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lunes, 27 de abril de 2026

La Iniciativa de la Franja y la Ruta en su segunda década: cooperación ganar-ganar para la conectividad global y el desarrollo compartido


Eduardo Regalado Florido Publicado 2026-04-21
Actualizado: 2026-04-21



Índice


Resumen:

Al cumplir su segunda década de implementación (2023-2030), la Iniciativa de la Franja y la Ruta se consolida como el proyecto de gobernanza y conectividad global más ambicioso del siglo XXI, transitando de una fase de expansión extensiva hacia una etapa de desarrollo de “alta calidad” fundamentada en la sostenibilidad ambiental, la transformación digital y la cooperación genuina entre naciones. El presente artículo realiza un balance crítico de los logros alcanzados durante el primer decenio de la iniciativa -que abarca más de 150 países, 19.1 billones de dólares en comercio acumulado y 240,000 millones en inversión directa- para proyectar los escenarios futuros de esta plataforma de cooperación Sur-Sur. Mediante un análisis documental de fuentes oficiales, informes de organismos internacionales y estudios de caso, la investigación examina con especial énfasis la inserción estratégica de Cuba y América Latina en la IFR, evaluando el impacto de proyectos emblemáticos en infraestructura energética, conectividad digital y transferencia tecnológica. Los hallazgos revelan que, más allá de los logros cuantitativos, el valor cualitativo de la iniciativa radica en su capacidad para institucionalizar principios de no condicionalidad, respeto a la soberanía y beneficios mutuos, ofreciendo a países como Cuba -mediante proyectos como el parque fotovoltaico “Mártires de Barbados II” y la modernización portuaria- una vía para la superación de asimetrías estructurales y el fortalecimiento de su autonomía tecnológica frente a presiones externas. El artículo concluye que la IFR, en su proyección hacia 2030-2035, enfrenta el desafío de navegar entre escenarios de consolidación, aceleración verde-digital y resistencia ante la fragmentación geopolítica, manteniendo su esencia como proyecto civilizatorio orientado a la construcción de una comunidad de destino compartido y un orden mundial multipolar más equitativo e inclusivo.

1. Introducción: Un proyecto civilizatorio que entra en su segunda década

La Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) se erige como la propuesta de gobernanza y conectividad global más ambiciosa del siglo XXI, estableciendo una ruptura con los esquemas de desarrollo hegemónicos tradicionales. Como se expuso en la propuesta del presidente Xi Jinping en 2013, la iniciativa se inició bajo la denominación de «Ruta de la Seda de la Nueva Era». Su evolución ha experimentado un cambio de enfoque, pasando de una fase de expansión extensiva a una etapa de consolidación de alta calidad. El desarrollo de este proceso se ha llevado a cabo entre los años 2023 y 2025, marcando así su segunda década de implementación. En el contexto histórico actual, la IFR no se limita a la construcción de infraestructura física, sino que se erige como una herramienta estratégica de diplomacia económica cuyo objetivo es mitigar las brechas estructurales del desarrollo mediante la creación de redes de transporte, energía y comunicación digital.

El marco conceptual de la iniciativa se fundamenta en los principios de «consulta exhaustiva, contribución conjunta y beneficios compartidos», articulados bajo la premisa de la cooperación ganar-ganar. Este enfoque propone una cooperación Sur-Sur auténtica, caracterizada por la no condicionalidad política y un respeto irrestricto a la soberanía nacional, elementos que resultan primordiales para países como Cuba en su resistencia contra presiones externas. La IFR se proyecta, en última instancia, como la base material y política para la construcción de una Comunidad de Destino Compartido para la Humanidad, una visión filosófica que propone un orden mundial multicéntrico donde el crecimiento inclusivo y la estabilidad global se erigen como bienes públicos universales.

El propósito de este artículo es efectuar un análisis crítico de los logros alcanzados en materia de infraestructura de calidad, flujos de comercio inclusivo y transferencia tecnológica durante el primer decenio de la IFR, prestando especial atención a la inserción estratégica de Cuba y América Latina. El objeto de análisis se centrará en la forma en que la participación cubana, formalizada a través del Memorando de Entendimiento en 2018 y el Plan de Acción en 2021, ha facilitado la implementación de proyectos en el ámbito de la sostenibilidad y las energías renovables. Además, se pretende proyectar los escenarios futuros de esta colaboración, subrayando la importancia de la diplomacia del conocimiento y la reducción de asimetrías como ejes para un desarrollo compartido y soberano en la nueva era.

2. Desarrollo: Balance y perspectivas de la IFR en su segunda década
2.1. Balance global: logros cuantitativos y cualitativos

Al concluir su primera década y al iniciar su segunda fase (2024-2030), la IFR se ha posicionado como la plataforma de cooperación Sur-Sur más extensa en la historia contemporánea. En términos cuantitativos, el alcance de la iniciativa es inédito: para finales de 2023, más de 150 países y 32 organizaciones internacionales habían suscrito documentos de cooperación, lo que representa aproximadamente el 75 % de las naciones del orbe y más de la mitad del PIB mundial (Consejo de Estado de la República Popular China, 2023). El volumen comercial entre China y sus socios de la IFR ha experimentado un crecimiento exponencial, superando los 2 billones de dólares anuales, con un acumulado que excede los 19,1 billones de dólares en el periodo 2013-2023, manteniendo una tasa de crecimiento anual superior al promedio del comercio global (Ministerio de Comercio de China, 2023).

Esta expansión ha facilitado una conectividad global sin precedentes a través de la ejecución de miles de proyectos de infraestructura física, con una inversión directa china que supera los 240 000 millones de dólares en sectores estratégicos como energía y transporte (American Enterprise Institute, 2024). Sin embargo, el análisis cualitativo revela una transición hacia una “IFR de alta calidad”, lo que sugiere una mejora en la calidad de la información financiera reportada. Este nuevo paradigma prioriza la infraestructura de calidad con elevados estándares técnicos y ambientales, alejándose de los modelos de industrialización pesada para centrarse en la denominada “Ruta de la Seda Verde” y la “Ruta de la Seda Digital”. Desde esta perspectiva, la sostenibilidad emerge como el principio rector, adoptando un enfoque innovador en materia de energías renovables y la mitigación del cambio climático, garantizando que el desarrollo compartido sea compatible con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023).

La diplomacia económica de China ha experimentado una evolución destinada a fortalecer la capacidad de resistencia de las naciones en desarrollo ante la inestabilidad financiera internacional. A través de instrumentos financieros diversificados, como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) y el Fondo de la Ruta de la Seda, se ha promovido una cooperación ganar-ganar que respeta estrictamente la soberanía nacional y la no condicionalidad. La horizontalidad mencionada facilita la implementación de prácticas comerciales inclusivas, en las cuales las naciones del Sur Global no se limitan únicamente a la exportación de materias primas, sino que además se incorporan a las cadenas de valor globales mediante la transferencia de tecnología y el desarrollo de parques industriales. Para Cuba y la región latinoamericana, este balance cualitativo constituye una oportunidad estratégica para superar asimetrías históricas, mediante el respaldo de la diplomacia del conocimiento para fomentar la innovación soberana (Rodríguez, 2021).

En este sentido, la IFR, en su segunda década de existencia, emerge como un catalizador de la comunidad de destino compartido, en la cual la conectividad digital (5G, inteligencia artificial y fibra óptica) opera como un igualador social. La visión oficial enfatiza que los logros cualitativos no se miden únicamente en términos de kilómetros de vías o toneladas de carga, sino en la capacidad de generar un crecimiento inclusivo que reduzca la pobreza y fortalezca la autonomía de los Estados frente a presiones externas (MAEC, 2023). Este enfoque civilizatorio reafirma que la IFR es una propuesta de globalización alternativa, centrada en el bienestar humano y la cooperación solidaria, por encima de la competencia geopolítica.

2.2. Impacto en infraestructura: conectividad física y digital

A nivel global, la conectividad impulsada por la IFR se ha materializado a través de corredores económicos que optimizan el comercio transcontinental. El Ferrocarril China-Europa constituye un proyecto emblemático de esta red, habiendo registrado más de 85 000 viajes al cierre de 2023, y conectando más de 200 ciudades en 25 países europeos, lo que ha transformado la logística terrestre al reducir los tiempos de transporte en un 50 % respecto a la vía marítima (Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, 2024). En paralelo, la modernización de nodos marítimos estratégicos, como el puerto de El Pireo en Grecia -que, bajo gestión china, pasó del puesto 93 al top 30 mundial en capacidad de contenedores-, y el puerto de Hambantota en Sri Lanka, evidencia cómo la diplomacia económica promueve infraestructuras que funcionan como catalizadores de comercio inclusivo y polos de desarrollo regional (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023).

En el contexto de las infraestructuras de calidad, la transición hacia la sostenibilidad ha establecido como prioridades la seguridad energética y la soberanía tecnológica. La IFR ha facilitado la construcción de megaproyectos de energías renovables, como el complejo solar de Quaid-e-Azam en Pakistán y diversas centrales hidroeléctricas que suman más de 10 GW de capacidad instalada en naciones socias, alineándose con los objetivos de sostenibilidad y mitigación del cambio climático (Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China, 2023). Con respecto a la realidad virtual, la denominada “Ruta de la Seda Digital” ha implementado redes de tecnología 5G y cables de fibra óptica submarinos, con el propósito de reducir la brecha digital en el Sur Global. Esta iniciativa ha promovido una transferencia de tecnología que fortalece la autonomía comunicacional de los Estados.

En América Latina y el Caribe, la integración en la IFR ha facilitado la superación del déficit histórico de infraestructura mediante un modelo de cooperación Sur-Sur horizontal. Proyectos emblemáticos como la Central Hidroeléctrica Belo Monte en Brasil, con una capacidad de 11.233 MW, abastecen actualmente a 60 millones de hogares al año, cubriendo el 10 % de las necesidades eléctricas de Brasil y posicionando al país como líder en energía limpia (Tian, Kong & Shi, 2025, p. 6). La modernización del Ferrocarril Belgrano Cargas en Argentina, respaldada por 2.000 millones de dólares de financiación china, ha incrementado el volumen anual de carga de 760.000 a 8,4 millones de toneladas desde su relanzamiento en 2019, reduciendo los costos logísticos en un 30 % y revitalizando las exportaciones de granos de las regiones productoras (Tian et al., 2025, p. 6). En Chile, el Parque Eólico Punta Sierra, financiado por empresas energéticas chinas, proporciona electricidad limpia a 130.000 hogares y reduce 157.000 toneladas de emisiones de carbono al año (Tian et al., 2025, p. 7). Estas obras se llevan a cabo bajo los principios de mutua colaboración y no condicionalidad, garantizando que la financiación no comprometa la soberanía nacional, sino que potencie un desarrollo compartido capaz de reducir las asimetrías productivas frente a los centros de poder tradicionales (Peters, 2021).

Para el caso específico de Cuba, el impacto de esta conectividad se manifiesta en la modernización de la matriz energética y en el desarrollo de las capacidades portuarias. La implementación de parques fotovoltaicos con tecnología china y el apoyo en la infraestructura de telecomunicaciones son pasos concretos hacia la construcción de una comunidad de destino compartido, donde la diplomacia del conocimiento asegura que el personal técnico cubano lidere la operación de estas tecnologías de vanguardia (Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, 2022). Este enfoque integral evidencia que la IFR, en su segunda década de implementación, no persigue exclusivamente la expansión mercantil, sino más bien la creación de una infraestructura resiliente que sostenga un crecimiento inclusivo y soberano (Rodríguez, 2021).

2.3. Impacto en comercio e integración financiera

La consolidación de la IFR en su segunda década ha institucionalizado una nueva arquitectura de comercio inclusivo, fundamentada en la expansión de los flujos Sur-Sur. Este dinamismo se evidencia en el intercambio de bienes entre China y los países de la Franja y la Ruta, que alcanzó un récord de 2,8 billones de dólares en 2024, consolidando a China como el principal socio comercial de más de 120 naciones (Ministerio de Comercio de China, 2025). Este fenómeno no se limita únicamente al ámbito de las materias primas, sino que se extiende a otros sectores. La transferencia de tecnología y la creación de zonas de cooperación económica y comercial han facilitado la diversificación de las exportaciones de los países en desarrollo hacia manufacturas de valor agregado y productos agrícolas procesados, lo que ha contribuido a reducir las asimetrías históricas del mercado global (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023).

En el contexto de la integración financiera, la diplomacia económica china ha implementado mecanismos vanguardistas que aseguran la sostenibilidad de la infraestructura de calidad, sin recurrir a políticas de ajuste estructural. El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), con 109 miembros aprobados, y el Fondo de la Ruta de la Seda han canalizado financiamiento bajo el principio de no condicionalidad y respeto a la soberanía, sumando aprobaciones por más de 50 000 millones de dólares en proyectos de energía y transporte (AIIB, 2024). Además, el uso de mecanismos de swap monetario y la liquidación comercial en divisas locales han fortalecido la soberanía financiera de los socios de la IFR. Este fenómeno ha permitido mitigar las restricciones de liquidez externa en un entorno global volátil (Banco Popular de China, 2023; Rodríguez, 2021).

La integración regional en América Latina ha experimentado un notable progreso mediante la implementación de acuerdos de “nueva generación”, que trascienden el libre comercio tradicional. El comercio bilateral entre China y América Latina y el Caribe alcanzó un récord de 518.470 millones de dólares en 2024, un aumento interanual del 6,0 %, consolidando a China como el segundo socio comercial más importante de la región y el principal socio comercial de Chile, Brasil y Perú (Tian et al., 2025, p. 6). Para marzo de 2025, las empresas latinoamericanas habían establecido 37.000 empresas en China en total (Tian et al., 2025, p. 19). Países como Chile, Perú, Costa Rica y, recientemente, Ecuador han fortalecido sus relaciones con China bajo el principio de beneficio mutuo, incorporando capítulos de economía digital y cooperación verde (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2024). En el ámbito financiero, el Banco de Desarrollo de China ha proporcionado aproximadamente 165.000 millones de dólares en inversión y apoyo financiero a más de 260 proyectos en 21 países de América Latina hasta abril de 2025 (Tian et al., 2025, p. 7). Chile, además, se ha convertido en el primer centro de compensación en RMB de Sudamérica y en el primer país de la región en lanzar el programa piloto de Inversionistas Institucionales Extranjeros Calificados en RMB (R-QFII), siendo miembro de pleno derecho del AIIB (Tian et al., 2025, p. 17). Estos marcos normativos facilitan un desarrollo compartido al eliminar barreras arancelarias para productos no tradicionales y promover la cooperación Sur-Sur en servicios de alta tecnología. Para Cuba, estos convenios constituyen un paradigma de colaboración mutua beneficiosa que respalda la horizontalidad frente a las prácticas proteccionistas del Norte global (Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, 2022).

Este entramado financiero y comercial constituye la base material de la comunidad de destino compartido, en la que la estabilidad económica se vincula directamente con la seguridad global. La institucionalización de mecanismos como el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional ha permitido coordinar políticas macroeconómicas que favorecen la sostenibilidad de la deuda y el crecimiento inclusivo (MAEC, 2023). En conclusión, la IFR ha experimentado una transición desde una serie de iniciativas de proyectos aislados hasta la consolidación de un sistema de gobernanza financiera alternativo. Este sistema otorga prioridad a la economía real y el bienestar de las poblaciones sobre la especulación financiera, proyectando una civilización global más equitativa.

2.4. La IFR como eje de la cooperación Sur-Sur

La IFR ha redefinido el paradigma de la cooperación Sur-Sur al institucionalizar una filosofía de horizontalidad que subvierte la lógica de la subordinación centro-periferia. En contraste con la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) proporcionada por las instituciones de Bretton Woods, la IFR se caracteriza por su enfoque basado en la no condicionalidad y en el respeto estricto a la soberanía de los países en desarrollo. Este enfoque posibilita que los países en cuestión diseñen sus propias estrategias nacionales sin interferencias externas, fomentando así la autonomía y el desarrollo sostenible a nivel nacional. Esta perspectiva oficial, compartida por Beijing y La Habana, concibe la cooperación como una alianza entre iguales para el desarrollo compartido, donde la seguridad y el progreso se entienden como procesos indivisibles dentro de una comunidad de destino compartido (Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, 2023).

Un pilar fundamental de esta nueva etapa es la transferencia de tecnología y el fortalecimiento de las capacidades autóctonas mediante la “Ruta de la Seda de la Innovación”. China ha establecido más de 50 laboratorios conjuntos con países socios y ha capacitado a más de 100,000 técnicos en áreas críticas como la biotecnología, la gestión del agua y las energías renovables (Ministerio de Ciencia y Tecnología de China, 2024). En el caso particular de Cuba, esta cooperación se manifiesta en la modernización de infraestructuras críticas y el acceso a tecnología de avanzada en telecomunicaciones y biomedicina, facilitando que el talento humano cubano se inserte en redes globales de investigación bajo principios de beneficios mutuos (Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, 2022).

La diplomacia del conocimiento se ha consolidado a través de la Red de Estudios de la Franja y la Ruta, que agrupa a más de 300 think tanks de todo el mundo con el propósito de generar narrativas de desarrollo alternativas al pensamiento único neoliberal. Este esfuerzo intelectual tiene como objetivo reducir las asimetrías informativas y promover un orden internacional multicéntrico, en el cual el intercambio de experiencias en la lucha contra la pobreza y la gestión de la sostenibilidad sea el eje rector (Consejo de Estado de la República Popular China, 2023). Esta red constituye una plataforma estratégica para la proyección de sus contribuciones científicas y la participación en la construcción de un “proyecto civilizatorio” fundamentado en la solidaridad y el crecimiento inclusivo.

En última instancia, la IFR promueve una diplomacia económica que trasciende el intercambio mercantil para fomentar una verdadera integración de saberes. Los foros académicos y los mecanismos de cooperación triangular han permitido que la experiencia de desarrollo de China sirva de referencia, no como modelo impositivo, sino como una caja de herramientas adaptables a las realidades locales del Sur Global (Rodríguez, 2021). En este sentido, la IFR se posiciona en su segunda década como un impulsor clave de una nueva globalización solidaria, donde la infraestructura de calidad se complementa con una infraestructura intelectual soberana, capaz de hacer frente a los desafíos del cambio climático y la exclusión social (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023).

2.5. Enfoque en América Latina: oportunidades y transformación productiva

La integración de América Latina y el Caribe en la IFR ha supuesto un punto de inflexión en la conectividad global de la región, propiciando la superación del déficit histórico en infraestructura física. En el contexto de la ingeniería y la infraestructura portuarias, se evidencia una propensión hacia la ejecución de proyectos de gran magnitud. Un ejemplo notable es el proyecto del puerto de Chancay en Perú, concebido como un centro logístico regional destinado a reducir significativamente los tiempos de transporte marítimo hacia Asia, con la expectativa de reducir los plazos de entrega en 15 días. Este proyecto, en conjunto con la modernización del puerto de Manta en Ecuador, constituye un ejemplo ilustrativo de la creación de nodos estratégicos de infraestructura de calidad (Peters, 2021). En este sentido, las deliberaciones concernientes al Ferrocarril Bioceánico Central buscan integrar las zonas atlántica y pacífica, propiciando un desarrollo compartido que trasciende la mera exportación de materias primas y busca potenciar corredores de exportación más eficientes y competitivos.

La cooperación productiva ha experimentado una notable diversificación, orientándose hacia inversiones en sectores que exhiben una mayor densidad tecnológica. La diplomacia económica de China ha movilizado capitales hacia diversos sectores, tales como la minería crítica (como el litio en el denominado “triángulo del litio”, que comprende Argentina, Bolivia y Chile), la agroindustria y las manufacturas avanzadas. Este movimiento se ha llevado a cabo bajo un esquema de cooperación “ganar-ganar”, el cual garantiza la transferencia de tecnología y el respeto a los marcos regulatorios nacionales (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2024). Estas inversiones no solo aseguran el suministro de recursos estratégicos para la transición energética global, sino que promueven la creación de valor local y la capacitación de recursos humanos, elementos vitales de la diplomacia del conocimiento (Xue, 2022).

En consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la IFR ha promovido la implementación de una iniciativa denominada “Ruta de la Seda Verde” en el contexto regional. En 2024, el 52,73 % de los proyectos chinos en infraestructura energética de América Latina y el Caribe correspondieron a energías renovables, principalmente solar y eólica (Tzili Apango & Patiño Orozco, 2024, p. 135). A modo ilustrativo, cabe citar el parque solar Cauchari en Argentina, el complejo eólico Loma Blanca en Uruguay y las plantas fotovoltaicas de la región de Antofagasta en Chile, que han contribuido a la seguridad energética y a la mitigación del cambio climático.

La dimensión tecnológica y digital ha adquirido una relevancia primordial. Se ha establecido una red de 50 laboratorios conjuntos de innovación tecnológica entre China y países latinoamericanos, y se ha capacitado a más de 20 000 técnicos en áreas como 5G, inteligencia artificial y energías renovables (Tzili Apango & Patiño Orozco, 2024, p. 147). En el contexto del espacio, el programa China-Brasil de satélites de recursos terrestres (CBERS) ha facilitado el monitoreo ambiental y la gestión de desastres en toda la región, demostrando, así como la cooperación Sur-Sur puede generar bienes públicos regionales.

Según la perspectiva de la CEPAL, la IFR se presenta como una oportunidad histórica para la transformación productiva y una “inserción inteligente” de la región en las cadenas globales de valor. La organización subraya que, mediante la cooperación Sur-Sur horizontal y no condicionada, los países de ALC pueden reducir las asimetrías estructurales y avanzar hacia una economía digital y verde (CEPAL, 2024). Este enfoque se alinea con la postura oficial del Gobierno cubano, que identifica en la iniciativa china un impulso para el comercio inclusivo y una alternativa soberana frente a la inestabilidad de los mercados financieros tradicionales dominados por las potencias del Norte (Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, 2022).

En última instancia, la integración de ALC en la IFR consolida la concepción de una comunidad de destino compartido, en la cual la sostenibilidad ambiental y la mitigación del cambio climático se erigen como prioridades compartidas. La implementación de proyectos hidroeléctricos de alta tecnología y la expansión de redes de energía limpia evidencian una congruencia entre la cooperación sino-latinoamericana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023). En este sentido, la región no se limita a ser un receptor pasivo de capitales, sino que se erige como un socio estratégico en la construcción de un orden internacional más equilibrado y multicéntrico, fundamentado en el beneficio mutuo y el progreso colectivo.

2.6. Enfoque en Cuba: proyectos concretos y avances bilaterales

La integración de América Latina y el Caribe (ALC) en la IFR ha representado un punto de inflexión en la conectividad global de la región, propiciando la superación del déficit histórico en infraestructura física. En el ámbito de la ingeniería y la infraestructura portuarias, se observa una tendencia hacia la implementación de proyectos de gran envergadura. Un ejemplo notable es el proyecto del puerto de Chancay en Perú, una terminal de aguas profundas de 3.500 millones de dólares, propiedad mayoritaria de COSCO Shipping Ports, inaugurada a finales de 2024. 

Este puerto está concebido como un centro logístico regional destinado a reducir significativamente los tiempos de transporte marítimo hacia Asia, con la expectativa de reducir los plazos de entrega en aproximadamente 10 días, y puede recibir buques portacontenedores de hasta 18.000 TEU, superando las limitaciones del Canal de Panamá (Tian et al., 2025, p. 22). Este proyecto, junto con la modernización del puerto de Manta en Ecuador, sirve como un ejemplo ilustrativo de la creación de nodos estratégicos de infraestructura de calidad (Peters, 2021). En este sentido, las deliberaciones concernientes al Ferrocarril Bioceánico Central (o Corredor Logístico Brasil-China), de más de 3.750 kilómetros, buscan integrar las fachadas atlántica y pacífica, conectando las zonas agrícolas y minerales de Brasil con los puertos de aguas profundas del Pacífico peruano. Se espera que este corredor reduzca las emisiones del transporte en aproximadamente un 15 % y redirija el 30 % del comercio asiático de Brasil para 2030 (Tian et al., 2025, p. 22). Esta iniciativa propicia un desarrollo compartido que trasciende la mera exportación de materias primas y busca potenciar corredores de exportación más eficientes y competitivos.

La cooperación productiva ha experimentado una notable diversificación, orientándose hacia inversiones en sectores que exhiben una mayor densidad tecnológica. La diplomacia económica de China ha movilizado capitales hacia sectores como la minería crítica (como el litio en el denominado “triángulo del litio”, que comprende Argentina, Bolivia y Chile), la agroindustria y las manufacturas avanzadas, bajo un esquema de cooperación “ganar-ganar” que garantiza la transferencia de tecnología y el respeto a los marcos regulatorios nacionales (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2024). Estas inversiones no solo aseguran el suministro de recursos estratégicos para la transición energética global, sino que promueven la creación de valor local y la capacitación de recursos humanos, elementos vitales de la diplomacia del conocimiento (Xue, 2022).

En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la IFR ha impulsado una “Ruta de la Seda Verde” en la región. En 2024, más del 40 % de los proyectos de la IFR a nivel global priorizan energías renovables (Tian et al., 2025, p. 4). En Argentina, el Parque Solar Cauchari, la central fotovoltaica más grande de Sudamérica, entró en operación comercial en septiembre de 2020 con una generación anual superior al millón de megavatios-hora, suficiente para abastecer a 250.000 hogares (Tian et al., 2025, p. 16). El Proyecto de Transmisión de Ultra Alta Tensión (UHV) de Belo Monte en Brasil, construido y gestionado por State Grid Corporation of China, canaliza energía hidroeléctrica desde el norte al sureste, beneficiando a aproximadamente 22 millones de ciudadanos. En Bolivia, la planta de carbonato de litio liderada por una empresa china marca la entrada formal del país en la industrialización de litio de alto valor (Tian et al., 2025, p. 13).

La dimensión tecnológica y digital también ha sido prioritaria. La “Ruta de la Seda Digital” ha acelerado el despliegue de 5G en mercados clave como Brasil y Chile. Huawei Cloud lanzó su primera gran región de nube pública en Chile con una inversión inicial de aproximadamente 100 millones de dólares, consolidando al país como centro digital regional (Tian et al., 2025, p. 14). En Colombia, los proveedores de tecnología chinos han proporcionado soluciones innovadoras para zonas rurales, impulsando significativamente la cobertura de banda ancha móvil y reduciendo la brecha de acceso entre áreas urbanas y rurales (Tian et al., 2025, p. 14). Además, la colaboración espacial ha permitido el lanzamiento de satélites de comunicaciones en Venezuela (Venesat-1) y Bolivia (TKSAT-1), que llevan servicios de televisión, internet y telefonía a zonas remotas, fortaleciendo la autonomía nacional en telecomunicaciones (Tian et al., 2025, p. 23).

Según la perspectiva de la CEPAL, la IFR se presenta como una oportunidad histórica para la transformación productiva y una “inserción inteligente” de la región en las cadenas globales de valor. La organización subraya que, mediante la cooperación Sur-Sur horizontal y no condicionada, los países de ALC pueden reducir las asimetrías estructurales y avanzar hacia una economía digital y verde (CEPAL, 2024). Este enfoque concuerda con la postura oficial del Gobierno cubano, que identifica en la iniciativa china un motor para el comercio inclusivo y una alternativa soberana frente a la volatilidad de los mercados financieros tradicionales controlados por las potencias del Norte (Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, 2022).

En última instancia, la integración de ALC en la IFR consolida la concepción de una comunidad de destino compartido, en la cual la sostenibilidad ambiental y la mitigación del cambio climático se erigen como prioridades compartidas. La implementación de proyectos hidroeléctricos de alta tecnología y la expansión de redes de energía limpia evidencian una congruencia entre la cooperación sino-latinoamericana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023). En este sentido, la región no se limita a ser un receptor pasivo de capitales, sino que se erige como un socio estratégico en la construcción de un orden internacional más equilibrado y multicéntrico, fundamentado en el beneficio mutuo y el progreso colectivo.

2.7. Dificultades, amenazas y retos

A pesar de los avances sustanciales en materia de conectividad global, la IFR se enfrenta a un entorno geopolítico complejo, caracterizado por la creciente hostilidad de los centros de poder tradicionales. El desafío externo más significativo se centra en las narrativas de desinformación, tales como la denominada “trampa de la deuda”, empleada por potencias occidentales con el propósito de erosionar la cooperación beneficiosa para ambas partes y la diplomacia económica china. No obstante, los datos oficiales revelan que la deuda externa de los países en desarrollo con China representa menos del 10 % del total global. Las instituciones multilaterales y los acreedores privados de Occidente constituyen los principales tenedores de deuda, lo que sugiere que el desafío no radica en el financiamiento chino en sí mismo, sino más bien en las estructuras financieras desiguales heredadas del orden anterior (Banco Mundial, 2023).

En el ámbito operativo, asegurar una infraestructura de calidad en escenarios de inestabilidad política regional constituye una amenaza persistente para la sostenibilidad de los proyectos. La volatilidad macroeconómica y las fluctuaciones en los gobiernos de algunos socios de América Latina han ocasionado una disminución en la implementación de corredores estratégicos, lo que ha planteado la necesidad de una mayor flexibilidad en los instrumentos financieros y una profundización en la cooperación Sur-Sur horizontal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2024). Para Cuba, el desafío primordial radica en la persistencia del bloqueo económico impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América, que mediante la imposición de sanciones de carácter coercitivo y unilaterales, dificulta la fluidez en los pagos internacionales y el acceso a suministros indispensables para la implementación de proyectos de envergadura nacional, limitando así el alcance completo del desarrollo compartido (Rodríguez, 2021).

La dimensión de la sostenibilidad también presenta desafíos técnicos significativos en la transición hacia una “Franja y Ruta Verde”. La implementación de estándares ambientales elevados requiere una transferencia de tecnología más acelerada y una diplomacia del conocimiento que capacite a las fuerzas locales para gestionar infraestructuras complejas de energía renovable. La disparidad entre la magnitud de los proyectos y las capacidades técnicas locales puede originar cuellos de botella que repercutan en la eficiencia de la conectividad digital (5G y fibra óptica) y la reducción de asimetrías productivas, particularmente en naciones con infraestructuras preexistentes obsoletas (Xue, 2022).

Finalmente, la edificación de una comunidad de destino compartido se enfrenta al desafío que supone la fragmentación del comercio global y el proteccionismo creciente. En este sentido, la IFR debe navegar en un sistema internacional en el que la “securitización” de la economía intenta frenar el comercio inclusivo y la diversificación de exportaciones del Sur Global (Oficina del Grupo Dirigente para el Fomento de la Construcción de la Franja y la Ruta, 2023). Ante estas amenazas, la respuesta estratégica coordinada entre China y sus socios, como Cuba, se centra en fortalecer la resiliencia mediante acuerdos de beneficio mutuo y el estricto respeto a la soberanía, garantizando que la iniciativa mantenga su esencia como un proyecto civilizatorio inclusivo y no se convierta en una herramienta de confrontación (Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, 2023).

3. Posibles escenarios para la próxima década

Al proyectar el devenir de la Iniciativa de la Franja y la Ruta hacia el horizonte 2030-2035, se identifican tres trayectorias fundamentales que determinarán la evolución de este proyecto civilizatorio.

Escenario base: Consolidación y maduración de la red global

Este escenario contempla una estabilización de la conectividad global mediante la finalización de los grandes corredores ya iniciados, con una transición definitiva de la expansión extensiva hacia la infraestructura de calidad. Se prevé que la IFR se institucionalice como una red de gobernanza multinivel en la que la diplomacia económica priorice la efectividad de las inversiones y la sostenibilidad fiscal de los países receptores. En este contexto, la cooperación triangular -que implica la participación de organismos internacionales o terceros países en proyectos de desarrollo- adquirirá una relevancia significativa para validar los elevados estándares ambientales y sociales de la iniciativa, fortaleciendo el principio de beneficios mutuos y reduciendo las fricciones con otros marcos de cooperación internacional. Para América Latina y el Caribe, este escenario implicaría la finalización de los corredores bioceánicos y la consolidación de los nodos logísticos existentes, como el puerto de Chancay en Perú y el Ferrocarril Bioceánico Central.
Escenario de aceleración: Salto cualitativo verde y digital

En consonancia con una lógica de respuesta proactiva a la crisis climática y la cuarta revolución industrial, este escenario vislumbra un impulso masivo a la denominada “Ruta de la Seda Verde” y la “Ruta de la Seda Digital”. La transferencia de tecnología en sectores como el 5G, la inteligencia artificial y las energías renovables se convertiría en el núcleo de la cooperación Sur-Sur, permitiendo que países como Cuba logren un salto tecnológico soberano. La ampliación de los instrumentos financieros, incluyendo un mayor uso de bonos verdes y la expansión de los fondos de inversión productiva, facilitaría un comercio inclusivo de alta tecnología, acelerando la reducción de asimetrías productivas y consolidando la comunidad de destino compartido a través de una integración digital y energética sin precedentes. En la práctica, este escenario ya se vislumbra con el creciente peso de las energías renovables en la cartera de proyectos chinos en la región (más del 40 % de los proyectos de la IFR a nivel global) y la expansión de los centros de datos regionales de Huawei Cloud.
Escenario de desafíos: Resiliencia ante la fragmentación geopolítica

Este escenario reconoce la persistencia de tensiones geopolíticas y tentativas de “desacoplamiento” que podrían imponer restricciones financieras y críticas externas sobre la IFR. Ante este desafío, la propuesta implica una profundización en los principios de horizontalidad y transparencia, así como un fortalecimiento de los mecanismos de diálogo multilateral, tales como el Foro de la Franja y la Ruta. La respuesta estratégica se centraría en la diplomacia del conocimiento para contrarrestar narrativas de exclusión, asegurando que el desarrollo compartido se mantenga protegido frente a sanciones coercitivas. Para el caso particular de Cuba, este escenario conlleva una profundización en su asociación con China como garante de su soberanía, mediante el uso de la IFR para la diversificación de sus vínculos económicos y la resistencia a las presiones externas a través de una integración más estrecha en los flujos comerciales del Sur Global. Los autores del estudio sobre la IFR en América Latina coinciden en que la capacidad de adaptación de la iniciativa -evidenciada por su transición hacia bonos verdes y alianzas público-privadas- será clave para mantener su relevancia en un entorno global cada vez más fragmentado.

4. Conclusiones: Hacia un futuro compartido

La IFR se ha consolidado, tras más de una década de implementación, como un modelo paradigmático de cooperación ganar-ganar que trasciende la lógica de la asistencia tradicional. Este proyecto civilizatorio ha demostrado una capacidad excepcional para articular la conectividad global mediante la integración de infraestructuras físicas y digitales, dinamizando el comercio inclusivo y revitalizando la solidaridad bajo principios de horizontalidad. La evidencia empírica proveniente de América Latina y el Caribe confirma que la IFR está contribuyendo efectivamente a la reducción de asimetrías estructurales y al fortalecimiento de la autonomía de los países en desarrollo. La IFR, fundamentada en la no condicionalidad y el estricto respeto a la soberanía, se presenta como una alternativa viable a la gobernanza económica mundial, permitiendo que las naciones del Sur Global participen en un esquema de beneficios mutuos que no compromete su autonomía política ni sus modelos de desarrollo nacionales.

Para Cuba y la región latinoamericana, la IFR representa una oportunidad estratégica de primer orden para superar las asimetrías estructurales que históricamente han limitado su crecimiento. El acceso a fuentes de financiamiento alternativas, mediante la diplomacia económica y sus instrumentos financieros, facilita la ejecución de proyectos emblemáticos de infraestructura de calidad que son fundamentales para la transformación productiva soberana. En el contexto cubano, el acercamiento a China ha propiciado avances en materia de seguridad energética y desarrollo de la sociedad digital, mediante la transferencia de tecnología y la diplomacia del conocimiento como mecanismos para mitigar los efectos de las medidas coercitivas externas y fomentar un desarrollo compartido.

En lo que respecta al futuro, la IFR se plantea la proyección de la IFR hacia su segunda década de funcionamiento como una plataforma en constante evolución, con la necesidad imperante de profundizar su carácter inclusivo, ecológico y digital. La transición hacia una “Franja y Ruta de alta calidad” requiere un compromiso renovado con la sostenibilidad ambiental, la economía circular y la mitigación del cambio climático, garantizando que la conectividad global sea compatible con la preservación del ecosistema planetario. En última instancia, el éxito continuado de esta iniciativa dependerá de su capacidad para seguir fomentando una comunidad de destino compartido, donde la cooperación científica y la integración económica sirvan como cimientos para un orden mundial multipolar, próspero y equitativo.

Referencias Bibliográficas

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domingo, 7 de septiembre de 2025

El empresariado chino continuará apostando por Cuba y trabajando con Cuba. Comentario HHC

 Por: Leticia Martínez, René Tamayo

 



Oscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera. Foto: Alejandro Azcuy/ Estudios Revolución.

SHENZHEN, China.- Muchos serán los hitos que marcarán para la historia la tercera visita del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez a la República Popular China, realizada entre el 2 y el 6 del presente mes, pero los hechos vinculados a la economía están entre los que ya hoy generan no pocas expectativas.

En lo económico, ha sido una visita más que interesante, pero esta es un área donde los resultados no aparecen de inmediato.

Los presidentes Xi Jiping y Miguel Díaz-Canel están consciente de ello, por eso, al definir los consensos que han ido construyendo en los últimos años y que se confirmaron y consolidaron esta semana, han concordado en usar una de las palabras más características de la sabiduría asiática, la “perseverancia”; Cuba y China tendrán que perseverar en sus relaciones económicas y comerciales.

Uno de los hitos de esta visita, será, sin dudas, el encuentro que el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República sostuvo este viernes, 5 de septiembre, en Shenzhen, con representantes de más de 70 empresas de 15 provincias, regiones autónomas y municipios de la República Popular China, así como la reunión que mantuvo, este sábado 6 de septiembre, con empresarios del sector de la biotecnología y la industria farmacéutica.

En el intercambio del viernes con hombres y mujeres de negocios, Díaz-Canel abordó conceptos que han de marcar las relaciones económicas y comerciales bilaterales, como que los nuevos proyectos nazcan como modalidades de negocios que sean realmente sostenibles, de interés mutuo, beneficio común y ganancia compartida. Cuba no puede ni quiere ser carga para China, ha dicho más de una vez.

De lo que ocurrió este viernes durante la reunión del Presidente cubano y la delegación que lo acompañó en su visita a China, conversamos con el compañero Oscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex).

— ¿Desde lo económico, cómo caracterizaría esta visita?

— Ha sido una visita de gran importancia para nuestro país, para las relaciones políticas, económicas, comerciales y de cooperación con la República Popular China.

“En primer lugar, se confirmaron y reforzaron los consensos a los que han arribado los presidentes Xi Jiping, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China, y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba”.

“Durante esta visita, se ha tenido la oportunidad de intercambiar con diversas autoridades gubernamentales y con entidades del sector empresarial, como el encuentro en la ciudad de Shenzhen, donde se reconoció el trabajo de empresas chinas en el suministro de productos estratégicos para los principales sectores de nuestra economía y sociedad".

“También pudo constatarse el interés de los empresarios chinos de continuar participando en proyectos vitales para el desarrollo económico y social del país, entre ellos el de la transformación de la matriz energética a través de diferentes modalidades, como la cooperación, que nos permitirá, al cabo de unos meses, en un año, instalar, por concepto de donativo, de cooperación no reembolsable, cientos de megawatt en energía solar fotovoltaica”.

“Y por via comercial, como se ha explicado ya a la población, se vienen desarrollando dos proyectos de mil megawatt; el primero debe concluir en diciembre y el segundo a partir de 2026. Esto tendra un impacto muy favorable en la transformación de la matriz energética, y sobre todo incidirá significativa en el ahorro combustible”.

—¿Qué consideración le merece el encuentro, este viernes, con empresarios de varias zonas de China?

—Nuestro Presidente, como parte de su sistema de trabajo, sostiene habitualmente reuniones con numerosos empresarios que trabajan con Cuba. Había tenido dos anteriores con los compañeros chinos, pero este encuentro, al realizarse aquí, nos dio la oportunidad de reunirnos con un mayor número de ellos.

“En este caso, también tuvimos la oportunidad de actualizarlos sobre tres temas fundamentales. En primer lugar, los procesos que venimos desarrollando entre los gobiernos e instituciones de los dos países para el reordenamiento de las deudas.

“Ya la deuda gubernamental fue reordenada, se trabaja en los últimos detalles para firmar el reordenamiento de la deuda bancaria y financiera, y también están creadas las condiciones para iniciar, de manera gradual, el reordenamiento de la deuda empresarial.

“Esto nos pondrá en mejores condiciones para interactuar y que los empresarios chinos tengan una participación más importante en los programas de desarrollo del país. Reconocimos que aún en condiciones de niveles de endeudamiento elevados, los empresarios chinos continúan apostando por Cuba y trabajando con Cuba.

“Otro punto fue la definición de los sectores estratégicos de la cooperación bilateral, a saber, la producción de alimentos, tanto en la parte agropecuaria como la producción general de alimentos, el sector energético y las tecnologías de la información y las comunicaciones.

“También informamos sobre otras áreas de cooperación identificadas y en las que se viene avanzando, como la exploración y explotación petrolera, la minería, los proyectos relacionados con la recuperación de la agroindustria azucarera cubana, y proyectos que pueden ser sostenibles y de beneficio mutuo en otros sectores, como el turismo y el comercio».

También está la biotecnología, un espacio fundamental en la cooperación chino-cubana. Fue por eso que en la mañana de este sábado, antes de finalizar su visita a este hermano país, nuestro Presidente y la delegación oficial mantuvo un encuentro con empresas del mundo de la biotecnología.

“El compañero Díaz-Canel reconoció los importantes resultados que se vienen observando en el desarrollo de proyectos conjuntos en este sector. Contamos con tres empresas mixtas en China, en las que nuestros científicos y nuestras instituciones aportan productos en desarrollo que se vienen consolidando con esta cooperación”.

“El tercer tema que abordamos en el encuentro con el empresariado chino trató sobre los pasos que venimos dando para facilitar las transacciones interbancarias. Este es un elemento muy importante y en el que se han presentado dificultades.

“Explicamos que se vienen ultimando los pasos para la integración de bancos comerciales cubanos al Sistema Interbancario de Pagos Transfronterizos (CIPS), un sistema para realizar transacciones que nos pondría en mejores condiciones para procesar nuestros pagos sin la interferencia que provoca el bloqueo de los Estados Unidos. También informamos de la decisión de nuestras autoridades de incrementar el uso del Renminbi en las transacciones comerciales y de pagos en general entre China y Cuba.

“El uso del CIPS y del Renminbi, son dos factores que ofrecen seguridad y expectativas diferentes para las empresas de ambos países en relación con su cooperación comercial y las inversiones”.

—Además de los encuentros con el empresariado chino que trabaja con Cuba y con los que tienen interés en hacerlo, y el intercambio con hombres y mujeres de negocios del sector de la biotecnología y la farmacéutica, a nivel gubernamental también se adoptaron importantes acuerdos en el área económica.

—Durante la visita del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República a China, se rubricaron importantes acuerdos. Uno de ellos no tiene precedentes. Nuestro país es el primero que lo suscribe con China.

“Es un acuerdo donde se establecen las acciones y tareas para la implementación conjunta de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Es un documento que China firma por primera vez con un país, y correspondió a Cuba a partir de los consensos y la coincidencia entre los principales líderes de las dos naciones.

“También se firmó otro donde se establecen las principales áreas para la cooperación. Ambos documentos constituyen guías del trabajo a realizar, a partir de esta visita, para implementar todo lo acordado entre los compañeros Xi Jiping y Miguel Díaz-Canel”.

—Esta ha sido, a todas luces, una visita muy provechosa.

—Provechosa, útil. Ahora nos corresponde trabajar en la implementación, en el seguimiento de todo lo acordado entre ambos presidentes. Y no tenemos duda de que los consensos a que han llegado y los acuerdos que se han adoptado durante esta visita, van a tener un beneficio importante para nuestro pueblo.

—El empresariado, por naturaleza, responde —y divulga— con rapidez acciones proactivas como la reunión que sostuvo el Presidente Díaz-Canel, Usted y el resto de la delegación oficial cubana, este viernes, en Shenzhen ¿Cuál ha sido la reacción de los empresarios chinos ante los mensajes, ante las propuestas que les trajo Cuba?

—Nosotros hemos dejado claro que el enfoque de las relaciones empresariales tiene que ser un enfoque de sostenibilidad y beneficio mutuo, donde ambas partes perciban ganancias, no puede ser un enfoque donde una parte se beneficia a costa de la otra.

“Ese principio de sostenibilidad y distribución de resultados en los negocios, es un principio que encaja muy bien con la idiosincrasia del empresariado chino y pensamos que entre ellos se percibe un signo positivo para incrementar la cooperación con Cuba.

“La reunión en Shenzhen fue muy interesante. Participaron empresarios que trabajan hace muchos años con nuestro país, a los que agradecimos su posición de apoyo, de continuar trabajando con Cuba a pesar de las difíciles circunstancias de nuestra economía en el orden financiero, ante las limitaciones de la economía.

A pesar de estas dificultades, ellos plantearon realizar nuevos proyectos, y empresarios que no conocían a Cuba y estuvieron en la reunión del viernes, mostraron interés en determinadas áreas de cooperación. Este sábado, incluso, algunos participaron en el encuentro del Presidente con empresas de la biotecnología.

“De este intercambio del compañero Díaz-Canel en Shenzhen destaca, sin dudas, el interés y la decisión del empresariado chino de continuar apostando por Cuba y de continuar contribuyendo a nuestro desarrollo».

Comentario HHC: La lectura que saco es que tenemos una oportunidad con China, el país que más dinamismo ha tenido en su economía en el mundo en los últimos cincuenta años. Hay un problema, o nos adecuamos a la rapidez, profesionalidad, el cumplir los compromisos, con que se mueven los chinos y el mundo, o no lograremos salir de la grave situación en que estamos.

El peso de la economía de Cuba en la de China no llega al 0.5 %, nosotros somos los que podemos beneficiarnos más, somos los que estamos con dificultades para comerciar con el resto del mundo y con grandes carencias a lo interno, pero para ello debemos reformar, descentralizar autoridades, incrementar la productividad del trabajo en todos los sectores de la economía, etc. Tenemos que adaptarnos a como se mueve el mundo.

Como se actúa hoy en día, pareciera que estamos muy bien, que no hay prisa, que nuestro sistema burocrático y excesivo, tiene todo el tiempo del mundo para actuar, y podemos estar en el prueba y error por siempre, o hasta que podamos, etc. Pues no, estamos no solo al borde del precipicio, como dijo el general de ejército, sino que estamos en una inclinación tal, que la caída puede ser inevitable, y no se ven acciones a la altura de la situación en que estamos. Y mañana puede ser demasiado tarde.

Reformas Internas Estructurales (Base Fundamental)

  1. Profundizar la Unificación Monetaria y Cambiaria: Completar y consolidar la Tarea Ordenamiento. Establecer un tipo de cambio único y real que refleje la oferta y demanda, eliminando la dualidad que distorsiona la economía. Esto es esencial para atraer inversiones y que las empresas chinas puedan operar con previsibilidad.

  2. Acelerar la Autonomía de las Empresas Estatales (EE): Permitir que las EE (especialmente aquellas que exportan) gestionen sus ingresos en divisas, realicen importaciones sin trámites excesivos, fijen precios con mayor flexibilidad y tomen decisiones de inversión de forma ágil. Esto las hará socios más dinámicos para empresas chinas.

  3. Ampliar y Facilitar el Sector Privado (MIPYMES y Cooperativas): Simplificar los trámites de creación, permitirles acceso directo al comercio exterior (importar insumos y exportar productos) y aumentar los sectores donde pueden operar. Un sector privado pujante crea una base productiva diversa para exportar a China.

  4. Crear Zonas Económicas Especiales (ZEE) Eficaces: Aprender del modelo chino. Designar zonas (ej: Mariel, pero también otras) con legislación especial: régimen tributario preferencial (exenciones temporales), tramitología acelerada "ventanilla única" y normas laborales flexibles. Orientarlas específicamente a inversiones chinas en sectores prioritarios.

  5. Inversión Extranjera Directa (IED) Ágil y Atractiva: Revisar la Ley de Inversión Extranjera para reducir la burocracia, aprobar proyectos en plazos máximos cortos (90 días) y ofrecer seguridad jurídica. Crear un catálogo de proyectos atractivos y viables para presentar a inversores chinos, más allá del turismo.

  6. Reforma del Sistema Impositivo: Modernizar el sistema tributario para incentivar la producción y exportación. Ofrecer créditos fiscales a empresas que exporten, especialmente a mercados de alto valor como China, y simplificar el pago de impuestos para las MIPYMES.

  7. Inversión Masiva en Infraestructura Logística (Puertos, Aeropuertos, Fibra Óptica): Usar créditos chinos para modernizar puertos clave (La Habana, Santiago de Cuba) con equipamiento de última milla, mejorar la conectividad aérea directa y garantizar ancho de banda de internet confiable. Esto es crítico para integrarse a las cadenas de valor globales chinas.

  8. Agroindustria y Seguridad Alimentaria con Tecnología China: Fomentar joint-ventures con empresas chinas para modernizar la agricultura cubana (riego por goteo, invernaderos, maquinaria) y crear plantas procesadoras de alimentos (jugos, conservas, azúcar refinada, ron) que cumplan con los estándares de calidad exigidos por el mercado chino.

  9. Desarrollar una Industria de Servicios Digitales de Exportación: Aprovechar el capital humano cubano. Crear polos tecnológicos con infraestructura de calidad para exportar software, apps, servicios de ciberseguridad e inteligencia artificial a empresas chinas. Requiere una conexión a internet robusta y exenciones fiscales.

Estrategia Comercial y Diplomática con China (Aplicación Práctica)

  1. Adecuación a Estándares y Certificaciones Sanitarias (SPS): Crear laboratorios y organismos de certificación acreditados internacionalmente para que los productos cubanos (especialmente alimentos y bebidas) cumplan con los estrictos protocolos fitosanitarios de China. Es la barrera no arancelaria más importante.

  2. Diversificación de la Oferta Exportable hacia China: Ir más allá de los tradicionales. Desarrollar y promover:

    • Productos farmacéuticos y biotecnológicos: Vacunas, medicamentos.

    • Bienes culturales y creativos: Música, arte, cine.

    • Servicios médicos y educativos de alto valor.

    • Productos gourmet y de nicho: Café premium, cacao, rones añejos, puros de alta gama.

  3. Participación Activa en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI): Integrarse formalmente a este proyecto chino, lo que facilitaría el acceso a financiamiento preferencial para infraestructuras clave y una mayor coordinación económica y política con Beijing.

  4. Promoción Comercial Agresiva y Inteligente en China: Abrir oficinas de ProCuba en varias provincias chinas (no solo en Beijing/Shanghái). Utilizar plataformas de e-commerce masivas como Alibaba y JD.com para crear "tiendas virtuales" de productos cubanos. Realizar misiones comerciales sectoriales específicas.

  5. Facilitación Acuerdos Bilaterales: Firmar acuerdos  de reconocimiento mutuo de títulos profesionales para facilitar el intercambio de expertise técnico.

  6. Fomentar el Turismo Chino de Alta Gama: Desarrollar paquetes turísticos específicos para el mercado chino (incluyendo opciones de pago con UnionPay). Formar guías y personal de hotel que hablen mandarín. Promover destinos beyond the beach (salud, cultura, naturaleza).

Conclusión: La clave para Cuba reside en realizar reformas internas audaces que creen un entorno propicio para los negocios y la producción. Sin estas, cualquier estrategia comercial con China tendrá un impacto limitado. El potencial es enorme, pero requiere alinear la voluntad política con la pragmática económica para aprovechar realmente la asociación con la segunda economía más grande del mundo.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Las puertas de Cuba están abiertas para que las empresas chinas participen activamente en su desarrollo

Por: Leticia Martínez, René Tamayo

 




Foto: Alejadro Azcuy/Estudios Revolución.

SHENZHEN, Guangdong.- El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, invitó a la comunidad empresarial del Gigante Asiático a seguir construyendo una Comunidad de Futuro Compartido entre Cuba y China.

El Jefe de Estado se reunió con representantes de 70 empresas de 15 provincias, regiones y municipios del país este viernes, en Shenzhen, a donde llegó en la madrugada procedente de Beijing.

Díaz-Canel arribó a la provincia de Guangdong tras participar, el miércoles, en el Acto central y desfile militar con motivo del 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, y de intercambiar, el jueves, con el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China, Xi Jiping, entre otras importantes actividades, incluido encuentros con otros altos dirigentes del país y amigos de la solidaridad.

En sus palabras a los representantes de las mujeres y hombres de negocio de la hermana nación, el mandatario antillano recordó la larga relación empresarial entre ambos países, una relación —dijo— «que ha pasado por momentos difíciles, pero que tiene muchas perspectivas de consolidación».

El Presidente abordó en el diálogo el excelente estado de los vínculos bilaterales, sustentados —dijo— en las relaciones interpartidistas, que son la base para el desarrollo de estas en todos los ámbitos, y la implementación de los consensos a que ha llegado con el compañero Xi Jinping en los encuentros que han tenido en los últimos años.

Consensos que resumió, coincidiendo con palabras de Xi Jiping, en la perseverancia en el intercambio político al más alto nivel; la perseverancia en las relaciones económicas y comerciales con un nuevo enfoque; y la perseverancia en la participación conjunta ante los problemas globales y en determinados mecanismos de integración a nivel global.

Y ustedes constituyen, junto al empresariado cubano, los protagonistas en las relaciones económicas y comerciales entre nuestros países, indicó el Jefe de Estado.

Cuba-China: Una comunidad de futuro compartido

El encuentro del Presidente cubano con representantes del sector empresarial chino contó con la presencia del miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, y el integrante del Comité Central y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, Emilio Lozada García.

Participaron, además, los ministros de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga; de Energía y Minas, Vicente de la O Levy; de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, y la ministra presidenta del Banco Central de Cuba, Juana Lilia Delgado, entre otros miembros de la delegación oficial. El embajador cubano en China, Alberto Blanco Silva, moderó el intercambio.

El ministro Pérez-Oliva tuvo a su cargo la parte informativa del encuentro, en el que reconoció «el destacado rol que han jugado las empresas chinas en el desarrollo de proyectos en Cuba y en el suministro de diversos productos, equipos, materias primas, alimentos y otros destinados a actividades fundamentales de la economía cubana, así como para la ejecución de importantes donativos como parte de la ayuda ofrecida por el Gobierno chino».

Pérez-Oliva realizó una alta valoración de los avances logrados para crear el mejor ambiente de negocios entre ambas partes y resaltó algunos de los resultados alcanzados durante la actual estancia del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República en esta nación.

El titular del Mincex explicó, además, que todo lo que se ha alcanzado es «siguiendo la premisa del acompañamiento del gobierno, la orientación del mercado, el protagonismo de las empresas sobre la base del beneficio mutuo y la ganancia compartida».

Al término de su intervención, Pérez Oliva invitó a las y los empresarios chinos a participar en la próxima XLII edición de la Feria Internacional de La Habana, que se celebrará del 24 al 29 de noviembre próximo.

Y expresó, finalmente, que «las puertas de Cuba están abiertas para que las empresas chinas participen activamente en el desarrollo socioeconómico cubano en el corto, mediano y largo plazos. Ello es esencial —afirmó— para continuar construyendo la Comunidad de Futuro Compartido que han declarado nuestros líderes en favor del desarrollo sostenible y el bienestar de nuestros países y pueblos».

Negocios para ganar todos

Díaz-Canel ponderó la amplia representación de sectores económicos y comerciales presentes, tanto de las empresas que ya trabajan en Cuba, y que incluso tienen nuevas propuestas y nuevas modalidades de negocios —señaló—, como de otras que tienen interés en hacerlo.

Es este —les planteo el Jefe de Estado— «un encuentro que permite aclarar dudas y tomar nota para dar inmediata respuesta a todo un grupo de planteamientos que ustedes han hecho».

El mandatario abordó conceptos que deben marcar las relaciones económicas y comerciales bilaterales, entre ellos, que los nuevos proyectos nazcan como modalidades de negocios que sean sostenibles, de interés mutuo, beneficio común y ganancia compartida.

Guangdong: Tierra de amigos; hermanos de sangre

El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, acompañado por la delegación oficial cubana, sostuvo en la tarde de este viernes un fraternal encuentro con el compañero Wang Weizhong, vicesecretario del Comité Provincial del Partido Comunista de China y gobernador de Guangdong.

Al darle la bienvenida a la provincia y al municipio Shenzhen, el dirigente cantonés recordó el simbolismo del lugar donde se encontraban, el hotel Wuzhou, donde el General de Ejército Raúl Castro Ruz se alojó durante su estancia en estas tierras, en las que se estableció la primera zona especial de desarrollo económico como un experimento para luego ser extendido a otras regiones.

También rememoró la estancia del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en Guangdong en 1995. Son dos hitos con los que Wang redondeó los lazos históricos entre Cuba y una provincia china a la que nos unen vínculos profundos, de sangre. Hace unos 170 años —recordó— los primeros chinos llegaron a Cuba y la mayoría de ellos eran de Cantón. Y ahora, dijo Wang a Díaz-Canel, su visita manifiesta la atención e importancia que Cuba y Usted le prestan a Guangdong.

El Gobernador de la provincia habló con cariño de su visita, el pasado año, a Cuba, cuando —comentó— me reuní con el compañero Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político y Secretario de Organización del Comité Central, y autoridades de La Habana.

En el intercambio, Wang Weizhong estuvo acompañado por Meng Fanli, vicesecretario del Comité Provincial del PCCh en Guangdong y secretario del comité municipal de Shenzhen, y otras autoridades locales y de la provincia.

El Presidente cubano agradeció al dirigente cantonés por la bienvenida a esta entrañable región y destacó el relevante papel que ha desempañado esta provincia y este municipio en el proceso de desarrollo económico y social de la República Popular China.

Díaz-Canel explicó que esta visita a Shenzhen, en el contexto de su estancia en China para participar en las celebraciones por el 80 Aniversario de la Victoria y el 65 aniversario del establecimiento de las relaciones bilaterales, le ha permitido ver la aplicación y los resultados de la reforma iniciada en este país hace más de 40 años como parte de la construcción del socialismo con características chinas, proceso que se desarrolla ahora a partir de los conceptos teóricos del Secretario General del Partido Comunista de China y Presidente, Xi Jiping.

En el encuentro, el gobernador Wang repasó las relaciones económicas y comerciales que Cuba mantiene con esta provincia, cuya población supera los 127 millones de habitantes, aunque —dijo— si se le suman las personas oriundas de otras regiones, pero que trabajan y viven aquí, tenemos unos 160 millones de residentes.

El dirigente cantonés significó que el intercambio comercial en 2024 entre la Isla y Guangdong superó los mil millones de yuanes, para un crecimiento del 80 por ciento, y en los primeros siete meses de 2025 ya se reporta un incremento del 41,6 por ciento en comparación con igual período del año anterior.

Wang Weizhong expresó la voluntad de la provincia de implementar los consensos que han alcanzado los presidentes Xi Jiping y Miguel Díaz-Canel y de «seguir fortaleciendo las buenas relaciones y la cooperación pragmática».

Para el cumplimiento de este compromiso, sugirió a Díaz-Canel fortalecer los intercambios de experiencias interpartidistas a nivel de base, tanto en las ciudades como en las zonas rurales; y promover intercambios de experiencias entre la Zona Especial de Desarrollo Mariel y las dos zonas especiales de desarrollo que tiene la provincia, en particular la de Shenzhen.

También propuso fortalecer la cooperación económica, comercial e industrial, con énfasis en las empresas chinas que ya tienen negocios con la Isla; y promover la participación de empresas cubanas en las múltiples ferias que Guangdong organiza cada año.

El Gobernador evaluó también las potencialidades que hay en el desarrollo de las energías limpias, como la solar fotovoltaica y la eólica.

Se refirió, además, a la fortaleza de la industria biotecnológica y farmacéutica cubana, entre las mejores del mundo y aquí —dijo— tenemos entre 20 y 30 proyectos de gran interés en los que podemos colaborar.

Otro sector de interés, añadió, es el turismo, Guangdong —argumentó— es la provincia con mayor volumen de chinos que viajan al extranjero, y si se suman Macao y Hong-Kong, son más de 74 millones de personas las que salen a hacer turismo en esta región cada año.

Esto es algo —expuso— que las empresas de turismo deben aprovechar y venir a mostrar las bellezas de Cuba, a la vez que nosotros debemos promover que los cubanos vengan a hacer turismo aquí.