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jueves, 19 de junio de 2025

VALOR E IMPORTANCIA DEL LIDERAZGO EMPRESARIAL

Por Carlos Diaz Llorca

INTRODUCCION

Ser líder de una organización implica tener capacidades para poder influir en las conductas de las personas y que trabajen con entusiasmo en el alcance de los objetivos previamente definidos. Ser líder es lo mismo que dirigir a las personas y colectivos para lograr los mejores resultados con entusiasmo y dedicación. Lograr que las personas se muevan desde sus fuerzas internas, no como piezas de ajedrez, que dichos movimientos los hagan con amor y sentido del trabajo que realizan, que piensen y tengan en cuenta que su trabajo tiene un sentido y que tienen algo por qué trabajar.

Estos factores dan cierta complejidad a la dirección por lo que ello deriva la imperiosa necesidad de que el líder al desarrollar sus funciones directivas tiene que buscar operar con ciencia y con arte. Como un director de orquesta, tiene que combinar la ciencia de la música con el arte de la interpretación. Es decir, tiene que trabajar con la ciencia de la dirección y el arte de su ejecución en la conducción de colectivos de trabajo.

Luego, dirigir combina ciencia y arte,  por lo que tiene que conjugar el conocimiento estructurado mediante la observación, la experimentación y el razonamiento para entender los fenómenos sociales  y utilizar diferentes herramientas para comunicar ideas, emociones, percepciones y visiones del mundo empresarial. Pero, además, hacerlo con armonía, sonido, ritmo, melodía y alineación.

Estos elementos nos dan la idea que un líder para ser competente tiene que ser consciente de la necesidad de operar con conocimientos y aplicar esos conocimientos con determinado arte. Para ser consciente de ello requiere de dos aspectos clave, saber el valor y la importancia que requiere una buena dirección para alcanzar los objetivos con éxito y con ello aumentar el valor de su organización.

Bajo esta óptica es objetivo de este trabajo el de mostrar el valor y la importancia del liderazgo en el mundo organizacional, para con ello lograr bienestar tanto organizacional como en el personal con el que trabaja.

DESARROLLO

La ciencia y el arte en el liderazgo

Como se sabe, la ciencia parte de un sistema de conocimiento que se estructura y regulariza a partir de la observación, la experimentación y el razonamiento lógico, para entender, explicar y predecir los fenómenos naturales, sociales o artificiales.

Es un rasgo característico de la ciencia que se basa en la observación del mundo que evidencia con la verificación. Por ello utiliza un método científico de observación, elaboración de hipótesis, experimentación y análisis para sacar determinadas conclusiones.

A partir de aquí se organiza el conocimiento en teorías y leyes que buscan minimizar los sesgos y opiniones personales que pueden ser puestas a pruebas o refutadas.

La dirección como ciencia se regulariza a partir de su objeto de estudio, el método científico, sus principios y teorías, su sistema de conocimientos, su interdisciplinaridad  y su aplicabilidad práctica. Un mapa conceptual de la Dirección como Ciencia puede verse en la gráfica siguiente.



En conclusión, se puede decir que la ciencia es una herramienta poderosa para entender el mundo y mejorar nuestras vidas, siempre con una actitud crítica, abierta y basada en evidencias.

En un trabajo de investigación realizado en el año 2017 se puso en evidencia que el pensamiento científico requiere conocer cuáles son las regularidades que ayudan a la formación de competencias en el orden científico.

En ese trabajo se destacó que contrariamente a lo que se piensa, para hacer ciencia o escribir sobre ella no necesariamente se tiene que haber estudiado en una universidad. Trabajar sobre la ciencia o con la ciencia es, en principio, un estado de ánimo, una disposición a observar y buscar regularidades en determinados fenómenos. Es formarse ideas o lo que es lo mismo, pensar.

En una oportunidad hubo un hecho en una granja ganadera donde se les injertaban a las vacas semen de animales de alto rendimiento y sin embargo las mismas presentaban abortos de manera continua. Se desconocía cuáles eran las razones y trajeron a dicha granja cualquier cantidad de científicos para investigar las razones y no la encontraban.

Un día llegó un ingenuo, que había visitado muchas granjas ganaderas y se dio cuenta que la diferencia de esa granja con otras que él conocía radicaba que estaba rodeada de una cortina rompe vientos con pinos sembrados. Resultaba que las vacas comían de la piña fruto de los pinos y eso era lo que las hacía abortar.

La teoría del ingenuo es una forma de hacer ciencia sin ser un científico, su único fundamento fue la observación y ver las regularidades de los fenómenos. Se formuló ideas y activó el pensamiento. Hizo ciencia, sin ser científico.

Le hicieron un sinnúmero de regalos y reconocimientos por haber descubierto las razones de los abortos en las vacas, a pesar de no ser científico de la rama.

La ciencia deviene en un acto de creación de la mente y es propia del uso del intelecto, que obedeciendo a la voz interior del pensamiento trae a la realidad procesos racionales. En tal sentido, hacer ciencia es enfocar el pensamiento hacia determinados fenómenos y abrirlos buscando la esencia del mismo para poner de manifiesto un nuevo conocimiento a partir de sus regularidades.

Más adelante en la investigación se expresó que hacer ciencia es una “facultad de personas”, por tanto es una actividad humana, que requiere “observaciones y experimentos”, que “mediante ideas” se generan “preguntas y razonamientos” y con ellas se construye un “nuevo conocimiento”.

La ciencia tiene como principal fuente el tener ideas y enfocar la mente hacia esas ideas. Es decir, la ciencia requiere del pensamiento científico, que se diferencia de los pensamientos cotidianos. Así, el pensamiento científico es la capacidad que tienen las personas de formular ideas y representaciones mentales de forma racional y objetiva.

Muy unido a la ciencia en la dirección está el arte, que es por igual una actividad humana donde actúan personas visionarias que utilizan diversos medios para comunicar ideas, emociones, percepciones o visiones del mundo.

En el arte existen también personascon capacidades para lograr transformar las propiedades de un fenómeno en una nueva cualidad resultante, que no es la simple suma de las partes. Estas transformaciones pueden derivar como resultado de nuevas ideas y conceptos en nuevos estados de ánimo.

El arte se caracteriza por reflejar sentimientos, pensamientos y visiones. Su interpretación depende tanto del emisor como del receptor e involucra imaginación, innovación y originalidad. Busca producir una experiencia sensorial asociada al impacto de cómo se reciba y moldea las creencias que se tengan.

El arte comunica ideas y emociones de la realidad  o las representa de manera simbólica, por lo que llama a la reflexión y al cambio. Con el arte se busca un determinado disfrute y una preservación de la identidad.

Se puede resumir que el arte es una manifestación profunda de la humanidad, que va más allá de lo útil o racional, conectando con lo simbólico, lo emocional y lo trascendental.

Aunque la ciencia y el arte, parecen disciplinas diferentes, se combinan de manera profunda y enriquecedora. Ambas buscan entender, representar y transformar el mundo, pero lo hacen desde enfoques distintos: la ciencia con base en la razón y la evidencia, y el arte desde la emoción, la intuición y la estética. Cuando se unen, generan formas potentes de comunicación, innovación y exploración.

Si se habla de la ciencia de la dirección como actividad humana, donde “las personas actúan” y el arte es por igual una actividad humana “dónde actúan personas visionarias”, hay un elemento común que es el proceso de “actuación de las personas” y por esa ruta se llega a los valores.

Así, los valores como forma de actuación están en los procesos cotidianos y de igual manera lo están la ciencia y el arte. Pero, la ciencia y el arte no son formas de actuaciones cualesquiera o clásicas, sino son formas de actuación con una intencionalidad, transformar la realidad sobre la base de las regularidades que sistematizan el conocimiento de las realidades sobre el fenómeno sometido a observación.

Cabe entonces preguntar ¿cuáles son los valores particulares que determinan una forma de actuación científica? Dicho de otra manera ¿cuáles son las formas de actuación dirigidas a lograr el pensamiento científico?

La investigación realizada estuvo dirigida por una muestra intencional de 50 profesores de 5 países, con una edad promedio de 55 años, lo que refleja experiencia, y donde 26 eran hombres y 24 mujeres, lo que da muestra de diversidad de criterios. El problema planteado por la investigación era: ¿cuáles son los valores que se corresponden con un pensamiento científico?

La investigación emprendida por un período de 4 meses permitió identificar los 10 principales valores que caracterizan el pensamiento científico y que son válidos para identificar el valor e importancia de este pensamiento en el  liderazgo y la conducción de personas. Estos valores son:

  1. Compromiso social.
  2. Apertura mental
  3. Creatividad
  4. Perseverancia
  5. Calidad
  6. Cooperación
  7. Disciplina
  8. Respeto
  9. Autocrítica
  10. Humildad

Es evidente que cualquier líder que tiene que combinar la ciencia y el arte de la dirección debe, ante todo, tener compromiso social, con la organización y con la sociedad. Para ello requiere apertura mental, no puede estar circunscrito a un guion donde repite los mismos gestos y las mismas palabras.

Además, tiene que ser creativo, perseverante y trabajar por la calidad en cualquier acto que practique y en el colectivo tiene que desarrollar la cooperación, la disciplina y el respeto. Finalmente, tiene que ser consciente que es necesario trabajar con la crítica y la autocrítica, así como ser humilde en su actividad cotidiana.

Obviamente, la combinación de ciencia y arte rompe barreras entre pensamiento racional y emocional. Juntas, crean nuevas formas de ver el mundo, generar conocimiento, y conectar con los demás. Ambas son expresiones complementarias de la curiosidad y creatividad humana.

Valor e importancia del liderazgo

Si se parte de que el liderazgo es la capacidad de una persona para influir, motivar, guiar y coordinar a un grupo de individuos hacia la consecución de objetivos comunes, debe tenerse en cuenta que no se trata solo de tener autoridad o poder formal, sino de inspirar confianza, generar compromiso y facilitar el desarrollo de otros.

Desde esta óptica resulta clave la posibilidad que deben tener los líderes de persuadir e inspirar a otros, más allá de las órdenes. Es condición sine qua non por igual el tener una idea clara del rumbo a seguir y tener competencias para comunicarlas.

No menos importantes es que los líderes sepan estimular entusiasmo y compromiso a los equipos de trabajo, así como comprender y considerar las emociones y  necesidades que tienen, es decir, ser empático.

Finalmente, tener claro que tener poder no es sólo considerar la autoridad de mandar y hacerse obedecer, sino que tiene que tomar decisiones considerando las causas principales de las situaciones, evaluando opciones y actuando con responsabilidad.

En resumen, el liderazgo no se basa únicamente en el cargo, sino en la capacidad de movilizar a otros con propósito y coherencia.

Teniendo estos criterios el valor del liderazgo radica en su capacidad para generar cambios positivos, coordinar esfuerzos y potenciar el talento dentro de un grupo, organización o sociedad.

Así un buen líder da claridad sobre hacia dónde se va y por qué, por lo que motiva y alinea al grupo detrás de una meta común. Fortalece el trabajo en equipo y crea cohesión, promueve la colaboración y ayuda a resolver conflictos, lo que mejora el clima organizacional o grupal.

Los líderes efectivos inspiran y elevan a los demás, ayudándolos a crecer, asumir retos y descubrir su potencial. Un líder sabe cuándo actuar, cómo manejar la incertidumbre y cómo involucrar a otros en decisiones clave.

El liderazgo es crucial para impulsar transformaciones, adaptarse a contextos nuevos y fomentar ideas frescas. 

Luego el valor del liderazgo está en su capacidad para transformar la intención en acción, la división en unidad, y el potencial en resultados.

La importancia del liderazgo radica en que es un elemento clave para el éxito de cualquier grupo, organización o sociedad. Sin liderazgo, es difícil coordinar esfuerzos, mantener la motivación y alcanzar metas significativas.

Un líder establece una visión clara y guía al grupo hacia metas concretas. Sin liderazgo, las acciones pueden volverse desorganizadas o sin sentido. El liderazgo no solo dirige, sino que también estimula la confianza y el entusiasmo, especialmente en momentos difíciles.

Los líderes ayudan a evaluar opciones, asumir riesgos y resolver problemas de manera estratégica. Un líder asegura que cada miembro sepa su rol, se comunique con los demás y trabaje de forma eficiente. Un buen liderazgo ayuda a otros a crecer profesional y personalmente, generando más líderes y equipos más fuertes.

En un mundo cambiante, los líderes son esenciales para guiar procesos de transformación y enfrentar nuevos desafíos. El liderazgo es fundamental porque convierte una idea en acción, un grupo en equipo, y una meta en realidad.

El enfoque en sistema del liderazgo

Una pregunta a formularse es: ¿el liderazgo es necesario para el desarrollo de las organizaciones? Es evidente de que es necesario porque sin líderes, los grupos y organizaciones carecen de planificación, organización, mando y control. Es decir, carecerían de dirección y coordinación, así como faltaría motivación, lo que puede llevar al estancamiento, al caos o a la falta de lograr resultados eficientes y eficaces.

El líder es el que define una meta común y guía a las personas para alcanzarla, evitando que cada quien actúe por separado o sin propósito. Es el que marca el rumbo a seguir. Los líderes aseguran que cada persona sepa qué hacer, cuándo hacerlo y cómo contribuir al objetivo general.

Un líder es el que mantiene la motivación y en momentos de duda, cansancio o conflicto, es el que anima, apoya y mantiene el ánimo y el compromiso del equipo. Por igual, cuando hay muchas situaciones o problemas, es el que toma decisiones firmes y oportunas.

Por otro lado, un buen líder es el que impulsa la capacitación, la innovación y la mejora continua, tanto en las personas como en la organización y maneja el cambio en momentos  de crisis o transformación, el liderazgo es necesario y fundamental para adaptar y guiar a otros con confianza y claridad.

O sea, que el liderazgo es necesario porque convierte la intención en acción, une a las personas y guía el camino hacia el éxito.

Despejada esta interrogante, siempre es necesario hacer otra a continuación. ¿Para qué se requiere el liderazgo, qué beneficios aporta?

Ante todo, un líder sirve para guiar la acción, así como motivar y organizar a un grupo de personas hacia un objetivo común. Sin liderazgo, muchas veces los esfuerzos se dispersan, se pierde la motivación y no se logran los resultados esperados.

Un líder sirve para establecer una visión clara un camino a seguir. Además, motiva y moviliza a las personas para que den lo mejor de sí. Pero, un líder también resuelve conflictos y mantiene la armonía del grupo. Busca tomar decisiones efectivas incluso en situaciones difíciles y asegura la adaptación al cambio y las transformaciones de los procesos.

Luego sus beneficios se reflejan en los resultados alcanzados, para lo cual alinea los equipos con los objetivos y aumenta la productividad y eficacia. Por otro lado, fomenta el trabajo en equipo, creando un ambiente de colaboración, respeto y compromiso.

El beneficio del liderazgo también se pone de manifiesto en el desarrollo del talento humano, porque inspiran y ayudan a otros a crecer personal y profesionalmente. Esto hace que aumenten la motivación al darle sentido positivo al trabajo y que las personas sientan que tienen algo por qué trabajar y que su trabajo tiene sentido en el conjunto de las operaciones de la organización. El lograr sientan el valor de su trabajo es un beneficio directo del trabajo del líder

Finalmente, un buen líder impulsa el pensamiento creativo y apoya las nuevas ideas, que es lo mismo, promueve la motivación. Además, el buen líder analiza las situaciones con visión y actúa con firmeza, siendo siempre un representante del grupo que dirige.

Es decir, que los beneficios de un buen liderazgo muestran que es una herramienta esencial para lograr metas, fortalecer equipos y generar impacto positivo en cualquier contexto.

La última interrogante a despejar es ¿cómo desarrollar un buen liderazgo? Esta tal vez sea la pregunta más difícil. Aquí es donde los líderes se juegan el camino al éxito. Aquí es donde muestran realmente quiénes son y sus principales cualidades como líderes.

Desarrollar el liderazgo no es algo exclusivo de personas con un «don natural»; es una habilidad que se puede aprender, practicar y mejorar con el tiempo. Requiere autoconocimiento, experiencia y disposición para crecer. 

Lo primero que un líder tiene que hacer es conocerse a sí mismo, no ser ni hipócrita ni oportunista consigo mismo. Tiene que ser abierto mentalmente y tener conciencia de su compromiso social. Siempre es válida la analogía de que un médico puede equivocarse en su trabajo y trauma a un paciente, un líder de cualquier nivel no puede equivocarse porque trauma a un conjunto de personas, que puede ir de dos a infinito.

Un ejemplo de esto lo percibimos  en la situación mundial actual. Hace poco nos preguntábamos si las computadoras asimilarían el cambio de milenio y un cuarto de siglo después estamos al borde de un holocausto o la Armagedón  o de una apocalipsis con una posible tercera guerra mundial.

¿Cuál son las causales de esto? A simple vista se ven líderes que no aceptan determinadas situaciones y otros que buscan la agresión. Otros nos muestran hasta donde se puede ir por incapacidades o incompetencias de personas que ejercen posiciones de liderazgos y muestran los matices de quienes son. Hoy muchos de a pie destacan la incompetencia de los líderes que tienen, piensan no ven más allá de sus narices.

Estas son razones de peso para tener conciencia de conocerse a sí mismo antes de asumir cualquier función de liderazgo. Hay que conocer que fortalezas se tienen y cuáles son las debilidades. Además cuál es su sistema de valores y su forma o estilo de actuación personal. Hay que tener claro cuál es el grado de autoconciencia emocional que se tiene para tener claridad de como las emociones pueden influir en la forma de liderar.

Para llegar a ser un buen dirigente un aspecto vital es desarrollar la escucha activa, es decir, oír activamente, poniendo atención a los mensajes de las personas con las que el líder se comunica. Tiene que demostrar interés y desarrollar la empatía para comprender lo que le comunican. Saber interpretar el lenguaje no verbal y las emociones en el contexto de la conversación.

Un buen líder, por igual, siempre toma la iniciativa, da el primer paso en la búsqueda de soluciones y las asume con toda responsabilidad, no puede estar esperando le digan de arriba lo que tiene que hacer, tiene que actuar en función del propósito definido.

Vital es trabajar en equipo, un líder dirige personas y estas personas forman grupos ya sean formales o informales. El líder tiene que saber balancear tanto lo formal como lo informal y buscar empoderar al equipo, no imponerse a él. Por eso debe fomentar la colaboración y la confianza, así como el respeto y la participación.

El líder se desarrolla básicamente teniendo criterios y tomando las decisiones necesarias. Tiene que ser consciente que no siempre toda acción requiere una reacción, tiene que buscar las causales de las diferentes situaciones a enfrentar y evaluar las opciones posibles para una buena decisión. Pero, tiene que ser consciente también que en cada decisión hay un riesgo que hay que asumir y aprender de sus errores.

En esa toma de decisiones debe ser coherente con sus valores y mostrar que cuenta con la capacidad y humildad necesaria si es necesario ajustar el rumbo para orientar al grupo al mejor camino para el cumplimiento de los objetivos.

El desarrollo de un buen liderazgo está en relación directa con el desarrollo de los componentes de la inteligencia emocional. Es decir, con la capacidad de aprender a conocerse a sí mismo y autorregularse a sí mismo gestionando sus emociones; comprendiendo la necesidad de automotivarse para tomar iniciativas y poder orientarse al logro de los objetivos.

Un componente fundamental es de tener empatía o lo que es lo mismo, percibir lo que sienten los demás para cultivar la afinidad con diferentes tipos de personas y finalmente, desarrollar habilidades sociales para persuadir y dirigir, negociar y resolver disputas para garantizar la cooperación y el trabajo en equipo.

Para desarrollar un buen liderazgo es básico también el buscar formas de formación y aprender de las experiencias y los errores. Un buen líder tiene que aprender a aprender y buscar diferentes formas de aumentar sus competencias. 

Tiene que leer y buscar vías de autodesarrollo, participar en debates, formarse criterios no sólo de la actividad en la que se desempeña, sino evaluar qué puede aprender de otras actividades. Si es necesario participa en cursos, maestría o doctorados. Debe ser coparticipe de proyectos y actividades donde ponga en prácticas sus experiencias como líder. 

Finalmente, tiene que ser consciente de recibir permanente retroalimentación de sus actividades, ya sea de su equipo directivo o de trabajadores de base. Tiene que saber qué se piensa de él y cómo evalúan su actuación. Nadie es perfecto y siempre esta es una información que sirve para el desarrollo de su mejora continua. 

Se puede concluir que el buen liderazgo se desarrolla con práctica, reflexión y compromiso. No se trata de mandar, sino de influir con propósito y ejemplo.

Otros criterios sobre el liderazgo

El liderazgo, aunque es esencial y muy beneficioso, también presenta inconvenientes o desafíos, especialmente si no se ejerce de forma equilibrada, ética o consciente.

Uno de los inconvenientes es la sobrecarga de responsabilidades. El líder es responsable de todo, junto con la autoridad delegada está la responsabilidad que tiene que asumir por lo que haga, sobre todo en aspectos que derivan cierto riesgo. Aunque no deja de ser un trabajo bello, no deja de generar estrés y un constante agotamiento.

Por otro lado, si no empodera al o a los grupos que dirige, estos pueden convertirse demasiado dependientes y por tanto no crecen y dificulta su autonomía. Lo que implica un riesgo al autoritarismo, lo impositivo y ser controlador. Situaciones estas que generarían un clima inadecuado, de desmotivación, pasividad y conflictos.

No todas las decisiones que toman los líderes son bien recibidas. Es obvio que esto puede generar críticas, desacuerdos y oposición. Los líderes deben ser consciente de ello y por tanto deben obrar con madurez emocional y crear un clima favorable al diálogo, así como buscar equilibrar las relaciones.

Liderar implica mantener un equilibrio entre cercanía y autoridad, lo cual puede ser complejo. Si se es muy distante, se pierde conexión; si se es muy cercano, puede perderse el respeto.

Es obvio que el liderazgo no es blanco ni negro, sino que como todo en la vida real presenta matices. Lo que distingue a los líderes de otros trabajadores es la capacidad para mandar y hacerse obedecer o lo que es lo mismo, decidir. Sin embargo, a veces las situaciones tienen ciertas implicaciones y al evaluar opciones hay que tomar decisiones impopulares. Obviamente, esto hace que se generen tensiones internas que hay que saber manejar.

Debe ser consciente que cualquier error se nota más que los aciertos porque suelen tener un gran impacto. Es humano equivocarse pero hay que buscar formas de reducir los riesgos. Todo director de orquesta ensaya más de un vez para tomar las correcciones a tiempo, un buen líder de cualquier esfera tiene que cuidar la partitura que dirige para que no haya trompetazos fuera de lugar.

Todos estos aspectos hacen que el líder esté en constante observación, por lo que debe cuidar su conducta, sus palabras y buscar siempre la coherencia y la consistencia de su liderazgo. Tiene que tener en cuenta que los errores se notan más y tienen mayor impacto, y estos son de su responsabilidad.

El liderazgo es una herramienta poderosa, pero conlleva desafíos que requieren madurez, humildad y autogestión. No se trata solo de dirigir, sino de hacerlo con responsabilidad y conciencia.

En la otra cara de los inconvenientes están las implicaciones que se derivan de un liderazgo efectivo. Estas se refieren a los efectos, compromisos y consecuencias que conlleva asumir un rol de liderazgo, tanto para el líder como para su entorno (equipo, organización o comunidad). 

Por un lado está la responsabilidad ampliada, que se refiere a que el líder no sólo responde por sus actos, sino por igual al rendimiento, el bienestar y la conducción del grupo de trabajo. Esto implica tomar decisiones que afectan a otros, y hacerlo con ética y claridad.

En otro orden de cosas está que su influencia tiene que ser constante porque toda palabra del líder influye en los demás. Aspecto que implica actuar con coherencia, ejemplo y credibilidad, ya que es observado de forma continua.

Liderar requiere saber tratar con diferentes personalidades, emociones y talentos. Implica tener habilidades de comunicación, empatía, resolución de conflictos y motivación.

Otra implicación está asociada a su compromiso con la mejora continua. Esto exige aprender, adaptarse y evolucionar constantemente. Debe estar dispuesto a recibir críticas, capacitarse y salir de su zona de confort.

Obviamente, el estilo de liderazgo influye en el ambiente de trabajo o convivencia, por  lo que impacta en la cultura del grupo, aspecto que puede fomentar la confianza, la creatividad y el compromiso. Pero, una inadecuada influencia ejercerá en el sentido contrario. La cultura alimenta la confianza pero, esta es como un banco, mientras ingresas aumentas el crédito pero, un fallo puede dejarte sin saldo.

Otro aspecto de gran implicación en el desarrollo del liderazgo está asociado a la carga emocional y mental del líder. Un líder, en situación de crisis debe mantener la calma y apoyar emocionalmente a su grupo y por otro lado debe saber gestionar la incertidumbre. Evidentemente, esto implica actuar con todos los elementos de la inteligencia emocional y particularmente con el autocuidado.

Finalmente, hay que considerar que las decisiones de un líder, tienen una alta implicación ética y social. El líder requiere de actuar con equilibrio ético e integridad. Además, de estar permeado de actuar con justicia y conciencia del impacto de su poder. 

Asumir el liderazgo implica algo más que dirigir: es comprometerse con el bienestar, el crecimiento y los resultados de un grupo, sabiendo que sus acciones tienen peso e impacto.

jueves, 4 de julio de 2024

100 frases para la gestión empresarial efectiva

 

  1. El liderazgo efectivo impulsa el éxito organizacional.
  2. Una visión clara marca la dirección de la empresa.
  3. La comunicación es clave para la alineación del equipo.
  4. Delegar tareas empodera a tu equipo.
  5. Establecer objetivos SMART para resultados medibles. (1)
  6. La mejora continua fomenta la innovación.
  7. Fomentar una cultura de responsabilidad.
  8. La satisfacción del cliente debe ser una prioridad.
  9. Abraza el cambio para mantener la competitividad.
  10. Gestiona los riesgos para minimizar las interrupciones.
  11. Construir relaciones sólidas con las partes interesadas.
  12. La colaboración mejora la resolución de problemas.
  13. Invierte en el desarrollo de los empleados.
  14. La gestión del tiempo aumenta la productividad.
  15. Toma decisiones basadas en datos.
  16. Prioriza tareas para enfocarte en actividades de alto impacto.
  17. Fomenta un ambiente de trabajo positivo.
  18. Reconoce y recompensa las contribuciones de los empleados.
  19. La adaptabilidad es crucial en un mercado dinámico.
  20. Aprovecha la tecnología para optimizar los procesos.
  21. La transparencia construye confianza en el equipo.
  22. Fomenta el pensamiento creativo.
  23. Monitorea las tendencias de la industria para adelantarte.
  24. Equilibra los objetivos a corto plazo con la visión a largo plazo.
  25. La resolución efectiva de conflictos mantiene la armonía.
  26. Lidera con el ejemplo para inspirar a tu equipo.
  27. Establece expectativas claras de rendimiento.
  28. La retroalimentación regular apoya el crecimiento continuo.
  29. Optimiza los recursos para una máxima eficiencia.
  30. Construye una estructura organizacional resiliente.
  31. Entiende y aborda las necesidades del cliente.
  32. Las prácticas éticas mejoran la reputación.
  33. La gestión financiera asegura la sostenibilidad.
  34. La planificación estratégica alinea esfuerzos con objetivos.
  35. Cultiva una cultura de aprendizaje.
  36. Fomenta la diversidad y la inclusión.
  37. Mantén un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal.
  38. Optimiza las operaciones para reducir costos.
  39. Mejora la lealtad del cliente a través de un servicio excepcional.
  40. Mide el rendimiento para identificar áreas de mejora.
  41. Desarrolla una estrategia de marketing sólida.
  42. Prioriza el bienestar de los empleados.
  43. Fomenta una mentalidad emprendedora.
  44. Mantente flexible para navegar por las fluctuaciones del mercado.
  45. El networking efectivo abre nuevas oportunidades.
  46. Enfócate en la calidad para diferenciar tu marca.
  47. Impulsa la innovación a través de equipos multifuncionales.
  48. Monitorea a los competidores para informar la estrategia.
  49. Gestiona el cambio de manera efectiva para minimizar la resistencia.
  50. Empodera a los empleados para que tomen la iniciativa.
  51. Desarrolla una cultura organizacional fuerte.
  52. Mejora la toma de decisiones con perspectivas diversas.
  53. Implementa prácticas sostenibles.
  54. Fomenta canales de comunicación abiertos.
  55. Alinea los valores de la empresa con las acciones.
  56. Utiliza el análisis SWOT para la planificación estratégica.
  57. Fomenta un enfoque proactivo para la resolución de problemas.
  58. Aprovecha las fortalezas para capitalizar las oportunidades.
  59. Aborda las debilidades para mitigar las amenazas.
  60. Establece puntos de referencia de rendimiento.
  61. Fomenta la colaboración y la sinergia del equipo.
  62. Desarrolla planes de contingencia para eventos imprevistos.
  63. Construye una identidad de marca fuerte.
  64. Promueve la innovación mediante un ambiente de apoyo.
  65. Utiliza los KPIs para seguir el progreso.
  66. Fomenta un enfoque centrado en el cliente.
  67. Alinea los objetivos individuales con los de la empresa.
  68. Invierte en tecnología de vanguardia.
  69. Construye un modelo de negocio escalable.
  70. Desarrolla habilidades de comunicación efectivas.
  71. Comprométete con el aprendizaje continuo.
  72. Fomenta un sentido de pertenencia entre los empleados.
  73. Impulsa el cambio a través de iniciativas estratégicas.
  74. Promueve el liderazgo ético.
  75. Enfócate en las competencias clave.
  76. Fomenta la retroalimentación de los empleados para la mejora.
  77. Desarrolla un ciclo de retroalimentación con los clientes.
  78. Implementa procesos de trabajo eficientes.
  79. Alinea los esfuerzos de marketing con las necesidades del cliente.
  80. Mantente informado sobre los cambios regulatorios.
  81. Impulsa el rendimiento a través de estrategias motivacionales.
  82. Fomenta asociaciones estratégicas.
  83. Prioriza la innovación para el crecimiento a largo plazo.
  84. Desarrolla una estrategia robusta de gestión del talento.
  85. Mantén la disciplina financiera.
  86. Promueve iniciativas de sostenibilidad.
  87. Impulsa la excelencia operativa.
  88. Aprovecha la analítica para obtener información estratégica.
  89. Fomenta una mentalidad de crecimiento.
  90. Promueve la agilidad en las operaciones.
  91. Fortalece tu cadena de suministro.
  92. Enfócate en ofrecer valor.
  93. Implementa prácticas efectivas de gestión de riesgos.
  94. Cultiva una cultura centrada en el cliente.
  95. Alinea la estrategia con las demandas del mercado.
  96. Enfócate en la retención de empleados.
  97. Impulsa resultados a través de una gestión de proyectos efectiva.
  98. Promueve la responsabilidad en todos los niveles.
  99. Fomenta una cultura de transparencia.
  100. Celebra los éxitos para elevar la moral.
(1) SMART es una metodología para definir objetivos. Se trata de un acrónimo del inglés a través del cuál se explican las características básicas de los objetivos SMART. Éstos deben ser Específicos (Specific), measurable (Medibles), alcanzables (Achievable), realistas (Realistic) y de duración limitada (Time-bound)

martes, 11 de julio de 2023

DIEZ VARIABLES DAN UNA VISIÓN DEL LIDERAZGO. LAS PRIMERAS CINCO



INTRODUCCIÓN

El tema del liderazgo es un tema fascinante. Mucho se ha escrito sobre este tema y aún se sigue escribiendo y dando interpretaciones sobre las características de los líderes, qué hacen, cómo son y otra infinidad de singularidades.

Según la variedad de líderes será la variedad de temas a abordar y a hacer interpretaciones de cómo llegan a ser líderes. Muchas de estas interpretaciones llegan a poner a los líderes casi como súper hombres, alguien con súper poderes y condiciones tan excepcionales que lo hacen prácticamente extra terrestres.

No niego las virtudes y características personales de lo que lo hacen líderes, reconozco su sacrificio pero, tampoco considero que sean personas con dotes que vayan más allá de las situaciones que tienen que enfrentar a diario.

De lo anterior, se deduce como situación problémica que: en el campo de la dirección existen diferentes formas de interpretar el liderazgo lo que no permite garantizar de manera precisa la unidad de criterios sobre esta categoría y por momentos se da la idea de que los líderes son personas con poderes excepcionales.

Basados en estas ideas, la investigación se planteó como problema la interrogante siguiente: ¿cuáles son aquellas variables que pueden dar una visión más humana sobre el liderazgo?

Con este ensayo me planteo como objetivo describir algunas variables sobre la base de mi experiencia y observación que dan una visión de los líderes que desmitifica en alguna medida su actuación y los hace tan seres humanos como cualquier otro.

Las variables a despejar son:

V1. Orígenes y oportunidades

V2. Imperfecciones

V3. Intuición y riesgo

V4. Magnificación

V5. Poder

V6. Traición

V7. Incapacidad

V8. Formación

V9. Resiliencia

V10. Diálogo

La investigación es cualitativa y descriptiva, se fundamenta en la experiencia del trabajo del autor durante más de 30 años y en el estudio de una amplia bibliografía al respecto, así como el intercambio con diversos autores del tema, tanto de carácter nacional como internacional.

Su novedad se basa en la identificación de un conjunto de variables para la identificación de pasos que garanticen otra visión de las imágenes que se suelen proyectar de los líderes y que alguna forma magnífica su vida profesional en el desarrollo de un pensamiento directivo exitoso.

A partir de los criterios anteriores, el autor pretende exponer a manera de ensayo sus criterios sobre la importancia del papel del liderazgo y marca la dialéctica entre un liderazgo exitoso y un liderazgo más humano.

DESARROLLO

Yo he conocido unos cuantos líderes buenos, buenísimos: Remberto, Manuel, Reynaldo, etc. Pero, también tengo identificados algunos malos, malísimos: Alejandro, Carlos, Luis, San Miguel, etc. Tanto unos como otros tienen sus singularidades y son, ante todo, personas, seres humanos con pro y contras.

Dado el objetivo de este ensayo vamos analizar algunas variables desde mi óptica personal, basadas en experiencias y observaciones, que van a estar presentes en la figura de los líderes. Ellas son:

V1. Orígenes y oportunidades

Los líderes son personas iguales que cualquier otra, que nacieron en un hogar más cómodo unas veces, otras veces más incómodos. Tuvieron una infancia como todo niño, que jugaban con la gente del barrio unas veces chinelas, otras veces quimbumbia, pelota, básquet o baloncesto. Lo que juega todo muchacho en el ambiente en que se desenvuelve.

Tuvieron su adolescencia como cualquier otro, donde fueron a fiestas, pasearon, tuvieron novias o novios y otros tomaron el camino de compartir el mismo sexo, así fueron diferenciándose de su etapa infantil y adolescentes para hacerse hombres y mujeres, adultos.

En este camino hay una variable que entra en juego y que son las oportunidades. Las oportunidades se conjugan con la suerte y yo considero que la suerte es la conjunción de las oportunidades con la inteligencia que tenga la persona. Luego hay personas a las que les llegan las oportunidades y con su inteligencia llegan a convertirse en líderes en situaciones muy particulares.

Sin embargo, en la vida hay muchas oportunidades y muchas personas no las ven, otras la ven y las dejan ir, tienen miedo, mientras que hay otras que de primer momento se montan en el tren y las aprovechan con más o menos buenos resultados.

Bill Gates es uno de los que supo montarse en el tren de las oportunidades, empezó en un garaje, pidiendo un préstamo de 5 000.00 dólares y dejó la carrera universitaria en tercer año, así, con suerte, aprovechó su oportunidad y llegó a ser un hombre de éxito, muy referenciado. Una ruta similar la emprendió Steve Job y ambos se convirtieron en líderes reconocidos.

Para ambos no existió el miedo a pesar de que no tenían nada, ambos supieron aprovechar el momento y supieron qué hacer después. Cada uno emprendió una tarea y no la dejaron hasta haberlo logrado y la hicieron bien.

Hay otros que llegan a identificar oportunidades sin embargo les tienen miedo y no se montan en ellas. Dejan que el tren les pase por al lado sin saber lo que están perdiendo, tal vez, la oportunidad de su vida. Miedo es una palabra sin sentido e inútil que si se instala se asume que no se es capaz de manejar las oportunidades y no permite demostrar lo que uno puede hacer.

Conozco personas a los que se les han llegado las oportunidades y con igualdad de capacidades no han querido asumir la posición de líderes. ¿Por qué razones? Pueden ser muchas, no pretendo hacer tal listado, que cada cual asuma sus conclusiones.

A manera de ejemplo, citaré un caso de los muchos que he conocido, a un amigo latinoamericano le ofrecieron el cargo de Ministro en su país y no lo aceptó por razones políticas. Lo seleccionaron por sus capacidades, era el mejor en su campo pero, sus propias capacidades lo llevaron a no aceptar el cargo por no compartir la línea política del partido dominante en el gobierno en ese momento, dejo pasar, por tanto, su oportunidad. Hoy no lidera ninguna actividad, se ha dedicado a escribir libros con sus conocimientos y experiencias.

Otro caso, bastante típico, lo encontramos en las empresas familiares donde el creador de la empresa trabaja abnegadamente y sin embargo su descendencia no le interesa liderar la empresa como continuador de las ideas de sus padres. Tienen el liderazgo desde la cuna, se crían y desarrollan con la visión de un padre emprendedor pero, en el momento del cambio generacional tienen otros intereses y pierden esa oportunidad.

Con estos criterios quiero expresar la idea de no magnificar aquellas personas que asumen posiciones de liderazgo. Los líderes son personas como cualquier otra, que ríen y lloran, cantan y bailan, beben y se emborrachan, tiene novias o novios, amigos y amigas, esposas, hijos y amantes, como cualquier persona. Lo que sí son personas que se les presentan las oportunidades y tienen la inteligencia necesaria para aprovecharlas y demostrar sus cualidades.

V2. Imperfecciones

Tienen virtudes, muchas, pero también tienen bastantes imperfecciones o defectos. Recuerdo a un líder que en medio de una reunión tuvo una flatulencia y el grupo tuvo que asumir los olores de su insolencia. Tal vez puede no haberse sentido bien pero, el lugar no era el más adecuado, podía haber salido.

Conozco otros casos que sus errores lo han pagado sus dirigidos. El caso más típico es el de la imposición de un criterio o decisión para que otros hagan lo que el líder entiende, sin consultar a nadie. Este es el camino al fracaso seguro de aquellos que asumen funciones de liderazgo.

V3. Intuición y riesgo

Hay quienes consideran tienen a su favor la intuición sobre algo, consideran que perciben ese algo de manera clara pero, no tienen en cuenta si es lo más razonable. Lo que es lo mismo, no consideran la intervención de la razón, sino que su foco de atención está dirigido a lo que intuye. La intuición es un proceso de conocimiento válido pero, tienen un mayor nivel de riesgo que lo razonable.

Al respecto, creo hay que considerar unas palabras de Thomas Edison, que dijo más o menos así. “El éxito es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración”.

Inspiración e intuición si no son hermanas son primas hermanas, ambas son estados emocionales subjetivos que no requieren razonamientos y favorecen la creatividad. Por ellas nos vemos motivados a actuar ya que no tienen necesidad de razonamiento y porque ambas tienen el presentimiento de que algo va a ocurrir.

Con estos criterios se hace evidente que tanto en la intuición, como en la inspiración no interviene la razón, ni la evaluación de si son razonables o no y con ello va en marcha acompañada el riesgo

El riesgo es una variable que presenta la posibilidad de que se produzca algún contratiempo con consecuencias negativas y alguien sufra daño por aquello que el líder intuyó. La experiencia me ha demostrado que hay muchas situaciones donde los líderes intuyen pero, no analizan de que sus criterios se conviertan en un desastre.

La intuición no se debe deslegitimar, ella es un elemento importante resultante de la experiencia pero, hay que conjugarla con la razón, hay que utilizar algunas técnicas que le permitan ser más asertivas.

Pueden verse técnicas como: considerar todos los factores; consecuencias y secuelas; propósitos metas y objetivos; prioridades básicas; alternativas, posibilidades y opciones, así como considerar sus lados positivos, negativos o interesantes.

Es decir, considero que las situaciones en que la intuición se hace presente requieren no pensar que se tiene la razón, sino de que es lo más razonables y para ello se pueden utilizar técnicas que disminuyan la ocurrencia de riesgos.

V4. Magnificación.

La experiencia me ha llevado a comprobar, observando la conducta de muchos líderes, que en el entorno en que se desempeñan muchas personas le crean una aureola que magnifica al propio líder y con ello se auto cumple lo que en psicología se conoce como la profecía de la realización personal o el llamado efecto Pigmalión.

Es decir, la profecía se auto cumple porque el líder se llega a pensar que es alguien excepcional y en virtud del poder que posee hace y deshace. Con este enfoque llegan a convertirse en miopes; viven de sus éxitos anteriores y no ven que los tiempos cambian y los contextos no son los mismos. No llegan a darse cuenta que no hay nada más constante que el cambio.

V5. Poder.

Con ello entra en juego otra variable más en el concepto del liderazgo, el poder. Esta es una variable de mucha fuerza y sin embargo es privativa de los líderes y es la que permite se alimente la aureola antes mencionada. Según el uso del poder la aureola será más fuerte y con ello también los posibles errores. No es posible tener tanto poder para hacer y deshacer, para llegar a definir si no estás conmigo estás contra mí.

El poder en determinadas circunstancias nubla la visión del líder y lo lleva a cometer actos indeseados. Actos como tomar decisiones de alto riesgo y enfrentamientos contra aquellos que considera son competencia o enemigos, de igual forma actos de querer convertirse un hegemón, no como país, sino como CEO que domina los valores y la cultura de los que dirige. Creo de estos casos muchos conocemos.

El término hegemón no está reconocido por la RAE pero, es utilizado en muchos países de habla hispana y hoy se acepta de manera informal. En este caso quiero utilizarlo para particularizar una situación que tuve que vivir en una organización donde realizaba una intervención consultiva y a través de él llegar a un nuevo término.

El líder principal, jefe de la junta de accionistas, realmente era todo un hegemón, dominaba no sólo a todos los que dirigía, sino por igual a la junta de accionista, aunque era igualitario con otro accionista, que por igual lo dominaba. En virtud del poder que tenía este hegemón un día se llevó los millones con que operaba la empresa y creó otra empresa en otro país. Traicionó la confianza depositada por todos y dejó la empresa al garete.

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domingo, 8 de enero de 2023

Qué debes saber sobre el liderazgo.




Por carlos díaz llorca, posted in liderazgo


INTRODUCCIÓN.

El 20 de noviembre de 2020 hice la presentación del libro “El liderazgo de los incapaces” en la sede de la Editorial Universitaria Félix Varela, sito en la calle A y 29, en la barriada del Vedado. En la presentación, el libro tuvo muy buena acogida y su título resultó bastante atractivo. Los asistentes pudieron percatarse que la obra no busca criticar a los líderes, sino es resultado de una investigación que matiza la actividad desde el otro de la acera. Como decimos, es un libro espejo, que no critica a nadie pero, cualquiera puede verse en uno de los matices presentados.

Los lectores que han accedido a la obra dicen que la misma les ha parecido fantástica, según me han manifestado. Dicen, que ven en el libro muchos personajes que han tenido cerca y que presenta situaciones muy reales. Otros me han pedido entregue algún ejemplar a determinadas personalidades y en la medida de mis posibilidades lo he hecho.

Siempre hay alguien que me ha dado aliento para que amplíe las páginas del libro y que presente nuevas situaciones. En este caso estimo que la idea no es ampliar el lado negativo de algunos líderes, sino hacer un reforzamiento positivo con otra visión de cuáles son las principales causas que originan esta incapacidad. Desde mi punto de vista no es lo que se ha hecho, sino lo que se deja de hacer. Sobre esto he venido escribiendo en los últimos tiempos, durante el año 2021.

No obstante, pienso que no hay muchas causales del liderazgo de los incapaces. Sigo trabajando sobre la base de matices y si partimos de que el liderazgo busca “influir en las personas” la principal causa de las incapacidades es la de no considerar los intangibles de las organizaciones.

En esta oportunidad no voy hablar de que exista liderazgo de los incapaces o un liderazgo de los capaces, sino que simplemente existe liderazgo. La incapacidad o la capacidad del liderazgo dependen, en principio, de las competencias que tenga el líder y de la forma personal que sea capaz de aplicarlas dependiendo de la situación y los grupos con los cuales trabaja.

Creo que en el mundo laboral una de las actividades más interesante que existe es la de ser líder de una organización. Ser líder es una actividad creativa de manera continua y donde se pone en evidencia las potencialidades que uno tiene en su propio ser: la habilidad para escuchar, dialogar, procesar y adecuarse a las circunstancias. Saca de sí sentimientos, valores y acciones que dan el camino a seguir.

Además, ser líder es interesante porque uno se siente comprometido con las situaciones, es capaz de influir a otras personas y se siente empoderado para que otros sigan el curso de lo que el líder piensa. Ejerciendo el liderazgo el líder muestra quién es realmente, cuáles son sus principales características como persona y en qué medida es capaz de conducir por el buen camino a una organización, cualquiera que esta sea.

Pero, ser líder no es algo tan simple y sencillo como se ha presentado en las palabras anteriores. En el ejercicio del liderazgo hay un grado de complejidad y esta depende de la situación y el nivel de decisiones que se tenga. No es lo mismo ser líder de un negocio individual, de una microempresa, de una pequeña empresa, ni de una mediana empresa. Tampoco es lo mismo dirigir una empresa familiar, que una corporación.

Por otro lado, hay organizaciones que tienen actividades de carácter local a nivel de municipio, provincia o nación y que el grado de complejidad cambiaría según el alcance del nivel del territorio que se atienda.

El enfocar la atención de una pandemia como Sars-CoV 2 o Covid-19 a nivel de municipio, donde está la población que se enferma, así como los hospitales y policlínicos, no es lo mismo que a nivel de provincia, comunidad o nación, según la división político-administrativa que tenga el país en particular. Es obvio que a nivel operativo del municipio las decisiones que se tomen son más de carácter táctico y en función de que suba el nivel se va combinando lo táctico con lo estratégico, hasta el punto que sólo llegan a ser decisiones estratégicas para un país determinado.

Dado esta situación, pensemos el grado de responsabilidad que tienen los líderes a los diferentes niveles y la tensión en que se deben poner en la atención para tomar las decisiones más adecuadas, porque además, están siendo evaluados continuamente por el público objetivo que atienden, el pueblo. Luego ser líder no es sólo estar empoderado es también ser consciente que son evaluados continuamente, ya sea una actividad de servicio público, como privado, como una empresa con fines de lucro. Siempre hay alguien en el nivel superior, intermedio o más bajo que evalúa a los que dirigen.

Con estas ideas se puede decir que la actividad de un líder se va a caracterizar en primer lugar por su complejidad, en segundo lugar por la incertidumbre con que tiene que trabajar y finalmente por los resultados que es capaz de alcanzar en función de la influencia que sea capaz de ejercer y las decisiones que tome.

Teniendo en cuenta como campo de acción el ejercicio del liderazgo, el objetivo de este trabajo es “hacer un análisis sobre la importancia del ejercicio del liderazgo en las organizaciones”.

DESARROLLO.

Como siempre, hay que empezar despejando cuál es el significado de la categoría que analizamos. ¿Qué se entiende por liderazgo? Ya al inicio del libro El liderazgo de los incapaces, para satisfacer a dos expertos que plantearon que sí eran líderes no podían ser incapaces, presenté 12 criterios de diferentes autores sobre lo que entendían era el liderazgo y a partir de las ideas presentadas, elaboré una definición propia. En ella expresaba:

“El liderazgo es la capacidad que tengan los líderes para influir en las conductas de las personas para que trabajen con entusiasmo, fundamentados en el poder que tienen y considerando que accionan sobre personas, no sobre máquinas. El ejercicio de un buen liderazgo debe gestionar el cambio con nuevos diseños y el uso de métodos participativos”.

Con esta definición se da la idea de que líder es aquel que tiene poder para mandar y hacerse obedecer. Esta es la diferencia entre un líder y cualquier otro trabajador, tiene facultades para decidir sobre otros.

Algunos autores quieren marcar una diferencia entre el líder y el directivo e introducen el criterio sobre la fuente del poder. Consideran que el directivo tiene el poder formal del cargo y el líder es alguien que la fuente del poder se lo dan las personas con las que trabaja. Esto marca una diferencia donde se puede ser directivo y no líder o se puede ser líder y no directivo. Lo ideal es que concurran las dos variables, de manera que el directivo a su vez sea líder.

Esta idea conllevaría a la existencia de tres tipos de liderazgos. Sin embargo, en este trabajo se considera un solo tipo de líder, el que es capaz de influir en otros para que hagan lo que él quiera, cuando él quiera.

Obviamente, para ser este tipo de líder es necesario que cuente con determinadas aptitudes y actitudes. Es decir, mostrar competencias en el nivel de actividad que desempeña y que la gente no sólo lo reconozca y lo sienta su representante, sino que también él tiene que sentir la necesidad de la gente, que son importante para él y que hay que considerarlos, que cuando no tiene el apoyo de la gente siente le falta algo y sobre todo, que los necesita, que comprenda que sin ellos no puede alcanzar lo que él requiere.

Para conceptualizar el liderazgo sería necesario considerar más variables, no sólo la fuente de poder. Habría que considerar aspectos como las características personales del líder, la influencia que es capaz de ejercer para satisfacer expectativas y necesidades, el alcance del poder y la forma de utilización, la efectividad de las decisiones que toma y sobre todo, las situaciones a las que tiene que enfrentarse, así como el grado de preparación que tenga para ejercer el liderazgo.

De estos aspectos se hablará más adelante pero, para continuar dentro del estilo de trabajo seguido, es necesario plantear algunos ejemplos reales de ejecución del liderazgo.

Situación 1.

El primer ejemplo está asociado al Presidente de una corporación que solicitó nuestros servicios de consultoría porque estaba al perder la corporación por situaciones de carácter político con los proveedores; esto lo llevaría a incumplir los planes de venta con los clientes y con ello el cierre de la organización.

El Presidente estaba lleno de incertidumbres, no sabía qué hacer, qué decisiones tomar, y discutía el asunto con los miembros de su Consejo de Dirección pero aquello se le iba de las manos terminaba en un alteración total. Eran 18 hombres en pugna porque había muchos intereses entre las partes.

La decisión que tomó fue solicitarnos ayuda y después de solucionar el conflicto entre las partes trazamos una estrategia, se zanjó la situación y en poco tiempo se solucionó el cambio de proveedores y establecimiento de nuevos mercados.

El Presidente era una persona de unos 58 años, con años de experiencias al mando, tuvo estudios y cargos militares, carácter fuerte y cierto rasgo de autosuficiencia pero, no podía controlar la situación, su equipo de trabajo era más fuerte que él. Hombres con experiencia también y liderado informalmente por dos de ellos, que hacía dividir el grupo en dos bandos enfrentados. Una situación bien compleja y difícil de maniobrar, hacían falta consultores externos para emplearan las técnicas requeridas.

Situación 2.

La segunda situación es muy parecida, lo que el teatro de operaciones es otro y los actores son diferentes: este caso es en otro país, con otra cultura, una mediana empresa, con grandes ingresos y una junta directiva controlada por una persona muy autosuficiente, con altos conocimientos y un grado elevado de maldad.

Producto de una crisis económica a nivel mundial, la empresa perdió ingresos, estaba en un punto de equilibrio en cuanto a su solvencia y la tendencia era por igual, a perder la empresa.

Dado los rasgos de este directivo la situación aquí fue de otro tipo, el personaje tenía unos 58 años, es graduado de nivel medio en contabilidad, sabía qué decisiones tomar y tomó el camino de la corrupción. Encontró determinadas amistades vinculadas con el gobierno e hizo una alianza para trabajar en un negocio algo sucio de altos ingresos, que permitieron la supervivencia de la empresa.

El trabajar en esta alianza motivó que la actividad vinculada a la misma él la contralara personalmente, vinculado a dos o tres acólitos que operaban en el mismo secreto. Esto motivó la separación de la empresa en dos grupos: los de arriba y los de abajo. Los de arriba vinculados directamente al Presidente y los de abajo buscando la sostenibilidad del resto de la empresa.

Al poco tiempo, con el cambio de gobierno, este empresario abandonó la empresa, el país, dijo enamorarse de una mujer de otro país, se fue y dejó todo, esposa e hijos y se llevó una buena suma de dinero de la empresa. El resto de los accionistas lo estuvo buscando y ya había abandonado el país, en principio no se sabía a donde. En el otro país formó una nueva empresa pero, repentinamente se le presentó un infarto cardiaco y murió.

Situación 3.

Esta otra situación tiene otras características. Es un Director de empresa, por igual de unos 58 años, graduado de Economía en la universidad, que había sido Subdirector Económico y conocía las razones de la sustitución del Director anterior.

Asumió el cargo con dignidad, abnegación, valentía y sacrificio, por lo que era el primero en llegar a la Empresa y el último en salir. Era una persona muy inteligente, con otras habilidades diferentes a la economía y a la dirección, era lo que se conoce como un “bricoleur”. Además humilde, sencillo, muy carismático, buen padre y con muchas cualidades humanas.

Después de su nombramiento como Director de Empresa llevaba tres años sin salir de vacaciones y con el ritmo de trabajo que tenía estaba agotado.

Lo conocí porque fue a pasar un curso que impartíamos para directivos de empresa y lo interesante fue que al terminar el curso sacó sus propias conclusiones. Me dijo era el primero en llegar y el último en irse, tenía un grupo de subdirectores donde él hacía en parte el trabajo de ellos pero, al llegar el día del cobro todos cogían su salario y se lo llevaban por completo, nadie le daba una parte por lo que había hecho por ellos.

Así que su primera conclusión fue buscar una organización interna de la empresa en su conjunto y el trabajo de sus subdirectores y secretarias que a veces andaban viajando por toda la empresa. Es decir, busco agregarle valor al trabajo de dirección con una organización determinada de los tiempos y las tareas de las personas, de los intangibles.

Como segunda conclusión, se dio cuenta que con el curso su lenguaje había cambiado, había incorporado nuevos elementos del argot técnico de la dirección, y buscó enseñarle a su equipo de dirección lo que él había aprendido. Con esto encontró condiciones para delegar actividades y le dio a cada cuál autoridad para hacer lo que tenía que hacer. La empresa avanzó significativamente y ante cualquier contingencia los subordinados le traían propuestas de solución.

Al poco tiempo la empresa era otra y se diferenciaba del resto de las empresas de la corporación. Esto motivó fuera ascendido al cargo de Presidente de la Corporación, donde buscó agregarle valor a todas las empresas.

Sin embargo, un error de un subordinado de gran magnitud no le quitó la responsabilidad que tenía y lo quitaron. No fue respaldado por los que dirigían la junta directiva dado la magnitud del error, que no fue de él. Un director exitoso que fue frustrado en su labor pero, al poco tiempo estaba dirigiendo otra empresa de otro sector de la economía.

El liderazgo.

Se han presentado tres situaciones diferentes, donde los líderes tienen más o menos la misma edad, todos tienen experiencia dirigiendo, todos tienen un grado de preparación determinado, son habilidosos, decididos, inteligentes, capaces de impulsar una empresa durante un tiempo pero, que al final fracasan. ¿Por qué?

Obviamente, porque hay algo de lo que siempre hablo: las obras, los actores y los teatros son diferentes. Si una obra de teatro la montan diferentes directores y actores, en diferentes teatros, aunque la obra sea la misma, los resultados son diferentes. El público la recibe diferente. Por eso, hoy no existe ningún remake de una obra que ha pasado a ser clásica de la cinematografía norteamericana, la película Casablanca. Es difícil repetir y superar las actuaciones de Humphrey Bogart, Ingrid Berman, Peter Lorre y otros.

Lo mismo sucede en el trabajo del liderazgo, no es lo mismo dirigir en situaciones (obras) diferentes o parecidas, con personas y personalidades (trabajadores y líderes) diferentes y en empresas (teatros) diferentes, aunque sean del mismo sector.

Esto nos da la idea que en el ejercicio del liderazgo existen cuatro variables que hay que tener en cuenta: las características de personalidad de los líderes, las situaciones y los colectivos de trabajo con sus culturas imperantes, que por países y territorios son cambiantes, así como las características de las organizaciones en particular.

Complementariamente a estas cuatro variables, hay que considerar otras dos más. Estas dos variables son propias del liderazgo; lo que distingue al líder del resto de los trabajadores, ellas son: por un lado el poder, la capacidad de mandar y hacerse obedecer, por otro lado la capacidad de tomar decisiones, que le es otorgada unida al poder.

El poder.

Así, nuestro análisis tendría que empezar por el poder ¿qué es esa cosa extraña que se llama poder? En primera instancia, el poder es esa facultad que se les da a los líderes para decidir ante situaciones determinadas. Y, ¿cuál es el límite de esa facultad? He aquí el drama, he aquí la tragedia.

El límite teórico se supone que esté hasta donde llega el nivel de autoridad delegado y que limita con la autoridad del nivel superior. Pero, el límite real a veces trasciende esas fronteras.

Es el caso de la Situación 2 que se describió más arriba. La alianza con el estado pasaba los límites permitidos pero, la Junta Directiva lo aprobó porque convenía a los intereses económicos de la empresa. Pero, el llevarse dinero para invertir a otro país fue más allá de la frontera de la misma Junta Directiva. Sin embargo, las Situaciones 1 y 3 trabajaron desde los límites permitidos a las facultades dadas.

Pero, a veces el poder se utiliza dentro de los límites permitidos y se usa con malas intenciones. Evitar el crecimiento o desarrollo de algunos de los subordinados, un ejemplo de lo que es la miseria humana, que por momentos aparece con malas pretensiones. En ocasiones he sufrido en carne propia y he visto estas malas intenciones, llenas de envidia, celos, protagonismo y todas esas miserias que realmente deshumanizan a algunos de los que dirigen. Esto es muestra de un mal empleo del uso del poder y de un liderazgo que caracteriza a los incapaces.

Las decisiones.

Como se observa, el poder está muy asociado y vinculado a las decisiones y a las situaciones en particular. No siempre está vinculado a decisiones con malas intenciones, más bien hay que decir que esas malas intenciones son excepcionales. No obstante, las buenas intenciones regularmente tienen un grado de complejidad, que hace que ese poder haya que compartirlo y asesorarse.

Es el caso de la Situación 1 planteada, se observa que el Presidente de la Corporación procedió correctamente y llamó a un equipo de consultores, en este caso profesores de la Universidad, que le pusieron ciencia a la situación presentada y resolvieron satisfactoriamente lo planteado y la dirección tomó las mejores decisiones.

Por tanto, muy unido al uso del poder y las decisiones, está unida la situación determinada en un momento dado. Hacer uso del poder y tomar decisiones a veces se convierte en un proceso bien difícil. Hoy en día se ha puesto de manifiesto con la aparición de la pandemia del Sars-CoV-2. Esto no estaba previsto y había que hacer uso del poder y tomar decisiones.

En este caso, hay líderes de países que se han asesorado de determinados equipos temporales de científicos para asesorarse en cuanto a qué medidas tomar para disminuir los efectos de la pandemia. Por igual ha sido necesario crear otro equipo para determinar qué hacer ante la paralización de la economía. Situaciones como estas han mostrado hasta qué punto determinados países tienen líderes incapaces y cuáles no.

Las situaciones.

Pero, unido al poder y las decisiones, están las situaciones. Y, ¿qué son las situaciones? Las situaciones vienen dadas por aquellas circunstancias que afectan en determinado momento al líder en el uso de su poder y la toma de decisiones y se convierte en un factor clave de las mismas.

La pandemia es una situación, la falta de liquidez es otra situación, la introducción al mercado de nuevos productos es otra, el aseguramiento de los proveedores, la fidelidad de los clientes, el buen servicio a la población, el mantener una determinada calidad de vida, asegurar la salud del pueblo, el encontrar fuentes de empleo. Todas estas son situaciones determinadas y en las organizaciones hay muchas otras más. Cada situación requiere del uso del poder y la toma de decisiones, a veces compartida no para encontrar quién tiene la razón, sino que es lo más razonable.