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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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jueves, 2 de julio de 2026

Reformas en Cuba. Economía y politica


Por Jorge Gómez Barata

El socialismo no es un modo de producción, sino una forma de   gobierno en la cual el estado utiliza las palancas del poder y mediante regulaciones sociales y laborales logra la paz social y, de modo consensuado, instala aceptables rangos de justicia social. No se trata de especulaciones ni de utopías.

El socialismo que, según Karl Marx es resultado del crecimiento de las fuerzas productivas, está más cerca allí donde el desarrollo tecnológico, la gerencia eficaz, la elevada productividad y el óptimo rendimiento de la tierra, se conjugan con la democracia y la justicia social.

La insistencia en el predominio de la empresa estatal socialista que son todas las empresas medianas y grandes del país y en la participación en su administración es, como mínimo, un hándicap del estado cubano que se rehúsa a encoger su radio de acción y concentrarse en lo que naturalmente le corresponde lo cual le permitiría ganar en eficiencia.

Fidel Castro solía razonar que la gestión politica en el capitalismo era más fácil porque los gobernantes no tenían que preocuparse por la producción ni por la administración de los negocios, cosa que eficientemente hacen los capitalistas, concentrándose en la cosa pública y en la distribución con justicia de la riqueza social.

Debido a los enfoques incorporados a la cultura politica cubana que asumió las interpretaciones e hizo suyos los valores, los contenidos y los conflictos de la Unión Soviética, en Cuba los términos “reformas políticas” se convirtieron en tabú. De la época es también el concepto revisionista, aplicado a los innovadores en los ámbitos de la teoría y de lo cual se abusó en la URSS y los países ex socialistas donde ser liberal o centrista era ser hereje.

De esas malformaciones se derivó una lectura apocalíptica, según la cual, de aplicarse, reformas políticas se erosionará el poder revolucionario y conducirán al restablecimiento del capitalismo y a la entrega del país a los Estados Unidos. Ese enfoque soslaya el hecho de que, entre los que defienden las reformas, están quienes alertan sobre situaciones a las cuales el dogmatismo y el inmovilismo pueden conducir.

En ocasiones, ese proceder coloca un signo de igualdad entre reforma y contrarrevolución, lo cual crea una situación delicada para aquellos que, siendo parte del proceso, creen que algunas estructuras, enfoques y prácticas políticas pudieran ser perfeccionadas. Muchos de los que abogan por reformas políticas, entre ellos yo, suelen aspirar a un perfeccionamiento del proceso liderado por la dirección revolucionaria.

Así lo hizo Raúl Castro quien, además de habilidades diplomáticas, exhibió coherencia y sabiduría política al aprovechar la única oportunidad que se presentó en 60 años para intentar normalizar las relaciones con los Estados Unidos y, sin detenerse por el qué dirán, ni exigir lo que, en la coyuntura no se podía conseguir, avanzó hasta restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos

Al presentar y defender las 167 medidas introducidas para propiciar la reforma de la economía cubana que atraviesa una crisis estructural total, para nada coyuntural, el presidente cubano, Miguel Diaz-Canel Bermúdez, insiste en la naturaleza exclusivamente económica y social de tales disposiciones, descartando cualquier relación con la politica interna y con los objetivos estratégicos de la Revolución.

Al considerar la pertinencia de reformas políticas en Cuba se recuerda que durante el proceso revolucionario han ocurrido no pocas. Reintroducir el cargo de presidente de la República fue una corrección politica importante que se completará cuando el mandatario sea electo de modo directo por el pueblo lo cual, de ninguna manera, suena incompatible con el socialismo.

En los años setenta del pasado siglo mediante una mega reforma politica se procedió a la institucionalización del país que puso fin a 17 años de provisionalidad revolucionaria, se adoptó una Constitución que no existía desde 1959, se aprobó una ley electoral y se realizaron elecciones. Nada de aquello fue perfecto.

Entonces, el Partido Comunista, consagrado por la Constitución como: “Fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado”, formulación que no es autóctona y, probablemente sea excesivamente categórica y cerrada, efectuó su Primer Congreso y copió sus estructuras, creando lo que se dio en llamar sus “aparatos”, lo cual puede ser resultado de alguna deficiente traducción.

Más tarde, en los años noventa se aprobaron contundentes reformas políticas como fue la supresión del ateísmo y el restablecimiento del estado laico. La adopción en 1975 y 2019 de constituciones del estado socialista han sido reformas políticas trascendentales.

Quizás, para que el esfuerzo en torno a las 176 medidas sea más fructífero y la reforma más cabal, son pertinentes reflexiones y acciones políticas que pudieran tributar a la cohesión social y al perfeccionamiento de estructuras actuales, haciendo más eficiente a algunas instituciones.

Un cometido político del momento pudiera ser profundizar la democratización de la sociedad mediante precisiones acerca de la separación de poderes, el partido del estado, el control social del poder y el estado de derecho y justicia social. Un asunto político no resuelto es la real autonomía de las organizaciones de la sociedad civil y de una parte de la prensa.

Al respecto parece pertinente recordar que, en los años sesenta al adoptar la experiencia de la Unión Soviética, la Revolución Cubana asimiló un conjunto formado por una teoría filosófica, una doctrina económica y un modelo político e institucional. Ocurrió así no porque alguien lo quisiera, sino porque quizás no puede ser de otra manera. Tal vez no era posible adoptar sólo el modelo económico soviético y descartar los aspectos políticos e institucionales.

Aquellos hechos, compulsados por la temprana agresividad de los Estados Unidos, el bloqueo económico y comercial y las amenazas militares, no formaron parte de un estudiado y gradual proceso, sino de decisiones politicas que fueron parte del turbión revolucionario liderado por Fidel Castro que disfrutó de un extraordinario apoyo popular.

No obstante, por el camino hubo trascendentales debates, el primero de ellos involucró a Ernesto Guevara y Charles Bettelheim, el propio Che con Carlos Rafael Rodríguez, Alfredo Guevara y Blas Roca y las controversias en torno al usos y abuso de los manuales soviéticos de filosofía y economía politica que involucraron a Fidel Castro. Ninguna de aquellas discusiones debilitó el proceso revolucionario.

En esta construcción periodística, no quiero dejar de recordar que, en 1965, el Che Guevara publicó un ensayo trascendental “El Socialismo y el hombre en Cuba”, en el cual, desde la experiencia concreta de la Revolución Cubana, se planteó, entre otros asuntos nodales, la cuestión de las relaciones entre los individuos y el estado bajo el socialismo, un asunto soslayado por la literatura soviética y del que nunca más, salvo excepciones se ha reflexionado con el enfoque correcto.

El presidente Díaz-Canel tiene razón al insistir en que las medidas entronizadas deberían desatar una riada de creatividad para su aplicación y un correlato de reflexiones teóricas y debates a escala social. La interrogante es cómo hacerlo cuando los mecanismos de comunicación social y de difusión de las ideas, en especial la prensa escrita, presentan un estado lamentable, debido a la consabida falta de recursos, aunque también al inmovilismo y la falta de imaginación y de audacia.

Todavía recuerdo cuando en 1993 Mario Vázquez Raña, personalidad mexicana, desde una posición solidaria y no de negocios, propuso comprar acciones en Prensa Latina entonces económicamente quebrada. La propuesta se trasladó al Partido donde se dijo: “Ni soñar con eso”. Años después, se presentó la idea de convertir a Bohemia que llegó a ser la más importante revista en lengua española y hoy está prácticamente extinguida, en una empresa autofinanciada y otra vez no se avanzó, no porque no se pudiera sino porque no se quiso. El inventario de oportunidades perdidas sería enorme.

Acompañar al presidente y al Partido y preservar la unidad es un deber revolucionario pero la unidad se ha de forjar sobre ideas correctas. Allá nos vemos.

Julio de 2026. Publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente

miércoles, 3 de junio de 2026

¿De qué socialismo estamos hablando?

 Por Dr. Fidel Vascos González

                  Elaborada con IA                                



Teniendo en cuenta la visión marxista y leninista de la construcción de la sociedad comunista por etapas, considero que los clásicos veían muy cerca el comunismo y el período de transición sería muy corto, lo que se puede ilustrar con las siguientes citas.

En el Manifiesto Comunista redactado por Carlos Marx y Federico Engels en 1848 se lee: “Los comunistas fijan su principal atención en Alemania, por que Alemania se halla en vísperas de una revolución burguesa… y, por lo tanto, la revolución burguesa alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.” (1)

El 6 de marzo de 1919, el mismo día en que se clausuró el I Congreso de la Internacional Comunista, V. I. Lenin escribió en el periódico PRAVDA: “La fundación de la III Internacional, de la Internacional Comunista, significa que hemos llegado a los umbrales de la República Internacional de los Soviets, a los umbrales de la victoria del comunismo en el mundo entero.” (2)

Por su parte, la Constitución soviética de 1936 aprobada en tiempos de Stalin confirmó que el país ya había entrado en el socialismo como primera etapa de la sociedad comunista, por lo que el período de transición en la URSS se había extendido por 19 años. Más tarde, en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) realizado en octubre de 1961, se aprobó el Tercer Programa del Partido en el cual se aseguró que en 1980 en la URSS se habría construido, en lo fundamental, la sociedad comunista.

Todas estas predicciones resultaron falsas.

En particular, en 1980 no se había construido el comunismo en la URSS sino que, al contrario, solo once años después, en 1991, ese gran Estado multinacional se había desintegrado y las 15 Repúblicas que lo formaban habían regresado al capitalismo. En este aspecto, la historia de la URSS poco o nada positivo puede enseñarnos de cómo se construye el socialismo y cuáles son las características de ese régimen social.

La realidad es que en la sociedad contemporánea el período de transición  se prolonga en el tiempo y previsiblemente  se extenderá por decenas o cientos de años. Los cubanos lo venimos experimentando durante 65 años, desde el 16 de abril de 1961 cuando se proclamó oficialmente el carácter socialista de la Revolución Cubana. 

En la construcción del socialismo hay que tener muy en cuenta que  el marxismo y el leninismo componen una doctrina esencialmente eurocentrista, que no puede aplicarse literalmente en los países de la periferia como Cuba para lo cual necesita de importantes modificaciones. La primera es basarse en las características nacionales del país en cuestión, la idiosincrasia de su pueblo y la historia de su cultura económica, política y social. Al respecto quiero referirme al aforismo de don José de la Luz y Caballero cuando enunció: “Todas las escuelas y ninguna escuela, he ahí la escuela” (3), que refleja la esencia del método electivo de la tradición filosófica cubana de elegir lo mejor de todos los pensadores sin adherirse de manera absoluta a ninguno.

En el proceso de construcción socialista también incide la situación internacional del momento, muy especialmente en el caso de Cuba, que resiste más de 60 años un bloqueo económico, comercial y financiero implantado por el gobierno de los Estados Unidos, recrudecido ahora con un cerco energético.

Para salir decididamente de la situación actual del país y avanzar en nuestro período de transición al socialismo, propongo que el Partido acometa una Reforma general integral en el terreno económico,  político y social mediante la cual se logre: abandonar el sistema de planificación centralizada de asignación de recursos heredado de la URSS y el CAME; establecer el mercado como principal regulador de la gestión empresarial de manera que el Estado sea el regulador de la economía en su conjunto mediante un plan central utilizando principalmente en su aplicación las leyes y categorías objetivas de las relaciones monetario-mercantiles y sin pretender administrar a las empresas, tanto estatales como no estatales; practicar la plena libertad de expresión y manifestación de las personas naturales y jurídicas incluyendo los medios masivos de comunicación; extender las modalidades de la democracia directa donde los ciudadanos decidan con carácter vinculante los asuntos principales de su interés, incluyendo la democracia directa electoral en todos los cargos electivos del Estado y las organizaciones sociales como ya se aplica con éxito en la postulación y elección de los delegados municipales del Poder Popular; y establecer un proceso que facilite la revocación de cargos electivos en las instituciones. Comprendo que esta Reforma general e integral necesita tiempo para diseñarla y realizarla pero creo que ha llegado el momento de anunciarla y dar los primeros pasos para lograrla.

En fin, el socialismo del que estoy hablando es un modelo cubano sui generis de "Socialismo Democrático de Mercado" que tenga en cuenta el marxismo y el leninismo originales, así como, principalmente, las características nacionales de Cuba, su historia económica, política, social y cultural, subrayando  el pensamiento y la acción del nacionalismo revolucionario cuyos excelsos representantes son José Martí y Fidel Castro; con los objetivos principales de elevar el nivel de vida material y espiritual del pueblo; la independencia nacional; la justicia social; la plena libertad individual y colectiva económica, política y social; una amplia aplicación de las modalidades de la democracia directa incluyendo elecciones libres sin multipartidismo, con un solo partido político único y sin comisiones de candidatura que postulen centralmente los candidatos en boleta cerrada; mantener estrechos vínculos fraternales con  la comunidad cubana residente en el exterior; la lucha por la paz; la solidaridad internacional antiimperialista; y la protección del medio ambiente.

Este socialismo que concibo en el futuro para mi país se aleja tanto del socialismo de Estado altamente centralizado aplicado en la URSS como del capitalismo neoliberal.

Notas

(1) C. Marx y F. Engels; Obras Escogidas en tres tomos; Tomo I; Editorial Progreso; Moscú, 1973, página 140.

(2) V.I. Lenin; Obras en 12 tomos; tomo 9; página 98; Editorial Progreso; Moscú; 1973, en castellano, página 100.

(3) http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2010-06-04/todas-las-escuelas-y-ninguna-escuela-he-ahi-la-escuela/armandohart/

 

La Habana, 31 de mayo de 2026

jueves, 16 de abril de 2026

¡Cuba no se rinde! ¡Aquí no se rinde nadie!

 Algunas ideas pronunciadas por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso de hoy en la esquina de 23 y 12, en recordación a los 65 años de la proclamación del carácter socialista de la Revolución




Algunas ideas pronunciadas por el Primer Secretario del Comité central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso de hoy en la esquina de 23 y 12, en recordación a los 65 años de la proclamación del carácter socialista de la Revolución.

-Hace 65 año, mujeres y hombres que eran tanto o más jóvenes que todos los que hoy llenamos estas calles, posiblemente muchas abuelas, abuelo, madres o padres de algunos de nosotros se reunieron aquí, para escribir un capítulo realmente épico del mundo contemporáneo.

Ese día cambió la historia y no solo para Cuba. Con una invasión al borde de nuestras costas sin certeza aun de por dónde desembarcarían, pero conscientes de que detrás de los invasores, estaba el respaldo total del poderoso Gobierno de los Estados Unidos, la voz del Comandante en jefe, Fidel Castro Ruz, casi rota, por el esfuerzo de horas de insomnio y tensión, se alzó por encima de la multitud que desbordaba esta esquina histórica, para declarar que éramos lo que seguimos siendo: ¡una Revolución Socialista, en las propias narices del imperio.

Esa declaración es trascendental en la historia de Cuba, al marcar el rumbo definitivo del proceso revolucionario, iniciado por el triunfo de 1959.

-El pueblo cubano marchó de aquí para el combate y del combate a la victoria. Una nación pequeña y recién salida de la guerra le propinaría, en menos de 72 horas, la primera gran derrota del imperialismo en América.

- Llegaría tan lejos esta Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes, que un niño limpiabotas en el capitalismo se convertiría en el primer cosmonauta de Latinoamérica. Que jóvenes de África y de todo el Tercer Mundo se harían profesionales en escuelas cubanas. Que compartiríamos la sangre y la suerte con los odiados y los vilipendiados de siempre. Y derrotamos el apartheid y el analfabetismo y a las enfermedades curables en otras partes del mundo a las que llevaríamos médicos y no bombas, maestros y no bombas. Eso es Socialismo.

- Mientras otros privatizaron hasta los cementerios y los parques, creyendo ciegamente en el cuento del mercado como regente omnipotente de una riqueza que jamás se dio, este país levantó una obra monumental con la ciencia y el potencial laboral y científico humano formado en la Revolución y con el heroísmo y la resistencia creativa del pueblo cubano.

Y nuestro ejército de pueblo se fue sembrar y a construir, a demostrar, como dijo Raúl, ¡Sí se puede!, siempre se puede, y pudimos. ¡Eso es Socialismo!

- Cada bomba silenciosa que cayó sobre los proyectos de desarrollo ha dejado una herida sobre la sociedad cubana, una muy dolorosa ha sido la migración de prometedores jóvenes, educados gratuitamente en nuestras escuelas y universidades, a los que el capitalismo les compra capacidad y talento en el que no invirtieron, mientras acusan a la sociedad que los formó, de no garantizarles lo que el mercado depredador les ofrece. La verdad sea dicha, ese potencial humano que impresiona y gana espacio y relevancia en cualquier país al que llega lo formó el socialismo. Solo el socialismo convirtió a los hijos de obreros y campesino en profesionales de primera línea.

- Para esconder el carácter genocida y multidimensional del bloqueo de seis décadas, que asfixia a todo el pueblo y solo puede llamarse embargo en los papeles de quienes lo aplican, se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica, Cuba como Estado fallido.

- También son visibles los errores propios en este proceso de construcción social, con características peculiares y muy cubanas en el que nos empeñamos a contracorriente sorteando infinitos obstáculos.

Pero mientras se mantenga el bloqueo como dogas apretado al cuello de la economía, nadie podrá negar, y lo repito, nadie podrá negar su culpa absoluta en dolor de las familias cubanas. El principal causante de nuestros problemas es el bloqueo genocida del Gobierno de Estados Unidos contra nuestro pueblo.

-Contra todas las experiencias socialistas se han levantado brutales agresiones y bloqueos y aun así será imposible negar todo lo que aportaron en equilibrio y bienestar a la humanidad.

- El Socialismo es la única garantía de justicia social, el único camino a la emancipación real de todas las personas y en nuestro caso ha sido y es, además, la posibilidad real de dar respuesta colectiva al castigo colectivo que se nos ha venido imponiendo en todos estos años.

-Cuba no es un Estado fallido, Cuba es un Estado cercado, Cuba es un estado enfrentado a una agresión multidimensional, guerra económica, bloqueo recrudecido y bloqueo energético, Cuba es un Estado amenazado que no se rinde. Y a pesar de todo, y gracias al socialismo, cuba es un Estado que resiste, crea, y no lo duden, un Estado que vencerá.

- Lo dejó dicho Fidel y cito: «En Girón se proclamó el carácter socialista de nuestra Revolución, en Girón prácticamente se forjó nuestro Partido», por eso consideramos el 16 de abril como fecha de fundación del Partido, el partido de la unidad, el partido de la nación cubana, el Partido de la organización y la conducción de los esfuerzos de todos hacia el bien de todos.

- Son tantas las naciones y los procesos amenazados y agredidos a lo largo de estos años que, a pesar del derroche tecnológico, militar y mediático, que lanzan a diestra y siniestra, una ola de solidaridad con Cuba se sigue levantando, como evidencia del aislamiento de la política imperial, que busca rendirnos por asfixia.

-Desde esta histórica tribuna, donde todavía resuenan las palabras de Fidel convocando al pueblo a buscar su sitio para el combate por venir, y donde hoy rendimos un merecido tributo y homenaje a los héroes y los mártires de aquel día en que la Patria vistió decidida el uniforme miliciano, convocamos a un movimiento nacional a internacional de solidaridad, que lleve a cada rincón del planeta la verdad de Cuba, el sufrimiento del pueblo por acciones del bloqueo, y guerra económicamente multidimensional, agravada por el bloqueo energético, lo que califica de genocidio por los niveles extremos de privaciones a los que estamos sometidos todas las cubanas y todos los cubanos.

- Compatriotas, el momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez como en aquel 16 de abril de 1961 a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas, la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y si fuera inevitable, ganarla.

- Tenemos la fe en la victoria que nos inculcó Fidel, creemos en el diálogo y en poder extraordinario de la paz, para sostener la vida en el planeta. La historia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos ha demostrado que es posible lograrlo. Es preciso pensar en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones, cuando hay tanto que podemos hacer juntos.

- Al comandante en jefe Fidel Castro Ruz, cuyo centenario celebramos este 2026, rendimos el mayor homenaje en este 65 aniversario, de la gran epopeya. Fidel no solo dirigió la batalla de Playa Girón, ¡Fidel fue y es Girón! Fidel es esa convicción de que un pueblo unido puede derrotar a un imperio.

- Resistir los embates de las invasiones cotidianas es la ética que escribimos hoy, el mejor legado a los caídos, a los que ofrendaron sus vidas en aquel abril de 1961 por la independencia y por el socialismo.

Mientras haya una mujer y un hombre dispuesto a dar la vida por la Revolución estaremos venciendo.

-El carácter socialista de nuestra Revolución no es una frase del pasado, es el escudo del presente y la garantía del futuro. Girón es hoy es siempre. ¡Cuba no se rinde! ¡Aquí no se rinde nadie! Aquí lucharemos, aquí, como dice la canción, fuego vamos a dar.

lunes, 30 de marzo de 2026

La economía y las políticas económicas: un balance

Por Joaquín Benavides, Revista Temas

No sería posible entender las políticas económicas de la Revolución cubana, al margen del pensamiento revolucionario de Fidel Castro. Para el, siempre, la economía significo un instrumento revolucionario. Estudio a los clásicos en su etapa de la Universidad de la Habana, y también a Marx. Había estudiado profundamente a Martí, que no era economista, pero que conocía y dominaba el pensamiento económico vigente en la época en que le tocó vivir, escribir y defender sus ideas frente a las concepciones de los que aspiraban a sustituir el dominio español por el de Estados Unidos.

Para entender profundamente su pensamiento económico sería necesario adentrarse en su alegato La Historia me Absolverá, pronunciado ante el tribunal que lo juzgo a él y a sus compañeros por el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953.

Fidel fue un político revolucionario genial, no era un teórico, aunque dominaba los principios generales de la economía política y entendía perfectamente, con dominio, aunque sin citarlos, a Marx y a Lenin. Nunca hizo alardes de sus conocimientos teóricos. No lo necesitaba. La esencia revolucionaria de Fidel fue siempre conocer a plenitud las opiniones íntimas del pueblo humilde y trabajador y tomar las medidas que más favorecieran a ese pueblo. Nadie podría negar que el programa revolucionario que defendió toda su vida, desde el que lo llevó al Moncada, hasta el discurso que pronunció el 1ro de mayo del año 2000 en la Plaza de la Revolución, es profundamente revolucionario, Marxista y Leninista.

El principal logro económico de la Revolución cubana, en sesenta años, ha sido el desarrollo del Pueblo cubano, resistiendo el asedio y ataques a su economía, de la primera potencia económica, situada a 90 millas de su territorio. Solo alguien como Fidel Castro, en esas condiciones, desde los mismos inicios del triunfo revolucionario, podía haber concebido y logrado los extraordinarios avances alcanzados por el Pueblo cubano en una generación.

Con un extraordinario sentido táctico y también estratégico, comenzó la Revolución en la economía por la Reforma Agraria. Fue dentro del primer semestre de 1959. Con ello la Revolución cubana presentó credenciales de hacia donde se proponía avanzar. Y el encontronazo no fue solo con la rica burguesía agraria cubana, también con los propietarios norteamericanos de grandes latifundios de algunas de las mejores tierras, de las que se habían apropiado mediante prácticas comerciales coercitivas de las que hicieron uso y abuso en los años inmediatamente posteriores a la terminación de la Guerra de Independencia, en que impusieron la Enmienda Platt y el Tratado de reciprocidad comercial. Durante 60 años se apropiaron y explotaron enormes extensiones de tierras, para la siembra de caña de azúcar y para instalar grandes fábricas de azúcar, que les permitió, hasta 1960, controlar el mercado azucarero y los precios del azúcar que más convinieran a la economía norteamericana y a sus productores de azúcar.

Estados Unidos se equivocó con Fidel y la Revolución. No se dió cuenta que la Revolución comandada por Fidel Castro era continuación de la de Martí. Tampoco calcularon que al intentar ahogar a la Revolución cerrándole las refinerías norteamericanas y el suministro de petróleo le estaban abriendo las puertas a la introducción de la Unión Soviética en la economía cubana. Fue un error histórico de la política exterior de Estados Unidos. Cuba demostró que podía abrirse paso y resistir con su Revolución, apoyándose en el mundo y apoyando a los amigos en el mundo. Y esa ha sido su política hasta hoy, que ha condicionado su estrategía de supervivencia y desarrollo económico.

Desde los inicios estuvo claro para la inmensa mayoría de los revolucionarios cubanos, que no era el capitalismo la opción de la Revolución una vez alcanzado el triunfo. Había sido el capitalismo dependiente de Estados Unidos, quien había creado las condiciones del 10 de marzo de Batista y de la respuesta del 26 de Julio de los jóvenes asaltantes del Moncada con Fidel al frente. Estaba claro para la inmensa mayoría de los combatientes revolucionarios contra la tiranía de Batista, que no podía ser el capitalismo el modelo en que basara la organización de la economía un gobierno surgido de la Revolución triunfante. Corresponde a Fidel el mérito histórico de haber conducido a los combatientes revolucionarios, primero; a las generaciones más jóvenes, y a la mayoría del pueblo posteriormente, a aceptar conscientemente, que el socialismo era el camino para construir una nueva Cuba, que a su vez fuera capaz de mantener su independencia con relación a Estados Unidos. Esos dos objetivos, socialismo e independencia fueron el núcleo de su pensamiento y acción política durante todos los años en que estuvo al frente de los destinos de Cuba. 

 Siempre he pensado, que, en la conducción de la economía cubana durante casi 50 años, enfrentado a los Estados Unidos y a su política de bloqueo económico, comercial y financiero, Fidel nunca dejó de aplicar las tácticas de la guerra de guerrillas que aplicó exitosamente en el combate contra la tiranía de Batista. Realizó continúos esfuerzos por encontrar aliados y experimentar formas, algunas inéditas, de desarrollar las capacidades productivas que generaran exportaciones. Nunca se cruzó de brazos y desarrollo la solidaridad internacional como parte de su estrategia revolucionaria.

Obligado a resistir la decisión norteamericana de acabar con la Revolución cubana antes de que pudiera consolidarse, decidió conscientemente, buscar el apoyo de la Unión Soviética. Lo consiguió. Los soviéticos lograron que funcionaran las refinerías con su petróleo y firmaron un convenio para comprar el azúcar cubano a un precio superior al del convenio norteamericano. Además, comenzaron a suministrar armas para defender al país. Cuando ocurrió la crisis de octubre de 1962, en que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear y en que Fidel demostró de lo que era capaz y también de lo que era capaz de no admitir si de pasarle por encima a la dignidad e independencia de Cuba se trataba, se produjo el primer desencuentro serio con los soviéticos. La habilidad política, sobre la base de principios de Fidel, logró resolverlo, alcanzando un acuerdo comercial en 1963 para el suministro a largo plazo de azúcar, a un precio que permitiría financiar el comienzo del desarrollo de Cuba.

 Comenzó la batalla por producir 10 millones de toneladas de azúcar a partir de 1970. Pienso que pudiera considerarse como el equivalente a un Moncada económico. No se logró, a pesar de que se incorporaron todas las fuerzas de la Revolución, que ya en ese momento eran muy grandes y muy motivadas y el costo, no solo para la economía, fue alto. Fidel asumió ante el pueblo de Cuba, su responsabilidad personal por el fracaso de la zafra de los 10 millones. Con la misma valentía política que cuando el Moncada. De inmediato comenzó el control de daños.

 Se había desorganizado todo el funcionamiento de la economía, con decisiones incorrectas como la prohibición de los pequeños negocios privados y del trabajo por cuenta propia, y otras, muy dañinas, como la eliminación de los controles contables, que si bien todo indica que fueron resultado de una desviación hacia la extrema izquierda del proceso de organización de la economía, ni siquiera pudieran justificarse por el esfuerzo de incorporar una mayor cantidad de trabajadores a la zafra, y suprimirle trabas a su incorporación. Todo ello a su vez, generó una inflación incontrolable donde el dinero dejó de tener significación alguna como estímulo para trabajar. Se recibía por la inmensa mayoría de los trabajadores, agrícolas, industriales o de servicios un salario fijo sin relación alguna con los resultados productivos. A su vez se había aprobado una resolución sobre las jubilaciones que garantizaba a los trabajadores que al jubilarse tenían el derecho de percibir el 100% del salario que venían percibiendo, lo que comenzó a generar la tendencia a solicitar la jubilación y continuar percibiendo el mismo salario sin trabajar.

No se alcanzaron los 10 millones, pero se produjeron 8,5 millones de toneladas métricas de azúcar. La mayor producción lograda por la industria azucarera de Cuba en toda su historia. No obstante, el fracaso, constituía una no despreciable base de obtención de recursos financieros para iniciar la reconstrucción de la economía.

 Fidel comenzó a convocar reuniones con los Sindicatos nacionales y los Organismos estatales correspondientes para analizar críticamente el deterioro provocado en las principales producciones y servicios no azucareros, a causa de la concentración de todos durante casi dos años, en el esfuerzo nacional por lograr una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar. Aunque el enfoque era critico ante los errores y decisiones incorrectas, el sentido del debate era superarlos a la mayor brevedad. Él necesitaba conocer, además, las necesidades mínimas de recursos de cada producción importante, para encontrarle solución en la propia reunión o en un breve plazo posterior. Logró revertir el espíritu de derrota, por el de recomponer las fuerzas para comenzar nuevamente el combate.

 De esas reuniones cada Sindicato nacional salió para organizar su próximo Congreso Nacional, como paso previo para llevar a cabo el XIII Congreso de la CTC. En noviembre de 1973 se celebró el Congreso. Significó el regreso de Lázaro Peña a la dirección del movimiento sindical cubano. Lo presidió todo el tiempo Fidel, que con Lázaro Peña a su lado y haciendo gala de un gran espíritu democrático, reconstruyeron entre ambos el movimiento sindical cubano, que también había salido lesionado por los errores cometidos entre 1967 y 1971.

 Durante ese período se habían establecidos conceptos en la dirección de la economía que favorecían el pago por tiempo, sin sujeción a criterios de rendimiento ni productividad.  Se analizó profundamente que era necesario eliminar el igualitarismo en el pago por el trabajo y se reinstauro el pago según la cantidad y la calidad de lo producido por cada trabajador. También se corrigieron distorsiones conceptuales importantes sobre la seguridad social. Ya estaban creadas las condiciones para el siguiente paso: la celebración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.

 Desde 1971/72 se había reestructurado el Secretariado del Comité Central del Partido y constituido sus Departamentos auxiliares. En 1965 se había constituido el Comité Central y durante ese período, el Partido como organización política de vanguardia con influencia en la base de la sociedad, no había existido. Existían militantes, pero desde 1967 hasta 1971, las organizaciones de base, los núcleos, solo tenían un carácter formal, sin prácticamente ninguna influencia política en los centros de trabajo. El Partido actuaba solo a través de sus organismos de dirección regionales y provinciales.

 Comenzó a diferenciarse, en la economía, el papel y las tareas del Gobierno y el Partido. Al centro de ambas estaba Fidel. Por una parte, comenzó reorganizar el Gobierno para que comenzara a funcionar. Se crearon cargos de Vice presidentes del Consejo de ministros. Comenzó a reunirse regularmente el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

 El Secretariado del Partido, comenzó a reunirse semanalmente bajo la dirección de Fidel. Fueron creados los departamentos especializados que comenzaron a preparar al Partido desde la base, en las tareas que lo conducirían a organizar el Primer Congreso. Apoyándose en el Secretariado y en los Departamentos auxiliares Fidel condujo la organización del Congreso y la elaboración de los documentos que debían ser aprobados, entre ellos y principalmente los que en materia económica significarían un cambio fundamental en la política económica. El modelo económico que se presentaría al Congreso para el debate y aprobación, tendría semejanzas importantes, con adaptaciones imprescindibles, con el que venía aplicando desde hacía quinquenios, con éxito, la Unión Soviética. Un cambio fundamental fue introducir los principios del cálculo económico en el funcionamiento de las empresas. Esto solo, condicionaba los cambios a introducir en la Dirección de la Economía.

 El Congreso se celebró entre el 17 y 22 de diciembre de 1975. En el importante Informe Central, Fidel, al abordar los temas de la economía realizó un análisis autocrítico profundo de los errores cometidos, en la subestimación y el desdén hacia la experiencia de otros países y en la conducción práctica de la política económica en los años precedentes. En muchos sentidos, en especial en la economía y en la institucionalización del país, el Primer Congreso significó un parteaguas. El principal cambio político importante que se producía en el país desde los inicios mismos de la Revolución. A partir del Congreso, Cuba, en muchos aspectos fundamentales, entre ellos, en la concepción en que se basa su economía, se convirtió en la Cuba que aún es. Han pasado 50 años. Demasiado tiempo sin cambiar. Fidel en su genialidad revolucionaria lo percibió, y de ahí su histórico discurso en la Plaza de la Revolución el 1ro, de mayo del 2000, llamando a ¨cambiar todo lo que debe ser cambiado¨. Pero a pesar de su llamado, continúa la resistencia al cambio. Quizás por miedo al cambio. El miedo al cambio no es revolucionario. Y al no entender en su profundidad, la necesidad del cambio, se pone en riesgo a la propia Revolución.

 El 22 de octubre de 1974 se crea la Comisión redactora de la Constitución. El 15 de febrero de 1975 se somete a referendo y el 24 de febrero de 1976 es promulgada. En solo 16 meses se redactó, se discutió con las masas y se promulgó la Constitución de1976.

El 2 de diciembre de 1976 se efectuó la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 En 5 años Fidel había logrado reconstruir el aparato económico sobre otras bases, institucionalizar el País y aprobar la Constitución de 1976.

 En 1977 comenzaron a ejecutarse los cambios institucionales para ajustar la economía a las nuevas concepciones de como organizarla y gestionarla. Después de una década en que la economía se gestionara con métodos de ordeno y mando, sin tener en cuenta criterios de eficiencia, ni de productividad, la economía no crecía. El modelo adoptado, a partir de la experiencia soviética, se basaba en empresas estatales, que pertenecían a los ministerios que las dirigían centralizadamente y que operaban bajo los principios del cálculo económico restringido. Se fue haciendo evidente que una buena parte de los ministros designados no lograban que las empresas subordinadas comenzaran a operar según principios del cálculo económico ni a producir con la eficiencia planificada.

 En enero de 1980 Fidel llevó a cabo una importante reorganización del Consejo de Ministros, dándole posesión a nuevos ministros. Con ello creó las condiciones para que el sistema de dirección de la economía, que estaba confrontando dificultades en su implementación y despliegue, ganara en agilidad, favoreciendo que la economía en su conjunto comenzara a elevar su eficiencia.

 Puede afirmarse que entre 1981 y 1985 la economía comenzó a mostrar sus potencialidades de crecimiento en producción y productividad. La economía creció, como promedio anual, un 7,3% y la productividad del trabajo en más del 4%. Se invirtieron 1000 millones de pesos más que en el quinquenio anterior de los cuales se le asignaron a la agricultura el 19%. Hacia los finales del quinquenio comenzó a evidenciarse que la economía iba alcanzando capacidades de crecimiento en producción y productividad por encima de los recursos que se lograban obtener con la coordinación de planes con la URSS y los restantes países del CAME.

 El esquema de la coordinación de planes, especialmente con la URSS, se basaba en que los soviéticos pagaban el azúcar cubano a un precio preferencial, muy por encima al del mercado mundial que cubría el costo del petróleo suficiente para el plan que se negociaba para el quinquenio. Si no se consumía porque se ahorrara el petróleo correspondiente a cada año, el gobierno soviético autorizaba a que se vendiera por Cuba en dólares, lo que permitía financiar importaciones en divisas. En determinado momento, las empresas y los organismos comenzaron a demandar recursos provenientes de los países del área dólar mientras la economía no exportaba lo suficiente hacia esa área que le permitiera comprar los recursos demandados y pagarlos. Comenzó a crecer la deuda con los proveedores europeos fundamentalmente, y con la banca europea que los financiaba. Sin exportar, la economía cubana es difícilmente sostenible.

 En la etapa final de la elaboración del plan para 1984 la situación hizo crisis, al no haberle sido posible al órgano de planificación, conciliar los recursos disponibles con las demandas de los organismos. No solo falló el método empleado para la planificación del año, también, sobre todo, el sistema económico basado en la experiencia soviética. Las empresas y los organismos planificaban crecimientos, pero no tenían responsabilidad en financiarlos. Esa responsabilidad recaía en el Gobierno. En el proceso de planificación se confundían, como ocurre todavía hoy, los objetivos estratégicos del Gobierno, con los intereses empresariales y ramales, lo que da poco margen al mercado. Las señales que debería de haber brindado el mercado, eran sustituidas por las demandas de la burocracia empresarial y ministerial. Sin que fuéramos capaces de darnos cuenta entonces, el sistema económico y de planificación soviético, comenzaba a mostrar sus grandes problemas que, sin sospecharlo, nos habíamos inoculado nosotros mismos. Y lo grave, que aún hoy, continuamos rechazando la necesidad del mercado en la economía empresarial.

 El quinquenio entre 1986 y 1990 fue un período muy confuso de la economía cubana. Se había perdido el rumbo. Fidel me encargó, presidir la Comisión del Sistema de Dirección de la Economía. En un momento determinado le pregunté si consideraba que debía mantenerse el cálculo económico en las empresas y me respondió afirmativamente. Se intento ajustar los elementos de dirección de la economía, poniendo el énfasis en la planificación anual, pero no fue posible cambiar el rumbo en ningún sentido. Fidel se fue dando cuenta que algo no funcionaba en el esquema de organizar y desarrollar la economía que habíamos decidido aplicar, que tendía a reclamar más recursos, mientras los trabajadores reclamaban ingresos que no se justificaban con resultados productivos y económicos. Llamo a combatir las desviaciones y tendencias negativas, sin que fueran identificadas con claridad por las empresas y los trabajadores. Fidel comenzó a experimentar con otras formas de organización del trabajo y la producción en las construcciones y creo el Contingente Blas Roca. Dedico cada vez más tiempo al desarrollo de vacunas y a concebir producciones basadas en la Biotecnología y su desarrollo. Desde hacía años venia estudiando y estimulando el conocimiento sobre esa rama con desarrollo incipiente aun en el mundo, en la que él fue descubriendo posibilidades vinculadas a la producción de vacunas y de medicamentos.  Continuaron la coordinación de planes con los soviéticos, pero se había perdido la dinámica del crecimiento. Fidel administraba el retroceso mientras buscaba y experimentaba nuevas vías y ramas de desarrollo para el país. En China, Deng Tsiao Ping introducía la política de Reforma y Apertura del mercado en la economía, y Viet Nam cambiaba de sistema económico introduciendo el mercado con la política del Doi Moi.

 Fidel comenzaba a advertir al pueblo sobre la posibilidad, incluso, de que la Unión Soviética dejara de existir, como finalmente ocurrió. Se comenzaron a elaborar los Planes para el Período Especial de la economía en tiempos de Paz. Todos lo acompañamos en la decisión de resistir y salvar las conquistas del socialismo. Cuando se produjo el desastre, con la desintegración de la URSS, llamó como Maceo en Baraguá, a no rendirnos y como siempre, se puso al frente para organizar la resistencia y las vías para salir del Período Especial sin renunciar a las conquistas socialistas alcanzadas.

 El 31 de diciembre de 1991 ocurrió la disolución oficial de la URSS. Hubo que comenzar a gestionar la economía sobre nuevas bases. Se extrajeron de los archivos los Planes para el Período Especial en tiempos de paz y se verificaron los inventarios. Lo primero, reducir la burocracia en todos los organismos centrales, y con ello, además de simplificar y facilitar los procesos de dirección, reducir el Presupuesto del Estado en toda la administración del país. A nadie se le envió a pasar hambre. Se le garantizó a cada uno un porciento alto de los ingresos que venían percibiendo y cada organismo se dedicó a reubicarlos en trabajos dentro de su sistema empresarial. El sistema empresarial ganó al obtener personal más preparado que sustituía a otros de menos calificación y que eran reubicados en la base productiva o de servicios. Se redujo significativamente la burocracia de los organismos centrales, con ello se reducía el presupuesto y se elevaba la calificación de los directivos en la base. En un año, todo el personal racionalizado de las plantillas de los Organismos centrales había sido reubicado.

 Los organismos comenzaron a desligarse de las metodologías de planificación central sobre la base de balances materiales y asumieron para sus empresas subordinadas métodos de planificación financiera. Los Organismos centrales comenzaron a separar las funciones regulatorias estatales de las empresariales, adoptando estructuras acordes con las características de cada uno, en las que en todos los casos los ministros adoptaban estructuras que les permitieran ejercer sus funciones estatales mientras mantenían separadamente a través de pequeñas estructuras de administración de empresas subordinadas centralmente, el control de la economía y gestión de las empresas por las que respondía ante el Gobierno. El MINFAR comenzó a adoptar medidas para autoabastecerse de alimentos, piezas y suministros industriales, sin afectar los balances nacionales, creando primero, empresas agropecuarias administradas por oficiales con experiencia en la agricultura y simultáneamente el desarrollo de empresas industriales militares capaces de sustituir las importaciones, que se recibían anteriormente de la URSS. Constituyó, previa aprobación del Banco Central, una entidad financiera no bancaria para gestionar aseguramiento financiero al Grupo empresarial de administración de empresas GAE que se fue desarrollando.

 A finales de 1993 comenzó a manifestarse una fuerte inflación. Se seguían pagando salarios y las prestaciones sociales, mientras la producción había disminuido mucho y los precios se mantenían. La Asamblea Nacional abordo las posibles soluciones. Todas iban a significar aumentos de precios. Los dirigentes obreros diputados opinaron que había que discutirlo con los trabajadores y Fidel propuso crear parlamentos obreros que debatieran el problema y propusieran las soluciones de en qué productos afectar los precios, y en cuales no, por la importancia para el sostenimiento de los trabajadores de menos ingresos y sus familias. En el plazo acordado la Dirección de la CTC presentó sus propuestas, fueron debatidas en la Asamblea y aprobado el ajuste de precios que afectara menos a las familias de los trabajadores y los jubilados y que a su vez contribuyera a disminuir la inflación y el dinero en circulación. Con ello Fidel mostraba su concepción socialista de como abordar la solución de los problemas con la población en tiempos de crisis económicas.

Las remesas comenzaban a introducirse en el país masivamente. La tenencia y circulación de divisas dentro del país fue despenalizada en 1994 y el mercado en divisas comenzó a abrirse paso. Funcionaba la Comisión de Divisas del Gobierno que presidían el Secretario del Consejo de Ministros y el Ministro de Economía; se reunía semanalmente y decidía sobre la asignación de las divisas disponibles. 

 El Banco Central comenzó a autorizar instituciones financieras no bancarias, las llamadas entonces Casas Financieras, que eran supervisadas estrechamente por el Banco Central y que comenzaron a intermediar financieramente en divisas, entre las empresas y el Banco Financiero Internacional. Se fueron introduciendo las letras de cambio, para facilitar con garantías, el comercio con pagos a plazos acordados entre las empresas. Esas letras eran negociables, lo que facilitaba el crédito a las pequeñas empresas.  Comenzó la introducción paulatina en el país de proveedores extranjeros que negociaban directamente con las empresas, bajo la supervisión de los organismos centrales. Se estableció un primer banco, relativamente pequeño, de nacionalidad de Curazao y de propiedad holandesa que comenzó a negociar con las empresas pequeños créditos a corto plazo en divisas, para adquirir insumos que comenzaban a ingresar a la economía por distintas vías.

 En la práctica se eliminó el llamado monopolio estatal del comercio exterior. Las empresas de los organismos, comenzaron a intercambiar en dólares, entre ellas y con proveedores extranjeros. Se fue abriendo paso un mercado en dólares entre las empresas, con la población y con los proveedores extranjeros. Las empresas industriales comenzaron a producir equipamientos. Obtenían financiamiento, bancario o de los interesados en sus producciones, producían y vendían a precios acordados entre las empresas. Se abrió paso el mercado entre las empresas, pero en dólares.

 El Banco Central creó el peso convertible cubano, CUC. Era convertible en dólares. No servía para pagar los salarios, pues no era convertible en pesos cubanos, lo que creó justa inconformidad con los trabajadores que no cobraban ni siquiera pequeños estímulos en dólares. Aunque lo intentó durante años, el Banco Central no logró establecer una tasa de cambio entre el peso y el cuc. Quizás no le haya sido posible lograrlo. La inflación en pesos no se lo permitía. Sin control presupuestario y de la emisión monetaria, siempre será muy difícil. Solo controlando firmemente el presupuesto nacional y la emisión monetaria, más una política económica que estimule la producción nacional de alimentos y las exportaciones sería posible establecer y mantener el tipo de cambio del peso cubano bajo control. 

 La economía cubana es muy abierta; para producir requiere importar, y para importar requiere exportar. No le es posible desarrollarse sin exportar. Eso lo vió claro desde el principio Fidel. De ahí que la base de su política económica en toda la etapa hasta 1990, haya sido la producción y exportación de azúcar. En toda esa etapa 1 peso equivalía a 1 dólar. A partir de 1991, con la entrada de las remesas y con la despenalización del dólar, la relación entre el peso y el dólar cambio. En las condiciones actuales, la economía cubana tendrá que contar con una tasa de cambio oficial económicamente fundamentada, que la estimule a producir para el mercado nacional y exportar. Sin tasa de cambio oficial la tendencia será siempre como hasta ahora, a importar.  

 Con la disolución de la URSS, el Gobierno de los Estados Unidos y la mafia batistiana y anticubana, creyeron que había llegado el momento de liquidar la Revolución cubana. En 1992 aprobó la Ley Torricelli, por la cual sancionaba a la flota marítima mundial, que transportara cargas a Cuba, en condiciones de que ya no se podría contar con la flota de la URSS, prohibiendo de que utilizaran puertos norteamericanos. Para entonces Cuba disponía de una importante flota marítima, que bien utilizada hizo posible que las cargas importadas llegaran al país y también que salieran las exportaciones. Y en 1995 con la Ley Helms Burton aspiró a propinar un golpe mortal a la economía. Ambas agresivas e ilegales desde el punto de vista del derecho internacional. Todavía vigentes, han hecho mucho daño, pero la política de la Revolución logró, y aún logra hoy, amortiguar sus efectos más peligrosos.

 Desde la década de los 80 el gobierno venía estudiando internamente los pro y los contra de desarrollar el turismo a partir de las condiciones excepcionales que para el desarrollo de esa rama tuvo el país siempre. Como cada vez que una decisión podía tener implicaciones políticas y en la comprensión de la población, Fidel obligó a un análisis exhaustivo y desde todos los ángulos de una decisión favorable para la economía, pero con riesgos evidentes desde otros, sobre todo desde el punto de vista social y con implicaciones en la población, con respecto a la comprensión política. Yo percibí que estaba por adoptar una decisión cuando me envió un mensaje instruyéndome a que aprobara una empresa turística, que al final nombro Cubanacan. Con el mensaje me instruyó sobre el máximo de personal administrativo y burocrático con el que debería trabajar. Siempre que me indicó crear un organismo o una empresa, me definía como directiva ese aspecto. Así fue cuando me instruyó crear el Ministerio de Industria de Materiales, pero cuyo aparato central no podía exceder de 50 trabajadores, incluyendo al Ministro.

 Ya había creado el Banco Financiero Internacional, instrumento diseñado inicialmente para combatir el bloqueo financiero de los Estados Unidos, y que posteriormente resultó de gran importancia en la intermediación en divisas entre los proveedores extranjeros y los organismos y empresas cubanas.

Comenzando el Período Especial Fidel decidió crear el Ministerio de Turismo y designó al frente del mismo a Osmany Cienfuegos, que durante casi 15 años había sido su cercano colaborador como Secretario del Consejo de Ministros. A partir de esa decisión comenzó el desarrollo del Turismo. En la concepción de Fidel no podía ser Varadero el único Polo. Tenía que abarcar al país. No solo la península de Hicacos; también los cayos del norte de Villa Clara y de Ciego de Ávila. Concibió los Pedraplenes y los construyó en tiempo récord. Se comenzaron a proyectar y construir los aeropuertos vinculados a los nuevos Polos, incluyendo el de Varadero. Financió con fondos propios, sin acudir a financiamiento externo, el emblemático Meliá Cohíba. Le aprobó al MINFAR que creara una empresa turística y se encargara de desarrollar la construcción de hoteles en Varadero y en la costa norte de Holguín. Estaba convencido y con su espíritu emprendedor y revolucionario de siempre nos convenció a todos, de que era posible salir del Período Especial y superar los efectos del bloqueo.

 Paralelamente decidió comenzar a ejecutar importantes inversiones en el desarrollo de la investigación y producción de vacunas y otras producciones en base a la biotecnología. Llevaba años estudiando las posibilidades de desarrollar esa rama basada en la ciencia y preparando, seleccionando y agrupando recursos humanos que le permitieran convertirla en un pivote de su estrategia de que Cuba llegara a ser una potencia en la medicina, no solo regional. Y en pleno Período Especial decidió invertir en la Biotecnología y la producción de vacunas. Construyó una verdadera ciudad de laboratorios y facilidades para el desarrollo de una industria biotecnológica que situó a Cuba en la vanguardia de los desarrolladores de vacunas y productos de la biotecnología del Tercer mundo, llamada a convertirse en el núcleo principal de la producción nacional de medicamentos y en una importante exportadora de vacunas y de producciones farmacéuticas, basados en la biotecnología. 

Fidel adoptó importantes decisiones con activos cubanos. Aprobó la constitución de diferentes modalidades de empresas mixtas con la empresa de níquel de Moa, con Cuba-Ron y con Cuba-Tabaco. Con ello demostró que los activos fijos pueden convertirse en activos financieros para enfrentar necesidades vitales para el País. Lo hizo ateniéndose estrictamente a la Ley, mostrando valor político y señalando las vías que en situaciones igualmente difíciles y complicadas pueden ser utilizadas por la nación. 

Cuando en 1997 se celebró el V Congreso del Partido, la economía mostraba innegables muestras de recuperación. Había transcurrido lo peor. Comenzaba a manifestarse la tendencia de institucionalizar de nuevo la conducción de la economía, frente a la de continuar profundizando los cambios. Primó la tendencia a institucionalizar de nuevo la economía, sin cambios sustanciales, y Fidel la apoyo. En el período en que se estaban elaborando los documentos para el Congreso, se le planteó la propuesta de introducir en la economía las pequeñas y medianas empresas privadas. Él no la rechazó. Manifestó que no estaba en desacuerdo, pero debía ser más adelante.

 Poco a poco el espíritu de innovación y cambio fue perdiendo impulso. La burocracia fue recuperando terreno y las empresas fueron perdiendo autonomía.

 Los ministerios comenzaron a crecer nuevamente y a imponer controles rígidos sobre las empresas. El Gobierno creó un poderoso organismo de Auditoría, no para auditar a los Organismos centrales, sino a las empresas, lo que contribuyó y aun contribuye, a paralizar la iniciativa empresarial. El gobierno, con la creación del aparato de auditoría se sitúa por encima de los organismos. Participé personalmente en reuniones presididas por el Che, en 1964, para analizar las conclusiones de auditorías del organismo central del Ministerio de Industrias a sus empresas. Él preguntaba, precisando determinados aspectos y hacia las conclusiones. Siempre era crítico sobre las deficiencias, pero los cuadros y dirigentes no perdían autoridad, salían fortalecidos y educados. Y no le temían a las auditorías.

 El 1ro. de mayo del año 2000, menos de tres años posteriores a la clausura del V Congreso, Fidel pronunció su histórico discurso: Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado….

 Habían sido superados los efectos más nocivos para la economía por la caída del socialismo en la URSS y Fidel llamaba a continuar la batalla por construir nuestro socialismo.

 En el 2003, Fidel aprobó una propuesta de racionalizar la industria azucarera. Desaparecida la URSS y con ella el mercado de venta a precios preferenciales que cubrían ampliamente el costo del petróleo que le suministraba al país, se hizo necesario reducir el número de centrales azucareros a fin de hacer viable económicamente la industria. Fidel aprobó el número de fábricas azucareras y de tierra suficiente para sembrar y cosechar caña de azúcar para que se pudieran producir anualmente 4 millones de toneladas de azúcar aproximadamente. La propuesta aprobada, que en números parecía racional, en su instrumentación por el Ministerio del Azúcar de entonces resulto un desastre.  Se creó una nueva organización llamada AZCUBA, sin experiencia previa, para sustituir a una organización de más de 40 años de experiencia de hacer zafras y de producir azúcar, en condiciones difíciles. El resultado ha sido altamente costoso para el país, no solo para su economía. Producir azúcar no supone solo tener centrales azucareros y tierras con caña. Se ha perdido una parte importante de la cultura azucarera de la nación, que surgió, creció y se desarrolló durante más de un siglo en las comunidades rurales alrededor de las fábricas azucareras y fue el soporte poblacional de la economía azucarera de Cuba. La actual generación de dirigentes del país, tendrán, sin duda, la responsabilidad histórica de hacerla renacer.

 En la clausura del V Congreso del Partido en 1997 Fidel les pedía a los comunistas que cuidaran a Raúl, que estaba bien de salud, era más joven y le correspondería ir después que él.

 Así fue. Fidel enfermo y Raúl lo sustituyó. Y aún en vida de Fidel, logró sentarse a negociar con el presidente de Estados Unidos en funciones en ese momento. Los importantes acuerdos logrados no duraron. Cambio el Gobierno de Estados Unidos por un presidente de otro partido, que demostrando que no se puede confiar en el sistema democrático norteamericano, fue retractándose de acuerdos firmados a nombre de Estados Unidos por un gobierno que parecía serio. Y no solo eso, reinició la política agresiva contra Cuba, recrudeciendo las sanciones.

 Volvió a equivocarse la política exterior de Estados Unidos, 60 años después. Sus cálculos han sido nuevamente erróneos. Estados Unidos no podrá acabar con la Revolución cubana. No militarmente, porque, aunque el mundo actual es otro, la nación cuenta como siempre con la decisión irrenunciable de su pueblo, de combatir hasta el último cubano y cubana, y con amigos, igualmente poderosos, que tampoco ahora la dejaran sola. El apoyo principal se debe recibir en el campo de la economía. Cuba podrá superar el bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los Estados Unidos. Dependerá de sus propias fuerzas, de su inteligencia y creatividad. Y de no cometer errores.

 La economía mundial se ha modificado sustancialmente en los últimos 35 años. El mundo de hoy, en términos geopolíticos, también se diferencia del que existía al desaparecer la URSS en 1990, incluso al que existía a comienzos del presente siglo. China socialista es hoy la segunda economía mundial, en camino de convertirse en la primera. Rusia, provocada por Europa y la OTAN a iniciar una guerra en Ucrania, con el interés de debilitarla, ha surgido más fuerte militar y económicamente. Vietnam socialista, que a principios de los años 90 comenzaba a reponerse económicamente de la agresión norteamericana, se ha transformado, gracias a la introducción del mercado en su economía, sin renunciar a su concepción de construir un país socialista, en una economía altamente exportadora, como base de su desarrollo. En el mismo sudeste de Asia, Laos, adopta el mercado como instrumento para desarrollar su economía. En nuestro continente Venezuela y Nicaragua avanzan en construir su economía con la utilización del mercado. Solo Cuba se mantiene, hasta ahora, reacia al cambio.

 La política de sanciones económicas de Estados Unidos, utilizando su dominio del dólar y del mecanismo del swift bancario, hizo crisis al intentar aplicárselo a Rusia, en el momento en que comenzó la guerra con Ucrania. Se equivocó Estados Unidos. No previó las consecuencias de su error. La economía mundial, no podía dejar de comprar el petróleo ruso, que era junto con Arabia Saudita el principal exportador mundial. Y como no le podían pagar utilizando el swift bancario, comenzaron a acordar, India, China y otros países de Asia, el pago del petróleo utilizando las monedas nacionales. Comenzó con ello la desdolarización mundial.

 Coincidentemente se hizo claro para los países del llamado Sur Global, que era posible evadir las sanciones de Estados Unidos relacionadas con la utilización del dólar. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, habían dado un primer paso cuando acordaron constituir el Grupo BRICS. Posteriormente se incorporaron al Grupo 5 países más, y en el 2025 fueron aceptados como socios 13 países, entre ellos Cuba. Desde sus inicios el Grupo creó el Banco del BRICS que radica en China.

 El participar como socio del Grupo BRICS crea la posibilidad para Cuba de encontrar soluciones que le faciliten evadir el Bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos. La posibilidad no basta. Es necesario crear las condiciones. Y básicamente son dos: 1.que las empresas operen según condiciones de mercado y 2. que el Banco Central establezca una tasa de cambio oficial del peso cubano(cup). Esta última tiene que lograrla el Banco Central y la Dirección de la economía, o sea, el Gobierno. Mientras que las empresas estatales operen según las condiciones de mercado, supone una decisión política. Las empresas privadas, que existen y operan a partir de una decisión política adoptada en el VI Congreso del Partido ya lo hacen según reglas de mercado. El problema reside en las empresas propiedad del Estado, que operan sin sujeción a ninguna regla que les permita conectarse comercialmente con las empresas del BRICS, y que las induzca a lograr eficiencia. Todas las empresas que participan en el mercado mundial y por tanto las que pertenecen a los BRICS lo hacen según las reglas del mercado. Nadie en el mundo, negocia comercialmente con organismos del Estado. Negocian y firman contratos con empresas que operen según las reglas del mercado.

 Yo no tengo absolutamente ninguna duda de que en la situación actual Fidel estaría de acuerdo, en que las empresas propiedad del Estado cubano, produjeran y comerciaran sobre la base de los principios de un mercado regulado por el Gobierno socialista. Estoy convencido de que su planteamiento en la Plaza de la Revolución, en un discurso leído, de que ¨Revolución es sentido del momento histórico¨. Que ¨es cambiar todo lo que debe ser cambiado¨, lo pensó y expuso para momentos como este que está atravesando la Revolución y la Patria. Para Fidel lo principal, cuando se produjo el desastre de la URSS, fue salvar la Revolución y las conquistas del socialismo. Y el mercado regulado por el Gobierno que encabeza el Partido Comunista de Cuba, lo puede lograr y también potenciar las conquistas. No puso objeciones en el período especial, a que las empresas propiedad del estado operaran en dólares en el mercado nacional y que exportaran e importaran sin sujeción a las reglas del Ministerio de comercio exterior. Se trataba entonces de salvar las conquistas socialistas alcanzadas.

30 años después, el riesgo de negar el mercado pudiera conducir a que, en las condiciones actuales de la economía mundial, no sea posible construir el socialismo en una pequeña economía asediada, como la cubana.

 Que las empresas propiedad del Estado operen según las reglas del mercado no significa privatizar las empresas ni la propiedad estatal. Las empresas continuarían siendo propiedad del Estado. También los hospitales, las escuelas y también los servicios públicos. Significa que las empresas produzcan para el mercado; que compren y paguen sus suministros para producir y vender en el mercado, sea el nacional o el internacional. Que importen y también exporten. Y que su comportamiento económico y resultados estén relacionados con su participación en el mercado. Como hacen todas las empresas del mundo, y en Cuba las empresas privadas. Tendrán que comprar y pagar sus insumos, incluyendo la energía, vender lo que producen, cobrar, pagar sus deudas y también pagar los impuestos, así como gestionar créditos bancarios. Los precios, por supuesto, se formarían en el mercado. Y el Gobierno estaría obligado a regularlo sin intervenir directamente en las empresas, y también a apoyar económicamente a las personas imposibilitadas de trabajar y con dificultades comprobadas. Los trabajadores obtendrían salarios protegidos por las leyes laborales, pero según la realidad de esos mercados. No habría salarios igualitarios. Las empresas tendrían que comprar divisas a la tasa oficial para importar sus insumos, y como necesitarían seguir importando tendrían que producir también para exportar.

 Es el esquema básico. No tiene que ver con el capitalismo, salvo que en la economía capitalista también las empresas producen e intercambian entre si según reglas del mercado. Solo así será posible crear la base material del socialismo. El mercado en el socialismo estimula la innovación, como está ocurriendo en China y también en Vietnam, gobernados ambos por Partidos Comunistas que no han renunciado a construir sociedades socialistas, de acuerdo con sus características nacionales. Ambos partidos revolucionarios intentaron avanzar al socialismo según la vieja teoría soviética, y ambos se dieron cuenta a tiempo; y con el mercado lograron avanzar y abrir un camino hacia el ideal socialista, en un mundo inundado de capitalismo. La Cuba Socialista podrá también. El bloqueo norteamericano no podrá impedirlo. Será derrotado. 

Para los que aún dudan, desde posiciones supuestamente teóricas y de economía política, les sugeriría que leyeran y estudiaran, directamente de Carlos Marx su ´´Crítica del Programa de Gotha´´. Según Marx en ese artículo, “el derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado”.  Que cada cual saque sus propias conclusiones. 

Septiembre 2025

martes, 30 de septiembre de 2025

Comentarios al articulo de Joaquin Benavides " Socialismo y Mercado "

Ramiro del Rio: Excelente y oportuno trabajo que reitera las inevitables reformas que se deben adoptar para lograr encaminar nuestra ruinosa economía Muy beneficioso mencionar las experiencias de China y Viet Nam con quiénes tenemos excelentes relaciones pero no mencionamos sus logros luego de las reformas económicas aplicadas y sus indiscutibles éxitos.

Humberto Herrera Carlés: Estimado Benavides comparto tu criterio, pero llevamos décadas en esa disyuntiva. El amigo Luis Marcerlo tiene hasta libros que trat el tema, tambien el amigo Fidel Vascos tiene un libro publicado que se titula " Socialismo y Mercado", el fallecido Dr Alfredo Gonzalez escribió un ensayo " Socialismo y Mercado en la Etapa actual " que adjunto , que está muy bien fundamentado desde el punto de vista marxista, entre muchos otros. Hay autores externos como Alec Nove que habla del asunto entre muchos otros y los debates que desde la URSS se llevaron a cabo, Y estan los textos de los Secretarios Generales del PC Vietnam de varios tomos que son como una Biblia en ese país y hay resultados a la vista, al igual que en Chin,a que coquetea ya con ser la primera potencia económica mundial, países que estuvieron bloqueados por EEUU.

Tenemos años asociando en Cuba que el mercado = capitalismo, y eso es una barrera ideológica no superada. Creo que el libre mercado si lo es, es que el que tenemos por cierto, en el mercado ilegal (negro) en Cuba de mercancias y divisas,. En el Capitalismo hemos podido constatar en algunos países, no todos por supuesto, prestaciones sociales altas, altos niveles de vida y mercado regulado por el estado en decenas de años de práctica y eso hay que saberlo hacer, porque no todos los paises de economia de mercado tienen esos niveles de desarrollo, por lo que hay otros factores que inciden.

Ayer mismo vi un ataque furibundo en redes, al último informe del CEEC, que son los resultados del país en el I semestre 2025, todos quisieramos otros numeros, pero son los que son; es decir no somos capaces de asimilar lo que está saliendo mal., que es el primer paso para corregir el rumbo.

Benavides ha hecho muchas propuestas , y esta es otra más atendible.

Joaquin Benavides: Humberto, todo lo que dices lo se. Pero es ahora cuando tenemos que lograr el cambio en Cuba. De eso al menos estoy seguro. También se que no habrá posiblemente otro .o.ento para lograr el cambio que ahora. Nunca me ha importado a luchar por mis ideas y convicciones. Y menos me importara ahora, en que creo que hay condiciones y posibilidades para lograr el cambio. No eres el único ni el primero que me argumenta que no se podrá lograr que se entienda el cambio. No es la primera vez que lucho por cambios en la economía y alguna que otra vez he logrado que se entienda. No siempre me he hecho entender, o no he tenido la razón. Eso también ha ocurrido..pero no dejaré de combatir por las ideas que considero correctas para salvar la economía de esta nuestra Patria, que esta corriendo un gran peligro si no logra superar loa problemas actuales. Y estoy convencido de que si ahora avanza hacia el mercado con orientación socialista, se podrán salvar el Socialismo y la Patria.
Un abrazo,

Julio Carranza: 
Amigos:

Totalmente de acuerdo con el texto de Joaquín, hace referencia a los conceptos, a la historia de los conceptos y a su importancia en la situación actual de Cuba, muy importante.

Es un tema fundamental en el que hemos insistido mucho. Hace poco se publicó en México por Siglo XXI y CLACSO el libro “Los dilemas ante la construcción de un estado de bienestar en América Latina”, me correspondió escribir el capítulo sobre Cuba y el título es “Socialismo, democracia y mercado, una mirada desde Cuba” con coincidencias esenciales con este importante texto de Benavides.
Un fuerte abrazo

Joaquin Benavides: Gracias July. Estoy convencido que ha llegado el momento de exigirles a nuestros dirigentes que si no actúan, enfrenten el debate público. Estamos entrando en el año del Centenario de Fidel y no podemos permitir que por no actuar a tiempo se pueda perder la Revolución, el Socialismo y la Patria. Un abrazo,

Fidel Vascos : 

Benavides:

Como conoces, desde hace años vengo defendiendo públicamente en mis artículos y otras publicaciones que la construcción del socialismo es imposible sin la utilización del mercado y las relaciones monetario-mercantiles, sobre todo ahora que ya sabemos que el período de transición al socialismo se prolonga largamente en el tiempo y que el comunismo no puede ser el objetivo inmediato de nuestra sociedad pues entre sus características, según los clásicos, debe tener escala planetaria. El modelo de dirección de la economía socialista que aplicaba la URSS de planificación centralizada de asignación de recursos materiales y financieros ha fracasado al constituir una de las principales causas de la desintegración del gran país soviético y de la desaparición de los llamados países socialistas de Europa Central y del Este.


Actualmente en Cuba mantenemos, en esencia, ese modelo económico soviético heredado de cuando Cuba era miembro del CAME y, en mi criterio, es la mayor traba que debemos eliminar para salir de los graves problemas económicos y sociales que sufrimos. Mi opinión es que hay que demoler ese método de planificación centralizada de asignación de recursos y, en su lugar, ampliar el mercado como regulador de la economía cubana tanto en las empresas estatales como no estatales. El Estado no debe administrar la economía. Su tarea consiste en establecer las normas, regulaciones e instituciones necesarias para que, dentro de ellas, el mercado pueda desenvolverse libremente. A su vez, el Estado debe estar atento para atajar a tiempo las desviaciones del mercado que puedan afectar al pueblo. Esta idea va ganando seguidores entre muchos economistas y otros especialistas de las ciencias sociales que publican sus ideas, proponen medidas al respecto y las divulgan en eventos científicos.


También hay que decir que otros investigadores cubanos continúan defendiendo mantener la planificación centralizada con el temor, dicen, que abrir el mercado puede conducirnos al capitalismo neoliberal y destruir los objetivos sociales y políticos de la Revolución Cubana. Este temor indica que, junto al debate acerca de aplicar la planificación centralizada de asignación de recursos o aplicar un socialismo de mercado, hay también que debatir las diferencias entre el socialismo de mercado que muchos proponemos y el capitalismo neoliberal que rechazamos. Ello ayudaría a esclarecer las ideas en controversia. Estoy convencido que la dirección del país conoce en detalle todas estas propuestas, pero no ha dado a conocer sus consideraciones al respecto y ha preferido seguir actuando sobre la base de la planificación centralizada de asignación de recursos. 


Me parece una excelente oportunidad que este debate se desarrolle en el próximo IX Congreso del PCC a celebrarse en el año 2026 de manera que el Congreso se pronuncie acerca del futuro de la planificación centralizada de asignación de recursos y el uso del mercado en la construcción del socialismo en Cuba. Una forma de abordar el tema en dicho Congreso es tu propuesta de que el Consejo de Estado le dé la tarea al Presidente de la República. Otra es que la Comisión Organizadora del Congreso, recogiendo el sentir de muchos militantes, trabajadores y demás ciudadanos, lo incorpore en un punto de la agenda del evento. Lo importante es que exista voluntad política en la más alta dirección del país para enfrentar el tema y resolverlo mediante un Programa integral de medidas en un proceso paulatino y de permanente debate público. Reafirmo que el IX Congreso es el momento ideal para debatir y decidir la línea general de desarrollo de la economía cubana y su sistema de dirección en el corto y mediano plazo. Saludos.


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El artículo del compañero Benavides se puede leer en el siguiente link :


https://cubayeconomia.blogspot.com/2025/09/mercado-y-socialismo.html