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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de octubre de 2026

¿Liberar o topar los precios en Cuba? Diez preguntas necesarias

Por: Ayuban Gutiérrez Quintanilla




Imagen creada con inteligencia artificial usando ChatGPT

  1. ¿Cómo se forman los precios en una economía y qué diferencia hay entre precios libres y precios administrados?

El mercado es un espacio físico o virtual al que concurren, de manera estable, oferentes y demandantes para realizar transacciones de compra y venta de cierta cantidad de bienes, servicios o recursos a un precio determinado.

Los mercados son, a su vez, mecanismos de diferenciación y discriminación de actores (competencia), de asignación de bienes, servicios y recursos y ajuste de las proporciones a lo interno y externo de industrias, ramas y sectores.

Los mercados completos y perfectos son solo una construcción teórica que tiene como utilidad servir de referencia para evaluar la eficiencia asignativa de un mercado realmente existente.

Los mercados tienen fallas que son estructurales y coyunturales. Entre las fallas estructurales de los mercados están la información imperfecta (información incompleta y la asimetría con respecto a la misma entre los agentes) y el poder de mercado (monopolio). Con respecto a la segunda es interesante que es resultado de la competencia, la cual facilita la concentración y centralización del capital, por lo tanto, el mercado crea su propia obsolescencia.

Cuando las fallas de un mercado llevan al racionamiento persistente se le denominan mercados incompletos, lo que implica una pérdida de eficiencia en su mecanismo de asignación.

Los precios expresan la relación entre la oferta y demanda de los bienes, servicios y recursos y son transversales a los mecanismos que formas los mercados, pues son el elemento fundamental en la diferenciación y discriminación de demandantes, los bienes, servicios y recursos se asignan en función de estos y es el elemento central de su mecanismo de ajuste.

En mercados sin monopolios (u oligopolios) la ley de la oferta y la demanda, expresión concreta de la ley del valor, regula el movimiento de los precios de manera objetiva (sin la intervención de agentes con poder de mercado). Cuando hay un exceso de demanda este ala los precios hacia arriba y cuando hay exceso de oferta este empuja el precio hacia abajo.

Los precios administrados o fijados es cuando el Estado fija un precio. Si el precio fijado genera un desequilibrio en el mercado (generalmente la intervención estatal genera exceso de demanda y racionamiento de la oferta) este es absorbido por otros mercados u otros elementos de la economía, como el ingreso.

Cuando el estado fija un número significativo de precios, los desequilibrios no son absorbidos por otros mercados y su efecto se traslada totalmente en forma de racionamiento a productores y consumidores. Una política muy amplia de fijación de precios va en contra de la competencia (con las consecuencias que esto tiene en la productividad del trabajo y el crecimiento, tiende a empeorar la eficiencia asignativa y pierde su capacidad de ajuste, alimentando la acumulación de desequilibrios).

  1. ¿Cuáles son hoy las principales causas del aumento de precios en Cuba?: ¿oferta, tipo de cambio, costos de importación, déficit fiscal?

Los incrementos de precios o inflación, tiene generalmente tres causas, la demanda, la oferta (costos) y las expectativas.

Los sostenidos déficits fiscales y su financiación, casi exclusivamente, mediante la emisión de dinero (sin respaldo de oferta) son la fuente fundamental de la inflación de demanda. Entre los precios afectados por esta causa está el tipo de cambio, provocando la devaluación sostenida de la moneda nacional ante las divisas.

La inestabilidad económica y política a nivel mundial ha incrementado los precios internacionales de nuestras principales importaciones, especialmente de bienes transversales como el petróleo, a lo que se une la política de máxima presión del gobierno de los EE.UU. Estos precios internacionales se trasladan a los precios internos mediante los costos y el tipo de cambio.

Las expectativas también juegan en nuestra contra, ya que la poca confianza en el futuro de los agentes que operan en nuestra economía tiende a crear posiciones alcistas para contrarrestar los altos riesgos de pérdidas o de fracaso empresarial. Este comportamiento genera las llamadas “profecías autocumplidas”, pues los agentes al tener una determinada expectativas sobre el comportamiento de variables que le son relevantes, terminan tomando decisiones que refuerzan la tendencia del comportamiento esperado de dichas variables.

En el caso de Cuba se suma un problema de subconsumo, poco común en economía capitalistas de desempeño medio o alto: la disminución de las producciones nacionales y las limitaciones en las remesas, provocada por la política yanqui, que provocan un alto racionamiento de la oferta, ahondada el exceso de demanda y hala los precios hacia su aumento sostenido.

  1. ¿Qué efectos concretos tuvieron los topes de precios aplicados en 2025–2026 sobre la disponibilidad de productos y el mercado informal?

Los topes de precios funcionan como una especie de mecanismo de fijación de precios, con los efectos explicados en la pregunta 1. A esto se suma que estas políticas necesitan de altos niveles de control institucional con importantes costos de transacción, de oportunidad y provocando importantes fricciones institucionales.

Al hacerse esta política en un contexto de fuertes restricciones institucionales, con una importante brecha de ingreso entre el sector privado (formal e informal), provoca un incremento de la corrupción. Ante esta debilidad, sumado a la disminución de la efectividad de otros mecanismos de control paraestatales, estas restricciones terminan provocando un trasvase de bienes y servicios a los mercados informales, opacos a la vista del estado y difícil de controlar su proliferación.

Esta etapa ha estado muy marcada por las sanciones yanquis y la contracción aún mayor de la oferta, en este contexto no hay manera de hacer una asignación eficiente de los recursos, por lo que la dinámica inflacionaria sigue alimentada por todas sus causas.

El reto es asignar lo más eficiente posible a partir de las restricciones que tenemos.

  1. ¿Por qué el Gobierno reconoció que los topes no contuvieron la inflación y vaciaron los anaqueles?

En Cuba los topes de precios no han dado resultados más allá de unas pocas semanas, entre otras cosas porque con la crisis se ha debilitado la capacidad institucional de controlar una medida que va en contra de la lógica de funcionamiento del mercado.

La reacción más común de los actores cuando ocurre un tope de precios es pasar a la informalidad el producto topado o la más compleja de las dos en términos políticos, seguir vendiendo en el espacio formal sin respetar el tope, lo que erosiona la confianza de la gente en la capacidad del Estado para implementar sus propias políticas.

En este contexto, se refuerza la tendencia inflacionaria al aumentar el riesgo de los vendedores, el que buscan compensar aumentando su ganancia presente.

  1. ¿La eliminación de topes en junio de 2026 podía generar un aumento inicial de precios? ¿Qué beneficios buscaba a mediano plazo?

Hay que entender que la tendencia de los precios es a aumentar debido a causas objetivas conocidas que no parecen cambiar su tendencia y a las limitaciones instituciones y sociales para controlar estas políticas. No son la eliminación de los topes de precios lo que hace aumentar la inflación, son las causas objetivas que están determinando el movimiento de la economía en Cuba.

En este contexto, enfrentamos un importante dilema de política. Por un lado tenemos que las políticas estatales de fijación o control de precios mediante métodos administrativos no han funcionado en Cuba y tenemos fuertes restricciones para usar políticas indirectas (siendo las fiscales las más usadas últimamente); por el otro, la alternativas de regresar a un esquema de asignación central de un número de importante de bienes de primera necesidad por el esquema de la libreta de abastecimiento que garantice un colchón de consumo, sobre todo para los más afectados por los efectos inflacionarios.

La segunda opción siempre termina alimentando al mercado negro, pero principalmente, que no ayuda a impulsar a la productividad del trabajo, ni al emprendimiento empresarial, ni a la innovación, pues esta medida tendría que venir acompañado de un congelamiento más rígido de los salarios en el sector presupuestado y al regreso a un modelo centralmente planificado.

Por otro lado, solo tendría sentido si el Estado prohibiera la importación de los privados buscando hacerse nuevamente de los ingresos de las remesas para financiar las importaciones de estos productos de la canasta normada, los insumos productivos, así como inversiones, para aumentar la producción nacional de estos renglones. Sin embargo, el incremento productivo se vería limitado a relativo corto plazo por el desestimulo a la productividad.

El elemento principal de una economía de guerra es “todo para el frente”, lo que es una política muy difícil de mantener por tiempo prolongado por el efecto desestimulante sobre la productividad. La necesidad de aumentar la asignación de recursos de primera necesidad a sectores que no determinan el incremento de la producción, no al menos a corto o mediano plazo (generalmente lo hacen a muy largo plazo), como la defensa nacional y seguridad interior, la educación, la salud y el administrativo del gobierno.

El tiempo de duración de este estado depende de la voluntad de la inmensa mayoría de la población de luchar, la cual se fortalece por la unidad entorno a ideas y objetivos mayoritariamente compartidos y a un liderazgo capaz de movilizar la subjetividad del pueblo. En mi opinión, no nos encontramos en el mejor escenario con respecto a estos temas, por lo que el tiempo se convierte en una variable crítica.

La primera tendría importantes costos sociales en términos de desigualdad, que podrían ser compensados parcialmente por las políticas sociales del Estado y acciones de organización comunitarias, pero que probablemente seguiría incrementándose.

La ventaja es que al alinea el modelo económico hacia la competencia y, por tanto, hacia ganancias de productividad, tanto en el sector privado como en el estatal.

Acompañado de políticas de fomento productivo y creando un mejor ambiente de estabilidad macroeconómica puede contrarrestar algo los efectos de la política de máxima presión, así como demostrar a los inversionistas extranjeros la capacidad de generar ganancias, aún en condiciones extremas y diversificar y atomizar las formas de organización de la gestión empresarial, así como su propiedad, para hacer más difícil la aplicación especifica de las sanciones.

En esta alternativa dejaríamos de estar a la defensiva e iríamos a la micro ofensivas constantes y nos daría la oportunidad de ganar tiempo hasta que se defina la situación con el imperialismo yanqui.

  1. ¿Cómo se explica que, tras eliminar los topes, gobiernos locales hayan impuesto “precios de referencia” y límites al margen comercial?

Lo primero es que los “precios de referencia” son un eufemismo, son precios topados o una caricatura de estos. Creo que los gobiernos tienen una gran presión sobre ellos y algunos pueden que hayan valorado tener mayor fortaleza institucional o una población socialmente más disciplinada.

Creo que hay que hacer una evaluación puntual de cada caso, pero, independientemente de estas distintas circunstancias locales no se podrán sostener en el mediano y largo plazo.

  1. ¿Qué impacto tiene esta contradicción entre política nacional y decisiones locales en la credibilidad y coherencia de la regulación?

Creo en la descentralización territorial, por lo que el gobierno nacional tiene que dejar espacios en sus políticas para que los gobiernos locales tomen decisiones a partir de su realidad concreta, pero sin dudas este tipo de contradicciones públicas de políticas lacera la confianza en la capacidad del gobierno nacional de dirigir la economía, sobre todo de poder hacer efectiva sus decisiones.

  1. Si no se topan precios, ¿qué mecanismos alternativos de regulación podrían aplicarse sin desestimular la oferta?

En una economía con relaciones de mercado el Estado regula para aumentar su eficiencia haciendo políticas de protección y fomento de la competencia para evitar que determinados actores obtengan poder de mercado (monopolios u oligopolios), están las políticas tributarias que pueden estimular la inversión en el sector productivo o abaratar la oferta de un bien o servicio y las políticas de compras centrales del estado creando reservas de productos, dinero o divisas, para picos de demanda, entre otras.

  1. ¿Cómo proteger al consumidor en un contexto de inflación alta sin recurrir a controles coercitivos?

En una crisis inflacionaria hay muy pocas opciones para defender al consumidor, sobre todo a los de más bajos ingresos que son los más afectados. La alternativa principal es tratar de atenuar o eliminar las causas que la provocan.

Sin embargo, hay otras alternativas con mucho menor alcance en tema de impacto a la población dirigidas a protección por el Estado de los segmentos más vulnerables, fundamentalmente con asistencia material, la que debe ser complementada con formas comunitarias y locales de apoyo a estos sectores.

En estos apoyos complementarios siempre es importante la participación de todos los actores que actúan en lo local, especialmente en el ámbito comunitario, participación que puede ser movilizada política, solidaria y económicamente.

  1. ¿Qué combinación de políticas podría equilibrar mejor la protección social y el aumento de la producción y la oferta?

Lo principal es producir, sobre todo para la exportación, ya que la divisa son nuestro recurso más crítico hoy. Para ello son muy importante:

  • la estabilidad macro;
  • el desarrollo de un marco regulatorio que facilite y estimule el crecimiento de la actividad económica, especialmente la conectada a las exportaciones y al financiamiento externo (especialmente importante en nuestras circunstancias dirigidas al desarrollo del sector empresarial estatal y mixto);
  • políticas industriales que fomente la producción exportable y para el consumo interno.
  • políticas laborales (código del trabajo) que garanticen un ingreso mínimo a los trabajadores y la no explotación indiscriminada del trabajo;
  • políticas de protección social, especialmente a sectores con mayor vulnerabilidad;
  • desarrollo de un marco regulatorio y políticas públicas que fomente la actividad comunitaria, basada en la solidaridad, para apoyar a personas en situación de alta vulnerabilidad.

¿Topar o no topar? He ahí la cuestión

 Por: Iliana Díaz Fernández

 



Caricatura: Martirena.

  1. ¿Cómo se forman los precios en una economía y qué diferencia hay entre precios libres y precios administrados?

Los precios tienen un componente de costos y otro de utilidades.

Los costos incluyen no solo materia prima y materiales, así como salarios, sino también tasa de cambio, tasa de interés, insumos, amortización, en lo fundamental.

Si se diseñan los precios como costo + % de utilidades, se puede estar amparado la ineficiencia reflejada en los costos, por lo que es importante al elaborar los precios compararse con el mejor productor nacional, con la competencia y sobre todo internacional.

Los precios libres son los que definen las empresas según lo antes dicho, sin limitación o restricción, valorando sis costos y gastos, claro para ello es necesario poseer sistemas de costo

Los precios administrados son regulados por diversas razones, sociales, pero también para lograr similares condiciones como sucede en ocasiones con el transporte.

  1. ¿Cuáles son hoy las principales causas del aumento de precios en Cuba: oferta, tipo de cambio, costos de importación, ¿déficit fiscal?

Las causas son estructurales, políticas erradas, el bloqueo y el mayor detonante el ordenamiento. Hoy el espectro de agudiza con la situación energética provocada por el cerco petrolero de Estados Unidos y una infraestructura sin el mantenimiento necesario en años, el incremento de la tasa de cambio y la eliminación de los topes de ciertos productos (cuyos precios ya se pagaban en el mercado informal)

Todo ello afecta la oferta, genera déficit fiscal etc

  1. ¿Qué efectos concretos tuvieron los topes de precios aplicados en 2025–2026 sobre la disponibilidad de productos y el mercado informal?

Es ciencia constituida que los topes de precios no regulan la inflación. La demanda existente busca la forma de satisfacerse ya sea por la vía formal o informal y los oferentes, aprovechan la oportunidad para vender.

Puede que a precios no justificados, pero no es en todos los casos. Si 1usd=700cup y se necesita para comprar material prima o producción terminada, en el precio se refleja y mientras más se incrementa así lo hará el precio, por solo poner un caso.

El efecto más claro fue el incremento entre julio y agosto de los precios de alimentos

  1. ¿Por qué el Gobierno reconoció que los topes no contuvieron la inflación y vaciaron los anaqueles?

Fue un hecho, pero no era la primera vez que el Gobierno puso topes y nunca solucionó lo que buscaba.

5. ¿La eliminación de topes en junio de 2026 podía generar un aumento inicial de precios? ¿Qué beneficios buscaba a mediano plazo?

Los precios son un indicador que emite señales a la Economía, si la empresa los puede establecer libremente, es un estímulo a su economía. Liberalizar los precios, más que el hecho en si de quitar topes, requiere de un sistema de precios depurador de subvenciones, subsidios y otras distorsiones, pero hoy es compleja asumir esa medida  ante la caída tan fuerte de los factores de producción, lo que implicaría aumento de precios

Cuba tiene un gran problema, siempre se ha movido y ahora en grado superlativo en un mercado donde el poder lo tiene quien oferta, pues no satisface la demanda y esa sola razón hace aumentar los precios.

Mientras no exista competencia suficiente y mayor oferta (lo cual en estos momentos implica inversión extranjera), a lo que se une la espiral de la tasa de cambio y el bloqueo, dificil que los precios se normalicen. Esto requiere una explicación más amplia.

6. ¿Cómo se explica que, tras eliminar los topes, gobiernos locales hayan impuesto “precios de referencia” y límites al margen comercial?

Los gobiernos locales se sienten presionados por la población y además hacen lo que ha estado haciendo hasta ahora el gobierno central.

7. ¿Qué impacto tiene esta contradicción entre política nacional y decisiones locales en la credibilidad y coherencia de la regulación?

No he estudiado ese aspecto

8. Si no se topan precios, ¿qué mecanismos alternativos de regulación podrían aplicarse sin desestimular la oferta?

Esta es una pregunta amplia para una respuesta breve. Esto comienza con saber hacia dónde, económicamente hablando, se desea dirigir el país, hace menos de 6 meses no se deseaba hablar de mercado hoy hay 176 medidas que se enfocan en tal sentido, pero sin un programa de implementación, ni claridad de objetivos, al menos público.

Hay que definir sectores, transformar la empresa, eliminar subvenciones y en síntesis incentivar, de verdad, la producción y la innovación. Eso crea las bases del bienestar y con ellas de políticas universales y focalizadas de  carácter social

9. ¿Cómo proteger al consumidor en un contexto de inflación alta sin recurrir a controles coercitivos?

Debería ser con subsidios a las personas vulnerables. A pesar del trabajo que ha hecho el MTSS para conceptualizar y definir a los vulnerables, aun no se observan soluciones reales, amén de que el salario medio estatal de entre 6 y 7 mil pesos, hoy no alcanza para cubrir lo básico, aunque sea una familia de 3 personas con 2 trabajando. Es complicado el asunto.




Elon Musk nos muestra por qué la oligarquía es un peligro.

Los megamillonarios son más peligrosos para la democracia que los simples ricos.

Solo una breve nota de felicitación a Bob Hall y Mike Woodford por su merecido Premio Nobel. Escribiré más sobre esto otro día. Además, para quienes dicen que este no es un Nobel de verdad: efectivamente, el premio de economía es solo un galardón otorgado por algunos suecos. Esto contrasta con los verdaderos Premios Nobel, que son… simplemente galardones otorgados por algunos suecos.

En otras palabras, no seas ese tipo.

Hoy les traigo una breve nota sobre cómo algunas noticias políticas se relacionan con una controversia que se ha estado gestando entre algunos economistas. Básicamente, algunos analistas afirman que hablamos demasiado de los multimillonarios y no lo suficiente de los que simplemente son muy ricos. Así, un nuevo libro de Owen Zidar y Eric Zwick, «El millonario en todas partes» —disponible en Substack aquí—, señala que hay alrededor de 5 millones de estadounidenses cuya riqueza supera los 5 millones de dólares. De estos, 3 millones son lo que ellos llaman «millonarios de la calle principal», propietarios de pequeñas empresas adineradas. Y como afirman, «en conjunto, los millonarios de la calle principal poseen más de trece veces la riqueza de la lista Forbes 400».

Y tienen razón al decir que centrarse únicamente en los extremadamente (obscenamente) ricos ignora el papel que desempeñan los pequeños empresarios adinerados.

Sin embargo, menospreciar a los megamillonarios —al fin y al cabo, solo poseen alrededor del 4% de Estados Unidos— es profundamente engañoso, ya que estos ultrarricos están en el centro del creciente poder del dinero en la política estadounidense.

En primer lugar, una observación económica: si bien los ultrarricos aún no poseen tanta riqueza en Estados Unidos como algunos podrían imaginar, han desempeñado un papel dominante en la creciente concentración de la riqueza.

Utilizando datos de realtimeinequality.org , la participación del 1% más rico —que se corresponde aproximadamente con la definición de riqueza de Zidar y Zwick— en la riqueza estadounidense aumentó del 23,2% de la riqueza total en 1979 al 38,3% en la actualidad. Por lo tanto, se podría pensar que el gran aumento de la riqueza concentrada fue un fenómeno del "1%". Pero si observamos los cambios en la participación de la riqueza dentro de ese 1%, encontramos que muy poco de ello involucró al 90% más pobre de ese grupo, y la mayor parte provino del 0,01% más rico —el uno por ciento del uno por ciento—.

El gran aumento de la concentración de la riqueza proviene del creciente enriquecimiento de un grupo muy reducido, no de los millonarios comunes y corrientes.

En lo que respecta a la influencia política, los multimillonarios ejercen un poder que supera con creces incluso su porcentaje de riqueza. Si bien la lista Forbes 400 solo posee el 4% de la riqueza estadounidense, el New York Times descubrió que 300 multimillonarios representaron el 19% de todas las contribuciones declaradas a campañas federales en las elecciones de 2024. Y estas son solo las donaciones en efectivo declaradas. Si se incluyen otras formas de influencia —como la compra de Twitter por parte de Elon Musk y su transformación de la antigua plaza pública en un sitio que promueve la propaganda de extrema derecha—, resulta evidente que la influencia política perniciosa de un puñado de ultrarricos es mucho mayor de lo que sugieren incluso esas donaciones asombrosamente cuantiosas.

Ahora, el Times informa que Musk está donando aún más dinero en un intento por ayudar a los republicanos a evitar un desastre en las elecciones de mitad de mandato que el que donó en 2024:

Ah, y no les sorprenderá saber que Musk impulsó repetidamente una difamación, rápidamente refutada, contra James Talarico, el candidato demócrata al Senado por Texas, y utilizó su propiedad de X, antes Twitter, para amplificar dicha difamación.

Es probable que el enorme gasto de Musk y otros oligarcas no salve al partido de Donald Trump de una dura derrota, al menos no esta vez. Y la vil difamación contra Talarico parece estar volviéndose en contra de Musk (aunque ¿cuántos votantes oyeron la difamación pero nunca supieron de su falsedad?). Pero si Trump no hubiera sido un desastre como presidente, todo ese dinero sí que habría sido efectivo.

La única forma sostenible de evitar que los multimillonarios acumulen tanto poder y tanta capacidad para socavar la democracia es que dejen de ser tan ricos. En resumen, una sociedad con una clase de oligarcas ultrarricos está en camino de convertirse en una oligarquía en toda regla.

Así pues, reconozcamos que Musk, Bezos, Zuckerberg y compañía no lo poseen todo, que hay muchos ricos que reciben menos atención. Pero los oligarcas, no los millonarios comunes, son la amenaza clara e inminente para la democracia.

lunes, 12 de octubre de 2026

Llegamos a 9 millones de visitantes

 Por Humberto Herrera Carlés


Bueno llegamos  a los 9 millones de visitantes,  con las visitas al Blog  de 813 694 en el día de ayer ( récord
 para un día), no revisé hasta hoy y ya habia sobrepasado el millón de visitantes en el mes.  El fin de semana , había detectado  bastantes visitas inusuales a post de años anteriores, y dije estan " revisando" el Blog. 

Si pude detectar, por las estadísticas, que Brasil es el país causante de estos resultados, al punto que desplazó a EEUU en este mes, del primer lugar de visitantes. También ha sido récord para 30 dias, estamos a 12 y este mes ya se llegó a 1 113 967 de Visitantes.

Como quiera, le doy !! gracias totales a TODOS !!

Otro Premio Nobel de Economía que no lo es, y este año con traca

Por Juan Torres , Catedrático Español


Como cada año por estas fechas, los medios de comunicación de todo el mundo han vuelto a anunciar los ganadores del "Premio Nobel de Economía". Esta vez, los estadounidenses Robert E. Hall, de la Universidad de Stanford, y Michael Woodford, de la de Columbia, por sus trabajos sobre "los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica". Al anunciarlo, el presidente del comité que lo concede, John Hassler, subrayó que gracias a ellos los modelos que hoy utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo disponen de una base teórica sólida.

La concesión de este premio es una doble estafa y enseguida vas a entender fácilmente el porqué.

No es un Premio Nobel

Alfred Nobel dejó establecido en su testamento que los intereses de su fortuna se repartieran cada año entre quienes hubieran proporcionado el mayor beneficio a la humanidad en la Física, la Química, la Fisiología o Medicina, la Literatura y la paz entre las naciones. Conocía los estudios de economía de su tiempo, pero nunca pensó en premiarlos.

Lo que hoy se llama "Nobel de Economía" es, en realidad, el "Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel", creado en 1968 por el banco central sueco con motivo de su tricentenario. No lo financia el legado de Nobel ni lo eligió su voluntad. Como expliqué en mi libro Econofakes, el propio director de la Fundación Nobel, Michael Sohlman, reconoció años después que el banco hizo muchos cálculos para que los periodistas de todo el mundo no lo distinguieran de los demás. Y lo consiguió plenamente con un simple objetivo: hacer creer que la economía es una ciencia como las demás que reciben el galardón y, de paso, como han documentado Avner Offer y Gabriel Söderberg, reforzar la pretensión del banco de ser independiente del Parlamento y del Gobierno: si la economía es ciencia, las decisiones deben tomarlas los técnicos y no los representantes de la ciudadanía.

Premio al irrealismo

El premio de este año contribuye a ese fraude pues se concede a dos economistas que han desarrollado modelos y teorías completamente alejados de la realidad pero que sirven para consolidar las políticas económicas que concentran la riqueza y el poder. Merecen un reconocimiento científico tanto como un trabajo sobre anatomía que no incluyera al corazón o el hígado en el cuerpo humano y afirmase que este se mueve sin verse afectado por la ley de la gravedad.

Desde los años setenta, la corriente dominante en economía asumió tres fundamentos básicos. El primero, que cualquier explicación de lo que ocurre en el conjunto de la economía (el empleo, la inflación, las crisis) debía deducirse del comportamiento de individuos perfectamente racionales que maximizan su utilidad o su beneficio, que conocen perfectamente cómo funciona la economía y que, al formar sus expectativas sobre el futuro, nunca se equivocan de forma sistemática.

El segundo que, como es imposible sumar los comportamientos de millones de personas diferentes, se supone que toda la economía funciona como si en ella sólo hubiera un único consumidor "representativo" de todos y una única empresa también "representativa" de todas las existentes. Y, finalmente, que, en esas condiciones, no hay crisis posibles, sino tan sólo "perturbaciones" aleatorias que llegan desde fuera y de las que la economía se recupera automáticamente volviendo a su equilibrio.

El ahora premiado Robert Hall contribuyó a fundar esta manera de razonar con un célebre artículo de 1978 en el que aplicaba las expectativas racionales al consumo. Y Michael Woodford la llevó a su expresión más acabada en los llamados "modelos neokeynesianos", que, con variantes, son los que hoy día emplean prácticamente todos los bancos centrales para fijar los tipos de interés, "gestionar las expectativas" y anunciar lo que piensan hacer gracias a los componentes que he mencionado: agente representativo, expectativas racionales, mercados que tienden siempre al equilibrio y crisis que vienen de fuera.

Suponer que tenemos un abrelatas

En mi último libro he explicado que este tipo de modelos razonan como el economista del chiste que, perdido en una isla con latas de comida y sin nada con qué abrirlas, propone a sus compañeros: "Supongamos que tenemos un abrelatas".

El consumidor y la empresa representativos, las expectativas racionales y el equilibrio automático son ese abrelatas. Algo que no existe pero que suponemos que lo tenemos para que puedan funcionar los modelos que nos conviene que funcionen.

Hace ya más de cincuenta años que se demostró matemáticamente que todas esas condiciones no pueden darse en la realidad, pero la solución de la economía dominante no fue abandonarlas, sino seguir dándolas por buenas y construir sobre ellas los mismos modelos con variantes cada vez más sofisticadas.

El modelo de referencia del ahora premiado Michael Woodford es el colmo de los disparates. Se plantea, literalmente, como el de una economía "sin efectivo", en la que el dinero apenas desempeña papel alguno y el banco central se limita a fijar un tipo de interés. No hay bancos que creen dinero de la nada al conceder préstamos, ni deuda privada que se acumule, ni burbujas financieras que estallen. Es decir, falta justamente lo que es bien sabido que provocó la mayor crisis de nuestro tiempo.

Por eso es lógico que no la pudieran ver venir, como tampoco los episodios inflacionarios que deben controlar. Tras el desastre, siguieron elaborando los modelos como si nada hubiera pasado, limitándose a remendarlos con nuevas "fricciones" financieras y el propio Woodford publicó un artículo en 2009 celebrando la "convergencia" de la macroeconomía en una nueva síntesis que compartían ya casi todos los economistas.

Un saber presentado como la ciencia neutral que no lo es

Al presentar la economía como un sistema que tiende por sí solo al equilibrio y en el que sólo hace falta que un banco central "técnico" ajuste los tipos de interés, convierten en un asunto de expertos preguntas que deberían ser objeto de deliberación democrática. Por ejemplo, cuánto paro estamos dispuestos a aceptar para contener la inflación, a quién beneficia que suban o bajen los tipos de interés, o quién paga los rescates bancarios. Preguntas puramente políticas que los economistas convencionales quieren hacer creer que se responden como si fueran ecuaciones.

La paradoja de este año se produce cuando el premio del Banco Central de Suecia premia a quien diseñó los modelos que usan bancos centrales cuya independencia está siendo atacada desde el poder político más agresivo y caprichoso, el del trumpismo. Pero la respuesta a ese ataque no puede ser la de blindarlos de nuevo bajo el manto de una ciencia inexistente, sino someter sus decisiones a un control democrático transparente, con modelos plurales y realistas, y con rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Las alternativas existen. Hay economistas que trabajan con modelos que incorporan el dinero bancario, la deuda, la energía, la diversidad de comportamientos y la complejidad de la vida económica, y que han acertado allí donde los modelos premiados fallaron. Pero rara vez reciben el premio del Banco de Suecia, que en su inmensa mayoría ha ido a parar a quienes defienden la corriente dominante que ha provocado el mayor número de crisis financieras de la historia y una concentración de la riqueza y el poder igualmente sin precedentes.

Lo que se ha premiado una vez más no es un descubrimiento que beneficie a la humanidad, como quería Alfred Nobel, sino una forma de pensar la economía que conviene a quien da el premio y que beneficia a muy pocos. Galbraith hablaba de todo esto como "fraude inocente". Yo tengo cada vez más dudas de su inocencia.