La designación de una mujer, Laura Dogu (1964), como embajadora de Estados Unidos en Venezuela, para alternar con otra, Delcy Rodríguez, presidenta designada de ese país, es todo un detalle de la administración de Donald Trump. A sus 62 años, debido a sus estudios y experiencias es una “todoterreno” de la politica exterior estadounidense. Según un colega suyo: “Este no es un cargo ceremonial, es gestión de crisis, arte de gobernar y estrategia económica, todo en uno”.
Graduada en una universidad metodista de Texas, realizó una maestría en la Escuela Dwight D. Eisenhower de Seguridad Nacional y Estrategia. Después de desempeñarse como ejecutiva empresarial en IBM, se integró al servicio exterior de los Estados Unidos, acumulando experiencias como cónsul en El Salvador y Turkiye; de regreso a Washington, se desempeñó en el Centro de Operaciones del Departamento de Estado, ascendió a embajadora de los Estados Unidos en Nicaragua, Honduras y Venezuela en las administraciones de Barack Obama, Joe Biden y Donald Trump.
Interrogada por el Senado dijo haber crecido en una familia de militares y atribuye su vocación por el servicio público a su padre, un oficial de carrera de la Marina estadounidense cuyas asignaciones llevaron a la familia por todo el país y al extranjero. “Al crecer, aprendí de primera mano el valor del servicio militar”, “Mi padre dedicó toda una vida a proteger a Estados Unidos, con misiones dentro del país, en el extranjero y en el mar”.
Sirvió como asesora de politica internacional del general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto quien desde su cargo, planificó y condujo la reciente agresión a Venezuela y el secuestro de Maduro. Desempeñó las mismas funciones en la Oficina Federal de Investigaciones de la Célula de Recuperación de Rehenes.
Cumplió misiones especiales en Egipto, Turkiye y México. Mientras se desempeñaba como jefa adjunta de la embajada de Estados Unidos en la capital azteca, fue nominada por el presidente Barack Obama como embajadora en Nicaragua. En el año 2021, el presidente Joe Biden la propuso como embajadora en Honduras y en 1925 Trump lo hizo para representante en Venezuela. Siempre sin debate, fue ratificada por el Senado.
En calidad de embajadora ha alternado con tres presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, Joe Biden y Donald Trump y otros tantos de América Latina, Daniel Ortega y dos féminas: Xiomara Castro de Honduras y Delcy Rodríguez de Venezuela.
Con tales capacidades, el presidente Donald Trump y el secretario de estado Marco Rubio la han considerado idónea para la difícil tarea de, junto con el gobierno designado de Venezuela, emprender lo que Rodríguez consideró como “Una nueva agenda de trabajo bilateral”.
En esa dinámica, en apenas un mes, la presidenta encargada ha conversado varias veces con el presidente Trump y el secretario de Estado, impulsando acciones trascendentales como la reforma de la Ley de Hidrocarburos, la creación del Fondo de Catar nutrido con petrodólares venezolanos para financiar obras sociales en el país, la Ley de Amnistía General y el cierre de la cárcel del Helicoide, todas bien vistas por Estados Unidos.
Aunque debido a su condición de diplomática de profesión y un estilo no confrontativo, es probable que Dogu proceda con la debida corrección. No obstante, no es una enviada de paz sino una interventora, representante del imperio, con instrucciones para alternar y ejercer control tanto sobre el gobierno venezolano como sobre la oposición.
Dado la especial e inédita situación creada respecto a las relaciones de Venezuela con Estados Unidos, tal vez alguien con el perfil de Dogue convenga a Delcy Rodríguez que, en cualquier caso, no lo tendrá fácil. Tal vez la fórmula de “tiempo al tiempo”, no sea pertinente porque el daño está hecho. Allá nos vemos.
Febrero 7 de 2026. Publicado por el diario ¡Por esto!
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