Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 9 de marzo de 2026

EEUU, el país más belicoso del mundo


La traicionera agresión a Irán, dispuesta mientras se celebraban negociaciones que parecían llegar a buen puerto con la explícita renuncia de Teherán a construir una bomba atómica, es otro ejemplo de como actúan "estados fallidos", como EEUU e Israel, que pisotean la Carta de las Naciones Unidas y las normas más elementales del Derecho Internacional.


Atilio Boron, Tele Sur

Estoy harto de escuchar a opinólogos, presuntos analistas y dizque "periodistas" de los medios hegemónicos y sus terminales en las redes sociales e inclusive en gente del común y de buena fe que en su ingenuidad son engañadas vilmente por aquellos con el cuentito de EEUU como la tierra de la libertad, la democracia y los DDHH. Un componente muy importante de esa engañifa es el ocultamiento de los crímenes que la "gran democracia del Norte" cometió a lo largo de toda su historia y sigue perpetrando al día de hoy.

Envueltos en una nube de "mentiras que parecen verdades", Vargas Llosa dixit, el imperio y sus vasallos se cuidan de recordarle al público que EEUU es, hasta ahora, el único gobierno que arrojó sendas bombas atómicas sobre dos indefensas ciudades japonesas -Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945- asesinando en un instante a 210.000 personas. Las cifras pueden subestimar la letalidad de ese bombardeo porque quienes estaban en un radio de unos 600 metros del lugar donde cayeron las bombas fueron vaporizados y convertidos en cenizas en menos de un segundo. Nunca se encontraron huesos ni cráneos en esa zona. La temperatura en Hiroshima al momento del estallido fue de 7.700 grados centígrados, y en Nagasaki de unos 4.000.

Ninguno de los presidentes de EEUU que sucedió a Harry Truman, que fue quien ordenó el bombardeo, consideró la posibilidad de pedir perdón por ambos crímenes. Obama fue el único que visitó el Parque Conmemorativo de la Paz en Hiroshima, pero se rehusó a pedir perdón por esos crímenes. De lo anterior se desprende que si hay un país en el mundo que está descalificado para juzgar a otros como "santuarios del terrorismo" o como "Estado patrocinador del terrorismo" -cosa de la cual con infinita maldad Washington acusa a Cuba- ese país no es otro que EEUU.

Conviene, a los efectos de despejar cualquier clase de duda sobre nuestro argumento, traer a colación una breve historia narrada personalmente por el ex presidente Jimmy Carter en 2019.[1] Durante su habitual clase dominical en la iglesia bautista Maranatha de su ciudad natal, Plains (Georgia), Carter reveló que había hablado con Trump sobre China. Carter, que a la sazón tenía 94 años, dijo que Trump estaba preocupado por el crecimiento económico de China y le expresó su inquietud por el hecho de que "China se nos está adelantando".

Carter fue quien normalizó las relaciones diplomáticas entre Washington y Pekín en 1979 y le comentó a Trump que gran parte del éxito de China se debía al pacifismo de su política exterior. "Desde 1979, ¿saben cuántas veces ha estado China en guerra con alguien?", preguntó Carter a la feligresía allí presente. "Ninguna, y en cambio nosotros hemos estado siempre en guerra". El ex presidente concluyó su clase diciendo que "EEUU solo ha estado en paz durante 16 de sus 242 años (249 años, al 5 de febrero del 2026) como nación independiente. Si se cuentan las guerras, los ataques militares y las ocupaciones militares, en realidad solo ha habido cinco años de paz en la historia de EEUU: 1976, el último año de la administración de Gerald Ford, y 1977-1980, la totalidad de la presidencia de Carter."

El ex presidente remató su intervención diciendo que "EEUU es la nación más belicosa de la historia del mundo", resultado, según él, de que obligara a otros países a "adoptar nuestros principios estadounidenses" y, deberíamos agregar, asegurar el predominio de sus intereses.

La agresión militar a Venezuela, la violación de su soberanía y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores es el penúltimo eslabón de esta triste historia. La traicionera agresión a Irán, dispuesta mientras se celebraban negociaciones que parecían llegar a buen puerto con la explícita renuncia de Teherán a construir una bomba atómica, es otro ejemplo de como actúan "estados fallidos" (rogue states, en el léxico de las ciencias sociales) como EEUU e Israel, que pisotean la Carta de las Naciones Unidas y las normas más elementales del Derecho Internacional.

Una guerra que ya ha provocado la muerte de miles de inocentes, que se superpone al feroz genocidio que sigue practicando el régimen racista de Israel en Gaza y que puede llegar a provocar una crisis económica de alcance global e, inclusive, precipitar el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Hay dos jefes de Estado, Trump y Netanyahu, que necesitan de la guerra para evitar ir a la cárcel, a purgar por sus delitos. Hay una industria militar que vive de las guerras y de las superganancias que ellas le producen.

Nada, absolutamente nada, justifica esta guerra. Es más, Kenneth N. Waltz, figura académica central en el área de las relaciones internacionales y padre de la escuela neorrealista en esa disciplina, publicó ya en el año 2012 un texto excepcional titulado "Por qué Irán debe tener su bomba", y cuyo subtítulo lo decía todo: "El equilibrio nuclear significaría estabilidad". [2] En ese notable artículo Waltz demostraba que jamás hubo una guerra entre dos países que poseían bombas atómicas. No lo hubo entre EEUU y la Unión Soviética, u hoy con Rusia; y tampoco entre la India y Paquistán.

Nada puede ser más contrario a la estabilidad y la paz internacional que tener en una misma región un país con un arsenal atómico rodeado por otros que carecen de él, y que con razón se sentirán amenazados por el primero. Desgraciadamente sus consejos fueron arrogantemente desoídos, y combatidos, por el estado profundo que domina Washington y el 'lobby' sionista que tanto peso tiene en el Congreso de EEUU así como en la estructura administrativa del estado norteamericano. El resultado es la tragedia que hoy se vive en Irán y en otros países de la región.


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Notas:
"Why Iran should get the bomb. Nuclear balance would mean stability", en Foreign Affairs, 91 Julio-Agosto de 2012

Altruismo. Comentario HHC

 Sin más tiempo que perder, Noel Rolando comenzó sembrando unas pocas hectáreas de tabaco, tanto en la modalidad de sol en palo como tapado

Lo que pareció una traba en su vida fue el punto de empuje para no detenerse. Foto: Freddy Pérez Cabrera

Busco y rebusco en el diccionario, y en mi mente, y no encuentro la palabra exacta que pueda adecuarse a la grandeza que hay encerrada en el alma de este joven cubano. Nobleza, desprendimiento, desinterés, generosidad… Creo que todas se quedan cortas para caracterizar a Noel Rolando Benítez, el campesino remediano que tantas cosas buenas ha hecho por su Patria.

Quiso ser esgrimista y, en muy poco tiempo, consiguió estar entre los mejores de Cuba y de Centroamérica. Sin embargo, una inoportuna lesión del menisco en una de sus rodillas, puso fin a los sueños de llegar a un podio olímpico.

Ante el imprevisto, y el llanto desconsolado de su hijo, el padre, Pablo Miguel Benítez, de recia personalidad, lo llamó a capítulo y con firmeza le expresó: «Hijo, ahora te toca cambiar la espada por la guataca y el machete. Así que quítate el mono deportivo y ponte la ropa de trabajo, que aquí no hay otro camino para salir adelante».

Y así ha sido. Aquel día se perdió un gran campeón, pero se ganó a quien es considerado en la actualidad, como uno de los mejores productores tabacaleros de Cuba.

Sin más tiempo que perder, Noel Rolando comenzó sembrando unas pocas hectáreas de tabaco, tanto en la modalidad de sol en palo como tapado, allí en su finca perteneciente a la CCS Rodolfo León Perlacia, de Remedios. Con el éxito inicial, vino el embullo por crecer en la cosecha de la hoja, además de incorporar nuevos cultivos e incursionar en la cría de animales.

Ante su empuje y los resultados que mostró en tan poco tiempo, le fueron entregadas nuevas hectáreas que estaban plagadas de marabú y de malezas, las que fueron convertidas muy rápido en fuentes de riquezas.

Con su hablar campechano y el acento característico de la gente que vive en el campo, nos dice: «¿Usted sabe cuántas hectáreas de tabaco tengo plantadas este año?, 173. De ellas, 66 de tapado y el resto al sol, y el año que viene quiero llegar a las 200». Abro los ojos y le digo: «¿Cómo ha sido posible ese salto, si tú comenzaste con solo dos hectáreas?».

Entonces ríe, pone su mano en mi hombro y expresa: «Periodista, para lograr esto hemos tenido que guapear muy duro y olvidarnos del reloj».

En su finca, no solo se siembra tabaco. Allí también, en las tierras que sirven de asiento a la aromática hoja, se fomentan otros cultivos como maíz, yuca, boniato, pepino, habichuela, tomate y arroz, entre otros, aprovechando la fertilización residual de los suelos.

«Hoy contamos también con alrededor de 200 000 aves, un porciento grande en cooperación con el Combinado Avícola. Tenemos casi 3 000 cerdos, y también conejos y carneros, entre otros animales. Además, estamos insertados en proyectos de colaboración internacional y hace tres años abrimos un punto de venta aquí, en la comunidad de Tahón, para que las personas tengan acceso a productos como el huevo, algunos cárnicos y otros alimentos, que son comercializados a muy buenos precios».

Foto: Freddy Pérez Cabrera

Es de suponer, que ante tantas producciones y tan buenos resultados, también haya múltiples beneficios económicos, le comento en tono de provocación, a lo que responde: «Sí, esto ha dado mucho dinero, que como has de imaginar, proviene del trabajo honrado, pero créeme, que eso para mí no es lo más importante», y para demostrarlo me habla de sus donaciones a centros asistenciales y de salud de equipos y medios que han ayudado a mejorar la calidad de la atención a la población.

Así, por ejemplo, ante el acoso imperial que amenaza con paralizar el país por falta de combustible, Benítez donó en estos días 29 kits solares a instituciones de Salud de la provincia de Villa Clara, un gesto de alto impacto social, que ya beneficia de varios centros del territorio y que dice mucho de la calidad humana de este joven.

Para tener una idea de su desprendimiento, baste decir que la financiación de estos equipos fotovoltaicos está valorada cada uno en, aproximadamente, 5 900 MLC, una cifra que sale de los ahorros, del sudor y de la conciencia de cubano comprometido con su pueblo.

Y no es lo único. Del fruto de su trabajo han salido equipos de aire acondicionado para salas en las que se atienden niños que son pacientes oncológicos, ancianos y embarazadas, además de alimentos y otros insumos que se han puesto a disposición de quienes más lo necesitan.

«No me perdonaría, que por falta de fluido eléctrico en un hospital, policlínico u otros centro de Salud, falleciera un niño, o que una mujer embarazada perdiera a su criatura, por culpa de una obstinada política de genocidio contra nuestro pueblo», asegura el recio productor tabacalero, quien por sus méritos y compromiso con la comunidad, en estos momentos comparte las labores de labriego con las responsabilidades como delegado del Poder Popular, presidente del Consejo Popular, y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Comentario HHC: !! Excelente  y muy bien por este cubano.!!!!

Me hubiera gustado mas información de cómo obtiene los resultados,  por ejemplo ¿Cuantos trabajadores tiene ?, ¿Cuál es el sistema de estímulo? ¿Qué salario medio ganan los trajadores al mes? ¿ Dónde compra los kit solares? ¿ Tiene una empresa o es la CSS? ¿ Cuáles son los resultados económicos y financieros de la misma?.

Me llama la atención que se hable de MLC, cuando en las tasas de cambio que publica el Granma del BNC, diariamente,  no aparece. 

Hoy en el Toque 1 MLC = 395.85 CUP. Es decir , 29 kit x 5900 x 395.85 son 67  729 935 ( Sesenta y siete millones setecientos veintinueve mil novecientos treinta y cinco pesos).  Bueno tenemos un trabajador- cuadro millonario , altruista, con cargos además en el Poder Popular en tres instancias.

¿ Estamos hablando de Socialismo no ?.  !!! Pobre de empresas estatales !!!. 

Sin gasolina: Historias de la movilidad eléctrica en La Habana (+ Fotos y Video)

 Por: Oscar Figueredo ReinaldoThalía Fuentes PueblaAna Álvarez GuerreroMarcelino Vázquez HernándezVerónica Alemán CruzFrank Martínez RiveroAbel Padrón PadillaEnrique González Díaz (Enro)

 



Parada del hospital Frank País, en el municipio La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate

La escena se repite cada mañana en distintos puntos de La Habana: personas que miran el reloj, colas que se alargan en las paradas y motores apagados esperando un combustible que no siempre llega. En medio de ese paisaje cotidiano, un sonido distinto comienza a hacerse cada vez más común: el zumbido suave de los motores eléctricos.

Bicicletas, motos, triciclos y hasta pequeños autobuses eléctricos empiezan a dibujar nuevas rutas en una ciudad donde moverse se ha vuelto uno de los mayores desafíos. Para algunos, son una tabla de salvación; para otros, una alternativa costosa y todavía limitada por la falta de infraestructura.

En municipios como Boyeros, Cerro o Habana del Este, la movilidad eléctrica ya no es una curiosidad tecnológica. Es, cada vez más, parte de la vida diaria.

Desde Rancho Boyeros: ¿Qué dicen transportistas y transportados?


Yaniel Vázquez cuenta que no es un improvisado en lo de “tirar pasajes”. Lleva al menos cuatro años moviendo gente en su moto eléctrica de un punto a otro en la ciudad de La Habana. Lo mismo lo contactan vía telefónica que lo encuentran, como hoy, en la piquera que se encuentra frente al cine-teatro Lutgardita del municipio Boyeros.

Antes lo hizo en un bicitaxi. “Era pedales para arriba y pedales para abajo, cuando el tramo costaba 5 pesos”. Ahora, sin ruta fija, llega hasta donde lo alquilen.

Desde su experiencia, en estos días “ha mermado un poquito la cantidad de pasajes porque la posibilidad de la gente pagarte es más difícil”, dice.

“Muchas veces veo a la gente caminando hasta Calabazar, hasta Las Cañas… y es un buen tramo”, acota.

Cristian Quintana es otro transportista que está esta mañana en Rancho Boyeros. Si bien hasta hace muy poco “andaba en una máquina boteando”, a raíz de todo esto comenzó en el triciclo. Sobre los precios, señala que suelen rondar los 100 o 150 pesos, pero en realidad depende de los tramos.

Los recorridos suelen ser cortos por el propio rendimiento de la batería.

“Estos equipos vienen para hacer 120 kilómetros, pero cuando comienzas a meter personal hacen de 60 a 70 solamente”, puntualiza.

No obstante, Luis Gardi cobra 250 pesos por el tramo que comprende desde Boyeros hasta “La Palma”, un reparto del capitalino municipio Arroyo Naranjo. Esta ruta comprende cerca de 18 kilómetros y tiene una alta demanda. Para Gardi —con muchos más clientes en la actualidad que hasta hace unos pocos meses— hay una sola respuesta:

“No hay guaguas”.

A Javier Estévez, por su parte, no parece importarle mucho la cantidad de pasajes y vueltas. Es un jubilado de 75 años que hace tres meses parqueó su carro de petróleo y, “gracias a una hija que vive en el exterior”, quien le compró su triciclo, puede “alimentar a su familia” e incluso llevar a su nieto al preuniversitario.

“Mi estado de salud no me da para dar muchas carreras. Yo doy dos o tres vueltecitas nada más”, subraya.

El reloj apenas roza las 10 de la mañana y la calle es un hervidero de gente intentando llegar a su destino. En la parada también está Miladis. Se balancea y camina de un lado a otro; sin embargo, no la vence la impaciencia.

“Yo no cojo nada de eso. Lo mío es esperar las guaguas o una gacela, un transporte que sea más grande que un triciclo, más cómodo. Dar 100 pesos por una incomodidad, no creo”.

Sin embargo, para otra de nuestras entrevistadas, cuyo nombre olvidamos preguntar por la premura con que sucedió el intercambio —pues ya estaba montada en el triciclo a punto de salir— esta alternativa es imprescindible. Ella vive en las cercanías del Parque Lenin y el tránsito hasta allá es prácticamente inexistente.

“No hay guaguas, no hay nada; entonces hay que resolver con las moticos. Lo único que resuelve es esto, que no lo quiten”, dice a manera de reclamación, mientras cuenta que ha visto cómo han limitado a muchos que quieren ofrecer este servicio por no contar con las licencias para ello.

“Esto es un transporte que por lo menos ayuda al pueblo”, plantea.

Ana María también lo agradece. Es una jubilada que varias veces ha montado y no le han cobrado en sus tramos habituales (Santiago de las Vegas-Mulgoba o Boyeros-Mulgoba). Cree que “por respeto a las canas”.

La Habana del Este apuesta por lo eléctrico 

En las primeras horas del día, las calles Habana del Este se llenan de luces parpadeantes y bocinas que reclaman gasolina. Las colas en las pocas gasolineras abiertas son eternas y muchos cubanos resignan sus autos a la espera.

Sin embargo, algunos vecinos han encontrado en la movilidad eléctrica un respiro de ese caos diario.

Maiteé Navarro, de 25 años, lo sintetiza con claridad:

“Puedes moverte en la ciudad… y en tiempo”.

Ella compró hace dos años una bicicleta eléctrica que, más allá de no gastar combustible, le ha devuelto la independencia en una urbe donde el transporte público lleva años saturado.

Otros, como Ana Luisa García, dueña de una moto eléctrica, añaden que con estos vehículos ya pueden planear su día “sin miedo a llegar tarde” ni depender de la gasolina.

Ventajas palpables, pero altos precios

Lo que empuja a estas personas son las ventajas económicas y ambientales de lo eléctrico.

Especialistas energéticos del Ministerio de Energía comentaron a Granma que la electricidad es mucho más barata que la gasolina. Como explican las fuentes oficiales, “la electricidad siempre será más barata que el combustible… puedes ahorrar hasta el 70% del costo”.

Además, los motores eléctricos tienen menos piezas móviles —y por ende requieren menos lubricantes— lo que reduce entre un 50 y un 70% los costos de mantenimiento en comparación con un carro convencional.

Con estos números, que ya circulan en informes oficiales, se entiende por qué muchos cubanos ven en la energía eléctrica una salida ante la escasez de combustible: menos gasto directo y menos reparaciones cotidianas.

Sin embargo, estas ventajas no son suficientes para la mayoría.

Los precios de los vehículos eléctricos nuevos siguen siendo prohibitivos. Por ejemplo, la venta motos eléctricas en tiendas oficiales por entre 1 300 y 2 100 dólares cada una.

Para los cubanos que deben ganarse la vida con el peso nacional, tales costos —que además solo pueden cubrirse con moneda fuerte— transforman estas motos más en un lujo que en una alternativa masiva.

Los trencitos en acción 

En Alamar la noticia corre rápido: la microempresa privada Mecanik 11 empezó a operar, desde junio de 2025, nuevas rutas con buses eléctricos.

Un mensaje oficial del propio servicio de transportación urbana anunció la novedad: “a partir del lunes 16 de junio se estabiliza el servicio de transportación mediante los buses eléctricos de la MIPYME MECANIK11”.

Las rutas conectan la parada Micro X del reparto con el Hospital Naval y con la Virgen del Camino.

Los precios son modestos: 50 CUP para viajes locales en Alamar, y entre 150 y 200 CUP para los desplazamientos completos hasta la Villa Panamericana, el hospital o la iglesia de la Virgen.

Estos autobuses —con capacidad para 20-30 pasajeros sentados— han brindado pequeñas gotas de alivio a la crisis del transporte en La Habana.

Aunque Mecanik 11 arrastra todavía tropiezos —dependencia de la electricidad, adaptación de rutas o aceptación del público— su ejemplo demuestra que la iniciativa privada puede contribuir a llenar vacíos en medio de la crisis estructural del transporte público.

Infraestructura de carga: el gran reto de las “solineras”

No obstante, el mayor obstáculo sigue siendo tecnológico: ¿dónde recargar tantos vehículos eléctricos?

Hoy por hoy, la gran mayoría de estos medios —desde bicicletas y motos hasta los propios buses— se carga en el domicilio de cada usuario, con cargadores sencillos de 110 voltios.

Como admite el vicepresidente logístico de Cimex a medios de prensa, “todos estos equipos tienen en la actualidad sistemas de carga domésticos”.

Dicho de otro modo: apenas existe una red pública de “solineras”.

No obstante, el Gobierno trabaja en un proyecto de estaciones solares de carga rápida. En la III Feria Internacional de Transporte (abril de 2025) Cimex anunció la creación de 21 estaciones de carga en el país.

La primera se construirá en La Habana frente al edificio Sierra Maestra y permitirá recargar hasta 32 vehículos simultáneamente.

Mientras tanto, en barrios de Habana del Este cada quien improvisa su solución: cargar en casa, turnarse con vecinos o aprovechar cualquier circuito donde haya electricidad.

El día después

El día después que el gobierno cubano anunciara restricciones en la venta de combustibles, los choferes de los triciclos eléctricos que operan en la zona del Clínico de 26, en La Habana, se reunieron y acordaron por unanimidad aumentar el monto de los viajes de 100 a 150. A río revuelto, ganancia de pescadores.

“Antes gastaba 400 pesos, ahora 600, y puede ser pequeña la diferencia sino lo tuviera que pagar ese monto todos los días”, dice Rosa, quien lleva y recoge diariamente a su hija en una escuela primaria en el Vedado. “Mientras pueda lo pago, el día que no, cojo a la niña del brazo y caminaremos por todo 26. Faltar a la escuela no es una opción”.

En la zona se agrupan los triciclos uno detrás de otro. Los choferes conversan mientras esperan su turno. Salen hacia el Puente de Hierro, Santa Catalina o la Virgen del Camino. La cola de pasajeros no se detiene; el ir y venir constante muestran cómo la movilidad eléctrica alivia en gran medida la situación con el transporte en la capital.

“Todos nos critican, que si subimos a 150, que si no compramos gasolina, pero la inflación no perdona y todos los precios van para arriba”, explica a Cubadebate uno de los choferes de la ruta Clínico-Puente de Hierro.

La noche del pasado lunes y madrugada del martes, los seis circuitos en La Habana acumularon más de 15 horas de apagón y eso, por supuesto, se reflejó en la transportación.

“Hoy (martes) no hay casi nadie trabajando en la ruta; la mayoría no pudo cargar”, cuenta el entrevistado. Los que estaban activos ese día son los que han invertido en baterías de litio; entre más compran, más autonomía tiene el vehículo.

En dependencia de la ruta, del peso, del esfuerzo que haga el triciclo, cada batería —que cuesta 1600 dólares, según el chofer— alcanza para seis viajes, ida y vuelta.

“Invertí en cargador de carga rápida y me llega al 100 por ciento en cinco horas; quienes no pueden hacerlo, demoran hasta ocho. Depende de las posibilidades de cada uno. Tenemos que estar inventando todo el tiempo. Si en mi circuito no hay luz, voy hasta la casa del vecino que pertenece a otro, le doy un ‘salve’, pongo a cargar el triciclo y me paso todo ese tiempo cuidándolo”, cuenta.

Hace par de meses gastó 800 dólares en una reparación, y si a eso le suma el dinero que paga por el alquiler diario porque el triciclo no es suyo, y los 50 o 100 pesos del buquenque en cada viaje, “la cuenta no da”.

“Yo me pongo en el lugar de ellos, pero, ¿quién se pone en el mío? Los choferes también tenemos que sobrevivir”. Y esa respuesta, aunque no justifica el alza, da al traste con una crisis económica que no perdona.

En carne propia

Soy esposa del dueño de un triciclo eléctrico VEDCA, modelo C800. Para mi esposo, no es solo un vehículo: es su herramienta de trabajo, su medio de transporte y su sustento. Cada día él lo carga dos veces, porque necesita que esté disponible para recorrer la ciudad y cumplir con todas sus responsabilidades.

Sé exactamente lo que significa esa rutina en términos de energía. La batería de litio de 60 voltios y 90 amperios-hora consume 5.4 kWh por carga. Eso quiere decir que gastamos 10.8 kWh diarios y, al final del mes, 324 kWh, solo en el triciclo. En números fríos, consume tanta electricidad como dos hogares promedio en Cuba.

El costo eléctrico directo no es tan alto: unos 648 CUP mensuales, si lo calculo por día, serían aproximadamente 22 pesos cubanos. Pero la realidad es que el gasto no termina ahí. Mantener el triciclo implica mucho, muchísimo más. En primer lugar, la inversión al adquirirlo, que es muy grande ya que todos sabemos lo que vale, y en cuál moneda.

Con el uso, las baterías se degradan y reemplazarlas cuesta caro. Los neumáticos, los frenos y las piezas de repuesto hay que importarlas o muchas veces conseguirlas revendidas a sobreprecio en el mercado informal. A eso se suman las licencias, los permisos para transportar pasajeros o cargas y, por supuesto, el tiempo de trabajo de mi esposo, que también tiene un valor.

Por eso es comprensible que los arrendadores en La Habana cobren entre 150 y 250 CUP por viaje según las distancias; no es lo mismo ir del Puente de Hierro al Clínico de 26, que viajar de este último hasta la Virgen del Camino porque el segundo trayecto es mucho más largo. Injusto me parece, en cambio, que quienes hacen un trayecto tan lineal como es el del Clínico de 26 hasta Santa Catalina y Diez de Octubre, te cobren 150 cup lo mismo si vas hasta el final del trayecto, que si vas hasta la heladería Word (punto de referencia para los repartos Palatino y Casino Deportivo y que se encuentra solamente a un kilómetro del hospital).

Sé que no están cobrando solo la electricidad: están cobrando la inversión inicial del vehículo (que quieren recuperar en un año), el desgaste diario del medio de transporte, la ganancia personal (que nunca quieren que sea poca) y la escasez de alternativas de transporte en la ciudad. Matemáticamente, el precio parece excesivo si lo comparo con el costo energético real. En el contexto económico y social que estamos viviendo, tiene, desafortunadamente, lógica.

El dilema fundamental para mí, como juez y parte en este tema (pues soy compañera de vida de alguien que vive de ese trabajo) está en lo social, y en los valores que cada quien tenga. Para muchos ciudadanos, pagar 150 o 250 CUP por un viaje es prohibitivo, aunque para el arrendador sea la única manera de sostener su trabajo. No podemos obviar tampoco que en nuestro caso, mi esposo lo maneja él mismo, pero generalmente estos vehículos son alquilados y esas personas deben pagar desde 5 mil hasta 8 mil pesos DIARIOS al propietario. Entonces, se encarece el doble, pues hay que sacar “el dinero del dueño” y el propio, y todo eso recae sobre el ciudadano de a pie que necesita moverse y no tiene cómo.

Cabe mencionar también a los (mal) queridos buquenques, por unos amados y por otros (como yo) odiados, que ya están exigiendo por “su trabajo” el precio de un pasaje. O sea, si “organizan” la cola del Clínico de 26 al Puente de Hierro, cobran cada vez que “llenan” un triciclo, 150 pesos, que es lo que cuesta ese viaje. Pero los de la acera del frente, que llenan Clínico-Virgen del Camino, cobran entre 200 o 250, en dependencia del valor del chofer de turno.

Por desgracia, al cubano de a pie no le ha quedado de otra que preguntar individualmente a cada uno cuánto es que cobran, porque no existe tarifa fija y si montas y no preguntas, corres el riesgo de tener que pagar lo que al chofer se le antoje. Y lo vivo en carne propia porque aunque mi esposo tiene triciclo, cuando él trabaja yo debo transportarme con otros…

El hilo de la vida sobre tres ruedas en Boyeros

El sol de media mañana calcina la acera junto al Estadio Antonio Maceo. Carmen levanta la vista del teléfono y busca refugio del sofoco. Bajo la sombra de un árbol encuentra a Pipo, recostado a su triciclo eléctrico con la parsimonia de quien ha entendido que, en estos tiempos, la prisa es un lujo del pasado.

Carmen es bejucaleña de pura cepa, pero hace poco vive en Santiago de las Vegas. Vendió la casa heredada de sus padres. “Fue para acercarse a los nietos que residen en el Rpto. Sierra Maestra”, dice. “Y también por los apagones”, confiesa. Sin embargo, hay realidades que desbaratan cualquier cálculo. La mudanza no ha cortado el vínculo con su pueblo como cordón umbilical,  siempre regresa. Antes del bloqueo energético lo hacía en un almendrón. “Carísimo, pero lo podía pagar”, recuerda. Hoy, ya no es posible.

“Menos mal que existen estos”, comenta señalando el vehículo de Pipo con una mezcla de gratitud y resignación. “Vengo al menos dos veces por semana. Hoy es para un trámite en ETECSA”. Mientras habla, la sombra de Pipo la cobija a ella y a su historia.

Pipo —el dueño del triciclo— escucha con un oído y con el otro permanece atento por si llega algún cliente. Hace dos años importó el vehículo desde Panamá. La idea era otra: “Varias agencias me contrataban para repartir paquetería del exterior, pero con esto… mermó mucho”, explica con un gesto que abarca la compleja situación económica y la necesidad de reinventarse. Entonces viró el timón: decidió “tirar pasaje”. Su ruta: Bejucal y también La Herradura, en Boyeros.

Pipo tiene una advertencia que lanza antes de que le pregunten por la tarifa: “Yo no soy un abusador. Cobro 200 pesos, pero a muchos ancianos, a médicos que van a trabajar, no les cobro o les pido que me den lo que puedan”.

Lo que le ocurrió a Pipo no es un caso aislado. En toda la zona, conductores particulares han tenido que silenciar sus vehículos ante la escalada de precios del combustible.

Ante esa realidad, los triciclos eléctricos se han convertido en una alternativa asequible. “Ahora estos triciclos resuelven la cosa”, comenta entre risas Rafael, otro conductor que, como Pipo, cambió su viejo automóvil por un vehículo de batería para poder seguir trabajando.

“Lo mismo llevo personas hasta el Cacahual, el Rincón, o me alquila algún guajiro para traer sus cosechas hasta alguna paladar de la zona o el agro de Santiago. Hay que guapear, mi familia tiene que comer”, remarca.

La geografía de esta zona de La Habana es compleja. La avenida Independencia se extiende como una vía que surca el municpio, haciendo del trayecto un recorrido exigente para estos vehículos de batería. Por eso, el mapa del transporte se ha reconfigurado. Ya no se trata de grandes recorridos, sino de conexiones más cortas: Santiago de las Vegas–Bejucal, Santiago de las Vegas–Boyeros, de Boyeros a La Palma, hasta Calabazar y también el puente de 100 y Boyeros.

Batería cargada

La movilidad eléctrica todavía está lejos de resolver los problemas estructurales del transporte en La Habana. Las baterías son caras, la infraestructura de carga es limitada y los precios de los viajes continúan siendo altos para muchos ciudadanos.

Sin embargo, en medio de la escasez de combustible y de la incertidumbre cotidiana, estas soluciones han empezado a abrirse camino.

Desde las calles de Alamar hasta las rutas improvisadas de Boyeros, el zumbido de los motores eléctricos anuncia una transformación que avanza, a veces con tropiezos, pero con la persistencia de quienes necesitan moverse para vivir.

Porque en La Habana, cuando faltan las guaguas y escasea la gasolina, incluso una batería puede convertirse en el hilo que mantiene en marcha la vida diaria de la ciudad.


En video,

domingo, 8 de marzo de 2026

Cómo América Latina puede romper la paradoja de la innovación e impulsar el crecimiento. Comentario HHC


Por William Maloney04 de febrero de 2026, Banco mundial



Tras décadas de compromiso con América Latina y el Caribe (ALC), somos testigos del éxito de la región de romper viejos patrones de inestabilidad económica, al tiempo que se hizo evidente la convergencia hacia un conjunto amplio de principios macroeconómicos compartidos.

Y, sin embargo, la frustración en la región va en aumento. El crecimiento promedio, estancado cerca del 2,5%, es el más bajo de cualquier región y demasiado débil para crear empleos de calidad o avanzar en el progreso social. Incluso Chile, citado a menudo como modelo de reformas favorables al mercado, ha experimentado poco crecimiento de la productividad en más de una década. En este contexto, no es de extrañar que estemos viendo un renovado interés por las políticas industriales.

Pensamiento de vanguardia sobre la productividad

Este persistente rompecabezas de bajo crecimiento inspiró al Banco Mundial a lanzar el Proyecto de Productividad (inglés). Su objetivo es convertir el pensamiento de vanguardia sobre la productividad en evidencia que pueda ser utilizada por los responsables de las políticas en los países en desarrollo. A lo largo de 10 años, la serie ha explorado qué impulsa la productividad, cómo surgen la innovación y el emprendimiento, dónde la agricultura y los servicios aún tienen un potencial sin explotar, cómo el espacio y las ciudades moldean el crecimiento y por qué el financiamiento de riesgo sigue siendo escaso.

A través de estos temas existe un mensaje común sobre la centralidad de la adopción tecnológica y la destrucción creativa para el crecimiento, ideas ahora destacadas por el Premio Nobel de Economía 2025, otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por su investigación pionera en la mecánica del crecimiento económico impulsado por la innovación.

El Proyecto de Productividad enmarca esta discusión en torno a dos elementos. Primero, la construcción de entornos propicios favorables al mercado. Segundo, asegurar que esos entornos estén poblados por emprendedores capaces, respaldados por instituciones que fomenten la innovación.

Estos dos elementos y sus interacciones son clave para explicar por qué los resultados de crecimiento pueden diferir tanto entre países similares o, sorprendentemente, dentro de sectores idénticos: Japón y Estados Unidos aprovecharon el cobre para la industrialización; Chile no pudo. Noruega utilizó los ingresos del petróleo y el gas para impulsar y diversificar el crecimiento; Brasil ha tenido menos éxito. Corea y México comenzaron a ensamblar productos electrónicos aproximadamente al mismo tiempo, pero solo uno ha inventado un teléfono celular líder a nivel mundial. Estos casos sugieren que, en lugar de intentar elegir “sectores de alto crecimiento” la política debería centrarse en cómo producen los países, más que en qué producen.

La paradoja de la innovación

Como ejemplo de este "cómo", Peter Howitt sostiene que la capacidad de una nación para adaptar las tecnologías existentes a su propio contexto, y luego desarrollar otras nuevas, determina en última instancia si cae en un "club" de bajo o alto crecimiento. A América Latina le sigue resultando difícil hacerlo. Esto tiene profundas raíces históricas del tipo que Peter Howitt discute y que Joel Mokyr ha explorado en detalle para Europa.

Como argumentamos mis coautores y yo en un informe reciente, Recuperar el siglo perdido de crecimiento: Hacia economías de aprendizaje en América Latina y el Caribe, durante la segunda revolución industrial, naciones pares adoptaron las nuevas tecnologías emergentes y despegaron, mientras que ALC se deslizó hacia un club de bajo crecimiento marcado por una diversificación limitada y la dependencia.

Esta trayectoria de oportunidades perdidas, igual que la de muchos otros países en desarrollo, da lugar a lo que el Proyecto llama la "paradoja de la innovación". A pesar de que los retornos potenciales de la innovación a menudo superan el 50%, y del potencial de unirse al club de alto crecimiento, las empresas y los gobiernos invierten muy poco en educación, capital de conocimiento, capacidades de gestión, I+D y nuevos productos; insuficiente incluso para mantener dinámicos los sectores tradicionales, y mucho menos para construir otros nuevos.

Una persistente falta de inversión

¿Por qué persiste esta falta de inversión? Parte de la explicación surge de deficiencias en el primer elemento del crecimiento: climas de negocios débiles que reducen la rentabilidad de la innovación y dificultan la gestión de riesgos, tales como mercados financieros poco profundos, competencia débil, infraestructura deficiente, incertidumbre macroeconómica y habilidades limitadas de los trabajadores. Howitt y Aghion argumentan que las restricciones financieras pueden asfixiar la inversión necesaria para adoptar tecnologías.

La reciente desaceleración de China sugiere que incluso un vasto gasto estatal en innovación no puede superar los desafíos del clima de negocios. Incluso en Europa, el informe sobre la competitividad europea redactado por Mario Draghi considera que la innovación europea se ve atenuada por una regulación excesiva y mal diseñada.

Pero, por crítica que siga siendo la reforma del entorno propicio, no es suficiente y necesita el segundo elemento: emprendedores y profesionales técnicos capaces de detectar oportunidades, gestionar riesgos y organizar empresas para crear valor, e instituciones de innovación que los apoyen.

Por ejemplo, una mayor competencia no estimula automáticamente la innovación. Aghion señala que una competencia más fuerte aumenta la innovación solo en empresas cercanas a la frontera gerencial y tecnológica. ALC también se queda atrás aquí. La evidencia del aumento de las importaciones chinas en Chile y Colombia sugiere que ALC tiene muchas menos de estas empresas de frontera (alrededor de una quinta parte de la proporción en el Reino Unido o Francia), lo que implica un "impulso" de crecimiento por la competencia mucho menor. La mejora del entorno propicio y la creación de capacidades deben avanzar en conjunto.

Por qué la fortuna favorece a los preparados

América Latina y el Caribe puede hacer más para aprovechar las oportunidades o enfrentar los desafíos que presenta la innovación tecnológica del siglo XXI. Puede seguir los éxitos de Noruega o Corea, países que mejoraron sus climas de negocios mientras desarrollaban las capacidades e instituciones necesarias. Para parafrasear a Pasteur: la fortuna favorece a los preparados.

El Proyecto de Productividad sigue siendo una herramienta útil para construir esa preparación, al llevar ideas de vanguardia, como las celebradas por el Nobel de Economía 2025, a los debates de política pública y ayudar a ALC y a otros países en desarrollo a trazar caminos más dinámicos hacia el futuro.

Comentario HHC: En Cuba debemos mirarnos en este espejo y actuar en correspondencia. 

Al parecer la introducción constante de los resultados de la ciencia y la tecnología en todos los ámbitos de la vida económica – social y planificar- gestionar la misma constantemente es la vía para alcanzar altas cotas de productividad y con esto el desarrollo sostenido.

El Nóbel de Economía Paul Krugman (capitalista y keynesiano) que es el economista más influyente en el mundo en la actualidad, ha dicho “... el crecimiento de la productividad, es el motor que impulsa la mejora del nivel de vida “

Sin embargo, hace casi cien años V.I.Lenin nos decía: “El factor más importante, el decisivo para el triunfo del nuevo régimen social es, en última instancia, la productividad” 

Y más recientemente en nuestro país: “El único camino mediante el cual se puede ir elevando el estándar de vida es por el camino de ir elevando la producción. Y el camino para ir elevando la producción es elevar la productividad del trabajo. Y la productividad se eleva con técnica y organización”. Fidel Castro Ruz.

Casi todo esta dicho , pero poco se ha ejecutado en nuestro país.

sábado, 7 de marzo de 2026

Operación Farsa Épica


La “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta retórica.


Por Maciek Wisniewski, La Jornada

Aunque desde el sábado pasado la Casa Blanca se ha empeñado en presentar al mundo la operación Furia Épica como la culminación del arte de la guerra –si bien no existe una declaración específica al respecto, pero para qué en su momento Donald Trump y su ghostwriter (Tony Schwartz) decidieron titular El arte de la negociación (The Art of the Deal, 1987), la conocida recopilación de las memorias y las “tácticas” de bienes raíces del magnate neoyorquino, si no para evocar al clásico de Sun Tzu−, tras una semana de bombardeos conjuntos estadunidenses e israelíes sobre Irán; lo único realmente “épico” de ella ha sido la desconexión entre la realidad y el espectáculo mediático del presidente estadunidense y sus funcionarios.

Y la “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta –falsa y absurda, pero repetida ad nauseam– retórica por la de “infligir el máximo daño y sufrimiento” y como uno que no sólo criticó, sino que supuestamente “aprendió” de la debacle estadunidense en Irak (2003) se acaba de meter en apenas un par de días –según Trump el régimen iraní se iba a caer en 48 horas– en un pantano potencialmente parecido (o peor), mientras incluso la propia guerra de G. W. Bush se empezó a frustrar, según sus propios objetivos, sólo unos meses después del ataque.

De allí los desesperados, cambiantes y contradictorios intentos de justificar esta guerra (a la que en realidad nunca ha habido una justificación) y los igualmente desesperados, cambiantes y contradictorios intentos de definir sus objetivos y su horizonte, algo que nunca ha sido claramente delineado (“traer a los iraníes de vuelta a la mesa de la negociación”, “obliteración del programa nuclear iraní”, “libertad para la gente”, “un deal a lo Venezuela”, “el cambio total de régimen”, etcétera). Y si bien −si uno es lo suficientemente viejo para acordarse− podría parecer difícil de topar lo absurdo de algunas de las declaraciones de Bush Jr. de hace unos veintitantos años –“Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también.

Ellos nunca dejan de pensar en nuevas formas de dañar a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco” (NPR, 5/8/04)−, o de Donald Rumsfeld −“(…) hay cosas conocidas que sabemos; cosas que sabemos que sabemos. También hay incógnitas conocidas; es decir, sabemos que hay cosas que no sabemos. Pero también hay incógnitas desconocidas; aquellas que no sabemos que no sabemos” (C-Span, 12/2/02)− para Trump y su administración, y este bien podría ser su propio eslogan promocional, “no hay cosas imposibles”. Como cuando, presentándolo básicamente como un “logro” y un criterio por el que juzgar el “éxito” de su ataque, el presidente, mezclando libremente la “lógica” bushiana con la rumsfeldiana, admitió que la gente que Estados Unidos había identificado como posibles sucesores al poder en Irán… ha sido asesinada el fin de semana: “El ataque fue tan exitoso que eliminó a la mayoría de los candidatos. No será nadie en quien pensábamos porque todos están muertos. El segundo o tercer puesto está muerto” (ABC, 3/3/26); y en otra declaración del mismo día: “La mayoría de las personas que teníamos en mente han muerto.

Y ahora tenemos otro grupo. Es posible que también estén muertos, según los informes. Así que supongo que se avecina una tercera ola. Muy pronto no sabremos quiénes son” (Fox News, 3/3/26). No pues… Sun Tzu, von Clausevitz, von Moltke, todos los grandes estrategas de la guerra –los dos últimos alemanes, al igual que el propio abuelo de Trump que, de hecho, huyó en 1885 del Reino de Baviera a EU para evitar el cumplimiento de su servicio militar– no le llegan ni a los talones al presidente. Y que además, como un buen estratega, ya el domingo −como escribió uno de los periodistas–, en un desesperado afán de fijar algún escenario en el que podría declarar la victoria y dejar todo atrás, llamaba a todos y decía cualquier cosa, “tirando espaguetis a la pared” (a ver qué se pegaba).

Igualmente, pronto la operación Farsa (a.k.a. Improvisación) Épica se volvió extremadamente “flexible”, como igualmente aseguró Trump (Casa Blanca, 2/3/26) en un intento de afirmar “que el tiempo está de su lado”, siendo la “flexibilidad” un eufemismo para “no tenemos un plan de salida”. Pero tranquilo, todo va bien: “Califico esta guerra con un 15 sobre 10” (Afp, 4/3/26), dijo un par de días después el presidente, el tipo de puntuación que difícilmente funcionaría siquiera en El Aprendiz.

Aun así, sólo en un mundo indistinguible de los reality shows, saturado del kitsch y los clichés, el secretario de defensa/guerra de un país −en este caso Pete Hegseth− pudo haber comparado la situación de Irán con la del futbol americano: “El equipo sabía qué jugadas ejecutar porque sus primeras series ofensivas estaban guionadas. Pero ahora que el partido ha comenzado y la carga está en marcha, no saben qué jugadas pedir, y mucho menos cómo formar una reunión y pedirlas” (Yahoo, 4/3/26). “Increíble”, ni siquiera empieza a describirlo.

Como en caso de tantas otras decisiones de Trump (los aranceles vienen a la mente), la guerra en Irán es medio pensada, mal concebida y constituye una repetición de errores pasados: de la tragedia a la farsa, de vuelta a la tragedia, enjuagar y repetir... Sólo que ahora a mayor escala y con consecuencias potenciales aún más graves. Para disimularlo la Casa Blanca ya empezó a definirla como “una operación militar especial” (sic). Por más viejo que sea y por más que lo intente no me puedo acordar quién y cuándo hizo algo parecido y como va esta historia.

viernes, 6 de marzo de 2026

Impulsan acuicultura en Bauta con recuperación de estanques




ACN | Tomada de El Artemiseño
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06 Marzo 2026

La Habana, 6 mar (ACN) La Unidad Empresarial de Base Mauripez, perteneciente a la Empresa Lanchera Flota del Golfo (FloGolfo), trabaja en la recuperación de estanques y el fortalecimiento de la acuicultura en Bauta, Artemisa, con el propósito de garantizar capturas y abastecer dietas médicas en varios municipios, declaró Nohemí Alfonso Diéguez, directora de la entidad al periódico El Artemiseño.

Diez pescadores tributan a los planes de captura, con el objetivo de suministrar más de 300 kilogramos de pescado a Bauta, Guanajay, Alquízar y Güira de Melena, además de sostener compromisos con el consumo social, según disponibilidad.

Alfonso Diéguez informó que se rehabilitaron dos estanques de tres y cuatro hectáreas en la Granja Baracoa, en coordinación con instituciones locales, tras permanecer en desuso durante siete años.

Nos dimos a la tarea de repararlos nosotros mismos, puntualizó Alexis González Gámez, responsable de la granja.

González Gámez añadió que pretenden reagrupar especies para autoconsumo y tener cinco estanques listos al inicio de la campaña, aunque uno permanece inutilizable por el derrumbe de sus laterales.

Queremos garantizar que al comenzar el período de mayor actividad pesquera tengamos condiciones óptimas, aseguró.

Alfonso Diéguez explicó que el alevín necesita un año y seis meses para alcanzar talla comercial, con un peso idóneo de entre seis y 10 gramos, alimentándose de microorganismos y materia orgánica proveniente de vaquerías cercanas.

La directora señaló que en 2026 prevén producir seis millones de alevines y cumplir un plan de captura de 103 toneladas, tras la incorporación de pescadores experimentados, algunos jubilados reincorporados al sector.

Ya este año comenzamos con la plantilla cubierta, en su mayoría por pescadores de experiencia, afirmó.

Rafael Milián Mariño, con más de tres décadas en la pesca, destacó que “la calidad y cantidad de las capturas depende de la siembra”, mientras Alberto Ricardo De Mar subrayó que “en ese período cobramos un sueldo considerable, por eso estamos recuperando los estanques”.

Onofre Rosado Cruz y Ramón Álvarez Diéguez procesan el pescado en un área rústica con capacidad para 500 kilogramos diarios.

Este último indicó que, una vez incrementadas las capturas, se trasladarán a la industria en San Cristóbal por falta de cámara fría.

FloGolfo desarrolla un proyecto de energías renovables que contribuirá a mejorar los resultados de la acuicultura, precisó la directiva.

Alfonso Diéguez auguró mejores cifras en los próximos meses gracias a la siembra realizada y a la estabilidad de las condiciones climáticas.

De lograr consolidar los pronósticos, disfrutar de pescado tal vez resulte más económico y común, concluyó.