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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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viernes, 20 de marzo de 2026

Surgen en Cuba las sociedades mixtas para intentar paliar la asfixia energética. Comentario HHC

 


Trabajadores de una pequeña empresa privada laboran en un taller que ofrece servicios de tornería y mecánica, en La Habana. Muchas actividades del sector privado se han visto afectadas por la actual crisis energética en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS


Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación y empleo



La Habana, 13 mar.- La crisis energética en Cuba, que el bloqueo petrolero de Estados Unidos está llevando a la asfixia, enturbia el desempeño del sector privado en la isla y el gobierno intenta paliar la situación ampliando el alcance de las empresas del rubro.

La Gaceta Oficial de la República publicó el 3 de marzo el Decreto-Ley 114 de 2025, aprobado en diciembre y que entrará en vigor el 3 de abril.

La norma permite la creación sociedades de responsabilidad limitada mixtas, con capitales integrados de empresas estatales y privadas, hasta ahora inexistentes en el derecho mercantil de este país insular caribeño.

Asimismo, establece los mecanismos para la adquisición de participaciones en micro, pequeña y medianas empresas (mipymes) privadas ya existentes, la absorción de estas por una entidad estatal y la concertación de contratos de asociación económica que no implican la creación de una nueva figura jurídica.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”, dijo a IPS el economista Daniel Torralbas.

Gran parte de la infraestructura de las empresas estatales, así como otras capacidades ociosas y trabajadores altamente cualificados, están siendo desaprovechados por falta de materias primas, combustible o, simplemente, del fluido eléctrico.

Actualmente Cuba solo logra, con su generación eléctrica, cubrir 40 % de la demanda nacional, mientras prioriza el suministro al sector residencial, sectores esenciales de la salud y algunos rubros exportables de la industria.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”: Daniel Torralbas.

Los cortes programados, acompañados de otros imprevistos, dejan sin luz a la población cubana durante 12 horas diarias y hasta más, con mayores afectaciones fuera de La Habana.

La situación se agravó desde el 29 de enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva en la que amenazó con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba.

Ese bloqueo petrolero ha provocado, por la falta de combustibles, la suspensión de varias rutas aéreas, así como el hundimiento del transporte y de las condiciones de vida de los 9,7 millones de pobladores de la isla.

La nueva ley permite una asociación público-privada “cualitativamente superior”, mientras que hasta ahora esas alianzas ocurrían sobre la base de contratos de producción.

Desde abril, las sociedades mixtas podrán exportar e importar directamente, sin intermediarios estatales, y sin estar limitadas por el listado de actividades prohibidas del sector privado, que comprende a muchos negocios de servicios profesionales, agregó el economista.

Sin embargo, existe mucha “discrecionalidad” en la aprobación de estas entidades, que se teme que puedan obstaculizar su creación.

Para su implementación, se necesita el aval de la contraparte estatal, del organismo superior al que se subordina, del Ministerio de Economía y Planificación, del Instituto Nacional de Actores Económicos no Estatales, así como de otros ministerios relacionados con la actividad que desempeñará la nueva empresa mixta.

“Es difícil que un proceso así sea rápido y transparente, porque no están explícitas las razones por las que se pudiera denegar un negocio de este tipo. Se corre el riesgo de que haya muchas solicitudes de creación, que no lo creo, pero que se aprueben muy pocas. Y eso no tendrá un impacto estructural en la economía cubana”, afirmó Torralbas.

La norma abre las puertas para que los privados puedan invertir en sectores históricamente vetados por el gobierno, como en la producción de azúcar, de medicamentos, agencias de turismo y otros.

Pero tiene limitantes por las diferencias que existen entre las formas de gestión privada y estatal, según el director ejecutivo de un negocio privado, quien prefirió mantenerse en anonimato.

“El privado usa prácticas no oficiales o lagunas legales para poder bandearse con las regulaciones y los tributos. Y esto sería un desafío ejecutarlo en una colaboración público-privada. La mayoría de los negocios privados ‘inventan’ para poder competir y sobrevivir”, dijo.



Una joven labora en el mantenimiento y reparación de bicicletas en uno de los talleres de la empresa privada Vélo Cuba, en La Habana. Algunos negocios, que aportan soluciones para la movilidad ante la escasez de combustible han visto crecer sus ventas y servicios en Cuba las últimas semanas.

Apertura durante la crisis

Según Torralbas, desde 2016 el gobierno cubano ya manejaba la posibilidad de la propiedad mixta entre partes nacionales, a través de un documento llamado la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, que marcaba una estrategia de transformaciones económicas en el país.

Además, el Decreto-Ley 34, de 2021, que regula el sistema empresarial estatal cubano, ya contemplaba la posibilidad de que las entidades estatales se asociaran con actores no estatales para crear nuevas personas jurídicas, pero no se emitió el reglamento que lo hiciera efectivo.

Pocos meses después, en agosto de ese año, el gobierno permitió la creación de las mipymes, con una base jurídica que sufrió varias transformaciones en los años siguientes, así como periodos de flexibilización y contracción de los controles para la actividad de las emergentes empresas privadas.

Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación, empleo, pero todavía con grandes limitaciones en el acceso a divisas por vías oficiales, a créditos bancarios y debido a la burocracia.

“La situación que tiene Cuba con el combustible nos ha beneficiado porque han aumentado mucho los servicios, pero sigue siendo difícil tener acceso a partes y piezas para el mantenimiento”, dijo a IPS Dorca Rodríguez, fundadora y socia de Vélo Cuba, un emprendimiento femenino enfocado a la ciclomovilidad sostenible desde 2014, que se estableció en septiembre de 2021 como una de las primeras mipymes en Cuba.

Algunos negocios, que inciden directamente en soluciones a la escasez de combustible, como este taller de reparación de bicicletas, que ayuda a paliar el problema de la movilidad de la población, han aumentado en las últimas semanas sus ventas y servicios.

En el actual panorama de inflación, una industria estatal casi inoperante y una mayor escasez de carburantes, el Estado vuelve a ofrecer, en el transcurso de apenas un mes, un mayor alcance al sector privado, con la autorización de sociedades mixtas, de residencias privadas para el cuidado de personas, más exenciones de impuestos al importar de paneles solares, así como el permiso a importar combustibles por privados.

El problema de las asociaciones mixtas es que llegan “demasiado tarde”, cuando Cuba está en su peor momento económico, dijo Torralbas.

Para Marcos Milanés, director ejecutivo Cuban Engineer, pequeña empresa privada de desarrollo de software, “la época de crisis afecta a todos”, y su negocio, uno de los quizás no tan perjudicados directamente por la escasez de combustible, es un ejemplo de ello.

“Sin electricidad no hay datos móviles. Además, las baterías de laptops y estaciones portátiles de energía no duran lo que los apagones (cortes eléctricos) actuales. La productividad también baja porque es difícil mentalmente trabajar en apagones, con calor, poca iluminación, más preocupaciones”, dijo.




Una pequeña empresa privada dedicada a la producción y comercialización de microvegetales en La Habana. Las alianzas públicas-privadas pueden ofrecer grandes beneficios al sector privado, pero sería más efectivo si se implementa como parte de una reestructuración empresarial que transforme el sector estatal.

Combustible para algunos

El gobierno cubano autorizó el 6 de febrero la importación de combustibles por empresas privadas, junto a medidas de racionamiento de combustible, y otras del llamado plan de contingencia ante el bloqueo petrolero que Estados Unidos oficializó a finales de enero.

El 25 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó una nueva guía, indicando a las empresas estadounidenses que consideraría favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa a empresas privadas cubanas de petróleo de origen venezolano.

El anuncio amplía otra guía emitida por el Departamento de Comercio ese mismo día, que autoriza las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”, sin necesidad de autorización gubernamental, y con la condición de que no se puede vender petróleo al gobierno cubano.

La medida suaviza el cerco petrolero a Cuba, días después de que la Corte Suprema de Estados Unidos derogara la orden ejecutiva del 29 de enero firmada por el presidente Donald Trump que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a la isla.

En todo caso, Trump ha insistido en varias ocasiones en que a las actuales autoridades cubanas les queda poco tiempo, desde el secuestro en Caracas del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero, por tropas estadounidenses.

El viernes 6 Trump insistió en una entrevista que “Cuba también va a caer… va a caer muy pronto”

Pero desigualdades entre los privados que pueden importar el combustible y los que no, dependen mayormente de los dólares, con un primer grupo que puede mantener un suministro de combustible debido a su alta capacidad financiera y su necesidad de mantener cadenas logísticas con almacenes y flotas de camiones.

“Un grupo muy pequeño podrá sostener el suministro, pero la inmensa mayoría del sector privado está en una situación de mucha vulnerabilidad e incertidumbre. El precio de ese combustible importado es muy elevado: más de tres dólares el litro de gasolina y de diésel”, dijo Torralbas.

Por otra parte, aunque está prohibida la reventa del combustible importado, ya que Cuba solo permite que sea para el autoconsumo, “estoy seguro que una parte se va a desviar para el mercado negro, y entonces es donde entra la segunda capa de las mipymes que puede comprarlo”, agregó.

En el mercado oficial, aun con la dolarización general de la venta de gasolina, su precio excede por poco un dólar por litro, pero está topado a 20 litros por vehículo, que deben hacer filas durante meses a través de la lista de espera de una plataforma digital.

En el mercado negro, el litro de gasolina cuesta, por su parte, el equivalente a entre ocho y diez dólares el litro.

De acuerdo a Torralbas, si Cuba autorizara a sus empresas privadas vender el combustible que importan, podría atenuarse un poco más la escasez, pero no al punto de cubrir, con capital privado, la pérdida de los envíos procedentes de México o Venezuela.

Además, almacenar, transportar y manipular el combustible conlleva retos técnicos e infraestructurales, aunque estos quizás pudieran solucionarse con la nueva norma de sociedades mixtas, acotó este especialista en el sector privado de Cuba.

“En teoría, ahora se pudiera convertir una gasolinera estatal que actualmente no está vendiendo combustible, en una mixta: la empresa estatal aporta la infraestructura, los vehículos especializados y la mano de obra, y las mipymes privadas, la divisa para importar gasolina”, dijo.

Sin embargo, empresas mixtas con alianzas público-privadas, centradas en la importación y comercialización de combustibles, necesitarían un aval más luego de conseguir los de varios ministerios cubanos: la de Estados Unidos y su política de bloqueo petrolero al gobierno de la isla.

ED: EG

Comentario HHC: Allá por 1985 -1989 , en mi primer trabajo, Energoimport, perteneciente al MINBAS, el ministro de entonces  Marco Portal , envió a todos los universitarios del organismo,   el libro "Pasión por la excelencia " de Tom Peters, con carta adjunta, que lamento no conservarla, donde hacía una paralelismo entre las empresas pequeñas, y la concepción de la guerra de guerrillas  aplicada por Fidel, a saber , por la gran movilidad, adpatación a nuevos escenarios,  toma de decisiones rápidas e independientes, etc.    La vida despues de 40 años,  no fue así,  las empresas estatales siguen hoy con una burocracia enorme, en ellas y  por encima de ellas, y hoy las empresas privadas, como se observa, son mas poderosas en algunos sectores que las estatales existentes. 

Claro las Mipymes autorizadas en el mandato de Gil, les dio el "beneficio" de financiarse del Mercado Ilegal de divisas, y la reforma de la empresa  estatal y la ley de empresa sigue esperando el sueño eterno. Parece además raro, que las empresas estatales que son  o deben ser, el sostén de nuestro proyecto socialista,  tengan tantas trabas y restricciones.

Aclaro que estoy a favor de las Mipymes , y no estoy seguro que las pocas Mipymes estatales tengan la autonomía de las privadas.  Lo mas parecido fueron las empresas militares con el Perfeccionamiento Empresarial de las FAR, que nunca  he conocido las causas por la que no se trasladó esa experiencia a lo civil, y hoy en dia  siguen existiendo la disparidad entre empresas estatales de las FAR y las civiles, sobre todo en tema de autonomía, sistemas de estímulos , salarios, etc.  Si algo se hubiera hecho, no existieran tantos ministerios, OSDE etc en nuestro país, y sería bueno conocer el personal indirecto en el sector civil de nuestro país.  De que lo si estoy seguro,  es que después de trabajar en empresas estatales en Cuba y privadas en México, es que en Cuba mínimo la proporción del personal indirecto en relación a México es de 4:1. Y si comparamos los ministerios, Cuba tiene por ejemplo mas que Brasil. 

Me preocupa, que además el poder en economía, termina impactando tarde o temprano,  en toda la política. ¿ Socialismo con empresas privadas como motor impulsor decisivo?

Las sociedades mixtas son una buena idea, hay que ver ¿qué resulta?, pero lo importante y urgente es transformar la empresa estatal, y propuestas hay muchas de diferentes economistas del CEEC y del INEI entre otros. 

lunes, 16 de marzo de 2026

Surgen en Cuba las sociedades mixtas para intentar paliar la asfixia energética

Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación y empleo






Trabajadores de una pequeña empresa privada laboran en un taller que ofrece servicios de tornería y mecánica, en La Habana. Muchas actividades del sector privado se han visto afectadas por la actual crisis energética en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 13 mar.- La crisis energética en Cuba, que el bloqueo petrolero de Estados Unidos está llevando a la asfixia, enturbia el desempeño del sector privado en la isla y el gobierno intenta paliar la situación ampliando el alcance de las empresas del rubro.

La Gaceta Oficial de la República publicó el 3 de marzo el Decreto-Ley 114 de 2025, aprobado en diciembre y que entrará en vigor el 3 de abril.

La norma permite la creación sociedades de responsabilidad limitada mixtas, con capitales integrados de empresas estatales y privadas, hasta ahora inexistentes en el derecho mercantil de este país insular caribeño.

Asimismo, establece los mecanismos para la adquisición de participaciones en micro, pequeña y medianas empresas (mipymes) privadas ya existentes, la absorción de estas por una entidad estatal y la concertación de contratos de asociación económica que no implican la creación de una nueva figura jurídica.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”, dijo a IPS el economista Daniel Torralbas.

Gran parte de la infraestructura de las empresas estatales, así como otras capacidades ociosas y trabajadores altamente cualificados, están siendo desaprovechados por falta de materias primas, combustible o, simplemente, del fluido eléctrico.

Actualmente Cuba solo logra, con su generación eléctrica, cubrir 40 % de la demanda nacional, mientras prioriza el suministro al sector residencial, sectores esenciales de la salud y algunos rubros exportables de la industria.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”: Daniel Torralbas.

Los cortes programados, acompañados de otros imprevistos, dejan sin luz a la población cubana durante 12 horas diarias y hasta más, con mayores afectaciones fuera de La Habana.

La situación se agravó desde el 29 de enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva en la que amenazó con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba.

Ese bloqueo petrolero ha provocado, por la falta de combustibles, la suspensión de varias rutas aéreas, así como el hundimiento del transporte y de las condiciones de vida de los 9,7 millones de pobladores de la isla.

La nueva ley permite una asociación público-privada “cualitativamente superior”, mientras que hasta ahora esas alianzas ocurrían sobre la base de contratos de producción.

Desde abril, las sociedades mixtas podrán exportar e importar directamente, sin intermediarios estatales, y sin estar limitadas por el listado de actividades prohibidas del sector privado, que comprende a muchos negocios de servicios profesionales, agregó el economista.

Sin embargo, existe mucha “discrecionalidad” en la aprobación de estas entidades, que se teme que puedan obstaculizar su creación.

Para su implementación, se necesita el aval de la contraparte estatal, del organismo superior al que se subordina, del Ministerio de Economía y Planificación, del Instituto Nacional de Actores Económicos no Estatales, así como de otros ministerios relacionados con la actividad que desempeñará la nueva empresa mixta.

“Es difícil que un proceso así sea rápido y transparente, porque no están explícitas las razones por las que se pudiera denegar un negocio de este tipo. Se corre el riesgo de que haya muchas solicitudes de creación, que no lo creo, pero que se aprueben muy pocas. Y eso no tendrá un impacto estructural en la economía cubana”, afirmó Torralbas.

La norma abre las puertas para que los privados puedan invertir en sectores históricamente vetados por el gobierno, como en la producción de azúcar, de medicamentos, agencias de turismo y otros.

Pero tiene limitantes por las diferencias que existen entre las formas de gestión privada y estatal, según el director ejecutivo de un negocio privado, quien prefirió mantenerse en anonimato.

“El privado usa prácticas no oficiales o lagunas legales para poder bandearse con las regulaciones y los tributos. Y esto sería un desafío ejecutarlo en una colaboración público-privada. La mayoría de los negocios privados ‘inventan’ para poder competir y sobrevivir”, dijo.



Una joven labora en el mantenimiento y reparación de bicicletas en uno de los talleres de la empresa privada Vélo Cuba, en La Habana. Algunos negocios, que aportan soluciones para la movilidad ante la escasez de combustible han visto crecer sus ventas y servicios en Cuba las últimas semanas.

Apertura durante la crisis

Según Torralbas, desde 2016 el gobierno cubano ya manejaba la posibilidad de la propiedad mixta entre partes nacionales, a través de un documento llamado la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, que marcaba una estrategia de transformaciones económicas en el país.

Además, el Decreto-Ley 34, de 2021, que regula el sistema empresarial estatal cubano, ya contemplaba la posibilidad de que las entidades estatales se asociaran con actores no estatales para crear nuevas personas jurídicas, pero no se emitió el reglamento que lo hiciera efectivo.

Pocos meses después, en agosto de ese año, el gobierno permitió la creación de las mipymes, con una base jurídica que sufrió varias transformaciones en los años siguientes, así como periodos de flexibilización y contracción de los controles para la actividad de las emergentes empresas privadas.

Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación, empleo, pero todavía con grandes limitaciones en el acceso a divisas por vías oficiales, a créditos bancarios y debido a la burocracia.

“La situación que tiene Cuba con el combustible nos ha beneficiado porque han aumentado mucho los servicios, pero sigue siendo difícil tener acceso a partes y piezas para el mantenimiento”, dijo a IPS Dorca Rodríguez, fundadora y socia de Vélo Cuba, un emprendimiento femenino enfocado a la ciclomovilidad sostenible desde 2014, que se estableció en septiembre de 2021 como una de las primeras mipymes en Cuba.

Algunos negocios, que inciden directamente en soluciones a la escasez de combustible, como este taller de reparación de bicicletas, que ayuda a paliar el problema de la movilidad de la población, han aumentado en las últimas semanas sus ventas y servicios.

En el actual panorama de inflación, una industria estatal casi inoperante y una mayor escasez de carburantes, el Estado vuelve a ofrecer, en el transcurso de apenas un mes, un mayor alcance al sector privado, con la autorización de sociedades mixtas, de residencias privadas para el cuidado de personas, más exenciones de impuestos al importar de paneles solares, así como el permiso a importar combustibles por privados.

El problema de las asociaciones mixtas es que llegan “demasiado tarde”, cuando Cuba está en su peor momento económico, dijo Torralbas.

Para Marcos Milanés, director ejecutivo Cuban Engineer, pequeña empresa privada de desarrollo de software, “la época de crisis afecta a todos”, y su negocio, uno de los quizás no tan perjudicados directamente por la escasez de combustible, es un ejemplo de ello.

“Sin electricidad no hay datos móviles. Además, las baterías de laptops y estaciones portátiles de energía no duran lo que los apagones (cortes eléctricos) actuales. La productividad también baja porque es difícil mentalmente trabajar en apagones, con calor, poca iluminación, más preocupaciones”, dijo.


Una pequeña empresa privada dedicada a la producción y comercialización de microvegetales en La Habana. Las alianzas públicas-privadas pueden ofrecer grandes beneficios al sector privado, pero sería más efectivo si se implementa como parte de una reestructuración empresarial que transforme el sector estatal.

Combustible para algunos

El gobierno cubano autorizó el 6 de febrero la importación de combustibles por empresas privadas, junto a medidas de racionamiento de combustible, y otras del llamado plan de contingencia ante el bloqueo petrolero que Estados Unidos oficializó a finales de enero.

El 25 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó una nueva guía, indicando a las empresas estadounidenses que consideraría favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa a empresas privadas cubanas de petróleo de origen venezolano.

El anuncio amplía otra guía emitida por el Departamento de Comercio ese mismo día, que autoriza las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”, sin necesidad de autorización gubernamental, y con la condición de que no se puede vender petróleo al gobierno cubano.

La medida suaviza el cerco petrolero a Cuba, días después de que la Corte Suprema de Estados Unidos derogara la orden ejecutiva del 29 de enero firmada por el presidente Donald Trump que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a la isla.

En todo caso, Trump ha insistido en varias ocasiones en que a las actuales autoridades cubanas les queda poco tiempo, desde el secuestro en Caracas del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero, por tropas estadounidenses.

El viernes 6 Trump insistió en una entrevista que “Cuba también va a caer… va a caer muy pronto”

Pero desigualdades entre los privados que pueden importar el combustible y los que no, dependen mayormente de los dólares, con un primer grupo que puede mantener un suministro de combustible debido a su alta capacidad financiera y su necesidad de mantener cadenas logísticas con almacenes y flotas de camiones.

“Un grupo muy pequeño podrá sostener el suministro, pero la inmensa mayoría del sector privado está en una situación de mucha vulnerabilidad e incertidumbre. El precio de ese combustible importado es muy elevado: más de tres dólares el litro de gasolina y de diésel”, dijo Torralbas.

Por otra parte, aunque está prohibida la reventa del combustible importado, ya que Cuba solo permite que sea para el autoconsumo, “estoy seguro que una parte se va a desviar para el mercado negro, y entonces es donde entra la segunda capa de las mipymes que puede comprarlo”, agregó.

En el mercado oficial, aun con la dolarización general de la venta de gasolina, su precio excede por poco un dólar por litro, pero está topado a 20 litros por vehículo, que deben hacer filas durante meses a través de la lista de espera de una plataforma digital.

En el mercado negro, el litro de gasolina cuesta, por su parte, el equivalente a entre ocho y diez dólares el litro.

De acuerdo a Torralbas, si Cuba autorizara a sus empresas privadas vender el combustible que importan, podría atenuarse un poco más la escasez, pero no al punto de cubrir, con capital privado, la pérdida de los envíos procedentes de México o Venezuela.

Además, almacenar, transportar y manipular el combustible conlleva retos técnicos e infraestructurales, aunque estos quizás pudieran solucionarse con la nueva norma de sociedades mixtas, acotó este especialista en el sector privado de Cuba.

“En teoría, ahora se pudiera convertir una gasolinera estatal que actualmente no está vendiendo combustible, en una mixta: la empresa estatal aporta la infraestructura, los vehículos especializados y la mano de obra, y las mipymes privadas, la divisa para importar gasolina”, dijo.

Sin embargo, empresas mixtas con alianzas público-privadas, centradas en la importación y comercialización de combustibles, necesitarían un aval más luego de conseguir los de varios ministerios cubanos: la de Estados Unidos y su política de bloqueo petrolero al gobierno de la isla.

ED: EG

sábado, 31 de enero de 2026

Con la depresión de su agricultura, Cuba debate qué rumbo tomar


En Cuba hay seis millones de hectáreas de superficie agrícola, de las que 79 % es propiedad estatal, 13 % privada y 7 % pertenece a cooperativas





El productor Emilio Interián, también diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios Sabino Pupo Milián, en un área rural de la capital cubana.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 31 ene .- “Eso pasa en toda Cuba”, dijo Emilio Interián, presidente de la cooperativa habanera Sabino Pupo Milián, con tradición en la producción frutícola y pecuaria, respecto a la abundancia de robos en los campos de la isla.

Hace unos días, unos cuatreros sustrajeron un buey de una de las fincas de su cooperativa y, en 2023, incluso le mataron una vaca.

En el último caso, movilizó a varios campesinos y en motos, carros y caballos “peinaron” toda la zona, siguiendo el rastro del animal, hasta que lo encontraron y atraparon a los ladrones.

Con la vaca, tras hallar el lugar donde la sacrificaron, como estaba medianamente descuartizada, los campesinos esperaron, armados con escopetas de caza, machetes y lo que tuvieran a mano, a que los cuatreros regresaran por el resto de la carne.

Los sometieron, reunieron las evidencias y se los entregaron en bandeja a la policía, como siempre han hecho.

“Tenemos un destacamento de vigilancia campesina de la propia cooperativa, que existe hace más de 30 años. Mientras más difícil se pone la situación, más robo hay. Pero no pienses que la policía va a venir a cuidarte el platanal, porque no hay tantos policías para cuidártelo”, dijo Interián a IPS.

Aunque el hurto y sacrificio de ganado mayor siempre ha sido severamente sancionado por las leyes cubanas, con penas de prisión de hasta 15 años en los últimos años, siempre ha sido un gran problema de la ganadería en Cuba, agravado por la persistente y cada vez más honda crisis económica que afronta esta nación insular caribeña.

“Es muy duro escuchar que no hay compota para los niños, cuando sabemos que aquí, en la cooperativa, hay veces que perdemos 80 % del mango en una cosecha”: Emilio Interián.

Para Interián, este no es un problema pequeño, porque desestimula mucho al campesino, pero quizás “no es el peor” para el desarrollo de la ganadería, porque son más las reses muertas por enfermedades y desnutrición, que por sacrificio, dijo.

En diciembre, en la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el unicameral parlamento cubano, este agricultor de 57 años, esta vez en su rol como diputado en representación del municipio habanero de Arroyo Naranjo, provocó con su intervención un debate en redes sociales que también “se robó” el protagonismo en el plenario.

“Han pasado seis meses más y, por desgracia, a pesar de los todos esfuerzos que ha realizado nuestro gobierno…, la situación es peor y mucho más compleja en el combustible, la energía, la alimentación y otras necesidades básicas de la población”, así empezó su discurso.

Según dijo a IPS, muchas personas malinterpretaron su intervención, con críticas a que si estaba pidiendo más capitalismo, cuando sus propuestas solo apuntan a estimular la producción, con la flexibilización de los topes que impuso el gobierno al precio de venta de la leche o la carne –inferiores al costo real–, así como más facilidades para comercializar en divisas.

“No he dicho nada diferente a lo que está diciendo la dirección del país. Mientras no perdamos la soberanía, la revolución, los principios básicos, tenemos que cambiar lo que tengamos que cambiar. Si no tenemos recursos y somos un país pobre, ¿cómo vamos a sostener un socialismo puro, si no lo ha mantenido China o Vietnam?”, agregó.

Formas cooperativas de producción

La cooperativa “Sabino Pupo Milián” es de Créditos y Servicios y está compuesta por 24 granjas y un total de 104 hectáreas, de las cuales, 63 pertenecen, en forma de usufructo, a Purísima Concepción, la finca de Interián.

Con la constitución cubana de 1976, el Estado reconoció el derecho a asociarse en cooperativas solo a los agricultores pequeños y se conformaron tres tipos de producción cooperada en los campos cubanos: las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), con un límite de hasta 67,1 hectáreas.

Las CCS posibilitan el uso común del riego, algunas instalaciones, servicios y otros medios, así como el trámite conjunto de sus créditos, aunque la propiedad de cada finca, sus equipos y la producción resultante siguen siendo privadas.

Las CPA constituyen una forma colectiva de propiedad social y se crea a partir de la decisión de los campesinos de unir sus tierras y demás medios de producción fundamentales.

Las UBPC, por su parte, surgen en 1993 para paliar la crisis económica tras la caída del campo socialista, y tiene su propiedad colectiva y una producción común, pero se crea a partir de la cesión de tierras estatales a personas naturales en forma de usufructo,

“De las tres formas productivas, la que más libertad tiene es la de nosotros, porque la CCS reúne a productores individuales”, comentó Interián.

En Cuba hay seis millones de hectáreas de superficie agrícola, de las que 79 % es propiedad estatal, 13 % privada y 7 % pertenece a cooperativas, según datos ofrecidos en 2024 por la dirección de Control de la Tierra del Ministerio de Agricultura.

El gobierno de Cuba presentó en marzo de 2025 el anteproyecto de la Ley de propiedad, posesión y uso de la tierra, que sustituiría el decreto ley 125 de 1991 y flexibilizaría asuntos como la herencia y la compraventa de parcelas cultivables.

Según el diputado, la norma se someterá a su aprobación en la próxima sesión ordinaria del parlamento a mediados de 2026.

“Es un documento que, de aplicarse debidamente, dará muy buenos resultados”, dijo a IPS el agricultor Ernesto Reyna, asociado a la finca Santa Rita, ubicada en el municipio de Marianao, uno de los 15 que conforman el área metropolitana de La Habana.

Para Reyna, el desafío principal que afronta la agricultura cubana en este momento es el de “lograr revertir el déficit de calorías” de la población

“Para ello han de ser cambiados algunos paradigmas arcaicos” en la agricultura, agregó.

Ante la crisis económica que enfrenta Cuba, exacerbada desde 2020 por los efectos de la pandemia de la covid, errores en la gestión macroeconómica y monetaria, y las sanciones económicas de Estados Unidos, este país insular caribeño importa actualmente más de 80 % de los alimentos que consumen sus 9,7 millones de habitantes..

Minindustrias deprimidas

Además de las decenas de toneladas de carne anuales, procedentes de la ganadería vacuna, ovina y la cunicultura, la cooperativa que preside Interián produce unas 100 toneladas de mango que se procesan en las fábricas de procesamiento de pulpas hasta convertirse en compotas y otros derivados de la Empresa de Conservas de La Habana.

Sin embargo, Interián se ha caracterizado, durante años –lleva más de 25 años como diputado–, por denunciar ante el parlamento una realidad que causa pavor: gran parte de ese mango se desperdicia, porque no se procesa.

“Es muy duro escuchar que no hay compota para los niños, cuando sabemos que aquí, en la cooperativa, hay veces que perdemos 80 % del mango en una cosecha”, dijo.

En parte, las fábricas estatales que lo procesan muchas veces no tienen los insumos para procesar la fruta y, aunque el plan de producción de mango de la cooperativa sea de unas 100 toneladas anuales, la empresa estatal solo compra una parte. En 2025, apenas compró 50 toneladas. El resto se vendió en las inmediaciones o simplemente se perdió.

“Ya he peleado tanto por el mango que ya posiblemente no me oigas más fajarme por él”, se lamentó el diputado y productor agrícola.

Su cooperativa reconoció que la única manera de aprovechar bien esas cosechas será construyendo una minindustria propia que la procese, así como proyectan levantar otra de elaboración de pienso para los animales.

No obstante, su inversión en cada minindustria con recursos propios, y mantenerlas funcionando y rentables tampoco será tarea fácil ante el déficit de combustible, electricidad, envases y  otros insumos que, muchas veces, deben importarse y pagarse con divisas.

La otra opción es emprender a través de un proyecto de colaboración extranjera, pero esos fondos suelen dirigirse, en muchos casos, a desarrollar granjas estatales.

“Si tenemos un proyecto hoy que entre con financiamiento externo, vamos a ponerlo donde más se vaya a multiplicar, donde esté la experiencia, el resultado, donde haya perspectiva, porque muchas veces entregamos los recursos y al final no producimos nada”, sentenció Interián.

ED: EG

jueves, 29 de enero de 2026

Una nueva ley fomenta la innovación en Cuba, en medio de la ya vieja crisis



Especialistas laboran en la producción del medicamento homeopático Vidatox 30 CH, elaborado con el veneno del Rhopalurus junceus, nombre científico del escorpión azul, producido por la empresa estatal cubana Labiofam, en Cienfuegos, en el sur y centro de Cuba. Una de las prioridades del gobierno es el desarrollo científico y tecnológico. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS



LA HABANA – La Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, aprobada en diciembre, durante la última sesión del unicameral parlamento, plantea interrogantes sobre el futuro del desarrollo científico en Cuba, acorde a las necesidades de financiamiento y en medio de la recrudecida crisis económica que agobia al país.

“La Ley pretende, sobre todo, fomentar la innovación. Hay mucho conocimiento utilizable que no se utiliza. La innovación tiene que ver con el empleo práctico, el uso social del conocimiento”, dijo a IPS Jorge Nuñez, presidente de la Cátedra de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación de la Universidad de La Habana.

Según Nuñez, la ley rompe con el tradicional modelo “ofertista” o modelo lineal de innovación que ha existido en Cuba, uno en el que, por ejemplo, “la universidad oferta resultados y la empresa los incorpora”.

“Se trata más bien de generar interacciones entre ellos”, agregó el también miembro del grupo que redactó la nueva ley.

Para elaborar el texto jurídico, se aprobó un grupo con más de 20 expertos, casi todos doctores en ciencias de las más diversas áreas del conocimiento; se realizó un estudio comparado con países de diversas regiones y discusiones previas a su presentación en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el nombre oficial del parlamento.

En el proceso de elaboración y aprobación de la ley se identificaron 20 problemas en el escenario actual cubano. Entre ellos, el escaso financiamiento en divisas, el insuficiente uso de conocimiento científico en la toma de decisiones y el poco desarrollo en las dimensiones sectorial y territorial de los sistemas de ciencia, tecnología e innovación.

El texto final tuvo 25 modificaciones tras un debate con diputados de todo el país, de modo que la nueva ley cuenta con ocho capítulos, y se publicará, posiblemente en febrero, en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, junto a tres normas complementarias, y será entonces cuando se sepa cuando la norma entrará en vigencia.

Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), dijo durante la sesión parlamentaria de diciembre que la norma busca que los resultados de la investigación trasciendan el ámbito académico y se materialicen en la economía.

“Es una ley esencialmente incentiva, abre caminos, quita trabas, es inclusiva”, afirmó.

Para Rolando Pérez, investigador del Centro de Inmunología Molecular y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba, es una ley que introduce elementos novedosos como la diversificación de fuentes de financiamiento en moneda nacional y en divisas, el crecimiento del aporte del sector empresarial, la contribución de la inversión extranjera y la cooperación internacional.

También suma la creación de fondos para la incubación de empresas, entre otros.

La norma ofrece, en efecto, flexibilidad a los centros de investigación, universidades y otras instituciones para acceder a fondos, préstamos bancarios, inversión extranjera, así a la hora de ofrecer servicios a empresas y hasta poseer cuentas en divisas, un derecho que no era permitido para todos los actores del ecosistema científico-tecnológico cubano.

Desde el triunfo de la revolución en 1959, Cuba ha incentivado el desarrollo científico como una vía indispensable para escapar del subdesarrollo, pero cuando el expresidente Raúl Castro (2006-2018) sucedió a Fidel Castro, los presupuestos asignados a este sector empezaron a disminuir en forma persistente.

Esto repercutió en una desaceleración del desarrollo científico, que se evidenció en indicadores como una menor generación de patentes durante dicha etapa.

Posteriormente, el actual presidente Miguel Díaz-Canel, a través de sus discursos y políticas, volvió a ubicar la ciencia y la tecnología entre las máximas prioridades de su gobierno, pese a la agudización de la crisis económica cubana desde 2020.

Esta nación insular caribeña ha logrado colocarse dentro de las punteras científicas entre los países en desarrollo, con gran notoriedad en el campo farmaceútico, donde ha logrado innovar en equipos y productos médicos, como vacunas propias para la covid-19.


La vacuna Soberana, desarrollada por investigadores del Instituto Carlos J. Finlay, preventiva contra la covid-19. Cuba tiene gran notoriedad en el campo farmaceútico. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Debate sobre un futuro de ciencias

“Las discusiones previas del anteproyecto de ley con la comunidad científica cubana fueron enriquecedoras. El valor fundamental de estos intercambios fue la construcción de consenso sobre el alcance de la ley, cuya implementación requiere de la participación consciente de todos los componentes del sistema de ciencia, tecnología e innovación”, dijo Pérez en su diálogo con IPS.

Los intercambios también aportaron sobre la necesidad de apoyar las ciencias sociales y el fomento de sistemas de innovación a nivel territorial, agregó el también miembro del grupo de redacción de la ley.

De acuerdo a Rosmery Pineda, periodista de la revista Juventud Técnica, especializada en temas de este sector, aquel proceso previo de “construcción colectiva” evidenció muchas preocupaciones de la comunidad científica sobre el camino que tomaría la ciencia cubana a partir de la norma que entonces aún estaba sujeta a modificaciones.

Varias polémicas giraron en torno a la poca relevancia que tenían las ciencias sociales en el anteproyecto de ley, o a la preponderancia del sector empresarial –incluso, el privado– por encima de los estatales centros de investigación o universidades, generalmente dependendientes del presupuesto nacional.

“Hay un gran potencial científico que no está en el sector privado y se ha sentido abandonado”, explicó Pineda.

Otros temas recurrentes fueron el derecho de autor, la sostenibilidad de los proyectos, los incentivos salariales, el problema de la migración del potencial científico –tanto hacia otros sectores como hacia el extranjero–, junto con la búsqueda de vías para su retorno, y otros.

“No es una ley para complacer, sino para transformar mejor las cosas y, por supuesto, para lograr todo aquello que aún no se haya implementado por la falta de comprensión, desconocimiento, descuido, burocratismo o por la falta de interrelación entre diferentes sectores y organismos”, dijo el titular del Citma en un debate del proyecto de ley en la Universidad de La Habana, en octubre de 2025.

Sin embargo, uno de los asistentes, el catedrático Yudivián Almeida, vicepresidente del Consejo Científico de la Universidad de La Habana, expresó allí su inconformidad con el documento presentado pues sentía que carecía del “espíritu de fomento” y promoción de una ley y se sostenía sobre enfoques burocráticos.

Asimismo, señaló que la palabra “empresa” aparece demasiado en la norma.

“Yo creo que el uso de palabras significa conceptos, significa intencionalidad, de hecho, creo que la ley debe modificar el modo en que la ciencia se relaciona con las empresas pero no debe ser competencia, sino más bien incentivar esa relación”,dijo.


Estand de la Empresa Nacional de Software Desoft, durante la feria internacional de La Habana, Fihav 2023. La Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación busca fomentar la interacción entre el sector empresarial y el académico. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Interacción académica-empresarial

“El reto principal para que ocurra una mayor interacción entre el sector académico y el sector empresarial, es la capacidad de crear pequeñas y medianas empresas de base tecnológica con capacidad exportadora”, opinó Pérez.

Cuba es un país con economía mayormente centralizada y sus centros de investigación, universidades y la mayoría de las empresas de tecnología son estatales. Solo cuando en 2021 se permitió, empezaron a crecer empresas privadas de servicios informáticos y desarrollo de software.

La nueva norma, como otras recientes, busca una mayor interacción pública-privada en su sector, así como mayores vías de ingresos y autonomía para los centros científicos y tecnológicos estatales.

Pérez, biólogo de formación, dijo que las empresas tecnológicas cubanas, por la pequeñez de su mercado doméstico, tienen que insertarse en el mercado internacional, mientras contribuyen a la sostenibilidad financiera del crecimiento del sistema de ciencia, tecnología e innovación en Cuba.

Por otra parte, los parques científicos –un ecosistema de innovación para el desarrollo de proyectos y la incubación de nuevas empresas tecnológicas– y otras estructuras dinamizadoras de la innovación, “contribuyen a la alianza academia-empresa y al crecimiento del tejido empresarial de alta tecnología”, agregó.

“Son una forma de que el Estado tiene de fomentar el crecimiento de empresas de su interés”, dijo a IPS, Marcos Milanés, director ejecutivo de Cuban Engineer, pequeña empresa privada de desarrollo de software.

Según Milanés, los parques científicos tienen su atractivo para algunas empresas tecnológicas privadas, pues estas reciben beneficios fiscales al asociarse a estos, además de servicios “accesorios” como contabilidad, marketing, recursos humanos, internet y otros.

Uno de los grandes desafíos de la ley es lograr, en medio de las carencias económicas que afronta esta nación insular caribeña, una innovación que no esté sesgada solamente por el filtro de la rentabilidad.

Al respecto, Pérez dijo que los ingresos en divisas por las exportaciones de las empresas tecnológicas son necesarios “para introducir en el mercado nacional los productos y tecnologías innovadoras que satisfagan las necesidades de la población, y tengan el impacto social esperado”.

El artículo 104 de la ley estipula que las innovaciones “incrementales” se financian preferentemente con las utilidades de las empresas, fondos retornables de entidades financieras, préstamos bancarios e inversión extranjera, mientras que las “disruptivas” se apoyan preferentemente con asignaciones del presupuesto del Estado de carácter no retornable y la cooperación internacional.

Otro desafío de esta ley es lograr una interacción orgánica entre los diferentes actores del campo científico y tecnológico.

“Los parques (científicos), fundaciones y otros, son los mecanismos de interfaz que promueven esas interacciones. La palabra ‘interacción’ es la clave”, recalcó Nuñez.

ED: EG