la economía cubana: ¿cómo definir prioridades?


Cuba Economic Review

Dr Pavel Vidal, Profesor de Economía en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali (Colombia)

Dr Ricardo Torres, Economista cubano basado en Washington D. C.

El análisis de la situación actual de Cuba ofrece pocas certezas, pero algunas resultan difíciles de ignorar. Los cambios cosméticos o meramente incrementales no bastan para sacar a la Isla del marasmo actual. Al mismo tiempo, la acumulación de problemas es tan amplia que, incluso bajo condiciones favorables, cualquier proceso de transformación deberá partir de una agenda clara de prioridades. No se puede cambiar todo al mismo tiempo: será necesario identificar las medidas iniciales que ordenen el proceso, generen confianza y produzcan resultados tangibles. El deterioro acumulado de la infraestructura, la profundidad de la crisis productiva y energética, la magnitud de las distorsiones macroeconómicas y el costo social ya acumulado hacen evidente que las tareas pendientes son demasiadas para abordarlas simultáneamente.

A ello se suman restricciones severas de recursos financieros, de tiempo político y de capacidades institucionales para diseñar, coordinar e implementar las transformaciones. Por esa razón, en lugar de pensar en una agenda de cambios total y simultánea, sería necesario jerarquizar las reformas y ordenarlas en fases.

En ediciones anteriores hemos propuesto distinguir tres momentos: una primera fase de estabilización y transformaciones de emergencia, una segunda de reactivación productiva y una tercera orientada a redefinir de manera más estratégica el modelo de desarrollo económico y social del país.

Para un horizonte aproximado de tres años, la fase inicial debería concentrarse en frenar el deterioro económico y social; favorecer la expansión del sector privado como principal motor inmediato de empleo e ingresos; corregir los precios relativos y la tasa de cambio para restablecer señales económicas básicas; generar condiciones mínimas de confianza y previsibilidad para la inversión; y aprovechar al máximo cualquier oportunidad derivada de una eventual flexibilización de sanciones y de una mayor apertura externa. En conjunto, estos objetivos definen una fase que no debe entenderse solo como la típica estabilización monetaria, sino como un esfuerzo más amplio de contención de la crisis, de reconstrucción de capacidades básicas y de preparación del terreno para reformas más profundas.

A continuación, se enumeran nueve criterios que podrían servir de base para la selección de medidas que podrían implementarse en la primera fase:

1- Gravedad del problema que se busca corregir

Se priorizarán las reformas orientadas a enfrentar los desequilibrios más severos y las deficiencias más urgentes de la economía cubana. Por ejemplo, la crisis energética, la falta de alimentos y las distorsiones cambiarias (por sus implicaciones en todo el aparato productivo) deberían recibir atención preferente.

2- Capacidad institucional para su implementación

En una fase inicial se priorizarán medidas cuya implementación, supervisión y coordinación exijan menores niveles de capacidad institucional. Las reformas más complejas, desde el punto de vista administrativo, regulatorio o de ejecución, podrían posponerse a fases posteriores. Por ejemplo, eliminar restricciones a la empresa privada, levantar topes de precio o cambiar regulaciones laborales puede ser más viable en el corto plazo que rediseñar por completo el sistema bancario o el de pensiones.

3- Posibilidad de movilizar recursos financieros para su implementación

Se favorecerán las medidas cuya puesta en práctica pueda apoyarse en recursos disponibles o con probabilidad razonable de obtenerse en el corto plazo, ya sea mediante la flexibilización de sanciones, créditos, la llegada de inversión, la generación o el ahorro de divisas, una mejor reasignación de recursos internos o la ayuda o asistencia internacional.

4- Disponibilidad de infraestructura y de capital físico

Tendrán prioridad las reformas en sectores o actividades que ya cuenten con una base mínima de infraestructura, equipamiento, capacidades logísticas o activos físicos aprovechables. Esto reduce los costos de arranque, facilita la implementación y permite obtener resultados en plazos más breves. Por ejemplo, el turismo dispone de hoteles e infraestructura ya instalados, mientras que la reconstrucción total del sector energético exige grandes volúmenes de inversión.

5- Compatibilidad con las restricciones demográficas y de capacidades humanas
Se dará prioridad a reformas acordes con la disponibilidad de la fuerza de trabajo, los perfiles ocupacionales y las capacidades técnicas del país. La emigración, el envejecimiento poblacional y las brechas de calificación limitan la viabilidad de transformaciones que demanden grandes volúmenes de mano de obra o de profesionales altamente especializados. En este caso, se podría priorizar el turismo y la agricultura antes de intentar desarrollar industrias manufactureras complejas o servicios altamente especializados.

6- Efecto multiplicador sobre el resto de la economía

Recibirán mayor prioridad las reformas que, al aplicarse en un ámbito específico, generen encadenamientos positivos en otros sectores o ayuden a corregir simultáneamente varios cuellos de botella. Se trata de privilegiar medidas con capacidad para destrabar procesos más amplios de estabilización y reactivación. Por ejemplo, corregir la tasa de cambio, mejorar la disponibilidad de energía o eliminar monopolios en la agricultura y en el comercio exterior puede tener efectos simultáneos sobre la producción, el abastecimiento, las exportaciones, el empleo y la recaudación fiscal.

7- Rapidez esperada de los resultados

En la primera fase deben privilegiarse medidas capaces de producir efectos relativamente rápidos en la estabilización, la oferta productiva y el abastecimiento de bienes y servicios esenciales, y que puedan generar confianza y apoyo a los cambios. Por ejemplo, desplegar la generación de emergencia (plantas eléctricas flotantes), garantizar el suministro de combustible o eliminar barreras regulatorias a la actividad empresarial privada tendrían resultados más rápidos que las reformas institucionales de gran alcance.

8- Efecto sobre el bienestar y la legitimidad social de las reformas

Se priorizarán las reformas que contribuyan de manera más clara a detener el deterioro del bienestar, a proteger a los grupos más vulnerables y a distribuir de forma más equitativa los costos del ajuste. También se valorará su capacidad para mantener la legitimidad social, dado que las reformas que concentran sus beneficios en pocos actores o trasladan desproporcionadamente sus costos a los hogares tienden a perder respaldo y a enfrentar mayores riesgos de bloqueo o de reversión. Por ejemplo, actualizar las pensiones y los salarios del sector público, reforzar la asistencia social o mejorar la disponibilidad de energía.

9- Evidencia y antecedentes internacionales favorables

Se priorizarán reformas respaldadas por experiencias internacionales exitosas o por lecciones comparadas útiles para su diseño e implementación. La evidencia internacional no sustituye el análisis del caso cubano, pero sí ayuda a identificar políticas con mayor probabilidad de éxito. Por ejemplo, existe amplia evidencia a favor de mejorar la eficiencia del gasto fiscal, focalizar los subsidios, corregir los regímenes cambiarios y fortalecer los incentivos en la agricultura, en el sector privado y, en general, en actividades de pequeña escala.

jueves, 7 de mayo de 2026

La caida del peso cubano

 

La situación para el Gobierno cubano empeora y no se vislumbra un entendimiento con Estados Unidos que represente mejora alguna. Los principales indicadores de la economía cubana continúan en caída libre y su impacto se reconoce en la evolución de la depreciación del peso cubano en el último quinquenio. En esta edición, te invitamos a detenernos en los datos y a explorar una nueva herramienta que nos permite medir cambios en el saldo entre compradores y vendedores de divisas del mercado informal. Te explico cómo funciona y cómo leerla.

Escríbenos tus sugerencias a través del  grupo de Telegram de OMFi. ¡Contamos contigo para mejorar!

Pavel Vidal
Investigador principal OMFi


Actualidad macroeconómica

1️⃣ La última publicación de la ONEI sobre turismo muestra una contracción mucho más severa en el arribo de visitantes a la isla este año. En marzo, solo viajaron a Cuba 35 561 visitantes internacionales frente a 197 505 en igual mes de 2025, lo que representa una caída interanual del 82 %. En febrero, se había registrado una contracción del 56 % interanual. Más allá del impacto directo en hoteles, transporte, gastronomía y servicios asociados, la notable reducción del flujo de visitantes limita la entrada de divisas a distintos circuitos económicos estatales y privados, debilita la capacidad de importación y agrava las restricciones de liquidez externa que enfrenta el mercado cambiario, los hogares y la economía en su conjunto.

    2️⃣ La crisis energética sigue siendo el principal condicionante macroeconómico en el corto plazo. Sin una mejora sostenida en la disponibilidad de petróleo y combustibles, el resto de las medidas y políticas pierde efectividad y relevancia ante la situación que viven hoy las familias y empresas en la isla. La llegada de crudo ruso permitió una reducción temporal de los apagones y un ligero alivio en la movilidad, pero muy pronto se volverán a sentir con fuerza las severas restricciones de energía, transporte y logística si no se llega a un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos.

    3️⃣ Sin embargo, las señales más recientes desde Washington y La Habana apuntan a un enfriamiento de las conversaciones bilaterales y parecen alejar un posible entendimiento inmediato. Ello implica un costoso alargamiento del escenario de colapso productivo, escasez, aislamiento externo e incremento de la inflación en 2026.

    4️⃣ La nueva orden ejecutiva anunciada por la Administración Trump el primero de mayo amplía las herramientas legales para sancionar a personas, entidades e instituciones financieras extranjeras vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana o que facilitan operaciones con actores bloqueados. Sin embargo, su impacto directo dependerá de futuras designaciones y de la forma en que el Tesoro y el Departamento de Estado apliquen estas facultades. En el actual contexto, es más limitado el margen para que una nueva ronda de sanciones produzca un impacto adicional importante sobre las inversiones extranjeras y exportaciones que se encuentran prácticamente paralizadas. El impacto podría localizarse —en un inicio­— en los canales financieros, debido al aumento del riesgo y de los costos de cumplimiento, lo cual puede entorpecer aún más los pagos internacionales y las fuentes de financiamiento. Queda pendiente analizar cómo las medidas podrían afectar a proveedores, navieras, aseguradoras e inversionistas que mantienen alguna exposición en el mercado cubano.

    5️⃣ La atmósfera diplomática implica que por ahora no se producirán transformaciones económicas de mayor alcance. Para frenar el costo social y humanitario se necesita lo antes posible implementar acciones de estabilización y emergencia orientadas a recomponer condiciones mínimas de funcionamiento y crear un entorno de confianza para la inversión y la actividad productiva que vaya acompañado del levantamiento de sanciones y de reformas estructurales e institucionales.

      Dinámicas del mercado informal

      1️⃣ En lo que va de 2026, el mercado cambiario se ha movido en dirección alcista para el dólar y el euro, aunque sin episodios de aceleración abrupta y estrés cambiario.

      2️⃣ En abril, se mantuvo la depreciación gradual del peso cubano frente a las principales divisas. El dólar cerró el mes en 535 CUP, frente a 515 CUP al cierre de marzo; lo que representa un incremento mensual de 3.9 % (+20 CUP). El euro pasó de 580 CUP a 605 CUP, para una valorización mensual de 4.3 % (+25 CUP). En ambos casos, el movimiento fue más marcado que el observado en marzo, cuando el dólar apenas había aumentado 1.0 % (+5 CUP) y el euro 1.8 % (+10 CUP) con respecto a febrero.

        3️⃣ En la comparación anual, la pérdida acumulada de valor del peso es significativa. Comparado con abril de 2025, el peso se ha depreciado un 45.4 % (+167 CUP) frente al dólar y un 57.1 % (+220 CUP) frente al euro. Los registros interanuales sugieren un repunte de las presiones inflacionarias en 2026, en medio del complejo escenario que atraviesa la economía cubana. En los primeros cuatro meses del año, la depreciación interanual promedio del peso frente al dólar fue más del doble del promedio registrado en 2025, de 22.4 %.

          4️⃣ Las señales del mercado cambiario informal en 2026 confirman que se ha detenido el proceso de desinflación (menor ritmo de incremento de los precios) y de moderación cambiaria que se observaba como tendencia desde 2023.


              Pronósticos de las tasas de cambio y equilibrio del mercado.

              1️⃣ Los pronósticos de abril capturaron adecuadamente la dirección y el rango de movimiento de las principales divisas en el mercado informal. Para el cierre del mes, se esperaba una depreciación moderada del peso frente al dólar y al euro, mientras que para la MLC se anticipaba una mayor estabilidad. Así fue, en efecto, el comportamiento observado. El dólar cerró abril en 535 CUP, apenas 2 CUP por encima del valor central pronosticado (533 CUP). El euro cerró en 605 CUP, prácticamente igual al escenario central de 604 CUP.

              2️⃣ En los gráficos de oferta y demanda de divisas que monitoreamos en espacios virtuales, se mantiene la estabilidad . Sin embargo, desde la última semana de abril y en los primeros días de mayo se ha visto un ligero incremento de los volúmenes de compra por encima del incremento de las ventas, lo cual explica que la tasa del dólar subiera con mayor frecuencia (ver gráfico).

              3️⃣ Ese ligero cambio en los equilibrios del mercado cambiario informal también es capturado por el recién estrenado Índice de Sentimiento del Mercado de elTOQUE Markets . Se trata de un indicador que busca medir cambios en el saldo entre compradores y vendedores de divisas. Resume cómo evolucionan los mensajes de compra y de venta publicados en espacios virtuales. La idea es sencilla. Si los mensajes de compra de una moneda comienzan a crecer más rápido que los mensajes de venta, eso puede interpretarse como una señal de mayor presión de demanda y posibilidades de que suba la tasa. Si ocurre lo contrario, la presión dominante es de oferta y la tasa podría bajar. El índice convierte esa información dispersa en una sola medida gráfica fácil de interpretar .

              4️⃣ En las últimas dos semanas, el índice confirma que hay una calma relativa en el mercado, la aguja se ubica cerca del centro . Sin embargo, en la última semana, la aguja se ha movido moderadamente a la derecha; lo cual sugiere que existe una presión alcista en la tasa dado que crece más rápidamente la cantidad de usuarios que quieren comprar que los que quieren vender dólares.

              5️⃣   Una vez procesadas estas señales por los modelos de pronóstico, se considera, en el escenario central y más probable, otra depreciación moderada del peso en mayo, de alrededor del 5% (28 CUP) frente al dólar. En el escenario central se proyecta una tasa de 562 CUP por 1 USD, 640 CUP por 1 EUR y 413 CUP por 1 MLC.

              6️⃣ Los pronósticos para este mes siguen cargados de una muy alta incertidumbre , por lo que se mantienen elevados los rangos máximo y mínimo.

              Perspectivas para la tasa de cambio informal del peso cubano en mayo

              Fuente: OMFi

              Los indicadores y análisis que mostramos son herramientas que ayudan a entender mejor la dinámica del mercado cambiario cubano. Sirven a los ciudadanos ya las organizaciones para navegar por el proceso inflacionario que vive la economía cubana, pero no deben utilizarse de forma aislada para tomar decisiones de inversión. Se recomienda combinar la información aquí presentada con otros indicadores y análisis.

              domingo, 3 de mayo de 2026

              La economía cubana necesita una primera fase de estabilización y transformaciones de emergencia


              Por Dr Pavel Vidal
              Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia


              En 2026 parecen confluir varios factores geopolíticos y diplomáticos que podrían abrir una ventana de oportunidad para una transformación de la economía cubana. No está claro aún cómo se produciría esa transformación desde el punto de vista político, ni cuáles serían sus implicaciones institucionales y de poder. Si efectivamente se llegan a producir las condiciones para un cambio, es importante tener organizadas las prioridades y secuencias para su aplicación.

              El desafío es enorme. La economía cubana no dispone ya del tiempo político, social ni material para seguir aplazando las reformas estructurales e institucionales. Tampoco tiene sentido insistir en reformas fragmentadas, parciales y excesivamente lentas que han predominado en el pasado. La magnitud de la crisis exige avanzar con mayor decisión, aunque no de manera caótica ni improvisada.

              Es clave reconocer que no todas las reformas pueden implementarse al mismo tiempo. Es ineludible establecer prioridades, organizar las transformaciones por etapas y definir un orden que permita maximizar los resultados, reducir los costos de transición y concentrar las capacidades políticas, institucionales y financieras allí donde puedan tener mayor impacto.

              Desde esa perspectiva, una hoja de ruta razonable sería dividir el proceso en tres etapas. Cada una respondería a objetivos distintos, según el grado de urgencia de los problemas, las capacidades disponibles para enfrentarlos y el tipo de resultados que se espera obtener en cada momento. Las tres etapas o fases podrían estructurarse de la siguiente forma:

              1- Estabilización y transformaciones de emergencia, con una duración aproximada de entre dos y tres años, orientadas a detener el deterioro macroeconómico, corregir los desequilibrios y carencias más críticos y restablecer condiciones mínimas de funcionamiento económico.

              2- Reactivación productiva, orientada a avanzar en las transformaciones estructurales e institucionales que mejoren sustancialmente la eficiencia en la asignación de recursos, la competitividad y la credibilidad financiera, con el fin de lograr una recuperación sostenible de las capacidades productivas, la inversión, el empleo y los ingresos de los hogares.

              3- Visión estratégica del modelo de desarrollo económico y social, para definir con mayor claridad el esquema de inserción internacional, los sectores productivos estratégicos, los mecanismos de redistribución de la riqueza, el papel del Estado en la economía y otros elementos del nuevo contrato social.

              Aunque estas etapas estarían necesariamente integradas y una contribuiría al éxito de la otra, resulta útil definir esta hoja de ruta para organizar, secuenciar y dar coherencia al conjunto de cambios que el país necesita.

              Un punto de partida complejo, pero con algunas oportunidades

              La primera fase de estabilización y transformaciones de emergencia parte de un punto de partida especialmente crítico. La economía cubana acumula más de una década de deterioro significativo, que se agravó de forma pronunciada desde 2020 y ha empeorado aún más en 2026. A la crisis productiva, la caída de las exportaciones y del turismo, se sumaron el recrudecimiento de las sanciones estadounidenses, la interrupción de los envíos petroleros desde Venezuela tras los acontecimientos políticos de enero de 2026, la suspensión de los suministros desde México y la profundización de la crisis energética. En una situación muy deplorable se encuentran el sistema electroenergético, el transporte, los sistemas de agua, los servicios de salud, la vivienda, las plantas productivas, entre otros.

              Por ello, los objetivos de esta primera etapa deben ser realistas y coherentes con ese punto de partida. No deben formularse metas demasiado ambiciosas o inalcanzables a corto plazo, sino objetivos de emergencia orientados a detener el deterioro y a reconstruir condiciones mínimas para el funcionamiento económico y la confianza de los inversionistas.

              Aun así, este punto de partida crítico convive con tres elementos que podrían potenciar los efectos positivos de las reformas en esta fase inicial:

              - El primero es la existencia de un sector privado que, a pesar de operar bajo severas restricciones regulatorias, bancarias, cambiarias y tributarias, ha mostrado una importante capacidad de adaptación, innovación y respuesta ante la crisis. La expansión del sector privado constituye uno de los pocos vectores internos con potencial inmediato para reactivar la oferta, el empleo, el abastecimiento y la generación de ingresos. No se trata de un sector privado plenamente desarrollado ni libre de obstáculos, pero sí de una base económica ya existente sobre la cual puede apoyarse una parte importante de la transformación inicial.

              - El segundo elemento es la contribución de una parte importante de la comunidad de cubanos emigrados. Muchos cubanoamericanos, y emigrados en otras regiones, cuentan con experiencia empresarial, conexiones financieras y comerciales y capital que pudieran ser de gran ayuda para el crecimiento del sector privado en la isla. En algunos casos, ya existen antecedentes de inversión o de vínculo económico con el sector privado en Cuba. El aprovechamiento de estas capacidades se potenciará una vez que tenga lugar un proceso creíble de liberalización económica.

              - El tercer elemento es la posibilidad de que, en el marco de una negociación con Estados Unidos, se generen algunos “windfalls”, es decir, alivios o beneficios extraordinarios de corto plazo, asociados a una eventual flexibilización de las sanciones. Esos “windfalls” podrían traducirse, según el alcance de la negociación, en mejores condiciones para el acceso a divisas, turistas, remesas, inversión, comercio, financiamiento externo y suministro de energía. Esto representa una posible ventana de oportunidad que, si se aprovecha adecuadamente, podría aumentar la probabilidad de éxito de las medidas de emergencia y reducir algunos costos de transición.

              La parte más dura del ajuste ya ocurrió

              En el diseño de medidas y políticas para la primera fase, se debe reconocer que en la economía cubana ya se ha producido un ajuste distorsionado y socialmente muy costoso. El Estado se ha venido retirando de los mercados de bienes y servicios, reduciendo al mínimo su capacidad de provisión mediante la libreta de abastecimiento y deteriorando la cobertura, la calidad y el valor real de servicios esenciales como la salud, la educación, el transporte, la electricidad y la recogida de desechos. A ello se suma la práctica desaparición de la inversión pública en infraestructura y vivienda, así como la pulverización del valor real de los salarios del sector público y de las pensiones. En términos agregados, esto ha supuesto una contracción muy significativa del gasto real del Estado, que ha terminado por trasladar una parte creciente de los costos de la crisis a los hogares.

              En ese sentido, una parte de los desequilibrios fiscales y monetarios ya se ha venido corrigiendo, pero no como resultado de un programa de estabilización coherente, sino mediante un ajuste asimétrico que ha recaído sobre el consumo, el ingreso real y el bienestar de la población. La inflación y el ritmo de depreciación del peso cubano han tendido a moderarse respecto a los picos previos, pero lo han hecho en buena medida porque el deterioro del salario real, de las pensiones y del gasto público ha comprimido la demanda interna y ha forzado un ajuste por empobrecimiento.

              Por ello, la primera fase de estabilización no debe entenderse en el sentido convencional de un programa centrado exclusivamente en la reducción de la inflación, del déficit fiscal o del endeudamiento del gobierno. En las condiciones actuales de Cuba, la estabilización debe entenderse de manera más amplia.

              Seis objetivos generales para la estabilización

              Bajo esta lógica, y para un horizonte aproximado de tres años, la fase de estabilización y transformaciones de emergencia podría concentrarse en los siguientes objetivos.

              1- Detener la contracción productiva y sentar las bases para una recuperación gradual de la oferta en algunas industrias.

              2- Favorecer la expansión del sector privado como motor de la reactivación productiva, la generación de empleo y la ampliación de la oferta interna.

              3- Propiciar la corrección de los precios relativos y de la tasa de cambio, de modo que se establezcan las señales económicas de mercado para la asignación de recursos.

              4- Transformar el mercado laboral, facilitando la reasignación del empleo y preservando la estabilidad del salario real medio.

              5- Generar condiciones mínimas de confianza y previsibilidad para la llegada de capital extranjero y la reactivación de la inversión.

              6- Maximizar las oportunidades económicas derivadas de una eventual flexibilización de sanciones y de una mayor apertura externa.

              Dadas las complejas condiciones de partida, marcadas por el deterioro de la infraestructura económica y social, es poco probable que las reformas de mercado y el levantamiento de sanciones, por sí solos, produzcan resultados suficientes a corto plazo. Es muy probable que esta primera fase requiera algún tipo de apoyo extraordinario de la comunidad internacional, idealmente a través de un fondo multilateral de emergencia, para sostener las condiciones mínimas de vida de la población y respaldar el arranque de la reconstrucción productiva.

              lunes, 22 de diciembre de 2025

              Redolarización en Cuba: siete preguntas y respuestas sobre sus implicaciones


              Por Dr Pavel Vidal
              Diciembre / 2025
              1. ¿Cómo cambia la redolarización el sistema monetario cubano?
              2. ¿Qué tiene realmente de nuevo la actual redolarización?
              3. ¿Qué beneficios podría traer?
              4. ¿Qué daños puede ocasionar?
              5. ¿Quiénes van a operar en dólares?
              6. ¿Qué implica para las mipymes y el sector privado?
              7. ¿Qué pasará con el mercado cambiario informal y la tasa de cambio paralela?


              ¿CÓMO CAMBIA LA REDOLARIZACIÓN EL SISTEMA MONETARIO CUBANO?

              La Gaceta Oficial No. 89 de 2025 institucionaliza y amplía el uso del dólar estadounidense (y potencialmente otras divisas internacionales) como medio de pago dentro de las fronteras nacionales y como reserva de valor (cuentas bancarias). 

              La redolarización ya se venía ampliando desde 2024, con mercados estatales de consumo y venta de gasolina que solo aceptaban pagos en dólares, con el incremento de los esquemas cerrados de financiamiento en divisas en el sector empresarial estatal, así como en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, en hoteles, en proyectos de inversión extranjera, entre otros.

              El nuevo marco regulatorio define cómo seguirá este proceso de redolarización, a la vez que implícitamente reconoce el fracaso del «ordenamiento monetario» de 2021 que intentó la unificación monetaria y el restablecimiento del peso cubano como único signo monetario.

              El actual no es un terreno desconocido. Ya hubo dolarización parcial en los noventa y luego esquemas de dualidad: entre pesos cubanos y el CUC, y más tarde con la MLC (ambos con paridad oficial con el dólar). Se trata del regreso a un esquema monetario dual que, además, conserva otras características que han estado presentes desde los años noventa: tasas de cambio múltiples y manejo centralizado y discrecional de los recursos en divisas del país.

              ¿QUÉ TIENE REALMENTE DE NUEVO LA ACTUAL REDOLARIZACIÓN?

              En lo esencial, hay dos novedades. La primera es que se abre la dolarización institucional a una parte del sector privado para operar cuentas bancarias y hacer pagos en divisas.

              La segunda novedad es la intención de construir un esquema cambiario oficial. Este tendría dos componentes: uno administrado y centralizado, y otro organizado en un mercado cambiario con una tasa supuestamente flotante. Se busca crear algún tipo de conexión entre los circuitos que operan en diferentes monedas.

              Las empresas que no dispongan de una fuente propia de ingresos en divisas deberán comprarlas con pesos cubanos a través de dos mecanismos alternativos: 1) a través de la concesión centralizada del MEP de Asignaciones de Capacidad de Acceso a la Divisa (ACAD); y 2) a través del mercado cambiario (todavía no se conoce cómo funcionará).

              La disponibilidad de dólares del mercado cambiario se alimentaría de dos fuentes principales:

              La venta forzada al Banco Central del 20 % de las exportaciones y otros ingresos en divisas;

              La venta de dólares de los ciudadanos a los bancos y a las casas de cambio, que se espera aumente con la formalización del mercado cambiario y la tasa oficial flotante (y como resultado de las medidas coercitivas y policiales contra el mercado informal).

              El Gobierno busca desplazar el mercado informal y reorientar las remesas y otros flujos en divisas hacia el sistema financiero formal.

              ¿QUÉ BENEFICIOS PODRÍA TRAER?

              Con las medidas se intentan aislar sectores y mercados del peso cubano y de su inestabilidad, sobre todo sectores conectados al comercio exterior: exportadores, inversión extranjera, comercio electrónico, ZEDM, sustitución de importaciones y otras actividades. El objetivo es «proteger» a esos sectores del ruido monetario del peso cubano y permitirles operar con una moneda más estable y funcional para sostener ciclos productivos, compras externas y vínculos internacionales.

              En medio de una crisis profunda, se buscan soluciones financieras «en el margen» para que al menos algunas partes de la economía no sigan colapsando. El beneficio sería puntual y fragmentado y podría ser rápidamente opacado por los efectos dañinos que producen los esquemas monetarios y cambiarios duales si no se generalizan políticas y reformas que abarquen todo el aparato productivo y la fuerza de trabajo.

              ¿QUÉ DAÑOS PUEDE OCASIONAR?

              La redolarización parcial genera tres consecuencias negativas: más desigualdad, distorsiones y segmentaciones. Ello afecta la eficiencia y la equidad en la asignación de los recursos y penaliza el crecimiento potencial de largo plazo de la economía.

              Desigualdad: La dolarización no solo se está expandiendo en las empresas conectadas con el sector externo, sino que abarca los mercados de consumo. La mayor parte de los salarios y las pensiones siguen en pesos cubanos, mientras que se dolariza el acceso a bienes y servicios que consumen los hogares. Se agranda así la brecha social, en la cual quedan relegadas las familias sin acceso a remesas y otras fuentes de divisas.

              Distorsiones: Se producen porque la redolarización parcial va acompañada de tasas de cambio múltiples. Con tal sistema monetario, los precios y costos relativos dejan de «hablar el mismo idioma». Se deforma la medición de la eficiencia, la rentabilidad y los resultados: lo que parece rentable a una tasa puede ser un espejismo a otra. Esto altera los incentivos económicos y empuja a decisiones económicas equivocadas a nivel micro y macroeconómico.

              Segmentación: Se forman circuitos y cadenas de valor que no están bien conectados. Se conforman dos economías dentro de una, con débiles o inexistentes vasos comunicantes. El mercado cambiario oficial podría intentar reducir las segmentaciones, pero existen muchas dudas sobre qué grado de convertibilidad realmente le ofrecerá al peso cubano y si el acceso a las divisas será realmente competitivo o estará interferido por intereses políticos y preferencias a favor de la empresa estatal.

              ¿QUIÉNES VAN A OPERAR EN DÓLARES?

              La norma es imprecisa en el alcance de la dolarización. Hay sectores donde queda más claro que podrán usar el dólar como medio de pago y reserva de valor: exportadores, ZEDM, inversión extranjera, financiamiento externo, misiones diplomáticas, proyectos de cooperación internacional, entre otros.

              Sin embargo, en otros aspectos el margen para la discrecionalidad es enorme y, por tanto, para la arbitrariedad y la distribución de privilegios. No hay una regla clara para autorizar a las empresas a vender en divisas en el mercado interno o permitirles usar dólares porque sustituyen importaciones.

              «Exportar» es verificable, pero medir quién se encadena o sustituye importaciones puede ser tan amplio o estrecho como se quiera. Por ejemplo, toda la producción agropecuaria y de las industrias manufactureras técnicamente clasifica como sector «transable», es decir, potencialmente compite con importaciones.

              ¿Se van a dolarizar todas las empresas de estos sectores? Claramente no. El MEP decidirá cuáles. Ello incentiva un oscuro lobby empresarial-burocrático para poder quedar dentro de los elegidos.

              ¿QUÉ IMPLICA PARA LAS MIPYMES Y EL SECTOR PRIVADO?

              La mayor parte del sector privado debería seguir operando en pesos cubanos. Solo los que logren exportar o desarrollar servicios o productos para vender a la ZEDM, a las empresas extranjeras y a otros mercados dolarizados recibirán la licencia del Banco Central para tener cuentas en divisas.

              En la práctica, esto va a abarcar a un grupo muy pequeño. Exportar no es simplemente «querer exportar»: es un proceso complejo que exige escala, calidad, logística, financiamiento y capacidad de competir fuera. En cualquier economía, solo una fracción muy reducida del tejido empresarial exporta; y en Cuba va a ser menor por las restricciones sobre su tamaño (las mipymes privadas solo pueden emplear hasta 100 trabajadores).

              En muchas mipymes (que son principalmente importadoras) existe la expectativa de poder acceder de forma legal, segura y con mayor estabilidad a la compra de divisas, sin tener que recurrir al mercado ilegal. Algunos también esperan que la formalización del mercado cambiario lleve a una reducción del valor del dólar y de sus costos de importación.

              Sin embargo, existe el riesgo de que el mercado cambiario oficial no alcance para todos y priorice ventas a empresas estatales (sujeto principal de la economía nacional según la Constitución). Si los bancos disponen de pocos dólares y tienen que decidir entre vender a una empresa estatal o a una mipyme, el sesgo político dejaría relegado al sector privado.

              El sector privado puede terminar enfrentando un dilema: un mercado formal, legal y seguro, pero sin reglas claras para equilibrar la oferta y la demanda de divisas, frente a un mercado informal volátil, ilegal e inseguro, pero que le permite el acceso a las divisas de forma competitiva.

              ¿QUÉ PASARÁ CON EL MERCADO CAMBIARIO INFORMAL Y LA TASA DE CAMBIO PARALELA?

              Lo más probable no es la desaparición inmediata del mercado cambiario informal, sino su coexistencia con el nuevo mercado oficial «flotante».

              Las experiencias internacionales muestran que, dado que el mercado informal surge como resultado de la inflación descontrolada, los desequilibrios fiscales, crisis financieras, tipos de cambio múltiples y pérdida de credibilidad en el sistema financiero y en las políticas oficiales, su sustitución completa suele tomar años y depende de la solución a las causas raíces.

              Si el Gobierno intenta usar el mercado formalizado como mecanismo de recaudación (comprando divisas y no revendiéndolas), el resultado sería más escasez, mayores desequilibrios cambiarios y presión a la depreciación.

              La reestructuración y formalización del mercado cambiario puede conducir al aumento de la demanda de divisas: no solo la población y el sector privado, sino también empresas estatales estarían buscando abastecerse. Dado que la oferta de divisas (remesas, turismo y otros flujos) no crece, la presión sobre el tipo de cambio aumenta.

              En ese escenario, la tasa paralela no desaparece: se mantiene como «precio sombra» de los desequilibrios y como señal alternativa. El mercado informal se reacomoda y sigue siendo la vía para compensar lo que el mercado oficial no puede ofrecer.

              viernes, 12 de diciembre de 2025

              Actualidad del mercado cambiario en Divisas.

               


              Pavel Vidal
              Investigador principal OMFi


              Actualidad macroeconómica

              1️⃣ En el último mes, se intensificó la ofensiva del Gobierno contra el mercado informal de divisas con acciones coercitivas y campañas de desinformación. El Gobierno busca debilitar las estructuras del mercado informal, pero sin lanzar todavía una alternativa para la formalización de las operaciones cambiarias de las remesas, de las importaciones de las mipymes y de otros flujos de divisas.

                2️⃣ Con la publicación de la Gaceta 89 de 2025, el Gobierno cubano institucionaliza, regula y amplía la dolarización parcial de la economía; y crea las bases para un mercado cambiario y acceso a las divisas con una alta carga de decisiones centralizadas y espacios para la discrecionalidad.

                3️⃣ El sector privado continuará comercializando sus bienes y servicios en moneda nacional en el mercado interno, salvo los casos autorizados por el Ministerio de Economía y Planificación. Podrán tener cuentas bancarias en divisas siempre que accedan a alguna de las fuentes establecidas en las normas publicadas en la Gaceta.

                4️⃣ El Gobierno se reserva una amplia discrecionalidad para decidir quiénes podrán operar en divisas y quiénes lo harán en moneda nacional; deja, además, abierta la posibilidad de autorizar «casos especiales».

                5️⃣ Se establece un mecanismo de extracción de rentas del 20 % sobre diversos flujos de ingresos en divisas. Esos recursos se transferirán al Banco Central, que los utilizará para vender divisas a otros actores a cambio de pesos cubanos.

                6️⃣ Las empresas que no dispongan de una fuente propia de ingresos en divisas deberán recurrir a dos mecanismos alternativos para acceder a ellas utilizando sus ingresos y cuentas en pesos cubanos: 1) a través de la concesión centralizada mediante las Asignaciones de Capacidad de Acceso a la Divisa (ACAD); y 2) mediante la compra en el mercado cambiario.

                  7️⃣ El primer instrumento, regulado en la Gaceta 89, reproduce el funcionamiento de los certificados de liquidez, aunque ahora se dice que se garantiza su respaldo total en divisas. El segundo instrumento estaría vinculado al lanzamiento de la tasa flotante y aún no se encuentra regulado en las normas publicadas en esta Gaceta.

                  8️⃣ El 18 de diciembre de 2025, habrá que estar pendiente de la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (reducida este año a un solo día debido a la «situación del país»), pues las autoridades posiblemente ofrezcan mayor cantidad de información sobre indicadores macroeconómicos y las políticas para 2026.

                  9️⃣ Habrá que ver si el Gobierno adelanta alguna información sobre el funcionamiento del mercado de divisas y la futura tasa de cambio flotante: si la nueva tasa partirá de niveles cercanos o no al mercado informal; el grado de flexibilidad y de discrecionalidad del Banco Central en el manejo de la tasa; si se van a habilitar operaciones cambiarias bancarizadas para la población (o solo en efectivo); si impondrán límites cuantitativos a la compraventa; los objetivos recaudatorios que persigue el Gobierno; el grado de transparencia que ofrecerán; y si el lanzamiento del esquema viene acompañado de otras medidas coercitivas contra el mercado informal.

                    🔟 El nuevo mecanismo cambiario podría tener implicaciones para el futuro de la MLC. Con la instrumentación de los ACAD y la tasa flotante, lo más probable es que ya no sea necesaria la MLC. El escenario más probable sería su eliminación, lo cual replicaría el precedente del CUC: todas las cuentas, precios y obligaciones en MLC pasarían a convertirse en CUP utilizando la nueva tasa flotante.

                      1️⃣1️⃣ En la Asamblea se esperaría que se confirmara otro año de recesión para la economía. La combinación de la crisis energética, la caída del turismo, las restricciones financieras externas y de balanza de pagos, y la ausencia de una recuperación productiva nacional sugieren que el PIB podría haber retrocedido al menos el 5 % en 2025.

                        1️⃣2️⃣ También será clave el dato actualizado del déficit fiscal y la confirmación de una reducción respecto al año anterior. Ello podría corroborar avances parciales en la estabilización macroeconómica y la reducción de la monetización del desbalance fiscal, lo cual influye en menores tasas de inflación y en un menor ritmo de depreciación de la moneda nacional en el mercado informal.

                          Dinámicas del mercado informal

                          1️⃣ Después de la sobrerreacción (overshooting) de la tasa de cambio, en la cual se produjo una excesiva aceleración del ritmo de encarecimiento del dólar en el mercado informal (hasta 490 CUP en octubre), el mercado ha logrado una convergencia temporal hasta valores alrededor de 450 CUP desde finales de noviembre (escenario mínimo de los modelos de pronóstico para el cierre del mes).

                          2️⃣ A este valor de 450 CUP por dólar se llegó después de varios altibajos, amplificados por las campañas de desinformación. Entre ellos, se produjo el rebote que anticipamos en el boletín anterior (desde un mínimo de 410 CUP) debido al exceso de demanda que identificamos.

                            3️⃣ En los gráficos 1 y 2 de la oferta y la demanda de divisas (actualizados hasta el 8 de diciembre de 2025) se distingue que han desaparecido los picos asociados a factores especulativos. El regreso a esta calma temporal (después de la tempestad) repite patrones que hemos visto anteriormente en el mercado informal.

                            4️⃣ Hasta el momento, no se percibe en los indicadores que monitoreamos ningún tipo de disrupción significativa en los volúmenes de mensajes como resultado de la ofensiva contra el mercado informal.

                            5️⃣ Lo más llamativo ha sido la inesperada revalorización de la MLC. En octubre, recuperó el 39 % de su valor en relación con el peso cubano y el 25 % en relación con el dólar. El movimiento puede explicarse por dos factores. Uno, que con el escalamiento de las medidas coercitivas sobre los remesadores y operadores en el mercado cambiario informal, la MLC podría estar funcionando como una opción transitoria que el sector privado ha encontrado para cubrir algunas de sus operaciones financieras que antes realizaban en dólares (en particular, en las importaciones). Dos, responde a expectativas que anticipan que la MLC sería favorecida en su tasa de cambio como parte de las próximas transformaciones en el mercado de divisas.






                              6️⃣ En las tablas adjuntas al boletín se presentan otros indicadores del mercado informal de divisas de interés para la contabilidad y el manejo financiero de los negocios privados y útiles para la planificación financiera de finanzas personales.

                              Pronósticos de las tasas de cambio y equilibrio del mercado

                              1️⃣ Los modelos de pronóstico sugieren que en diciembre las divisas presentarán pocos cambios en sus cotizaciones. El pronóstico se apoya en el relativo equilibrio y en la estabilidad observados en las dinámicas de la oferta y la demanda de divisas. En el caso del dólar, el escenario central indica un valor para el cierre de año de 450 CUP, muy cerca del valor actual (en un rango entre 435-465 CUP). El euro podría ubicarse alrededor de 490 CUP (en un rango entre 475 y 505 CUP). Se espera que la MLC termine cerca de 300 CUP (en un rango entre 285 y 315 CUP).

                              2️⃣ Sin embargo, los pronósticos no pueden anticipar el efecto en las expectativas que pudieran producir eventuales anuncios durante las sesiones de la Asamblea Nacional ni cómo estos van a influir en la trayectoria de corto plazo del mercado de divisas.

                              Perspectivas para la tasa de cambio informal del peso cubano en diciembre

                              Fuente: OMFi

                              ¿Qué significa la oferta y la demanda de divisas? 

                              Oferta de divisas: Montos totales diarios de las divisas que las personas proponen vender en los espacios virtuales del mercado informal. Mayor oferta puede hacer caer el valor de la divisa.

                              Demanda de divisas: Montos totales diarios de las divisas que las personas proponen comprar en los espacios virtuales del mercado informal. Mayor demanda puede hacer subir el valor de la divisa.

                              La oferta y la demanda de divisas en el mercado informal responden a factores económicos, regulatorios y de percepción. Del lado de la demanda, destacan la necesidad de divisas para importar bienes y servicios, el ahorro en monedas fuertes para protegerse de la inflación y la pérdida de valor del peso cubano, y los pagos internacionales de negocios privados o de particulares. Por el lado de la oferta, influyen el envío de remesas, los ingresos de trabajadores del turismo, los ingresos de capitales privados, y las ventas de divisas que hacen personas naturales para comprar en los mercados en pesos cubanos o por expectativas de caída futura de la tasa de cambio. Los anuncios de nuevas medidas y regulaciones sobre las operaciones bancarias, las remesas, los negocios privados, las políticas monetarias y fiscales pueden alterar significativamente los niveles de oferta y demanda.