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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 11 de octubre de 2026

La economía cubana: entre el bloqueo y la reforma — Las 176 transformaciones y la ruta de desarrollo 2025-2036 bajo la presión de EEUU



Por Humberto Herrera Carlés


Conclusión anticipada

Cuba atraviesa una reforma histórica en la dirección correcta pero ejecución rezagada. Las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas en junio de 2026 constituyen la reforma orientada al mercado más ambiciosa desde el "Período Especial" de los años 90, con avances sustantivos en materia de empresa privada, acceso a inversión extranjera, sistema financiero y régimen de tierras. Sin embargo, la velocidad de implementación está muy por debajo de la velocidad de diseño, y las sanciones escaladas por la administración Trump en 2026 —que incluyen un bloqueo petrolero de facto, el corte de canales financieros y el golpe directo al sector privado— están socavando sistemáticamente la base económica sobre la que la reforma necesita operar.

El juicio central es: las 176 medidas representan la dirección correcta para la transformación económica de Cuba, pero bajo la presión externa actual, lo que se necesita es acelerar la ejecución, no ajustar la dirección, pero con la secuencia y ajustes que inevitablemnte deberan hacerse en implemnetación. Si en 2-3 años no se generan resultados productivos visibles, la reforma enfrentará una crisis de confianza: "diseño grandioso, impacto imperceptible". Por ello, el sistema de indicadores de medidas , su análisis y correción juegan un papel determinante, ademáas del entorno económico y social en que viene desarrollandose la misma.

I. El plano de la reforma: contenido central de las 176 medidas. La diversificación de los actores económicos

El primer pilar de las 176 medidas es romper el monopolio de la economía estatal. Las medidas aprobadas incluyen: eliminar el límite de 100 empleados para empresas privadas, que al superarlo se clasifican como compañías privadas; permitir que un mismo individuo posea múltiples empresas; ampliar las formas jurídicas de las empresas privadas, incluyendo sociedades anónimas; y legalizar plenamente 46 actividades antes prohibidas a sujetos no estatales. Por supuesto, esto tiene tambien inconvenientes, los "nuevos ricos", algunos les interesa solo generar su riqueza, en un entorno con un mercado cambiario ilegal de divisas que se niega a desaparecer, y que sus resultados económicos y financieros, al menos en la ONEI, no se reflejan.  No olvidar que el poder económico termina tarde o temprano, impactando en el poder politico.  

Más rupturista aún es la apertura de la propiedad sobre activos estatales: se permite a personas naturales y jurídicas, nacionales y extranjeras, comprar acciones de empresas estatales; se autoriza la venta de propiedad estatal a personas naturales y jurídicas (incluidos cubanos residentes en el exterior), siempre que los fondos sean de origen lícito. Esto significa que "propiedad" y "gestión" se separan explícitamente: la economía estatal deja de ser sinónimo de gestión estatal directa.

A mediados de 2026, Cuba había aprobado todas las micro, pequeñas y medianas empresas y cooperativas no agropecuarias que cumplían los requisitos, superando las 15.000. Se constituyó la primera empresa mixta entre una compañía extranjera y una PYME privada cubana, así como la primera empresa de capital extranjero autorizada para importar, distribuir y comercializar combustible.

El reequilibrio entre plan y mercado

La reforma establece explícitamente la eliminación gradual de la asignación material de recursos, transitando hacia un modelo de planificación financiera que otorga mayor peso a las señales de mercado. Las empresas estatales obtendrán de forma descentralizada, a través de mecanismos de mercado, medios de producción, divisas y otros recursos, en lugar de depender de asignaciones centralizadas. Las tareas estatales se ejecutan sobre la base de un marco contractual, no de directivas administrativas.

La facultad de fijación de precios se descentraliza integralmente: la aprobación de precios mayoristas y minoristas pasa a las empresas (estatales y no estatales) y a las administraciones locales. Se elimina el método de costo más margen y se adopta el precio de referencia de mercado, determinado según la posición del producto en la cadena de valor. En el sector agropecuario, la facultad de fijación de precios se extiende a cooperativas y productores, y los precios se negocian directamente entre productor y comprador.

- La apertura financiera y de inversión extranjera

La reforma financiera supera las expectativas de muchos observadores. Las medidas incluyen: autorizar la creación de bancos privados, supervisados por el Banco Central; permitir a sujetos no estatales depositar efectivo en cuentas en divisas designadas, siempre que declaren origen lícito y tengan derecho a retirarlo; aprobar la primera casa de cambio privada como pilotaje.

En materia tributaria, se introduce el IVA en sustitución del impuesto sobre ventas y servicios, con facturación electrónica obligatoria; la tasa del impuesto sobre utilidades empresariales se reduce del 35% al 30%, con depreciación acelerada para maquinaria y tecnología de procesamiento de alimentos.

En inversión extranjera, se aprueba la nueva Guía de procedimientos para inversores extranjeros, que reduce el plazo de evaluación de inversiones de 15 a 7 días e introduce el mecanismo de "silencio administrativo positivo". Se elimina la obligación de que la inversión extranjera contrate trabajadores a través de entidades estatales empleadoras; 13 proyectos de capital extranjero han sido autorizados para contratar fuerza laboral directamente.

-Tierra y agricultura

162 medidas están directamente vinculadas al sector agropecuario. La nueva Ley de Tierras Agrícolas y Forestales actualiza el régimen de propiedad y uso: autoriza la compraventa de tierras de hasta 67,10 hectáreas; flexibiliza la entrega de usufructo de tierras estatales ociosas; el usufructo puede otorgarse por tiempo indefinido, para fines agropecuarios, forestales, agroturismo y producción tabacalera.

En la práctica, la reforma comienza a producir efectos localizados. La Empresa Agroindustrial de Granos Emilio Córdova, en Villa Clara, amplió la superficie de arroz a más de 2.000 hectáreas, de las cuales casi 1.000 hectáreas gestionadas por una PYME no estatal alcanzaron 4,5 toneladas por hectárea. El Grupo Avícola Nacional, que en 2025 proyectaba pérdidas de unos 2.000 millones de pesos, acumuló en 2026 beneficios por 56 millones de pesos.

- Simplificación institucional y autonomía local

Los órganos centrales de la Administración del Estado se redujeron de 27 a 21; el nuevo Ministerio de Economía y Finanzas integra las funciones de planificación, presupuesto, política fiscal e inversión, y el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera unifica la política comercial.

Los 168 municipios obtienen mayor autonomía, abarcando planificación estratégica, ordenamiento territorial y urbano, soberanía alimentaria, servicios comunitarios y promoción del desarrollo económico local. Los municipios pueden aprobar inversiones directas conformes a su estrategia de desarrollo y gestionar proyectos impulsados por cubanos en el exterior. Actualmente los municipios pueden retener el 50% del impuesto de contribución territorial para su propio desarrollo.

El entorno externo: el golpe sistemático de las sanciones de Trump

- La trayectoria de escalada

En 2026, las sanciones de Estados Unidos contra Cuba pasaron de "bloqueo prolongado" a guerra económica sistemática. En enero, Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a cualquier país que "suministre petróleo directa o indirectamente a Cuba", configurando un bloqueo petrolero de facto. Tras la caída del gobierno de Maduro en Venezuela, Cuba perdió su principal fuente de petróleo.

El 30 de septiembre de 2026, la OFAC implementó una serie de modificaciones clave:

. Eliminación de la autorización "U-Turn": los bancos estadounidenses ya no pueden procesar transferencias en dólares cuyo originador y destinatario estén ambos fuera de Estados Unidos y que involucren intereses cubanos. Los bancos ahora solo pueden rechazar (o bloquear) tales transacciones.

. Corte de los canales financieros del sector privado: se revoca la autorización que permitía a bancos estadounidenses abrir y mantener cuentas únicamente para empresarios privados independientes cubanos. Las cuentas existentes deben congelarse de inmediato.

El impacto cuantificado

El canciller cubano Bruno Rodríguez presentó en septiembre de 2026 datos según los cuales, entre marzo de 2025 y febrero de 2026, el bloqueo estadounidense causó a Cuba pérdidas económicas por 8.083 millones de dólares, un 7% más que el año anterior. Las pérdidas acumuladas (a precios corrientes) superan los 178.700 millones de dólares.

Más específicamente en el ámbito energético: el déficit de combustible alcanza 2,67 millones de toneladas; la potencia disponible no puede generar 1.400 MW por falta de combustible. La generación térmica en 2025 fue de solo 7.789 GWh, 1.046,6 GWh menos que en 2024.

- La penetración de las sanciones en el ámbito social

El poder destructivo de las sanciones va mucho más allá de las cifras macroeconómicas. Según el informe oficial cubano:

Salud: más del 95% de los equipos médicos están afectados por escasez; la lista de espera quirúrgica alcanza las 100.000 personas, incluidos 12.000 niños; el tratamiento de 2.888 pacientes dependientes de hemodiálisis se ve perturbado; más de 70 personas mueren de cáncer cada día. La supervivencia infantil y juvenil al cáncer cayó del 85% al 65%.

Educación: alrededor del 30% de los estudiantes y profesores no pueden trasladarse normalmente por falta de combustible.

Agua: los apagones afectan el funcionamiento de fuentes, estaciones de bombeo y bombas de tuberías; la escasez de combustible dificulta el funcionamiento de generadores.

La declaración del canciller Rodríguez apunta al núcleo: "El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo. Es un castigo colectivo."

El triángulo de juego: reforma, sanciones y tiempo

- La "ventana de oportunidad" de la reforma se estrecha

La lógica de diseño de las 176 reformas requiere un entorno macroeconómico relativamente estable para avanzar gradualmente: las empresas necesitan tiempo para adaptarse a las nuevas reglas de competencia, los inversores necesitan tiempo para evaluar la seguridad jurídica, las cooperativas necesitan tiempo para desarrollar capacidades comerciales. Pero la escalada de las sanciones estadounidenses está destruyendo sistemáticamente ese entorno.

El propio Díaz-Canel reconoce que Cuba se encuentra en un "momento de emergencia, en condiciones de guerra contra Cuba", enfrentando una "guerra multidimensional: económica, ideológica, cultural y también comunicacional".

- El golpe directo de las sanciones a objetivos concretos de la reforma

El ámbito de la inversión extranjera es uno de los bloques de reforma más afectados. Las 176 medidas buscan atraer divisas permitiendo la participación extranjera y la inversión de cubanos en el exterior. Pero la orden ejecutiva de sanciones de mayo de 2026 establece claramente que cualquier institución financiera extranjera con "transacciones significativas" con el gobierno cubano puede ser cortada del sistema del dólar. Esto significa que, aunque Cuba abra legalmente la inversión extranjera, el riesgo de cumplimiento que enfrentan los potenciales inversores es ya tan alto que disuade a la gran mayoría de los decisores comerciales.

La economía privada también recibe un golpe directo. La OFAC eliminó la autorización que permitía a bancos estadounidenses abrir cuentas para empresarios privados cubanos, y las cuentas existentes deben congelarse. La vía que Cuba intentaba utilizar para obtener divisas a través del sector privado queda cortada directamente.

El turismo —una de las fuentes de divisas más importantes de Cuba— está prácticamente paralizado. El primer ministro Marrero reveló en julio de 2026 que, por la escasez de combustible y las sanciones estadounidenses, el 73% de las instalaciones hoteleras están cerradas, 7 cadenas hoteleras internacionales se han retirado, afectando el 46% de las habitaciones.

- La lógica de respuesta cubana: "resistencia + desarrollo"

Frente a este panorama, la estrategia de la dirigencia cubana puede resumirse en una lógica de doble carril: "resistencia + desarrollo":

El carril de la resistencia: mantener en el plano diplomático la posición de "no ceder ante Estados Unidos". Díaz-Canel afirma explícitamente: "Estados Unidos no tiene autoridad moral para exigirnos concesión alguna, y no estamos dispuestos a hacer concesión alguna". Al mismo tiempo, Cuba denuncia continuamente el bloqueo en foros internacionales, buscando simpatía y apoyo internacional.

El carril del desarrollo: acelerar la transformación económica mediante las 176 reformas, intentando encontrar espacio de supervivencia en las grietas de las sanciones. Díaz-Canel subraya que la reforma es "completamente una decisión soberana", adoptada "sin presión externa".

- La contradicción fundamental

Sin embargo, en la lógica de "resistencia + desarrollo" existe una contradicción difícil de reconciliar:

El grado de severidad de las sanciones determina precisamente el beneficio potencial de la reforma. Uno de los objetivos centrales de las 176 tranfsormaciones es atraer inversión extranjera y ampliar las exportaciones. Pero bajo la disuasión de las sanciones secundarias estadounidenses, las empresas y bancos extranjeros dispuestos a hacer negocios con Cuba están disminuyendo drásticamente. La reforma abrió la puerta, pero las sanciones levantaron un muro afuera.

Más grave aún es la dimensión temporal. La reforma necesita años para pasar de la "fase legislativa" a la "fase de ejecución" y luego a "efectos visibles". Pero Cuba enfrenta actualmente una crisis existencial: el suministro eléctrico apenas se mantiene dos o tres horas al día, la escasez de alimentos y medicamentos es severa, y la emigración se intensifica. Si la reforma no puede producir efectos perceptibles a corto plazo bajo la presión de las sanciones, tanto su legitimidad social como su sostenibilidad política enfrentarán serias pruebas. Y a esto es lo que esta apostando el gobierno de Trump.

La dimensión política: ¿qué puede ceder Cuba sin renunciar a su soberanía?

- La "lista de no negociación" cubana

Hasta ahora, el análisis se ha centrado en la economía. Pero ninguna discusión sobre el futuro de Cuba está completa sin abordar la dimensión política de su relación con Estados Unidos, porque es precisamente ahí donde se define el límite de lo posible.

A partir de las declaraciones oficiales cubanas en múltiples canales, es posible identificar con precisión sus líneas rojas de soberanía:

Primera, la Constitución y el sistema político no son negociables. El vicecanciller  Cossío declaró explícitamente que Cuba no tiene "espacio de concesión en cuestiones como la Constitución, la economía y el sistema de gobierno socialista". El representante permanente ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberon, confirmó además que la liberación de presos lal llamados "políticos" y otros temas internos "no están sobre la mesa de negociación".

Segunda, la soberanía y la independencia son premisas del diálogo, no moneda de cambio. Díaz-Canel ha subrayado en múltiples ocasiones que cualquier diálogo debe desarrollarse "sin presiones ni condiciones previas", sobre la base del "respeto a nuestra soberanía, independencia y derecho a la autodeterminación". Excluye del ámbito de discusión las demandas estadounidenses consideradas justamente  "interferencia en asuntos internos".

Tercera, los intereses centrales en el ámbito de la seguridad son intocables. En las conversaciones, la parte estadounidense expresó su preocupación por las "actividades de organizaciones extranjeras de inteligencia, militares y terroristas" en Cuba, exigiendo en esencia que Cuba renegocie sus relaciones de seguridad con ciertas grandes potencias. Los analistas señalan que una reconciliación profunda con Washington obligaría a los órganos de seguridad cubanos a "renegociar" su anclaje estratégico, el ámbito menos susceptible de concesión en la actual estructura de poder.

- El espacio de concesión que Cuba podría otorgar

A pesar de las líneas rojas claras, Cuba muestra flexibilidad pragmática en el plano táctico, pudiendo hacer concesiones limitadas en las siguientes áreas:

La reforma de la gobernanza económica es el ámbito con mayor espacio de concesión. Estados Unidos exige que Cuba realice "reformas económicas y de gobernanza significativas para aumentar la competitividad, atraer inversión extranjera y permitir un crecimiento liderado por el sector privado". Cuba ya está impulsando las 176 medidas de transformación, la ampliación de la empresa privada, la participación de capital extranjero y la venta de acciones de empresas estatales. Esto significa que Cuba puede "aprovechar" las reformas económicas ya diseñadas como moneda de cambio frente a Estados Unidos, sin necesidad de tocar adicionalmente las líneas rojas políticas. Los analistas consideran que existe "cierta posibilidad" de alcanzar consenso entre ambas partes, y que Cuba está dispuesta a consultar activamente en cooperación económica y asuntos humanitarios.

La liberación de presos de interes,  es un gesto humanitario que Cuba ya está implementando. Según informes, Cuba liberó previamente a varios presos  y emitió un indulto más amplio que abarca a 2.000 presos comunes. Esta es una herramienta diplomática de bajo costo que Cuba puede utilizar repetidamente sin anunciar a bombo y platillo "concesiones a Estados Unidos". Pero Cuba insiste en que tales temas son asuntos internos y rechaza "acordarlos" formalmente.

La cooperación humanitaria limitada también es viable. Díaz-Canel ha expresado la disposición de Cuba a contactar con Washington en ámbitos como migración, antidrogas y seguridad, y reconoce la posibilidad de crear espacios de diálogo civil en ciencia, deporte, religión, cultura y salud. Estos temas son de bajo riesgo y amplio margen operativo, y pueden servir como primer paso para construir confianza mutua.

- La contradicción central: el "acuerdo" que exige Washington excede lo que Cuba puede dar.

La razón fundamental del estancamiento de las negociaciones radica en que ambas partes definen el "acuerdo" de manera completamente distinta.

Lo que Estados Unidos quiere es una transformación institucional. Las demandas presentadas por la delegación estadounidense de alto nivel en su visita a Cuba en abril incluyen: reformas económicas y de gobernanza significativas, liberación de presos, ampliación de las libertades políticas, compensación por los activos estadounidenses confiscados, introducción de internet satelital Starlink y, lo más sensible, la preocupación por la presencia de seguridad extranjera en Cuba. Si se aceptaran en bloque, estas demandas significarían en esencia un giro integral de Cuba en su sistema político y su estrategia de seguridad.

Lo que Cuba quiere es un acuerdo de "levantamiento del bloqueo a cambio de una apertura con los alcances nuestros. En todas sus declaraciones oficiales, Cuba coloca el "levantamiento del bloqueo energético" como tema prioritario. La lógica cubana es: tú levantas el estrangulamiento, yo continúo impulsando mi propia reforma económica; pero la dirección y el ritmo de la reforma los decido yo, no tú.

Los analistas resumen con precisión este dilema: la dirigencia cubana "deja que el derecho de veto domine su estrategia exterior", porque "negociar con Washington amenaza a todos estos grupos de interés": los conglomerados empresariales militares y civiles, los órganos de seguridad no quieren renegociar su anclaje estratégico. La resistencia colectiva de estas estructuras de intereses internas hace que Cuba, incluso con voluntad de ceder, difícilmente pueda alcanzar en el plano ejecutivo el acuerdo "sustantivo" que exige Washington.

La estrategia real de Cuba: ganar espacio con tiempo

La estrategia actual de Cuba puede resumirse como "dilatar sin romper, esperar que el tiempo traiga cambios":

Mantener los canales de diálogo sin apresurar el cierre. Cuba reconoce que existe "comunicación" pero no un "diálogo" formal; este estado ambiguo le otorga el máximo margen de maniobra.

Esperar cambios en el ciclo político estadounidense. Los analistas señalan que los funcionarios cubanos consideran que "si Cuba resiste hasta las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos, los votantes estadounidenses darán una respuesta contundente al aventurerismo militar del presidente". Esto significa que Cuba apuesta a que la presión de la administración Trump no es sostenible y que, superada esta oleada, sus fichas de negociación mejorarán.

Canjear concesiones limitadas por un respiro. La liberación de presos y el compromiso de permitir la inversión de cubanoamericanos son medidas de costo controlado, pero suficientes para que las fuerzas internas estadounidenses que abogan por la "vía diplomática" tengan razones para seguir impulsando las negociaciones.

La declaración del representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, Soberón, resume mejor esta mentalidad: Cuba "no es ingenua" y está preparada para todos los escenarios posibles; si Estados Unidos lanza una agresión militar, "estamos preparados para contraatacar". Esta es la lógica de "buscar el diálogo mediante la lucha": solo mostrando suficiente voluntad de resistencia fuera de las líneas rojas de soberanía se puede defender lo que está dentro de ellas en la mesa de negociaciones.

No olvidar que en el contexto  de sanciones  de EEUU a Cuba, estas son ilegales, y violatorias del derecho internacional, de facto es la imposición de la fuerza bruta, con visos de genocidio.

Conclusión y perspectivas

Las 176 Transformaciones- reformas de Cuba muestran, en el plano del diseño, una apertura mayor que en cualquier período anterior: la ampliación institucional de la empresa privada, la venta de acciones estatales, la ampliación del acceso a la inversión extranjera, la elevación de la autonomía de las cooperativas agropecuarias. La dirección de estas medidas es compatible con cualquier propuesta seria de transformación económica.

Pero el núcleo del problema no reside en la calidad del diseño de los textos de reforma, sino en tres restricciones mutuamente anidadas:

Primera, la restricción de la capacidad de ejecución. El aparato estatal cubano ha desarrollado, en medio del bloqueo prolongado y la inercia burocrática, un patrón de conducta de "aprobación rápida, implementación lenta". De junio a septiembre de 2026, la reforma seguía en la fase de "redactar el cómo", mientras el reloj de la crisis no deja de avanzar.

Segunda, la restricción del entorno externo. El "estrangulamiento energético" de las sanciones estadounidenses está destruyendo sistemáticamente la base macroeconómica de la que depende la reforma. Sin electricidad, sin combustible, sin divisas, incluso el más perfecto de los planes de reforma difícilmente produce efectos reales.

Tercera, la restricción de la estructura temporal. La lógica de diseño de la reforma es la reconstrucción institucional de mediano y largo plazo, mientras que la lógica de la crisis es la supervivencia de corto plazo. El desfase temporal entre ambas constituye el dilema más profundo de la política económica cubana actual.

A esto se añade una cuarta restricción, de naturaleza política: el espacio de concesión de Cuba frente a Estados Unidos es táctico, de orientación económica y reversible, no estratégico, de orientación institucional e irreversible. Si Washington espera un "gran acuerdo" que incluya la transformación del sistema político y la reestructuración de las relaciones de seguridad, la actual estructura de poder cubana difícilmente puede ofrecerlo. Lo más probable es que ambas partes alcancen un arreglo pragmático, limitado, por etapas, en el que cada una pueda anunciar su "victoria", siempre que la administración Trump esté dispuesta a aceptar "no transformar completamente a Cuba" como condición del trato.

En un plano mas amplio, Cuba no carece de salidas. La historia muestra que el país atravesó los años más difíciles del "Período Especial" de los 90 mediante una apertura limitada (legalización del dólar, acceso a inversión extranjera, apertura turística). Pero el entorno externo de los 90 era esencialmente distinto al de hoy: no existía un mecanismo de disuasión global como las "sanciones secundarias", y Cuba aún podía comerciar y realizar transacciones financieras con relativa libertad con Europa, Canadá y América Latina.

La pregunta hoy es desde el extranjero: bajo la sombra de las sanciones secundarias, ¿cuántas empresas extranjeras están dispuestas a arriesgarse a hacer negocios con Cuba? Con solo dos o tres horas de electricidad al día, ¿cómo pueden el sector privado y las cooperativas organizar la producción?. Aqui es donde hay una oportunidad amplia, y garantizar el honrar los compromisos y pactos. Pero hay tambien un peligro:  Bajo la presión de la emigración continua, ¿cuánto tiempo puede mantenerse la base social de la reforma? ¿Y hasta dónde estamos dispuestos a flexibilizar en el plano político sin tocar sus líneas rojas de soberanía?

Las respuestas a estas preguntas no dependen de cuán perfecto sea el texto legal de las 176 trasnformaciones , sino de si Cuba puede encontrar suficientes socios económicos externos bajo la presión de las sanciones, si puede ganar suficiente tiempo para la reforma en medio de la crisis, y si puede gestionar la dimensión política de su relación con Washington sin que la presión externa desborde sus límites de soberanía.

Ya se tuvo la experiencia con Obama,  que perseguían  a la larga implementar la Ley Torricelli, y fue el propio Trump, en su primer mandato, que revirtio los acuerdoa alcanzados. 

De todas formas,  esperemos que para el gobierno de EEUU, este clara, que en ultima instancia,  la disyuntiva de Patria o Muerte es cierta, y se pueda llegar a un acuerdo, por el bien de todos.

“Acuerdo diésel” de Trump y Putin sepulta a Zelensky:¿“efecto estrecho de Ormuz”?


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▲ En el “acuerdo diésel”, los grandes perdedores son los globalistas de Europa occidental, impulsores de la guerra de Zelensky contra Rusia en Ucrania.Foto Afp

Una cosa es la multimediática “propaganda de guerra”, donde todavía prevalece la hegemonía israelí-anglosajona(https://bitly/4ickpQG), y otra cosa es la cruda realidad del crudo, cuando la misma Administración de Información de Energía (EIA) admite que “EU produce más crudo que nunca(…) no obstante los precios del diésel escalaron recientemente alturas récord, mientras que los inventarios destilados permanecen inusualmente bajos (https://bit.ly/4zrcTXR)”.

El “efecto Estrecho de Ormuz” desembocó en una grave crisis del diésel, con efectos deletéreos a escala global y, específicamente en EU, a 23 días antes de las cruciales elecciones intermedias, cuando, en forma sincrónica, inició ya la crisis alimentaria como uno de sus tantos efectos secuenciales. ¿El acuerdo espectacular entre Putin y Trump, quienes tardaron 90 minutos al teléfono, constituye la “sorpresa de octubre” que busca(ba) el atribulado presidente estadunidense para que su partido republicano no sufra las consecuencias metastáticas del alza del diésel?

RT enuncia los principales detalles de la “exitosa” charla telefónica de Putin y Trump: “Los líderes hablaron sobre un importante acuerdo sobre el diésel, las negociaciones de paz en Ucrania,la diplomacia con Irán (sic) y el estrechamiento de los contactos bilaterales (https://on.rt.com/dv5k)”.

El “acuerdo diésel” ya había sido tejido por el enviado especial ruso Kirill Dmitriev y los negociadores de Trump: Steve Witkoff y Jared Kushner. ¿Fue el regalo de Trump a Putin por su onomástico número 74 (https://bit.ly/4yDkFhn)? Putin explayó que “Rusia está lista a abastecer con petróleo a EU y a los mercados globales (https://bit.ly/4ziSwwa)”.

En su muy clásico estilo propagandístico, Trump posteó la “discusión altamente exitosa” con Putin en la que se acordó: el “suministro inmediato de más de 300 mil toneladas de combustible diésel al mercado estadunidense y mundial, otras 500 mil toneladas durante el mes de noviembre y 1 millón de toneladas después”. Además,“dependiendo del estado de sus refinerías de diésel, Rusia entregará en breve 3 millones de toneladas de combustible diésel”.

El siempre hiperbólico Trump vaticinó el desplome de los precios del petróleo y del diésel en forma “rápida”, lo cual beneficiará, como agregado electorero, a los “grandes granjeros,ganaderos y camioneros”. Concluyó que “Irán no tendrá su bomba nuclear (https://bit.ly/4jbGNe5)”. ¿Trueque de Ucrania por la hasta hoy oficialmente inexistente “bomba nuclear” de Irán? El viceprimer ruso Alexander Novak, después de haber hecho notar que Rusia es uno de los principales abastecedores de combustible diésel en el mercado global, anunció que “Rusia empezó a levantar las restricciones de exportaciones de diésel con carácter inmediato (https://bit.ly/4hEsPjE)”.

En una hilera de trueques, que huelen al “espíritu de Anchorage”, el Departamento del Tesoro de EU “anunció una exención temporal de las sanciones sobre el comercio de combustible ruso en medio del aumento vertiginoso de los precios a nivel mundial. La medida permite la venta, entrega, descarga e importación de diésel ruso, incluso a EU, hasta al menos el 7 de abril de 2027 (https://bit.ly/4jl8FMZ)”.

El “acuerdo diésel” de los anti-globalistas Trump y Putin desembocó en la sepultura muy anunciada del ilegal cuan ilegitimo “presidente” espurio, el jázaro (Khazar; https://bit.ly/3QqemJr) Zelensky (https://bit.ly/3Wjekt7). Los grandes perdedores son los globalistas de Europa occidental, impulsadores de la guerra de Zelensky contra Rusia en Ucrania (https://bit.ly/3TMCSKr).

Ricardo Bosi, ex comandante de las Fuerzas Especiales de Australia (sic), comentó: “Ucrania es el centro del Estado profundo. Es la cabeza de la serpiente, y Vladimir Putin le está cortando la cabeza. Durante décadas, Ucrania ha sido el centro de los globalistas (https://bit.ly/3VIXmnQ)”.

¿Cuál será el efecto del “acuerdo diésel” en el escéptico electorado de EU? ¿Se despejan los escollos relevantes para una próxima cumbre tripolar en Shenzhen el 18 de noviembre de Xi/Putin/Trump?


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sábado, 10 de octubre de 2026

Marx sin comunismo ni propaganda

Las ideas reales de un profeta económico



Hua Bin, The Unz Review

Cuando la gente habla de Karl Marx, inmediatamente piensa en el Manifiesto Comunista y equipara a Marx con el comunismo.

Debido a su postura anticapitalista y antiimperialista, Marx ha sido demonizado y considerado un enemigo por defecto en Occidente desde entonces.

En Occidente, pocos tienen idea del verdadero pensamiento económico de Marx, al igual que ocurre con tantas otras cosas que la maquinaria propagandística les enseña a odiar sin comprenderlas.

En realidad, las ideas de Marx son profundamente relevantes y premonitorias para el mundo actual cuando las analizamos con la perspectiva que nos brindan 150 años después.

Si uno deja de lado las calumnias sobre el comunismo y se centra en las ideas de Marx, encontrará a un intelectual eminente de la economía clásica cuya brillante crítica del capitalismo resiste el paso del tiempo.

Marx previó que el llamado libre mercado evolucionaría hacia una oligarquía y que el capitalismo industrial daría paso al capitalismo financiero.

Marx predijo que las economías capitalistas degenerarían en un sistema de servidumbre por deudas rentistas.

Sin embargo, se mostraba optimista respecto a que el comunismo acabaría sustituyendo al capitalismo, ya que una sociedad con una inmensa desigualdad de riqueza y poder no es sostenible.

Creía que la gente se levantaría y crearía un sistema más equitativo: el comunismo.

Por supuesto, Marx adolecía de muchos puntos ciegos en sus teorías, incluyendo un optimismo algo ingenuo respecto a la capacidad de las personas para actuar en pro de sus propios intereses.

Si bien expuso una crítica perspicaz del capitalismo, su recomendación para reemplazarlo fue en gran medida conceptual y superficial.

Abogó por la propiedad pública de los activos productivos y destacó la importancia de la planificación económica centralizada. Sin embargo, Marx no logró esbozar un plan detallado para una economía socialista.

La rígida economía planificada implementada por la Unión Soviética fue un experimento fallido basado en sus ideas generales, pero resultó ser demasiado dogmática e inflexible.

A menudo se culpa injustamente a Marx del fracaso del modelo soviético.

En definitiva, Marx fue un teórico excepcionalmente convincente, pero no un administrador práctico ni un gestor eficaz de la economía y la política.

Dada la vasta extensión de sus escritos, es imposible abarcarlos en un artículo breve. En este ensayo, intentaré resumir sus ideas sobre el capitalismo tardío y su relevancia en la actualidad.

Marx desarrolló estas ideas a mediados y finales del siglo XIX junto con Friedrich Engels, su colaborador de larga data.

Puedes encontrar el contenido completo en la obra de Marx de 1859, Contribución a la crítica de la economía política, y en su obra magna en tres volúmenes, El Capital, publicada en 1867.

Das Kapital – un análisis sistémico del capitalismo

En su libro, Marx argumenta que el capitalismo es un sistema autodestructivo impulsado por la acumulación implacable e infinita de riqueza.

Mientras que el primer volumen se centra principalmente en el capitalismo industrial, los volúmenes 2 y 3 profundizan en el capitalismo financiero, prediciendo cómo los sistemas financieros y crediticios aceleran tanto el crecimiento como el colapso final de la economía.

La teoría del valor-trabajo: Marx sostiene que el valor económico de cualquier bien está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlo. Los objetos que se encuentran en la naturaleza tienen utilidad, pero carecen de "valor" económico hasta que se les aplica trabajo humano.

Plusvalía (Fuente de ganancia): Los capitalistas no ganan dinero simplemente comprando barato y vendiendo caro. La ganancia proviene de pagar a los trabajadores menos del valor real que genera su trabajo. Marx llama a esta diferencia robada plusvalía.

Circuito del Capital (𝑴−𝑪−𝑴^): Un consumidor estándar usa dinero para comprar los bienes que necesita. Un capitalista, en cambio, parte del Dinero (M), compra Mercancías como mano de obra y materiales (C), y las vende para obtener más Dinero (𝑀^). El objetivo es puramente cuantitativo: la expansión financiera sin fin.

De la competencia al monopolio: En un mercado libre verdaderamente competitivo, los capitalistas deben invertir constantemente en nuevas máquinas, tecnología y mano de obra. El resultado es una disminución de la tasa de ganancias a medida que los márgenes se reducen debido a la competencia.

Por lo tanto, la tendencia natural de los capitalistas es destruir la competencia y lograr el monopolio mediante la colusión, la consolidación y el control político.

Marx predijo que la competencia conduciría inevitablemente a la centralización del capital, donde unas pocas empresas gigantescas absorberían a sus competidores más pequeños.

En la actualidad, la economía capitalista tardía de Estados Unidos está dominada por poderes oligopolísticos en todos los sectores principales, desde la energía, el comercio minorista, la atención médica, las finanzas y la alta tecnología hasta las empresas de la industria militar.

Peter Thiel, el infame inversor de Silicon Valley y cofundador de Palantir, argumentó explícitamente que "la competencia es para perdedores". En su opinión, toda empresa debería aspirar al monopolio para obtener el máximo beneficio.

La reciente campaña alarmista de Anthropic y OpenAI está precisamente dirigida a impedir la competencia y convertir la inteligencia artificial en otro ámbito exclusivo para los oligarcas.

Su objetivo es impedir la competencia y maximizar el potencial de ganancias para justificar su valoración astronómica. Marx ya lo previó hace más de 150 años.

Capitalismo en fase tardía: capitalismo financiero y economía rentista

En el volumen 3, Marx cambia su enfoque del ámbito fabril al ámbito bancario, analizando la transición del capitalismo industrial al capitalismo financiero.

Circuito del “Dinero Puro” (𝑀−𝑀^) : en una fábrica, el dinero debe convertirse en bienes físicos (maquinaria, mano de obra) para crecer. El capitalismo financiero intenta eludir por completo el complejo mundo del trabajo humano.

Funciona según la fórmula 𝑴−𝑴^: invertir dinero simplemente para ganar más dinero (a través de intereses, préstamos y especulación) sin producir nada real.

Marx señala que esto crea la ilusión de que el dinero tiene un poder mágico y biológico para reproducirse a sí mismo.

A medida que el capitalismo avanza implacablemente hacia la financiarización en la actualidad, podemos comprender la desindustrialización de Occidente a un nivel fundamental desde la perspectiva de Marx.

La desindustrialización en curso no se trata de que China, Vietnam o México roben los empleos, sino más bien de una maniobra estructural de los capitalistas para ganar dinero fácilmente a través de medios financieros en lugar de los duros, sucios y agotadores medios industriales.

En el nuevo sistema, el capital financiero y el capital humano se desplazan hacia la banca, las finanzas, el derecho, el software y otros sectores de "servicios".

Cuando las finanzas y la tecnología generan las mayores rentabilidades, las sociedades occidentales han dejado de producir ingenieros industriales en favor de ingenieros financieros y sociales.

“Capital ficticio”: Marx acuñó este término para describir instrumentos financieros como acciones, bonos y créditos.

Sostuvo que no se trata de riqueza real, sino de derechos de propiedad acumulados o "copias en papel" de riqueza que pueden o no existir en el futuro.

Hoy en día, esto describe a la perfección productos financieros complejos como los derivados y las obligaciones de deuda garantizadas.

La financiarización de la economía occidental va mucho más allá de Wall Street e incluso de la imaginación de Marx. Ahora, incluso las empresas industriales dependen de los ingresos relacionados con la financiación como una fuente clave de beneficios.

General Motors suele ganar más dinero con su división financiera que con la venta de automóviles. GE hace lo mismo con las turbinas de los aviones.

Minoristas como Home Depot y Best Buy ganan más dinero con los intereses que pagan los clientes por sus pagos a plazos que con la venta de madera o productos electrónicos.

Los bancos ganan más dinero con la venta de hipotecas que los promotores inmobiliarios con la construcción de viviendas.

Según Marx, el auge del sistema financiero altera fundamentalmente la sociedad de varias maneras destructivas:Desvinculación de las necesidades humanas : la economía deja de centrarse en producir bienes que la gente realmente necesita (alimentos, vivienda, ropa) y pasa a tratar exclusivamente de mantener el capital líquido y generar rendimientos especulativos.

Concentración extrema de riqueza y desigualdad : los mercados financieros aceleran la centralización del capital. La riqueza se desvía de la producción industrial y de la clase trabajadora, concentrándose en gran medida en manos de una pequeña élite financiera (banqueros y especuladores).

Mayor riesgo sistémico : al acumular deuda sobre deuda, el capitalismo financiero agrava considerablemente las crisis económicas. Una crisis ya no se limita al cierre de una fábrica; se convierte en un colapso bancario sistémico capaz de paralizar naciones enteras de la noche a la mañana. La crisis de las hipotecas subprime de 2008 fue un claro ejemplo de esta dinámica.

La teoría de Marx describe la etapa actual del capitalismo occidental con mucha antelación a su tiempo.

Thomas Piketty, un economista francés, estudió la desigualdad de riqueza e ingresos en 20 países desde el siglo XVIII.

Demostró matemáticamente que la tasa de retorno del capital, que incluye dividendos, intereses y rentas, es persistentemente mayor que la tasa de crecimiento económico , que incluye la producción, los salarios y la renta nacional.

Piketty sintetizó las estadísticas en la fórmula r > g para resaltar cómo el retorno sobre el capital ha sido empíricamente mayor que el crecimiento durante los últimos siglos.

El resultado es que la riqueza se concentra automáticamente en manos de una pequeña minoría, lo que genera una desigualdad estructural extrema que favorece la riqueza heredada a expensas de la clase trabajadora.

Piketty publicó la investigación en 2013 en el éxito de ventas internacional El capital en el siglo XXI . Esta obra es esencialmente una actualización de la tesis de Marx de finales del siglo XIX.

El papel de la deuda

En El Capital, Karl Marx considera la deuda no solo como una simple transacción financiera entre individuos, sino como un pilar estructural fundamental del sistema capitalista.

Marx dividió la deuda en dos categorías principales: deuda nacional/pública y deuda comercial.

1. La deuda nacional (pública) como vehículo para canalizar la riqueza hacia los ricos.

Marx escribió la famosa frase: “La única parte de la llamada riqueza nacional que realmente pasa a formar parte de las posesiones colectivas de los pueblos modernos es su deuda nacional”.

El endeudamiento público actúa como una varita mágica que permite que la riqueza ociosa se "reproduzca" y genere intereses sin que el prestamista tenga que afrontar los riesgos y problemas de gestionar una fábrica o un negocio real.

El gobierno paga su deuda con los ingresos fiscales que recauda en gran medida de la clase trabajadora. De esta manera, la deuda nacional actúa como un mecanismo mediante el cual el dinero se desvía de los ciudadanos comunes directamente a los bolsillos de los financistas privados (la «bancocracia»).

2. Crédito comercial y “capital ficticio”

En el Volumen III, Marx centra su atención en la deuda corporativa y comercial.

Explica que, a medida que crece el comercio, los capitalistas dejan de pagar en efectivo y, en su lugar, intercambian letras de cambio , que son promesas escritas de pago en una fecha futura.

Marx denomina a estas deudas, bonos y pagarés como “capital ficticio” . No constituyen riqueza real (como las fábricas o las mercancías), sino que son meros “documentos” que otorgan al tenedor un derecho legal sobre la riqueza futura o la plusvalía futura generada por el trabajo.

El sistema crediticio permite la ilusión de que la riqueza se multiplica de forma independiente a través de la " magia del interés compuesto", completamente desvinculada de la producción real y física.

En esencia, el sistema crediticio sirve como una acumulación de distorsiones.

Al presenciar la actual burbuja de la IA en Estados Unidos, donde se crean e intercambian cientos de miles de millones de dólares en riqueza ficticia a un ritmo sorprendentemente rápido sin ningún respaldo sustancial, estamos viendo la teoría de Marx llevada al extremo y en acción real.

3. La deuda como catalizador de las crisis económicas

Si bien Marx reconoce que el crédito acelera el desarrollo de las fuerzas productivas al permitir que las empresas se expandan más rápidamente, subraya que también empuja al capitalismo hacia un grave colapso estructural.

El crédito permite que la producción supere la demanda real del mercado, forzando al sistema más allá de sus límites naturales.

Cuando se rompe una cadena de pagos (un deudor incumple), la ilusión se disuelve al instante. El dinero pasa bruscamente de ser un «medio de circulación» a su forma sólida y tangible como «equivalente universal».

El crédito se agota instantáneamente, el comercio se congela y se desata una crisis económica y de liquidez a gran escala.

¿Se equivocó Marx, ya que el comunismo aún no ha reemplazado al capitalismo?

Si bien Marx se equivocó al creer que las contradicciones internas del sistema capitalista conducirían rápidamente a una inevitable revolución socialista, su marco estructural no ha sido refutado.

En cambio, el capitalismo se está desarrollando exactamente como él predijo, solo que en un plazo más largo.

Marx no logró prever cómo el capital ha cooptado al gobierno y es capaz de extender su control sobre la sociedad a través de la tecnología y el poder del control de los medios de comunicación.

Sin embargo, la estructura de la relación no ha cambiado: los trabajadores siguen sin poseer capital y deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Sus jefes multimillonarios les aconsejan: «No poseas nada y sé feliz».

Además, la brecha entre el crecimiento de la productividad y el crecimiento salarial se ha ampliado drásticamente desde la década de 1970.

Los trabajadores son mucho más productivos gracias a la tecnología, pero las recompensas financieras de ese aumento de productividad han ido a parar casi en su totalidad a los beneficios empresariales y a los accionistas, y no a los salarios.

El resultado es la creciente concentración de la riqueza en manos del 1%.

La descripción que hace Marx del "capital ficticio", la integración del mercado global y las crisis financieras sistémicas resulta sorprendentemente premonitoria para un texto escrito a mediados o finales del siglo XIX.

La fórmula de Marx sobre la especulación financiera pura (𝑀−𝑀′) coincide estrechamente con el cambio moderno de la manufactura a los servicios financieros en Occidente.

En la actualidad, los mercados mundiales de derivados y la especulación (que mueve cientos de billones de dólares) empequeñecen por completo el comercio de bienes y servicios físicos.

La predicción de Marx de que el capitalismo sin restricciones conduciría inevitablemente a la centralización del capital queda demostrada por el dominio actual de los conglomerados tecnológicos, financieros y minoristas transnacionales.

Mucho antes de que existiera la expresión "cadena de suministro global", Marx sostenía que la necesidad del capitalismo de un mercado en constante expansión lo obligaría a anidar en todas partes, a establecerse en todas partes y a crear conexiones en todas partes.

Su análisis sobre cómo la expansión artificial del crédito crea una desconexión con la economía real, que finalmente se rompe y provoca una crisis de liquidez, se asemeja casi a un plan maestro para el colapso de las hipotecas subprime de 2008.

Las “adaptaciones” que el sistema capitalista occidental utilizó para sobrevivir al siglo XX, como el New Deal, la creación masiva de deuda y los rescates estatales, no son soluciones permanentes.

En realidad, se trataba de métodos para posponer el problema, creando inestabilidades estructurales que ahora están llegando a un punto crítico.

viernes, 9 de octubre de 2026

Evasión fiscal en Cuba: ¿pagar la deuda evita un proceso penal?

 En este artículo: Cuba, Economía, Evasión fiscal, Fiscalía General de la República, Ley Tributaria, Ministerio del Interior (MININT), ONAT, Tributos

 




La ONAT trabaja en propuestas para simplificar el sistema tributario. Foto: Radio Rebelde.

La detección de operaciones financieras irregulares, la investigación de posibles delitos y la recuperación de los recursos defraudados forman parte de las acciones que desarrollan las autoridades cubanas para enfrentar la evasión fiscal, una conducta que afecta los ingresos destinados al Presupuesto del Estado.

Durante una emisión del programa televisivo Hacemos Cuba, representantes del Ministerio del Interior (Minint), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) explicaron los mecanismos de investigación y las consecuencias legales del incumplimiento de las obligaciones tributarias.

El teniente coronel Yisnel Rivero Crespo, jefe del Departamento de Delitos Económicos del Minint, señaló que la prevención constituye la primera prioridad en el enfrentamiento a estas conductas.

Explicó que las investigaciones pueden comenzar a partir de una denuncia por evasión fiscal o como resultado de otras pesquisas en las que se detecten indicios de posibles irregularidades tributarias.

En esos casos, los órganos investigativos examinan bienes, cuentas bancarias y flujos financieros para determinar la naturaleza de las operaciones, identificar a los responsables y recuperar los fondos defraudados.

Rivero Crespo precisó que estas acciones se desarrollan en coordinación con la ONAT, la Dirección General de Investigación de Operaciones Financieras del Banco Central de Cuba, la Aduana General de la República y la Contraloría General de la República, entre otras instituciones.

Añadió que, en dependencia de la complejidad de los hechos, las investigaciones pueden revelar otros delitos asociados, como el lavado de activos, así como la existencia de bienes susceptibles de confiscación o comiso.

¿Qué ocurre si el evasor paga la deuda?

Moraima Velázquez Romero, fiscal jefa del Departamento de la Dirección de Procesos Penales de la FGR, explicó que el delito de evasión fiscal está regulado en el artículo 319.1 del Código Penal cubano.

Aclaró que la responsabilidad penal no se limita a quienes incumplen sus obligaciones tributarias, sino que también puede alcanzar a personas que, por las funciones que desempeñan, falsean información relacionada con esa actividad.

Uno de los aspectos abordados fue la posibilidad de que el contribuyente investigado reconozca la deuda y decida pagarla antes de la conclusión del juicio oral.

Según explicó la fiscal, la legislación contempla que, en determinadas circunstancias, el pago de la obligación permita adoptar decisiones como el archivo de las actuaciones o la no presentación del caso ante el tribunal.

No obstante, precisó que esa posibilidad está condicionada a que no haya existido falsedad ni maniobras destinadas a engañar a las autoridades tributarias.

La representante de la Fiscalía también señaló que durante la investigación pueden adoptarse medidas cautelares, entre ellas la fianza y el embargo preventivo, para asegurar el cumplimiento de las obligaciones pendientes.

La ONAT, autoridad facultada para presentar la denuncia

Belkis Pino Hernández, vicejefa primera de la ONAT, explicó que la Administración Tributaria desempeña una función determinante en estos procedimientos, pues es la autoridad facultada para presentar las denuncias por presuntos delitos de evasión fiscal.

Durante las acciones de control pueden detectarse irregularidades, como la utilización de una doble contabilidad, que constituyen indicios de posibles conductas delictivas.

En tales circunstancias, la ONAT coordina con los órganos investigativos del Minint para esclarecer los hechos.

Pino Hernández señaló que la Administración Tributaria también dispone de mecanismos para recuperar las deudas con el Presupuesto del Estado, entre ellos el embargo de bienes y cuentas bancarias.

Precisó que el embargo de cuentas figura entre las medidas más utilizadas, pues permite destinar los fondos depositados en ellas al pago de las obligaciones pendientes.

La directiva insistió en que el propósito fundamental de la institución es lograr el cumplimiento voluntario de los deberes tributarios antes que recurrir a medidas sancionadoras.

Cambios para facilitar el cumplimiento tributario

Como parte de las transformaciones económicas, la ONAT trabaja en propuestas para simplificar el sistema tributario, incluida la posible recuperación de un régimen simplificado para contribuyentes que desarrollan actividades de menor complejidad.

Pino Hernández explicó que este mecanismo permitiría agrupar determinadas obligaciones en un solo tributo, a diferencia del régimen general, que establece pagos separados y la presentación de una declaración jurada anual.

Asimismo, informó que se estudia la actualización de la escala progresiva del impuesto sobre los ingresos personales, teniendo en cuenta las condiciones actuales y los planteamientos recibidos de los contribuyentes.

También destacó los beneficios fiscales destinados a inversiones en fuentes renovables de energía y a determinadas iniciativas de responsabilidad social, sujetos a los controles y requisitos establecidos.

Los especialistas coincidieron en la necesidad de fortalecer la cultura tributaria, tanto mediante el conocimiento de las disposiciones legales como a través de la responsabilidad individual y colectiva.

En ese sentido, subrayaron que la prevención, el control y la actuación coordinada de las instituciones son esenciales para evitar la evasión fiscal y proteger los recursos públicos.

(Tomado de Granma)

Cuba en datos: El bloqueo contra Cuba, anatomía de una asfixia cotidiana en el transporte

Por: Frank Martínez Rivero

 



Imagen generada con IA usando Gemini.

Carmen Rosa es una cubana de 39 años y madre soltera. Coincidimos mientras esperaba algún transporte en los alrededores de la terminal de Santiago de las Vegas, adonde había acudido con la esperanza de llegar puntual a su trabajo en una MiPyme de venta de electrodomésticos, ubicada por los alrededores de 100 y 51, en Marianao.

Es martes. Pero para Carmen, desde enero de este año, todos los días son iguales y llegar a su destino se ha convertido en un calvario. La escasez y los costos del transporte dentro de la capital han multiplicado sus gastos. Tras la Orden Ejecutiva del 29 de enero, todo se ha hecho mucho más difícil, aunque ya de por sí lo era para los cubanos. Carmen dice no conocer los detalles, pero en la práctica sufre las consecuencias de una obsesión que ha estado presente en todos los sucesivos gobiernos de Estados Unidos: la de destruir la revolución cubana.

Su caso, sin embargo, no es un hecho aislado. Es la puerta de entrada a un fenómeno mucho más vasto, cuantificable y documentado, que atraviesa hoy la economía, los servicios y la vida doméstica de la Isla. Detrás de la mujer que espera un ómnibus que no llega hay una cadena de decisiones tomadas fuera de Cuba, pero cuyos eslabones se cierran aquí, sobre el asfalto, sobre las terminales, sobre los aeropuertos y sobre las bodegas donde deberían estar llegando alimentos a las comunidades más vulnerables.

Los alimentos que no llegan: 20 000 toneladas detenidas por falta de combustible

El equipo país de Naciones Unidas en Cuba reportó que contaba con alrededor de 20 000 toneladas de alimentos preposicionados en el territorio nacional, cuya distribución a comunidades vulnerables avanzaba muy lentamente a causa del déficit de combustibles. Vale la pena detenerse en la cifra.

Es uno de los ejemplos más claros de la contradicción que marca la realidad del país: los recursos existen en algún punto de la cadena, pero la falta de combustible impide que circulen. En la práctica, la carencia energética no solo afecta el transporte de pasajeros; también limita la capacidad del país para hacer llegar la ayuda humanitaria y los suministros básicos a quienes más los necesitan.

Por razones similares, las autoridades del Ministerio del Transporte en Cuba han debido implementar medidas organizativas para compactar el número de recorridos de viajes interprovinciales, transporte de carga y otras modalidades de transportación. La decisión puede leerse en dos planos. En el plano administrativo, es una respuesta lógica ante un recurso escaso: si no hay combustible suficiente, se concentran los recorridos para aprovechar al máximo cada litro disponible. En el plano humano, significa menos viajes disponibles, más hacinamiento en los que se mantienen y más presión sobre una población que ya enfrenta enormes dificultades para trasladarse.


El cielo cerrado: la crisis del combustible de aviación

En el caso de la transportación aérea, ha sido mucho más difícil hallar alternativas ante la imposibilidad de adquirir los combustibles requeridos. La aviación no admite las mismas soluciones organizativas que el transporte terrestre: no se puede compactar un vuelo transatlántico ni reducir el jet fuel que consume una aeronave sin afectar su operación. Es el eslabón más rígido y más vulnerable de toda la cadena.

De hecho, a solo unos pocos días de anunciarse la Orden Ejecutiva del 29 de enero, la aeronáutica civil de Cuba tuvo que anunciar la imposibilidad de abastecer combustible de aviación (Jet A-1) en los aeropuertos cubanos. La velocidad de esa consecuencia es reveladora: apenas unos días separan la firma del documento en Washington de la paralización del suministro en los aeropuertos de la Isla. No hubo margen para buscar alternativas ni proveedores sustitutos. El cerco energético se manifestó, en este caso, como un interruptor que se apaga.

Ello ha tenido un efecto nefasto para el turismo en Cuba, al reducirse las vías de ingreso de viajeros al país: al cierre de 2025, las contrataciones realizadas con turoperadores internacionales proyectaban índices de ocupación favorables para la temporada de invierno que comenzaba a inicios de 2026, pero la imposición del cerco energético generó un cambio abrupto en esas perspectivas de recuperación.

Ese impacto ya se refleja en las cifras: la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba ha reportado un declive en las llegadas de turistas a la isla, con un total de 448 857 viajeros recibidos hasta marzo de 2026, lo que representa un 59% menos en comparación con el mismo período del año anterior, descenso debido a las presiones del bloqueo económico de Estados Unidos y su impacto en el abastecimiento de combustible.


El miedo como herramienta: la Orden Ejecutiva del 1ro de mayo

La Orden Ejecutiva del 1ro de mayo también prevé restricciones migratorias y de entrada a Estados Unidos para aquellos individuos que el gobierno de ese país considere hayan brindado apoyo material al Estado cubano. Esto es otro factor disuasorio e intimidatorio de peso para provocar el cese de las operaciones de terceros con Cuba. La lógica de esta disposición no es únicamente económica: también es psicológica. Introduce un riesgo personal para quienes, desde empresas extranjeras, mantienen vínculos comerciales con la Isla. Ya no se trata solo de sanciones a entidades, sino de consecuencias potenciales para personas concretas, con nombres, apellidos y proyectos migratorios.

Por temores similares, varias aerolíneas anunciaron la suspensión de sus operaciones con Cuba. Destaca el caso del operador Plus Ultra, entidad contratada por la aerolínea nacional Cubana de Aviación para cubrir la ruta Madrid-Santiago de Cuba-La Habana, el cual informó sobre la paralización de estos servicios el pasado 12 de mayo, bajo el argumento explícito de evitar riesgos derivados de la referida Orden Ejecutiva, que señaló como un hecho de fuerza mayor ajeno al control de la compañía.

La formulación empleada por Plus Ultra merece atención. La empresa no alegó falta de demanda, ni problemas técnicos, ni razones comerciales ordinarias. Alegó, textualmente, evitar riesgos derivados de la Orden Ejecutiva, y calificó la situación como un hecho de fuerza mayor ajeno a su control. Es decir, reconoce que su decisión no responde a su propia voluntad ni a su propio interés, sino a una presión externa que la obliga a retirarse.

Las herramientas de la presión: Ley Helms-Burton y la lista de países que patrocinan el terrorismo

La implementación de la Ley Helms-Burton, en particular su título III, así como la persecución financiera derivada de la arbitraria inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, han sido dos herramientas clave en la política de máxima presión contra Cuba y el reforzamiento del bloqueo desde 2019. Ambas actúan en planos complementarios.

El Título III de la Helms-Burton habilita demandas judiciales contra empresas que operan en propiedades nacionalizadas tras la Revolución, lo que introduce un elemento de inseguridad jurídica permanente para cualquier inversionista extranjero. La inclusión en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo genera lo que se conoce como persecución financiera: dificultades para realizar transacciones bancarias, obstáculos para acceder a créditos internacionales y un escrutinio excesivo sobre cualquier operación que involucre a entidades cubanas.

El efecto combinado de ambas herramientas es un entorno en el que operar con Cuba se vuelve cada vez más costoso, riesgoso y burocráticamente complejo. No se trata únicamente de prohibiciones directas, sino de una acumulación de fricciones que, sumadas, hacen que muchos actores internacionales opten por la retirada. Es la lógica del desgaste: no se prohíbe todo de golpe, pero se dificulta lo suficiente como para que la operación resulte inviable en la práctica.

En ese contexto se inscribe otro hecho reciente: el 25 de noviembre de 2025 se presentó una nueva demanda contra la aerolínea estadounidense Delta por el demandante José Ramón López Regueiro, quien alega ser el heredero legal del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Más allá del resultado que pueda tener, su sola presentación envía una señal: cualquier empresa que opere en instalaciones cubanas puede convertirse en objeto de litigio. El efecto es preventivo y disuasorio, y se suma a la ya extensa lista de mecanismos que estrechan el cerco.

Los números del transporte: una brecha que se mide en miles

Los datos disponibles sobre el estado del transporte en Cuba permiten dimensionar con precisión la magnitud del problema. El Programa Nacional de Viales solo se implementó en 2025 en un 43%. El Programa de Reparación de Aeropuertos se llevó a cabo en un 58%. La transportación de pasajeros en La Habana se realiza actualmente con poco más de 100 ómnibus, cuando se requieren como mínimo 3 000 para dar un servicio de calidad. Además, la limitadísima asignación de alrededor de 40 000 toneladas de combustible que se destinó para la transportación de pasajeros en el último año solo pudo ser cubierta en un 65%, aproximadamente.

Cada una de estas cifras merece una lectura detenida. El 43% de ejecución del Programa Nacional de Viales significa que más de la mitad de las obras previstas para mejorar carreteras y caminos quedaron sin realizar. En un contexto donde el estado de las vías incide directamente en el consumo de combustible, en el desgaste de los vehículos y en la seguridad de los viajes, este dato no es un simple indicador administrativo: agrava el resto de los problemas. Un camino en mal estado consume más combustible y deteriora más rápido a los ómnibus que por él circulan.

El 58% del Programa de Reparación de Aeropuertos apunta en la misma dirección: poco más de la mitad de las intervenciones previstas se completaron, lo que deja instalaciones a medio rehabilitar en un momento en que la conectividad aérea resulta crítica para el turismo y para las comunicaciones del país con el exterior.

Pero es el dato de los ómnibus el que pesa más. Poco más de 100 unidades para una ciudad que requiere como mínimo 3 000. Si se traduce a porcentajes, La Habana dispone de aproximadamente el 3,3% del transporte público que necesita. Es decir, de cada 30 ómnibus necesarios para operar con un mínimo de calidad, apenas circula uno. Esta proporción ayuda a entender por qué la espera de Carmen Rosa se prolonga, por qué los pocos vehículos que pasan van llenos y por qué el costo del transporte privado se ha multiplicado para quienes no tienen otra alternativa.

A ello se suma la cuestión del combustible: de las alrededor de 40 000 toneladas asignadas para la transportación de pasajeros, solo pudo cubrirse aproximadamente el 65%. Dicho de otro modo, faltó alrededor de un tercio de lo previsto. La combinación de ambos factores —pocos vehículos y menos combustible del previsto— configura un escenario en el que ni siquiera los recursos limitados pueden aprovecharse plenamente.



 

La comparación más dura: peor que el Periodo Especial

Tal escenario ha llevado a las autoridades del transporte en Cuba a valorar que la situación actual en este sector es más compleja que durante los años más difíciles del llamado “Periodo Especial‚ en la década de los 90 del siglo pasado.

Esta comparación, formulada por las propias autoridades del ramo, tiene un peso enorme. El Periodo Especial fue, para varias generaciones de cubanos, el ejemplo de la escasez extrema: los años en que se multiplicaron las bicicletas, se generalizó el transporte de tracción animal y la vida cotidiana se reorganizó en torno a la carencia. Que hoy las autoridades del transporte consideren la situación actual “más compleja” que aquellos años es una señal seria sobre la gravedad del momento.

La diferencia, según se desprende del escenario descrito, radica en varios factores. En los años 90 existía un contexto internacional en transformación, con el fin de la Guerra Fría y un mundo que, pese a las dificultades, ofrecía ciertos espacios de reinserción. Hoy el cerco se ha reforzado con instrumentos de alcance extraterritorial, con sanciones secundarias, con listas que penalizan financieramente y con órdenes ejecutivas que introducen riesgos personales para quienes operen con Cuba.

El saldo medible: 202 010 740 dólares en daños

Los daños generados al transporte en el último año alcanzan la cifra de 202 010 740 USD. Esta cifra condensa en un solo número la sumatoria de múltiples afectaciones: rutas suspendidas, infraestructura deteriorada, programas inconclusos, ingresos turísticos perdidos, horas de trabajo no remuneradas y gastos adicionales asumidos por la población para acceder a transportes alternativos.

Detrás de los 202 010 740 dólares hay, por tanto, una doble dimensión. La primera es económica y visible: lo que el país deja de ingresar, de invertir y de reparar. La segunda es social, más difícil de cuantificar pero igualmente real: el tiempo perdido por millones de personas, las oportunidades laborales y educativas truncadas por la imposibilidad de trasladarse y el desgaste físico y emocional de una población que enfrenta cada desplazamiento con dificultades.

Carmen Rosa, otra vez

Carmen Rosa sigue esperando. Su realidad no es un dato estadístico, pero los datos ayudan a explicarla. Los poco más de 100 ómnibus que circulan en La Habana donde se necesitan 3 000; las 40 000 toneladas de combustible cubiertas solo al 65%; las 20 000 toneladas de alimentos que esperan distribución; el 43% del programa de viales; el 58% del programa de aeropuertos; los 202 010 740 dólares en daños. Todas esas cifras terminan en su espera.

Ella dice no conocer los detalles de las órdenes ejecutivas, de la Ley Helms-Burton, de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo ni de las demandas judiciales. Y sin embargo, las sufre. Su calvario diario es la cara visible de una política de cerco que se expresa en números, pero se vive en horas: horas de espera bajo el sol, horas de trabajo perdidas, gastos multiplicados y la incertidumbre de no saber si mañana podrá llegar.