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sábado, 2 de julio de 2022

Lo que dicen los multimillonarios sobre la próxima recesión

ECONOMÍA, Forbes

Elon Musk y Bill Gates son algunos de multimillonarios que auguran la próxima recesión de la economía estadounidense antes de que finalice el próximo año.

POR SILADITYA RAY 26 JUNIO 2022


Varios multimillonarios predicen ahora una próxima recesión de la economía estadounidense antes de que finalice el próximo año, haciéndose eco de las alarmas lanzadas por las instituciones financieras y los consejeros delegados cuando la Reserva Federal (Fed) se ha movilizado para hacer frente a la elevada inflación con una subida de tipos más pronunciada de lo previsto.

¿Qué opinan los más ricos?

Elon Musk. La persona más rica del mundo dijo este martes en una entrevista que una recesión es «inevitable en algún momento» y que es «más probable que no» ocurra a corto plazo.

Bill Gates. El cofundador de Microsoft compartió un sentimiento similar al del fundador de Tesla en una entrevista con Fareed Zakaria el pasado mes de mayo, donde expuso que estaba de acuerdo con «las fieras» en que el mundo se dirige hacia una desaceleración económica en el «futuro cercano», en medio de las consecuencias de la pandemia y la invasión de Rusia en Ucrania.

Jamie Dimon. El consejero delegado de JP Morgan advirtió de un «huracán» económico alimentado por el conflicto en Ucrania y la alta inflación y dijo a principios de este mes. de junio que su banco se está preparando para «malos resultados».

Carl Icahn. El inversor activista también avisó de una recesión «o incluso algo peor», en una entrevista con la CNBC en marzo, culpando a la alta inflación y expresando sus dudas sobre si la Fed podría «diseñar un aterrizaje suave.»

Ken Griffin. El fundador y consejero delegado de Citadel manifstó en mayo que si el nivel de inflación se mantiene en torno al 8,5% –como ocurre actualmente– la Fed tendrá que «pisar los frenos con bastante fuerza» empujando a la economía a una recesión.

Gary Friedman. El consejero delegado de RH hizo referencia a la película The Big Short (La gran apuesta) y declaró en la convocatoria de resultados trimestrales de la empresa del pasado mes de marzo que la economía estadounidense se enfrentaba a uno de sus períodos más difíciles desde la Gran Recesión de 2008.

La Fed sube los tipos de interés

Las advertencias sobre una próxima recesión han aumentado desde la decisión de la Reserva Federal de la semana pasada de subir los tipos de interés en 75 puntos básicos, desde un rango objetivo del 1,5% al 1,75%, la mayor subida de tipos desde 1994.

La decisión de la Reserva Federal se produjo después de que el Departamento de Trabajo publicara a principios de mes datos que mostraban una cifra de inflación anual superior a la esperada de 8,6% en mayo. Se trata del mayor aumento de los precios al consumo en doce meses que se ha registrado en el país en más de cuarenta años.

Creencia vs predicción

En una entrevista el pasado domingo con Associated Press, el presidente Joe Biden insistió en que una recesión no era «inevitable», y añadió que la gente no debería simplemente «creer en una advertencia» y, en cambio, esperar a ver si la predicción es correcta.

El presidente señaló las bajas cifras de desempleo y también que Estados Unidos estaba en una posición más fuerte que otros países para luchar contra la alta inflación.

Por su parte, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, también hizo comentarios similares el pasado domingo. En su opinión, la recesión no es «en absoluto inevitable», pero dijo que esperaba que la economía se ralentizara. Yellen añadió que reducir la «inaceptablemente alta inflación» era la principal prioridad de la administración Biden.

Todas las opiniones en línea

Aparte de los multimillonarios, varias grandes instituciones financieras y líderes empresariales también han advertido sobre una próxima recesión a finales de este año o en algún momento del próximo.

El pasado martes, Goldman Sachs actualizó su previsión hasta un 30% de posibilidades de recesión en los próximos doce meses, frente al 15% de abril.

Un día antes, el banco de inversión japonés Nomura advirtió de que una «recesión leve» en algún momento de finales de 2022 era ahora más «probable».

Deutsche Bank –el primer banco que proyectó una próxima recesión a finales de 2023- revisó su previsión el viernes afirmando que ahora espera una «recesión más temprana y algo más severa». El banco de inversión alemán prevé ahora una contracción del 3,1% del PIB en el tercer trimestre de 2023.

En una nota reciente, el economista jefe de Moody’s Analytics advirtió que los riesgos de una recesión eran «incómodamente altos» y «crecientes».

Tanto el director general de Morgan Stanley, James Gorman, como el director general de Wells Fargo, Charles Scharf, esperan que cualquier recesión que se avecine no sea muy profunda ni larga; sin embargo, el primero sitúa las probabilidades en un «50-50», mientras que el segundo sugiere que sería «difícil de evitar».

La consejera delegada de Ark Capital, Cathy Wood, criticó duramente la fuerte subida de tipos de la Fed en un hilo de Twitter durante el fin de semana y sugirió que Estados Unidos ya cayó en recesión en el primer trimestre de 2022

domingo, 8 de mayo de 2022

2022 no pinta bien

Por  Michael Roberts 

07/05/2022 

Crecimiento económico

La economía estadounidense se contrajo inesperadamente un 0,4 % en el primer trimestre de 2022, en comparación con el trimestre anterior, debido en gran parte a una reducción de los inventarios y las exportaciones. Sin embargo, el gasto de los consumidores y las empresas continuó creciendo, lo que sugiere que la actividad todavía tiene cierto impulso.

% de cambio trimestral del PIB real de EE. UU.

El crecimiento en la zona del euro se desaceleró hasta el 0,2% en el primer trimestre. La economía italiana se contrajo, la economía francesa registró un crecimiento del 0% y Alemania creció un 0,2%. El crecimiento de China se desaceleró en el primer trimestre hasta el 1,3 % en comparación con el 1,5 % en el cuarto trimestre de 2021. Pero la economía sigue creciendo, a pesar de los severos confinamientos por el COVID en ciudades clave. Corea también se desaceleró hasta el 0,9% en el primer trimestre. Otros países como el Reino Unido y Japón aún no han informado sus cifras de crecimiento en el primer trimestre. 

Y al entrar en el segundo trimestre, el PMI de producción manufacturera global de los economistas de JP Morgan cayó 2,4% puntos en abril hasta su nivel más bajo desde junio de 2020. La producción industrial global para abril se ve sombría. El PMI manufacturero mundial, que está en 48.5, apunta a una contracción neta del 0,8% en el primer trimestre. Dados los datos de febrero y marzo (0,35 % m/m en promedio), el último PMI apunta a un colapso de casi el 3 % en la producción fabril el mes pasado.

Beneficios

Los resultados trimestrales corporativos estadounidenses fueron pobres. Apple advirtió que la interrupción de la cadena de suministro debido al COVID-19 significaba que probablemente tendría dificultades para satisfacer la demanda de los consumidores este trimestre, lo que afectaría sus ingresos unos $ 8 mil millones. Amazon informó una caída del 3% en las ventas en internet en el primer trimestre del año, lo que apunta a una disminución del auge del comercio minorista en internet impulsado por la pandemia. Y Meta, anteriormente conocida como Facebook, informó sobre su crecimiento de ingresos más lento en una década, supuestamente debido a que las empresas redujeron el gasto publicitario discrecional.

Precio de las acciones de Amazon $

Inflación

Junto con la desaceleración del crecimiento, la inflación siguió acelerándose en las economías del G7. La inflación de EEUU alcanzó el 8,5% y sigue subiendo. Los costes laborales en EEUU aumentaron un 4,5% anualizado en el primer trimestre, la tasa más rápida en 21 años. La inflación de la zona euro se aceleró hasta el 7,5% en los 12 meses hasta abril, superando el récord de marzo del 7,4%. La inflación holandesa subió al 9,7% interanual. Tanto Brasil como Rusia experimentaron tasas de dos dígitos. E incluso Corea y Australia alcanzaron el 5%.

Inflación del IPC de EE. UU. % interanual

Tasas de interés

Tanto la Fed como el Banco de Inglaterra están preparados para subir las tasas en al menos 0.5% pts esta semana, con probables aumentos adicionales durante el resto del año. El Banco de la Reserva de Australia aumentó su tasa política por primera vez en once años. Estos aumentos y las perspectivas de más están elevando los costes de los préstamos, como lo indica el rendimiento de los bonos del Tesoro de EEUU que alcanza el 3% por primera vez en tres años; mientras que las tasas hipotecarias subieron, amenazando con revertir la burbuja de los precios de la vivienda en EEUU (los precios de la vivienda en EEUU aumentaron un 34% desde el comienzo de la pandemia). El índice agregado de bonos global  de Bloomberg ha caído más del 11% este año.

Rendimiento de los bonos del gobierno de EE. UU. a diez años (%)

Divisas

Mientras la Reserva Federal de EEUU planea una serie de alzas de su tasa de interés política y dadas las preocupaciones sobre la economía mundial y la guerra, el dólar estadounidense alcanzó un máximo de veinte años frente a una cesta de monedas de las economías avanzadas. El renminbi chino registró su mayor caída en un mes debido a las crecientes preocupaciones sobre el crecimiento futuro del país y las expectativas de aumento de las tasas de interés de EEUU. Un dólar fuerte y el aumento de las tasas de interés están aumentando el riesgo de incumplimiento por parte de una serie de países pobres en el Sur Global.

Índice del dólar estadounidense frente a otras monedas

Activos financieros

En los EEUU, el rendimiento real de las acciones promedió el 9,2 % anual entre diciembre de 1981 y diciembre de 2021, superando con creces el crecimiento de las ganancias reales promedio del 0,5 % anual y el crecimiento general del PIB del 2,7 %.

Pero ahora las cosas están cambiando rápidamente. Los mercados de valores globales han caído más del 11% desde enero. Las acciones chinas y europeas han experimentado mayores caídas, con China sufriendo nuevos bloqueos y Europa es vulnerable a las consecuencias de la guerra en Ucrania y la interrupción del suministro de energía rusa. El mercado de valores estadounidense tiene una gran exposición a las empresas tecnologicas. Las acciones de Facebook y Netflix han caído un 44% y un 65% respectivamente este año después de anunciar una disminución en el número de usuarios o suscriptores. Las acciones de Apple, Google y Amazon también han caido. Apple advirtió que los problemas de la cadena de suministro y el cierre de fábricas en China podrían costarle a la empresa 8.000 millones de dólares este trimestre.

Índice bursátil estadounidense S&P 500

En resumen: desaceleración del crecimiento, aumento de la inflación y las tasas de interés, caída de los rendimientos financieros; aumento del riesgo de impago de préstamos; y guerra

Vea mi informe de Previsiones económicas para 2022.

 

 
habitual colaborador de Sin Permiso, es un economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2022/05/03/its-not-looking-good-for-2022/
Traducción:
G. Buster

viernes, 25 de febrero de 2022

El conflicto entre Rusia y Ucrania es expresión del desorden mundial

Por: Julio C. Gambina[1]

La incertidumbre de la política y la economía mundial se agravan con los acontecimientos actuales en el conflicto entre Rusia y Ucrania.  

Es una situación que nos permite pensar las tensiones al interior del capitalismo a treinta años del derrumbe del socialismo en el este de Europa.

La unilateralidad capitalista emergente con el fin de la historia de los 90 mutó a una disputa por la hegemonía que involucró en principio a China como potencia económica emergente contra EEUU, y más recientemente, especialmente desde el 2013, a Rusia, con su poderío militar y su potencial de reservas de energía.

Así, las sanciones unilaterales de EEUU y sus socios en occidente contra China, Rusia y otros países generó condiciones para la articulación internacional de esos protagonistas, proceso hasta hace poco impensable.

Destaco en ese plano los fuertes vínculos acrecentados entre China y Rusia y entre estos y otros países sancionados, entre otros, Irán, Cuba o Venezuela.

Esos cambios en el tablero de las relaciones internacionales constituyen señales del “desorden” del orden vigente desde 1991, e indicios de búsquedas de nuevos rumbos en la conducción del sistema mundial.

Algunos desavisados del nuevo tiempo reclaman acciones más enérgicas desde el comando del sistema mundial, incluida la acción militar directa sobre Rusia, en “defensa de la democracia”, como si esta fuera compatible con el capitalismo.

No se trata de la vuelta a la bipolaridad entre capitalismo y socialismo, pero si a una discusión sobre la hegemonía en el capitalismo, quitando fuerza ideológica y política al ideario sobre el “destino manifiesto” de EEUU y de la eternización y naturalización del régimen del capital.

Pero también, habilita a pensar en estrategias de acumulación de poder popular que rompan con la imposibilidad, instalada en el imaginario social, de la lucha en contra y más allá del orden capitalista.

La globalización o mundialización impulsada desde los 80/90 del siglo pasado se sustentaba en la “cooperación” global para el “libre comercio”, afirmada en la base del desarrollo de las fuerzas productivas impulsadas por la innovación tecnológica, la informática, la inteligencia artificial y la difusión de la digitalización.

Esa base material supuso un crecimiento de la productividad del trabajo que interviene en la disputa del ingreso a favor de la ganancia y en contra de los ingresos populares, especialmente ante los problemas económicos del 2020/22, cierre económico y pandemia mediante.

La situación se expresa en el alza de los precios, que se manifiesta como inflación y que preocupa al poder mundial ante la desestabilización y aliento al conflicto social que ello puede generar.

Tendencias nacionalistas y de obstaculización de la mundialización

De ese modo, lo que aparece en la coyuntura de los últimos años del sistema mundial, es una dinámica de “no cooperación” que viene desde antes de la pandemia.

Por eso no sorprende que ante el accionar actual de Rusia en Ucrania, la respuesta de “occidente”, bajo liderazgo estadounidense sean las sanciones económicas, desandando todo camino de “cooperación” anunciado en foros internacionales, caso reciente del G20, coordinado por Indonesia.

El común denominador en los discursos en la ONU y otros organismos y foros internacionales apuntan a cooperar para culminar con la pandemia y otros problemas globales, caso del cambio climático.

La convocatoria a la cooperación se asocia a la búsqueda de soluciones compartidas en tiempos de mundialización. La realidad desmiente el discurso y lo que se hace visible es la tendencia a la ruptura de procesos de universalización y mundialización, en aras de defender la dominación.

No hay respuesta militar desde la OTAN en territorio ucraniano, y no podría haberla por ocurrir el conflicto en territorio sin incumbencia del organismo militar. Actuar en ese sentido tendría consecuencias dramáticas en tiempos de poderío militar nuclear.

Claro que puede también interpretarse como acción militar las tareas previas de cercamiento de la Federación Rusa, favorecida por la incorporación de países de la ex URSS a la organización militar, incluso desoyendo acuerdos de no incorporación previamente establecidos.

La OTAN expresó la manifiesta defensa de “occidente” en tiempos de “guerra fría”, y continuó aportando a la lógica de la “liberalización económica” y la “unilateralidad del régimen del capital” luego de la ruptura de la bipolaridad.

Hoy queda claro que no había fin de la historia ante los procesos de 1989/1991.

Todo hacía parecer entonces orientado a políticas de ampliación de la apertura económica, la liberalización y la universalización de los procesos de producción y circulación de mercancías, servicios y capitales, identificado con la globalización o mundialización.

Es la dinámica que estimuló la OMC desde 1995 y las políticas económicas enunciadas desde el paradigma “neoliberal”, que en los noventa se identificó en nuestra región como “Consenso de Washington”.

Sin embargo, la crisis se hizo manifiesta entre 2007/09 y el “nuevo credo” de política económica desde el poder pareció ser el retorno del “nacionalismo”, ejemplarmente explicitado desde la presidencia Trump en EEUU, o desde el Brexit para Europa.

Las sanciones económicas unilaterales ejercidas desde algunos países con suficiente poder para definirlas, más allá de cualquier debate en ámbitos institucionales globales, son parte de ese cambio o desorden en el sistema mundial, que contribuyen a la obstaculización de la dinámica de la liberalización y la mundialización.

Incluso llevan a pensar en la transición hacia un nuevo orden mundial. Son diversos los países sancionados en los últimos años, sea China, Rusia, Irán, Cuba, Venezuela o Nicaragua, entre otros muchos. Ahora todo se concentra en Rusia. Por cierto, las sanciones son limitadas, ya que afectan a los países propiciadores de las sanciones.

Se afectan ciertos activos físicos o financieros, incluso a personas, pero se restringen en otros casos, como en el SWIFT. Al respecto dice CNN: “Estados Unidos y la Unión Europea se abstuvieron de excluir a Rusia del SWIFT, una red de mensajería de alta seguridad que conecta a miles de instituciones financieras de todo el mundo”[2]

La prohibición británica de que Aeroflot acceda al espacio aéreo del Reino Unido fue respondida por Rusia con el cierre del espacio aéreo a las aeronaves británicas. En este sentido se restringe la circulación de bienes y servicios, de las cargas de mercancías y del turismo, afectando la actividad económica.

Todo ello ya está impactando en suba de precios, especialmente de alimentos y energía.

La no habilitación del Nord Stream II supone un mayor costo para Alemania y Europa en el abastecimiento de gas, con beneficio de los proveedores, especialmente EEUU.

Incertidumbres del presente

Hace pocos días, en la inauguración de la reunión de ministros de economía y finanzas del Grupo de los 20 realizada en Indonesia, el presidente del país anfitrión afirmó que la crisis de Ucrania pone en riesgo la economía global, aludiendo a un tema que escalaba y que en estas horas ya tienen impacto importante.[3]

La preocupación central en Yakarta apuntaba a cómo superar los efectos de la pandemia (2020-22) y la recesión provocada por el cierre deliberado de la economía, aún con la recuperación del pasado año que se ralentiza en el presente.

Como insumo a ese cónclave, la titular del FMI, antes de la “acción militar especial” ejecutada desde la Federación Rusa, señalaba los desafíos en el debate del G20 que el organismo había disminuido el pronóstico de crecimiento para el 2022 al 4,4% y apuntando las incertidumbres que genera la inflación creciente en varios países.[4]

Ya en curso la acción militar especial de Rusia en Ucrania, uno de los gobernadores de la Reserva Federal de EEUU, analizando la situación de su país mencionó el mismo día que si bien es “demasiado pronto para juzgar cómo afectará este conflicto al mundo, a la economía mundial, y cuáles serán las implicaciones para la economía estadounidense. Pero esta situación agrega incertidumbre a mi perspectiva y será algo que estaré monitoreando muy de cerca”[5]

La preocupación por la pandemia continua y la inflación volvió a la agenda de los problemas en la economía mundial, en un marco no resuelto de cambio climático.

Es un combo explosivo agravado por tendencias a la “no cooperación” resultantes de tendencias “nacionalistas” que insisten en sanciones unilaterales que alimentan las incertidumbres de un presente que tiene tres décadas de antigüedad.

Los cambios acecidos en los 90 desataron resistencias diversas e incluso ensayos de cambio político que entusiasmaron el imaginario colectivo por las transformaciones anticapitalistas, antiimperialistas y anti patriarcales, por lo que las incertidumbres actuales también convocan a pensar un poco más allá del día a día, incluso en perspectivas liberadoras en contra y más allá del régimen del capital.

Buenos Aires, 25 de febrero de 2022


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Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
Montevideo 31, 2º Piso CP 1019ABA. Ciudad de Buenos Aires.
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martes, 25 de enero de 2022

Una recuperación mundial trastocada

 

25 de enero de 2022

El crecimiento se enfría mientras las economías luchan con perturbaciones en el suministro, el avance de la inflación, niveles históricos de deuda y persistente incertidumbre.

La recuperación mundial continúa pero se enfrenta a múltiples dificultades al comienzo del tercer año de la pandemia. La rápida propagación de la variante ómicron ha llevado a muchos países a reimponer restricciones a la movilidad y agudizado la escasez de mano de obra. Los trastornos del suministro aún lastran la actividad y están empujando la inflación al alza, acrecentando las presiones generadas por una vigorosa demanda y los elevados precios de los alimentos y la energía. Además, como consecuencia de los niveles históricos de deuda y del avance de la inflación, muchos países tienen problemas para hacer frente a las renovadas perturbaciones.

Con todo, algunos retos podrían resultar más transitorios. La nueva variante parece producir una enfermedad menos grave que la variante delta, y se prevé que la escalada récord de infecciones perderá ímpetu con relativa rapidez. Por lo tanto, la última edición de Perspectivas de la economía mundial del FMI prevé que, si bien la variante ómicron lastrará la actividad del primer trimestre de 2022, ese efecto comenzará a desvanecerse a partir del segundo trimestre.

Las proyecciones apuntan a otros problemas y giros de las políticas que influirán más en las perspectivas. Para este año, proyectamos un crecimiento mundial de 4,4% —0,5 puntos porcentuales menos que en el pronóstico anterior— principalmente debido a rebajas del desempeño de Estados Unidos y China. En el caso de Estados Unidos, eso se debe a una menor probabilidad de aprobación del programa fiscal conocido como Build Back Better, el repliegue anticipado de la política monetaria extraordinariamente acomodaticia y las persistentes perturbaciones del suministro. En el caso de China, la razón radica en la contracción ininterrumpida del sector inmobiliario y el hecho de que la recuperación del consumo privado ha defraudado las expectativas. Los trastornos del suministro han llevado a recortar las proyecciones para otros países, como Alemania. Se prevé que el crecimiento mundial disminuirá a 3,8% en 2023. Esa cifra es 0,2 puntos porcentuales más alta que el pronóstico de octubre último y refleja más que nada un repunte después de que desaparezcan los actuales lastres del crecimiento.

WEO Update - January 2022: Blog char 1 - SPA

Hemos revisado al alza el pronóstico de la inflación en 2022 en las economías tanto avanzadas como de mercados emergentes y en desarrollo, y entendemos que las elevadas presiones de los precios persistirán. Se presume —sobre la base de las expectativas de mejora de la oferta que manifiesta la industria— que los desequilibrios entre oferta y demanda se corregirán a lo largo de 2022, a medida que la demanda se aleje poco a poco de los bienes y se reoriente hacia los servicios, y que se vayan retirando las extraordinarias políticas de apoyo. Además, se prevé que los precios de la energía y de los alimentos subirán a un ritmo menos intenso en 2022, de acuerdo con los mercados de futuros. Suponiendo que las expectativas de inflación se mantengan ancladas, cabría esperar una moderación de la inflación en 2023.

WEO Update - January 2022: Blog char 2 - SPA

Aun si las reactivaciones continúan, persiste una preocupante divergencia de las perspectivas de los distintos países. En tanto que se proyecta que las economías avanzadas retomarán la tendencia previa a la pandemia este año, varias economías de mercados emergentes y en desarrollo sufrirían significativas pérdidas del producto a mediano plazo. Según las estimaciones, en 2021 había alrededor de 70 millones más de personas indigentes que lo que medían las tendencias antes de la pandemia, lo cual significa que la lucha contra la pobreza retrocedió varios años.

WEO Update - January 2022: Blog char 3 - SPA

Los pronósticos están sujetos a una pronunciada incertidumbre y, en general, los riesgos se inclinan a la baja. La aparición de variantes más letales podría prolongar la crisis. La estrategia de cero casos de COVID que ha adoptado China podría exacerbar los trastornos en el suministro mundial, y si las tensiones financieras que afectan al sector inmobiliario del país se trasladan a la economía en general, las ramificaciones serían amplias. Un alza sorpresiva de la inflación estadounidense podría encontrar respuesta en una fuerte restrictividad de la política monetaria de la Reserva Federal y un drástico endurecimiento de las condiciones financieras mundiales. La agudización de las tensiones geopolíticas y los disturbios sociales también plantean riesgos para las perspectivas.

Esfuerzos mundiales

Para hacer frente a muchas de las dificultades que enfrenta la economía mundial, es vital romper las tenazas de la pandemia. Eso requerirá una campaña mundial para generalizar la inmunización, las pruebas de detección y el acceso a terapias, incluidos los flamantes medicamentos antivirales. En este momento, apenas 4% de la población de los países de bajo ingreso está completamente vacunada, frente a 70% en los países de ingreso alto. Además de garantizar un suministro previsible de vacunas para los países en desarrollo de bajo ingreso, se debería brindar asistencia para estimular la capacidad de absorción y mejorar la infraestructura sanitaria. Es urgente cerrar el déficit de $23.400 millones en el financiamiento del Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 (ACT, por sus siglas en inglés) y promover las transferencias de tecnología para acelerar la diversificación de la producción mundial de herramientas médicas críticas, sobre todo en África.

A nivel nacional, las políticas deberían seguir estando adaptadas a las circunstancias de cada país, incluidos el grado de la recuperación y de las presiones inflacionarias subyacentes y el margen de maniobra para la aplicación de políticas. La política fiscal y la monetaria deberían estar coordinadas para alcanzar las metas económicas. Dado el nivel de incertidumbre, las políticas también deberían seguir siendo ágiles y adaptarse a los datos económicos que vayan llegando.

Dado que en muchas economías las políticas tienen menos margen de maniobra y que en otras se encuentra en marcha una recuperación vigorosa, las proyecciones apuntan a una disminución de los déficits fiscales en la mayoría de los países este año. La prioridad fiscal debería seguir siendo el sector de la salud y, donde sean necesarias, las transferencias deberían estar focalizadas efectivamente en los sectores más afectados de la población. Todas las iniciativas tendrán que encuadrarse en marcos fiscales a mediano plazo que tracen una trayectoria creíble para asegurar que la deuda pública siga siendo sostenible.

La política monetaria se encuentra en una coyuntura crítica en la mayor parte de los países. En los casos en que la inflación se ha generalizado a la par de una vigorosa reactivación, como en Estados Unidos, o en que existe el peligro de que se enraíce una inflación elevada, como en algunas economías de mercados emergentes y en desarrollo y en algunas economías avanzadas, correspondería retirar la extraordinaria política monetaria de apoyo. Varios bancos centrales ya han comenzado a incrementar las tasas de intereses para adelantarse a las presiones de los precios. Es crítico comunicar bien la transición de la política hacia una orientación más restrictiva a fin de evitar reacciones desordenadas en los mercados. En las economías donde las presiones inflacionarias se mantienen atenuadas y la recuperación no ha llegado a término, la política monetaria puede seguir siendo acomodaticia.

A medida que la política monetaria se vaya endureciendo a nivel más amplio este año, las economías tendrán que adaptarse a un entorno mundial caracterizado por tasas de interés más altas. Las economías de mercados emergentes y en desarrollo con un elevado endeudamiento en moneda extranjera y necesidades de financiamiento externo deberían prepararse para la posibilidad de turbulencia en los mercados financieros, prolongando en la medida de lo posible los vencimientos de las deudas y conteniendo los descalces de monedas. La flexibilidad cambiaria puede ayudar con el ajuste macroeconómico necesario. En algunos casos, la intervención en el mercado de cambios y las medidas transitorias de gestión de los flujos de capital pueden hacerse necesarias a fin de que la política monetaria pueda centrarse en las condiciones internas.

Ante el avance de las tasas de interés, los países de bajo ingreso, 60% de los cuales ya se encuentran en situación crítica por sobreendeudamiento o corren un gran riesgo de caer en ella, tendrán crecientes dificultades para atender el servicio de sus deudas. El Marco Común del G-20 debe ser modificado para acelerar las reestructuraciones de las deudas, y los acreedores privados y del G-20 deberían suspender el servicio de la deuda mientras se negocian las reestructuraciones.

Al comienzo del tercer año de la pandemia, se han perdido 5,5 millones de vidas en el mundo entero, y las pérdidas económicas se aproximarían a USD 13,8 billones hasta fines de 2024, en relación con los pronósticos previos a la pandemia. Estas cifras habrían sido mucho peores sin la extraordinaria labor desplegada por científicos y la comunidad médica, y las rápidas y contundentes políticas de respuesta lanzadas a nivel internacional.

Sin embargo, queda mucho por hacer para contener las pérdidas y reducir las amplias disparidades en las perspectivas de recuperación de los países. Se necesitan iniciativas para revertir las profundas pérdidas de aprendizaje que han sufrido los niños, especialmente en los países en desarrollo. En promedio, los alumnos de países de ingreso mediano y bajo experimentaron 93 días más de cierres escolares a escala nacional que los de países de alto ingreso. En cuanto al clima, es necesario redoblar los esfuerzos por alcanzar cero de emisiones netas de dióxido de carbono para 2050, con mecanismos de tarifación del carbono, inversión en infraestructuras verdes, subvenciones para la investigación e iniciativas de financiamiento que les permitan a todos los países invertir en medidas de adaptación y mitigación del cambio climático.

Los dos últimos años reafirman que esta crisis y la recuperación en curso son como ninguna otra. Las autoridades deben vigilar de cerca un amplio abanico de datos económicos nuevos, prepararse para eventualidades y aprestarse a comunicar los cambios de las políticas y ponerlos en práctica sin gran antelación. A su vez, la cooperación internacional decisiva y eficaz debería asegurar que este sea el año en que el mundo escapa a las garras de la pandemia.

Perspectivas de la economía mundial - Cuadro de proyecciones. Enero de 2022

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Gita Gopinath Gita Gopinath es la Primera Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde el 21 de enero de 2022. En ese cargo, supervisa la labor del personal técnico, representa al FMI en foros multilaterales, mantiene contactos de alto nivel con gobiernos miembros y con miembros del Directorio, los medios de comunicación y otras instituciones, dirige la labor del FMI en el ámbito de la supervisión y políticas conexas, y supervisa las publicaciones insignia y de investigación.

Asimismo, fue Economista en Jefe del FMI en 2019-22. En ese papel, fue Consejera Económica del FMI y Directora del Departamento de Estudios. Dirigió 13 ediciones del informe Perspectivas de la economía mundial, incluidos los pronósticos del impacto de la pandemia de COVID-19 en la economía mundial. Fue uno de los autores del documento “Pandemic Paper”, que aborda la manera de poner fin a la pandemia de COVID-19 y fija metas con aval internacional para vacunar al mundo y que condujo a la creación del Grupo de Trabajo Multilateral integrado por el FMI, el Banco Mundial, la OMC y la OMS para ayudar a poner fin a la pandemia y al establecimiento de un grupo de trabajo con fabricantes de vacunas para identificar barreras comerciales y cuellos de botella en el suministro, así como para acelerar la entrega de vacunas a países de ingreso bajo y mediano bajo. Asimismo, trabajó con otros departamentos del FMI para establecer conexiones con autoridades, círculos académicos y otras partes interesadas en relación con un nuevo enfoque analítico que ayudará a los países a responder a los flujos de capital internacionales mediante un Marco Integrado de Políticas. Contribuyó a la creación de un equipo dentro del FMI encargado de analizar, entre otras cosas, políticas óptimas de mitigación del cambio climático. 

Antes de ingresar al FMI, Gopinath fue profesora en la cátedra John Zwaanstra de Estudios Internacionales y Economía de la facultad de Economía de la Universidad de Harvard (2005-22) y profesora adjunta de Economía en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago (2001-05). En el ámbito de la investigación, se ha centrado en las finanzas internacionales y la macroeconomía, y sus estudios se han publicado en numerosas prestigiosas revistas especializadas y gozan de amplia circulación. Es autora de numerosos artículos de investigación sobre tipos de cambio, comercio e inversión, crisis financieras internacionales, política monetaria, deuda y crisis en los mercados emergentes. 

Gopinath fue elegida miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, y de la Sociedad de Econometría, así como del Grupo de los Treinta. Previamente, también se desempeñó como codirectora del programa de Finanzas Internacionales y Macroeconomía de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), miembro del panel de asesoramiento económico del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y profesora visitante en el Banco de la Reserva Federal de Boston. Actualmente, es codirectora de la publicación Handbook of International Economics, y fue codirectora de American Economic Review y directora editorial de Review of Economic Studies. 

Nacida en India, es ciudadana estadounidense y ciudadana india en el extranjero. Ha recibido numerosos galardones y reconocimientos. In 2021, Financial Times la nombró entre las 25 mujeres más influyentes del mundo, la International Economic Association la nombró Schumpeter-Haberler Distinguished Fellow, la Agricultural & Applied Economics Association la galardonó con el premio John Kenneth Galbraith y la Carnegie Corporation la reconoció entre los grandes inmigrantes a Estados Unidos. Bloomberg la llamó una de las 50 personas que definieron 2019; Foreign Policy, uno de los grandes pensadores internacionales; y la revista Time, una de las mujeres que rompió las barreras para ser pionera. 

El gobierno de India le concedió el Pravasi Bharatiya Samman, el más alto honor otorgado a ciudadanos indios en el extranjero; asimismo, recibió un premio a destacados exalumnos concedido por la Universidad de Washington. El FMI la nombró uno de los 25 economistas más importantes de menos de 45 años en 2014; Financial Times la reconoció como uno de los 25 ciudadanos más prometedores de India en 2012; y el Foro Económico Mundial la seleccionó como Joven Líder Internacional en 2011.

Recibió su doctorado en Economía de la Universidad de Princeton en 2001 tras completar estudios universitarios básicos en Lady Shri Ram College y maestrías en la Facultad de Economía de Delhi y la Universidad de Washington.

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