Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 6 de agosto de 2026

De granja a gasolinera: los combustibles impulsan un cambio acelerado en el comercio de EEUU con Cuba


La estructuración de compras, la tendencia al crecimiento sostenido en el año y la diversificación han empezado a armar un mercado de combustibles fósiles para Cuba en Estados Unidos.







En el primer semestre de 2026, Estados Unidos le vendió más combustible a Cuba que en los 24 años anteriores juntos. Setenta y cinco veces más.

Según el US Census Bureau, la oficina federal para datos estadísticos, las compras cubanas de combustible estadounidense entre enero y junio fueron de 95.7 millones de dólares. En perspectiva, la suma total previa entre 2002 y 2025 no alcanza los 1.3 millones.

El crecimiento se ha disparado este año, coincidiendo con la autorización del Gobierno cubano para que el sector privado importe y venda combustible. Desde marzo, cada mes ha superado ampliamente al anterior, y desde abril se ha duplicado el ritmo: a los 12 millones importados en abril siguieron casi 24 millones en mayo y 47 millones en junio. Solo junio vale tanto como los cinco meses previos sumados. El gráfico de abajo refleja los valores mensuales exactos.

Qué se está importando

La composición detrás de la cifra de 95.7 millones revela las urgencias energéticas de la isla. Casi el 70 % del dinero (66.8 millones) está en solo dos renglones.

El mayor, correspondiente a diésel, es de 41.3 millones. Este es el combustible que hace funcionar plantas eléctricas, maquinaria o camiones de carga. Se usa para alumbrar una casa, echar a andar una panadería o transportar mercancía. El segundo renglón, con 25.4 millones, viaja bajo la etiqueta genérica de “otros aceites de petróleo”.

El tercer renglón es el que más ha cambiado: las gasolinas, con 19.9 millones en el semestre. En los primeros cuatro meses apenas representaban el 15 % de las compras; en junio ya son más de la quinta parte del mes, con 10.5 millones.

Las estadísticas sí registran cantidades, pero cada exportador las declara a su manera y los valores unitarios que resultan son inservibles: la misma partida de diésel arroja precios por barril que varían hasta trece veces de un mes a otro. Pero la conclusión de fondo no está en duda: entre enero y mayo el precio de referencia del diésel en Estados Unidos subió alrededor de un 60 %, mientras el valor importado pasaba de 87 mil dólares a decenas de millones. Lo que explica la explosión son las cantidades, no los precios.

Otro hallazgo importante: no solo han crecido las cantidades, sino que en seis meses se ha diversificado el surtido de productos. Por ejemplo, en enero se importó un solo tipo de producto por 87 mil dólares. En junio, el surtido creció a veinte por casi 100 millones: diésel, gasolina, queroseno, lubricantes, aceites, propano licuado y mezclas de combustibles renovables.

La estructuración de compras, la tendencia al crecimiento sostenido en el año y la diversificación han empezado a armar un mercado de combustibles fósiles para Cuba en Estados Unidos.


Elaborado por el autor a partir del US Census Bureau, 2026.

Operaciones en expansión

Los datos no permiten contar empresas, pero sí la cantidad de operaciones, lo que revela una tendencia importante.

En todo 2024 se generaron 30 registros de exportación de combustible hacia Cuba, y trece en 2025. En seis meses de 2026, los registros son nada menos que 1883; de ellos, 863 solo en junio. No es la multiplicación de flujos existentes, sino la aparición de nuevos flujos de mercancía.

Hay que hacer una precisión importante: un registro no equivale exactamente a un envío. Un mismo contenedor puede incluir varios productos y, por tanto, generar varios registros. Pero aun con esa salvedad, el salto es demasiado grande como para ignorarlo. Por otra parte, el valor promedio por registro se mantiene bastante estable, alrededor de 50 mil dólares entre febrero y junio.

La razón detrás es logística. Este combustible no está llegando en grandes buques tanqueros, sino en los famosos isotanques de decenas de miles de litros transportados en barcos portacontenedores, que descargan en puertos como el Mariel. Como cada isotanque tiene un tamaño parecido y cuesta alrededor de 30 a 40 mil dólares, el valor promedio por operación cambia poco. En vez de unos pocos importadores moviendo volúmenes grandes, hay muchos lotes pequeños bastante parecidos entre sí.

Este fenómeno devela tanto oportunidades como limitaciones en el sector privado cubano. Como oportunidad, las mipymes y emprendimientos están cubriendo rápidamente un mercado nuevo, introduciendo y comercializando combustible al país. Como limitación, se evidencia el problema de la escala: ni el capital ni la infraestructura del sector privado cubano, por sí solos, alcanzan para cubrir una parte más significativa de la demanda.

Esto explica por qué el combustible importado es tan costoso para las mipymes cubanas. Ese costo, unido luego a la escasez crítica dentro del mercado cubano, son los que han disparado el precio final de la gasolina en el mercado negro.

La paradoja del bloqueo petrolero

¿Cómo es posible que el combustible importado de Estados Unidos haya crecido al mismo tiempo que ese país impone a Cuba un bloqueo petrolero?

Parece una paradoja, pero la explicación legal está en la autorización que la Administración Trump emitió en febrero para que los privados cubanos puedan comprar combustible. Esta brecha, abierta por el propio gobierno estadounidense, desde sus puertos, solo abastece a una parte diminuta de la demanda. Pongamos en perspectiva que, según el Gobierno cubano, la factura anual por la importación de combustible en condiciones “normales” podía ascender a 1800 millones de dólares. Los 95.7 millones importados desde el vecino norteño en estos seis meses representan apenas el 5.3 %.

Por lo tanto, mientras esa abertura está, Estados Unidos cerró el flujo proveniente del resto del mundo. El bloqueo petrolero sigue ahí.

Qué significan realmente las cifras para la economía cubana

Primero, la proporción. Como ya vimos, los 95.7 millones no son representativos de la demanda total de combustibles de la economía cubana, aunque alivien situaciones puntuales.

Segundo, el precio. El sobreprecio asociado a comprar volúmenes relativamente pequeños se traslada al precio minorista del pan de la panadería particular, al flete del camionero privado y a la factura del bodegón. No obstante, sin esta fuente de combustibles habría mucha menos oferta, más negocios cerrados, más personas desempleadas y más problemas en general, cosa que siempre es posible.

Tercero, el tipo de producto. Incluso si las importaciones privadas continuaran creciendo aceleradamente, el tipo de producto importado se destina fundamentalmente para el consumo de las propias mipymes (producir, vender, transportar) y los hogares (iluminar la vivienda con una planta eléctrica, viajar en automóvil). No es atinado esperar que el sector privado importe el crudo pesado que necesitan las termoeléctricas para generar electricidad para todos.

El efecto general de este fenómeno no es un alivio energético generalizado, sino muy focalizado. Por ahora, los flujos están decidiendo quién puede seguir operando en una economía al límite. Una ampliación de las operaciones que termine en volúmenes de importación mayores podría beneficiar cada vez a más clientes dentro de Cuba. Sin embargo, acceder a este mercado es altamente restrictivo, en tanto requiere acceso a divisas y, preferiblemente, contactos formales e informales externos.

El cuadro general del comercio Cuba-EEUU

Junio de 2026 acaba de convertirse en el mes con más exportaciones de Estados Unidos a Cuba (117.5 millones de dólares) desde 1992, cuando el US Census Bureau comenzó a registrar esta serie.

En total, el primer semestre de 2026 suma 525.1 millones de dólares en exportaciones estadounidenses a la isla, siendo también el volumen más alto alcanzado en la primera mitad de un año. De mantenerse la tendencia, 2026 romperá el récord de 809 millones alcanzado por el año precedente.

La tendencia al alza esconde cambios en la composición de los bienes enviados a Cuba. Hasta el año pasado, comprarle a Estados Unidos significaba comprar alimentos, especialmente pollo. Sin embargo, aunque los envíos de productos agroalimentarios ascendieron a 218 millones hasta junio, reportan un decrecimiento del 10.2 % respecto al mismo periodo de 2025. A los bienes agroalimentarios hay que sumarles los vehículos, cuyo valor acumulado desde 2022 supera los 240 millones de dólares.

Aquí es donde entran los combustibles, que con los 95.7 millones importados hasta ahora, pasaron de ser una casilla vacía a representar una porción significativa de todo lo que Cuba le compra a su vecino.

Es el mayor giro en la estructura del comercio Cuba-Estados Unidos desde 1992, y está ocurriendo en el peor momento político de la relación en décadas. Aunque no puede hablarse técnicamente de dependencia ni de concentración del comercio exterior de Cuba en Estados Unidos, sí hay un crecimiento sostenido de la participación relativa de ese país en las importaciones cubanas. Esta tendencia contradictoria marcará con fuerza el desempeño de la economía cubana en lo que queda de año.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Publican nuevas normas para el reordenamiento del comercio : Comentario HHC

 En este artículo: Comercio, Economía, gastronomía, Gobierno, Mercados, Ministerio de Comercio Interior (MINCIN)

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La Gaceta Oficial de la República de Cuba publicó nuevas disposiciones del Ministerio del Comercio Interior (Mincin) para implementar las transformaciones aprobadas en el sector, en particular el reordenamiento del comercio mayorista, la creación de mercados de abasto y de barrio, así como la actualización de las regulaciones para los establecimientos gastronómicos del Sistema de Atención a la Familia. 

Betsy Díaz Velázquez, titular del Mincin, explicó que las nuevas normas buscan perfeccionar la organización, el control y la calidad de los servicios.

Se encuentra en proceso de implantación el proyecto “Mercado de Barrio” que ante las limitaciones del abastecimiento con destino a la canasta familiar normada, y la compleja coyuntura nacional actual, debido sobre todo al recrudecido del bloqueo y al cerco energético estadounidense, ha sido aprobado como parte de las transformaciones. El mismo tiene el propósito de ofertar a la población una nomenclatura de productos de primera necesidad que a partir de incentivos fiscales tendrán un impacto en los precios y el tratamiento diferenciado a personas más vulnerables.

Con respecto Yenisley Ortiz, viceministra de Finanzas y Precios, sobre los beneficios fiscales abundó al comentar que se fija, entre otras, la bonificación del 10% del pago del impuesto sobre las ventas mayoristas y el 5 % sobre las ventas minoristas.

“Se ponen en vigor las disposiciones para el funcionamiento del mercado de abasto, el cual constituye una alternativa para el reordenamiento del comercio mayorista que permita el acceso directo a personas naturales y jurídicas”, precisó la Ministra.

Según lo estipulado, estos mercados podrán operar con varios actores económicos, priorizar productos de alta demanda y funcionar tanto en pesos cubanos como en divisas, con emisión de facturas, pagos electrónicos y comercio electrónico.

La norma precisa además que la creación de estos mercados dependerá de las características del territorio, la demanda y las condiciones físicas de las instalaciones, que pueden incluir almacenes, tiendas amplias y áreas abiertas.

También se ubicarán preferentemente en zonas urbanas y suburbanas con buena comunicación vial, acceso fácil y posibilidades de parqueo para transporte de carga y ligero.

En paralelo, la  titular del Mincin se refirió a la Resolución 14/2026 que actualiza las regulaciones para el funcionamiento de los establecimientos gastronómicos del sistema de atención a la familia, conocido por las siglas SAF.

También se publicó el Acuerdo 10418/2026, que establece la responsabilidad de los organismos de la Administración Central del Estado que intervienen en el Sistema de Atención a la Familia.

Se incluyen además las responsabilidades de los gobernadores e intendentes y de los jefes de las estructuras organizativas de las administraciones provinciales y municipales del Poder Popular que correspondan y se disponen la ampliación de la participación de los prestadores del servicio y las acciones para lograr el perfeccionamiento de su calidad y seguir acompañando las acciones que demanda la situación demográfica del país.

Se reafirma que el servicio está dirigido a personas mayores que viven solas, personas con discapacidad sin apoyo de ningún tipo, familias en situación de vulnerabilidad social y, de manera excepcional, embarazadas en núcleos familiares que requieran refuerzo alimentario.

La nueva normativa también amplía las formas de prestación del servicio, incluyendo entidades estatales con comedor obrero, formas de gestión no estatal e instituciones o asociaciones sin fines de lucro, además de hogares de alimentación comunitaria en zonas rurales o de difícil acceso.

Asimismo, fija obligaciones de control, seguimiento, registros de beneficiarios, requisitos sanitarios, elaboración de menús con aportes nutricionales adecuados y coordinación con otras instituciones del territorio.

La Ministra ratificó la decisión del país de avanzar en subsidiar a personas y no a productos.

La publicación de estas disposiciones refuerza el propósito de ordenar la actividad comercial y social del país, con mayor participación de actores económicos, mejor control institucional y una oferta de servicios más flexible y cercana a las necesidades de la población.

Comentario HHC:
Mayor Concreción y Cuantificación: Sería beneficioso que el texto o la documentación complementaria incluyan metas medibles. Por ejemplo:
En lugar de: "mejorar la calidad de los servicios".

Sugerir: "Implementar un sistema de encuestas de satisfacción al cliente en los primeros 6 meses para medir la calidad del servicio, con el objetivo de alcanzar un 80% de satisfacción para finales de 2026".

Detallar el Mecanismo de Precios: Es crucial explicar cómo los incentivos fiscales se traducirán en precios más bajos. Se podría plantear una fórmula o un ejemplo práctico de cómo la bonificación del 5% y el 10% impacta el costo final de un producto de la canasta básica. La transparencia en este punto generaría mayor confianza en la población.

Estrategia de Abastecimiento: Añadir un apartado que explique la estrategia para garantizar el abastecimiento de los "Mercados de Barrio". Esto podría incluir:

- Convenios de producción con agricultores y empresas estatales.
- Mecanismos de importación para productos no disponibles localmente.
- Un plan de reservas para hacer frente a picos de demanda o interrupciones en el suministro.

Autonomía Local con Indicadores Comunes: Definir un marco claro de actuación para los gobiernos locales. Se les puede otorgar flexibilidad en la forma de implementar las medidas, pero se les debe exigir el cumplimiento de objetivos comunes (ej. número de beneficiarios atendidos, porcentaje de cobertura de la población, etc.) para asegurar una prestación equitativa en todo el país.

Simplificación Administrativa y Digitalización: Incluir explícitamente que los trámites para la apertura de estos nuevos establecimientos (para actores estatales y no estatales) se realizarán a través de plataformas digitales para agilizar el proceso y reducir la burocracia. Se podría mencionar la creación de una "ventanilla única" para todos los permisos y registros relacionados.

Mayor Participación Comunitaria: Para los "Mercados de Barrio", proponer una fase de consulta con las comunidades locales para conocer sus necesidades específicas de productos, horarios y ubicaciones, en lugar de una decisión puramente técnica o administrativa. Esto aumentaría la aceptación y el uso de los mercados.

martes, 4 de agosto de 2026

Un fantasma recorre la inteligencia artificial



La batalla tecnológica que Occidente ha entablado contra China responde a una necesidad estratégica: impedir que Beijing compita —y eventualmente lidere— en el complejo territorio de la IA


Jorge Elbaum, La Haine

La cadena de valor de esta dimensión estratégica incluye insumos para la producción de microprocesadores (tierras raras, minerales críticos y tecnologías litográficas); el entrenamiento permanente de las plataformas y el emplazamiento de Centros de Datos que consumen enormes volúmenes de energía y agua para su refrigeración.

En este contexto, en la última semana, se produjo un verdadero cimbronazo global tras conocerse un nuevo avance tecnológico chino. El hecho fue invisibilizado porque su irrupción supone un nuevo momento DeepSeek, comparable al impacto de comienzos de 2025, cuando un laboratorio chino lanzó modelos de IA de alto rendimiento con código abierto y a una fracción del costo asumido por Silicon Valley.

Este nuevo cisne negro fue informado por el grupo estatal Shanghái Aishengna Electronic Technology Group (SAETG), al comunicar el inicio de la producción de máquinas de litografía ultravioleta profunda (DUV), que hasta la semana pasada solo se elaboraban en EEUU, Europa y Japón.

Las tecnologías litográficas se han convertido en el núcleo del proceso de fabricación de los circuitos integrados más avanzados, al permitir la elaboración de nodos de dos a siete nanómetros --millonésima parte de un milímetro-- soldados en microprocesadores que pueden medir apenas dos milímetros. Las máquinas DUV transfieren intrincados patrones de circuitos a las obleas de silicio y definen las dimensiones críticas de los chips necesarios para la IA y sus usos derivados: robótica, producción de armas, orientación de misiles, satélites, control de datos soberanos, espionaje y vigilancia global.

La novedad tecnológica encendió alarmas en la OTAN y sus socios. Provocó un tembladeral bursátil que derivó en el cierre de la Bolsa de Seúl (KRX) el 28 y 29 de julio de 2026 y en una caída abrupta del valor de Nvidia, la empresa más valiosa del mundo. La firma intentó blindarse mediante créditos a sus clientes para garantizar ventas futuras, ante la posibilidad de que China desarrolle toda las tecnologías necesarias para la IA. El mismo día en que cerró la Bolsa de Seúl, las acciones de Nvidia se desplomaron, reactivando el sobresalto de los señores tecnofeudales, ya golpeados por DeepSeek.

El informe de la empresa estatal china de litografía DUV consigna que producirá cinco impresoras (cada una produce millones de chips) este año y veinte en 2027, acortando parcialmente la brecha tecnológica con Occidente, de donde China compraba casi todos sus microprocesadores más modernos. Existen dos tipos de máquinas litográficas: las DUV (que trabajan con luz ultravioleta profunda) y las EUV (que emplean longitudes de onda ultravioleta extrema). Esta última tecnología, la más avanzada, sigue monopolizada por Occidente a través de ASML, con sede en Veldhoven, Países Bajos.

El consorcio lidera la producción de las máquinas litográficas más modernas y cuenta con fuertes inversiones estadounidenses y regulaciones impuestas por Washington en nombre de su seguridad nacional. Sus profesionales tienen vedado cualquier contacto con contrapartes empresariales chinas y se les prohíbe la comercialización de determinados productos de última generación.

Mientras se clausuraba la Bolsa de Seúl, también se desplomaban las acciones de ASML. El temor, como siempre, resulta sintomático. En diciembre de 2025, Reuters informó que Xi Jinping impulsó desde 2022 la creación de un prototipo funcional de tecnología litográfica ultravioleta extrema (EUV), cuya planta se ubica en Shenzhen, dentro de un perímetro de seguridad que algunos analistas comparan con el laboratorio de Los Álamos, donde se emplazó el Proyecto Manhattan. Las restricciones promovidas principalmente por Washington tienen un objetivo medular: ralentizar, condicionar o paralizar la Larga Marcha china hacia el liderazgo global, con la IA como uno de sus capítulos decisivos.

En ese marco, la información sobre los nuevos artefactos litográficos de SAETG vuelve a exhibir la capacidad de autosuficiencia incremental de China, apalancada por la sustitución de importaciones y por su gigantesco complejo científico-tecnológico. El pánico occidental se funda en la posibilidad de que se sucedan nuevos momentos DeepSeek, capaces de ubicar a Beijing no solo en el liderazgo tecnológico-productivo, sino también en el centro de una alternativa civilizatoria ajena a los cantos de sirena que proclaman la superioridad de los mercados y el consecuente desprecio por los Estados.

La disputa, en ese sentido, no es solo geoeconómica: también es política y cultural. La apuesta actual de Occidente promete recuperar la competitividad y la productividad perdidas frente a China mediante la IA. Esa promesa, sin embargo, descansa sobre un nuevo espejismo tecnocrático: un ciber-progreso de plenitud que preserva la explotación del trabajo y profundiza la concentración obscena de la riqueza.

La fragilidad de la jugada empieza a generar altos niveles de incertidumbre entre inversores internacionales y analistas tecnológicos porque: (a) no hay garantías de que la IA occidental logre superar la competitividad productiva china; (b) persisten dudas sobre el retorno de la inversión desplegada en la cadena de valor asociada a microprocesadores y centros de datos; y (c) reaparecen los fantasmas de una burbuja especulativa ligada a la IA, similar a la debacle de las puntocom de fines del siglo XX y al ciclo abierto, una década y media después, por las hipotecas 'subprime', que desencadenó una crisis económica estructural que Occidente todavía no logra superar.

El capitalismo occidental atraviesa un ciclo de inversión restringida, bajo crecimiento, endeudamiento creciente y caída de la productividad. Ese cuadro incluye un desacople cada vez mayor entre el sector financiero y la economía real. Tales desajustes fueron alimentados por la financiarización y la desindustrialización promovidas por el neoliberalismo, que buscó reducir el costo de la fuerza de trabajo doméstica mediante el traslado de la producción a regiones con grandes reservas de empleo precarizable, que Beijing transformó, en forma paulatina, en empleo de calidad.

Aquel abandono de la producción industrial, en nombre de la ficcional economía de los intangibles, habilitó a China a liderar la competitividad fabril e incluso a disputarle --durante la próxima década-- la hegemonía sobre las fantasías de salvación tecnológica con las que Occidente pretende recuperar el tiempo perdido. El drama occidental no consiste solo en haber perdido fábricas, saberes y cadenas de valor: consiste en pretender que una nueva burbuja tecnológica sustituya aquello que el neoliberalismo demolió. En esa escena, Trump, sus adláteres europeos y sus títeres de la derecha latinoamericana no encarnan una recuperación productiva, sino la ansiedad de un bloque que confunde sanciones con política industrial y propaganda macartista con poder global.

lunes, 3 de agosto de 2026

Economista: el actual gobierno venezolano rompió con el proyecto de Chávez

 

Nuestra reflexión trasciende Venezuela. La historia de los procesos revolucionarios nos enseña que ningún logro es irreversible. Cuando un partido se convierte en Estado y el control popular se debilita, y prevalecen los intereses personales, el riesgo de regresión se vuelve real.

Entrevista al profesor de economía italiano Luciano Vasapollo

Profesor Vasapollo, su postura ha sorprendido a muchos. Después de décadas de apoyar a la Venezuela bolivariana, ¿por qué decidió separarse?

Porque nuestra propia historia exige que alcemos la voz hoy. No estamos rompiendo con Chávez, no estamos rompiendo con el pueblo venezolano, no estamos rompiendo con el chavismo popular, con los trabajadores, con los campesinos, con los barrios, con los movimientos sociales, con los intelectuales revolucionarios.

Por el contrario: seguimos apoyando la vertiente sana, popular y revolucionaria del proceso bolivariano. Llevamos más de treinta años construyendo relaciones políticas, culturales y humanas con Venezuela. Hemos colaborado con universidades, sindicatos, movimientos sociales, cooperativas e instituciones. Defendimos a Venezuela cuando fue objeto de ataques por parte de los medios internacionales.

Lo hicimos cuando era difícil. Por eso, nuestra postura actual no nace de un distanciamiento, sino de la convicción de que quienes participaron activamente en ese proceso tienen el deber de alzar la voz cuando creen que existe un peligro.

En su documento, usted habla de un proceso contrarrevolucionario. Esa es una acusación muy grave.

No hablamos de un solo episodio. Hablamos de un proceso. Llevamos meses intentando comprender. No llegamos a esta conclusión de inmediato. Hablamos con nuestros compañeros venezolanos, escuchamos, analizamos.

Dijimos: quizás nos enfrentamos a una fase táctica, quizás a una necesidad de supervivencia política determinada por el enorme desequilibrio en la balanza de poder con Estados Unidos.

Comprendemos la dificultad de la situación. Comprendemos la presión del imperialismo, las amenazas, las sanciones, los intentos de desestabilización permanente. Pero llega un punto en que debemos reconocer la realidad: cuando una táctica se convierte en una línea permanente, cuando una concesión temporal se convierte en una opción estratégica, entonces ya no es posible que un comunista o un revolucionario continúe mediando.

Hoy creemos que lo que pudo haber sido una táctica se ha convertido en una capitulación política, una rendición incondicional ante la perspectiva de convertir a Venezuela en un país subordinado, un protectorado político y económico. No podemos aceptar esto. 

Ella insiste en que esto no supone una ruptura con Venezuela.

Exactamente. En estos meses, no nos hemos quedado encerrados en un laboratorio teórico, observando Venezuela desde fuera. Nos hemos involucrado. Hemos seguido estando con la gente, hemos dialogado con los sindicatos, con los barrios populares, con las redes intelectuales, con el mundo cultural y académico, con las experiencias de las comunas. Nos hemos reunido de buena fe con muchos compañeros que, como nosotros, tenían preguntas.

Nos dijimos: tal vez sean solo tácticas, tal vez el gobierno, el partido y los líderes estén tratando de evitar ser aniquilados por Estados Unidos. Intentamos comprenderlos a fondo.

Pero hoy creemos que la situación ha cambiado. No somos nosotros quienes hemos abandonado la Venezuela revolucionaria. Continuamos nuestro trabajo con los sectores populares, con los comunistas, con los revolucionarios, con quienes quieren defender el legado de Chávez y evitar un proceso de regresión.

¿Por qué dices que no has cambiado tu postura sobre el imperialismo estadounidense?

Porque eso sería una falsificación de nuestra historia. Seguimos denunciando el imperialismo estadounidense, el bloqueo contra Cuba, las sanciones, la agresión económica, las guerras híbridas y los intentos de imponer gobiernos subordinados a los intereses de Washington.

Precisamente por ser antiimperialistas, no podemos confundir solidaridad con silencio. El internacionalismo no significa defender cualquier decisión gubernamental que se presente como un proceso revolucionario. Significa defender los principios, la soberanía de los pueblos, la participación popular y la justicia social.

También hizo referencia a las movilizaciones populares en Caracas.

Sí. No fuimos meros espectadores. Participamos en las iniciativas, en las manifestaciones en la Plaza Bolívar, en las movilizaciones contra la injerencia estadounidense, contra el intento de invasión, contra la idea de convertir a Venezuela en un protectorado y contra todas las formas de colonialismo. Vimos a un pueblo que sigue cuestionándose, debatiendo y defendiendo su historia.

Nuestra relación no es con los centros de poder, sino con la gente que experimenta a diario las contradicciones de la sociedad venezolana.

Uno de los puntos más controvertidos se refiere a la relación con Israel. ¿Por qué representa para usted un momento decisivo?

Porque el chavismo tenía una fuerte identidad internacionalista. La solidaridad con el pueblo palestino, con los pueblos oprimidos, con las luchas antiimperialistas era parte integral de esa historia. Cuando vemos cambios en esta dirección, cuando vemos acercamientos políticos que consideramos incompatibles con esa tradición, surge una profunda contradicción.

Esto no es un detalle diplomático. Es una cuestión política y simbólica que atañe a la identidad misma del proyecto. 

¿Y qué hay de la relación con Cuba?

Cuba no solo ha sido un país amigo de Venezuela, sino que ha sido parte integral del proceso bolivariano. Ha enviado médicos, maestros y técnicos, ha contribuido a misiones sociales y ha compartido enormes sacrificios. Por lo tanto, consideramos grave cualquier desviación de esa solidaridad histórica. En un momento en que Cuba sigue sometida al bloqueo estadounidense, el principio de internacionalismo debe fortalecerse aún más.

Habló de una traición sufrida por Cuba.

Sí, porque la relación entre Cuba y Venezuela no puede borrarse de la memoria histórica. Cuba no solo ha expresado solidaridad política, sino que ha enviado decenas de miles de médicos, ha capacitado a personal sanitario, ha enviado maestros, ha contribuido al nacimiento de misiones sociales, ha compartido conocimientos científicos, culturales y organizativos y, sobre todo, ha pagado un enorme precio humano por defender el proceso bolivariano.

Por ello, creemos que Cuba merece gratitud y una solidaridad constante. Sin embargo, observamos un distanciamiento progresivo, incluso mientras la isla sigue sufriendo el bloqueo económico estadounidense. Desde nuestra perspectiva política, esto representa una ruptura muy seria con la ética internacionalista que caracterizó el proyecto chavista. 

¿Por qué considera usted este aspecto tan grave?

Porque Cuba no ha sido simplemente un país amigo. Cuba ha compartido enormes sacrificios con Venezuela. Ha apoyado el desarrollo del proceso bolivariano en los momentos más difíciles. Por ello, nos resulta incomprensible que esa solidaridad histórica falte hoy.

Desde nuestra perspectiva política, Cuba merecía reconocimiento, no distanciamiento. Y esta es una de las razones que contribuyeron a nuestra decisión de romper lazos políticos con la actual dirigencia del PSUV.

¿Cuál es su relación con el chavismo hoy en día?

Seguimos solidarizados con el chavismo popular, con el chavismo revolucionario, con aquellos que en las fábricas, en los barrios, en las comunidades siguen defendiendo un proyecto de emancipación social.

Estamos rompiendo lazos políticos con el gobierno actual y la dirigencia del PSUV porque creemos que han optado por un camino diferente. Sin embargo, estamos fortaleciendo nuestros vínculos con aquellos sectores que desean continuar la lucha revolucionaria.

Uno de los puntos más críticos de su documento se refiere a las relaciones con Israel. ¿Por qué le atribuye usted tanta importancia política a este episodio?

Para nosotros, ese pasaje representa un momento decisivo. Las relaciones diplomáticas entre estados pueden ser complejas. Pero cuando se desarrollan relaciones políticas directas entre el partido gobernante y los representantes israelíes, el significado cambia inevitablemente.

En nuestra opinión, esto representa una ruptura con el internacionalismo que había caracterizado al chavismo y sus históricas posturas de solidaridad con el pueblo palestino. Es un hecho que, a nuestro juicio, adquiere un profundo significado político simbólico.

Profesor Vasapollo, una parte fundamental de su análisis se refiere al papel del actual liderazgo venezolano, y en particular, de la vicepresidenta Delcy Rodríguez. ¿Por qué cree que hemos llegado a un punto sin retorno?

Porque ya no hablamos de decisiones individuales ni de errores políticos. Hablamos de una dirección general que, a nuestro juicio, marca una ruptura con el proyecto histórico construido por Hugo Chávez.

Durante muchos meses, evitamos hacer declaraciones precipitadas. Continuamos dialogando con nuestros compañeros venezolanos, escuchando y verificando la información. Éramos conscientes de la presión ejercida por Estados Unidos y creíamos que algunos acercamientos podrían representar concesiones temporales.

Pero cuando las opciones convergen en la misma dirección, cuando las alianzas internacionales se redefinen, las estructuras económicas se modifican y la autonomía política conquistada durante veinte años de revolución se va perdiendo gradualmente, entonces ya no se trata de tácticas. Creemos que se está produciendo una verdadera capitulación política.

Su postura es muy firme, pero reitera que no ha cambiado de opinión sobre el imperialismo estadounidense. ¿Cómo concilia estos dos aspectos?

Este es un punto crucial. No nos hemos vuelto repentinamente indulgentes con Estados Unidos. Eso sería absurdo después de toda una vida de activismo internacionalista. Seguimos considerando al imperialismo estadounidense como el principal factor desestabilizador de América Latina. Continuamos denunciando el bloqueo contra Cuba, las sanciones, la agresión económica, las operaciones de guerra híbrida y todo intento de imponer gobiernos subordinados a los intereses de Washington.

Precisamente porque seguimos siendo firmemente antiimperialistas, creemos que la mejor defensa de la Revolución Bolivariana no es el silencio ante los errores, sino la crítica política cuando sea necesaria.

El internacionalismo no es adulación. El internacionalismo significa asumir la responsabilidad de la verdad política, incluso cuando ello conlleva un coste.

En la declaración, usted afirma que Venezuela está cediendo partes de su soberanía política y económica. ¿A qué se refiere?

Nos referimos a que observamos una creciente subordinación de las decisiones estratégicas del país a relaciones que, a nuestro juicio, terminan limitando la autonomía alcanzada con enormes sacrificios durante los años de Chávez. La Revolución Bolivariana nació para romper la dependencia del neoliberalismo, las multinacionales y los intereses estadounidenses.

Hoy, sin embargo, observamos el desarrollo de políticas que parecen ir en la dirección opuesta. No se trata solo de la economía. El marco general de las relaciones internacionales parece haber cambiado profundamente. 

Entre los críticos de la situación actual en Venezuela, también mencionaste a Luis Britto García. ¿Por qué consideras significativa su intervención?

Porque no se puede descartar a Luis Britto García como un opositor del chavismo. Es uno de los intelectuales marxistas más destacados de América Latina. Ha acompañado el proceso bolivariano desde sus inicios. Fue colaborador directo de Chávez. Formó parte del Consejo de Estado. Fue uno de los fundadores de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

Cuando una figura con este historial expresa una valoración tan severa de la situación del país, no estamos presenciando una simple controversia. Estamos presenciando el sufrimiento político de un sector importante del mundo chavista, que ve cuestionado el legado de Chávez

En su declaración, usted también reflexiona sobre el tema de los partidos revolucionarios y el poder. ¿Qué lecciones extrae de este evento?

Esta reflexión trasciende con creces Venezuela. La historia del movimiento obrero y de los procesos revolucionarios nos enseña que ningún logro es irreversible. Cuando un partido se convierte en Estado y el control popular se debilita, cuando la formación política de los cuadros disminuye, cuando prevalecen el oportunismo, la burocracia y los intereses personales, el riesgo de regresión se vuelve real.

Lo hemos visto en Europa del Este. Lo hemos visto en diversos procesos latinoamericanos. Y hoy, lamentablemente, creemos estar presenciando dinámicas similares en Venezuela. Por eso, la vigilancia revolucionaria no es un ejercicio teórico, sino una necesidad permanente. Con el pueblo. Con los comités populares de los barrios. Con los trabajadores. Con los campesinos. Con los estudiantes. Con los intelectuales que siguen luchando por el socialismo. Con los militantes que defienden el legado de Chávez cada día.

Estamos rompiendo lazos políticos con el actual gobierno y la dirigencia del PSUV. No estamos rompiendo, sino fortaleciendo, nuestros lazos con aquellos sectores populares que siguen creyendo en la Revolución Bolivariana y que hoy, a menudo en condiciones difíciles, intentan evitar su liquidación definitiva. 

¿Qué mensaje le gustaría enviar a la izquierda internacional?

No se conformen con las apariencias. No conviertan la solidaridad internacionalista en una forma de silencio. Defender una revolución significa defender sus principios fundacionales. Cuando esos principios se ponen en tela de juicio, el deber de los revolucionarios es participar en un debate político serio, riguroso y honesto.

Seguiremos luchando contra el imperialismo, defendiendo a la Cuba socialista, exigiendo la liberación del presidente Nicolás Maduro y de la compañera Cilia Flores, y apoyando a todas las fuerzas populares venezolanas que desean relanzar el proyecto del socialismo del siglo XXI.

Esta postura no nace de la hostilidad, sino de la responsabilidad política. Tras treinta años de trabajo conjunto, estudio, cooperación y activismo internacionalista, habría sido mucho más fácil guardar silencio. En cambio, hemos optado por alzar la voz, asumiendo plenamente todas las consecuencias.

La historia juzgará nuestras decisiones, pero la coherencia con los ideales de Chávez, del internacionalismo y de la liberación de los pueblos, nos exigía no permanecer en silencio.

Cómo China ganó la guerra contra Irán

 Trump ha destrozado el poder estadounidense y Pekín está recogiendo los pedazos.

Banco de iglesia

¿Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande? Ja. Donald Trump nos ha debilitado con una rapidez asombrosa. Bajo su “liderazgo”, la influencia, la reputación y la credibilidad de Estados Unidos se han desvanecido como la lona en el estanque reflectante.

La desintegración del poder estadounidense ya estaba en marcha antes de que Trump comenzara su guerra contra Irán, pero el ritmo de declive se ha acelerado drásticamente desde que la magnitud de nuestra derrota comenzó a hacerse evidente.

Y cuando los futuros historiadores escriban sobre esta historia de autoinmolación, es muy probable que lo hagan en mandarín.

China no ha participado directamente en la tercera guerra del Golfo, y su apoyo a Irán ha sido, hasta hace poco, discreto. (Según informes, China se está preparando para enviar municiones avanzadas a Irán; Phillips O'Brien sugiere que su objetivo es "dar el golpe final"). Sin embargo, es evidente que China ha disfrutado de nuestra humillación. Tanto el desarrollo de la guerra como el papel de China han alterado drásticamente el equilibrio de poder global a su favor.

China ha sido un serio rival geopolítico de Estados Unidos desde hace algún tiempo. El sector manufacturero chino superó al estadounidense en 2010, y la brecha ha seguido creciendo (en breve explicaré la línea etiquetada como "EE. UU. + UE"):

Y el papel de China como la fábrica del mundo le confiere inevitablemente una gran influencia geopolítica.

Sin embargo, hace dos años existían varios factores que, posiblemente, aún otorgaban a Estados Unidos una ventaja de poder a pesar del peso económico y la capacidad manufacturera de China. Estos factores incluían:

Estados Unidos seguía liderando el mundo en ciencia y tecnología de vanguardia.

· El ejército estadounidense parecía tener armas y liderazgo mucho mejores que los de cualquier otra nación.

· El papel dominante del dólar en las transacciones internacionales otorgó a Estados Unidos una enorme influencia financiera, incluida la capacidad de excluir a otras naciones del sistema de pagos global.

· Sobre todo, Estados Unidos no estaba solo. Éramos el líder del sistema de alianzas más exitoso de la historia, naciones unidas no solo por intereses mutuos, sino también por valores democráticos compartidos.

Sin embargo, Trump y sus secuaces han dilapidado rápidamente todas estas ventajas.

Mucho se ha escrito sobre el ataque de la administración Trump a la ciencia, un tema en gran medida independiente de la guerra con Irán. Como se expresó en una discusión reciente , los funcionarios de Trump

Han orquestado una serie de ataques contra los científicos y sus laboratorios, mediante recortes presupuestarios, interrupciones en las subvenciones y restricciones a la inmigración. Los científicos se están trasladando a Canadá, Europa y China, y estamos perdiendo rápidamente la riqueza de nuestra innovadora y esencial comunidad científica.

El debilitamiento de otras fuentes de fortaleza de Estados Unidos ya estaba en marcha antes de la guerra con Irán, pero la guerra ha acelerado la espiral descendente.

Incluso antes de que comenzaran los bombardeos sobre Irán, algunos observadores se mostraron preocupados por el estado del ejército estadounidense. ¿Se habían adaptado los líderes militares estadounidenses al nuevo mundo —revelado por la guerra de Ucrania— de drones baratos y omnipresentes? ¿Cuánto daño había causado ya el liderazgo pro-testosterona y antiintelectual de Pete Hegseth? Ahora conocemos las respuestas a estas preguntas, y la reputación militar de Estados Unidos se ha desplomado.

Y como señala un informe de diciembre de 2025 del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, una cadena de suministro china sustenta "la arquitectura de la guerra moderna con drones".

El poder financiero de Estados Unidos, vinculado al dólar, también ha disminuido drásticamente. Es cierto, como escribí hace un mes , que «el papel del dólar como moneda dominante para los negocios ordinarios no está amenazado ». Sin embargo, la guerra ha demostrado que, gracias en gran parte al poder económico subyacente de China, la capacidad de Estados Unidos para utilizar el dólar como arma se ha reducido considerablemente.

Irán pudo seguir vendiendo petróleo (hasta que Estados Unidos impuso temporalmente un bloqueo militar) y comprando importaciones esenciales, a pesar de las sanciones financieras estadounidenses, recibiendo pagos en yuanes y utilizándolos para comprar productos chinos. Los barcos que pagaban a Irán por el paso seguro a través del estrecho de Ormuz también pagaban en yuanes (o en criptomonedas, cuyo único uso real sigue siendo la actividad delictiva). Los detalles son complejos, pero el uso del yuan permite, en esencia, que aquellos designados por el gobierno estadounidense como actores deshonestos operen al margen de nuestro control financiero.

Finalmente, la guerra ha dado el golpe de gracia al sistema de alianzas centrado en Estados Unidos.

Las alianzas de Estados Unidos han sido una fuente fundamental de fortaleza global desde la Segunda Guerra Mundial. La línea etiquetada como "EE. UU. + UE" en el gráfico sobre el valor agregado de la manufactura es un indicador de cuánto nos fortalecieron estas alianzas: muestra que incluso ahora, Estados Unidos y las democracias de la Unión Europea, en conjunto, producen más bienes manufacturados que China, una ventaja que sería aún mayor si se incluyeran el Reino Unido, Japón, Canadá, etc.

Pero Trump empezó a sabotear nuestras alianzas desde el primer día. Los debates sobre los aranceles de Trump, incluso los más críticos, no hacen suficiente hincapié en que cada uno de ellos infringió acuerdos internacionales firmados por Estados Unidos en el pasado. Así pues, la política arancelaria de Trump, por sí sola, fue una declaración al mundo de que los acuerdos con el gobierno estadounidense carecían de valor. Si a esto se suman las exigencias de que Canadá se convirtiera en el estado número 51 , que Dinamarca cediera Groenlandia, etc., queda claro que Estados Unidos había perdido por completo la confianza de sus antiguos aliados incluso antes de la guerra con Irán.

Luego llegó la guerra. Y en los últimos cinco meses, Estados Unidos se ha mostrado errático e ineficaz. Trump lanzó una guerra que, además de causar muerte y destrucción, interrumpió gran parte del suministro mundial de petróleo sin siquiera consultar a otras naciones. Una vez iniciada la guerra, Estados Unidos demostró ser incapaz de imponer su voluntad a Irán y de abrir el estrecho de Ormuz o proteger a sus aliados regionales.

Ahora el mundo ni confía en nosotros ni nos teme. El gráfico que encabeza esta publicación, basado en la encuesta Pew sobre actitudes globales, muestra la percepción de Estados Unidos y China en varios países. Incluso muchos de nuestros aliados más antiguos, las naciones que nos ayudaron a ganar la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, ahora tienen una opinión más favorable de China que de nosotros.

Seamos claros: el fin del liderazgo estadounidense y el creciente ascenso geopolítico de China son cosas malas. China es una autocracia corrupta, con poco respeto por los derechos humanos y ninguno por los valores democráticos.

Pero la gente de todo el mundo ha llegado a la conclusión de que los chinos son gente seria, y que nosotros no. Así que Estados Unidos perdió la guerra, y China ganó.

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