Cuba y la Economía
"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR
Fidel
viernes, 5 de junio de 2026
Putin: El robo de las reservas de Rusia afectó de forma irreversible a la posición del dólar y del euro
Declaraciones durante una sesión informativa a los Estados miembros de la ONU sobre la situación en Cuba. Comentario HHC
La crisis en Cuba impacta también al medio ambiente
Diferentes iniciativas intentan paliar un problema que se ha agudizado a extremo con la crisis del combustible. En La Habana Vieja, la mipyme estatal Ratoncito Blanco recoge los residuos en parte del Centro Histórico habanero, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982. (Foto: Redacción IPS Cuba)jueves, 4 de junio de 2026
Empresas rusas manifiestan interés en invertir en Cuba
largo plazo en Cuba a pesar de la presión externa, dijo hoy el vice primer ministro, Dmitri Chernishenko, copresidente de la comisión intergubernamental mixta
miércoles, 3 de junio de 2026
Es en medio de la tormenta, cuando la vista y el pensamiento deben estar más alerta.
¿De qué socialismo estamos hablando?
Por Dr. Fidel Vascos González
Teniendo en cuenta la visión marxista y
leninista de la construcción de la sociedad comunista por etapas, considero que
los clásicos veían muy cerca el comunismo y el período de transición sería muy
corto, lo que se puede ilustrar con las siguientes citas.
En el Manifiesto Comunista redactado por Carlos
Marx y Federico Engels en 1848 se lee: “Los
comunistas fijan su principal atención en Alemania, por que Alemania se halla
en vísperas de una revolución burguesa… y, por lo tanto, la revolución burguesa
alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.”
(1)
El 6 de marzo de 1919, el mismo día en que se
clausuró el I Congreso de la Internacional Comunista, V. I. Lenin escribió en
el periódico PRAVDA: “La fundación de la
III Internacional, de la Internacional Comunista, significa que hemos llegado a
los umbrales de la República Internacional de los Soviets, a los umbrales de la
victoria del comunismo en el mundo entero.” (2)
Por su parte, la Constitución soviética de 1936
aprobada en tiempos de Stalin confirmó que el país ya había entrado en el
socialismo como primera etapa de la sociedad comunista, por lo que el período
de transición en la URSS se había extendido por 19 años. Más tarde, en el XXII
Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) realizado en
octubre de 1961, se aprobó el Tercer Programa del Partido en el cual se aseguró
que en 1980 en la URSS se habría construido, en lo fundamental, la sociedad
comunista.
Todas estas predicciones resultaron falsas.
En particular, en 1980 no se había construido
el comunismo en la URSS sino que, al contrario, solo once años después, en
1991, ese gran Estado multinacional se había desintegrado y las 15 Repúblicas que
lo formaban habían regresado al capitalismo. En este aspecto, la historia de la
URSS poco o nada positivo puede enseñarnos de cómo se construye el socialismo y
cuáles son las características de ese régimen social.
La realidad es que en la sociedad contemporánea el período de transición se prolonga en el tiempo y previsiblemente se extenderá por decenas o cientos de años. Los cubanos lo venimos experimentando durante 65 años, desde el 16 de abril de 1961 cuando se proclamó oficialmente el carácter socialista de la Revolución Cubana.
En la construcción del socialismo hay que tener
muy en cuenta que el marxismo y el
leninismo componen una doctrina esencialmente eurocentrista, que no puede
aplicarse literalmente en los países de la periferia como Cuba para lo cual necesita
de importantes modificaciones. La primera es basarse en las características
nacionales del país en cuestión, la idiosincrasia de su pueblo y la historia de
su cultura económica, política y social. Al respecto quiero referirme al
aforismo de don José de la Luz y Caballero cuando enunció: “Todas las escuelas y ninguna escuela, he ahí la escuela” (3), que refleja
la esencia del método electivo de la tradición filosófica cubana de elegir lo
mejor de todos los pensadores sin adherirse de manera absoluta a ninguno.
En el proceso de construcción socialista también
incide la situación internacional del momento, muy especialmente en el caso de
Cuba, que resiste más de 60 años un bloqueo económico, comercial y financiero
implantado por el gobierno de los Estados Unidos, recrudecido ahora con un
cerco energético.
Para salir decididamente de la situación actual
del país y avanzar en nuestro período de transición al socialismo, propongo que
el Partido acometa una Reforma general integral en el terreno económico, político y social mediante la cual se logre:
abandonar el sistema de planificación centralizada de asignación de recursos
heredado de la URSS y el CAME; establecer el mercado como principal regulador
de la gestión empresarial de manera que el Estado sea el regulador de la
economía en su conjunto mediante un plan central utilizando principalmente en
su aplicación las leyes y categorías objetivas de las relaciones
monetario-mercantiles y sin pretender administrar a las empresas, tanto
estatales como no estatales; practicar la plena libertad de expresión y
manifestación de las personas naturales y jurídicas incluyendo los medios
masivos de comunicación; extender las modalidades de la democracia directa
donde los ciudadanos decidan con carácter vinculante los asuntos principales de
su interés, incluyendo la democracia directa electoral en todos los cargos
electivos del Estado y las organizaciones sociales como ya se aplica con éxito
en la postulación y elección de los delegados municipales del Poder Popular; y establecer
un proceso que facilite la revocación de cargos electivos en las instituciones.
Comprendo que esta Reforma general e integral necesita tiempo para diseñarla y
realizarla pero creo que ha llegado el momento de anunciarla y dar los primeros
pasos para lograrla.
En fin, el socialismo del que estoy hablando es
un modelo cubano sui generis de "Socialismo Democrático de Mercado"
que tenga en cuenta el marxismo y el leninismo originales, así como,
principalmente, las características nacionales de Cuba, su historia económica,
política, social y cultural, subrayando el
pensamiento y la acción del nacionalismo revolucionario cuyos excelsos
representantes son José Martí y Fidel Castro; con los objetivos principales de
elevar el nivel de vida material y espiritual del pueblo; la independencia
nacional; la justicia social; la plena libertad individual y colectiva
económica, política y social; una amplia aplicación de las modalidades de la
democracia directa incluyendo elecciones libres sin
multipartidismo, con un solo partido político único y sin comisiones de candidatura
que postulen centralmente los candidatos en boleta cerrada; mantener estrechos vínculos
fraternales con la comunidad cubana
residente en el exterior; la lucha por la paz; la solidaridad internacional
antiimperialista; y la protección del medio ambiente.
Este socialismo que concibo en el futuro para
mi país se aleja tanto del socialismo de Estado altamente centralizado aplicado
en la URSS como del capitalismo neoliberal.
Notas
(1) C. Marx y F. Engels; Obras Escogidas en
tres tomos; Tomo I; Editorial Progreso; Moscú, 1973, página 140.
(2) V.I. Lenin; Obras en 12 tomos; tomo 9;
página 98; Editorial Progreso; Moscú; 1973, en castellano, página 100.
(3) http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2010-06-04/todas-las-escuelas-y-ninguna-escuela-he-ahi-la-escuela/armandohart/
La Habana, 31 de mayo de 2026
Banco extranjero suspenden operaciones en Cuba con Visa y Mastercard desde el 6 de junio por medidas de Estados Unidos
En este artículo: Banco, Banco Central de Cuba, Bloqueo, Bloqueo contra Cuba, Cuba, Economía, Estados Unidos, Fincimex, Medidas, Relaciones Cuba Estados Unidos
Con fecha 2 de junio se ha recibido comunicación del banco extranjero, procesador de las operaciones que se realizan en Cuba utilizando tarjetas VISA y MASTERCARD, de interrumpir su relación con FINCIMEX S.A.
Dicha interrupción se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de mayo, emitida por el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump como parte de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba.
A partir de la decisión, Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como VISA y MASTERCARD.
El banco extranjero dio a conocer que, a partir del 6 de junio, fecha en que entra en vigor la medida del Imperio, se hace ilícito e imposible continuar con la ejecución de los acuerdos con la entidad cubana.
Se mantienen los medios de pagos establecidos para las operaciones en divisas en el país:
-Efectivo
-Tarjetas prepago 100% nacionales: Clásica y Tropical
-Tarjetas Internacionales Mir y Union pay.
(Información del Banco Central de Cuba)
Estrategia de Seguridad Nacional 2025: lo que dice y lo que oculta
Por Fernando M. García Bielsa
El 4 de diciembre de 2025, la administración del presidente Donald Trump publicó la ESN 2025, con unas 33 páginas de extensión. Se trata de un documento que cada nueva administración presidencial estadounidense da a conocer para detallar sus prioridades, aunque evidentemente es la parte pública de supuestas definiciones estratégicas del gobierno.
Es un documento importante a considerar, aun cuando está muy marcado por la particular visión del mundo de Trump, quien como varios analistas reiteran está rodeado por un equipo de incondicionales, en su mayoría, incompetentes, y que ejercen escasos controles sobre el presidente.
En tales condiciones no es posible asegurar que el documento en cuestión esté completamente consensuado con la élite del poder, ni cuánto podría quedar del mismo, más allá de este segundo mandato de Trump. Este es un documento de comunicación pública, ajustado a tal fin y que, en breve, en unos tres años, será “actualizado” por la próxima administración de gobierno.
Presentan el documento pretenciosamente como “una hoja de ruta destinada a garantizar que Estados Unidos siga siendo la nación más grande y próspera de la historia de la humanidad, así como la cuna de la libertad en la tierra”. El mismo articula una visión geopolítica donde la seguridad hemisférica se fusiona fuertemente con sus intereses económicos.
Esta ESN debe ser leída también en el marco de la particular distancia entre los dichos y los hechos que viene moldeando la política exterior más bien incierta y poco predecible de esta administración. Ha sido emitida, además, en un contexto en el cual la elite yanqui padece una percepción de asedio e incertidumbres, y cuando buena parte de la conducción de la política exterior pretende contrarrestar la pérdida de hegemonía y el declive relativo del imperio mediante un militarismo arrogante y sin ataduras.
A todas luces, Trump no es aislacionista. No quiere retirar por completo a Estados Unidos de sus relaciones internacionales, y en el documento emitido por su administración, y que aquí analizamos, se adapta a la base política MAGA donde la seguridad nacional se plantea casi exclusivamente a través de las obsesiones trumpistas: inmigración, guerras culturales y nacionalismo. Pero “proteger al pueblo estadounidense”, según Trump, implica una política exterior activa.
Este tipo de documentos es redactado periódicamente por los sectores más poderosos de las administraciones estadounidenses, sobre todo los militares. Al compararlo con dos de los documentos de ese tipo más recientes, el publicado en 2015 por la administración Obama, y el del propio Trump en 2017 durante su primer mandato, puede comprobarse que este nuevo legajo contiene algunos elementos de continuidad, pero también no pocas “novedades”.
La ESN-2025 ante la marcada declinación de la hegemonía yanqui
Esta “nueva estrategia” vuelve a evidenciar lo que verdaderamente está en juego para Estados Unidos: el riesgo creciente de perder la supremacía económico-financiera ante los sólidos avances de China y el surgimiento de nuevos sujetos estatales. De ahí la primacía del interés nacional absoluto, la redefinición contractual de las alianzas, una geopolítica en la cual se jerarquiza lo económico como herramienta de coerción, y una proyección internacional que relega lo multilateral priorizando lo bilateral de forma calculada.
Tal como su nombre indica se trata de una cuestión de seguridad nacional, según un término utilizado abusivamente y a conveniencia, tal como en los documentos de ese tipo emitidos por anteriores administraciones. Así, otorgan carácter de amenazas a su seguridad nacional a situaciones políticas que podrían ser resueltas mediante la negociación y acuerdos verificables.
El documento refleja una considerable tensión entre el pragmatismo económico y la línea dura estratégica. Las partes más detalladas del mismo se refieren a la política económica, e implica que su relación con el mundo debería generar un beneficio tangible, inmediato y mensurable para Estados Unidos.
Quizás el aspecto más llamativo de la ESN 2025 es una aparente redefinición radical de prioridades geográficas. Trump promete “restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”.
Se eleva a la América Latina y el Caribe a la categoría de “prioridad máxima, cuyos países son tratados como espacios de proyección del poder, una “zona de exclusión para actores extra hemisféricos, y como un espacio de acceso preferencial a recursos que son catalogados como propios por Estados Unidos y esenciales para su seguridad nacional.
Quiere esto decir, “en otras palabras, que afirmaremos y aplicaremos un «corolario Trump» a la doctrina Monroe”.
En ese sentido se precisa pretenciosamente que cualquier inversión china en infraestructura crítica, telecomunicaciones o energía constituye una amenaza directa a su seguridad.
Asimismo, hay como una amenaza de reiniciar una nueva época de intervenciones. En el documento se dice: “Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permite afirmarnos con confianza donde y cuando lo necesitemos en la región”.
Y agrega:
“Para un país cuyos intereses son tan numerosos y diversos como los nuestros, no es posible adherirse rigurosamente al no intervencionismo. Sin embargo, esta predisposición debería establecer criterios elevados para determinar qué constituye una intervención justificada”.
Los países latinoamericanos son tratados como espacios de proyección del poder exclusivo. Se les ofrece una suerte de “protección” contra la influencia extra hemisférica (léase China, Rusia) a cambio de subordinación estratégica y acceso preferencial a sus recursos naturales y sus mercados.
Un documento ambiguo y engañoso
– La administración estadounidense proyecta una imagen de recuperación nacional que busca restaurar su fuerza mediante el aislamiento selectivo y el nacionalismo económico, luego de haber experimentado, y sufrir aun, un período de inestabilidad interna y fracasos en su política exterior y en sus aventuras militares.
– La nueva ESN de Trump aparente querer distanciarse de los objetivos e intereses estratégicos tradicionales estadounidenses y pretende proyectar en lo adelante algunas de las políticas emprendidas en el primer año de su segunda administración. Y explícitamente elude gran parte de lo que – en la perspectiva yanqui – era una “responsabilidad de Estados Unidos con el orden global”, asumida por cada uno de quienes le antecedieron en la presidencia en la era posterior a la Guerra Fría.
– En el documento se llega a esbozar una intención de cambio, evidentemente engañosa, cuando se dice: “Nuestras élites se equivocaron gravemente al suponer que Estados Unidos estaría dispuesto a asumir indefinidamente responsabilidades globales… y sobreestimaron la capacidad de Estados Unidos para financiar simultáneamente un Estado del bienestar, regulador y administrativo masivo, así como un complejo militar, diplomático, de inteligencia y de ayuda exterior igualmente masivo”
– Las partes más detalladas del documento se refieren a la política económica. Se hace hincapié en la importancia de la seguridad económica, lograble – según dicen – mediante la reorientación de las balanzas comerciales, las políticas industriales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro, la autosuficiencia en sectores críticos, la independencia energética y una base industrial de defensa amplia y productiva (léase, el sector armamentista y de tecnologías de punta que lo integran). Se condena el robo de propiedad intelectual, el espionaje industrial y las prácticas comerciales desleales.
– La política exterior deja de ser una empresa orientada a la construcción de un orden internacional basado en reglas (con todas las hipocresías que ello implicaba) para convertirse en una serie de operaciones comerciales donde el poder del mercado y la capacidad coercitiva de Estados Unidos se utilizan para obtener concesiones concretas.
– El pacto transatlántico, la OTAN, que solía equilibrar –en favor de la primacía de Estados Unidos- los intereses comunes compartidos, ahora está fundamentalmente en entredicho. Se rompe con décadas de una política declarada de Estados Unidos. En varias de sus partes aparece como un ataque frontal contra Europa, la cual – señalan -, deja de ser crucial para la seguridad nacional de Estados Unidos.
– Por lo que se deja de decir (NSS) aparenta un distanciamiento del “Giro hacia Asia”, dominante entre los círculos de política exterior estadounidense desde la administración Obama. Aunque este texto es menos agresivo hacia Pekín al compararlo con la ESN de Trump de 2017, esa es una apariencia engañosa respecto al curso real, actual y perspectivo, de la política estadounidense. Incluso ha llevado a algunos analistas internacionales a interpretar erróneamente que se estaría suavizando la postura estadounidense hacia China.
No hay promesa de cese de la hostilidad; se sigue identificando a China como su principal competidor según el consenso bipartidista que considera a ese país como la única potencia con capacidad sistémica para desafiar la arquitectura global, financiera y militar, del imperio.
Hasta aquí estos apuntes, aunque evidentemente se podrían apuntar otras interrogantes acerca de ese documento.
Antes de concluir, es importante recordar que todas esas “estrategias de seguridad” son vulnerables a quedar rápidamente obsoletas ante los acontecimientos, y que pocas administraciones se han ceñido fielmente al texto.
El documento calla mucho más de lo reflejado en su contenido y evade algunas cuestiones de mucho peso e interés. No obstante, la NSS 2025 ofrece cierta guía tentativa —aunque contradictoria— para intentar comprender y afrontar los próximos dos y medio años bajo la presidencia de Trump (¡si es que este logra concluir su mandato!).
Cuba: coincidencias «ministeriosas» (segundo tiempo)
Por Manuel David Orrio del Rosario
Nota: un viejo artículo, que actualizo para el aniversario 65 del ministerio del Interior cubano, este 6 de junio.
La Habana, 26/06/03.- Como en casi todos los países, el gobierno cubano se estructura en un conjunto de organismos de administración central a los cuales se les denomina ministerios, por lo que normalmente se dice de una persona empleada en uno de éstos que «fulano trabaja en el ministerio de tal o más cual».
Sin embargo, en el caso de Cuba, existe una excepción. Entre la mayoría de mis compatriotas se percibe el «ser empleado» de uno de aquellos no sólo como un trabajo más, sino como un sentido de la vida, como una pertenencia que de una forma u otra se asume como sacerdocio.
Ese organismo es el Ministerio del Interior (MININT) cuya función social es velar por la seguridad del Estado, el orden público, la tranquilidad ciudadana y parte de todas esas «hierbas» que en la jerga internacional se agrupan bajo el concepto de «gobernabilidad». Quien labora en aquel no «trabaja», sino «es». Cuando en Cuba se dice que alguien «es del ministerio», la frase indica su pertenencia a ése, no a otro. Haga lo que haga, desde simple policía, oficial de inteligencia o bombero, usted «es».
Si bien los cubanos juegan al dicharacho, dudo lo hagan con las palabras. «Ser», no es lo mismo que «trabajar». El Ministerio del Interior criollo tiene en los predios internos y externos una ganada reputación en la defensa de Cuba frente a la política de los Estados Unidos de América, la cual nunca se ha limitado a meras sanciones económicas unilaterales, calificadas por Juan Pablo II como éticamente inaceptables.
Dicha política incluye un abultado expediente de acciones terroristas, entre las que destacan más de 600 planes para cometer magnicidio contra Fidel Castro, todos frustrados por la ejecutoria de quienes no «trabajan», sino «son». Si bien ese terrorismo es prácticamente marginal para este 2026, no ha dejado de existir. Por ejemplo , el 25 de febrero hubo un intento de infiltración armada desde Estados Unidos al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, municipio Corralillo, en la central provincia de Villa Clara, con saldo de cuatro muertes, varios heridos y arrestados.
El Ministerio del Interior, entonces, es institución asociada al misterio y los secretos, por lo cual un amigo acostumbra a decir que sus hombres y mujeres son los «ministeriosos». Y así, hasta riendo por sátiras que humoristas del país dedican a policías poco profesionales, arribará el MININT a su 65 aniversario de fundado, este 6 de junio. Sin embargo, una cosa es guardar obligados secretos, y otra muy distinta pecar de secretismo, en lo cual el MININT incurre, más allá de lógicas necesidades propias de lo que es un «oficio discreto».
Por ejemplo, no se divulgan estadísticas integrales sobre criminalidad desde ¡1975!, algo que desde una conciencia cívica es inaceptable, y en lo cual los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular parecen pintados en la pared. Tampoco la prensa cubana se distingue por dar seguimiento a las labores de prevención y persecución del delito, para citar una relevante carencia. Menos se sabe sobre la población penal criolla ni sobre cuál lugar ocupa Cuba en ese índice a nivel mundial, contada por reclusos por cada cien mil habitantes, en lo que la Lista Mundial de Población Penitenciaria sitúa ese indicador en 794; sería una de las poblaciones más elevadas del mundo, sólo superada por El Salvador, hasta donde se conoce, por cuanto la media mundial está en alrededor de 140 presos por cada cien mil habitantes, a tenor de la mencionada lista.
Tal falta de transparencia también tiende un manto de silencio sobre las violaciones de la Ley que pudieran cometerse bajo el amparo del órgano; sea por corrupción, sea por violaciones legales o éticas en el trato a la ciudadanía. Los «ministeriosos» son seres humanos, no robots santificados por la ¿propaganda?
Lo cierto: no habla en favor de la democracia socialista que se proclama la existencia de tal secretismo respecto a la gestión del MININT, más en temas tan relacionados con la seguridad ciudadana y la percepción de la misma. De acuerdo con un reportaje de Bohemia, 2023, “La sociedad cubana hoy percibe un aumento de la violencia en el país, y si bien esta apreciación se ve estimulada por los contenidos no siempre verídicos de redes sociales y medios no oficiales, existe un incremento de varios tipos de delitos que ha fracturado la sensación de seguridad de la población. El trasfondo económico-social incide en la aparición de vulnerabilidades, desigualdades, en la pérdida de valores y de mecanismos de solución de conflictos que a la postre generan mayor criminalidad”.
«Dios nunca juega a los dados», gustaba decir Albert Einstein, como para recordar que las coincidencias históricas suelen tener una lógica profunda. El MININT fue creado el 6 de junio de 1961, mediante la Ley 940 del Consejo de Ministros que, a juzgar por los anales, vivió ese momento entre preocupaciones por supervivencias y sueños de futuro, por cuanto ese mismo día también se promulgó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, para así dar fuerza de jure a lo que el entonces Gobierno Revolucionario hacía de facto, hoy mundialmente citado como ejemplo de voluntad política continuada en favor de la instrucción para todos.
La apuntada opacidad del MININT no es un caso aislado: en educación y salud también faltan cifras públicas integrales, como se verá más adelante. Por cierto: la calidad de la enseñanza se ha resentido en los últimos tiempos, habida cuenta de las serias dificultades económicas por las cuales Cuba atraviesa. Esas dificultades se acompañan por la caída en el número de maestros y profesores, por el descenso de los presupuestos como porcentaje del Producto Interno Bruto, o por su expresión en términos reales. Duele, pero es hecho terco: van cuesta abajo, y no sólo porque disminuya la población, motivo lógico para reducciones presupuestarias.
Por aquellos meses de 1961, vale recordar, si por un lado se creaba al MININT, por el otro toda Cuba se involucraba en erradicar el analfabetismo. Además, se habían creado más de 10 000 aulas de enseñanza primaria, que al momento presente se han traducido en más de un millón de graduados universitarios, de los que muchos han emigrado hacia empleos de menor calificación, pero mejor paga, cuando no se han marchado a residir en otro país. Es una callada sangría, sobre la cual tampoco se dispone de cifras públicas integrales, aunque hay botones de muestra: el Anuario Estadístico de Cuba 2024 (ONEI), publicado en 2025, reportó que la fuerza laboral del sector salud se redujo en 32,586 trabajadores sólo entre 2022 y 2023, y acumula una pérdida de 30,767 médicos desde 2021 —de 106,131 a 75,364— así como 15,035 enfermeros menos en el mismo periodo. Los médicos de familia, pilar de la atención primaria, se desplomaron de 27,535 en 2023 a apenas 12,912 en 2024, una caída del 53% en un año. Son números inquietantes, que indican una reducción en el número de profesionales de la salud por cada determinado número de habitantes, cuya proporción ha empeorado de 104 a 131 habitantes por médico entre 2021 y 2024.
Mientras ciertas realidades aporrean puertas, vienen coincidencias, buenas para recordar en este aniversario: a los «ministeriosos» criollos se les reconoce a nivel planetario una gran capacidad para penetrar a las organizaciones adversarias, conocer sus planes y actuar en consecuencia. Quizás se atribuya esa habilidad a pasadas relaciones con los servicios especiales de las naciones del extinto campo diz que socialista. Pero en las tradiciones de luchas por la independencia de Cuba se encuentran pruebas de que ese talento es principalmente autóctono.
Nada menos que un 6 de junio, pero de 1896, el Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo, recibió el resultado triunfante de una operación de inteligencia dirigida por Perfecto Lacoste, entonces presidente de la Junta Revolucionaria de La Habana, quien junto a Emilio Carrera Peñarredonda logró sustraer de las oficinas del Capitán General de la «siempre fiel Isla de Cuba», un conjunto de mapas y planos muy necesarios para llevar a término la invasión del occidente cubano, esfuerzo estratégico para liberar a Cuba del dominio español. Lo hicieron a riesgo de sus vidas, tal vez sin saber el precedente que estaban creando. Hoy, ¿coincidencia no tan coincidente?
Quizás, como pocos, seamos los cubanos hijos de nuestra Historia. Conocerla, es conocernos. En nuestras raíces se encuentra la razón de cómo somos, tanto en lo bueno como en lo malo.
Entretanto, «ministeriosos» alertas.
* Imagen de portada: sede del ministerio del Interior cubano. Plaza de la Revolución «José Martí». Autor Martin Abegglen. Licencia Atribución-CompartirIgual 2.0 Genérica de Creative Commons.






