Por Dr Julio Carranza
MsC Luis Gutiérrez
La actual situación de la economía cubana necesita tanto de medidas urgentes para atender prioridades inaplazables, como de un programa bien estructurado para la transformación del actual modelo económico, cuya obsolescencia es evidente desde hace años.
Entre la urgencia y la transformación estratégica debe existir una solución de continuidad, aún teniendo en cuenta que este proceso ha de conducirse en medio de una fuerte agresión externa y una muy complicada situación internacional. A pesar de ello, es preciso sostener los principios fundamentales del proyecto nacional cubano: soberanía nacional, justicia social y una alternativa propia y viable de desarrollo económico y democrático.
Esta tarea debe ser con la más amplia participación y comprensión del pueblo, con la conducción del Partido, del gobierno y del resto de las organizaciones de la sociedad civil. Esto supone una transformación y recuperación del carácter, dinamismo e influencia de todas estas instituciones. La meritocracia (mérito político, profesional y social) debe ser un elemento ineludible para la designación de los cuadros que conducirán este proceso.
Resolver lo urgente es capital para emprender cualquier reforma. Esto no implica que lo estratégico no pueda simultanear con lo que urge, pero hay tareas que hay que emprender ya, sin más dilación, pues su importancia no es solo económica, es también y eminentemente social y política.
Nuestra referencia a lo urgente parte de un diagnóstico que hemos realizado a partir de estudios, entrevistas, investigación, información y experiencias propias y cercanas. Pueden existir otras prioridades, incluso territoriales, pero estas identificadas aquí casi son consensuales y hasta de sentido común.
Las respuestas concretas a lo urgente van dirigidas a la necesidad de aliviar de la manera más rápida posible los principales problemas que enfrenta una población fatigada, ofrecer una expectativa de salida: alimentación, energía, agua, recogida de desechos sólidos, ausencia de medicamentos, transportación e insuficiencias de la llamada bancarización que impide a los ciudadanos acceder a sus legítimos y escasos ingresos.
La posibilidad de que estas respuestas sean efectivas dependerá en medida considerable de la obtención de recursos en divisas. Hallar vías de acceso rápido a estas debe ser parte de las urgencias del momento, esto a pesar de la fuerte y creciente agresión a la que está sometido el país. Entre otros aspectos, supone acciones rápidas y bien calculadas para emplear activos como pago de deuda y la búsqueda de nuevos créditos e inversiones en los mercados financieros que sean posibles para Cuba, esta cuestión es imprescindible y no se debe desaprovechar una sola oportunidad.
Lograr resultados positivos en estos aspectos es determinante para recuperar la credibilidad de la población y el consenso, hoy muy fracturados. Insistimos en que las respuestas a las urgencias no deben impedir u obstaculizar las futuras transformaciones integrales y más profundas que deben formar parte del nuevo modelo económico.
Aun cuando se pueden encontrar ausencias e imprecisiones que se deben rectificar, las 176 medidas recientemente aprobadas, tanto por el Comité Central del Partido como por la Asamblea Nacional del Poder Popular, constituyen un cuerpo abarcador y profundo para el proceso de reforma integral, pero aún se trata de una lista inconexa, sin un orden claro de prioridades y de secuencia, no se identifican y diferencian con certeza las urgencias y las transformaciones estratégicas, las cuales, aunque íntimamente vinculadas, suponen tiempos, secuencias y prioridades distintas.
Una cuestión esencial, que no aparece explicitada en el listado de medidas, a pesar de ser una afirmación permanente en el discurso político que lo acompaña, es que este proceso no trata de una restauración capitalista, sino de avanzar en un nuevo modelo socialista, que permita recuperar el crecimiento y la producción de riquezas de manera eficiente, para lo cual hay que cambiar viejas concepciones y superar cualquier dogma paralizante, destrabar la maquinaria económica, con amplios mecanismos de mercado y la participación dinámica de un importante sector privado y cooperativo junto a un sector estatal reestructurado y libre de las ataduras de la vieja planificación burocrática, esto puede y ha de ser compatible con un sistema de justicia social, que no de igualitarismo ni de igualdades plenas y planas.
La pregunta es entonces, cuáles han de ser, más allá del discurso, las garantías socialistas de este proceso. Habría que señalar las siguientes:
1- regulaciones y límites claros a las privatizaciones, importantes y necesarias pero no descontroladas e infinitas, hay cosas cuyo carácter de propiedad pública no se habrá de conceder bajo ninguna circunstancia, los medios fundamentales de producción y las riquezas estratégicas de la nación se ha dicho, falta precisar en que consisten exactamente. De lo que se incluye en la medidas habría, por ejemplo, que ser más explícito en cuanto a los límites y el carácter de la propiedad de la tierra, así como de la necesaria participación privada en las empresas públicas, hay que impedir la aparición del latifundio o de monopolios u oligopolios incontrolables en cualquier sector de la economía. La presencia determinante del estado en estas empresas y la correcta operación de las juntas de gobierno, aun cuando sean mixtas, es fundamental.
2- la construcción de mercados transparentes y adecuadamente regulados por el estado, con fundamentación económica y no con mecanismos administrativos ni de planificación burocrática y administrativa que deben ser eliminados, sí con una nueva planificación estratégica y financiera del desarrollo, no mercados desregulados y tiranos del proceso social, como ocurre en las economías capitalistas neoliberales con todas sus terribles consecuencias sociales. Está debe ser una de las claves esenciales de todos el proceso.
3- aunque es sin dudas necesaria la participación privada en operaciones de carácter bancario y financiero, la regulación y el control de la banca central por parte del estado es irrenunciable, experiencias como la de China evidencian la importancia de esto.
4- la mayor presencia de políticas sociales que garanticen la protección de los sectores vulnerables y empobrecidos, colocando las asistencias y subsidios focalizados necesarios, claro que la justicia social no solo consiste en esto, sino también en la disposición de servicios gratuitos universales, como la educación, la salud y la igualdad de oportunidades, pero las políticas sociales completan ese concepto irrenunciable para un proyecto como el cubano.
La justicia social es el cemento del proyecto nacional, sin eso todo se derrumbaría y quedaría expuesta hasta la soberanía nacional. La actual crisis ya da claras señales de alarma en ese sentido que deben ser abordas de frente y con eficaz voluntad política.
Como hemos expresado en otras ocasiones, no se le puede pedir a Cuba, una isla pobre, con limitados recursos naturales, subdesarrollada, aislada, agredida y en una difícil ubicación geopolítica, que de respuesta a los grandes problemas teóricos e históricos del socialismo, no nos extenderemos ahora en eso, pero si se debe subrayar que hay que cambiar profundamente lo que se debe entender por socialismo aquí y ahora, con sentido de las realidades propias e internacionales. Es decir, mercado si, propiedad privada si, pero hegemonía de los intereses del capital y una actitud dócil frente a intereses imperiales no, esto ha de garantizarse desde el poder político del estado y el consenso social, es este quizás, el reto más complejo y estratégico en la actual situación.
Una vez expresada esta consideración más general, esbozamos a continuación algunas acciones para responder específica y concretamente a cada una de las urgencias que hemos identificado, desde luego que se trata de un sumario incompleto que se debe enriquecer en el debate, la experiencia colectiva y las acciones que adelanta el gobierno, se trata de contribuir, en ningún caso de totalizar
Propuestas de medidas urgentes
1. Alimentación
a. Incrementar de manera inmediata los recursos e incentivos para la producción agropecuaria, esto supone priorizar recursos e inversiones para el sector.
b. Acelerar el desmontaje de la intermediación burocrática que ha representado Acopio, salvo en aquellas actividades en que su permanencia, ahora más ágil, sea imprescindible. El pago a precios adecuados y oportuno de la producción de los campesinos es esencial.
c. El Estado continuaría siendo un comprador fundamental del sector agropecuario, cuyo destino es la atención de las necesidades sociales, incluyendo la canasta básica. Para esto el pago ha de ser puntual a precios de mercado, pero con los subsidios que sean necesarios para la protección social. Esto último supone una referencia a la política fiscal que más adelante se detalla.
d. Fomentar, ordenar y regular adecuadamente la red de comercialización de recursos alimenticios del sector privado, incluyendo el abastecimiento a través del comercio exterior. Esto supone de una parte la rápida actualización y extensión del mercado cambiario oficial, regulado por el Estado y económicamente fundamentado, incluyendo la formalización de las operaciones de compra y venta de divisas. El mecanismo vigente referido a la disponibilidad del 50% de la cuenta fiscal de las empresas en muchos casos no cubre ni en tiempo ni en cantidad las necesidades operacionales de estas y conduce a vías paralelas por fuera de las regulaciones establecidas. Es necesario un análisis específico de la situación y necesidades de cada empresa
e. Establecer la más alta política de autoconsumo en todas las entidades estatales con condiciones y en espacios baldíos en ciudades y poblados. Esto puede mejorar la situación en determinados sectores de la población. Se incluiría entre otras tantas, por ejemplo, aprovechar las amplias áreas de los nuevos parques fotovoltaicos para la crianza de determinados animales y cultivos de plantas en esos predios, lo cual es una práctica común y de resultados probados internacionalmente.
f. Reanálisis de la política de precios en la red estatal de ventas de alimentos en divisas, aprovechando las economías de escala. Esto podría contribuir a poner al sector estatal en mejores condiciones en la competencia con el más dinámico sector privado. Esta política debe prevalecer no sólo en la comercialización de alimentos. Se debería abandonar cualquier enfoque rentista, que en la práctica de hoy resta competitividad al sector estatal, alimenta la inflación, afecta a la población y prolonga la rotación de inventarios.
g. Análisis e implementación de la incorporación urgente, hasta donde sea posible, de la fuerza animal en la agricultura.
h. Es imprescindible excluir a las familias con mayores ingresos de los limitados subsidios que hoy operan en la provisión de alimentos El reto es identificar a estos sectores para en un proceso progresivo pasar a subsidios personalizados.
i. El Ministerio Agroalimentario tiene que lograr de manera activa, rápida y práctica, la mayor introducción de los avances de la ciencia y la técnica (fertilizantes, semillas, plaguicidas, control biológico)
j. Fomentar la producción acuícola, con notable potencial en Cuba.
k. Buscar alternativas para priorizar la producción de carbón vegetal para la cocción de alimentos, así como de la distribución de sal en los territorios para su conservación.
l. En caso de mantenerse o agravarse una situación tan crítica como la actual, sería pertinente evaluar el establecimiento de más medidas excepcionales dada la emergencia nacional, como, por ejemplo, la ampliación de la fuerza laboral del Ejército Juvenil del Trabajo.
m. Ampliar de manera urgente la alimentación en comedores colectivos (como los SAF) que existen para las personas en extrema pobreza, muchas de las cuales se alimentan hoy de desechos. A pesar de la escasez de recursos esta es una medida de máxima prioridad. Esquemas de este tipo son también necesarios para mujeres embarazadas y enfermos.
Estas medidas urgentes deberán conectar de la manera más inmediata posible con la profunda transformación del subsistema de producción agropecuaria, como parte de la reforma integral del modelo económico, cuyas bases generales se encuentran en las 176 medidas recientemente aprobadas,
2. Sector energético:
a. Debido a las difíciles circunstancias y el estado actual de las termoeléctricas, seguir gestionando la posibilidad de fuentes alternativas como patanas, o, si posible, pequeñas unidades nucleares provenientes de países amigos. Lograr la instalación de una o varias patanas de generación de energía, sería la solución inmediata más efectiva. Hay que tener en cuenta que el apoyo de las potencias aliadas es muy limitado, se necesita generar más confianza en lo que es el país capaz de hacer, de pagar y generar mayores incentivos.
b. Continuar fomentando la instalación de formas alternativas de energía
c. Continuar con la política de incremento de la producción nacional de combustibles.
d. Hoy el aprovisionamiento de equipamiento fotovoltaico de una parte importante de los pequeños sistemas para los sectores residencial y estatal se realiza con pequeñas empresas y TPC, con altos márgenes de ganancia y través de intermediarios, importados fundamentalmente desde Estados Unidos, Panamá, España y República Dominicana. Los precios del equipamiento triplican, en muchos casos, los precios FOB en China. La negociación con China, mediante empresas estatales y grandes cantidades, con pago asegurado en divisas a la instalación, podría abaratar notablemente el equipamiento fotovoltaico que podría venderse e instalarse a la población, y en particular al sector agropecuario, y así aumentar la generación general de fuente fotovoltaica.
Una parte mayoritaria de las instalaciones se diseñan e instalan sin el debido respeto al Código Electrotécnico Cubano ni a la Norma Cubana de Cargas de Viento. Es imprescindible para la seguridad y sostenibilidad la preparación inmediata de cursos de capacitación y certificación y controlar la seguridad desde instancias públicas.
e. Revisar con carácter inmediato los pequeños sistemas fotovoltaicos con respaldo de 2 kW que se han utilizado en instalaciones de uso social. Debe tratar de lograse su conexión a red para autoconsumo y para cargar las baterías. Deben, además, resolverse los problemas de la instalación civil teniendo en cuenta la norma de carga de viento para Cuba (estamos en temporada ciclónica).
f. Organización al mayor detalle posible de los apagones y tratar de establecer horarios, que deben ser respetados, salvo en caso de interrupciones por razones de fuerza mayor.
g. Para un uso más racional de los escasos recursos de inversión debe ser evaluado a profundidad el respaldo de baterías para actividades no tecnológicas en sistemas fotovoltaicos de entidades públicas.
h. Revaluación de las tarifas eléctricas y de gas licuado para las formas de gestión no estatal que ejerzan sus actividades dentro de viviendas.
i. Revisar el estado de los proyectos de pequeñas centrales hidroeléctricas incluidos en el financiamiento con el Fondo Kuwaití para continuar los mismos con este financiamiento o involucrar al sector privado.
j. Extender la invitación a la participación del sector privado o la inversión extranjera a otros sitios con potencial hidroenergético, muchos de los cuales se hayan contenidos en el Programa de 56 MW de pequeñas centrales hidroeléctricas.
k. Evaluar la producción nacional de estructuras de soporte para paneles, autolastradas o metálicas.
l. incrementar las fuentes de energía hidráulica. Ya hay experiencias en Cuba en la fabricación de turbinas hidráulicas.
3. Abastecimiento de agua:
Por supuesto que el restablecimiento de un nivel adecuado de abastecimiento de agua está directamente relacionado con el sector energético, sin embargo, es preciso tomar algunas medidas específicas:
a. Eliminar la evidente corrupción en el arbitrario manejo de las llaves que abren o cierran el abastecimiento a los diferentes sectores de las ciudades, sobre todo en Ciudad de La Habana.
b. Coordinación estrecha, a nivel micro, de la UNE con el INRH para garantizar el bombeo a las ciudades y poblados.
c. Priorizar la reparación urgente y sistemática de salideros en la red pública.
d. Evaluar la perforación de pozos en territorios en que otros métodos no sean factibles
e. Instalación de grandes tanques de agua con todas las medidas sanitarias y de seguridad en comunidades en las cuales el bombeo sea insuficiente.
f. Instalación de molinos de viento en actividades agrícolas y comunidades.
g. Evaluar la producción nacional de turbinas de flujo cruzado y tornillos de Arquímedes para aprovecharlos fundamentalmente en la agricultura.
4. Recogida de desechos sólidos:
Este es un punto muy importante, no solo por razones higiénicas, ambientales y estéticas, también por razones de salud, el control de vectores es fundamental para evitar una epidemia.
a. Habría que pasar a métodos más específicos de limpieza de las cuadras contratando personal y se les controle la limpieza de áreas bien específicas. Esta podría ser una tarea a la que contribuyan los CDR y los gobiernos locales. Por supuesto que la garantía de la recogida por parte de los gobiernos municipales es esencial, sin eso nada funcionaría, se podría evaluar como medida emergente el uso de tracción animal donde sea posible.
b. Evaluar la inversión extranjera en este sector. Bien organizado el proceso podría convertirse, además, en una fuente de generación de energía.
5. Salud y medicamentos
a. Legalización, regulación y control de los mercados privados de medicamentos que de hecho se han establecido en el país, incluidos servicios de óptica y dentales (analizar políticas de subsidios focalizados). El control de la autoridad sanitaria es fundamental para la inocuidad de los medicamentos.
b. Creación de empresa mixtas público-privadas para farmacias y ópticas. Pudieran evaluarse cooperativas y organizaciones sin fines de lucro.
c. Evaluar el establecimiento de seguros para el acceso a medicamentos y ópticas para trabajadores con mayores ingresos.
d. No tenemos información suficiente, pero no sería ocioso revisar, por ejemplo, el estado de la producción artesanal de hilo quirúrgico de henequén, que si bien no es el ideal, parece haber probado su utilidad durante el periodo especial de los 90´s.
e. Activar y ampliar mecanismos para la transportación, fundamentalmente con diferentes tipos vehículos eléctricos, para la asistencia de pacientes a determinadas consultas médicas como, además de las hemodiálisis, la quimioterapia, consultas ortopédicas, oftalmológicas y regreso a casa luego de intervenciones quirúrgicas, en las cuales la movilidad propia del paciente se encuentre imposibilitada.
6. Transporte
a. Continuar el desarrollo de medios de transporte eléctrico
b. Al igual que en el sector de las fuentes renovables, para reducir costos, el estado puede participar como comprador masivo de vehículos eléctricos. (ver acápite 2-d)
c. Incentivos al sector privado para la instalación de solineras
d. Reparación de vías de tránsito y evaluar el uso de tecnologías sin el uso de asfalto debido a la actual escasez de este.
e. Evaluación de la producción nacional de embarcaciones a vela para el cabotaje y transportaciones a corta distancia. También pueden evaluarse el uso de embarcaciones eléctricas.
7. Insuficiencias en la bancarización.
Hoy la situación del acceso de los trabajadores y pensionados al efectivo es sumamente grave. Las empresas privadas y TPC y algunas estatales no admiten pagos en línea, y menos aún a través de la cuenta fiscal. Este es un secreto a voces con el cual las instituciones del gobierno han convivido, hasta que se ha convertido en un problema político muy serio, la economía está ocluida.
Los trabajadores no pueden usar el salario porque la banca es hoy un desastre, hay razones objetivas sin dudas, pero también una concepción impuesta en contra de las realidades. Ni los ciudadanos (trabajadores y jubilados) pueden usar el salario, lo cual es inadmisible, ni las empresas pueden cerrar su ciclo de reproducción, lo cual es esquizofrénico, así la economía se ocluye y el golpe sobre la sociedad es enorme, a un trabajador que no puede usar su salario (que ya es bastante reducido) lo que se le está diciendo es que su trabajo no sirve y eso es grave y mucho más en un país socialista. Eso es lo que hay que solucionar, a pesar de la agresión y de todo lo demás
a. La bancarización es ciertamente una necesidad de cualquier economía moderna, pero las condiciones existentes actualmente en Cuba impiden que funcione de manera adecuada. La falta de energía, la inexistencia de cajeros en funcionamiento y las deficiencias en el servicio bancario, unido a los muy pocos excesivos límites a la extracción de efectivo e insuficientes POS, generan enormes colas y descontento social sobre todo para los jubilados. La bancarización, tal como se concibió debe ser modificada para permitir mejoría en el acceso a efectivo. Si una entidad requiere una urgente reforma radical en Cuba es la banca.
b. Mercado de divisas.
Este aspecto está ineludiblemente vinculado con la existencia de un mercado integrado de divisas, al cual concurran todos los actores. La asistencia de las empresas estatales es esencial, pero debe ser luego de que se ejecute y funcione la reforma de la empresa estatal. Aquí hay un problema de secuencia, lo cual está vinculado hasta con la generación de empleo.
La existencia de un mercado de divisas integrado y regulado por el estado, que compita con el mercado paralelo, es fundamental para que el cierre del ciclo productivo se realice de manera formal, minimizando la especulación financiera. Destinar un fondo de divisas para este mercado es estratégico y prioritario.
Esto permitiría avanzar en la propia bancarización de una manera efectiva, superando el caos actual y comenzar la desdolarización de la economía interna.
Es fundamental comprender que el establecimiento y estabilización del mercado monetario debe estar al inicio, de lo contrario se plantearía un problema de secuencia que afectaría todo el proceso.
c. Política fiscal
La disminución del déficit fiscal es fundamental tanto para sostener los subsidios sociales y políticamente imprescindibles, como para reducir la inflación y hacer sostenible el presupuesto del estatal. En este sentido, es urgente el ajuste y control de la política fiscal, con un sentido progresivo y verificable. La evasión fiscal es muy amplia y los mecanismos de control muy laxos. Entre otros detalles es fundamental la obligatoriedad en la emisión de facturas en las operaciones comerciales a todos los niveles. Sin factura no hay política impositiva creíble.
Hoy, por ejemplo, la evasión fiscal del impuesto sobre ventas es enorme. Los comercios exigen efectivo por dos razones: evasión y ausencia de un mercado de divisas completo. La bancarización, ya con un mercado de divisas funcional, se podría implementar con mejores condiciones. Con el funcionamiento pleno del mercado cambiario se crean condiciones para la reducción de la evasión.
Podría evaluarse:
• Emitir las regulaciones necesarias para la obligatoriedad e información imprescindible de la emisión de facturas, sea por vía impresa o digital.
• Exoneración de impuestos a determinados artículos de primera necesidad.
• Elevar significativamente las penalizaciones y castigos por la evasión fiscal
• Podría dividirse hoy en dos partes la bonificación por el cobro a través de la cuenta fiscal, por ejemplo, 4% a los compradores y 2% a los vendedores.
• Involucrar a las instituciones territoriales (Consejos Populares, delegados, organizaciones del PCC y otras organizaciones de la sociedad civil) en el control de las regulaciones sobre los cobros a través de la cuenta, no sólo centrado en los minoristas sino también en los mayoristas
• Crear cuerpos de inspectores y auditores con personal de adecuada formación, principios éticos y bien remunerado, que haga cumplir la política fiscal y disminuir significativamente la evasión.
Debe reducirse la magnitud del llamado sector informal, hoy con un crecimiento notable. Una política impositiva menos laxa se convierte en un catalizador de la informalidad
• La política fiscal tiene que ser activa, progresiva y oportuna, de manera que se revisen periódicamente las tasas y actividades
• Creación de un impuesto especial a bebidas y tabaco.
• Aumentar sensiblemente los límites a la extracción de efectivo
• Se puede evaluar el aumento de tarifas y precios de algunos servicios no sensibles para la mayoría de la población.
Deben hallarse soluciones a los problemas de conectividad para el uso de plataforma de pago digitales
Es necesario la implementación de un mercado cambiario que sea funcional a la actividad empresarial, tanto estatal como y privada.
Con el aumento de ingresos fiscales podría, además de reducirse el déficit, un mayor financiamiento de los subsidios anteriormente mencionados.
Un mayor agravamiento de la actual crisis económica y social, escenario que no se debe excluir dada la actual dinámica y la política de cerco extremo por parte de esta administración norteamericana, podría aconsejar que se evalúe la declaración, en ese momento, de un estado de emergencia nacional, lo cual implicaría otras medidas excepcionales.
Finalmente, se debe destacar que todo este proceso debe estar acompañado por una certera política comunicacional, esencial para la imprescindible conexión con la opinión pública y la reconstrucción del consenso.
Recursos internacionales:
Como hemos señalado, la búsqueda de recursos financieros en divisas es fundamental para conducir y sostener la transformación, tarea muy difícil para Cuba debido al cerco que se le impone y a la acumulación de una deuda que ha afectado las relaciones con bancos, inversionistas y proveedores. Se ha avanzado en la idea de utilizar activos
nacionales, muchos de ellos sub utilizados, para cubrir parte de esos pagos y dar garantías, esto es esencial para la reinserción internacional del país, obtener créditos y mayor inversión. Esas propuestas han de presentarse de manera acelerada, aunque bien consideradas para no entregar soberanía o recursos estratégicos.
En este sentido, es esencial desarrollar una alta capacidad para realizar los avalúos necesarios, sin estos cualquier negociación podría ser disparatada, lo mismo vale para el proceso de privatización de determinados activos de las empresas estatales, según se establece en las recientes 176 mediadas aprobadas.
LA ESTABILIZACIÓN MACROECONÓMICA:
La primera etapa de la estabilización macroeconómica debe comenzar ya y tiene como algunos de sus procesos, la propia estabilización de precios, tipo de cambio y reducción del déficit fiscal.
Es, ademas, el primer componente de la transformación estratégica y su premisa. Aunque las primeras fases de las reformas estructurales pueden comenzar desde ahora, estas llevan mucho más tiempo y cuidadoso diseño, pero la estabilización macroeconómica impone el ritmo en muchas áreas. Por ejemplo, liberalización de salarios y extensión de prestamos bancarios en el proceso de estabilización puede ser contraproducente con el combate a la inflación. Esto no implica que no se puedan realizar reformas en los sectores productivos, pero no pueden ser generalizados y deben contar con la certeza de que el aumento de la producción va a compensar al menos la inyección de más dinero en circulación. Cómo la situación es tan crítica va a ser necesario adelantar procesos, pero con mucho cuidado para que no se vaya a descarrilar la reforma. La secuencialidad y la simultaneidad cobran una importancia extraordinaria en los momentos actuales.
Es por ello que afirmamos que las medidas urgentes deben estar enmarcadas en el proyecto mayor y evitar que se conviertan en obstáculos posteriores.
LA TRANSFORMACIÓN ESTRATÉGICA
El acápite anterior corresponde a las medidas urgentes que consideramos se deberían tomar de inmediato para enfrentar la emergencia que afecta a la economía y a la sociedad nacional. Como hemos expresado, estas deben conectar con la transformación estratégica e integral que debe ser rápidamente diseñada, estableciendo objetivos finales, objetivos parciales, indicadores, áreas de acción, con monitoreo permanente y sin autocomplacencia. Aún cuando el proceso de transformación es dinámico y no todo es previsible, el horizonte estratégico debe ser claro y garantizar los principios fundamentales del proyecto nacional cubano: soberanía nacional, justicia social y una alternativa viable de desarrollo económico y democrático.
Sería útil contar en este proceso con consultores internacionales de países como Viet Nam y China, así como de América Latina y en lo posible de organismos internacionales, toda la experiencia internacional debe ser conocida.
Aunque también deben ser conocidas sus contenidos, no se debería aceptar que propuestas provenientes de sectores que hayan renunciado a los principios de soberanía nacional y que promuevan una política dócil frente a los intereses imperialistas, sean considerados para influir y menos conducir la transformación.
Desde luego que un escenario de negociación con EEUU sería muy positivo y en este habría que poner cosas importantes sobre la mesa, como el tema de la compensación por las nacionalizaciones realizadas al principio de la revolución, la apertura a compañías norteamericanas para su participación en diversos sectores de la economía nacional, asuntos medioambientales y de seguridad, asuntos migratorios, los efectos del bloqueo, etc, pero la soberanía nacional y el orden interno que los cubanos se den a sí mismos no debe ser objeto de concesiones bajo ninguna circunstancia.
Al tema de la necesaria transformación de la economía cubana hemos dedicado varios textos desde nuestro libro de 1995, en gran medida vigente: Cuba la reestructuración de la economía, una propuesta para el debate, así como otros textos posteriores.
Hay que hacer una revisión y reconstrucción detallada de un programa de este alcance bajo las actuales condiciones nacionales e internacionales, así como tener en cuenta toda la información disponible y la experiencia acumulada, incluida la correspondiente al manejo de la crisis durante el periodo especial. En eso también trataremos de hacer una modesta contribución.
Las recientes 176 medidas, así como el último plan de gobierno, son una base fundamental y amplia para la transformación, aún cuando deben ser revisados para suplir ausencias, eliminar contradicciones aún vigentes y mayores precisiones. Sin embargo es necesario insistir en que, a pesar de su importacia y profundidad, no constituyen estas aun, un programa articulado para conducir la transformación con un horizonte claro de hacia donde se debe mover finalmente el nuevo modelo económico.
Es también muy importante que, como parte de este proceso, se redefina la estrategia de desarrollo del país, esto es su especialización productiva e industrial y sus más convenientes áreas de reinserción internacional (zonas geográficas, países, tratados regionales, organizaciones y agencias internacionales, etc), así como, una política fiscal e industrial que incentive la producción interna y la exportación. Una mayor precisión en este sentido es determinante para una adecuada política industrial y de inversiones en el mediano y largo plazo.
De cómo se diseñe y se implemente el proceso ahora en curso, dependerá su destino, no hay ruta sin riesgos, la situación es complicada e incierta, solo el diseño y la conducción adecuada, con participación democrática, podrían incrementar las certezas en medio de tantos desafíos. La nación que lucha no pierde.
Continuaremos colaborando en ese empeño mayor.
17 de julio 2026.