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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 7 de octubre de 2026

EU incauta 90 cargamentos de combustible hacia Cuba por valor de 3 mdd. Comentario HHC



El agente especial del Departamento de Seguridad Nacional en Miami, José Figueroa, habla sobre la incautación de 90 cargamentos de combustible hacia Cuba, el 7 de octubre de 2026. Foto Ap

07 de octubre de 2026 13:48

La Habana. Estados Unidos anunció este miércoles que había incautado 90 envíos distintos de biodiésel con destino a Cuba por un valor de casi 3 millones de dólares, la segunda vez en una semana que Washington anuncia la incautación de combustible "ilegal" que se dirigía a la isla.

Estas medidas se producen mientras Washington sigue asfixiando el sector energético cubano, permitiendo que solo lleguen al sector privado de la isla envíos relativamente pequeños de combustible, en el marco de un programa destinado a debilitar al gobierno cubano.

El agente especial al mando del Departamento de Seguridad Nacional en Miami, José Figueroa, declaró a la prensa que los envíos incautados tenían como destino Enetec, una empresa estatal de combustible con sede en La Habana sancionada por Estados Unidos a principios de este año.

Las autoridades afirmaron que habían interceptado los envíos de combustible en Houston y en Port Everglades, en el sur de Florida. Se incautaron más de 600 mil galones de combustible, informó el Departamento de Seguridad Nacional.

"Una operación de esta magnitud para eludir las sanciones de Estados Unidos no se produce por casualidad", afirmó Figueroa. "Estas acciones se refieren a envíos sospechosos de beneficiar al régimen cubano a través de una entidad controlada por el Estado".

El gobierno de Cuba no se pronunció de inmediato sobre la incautación de combustible.

El bloqueo de combustible impuesto por Washington a Cuba ha sido calificado de "ilegal" por las Naciones Unidas y de "guerra económica" por el gobierno de Cuba. Ha agravado enormemente los cortes de electricidad, la escasez de agua y la inflación en la isla.

Comentario HHC: Lo increible es como EE.UU se aboga el derecho de  llamar " ilegal" a un actao de compra - venta de un pais soberano como Cuba, y lo peor es que Cuba ya no acostumbra a realizar la " Declaración del MINREX".

La incautación de envíos de biodiésel con destino a Cuba por parte de Estados Unidos, en el contexto del embargo energético, constituye una violación del derecho internacional por varias razones fundamentales. Estas acciones no son incidentes aislados, sino parte de un bloqueo económico, comercial y financiero más amplio que ha sido condenado de manera abrumadora y reiterada por la comunidad internacional.

🚫 Violación del Principio de No Intervención

El derecho internacional consagra el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados. Al impedir deliberadamente el suministro de combustible, Estados Unidos busca asfixiar el sector energético cubano y, según se ha señalado, "debilitar al gobierno cubano" mediante la creación de una crisis humanitaria. Esta es una injerencia directa en la soberanía de Cuba, ya que intenta forzar un cambio en su gobierno o en sus políticas mediante la coerción económica .

🚫 Violación de las Resoluciones de la Asamblea General de la ONU

La comunidad internacional ha expresado su rechazo a estas medidas de manera contundente. Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado 32 resoluciones consecutivas exigiendo el fin del embargo contra Cuba . En la votación más reciente (2024), la resolución fue aprobada con 187 votos a favor, con solo Estados Unidos e Israel en contra . Estas resoluciones instan a todos los Estados a abstenerse de promulgar y aplicar leyes y medidas que afecten la soberanía de otros Estados y la libertad de comercio y navegación, como lo hace el embargo estadounidense .

🚫 Violación de los Derechos Humanos y el Derecho Humanitario

Expertos de la ONU han calificado el bloqueo energético como una medida que crea una "hambruna energética" y que es incompatible con las normas internacionales de derechos humanos . La falta de combustible no solo afecta la economía, sino que tiene consecuencias directas sobre la población civil:

Salud: Se ha reportado que la escasez de combustible impide que los pacientes lleguen a los hospitales, y el sistema de salud acumula más de 96,000 cirugías pendientes, incluyendo 11,000 de niños .

Alimentación y servicios básicos: La paralización de servicios básicos como el transporte y la distribución de alimentos y agua afecta directamente los derechos a la vida y la salud de los cubanos .

El bloqueo es considerado un acto de "guerra no tradicional" que constituye una "pena colectiva" contra todo un pueblo, lo cual es una violación flagrante del derecho internacional humanitario .

🚫 Ejercicio Ilegal de Jurisdicción Extraterritorial

La incautación de envíos de biodiésel, al igual que las amenazas de sancionar a terceros países que comercien con Cuba, es una aplicación de "jurisdicción extraterritorial" o "long-arm jurisdiction". Esto significa que Estados Unidos intenta aplicar su ley nacional (el embargo) a empresas y transacciones que ocurren fuera de su territorio, lo cual es una violación de la soberanía de otros Estados y de las normas del comercio internacional . El Relator Especial de la ONU sobre el derecho al desarrollo ha señalado que estas medidas son "ilegales" y violan los principios de la Carta de las Naciones Unidas .

En resumen, las incautaciones de combustible no son más que una manifestación de un embargo que viola el principio de no intervención, ignora las resoluciones de la ONU, atenta contra los derechos humanos más básicos del pueblo cubano y ejerce una jurisdicción extraterritorial ilegal.

martes, 6 de octubre de 2026

Cuba y el doble desafío de resistir el bloqueo y transformar su economía

 

Para comprender la actual crisis económica de Cuba, debemos observar dos realidades simultáneamente.

cuba economia alimentos foto efe

Cuando faltan el combustible y la energía, la crisis es multidimensional. Se afectan el transporte público, la agricultura, la industria, la generación eléctrica, la distribución de alimentos y el funcionamiento de servicios esenciales. Foto: EFE


6 de octubre de 2026 Hora: 20:56

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Para hablar de la actual crisis económica cubana hay que mirar dos realidades al mismo tiempo. Por un lado, Cuba enfrenta más de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, una política que se ha endurecido en los últimos meses y que, según las autoridades cubanas, busca presionar al país hasta provocar un cambio de políticas, económicas y sociales.

Por otro, una economía en crisis, provocada por las políticas de asfixia impuestas por las sucesivas administraciones de la Casa Blanca desde hace más de seis décadas y agravadas en 2026, tras un año de mandato de Donald Trump. Una economía que ha sido arrastrada a bajos niveles de producción, inflación, déficit fiscal, falta de divisas, dificultades energéticas y una estructura que necesita cambios para responder con mayor rapidez a las necesidades de la población. Ambas realidades terminan encontrándose en un mismo lugar; en la vida cotidiana de los cubanos.

El bloqueo estadounidense contra Cuba está vigente desde 1962. Según cifras presentadas en septiembre por el Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez, sus daños económicos acumulados superan los 178.700 millones de dólares a precios corrientes. Solo entre marzo de 2025 y febrero de 2026, La Habana calcula pérdidas superiores a los 8.000 millones de dólares, la cifra anual más alta registrada por Cuba. Pero detrás de esas cifras hay consecuencias.

Uno de los ejemplos más graves es el combustible. Las nuevas medidas estadounidenses han incrementado la presión sobre los proveedores tradicionales de Cuba y sobre las compañías navieras dispuestas a transportar combustible hacia la isla. Incluso cuando existe un proveedor dispuesto a vender, conseguir un barco que acepte llegar a territorio cubano se ha convertido en un obstáculo adicional.

El resultado es una cadena de mayores costos, dificultades logísticas y menor disponibilidad de energía. Y cuando faltan el combustible y la energía, la crisis es multidimensional. Se afectan el transporte público, la agricultura, la industria, la generación eléctrica, la distribución de alimentos y el funcionamiento de servicios esenciales.

La economía se vuelve más difícil de gestionar. Las restricciones estadounidenses no solo afectan las operaciones comerciales de la Isla, sino que generan un efecto de temor sobre empresas de terceros países. Según el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, algunas compañías extranjeras han reducido o abandonado negocios en la isla ante el riesgo de sanciones estadounidenses.

Este año, Sherritt, la empresa canadiense responsable de una de las mayores inversiones extranjeras en el sector minero cubano, suspendió su participación en la extracción de níquel y cobalto. A esto se sumó la decisión de Visa y Mastercard de suspender sus operaciones de pago en la isla, mientras que las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd cancelaron sus operaciones de carga marítima. En el sector turístico, las cadenas hoteleras españolas Meliá Hotels International e Iberostar dejaron de operar un total de 27 hoteles.

“Ese efecto extraterritorial es particularmente significativo para una economía pequeña y dependiente del comercio exterior”, ha señalado el viceprimer ministro. A su juicio, esa política de asfixia económica se ha hecho especialmente evidente en 2026.

Sin embargo, reconocer el impacto del bloqueo no significa que haya que esperar de brazos cruzados a que la crisis económica y los problemas internos se resuelvan por sí mismos, ni que haya que esperar a un cambio de política desde la Casa Blanca. La propia dirigencia cubana reconoce que existen distorsiones y limitaciones que deben ser corregidas con urgencia, en un contexto interno marcado por bajo crecimiento, inflación elevada, déficit fiscal, caída de la producción y dificultades para generar divisas.

Por eso, en junio de 2026, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó 176 transformaciones económicas y sociales, hecho presentado como uno de los procesos de cambio económico más profundos de las últimas décadas.

Reforma económica impostergable

Las medidas abarcan sectores como agricultura, industria, servicios, comercio, turismo, inversión extranjera, cooperativas y trabajo por cuenta propia.

También incluyen cambios en la gestión de las empresas estatales, nuevas posibilidades para actores privados y cooperativos, modificaciones en el régimen de tierras, apertura a determinadas formas de banca privada y mecanismos destinados a facilitar la inversión y el comercio.

La dirección del proceso es clara: producir más, descentralizar, aprovechar mejor los recursos disponibles y crear condiciones para que la economía genere más bienes, servicios, ingresos y empleos.

La cuestión central no es solamente cuánto cambia una ley o cuántas normas se aprueban. La verdadera medida de esta reforma económica está mucho más cerca de la vida cotidiana: si hay más alimentos, si bajan los precios, si el transporte responde a la demanda, si aumenta la producción nacional, si una pequeña empresa puede acceder a financiamiento, o si un agricultor puede producir y vender con menos obstáculos. Ese es precisamente el desafío que enfrenta Cuba: encontrar soluciones propias a una crisis multidimensional que le ha sido impuesta al país desde Washington.

Referentes chino y vietnamita en la búsqueda de un camino propio


Entre las referencias utilizadas para pensar estas transformaciones aparece China y el proceso iniciado en 1978. El paralelismo planteado por investigadores cubanos no significa copiar el modelo chino. Se trata, más bien, de estudiar cómo un Estado socialista puede introducir mecanismos económicos diferentes para estimular la producción sin abandonar la dirección estatal del proceso.

El investigador Eduardo Regalado Florido ha señalado que China constituye un referente para las transformaciones cubanas precisamente por su experiencia de combinar reformas económicas con la continuidad del proyecto socialista.

Igualmente, “el país ha estudiado mucho la propia experiencia de Vietnam”, reconoció el primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz. Aunque ambas naciones están geográficamente distantes, tienen objetivos parecidos: permitir la competencia, la propiedad privada y la formación de precios mediante el mercado, pero en un escenario en que el Estado mantiene un papel importante en sectores estratégicos y en la planificación del desarrollo.

Tres meses después de la aprobación del paquete, el Gobierno cubano informó que 158 de las 176 transformaciones (el 89 %) ya se encuentran en implementación, respaldadas por 197 normas jurídicas. Marrero Cruz, describió la fase de aplicación como «la etapa más importante y tal vez la más difícil».

En Cuba, la reforma económica se discute en cifras, medidas y estrategias. Pero también tiene un rostro cotidiano. Es el de una madre que, en medio de un apagón, enciende un fuego de leña para preparar la comida de sus hijos. Mientras el país busca transformar su gestión económica y encontrar nuevas vías para producir, crecer y garantizar bienes esenciales, la resiliencia de las familias continúa cocinándose en la intimidad de cada casa.

Autor: teleSUR - al - JDO
Fuente: Alejandra García

Trump y Rubio luchan por ganar en las elecciones de Brasil y controlar el hemisferio

Oct 5, 2026


Revista de Prensa

Una de las elecciones más importantes de la historia reciente de América Latina tendrá lugar el 4 de octubre en Brasil. El presidente en funciones, Luiz Inácio Lula da Silva, últimamente ha hecho hincapié en el tema de la soberanía nacional. Una de las razones: el candidato opositor, Flávio Bolsonaro, cuenta con el firme respaldo de la administración Trump, y Estados Unidos ha estado interviniendo con fuerza a su favor.

En los últimos meses de la campaña electoral brasileña, Trump se reunió con Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca, impuso nuevos aranceles a productos brasileños e intentó enviar al país a funcionarios del Departamento de Estado, una medida que, según fuentes oficiales brasileñas y estadounidenses, pondría poner en duda la integridad de las elecciones.

El 24 de septiembre, 31 miembros del Congreso de EE. UU. enviarona una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que documentaron otras acciones hostiles y concluyeron que «Estados Unidos está actuando como agente de interferencia y desestabilización».

Se prevé que las elecciones sean muy reñidas, y la cuestión de la soberanía podría ser un factor decisivo para los votantes indecisos.

La intervención de Trump socava un derecho fundamental y ampliamente valorado, el derecho a la autodeterminación, así como el derecho a la democracia misma. Además, es claramente ilegal, según la Carta de la Organización de los Estados Americanos, de la cual Estados Unidos es signatario.

Pero los brasileños tienen ahora motivos para considerar aún más urgente la preservación de su soberanía e independencia. Esto se evidencia en la historia reciente de Brasil y América Latina, así como en el impacto económico de la independencia política en el nivel de vida.

Comenzando por Brasil: Lula fue un trabajador metalúrgico y líder sindical que ayudó a fundar y luego dirigió el Partido de los Trabajadores. Ocupó la presidencia de Brasil durante dos mandatos consecutivos, de 2003 a 2010, y dejó el cargo con uno de los índices de aprobación más altos del mundo: el 83 por ciento.

Existían razones de peso para ello, derivadas de los cambios en la política económica y social del gobierno. Estos transformaron la vida de decenas de millones de personas en Brasil. El PIB per cápita, la medida más básica del nivel de vida, creció aproximadamente cuatro veces más rápido que en los ocho años anteriores a la presidencia de Lula. La pobreza se redujo en un 61% y la pobreza extrema en un 64%. Además, el salario mínimo real (ajustado a la inflación) aumentó un 57%. La matrícula universitaria casi se duplicó.

Lula pudo implementar estas y otras reformas trascendentales porque rompió con las políticas del «Consenso de Washington», que habían regido la toma de decisiones económicas en la región entre 1980 y 2000 como quizás nunca antes. Esto incluía políticas económicas que a menudo se decidían en el Fondo Monetario Internacional o, en ocasiones, en otras instituciones controladas por Washington. El resultado fue un desastre: durante esas dos décadas se registró el peor estancamiento del crecimiento económico a largo plazo en América Latina en más de 100 años.

Este histórico colapso del crecimiento económico propició, por primera vez, la elección de gobiernos de centroizquierda en la mayoría de la región. Al igual que en Brasil, estos gobiernos fueron más independientes que la norma regional anterior y, por lo tanto, impulsaron políticas económicas más progresistas y eficaces. El cambio fue histórico: entre 2002 y 2013, el porcentaje de la población latinoamericana que vivía en la pobreza se redujo del 45,6% al 28,4%, tras haber aumentado durante las dos décadas anteriores.

La independencia que estos gobiernos lograron establecer es precisamente lo que Rubio y Trump parecen estar más decididos a eliminar. De ahí sus actuales esfuerzos por impulsar un cambio de gobierno en Brasil. Para Rubio, Brasil es el gran premio. Es el país más grande de Latinoamérica, y un gobierno de Lula no apoyaría los intentos ilegales de la administración Trump por controlar la región. Pero el oponente de Lula sería, casi con toda seguridad, un firme aliado de Trump.

Se trata de Flávio Bolsonaro, un senador elegido a dedo por su padre, Jair Bolsonaro, quien fue presidente entre 2019 y 2023. Él mismo se ha autodenominado “Bolsonaro 2.0”.

Flávio y su equipo están tratando de vincular a Lula con el mayor fraude bancario de la historia de Brasil, que obligó a desembolsar casi 8.000 millones de dólares para indemnizar a cerca de 800.000 depositantes afectados. Pero, en realidad,es Flávio y sus aliados quienes están implicados. Flávio está metido hasta el cuello en este escándalo. Sobre Lula, en cambio, no ha aparecido nada.

Bolsonaro 1.0 siguió el manual de Trump de negar los resultados electorales cuando perdió las elecciones de 2022 frente a Lula. Sin embargo, no logró reunir el apoyo de suficientes comandantes militares para respaldar un decreto que impidiera a Lula asumir el cargo. Posteriormente, la Corte Suprema de Justicia condenó a Bolsonaro por intento de golpe de Estado. El «6 de enero» brasileño tuvo lugar el 8 de enero de 2023, cuando partidarios del presidente derrotado vandalizaron el Congreso, el palacio presidencial y la Corte Suprema, y exigieron la intervención militar para anular el resultado electoral.

El año pasado, Trump intentó detener el juicio de Bolsonaro imponiendo a Brasil un arancel adicional del 40%. La mayoría de los brasileños rechazaron este castigo económico colectivo, considerándolo un ataque a su soberanía nacional, su democracia electoral y su sistema judicial, lo cual era evidente. Bolsonaro fue declarado culpable y condenado a prisión.

Casi todos los gobiernos socialdemócratas elegidos democráticamente que llegaron al poder en el siglo XXI se enfrentaron a los intentos de Washington por debilitarlos, desestabilizarlos o derrocarlos. Estos esfuerzos llegaron al extremo de golpes de Estado respaldados por Estados Unidos en Bolivia, Honduras y Haití. Estados Unidos también participó en un golpe de Estado en Venezuela en 2002, que fue rápidamente revertido, seguido de años de esfuerzos estadounidenses para promover un cambio de régimen en ese país y, más tarde, de sanciones económicas que causaron la muerte de más de 100.000 personas y destruyeron, en el proceso, gran parte de la economía venezolana. Argentina también ha sufrido repetidas intervenciones estadounidenses que han provocado y agravado recesiones y crisis económicas, con graves consecuencias.

Más recientemente, Trump ha intensificado la violencia económica contra Cuba, el principal objetivo de Rubio. La tasa de mortalidad infantil en Cuba ha aumentado un 148% desde que Estados Unidos comenzó a endurecer sus sanciones, que actualmente incluyen un devastador corte del suministro de combustibles fósiles y electricidad.

En las elecciones nacionales más recientes de Colombia (21 de junio) y Honduras (el pasado 30 de noviembre), se interpretó que Trump amenazaba con causar daños económicos —de manera implícita en Colombia y más explícitamente en Honduras— si los ciudadanos de esos países no votaban por su candidato.

Este es el contexto reciente y regional en el que se libra la disputa por el futuro de Brasil. Las injerencias de Trump y Rubio, con la colaboración del clan Bolsonaro, han convertido a la campaña de Flávio en otra operación estadounidense de cambio de régimen. Esto debería ser derrotado, por el bien de Brasil y de la humanidad.


Mark Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research y autor de «Fracaso. Lo que los “expertos” no entendieron de la economía g lobal» (Akal).