Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 27 de junio de 2026

Presidente Díaz-Canel clausura el XXII Congreso de la CTC: Unidad obrera y transformaciones económico-sociales para salvar la Revolución

 En este artículo: Cambios Económicos, Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Congreso, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente

 




Miguel Díaz Canel, Presidente de la República de Cuba, durante su intervención en el 22 Congreso de la CTC. Foto: Abel Padrón Padilla.

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, pronunció, este sábado, el discurso de clausura del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

El evento, enmarcado en el “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”, se desarrolló en un contexto nacional de extrema complejidad, marcado por una crisis energética y financiera sin precedentes, agravada por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

A continuación, el texto íntegro de sus palabras:

Trabajadoras y trabajadores cubanos;
Compañeras y compañeros delegados a este Congreso:

Mis primeras palabras expresan una felicitación al pueblo y a los trabajadores de la provincia de Pinar del Río como sede del Acto Nacional por el 26 de Julio; a Villa Clara y Matanzas por ser provincias destacadas, y a Guantánamo y Sancti Spíritus por el merecido reconocimiento a su labor.

El espíritu presente en este Congreso nos multiplica la energía revolucionaria.

No podía ser más oportuno para el país este XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, completamente atípico en cuanto a cantidad de delegados y tiempo de duración, dadas las complejas condiciones económicas y energéticas que atraviesa la patria y que nos exigen la máxima racionalidad en el uso de los recursos; pero tenía que realizarse.

Cuba vive uno de los momentos más graves y desafiantes de su historia, al que estamos respondiendo desde el Partido y el Gobierno con transformaciones económicas y sociales impostergables.

La CTC, cuyos principales representantes tienen voz y voto en esas decisiones, porque esta es una sociedad socialista donde mandan los trabajadores, ha participado del proceso de análisis y aprobaciones, pero era imprescindible debatirlas en este Congreso que, bajo el lema “Por Cuba juntos creamos”, se planteó, justamente, abordar los enormes desafíos de la nación en este momento.

Las ricas discusiones de estos dos días lo han confirmado y este es, yo diría, el primer apoyo contundente de nuestros trabajadores a esas transformaciones.

Sin la movilización consciente de los trabajadores nada será posible, ni el gran salto productivo que demanda la economía nacional ni la calidad de todos los procesos de control y fiscalización que deben acompañarlo.

Sigue vigente, y yo diría que se afianza más que nunca ahora, una afirmación de Lázaro Peña, gran Capitán de la clase obrera cubana, cuando dijo que nuestra fuerza radica en esa unidad consciente que no ignora las dificultades, sino que se basa en ellas para vencerlas en la acción cotidiana.

El acto de genocidio que constituye la política de máxima asfixia del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba golpea el día a día de nuestros trabajadores, tanto en su puesto laboral, productivo, como social y familiar.

El cerco financiero y energético sin precedentes al que se somete a la patria ha llevado al sistema electroenergético a una aguda crisis que no solo genera los insoportables apagones en el ámbito familiar, sino que paraliza nuestras industrias y obliga a miles de trabajadores a laborar en condiciones extremas; mientras que otros han debido quedar forzosamente interruptos o reorientarse laboralmente. Ante ese escenario, como planteó la dirección de este Congreso, la respuesta no puede ser la inercia, sino la búsqueda constante de alternativas.

Como tantas veces a lo largo de seis décadas de bloqueo alcemos la bandera de la innovación, una manera más que probada de resistir creativamente.

Sobran los ejemplos de colectivos laborales, como expresaron algunos aquí, de significativas industrias, que han demostrado cómo se enfrenta la falta crónica de piezas, repuestos e insumos. En todas las áreas productivas los obreros han sido capaces de reinventarse y modificar tecnologías para seguir produciendo y seguir alumbrándonos, aunque sea mínimamente, con recursos propios del país.

Hoy, cuando el escenario laboral cubano se ve tan duramente afectado por una crisis multidimensional severa, a causa de factores fundamentalmente externos, esas respuestas creativas son una expresión concreta de la unidad consciente que no ignora las dificultades, sino que se basa en ellas para vencerlas, a la que se refería Lázaro Peña en la frase citada.

La complejidad se conoce y se padece, pero solo se puede vencer si se enfrenta con inteligencia, con responsabilidad, con coraje y audacia.

En lo que toca a las generaciones actuales, en quienes recae la responsabilidad histórica de salvar y continuar la Revolución, estamos ante un desafío inédito:

¿Cómo dar continuidad a la construcción del socialismo en una pequeña nación del Caribe que emergió a la Revolución tras cuatro siglos de colonialismo y 60 años de neocolonialismo y que emprendió una obra de justicia social sin precedentes en la región, bajo la presión sostenida de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero, el más prolongado en la historia de la humanidad, acentuado por más de 240 medidas, la inclusión en una lista infame como supuesto patrocinador del terrorismo y seis meses bajo un cerco petrolero total?



Las transformaciones económicas y sociales que hemos aprobado van orientadas a dar respuesta a esa pregunta, a salvar la Revolución y sus conquistas sociales, es decir, la orientación socialista de la economía, independientemente de lo que diga la propaganda contrarrevolucionaria.

Desde su aprobación en el Pleno del Comité Central y la Asamblea Nacional hemos estado muy atentos a decenas de miles de estados de opinión recogidos en el seno del pueblo y en las redes digitales, a la opinión de expertos e incluso a la propaganda siempre tendenciosa y malintencionada de los medios financiados por Estados Unidos que cubren su agenda respecto a Cuba.

Es claramente visible la articulación de los enemigos de la Revolución para atacar este proceso, intentando promover propuestas de orientación neoliberal y exigiendo cambios en el modelo político cubano, que jamás tendrán cabida en el plan de transformaciones económicas y sociales que hemos emprendido.

Quiero hablar sobre todo a los compatriotas que expresan dudas, preocupaciones y expectativas genuinas sobre este trascendental proceso para la patria, y ningún lugar mejor que esta nutrida representación de la clase obrera, pilar y garantía fundamental de la Revolución.

Comienzo insistiendo en algo: se trata de transformaciones económico-sociales. No permitamos nunca que por la necesidad de abreviar palabras se prescinda del término “social”, porque no solo se trata de transformar la economía con respeto al medio ambiente, sino hacerlo en función del desarrollo social y con justicia social, que es la esencia misma de la Revolución.

Nadie hasta hoy explicó, mucho menos probó en la práctica, cómo se construye el socialismo en una nación bajo las condiciones de asedio que soporta Cuba por parte de la mayor potencia del mundo desde los inicios mismos del triunfo de la Revolución, el Primero de Enero de 1959, hasta los días inciertos de estos años en que las relaciones políticas y económicas internacionales han dejado de guiarse por reglas mínimas y el multilateralismo se ha convertido en una aspiración de muchos que unos pocos frustran constantemente.

En ese contexto, minado de amenazas y políticas de fuerza contra cualquier proceso soberano y emancipador como la Revolución Cubana, resulta vital revisitar el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y particularmente sus ideas sobre la construcción del socialismo en las difíciles circunstancias de Cuba durante los duros años noventa del Periodo Especial, cuando se emprendieron importantes transformaciones en la economía.

Recordemos su histórico discurso el 17 de noviembre de 2005, y cito: “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida [...] Pero somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía –y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país– es una ciencia exacta y eterna [...] Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx”.

Quiero ratificar algo, para que quede bien claro a nuestros compatriotas, a los amigos y hasta a los enemigos: ¡No nos proponemos ni jamás estará en nuestros propósitos la restauración del capitalismo en Cuba!

Se trata, y nadie lo dude, de salvar la Revolución y sus innegables conquistas sociales, porque no renunciaremos nunca a la aspiración mayoritaria de construcción socialista.
Pero para tener justicia social, para mantener y ampliar las conquistas de la Revolución en la salud, la educación, el deporte, la ciencia, la cultura y en otros tantos campos del desarrollo humano, hay que generar y disponer de recursos materiales y financieros, de los cuales se priva cada vez más al Estado cubano, para garantizar una justa redistribución.

El proyecto de transformaciones económicas y sociales en marcha se propone, en esencia, desatar las fuerzas productivas de la nación para generar riqueza y distribuirla con la mayor justicia social que se pueda lograr.

Es complejo y urgente este proceso que iniciamos, pero tenemos que hacerlo bien, con agilidad y mucho sentido de responsabilidad, para garantizar la efectividad deseada, defendiendo siempre, por encima de todo, que se mantenga la máxima protección social en lo que vayamos a aplicar.

Las transformaciones económicas y sociales que estamos proyectando no son nuevas ni salieron de la nada, ni son una proyección improvisada de último minuto ni mucho menos fruto de concesiones ante las amenazas de los Estados Unidos. No responden, reitero, a una exigencia del reciente proceso de conversaciones bilaterales.

No nos importa lo que el Gobierno estadunidense crea de esas medidas. No se concibieron para complacerlos. Se trata de una decisión soberana de Cuba, de los cubanos y las cubanas.

Si se revisa bien podrá verse su correspondencia con los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución aprobados en el Sexto Congreso del Partido, en el año 2011, y que fueron actualizados sucesivamente en el Séptimo y Octavo congresos.

Desde finales del año 2025, cuando discutimos la actualización del Plan de Gobierno, enfatizamos en acciones que hoy parecen sorprender a algunos, aunque estaban planteadas desde entonces, como la autonomía de la empresa estatal y de los municipios; las relaciones entre el Plan de la Economía y el mercado; las transformaciones a la inversión extranjera directa o la apertura de las posibilidades de inversión a los emigrados, entre muchas otras que hemos debatido en estos días.

Estamos actuando de manera coherente sobre la base de acciones para las cuales debíamos estar ya preparados, en condiciones de implementarlas, por las tantas veces que han sido mencionadas y analizadas.

Vale en este punto la autocrítica que debemos hacernos todos, comenzando por los máximos dirigentes del país y de sus organizaciones e instituciones, por la dilación en el tiempo en espera de una mayor conciencia colectiva con respecto a la necesidad de los cambios y de un contexto más favorable.

Ese error no nos está permitido repetirlo en esta circunstancia, por ello la exigencia que hemos impuesto de que cada medida tenga responsables y plazos, y que se rinda cuentas periódicamente sobre su progreso.

En función de ese objetivo se precisa acompañar el proceso con un serio diseño comunicacional, que incluya información sistemática sobre su progreso o dificultades, tomando en consideración todo lo que se debe modificar o eliminar. La misión fundamental de quienes responden por esta tarea será mantener al pueblo al día de cómo y en qué tiempo se cumple lo acordado.

Todas aquellas medidas o decisiones que tributen a desatar de inmediato las fuerzas productivas hay que aplicarlas sin demora. Para ello todos los actores económicos deben trabajar con una dinámica diferente a la actual, y lo que contribuya en esa dirección hay que priorizarlo, manteniendo la protección social.

Empresas estatales y actores económicos no estatales deben recibir el mismo tratamiento en función de sus aportes a la economía y a la sociedad. Es preciso articular armónicamente a todos en aras del desarrollo de la nación, del aporte al país, de la generación de riquezas imprescindibles para una justa redistribución.

Como ya expresé, hay una condición clara: tenemos la responsabilidad de cuidar todos los pasos que demos, de manera que no se incrementen las desigualdades, y en los casos en que se prevea que puede suceder debe acompañarse de planes para la atención a las familias, comunidades o segmentos de mayor vulnerabilidad.

Al propio tiempo, en la medida en que avancemos en su implementación, hay que prepararse para explicar cuál es el origen de las transformaciones, qué defienden, por qué hay que aplicarlas y cuáles son sus potenciales impactos.

No lograremos implementar bien estas transformaciones si, como pueblo, no nos involucramos todos y participamos de manera consciente y entusiasta; tampoco si no lo hacen, como parte indisoluble de este pueblo, ustedes, líderes de nuestra clase obrera. Para lograr eso hay que desplegar un eficiente plan político y comunicacional que movilice, explique e informe.

No se trata de repetir mecánicamente cada medida de transformación, sino de argumentar acción por acción. Explicar cómo cada una de ellas defiende la construcción socialista, cómo le va a aportar al crecimiento económico del país, cómo en la medida en que seamos capaces de generar más riquezas vamos a distribuirlas mejor con justicia social, cómo llegará el alivio a los hogares cubanos, a los de todos.

La discusión sobre las medidas no está agotada. Si alguien propone algo mejor de lo que hemos previsto será recibido, analizado e incorporado en la medida en que tribute al sentido político, económico y social de las transformaciones.

Al país le hace falta debate, pero para que resulte provechoso y efectivo hace falta escuchar a todos y construir consensos, porque vamos hacia un proceso que es muy complejo y que responde igualmente a una situación muy compleja.

Hay que trabajar con criterios de expertos, buscar el conocimiento dondequiera que esté y que ayude a implementar y conducir este empeño. Debemos aprovechar la sapiencia de todos aquellos que estén dispuestos a trabajar en sus objetivos, con la única condición de que respeten las posiciones de principios.

El uso de la inteligencia artificial constituye una herramienta imprescindible. Reconociendo sus sesgos no puede ser utilizada acríticamente, pero no podemos renunciar a ella porque el volumen de acciones a emprender, su control e implementación gradual y su optimización conllevan variables y matrices que solo son posible agilizar con los algoritmos que nos proveen estas nuevas tecnologías; hacer en días lo que por las vías convencionales nos tomaría años.

Nunca la Cuba revolucionaria ha estado de espaldas a los adelantos de la ciencia. Es menester informar que ya estamos trabajando con modelos cubanos de inteligencia artificial diseñados por nuestros capaces profesionales de la informática y las comunicaciones.

Pongo solo un ejemplo: el cotejo de las 176 medidas con el ordenamiento jurídico cubano, realizado con empleo de un modelo de IA cubano, abrevió considerablemente este proceso. Con métodos tradicionales no habríamos podido discutirlas, aprobarlas y estar pensando hoy ya en su implementación.

Insisto una vez más: hay que emplearla con sentido crítico, con criterios de expertos y sobre todo trabajar y sumar a todos aquellos compañeros que ya están preparados en el uso de estas herramientas, e ir también preparándonos todos para conocer su uso y poder emplearlas en nuestros procesos.

Un elemento fundamental, en el cual ya se trabaja aceleradamente, es el de la seguridad jurídica de las transformaciones económicas y sociales, con las reglas claras de todo lo que se puede hacer.

Es preciso, al mismo tiempo, crear mecanismos efectivos que tributen a la transparencia, que faciliten el control popular, obrero e institucional, particularmente de todo aquello que demande procesos de licitaciones de bienes inmuebles o activos. Se requieren plataformas públicas que digan lo que está disponible, quiénes optan, a quién se otorga y por qué.

En materia de ruta crítica, en lo táctico, urge implementar de inmediato todo lo que ya tenemos identificado que se puede hacer sin dilación, como son las facultades a municipios y empresa estatal, el rediseño de las OSDE para desatar fuerzas productivas y otras medidas.

En lo estratégico, es decisivo avanzar con paso firme en la cimentación jurídica. Sin respaldo del componente jurídico están condenados al fracaso el aseguramiento político comunicacional, el redimensionamiento del Estado, la protección social y dos temas que van a incidir directamente en la igualdad de los actores económicos: el mercado cambiario y el sistema tributario. De hecho, aquí estoy mencionando cuáles son las prioridades estratégicas para implementar estas medidas.

Compañeras y compañeros:

No podemos pasar por alto el proceso democrático que ha significado la consulta masiva del Anteproyecto de Ley del Código de Trabajo.

En un ejercicio que honra la tradición de participación de nuestra clase obrera, más de dos millones de trabajadores, entre septiembre y noviembre de 2025, tuvieron la posibilidad de moldear la ley.

Este Congreso ha recogido el sentir de la base, donde los debates no fueron meros formalismos, sino un termómetro de las preocupaciones actuales. Los trabajadores han sido enfáticos en que el nuevo Código debe ser un escudo real ante las nuevas dinámicas que enfrenta el país.

Merecen reconocimiento las exigencias de que la nueva norma garantice la protección ante el cese del vínculo laboral por razones ajenas a los trabajadores, tanto en el sector estatal como en el no estatal; o la manera en que se atiende a los interruptos para que mediante la creación de brigadas comunitarias se pongan al servicio de los barrios y de los territorios mientras dura la interrupción. Esa es una forma digna de aportar y no quedar desprotegidos.
Son también estimulantes, sobre todo en el escenario por venir de transformaciones económicas y sociales, los reclamos de que el Código no solo regule deberes, sino que formalice la participación real y propositiva de los trabajadores.

Los trabajadores exigen tener voz y voto en la formación de salarios, la distribución de utilidades y la transparencia de la gestión económica de sus empresas.

Tampoco puedo dejar de reconocer los planteamientos que apuntan a la flexibilidad y modernidad del trabajo, por el respaldo que ha recibido la incorporación del teletrabajo, incluso desde el exterior, y la eliminación de trabas para el pluriempleo de profesionales.

Estas menciones, en un universo mayor de bondades que trae el Código, nos muestran que se trata de una norma ajustada a su tiempo, a las condiciones actuales de desarrollo y, sobre todo, al modelo de sociedad justa al que no renunciamos y que nos proponemos seguir construyendo.

El socialismo es la obra de los trabajadores. Por ello, nuestros líderes sindicales deben dejar de ser unos meros transmisores de indicaciones para convertirse en voces importantes en el espacio de participación real en la toma de decisiones administrativas.

No renunciamos a la idea de que el Plan de la Economía se construya desde la base, desde las empresas, desde los actores económicos, con la voz y el voto de los trabajadores y que los trabajadores sean los más celosos guardianes de su ejecución.

Desde la visión del movimiento obrero cubano el papel de los trabajadores en la defensa de la Revolución es histórico, multifacético y esencial para la supervivencia del proyecto de construcción socialista.

Los ejes fundamentales de este papel del movimiento obrero en defensa de la Revolución podemos resumirlos en cinco pilares fundamentales: la defensa de la soberanía nacional y del socialismo; la producción y la innovación creciente y constante; la participación y el control, con el ojo muy atento a vicios y prácticas que abran espacio a la corrupción; la contribución comunitaria al barrio, a la localidad, y la continuidad histórica.

En estos cinco pilares se resume la esencia que ha guiado este Congreso.

Felicitamos la elección de este nuevo Consejo Nacional y su Secretario General. Confiamos en su compromiso con la Revolución, de trabajar sin descanso para que el Sindicato tenga la credibilidad y la representación real que nuestros trabajadores merecen.

Lograr todo lo que nos hemos propuesto con este Congreso y con las transformaciones económicas y sociales en curso demanda voluntad y convicción profunda de que sí podemos. Es estar a la altura del momento histórico que nos ha tocado vivir.
Ir a Fidel una y mil veces, sobre todo a esa obra tan breve como invaluable que es su concepto de Revolución. Todas las categorías del concepto están, de una u otra forma, mostrándonos el camino para enfrentar los colosales desafíos que tenemos por delante.

En el año del Centenario del Comandante en Jefe no dejaremos que nuestra generación, sobre la que hoy recae la responsabilidad histórica de salvar la Revolución, defraude la historia o mancille la memoria de nuestros héroes y mártires.

¡Por ellos, por Cuba, por el futuro del socialismo, seguiremos resistiendo, trabajando, creando y venciendo!

¡Vivan los aguerridos trabajadores, protagonistas de la resistencia victoriosa! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡La Patria se defiende!

¡Por Cuba juntos creamos!

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Humberto Pérez, adiós a un hermano.

Por Dr Julio Carranza

Acabo de recibir la muy triste noticia del fallecimiento de Humberto Pérez, gran economista, una personalidad muy influyente, gran revolucionario y para mí un hermano a quien agradezco mucho. Interminables fueron los diálogos que compartimos, los trabajos sobre la economía del país que revisamos juntos, los consejos y la información que recibí de él. Hace muy poco tuve que hacer una intervención sobre el 50 aniversario de la constitución del 76 y el me ayudó mucho, aún cuando ya estaba bastante delicado de salud.

Cuándo escribimos el libro del 95, se leyó todo con muchísimo rigor y nos hizo sugerencias muy valiosas.

Hace apenas unos cinco años escribimos juntos (5 economistas), una renovada propuesta de reforma económica y se la hicimos llegar al gobierno, nunca recibimos respuesta, ni oportunidad de discutirla.

Bajo Humberto estuvo la dirección de la economía de Cuba durante más de una década (75 al 86), fue el periodo de mayor orden, estabilidad y crecimiento, más allá de algunos errores que se puedan señalar y que el mismo analizó muchas veces en su justa medida.

A Humberto se le debe en gran parte la reorganización que se realizó en el país en los años posteriores a la zafra de los Diez Millones, contribuyó notablemente al texto del Informe al Primer Congreso del Partido en 1975 y a la constitución de 1976, a la nueva división político administrativa, al diseño y construcción de los órganos del poder popular y por supuesto al nuevo sistema de dirección y planificación de la economía que condujo desde su posición de Ministro Presidente de la Junta Central de Planificación, JUCEPLAN.

La lucha revolucionaria de Humberto comenzó desde su tierra natal, Cabaiguan, allí se incorporó al movimiento 26 de julio y después del triunfo de la revolución tuvo un papel importante en el nuevo gobierno revolucionario establecido en la provincia de Las Villas.

Se formó como economista y llegó a ser de los más importantes del país, con contribuciones enormes, escribió un libro de texto que seguramente todo estudiante de economía recuerda.

Estuvo involucrados en diferentes polémicas desde finales de los 60s hasta el final de su vida, siempre las condujo con grandeza, lucidez y honestidad, aún en la época en que era miembro del Buró Político.

Tuve la oportunidad de propiciar varios encuentros muy fecundos y llenos de enseñanzas entre el y los que en otra época lejana ya polemizaron con el, unos sabios también, hermanos mayores míos y que creo en aquella época llevaban gran parte de la razón, juntos revisamos aquellos tiempos, Humberto lo hizo con una modestia y una sabiduría enorme, además con afecto de compañeros y amigos, también con simpatía, aportó sus puntos de vista de antes y de ahora y mucha información útil no pública, fueron horas de un diálogo extraordinario del cual yo, más joven, aprendí muchísimo, cosas que no están en los libros, pero sí en la historia. Algún día escribiré más sobre eso.

Creo que no se le ha dado aún el reconocimiento que merece, cosa de la cual era consciente pero aceptaba con sabiduría y grandeza. Hace poco una periodista le negó una entrevista porque decía no tener tiempo ni saber bien quién era el!, sorprendente, porque el que no sepa quién era Humberto Pérez no puede saber mucho de lo que ha sido la historia de la revolución cubana durante estos 67 años. El solo quería dejar su testimonio porque sabía que era importante y sabía que el tiempo se le acababa.

El Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, donde laboro actualmente, le hizo el último homenaje más que merecido, esto fue en diciembre de 2025, debajo una foto de cuando se lo entregamos en su casa porque su salud ya no le permitía llegar a la ceremonia, lo recibió con mucho orgullo y agradecimiento, lo colgó sobre su cama, la misma donde hoy falleció.

Además, Humberto fue un excelente padre, eso me consta porque lo vi muchas veces con Humbertico, con Gladita y con su hijo menor Camilito. Gladita lo cuido hasta el último aliento. También fue un amigo fiel y solidario. Nunca traicionó sus ideas ni su historia, eso hoy vale mucho!

Todos sus amigos estamos hoy bajo el tremendo impacto de esta noticia, Cuba pierde a uno de sus hijos más prominente.

Deja una amplia obra escrita y un ejemplo de vida que habrá de apreciarse más con el tiempo.

Gloria y memoria para Humberto Pérez González!
27 de junio 2026

Breve análisis del papel de Estados Unidos en el Comercio Exterior de Cuba

Por Humberto Herrera Carlés 


El papel de Estados Unidos en el comercio exterior de Cuba es profundamente contradictorio y asimétrico. Por un lado, se presenta como un proveedor relevante de ciertos bienes, principalmente alimentos. Por otro, es el principal obstáculo para el desarrollo comercial y financiero de la isla debido al Bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene desde 1962.

Podemos desglosar este papel en tres dimensiones clave:

1. Estados Unidos como Proveedor de Mercancías

A pesar de las tensiones políticas, los datos muestran que EE.UU. es un proveedor importante para Cuba, especialmente en el sector agroalimentario.

Posición como proveedor: En 2022 (último año con datos completos disponibles en el anuario)*, EE.UU. representó alrededor del 4,6 % de las importaciones totales de Cuba, lo que lo convierte en uno de sus principales abastecedores.

Composición de las exportaciones estadounidenses a Cuba (2024):

Productos agrícolas y alimentos: 433,8 millones de USD. Estas exportaciones se realizan al amparo de la Ley de Reforma y Promoción de Exportaciones Agrícolas (conocida como Ley de la Compra en Efectivo), que permite la venta de alimentos y medicinas, pero exige pago al contado y prohíbe el financiamiento. Vehículos usados: 64,7 millones de USD. Este rubro ha crecido notablemente y Cuba se ha convertido en un mercado relevante para este tipo de exportaciones. Donaciones humanitarias: 67,2 millones de USD, casi el doble que en 2023. Exportaciones de Cuba a EE.UU.: Son prácticamente inexistentes. En 2024, en la mayoría de los meses no superaron los 10 000 USD.
2. El Bloqueo como freno Estructural al Comercio

El verdadero peso de EE.UU. no está en sus exportaciones, sino en el impacto del Bloqueo, que distorsiona y encarece todo el comercio exterior cubano.

Reorientación forzada del comercio: El Bloqueo impide que Cuba comercie normalmente con su vecino más cercano. Esto obliga a la isla a buscar proveedores en mercados más lejanos (Asia, Europa), lo que incrementa significativamente los costos de flete, seguros e intermediación.

Costos directos reportados por Cuba: Según el gobierno cubano, solo en 2024, el costo adicional por esta "reorientación geográfica forzada" del comercio ascendió a 1213 millones de USD, de los cuales unos 1127 millones corresponden a mayores gastos en transporte, seguros y comisiones.

Efecto disuasorio en el sistema financiero: El Bloqueo tiene un alcance extraterritorial que intimida a la banca internacional. Entre marzo de 2024 y febrero de 2025, aproximadamente 40 bancos extranjeros (27 de ellos europeos) se negaron a realizar transacciones con entidades cubanas por temor a sanciones secundarias de EE.UU., lo que complica gravemente los pagos y cobros internacionales de Cuba.
3. Comparación con Otros Socios Comerciales Clave
Para dimensionar el papel de EE.UU., es útil compararlo con los principales socios de Cuba:
País / Región Rol en el comercio cubano Datos relevantes (2024)*

Estados Unidos Proveedor importante, pero con restricciones severas. Obstáculo financiero global.

Exportaciones a Cuba: 586,5 millones USD (alimentos, vehículos, donaciones).

China Principal socio comercial. Primer proveedor de importaciones. Importaciones desde China: 1279 millones USD.

España Principal socio en la UE. Segundo proveedor de importaciones. Importaciones desde España: 1068 millones USD.

México Socio regional relevante, con vínculos estables. Exportaciones a Cuba (solo algunos productos): 387 millones USD.

Conclusión

El papel de Estados Unidos en el comercio exterior de Cuba es dual y contradictorio:

Como proveedor: es un actor relevante en nichos específicos (alimentos y vehículos usados), con un flujo comercial que, aunque limitado por las condiciones de pago, beneficia a ciertos sectores de la economía cubana y estadounidense.

Como factor sistémico: el Bloqueo es el principal lastre para el desarrollo del comercio exterior cubano. Encarece las importaciones, dificulta el acceso al crédito y al sistema financiero global, y obliga a Cuba a operar en condiciones de desventaja estructural frente a otros países de la región.

En resumen, EE.UU. es a la vez un proveedor importante y el principal obstáculo regulatorio y financiero que enfrenta el sector externo de la economía cubana.

* La ONEI este año publicó el capitulo del Sector Externo de 2024, y puso entre parentisis ( Version Preliminar), estamos a punto de culminar el I semestre del 2026 y no se ha publicado un solo Capitulo del Anuario del 2025.

Fallece el destacado economista y revolucionario cubano Humberto Perez Gonzalez

- Queridos amigos, una muy triste noticia, acaba de fallecer Humberto Pérez, un gran amigo, para mí un hermano y una gran personalidad, se habrá de escribir mucho sobre el.

Abrazo a todos

Julio Carranza

- Muy triste. Lamentable e irreparable pérdida. Vayan mis condolencias a familiares, amigos y colegas.

Carlos Alzugaray

- Queridos compañeros y amigos:

Muy triste noticia. Se nos va un extraordinario compañero y amigo, inteligente y revolucionario economista marxista y leninista.
Las futuras generaciones de economistas podrán juzgar con objetividad su invaluable contribución en la década de los años 70 a la muy peligrosa crisis institucional y política que el País tuvo que enfrentar y el, fue el arquitecto de las soluciones. Aunque solo sea por eso, la Revolucion cubana tendrá que recordarlo, por su enorme contribución a la institucionalizion del País, que incluye la del Partido. La historia sabrá juzgar sus innegables aportes.
Mis condolencias a sus hijos y nieto.

Joaquin Benavides


-ME SUMO A LAS CONDOLENCIAS POR LA MUERTE DE HUMBERTO, UN COMPAÑERO QUE DEJ SU HUELLA EN EL ESTUDIO DE LA ECONOMÍA POLÍTICA EN CUBA Y EN EL ANALISIS DE LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO HASTA SUS ULTIMOS DIAS.
NUESTRO PESAME A FAMILIARES Y AMIGOS.

Jose Luis Rodriguez

- Una inconmensurable pérdida para nuestro país y el sector económico.  Mis condolencias a sus hijos y familia.

Humberto Herrera Carles

viernes, 26 de junio de 2026

Oscar Pérez-Oliva en el Congreso de la CTC: “Si no se genera riqueza, no podemos construir la sociedad justa que queremos”

 

Por: Thalía Fuentes Puebla, Abel Padrón Padilla

 



Óscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, durante su intervención en el 22 Congreso de la CTC. Foto: Abel Padrón Padilla

El vice primer ministro y ministro del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, compareció este viernes ante los delegados del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) para presentar el Programa Económico y Social del Gobierno 2026 y las recientemente aprobadas 176 Transformaciones Económicas y Sociales, que fueron discutidas en el pleno del Comité Central del Partido, en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional y, más recientemente, en la sesión ordinaria del Consejo de Ministros.

En su intervención, el alto funcionario contextualizó las medidas en un escenario inédito para la Revolución. “Nuestro país enfrenta uno de los momentos más complejos que no tiene precedente, caracterizado por una combinación de medidas que nunca se habían aplicado, que prevén incluso el empleo de sanciones secundarias”, afirmó.

Pérez-Oliva explicó que el cerco estadounidense tiene un objetivo claro: la dependencia forzada. “Los Estados Unidos, mediante el uso de la fuerza y las medidas coercitivas unilaterales contra Cuba, pretende arrastrarnos de manera forzosa a la dependencia económica de los Estados Unidos”, denunció.

En ese sentido, subrayó que la génesis de las transformaciones radica precisamente en buscar salidas a un escenario que busca aislar a Cuba “desde el punto de vista económico, comercial, bancario y financiero”.

“Es importante tenerlo presente cuando se analizan estas transformaciones”, añadió, al tiempo que insistió en el impacto del bloqueo energético: “Sin energía no puede haber economía. Sin energía no podemos producir. Producimos con limitaciones, la economía se paraliza, no se genera riqueza. Si no se genera riqueza, no se puede distribuir la riqueza. Ese es el principio del socialismo, la justa distribución de la riqueza que se genere en la sociedad”.

El vice primer ministro detalló que el Programa de Gobierno 2026 es el resultado de un amplio proceso de consulta popular que comenzó en diciembre de 2023 y se ha ido perfeccionando en sucesivas presentaciones ante la Asamblea Nacional.

“Es resultado de un amplio proceso de consulta que comprendió la celebración de casi 100 000 reuniones en todo el país. Participaron cerca de 2 millones de personas en los centros laborales, los núcleos del Partido, las organizaciones sindicales”, precisó.


Se realizaron más de 196 000 propuestas, de las cuales tres objetivos concentraron la mayor cantidad de planteamientos: la estabilización macroeconómica, las políticas sociales y la producción nacional con énfasis en los alimentos. “No por gusto coincide que esos son los tres ejes que tuvieron más opinión", reflexionó Pérez-Oliva.

La versión final del programa incrementó los objetivos específicos, quedando en 163 acciones y 45 indicadores, superior a la versión de 2025, y se actualizó el alcance de cuatro objetivos generales a partir de los planteamientos populares.

Uno de los temas centrales abordados fue la transformación del sistema de subsidios. “Nuestra economía no puede continuar, sencillamente porque es una ecuación matemática, aplicando el subsidio igualitario de producto a toda la población. La economía no lo resiste”, sentenció el ministro.

En ese sentido, explicó que se está trabajando en mecanismos para “subsidiar a las personas que lo necesitan”, lo que permitirá “disponer de mayores recursos para repartir realmente entre los necesitados”.

El titular del Comercio Exterior destacó además el consenso social en torno a otros desafíos: la reducción gradual de la inflación, el fortalecimiento del sistema de salud, la consolidación de la bancarización, la calidad de la educación, el perfeccionamiento de la empresa estatal socialista y la transición energética. “Todo lo que está escrito aquí tiene una respuesta directa en las transformaciones económicas y sociales que recientemente aprobamos”, afirmó.

Sobre el control del déficit fiscal, Pérez-Oliva reconoció que este año, ante la contingencia energética, se ha deteriorado, por lo que se requieren medidas para reducir el gasto innecesario, perfeccionar los mecanismos de control fiscal y modernizar el sistema de la Oficina Nacional de Administración Tributaria.

“El sistema empresarial tiene que vivir totalmente sin subsidios del Estado y tiene que autogestionarse”, enfatizó.

Reveló además que el presupuesto del Estado dedica 92 000 millones de pesos a subsidiar el sistema empresarial, de los cuales la mitad se destina a la energía eléctrica.

“Para poder resistir la economía a esos niveles de subsidios tiene que alcanzar niveles de productividad y eficiencia que no logramos en estos momentos”, admitió. Sin embargo, destacó que ocho provincias y 73 municipios alcanzaron resultados superavitarios, “un paso de avance” en la gestión territorial.

En cuanto al mercado cambiario, el vice primer ministro informó que se amplía el acceso de los actores económicos al segmento tres del mercado cambiario, “lo que debe convertirse en un incentivo para que las empresas puedan ser más eficientes”.

También abordó la consolidación del proceso de bancarización a través de incentivos, flexibilizando los umbrales de las operaciones electrónicas, y advirtió sobre las dificultades con el pago a trabajadores y jubilados por falta de efectivo, así como las indisciplinas y violaciones en el sector estatal y no estatal.

En el objetivo de incrementar y diversificar los ingresos externos, Pérez-Oliva señaló que se han enfocado en fomentar exportaciones de servicios con baja dependencia del combustible, como los servicios informáticos, la telemedicina y las industrias culturales, “en donde existe un gran potencial en el país que todavía no aprovechamos lo suficiente”.

También destacó que, con las nuevas transformaciones, los municipios podrán exportar directamente desde sus sistemas empresariales locales. “La palabra exportar se dice muy rápido, para exportar hay que tener conocimiento, hay que estudiar el mercado”, advirtió, y subrayó la necesidad de preparar a los compañeros que participarán en este proceso.

Mencionó además el crecimiento de las operaciones de comercio electrónico y la importancia de incentivar los proyectos de cooperación internacional, que han estado dirigidos a la energía renovable, la producción de alimentos y la mejora de los sistemas de salud y educación.

Sobre la producción nacional, Pérez-Oliva fue categórico: “Si no hay producción nacional, no podemos consumir, pero tampoco podemos exportar. Es decisivo, es vital, es obligatorio desarrollar e incrementar la producción nacional”.

Y lanzó un mensaje a los trabajadores: “Muchas veces pensamos que por la vía de la ayuda de países amigos vamos a lograr cosas que hoy no tenemos. Nosotros tenemos que ser conscientes de que de esta situación tenemos que salir con la solidaridad de los países amigos, pero todo va a depender de lo que seamos capaces de hacer nosotros. Lo que nos toca hacer a nosotros en Cuba nadie va a venir a hacerlo desde afuera”.

Puso como ejemplo la producción de arroz con la cooperación vietnamita, y señaló: “no tiene sentido que gastemos 300 millones de dólares anuales en divisa en un producto que se puede producir en las tierras cubanas y que el campesino cubano también sabe producir”.

En cuanto a la empresa estatal socialista, el vice primer ministro anunció que se busca ponerla “en igualdad de condiciones con el resto de los actores económicos. Muchas veces decimos: ‘La empresa estatal socialista es el elemento fundamental del desarrollo del país’. Pero si la ponemos en condiciones de verdad, la empresa estatal socialista no puede crecer, no puede producir, no puede remunerar a los trabajadores”, explicó.

La transformación incluye la reordenación de las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) para “eliminar escalones innecesarios” que “generan burocracia y demora en la toma de decisiones”, y el fortalecimiento de las cooperativas agropecuarias con acceso directo al comercio exterior, e incluso la posibilidad de asociación con capital extranjero.

El alto funcionario también abordó el desarrollo territorial. “Hay que trasladar competencias, hay que trasladar facultades”, afirmó, y precisó que “el Estado diseña y establece las políticas, y los municipios, al amparo de esas políticas, desarrollan su actividad económica”.

En ese contexto, destacó la importancia de que la riqueza generada en cada territorio se quede en el territorio: “La empresa puede ser del municipio o puede ser de subordinación nacional. Lo importante es que la riqueza que genera la empresa se quede también en el municipio”. Este enfoque, dijo, se viene analizando en la nueva ley tributaria en la que trabaja el Ministerio de Finanzas y Precios.

Pérez-Oliva dedicó un espacio al tema de la defensa, en sintonía con el lema del Congreso. “No es solo en el terreno económico, no es solo en el terreno financiero. No es solo en el terreno de la información o más bien de la desinformación o la guerra mediática que todos los días se hace. También ha habido amenazas concretas de agresión y esas amenazas están latentes”, alertó, y citó la máxima de que “prepararnos para la guerra equivale a ganarla, para evitar ríos de sangre, derramar ríos de sudor trabajando en la preparación”.

Informó que se está circulando para opinión la ley de reordenamiento de la Administración Central del Estado, que reduce los ministerios de 27 a 21 organismos, “optimizando funciones y reduciendo trámites burocráticos”.

También destacó el despliegue de la plataforma Soberanía, “el elemento vital de interacción directa, expeditiva, entre el pueblo y el gobierno, sobre todo entre las personas más vulnerables y las autoridades que deben atender esa vulnerabilidad”.

Sobre las políticas sociales y la protección de familias vulnerables, el vice primer ministro reconoció que “lamentablemente en esta compleja situación económica ha crecido el número de personas vulnerables en nuestra sociedad”.

Puso como ejemplo que “ancianos viven solos en nuestro país que requieren una atención diferencial, que deben ser atendidos en las cuadras, en los municipios por los delegados de manera diferente, porque muchas veces tienen limitaciones para cobrar su jubilación, para adquirir los alimentos, para acercarse a los lugares donde se prestan servicios”.

También se refirió al objetivo de prevención y reducción de delitos e indisciplinas, y alertó sobre el robo de combustible y aceite en el sistema electroenergético, llamando a la comunidad a combatir estos hechos.

El vice primer ministro defendió el carácter soberano y revolucionario de las transformaciones.

Esto no es un paquete neoliberal ni es el retorno al capitalismo. Son transformaciones que necesita el país, porque si no se genera riqueza, nosotros no podemos construir la sociedad justa que queremos. Construir la sociedad socialista y para eso se requiere una participación activa de todo nuestro pueblo”, enfatizó.

Recordó que decisiones similares se tomaron en el período especial, como la despenalización del dólar en 1992, y rechazó las acusaciones de que se trate de una “cortina de humo”: “Son transformaciones reales que tenemos necesidad de acometer para salvar la Revolución. No se están haciendo ni bajo presión ni para complacer a nadie, se están haciendo en ejercicio de nuestra soberanía”.

Finalmente, detalló el proceso de implementación: cada transformación tiene un responsable al máximo nivel de gobierno, un cronograma general y un sistema de indicadores de medición.

“Las transformaciones no se van a medir con explicaciones, se van a medir con indicadores”, sentenció. Se han creado dos grupos de trabajo: uno para el aseguramiento jurídico, presidido por Esteban Lazo Hernández, y otro para el aseguramiento político y comunicacional, presidido por Roberto Morales.

Se diseñó un procedimiento expeditivo para la aprobación de normas jurídicas, y se aclaró que las transformaciones no representan una modificación de la Constitución.

Un grupo de transformaciones quedará implementado en los próximos 30 días, en temas como actores económicos, administración central del Estado, energética, recuperación agrícola, precios, ámbito laboral y salarial, comercio y servicios, y la dolarización parcial de la economía.

Concluyó asegurando que “ambos documentos, el programa de gobierno y las transformaciones, son complementarios”, con un 76% de coincidencia, y que “la implementación de estas transformaciones nos exige actualizar los sistemas de trabajo que cada uno desarrolla a todas las instancias”.

Jornada laboral flexible y protección al trabajador: Las claves del nuevo Código de Trabajo

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, presentó este viernes ante los delegados del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) las modificaciones al anteproyecto de la Ley del Código de Trabajo, un documento que calificó como “revolucionario, novedoso y actualizado a los tiempos actuales”.

El titular explicó que la nueva legislación, que será presentada en julio a la Asamblea Nacional del Poder Popular, es el resultado de un proceso de consulta sin precedentes.

“Se realizaron 40 591 reuniones, participaron más de 2 millones de trabajadores, en el cual se recibieron 96 250 propuestas. Es único que nosotros consultemos a todos los trabajadores y demuestra el carácter democrático, participativo, socialista del proceso”, afirmó Otamendiz ante el plenario.

El ministro detalló que los fundamentos para modificar el Código de Trabajo se encuentran en la Constitución de la República de 2019, en la actualización de la conceptualización del modelo económico cubano aprobada en el VIII Congreso del Partido, y en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.

“La Carta Magna, ley de leyes, tiene un impacto indiscutible en el Código de Trabajo”, subrayó. También se han tenido en cuenta el Código de la Niñez y la Juventud, el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres y los 90 convenios internacionales ratificados por el país.

De las más de 96 000 propuestas recibidas, se aceptaron 41 403, equivalentes al 43%, mientras que otras no fueron acogidas porque “contradicen políticas aprobadas por el país” o “no corresponden a esta norma”, explicó el funcionario.

Uno de los aspectos más innovadores del nuevo código es la ampliación de la capacidad jurídica para establecer relaciones laborales. “Se modifica a 17 años la capacidad jurídica de un trabajador”, anunció Otamendiz, aunque aclaró que excepcionalmente, y conforme a la legislación vigente, se mantiene la posibilidad de que jóvenes de 16 años puedan trabajar.

En cuanto al servicio social, el ministro informó que no se aceptó la propuesta de reducción de 2 años y se mantiene el plazo de 3 años, aunque se incorpora a los jóvenes que realizan trabajo socialmente útil —no aptos para el servicio militar por razones de salud— y se incluye como causa justificada de suspensión del servicio social la superación en el extranjero.

El nuevo código establece, por primera vez de manera explícita, la prohibición del trabajo forzoso y ratifica la prohibición de la discriminación y la violencia contra la mujer en el ámbito laboral.

“Esto es algo novedoso en el código, donde estaba previsto en la legislación anterior no estaba prohibido expresamente", señaló Otamendiz.

Además, se sustituye el término “trabajador” por “persona trabajadora”, un cambio que responde a los criterios emitidos en la consulta popular.

El ministro enfatizó que el código es para todos los trabajadores en Cuba: “Aquí no estamos haciendo distinción entre el sector estatal y el no estatal. Regula el trabajo subordinado a partir de la relación del trabajo individual y se reconoce los derechos y obligaciones del ejercicio de actividades de los trabajadores que laboran de forma autónoma”, precisó.


En materia de protección al trabajador, el código incorpora novedades significativas. Se impone a los empleadores la obligación de contratar pólizas de seguro o utilizar otros mecanismos para proteger los ingresos de los trabajadores ante la interrupción o cese de la relación laboral por motivos económicos, tecnológicos o estructurales.

“Si inicialmente era obligatorio la póliza de seguro, a partir de los criterios de los trabajadores y la consulta con los expertos se incorpora utilizar otros mecanismos para proteger a los trabajadores”, explicó Otamendiz.

En caso de cese de la relación laboral, el empleador está obligado a indemnizar al trabajador, y se dispone una protección equivalente a 6 meses si no se le puede garantizar una oferta de empleo.

El ministro también destacó la descentralización de facultades. Se faculta a las entidades para determinar los trabajadores que cesen en la actividad laboral por motivos económicos, una decisión que anteriormente requería la aprobación del Ministerio de Trabajo.

En el ámbito de la negociación colectiva, se reconoce que las relaciones entre la organización sindical, la representación de los trabajadores y el empleador se basan en los principios de autonomía de la voluntad y plena igualdad entre las partes, lo que se formaliza en el convenio colectivo de trabajo.

“Para hacer efectiva la participación de los trabajadores, las decisiones del empleador se adoptan de común acuerdo con la organización sindical”, enfatizó Otamendiz. Se incluye además el procedimiento para la aprobación de los convenios colectivos y la negociación colectiva, así como la posibilidad de reclamación por vía judicial ante cualquier medida discriminatoria.

Sobre la jornada laboral, el ministro anunció una de las medidas más revolucionarias: la facultad de los empleadores para concertar jornadas reducidas y los pagos correspondientes para actividades profesionales y no profesionales, conforme al convenio colectivo de trabajo.

“Esto es lo más novedoso y más revolucionario que se ha propuesto en los últimos tiempos. Estamos diciendo aquí que un empleador va a tener la facultad de a partir de determinadas actividades, por los conocimientos y las competencias que tengan las personas, de definir que alguien puede estar contratado por 4 horas y pueda percibir el salario correspondiente. Y rompemos de alguna manera el trabajo de las 8 horas y el pago por las 8 horas de trabajo”, explicó.

El ministro puso como ejemplo la contratación de un ingeniero informático por 4 horas para atender una red. “Porque tiene que estar 8 horas, al final en 4 horas me está haciendo la actividad y yo le pago por el cargo y por las horas de trabajo”, reflexionó.

El código también reconoce el pluriempleo y la pluriactividad, promoviendo que las personas puedan tener más de un empleo para aumentar sus ingresos, siempre que no se afecte su salud.

“Estamos promoviendo que se incremente el pluriempleo, que se incremente la pluriactividad, que las personas puedan tener más de un empleo, pero siempre hay que tener en cuenta y hay que respetar la seguridad y salud en el trabajo de los trabajadores”, señaló Otamendiz.

Se exige que el pluriempleo no interfiera con las obligaciones pactadas ni produzca una sobrecarga que afecte la salud. Además, se incorpora el principio de capacidad demostrada con un enfoque de competencias, actualizando el enfoque tradicional del código anterior.

El ministro informó que el nuevo código se estructura en cuatro libros: parte general, derecho individual del trabajo, derecho colectivo del trabajo y administración del trabajo, integrando 15 disposiciones normativas que incluyen un decreto ley, cuatro decretos, tres acuerdos y siete resoluciones del Ministerio de Trabajo.

Este resultado, dijo, es fruto de consultas especializadas con académicos, expertos e instituciones. También se actualizan definiciones y se incorporan categorías derivadas de leyes recientemente aprobadas, como la Ley de Emigración, la Ley de Ciudadanía, la Ley de Organización y Funcionamiento del Consejo de Estado, y la política para la profesionalización de la profesión extranjera.

En cuanto a las transformaciones económicas y sociales, Otamendiz explicó que 12 medidas del paquete de 176 tienen impacto directo en el Código de Trabajo, entre ellas la fijación anual del salario mínimo.

“Estamos hablando de analizar, evaluar anualmente el salario mínimo. Esto no quiere decir que se incremente, estamos hablando de evaluar, analizar y en función de las posibilidades reales que tenga la economía, proponer cuál es el salario mínimo el próximo año, pero es un paso novedoso, revolucionario y que hace mucha falta”, afirmó.

Otra medida clave es la eliminación de la aprobación administrativa para el ejercicio del pluriempleo para técnicos de la salud, la investigación, maestros, profesores y funcionarios. “Creo que es un elemento positivo que sigue flexibilizando el empleo, haciendo un uso más racional de la fuerza de trabajo tan escasa que tenemos a partir de la situación demográfica”, señaló.

También se elimina el uso obligatorio de las entidades empleadoras en algunos casos y se faculta a los empleadores para la concertación de jornadas reducidas, siempre en el marco del convenio colectivo de trabajo.

El ministro concluyó su intervención con un mensaje de optimismo: “En sentido general, nosotros creemos que ha sido un código revolucionario, novedoso, actualizado a los tiempos actuales. Hemos contado decididamente con los criterios, las opiniones de los trabajadores cubanos, de los delegados de este congreso, y estamos convencidos que va a ser una victoria más de la Revolución, de nuestro nuevo Código de Trabajo”.

Finalmente, aseguró que las modificaciones se llevarán a cabo con celeridad. “Aún cuando parte del código no cambia la esencia, en muchos casos es la manera en el enfoque del artículo, de incorporar algunas categorías, pero es posible hacerlo y estamos en condiciones”, concluyó Otamendiz ante el plenario del XXII Congreso de la CTC.