Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 4 de junio de 2026

Empresas rusas manifiestan interés en invertir en Cuba


Las empresas rusas están dispuestas a invertir en proyectos a
largo plazo en Cuba a pesar de la presión externa, dijo hoy el vice primer ministro, Dmitri Chernishenko, copresidente de la comisión intergubernamental mixta


4 de junio de 2026 09:06:36

Las empresas rusas están dispuestas a invertir en proyectos a largo plazo en Cuba a pesar de la presión externa, dijo hoy el vice primer ministro, Dmitri Chernishenko, copresidente de la comisión intergubernamental mixta.

«A pesar de la presión externa, las empresas rusas siguen ampliando su presencia en Cuba y están dispuestas a invertir en proyectos a largo plazo», aseguró Chernishenko durante un diálogo empresarial «Rusia-Cuba: cooperación en condiciones turbulentas. Inversión, turismo, tecnologías» en el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Spief 2026).

Entre las esferas prometedoras de la cooperación, el vice primer ministro ruso mencionó el sector agroindustrial y tecnologías. En particular, precisó que «unas 90 empresas rusas están interesadas en exportar a Cuba productos cárnicos, lácteos y pesqueros».

Además, subrayó que Rusia puede ofrecer al país latinoamericano soluciones en el ámbito de tecnología de la información, ciberseguridad, telemedicina y automatización empresarial.

«Rusia seguirá fortaleciendo nuestra relación. Nuestra asociación está destinada a convertirse en un ejemplo de una nueva arquitectura de la cooperación económica internacional», resaltó.

Por su parte, el vice primer ministro cubano y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, aseguró que Cuba es un país de la región de América Latina y el Caribe «donde las empresas rusas puedan desarrollar de manera plena y con total confianza sus actividades».

Además de inversiones, el funcionario cubano destacó que ambas naciones tienen experiencia en enfrentar las sanciones de los países occidentales, en particular de los Estados Unidos.

Pérez-Oliva refirió que Cuba está abierta a hacer negocios en diversas esferas, incluida la generación, distribución y eficiencia energética y fuentes renovables.

«También están identificadas oportunidades de inversión en un amplio número de sectores que están recorridos en la hoja de ruta, en particular la energía, donde estamos abiertos a negocios para la generación, distribución, eficiencia energética y fuentes renovables de energía», señaló el alto cargo

En cuanto a las refinerías, indicó que también están abiertas a la cooperación con empresas rusas con incentivos como la venta directa de combustible a los mercados mayorista y minorista y la eliminación de los impuestos mayoristas a los combustibles.

Además, el vice primer ministro cubano mencionó oportunidades en los sectores de turismo, transporte, minería, salud, industria biofarmacéutica e infraestructura como aeropuertos, ferrocarriles y carreteras.

Y también mencionó proyectos en la industria agraria y agroalimentaria, especialmente en importación y procesamiento de trigo.

Asimismo, explicó que, pese al contexto complejo, invertir en Cuba para empresas rusas es atractivo ahora porque muchos competidores internacionales no quieren hacerlo, lo que abre una ventana para Rusia.

El Spief se celebra este año del 3 al 6 de junio en la ciudad rusa de San Petersburgo, y es una importante plataforma internacional que reúne a líderes empresariales y un espacio de debate sobre cuestiones económicas fundamentales.

miércoles, 3 de junio de 2026

Es en medio de la tormenta, cuando la vista y el pensamiento deben estar más alerta.


Por Dr Julio Carranza

Las noticias se precipitan y el cerco contra Cuba se aprieta fuertemente, a la larga sucesión de hechos se suman ahora la retirada de Meliá (impacta a más de 15 hoteles) y el cese del funcionamiento de tarjetas de crédito y débito Visa y Mastercard en Cuba, ambas cosas son hechos derivados de la presión enorme de la política norteamericana, según lo declarado desde allá, para mediados de junio ya estarían activadas las llamadas sanciones secundarias a las empresas que mantengan relaciones con Cuba. Era de esperar, de prever y seguramente habrá más.

El tiempo que va pasando hace más evidente dos cosas, la primera, que la política genocida que se ejerce contra Cuba no tiene límites, la segunda, que no se hizo suficientemente lo que se tenía que haber hecho y lo que se tenía que haber integralmente transformado desde hace mucho tiempo, es una cuestión sobre la cual hemos insistido sistemáticamente con argumentos y evidencias, obvio que nunca nadie tiene la verdad absoluta, pero lo que sí era una certeza es que el asunto debió haberse discutido de manera más participativa y más profunda.

Ahora la situación es la que es y se debe enfrentar con audacia y responsabilidad, claro que bajo cualquier circunstancia lo primero es la defensa de la soberanía nacional. Lo mismo en un escenario de agresión máxima como de negociación razonable.

También se precipitan muchos tratando de colocarse en esta coyuntura crítica. A nivel de la economía aparecen “propuestas”, varias de ellas proveniente de instituciones con sede EEUU, con sus integrantes de siempre y algunos “fellow travelers” que se le suman tratando de ganar una fuerza que solos saben que no tendrían. No hay nada que ya no hayan dicho en lo que se presenta desde esos grupos desde EEUU, por más que todas las consideraciones deben ser parte del debate.

Vale la pena recordar, que de lo que se debe hacer para cambiar un modelo económico que es obsoleto hace años, muchos economistas en Cuba venimos hablando y debatiendo y escribiendo y actualizando con fundamento.

Cualquier cambio, entendemos, debe preservar la soberanía nacional, la justicia social y establecer un horizonte estratégico para el desarrollo económico y democrático, pero nunca debería nacer de una intervención extranjera, sea esta más o menos violenta.

De hecho, nuestro libro de 1996, editado en Cuba y en varios países, trata en extenso sobre esto, precisamente y debido a que siempre hubo concepciones diferentes, incluye además un capítulo que evalúa críticamente lo que allí llamamos “otras propuestas desde el exterior”, no muy distintas en esencia a las que desde aquel mismo lugar se presentan ahora. Esto se reitera en otros textos sobre el tema que hemos publicado a través de toda estos años hasta hoy.

Seguramente, se podrán encontrar muchas coincidencias en el diagnóstico de la situación, porque la realidad es una sola y cualquier análisis lucido y fundamentado encontrará importantes lugares comunes, sin embargo, en cuál debe ser el sentido y el contenido de la transformación, o sea, en la terapéutica, seguramente hay muchas diferencias, no todos tenemos el mismo horizonte acerca de cuál debe ser el futuro de la nación, en el fondo hay una lucha política e histórica.

Creo que muchas de esas consideraciones que con frecuencia aparecen ahora, miran la solución más en el pasado, en la restauración, aunque lo nieguen con una retórica vacía, cuando creemos que la vista debe estar en el futuro, en el progreso.

Es obvio, que hay muchos colocándose para ser “contemplados” en una “transición” que creen, suponen, que llegará con las bayonetas o la “negociación” con los EEUU, da igual. Muchos que de manera vergonzante tratan de buscar nuevos liderazgos y perdones por su vieja militancia política, la que no en pocos casos fue doctrinaria y extremista, el giro radical es la lógica natural de los conversos, la historia está llena de eso.

Negociación con dignidad y limites claros sí, entrega del país no, bajo ninguna circunstancia. Una negociación aceptable para el país sería el escenario más deseable y es posible encontrar acuerdos, de hecho hay algunos pronunciamientos desde EEUU que apuntan en ese sentido, sobre eso hay que continuar trabajando sin dogmas, aunque no es fácil que se logre frente a tanta irracionalidad y agresividad extrema.

Es obvio que aún para la reforma necesaria y para salir de la crisis energética se necesita, además de ideas claras, financiamiento y compensaciones externas, es preciso trabajar por encontrarlas y la negociación es el mejor escenario para eso, pero no a cualquier precio.

Por ejemplo, mirando los contenidos de la Ley Helms Burton, el espinoso tema de las nacionalizaciones se puede negociar, es un tema complejo cuando se va a los detalles, pero se puede negociar, lo otro de la Helms Burton es una tensión con otros países, ahí basta poner las evidencias de la extraterritorialidad sobre la mesa.

La participación de inversiones norteamericanos en diferentes e importantes sectores de la economía se puede negociar, etc, los límites de lo no negociable son: el sistema político (mismo que debe ser también objeto de transformaciones, pero no un objeto de negociación), el control de los recursos principales del país, el carácter socialista del nuevo y necesario modelo económico, las políticas de justicia social, el control de la banca, la política exterior y de defensa, etc.

Aquí no hay soluciones fáciles, hay mucho por cuestionar, muchos errores por superar y en la isla hay mucho conocimiento, capacidad de propuesta y compromiso con un futuro justo, sin dogmas, pero también sin tutelage ni renuncia a la autodeterminación. Las propuestas con un horizonte claro, fundamentación técnica y sentido político a la vista están.

Es absolutamente cierto que las numerosas propuestas y análisis que desde el interior de Cuba y provenientes de personas calificadas y comprometidas se han presentado no se han tenido en consideración, sistemáticamente se les ha condenado al margen, eso creo francamente que ha sido un error, ha sido una actitud que se ha reiterado hasta hoy, probablemente la deriva actual de la crisis haga más evidente el tiempo y los aportes que se han despreciado, sin embargo, la voluntad de contribuir de muchos está intacta y con más razón ahora, a pesar de los palos que ha dado la vida.

Es preciso retomar la iniciativa, aprobar e implementar medidas necesarias con sentido estratégico, “mover el tablero” para responder a la agresión, no es poco lo que se puede hacer a pesar de las circunstancias. La situación es sin dudas muy difícil y el tiempo muy, muy tenso, pero habría que avanzar contra el viento y la marea.

3 de Junio de 2026

¿De qué socialismo estamos hablando?

 Por Dr. Fidel Vascos González

                  Elaborada con IA                                



Teniendo en cuenta la visión marxista y leninista de la construcción de la sociedad comunista por etapas, considero que los clásicos veían muy cerca el comunismo y el período de transición sería muy corto, lo que se puede ilustrar con las siguientes citas.

En el Manifiesto Comunista redactado por Carlos Marx y Federico Engels en 1848 se lee: “Los comunistas fijan su principal atención en Alemania, por que Alemania se halla en vísperas de una revolución burguesa… y, por lo tanto, la revolución burguesa alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.” (1)

El 6 de marzo de 1919, el mismo día en que se clausuró el I Congreso de la Internacional Comunista, V. I. Lenin escribió en el periódico PRAVDA: “La fundación de la III Internacional, de la Internacional Comunista, significa que hemos llegado a los umbrales de la República Internacional de los Soviets, a los umbrales de la victoria del comunismo en el mundo entero.” (2)

Por su parte, la Constitución soviética de 1936 aprobada en tiempos de Stalin confirmó que el país ya había entrado en el socialismo como primera etapa de la sociedad comunista, por lo que el período de transición en la URSS se había extendido por 19 años. Más tarde, en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) realizado en octubre de 1961, se aprobó el Tercer Programa del Partido en el cual se aseguró que en 1980 en la URSS se habría construido, en lo fundamental, la sociedad comunista.

Todas estas predicciones resultaron falsas.

En particular, en 1980 no se había construido el comunismo en la URSS sino que, al contrario, solo once años después, en 1991, ese gran Estado multinacional se había desintegrado y las 15 Repúblicas que lo formaban habían regresado al capitalismo. En este aspecto, la historia de la URSS poco o nada positivo puede enseñarnos de cómo se construye el socialismo y cuáles son las características de ese régimen social.

La realidad es que en la sociedad contemporánea el período de transición  se prolonga en el tiempo y previsiblemente  se extenderá por decenas o cientos de años. Los cubanos lo venimos experimentando durante 65 años, desde el 16 de abril de 1961 cuando se proclamó oficialmente el carácter socialista de la Revolución Cubana. 

En la construcción del socialismo hay que tener muy en cuenta que  el marxismo y el leninismo componen una doctrina esencialmente eurocentrista, que no puede aplicarse literalmente en los países de la periferia como Cuba para lo cual necesita de importantes modificaciones. La primera es basarse en las características nacionales del país en cuestión, la idiosincrasia de su pueblo y la historia de su cultura económica, política y social. Al respecto quiero referirme al aforismo de don José de la Luz y Caballero cuando enunció: “Todas las escuelas y ninguna escuela, he ahí la escuela” (3), que refleja la esencia del método electivo de la tradición filosófica cubana de elegir lo mejor de todos los pensadores sin adherirse de manera absoluta a ninguno.

En el proceso de construcción socialista también incide la situación internacional del momento, muy especialmente en el caso de Cuba, que resiste más de 60 años un bloqueo económico, comercial y financiero implantado por el gobierno de los Estados Unidos, recrudecido ahora con un cerco energético.

Para salir decididamente de la situación actual del país y avanzar en nuestro período de transición al socialismo, propongo que el Partido acometa una Reforma general integral en el terreno económico,  político y social mediante la cual se logre: abandonar el sistema de planificación centralizada de asignación de recursos heredado de la URSS y el CAME; establecer el mercado como principal regulador de la gestión empresarial de manera que el Estado sea el regulador de la economía en su conjunto mediante un plan central utilizando principalmente en su aplicación las leyes y categorías objetivas de las relaciones monetario-mercantiles y sin pretender administrar a las empresas, tanto estatales como no estatales; practicar la plena libertad de expresión y manifestación de las personas naturales y jurídicas incluyendo los medios masivos de comunicación; extender las modalidades de la democracia directa donde los ciudadanos decidan con carácter vinculante los asuntos principales de su interés, incluyendo la democracia directa electoral en todos los cargos electivos del Estado y las organizaciones sociales como ya se aplica con éxito en la postulación y elección de los delegados municipales del Poder Popular; y establecer un proceso que facilite la revocación de cargos electivos en las instituciones. Comprendo que esta Reforma general e integral necesita tiempo para diseñarla y realizarla pero creo que ha llegado el momento de anunciarla y dar los primeros pasos para lograrla.

En fin, el socialismo del que estoy hablando es un modelo cubano sui generis de "Socialismo Democrático de Mercado" que tenga en cuenta el marxismo y el leninismo originales, así como, principalmente, las características nacionales de Cuba, su historia económica, política, social y cultural, subrayando  el pensamiento y la acción del nacionalismo revolucionario cuyos excelsos representantes son José Martí y Fidel Castro; con los objetivos principales de elevar el nivel de vida material y espiritual del pueblo; la independencia nacional; la justicia social; la plena libertad individual y colectiva económica, política y social; una amplia aplicación de las modalidades de la democracia directa incluyendo elecciones libres sin multipartidismo, con un solo partido político único y sin comisiones de candidatura que postulen centralmente los candidatos en boleta cerrada; mantener estrechos vínculos fraternales con  la comunidad cubana residente en el exterior; la lucha por la paz; la solidaridad internacional antiimperialista; y la protección del medio ambiente.

Este socialismo que concibo en el futuro para mi país se aleja tanto del socialismo de Estado altamente centralizado aplicado en la URSS como del capitalismo neoliberal.

Notas

(1) C. Marx y F. Engels; Obras Escogidas en tres tomos; Tomo I; Editorial Progreso; Moscú, 1973, página 140.

(2) V.I. Lenin; Obras en 12 tomos; tomo 9; página 98; Editorial Progreso; Moscú; 1973, en castellano, página 100.

(3) http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2010-06-04/todas-las-escuelas-y-ninguna-escuela-he-ahi-la-escuela/armandohart/

 

La Habana, 31 de mayo de 2026

Banco extranjero suspenden operaciones en Cuba con Visa y Mastercard desde el 6 de junio por medidas de Estados Unidos

En este artículo: Banco, Banco Central de Cuba, Bloqueo, Bloqueo contra Cuba, Cuba, Economía, Estados Unidos, Fincimex, Medidas, Relaciones Cuba Estados Unidos

 



Con fecha 2 de junio se ha recibido comunicación del banco extranjero, procesador de las operaciones que se realizan en Cuba utilizando tarjetas VISA y MASTERCARD, de interrumpir su relación con FINCIMEX S.A.

Dicha interrupción se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de mayo, emitida por el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump como parte de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba.

A partir de la decisión, Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como VISA y MASTERCARD.

El banco extranjero dio a conocer que, a partir del 6 de junio, fecha en que entra en vigor la medida del Imperio, se hace ilícito e imposible continuar con la ejecución de los acuerdos con la entidad cubana.

Se mantienen los medios de pagos establecidos para las operaciones en divisas en el país:

-Efectivo

-Tarjetas prepago 100% nacionales: Clásica y Tropical

-Tarjetas Internacionales Mir y Union pay.

(Información del Banco Central de Cuba)

Estrategia de Seguridad Nacional 2025: lo que dice y lo que oculta

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26 mayo, 2026 7:20 am

Por Fernando M. García Bielsa

 El 4 de diciembre de 2025, la administración del presidente Donald Trump publicó la ESN 2025, con unas 33 páginas de extensión.  Se trata de un documento que cada nueva administración presidencial estadounidense da a conocer para detallar sus prioridades, aunque evidentemente es la parte pública de supuestas definiciones estratégicas del gobierno.

Es un documento importante a considerar, aun cuando está muy marcado por la particular visión del mundo de Trump, quien como varios analistas reiteran está rodeado por un equipo de incondicionales, en su mayoría, incompetentes, y que ejercen escasos controles sobre el presidente. 

En tales condiciones no es posible asegurar que el documento en cuestión esté completamente consensuado con la élite del poder, ni cuánto podría quedar del mismo, más allá de este segundo mandato de Trump. Este es un documento de comunicación pública, ajustado a tal fin y que, en breve, en unos tres años, será “actualizado” por la próxima administración de gobierno. 

Presentan el documento pretenciosamente como “una hoja de ruta destinada a garantizar que Estados Unidos siga siendo la nación más grande y próspera de la historia de la humanidad, así como la cuna de la libertad en la tierra”. El mismo articula una visión geopolítica donde la seguridad hemisférica se fusiona fuertemente con sus intereses económicos.

Esta ESN debe ser leída también en el marco de la particular distancia entre los dichos y los hechos que viene moldeando la política exterior más bien incierta y poco predecible de esta administración. Ha sido emitida, además, en un contexto en el cual la elite yanqui padece una percepción de asedio e incertidumbres, y cuando buena parte de la conducción de la política exterior pretende contrarrestar la pérdida de hegemonía y el declive relativo del imperio mediante un militarismo arrogante y sin ataduras.

A todas luces, Trump no es aislacionista. No quiere retirar por completo a Estados Unidos de sus relaciones internacionales, y en el documento emitido por su administración, y que aquí analizamos, se adapta a la base política MAGA donde la seguridad nacional se plantea casi exclusivamente a través de las obsesiones trumpistas: inmigración, guerras culturales y nacionalismo. Pero “proteger al pueblo estadounidense”, según Trump, implica una política exterior activa.

Este tipo de documentos es redactado periódicamente por los sectores más poderosos de las administraciones estadounidenses, sobre todo los militares. Al compararlo con dos de los documentos de ese tipo más recientes, el publicado en 2015 por la administración Obama, y el del propio Trump en 2017 durante su primer mandato, puede comprobarse que este nuevo legajo contiene algunos elementos de continuidad, pero también no pocas “novedades”.

 

La ESN-2025 ante la marcada declinación de la hegemonía yanqui

Esta “nueva estrategia” vuelve a evidenciar lo que verdaderamente está en juego para Estados Unidos: el riesgo creciente de perder la supremacía económico-financiera ante los sólidos avances de China y el surgimiento de nuevos sujetos estatales. De ahí la primacía del interés nacional absoluto, la redefinición contractual de las alianzas, una geopolítica en la cual se jerarquiza lo económico como herramienta de coerción, y una proyección internacional que relega lo multilateral priorizando lo bilateral de forma calculada.

Tal como su nombre indica se trata de una cuestión de seguridad nacional, según un término utilizado abusivamente y a conveniencia, tal como en los documentos de ese tipo emitidos por anteriores administraciones. Así, otorgan carácter de amenazas a su seguridad nacional a situaciones políticas que podrían ser resueltas mediante la negociación y acuerdos verificables.

El documento refleja una considerable tensión entre el pragmatismo económico y la línea dura estratégica. Las partes más detalladas del mismo se refieren a la política económica, e implica que su relación con el mundo debería generar un beneficio tangible, inmediato y mensurable para Estados Unidos.

Quizás el aspecto más llamativo de la ESN 2025 es una aparente redefinición radical de prioridades geográficas. Trump promete “restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”.

Se eleva a la América Latina y el Caribe a la categoría de “prioridad máxima, cuyos países son tratados como espacios de proyección del poder, una “zona de exclusión para actores extra hemisféricos, y como un espacio de acceso preferencial a recursos que son catalogados como propios por Estados Unidos y esenciales para su seguridad nacional.

Quiere esto decir, “en otras palabras, que afirmaremos y aplicaremos un «corolario Trump» a la doctrina Monroe”.

En ese sentido se precisa pretenciosamente que cualquier inversión china en infraestructura crítica, telecomunicaciones o energía constituye una amenaza directa a su seguridad.

Asimismo, hay como una amenaza de reiniciar una nueva época de intervenciones. En el documento se dice: “Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permite afirmarnos con confianza donde y cuando lo necesitemos en la región”.

Y agrega:

“Para un país cuyos intereses son tan numerosos y diversos como los nuestros, no es posible adherirse rigurosamente al no intervencionismo. Sin embargo, esta predisposición debería establecer criterios elevados para determinar qué constituye una intervención justificada”.

Los países latinoamericanos son tratados como espacios de proyección del poder exclusivo.  Se les ofrece una suerte de “protección” contra la influencia extra hemisférica (léase China, Rusia) a cambio de subordinación estratégica y acceso preferencial a sus recursos naturales y sus mercados.

 

Un documento ambiguo y engañoso

– La administración estadounidense proyecta una imagen de recuperación nacional que busca restaurar su fuerza mediante el aislamiento selectivo y el nacionalismo económico, luego de haber experimentado, y sufrir aun, un período de inestabilidad interna y fracasos en su política exterior y en sus aventuras militares.

– La nueva ESN de Trump aparente querer distanciarse de los objetivos e intereses estratégicos tradicionales estadounidenses y pretende proyectar en lo adelante algunas de las políticas emprendidas en el primer año de su segunda administración. Y explícitamente elude gran parte de lo que – en la perspectiva yanqui – era una “responsabilidad de Estados Unidos con el orden global”, asumida por cada uno de quienes le antecedieron en la presidencia en la era posterior a la Guerra Fría.

– En el documento se llega a esbozar una intención de cambio, evidentemente engañosa, cuando se dice: “Nuestras élites se equivocaron gravemente al suponer que Estados Unidos estaría dispuesto a asumir indefinidamente responsabilidades globales… y sobreestimaron la capacidad de Estados Unidos para financiar simultáneamente un Estado del bienestar, regulador y administrativo masivo, así como un complejo militar, diplomático, de inteligencia y de ayuda exterior igualmente masivo”

– Las partes más detalladas del documento se refieren a la política económica. Se hace hincapié en la importancia de la seguridad económica, lograble – según dicen – mediante la reorientación de las balanzas comerciales, las políticas industriales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro, la autosuficiencia en sectores críticos, la independencia energética y una base industrial de defensa amplia y productiva (léase, el sector armamentista y de tecnologías de punta que lo integran). Se condena el robo de propiedad intelectual, el espionaje industrial y las prácticas comerciales desleales.

– La política exterior deja de ser una empresa orientada a la construcción de un orden internacional basado en reglas (con todas las hipocresías que ello implicaba) para convertirse en una serie de operaciones comerciales donde el poder del mercado y la capacidad coercitiva de Estados Unidos se utilizan para obtener concesiones concretas.

– El pacto transatlántico, la OTAN, que solía equilibrar –en favor de la primacía de Estados Unidos- los intereses comunes compartidos, ahora está fundamentalmente en entredicho. Se rompe con décadas de una política declarada de Estados Unidos. En varias de sus partes aparece como un ataque frontal contra Europa, la cual – señalan -, deja de ser crucial para la seguridad nacional de Estados Unidos.

– Por lo que se deja de decir (NSS) aparenta un distanciamiento del “Giro hacia Asia”, dominante entre los círculos de política exterior estadounidense desde la administración Obama. Aunque este texto es menos agresivo hacia Pekín al compararlo con la ESN de Trump de 2017, esa es una apariencia engañosa respecto al curso real, actual y perspectivo, de la política estadounidense. Incluso ha llevado a algunos analistas internacionales a interpretar erróneamente que se estaría suavizando la postura estadounidense hacia China.

No hay promesa de cese de la hostilidad; se sigue identificando a China como su principal competidor según el consenso bipartidista que considera a ese país como la única potencia con capacidad sistémica para desafiar la arquitectura global, financiera y militar, del imperio.

Hasta aquí estos apuntes, aunque evidentemente se podrían apuntar otras interrogantes acerca de ese documento.

 

Antes de concluir, es importante recordar que todas esas “estrategias de seguridad” son vulnerables a quedar rápidamente obsoletas ante los acontecimientos, y que pocas administraciones se han ceñido fielmente al texto.

 El documento calla mucho más de lo reflejado en su contenido y evade algunas cuestiones de mucho peso e interés. No obstante, la NSS 2025 ofrece cierta guía tentativa —aunque contradictoria— para intentar comprender y afrontar los próximos dos y medio años bajo la presidencia de Trump (¡si es que este logra concluir su mandato!).

Melia abandona Cuba

 


Cuba: coincidencias «ministeriosas» (segundo tiempo)

 



Por Manuel David Orrio del Rosario

Nota: un viejo artículo, que actualizo para el aniversario 65 del ministerio del Interior cubano, este 6 de junio.


La Habana, 26/06/03.- Como en casi todos los países, el gobierno cubano se estructura en un conjunto de organismos de administración central a los cuales se les denomina ministerios, por lo que normalmente se dice de una persona empleada en uno de éstos que «fulano trabaja en el ministerio de tal o más cual».

Sin embargo, en el caso de Cuba, existe una excepción. Entre la mayoría de mis compatriotas se percibe el «ser empleado» de uno de aquellos no sólo como un trabajo más, sino como un sentido de la vida, como una pertenencia que de una forma u otra se asume como sacerdocio.

Ese organismo es el Ministerio del Interior (MININT) cuya función social es velar por la seguridad del Estado, el orden público, la tranquilidad ciudadana y parte de todas esas «hierbas» que en la jerga internacional se agrupan bajo el concepto de «gobernabilidad». Quien labora en aquel no «trabaja», sino «es». Cuando en Cuba se dice que alguien «es del ministerio», la frase indica su pertenencia a ése, no a otro. Haga lo que haga, desde simple policía, oficial de inteligencia o bombero, usted «es».

Si bien los cubanos juegan al dicharacho, dudo lo hagan con las palabras. «Ser», no es lo mismo que «trabajar». El Ministerio del Interior criollo tiene en los predios internos y externos una ganada reputación en la defensa de Cuba frente a la política de los Estados Unidos de América, la cual nunca se ha limitado a meras sanciones económicas unilaterales, calificadas por Juan Pablo II como éticamente inaceptables.

Dicha política incluye un abultado expediente de acciones terroristas, entre las que destacan más de 600 planes para cometer magnicidio contra Fidel Castro, todos frustrados por la ejecutoria de quienes no «trabajan», sino «son». Si bien ese terrorismo es prácticamente marginal para este 2026, no ha dejado de existir. Por ejemplo , el 25 de febrero hubo un intento de infiltración armada desde Estados Unidos al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, municipio Corralillo, en la central provincia de Villa Clara, con saldo de cuatro muertes, varios heridos y arrestados.

El Ministerio del Interior, entonces, es institución asociada al misterio y los secretos, por lo cual un amigo acostumbra a decir que sus hombres y mujeres son los «ministeriosos». Y así, hasta riendo por sátiras que humoristas del país dedican a policías poco profesionales, arribará el MININT a su 65 aniversario de fundado, este 6 de junio. Sin embargo, una cosa es guardar obligados secretos, y otra muy distinta pecar de secretismo, en lo cual el MININT incurre, más allá de lógicas necesidades propias de lo que es un «oficio discreto».

Por ejemplo, no se divulgan estadísticas integrales sobre criminalidad desde ¡1975!, algo que desde una conciencia cívica es inaceptable, y en lo cual los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular parecen pintados en la pared. Tampoco la prensa cubana se distingue por dar seguimiento a las labores de prevención y persecución del delito, para citar una relevante carencia. Menos se sabe sobre la población penal criolla ni sobre cuál lugar ocupa Cuba en ese índice a nivel mundial, contada por reclusos por cada cien mil habitantes, en lo que la Lista Mundial de Población Penitenciaria sitúa ese indicador en 794; sería una de las poblaciones más elevadas del mundo, sólo superada por El Salvador, hasta donde se conoce, por cuanto la media mundial está en alrededor de 140 presos por cada cien mil habitantes, a tenor de la mencionada lista.

Tal falta de transparencia también tiende un manto de silencio sobre las violaciones de la Ley que pudieran cometerse bajo el amparo del órgano; sea por corrupción, sea por violaciones legales o éticas en el trato a la ciudadanía. Los «ministeriosos» son seres humanos, no robots santificados por la ¿propaganda?

Lo cierto: no habla en favor de la democracia socialista que se proclama la existencia de tal secretismo respecto a la gestión del MININT, más en temas tan relacionados con la seguridad ciudadana y la percepción de la misma. De acuerdo con un reportaje de Bohemia, 2023, “La sociedad cubana hoy percibe un aumento de la violencia en el país, y si bien esta apreciación se ve estimulada por los contenidos no siempre verídicos de redes sociales y medios no oficiales, existe un incremento de varios tipos de delitos que ha fracturado la sensación de seguridad de la población. El trasfondo económico-social incide en la aparición de vulnerabilidades, desigualdades, en la pérdida de valores y de mecanismos de solución de conflictos que a la postre generan mayor criminalidad”.

«Dios nunca juega a los dados», gustaba decir Albert Einstein, como para recordar que las coincidencias históricas suelen tener una lógica profunda. El MININT fue creado el 6 de junio de 1961, mediante la Ley 940 del Consejo de Ministros que, a juzgar por los anales, vivió ese momento entre preocupaciones por supervivencias y sueños de futuro, por cuanto ese mismo día también se promulgó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, para así dar fuerza de jure a lo que el entonces Gobierno Revolucionario hacía de facto, hoy mundialmente citado como ejemplo de voluntad política continuada en favor de la instrucción para todos.

La apuntada opacidad del MININT no es un caso aislado: en educación y salud también faltan cifras públicas integrales, como se verá más adelante. Por cierto: la calidad de la enseñanza se ha resentido en los últimos tiempos, habida cuenta de las serias dificultades económicas por las cuales Cuba atraviesa. Esas dificultades se acompañan por la caída en el número de maestros y profesores, por el descenso de los presupuestos como porcentaje del Producto Interno Bruto, o por su expresión en términos reales. Duele, pero es hecho terco: van cuesta abajo, y no sólo porque disminuya la población, motivo lógico para reducciones presupuestarias.

Por aquellos meses de 1961, vale recordar, si por un lado se creaba al MININT, por el otro toda Cuba se involucraba en erradicar el analfabetismo. Además, se habían creado más de 10 000 aulas de enseñanza primaria, que al momento presente se han traducido en más de un millón de graduados universitarios, de los que muchos han emigrado hacia empleos de menor calificación, pero mejor paga, cuando no se han marchado a residir en otro país. Es una callada sangría, sobre la cual tampoco se dispone de cifras públicas integrales, aunque hay botones de muestra: el Anuario Estadístico de Cuba 2024 (ONEI), publicado en 2025, reportó que la fuerza laboral del sector salud se redujo en 32,586 trabajadores sólo entre 2022 y 2023, y acumula una pérdida de 30,767 médicos desde 2021 —de 106,131 a 75,364— así como 15,035 enfermeros menos en el mismo periodo. Los médicos de familia, pilar de la atención primaria, se desplomaron de 27,535 en 2023 a apenas 12,912 en 2024, una caída del 53% en un año. Son números inquietantes, que indican una reducción en el número de profesionales de la salud por cada determinado número de habitantes, cuya proporción ha empeorado de 104 a 131 habitantes por médico entre 2021 y 2024.

Mientras ciertas realidades aporrean puertas, vienen coincidencias, buenas para recordar en este aniversario: a los «ministeriosos» criollos se les reconoce a nivel planetario una gran capacidad para penetrar a las organizaciones adversarias, conocer sus planes y actuar en consecuencia. Quizás se atribuya esa habilidad a pasadas relaciones con los servicios especiales de las naciones del extinto campo diz que socialista. Pero en las tradiciones de luchas por la independencia de Cuba se encuentran pruebas de que ese talento es principalmente autóctono.

Nada menos que un 6 de junio, pero de 1896, el Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo, recibió el resultado triunfante de una operación de inteligencia dirigida por Perfecto Lacoste, entonces presidente de la Junta Revolucionaria de La Habana, quien junto a Emilio Carrera Peñarredonda logró sustraer de las oficinas del Capitán General de la «siempre fiel Isla de Cuba», un conjunto de mapas y planos muy necesarios para llevar a término la invasión del occidente cubano, esfuerzo estratégico para liberar a Cuba del dominio español. Lo hicieron a riesgo de sus vidas, tal vez sin saber el precedente que estaban creando. Hoy, ¿coincidencia no tan coincidente?

Quizás, como pocos, seamos los cubanos hijos de nuestra Historia. Conocerla, es conocernos. En nuestras raíces se encuentra la razón de cómo somos, tanto en lo bueno como en lo malo.

Entretanto, «ministeriosos» alertas.


* Imagen de portada: sede del ministerio del Interior cubano. Plaza de la Revolución «José Martí». Autor Martin Abegglen. Licencia Atribución-CompartirIgual 2.0 Genérica de Creative Commons.

martes, 2 de junio de 2026

Cuba, el GAE y Estados Unidos: anatomía de una calumnia de Estado

 El GAE no es una estructura opaca, ni paralela al Estado cubano; ha sido, por el contrario, una respuesta articulada de probada eficiencia frente al cerco económico que históricamente ha tratado de asfixiar a la Revolución cubana

El gobierno de los Estados Unidos ha vuelto a actuar con premeditada intención en el afán por construir pretextos para desacreditar a la Revolución cubana, su liderazgo histórico, los dirigentes y, con ello, confundir tanto a nuestro pueblo como a la opinión pública internacional.

Todo responde a una hoja de ruta diseñada por ideólogos de la ultraderecha cubanoamericana, que se jactan de ser creativos e impredecibles. Su estrategia se centra en el uso de herramientas que incrementen de manera extrema e inusitada la política de máxima presión.

A ese plan obedecen las más recientes sanciones contra Cuba dadas a conocer el pasado primero de mayo. La Orden Ejecutiva 14404 identifica como blanco al Grupo de Administración Empresarial (GAE), esta vez, en articulación con las denominadas sanciones secundarias dirigidas a todo actor extranjero que realice operaciones de cualquier tipo con este Grupo, haciendo énfasis en las presiones contra las instituciones financieras.

Se trata de la escalada más intensa, desproporcionada y peligrosa en la historia reciente de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El fin deliberado es aislar al país de manera diplomática, comercial, financiera y energética; imposibilitar la sostenibilidad de la nación; condicionar el diálogo y evaluar variantes de agresión militar. Necesitan construir y consolidar una narrativa de descrédito reputacional contra todas las instituciones que constituyen el sostén de nuestro proyecto social.

El GAE nació en pleno Período Especial para enfrentar la guerra económica, con una visión creativa, propia, autóctona y genuinamente cubana. Su objetivo siempre ha sido agrupar empresas con capacidades en la generación de divisas y recursos que el Estado requiere para mantener y desarrollar las conquistas sociales y contribuir al fomento de sectores y ramas de la vida nacional.

Son incontables los servicios prestados a la Patria por el Grupo de Administración Empresarial. Los aportes materiales y financieros de esta organización se pueden constatar en disímiles ejemplos: en la construcción de más de 10 mil viviendas en diversas provincias del país, en la creación de un Campamento de pioneros y planes vacacionales para la infancia, en la manera en que se sostuvo la economía cubana durante los años de la pandemia de COVID-19.

Los frutos de esta actividad empresarial han sido destinados también a inversiones en la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton) de Holguín, al diseño y consolidación de grandes obras hidráulicas, entre ellas los trasvases Este-Oeste y Norte-Sur para el beneficio de millones de cubanas y cubanos. Ahí están las inversiones y reparaciones hechas a policlínicos, casas del médico de la familia y a escuelas. Actividades todas que han sido informadas sistemáticamente a la dirección del Partido, el Estado y el Gobierno y, en todos los casos, objeto del máximo control y fiscalización de las autoridades y mecanismos competentes.

El GAE no es una estructura opaca, ni paralela al Estado cubano; ha sido, por el contrario, una respuesta articulada de probada eficiencia frente al cerco económico que históricamente ha tratado de asfixiar a la Revolución cubana.

Tal como expresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en el 8vo Congreso del Partido, resulta rigurosamente histórico el perfeccionamiento empresarial desarrollado en primer lugar al interior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, experiencia que luego sirvió al país y cuyos notables resultados tributan a la economía nacional.

Miles de hombres y mujeres, durante estos últimos 30 años, han sido guardianes discretos de los recursos del país y merecen el reconocimiento. Aunque su obra no haya sido contada lo suficiente, habla por sí sola y lo hace por encima de la calumnia de Estado urdida desde Washington. 

Hoy, cuando la voluntad del pueblo cubano se expresa en un proceso de cambios, contenidos en el Programa Económico y Social del Gobierno, esta organización es parte activa de las transformaciones del sistema empresarial del país.

El GAE no es obra del secretismo, ni de élites y mucho menos la vía de enriquecimiento de unos pocos. Es, por el contrario, uno de los tantos ejemplos que a lo largo de nuestro camino nos ha permitido resistir la agresión permanente del gobierno de Estados Unidos. Su historia se construyó, al decir del Líder de la Revolución Cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz: «sin el menor ánimo de protagonismo, como se hacen las cosas serias».

 

La Habana, 2 de junio de 2026

«Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz»

“Fanáticos de la intervención del Estado”

 

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De rolandoastarita en 02/06/2026

“El Estado –es lo opuesto de lo que dice Milei-  … nosotros somos fanáticos de que el Estado tiene que controlar los resortes fundamentales [de la economía]”. Lo declara Juan Carlos Giordano, dirigente de IS y del FIT-U, reporteado recientemente en el programa “Chiche en vivo”. Puede verse en Millones ven con buenos ojos a Myriam Bregman – Giordano -Chiche en vivo | Izquierda Socialista FITU (a partir del minuto 9). El periodista interrumpe “pará, ustedes van por más Estado, a diferencia de Milei”. Giordano precisa que con el kirchnerismo lo del Estado se desvirtuó porque sirvió para reconocer la deuda que dejó el gobierno de Macri y Caputo con el FMI. “Entonces, nacionalizar el comercio exterior y la banca es clave. Eso es otra chorrera igual que la deuda externa donde se va la fuga de capitales. [El comercio exterior] “lo controlan Cargill, las multinacionales yanquis”.  

En oposición a lo que dice Giordano, sostengo que los marxistas no somos “fanáticos de la intervención del Estado”. Es que en tanto la clase obrera no tome el poder, y destruya al Estado, la intervención del Estado en la economía estará al servicio de los intereses del capital. De manera más general, afirmamos que la idea de que la intervención del Estado en la economía nos acerca al socialismo, es equivocada. Esa es la base de la crítica marxista al Estado capitalista. Relacionado a esto, y en oposición a lo que afirma Giordano, es equivocado decir que el Estado burgués “puede controlar los resortes fundamentales” de la economía capitalista. El “resorte fundamental” en la economía capitalista es la explotación de la clase obrera, la generación de plusvalía por el trabajo asalariado y su apropiación por la clase capitalista. Cómo se reparte esta torta al interior de la clase capitalista (los capitales privados, el capitalismo de Estado, la alta burocracia estatal) es una cuestión secundaria. El control del comercio exterior, por caso, puede afectar esa distribución, pero no afecta a la relación esencial.

La tradición socialista

En primer lugar, mencionamos la crítica de Engels al “socialismo estatista alemán” (los socialistas alemanes que pensaban que las estatizaciones realizadas por Bismark iban en sentido socialista):

“Pero ni la transformación en sociedades por acciones ni la transformación en propiedad del Estado suprime la propiedad del capital sobre las fuerzas productivas. En el caso de las sociedades por acciones, la cosa es obvia. Y el Estado moderno, por su parte, no es más que la organización que se da la sociedad burguesa para sostener las condiciones generales externas del modo de producción capitalista contra ataques de los trabajadores o de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas: el capitalista total ideal. Cuantas más fuerzas productivas asume en propio, tanto más se hace capitalista total, y tantos más ciudadanos explota. Los obreros siguen siendo asalariados, proletarios. No se supera la relación capitalista, sino que, más bien, se exacerba. Pero en el ápice se produce la mutación. La propiedad estatal de las fuerzas productivas no es la solución del conflicto, pero lleva ya en sí el medio formal, el mecanismo de la solución” (Anti-Dühring, pp. 275-6, México, Grijalbo, 1968; énfasis agregado).

 También Engels, en 1891: “… en tanto las clases propietarias permanezcan al mando, cualquier nacionalización no es una abolición, sino una alteración en la forma de explotación; en las repúblicas de Francia, Suiza y América no menos que en la monárquica y despótica Europa Central y del Este” (carta de Engels a Oppenheim, 24 marzo 1891; énfasis agregado).

En el mismo sentido se pronunciaba la Tercera Internacional, en su período revolucionario: “Reivindicar la socialización o la nacionalización de las más importantes ramas de la industria, como lo hacen los partidos centristas, es embaucar a las masas. Los centristas no sólo inducen a las masas en el error, al tratar de persuadirlas de que la socialización puede arrancar de las manos del capital las principales ramas de la industria sin que la burguesía sea vencida, buscan todavía desviar a los obreros de la lucha vital por sus necesidades inmediatas, haciéndolas esperar un embargo progresivo de las diversas industrias una después de otra, después del cual comenzará la construcción “sistemática” del edificio económico. Vuelven así al programa mínimo de la socialdemocracia, es decir, a la reforma del capitalismo, que es hoy una treta contrarrevolucionaria” (“Tesis sobre táctica”, Tercer Congreso de la Internacional Comunista; énfasis agregado).

Enfatizamos: que la burocracia estatal se apropie de una mayor o menos tajada de plusvalía, vía su control de organismos estatales no modifica un ápice el hecho de que vive de la explotación del trabajo. Esta es una piedra basal de la crítica al Estado burgués.

No engañen al pueblo

Es imperioso que la crítica socialista vaya a fondo y desnude la mentira y el engaño asociados a las banderas del estatismo “progre”. Un caso ejemplar (y de mucha relevancia en Argentina): la creencia de que se puede acabar con la inflación vía el control de precios por parte del Estado. Una amplia franja del progresismo nacional – izquierdista considera que el control de precios es una medida muy avanzada, casi revolucionaria. Pero ese manejo de los precios por el Estado es imposible. En una nota anterior decíamos: “…los movimientos tendenciales de precios no pueden ser fijados a partir de relaciones de poder, político o institucional, ya que están regidos por la ley del valor, la cual es objetiva. Esto significa que los seres humanos no la dominan a voluntad, a pesar de que se trata de un fenómeno social. Más precisamente, en tanto subsista el sistema capitalista – producción para el mercado, acumulación regida por la lógica de la ganancia – no hay posibilidad de que el Estado maneje los precios (aquí, Engels, control de precios). No engañen al pueblo con planteos tan fantasiosos como subjetivistas.

¿Estatismo anti-imperialista?

Uno de los argumentos más difundidos en la izquierda dice que el control por el Estado del comercio exterior, la estatización de los bancos (alternativamente, de los depósitos bancarios) y similares, apuntan a terminar con “la explotación neocolonial” (o semicolonial) de países como Argentina. En el reportaje citado Giordano esgrime este argumento: el comercio exterior “lo controlan las multinacionales yanquis” (como Cargill). El control estatal sería parte del programa de “liberación nacional”.

Hemos criticado esta concepción en notas anteriores; véase, por ejemplo, aquí. Lo central: la relación de explotación no es “imperialismo / Argentina colonial (o semicolonial)”, sino “capital (nacional o extranjero) / clase obrera”. Dicho de otra manera, Cargill no explota “al país”, sino a la clase obrera del país en el que opera. Se apropia de una porción de la plusvalía generada por los trabajadores, de la misma manera que lo hace cualquier otro capital, sea local o extranjero. De la misma manera que, por ejemplo, un banco estadounidense, o suizo, o chino, etcétera, participa de la explotación del trabajo asalariado local, a igual nivel que los bancos argentinos, sean estos de capital privado (como es el Galicia) o estatales (ejemplos Nación, Provincia de Buenos Aires, Banco Ciudad).

Las diferencias son sustanciales

Puntualizo que no se trata de diferencias tácticas, o de superficie, sino sustanciales. Atañen a las concepciones del socialismo que defendemos unos y otros. En respuesta a un partidario del FIT-U, Ariel Petruccelli, le señalé que la crítica al estatismo burocrático (tipo chavismo en Venezuela, Ortega en Nicaragua, castrismo en Cuba) era imprescindible para delimitar campos al interior de lo que en términos genéricos llamamos socialismo (aquí). Algo similar ocurre con el estatismo burgués criollo por el que abogan Giordano, IS y otras fuerzas del FIT-U. La crítica del estatismo burgués (o burocrático) es parte constitutiva del programa y estrategia del marxismo revolucionario. Es lo opuesto a ser “fanáticos de la intervención estatal”.