Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 21 de octubre de 2026

Trump está destruyendo el sistema de salud de los estadounidenses.


Doce millones de personas han perdido su cobertura, y la situación está empeorando.

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En vísperas de las elecciones de mitad de mandato, las familias estadounidenses se sienten estresadas económicamente. Como muestra el gráfico anterior, el porcentaje de familias que afirman tener una buena situación financiera se ha desplomado. Por primera vez desde la inflación posterior a la COVID-19 en 2022, ha caído por debajo del porcentaje de quienes afirman tener una mala situación financiera.

El aumento de los precios es la explicación obvia de esta situación. Y si bien los presidentes suelen tener mucha menos influencia en la economía de lo que generalmente se reconoce, el actual brote de alta inflación es responsabilidad exclusiva de Donald Trump. Él inició esta situación con dos guerras deliberadas: primero, una guerra comercial con sus aranceles destructivos, y luego una guerra militar imposible de ganar en el punto de tránsito energético más importante del mundo.

Sin embargo, existe un tercer factor detrás del enojo de los estadounidenses, y no está recibiendo la atención que merece. Se ha producido una drástica disminución en la cobertura de seguro médico, sumada a un fuerte aumento en las primas para muchos de quienes han logrado conservar su cobertura. Y esto también es responsabilidad de Trump.

Esto fue lo que sucedió: Trump y sus secuaces en el Congreso se negaron a renovar los subsidios ampliados que habían hecho que el seguro médico fuera asequible para millones de estadounidenses durante los años de Biden. Al mismo tiempo, la Ley "One Big Beautiful Bill" impuso requisitos laborales punitivos que dificultaron enormemente que las familias obtuvieran cobertura de Medicaid.

Y aún no hemos sentido el impacto total de estos cambios: los republicanos intentaron retrasar las consecuencias de la Ley de Reforma del Sistema de Salud (OBBB, por sus siglas en inglés) para que gran parte del sufrimiento se manifestara después de las elecciones de mitad de mandato. Pero las consecuencias de este ataque a la sanidad ya han sido nefastas.

Para junio de 2026, la inscripción en Medicaid y el Programa de Seguro Médico Infantil había disminuido en más de 6 millones desde enero de 2025; 2,5 millones de quienes perdieron la cobertura eran niños. KFF estima que la inscripción en planes individuales, principalmente a través de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, había disminuido en casi 5 millones para junio. El reconocido Charles Gaba , al combinar estas cifras con otra información, estima que alrededor de 12 millones de estadounidenses han perdido su seguro médico bajo el mandato de Trump 2.0.

Eso representa una gran pérdida de cobertura, incluso en un país tan grande como el nuestro. Y dado que muchos de los drásticos recortes que Trump y sus aliados han impuesto al sistema de salud aún no se han implementado, la situación empeorará considerablemente en los próximos años. Cabe destacar que dejar a los niños sin cobertura médica es especialmente perjudicial a nivel personal y social, ya que compromete su salud y su potencial de ingresos durante toda su vida.

Por cierto, Trump, después de tantos años, vuelve a prometer que presentará un plan de salud " realmente genial " en cualquier momento. Ahora dice que enviará dinero directamente a los estadounidenses, dejando de pagar a las aseguradoras, demostrando así que sigue sin tener ni idea de cómo funcionan los seguros.

En cualquier caso, nos encontramos en medio de una enorme crisis sanitaria, una crisis que, sorprendentemente, está recibiendo muy poca cobertura mediática. Por lo que sé, no hay artículos recientes sobre la pérdida masiva de cobertura en ninguno de los principales periódicos. Sé que están pasando muchas cosas, pero esto me resulta extraño.

Sin embargo, los votantes lo han notado. La encuesta de seguimiento de KFF revela que el costo de la atención médica se encuentra entre las principales preocupaciones económicas de los votantes:

En términos generales, la atención médica ocupa el segundo lugar, solo por detrás del costo de vida general, y por encima de la guerra de Irán:

Este desastre sanitario que se está produciendo es responsabilidad exclusiva de Trump y su partido. Y, una vez más, los votantes parecen haberse dado cuenta, lo que otorga a los demócratas una ventaja considerable y creciente en este tema.

Así que, si dentro de 13 días se produce una victoria demócrata aplastante, no será solo consecuencia de la inflación y las guerras vanidosas de Trump. También será, en parte, resultado de un desastre sanitario silencioso pero de enormes proporciones.

En última instancia, por supuesto, las implicaciones políticas son una preocupación secundaria. Lo que realmente importa es que Trump y su partido han hecho todo lo posible por negar la atención médica a millones de estadounidenses. Lo han hecho en parte para ahorrar dinero, no para reducir el déficit presupuestario, sino para dar cabida a recortes de impuestos para los ricos. También lo han hecho por pura crueldad.

En Estados Unidos están ocurriendo muchas cosas terribles, desde el desastre en Irán hasta las atrocidades del ICE. Pero la crisis sanitaria, que arruinará económicamente a muchas personas y en algunos casos acabará con la vida de estadounidenses que ya no podrán costearse la atención médica esencial, merece mucha más atención de la que recibe.

Hoy no hay música.

Cuba: ¿Economía socialista, social de mercado o social y solidaria?

La profundización del bloqueo económico en 2026, al que se le añadió el energético, rompió lo que quedaba de férrea resistencia gubernamental a una reforma integral y dio lugar a las “176 medidas” que profundizan la tendencia a la privatización de la economía, mientras intentan preservar el predominio de la empresa estatal. Esa bipolaridad estatal-privada, en la que el cooperativismo es la pata coja, no augura el renacer del socialismo.

Por Rafael Betancourt,OnCuba



“Economía” tiene tantos apellidos como sabores de helado en la antigua Coppelia. Pero en este artículo hablaremos solo de tres —como los sabores actuales en un buen día.

Según el Diccionario de la lengua española, “economía” viene del griego oîkos ‘casa’ y νέμειν némein ‘distribuir’, ‘administrar’. Se define como “Conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad o un individuo”; y también “Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”.
La economía socialista

La definición de “economía socialista” depende mucho del país que dice establecerla o ejercerla, desde el modelo estadocéntrico de la difunta URSS y la actual República Popular Democrática de Corea, pasando por las “economías socialistas de mercado” de China y Vietnam, hasta llegar a Cuba.

La Constitución cubana (ANPP 2019) establece en su artículo 18: “En la República de Cuba rige un sistema de economía socialista basado en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción como la forma de propiedad principal, y la dirección planificada de la economía, que tiene en cuenta, regula y controla el mercado en función de los intereses de la sociedad”. Pretende una economía “con” mercado —regulado y controlado— y no “de” mercado.

El documento gubernamental Transformaciones económicas y sociales (Gobierno de la República de Cuba 2026) propone varias medidas para transformar el sistema de planificación de la economía que otorgan un mayor papel al mercado, entre ellas “Transitar hacia un modelo de planificación financiera donde el Estado abandona progresivamente la distribución física de recursos (empresas acceden a insumos por mercado, encargo estatal por contrato, satisfacción de demandas del mercado interno)” e “incorporar en las proyecciones del Plan Nacional de Desarrollo y Estrategias Territoriales las actividades de los actores económicos no estatales”.

Sobre todo, se destaca la intención de descentralizar a nivel municipal el “Fomento del desarrollo económico local (diversificar tejido productivo, capacidad de exportar/importar, generar y retener divisas, estimular inversión extranjera)” y la “Gestión administrativa y de recursos humanos, presupuestaria, financiera y tributaria local”.

No se abandona la dirección planificada de la economía, sino que esta se centra en lograr equilibrios macroeconómicos, transitar hacia un modelo de planificación financiera para el sector estatal, incorporar a los actores no estatales y descentralizar a los territorios funciones antes reservadas al nivel central.

Conocido como “las 176 medidas”, el documento constituye el proyecto reformista más profundo desde los Lineamientos de 2011 (PCC 2011); llega con una década de retraso, con la economía seriamente deteriorada, el país sometido a un bloqueo genocida de Estados Unidos, sin apenas ingresos externos ni capital de inversión extranjera. Conserva un espíritu estadocéntrico, aunque se abre al sector privado, incorporándolo a la planificación central, y una descentralización territorial que constituye más una desconcentración de funciones, con pocos recursos —humanos y materiales— para implementarla.

¿Economía social de mercado o economía social y solidaria?

Un equipo de cinco economistas cubanos convocados y auspiciados por The Cuba Study Group (CSG) —una organización con sede en Washington D. C. que aboga por su visión de una “Cuba libre”— elaboró una propuesta para transformar la economía cubana. Cuba Transformación propone construir una “economía social de mercado sustentada en un Estado democrático de derecho”. (De Miranda Parrondo et al. 2026)

Müller-Armack, fundador de la teoría de la “economía social de mercado”, proponía precisamente integrar los principios de libertad del mercado con la regulación social, encarnando la filosofía de “mercado en la mayor medida posible, intervención estatal en la medida necesaria”. (Kurokawa 2012)

En el fondo, la expresión es un eufemismo para referirse a una economía de mercado bastante libre y con limitada regulación, acompañada de una determinada política fiscal y social. Teóricamente, se sostiene en tres pilares:

(1) Mercado libre: Los precios, la empresa privada y la competencia son el motor; el Estado no produce y deja de ser dueño de los medios de producción;

(2) Estado fuerte pero limitado: Un Estado árbitro que no controla, pone y hace cumplir las reglas, garantiza estabilidad monetaria, protege la propiedad y los contratos; y

(3) Corrección social: La riqueza que genera el mercado se redistribuye para garantizar oportunidades reales, seguridad social, educación pública, seguro de desempleo, vivienda. (Carranza 2026)

Pero, como dice Wilder Pérez Varona, todos estamos de acuerdo en que Cuba necesita un mercado dinámico que articule a todos los actores económicos; la clave es quién gobierna el mercado: “El problema nunca ha sido elegir entre Estado y mercado; es decidir quién ejerce el poder sobre la economía […] Si la riqueza termina concentrando también el poder político, el problema ya no será únicamente la desigualdad; será la formación de un nuevo bloque dominante”. (Dacal Díaz 2026)

Y eso regresa como un bumerán sobre el “Estado democrático de Derecho”: basta mirar la realidad de los Estados seudodemocráticos del continente para ver en qué situación se encuentran los derechos civiles y humanos en esos países.

Por otro lado, si bien la transformación propuesta por los economistas del CSG reafirma “la plena soberanía del pueblo cubano y la independencia de la Nación”, añade que, para ser viable, “requiere que Estados Unidos sea contraparte activa de una solución negociada […] al mismo tiempo, la transformación propuesta no implica aceptar condiciones que comprometan la soberanía nacional a cambio del levantamiento de esas sanciones.” (De Miranda Parrondo et al. 2026)

El más simple principio de realidad descarta la fantasía de que hoy, bajo el régimen de Trump-Rubio, cualquier negociación con Estados Unidos exija menos que la rendición total del gobierno y Estado cubanos y la restauración del capitalismo bajo el dominio de ese país: la “Doctrina Donroe”.

Uno de los autores, el economista Pedro Monreal, preguntaba en su Substack: “Si la alternativa no es una economía social de mercado ni un Estado de Derecho, ¿qué modelo económico y político proponen sus críticos para Cuba?”

Desde hace una década, algunos en la academia cubana hemos estado proponiendo una alternativa: la economía social y solidaria (ESS). (Colectivo de autores 2017; Betancourt 2020; Colectivo de autores 2021)

La economía social y solidaria: concepto y alcance

José Luis Coraggio (2009) sostiene que las economías realmente existentes son siempre mixtas, resultado de la articulación de tres esferas: la pública, la empresarial y la popular. La economía pública abarca bienes y servicios provistos por gobiernos a distintas escalas, generalmente gratuitos o subsidiados.

La economía empresarial puede ser capitalista (orientada al lucro y la acumulación) o socialista (orientada a planes sectoriales y generación de ingresos estatales). La economía popular está compuesta por individuos, familias, comunidades y colectivos que actúan por utilidad material, pero también inspirados en valores de solidaridad y cooperación.

En la intersección de estas tres esferas surge la “economía solidaria”, donde coinciden servicios públicos, planificación participativa, empresas público-privadas y sociales, y cooperativas y organizaciones de la sociedad civil. Se trata de una economía alternativa centrada en la reproducción de la vida y no del capital, sin patrones y con trabajo autogestionado por los trabajadores. (Hintze 2013)

El socialismo cubano ha sido, históricamente, social y solidario. La razón de ser de la economía socialista ha sido satisfacer las necesidades materiales de la sociedad y apoyar el proceso de transformación social, no así generar utilidades para el Estado. Pero el término nunca se ha asimilado en el discurso oficial, que prefiere hablar de “economía socialista”, esencialmente promovida desde el Gobierno central, de arriba hacia abajo, y con fuerte predominio del sector estatal.

Con la transformación de la economía cada vez más hacia un modelo mixto de creciente presencia del sector privado (mipymes, trabajadores autónomos), y el deterioro de los servicios públicos producto del bloqueo económico, energético y financiero de Estados Unidos, la esencia solidaria del modelo cubano se ve cada vez más debilitada.

A diferencia de los modelos tradicionales de acumulación —capitalista o socialista—, la acumulación solidaria no se basa en la apropiación privada del excedente ni en el control estatal, sino en la cooperación, la autogestión y la participación democrática. Es una dinámica que combina la generación y uso de recursos económicos con el fortalecimiento de vínculos sociales dentro de los emprendimientos y empresas de economía social y solidaria. (Moreno y Khoury 2025)

La economía social y solidaria en Cuba: potencial y aspiración

Por tanto, la economía social y solidaria en Cuba es, potencialmente, la unión de las esferas pública, empresarial y popular, a las que incorporamos la asociativa. Postulamos que es posible para Cuba desarrollar una (macro)economía que en su esencia sea social y solidaria, compuesta por un conjunto de actores económicos —estatales, cooperativos, asociativos y privados—, que asuman como parte de su gestión (micro)económica de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, los principios de responsabilidad social y medioambiental, y que promueva la acumulación solidaria (Betancourt 2026).

Una de las claves para construir una economía verdaderamente social y solidaria en Cuba es asumir conscientemente la responsabilidad social y medioambiental empresarial (RSE) desde el modelo macroeconómico hasta el comportamiento de todos sus actores, pasando por las políticas públicas que lo faciliten.

La RSE aparece recogida en el nuevo marco regulatorio para la empresa estatal, las mipymes y las cooperativas no agropecuarias, que la define como “el conjunto de compromisos voluntarios adoptados por la empresa, dirigidos esencialmente a los trabajadores, la comunidad y el medio ambiente […] acciones adicionales al cumplimiento del objeto social y de las obligaciones definidas en el ordenamiento jurídico vigente […]”; y que “se financia con la creación de reservas voluntarias a partir de las utilidades retenidas por la empresa”. (Consejo de Estado 2026a; 2026b)

Igualmente, el Decreto-Ley 76/2026 la incluye entre los principios rectores de las cooperativas agropecuarias, al establecer que estas “contraen el compromiso de contribuir con el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de sus cooperativistas, sus familias, la comunidad y la sociedad en general”. Esta norma va aún más allá cuando instituye que “las cooperativas agropecuarias adoptan el Balance Social Cooperativo como instrumento principal de su gestión socioeconómica; para medir y rendir cuentas a los cooperativistas, en relación con el cumplimiento de su responsabilidad social.” (Consejo de Estado 2026c) (2)

Ninguno de los tres sectores —empresa estatal, empresa privada, cooperativa— tiene conciencia propia de integrar la economía social y solidaria, aunque objetivamente todos responden en parte a esa lógica. La empresa estatal socialista cubana siempre ha tenido objetivos solidarios implícitos, pero rara vez han sido explícitos o trazados por sus directores y trabajadores.

Las cooperativas, aunque están organizadas bajo los principios universales del cooperativismo, en ocasiones no los conocen o no los cumplen a plenitud, aun cuando algunas practiquen espontáneamente la responsabilidad social con su público interno (trabajadores y sus familias) y externo (comunidad en la cual están insertadas).

En cuanto al sector empresarial privado, está naciendo bajo la lógica del capital privado; solo la articulación público-privada, en combinación con una fuerte labor de promoción y generalización de la responsabilidad social empresarial, hará posible que se integre al modelo de economía socialista y contribuya al capital solidario.

Por último, está la economía asociativa, compuesta de asociaciones, fundaciones, sociedades civiles, profesionales y religiosas, sindicatos, organizaciones de masas y asociaciones comunitarias y de base (como consejos de vecinos, agrupaciones de mujeres, redes de cuidadoras, proyectos de desarrollo local).

En algunos casos son actores económicos que producen y comercializan bienes y servicios sin fines de lucro, y desarrollan otras actividades para generar ingresos que ayuden a cubrir sus gastos. La legislación que las ampara (Ley 54 de Asociaciones, de 1985) es vieja y está en gran medida obsoleta, y aunque la nueva Ley de Asociaciones está prevista para 2026, según el último calendario legislativo, es improbable que la veamos este año.

En América Latina, las asociaciones son una figura central y muy extendida. A diferencia de las cooperativas, que son empresas de propiedad colectiva, las asociaciones son agrupaciones de personas con personalidad jurídica propia que persiguen un fin social o de interés general sin ánimo de lucro.

El asociacionismo suele ser la puerta de entrada a la ESS para comunidades que buscan resolver necesidades concretas, desde el acceso al crédito hasta la comercialización de sus productos; desde la creación de fondos de ahorro e inversión hasta el empoderamiento económico y social de mujeres y jóvenes a través de cadenas de comercio justo.

Muchas de estas formas asociativas no son posibles en Cuba en el actual marco político y legislativo. No existen asociaciones de mujeres fuera de la Federación de Mujeres Cubanas. No se pueden asociar las empresas privadas de productores y comercializadores fuera de la Cámara de Comercio de la República de Cuba. No se pueden crear fondos de ahorro e inversión fuera del sistema bancario estatal.

Esto constituye otro freno al desarrollo de la economía social y solidaria y coloca sobre los hombros del Estado la responsabilidad de resolver muchos problemas sociales que los ciudadanos organizados en colectivos pudieran asumir de manera más autónoma y eficiente. La alternativa es abrirse al asociacionismo sin temor a que el Estado, a nivel nacional y territorial, no pueda controlar a las asociaciones, porque sí puede regularlas jurídicamente.

Conclusiones

Ante la pregunta de Monreal —¿qué modelo económico y político proponen sus críticos para Cuba?—, la respuesta es la economía social y solidaria.

El socialismo estadocéntrico —desde el inicio bajo el asedio del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos— respondió a una época de construcción de un modelo que sustituyera al capitalismo subdesarrollado dependiente y contó con el respaldo de la comunidad de países socialistas; sin embargo, generó una nueva dependencia, esta vez de la Unión Soviética.

El derrumbe de ese bloque hizo inviable el modelo monopólico estatal cubano y obligó en los años noventa del siglo pasado a tibias reformas de apertura al sector privado y expansión del cooperativo que evitaron el colapso, mientras se fortalecía y extendía el bloqueo económico. Pero el modelo se mostró incapaz de producir un desarrollo sostenible y de superar la dependencia de las importaciones.

La dirigencia del país se resistió a implementar el cambio profundo vislumbrado en los Lineamientos. La visión estratégica demasiado optimista plasmada en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista / Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 (PCC 2016) pronto mostró su inviabilidad a la luz de un modelo ya agotado.

A partir de 2021 comienza una apertura al sector privado y cooperativo no agrario con altibajos, pero que termina privilegiando al primero. La profundización del bloqueo económico en 2026, al que se le añadió el energético, rompió lo que quedaba de férrea resistencia gubernamental a una reforma integral y dio lugar a las “176 medidas” que profundizan la tendencia a la privatización de la economía, mientras intentan preservar el predominio de la empresa estatal. Esa bipolaridad estatal-privada, en la que el cooperativismo es la pata coja, no augura el renacer del socialismo.

La economía social de mercado tampoco es la alternativa para Cuba. En el fondo, es un eufemismo para referirse a una economía de mercado dominante con limitada regulación gubernamental. Conduciría inevitablemente a la concentración del poder económico y político en una nueva clase dominante capitalista, donde prevalecería el inversionista extranjero, y un Estado disminuido y debilitado, incapaz de hacerle frente. En esta condición, y en la era de la “Doctrina Donroe”, es prácticamente imposible preservar la soberanía nacional, conquistada a sangre y fuego por la Revolución.

Al asumir consciente y articuladamente la ESS y la RSE, el país tendría más herramientas para enfrentar los desequilibrios sociales e impulsar el desarrollo económico local inclusivo, en el marco de la construcción de un socialismo renovado. La ESS sirve como motor de desarrollo local, al articular las diferentes formas de propiedad, comunidades y gestores del conocimiento. Permite aprovechar mejor los recursos, aumentar exportaciones, reducir importaciones, restaurar el medioambiente, aumentar la resiliencia local y la identidad territorial.

El Estado central y los territorios pueden redistribuir y canalizar de manera diferenciada recursos hacia las zonas más necesitadas, así como favorecer más a comunidades y grupos vulnerables mediante políticas fiscales y precios beneficiosos. Las estrategias de desarrollo local pueden detectar oportunidades y recursos ignorados u ociosos para ponerlos en uso de manera inclusiva y movilizar recursos externos de fuentes actualmente desaprovechadas.

Las entidades de la ESS crean oportunidades, extienden la protección mediante la ayuda mutua y empoderan a las personas y comunidades mediante la gestión colectiva y participativa de sus miembros. La ESS es clave en el empeño de impulsar el desarrollo acelerado y sostenible y, a la vez, lograr que nadie se quede atrás en nuestro país. (Betancourt 2021)

En Cuba la economía socialista ha puesto a la persona por delante de la reproducción del capital, se ha propuesto satisfacer las necesidades materiales de la sociedad y apoyar el proceso de transformación social. Pero aún no se ha logrado, en palabras de Paul Singer, una economía sin patrones a través del trabajo autogestionado por los trabajadores. Para Singer, la autogestión generalizada de la economía y la sociedad es el principal papel de la economía solidaria en la lucha por el socialismo. (Hintze 2013)

La economía no solo produce bienes y servicios; produce también seres humanos, relaciones solidarias y también enajenadas, valores positivos y negativos hacia el trabajo y la fraternidad humana. El carácter participativo de la ESS empodera a la clase trabajadora, reduce la resistencia de la burocracia, desmonta estructuras excesivamente centralizadas, contribuye a la subsidiariedad —orientar la autoridad y la asignación de recursos al nivel más cercano a la gente para lograr más eficiencia y costo-efectividad— y a la solución de problemas sociales y desbalances territoriales que el Estado, por sí solo, es incapaz de resolver. La economía social y solidaria hace más socialista la economía cubana.

martes, 20 de octubre de 2026

Autoriza la OFAC de manera específica a Sherritt International el suministro de combustible a sus operaciones mineras en Cuba

Alma Plus TV

"Sherritt International Corporation anunció hoy que ha recibido una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EEUU, la cual autoriza la adquisición y el suministro de combustible, fueloil y azufre para las operaciones de extracción y procesamiento de níquel de Sherritt en Moa, Cuba", señala un comunicado publicado en el sitio web oficial de la empresa este martes 20 de octubre.

La decisión beneficia a las instalaciones de Moa Nickel, situadas en el oriente cubano y pertenecen a la empresa conjunta Moa JV.

De acuerdo con el texto publicado por la empresa, la licencia del Tesoro permite la venta, transporte, exportación, entrega y pago del combustible, fueloil y azufre destinados a las instalaciones de Moa Nickel.

Pero también alcanza a los proveedores designados por Sherritt, las entidades financieras que intervengan en las operaciones, los operadores de buques, las aseguradoras y las empresas encargadas de prestar servicios auxiliares relacionados con los suministros.

La propia empresa precisó que esta licencia constituye únicamente la primera de varias autorizaciones extraordinarias que necesita para recuperar su actividad. Además de que deberá cumplir varias condiciones, entre ellas el restablecimiento de las actividades de refinado en Canadá.

Se prevé que el primer envío de combustible se organice durante el cuarto trimestre de 2026, con el objetivo de garantizar los suministros esenciales y preparar las instalaciones para una eventual recuperación de las operaciones.

lunes, 19 de octubre de 2026

Tecnología en función de la producción de alimentos en Pinar del Río

Desde noviembre de 2023 la biofábrica de Pinar del Río se convirtió en una de las tres primeras del país en funcionar como mipyme estatal. Actualmente, su objeto fundamental es la producción de vitroplantas de plátano y papa



                                                    Biofábricas


Fue en 1992 que la biofábrica de Pinar del Río abrió sus puertas como parte de un sistema perteneciente a la Empresa Nacional Productora y Comercializadora de Semillas impulsado por Fidel.

Aunque el cultivo del plátano ha sido su principal fortaleza, durante más de tres décadas han realizado producciones de caña de azúcar, piña, eucalipto, malanga, guayabita del pinar, además de plantas ornamentales y medicinales destinadas al mercado nacional y a satisfacer las necesidades de la provincia.

Hoy, a tono con la implementación de nuevas políticas económicas, funcionan como la mipyme estatal SebioPinar-Semillas Biotecnológicas Pinar del Río S.U.R.L, un cambio que les ha posibilitado incrementar los volúmenes productivos, contar con mayor autonomía y mejores salarios que permitan mantener la fuerza laboral.

Maribel Rodríguez Serrano, presidenta de la junta administrativa y quien lleva más de 25 años al frente de la entidad, comentó que han sumado la producción de papa al proceso biotecnológico, a la vez que diversifican el cultivo de otras especies de manera tradicional.

“El objeto fundamental nuestro es la producción de plátano, papa y malanga en menor medida. Trabajamos diversas variedades de plátano, tanto vianda como fruta, con muy buena aceptación por los productores. Nuestro plan general es de un millón de vitroplantas (900 000 de plátano y 100 000 de papa)”.


Biofábricas

Explicó que tienen otros programas relacionados con las plantas medicinales que incluyen la estevia, la flor de Jamaica y la cúrcuma. Igualmente, desarrollan el área de frutales con guayaba, chirimoya y fresa, producciones que realizan por la vía tradicional.

Agrega Rodríguez Serrano que no están ajenos a las complejidades actuales, pues el problema del combustible les dificulta la transportación, el riego y la preparación de suelos.

“Las vitroplantas necesitan riego seguro, al menos los primeros cuatro meses. Estas producciones tienen muchas ventajas, en el plátano, por ejemplo, el racimo sale uniforme; con este método tecnológico se rejuvenece y sanea la planta, y en un corto periodo de tiempo se producen muchas, sin importar la época del año.

Señala que, a pesar de los contratiempos, los productores han ganado en cultura. “Además, cuando alguien adquiere nuestras plántulas sale de aquí con las recomendaciones y el asesoramiento para un manejo adecuado”.

La biofábrica cuenta hoy con 45 trabajadores, 23 de ellos mujeres. Tal vez sean las operarias quienes realizan la labor más compleja, pues en ellas recae la esencia del trabajo biotecnológico, no solo por el hecho de cumplir una norma, sino por las condiciones que requiere el proceso.

“La vitroplanta se siembra en una magenta o pote, se hace un medio de cultivo y se pone en una cámara de crecimiento. Luego de 21 días ya esas plantas tienen hijos que se trasladan a un flujo laminal, donde radican las operarias.

“El lugar es como un salón de operaciones, totalmente aséptico. Ellas se visten de verde, no pueden ni hablar para no contaminar la producción. Con una pinza y un bisturí seccionan las plantas hasta multiplicar ese material”.


Biofábricas

Es por ello que insiste en los beneficios de fungir hoy como una mipyme, pues garantizar la estabilidad de la fuerza de trabajo es vital para no detener las producciones. “La preparación de un operario o un técnico en estas labores lleva años de formación”.

En relación con las plantas medicinales, precisó que tienen un plan nacional para abastecer a Pinar del Río y Artemisa con 60 000 posturas de estevia.

“La estevia es un edulcorante natural que contiene sustancias mucho más dulces que la sacarosa y es muy recomendable para la diabetes, la obesidad y la hipertensión. En estos meses nos hemos dedicado a multiplicarla para poder comercializarla y llevarla a centros de salud a partir de septiembre”, concluyó.

Donald Trump está en bancarrota política. ¡Mucho miedo!

 ¿Qué hará cuando ya no tenga nada que perder?

Según CNN , la guerra total con Irán podría estar a punto de reanudarse:

Según varios funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto, el ejército estadounidense ha desarrollado nuevos planes de ataque que incluyen el posible uso de la llamada "madre de todas las bombas" para atacar la infraestructura energética y los emplazamientos nucleares iraníes si el presidente Donald Trump da la orden de reanudar las operaciones de combate antes o después de las elecciones de mitad de mandato.

Trump afirma que no ordenará un ataque antes de las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, Robert Pape, autor de "La trampa de la escalada de Substack ", argumenta que no deberíamos creerle, pues las bombas bien podrían estallar antes de dichas elecciones. Y aunque no soy un experto en estrategia, creo que Pape podría tener razón, ya que su análisis de la postura política de Trump me resulta familiar, pues proviene del ámbito de la economía financiera.

Como ven, es bien sabido que los dueños de empresas al borde de la quiebra suelen incurrir en comportamientos destructivos. Y Trump está a punto de quebrar, no financieramente (ha amasado miles de millones mediante la corrupción), sino políticamente. Por lo tanto, como un empresario fracasado, tiene fuertes incentivos para sembrar el caos.

El argumento de Pape es, básicamente, una versión del fenómeno —una forma particular de riesgo moral— a menudo denominado «apuesta por la resurrección». Cuando una empresa está al borde de la quiebra, tiene sentido que su propietario realice inversiones altamente especulativas, incluso descabelladas, con altas probabilidades de fracaso, pero que podrían, solo podrían, generar suficientes ganancias para rescatarla del abismo. Al fin y al cabo, para el propietario, si gana él, pierden sus acreedores.

En el caso de Trump, todo indica que su partido se encamina a la derrota en las elecciones de mitad de mandato. Y si bien un presidente normal podría tolerar un Congreso controlado por el partido opositor, la corrupción y las irregularidades ocurridas en los últimos dos años han sido tan graves que el control demócrata del Congreso, con las facultades de citación e investigación que ello conlleva, tendrán consecuencias catastróficas para Trump y para todos los que lo rodean.

Así que Trump tiene un incentivo para hacer algo, lo que sea, que pueda sacudir estas elecciones. Atacar a Irán probablemente provocaría una derrota republicana aún mayor, pero podría, solo podría, movilizar lo suficiente a la base de Trump como para cambiar el resultado. Es cierto que un presidente que se preocupara mínimamente por el bien de Estados Unidos no emprendería políticas desastrosas por la remota posibilidad de salvar su propia carrera política. Pero, después de todo, estamos hablando de Trump.

El argumento de Pape, entonces, tiene mucho sentido. Pero sospecho que la inminente bancarrota política de Trump tendrá consecuencias aún peores de las que sugiere Pape, y que estas consecuencias continuarán e incluso se intensificarán después de las elecciones de mitad de mandato.

Al leer el análisis de Pape, me vino a la mente un artículo clásico de 1993 de George Akerlof y Paul Romer, titulado «Saqueo: El submundo económico de la bancarrota con fines de lucro». Akerlof y Romer se inspiraron en varios episodios históricos de bancarrota generalizada, incluida la crisis de las cajas de ahorro y préstamo en Estados Unidos en la década de 1980. En estos casos, argumentaban, los dueños de bancos y otras empresas al borde de la quiebra no apostaron por la recuperación. En cambio, simplemente se llevaron el dinero y huyeron, transfiriendo la mayor cantidad posible de activos de sus empresas a sus propios bolsillos antes de que llegara el golpe final.

¿Cómo sería, entonces, el saqueo por parte de una administración Trump políticamente en bancarrota? No me refiero al saqueo financiero; Trump lo ha estado haciendo desde siempre, a una escala épica. Lo que podría estar a punto de suceder —de hecho, ya está sucediendo— es lo que podríamos llamar saqueo político: Trump utilizando el poder que le queda para tomar medidas profundamente antipatrióticas e impopulares, pero que se ajustan a sus propias preferencias y prejuicios.

La libertad, escribió Kris Kristofferson , no es más que otra forma de decir que ya no hay nada que perder. Una vez que terminen las elecciones de mitad de mandato, Trump, sin nada que perder, podrá dar rienda suelta a su peor versión: un narcisista maligno que apoya instintivamente a los autoritarios y está obsesionado con vengarse de todo y de todos los que amenacen su frágil grandiosidad.

Ya podemos observar esta tendencia en la política estadounidense hacia Ucrania. Desde hace tiempo es evidente que Trump simpatiza con los dictadores y desprecia la democracia, y que siente una especial predilección por Vladimir Putin y un profundo odio hacia Volodymyr Zelenskyy. Sin embargo, mientras existiera alguna posibilidad de limitar los daños en las elecciones de mitad de mandato, Trump se mostró cauto a la hora de posicionarse explícitamente del lado de Putin. En las últimas semanas, no obstante, Trump se ha mostrado cada vez más abierto en su apoyo a la supuesta guerra de conquista de Putin: comprando diésel ruso, levantando sanciones y, más recientemente, intentando sabotear las defensas de Ucrania al obstaculizar su acceso a Starlink.

Algo similar está ocurriendo en la política interna, donde, por ejemplo, Trump ha dejado de fingir que le importa la inmigración ilegal o la delincuencia de los inmigrantes, y está cayendo en un racismo abierto y descarado, hasta ahora dirigido especialmente contra los somalíes, pero no se detendrá ahí.

¿Reanudará Trump los bombardeos sobre Irán antes de las elecciones de mitad de mandato? Obviamente, no lo sé, pero Pape tiene razón al afirmar que la lógica política habitual, según la cual un presidente profundamente impopular evitaría reanudar una guerra igualmente impopular, ya no se aplica. Y cualquiera que crea que Trump se volverá más cauto y moderado tras la derrota en las elecciones de mitad de mandato simplemente no comprende la nueva realidad política.

Lo cierto es que la bancarrota política le permitirá a Trump perseguir sus verdaderos deseos. Y esos deseos son espantosos.

CODA MUSICAL