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jueves, 10 de noviembre de 2022

Integración para alcanzar un mejor aprovechamiento de nuestros recursos

 Por: Demetrio Villaurrutia Zulueta

 

Foto: Estudios Revolución.

La necesidad de actuar contra la disminución de los recursos naturales y detener el impacto de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera potenciando prácticas innovadoras en el país, fue el tema principal evaluado durante el más reciente encuentro del Consejo Nacional de Innovación, celebrado en el Palacio de la Revolución.

Encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y con la presencia de la vice primera ministra Inés María Chapman, el intercambio de académicos, científicos, expertos y directivos transitó esta vez por el análisis de cuánto podríamos hacer para impulsar el concepto de economía circular en la industria del reciclaje, y en todos nuestros sectores, para lograr un mayor aprovechamiento de los recursos naturales, en una nación como la nuestra donde la economía se desarrolla en condiciones muy particulares.

La presentación de tres ponencias sobre la situación actual y perspectiva para avanzar en el concepto de economía circular tomando en cuenta la innovación, marcó el intercambió de la reunión.

Como práctica de naciones desarrolladas, la economía circular tiene como esencia alcanzar un mejor uso de las materias primas y la reutilización de los desechos sólidos, no solo desde un enfoque medioambiental, sino también económico y de reconversión tecnológica.

Sobre cómo lograr una mayor sostenibilidad en el país, habló el profesor Dennis Oliva Merencio de la Universidad Tecnológica de La Habana. Buscar una mayor fortaleza en cualquier sistema de innovación y en particular cuando se habla de economía circular en la industria del reciclaje no puede obviar la necesidad de lograr una integración entre todos los sectores de la sociedad, por eso la doctora en Ciencias, Lídice Vaillant, defendió la necesidad de la integración de todos los sectores y su interrelación.

Al definir el concepto de economía circular, el académico Dennis Oliva Merencio lo  calificó como abarcador y medular.

Un amplio intercambio entre expertos, académicos, productores y directivos presentes, provocó el tema de la economía circular y la necesidad de su aplicación como parte del enfoque permanente que debe predominar cada proyecto que se inicie.

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez definió a la economía circular como estratégica, porque su carácter transversal y lo que implica en la creación de una cultura para su implementación e incidir en transformar la actuación de las personas.

Del encuentro emergió un importante grupo de temas, por eso insistió en la necesidad de avanzar en la creación de una estrategia cubana sobre economía circular.

“Debemos lograr que todos pensemos en economía circular tanto el sistema empresarial como en los municipios”, acotó el presidente. Manifestó que eso nos permitirá encadenar procesos para llegar a nuevos productos y transformaciones productivas.

Durante el nuevo encuentro del Consejo Nacional de Innovación, convertido en pilar en el ejercicio de gobierno en el país, se informó que el sitio digital de la Presidencia dispone de un espacio al que se puede acceder, donde se insertan actualmente 102 materiales con una amplia documentación sobre los encuentros de este tipo realizados.

En el tema de análisis del más reciente encuentro (la economía circular), aunque nuestro país está distante de prácticas que se implementan en naciones desarrolladas, se identifican áreas importantes donde se puede trabajar integralmente en aras de multiplicar y hacer más sostenible el uso más eficiente de nuestros recursos naturales, la reutilización de los desechos sólidos generados por instituciones y la población, y alcanzar mayores encadenamientos productivos.

(Tomado de Radio Rebelde)

miércoles, 10 de agosto de 2022

Economía circular: ahora o nunca

 Economía circular

Por  

Si seguimos consumiendo al ritmo actual, en unos años necesitaremos los recursos equivalentes a tres planetas. ¿Cómo podemos evitar este pronóstico?

La crisis a la que nos enfrentamos con la pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del sistema económico actual. Nuestra recuperación requiere un cambio drástico en nuestros patrones de producción y consumo por un modelo circular en el que todos los productos se diseñen y produzcan considerando el uso eficiente de los recursos naturales, su reutilización, reciclaje y la minimización de residuos. Contamos con una oportunidad única para hacer una transición a un modelo más sostenible que sea compatible tanto con el desarrollo económico y social como con el planeta, y que nos permita dar  el salto definitivo a una economía resiliente y circular.

Economía circular como respuesta al ritmo de consumo actual

Gestión actual de recursos, un sistema fracasado

El nivel de sobrexplotación de los recursos naturales, las emisiones de carbono y la generación de residuos que actualmente generamos son demasiado altos para que los ecosistemas tengan la capacidad de amortiguar o compensar los cambios. Un informe reciente del Banco Mundial nos alerta de que, si se cumple el pronóstico de que la población mundial alcance los 9.600 millones de personas para 2050, se necesitarían cerca de tres planetas para poder mantener el estilo de vida actual.

Y es que el crecimiento de la población en las últimas décadas, fundamentalmente en las grandes ciudades, ha venido acompañado de un aumento significativo del consumo y de un incremento exponencial de la cantidad de residuos producidos.

La situación actual en América Latina y el Caribe no proporciona una visión alentadora. Según un informe reciente de ONU Medio Ambiente, la región genera aproximadamente el 10% de los residuos de todo el planeta. Aproximadamente una tercera parte acaba en basurales a cielo abierto con prácticas de disposición final inadecuadas, que ocasionan graves impactos en la salud y el medio ambiente. Adicionalmente, se estima que se está recuperando únicamente un 10% de los residuos generados y que se desperdicia una enorme cantidad de recursos, tanto materiales como energéticos.

Por ello, la transición a una economía circular, en la que el valor de los recursos, materiales y productos se mantenga durante el mayor tiempo posible y minimice la generación de residuos, será clave. Esta transición impulsará el desarrollo de una economía sostenible, eficiente en recursos, que genere ventajas competitivas y sostenibles. Se evitará a su vez la volatilidad de los precios como consecuencia de la escasez de recursos y ayudará a crear nuevas e innovadoras oportunidades. Por otra parte, podrá convertirse en una fuente de puestos de trabajo locales, brindando a su vez claras oportunidades para la cohesión e integración social.

Sostenibilidad de los sectores clave

Aumentar la coherencia de las políticas que fomenten la sostenibilidad ambiental será clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para  2030, en particular el Objetivo 12 de garantizar patrones de consumo y producción sostenibles.

Será fundamental contar en la región con marcos normativos que permitan estimular la sostenibilidad de los sectores clave, ayuden a prevenir la generación de residuos y fomenten su valorización en todos los sectores estratégicos de la economía. Para ello será necesario establecer líneas de acción que fomenten los programas de investigación e innovación en la creación de nuevos materiales, tecnologías que optimicen su recuperación y métodos de producción que fomenten nuestro tránsito hacia una economía circular.

La economía circular cuenta con nuestro respaldo

La implementación de las políticas ambientales y sociales de las operaciones financiadas por el BID ofrece claros beneficios para impulsar medidas destinadas a prevenir, reducir, reutilizar y valorizar los residuos, así como para disminuir o eliminar la contaminación resultante de sus actividades, a través de materiales libres de sustancias tóxicas. Además permite reforzar, de ser necesario, las regulaciones nacionales y la capacidad institucional de los prestatarios para cumplir con los estándares internacionales y las mejores prácticas disponibles.

En este sentido, el nuevo Marco de Política Ambiental y Social del BID establece normas ambiciosas en varios ámbitos y proporciona disposiciones de vanguardia para abordar temas ambientales y sociales. Concretamente la Norma de desempeño ambiental y social sobre eficiencia en el uso de los recursos y prevención de la contaminación (Norma 3) reconoce el concepto y práctica emergente de la economía circular y la recuperación de recursos, según la cual es posible crear u obtener productos utilizables y valiosos a partir de lo que anteriormente se consideraba como residuos.

Es hora de tomar acción

América Latina y el Caribe enfrenta una urgente necesidad de incrementar la inversión en una economía eficiente de recursos. Materiales valiosos están contaminando y dañando nuestros ecosistemas en lugar de ser reutilizados. Por lo tanto, un enfoque de economía circular que abandone definitivamente el pensamiento tradicional de una economía lineal (extraer-producir-descartar) y que ponga el énfasis en la reutilización de materiales y productos será la mejor solución al problema de la generación de residuos.

Nos enfrentamos a un desafío global sin precedentes. Planificar la recuperación económica tras la COVID-19 será una oportunidad única para alinearnos con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, transformando nuestra sociedad y el modelo de economía para asegurar un futuro prometedor para todos.

En varios países se están implementando medidas encaminadas a la recuperación de los materiales contenidos en los residuos. ¿Crees que es un sistema factible de llevar a cabo en el corto plazo y económicamente sostenible? ¿Qué pueden hacer los gobiernos para impulsar el reuso y la economía circular?

viernes, 23 de abril de 2021

La ganancia del desperdicio




La obtención de combustible para motores diésel a partir de basura es una alternativa que fomenta el desarrollo de una economía circular eficaz. Foto: (Motor.es)

Por NAILEY VECINO PÉREZ, Bohemia

Mugre, mal olor, suciedad, contaminación… eso acumulan las bolsas de basura que desechamos diariamente. ¿Y si le dijera que en ellas se desperdicia, además, la materia prima con la que es posible obtener la energía que consume en sus hogares, o el combustible utilizado para echar a andar sus medios de transporte?

La conversión de basura en ecodiésel o ecocombustibles es ya una realidad en varios países. Se trata de una alternativa provechosa, que permite contar con una fuente de energía renovable, en sustitución a combustibles fósiles que en algún momento se agotarán, como el carbón, el gas natural o el petróleo. Además, se habla sobre una técnica amigable con el medio ambiente, con cada vez menos emisiones, eficaz y accesible a todos.

Los ecocombustibles son portadores energéticos líquidos bajos en carbono, que se pueden producir a partir de diferentes residuos de origen orgánico, derivados tanto de procesos agrícolas (pajas), como forestales (aserrín), agroindustriales (bagazos), agropecuarios (excrementos, grasas animales) y de uso urbano (aceites de cocina usados). Por su carácter renovable se consideran una energía limpia y sus emisiones contaminantes son inferiores a la de los combustibles convencionales.

Si bien hoy aumentan las apuestas por la electrificación de automóviles, aviones, barcos, camiones, incluso tractores y otros medios de transportación para personas y mercancías, seguirán necesitando durante mucho tiempo ecocombustibles como fuente principal de energía; de ahí que se apunten como una de las fuentes de energía renovable con más futuro a corto plazo.

Según el tipo de materia prima empleada para producirlos, los ecocombustibles se clasifican en tres generaciones. Los de la primera se derivan de materias primas como plantas y alimentos, entre los que se incluyen cultivos ricos en azúcares, almidones y aceites. Por ejemplo, de la caña de azúcar se puede obtener alcohol, mientras del aceite de girasol se puede obtener biodiésel.

La segunda generación abarca cultivos no comestibles y residuos de actividades agrícolas, forestales, ganaderas, agroindustriales y urbanas. La tercera, en tanto, abarca los originados de algas, que consumen grandes cantidades de CO2 en su crecimiento y crean aceites, proteínas y carbohidratos, de los que se pueden hacer biodiésel, bioturbosina, bioetanol e hidrógeno renovable.

Trocando lo sucio en oro

La producción de ecodiésel se realiza mediante varios procesos. Uno de estos, la transesterificación, consiste en hacer reaccionar las grasas presentes en el aceite vegetal con un alcohol –por lo general metanol o etanol– y así producir el biodiésel y la glicerina.

Según el artículo Conversión de residuos a biocombustibles, de los investigadores Daniel Trejo Zamudio, Juan Fernando García Trejo y Claudia Gutiérrez Antonio, el aceite residual de cocina es una de las materias primas clave para la producción de biodiésel. “El proceso más común consiste en calentar el aceite a 50 o 60 grados Celsius, y adicionar metanol e hidróxido de sodio como catalizador. Después de dos horas de agitación a la misma temperatura, la mezcla se enfría por unas horas hasta que se separan los compuestos formados; en el fondo se precipitará la glicerina, mientras que el biodiésel se encontrará en la parte superior”.




Planta de pirólisis para el aprovechamiento energético de residuos de plástico, obteniendo combustibles líquidos. Foto:(tercerainformacion.es)

También se pueden obtener ecocombustibles a través de la pirólisis, que es la descomposición química de materia orgánica y todo tipo de materiales, excepto metales y vidrios, con el calentamiento a altas temperaturas en ausencia de oxígeno.

Además, se llevan a cabo otros procesos combinados para la obtención de bioturbosina y diésel verde. La bioturbosina o combustible alterno para la aviación, es un carburante sintético. Se puede obtener de residuos de aceite comestible y grasas animales no comestibles, los cuales deben someterse a un proceso de reacción con hidrógeno a elevadas temperaturas y presiones.

El bioetanol es uno de los ecocombustibles de origen vegetal, producido a partir de la fermentación de la materia orgánica rica en azúcar (caña, remolacha, vino), así como de la transformación en azúcar del almidón presente en los cereales.

También puede emplearse materia lignocelulósica (materia seca vegetal), como la poda de pastos, la cual debe ser sometida a procesos químicos, físicos, biológicos o fisicoquímicos para retirar la lignina y obtener azúcares fermentables. Esta es la materia prima más abundante disponible en la Tierra para la producción de biocombustibles, principalmente bioetanol, que puede ser usado puro, o en mezclas con diésel o gasolina en motores de combustión interna.

Comida para autos

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de un tercio de la producción de los alimentos destinados al consumo humano se desperdicia en todo el mundo, lo que equivale a 1 300 millones de toneladas al año aproximadamente.

Es decir, una gran cantidad de recursos económicos, humanos y energéticos se tiran a la basura junto a la comida desechada. De ahí que la estrategia de conversión de residuos a ecocombustibles pretende que el actual flujo de los alimentos (recursos-producto-residuos) se transforme en un flujo circular (recursos-producto-residuos reciclados-producto). Su metamorfosis, que pasa por un proceso de tratamiento, recuperación y compostaje en vertederos sanitarios, se puede escuchar en, por ejemplo, las calles de Oslo, con autobuses alimentados por biogás creado a partir de la materia orgánica en descomposición de la propia ciudad.

De acuerdo con Pal Mikkelsen, director de la agencia noruega Waste to Energy (Basura para energía, en español), un kilogramo de residuos de alimentos produce la mitad de un litro de combustible. Con todos los residuos orgánicos que tienen, podrían darles energía a 135 buses durante un año entero en la ciudad.

Investigadores de la Universidad de Córdoba, en España, han creado un ecocombustible a partir de los ácidos grasos provenientes de desperdicios de alimentos de restaurantes. El método es de menor costo energético y más sostenible que otros utilizados para la obtención de carburantes de origen vegetal.

Expertos aseguran que “la grasa de los desperdicios de comida es adecuada para la producción de un biodiésel que cumple las propiedades fundamentales de la norma europea, y se obtiene con un importante ahorro de energía y tiempo de reacción”.

También en Alemania el biogás obtenido de desechos de comedores y cocinas industriales se usa cada vez más para generar electricidad, en las calefacciones y como combustibles para autos.

El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), junto a las empresas Imecal y Ford España, conforman el proyecto Atenea, cuyo fin consiste en convertir desechos cítricos en un etanol que pueda comercializarse como biocombustible. El Ciemat ha logrado 56 litros de etanol con una tonelada de residuos tras extraer el zumo de los cítricos.

Por su parte el Centro Nacional de Energías Renovables (Cener), con sede en Navarra, impulsa el proyecto europeo Bio South, que trata de transformar en biocombustible los desechos de biomasa forestal, como ramas o entresacas de árboles.

Otras empresas, como Ecofasa, aprovechan los residuos sólidos urbanos para igual fin. Su impulsor, Francisco Angulo, asegura obtener un litro de biodiésel a partir de 10 kilos de basura.



Los residuos sólidos urbanos se han convertido en una fuente de energía renovable y sostenible, con menos emisiones de gases de efecto invernadero. Foto: (cuc.edu.co)

La basura del futuro

Se hace cada vez más ineludible reducir la competencia por la explotación de recursos; en su lugar se debería fomentar el desarrollo de una economía circular, perseguir la regla de las tres R, (reducir, reciclar y reutilizar), con vistas al desarrollo sostenible.

¿Por qué? Pues, en primer lugar, la demanda de recursos naturales y bienes de la población mundial son mayores a los que realmente puede proveer la Tierra con el paso de los años. Y el modelo económico actual, precisamente, tiene una traza ecológica que no es para nada sustentable y con un impacto negativo perceptible en el medio ambiente y sobre el cambio climático.

La falta de inversión pública en la gestión de desperdicios de muchas ciudades provoca, entre otras consecuencias, la quema de residuos que elevan los niveles de contaminación del aire.

Asimismo, la mala administración de desechos urbanos causa la obstrucción de ríos y desagües en época lluviosa y, por tanto, el estancamiento de aguas residuales acaba siendo fuente para la propagación de enfermedades como la malaria, el tifus, el virus del zika o el dengue.

Este es el rostro de la basura que la mayoría ve y que, por desgracia, prevalece. Pero ya son varios los proyectos que sacan ganancia positiva a esta problemática y tratan de recuperar la basura con la ejecución de biorrefinerías de alto rendimiento.

La realidad de la conversión de desechos a ecocombustibles llama a generar un cambio de paradigma entre la sociedad misma, el gobierno y empresas privadas. Es una especie de negocio rentable para los seres humanos y el planeta donde viven.

Ganar energía, ecodiésel, compost y otros recursos a partir de desechos, es posible, efectivo y, sobre todo, necesario.

En América Latina

Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recoge la experiencia de Brasil, “un paradigma relevante para la región en materia de ecocombustibles”. El documento reseña que, si bien la producción de bioetanol tiene una larga tradición en numerosos países del bloque regional, su uso sistemático y articulado como combustible para el transporte automotor solo se materializó en Brasil a partir de la década de 1970, como consecuencia del lanzamiento del Programa ProAlcool, en respuesta al primer shock petrolero.

“Hasta finales del siglo XX, la rápida disminución de los precios del petróleo redujo el atractivo de la producción de ese combustible y se originó una pérdida de confianza en la seguridad de su abastecimiento. Sin embargo, a partir de la primera década del 2000 se retomó el interés por el bioetanol, se comenzaron a producir los vehículos flex-fuel (coches de dos combustibles), y ya desde 2007 hasta la actualidad, la gasolina sin bioetanol no se vende en el mercado brasileño”.

Sin embargo, la propia Cepal diagnostica que América Latina tiene una muy baja participación en las patentes relativas a la cadena productiva de los biocombustibles. Según datos del último estudio publicado por el ente regional sobre ese portador energético, “Brasil, Argentina y Colombia son los únicos países latinoamericanos que figuran entre los principales productores de bioetanol y biodiésel en el mundo”.

jueves, 22 de abril de 2021

Sobre la Economía Circular .

Por Humberto Herrera Carlés

A raíz  de la mención por el presidente Diaz Canel, y una pequeña reseña realizada en este sitio sobre ¿ Qué es Economía Circular? varios colaboradores me han enviado  varios documentos que explican y amplían lo publicado, lo cual agradezco.

El colega y habitual colaborador de este sitio,  Rafael Alhama Belamaric  me compartió este interesante documento de trabajo- investigativo, de actualidad, para ponernos en contexto de que se trata cuando de economía circular se aborda el tema en nuestra región:

" La economía circular en América Latina y el Caribe . Oportunidades para fomentar la resiliencia" Por Patrick Schröder, Manuel Albaladejo, Pía Alonso Ribas, Melissa MacEwen y Johanna Tilkanen.   Descargar completo  aquí https://www.chathamhouse.org/sites/default/files/2021-01/2021-01-13-spanish-circular-economy-schroder-et-al.pdf


Resumen:

— En los últimos años la economía circular ha cobrado importancia en América Latina y el Caribe (ALC) como un enfoque que favorece el desarrollo sostenible. Los países de la región, o bien han aplicado, o bien están planificando nuevas políticas, iniciativas públicas y hojas de ruta vinculadas a la economía circular.

— La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto importantes deficiencias en la economía lineal: la vulnerabilidad de las cadenas de valor mundiales, el agotamiento de los recursos naturales y la exacerbación de las desigualdades sociales. La economía circular propone un marco alternativo para adoptar un modelo económico más resiliente e inclusivo en los países de ALC.

— El éxito de la transición hacia la economía circular en ALC dependerá de la adopción generalizada de las tecnologías de la Industria 4.0. La Industria 4.0 es un factor clave para la economía circular ya que contribuye a la rentabilidad de nuevos modelo de negocio y, al mismo tiempo, reduce los impactos medioambientales. Los Gobiernos de ALC deben respaldar la transición hacia la economía circular desde una perspectiva tecnológica para garantizar tanto el valor añadido como la sostenibilidad.

— Los países de ALC deben invertir más en iniciativas de investigación y desarrollo a fin de sacar el máximo provecho de las tecnologías de la Industria 4.0 y aplicarlas a la transición hacia la economía circular. El nivel de inversión en ciencia y tecnología sigue siendo relativamente bajo –representa en promedio tan solo el 0,66 % del PIB de la región– y las empresas públicas y privadas solo financian alrededor del 36 % de dicha inversión.

— El modelo de economía circular confiere la misma importancia a las consideraciones de justicia social y ambiental. Un enfoque de “transición justa” resulta importante para garantizar que la economía circular no perpetúe las desigualdades existentes que han sido causadas por el modelo económico lineal, o perjudique los medios de subsistencia como resultado de la adopción de nuevas tecnologías y la automatización del trabajo. Un enfoque basado en la innovación social para la economía circular en la región de ALC puede reducir la pobreza, promover el desarrollo humano y fomentar patrones de consumo sostenibles en pro de una sociedad más resiliente e inclusiva.

— A nivel nacional, la buena gobernanza y la creación de instituciones transparentes que estén basadas en normas son fundamentales para que la transición hacia la economía circular sea exitosa e inclusiva en la región. La provisión de un entorno de inversión estable y de mercados que funcionen correctamente para las empresas, así como hacer frente a la desigualdad, son indispensables para el éxito. A nivel regional, se pueden concebir estrategias que permitan garantizar que los países coordinen sus esfuerzos para respaldar la transición a nivel nacional y subnacional.

— En la actualidad, el financiamiento de la economía circular en la región de ALC está limitado principalmente a la provisión de financiamiento internacional para el desarrollo dirigido a las actividades de gestión de los residuos y reciclaje, que son elementos que figuran en el nivel más bajo de la jerarquía de valorización asociada a la economía circular. En el transcurso de la próxima década, la región podría experimentar importantes cambios en lo referente a la gestión de residuos, pero tales cambios requerirán financiamiento. Para que la transición hacia la economía circular sea posible, resulta importante atraer inversiones nacionales y extranjeras que vayan más allá del sector de gestión de residuos.

— Las tres grandes áreas industriales que constituyen una prioridad para la economía circular en ALC son el sector minero y extractivo, la gestión de residuos y el reciclaje, y la bioeconomía. La aplicación de prácticas de economía circular en el sector minero resulta esencial para reducir el impacto medioambiental y los riesgos sociales. Dichas prácticas también mejorarán la competitividad del sector a medida que disminuye la demanda de metales primarios y minerales como resultado de la minería urbana y de los avances en la reutilización de productos, la recuperación de materiales y las tecnologías de reciclaje. En el sector de gestión de residuos y reciclaje, las prácticas de economía circular podrían reducir la cantidad de residuos que se envían a vertederos o se incineran. Por su parte,la bioeconomía ofrece importantes oportunidades para establecer sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles en la región, que pueden ayudar a evitar disyuntivas entre los objetivos económicos, sociales y medioambientales.

miércoles, 21 de abril de 2021

CÓMO IMPULSAR LA INVERSIÓN EN LA ECONOMÍA CIRCULAR





Frido Kraanen es el director principal de Impacto social para el prestatario de servicios de pensiones holandés PGGM [https://www.pggm.nl/]. Participó como ponente en el 20º Foro Europeo de la Ecoinnovación, que se celebró en Tallin, Estonia, entre el 26 y el 28 de octubre de 2016. En esta entrevista nos explica las conclusiones que ha extraído PGGM sobre cómo redirigir las inversiones hacia modelos de negocio más circulares y eficientes en el uso de los recursos.

¿Cómo puede PGGM fomentar una inversión que promueva la sostenibilidad?

Frido Kraanen: Trabajamos para fondos de pensiones en los Países Bajos, incluidos los fondos de pensiones de salud y servicios sociales. Esto supone gestionar una cartera de unos 180 000 millones EUR. Por supuesto, cuando se analiza el retorno, para los inversores el dinero es siempre lo primero; no obstante, estudiamos el modo de poder incluir objetivos de sostenibilidad.

A este respecto, existen varios instrumentos. Se pueden excluir de las carteras de inversión empresas e incluso sectores. Por ejemplo, hace algunos años, excluimos al sector tabaquero en su conjunto. Desde el punto de vista financiero, fue una verdadera tontería; no obstante, para un fondo de salud resultaría bastante extraño poner los fondos de pensiones en la industria del tabaco. Los inversores también pueden implicar a las empresas en el ámbito de la sostenibilidad o tratar de influir en ellas a través de sus votos. Los fondos pueden colaborar con las empresas para alcanzar objetivos ambiciosos a través de estrategias de compromiso.

También analizamos modos de poder colaborar con otros inversores, bancos o compañías de seguros. Se puede hacer mediante plataformas como «Principles for Responsible Investment» (Principios de inversión responsable) [https://www.unpri.org/] o en temas concretos. Por ejemplo, hemos creado un grupo de trabajo sobre economía circular que analiza cómo podemos ser más conscientes respecto a la ecoinnovación y qué se puede hacer en este ámbito.

¿Cómo ven los fondos de inversión la economía circular?

Frido Kraanen: Siempre está relacionado con la ponderación de todos los riesgos. Todas las innovaciones traen consigo el riesgo de lo nuevo. Por ejemplo, en este momento no sabemos realmente de qué modo los modelos de adhesión a la economía circular afectarán a los negocios; aunque, por otra parte, también existe el riesgo de no hacer nada. No lograr ser sostenible va a afectar cada vez más a los ingresos, especialmente a largo plazo. En ese sentido, nosotros somos inversores a largo plazo. Reflexionar sobre la economía circular ayuda a entender la nueva economía, la economía colaborativa y si determinados sectores son más vulnerables que otros a los riesgos lineales.

Vemos, por ejemplo, que un enfoque más circular genera un mayor número de plataformas para vehículos compartidos. Según un estudio, si el uso compartido de coches se generalizase más en la sociedad, la venta de coches nuevos se reduciría en un 40 %. En la actualidad, las personas compran coches, pero su uso es ineficiente. Gracias a los coches compartidos y a un mayor uso de herramientas en línea, las personas pueden saber dónde hay coches y cómo se están usando. Además, podrán ver cómo se reducen sus gastos relativos al uso del coche, lo que derivará en un descenso de la compra de coches. Según un estudio, las personas compran por término medio un coche nuevo cada 9,5 años, pero si cuatro personas comparten un coche, comprarían un coche nuevo cada seis años porque, por supuesto, se utiliza más. Pero en general la venta de coches nuevos descendería. Este caso muestra cómo los cambios en la economía afectan a distintos sectores y distintas empresas. Por eso, resulta necesario que entendamos cómo funciona la nueva economía.

En términos de riesgo lineal, u oportunidades circulares, podemos ver por ejemplo que en la industria de alfombras se ha logrado reducir los costes porque recuperan y reciclan, o incluso reutilizan, materiales. Estas empresas son más rentables a largo plazo.

Sin embargo, una de las dificultades para los fondos de pensiones importantes es que solo realizan grandes inversiones y, a menudo, para la innovación se suelen invertir pequeñas cantidades al principio. No obstante, ya existen en la actualidad varios fondos específicos de economía circular, mientras que hace tan solo dos años no había ninguno. Estos están actualmente recaudando fondos o bien ya han logrado asignar el capital para la primera fase. Un ejemplo es Circularity Capital [http://www.circularitycapital.com], un fondo de renta variable privado. Es un fondo con 15 millones GBP. Aunque empezó con 100 millones EUR por motivos de costes. Sin embargo, siempre hay dinero cuando existe una buena idea, independientemente de si esta es o no ecoinnovadora. Y el dinero nunca ha estado tan barato como ahora.

Si financiar ideas nuevas no es un obstáculo, ¿qué es lo que impide que la economía circular y la ecoinnovación se desarrollen más rápido?

Frido Kraanen: Existen tres motivos que explican por qué la ecoinnovación no se desarrolla más rápidamente. El primero es que los gobiernos siguen subvencionando modelos lineales o basados en combustibles fósiles. Aunque no directamente relacionado, si analizas el modelo circular, uno de los conceptos de diseño es la logística invertida de recursos y productos; es decir, necesitas recuperarlos. Mientras que desde un punto de vista lineal, te deshaces de ellos. Y tirarlos no suele costar nada la mayoría de las veces. El precio de coste del final de la vida útil en el modelo lineal suele ser cero; no obstante, en un modelo circular, para el productor y la empresa comercializadora, no existe el final de vida útil de productos a coste cero. Es posible que el final de la vida útil en el modelo lineal sea cero, pero existen externalidades, por lo que al final se trata de una competencia injusta entre el modelo lineal y el modelo circular. No hay igualdad de condiciones. El modelo lineal es el modelo por defecto en nuestro sistema y, por lo tanto, es el que tiene ventaja.

El segundo gran obstáculo sigue siendo la mentalidad de los consumidores. Es necesario que los consumidores desempeñen un papel activo, por ejemplo en la logística invertida o cuidando bien sus productos, o quizás invirtiendo dinero en enfoques nuevos que eviten la generación de residuos. Los consumidores suelen ser perezosos y su mentalidad no ofrece ninguna ventaja inicial a las empresas de la economía circular. Deben trabajar muy duro para que los consumidores participen porque, a diferencia del modelo lineal, los consumidores deben comprometerse más en el modelo circular.

El tercer obstáculo es la industria financiera. Suelen considerar el riesgo desde una perspectiva más lineal. Resulta fundamental franquear dichos obstáculos. Si conseguimos superarlos, la ecoinnovación podría realmente acelerarse. Por ejemplo, para la industria financiera resulta complicado financiar o dar crédito a una empresa de la economía circular cuando ven que las condiciones en el mercado para esa empresa son peores que para empresas de la competencia basadas en el modelo lineal. Este es uno de los temas que hay que solucionar primero, porque existe un orden lógico en la transición hacia una sociedad más concienciada desde el punto de vista ecológico.

martes, 20 de abril de 2021

Diaz Canel: “Hay conceptos básicos en cualquier tipo de economía que debemos entronizar, como el ahorro y la economía circular.". ¿ Qué es la Economía Circular?

 Economía Circular

  • El presente modelo económico de "extraer, producir, desperdiciar" está llegando ya al límite de su capacidad física. La economía circular es una alternativa atractiva que busca redefinir qué es el crecimiento, con énfasis en los benefícios para toda la sociedad. Esto implica disociar la actividad económica del consumo de recursos finitos y eliminar los residuos del sistema desde el diseño. Respaldada por una transición a fuentes renovables de energía, el modelo circular crea capital económico, natural y social y se basa en tres principios:
  1. Eliminar residuos y contaminación desde el diseño
  2. Mantener productos y materiales en uso
  3. Regenerar sistemas naturales

El concepto de una economía circular

La actividad económica de una economía circular contribuye para la salud general del sistema. El concepto reconoce lo importante que es el funcionamiento de la economía en cualquier nivel - grandes y pequeños negocios, organizaciones e individuos, globalmente y localmente.

La transición hacia una economía circular no se limita a ajustes que reducen los impactos negativo de la economía circular, sino que representa un cambio sistémico. Ella construye resiliencia a largo plazo, genera oportunidades económicas y de negocios, proporciona beneficios ambientales y sociales.

Ciclos técnicos e biológicos

El modelo hace una distinción entre ciclos técnicos y biológicos. El consumo ocurre solamente en los ciclos biológicos, donde alimentos y otros materiales de base biológica (por ejemplo, algodón y madera) son diseñados para regresar al sistema mediante procesos de compostaje y digestión anaerobia. Los ciclos regeneran sistemas vivos, como el suelo, que ofrecen recursos renovables para la economía.

Ciclos técnicos recuperan y restauran productos componentes y materiales mediante estrategias de reutilización, reparación, remanufactura o (en última instancia) reciclaje.

Orígenes del concepto de una economía circular

La noción de circularidad tiene importantes orígenes históricas y filosóficas. La idea de retroalimentación y de ciclos en sistemas en el mundo real es vieja y surge en varias escuelas filosóficas. Resurgió en países industrializados después de la Segunda Guerra Mundial, cuando estudios computarizados de sistemas no-lineales han revelado la naturaleza compleja, conectada e imprevisible de nuestro mundo, que se parece más a un metabolismo que a una máquina. Habido en cuenta los avances recientes, las tecnologías digitales detienen en poder de apoyar la transición hacia una economía circular mediante el aumento radical de la virtualización, desmaterialización, transparencia e inteligencia generada por ciclos de retroalimentación.

Escuelas de pensamiento de la economía circular

El modelo de economía circular sintetiza varias escuelas de pensamiento, incluso la economía del rendimiento de Walter Stahel; la filosofía del diseño Cradle to Cradle de William McDonough y Michael Braungart; la idea de biomimética presentada por Janine Benyus; la ecología industrial de Reid Lifset y Thomas Graedel; el capitalismo natural de Amory y Hunter Lovins y Paul Hawkens; e el abordaje blue economy, como el descrito por Gunter Pauli.

Repensando el progreso

El video 'Repensando el progreso' explora cómo un cambio de visión nos permite rediseñar toda la economía, imaginando productos que sean proyectados para la manufactura y alimentando el sistema con energías renovables. Mediante la creatividad e innovación, podríamos construir una economía reparadora?

De consumidor a usuario

Diagrama Sistémico

Una economía circular busca reconstruir el capital financiero, manufacturado, humano, social o natural. Esto garantiza flujos mejorados de bienes y servicios. El diagrama sistémico presenta el flujo continuado de materiales técnicos y biológicos mediante el 'círculo de valor'.



Escuelas de pensamiento

El concepto de economía circular tiene unos orígenes profundamente arraigados y no se remonta a una única fecha o un único autor. Sin embargo, sus aplicaciones prácticas en los sistemas económicos y procesos industriales modernos han cobrado impulso desde finales de la década de los setenta, gracias a un pequeño número de académicos, líderes de pensamiento y empresas.

El concepto genérico ha sido perfeccionado y desarrollado por las siguientes escuelas de pensamiento.

Diseño regenerativo

En EE. UU., John T. Lyle comenzó a desarrollar ideas sobre diseño regenerativo que podían aplicarse a todos los sistemas, es decir, más allá de la agricultura, para la cual se había formulado anteriormente el concepto de regeneración. Podría decirse que puso las bases del marco de la economía circular, que se desarrolló especialmente y ganó notoriedad gracias a McDonough (que había estudiado con Lyle), Braungart y Stahel. En la actualidad, el Lyle Center for Regenerative Studies ofrece cursos sobre este tema.

Economía del rendimiento: En 1976, el arquitecto y economista Walter Stahel esbozó en su informe de investigación para la Comisión Europea The Potential for Substituting Manpower for Energy, escrito junto con Genevieve Reday, la visión de una economía en bucles (o economía circular) y su impacto en la creación de empleo, competitividad económica, ahorro de recursos y prevención de residuos. Acreditado por ser el inventor de la expresión «Cradle to Cradle» (de la cuna a la cuna) a finales de la década de los setenta, Stahel trabajó en el desarrollo de un enfoque de «bucle cerrado» para los procesos de producción y fundó el Product Life Institute en Ginebra hace más de 25 años. 

Cradle to Cradle (de la cuna a la cuna): El químico y visionario alemán Michael Braungart desarrolló, junto con el arquitecto estadounidense Bill McDonough, el concepto Cradle to Cradle™ (de la cuna a la cuna) y su proceso de certificación. Esta filosofía de diseño considera todos los materiales empleados en los procesos industriales y comerciales como nutrientes, de los cuales hay dos categorías principales: los técnicos y biológicos. El marco Cradle To Cradle se centra en el diseño de la eficacia en lo relativo a los productos con un impacto positivo y la reducción de los impactos negativos del comercio mediante la eficiencia.

El diseño Cradle to Cradle percibe los procesos seguros y productivos del «metabolismo biológico» de la naturaleza como modelo para desarrollar un flujo de «metabolismo técnico» de materiales industriales. Los componentes de los productos pueden diseñarse para su continua recuperación y reutilización como nutrientes biológicos y técnicos en esos metabolismos. El marco Cradle to Cradle aborda también insumos de energía y agua.

• Elimina el concepto de residuos. «Los residuos equivalen a alimentos». Diseñar productos y materiales con ciclos de vida que sean seguros para la salud humana y el medio ambiente y que puedan reutilizarse perpetuamente a través de metabolismos biológicos y técnicos. Crear y participar en sistemas para recoger y recuperar el valor de esos materiales tras su uso.

• Hacer uso de la energía renovable. «Aprovechar la energía del sol». Maximizar el uso de la energía renovable.

• «Celebrar la diversidad». Gestionar el uso del agua para maximizar la calidad, promover ecosistemas saludables y respetar los efectos a nivel local. Orientar las operaciones y las relaciones con las partes interesadas mediante la responsabilidad social.

Ecología industrial: «La ecología industrial es el estudio de los flujos de materiales y de la energía a través de sistemas industriales». Centrándose en las conexiones entre los operadores dentro del ecosistema industrial, este enfoque tiene como objetivo crear procesos de circuito cerrado en el que los residuos sirven de entrada para otro proceso, eliminando la noción de un subproducto no aprovechable.

La ecología industrial adopta un punto de vista sistémico, diseñando los procesos de producción atendiendo a las restricciones ecológicas, mientras mira su impacto global desde el principio, y trata de darles forma para que se puedan realizar lo más cerca posible de los sistemas vivos. A este marco de trabajo se le denomina a veces «ciencia de la sostenibilidad», por su carácter interdisciplinario y porque sus principios pueden aplicarse también en el sector de los servicios. Con un énfasis en la restauración del capital natural, la ecología industrial también se centra en el bienestar social.

Lea el artículo de los profesores Clift y Allwood acerca de la ecología industrial aquí

Biomímesis : Janine Benyus, autora de  Biomímesis: Cómo la ciencia innova inspirándose en la naturaleza, define su enfoque como «una nueva disciplina que estudia las mejores ideas de la naturaleza y luego imita estos diseños y procesos para resolver problemas humanos». Por ejemplo, estudiar una hoja para diseñar una célula fotovoltaica. Piensa que la biomímesis «es la innovación inspirada por la Naturaleza». La biomímesis se basa en tres principios fundamentales:

• La Naturaleza como modelo: modelos de estudio de la Naturaleza y emular estas formas, procesos, sistemas y estrategias para resolver los problemas humanos.

• La Naturaleza como medida: utilizar un estándar ecológico para juzgar la sostenibilidad de nuestras innovaciones.• La Naturaleza como mentor: ver y valorar que la Naturaleza no se basa en lo que podemos extraer de ella, sino en lo que podemos aprender del mundo natural.

Economía azul: Impulsada por Gunter Pauli, empresario belga y anteriormente Director Ejecutivo de Ecover, la Economía azul es un movimiento de código abierto que reúne una serie de casos prácticos recopilados inicialmente en un informe del mismo nombre entregado al Club de Roma. Como dice el manifiesto oficial, «utilizando los recursos disponibles en los sistemas en cascada, (…) los residuos de un producto se convierten en la entrada para crear un nuevo flujo de caja».

Basada en 21 principios fundacionales, la Economía azul insiste en soluciones que están determinadas por su entorno local y las características físicas y ecológicas, haciendo hincapié en la gravedad como principal fuente de energía. El informe, que sirve también como manifiesto del movimiento, describe las «100 innovaciones que pueden crear 100 millones de empleos en los próximos diez años» y ofrece muchos ejemplos de proyectos colaborativos ganadores Sur-Sur, otra característica original de la intención de este planteamiento de promover su enfoque práctico. 

Capitalismo natural : El “capital natural” se refiere a las reservas mundiales de activos naturales, incluidos el suelo, el aire, el agua y todos los seres vivos. En su libro Natural Capitalism: Creating the Next Industrial Revolution, Paul Hawken, Amory Lovins y L. Hunter Lovins describen un economía en la que los intereses empresariales y ambientales se superponen, reconociendo las interdependencias que existen entre la producción y el uso del capital hecho por el hombre y los flujos de capital natural. 

Los siguientes cuatro principios son la base del capitalismo natural:

Incrementar radicalmente la productividad de los recursos naturales - A través de cambios radicales en el diseño, la producción y la tecnología, los recursos naturales podrían durar mucho más de lo que lo hacen actualmente. El ahorro resultante en términos de costos, inversión de capital y tiempo, ayudará a implementar los otros principios.

Cambiar a modelos y materiales de producción inspirados biológicamente - El capitalismo natural busca eliminar el concepto de desperdicio al modelar sistemas de producción de ciclo cerrado en diseños basados en la naturaleza, donde cada producto se devuelve inocuo al ecosistema como un nutriente o se convierte en insumo para otro proceso de manufactura.

 Avanzar hacia un modelo de negocio basado en “servicio y flujo” - Brindar valor a partir de un flujo continuo de servicios en lugar del modelo tradicional de venta de bienes, ayuda a alinear los intereses de los proveedores  clientes de una manera que recompensa la productividad de los recursos. 

Reinvertir en el capital natural - A medida que aumentan las necesidades humanas y la presión sobre el capital natural, incrementa la necesidad de restaurar y regenerar los recursos naturales.

Mediante su trabajo con organizaciones que están haciendo la transición hacia una economía circular y mediante un análisis de estudios de caso, la Fundación identificó cuatro bloques fundamentales para una economía circular.

1. Diseño de economía circular

Empresas necesitan desarrollar competencias de diseño circular para facilitar el reuso, el reciclaje y el aprovechamiento de productos en múltiples ciclos. El diseño de productos (y procesos) circulares requiere habilidades, conjunto de informaciones y métodos de trabajo avanzados. Importantes áreas para el diseño circular económicamente atractivo incluyen: selección de materiales, componentes estandarizados, productos diseñados para que sean durables y que se facilite el reparo o la reutilización de productos y materiales, y criterios de diseño para fabricación que consideren posibles aplicaciones de coproductos y residuos.

Explore el Circular Design Guide (Guía de Diseño Circular) desarrollado en colaboración con IDEO, que ofrece metodologías de innovación circular además de entrevistas con diseñadores, ejercicios de creación, estudios de casos y enlaces para herramientas técnicas.

2. Nuevos modelos de negocio

La transición hacia una economía circular requiere modelos de negocio innovadores que sustituyan los existentes o ayuden a encontrar nuevas oportunidades. Empresas que detienen una parte significativa del mercado y que tienen la capacidad de activación en varias fases verticales de la cadena de valor lineal pueden desempeñar un rol importante en la innovación de economía circular, además de convertir la circularidad en algo común mediante el aprovechamiento de su escala e integración vertical. Aunque se espere varios modelos, materiales y nuevos productos de emprendedores, estas marcas y estos líderes en volumen también pueden desarrollar un rol fundamental. Modelos de negocio e iniciativas rentables de economía circular pueden inspirar otros actores y ser copiados y expandidos geográficamente.

3. Ciclos reversos

Habilidades adicionales o mismo nuevas serán necesarias para el aprovechamiento en varios ciclos y el retorno final de los materiales al suelo o al sistema de producción industrial. Esto involucra logística de la cadena de entregas, selección, almacenamiento, gestión de riesgos, generación de energía, e incluso biología molecular y química orgánica de polímeros.

Con una recolección e mejores y menos costosos sistemas de tratamiento, y con la segmentación efectiva de los productos en su fin de vida útil, se reduce el escape de materiales para fuera del sistema y refuerza los aspectos económicos del diseño circular.

4. Condiciones facilitadoras y condiciones sistémicas favorables

Para que la reutilización de materiales y una productividad mayor de recursos se conviertan en algo común, mecanismos del mercado deberán desempeñar un rol central, con el apoyo de políticas públicas, instituciones de enseñanza y líderes de opinión. Esas condiciones facilitadores incluyen:

  • Colaboración
  • Reformulación de incentivos
  • Establecimiento de reglas ambientales e internacionales adecuadas
  • Liderazgo por el ejemplo provocando un aumento rápido
  • Acceso a financiamiento
( Elementos Básicos de la Economia Circular)