Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 25 de septiembre de 2026

Tres tópicos para el debate en “Último Jueves”, de la revista Temas: economía mixta, relación entre mercado y planificación, y descentralización.

sep 25

Agradezco a la revista Temas la invitación a participar en línea en la sesión de “Último Jueves” del 24 de septiembre, dedicada a “Partiendo los nudos de la política económica: las alternativas”.



Expuse brevemente mis opiniones sobre tres temas que los organizadores formularon como tesis para construirlas, analizarlas y caracterizarlas en su significado y contradicciones, y debatirlas críticamente atendiendo al alcance, las limitaciones y las omisiones de las distintas propuestas de política económica.

Estas fueron las tres tesis que comenté:

Tesis 1. “Una economía mixta: que fomente al máximo y articule los distintos sectores (público, privado nacional y extranjero, cooperativo, social, comunitario)”.

Tesis 2. “Un mercado libre regulado: que funcione hacia adentro y hacia afuera, de manera coherente, y que guarde una relación nueva con la planificación, de carácter estratégico”.

Tesis 3. “Un sector público descentralizado en un sistema político descentralizado: que haga valer esa cualidad en la gestión y el control empresarial e institucional, y en la autonomía territorial”.

Como el tiempo fue limitado, reproduzco un texto breve sobre cada asunto, basado en las notas esquemáticas que había preparado y no pude exponer por completo.

Formé parte del equipo de cinco economistas del Proyecto Cuba Transformación que elaboró el análisis y la propuesta para una primera fase de estabilización macroeconómica y medidas de emergencia. Desde esa plataforma abordé las tres tesis presentadas por Temas.

Mis comentarios parten de dos premisas:

- Centro el análisis en las 176 medidas del Gobierno cubano y sus normas complementarias, porque permiten evaluar con mayor rigor su viabilidad, efectos previsibles y relación costo-beneficio. Frente a enfoques ideológicos o programáticos de alto nivel, que suelen diluirse en abstracciones, examinar los instrumentos operativos no reduce el marco general. Lo somete a prueba y lo vuelve más útil para la deliberación pública.

- Toda medida de un programa de transformación económica, como el paquete presentado por el Gobierno cubano en junio, debe poder medirse: cambia un precio, un flujo, un derecho de acceso, un contrato o un dato publicado, o no ha ocurrido. Sin indicadores, plazos y fuentes, el cambio es inverificable y el programa se juzga por sus intenciones y por la Gaceta Oficial, no por sus mecanismos. La reforma se vuelve relato, y el cálculo, los incentivos y la corrección de rumbo quedan sin guía.

Comienzo con el primer tema: el «modelo mixto» y la articulación entre sectores. 

Los demás se abordarán en próximas notas.

SOBRE LA TESIS 1: Se necesita un modelo económico que articule, no solo que permita.

Adelanto mi evaluación antes de desarrollarla: el predominio estatal es el punto de partida y, con las 176 medidas tal como están redactadas, también el de llegada.

El paquete no transforma sustancialmente ese modelo; busca administrarlo mejor. Además, difícilmente habrá una articulación sólida si el sector no estatal existe solo por autorización del Estado: eso es coexistencia tutelada.

Qué significan «economía mixta» y «articular». El concepto de «economía mixta» no pertenece al marco oficial cubano. Tampoco se emplea como tal en China o Vietnam, ni se utilizó en la Perestroika ni en las reformas socialistas tardías de Europa del Este.

«Mixto» describe un híbrido, no un proyecto. Un partido comunista en el poder necesita presentar la reforma como continuidad del socialismo, no como cambio de sistema.

Adoptar ese nombre implicaría reconocer que la meta ya no es el socialismo, sino la convivencia permanente de dos lógicas, lo que debilitaría la justificación del monopolio político.

Articular, por su parte, no es «convivir» ni «permitir», sino conectar distintas formas de propiedad en un mismo circuito productivo y comercial, bajo reglas transparentes.

La etiqueta preserva la continuidad ideológica, mientras el contenido responde a la supervivencia económica. Por eso el análisis se centra en criterios medibles: quién posee, a qué precio y con qué privilegios.

Qué no modifica el paquete. Las 176 medidas parten de una base estatal que permanece esencialmente intacta. Continúa el predominio sobre activos estratégicos, cuellos de botella —como la asignación de divisas— y reservas legales, incluida la lista negativa de actividades reservadas a entidades estatales.

Según especialistas oficiales, el sistema empresarial estatal concentra más del 90 % del valor de los activos y posee la mayor parte de la infraestructura y la capacidad instalada. Las mipymes se concentran en manufactura ligera, gastronomía y construcción, no en redes, infraestructura crítica, tierras o plantas estratégicas.

Aunque existen unas 15 mil mipymes privadas, son unidades relativamente pequeñas: el número de actores no equivale al control de la base productiva.

El tejido empresarial sigue siendo predominantemente estatal: aproximadamente 2200 empresas estatales, 70 grupos empresariales, algo más de 300 sociedades mercantiles de capital totalmente cubano y sus filiales, además de unas 2600 unidades presupuestadas.

El nuevo marco reconoce diversas formas de propiedad y contempla la enajenación de patrimonio público: venta de bienes estatales y adquisición de acciones por personas jurídicas y naturales, nacionales o extranjeras, con fondos de origen lícito.

No basta con observar la participación estatal en el PIB; también importa el peso cualitativo de la lista negativa.

Todavía no es posible evaluar el paquete con rigor, porque falta comprobar qué se ejecuta. Sí puede compararse lo anunciado con lo que permite la normativa vigente y preguntar si conduce a una verdadera articulación o solo a una coexistencia autorizada.

¿Cuándo existe una articulación real?

Hay articulación cuando se cumplen estas condiciones:

1. Una empresa estatal u otro actor de gran escala genera demanda abierta de insumos y subcontratos, y compra a empresas privadas, cooperativas, entidades comunitarias o empresas mixtas. Autorizar su existencia no basta.

2. Existe una relación entre socios, no entre portero y autorizado. Cada parte aporta capital, activos o gestión en condiciones simétricas, en vez de limitarse a conceder licencias, absorber o autorizar.

3. Rigen en la práctica las mismas reglas de acceso a los actuales cuellos de botella —divisas, importaciones, mercado mayorista y precios—. Si un actor no estatal accede solo con permiso estatal, está subordinado, no articulado.

4. La articulación se refleja en datos verificables sobre empleo, ventas y encadenamientos, desglosados por forma de propiedad.

No hay articulación si la empresa estatal reformada —o quien asigna divisas y licencias— decide si los demás pueden operar sin actuar como cliente ni socio. Abrir actividades sin crear esa conexión es coexistencia, no articulación.

Mi valoración del umbral que debería alcanzarse en doce meses. Ese umbral solo se supera si coinciden tres condiciones:

· Al menos un tercio de las 46 actividades liberadas y de las 35 flexibilizadas cuenta con actores no estatales registrados y en funcionamiento, no solo autorizados en el papel.

· Operan sociedades de responsabilidad limitada mixtas nacionales en sectores antes vedados a empresas exclusivamente privadas, sin reducirse a absorciones de entidades privadas por el Estado.

· Se publican datos de empleo y ventas por forma de propiedad en esos sectores, y el componente no estatal no retrocede respecto del trimestre en que se aprobó el Decreto 160, el 4 de agosto de 2026.

Conclusión.

Articular una economía no es autorizar la coexistencia, sino crear interdependencia entre actores bajo reglas comunes de acceso, contratación, riesgo y decisión. Ahí radica la principal falla. Flexibilizar un anexo de actividades o conceder permisos de forma unilateral facilita la entrada, pero no genera encadenamientos. La reforma de la empresa estatal debe probarse con hechos —demanda visible, compras realizadas y asociaciones en condiciones comparables—, no con decretos.

Si conserva el control sobre licencias, divisas e insumos, la empresa estatal no compite: raciona. El sector no estatal puede estar autorizado y seguir subordinado. Ceder la gestión de activos públicos sin modificar la base patrimonial, la capacidad residual de decisión ni las reglas de acceso tampoco crea paridad, sino tutela sobre el patrimonio estatal.

El privilegio sobre la escasez no consiste en la falta de bienes, sino en la ventaja institucional para acceder antes, a menor costo o bajo reglas distintas a recursos restringidos. El objetivo no es eliminar la escasez, sino asignarla mediante precios, contratos y méritos verificables, no por jerarquía administrativa.

Ampliar lo permitido sin eliminar ese privilegio no reforma el modelo: autoriza, pero no articula. El examen de las medidas confirma que la llamada «economía mixta» yuxtapone formas de propiedad sin integrarlas de manera efectiva. Se necesitarán doce meses para reunir evidencia sólida; por ahora, el diseño no resulta convincente como mecanismo de articulación.

Propuesta de modificación de la política de bonificaciones fiscales para sistemas fotovoltaicos en Cuba

Sep 24, 2026


Estudios técnicos realizados sobre 12 proyectos reales demuestran que no todos los sistemas alivian al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La tipología que más se instala actualmente (inversores cargadores con baterías) genera un balance energético negativo, ya que extrae energía de la red para cargar baterías que serán usadas durante los apagones.

Luego de un análisis del impacto real de las actuales exenciones fiscales otorgadas a los sistemas fotovoltaicos se propone una reingeniería de los incentivos que priorice los sistemas que efectivamente inyectan energía al SEN (sistemas híbridos y de inyección a red), elimine las bonificaciones a los sistemas con inversores cargadores, y desburocratice los procesos de aprobación para dinamizar la inversión privada y estatal.

Antecedentes y situación actual muestra analizada

El marco regulatorio (Resoluciones 206/2021, 319/2021, 238/2023, 169/2025, 114/2026 y 180/2026), ha fomentado la importación e instalación de sistemas fotovoltaicos. Hoy se exime, tanto a personas jurídicas como naturales que realizan actividades económicas, del pago del Impuesto sobre Utilidades por un plazo de hasta 8 años para recuperar la inversión en fuentes renovables de energía[1]. Además, desde mayo de 2026 se establece un precio de venta de energía generada por fuentes renovables y entregada al SEN por un valor único de 90 CUP/kWh[2]. Sin embargo, la evidencia empírica señala que:
  1. La tipología de sistemas instalados no responde necesariamente a las necesidades del SEN.
  2. El costo de las baterías (en divisas) y la burocracia limitan el impacto real de las medidas.
  3. La divulgación de estos beneficios ha sido insuficiente.
Aplicando ciencia

Para la evaluación del impacto sobre el SEN de las diferentes tipologías de sistemas fotovoltaicos se tomaron los proyectos técnicos reales de 12 pequeños sistemas fotovoltaicos con baterías en las provincias de Artemisa y La Habana sobre techos o terrenos, con un rango de potencia fotovoltaica entre 1 220 y 59 000 Wp[3] con promedio de 13 365 kWp, y una acumulación en baterías de litio entre 10 240 y 102 400 Wh con promedio de 47 110 kWh. De ellos, 10 tenían inversores cargadores y 2 inversores híbridos. Se realizaron los cálculos para los meses de diciembre (mínima radiación) y julio (alta radiación).

Los inversionistas estudiados son: cinco Trabajadores por Cuenta Propia, cuatro empresas estatales, dos personas naturales y una empresa mixta.

Clasificación técnica y análisis de balance energético

Los sistemas fotovoltaicos tienen tres componentes fundamentales: los paneles que captan la luz solar y la convierten en energía eléctrica (corriente directa), los inversores que transforman la corriente directa en alterna para ser utilizada en los equipos o su exportación al SEN o la conversión de corriente alterna de la red en directa para su almacenamiento, y las baterías, presentes solo en los sistemas con respaldo, que acumulan la energía proveniente de los paneles o la red como corriente directa.

Para una correcta política fiscal, es imperativo clasificar los sistemas fotovoltaicos según su interacción con la red:Tipo A: Sistemas con baterías que NO pueden exportar a red debido a su tecnología (inversores cargadores), y desaprovechan parte de la energía solar disponible, cuando la energía solar es mayor que el consumo de la instalación y la batería está llena. La relación entre la potencia fotovoltaica y la potencia del inversor es frecuentemente menor que uno, y estos son los más comunes hoy en el mercado cubano (Figura 1).



Figura 1. Conexiones de sistema de Tipo A.

Hallazgo crítico: en un día sin cortes durante las horas de sol el balance energético solar (la energía fotovoltaica generada aprovechada, menos la alimentación de las cargas eléctricas en horas de sol), es negativo, tanto en diciembre como en julio en los 10 sistemas con inversores cargadores. Si además se asume la ocurrencia posterior de un apagón que consuma el 50% de la capacidad de la batería, aumentaría el desbalance energético con relación al SEN, pues entonces la batería debe recargarse de la red.

1- Tipo B: Sistemas con baterías que sí pueden exportar a red debido a sus características tecnológicas (inversores híbridos). Admiten mayor potencia fotovoltaica versus la potencia del inversor y pueden alimentar el equipamiento de la instalación, cargar las baterías y exportar los excedentes al SEN (Figura 2).


Figura 2. Conexiones de sistema de Tipo B.

Los estudios muestran que, en cinco de los 12 sitios analizados, asumiendo que todos fueran inversores híbridos, el balance energético solar se tornaría positivo en todos los meses. También sería positivo en otros 2 en los meses de alta radiación. En 10 de los sitios mejora notablemente el balance energético total con el SEN, considerando igualmente la ocurrencia de un apagón posterior que consuma el 50% de la capacidad de la batería (la batería debe recargarse de la red) con respecto a los del Tipo A. El promedio simple de mejoría en el balance energético con el SEN de los 10 sitios en los meses de julio y diciembre, con respecto a los del Tipo A, es del 35%.

Tipo C: Sistemas sin baterías que sí pueden exportar a la red (inversores de red). Son los más económicos y los que más pueden aliviar al SEN. Su demanda en el mercado es casi inexistente hoy debido a los apagones y a la falta hasta hace poco de tarifas de compra de energía atractivas (Figura 3).


Figura 3. Conexiones de sistema de Tipo C.

Un sistema, por ejemplo, de 5 kWp (10 paneles de 500 Wp cada uno), necesita solo un área estimada de 20 m2 y podría generar ingresos significativos de 337 500 CUP anuales de exportar el 50% de su producción sin interrupciones en la red. Pueden instalarse, además, en paralelo con los de los Tipos A y B.

Propuesta de modificación normativa

Se propone modificar el régimen de bonificaciones fiscales bajo los siguientes criterios:

1- Para sistemas tipo A (con inversores cargadores): Eliminación de bonificaciones. No es racional mantener un sacrificio fiscal para sistemas que, en lugar de aliviar al SEN, extraen energía adicional para la carga de baterías. Se propone eliminar la exención del Impuesto sobre Utilidades e Ingresos Personales para esta tipología. Los beneficios ya concedidos no se eliminarían.

2- Para sistemas Tipo B (con inversores híbridos): Bonificación condicionada. Se aplicará un beneficio fiscal de entre el 20% y 30% al costo total de la inversión. Condición indispensable: El sistema debe demostrar exportaciones anuales a la red equivalentes al menos al 5% de su consumo o a un mínimo establecido de kWh vertidos a la red. Se evaluará excluir el costo de las baterías de este beneficio fiscal.

Estos sistemas son más caros que los del tipo A, y la decisión requiere un estudio técnico-económico. Debe explicarse a los inversionistas las potenciales ventajas de la inyección al SEN. Esto implica una labor directa de comunicación y explicación por parte de la ONURE y la UNE, así como un ágil proceso de revisión, conexión y acompañamiento, y la oportuna instalación, una vez cumplidas las condiciones técnicas, de un metro contador bidireccional.

3- Para sistemas Tipo C (con inversores de inyección a red): Estos pueden alimentar las cargas internas (autoconsumo) y verter los excedentes al SEN. Para ellos, promoción activa y máximos incentivos. Son la solución más costo-eficiente. Requiere también de un ágil proceso de revisión, conexión e instalación del metro contador adecuado. Se propone:
  • Mantener y ampliar las exenciones arancelarias para sus componentes.
  • Indexar la tarifa de venta de 90 CUP/kWh a la inflación o al tipo de cambio oficial para garantizar la sostenibilidad.
  • Establecer un beneficio fiscal del 50% para la inversión en estas tecnologías en zonas seleccionadas rigurosamente con menos interrupciones eléctricas, logrando tiempos de recuperación de 4 a 8 años, según el tamaño del parque y el régimen de apagones (0, 6 o 12 horas de apagón diario), y considerando la exportación del 50 % de la energía generada. Para el cálculo de la recuperación se estimó un costo de inversión total de entre 737 USD/kWp y 848 USD/kWp para potencias entre 3 y 10 kWp, determinado a partir de información de varios proyectos reales y ofertas de equipamiento.[4]
Condición indispensable: El sistema debe exportar una cantidad mínima de energía a la red en el año, por ejemplo, el 50% de la generación posible estimada[5], según su potencia fotovoltaica.

Recomendaciones estratégicas
  1. Eliminación de barreras burocráticas: Suprimir el estudio de factibilidad como requisito para aspirar a la bonificación. Implementar un régimen de ventanilla única (ONURE, UNE, ONAT, Banca) para agilizar las aprobaciones. La UNE, por su parte, debe agilizar todo el proceso técnico para garantizar que en mínimo tiempo posible los sistemas Tipo B y C estén listos para comenzar a exportar a la red.
  2. Soberanía tecnológica: Promover empresas conjuntas (joint ventures) con fabricantes chinos para la producción local de paneles, estructuras de montaje, cables y sistemas de aterramiento, reduciendo los costos de importación. También negocios conjuntos en el diseño, aprovisionamiento e instalación.
  3. Sustitución de importaciones: Evaluar la producción nacional de bentonita sódica para el aterramiento, varillas de aterramiento, cables eléctricos, estructuras de montaje metálicas y autolastradas y otros accesorios.
  4. Regulación técnica y uso responsable: Prohibir la conexión de equipos de aire acondicionado no tecnológicos a los circuitos de emergencia de sistemas Tipo A y B. Las baterías deben destinarse a cargas críticas, no a derrochar energía.
  5. Comunicación social: Diseñar una campaña de comunicación con información que posibilite educar a la población y a los empresarios sobre los beneficios reales y las limitaciones de cada tipo de sistema. La ONURE, a la hora de revisar los proyectos técnicos para la emisión de la licencia energética, debe promover a los potenciales inversionistas las ventajas de los sistemas tipo B y C.
  6. Implementación gradual: Iniciar un programa piloto en dos provincias para evaluar la renuncia fiscal del Estado y el alivio real al SEN antes de una implementación nacional.
Conclusiones

La crisis energética y el déficit fiscal exigen políticas basadas en datos, no en percepciones. La bonificación a los sistemas fotovoltaicos debe dejar de ser un subsidio a la importación de baterías para convertirse en un incentivo a la generación distribuida. Al priorizar los sistemas de inyección a red e híbridos, y al eliminar la bonificación fiscal a los sistemas de autoconsumo puro, el Estado cubano logrará un mayor alivio para el SEN, optimizará el uso de sus recursos en divisas y fomentará una cultura de eficiencia energética.



* El autor es especialista en diseño de parques fotovoltaicos.

El autor agradece a los colegas David Viciedo Gómez y Ramón Labañino Salazar por su contribución en la elaboración de este texto, aunque se hace responsable de lo planteado en el artículo.


[1] Resuelvo Tercero de la Resolución 238/2023 del MFP, ratificado en la Resolución 180/2026. Esta última amplía la exención tributaria por un plazo de hasta 8 años a las personas naturales que pagan Impuestos sobre Ingresos Personales para recuperar la inversión.

[2] Resolución 114/2026 del MFP.

[3] Wp o kWp son unidades de medida para la potencia fotovoltaica.

[4] No existe un mercado transparente y continuo de equipamiento fotovoltaico. El estado debe promover negocios conjuntos con empresas chinas que reduzcan la cadena de intermediarios en el suministro de equipamiento.

[5] Por ejemplo, puede tomarse una producción potencial específica de 1 500 kWh/kWp al año.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Xi Jinping y Donald Trump se reúnen en Washington con comercio, tierras raras e IA sobre la mesa. Comentario HHC

Economía ALTO NIVEL

24-09-2026, 10:37:13 AM Por: Alto Nivel

© 

Europa Press

Xi Jinping pidió mantener la competencia entre China y Estados Unidos dentro de límites razonables, mientras Donald Trump destacó la relación personal entre ambos mandatarios.

El presidente de China, Xi Jinping, pidió este jueves a Estados Unidos mantener la competencia entre las dos potencias sin llevarla al conflicto, durante su encuentro con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en una cumbre marcada por las tensiones comerciales, tecnológicas y geopolíticas entre Washington y Pekín.

China y los Estados Unidos no deben cruzar la línea del conflicto y la confrontación”,dijo Xi en una intervención previa a las conversaciones.

El mandatario chino también llamó a ambos gobiernos a fortalecer la comunicación y cooperar con sinceridad.

El mandatario chino señaló que la competencia entre ambos países puede continuar, pero debe ser “sana” y mantenerse dentro de límites razonables.

Debe tratarse de una carrera para ponernos al nivel del otro, no de una lucha en la que uno gana y el otro pierde”, afirmó Xi, quien destacó que los intereses de China y Estados Unidos están “profundamente entrelazados” y que existe margen para ampliar la cooperación.

La visita de Xi, la primera a Washington en más de una década, ocurre mientras las dos economías buscan preservar una tregua comercial y reducir el riesgo de nuevas escaladas en áreas estratégicas. La reunión es la segunda entre ambos mandatarios este año, después del encuentro que sostuvieron en Pekín en mayo.

Trump destaca su relación con Xi

Trump recibió a Xi con un tono marcadamente cordial y destacó la relación personal que, según dijo, ambos han construido desde su primer mandato.

Desde mi primera elección, en 2016, el presidente Xi y yo hemos forjado una amistad verdaderamente extraordinaria, construida sobre el respeto mutuo y los intereses vitales de nuestros pueblos”,afirmó el presidente estadounidense durante la ceremonia de recepción.

Trump recordó además que Xi es el primer presidente chino que realiza dos visitas de Estado a Washington, después de su viaje de 2015 durante la presidencia de Barack Obama.

Así como nuestros pueblos trabajaron juntos para ganar aquella guerra, el presidente Xi y yo seguiremos trabajando juntos para forjar un futuro mejor para nuestras dos naciones”, agregó Trump.

El presidente estadounidense suele destacar su relación personal con Xi como una vía para mantener abiertos los canales de comunicación pese a las disputas entre ambas potencias.

La inteligencia artificial entra al centro de la relación

Más allá de la tregua comercial, la inteligencia artificial se convirtió en uno de los principales asuntos de la agenda bilateral.

Xi afirmó que China y Estados Unidos son líderes en IA y que ambos países tienen la capacidad y la responsabilidad de desarrollar y gestionar esta tecnología para el bien común.

También pidió que el desarrollo de la IA permanezca bajo control humano y orientado al bienestar de las personas.

El tema adquiere especial relevancia porque Washington y Pekín compiten por el liderazgo tecnológico mientras buscan mecanismos para reducir los riesgos derivados de sistemas cada vez más avanzados. Entre las propuestas que han surgido antes de la cumbre está la creación de un mecanismo de comunicación de emergencia entre ambos países para gestionar posibles crisis relacionadas con la IA.

Trump, por su parte, señaló este jueves que la “superinteligencia” sería un asunto central de las conversaciones y sugirió que ni Estados Unidos ni China pretenden frenar su desarrollo.

Comercio, tierras raras y tensiones geopolíticas

La agenda también incluye la tregua comercial entre Washington y Pekín, cuyo futuro será uno de los principales puntos de atención de la reunión. Ambos países han avanzado desde el encuentro de mayo en algunos compromisos, aunque persisten diferencias sobre aranceles, exportaciones y acceso a mercados.

Otro punto clave son las tierras raras, cuya producción y procesamiento están dominados por China y que son esenciales para industrias como la electrónica, los vehículos eléctricos y sectores vinculados con la defensa.

Las conversaciones previas entre funcionarios de ambos países ya habían incluido las tierras raras y la IA, junto con otros asuntos comerciales y económicos.

La relación bilateral también está condicionada por asuntos de seguridad y política exterior, entre ellos Taiwán y la guerra de Irán, que han añadido nuevas tensiones a una relación que en los últimos años estuvo marcada por la disputa comercial y tecnológica.

Xi también pidió a las Fuerzas Armadas de ambos países mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis. En ese contexto, defendió la posibilidad de evitar la llamada trampa de Tucídides, concepto utilizado para describir el riesgo de conflicto cuando una potencia dominante percibe el ascenso de otra como una amenaza a su posición.

Puede que la cooperación entre China y Estados Unidos no resuelva todos los problemas del mundo, pero sin ella sería difícil solucionar muchos de los desafíos globales”, afirmó Xi.

El mandatario chino añadió que Pekín mantiene abiertas sus puertas para las empresas estadounidenses y pidió que las compañías chinas reciban un trato justo en Estados Unidos. Xi llegó a Washington acompañado, entre otros, por representantes de empresas como BYD, Xiaomi y Alibaba.

Aunque no se anticipan necesariamente grandes acuerdos, el encuentro busca mantener el diálogo entre las dos mayores economías del mundo y evitar que las disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas deriven en una confrontación más amplia.

Con información de EFE

Comentario HHC: Menos mal que Trump no quiere " comunismo", porque sino se va a vivir a Pekin.

Otra de las tantas ingruencias  de Trump, además de sus mentiras y hechos delitivos.  Tambien dice que se lleva bien con (hasta le pide disculpas) con el  presidente de  Corea del Norte Kim Jong Un.   

Y si ven las declaraciones de Marco rubio , no quieren en Cuba , nada de China y hasta inventan un centro de " espionaje", etc.   

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Las transformaciones no son un giro al capitalismo, son la actualización de una construcción socialista innovadora

 En el estreno de su programa radial Criterio Compartido, el Presidente Díaz-Canel explicó el alcance de las transformaciones económicas y sociales, respondió a preocupaciones de la población y defendió la participación y el control popular como principios

Foto: Alejandro Azcuy

En el estreno del programa radial Criterio Compartido –que transmitirá Radio Rebelde los miércoles alternos–, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, explicó el alcance de las transformaciones económicas y sociales, respondió a preocupaciones de la población y defendió la participación y el control popular como principios.

Al definir el nuevo espacio como un mecanismo para escuchar directamente a la gente, aseguró que todas las llamadas y planteamientos serán procesados, incluso aquellos que no pudieron salir al aire.

«Cada voz en Cuba importa», afirmó. 

PRECIOS, JUBILACIONES, TIERRA, CONTROL Y COMBUSTIBLE

La participación directa de oyentes de distintos territorios, que plantearon preocupaciones sobre la aplicación de las medidas, el costo de la vida, la situación de los jubilados, la producción de alimentos y la crisis energética caracterizó el programa.

Un oyente de Cienfuegos llamó la atención sobre la distancia que en ocasiones existe entre las orientaciones nacionales y su ejecución en los territorios. Reclamó mayor control para garantizar que las decisiones a nivel central se cumplan efectivamente en la base.

Una señora contó que lleva más de una década solicitando una tierra sin cultivar en Arroyo Naranjo, para producir alimentos. Señaló que, pese a existir una evaluación favorable del Ministerio de la Agricultura, la tierra no le había sido entregada. Explicó además que forma parte de una red de 101 patios y espacios productivos gestionados por mujeres y pidió conocer si las nuevas medidas permitirán finalmente resolver su caso.

Desde Contramaestre, otro oyente puso el foco en la inflación y el incremento de los precios, y preguntó cuánto tiempo tendrá que esperar la población para que mejore esa situación. «Los salarios y la chequera no dan para vivir», afirmó.

Sobre la situación de algunos adultos mayores, una jubilada de 88 años relató las dificultades para cubrir sus necesidades con su pensión, y pidió que las nuevas medidas los tengan en cuenta, especialmente.

Alguien preguntó directamente al Presidente si existían posibilidades de recibir combustible desde países amigos, y si el Gobierno había realizado gestiones en ese sentido.

«Hemos hecho gestiones de todo tipo para el combustible, y no llega combustible de ningún lugar del mundo», respondió Díaz-Canel.

Y añadió: «Las medidas de recrudecimiento del bloqueo energético hacia Cuba por parte del Gobierno de Estados Unidos se han extraterritorializado con la segunda orden ejecutiva de la administración Trump, y realmente, por muchos intentos que hemos hecho, no lo hemos podido lograr».

Las llamadas pusieron sobre la mesa varios de los problemas más inmediatos de la vida cotidiana: precios, salarios y pensiones, alimentación, acceso a la tierra, funcionamiento de los municipios y disponibilidad de combustible. El Presidente aseguró que tanto las llamadas emitidas como las que no pudieron salir al aire serían transcritas, organizadas y entregadas para su atención y seguimiento.

Díaz-Canel explicó que las transformaciones económicas tienen lugar en un escenario de extrema dificultad. Mencionó el déficit eléctrico, las afectaciones al suministro de agua, la falta de harina en cientos de panaderías, los problemas con el gas licuado y la situación del transporte.

Frente a quienes atribuyen esas dificultades exclusivamente a problemas internos, planteó: «¿Cuál es la causa de esa realidad? ¿Es la ineficiencia? ¿Es el Estado fallido? (...) El bloqueo es criminal.

«Hace nueve meses que no entra un barco de combustible. ¿Cómo se puede sostener la economía? ¿Cómo se puede trabajar en esas condiciones? ¿Cómo se pueden dar todos los servicios que necesita la población? ¿Cómo se puede levantar la producción?».

 

«EL PAÍS TIENE QUE PRODUCIR»

Uno de los mensajes centrales del Presidente fue la necesidad de recuperar la capacidad productiva nacional. «El país tiene que producir. No puede seguir aspirando a que todo lo vamos a resolver importando».

Insistió también en que controlar administrativamente los precios no puede sustituir el incremento de la oferta: «El tema de los precios se resuelve produciendo más, creando más riqueza y teniendo más oferta para la población».

El mandatario reconoció que la población evaluará las transformaciones por sus efectos concretos en la vida cotidiana. «Hasta que no veamos en el plato de la mesa, en la farmacia, en el hospital el resultado de las transformaciones, no va a haber satisfacción».

Y resumió el propósito económico de las medidas en tres conceptos: «Más producción, más empleo y más salario».

 

«NO HAY REGRESO AL CAPITALISMO»

Díaz-Canel respondió ampliamente a una de las preocupaciones expresadas por varios participantes: si la ampliación del mercado y del sector no estatal implica un tránsito hacia el capitalismo.

«Estas transformaciones no son un giro al capitalismo, ni son un proceso de restauración capitalista», contestó. Las definió como «la actualización del modelo económico y social nuestro en una construcción socialista, que tiene que ser también innovadora.

«La respuesta es clara, rotunda, sin rodeo. No hay regreso al capitalismo», sentenció.

Argumentó que, aunque haya privado, mercado, inversión extranjera, el que manda es el pueblo por medio de sus instituciones. «Y eso no cambia ni va a cambiar, ni se puede cambiar».

También afirmó que «el mercado es una herramienta y no un amo, como en el capitalismo», y explicó que la planificación, el papel del Estado, la dirección del Partido y el control popular son los elementos que deben determinar cómo se utilizan esos mecanismos. 

PARTICIPACIÓN, CORRECCIÓN, PROTECCIÓN

El Presidente afirmó que sobre las transformaciones se seguirá discutiendo en los centros de trabajo y en las comunidades, y admitió que durante la implementación podrán detectarse errores que deberán corregirse.

«Tiene que haber capacidad para dialogar, que haya capacidad para recoger lo que se plantea y que sea útil, que haya capacidad para criticar, porque hay cosas que cuando las apliquemos van a tener errores, y hay que cambiarlas. «Las transformaciones van a funcionar realmente si participamos como pueblo, si controlamos como pueblo, si exigimos como pueblo y si como pueblo nos involucramos».

Sostuvo que todo debe tener una dimensión social y evitar que aumenten las desigualdades, y destacó las medidas de protección a jubilados y personas vulnerables, que incluyen subsidios diferenciados, tratamientos específicos y un fondo para desarrollo social. 

EL 21,4 % DE LA GENERACIÓN ELÉCTRICA PROVIENE DE FUENTES RENOVABLES

De la transición energética, Díaz-Canel informó que se han instalado 1 418 MW de potencia en 144 parques fotovoltaicos, y que debe terminar el año con más de 1 500 MW.

Dijo que desde fuentes renovables se genera ya el 21,4 % de la electricidad. Mencionó que se instalan sistemas fotovoltaicos en policlínicos, hospitales, hogares maternos, hogares de ancianos y otras instituciones, y que se avanza en un proyecto para independizar progresivamente el bombeo de agua del Sistema Eléctrico Nacional. 

LA LIBERTAD DE CUBA LLEGÓ EL 1RO. DE ENERO DE 1959

Al cierre del programa, Díaz-Canel respondió a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre Cuba, las que calificó de «totalmente arrogante, prepotente, injerencista», y afirmó que expresa «ese pensamiento genocida, criminal y de desprecio que hay hacia Cuba».

Díaz-Canel recalcó que Washington intenta presentar a Cuba como un Estado fallido para eludir su responsabilidad sobre las consecuencias del bloqueo, y cerró con un mensaje directo: «La libertad de Cuba llegó el 1ro. de enero de 1959 con esta Revolución, y esa libertad no la vamos a perder, la vamos a defender».

Foto: Alejandro Azcuy
Foto: Alejandro Azcuy
Foto: Alejandro Azcuy

Caminando la economía cubana: el jardín de senderos que se bifurcan

¿En qué medida tienden a converger hoy, dentro y fuera de la isla, socialistas reformistas, socialdemócratas de la economía social de mercado, comunistas del socialismo con características chinas o vietnamitas?




Tantas propuestas se han ido amontonando en todas partes acerca del camino que debe tomar Cuba que se nos han ido olvidando. Diríase, como en aquel famoso bolero, que “se agolpan unas con otras”, y se nos pierden en una niebla de mala memoria.

Quizás valga la pena entonces volver a sintonizar algunas de ellas, aunque solo sea para refrescarnos el camino que no llegamos a tomar, o que iniciamos a medias, o que no tomaríamos a pesar de “las penas que nos matan”.

Una mirada hacia atrás: los Lineamientos

Cuando la era postsoviética hizo eclosión en Europa del Este y la URSS, una de sus primeras resacas fue una ola de proyectos, eventos y publicaciones sobre la transición cubana. Reseñarlos brevemente llevaría resmas de papel.

Mientras esta especie de ciencia comparatista identificada como transitología proliferaba acerca de Cuba, el país había dejado de caer en picada durante 1990-1994 e iba saliendo de manera lenta e inestable del Periodo Especial en Tiempo de Paz, según lo nombró entonces la jerga militar.

Aunque las medidas de emergencia habían impedido que el techo se siguiera cayendo, estas quedaron como en suspenso, sin decidirse a remodelar estructuralmente el edificio. Y así estaban cuando Raúl, al tomar posesión, se propuso relanzarlas en una política de reformas (palabra proscrita, pero con esa intención) llamada la Actualización del Modelo, y en un plan llamado los Lineamientos económicos y sociales, que cristalizaron bajo el VI Congreso del PCC, en abril de 2011.

Muchos conceptos y propuestas de los Lineamientos abordaban temas que ya estaban en el debate. En efecto, aun antes del VI Congreso, en eventos públicos y publicaciones de ciencias sociales, numerosos estudiosos habían acumulado una agenda de problemas muy abarcadora: la cuestión estratégica de la descentralización; la concepción de la propiedad social como algo distinto de la estatal; la ampliación del sector no estatal, además de la agricultura, a los servicios y la pequeña manufactura, no solo en la pequeña empresa privada, sino en las formas de producción y distribución cooperativas; el problema del “paternalismo” estatal y de lo que se ha dado en llamar el “igualitarismo”; la necesidad de reforzamiento del orden jurídico y el papel fundamental de la ley en el funcionamiento de las instituciones del sistema; la cuestión de “la doble circulación monetaria”; etcétera.

Los principales temas políticos que abordaron los Lineamientos eran la descentralización, la legitimación del sector no estatal (con un fuerte acento en la extensión de la cooperativización), la determinación de hacer valer la ley y el orden constitucional, y la reducción neta del aparato del Estado.

“Desigualdad”, solo una vez; “pobreza”, ninguna

En el documento base o borrador de los Lineamientos, los términos descentralizar y descentralizado se mencionaban solo cinco veces; pero en ese mismo campo semántico (territorio, territorial, local, municipal), recurrían otras 34; no estatal, 16 veces; cooperativa y cooperativista, 21; los términos asociados a la norma legal (ley, legal, legislación, contrato) aparecían 15 veces.

Sin embargo, otros asuntos emergentes en ese debate público prestablecido no aparecían reflejados en este documento. Socialista solo se usaba como sinónimo de estatal (ej. empresa socialista); propiedad social aparecía solo una vez; participación se usaba 16 veces, pero solo dos en el sentido de participación social o ciudadana; colectivo y autonomía, una sola vez. El concepto igualdad prácticamente se usaba solo al hablar de igualitarismo, en un sentido negativo. Desigualdad se mencionaba solo una vez; pobreza, ninguna. La ausencia más notoria era la de sindicatos.

Fue de capital importancia que el debate democrático sobre los Lineamientos, más allá de las filas del PCC, expresara en su momento la voluntad de construir consenso en torno a un nuevo modelo. Aunque no era la primera vez que una legislación o una política eran sometidas a consulta popular, sí era que se convocaba a discutir políticas fundamentalmente distintas a las vigentes desde 1976.

Entonces anoté que la mayor carencia, tanto del documento base como del texto definitivo aprobado en el VI Congreso, era que los Lineamientos no reafirmaban lo suficiente el papel de la participación de los trabajadores y sus organizaciones en el nuevo ordenamiento económico, en el control social y en la toma de decisiones en la producción y los servicios.

También apunté que el componente estratégico clave de la reforma cubana era la descentralización.

Resultaba inconcebible entonces —y ahora— que la participación, la desburocratización, la liberación de las fuerzas productivas, el incremento de la eficiencia, el desarrollo de prácticas que redujeran la corrupción y el despilfarro, la renovación del papel de la planificación y del Estado en la economía, y especialmente el fomento del sentido de la responsabilidad de cada trabajador y de sus colectivos laborales, pudieran ocurrir plenamente sin descentralización.

Entonces —como ahora— se insistía, con razón, en la importancia de allegar “recursos externos”, “capital fresco”, “renovación del parque tecnológico”, como palanca imprescindible del crecimiento. Sin negar que la inversión extranjera directa fuera importante, también lo era una política que desuniformizara las reglas estrictas de funcionamiento que se le imponían a cada una de las diversas regiones, provincias y localidades del país, lo que permitiría maximizar el recurso principal con que cuenta la sociedad, es decir, el talento y la capacidad de sus ciudadanos.

Foto: Otmaro Rodríguez

Burocracia y PCC

No cabía duda de que el sistema del Poder Popular, como lo describía la Constitución de 1976, era lo más democrático del mundo, ya que representaba nada menos que la máxima instancia de poder del Estado. Pero en términos reales, el poder en cada municipio y provincia —para no mencionar la autoridad efectiva de la Asamblea Nacional— se concentraba en “los órganos de la administración central”, es decir, en la burocracia estatal, y en el PCC.

Los Lineamientos reforzaban la responsabilidad y jurisdicción de la administración frente a las instancias políticas, tratando de separar, una vez más, funciones que se han solido solapar crónicamente en el sistema político cubano. Sin embargo, no se reafirmaba con el mismo énfasis la autoridad y capacidad del Poder Popular para prevalecer sobre los aparatos burocráticos. Hubo que esperar a la nueva Constitución, en 2019, para volver a ponderar, ampliar y desarrollar su rol en un sistema democrático, en términos conceptuales, políticos y jurídicos.

Los Lineamientos anunciaban políticas que hoy se consideran novedades. Por ejemplo, que se organizarían servicios bancarios especializados en líneas de crédito al sector no estatal y mercados de suministros mayoristas, sujetos a controles eficaces que no se revirtieran en la reproducción del mercado negro, así como otros dispositivos técnicos para formalizar institucionalmente el mercado de “libre formación de precios”.

Junto a la supercentralización, la hipertrofia burocrática y la participación ciudadana declinante, la cuarta debilidad principal del modelo vigente, como se ha señalado, era el uniformismo. Uno de cuyos síntomas es lo que se criticaba como “igualitarismo”; el otro era el subsidio generalizado.

Por otro lado, los Lineamientos eran omisos en enfoques novedosos sobre la gestión en sectores clave para el desarrollo, como la cultura, la educación, la salud, el medio ambiente natural y construido. Como si pudiera haber una economía más adelantada y próspera sin asegurar personas sanas, educadas, cultas y con un hábitat decoroso.

El discurso económico prevaleciente consideraba a estos sectores como “subsidiados”, es decir, casi “parasitarios”, en vez de “inversiones en capital humano”, para decirlo en un lenguaje en boga.

Finalmente, algunos comentaristas del patio confunden el Estado socialista con la burocracia, de manera que proponen acotarlo o restringirlo, en vez de hacer que su columna vertebral sea realmente el Poder Popular, con plenos poderes. Sin esa capacidad real, delegados y representantes de la ciudadanía y de sus intereses no podrían desempeñar su papel en el control social; y resultaría difícilmente concebible un sistema más democrático.

Criticar al Estado socialista porque no se difumina no solo es un ejercicio de abstracción estéril respecto a los problemas reales del país, además de ajeno a las experiencias de otros modelos socialistas considerados exitosos, sino una práctica políticamente ineficaz. Se requiere, naturalmente, poner esa burocracia bajo control de los órganos de representación del Estado, sujetarla a la autoridad del orden jurídico y el imperio de la ley y, sobre todo, exponerla a la vigilancia ciudadana, mecanismo irremplazable en un orden social y político democrático.

Convergencias y divergencias

Los comentarios anteriores recogen reflexiones de hace 15 y 10 años en torno a la política económica. No las he retomado solo para refrescar la memoria sobre los problemas que discutíamos y algunos de los enfoques compartidos, sino para poner en perspectiva los debates actuales.

Si entendemos por política económica la que planean, formulan e implementan gobiernos, instituciones del Estado y organismos internacionales, y por propuestas de política las que diseñan y promueven think tanks, organizaciones, corporaciones, centros académicos y partidos políticos, podríamos advertir de entrada, en ese amplio arco que abarca la cosa cubana, que hoy hay más coincidencia de la que hubo al terminar la Guerra Fría, y muchísimo más de la que hubo cuando se iniciaron las reformas en la era de Raúl Castro.

¿En qué medida tienden a converger hoy, dentro y fuera de la isla, socialistas reformistas, socialdemócratas de la economía social de mercado, comunistas del socialismo con características chinas o vietnamitas?

Cuba enfrenta una crisis estructural, no solo coyuntural, para la cual no bastan remedios, sino que se requiere la transformación del “ecosistema económico y social”. Hay que priorizar el crecimiento de la producción nacional, especialmente alimentos, industria, energía y exportaciones; y expandir al mismo tiempo el sector privado y el estatal, otorgándoles a todas las empresas mayor autonomía de gestión.

Es necesario descentralizar las decisiones y el acceso a los recursos, delegar poder a empresas y gobiernos locales. Se requiere una presencia creciente de capital con ganas y posibilidades de invertir, no nada más una miríada de micro y pequeño comercio. Aplicar reformas monetarias, financieras y fiscales para estabilizar la economía; incrementar la productividad; proteger a los sectores más vulnerables, haciendo uso de mecanismos nuevos y más eficaces.

En buena medida, se comparte la visión sobre una economía cubana que necesita transformaciones profundas; por ejemplo, mayor autonomía empresarial, inversión, incremento de la producción y fortalecimiento de actores no estatales.

Junto a esas proximidades, hay divergencias de fondo entre los bordes de este consenso, que no contradicen la validez de un diálogo, pero que tampoco sería prudente soslayar.

Foto: Otmaro Rodríguez

El papel del Estado

Desde el Gobierno, y también desde buena parte del debate interno en los medios cubanos, el papel del Estado en el socialismo requiere actualizarse, pero preservando su papel sobre el sistema en su conjunto, y en particular, en la planificación económica estratégica y en la defensa de la soberanía nacional.

Se trata de construir una economía mixta —aunque no se le llame así— donde el mercado tenga un papel mucho más amplio, y el Estado cumpla una función como regulador y garante de políticas sociales, y también generador de iniciativas y estímulos a la redistribución del ingreso y a la reducción de la pobreza.

Digamos que la diferencia principal no radica solo en “el grado de apertura”, en el espacio que esa economía mixta le otorga al mercado y la iniciativa privada; sino en el signo político del sistema. Una economía capitalista social de mercado y un socialismo con mercado y economía mixta son dos animales diferentes.

Una cosa es superar el antiguo concepto de socialismo, atado a la experiencia estadocéntrica de los países del Este de Europa; otra bien distinta es rechazar las ideas matrices del socialismo, ligadas a sus orígenes emancipadores en la Cuba revolucionaria, y reivindicar una economía social de mercado que solo existe en determinados países históricamente privilegiados.

Una cosa es cuestionar la eficiencia y el verticalismo de las megacorporaciones estatales, promover la pequeña y mediana empresa como actor más ágil y menos burocratizado en el propio sector público; otra es confundir la eficiencia y horizontalidad con atributos naturales de la empresa privada, no importa su índole o naturaleza, o la condición inherente al clima empresarial prevaleciente.

Una cosa es fomentar una agricultura privada, cooperativa o comunitaria; otra es cifrar en la propiedad de la tierra la clave de su productividad. Una cosa es favorecer los encadenamientos productivos, nacionales y transnacionales; otra es concederles a las megaempresas privadas cualidades excepcionales de eficiencia y racionalidad, sin salvaguardas antimonopólicas.

Una cosa es legitimar la presencia de inversionistas cubanos emigrados en la economía de la isla, en igualdad de condiciones con otros extranjeros y con los propios emprendedores nacionales residentes; y otra es poner todos los huevos en la canasta de una emigración muy heterogénea, pero caracterizada históricamente como rehén de la política de EE.UU. hacia Cuba. Etcétera.
EE.UU. no es una contingencia externa más

La segunda gran diferencia está en el factor EE.UU., tanto en su lugar en el diagnóstico como en la estrategia de salida.

EE.UU. no es una contingencia externa más, una variable a tomar en cuenta, sino una constante en la ecuación cubana. No es posible desvincularlo de ninguno de los males del funcionamiento del sistema económico y político; y eso no significa para nada quitarle responsabilidad al Gobierno y al Estado en las deficiencias del sistema.

Una mayoría de intelectuales cubanos que criticamos ese funcionamiento y hacemos responsables a las instituciones de su mal manejo, somos los mismos que enfatizamos la necesidad imperiosa de no olvidar al bloqueo como premisa en el diseño de todas las políticas. En primer lugar, por un gesto elemental de lucidez, porque olvidarlo sería un acto suicida, de confusión entre el ser y el deber ser, entre la realidad y el deseo.

Claro que las reformas tienen que implementarse bajo la presunción de que el bloqueo continuará. Y garantizar la resiliencia es el ABC de una política de seguridad nacional. No se trata de exhortaciones o consignas, sino de una estrategia económica realista, que no puede hacerse dependiente de un cambio en la política estadounidense hacia Cuba.

Porque ninguno de los momentos de inflexión en ese conflicto se ha derivado, hasta ahora, de concesiones cubanas, adoptadas al margen de procesos negociadores, ni de un cambio en la actitud ante la posibilidad de hacerlo; sino de factores de política doméstica y de problemas internacionales que Cuba no controla.

Transformar la economía a pesar del bloqueo no es lo mismo que transformar la economía haciendo caso omiso al bloqueo. Juzgar que este puede ignorarse al proponerse diversificar las relaciones internacionales en función de fortalecer la economía, acceder al financiamiento internacional, atraer la inversión extranjera, o incluso ampliar el intercambio con la emigración en EE.UU. equivale a subestimar su alcance multilateral y su efecto intimidatorio sobre empresas y gobiernos de cualquier país.

Nada de eso justifica o ata las reformas y su alcance a la aprobación de los EE.UU. o al cese de su hostilidad. Todo lo contrario, contribuye a inyectar realismo a las decisiones y estrategias cubanas. Si el levantamiento del bloqueo o su disminución fuera un requisito para avanzar en las reformas, estas podrían posponerse indefinidamente. Y defender esa política conllevaría la parálisis, y equivaldría al suicidio.

Considerar que la relación con EE.UU. es la única opción para Cuba, porque ya de hecho absorbe una parte importante de sus intercambios e intereses, revela una especie de razonamiento teleológico. Equivale a tomar, por ejemplo, el patrón migratorio cubano hacia EE.UU., como un fenómeno natural, en vez de condicionado por su política de erosión y desestabilización hacia Cuba. Lo mismo que sus derivaciones, en particular, la alta concentración de emigrados cubanos en territorio estadounidense, su estatus relativamente privilegiado, el peso de esos vínculos familiares en la sociedad cubana actual, la recepción de remesas y donaciones en la isla, la presencia de esos emigrados en el flujo de turismo.

Derivar de lo anterior que la economía cubana está atada a gravitar en torno a los EE.UU., resulta un planteo contrafáctico muy discutible. Según esa ecuación más bien determinista, ningún país de la cuenca del Caribe podría tener relaciones económicas importantes con otros actores extrahemisféricos, puesto que muchos de ellos también tienen allá a sus emigrados, y han mantenido ese mismo patrón comercial, que, sin embargo, se ha vuelto cambiante en la última década, especialmente con la creciente presencia del factor China.

Esta lógica les daría a las reformas el sentido de una concesión unilateral a Washington, en busca de una supuesta reconciliación, no de una voluntad política de transformación basada en las necesidades e intereses de la sociedad cubana y su desarrollo. Y encadenaría los cambios económicos y políticos deseables en la isla a facilitar ese reacoplamiento.

En esta misma columna he argumentado por qué esa presunción de reacoplamiento es un wishfull thinking, que ignora los móviles y patrones de comportamiento del Estado y de la élite del poder estadounidense hacia la isla a lo largo de 130 años.

Para terminar, valdría la pena interrogar un conjunto de premisas que se dan por sentadas sin detenerse a dudar de ellas. Digamos, identificar al Gobierno cubano con un grupo político en su último cuarto de hora, como si hubiera otro en ciernes que lo pudiera reemplazar; aludir a la “oposición cubana” como si representara un movimiento, un liderazgo y una armadura equivalente a la Solidaridad de los polacos; hablar de “la diáspora” como si el mero uso del lenguaje bíblico trazara genéticamente a la gran mayoría asalariada de nuestros compatriotas en la emigración con los acaudalados personajes del lobby judío; alertar contra “la letra pequeña” en las medidas del Gobierno cubano, pero no en la tesis de “negociar el embargo” como requisito para cualquier política viable para salir de la crisis.



Persona espera en un sillón durante un apagón este viernes, en La Habana. Foto: Ernesto Mastrascusa/EFE.

Políticas económicas: “Un jardín de senderos que se bifurcan”

No quiero terminar esta larguísima conversación con otras visiones sacando conclusiones finales, sino más bien proponiendo avenidas que las atraviesen.

Dentro de pocas horas animaré un debate que intenta desenredar algunos nudos de la política económica cubana, y he tratado de discernir algunas de esas avenidas. Las presento a continuación porque sospecho que no las vamos a poder recorrer de una vez, y quizás puedan servir a otros para un ejercicio parecido. Ahí les van, tal como se las presentaré a los participantes del debate. Son seis nudos, y tienen la forma de tesis, por aquello de la polémica.Una economía mixta: que fomente al máximo y articule los distintos sectores (público, privado nacional y extranjero, cooperativo, social, comunitario).

Un mercado libre regulado: que funcione hacia adentro y hacia afuera, de manera coherente, y que guarde una relación nueva con la planificación, de carácter estratégico.

Un sector público descentralizado en un sistema político descentralizado: que haga valer esa cualidad en la gestión y el control empresarial e institucional, y en la autonomía territorial.

Un papel clave de la ley para el funcionamiento de la economía, en particular, y el orden social en general: que tenga como cuerpo de referencia los postulados de la Constitución de 2019 (y algunos más).

Un sector trabajo revitalizado: que preserve la participación de los trabajadores y sus organizaciones en la gestión de la economía en todos los sectores.

Un orden económico, social y político consolidado en torno a la soberanía nacional: que restaure y recupere los daños causados a esa soberanía en términos materiales y culturales, por la crisis y otros factores; que mantenga la voluntad de convivencia con todos los países, incluido EE.UU.; y sin el tipo de apoyo una vez existente con algunos aliados.

Se las enseñé a un amigo mío que sabe mucho del tema y me respondió con su acostumbrado humor que daban para 20 años de discusiones.

Parafraseando a Jorge Luis Borges, podríamos considerarla una red de senderos que se conectan entre sí o se bifurcan más allá. Y den para una buena conversación.