Por: Arleen Rodríguez Derivet, Marxlenin Pérez Valdés
Fórum organizado por la ANEC, el MEP y la embajada británica en La Habana. Foto: Marxlenin Pérez Valdés.
Mientras en la Asamblea General de Naciones Unidas, el representante de Estados Unidos se empeñaba inútilmente en demostrar "que el bloqueo no existe", algunos de los más reconocidos economistas cubanos, exponían con números irrebatibles el empobrecedor impacto del brutal castigo colectivo que ejerce el imperio sobre todos los habitantes de esta Isla, desde que se propuso ser una nación independiente, soberana y socialista.
Con una sólida investigación que secuencia la evolución de la guerra económica norteamericana contra Cuba desde los primeros años de la Revolución hasta las órdenes ejecutivas que este año implantaron el genocida cerco energético, el Dr. en Ciencias Económicas y Premio Nacional de Economía José Luis Rodríguez, puso en pantalla los irrefutables números de esta guerra económica.
El costo promedio del bloqueo entre 1959 y 1989 equivale a 1000 millones de dólares estadounidenses (USD) anuales, con un acumulado de 30 mil millones de dólares; cifras que están condicionadas por los factores compensatorios del campo socialista.
Mientras existió un campo socialista hubo una compensación a los efectos del bloqueo y por eso las cifras pueden percibirse como relativamente bajas en los primeros 30 años.
A pesar de esto, se calcularon los daños materiales en unos 121 mil millones, con daños humanos que elevan ese costo a 181 mil millones a finales de los años 90.
Entre marzo de 2025 y febrero de 2026, el costo anual promedio del bloqueo representó pérdidas de 8 080.3 millones de USD, para un acumulado de 178 700.5 millones de USD. Es decir, hay una aceleración importante en este sentido, con un crecimiento anual del 86% y un acumulado de casi el 29% (28.7%).
Como factor primordial del decrecimiento de la economía cubana, entre 2019 y 2026, el bloqueo deprimió en aproximadamente un 15% el PIB del país. La implementación de la política de máxima presión en el actual año y la Orden Ejecutiva no. 14 380 de enero que implementa el bloqueo energético, hicieron más graves las consecuencias del histórico cerco.
Cuba requiere un promedio anual de combustible de 8.5 millones de toneladas y un consumo mínimo de 6 millones de toneladas, sin embargo la entrada regular de combustible solamente ha sido de 100 mil toneladas en donativo de Rusia a finales de marzo de este año, lo cual representa apenas el 1.7% de lo necesario para un año.
En cuanto a la entrada irregular de combustible, dada por la venta al sector privado, que el representante de Estados Unidos mencionó con indignante cinismo, la investigación confirma que representa menos del 3% de las necesidades del país.
Fue firmada una segunda Orden Ejecutiva que amplía todos estos impactos, la no. 14 404 del 1ro de mayo del año en curso, contentiva de sanciones personalizadas a personas y entidades con impactos claros en el turismo, el níquel, los medicamentos y alimentos; así como la banca.
Con la indiscutible autoridad que le aporta a estas investigaciones su larga experiencia como estudioso y también su exitoso desempeño como ministro de Finanzas y Economía y Planificación en los años más difíciles del llamado Período Especial, José Luis Rodríguez es, sin dudas, una de las voces más sólidas y reconocidas para evaluar el carácter e impacto real del cerco genocida como obstáculo fundamental a cualquier posibilidad de recuperación y desarrollo.


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Con mayor frecuencia aparecen en plataformas de clasificados y redes sociales ofertas de suscripción a asistentes personalizados para gestionar ventas. (Foto: Tomada de Revolico)




