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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de octubre de 2026

¿ Qué socialismo queremos para Cuba?

  Por Ramón Labañino Salazar, octubre 13, 2026, Bohemia

Proyectar el Socialismo posible y anhelado es tarea de todos. Acá BOHEMIA comparte algunas consideraciones desde la Academia comprometida.


En medio de esta batalla de ideas en la que andamos metidos todos, un colega y amigo me puso el tema sobre la mesa desde la honestidad más pura del revolucionario. Y tiene razón. Hablar de qué socialismo queremos y podemos construir en Cuba no es un ejercicio académico, es la única forma de entender de verdad los cambios que estamos viviendo. Lograr un consenso sobre ese modelo es lo que nos va a enfocar a todos en el camino que debemos seguir.

Según el marxismo-leninismo, no se puede transformar la sociedad sin conocer las condiciones objetivas y subjetivas sobre las que se interviene. Bajo ese principio, y aplicado a la Cuba de hoy, podemos encontrar respuestas. Es vital lograr un consenso claro sobre el modelo de país que queremos, de modo que las propuestas económicas se ajusten a eso.

Marx insistía en que el socialismo no es un ideal abstracto, sino un movimiento real que surge de las contradicciones del capitalismo y de las condiciones históricas concretas. En Cuba, eso significa que no basta con repetir definiciones clásicas, es traducirlas a nuestra realidad: bloqueo, envejecimiento poblacional, migración, escasez de divisas, empresas estatales con necesidad de autonomía real, sector privado en expansión, cooperativas, inversión extranjera.

Ahora bien, el consenso no puede ser una camisa de fuerza ideológica. El marxismo-leninismo no es un catecismo, es una guía para la acción. Lenin, en «El Estado y la revolución» y en «La enfermedad infantil del izquierdismo», insistía en la necesidad de analizar la correlación de fuerzas y no limitarse a fórmulas. Por eso, el consenso debe ser vivo, revisable y anclado en la práctica.

El Partido Comunista debe ser la vanguardia de la clase obrera y debe estar «fundido» con el sindicato. Esto es plenamente marxista-leninista. Sin embargo, en la práctica cubana hay un enorme desafío: recuperar y fortalecer el papel de los sindicatos en su capacidad de representar de manera real los intereses de los trabajadores. La fusión no puede ser burocrática, sino orgánica: el Partido debe escuchar, no solo dirigir. Si el sindicato no es un espacio real de participación y conflicto legítimo, la vanguardia se convierte en aparato y la clase trabajadora en sujeto pasivo. Eso contradice la esencia del socialismo.

En términos marxistas, la dictadura del proletariado es la forma de Estado que garantiza la transición al socialismo y la eliminación de la explotación. En Cuba, después de más de sesenta años, el debate no es si existe o no, más bien cómo se ejerce. ¿Es una dictadura de la clase trabajadora o una dirección política que habla en su nombre? El marxismo exige claridad: el Estado no es neutral. Si el Partido dirige y el Estado ejecuta, hay que evitar que ambos se confundan y que la ciudadanía quede fuera de las decisiones.

Sobre Economía: plan, mercado, marketing y socialismo

Proponer que empresas estatales, cooperativas, privadas y extranjeras convivan «en igualdad de condiciones», con planificación y mercado, y con marketing, se acerca a lo que Lenin planteó en la NEP (Nueva Política Económica) y a lo que Gramsci llamaría «hegemonía» en el terreno económico. Sin embargo, hay un riesgo: la igualdad de condiciones no puede ser formal, porque el mercado tiende a concentrar poder. El socialismo no debe renunciar a la planificación estratégica ni a la propiedad social de los medios fundamentales de producción. El mercado puede ser un instrumento, no un fin. El marketing debe estar «ajustado a las condiciones de una sociedad socialista». Eso exige regulaciones fuertes, transparencia y control popular.

Salvar la economía cubana, y con ella al país, no es un debate académico es una necesidad vital.

El consenso que logremos para salvarnos no puede quedarse en élites políticas o académicas. Debe bajar a los barrios, a los centros de trabajo, a los jóvenes, a los que se van y a los que se quedan. El socialismo que queremos no se construye solo con planos, se construye con personas que sientan que este proyecto les pertenece.

Desde el marxismo-leninismo aplicado a la Cuba de hoy, mi valoración es que el socialismo que necesitamos no puede ser una copia de modelos, sino una creación propia, crítica y participativa. Como decía Marx, «los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo». Invitamos a transformar: es la esencia que nos imponen estos tiempos.

Propuestas nuevas

A continuación, exponemos un conjunto de propuestas desde una perspectiva marxista-leninista, aplicable a la Cuba de hoy, organizado en cuatro bloques: consenso teórico, institucionalidad y poder popular, economía política concreta, y condiciones subjetivas y culturales. Después exponemos algunas ideas metodológicas con vista a lograr el consenso. Cada propuesta intenta ser realista, humana y anclada en nuestras condiciones objetivas.

I-Propuestas sobre el consenso teórico

Definir el socialismo cubano como proceso, no como modelo cerrado. Ese diseño debe ser flexible y revisable cada cierto período (por ejemplo, cada quinquenio), con mecanismos de evaluación popular. El marxismo no es un plano terminado, es una brújula. Importante: crear espacios permanentes de debate teórico en universidades, sindicatos y comunidades, donde se discuta qué socialismo queremos, en el no haya miedo a la crítica.

Recuperar el concepto de «transición socialista» sin dogmatismo. Cuba lleva más de sesenta años en transición. Reconocer abiertamente que no hemos llegado al socialismo pleno no es una vergüenza, más bien una realidad que se explica históricamente por el acecho sin tregua del imperialismo estadounidense y asimismo por razones propias que exigen autocrítica. Eso permite diseñar políticas para una etapa larga, con metas intermedias medibles: reducción de desigualdades, democratización económica, fortalecimiento del poder popular

Incorporar la categoría de «modo de vida socialista». No basta con definir la economía o el Estado. Debatir qué modo de vida queremos: relaciones cotidianas, tiempo libre, salud, educación, vivienda, cultura, solidaridad. El socialismo se juega de manera determinante en la vida cotidiana, no solo en el PIB.

II- Propuestas sobre institucionalidad y poder popular

Revitalizar el sindicato como sujeto autónomo. Los sindicatos deben fortalecer su capacidad real de negociación colectiva, derecho y participación en la gestión de empresas. Que el Partido los escuche, pero no los sustituya. Lenin decía que los sindicatos son «correas de transmisión», también deben ser escuelas de dirección para la clase obrera.

Crear mecanismos de revocación de mandato. Si el pueblo deposita su confianza, debe poder retirarla. Los delegados de circunscripción y los altos cargos electos pueden ser revocados por referéndum popular a mitad de mandato. Esto es democracia socialista real, no formal.

Auditoría popular permanente sobre el Estado. Crear comisiones ciudadanas independientes que auditen el uso de recursos públicos, con acceso a información y capacidad de denuncia. Sin transparencia no hay socialismo, solo burocracia.

III- Propuestas sobre economía política.

Las empresas estatales deben ser autogestionadas por sus trabajadores. Que las mismas no dependan solo de ministerio: que tengan consejos de trabajadores con poder de decisión sobre producción, inversión y distribución de excedentes. Esto acerca la economía a la clase trabajadora real.

Establecer una fiscalidad progresiva y renta básica socialista con el fin de evitar que el mercado genere desigualdades extremas:

Establecer un impuesto progresivo a los ingresos altos y a los patrimonios.

Renta básica universal que garantice alimentación, salud y educación.

Las cooperativas como columna vertebral del socialismo. Priorizar cooperativas en agricultura, transporte, construcción y servicios. Que tengan acceso a crédito, tecnología y mercado en igualdad de condiciones. El cooperativismo es una forma socialista de propiedad, no un parche.

La inversión extranjera debe regirse por reglas claras y beneficio social. Que la inversión extranjera sea bienvenida si:

Transfiere tecnología.

Genera empleo digno.

Respeta derechos laborales.

Aporta al desarrollo local.

No extrae recursos estratégicos sin contrapartida.

El marketing es socialista, no capitalista. Marketing con enfoque social: información veraz, promoción de consumo responsable, priorización de necesidades sociales sobre ganancias. Que la publicidad no crea necesidades artificiales ni promueva desigualdad.

La educación política y económica para todo el pueblo es esencial. Sin cultura económica y política la democracia socialista es vulnerable. Incluir en escuelas, universidades y centros de trabajo cursos básicos de marxismo, economía política, fundamentos de economía y participación ciudadana, adaptados a cada nivel.

IV- Propuestas sobre condiciones subjetivas y culturales.

Combatir la burocracia como enemigo interno. La burocracia no es un accidente, es una tendencia inherente a todo Estado. Se propone:

Rotación de cargos.

Evaluación por resultados.

Reducción de trámites.

Sanción efectiva a la corrupción.

Participación popular en la fiscalización.

Por otro lado, se debe dar atención a la desigualdad racial, generacional, territorial y de género. El socialismo cubano no puede ignorar que hay cubanos con más oportunidades que otros. Para ello, crear políticas afirmativas destinadas a:

Jóvenes (empleo, vivienda, participación política).

Afrodescendientes (acceso a cargos, educación, cultura).

Mujeres (cuidado, empleo, liderazgo).

Oriente y zonas rurales (inversión, servicios).

También debemos avanzar en el diálogo con la diáspora. Reconocer a la diáspora como parte de la nación cubana, con derechos económicos, culturales y políticos limitados pero reales. Incentivar inversión, transferencia de conocimientos y participación en debates.

Crear espacios de participación juvenil real. Los jóvenes son el futuro y el presente. Propongo:

Consejos juveniles con poder de decisión en municipios.

Financiamiento de proyectos comunitarios liderados por jóvenes.

Representación proporcional en óganos de gobierno.

V- Propuestas metodológicas buscando el consenso.

Asambleas populares de consenso. Antes de aprobar cualquier reforma económica o política, realizar asambleas abiertas en barrios, centros de trabajo y comunidades, con metodologías participativas. No con el objetivo de validar lo ya decidido, más bien para decidir.

Sería oportuno crear un Observatorio ciudadano del socialismo. Crear un espacio independiente (no subversivo ni mercenario opositor) que monitoree indicadores de socialismo: igualdad, participación, bienestar, libertad, solidaridad. Que publique informes anuales y alimente el debate.

Definir indicadores de éxito socialista. No solo PIB o producción. Por ejemplo:

Reducción de desigualdad (Gini).

Participación popular en decisiones.

Acceso a salud, educación y vivienda.

Satisfacción de necesidades básicas.

Libertad de expresión y asociación.

Solidaridad internacional.

Defensa de nuestro Socialismo.

Consideraciones finales

Estas propuestas no son recetas. Son invitaciones al debate; debo decir algo con claridad: sin participación real del pueblo, sin crítica, sin autocrítica, sin democracia socialista, el socialismo se vacía. Y vaciarlo sería traicionar a quienes lo soñaron y a quienes murieron por él.

Como diría el Che: «El socialismo no es una sociedad de hombres perfectos, sino una sociedad que lucha por eliminar la explotación y la desigualdad.» Esa lucha sigue siendo nuestra tarea. Y esa tarea empieza por consensos claros, propuestas concretas y, sobre todo, pueblo organizado y consciente.

Nadie tiene en sus manos la verdad absoluta. Es nuestro deber luchar por el socialismo que queremos y cómo lo queremos. Lograr el consenso que nos lleve a ese futuro mejor para todos, es prioridad. Mas, esta es tarea de todo nuestro pueblo unido bajo una sola bandera: Socialismo

¿Liberar o topar los precios en Cuba? Diez preguntas necesarias

Por: Ayuban Gutiérrez Quintanilla




Imagen creada con inteligencia artificial usando ChatGPT

  1. ¿Cómo se forman los precios en una economía y qué diferencia hay entre precios libres y precios administrados?

El mercado es un espacio físico o virtual al que concurren, de manera estable, oferentes y demandantes para realizar transacciones de compra y venta de cierta cantidad de bienes, servicios o recursos a un precio determinado.

Los mercados son, a su vez, mecanismos de diferenciación y discriminación de actores (competencia), de asignación de bienes, servicios y recursos y ajuste de las proporciones a lo interno y externo de industrias, ramas y sectores.

Los mercados completos y perfectos son solo una construcción teórica que tiene como utilidad servir de referencia para evaluar la eficiencia asignativa de un mercado realmente existente.

Los mercados tienen fallas que son estructurales y coyunturales. Entre las fallas estructurales de los mercados están la información imperfecta (información incompleta y la asimetría con respecto a la misma entre los agentes) y el poder de mercado (monopolio). Con respecto a la segunda es interesante que es resultado de la competencia, la cual facilita la concentración y centralización del capital, por lo tanto, el mercado crea su propia obsolescencia.

Cuando las fallas de un mercado llevan al racionamiento persistente se le denominan mercados incompletos, lo que implica una pérdida de eficiencia en su mecanismo de asignación.

Los precios expresan la relación entre la oferta y demanda de los bienes, servicios y recursos y son transversales a los mecanismos que formas los mercados, pues son el elemento fundamental en la diferenciación y discriminación de demandantes, los bienes, servicios y recursos se asignan en función de estos y es el elemento central de su mecanismo de ajuste.

En mercados sin monopolios (u oligopolios) la ley de la oferta y la demanda, expresión concreta de la ley del valor, regula el movimiento de los precios de manera objetiva (sin la intervención de agentes con poder de mercado). Cuando hay un exceso de demanda este ala los precios hacia arriba y cuando hay exceso de oferta este empuja el precio hacia abajo.

Los precios administrados o fijados es cuando el Estado fija un precio. Si el precio fijado genera un desequilibrio en el mercado (generalmente la intervención estatal genera exceso de demanda y racionamiento de la oferta) este es absorbido por otros mercados u otros elementos de la economía, como el ingreso.

Cuando el estado fija un número significativo de precios, los desequilibrios no son absorbidos por otros mercados y su efecto se traslada totalmente en forma de racionamiento a productores y consumidores. Una política muy amplia de fijación de precios va en contra de la competencia (con las consecuencias que esto tiene en la productividad del trabajo y el crecimiento, tiende a empeorar la eficiencia asignativa y pierde su capacidad de ajuste, alimentando la acumulación de desequilibrios).

  1. ¿Cuáles son hoy las principales causas del aumento de precios en Cuba?: ¿oferta, tipo de cambio, costos de importación, déficit fiscal?

Los incrementos de precios o inflación, tiene generalmente tres causas, la demanda, la oferta (costos) y las expectativas.

Los sostenidos déficits fiscales y su financiación, casi exclusivamente, mediante la emisión de dinero (sin respaldo de oferta) son la fuente fundamental de la inflación de demanda. Entre los precios afectados por esta causa está el tipo de cambio, provocando la devaluación sostenida de la moneda nacional ante las divisas.

La inestabilidad económica y política a nivel mundial ha incrementado los precios internacionales de nuestras principales importaciones, especialmente de bienes transversales como el petróleo, a lo que se une la política de máxima presión del gobierno de los EE.UU. Estos precios internacionales se trasladan a los precios internos mediante los costos y el tipo de cambio.

Las expectativas también juegan en nuestra contra, ya que la poca confianza en el futuro de los agentes que operan en nuestra economía tiende a crear posiciones alcistas para contrarrestar los altos riesgos de pérdidas o de fracaso empresarial. Este comportamiento genera las llamadas “profecías autocumplidas”, pues los agentes al tener una determinada expectativas sobre el comportamiento de variables que le son relevantes, terminan tomando decisiones que refuerzan la tendencia del comportamiento esperado de dichas variables.

En el caso de Cuba se suma un problema de subconsumo, poco común en economía capitalistas de desempeño medio o alto: la disminución de las producciones nacionales y las limitaciones en las remesas, provocada por la política yanqui, que provocan un alto racionamiento de la oferta, ahondada el exceso de demanda y hala los precios hacia su aumento sostenido.

  1. ¿Qué efectos concretos tuvieron los topes de precios aplicados en 2025–2026 sobre la disponibilidad de productos y el mercado informal?

Los topes de precios funcionan como una especie de mecanismo de fijación de precios, con los efectos explicados en la pregunta 1. A esto se suma que estas políticas necesitan de altos niveles de control institucional con importantes costos de transacción, de oportunidad y provocando importantes fricciones institucionales.

Al hacerse esta política en un contexto de fuertes restricciones institucionales, con una importante brecha de ingreso entre el sector privado (formal e informal), provoca un incremento de la corrupción. Ante esta debilidad, sumado a la disminución de la efectividad de otros mecanismos de control paraestatales, estas restricciones terminan provocando un trasvase de bienes y servicios a los mercados informales, opacos a la vista del estado y difícil de controlar su proliferación.

Esta etapa ha estado muy marcada por las sanciones yanquis y la contracción aún mayor de la oferta, en este contexto no hay manera de hacer una asignación eficiente de los recursos, por lo que la dinámica inflacionaria sigue alimentada por todas sus causas.

El reto es asignar lo más eficiente posible a partir de las restricciones que tenemos.

  1. ¿Por qué el Gobierno reconoció que los topes no contuvieron la inflación y vaciaron los anaqueles?

En Cuba los topes de precios no han dado resultados más allá de unas pocas semanas, entre otras cosas porque con la crisis se ha debilitado la capacidad institucional de controlar una medida que va en contra de la lógica de funcionamiento del mercado.

La reacción más común de los actores cuando ocurre un tope de precios es pasar a la informalidad el producto topado o la más compleja de las dos en términos políticos, seguir vendiendo en el espacio formal sin respetar el tope, lo que erosiona la confianza de la gente en la capacidad del Estado para implementar sus propias políticas.

En este contexto, se refuerza la tendencia inflacionaria al aumentar el riesgo de los vendedores, el que buscan compensar aumentando su ganancia presente.

  1. ¿La eliminación de topes en junio de 2026 podía generar un aumento inicial de precios? ¿Qué beneficios buscaba a mediano plazo?

Hay que entender que la tendencia de los precios es a aumentar debido a causas objetivas conocidas que no parecen cambiar su tendencia y a las limitaciones instituciones y sociales para controlar estas políticas. No son la eliminación de los topes de precios lo que hace aumentar la inflación, son las causas objetivas que están determinando el movimiento de la economía en Cuba.

En este contexto, enfrentamos un importante dilema de política. Por un lado tenemos que las políticas estatales de fijación o control de precios mediante métodos administrativos no han funcionado en Cuba y tenemos fuertes restricciones para usar políticas indirectas (siendo las fiscales las más usadas últimamente); por el otro, la alternativas de regresar a un esquema de asignación central de un número de importante de bienes de primera necesidad por el esquema de la libreta de abastecimiento que garantice un colchón de consumo, sobre todo para los más afectados por los efectos inflacionarios.

La segunda opción siempre termina alimentando al mercado negro, pero principalmente, que no ayuda a impulsar a la productividad del trabajo, ni al emprendimiento empresarial, ni a la innovación, pues esta medida tendría que venir acompañado de un congelamiento más rígido de los salarios en el sector presupuestado y al regreso a un modelo centralmente planificado.

Por otro lado, solo tendría sentido si el Estado prohibiera la importación de los privados buscando hacerse nuevamente de los ingresos de las remesas para financiar las importaciones de estos productos de la canasta normada, los insumos productivos, así como inversiones, para aumentar la producción nacional de estos renglones. Sin embargo, el incremento productivo se vería limitado a relativo corto plazo por el desestimulo a la productividad.

El elemento principal de una economía de guerra es “todo para el frente”, lo que es una política muy difícil de mantener por tiempo prolongado por el efecto desestimulante sobre la productividad. La necesidad de aumentar la asignación de recursos de primera necesidad a sectores que no determinan el incremento de la producción, no al menos a corto o mediano plazo (generalmente lo hacen a muy largo plazo), como la defensa nacional y seguridad interior, la educación, la salud y el administrativo del gobierno.

El tiempo de duración de este estado depende de la voluntad de la inmensa mayoría de la población de luchar, la cual se fortalece por la unidad entorno a ideas y objetivos mayoritariamente compartidos y a un liderazgo capaz de movilizar la subjetividad del pueblo. En mi opinión, no nos encontramos en el mejor escenario con respecto a estos temas, por lo que el tiempo se convierte en una variable crítica.

La primera tendría importantes costos sociales en términos de desigualdad, que podrían ser compensados parcialmente por las políticas sociales del Estado y acciones de organización comunitarias, pero que probablemente seguiría incrementándose.

La ventaja es que al alinea el modelo económico hacia la competencia y, por tanto, hacia ganancias de productividad, tanto en el sector privado como en el estatal.

Acompañado de políticas de fomento productivo y creando un mejor ambiente de estabilidad macroeconómica puede contrarrestar algo los efectos de la política de máxima presión, así como demostrar a los inversionistas extranjeros la capacidad de generar ganancias, aún en condiciones extremas y diversificar y atomizar las formas de organización de la gestión empresarial, así como su propiedad, para hacer más difícil la aplicación especifica de las sanciones.

En esta alternativa dejaríamos de estar a la defensiva e iríamos a la micro ofensivas constantes y nos daría la oportunidad de ganar tiempo hasta que se defina la situación con el imperialismo yanqui.

  1. ¿Cómo se explica que, tras eliminar los topes, gobiernos locales hayan impuesto “precios de referencia” y límites al margen comercial?

Lo primero es que los “precios de referencia” son un eufemismo, son precios topados o una caricatura de estos. Creo que los gobiernos tienen una gran presión sobre ellos y algunos pueden que hayan valorado tener mayor fortaleza institucional o una población socialmente más disciplinada.

Creo que hay que hacer una evaluación puntual de cada caso, pero, independientemente de estas distintas circunstancias locales no se podrán sostener en el mediano y largo plazo.

  1. ¿Qué impacto tiene esta contradicción entre política nacional y decisiones locales en la credibilidad y coherencia de la regulación?

Creo en la descentralización territorial, por lo que el gobierno nacional tiene que dejar espacios en sus políticas para que los gobiernos locales tomen decisiones a partir de su realidad concreta, pero sin dudas este tipo de contradicciones públicas de políticas lacera la confianza en la capacidad del gobierno nacional de dirigir la economía, sobre todo de poder hacer efectiva sus decisiones.

  1. Si no se topan precios, ¿qué mecanismos alternativos de regulación podrían aplicarse sin desestimular la oferta?

En una economía con relaciones de mercado el Estado regula para aumentar su eficiencia haciendo políticas de protección y fomento de la competencia para evitar que determinados actores obtengan poder de mercado (monopolios u oligopolios), están las políticas tributarias que pueden estimular la inversión en el sector productivo o abaratar la oferta de un bien o servicio y las políticas de compras centrales del estado creando reservas de productos, dinero o divisas, para picos de demanda, entre otras.

  1. ¿Cómo proteger al consumidor en un contexto de inflación alta sin recurrir a controles coercitivos?

En una crisis inflacionaria hay muy pocas opciones para defender al consumidor, sobre todo a los de más bajos ingresos que son los más afectados. La alternativa principal es tratar de atenuar o eliminar las causas que la provocan.

Sin embargo, hay otras alternativas con mucho menor alcance en tema de impacto a la población dirigidas a protección por el Estado de los segmentos más vulnerables, fundamentalmente con asistencia material, la que debe ser complementada con formas comunitarias y locales de apoyo a estos sectores.

En estos apoyos complementarios siempre es importante la participación de todos los actores que actúan en lo local, especialmente en el ámbito comunitario, participación que puede ser movilizada política, solidaria y económicamente.

  1. ¿Qué combinación de políticas podría equilibrar mejor la protección social y el aumento de la producción y la oferta?

Lo principal es producir, sobre todo para la exportación, ya que la divisa son nuestro recurso más crítico hoy. Para ello son muy importante:

  • la estabilidad macro;
  • el desarrollo de un marco regulatorio que facilite y estimule el crecimiento de la actividad económica, especialmente la conectada a las exportaciones y al financiamiento externo (especialmente importante en nuestras circunstancias dirigidas al desarrollo del sector empresarial estatal y mixto);
  • políticas industriales que fomente la producción exportable y para el consumo interno.
  • políticas laborales (código del trabajo) que garanticen un ingreso mínimo a los trabajadores y la no explotación indiscriminada del trabajo;
  • políticas de protección social, especialmente a sectores con mayor vulnerabilidad;
  • desarrollo de un marco regulatorio y políticas públicas que fomente la actividad comunitaria, basada en la solidaridad, para apoyar a personas en situación de alta vulnerabilidad.

¿Topar o no topar? He ahí la cuestión

 Por: Iliana Díaz Fernández

 



Caricatura: Martirena.

  1. ¿Cómo se forman los precios en una economía y qué diferencia hay entre precios libres y precios administrados?

Los precios tienen un componente de costos y otro de utilidades.

Los costos incluyen no solo materia prima y materiales, así como salarios, sino también tasa de cambio, tasa de interés, insumos, amortización, en lo fundamental.

Si se diseñan los precios como costo + % de utilidades, se puede estar amparado la ineficiencia reflejada en los costos, por lo que es importante al elaborar los precios compararse con el mejor productor nacional, con la competencia y sobre todo internacional.

Los precios libres son los que definen las empresas según lo antes dicho, sin limitación o restricción, valorando sis costos y gastos, claro para ello es necesario poseer sistemas de costo

Los precios administrados son regulados por diversas razones, sociales, pero también para lograr similares condiciones como sucede en ocasiones con el transporte.

  1. ¿Cuáles son hoy las principales causas del aumento de precios en Cuba: oferta, tipo de cambio, costos de importación, ¿déficit fiscal?

Las causas son estructurales, políticas erradas, el bloqueo y el mayor detonante el ordenamiento. Hoy el espectro de agudiza con la situación energética provocada por el cerco petrolero de Estados Unidos y una infraestructura sin el mantenimiento necesario en años, el incremento de la tasa de cambio y la eliminación de los topes de ciertos productos (cuyos precios ya se pagaban en el mercado informal)

Todo ello afecta la oferta, genera déficit fiscal etc

  1. ¿Qué efectos concretos tuvieron los topes de precios aplicados en 2025–2026 sobre la disponibilidad de productos y el mercado informal?

Es ciencia constituida que los topes de precios no regulan la inflación. La demanda existente busca la forma de satisfacerse ya sea por la vía formal o informal y los oferentes, aprovechan la oportunidad para vender.

Puede que a precios no justificados, pero no es en todos los casos. Si 1usd=700cup y se necesita para comprar material prima o producción terminada, en el precio se refleja y mientras más se incrementa así lo hará el precio, por solo poner un caso.

El efecto más claro fue el incremento entre julio y agosto de los precios de alimentos

  1. ¿Por qué el Gobierno reconoció que los topes no contuvieron la inflación y vaciaron los anaqueles?

Fue un hecho, pero no era la primera vez que el Gobierno puso topes y nunca solucionó lo que buscaba.

5. ¿La eliminación de topes en junio de 2026 podía generar un aumento inicial de precios? ¿Qué beneficios buscaba a mediano plazo?

Los precios son un indicador que emite señales a la Economía, si la empresa los puede establecer libremente, es un estímulo a su economía. Liberalizar los precios, más que el hecho en si de quitar topes, requiere de un sistema de precios depurador de subvenciones, subsidios y otras distorsiones, pero hoy es compleja asumir esa medida  ante la caída tan fuerte de los factores de producción, lo que implicaría aumento de precios

Cuba tiene un gran problema, siempre se ha movido y ahora en grado superlativo en un mercado donde el poder lo tiene quien oferta, pues no satisface la demanda y esa sola razón hace aumentar los precios.

Mientras no exista competencia suficiente y mayor oferta (lo cual en estos momentos implica inversión extranjera), a lo que se une la espiral de la tasa de cambio y el bloqueo, dificil que los precios se normalicen. Esto requiere una explicación más amplia.

6. ¿Cómo se explica que, tras eliminar los topes, gobiernos locales hayan impuesto “precios de referencia” y límites al margen comercial?

Los gobiernos locales se sienten presionados por la población y además hacen lo que ha estado haciendo hasta ahora el gobierno central.

7. ¿Qué impacto tiene esta contradicción entre política nacional y decisiones locales en la credibilidad y coherencia de la regulación?

No he estudiado ese aspecto

8. Si no se topan precios, ¿qué mecanismos alternativos de regulación podrían aplicarse sin desestimular la oferta?

Esta es una pregunta amplia para una respuesta breve. Esto comienza con saber hacia dónde, económicamente hablando, se desea dirigir el país, hace menos de 6 meses no se deseaba hablar de mercado hoy hay 176 medidas que se enfocan en tal sentido, pero sin un programa de implementación, ni claridad de objetivos, al menos público.

Hay que definir sectores, transformar la empresa, eliminar subvenciones y en síntesis incentivar, de verdad, la producción y la innovación. Eso crea las bases del bienestar y con ellas de políticas universales y focalizadas de  carácter social

9. ¿Cómo proteger al consumidor en un contexto de inflación alta sin recurrir a controles coercitivos?

Debería ser con subsidios a las personas vulnerables. A pesar del trabajo que ha hecho el MTSS para conceptualizar y definir a los vulnerables, aun no se observan soluciones reales, amén de que el salario medio estatal de entre 6 y 7 mil pesos, hoy no alcanza para cubrir lo básico, aunque sea una familia de 3 personas con 2 trabajando. Es complicado el asunto.




Elon Musk nos muestra por qué la oligarquía es un peligro.

Los megamillonarios son más peligrosos para la democracia que los simples ricos.

Solo una breve nota de felicitación a Bob Hall y Mike Woodford por su merecido Premio Nobel. Escribiré más sobre esto otro día. Además, para quienes dicen que este no es un Nobel de verdad: efectivamente, el premio de economía es solo un galardón otorgado por algunos suecos. Esto contrasta con los verdaderos Premios Nobel, que son… simplemente galardones otorgados por algunos suecos.

En otras palabras, no seas ese tipo.

Hoy les traigo una breve nota sobre cómo algunas noticias políticas se relacionan con una controversia que se ha estado gestando entre algunos economistas. Básicamente, algunos analistas afirman que hablamos demasiado de los multimillonarios y no lo suficiente de los que simplemente son muy ricos. Así, un nuevo libro de Owen Zidar y Eric Zwick, «El millonario en todas partes» —disponible en Substack aquí—, señala que hay alrededor de 5 millones de estadounidenses cuya riqueza supera los 5 millones de dólares. De estos, 3 millones son lo que ellos llaman «millonarios de la calle principal», propietarios de pequeñas empresas adineradas. Y como afirman, «en conjunto, los millonarios de la calle principal poseen más de trece veces la riqueza de la lista Forbes 400».

Y tienen razón al decir que centrarse únicamente en los extremadamente (obscenamente) ricos ignora el papel que desempeñan los pequeños empresarios adinerados.

Sin embargo, menospreciar a los megamillonarios —al fin y al cabo, solo poseen alrededor del 4% de Estados Unidos— es profundamente engañoso, ya que estos ultrarricos están en el centro del creciente poder del dinero en la política estadounidense.

En primer lugar, una observación económica: si bien los ultrarricos aún no poseen tanta riqueza en Estados Unidos como algunos podrían imaginar, han desempeñado un papel dominante en la creciente concentración de la riqueza.

Utilizando datos de realtimeinequality.org , la participación del 1% más rico —que se corresponde aproximadamente con la definición de riqueza de Zidar y Zwick— en la riqueza estadounidense aumentó del 23,2% de la riqueza total en 1979 al 38,3% en la actualidad. Por lo tanto, se podría pensar que el gran aumento de la riqueza concentrada fue un fenómeno del "1%". Pero si observamos los cambios en la participación de la riqueza dentro de ese 1%, encontramos que muy poco de ello involucró al 90% más pobre de ese grupo, y la mayor parte provino del 0,01% más rico —el uno por ciento del uno por ciento—.

El gran aumento de la concentración de la riqueza proviene del creciente enriquecimiento de un grupo muy reducido, no de los millonarios comunes y corrientes.

En lo que respecta a la influencia política, los multimillonarios ejercen un poder que supera con creces incluso su porcentaje de riqueza. Si bien la lista Forbes 400 solo posee el 4% de la riqueza estadounidense, el New York Times descubrió que 300 multimillonarios representaron el 19% de todas las contribuciones declaradas a campañas federales en las elecciones de 2024. Y estas son solo las donaciones en efectivo declaradas. Si se incluyen otras formas de influencia —como la compra de Twitter por parte de Elon Musk y su transformación de la antigua plaza pública en un sitio que promueve la propaganda de extrema derecha—, resulta evidente que la influencia política perniciosa de un puñado de ultrarricos es mucho mayor de lo que sugieren incluso esas donaciones asombrosamente cuantiosas.

Ahora, el Times informa que Musk está donando aún más dinero en un intento por ayudar a los republicanos a evitar un desastre en las elecciones de mitad de mandato que el que donó en 2024:

Ah, y no les sorprenderá saber que Musk impulsó repetidamente una difamación, rápidamente refutada, contra James Talarico, el candidato demócrata al Senado por Texas, y utilizó su propiedad de X, antes Twitter, para amplificar dicha difamación.

Es probable que el enorme gasto de Musk y otros oligarcas no salve al partido de Donald Trump de una dura derrota, al menos no esta vez. Y la vil difamación contra Talarico parece estar volviéndose en contra de Musk (aunque ¿cuántos votantes oyeron la difamación pero nunca supieron de su falsedad?). Pero si Trump no hubiera sido un desastre como presidente, todo ese dinero sí que habría sido efectivo.

La única forma sostenible de evitar que los multimillonarios acumulen tanto poder y tanta capacidad para socavar la democracia es que dejen de ser tan ricos. En resumen, una sociedad con una clase de oligarcas ultrarricos está en camino de convertirse en una oligarquía en toda regla.

Así pues, reconozcamos que Musk, Bezos, Zuckerberg y compañía no lo poseen todo, que hay muchos ricos que reciben menos atención. Pero los oligarcas, no los millonarios comunes, son la amenaza clara e inminente para la democracia.