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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 13 de julio de 2026

23 veces no: Vía crucis del (no) efectivo en Cuba

 

Por: Aniela Dumas Rojas



El acceso a los productos básicos de la dieta diaria y las frutas de estación representa uno de los ejes centrales en el presupuesto de la familia cubana actual.

Mientras en la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional se aprobaron medidas urgentes para “modernizar el sistema bancario” y “eliminar la carrera de obstáculos” que sufrimos los cubanos, en Alamar la realidad sigue dictando sus propias leyes.

Marcia lleva la cuenta. Tiene anotadas veintitrés fechas. Veintitrés días en los que ha intentado comprar algo en algún negocio de Alamar por transferencia. Veintitrés veces le han dicho que no. La última fue ayer. La penúltima, anteayer. La del viernes pasado, también.

Llevo más de dos meses haciendo lo mismo que ella. Visitando puntos de venta. Preguntando. Escuchando las respuestas. Un año atrás, las negativas eran casos aislados. Ahora son la norma.

He visitado más de veinte lugares en las zonas 6, 7 y 8 de Alamar, Habana del Este, entre agromercados y Mipymes, los mismos que, según las estadísticas oficiales, concentran el mayor volumen de ventas minoristas del país. En cada uno pregunto lo mismo: “Buenas, ¿puedo pagar por transferencia?”

Ha sido una cadena de negativas, una acumulación de excusas.

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Apenas unas semanas previas de la publicación de este reportaje, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez reconoció que el país necesita bancos “más ágiles, más digitales, más cercanos a la gente” para que gestionar dinero no sea “una carrera de obstáculos”.

El diagnóstico es certero, pero la calle ya ha edificado su propio sistema financiero paralelo. Por tanto, este trabajo no deja de ser urgente.

Las caras de la negativa

La negativa a aceptar transferencias no es monolítica. Los comerciantes en Alamar han desarrollado un repertorio de excusas, todas igual de efectivas para dejar al consumidor sin opciones.

“La tarjeta está llena” es la excusa técnica por excelencia. Ese argumento no tiene sustento real porque las tarjetas magnéticas no almacenan dinero; solo guardan información para identificar la cuenta bancaria, donde el banco registra el saldo. Es una forma de decir “no quiero”.

“Es que el dueño dijo que solo hasta 1 000 pesos por cliente”. No hay forma de negociar, porque el dueño, casualmente, nunca está presente. Esta limitación convierte lo que debía ser una herramienta de inclusión financiera en un obstáculo. Si el tope es 1 000 pesos, ¿cómo pagar una compra que casi siempre supera esa cifra?

“No tenemos electricidad”. Con la crisis energética que vive el país, esta excusa tiene poder de convicción. Es real hasta cierto punto: los cortes afectan la conectividad necesaria para las transferencias. Pero incluso cuando hay electricidad, la excusa persiste. Se ha convertido en un recurso cómodo, difícil de refutar porque los apagones son cotidianos.

Horarios limitados: “solo por la mañana”, “hasta las 12 del día”. A veces, a las 10 de la mañana ya se encontraron con “el tope”. ¿Cuál es el tope? La justificación es que las transferencias colapsan, que el sistema se satura, que el banco impone límites. La realidad es menos técnica: los comerciantes temen acumular saldo digital porque después no pueden convertirlo en efectivo.

“Mi proveedor no recibe transferencia”. Este es el argumento más revelador del problema estructural. Los mayoristas, los distribuidores, se mueven en efectivo. Mientras eso no cambie, el comerciante minorista estará atrapado.

A principios de agosto de 2023, el Banco Central de Cuba (BCC) argumentaba que la bancarización buscaba proporcionar acceso y uso de servicios bancarios y financieros —pagos, ahorro, crédito— mediante canales electrónicos, en lugar de depender del efectivo.

“Ningún comercio se puede atribuir el derecho de no aceptar el pago por la vía que el cliente decida”, dijo Alberto Quiñones Betancourt, vicepresidente del BCC, en el podcast Desde La Presidencia, publicado el 20 de junio de 2024.

A casi dos años de la resolución, se presumía que los problemas de falta de efectivo en sucursales y cajeros se aliviarían. En la práctica, el tiro ha salido por la culata.

La visión del que emprende: ¿Por qué el efectivo sigue mandando?


Fernando Rodríguez es dueño de una Mipyme con tres meses de actividad en La Habana Vieja.

“Yo acepto transferencias para todo”, dice. “En mi caso, como mi venta no es tan grande, cuando voy a comprar, me libro de todo lo que tengo en la cuenta.

Pero esa posibilidad, explica, no existe para todos los productos. “Solo en los líquidos: refrescos, cerveza, agua, jugo. Ahí es donde único puedo pagar por transferencia.

El problema de fondo, según Fernando, está en la cadena de suministro. “Los proveedores mayoristas tienen almacenes con contenedores enteros. Ellos no aceptan transferencia porque compran en dólares. ¿Cómo van a pagar a otro país por transferencia en CUP? No pueden. Tienen que comprar en dólares para traer el contenedor.

Y el círculo se cierra cuando el minorista intenta convertir su saldo digital en efectivo. “El banco no te deja sacar lo que necesitas. Una Mipyme tiene una cuenta fiscal, pero el límite de extracción es el mismo que el de una cuenta natural. No importa que seas un negocio, te permiten sacar lo mismo que a cualquier persona”.

Fernando confirma que muchos códigos QR que aparecen en los negocios no son de cuentas fiscales, sino personales. “Nadie usa la cuenta de la ONAT. Todo el mundo usa su cuenta personal. Eso se llama evasión de impuestos, pero nadie lo controla”. Y admite que la declaración de impuestos es una ficción: “Tú declaras lo que quieres. Puedes declarar 10 mil pesos en un mes, y ya. Nadie sabe cuánto vendiste realmente. Nadie controla la venta que tienes en un día”.

“Yo no soy el enemigo”, insiste. “Si acepto todo por transferencia, luego no puedo sacar el efectivo para pagar a mis proveedores. Estamos todos atrapados en un ciclo”.

Por otra parte, Raúl Bejerano, dueño de otra Mipyme en la zona 8, acepta transferencias pero solo hasta cierto 1 000 pesos.

“Yo no soy el enemigo. También soy un trabajador. Pero si acepto transferencia por todo, el banco me limita cuánto puedo sacar, y luego no puedo pagar a mis proveedores. Eso no es culpa mía”, comenta.

Para él, la solución no es solo multar. Es también crear condiciones para aceptar el pago electrónico. Eso significa:

●Eliminar o reducir las comisiones por extracción de efectivo.

●Aumentar el límite de extracción para los TCP que demuestren necesidad comercial.

●Obligar a los proveedores mayoristas a aceptar transferencias.

La cadena de suministro que abastece a estos comercios se mueve en efectivo. ¿Quién pone esa regla? ¿Quién exige que el dinero salga en billetes y no por un código QR? ¿Quién es el último eslabón de esa cadena que, sin decirlo, obliga al Mipymero a decirle "no" al ciudadano?

¿Qué dice el Banco Central de Cuba?

Ahora bien, en busca de respuestas acerca de los actores económicos no estatales, este medio envió un cuestionario directo al Banco Central de Cuba. Las interrogantes ponían el foco en:

●​¿Cuál es el límite real de extracción diaria para un TCP?

●¿Ese límite está desfasado con los precios actuales?

●​¿Existen beneficios para un TCP al extraer el efectivo en el banco?

●¿Cómo funciona la comisión fiscal?

La institución dijo que, como parte del programa de gobierno, ya se han tomado un conjunto amplio de decisiones que implican de forma directa al sector bancario y a los particulares. Aunque las normativas actuales siguen vigentes, las autoridades bancarias instaron a mantener la expectativa, ya que en los próximos días se harán públicas nuevas disposiciones que reconfigurarán las decisiones vigentes para este sector.

Cifras de una desbancarización de facto

En 2019, la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) reportaba una circulación monetaria en manos de la población de cerca de 59 493 millones de pesos. En el año 2020, el efectivo en circulación representaba el 57,66% del dinero total del país, mientras el resto permanecía en depósitos bancarios.

En 2022, esa cifra alcanzó los 287 319 millones. Las alarmas se encendieron en el bienio 2020-2022, cuando el promedio escaló al 64 % anual.

Para el cierre de 2024 el efectivo circulante saltó de 56 606 millones a 336 701 millones de pesos. Es decir, que de 2020 a 2024, apenas cuatro años, el papel moneda en la calle se multiplicó por casi seis veces, devorando el terreno virtual y pasando a concentrar el 72,62% de toda la liquidez nacional.

A pesar de los decretos, la economía cubana ha vivido un proceso acelerado de desbancarización de facto.

Por tanto, al ver limitado el acceso a sus propios fondos legales dentro del banco, los comerciantes se ven obligados a saltarse el canal digital. Para poder subsistir, operar y reaprovisionarse en un mercado mayorista que se mueve exclusivamente en billetes, necesitan retener el efectivo antes de que cruce la ventanilla bancaria.



Todo este engranaje opera, además, bajo la presión constante del Índice de Precios al Consumidor. Con una variación mensual sostenida del 2.19% y una variación interanual del 13.42%, la inflación exige volúmenes de billetes cada vez más densos para adquirir la misma canasta de bienes.

Los cambios estructuralesde los que se habló en la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional  llevan tiempo. La cultura del billete físico, forjada en décadas de desconfianza bancaria y reforzada por la inflación galopante, no se desmonta en semanas. Obligar a los mayoristas a aceptar transferencias requiere reconfigurar toda la cadena de suministro. Mientras ese engranaje macroeconómico se pone en marcha, el ciudadano de a pie seguirá topándose con el cartel de “solo efectivo”.

La liquidez bancaria, ese oxígeno que los TCP (trabajadores por cuenta propia) necesitan para extraer sus fondos, se resuelve con divisas y transformaciones profundas que tomarán meses. Por eso, aunque el diagnóstico del presidente sea esperanzador, la espera para una solución definitiva puede ser larga.

En redes sociales, la frustración de la población es el termómetro de esa insuficiencia: “¿Cada cuánto revisan que los negocios acepten transferencias? ¿Dónde están los inspectores? ¿Dónde están las multas?”, reclamaba una usuaria en Facebook.

En Alamar, el ecosistema comercial es vasto, pero la presencia del control es residual. El trabajador estatal o el pensionado que recibe su salario íntegro en una tarjeta magnética no tiene capacidad de negociación; no puede importar un contenedor ni pactar con un proveedor mayorista. Es el eslabón más vulnerable de la cadena: el que se queda sin el pan, sin el pollo, sin el arroz.

Por ello, el anuncio gubernamental de dotar a las nuevas medidas de “responsables, plazos e indicadores” se vuelve una urgencia humanísima. No basta con diseñar políticas a mediano plazo; se requiere un control inmediato, sorpresivo y disuasorio en la acera que impida que el minorista traslade su asfixia financiera al plato del consumidor.

Alamar es un nombre, una coordenada


Alamar es un nombre, una coordenada, la excusa para no decir los otros lugares. Porque el fenómeno ya está en el Cerro, en Marianao, en Diez de Octubre, en Guanabacoa. Está en Santiago, en Camagüey, en Holguín. En todo el país. La negativa viaja con las mismas palabras y el mismo tono.

Tomemos Alamar, entonces, como se toma una muestra. Como se señala un síntoma.

Cuba atraviesa las horas más complejas de su historia reciente. Desatar los nudos de la crisis energética, contener la inflación y reconfigurar una cadena de suministros que hoy se mueve en billetes físicos obligará al país a un ejercicio de transformación profunda, lento y complejo.

Sin embargo, mientras el nuevo sistema financiero aprende a caminar, la prioridad de la fiscalización tiene que ser proteger al que está abajo, asegurando que el trabajador pueda comprar sus productos básicos hoy con el dinero de su cuenta, en lo que llega la solución definitiva.

 

(**Este reportaje es el resultado de más de dos meses de trabajo de campo en Alamar, con visitas a más de veinte establecimientos comerciales, entrevistas a trabajadores estatales, comerciantes privados y ciudadanos.)

Incremento de las sanciones a las fuentes de financiación del régimen cubano y a sus medios de opresión. Comentario HHC




Traducciones en español

13 de julio de 2026

DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EE. UU.
HOJA INFORMATIVA
OFICINA DEL PORTAVOZ
13 DE JULIO DE 2026

Hoy, el Departamento de Estado ha incluido en la lista de entidades sancionadas a diez entidades, con el fin de impulsar la estrategia integral de la Administración Trump para poner fin a las actividades perniciosas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio. Estas medidas se dirigen contra los pilares interrelacionados de ese aparato: entidades estatales que canalizan ingresos hacia el régimen, así como fuerzas paramilitares, grupos civiles armados y organizaciones de vigilancia que reprimen al pueblo cubano.

Como indicó el Secretario en su declaración del 11 de julio para destacar el quinto aniversario de la brutal represión que el régimen cubano hace a las protestas populares: “Estados Unidos continuará utilizando todos los mecanismos a nuestra disposición tanto para abordar las amenazas a la seguridad nacional que representa el régimen comunista cubano, como para impulsar las reformas económicas y políticas que le den a Cuba un futuro mejor”.

Todos los objetivos del Departamento de Estado sancionados hoy han sido designados en virtud de la orden ejecutiva (O. E.) 14404, que autoriza sanciones a personas que se determine que cumplen con criterios específicos relativos a la represión en Cuba y otras amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos y su política exterior.

Instrumentos de represión del régimen cubano

Las siguientes entidades han sido designadas por su participación directa en la ejecución, la facilitación y la financiación de la campaña de represión violenta del régimen cubano contra su propio pueblo.

Milicias de Tropas Territoriales (MTT) 

Las MILICIAS DE TROPAS TERRITORIALES (MTT) son designadas en virtud de la sección 2(a)(i)(F) de la orden ejecutiva 14404 por ser una subdivisión política, agencia u organismo del Gobierno de Cuba. MTT es una fuerza paramilitar a tiempo parcial bajo el mando del previamente designado MINISTERIO DE LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE CUBA (MINFAR). 

Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) 

La ASOCIACIÓN DE COMBATIENTES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA (ACRC) es designada en virtud de la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad o estar controlada por el Gobierno de Cuba o por haber actuado o pretendido actuar en nombre o por cuenta de este directa o indirectamente. ACRC es una organización social y paramilitar supervisada por el MINFAR que lleva a cabo vigilancia de disidentes bajo las órdenes del previamente designado MINISTERIO DEL INTERIOR DE CUBA.

Corporación Antillana Exportadora (ANTEX S.A.) 

La CORPORACIÓN ANTILLANA EXPORTADORA (ANTEX S.A.) es designada en virtud de la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad o estar controlada por el GRUPO DE ADMINISTRACIÓN EMPRESARIAL S.A. (GAESA) de Cuba, una entidad cuya propiedad o intereses en propiedades están bloqueadas en virtud de esta orden. ANTEX S.A. es una entidad de propiedad estatal cubana que gestiona la exportación de trabajadores forzados cubanos a Angola.

Brigadas de Respuesta Rápida 

Las BRIGADAS DE RESPUESTA RÁPIDA son designadas en virtud de la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad o estar controladas por el Gobierno de Cuba o por haber actuado o pretendido actuar en nombre o por cuenta de este directa o indirectamente. Las BRIGADAS DE RESPUESTA RÁPIDA son grupos civiles parapoliciales organizados y entrenados por el Gobierno cubano.

Fuentes de financiación del régimen cubano

Las entidades estatales cubanas mencionadas a continuación son designadas por generar y canalizar ingresos que sostienen al régimen cubano.

Enetec S.A.

ENETEC S.A. es designada en virtud de la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404 por operar o haber operado en el sector energético de la economía cubana. ENETEC S.A. es una entidad estatal cubana dedicada a la importación y exportación de combustibles y lubricantes.

Coreydan S.A.

COREYDAN S.A. es designada en virtud de la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404 por operar o haber operado en el sector energético de la economía cubana. COREYDAN S.A. es una entidad estatal cubana dedicada a la importación de combustibles sólidos, líquidos y gaseosos y productos relacionados.

Grupo Empresarial de Comercio Exterior (GECOMEX)

El GRUPO EMPRESARIAL DE COMERCIO EXTERIOR (GECOMEX) es designado en virtud de la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad o estar controlado por el Gobierno de Cuba o por haber actuado o pretendido actuar en nombre o por cuenta de este directa o indirectamente. GECOMEX es un grupo empresarial estatal cubano dedicado al comercio exterior del país, que maneja una importante cartera de importaciones y exportaciones.

Organización Superior de Dirección Empresarial Caudal S.A. (CAUDAL) 

La ORGANIZACIÓN SUPERIOR DE DIRECCIÓN EMPRESARIAL CAUDAL S.A. (CAUDAL) es designada en virtud de la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad o estar controlada por el Gobierno de Cuba o por haber actuado o pretendido actuar en nombre o por cuenta de este directa o indirectamente. CAUDAL es una entidad estatal cubana especializada en seguros, reaseguros, servicios financieros y servicios profesionales relacionados.

Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (GEMAR) 

El GRUPO EMPRESARIAL DE TRANSPORTE MARÍTIMO PORTUARIO (GEMAR) es designado en virtud de la sección 2(a)(i)(B) de la orden ejecutiva 14404 por ser propiedad o estar controlado por el Gobierno de Cuba o por haber actuado o pretendido actuar en nombre o por cuenta de este directa o indirectamente. GEMAR es una entidad estatal cubana con una fuerte presencia en el sector marítimo de Cuba.

Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR) 

El MINISTERIO DE TURISMO DE CUBA (MINTUR) es designado en virtud de la sección 2(a)(i)(F) de la orden ejecutiva 14404 por ser una subdivisión política, agencia u organismo del Gobierno de Cuba. MINTUR es el ministerio cubano responsable de regular el turismo que entra y sale del país y constituye el mayor actor individual en el sector turístico fuera de GAESA.

Las acciones del Departamento de Estado se llevan a cabo en virtud de la orden ejecutiva (O. E.) 14404, la cual autoriza amplias sanciones a Cuba, e incluye personas que apoyan al aparato de seguridad del régimen cubano y a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos. Las acciones de hoy hacen avanzar también la emergencia nacional declarada en la O. E. 14380, “Sobre las amenazas a los Estados Unidos por parte del Gobierno de Cuba”(en inglés) así como el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 5 (NSPM-5, en inglés), el cual instruye a la rama ejecutiva a mejorar los derechos humanos, impulsar el Estado de derecho, fomentar los mercados libres y la libre empresa, y promover la democracia en Cuba.

Implicaciones de las sanciones

Como resultado de las acciones de hoy relacionadas con las sanciones, y en virtud de la orden ejecutiva 14404, todas las propiedades e intereses en poder de las personas designadas descritas anteriormente que se encuentren en Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses, están bloqueadas y deben ser reportadas a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Además, cualquier entidad que sea propiedad individual o colectivamente en un 50 por ciento o más de una persona bloqueada o más, también está bloqueada.

Se prohíben todas las transacciones y negocios realizados por personas estadounidenses, dentro de Estados Unidos (o en tránsito), que impliquen cualquier propiedad o interés en propiedades de las personas designadas o bloqueadas de algún modo a menos que esté autorizada por una licencia general o específica emitida por la OFAC, o que esté exenta. Las prohibiciones incluyen la realización de cualquier contribución o provisión de fondos, bienes o servicios por, para o en beneficio de cualquier persona bloqueada, o la recepción de cualquier contribución o provisión de fondos, bienes o servicios de cualquiera de estas personas. Las personas extranjeras que participen en transacciones con personas designadas en virtud de la O. E. 14404, o que operen en los sectores de energía, defensa y material relacionado, metalúrgico y minería, servicios financieros, o el sector de seguridad de la economía cubana, como se identifican en la O. E. 14404, se arriesgan a ser objeto de sanciones. Las personas no estadounidenses, incluyendo instituciones financieras extranjeras, deben proceder con precaución respecto a cualquier operación con una parte sancionada bajo esta autoridad. Las acciones para devolver activos a una parte sancionada o transferirlos a otra jurisdicción para posible uso por el sujeto podrían exponer a las personas no estadounidenses a un riesgo significativo de ser sancionadas. Toda propiedad o interés en propiedad de personas que estén bloqueadas en virtud de las reglamentaciones de control de activos cubanos (CACR) continúa estando bloqueada. La CACR prohíbe a personas sujetas a la jurisdicción de Estados Unidos hacer transacciones con propiedades en las que Cuba o un nacional cubano tenga intereses a no ser que esté autorizada o exenta.

El poder y la integridad de las sanciones del Gobierno de Estados Unidos derivan no solo de la capacidad del Gobierno de Estados Unidos para designar y agregar personas a la Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas (Lista SDN), sino también de su voluntad para eliminar a personas de la Lista SDN de conformidad con la ley. El objetivo final de las sanciones no es castigar, sino provocar un cambio positivo en el comportamiento. Las solicitudes de exclusión de la Lista SDN pueden enviarse a través de la página web de la OFAC para solicitud de revisión (en inglés). Los solicitantes también pueden consultar la página de información del Departamento de Estado para conocer las condiciones para ser eliminado de la lista (Delisting Guidance, en inglés).

 

Para ver el texto original, ir a: https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/07/further-sanctions-on-the-cuban-regimes-sources-of-funding-and-tools-of-oppression/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.


Comentario HHC:   Que EEUU se considere con el derecho y pueda hacerlo de facto, es lo increible y preocupante para este mundo.  Y que ademas los paises lo acepten, algo que es un averración  TOTAL. ¿ Tendremos que crear empresas " fantasmas" ?

Hoy mismo, ademas , el Dpto Estado lanzo otra contra El Departamento de Estado lanza una campaña para acabar con la amenaza que supone la Corte Penal Internacional para la soberanía estadounidense


Cuba: Eliminan límites de hectáreas y simplifican trámites para la entrega de tierras en usufructo

 

En este artículo: Cooperativas, Economía, Gobierno cubano, Jorge Luis Tapia Fonseca, Tierra

 


Un requisito es que quien solicite más tierras debe tener explotadas las que ya posee. Foto: Juvenal Balán/Granma.

Sobre la implementación de las Transformaciones Económicas y Sociales, con énfasis en las medidas vinculadas a la producción de alimentos, prioridad establecida en el Programa Económico y Social de Gobierno 2026, dialogó el vice primer ministro, Jorge Luis Tapia Fonseca, con cooperativistas y productores de municipios del oeste de la capital.

Tapia Fonseca significó que estas transformaciones no pueden verse únicamente desde el eje agroalimentario, sino desde la integralidad de los 23 ejes que componen el programa, donde los campesinos participan como actores económicos de la sociedad.

“Las transformaciones no podemos verlas solo en un eje, sino en la integralidad de cada uno que tiene el programa para su implementación”, enfatizó.

Una de las medidas más significativas consiste en simplificar el proceso de entrega de tierras en usufructo. Ahora, las empresas del Sistema de Agricultura podrán entregar directamente las tierras a quienes las soliciten, en coordinación con las cooperativas. El solicitante deberá presentar un proyecto productivo que especifique el destino de la tierra: ganadería, frutales, cultivos varios u otros fines.

El tiempo estimado para la entrega no superará los 15 o 20 días, agilizando significativamente un proceso que anteriormente podía extenderse considerablemente.

“No hay que esperar que todas las normas estén listas, sino en la medida en que se va presentando el respaldo jurídico, se van implementando”, explicó el vice primer ministro.

Eliminación de límites y nuevos actores económicos

Por su parte, el titular de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, explicó que se eliminan los límites de hectáreas para la entrega de tierras en usufructo, así como el tiempo de explotación. Ahora, el área será determinada según el proyecto productivo presentado y los programas priorizados. Un requisito esencial: quien solicite nuevas tierras debe tener explotadas las que ya posee.

Todos los actores económicos pueden solicitar tierras: cuentapropistas, mipymes, empresas mixtas e inversión extranjera, siempre que quieran estar vinculados a la producción de alimentos o a la exportación. “Actores económicos, no importa de qué sectores. Quien quiera ir para la tierra a trabajar, puede hacerlo”, precisó Tapia Fonseca.

En el caso de las CPA (Cooperativas de Producción Agropecuaria), al ser propiedad privada, la aprobación de entrega de tierras corresponde a la asamblea de socios, aclaró.

Novedades en procesos jurídicos

Las reclamaciones sobre herencias y procesos jurídicos vinculados a la tierra ya no serán competencia del Ministerio de la Agricultura, sino de los tribunales y las direcciones de Justicia municipales y provinciales.

Una modificación trascendental: las tierras entregadas en usufructo ahora podrán ser heredadas, incluyendo aquellas de personas que emigraron del país. Quienes salieron de Cuba, pero conservan su ciudadanía efectiva, también podrán solicitar tierras en usufructo.

Tapia Fonseca explicó que, en respuesta a uno de los planteamientos más realizados por los agricultores durante años, el relacionado con la bienhechuría, “en este caso se crece el área de bienhechuría hasta un 5 % del área total de la tierra que dispone”.

En el caso de la vivienda, comentó, “cuando el productor lleva más de cinco años con resultados positivos, se autoriza que la vivienda pase a ser propiedad del productor”. Tenemos ejemplos de personas con resultados sostenidos por diez y 15 años y eso es un gran beneficio.

Pablo Palermo, presidente de una CCS, destacó la importancia de que las cooperativas sean decisoras en la entrega de tierras:

“La cooperativa sabe cuál es su mejor productor, quién se la merece, quién no. Que seamos partícipes tanto en la posible extinción por indisciplina como en la explotación eficiente de la tierra, eso es lo más importante que ha pasado. Llevamos años luchando en esto”.

Tapia Fonseca concluyó que estas transformaciones responden a la necesidad de poner en producción las tierras ociosas o deficientemente explotadas en el país.

“Si nosotros no producimos más, si no ponemos más personas en la tierra, entonces no avanzamos”, sentenció.

(Tomado de Granma)

domingo, 12 de julio de 2026

La crisis en Cuba a través de una familia que sobrevive con 60 dólares al mes. Comentario HHC


El bloqueo petrolero estadounidense ha agravado la crisis humanitaria, lo que ha obligado a los cubanos a recurrir a la larga tradición de solidaridad comunitaria de la isla para salir adelante.




Analeidis Arias Marín prepara a sus hijos para ir a la escuela en Santiago de Cuba, en mayo.Credit...


Por Ed Augustin, New Yok Times

Fotografías por Lisette Poole González


Ed Augustin y Lisette Poole González viajaron a Santiago de Cuba para documentar la crisis humanitaria que se agrava en el país.
7 de julio de 2026

Adrián Silva Guerra vio que la farola de la calle se encendió con un parpadeo. Eran las 2:08 a. m. de un jueves. Silva Guerra, electricista, rápidamente se levantó del portal, entró a la casa y dejó la puerta entreabierta para que el aire de la madrugada llegara a su hijo de 7 años, quien dormía en un colchón de espuma.

Entró en su taller, se sentó junto a una pila de televisores descompuestos que desmontaba para sacarles piezas de repuesto y empezó a soldar. Una voluta de humo salía de una placa de circuitos verde y cobriza en la que estaba trabajando para reparar un aparato. Hizo todo lo que pudo hasta que, dos horas más tarde, volvió a quedar sumido en la oscuridad.

“Soy esclavo de la corriente”, dijo Silva Guerra, de 32 años, ojeroso y sin haber dormido.

Poco antes de que se fuera la luz, su madre, Zucel Guerra Brise, de 52 años, salió de su casa en Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande del país, en su costa sureste. Gracias al pequeño destello de suministro eléctrico, los hornos de una panadería privada pudieron hacer pan esa noche.

The map locates Santiago de Cuba, a city on the southeastern coast of Cuba.



Ella hizo fila para comprar 100 panecillos y se preparó para recorrer las calles de la ciudad y revenderlos para que su familia tuviera dinero para comer. Pagó 7 centavos por panecillo y los vendió a 9 centavos cada uno.

Silva Guerra, su madre y su padre, Luis Silva Aldana, de 64 años, maestro de primaria, juntan a duras penas el equivalente a menos de 60 dólares al mes. Con eso tienen que mantener a su familia de cuatro generaciones, que también incluye a la esposa de Silva Guerra, Analeidis, a sus dos hijos pequeños y a Zoe, su abuela.




Adrián Silva Guerra, de 32 años, y su hijo, Alejandro, de 6, en su habitación en Santiago en mayo. Silva Guerra, su madre y su padre se las arreglan para ganar menos de 60 dólares al mes.



Ropa tendida en el patio trasero de los Silva Guerra.


Zucel Guerra Brise, de 52 años, se prepara para salir a vender pan.

Durante casi dos días en mayo, vimos cómo la familia se las ingeniaba en unas de las condiciones más difíciles que, según ellos, habían vivido.

Sus circunstancias son un microcosmos de las dificultades a las que se enfrenta Cuba, que está viviendo su peor crisis humanitaria desde que, hace casi siete décadas, una revolución allanó el camino a un régimen comunista.

El gobierno de Donald Trump ha impuesto limitaciones a Cuba y ha exigido a sus líderes cambios políticos y económicos. La represión del gobierno cubano y su fallido sistema económico han profundizado las consecuencias de un embargo comercial estadounidense que ya se ha prolongado por décadas.

Desde principios del año, un bloqueo petrolero de facto de Estados Unidos y una oleada de nuevas sanciones, que se sumaron a las que ya había, han paralizado al Estado cubano y lo han dejado sin el combustible necesario para que el país funcione. (Cuba experimentó un apagón a nivel nacional el lunes).

Estas circunstancias han hecho que Silva Guerra y su familia extendida vivan al límite: se ganan la vida con ingresos míseros, no han podido comer adecuadamente y están a merced de breves periodos de luz en momentos impredecibles.

Las bodegas, un sistema estatal que en su día garantizaba alimentos básicos a precios extremadamente bajos, empezaron a fallar porque al gobierno le falta dinero para importar comida. Ahora, prácticamente han desaparecido.

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Paseando por Santiago para vender pan en la calle.

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Se dice que el barrio de Chicharrones, donde vive la familia Silva Guerra, recibió su nombre de los vendedores que, en la época colonial española, vendían chicharrones a la gente que escuchaba a los trovadores.



Silva Aldana, a la derecha, y Guerra Brise en Santiago en mayo.

Hay meses en los que la familia Silva Guerra no recibe arroz, frijoles, huevos ni pollo del Estado, solo un panecillo para cada uno cada tres días. El gobierno dice que se quedó sin el combustible necesario para transportar alimentos. Los precios de la comida en los mercados han aumentado casi un 20 por ciento este año, según cifras oficiales.

Ya que la luz eléctrica está disponible apenas cuatro horas al día, sus ingresos se han reducido: aunque trabaje lo más rápido que puede por la noche, cuando suele haber corriente, Silva Guerra, que antes era el principal sostén de la familia, ahora apenas aporta algo al presupuesto familiar.

La familia extraña el chorote, una bebida espesa típica del este de Cuba que se toma en el desayuno y se hace con harina de maíz tostada, azúcar y leche. En su lugar, por la mañana, Silva Guerra rebanó las barras de pan blanco en cuartos y mezcló un poco de agua con un sobre de polvo blanco para preparar una bebida con sabor a mango.

Eso era el desayuno. Y no solo para la familia.

“Si no desayuno aquí, no desayuno”, dijo Lázaro Figueroa Tamayo, de 52 años, un viejo amigo de la familia que antes cortaba caña de azúcar, pero ahora es cocinero en un hospital.

En la mesa también estaban otro amigo de la familia, Rolando Galán Labrada, de 59 años, y su hija de 6, además del hijo de 7 años de un vecino que viene cada mañana a comer.

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Lázaro Figueroa Tamayo saca a Zoe Brise del baño. Ella no puede caminar tras una lesión reciente.



Las calles a oscuras de Santiago por un corte de corriente en mayo.

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Silva Guerra trabaja en el taller que tiene en casa para arreglar un reproductor de DVD a sus vecinos mientras esperan. Aprovecha al máximo cuando hay luz para hacer todo lo que puede.


Después, Silva Guerra acompañó a sus hijos —Alejandro, de 6 años, y Anna Jeline, de 4— para subir las lomas empinadas hasta la escuela. Cuenta la leyenda que su barrio, Chicharrones, debe su nombre a los vendedores ambulantes que, en la época colonial española, vendían chicharrones a la gente que iba a ver a los trovadores.

A finales de la década de 1950, los residentes de aquí —entre ellos el bisabuelo de Silva Guerra— ayudaron a los rebeldes de Fidel Castro a librar una guerra de guerrillas urbana, y los escondían de la policía controlada por un dictador aliado con Estados Unidos.

En esta comunidad tan unida, parece que todo el mundo se conoce. Las puertas dan directamente a la calle. Los vendedores se sientan en banquitos y ofrecen detergente, café y chambelonas. La gente lleva cubos con agua de las casas que tienen agua a las que no tienen, ya sea por escasez o por tuberías rotas.

La mayor parte de la comida que se consume aquí ahora viene del sector privado. Con el dinero que envía la diáspora cubana desde Florida y España se compra pollo, arroz y frijoles.

El gobierno mexicano, que dejó de enviar petróleo a Cuba después de que el gobierno de Trump amenazara con imponer aranceles a los países que siguieran suministrando combustible, está enviando paquetes de arroz, bolsas de chícharos partidos y botellas de aceite vegetal a niños menores de 4 años y a los adultos mayores de 65.

La gente del barrio que tiene la suerte de tener suficiente para comer comparte lo que le sobra —una pata de pollo, unos gramos de arroz, una taza de azúcar— con quienes lo están pasando peor, sobre todo las familias con niños.

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Analeidis Silva Guerra prepara a su hijo, Alejandro, para ir a la escuela.

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Alejandro vuelve a casa después de comprar un sobre de bebida en polvo.

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Luis Silva Aldana, de 64 años, padre de Silva Guerra, enciende el fuego para preparar café antes de ir a trabajar, en su casa de Santiago.


Estos gestos humildes de generosidad, multiplicados y combinados con los programas estatales de alimentación dirigidos a los grupos vulnerables, “es lo que mantiene viva a la gente”, dijo Walter Mondelo, profesor de derecho en la Universidad de Oriente —la principal universidad de Santiago—, quien sufre las mismas penurias que muchos otros cubanos.

Los analistas dicen que el modelo socialista de Cuba, aunque coartaba las libertades individuales, impulsaba a la gente a cuidarse unos a otros, a través de una ideología igualitaria y movilizaciones masivas que redujeron el analfabetismo, vacunaron a la población y enviaron médicos al extranjero.

Mondelo dijo que, a pesar de los fracasos de la Revolución cubana, le enseñó a la gente a compartir y a ayudarse, y, afirmó, parte de eso continuaba: quienes menos tienen son quienes apoyan más a los otros.

Esta solidaridad a pie de calle persiste porque funciona: la gente da por altruismo, pero también sabiendo que quizá necesite algo en el futuro.

Silva Guerra dijo que estas prácticas son una forma de convivir. Él, por ejemplo, arregla gratis las herramientas de trabajo de algunos de sus vecinos.

Figueroa Tamayo, el vecino de la familia, tiene una relación muy cariñosa con Zoe Brise, de 73 años, la abuela de Silva Guerra, que ha estado postrada en cama y con escayola desde que se fracturó la cadera tras una caída.

Él la levanta de la cama —que está en la cocina, ya que no hay sitio en ningún otro lugar de la casa— y la lleva al baño y al salón para que pueda estar acompañada. Brise dijo entre risas que Figueroa Tamayo la trata así porque quiere casarse con ella.

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Adrián Silva Guerra, de 32 años, en su casa de Santiago. Hace un mes, la familia Silva Guerra no recibió arroz, frijoles, huevos ni pollo del Estado, solo un panecillo para cada uno cada tres días.



Los hijos de Adrián y Analeidi, Alejandro y Anna Jeline, en su casa familiar.



Zoe Brise está en cama, recuperándose de una lesión en casa de su hija.


Cuando las luces volvieron a encenderse a la 1:23 p. m. de esa tarde, todos los que estaban en la casa se emocionaron. Más allá de la puerta principal, la calle se quedó vacía mientras la gente se apresuraba a entrar para lavar la ropa y cargar sus dispositivos.

“¡Corriente!”, gritó Zucel Guerra Brise, la madre de Silva Guerra. Enchufó una placa eléctrica que su hijo había improvisado con un taburete de madera, una lámina de zinc y la bobina de una vieja olla arrocera, y empezó a hervir pollo.

Desde los altavoces del taller de Silva Guerra sonaba salsa. En cuestión de minutos, llegaron dos mujeres con un reproductor de DVD que no funcionaba.

Él sonrió por primera vez ese día, y dijo que cuando volvía la luz, podía poner en práctica sus habilidades.

Pero no duró mucho. Cincuenta y siete minutos después, la música se apagó. No tuvo tiempo suficiente para arreglar el reproductor de DVD y fue otro día en el que Silva Guerra no ganó nada.

Silva Guerra dijo que la falta de corriente lo atormentaba y que lo ponía a pensar en qué podía vender para comprar un paquete de pasta.

Dijo que ha empezado a tener migrañas por el estrés.

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El puerto de Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande del país, situada en la costa sureste.



Lázaro Figueroa Tamayo, de 52 años, a la izquierda, y Luis Silva Aldana, el padre de Silva Guerra. Figueroa Tamayo se pasa por la casa de la familia cada mañana para comer.


Guerra Brise, al centro, hace fila para comprar pan en una panadería privada. Paga 7 centavos por cada panecillo y los vende a 9 centavos cada uno.


Sin transporte público ni dinero para salir y teniendo que asegurarse de que haya alguien en casa cuando vuelva la luz, el mundo de la gente se ha reducido. Los días son monótonos y predecibles.

Al día siguiente, los hijos de Silva Guerra se quedaron en casa sin ir a la escuela. La familia no tenía dinero para prepararles comida. Silva Guerra dijo que no tenía nada que darles.

Por la tarde, estaba arreglando un televisor. Justo cuando quitaba la carcasa de plástico, se volvió a ir la luz.

Sin dinero para la comida, le pidió prestados 80 centavos a un vecino para comprar unos gramos de arroz y un cubito de puré de tomate.

De vuelta en casa, él y Figueroa Tamayo empezaron a desmontar la cama plegable de madera que le había dado el Estado y en la que dormía su hija de 3 años.

Mientras separaba las tablas de la cama, dijo que sus opciones eran esperar a que volviera la luz o improvisar.

Ni siquiera durante el llamado “periodo especial” de la década de 1990, cuando colapsó la Unión Soviética —el mayor benefactor de Cuba— y el país se sumió en la miseria, la familia tuvo que improvisar para cocinar.

Ahora sí que tenían que hacerlo.

Analeidis Silva Guerra puso una rejilla de su refrigerador descompuesto sobre dos bloques en su pequeño patio trasero, montó las tablitas de madera de la cama entre los bloques y arriba colocó una cacerola llena de hollín con agua, arroz y puré de tomate.

Luego prendió el fuego.


Silva Aldana en la cama en la casa de la familia Silva Guerra. Trabaja como profesor de primaria.


Comentario HHC:  Se percibe algo de exageracion y dramatismo en algunas partes del texto, en los hechos narrados por el New York Times ,  y la mano peluda de intentar compartir  la responsabilidad  de ambas orillas por la situación existente hoy en día. 

Lo importante es que no se puede negar la crisis humanitaria cada vez mas profunda en una parte cada vez mas amplia de la población cubana como consecuencias de las medidas fascistoides del gobierno de los EEUU, y eso sbyace en el texto. Ningun pais en el mundo puede vivir con normalidad, con algo similar.  

Nuestra prensa debería tambien realizar  articulos con los efectos del bloqueo de los EEUU, por ejemplo: en nuestros hospitales, y las dificiles condiciones de algunas familias y todo lo que se esta haciendo para contrarrestar este genocidio.