Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

miércoles, 10 de junio de 2020

¿Cuba producirá su carne de pollo?. Comentario HHC

El acceso a la carne de pollo es un dolor de cabeza para las familias cubanas desde 2019, que se ha agravado durante la emergencia sanitaria por la covid-19.






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Cria de pollos de engorde en finca El futuro, Boyeros La Habana
Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 10 jun.- Cuando en medio de la pandemia por el nuevo coronavirus las colas para comprar carne de pollo y otros productos básicos exponen a las personas, la productora Sandra Leyva mantiene la crianza de aves de ceba en la periferia de esta capital.
En su finca El Futuro, del municipio de Boyeros, Leyva participa en un experimento de engorde de pollos en condiciones rústicas, con vistas a extender la experiencia y volver a producir nacionalmente las 120 000 toneladas de esta carne obtenidas hace más de 20 años.
Con la colaboración de su familia, esta maestra de formación oriunda de Guantánamo y devenida cooperativista hace 15 años, revolucionó la finca de 19 hectáreas, donde hoy además cosechan varios cultivos y cuentan con ganado mayor, conejos y cerdos.
Cuba no produce carne de aves a gran escala desde los años 80 del siglo XX y hoy solo obtiene 9 500 toneladas de carne de aves de desecho, de ponedoras de huevos.
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Sandra Leyva, finca El futuro, Boyeros, La Habana
Foto: Archivo IPS Cuba

Experimento de producción rústica

Ella fue una de los dos agricultores seleccionados en 2019 para un experimento de cría de aves de ceba en La Habana.
“Me dieron 1 500 pollos y sobrecumplimos la entrega de carne prevista. Entonces nos entregaron otros 4 000, con el objetivo de engordarlos y tributar algo más de 6 600 kilogramos en 45 días”, contó, mientras recorría las naves rústicas, construidas con la asesoría del estatal Instituto de Investigaciones Avícolas.
A los polluelos, traídos desde Matanzas cuando apenas tenían una hora de nacidos, se les garantizó la alimentación y los medicamentos mediante un convenio con la empresa Combinado Avícola Nacional. Como acordado con esa entidad, la carne tuvo como destino la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
Leyva describió que la cría tiene requisitos específicos: la medida y orientación especial de las naves, normas sanitarias, el manejo de las aves, entre otros.

Producciones locales perdidas

Hace 20 años, Cuba decidió suspender la producción de carne de pollo supuestamente porque era más económico importarla que producirla localmente, pese a los criterios contrarios expresados por economistas.
De acuerdo con declaraciones a la prensa de Alberto Rodríguez, jefe del Departamento de Producción de la Dirección Avícola del Grupo Empresarial Ganadero, en todas las provincias existe experiencia porque en los años 80 del siglo XX se obtenían anualmente unas 120 000 toneladas de carne de ave.
El país pasó a depender totalmente de las importaciones de pollo desde Estados Unidos, y luego de Brasil, Argentina y otros mercados.

A su juicio, “se puede criar pollos del ceba en estas condiciones. No es darle comida tres veces al día y ya, hay que estar cerca, despertarlos todo el tiempo, velar por que haya silencio, pues en la medida que engordan pueden infartarse. Aquí la mortalidad fue mínima”.
De acuerdo con Julio César López, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios Héroes de la Sierra Maestra, “la productora, junto a su familia, ha logrado buenos resultados en la crianza de estos pollos, que tanta falta hacen para sustituir importaciones”.

Para aprovechar más la parcela

Vivaz e imparable, Leyva no se conforma. Tiene proyectos de aumentar la producción de conejos, desarrollar la recría de ejemplares de cerdo a partir de reproductoras de alta fertilidad e incrementar el rebaño equino.
“Para la loma pedregosa esa, tenemos un proyecto de 10 000 pollos, 8 000 de ceba y 2 000 rústicos, los primeros también para el Mariel, y los segundos, para aportar a la alimentación del municipio de Boyeros, como parte del programa de abastecimiento municipal”, explicó.
Todo ello, sin dejar de lado el resto. “El año pasado, el plan de producción de cerdo fue de 1,9 toneladas y entregamos 2,6; el de ganado mayor, de una tonelada y alcanzamos dos y media, y también superamos el de ganado menor”, puso como ejemplo.

Por granjas avícolas

A la producción rústica y a pequeña escala, apenas en ciernes, las autoridades esperan sumar las grandes granjas avícolas con inversiones extranjeras.
La Cartera de oportunidades de inversión extranjera 2019-2020 incorpora un proyecto, replicable en otras nueve provincias, para obtener 10 000 toneladas de carne de ave. Las negociaciones con contrapartes extranjeras fueron interrumpidas por la pandemia por el nuevo coronavirus.

Y en la pandemia, el equipo de la finca se suma a la meta de producir más alimentos para la población.
“El país necesita del apoyo de nosotros y aquí estamos, dando el aporte que nos corresponde. Me propongo más porque la tierra da lo que uno sea capaz de buscar en ella, y para eso tengo el apoyo de las autoridades del territorio”, sostuvo la productora.
La isla caribeña atraviesa una tensa situación económica por reformas pendientes a su modelo centralizado y poco productivo, y el agravamiento de las sanciones estadounidenses, que se vuelve más complicada por el impacto económico de la covid-19.
Norberto Espinosa, presidente del Grupo Empresarial Ganadero, dijo a la prensa local que para el país “es cardinal sustituir la importación, valorada en más de 300 millones de dólares anuales, de carnes y subproductos avícolas, que con la adecuada tecnología podemos producir en Cuba”. (2020).

Comentario HHC: Esto es una excelente iniciativa, el vinculo estatal- cooperativo- privado, con la independencia económica operativa, viene a configurarse en una fórmula ganadora para todos en nuestro país. Es importante su extensión a otras ramas de la economía.

Muy sintomático que sean pollos, lo que más compramos a EEUU en USD y de contado, ya que con el so pretexto de que la ley le impide dar créditos a Cuba, los costos de un posible crédito se los ahorran, porque tienen el dinero fresco. Para ser justos nosotros tenemos ventaja de buenos precios y la cercanía, algo que se impide en otros rubros el bloqueo genocida de parte del gobierno de estados unidos al pueblo cubano. Es el palo y la zanahoria y la asfixia. 

Lo que invertimos en dólares en  la compra de pollos en EEUU, lo invertimos en la producción de pollos en Cuba y evidentemente debemos producir mayor cantidad de toneladas de pollo en varios ciclos productivos con la inversión, que lo que compramos con esos dólares.   Nuestra independencia productiva puede lograrse en este rubro, el cual hay que replicar en otros. Es por otra parte un golpe al bloqueo de EEUU  a Cuba, al que hay que vencer no solo en político como ya hicimos, sino también en lo económico.  

Los símbolos y las señales en la economía cubana


Por Carlos Manuel Balán Carballo *

“Solo sé que no se nada” sentencia socrática que inspira a descubrir, investigar, conocer los intríngulis de la vida en su más amplio universo. “en economía lo que aún no se sabe, resulta siempre ser lo más importante” esta sentencia es mía, pero como no soy sabio puede parecer intrascendente.

Las reuniones simbolizan un método, que producto de su uso y abuso a lo largo y ancho de la cadena de mando, buscan resolver la falta de gestión en la coordinación horizontal, entre elementos de esa cadena de mando. Por otra parte evidencian fallas en los procesos de autonomía de las instituciones, que deben ser resueltas en algún tipo de reunión. La causa principal está en que la planificación se agrieta y pierde el justo equilibrio entre el plan y los recursos para sostenerlo, o entre el plan desde su rigidez y la realidad circundante. Como aquello de no hacer “jugar la lista con el billete”.

La producción de alimentos tiene en su haber un conjunto de señales, cuyos argumentos suelen ser tan sólidos y realistas, que de inmediato nos sumamos a ellas y repetimos en cada escenario, discurso e informe esa señal inequívoca: “la producción de alimentos es una cuestión estratégica y de seguridad nacional” es un antipatriota quien no se subordine a tan gran verdad. “los frijoles son tan importante como los cañones” lo análogo evidencia una señal de defensa irrefutable, tanto en el contexto que fue expresada, como ahora.

La actualización del modelo económico cubano, al que algunos llaman reformas y otros llamamos modernización, que lleva implícito transformaciones, sin pretender cambios políticos que nos desvíen del camino socialista, produjo un sinfín de expectativas de cambios que se tradujo en ideas, razonamientos, dudas y también cuestionamientos. Se ha avanzado, pero diez años es demasiado tiempo para lo logrado, no existe aún una razonable armonía entre lo que se necesita y lo logrado.

En todo este tránsito, una señal ha emitido más “luces” que cualquier otra; la burocracia. Esta se ha mantenido como ave fénix, sin necesidad de resurgir, ha estado ahí omnipresente en la vida económica y social del país, con el agravante de que llegamos a adaptarnos y coexistir con ella.

Entre otras señales emitidas, se está dando un fenómeno que en psicología se llama disonancia cognitiva. Esta teoría ha sido ampliamente estudiada en el campo de la psicología y puede definirse como la incomodidad, tensión o ansiedad que experimentan los individuos cuando sus creencias o actitudes entran en conflicto con lo que hacen. Este displacer puede llevar a un intento de cambio de la conducta o a defender sus creencias o actitudes (incluso llegando al autoengaño) para reducir el malestar que producen.

Los documentos rectores que dan vía al proceso de actualización del modelo económico, incluyendo las políticas aprobadas y las acciones ejecutadas y refrendadas en una constitución moderna y robusta, han puesto a no pocos individuos en la disyuntiva de sostener algunas de sus creencias como dogmas, cambiar su conducta al respecto o lo que es peor de todo, auto engañarse y engañar.

Un aspecto que simboliza un clamor, donde se une tanto los hacedores de políticas, los que aprueban estas y la población, es cuando se reconoce la necesidad de liberar las fuerzas productivas y cuyas señales se están dando en torno a la necesidad de eliminar trabas. Estas señales reconocen lo dañino del actuar burocrático y consciente o no, sabe que lidia también con individuos atrapados en su disonancia cognitiva, en sus creencias dogmáticas, esos que dijeron sí, cuando quisieron decir no y por tanto su modus operandi es fabricar obstáculos. Estos suelen ser los peores, son los que suman su “brasita” a la unanimidad, mientras sutilmente se suman a la lucha de contrarios. 
   
El antídoto a todo esto no hay que inventarlo, ni incluso consensuarlo, ya se hizo antes.  Todas las señales, con santo y seña están en los documentos del 7mo. Congreso del Partido aprobados por el III Pleno del Comité Central del PCC el 18 de mayo de 2017 y respaldados por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 1 de junio de 2017 y refrendados en la Constitución. ¿Qué es lo que corresponde entonces? … simple; aplicarlos con mayor presteza. Cambiando el movimiento de la proposición… ahora con más prisa, que pausa.   

* Master en Ciencias de la Dirección, profesor del Centro de Estudio de Superación Postgraduada de la ANEC. Consultor de Gestión Económica financiera. 

Agricultura, al límite de los arrojos

Estremecida también por el nuevo coronavirus, la mayor de las Antillas implementa medidas emergentes para garantizar la siembra, cosecha, acopio y distribución de los productos agropecuarios. A pesar de las tensiones económicas, los campesinos plantan bandera en canteros y surcos, mientras multiplican las prácticas agroecológicas. El Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional ya comenzó a dar sus primeros pasos, a la par que se replantean las bases de una agricultura convencional en extremo maniatada a las importaciones. Acatar lo dispuesto es, en las actuales condiciones, un imperativo social
Agricultura, al límite de los arrojos.
Foto: PASTOR BATISTA
Por JESSICA CASTRO BURUNATE, PASTOR BATISTA y DELIA REYES GARCÍA
Dice Pablo Frías Hernández que nació “debajo de una vaca, en un rancho de yagua, allá por el poblado de Jarahueca”. Aunque fue por tres décadas militar de profesión, al retirarse no lo pensó mucho para sumarse al programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF). Este espirituano, al que la sangre campesina le salta en las venas, lleva ya casi veinte años al frente de un organopónico en el capitalino municipio de Playa, justo en 146 y 45. Lechugas, acelgas, zanahorias, son ahora el plato fuerte en la cosecha y en las ofertas a la población.
Para ilustrar sus lauros, Frías comenta con orgullo que fueron los primeros del país, y los únicos en La Habana, en obtener la Quinta Corona, la más alta distinción que entrega la dirección nacional de la AUSF. “Ahora, ante el nuevo coronavirus, hay que producir, redoblar esfuerzos, pero también cumplir las medidas sanitarias, por eso dejamos trabajando a los más jóvenes, y el resto está cumpliendo con el aislamiento social en sus casas”.
Una de las ventajas que tienen, asegura, es que ellos mismos producen la semilla para las siembras y también los abonos orgánicos. Incluso, en 5a y 44, donde está el otro organopónico que se le subordina, cuentan con un pequeño Centro de Reproducción de Entomófagos y Endomopatógenos (CREE) para combatir las plagas y enfermedades en los cultivos.
Cero canteros vacíos
Agricultura, al límite de los arrojos.
La Habana, al igual que otras provincias, está llamada a hacer un uso más eficiente de la tierra. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Para la doctora en Ciencias Agrícolas, Elizabeth Peña Turruellas, al frente de la dirección de la AUSF en el Ministerio de la Agricultura (Minag), es una fortaleza contar con este movimiento que cubre alrededor de la mitad de las tierras cultivables del país en las distintas modalidades (urbana, suburbana y familiar); y es capaz de autoabastecerse de los insumos necesarios para la producción.
En las condiciones actuales, “estamos exigiendo cero canteros vacíos, para eso hay que trabajar todo el tiempo, hoy se cosecha uno, y mañana debe quedar sembrado. El rendimiento que se debe alcanzar por cada metro cuadrado es de 15 kilogramos, el equivalente a 150 toneladas de alimentos por hectáreas, lo que produce la agricultura convencional en cultivos protegidos con fertilizantes y plaguicidas importados. Esa es la ventaja que tiene la AUSF, no utiliza productos de importación”.
Peña Turruellas explica que este tipo de agricultura gestiona 21 subprogramas, entre otros: hortalizas y condimentos frescos, semillas, abonos orgánicos; medios biológicos en los CREE, con 199 en todo el país; minindustrias, sobre todo en las zonas suburbanas, y frutales en más de un centenar de fincas.
A estos se suman el de café, “que ahora lo estamos rescatando, por eso gestionamos la semilla para responder al llamado de producir las 8 000 toneladas que se importan para el consumo interno”. A su juicio, en Cuba se puede alcanzar la soberanía alimentaria en el café, el maíz, las hortalizas, los frutales, el arroz y las viandas.
“Con el subprograma de ganado menor –agrega– tenemos un gran compromiso porque hay que llegar a los cinco kilogramos de proteína animal per cápita mensuales, como parte de la estrategia de autoabastecimiento local. Pero el único lugar del país donde se logra una cantidad aproximada es en el consejo popular La Sierpe, en Sancti Spíritus, que alcanza dos de esos cinco kilogramos.
Agricultura, al límite de los arrojos.
3-El país precisa sustituir las 8 000 toneladas de café que se importan. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
“Hoy este subprograma es uno de los que más trabajo nos está dando, porque antes de tener los animales, hay que pensar con qué se van a alimentar. No se puede seguir pensando en importar los piensos. Por eso, en cada municipio estamos estimulando que cada productor tenga un área de alimento animal, con las plantas proteicas y forrajeras, para garantizar la carne de cerdo, de conejo, ovino-caprino y la producción de huevos. La falta de sostenibilidad que han tenido las producciones de carne y leche en nuestro país está asociada a esa mentalidad importadora”.
Distintivos dentro de este movimiento también pueden citarse el subprograma de capacitación in situ, y la filosofía que lo sustenta de “aprender haciendo”; así como el de plantas medicinales que garantiza la materia prima para la salud pública.
A diferencia de otras provincias donde hay extensiones de tierras dedicadas a la agricultura convencional, La Habana es atípica, pues se gestiona desde la AUSF. “Esto nos permite hacer un uso más intensivo y eficiente de la tierra”, explica Ailín Cairo del Cristo, subdelegada general de la Agricultura en la provincia.
Los municipios capitalinos son atendidos por cuatro empresas: Agropecuaria Bacuranao, con La Habana el Este, Guanabacoa y Regla; Agropecuaria Habana, Cotorro y San Miguel del Padrón; Agropecuaria Forestal, Arroyo Naranjo, y todas las unidades silvícolas de la capital; y Agropecuaria Metropolitana, la más grande de todas, pues incluye Boyeros, La Lisa, Playa, Marianao, y las localidades más urbanas como Diez de Octubre, Centro Habana, Cerro, La Habana Vieja y Plaza de la Revolución. Todas estas entidades se subordinan a las Organizaciones Superiores de Dirección (OSDE); mientras que el programa de la AUSF es atendido metodológicamente por la dirección respectiva del Minag.
Bajo la dirección de estas empresas en la urbe metropolitana hay 88 Cooperativas de Créditos y Servicio (CCS); 24 Unidades Básicas de Producción Campesina (UBPC), y 34 Unidades Empresariales de Base (UEB).
“El compromiso en la capital es dedicar el 70 por ciento de las áreas a las hortalizas, para abastecer todos los días 1 599 centros de la salud pública y la educación. Esta es una agricultura de pequeña escala, que nace en el barrio, con el barrio y para el barrio, esa fue su concepción fundacional”, precisa Cairo del Cristo.
Agricultura, al límite de los arrojos.
Los trabajadores del organopónico en el capitalino municipio de Playa multiplican esfuerzos para incrementar las ofertas a la población. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Por la densidad poblacional de la capital, con más de dos millones de habitantes, otras provincias como Artemisa y Mayabeque tributan al abastecimiento territorial con volúmenes significativos. También desde otros territorios se calza la alimentación de la urbe.
“Pero, en La Habana todavía quedan tierras ociosas, parcelas familiares sin sembrar. Si se hiciera un uso más eficiente de las áreas, pudieran aportar mucho más”, valora la directora de la AUSF.
A su juicio, de manera general en el país, “si fuésemos más disciplinados en el manejo de la tecnología para cada uno de los cultivos, tuviéramos más eficiencia productiva. Eso es una realidad. Pero todavía somos chapuceros en la agricultura, por decirlo bruscamente”.
En Pinar del Río, precisa Ortelio Rodríguez Peregurría, uno de los subdelegados en la Delegación Provincial, “se trabaja muy fuerte en la recuperación de la agricultura urbana, sobre todo para rescatar el cultivo de los 10 metros cuadrados por habitantes. Es una tarea que se está enfrentando por todas las cooperativas, y avanza, solamente nos faltaba por completar el municipio cabecera con una decena de hectáreas.
“Tenemos la fortaleza de que las empresas de tabaco tienen túneles que se utilizan para producir posturas, y cuando termina la campaña, los ponemos todos en función de la producción de hortalizas de hojas. Andamos bien, cumplimos con los 15 kilogramos por metro cuadrado que establece el movimiento de la AUSF”, precisa el también ingeniero agrónomo.
En el país, hay alrededor de mil productores en el movimiento de la agroecología que desarrollan todas sus prácticas bajo esos principios. Y están en camino de lograr esa categoría alrededor de 20 000 campesinos, sostiene Rafael Ramón Santiesteban Pozo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). “Pero creo que en el desarrollo agropecuario no se puede negar ni el uso de la agroecología y los productos naturales, ni tampoco el uso de otros productos que son químicos, por las condiciones que tienen los suelos cubanos”.
Regar o no regar
Los dolores de cabeza de Pablo Frías Hernández con el sistema de riego lo tienen a punto de estallar en La Habana. Por la extensión del organopónico que dirige es imposible pensar en regar los canteros a mano. Pero la solución a sus cuitas no parece estar a la vuelta de la esquina.
Agricultura, al límite de los arrojos.
Después de 30 años de explotación, los sistemas de riego de la AUSF requieren una atención diferenciada, pues los organopónicos son “máquinas de producir comida”. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Así lo reconoce la directora de la AUSF del Minag. “El subprograma de hortalizas y condimentos frescos abarca la modalidad de organopónico, huerto intensivo, parcela tecnificada y el organopónico semi-protegido. Entre todos, hoy tenemos 7 320 hectáreas en producción, pero la mitad de esas áreas están afectadas por roturas de los sistemas de riego, que ya llevan tres décadas de explotación y muchos no han recibido mantenimientos, ni partes o piezas para reponerlos.
“La industria nacional, por problemas objetivos como la falta de financiamiento necesario para adquirir materias primas, no ha podido dar respuesta a estas demandas. Los sistemas nuevos que han entrado son gracias a algún proyecto de colaboración”.
En Pinar del Río, incluso, reconocieron autoridades de la Agricultura, ese por ciento puede ser mayor, porque hace tiempo no se atienden esos sistemas. Aunque la AUSF logra autoabastecerse de los insumos que requiere para producir, hay necesidades tecnológicas que siguen quedando a la buena voluntad de organizaciones y gobiernos foráneos que la financian.
Es llamativo que dentro del plan de inversiones del Minag que se aprobó para este 2020, y fue ratificado en medio de la epidemia precisamente por la importancia estratégica de este sector para el país, aun reconociendo la falta de respaldo financiero que tienen muchas de estas inversiones, ninguna de las aprobadas vaya dirigida a la AUSF.
Luis Enrique Díaz Burón, director de Inversiones y Desarrollo del Minag argumenta: “el año anterior se ejecutaron solo 217 000 pesos, por no tener respaldo financiero. Ahora hay fondos que se gestionan con la Agencia Francesa para el Desarrollo, que van a impactar en la agricultura, de los cuales están previstos unos cinco millones de euros para fortalecer la AUSF, y se podrán poner de manera operativa en el plan 2020”.
Doy más, ¿y tú?
Ante las adversidades de la naturaleza Román Almelo Brito no se desanima. “Soy más terco que un potro cerrero. Por eso cuando las lluvias de finales del año pasado inundaron el campo, me remangué el pantalón, porque el agua y el fango daban a las rodillas, y salvé lo que pude del tomate, el frijol y la calabaza que tenía sembrados”. Ya vendrán mejores tiempos, pensó entonces. “Pero que va mi’ja, nada de eso, esto de la pandemia es peor que una guerra mundial, porque no sabes dónde está el enemigo”, afirma con cierto recelo el sexagenario. Cuenta Almelo que era miembro de la cooperativa Epifanio Rojas, pero hace unos meses “me brinqué para la CCS Máximo Gómez”, que tributa sus producciones a la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco San Luis, una de las mejores de la provincia.
“Ahora hay que sembrar más, de todo lo que se pueda, no dejar un cachito de tierra vacío, ese coronavirus, no sé por qué, le da más hambre a la gente. Por eso tengo maíz, arroz, calabaza, plátano y pepino; menos el plátano que tarda más, cada vez que recojo un cultivo ya tengo la semilla para el otro”, detalla el campesino.
Para Rafael Ramón Santiesteban Pozo, presidente de la ANAP, se han dado pasos de avances en la contratación tanto individual como colectiva con las bases campesinas, y existe una mayor correspondencia con los programas de autoabastecimiento territorial, de sustitución de importaciones y del incremento de las exportaciones.
El extra de los guajiros
Agricultura, al límite de los arrojos.
En territorio avileño los productores le extraen el zumo a la tierra. (Foto: PASTOR BATISTA).
Con el propósito de buscar niveles superiores de producción en el agro, durante los últimos días representantes de la ANAP y del Minag en Ciego de Ávila, han estado visitando, finca por finca, a unos 7 000 campesinos de los diez municipios de la provincia, para buscar un extra productivo y alimentario, decisivo para responder a las necesidades de la población.
Ese contacto directo, por tanto, no solo tiene como propósito meditar en torno a la necesidad de cumplir el compromiso de entrega pactado para el presente año, sino también, y sobre todo, valorar la posibilidad de un aporte complementario, superior.
Tal y como enfatiza Rubén Antonio Gutiérrez Macías, miembro del Buró Provincial de la organización que agrupa al campesinado cubano, entre las indicaciones inmediatas está estimular la siembra de cultivos de ciclo corto.
Con ese objetivo, ya los miembros de CPA como la Paquito González y la Revolución de Octubre, ambas del municipio de Baraguá, desarrollan estrategia para la siembra inmediata de áreas donde concluye la cosecha de la papa.
“Tal alternativa, explica Enrique Ávila Matamoros, presidente de la Revolución de Octubre, tiene como ventajas que en esas tierras no hay margen a enyerbamiento, permite obtener más producción allí, y aprovechar un suelo mucho más favorable en fertilización, por haber sido recién empleado en el cultivo del tubérculo”.
Víctor Gonzalo Romero Morales, vicepresidente de la CCS Máximo Gómez añade un asunto también en línea con lo orientado por el país: el destino que se le debe dar (para el consumo de la población) a producciones concebidas para el turismo.
“Eso, agrega Víctor, significa que además de poner en práctica siembras de cultivos de ciclo corto, seguiremos aportando, para beneficio social, las 20 toneladas que cada mes hemos venido entregando para la actividad turística”.
Sin renunciar al boniato, calabaza, frijol y otras variedades que pueden concretar más rápido saldo, la CPA Paquito González (la de mejores resultados de la nación en cultivos varios) fija pupila, con su habitual “luz larga”, en el plátano y la yuca, porque, como asevera su presidente, José Alberto González Sánchez, miembro además del Comité Central del Partido, lo importante es que la población pueda satisfacer en el mayor grado posible las necesidades de alimentación en medio de la actual situación.
Agricultura, al límite de los arrojos.
Los productores agrícolas están convocados a trabajar, pero adoptando todas las medidas de seguridad ante la COVID-19. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
En Pinar del Río también las autoridades del Minag y de la ANAP tocaron a las puertas de todos los productores pidiendo ese extra productivo, asegura el subdelegado Ortelio Rodríguez Peregurría. Pero, “todavía el territorio tiene alrededor de 30 000 hectáreas ociosas, sobre todo, infestadas de marabú.
“Y se ha trabajado de forma permanente para tratar de recuperar aquellas que estén en condiciones de sembrarse, cualquiera que sea la tenencia de la tierra y, sin violar lo establecido, agilizar los trámites para hacer préstamos temporales o permanentes a los productores que estén en condiciones de trabajarlas y ponerlas a producir, siempre y cuando garanticen la entrega al Estado”.
Una de las aspiraciones del territorio vueltabajero es sembrar alrededor de 15 000 hectáreas de yuca, para garantizar la distribución a la población y la alimentación animal. En lo que va de año el per cápita mensual de 30 libras de viandas, granos frutas y hortalizas, que fija el programa de autoabastecimiento local, alcanza las 22. Y pudiera seguir creciendo, asegura el también ingeniero agrónomo, con nuevos campos de plátano extra denso donde exista posibilidades de riego, y de burro en secano.
También prevén en esta campaña de primavera sembrar 13 000 hectáreas de maíz, de estas unas 5 000 para alimento animal, y el resto para el autoabastecimiento municipal. Sin embargo, subraya Rodríguez Peregurría, “en la provincia no están garantizados los recursos para esta campaña de primavera, hemos tenido que recoger lo poquito que quedó de la anterior con el tabaco, y destinarlo a las áreas que tienen riego para los cultivos varios.
“Al fertilizante que quedó de los semilleros de tabaco, le estamos agregando materia orgánica y humus de lombriz para producir unas 500 toneladas del organomineral, que emplearemos en mil hectáreas más”, precisa.
Además, están poniendo en explotación todos los CREE de la provincia, extienden el uso de la tabaquina y otros fertilizantes biológicos como el Codamin, Codafol y el Severfel. “Ya los productores han adquirido cultura –asegura–, y ahora no damos abasto para satisfacer la demanda de estos productos. La campaña nuestra es muy grande, son 36 294 hectáreas, y nunca vamos a cubrir ni el 12 por ciento con los recursos que tenemos.
“Ni antes del coronavirus, ni en época del coronavirus, se ha garantizado el ciento por ciento de las áreas con fertilizantes químicos; y tampoco con los biológicos, en la cantidad que necesitamos. No es una queja, porque como tenemos tabaco, que sí se le aseguran los recursos, nos queda un nivel de fertilizantes y de pesticidas que de alguna manera nos da una cobertura para la siembra”.
Buscando resarcir las pérdidas en el frijol por la plaga que infestó los campos, trabajan en la siembra de unas 500 hectáreas de la variedad caupí. En el caso del tomate, “tenemos un plan de 5 360 toneladas contratadas con la industria, y realmente con los serios problemas que tuvimos, de plagas, enfermedades, falta de combustible, hoy estamos al 83 por ciento, y todavía seguimos guapeando en el campo”.
Con el resto de las hortalizas han tenido una situación relativamente más favorable, por ejemplo, con la calabaza y el pimiento que, además de abastecer al territorio, han mandado para La Habana. De pepino y berenjena están obteniendo volúmenes nada despreciables.
Rodríguez Peregurría resalta de manera muy significativa la actitud y la voluntad de los 32 000 productores en la provincia, “si hoy hay comida, y la habrá mañana, es gracias a esa tropa”.
Papa que has de comer
Agricultura, al límite de los arrojos.
Aunque la papa no se contempla dentro del programa de autoabastecimiento local, tiene una alta demanda en la población y se distribuye por el balance nacional. (Foto: PASTOR BATISTA).
Desde horas bien tempranas, más de cien trabajadores, algunos contratados y otros de apoyo, llegaron al Polo Productivo Hermanos Balcón en el municipio cabecera de Pinar del Río. Después de una década, se volvió a sembrar el tubérculo en tierra vueltabajera, y ahora es tiempo de cosecha.
Sergio Travieso Sánchez, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Tabaco Balcón, está en el campo asegurando que no quede en el surco nada por recoger. Recuerda que la papa se sembró a finales de diciembre, porque la semilla llegó un poco atrasada, “pero cuando las cosas se hacen con deseos y dedicación, los resultados son buenos. Son 27 hectáreas y los rendimientos son altos, unos 500 quintales por hectárea, que a decir verdad nos sorprendieron. Este primer año ha sido bueno y los pinareños tienen muchas expectativas con la papa”.
El sistema de riego que se empleó para este cultivo fue por enrolladores, amplía Sergio Travieso. Les entregaron una bomba diésel y para la próxima siembra se prevé que sea con pivote y riego eléctrico. “Pero el principal problema que tiene el Polo Productivo Hermanos Balcón es con los sistemas de riego, a pesar de estar cerca de una presa con más de 90 millones de metros cúbicos de agua, y todas las áreas están canalizadas para regar –muchas por gravedad–, y ya se sabe los daños que ocasiona eso a los suelos y a la economía”.
Travieso Sánchez recuerda que cuando llegaron a aquellas tierras, más de 2 000 hectáreas estaban infestadas de marabú de punta a punta, y las entregaron poco a poco a usufructuarios que fueron los primeros del país en asociarse a una UEB.
Después de la cosecha, en esas mismas tierras que recibieron el paquete tecnológico para la papa, sembrarán maíz y boniato, y utilizarán los bioproductos. Según el director de la UEB, solo bastará un pase de grada.
“En la provincia se cultivaron 50 hectáreas totales y debemos cumplir el plan de más de mil toneladas de papa. Con eso podemos asegurar las cuatro libras per cápita que son balance nacional, y no entran dentro del programa de autoabastecimiento local”, indica Rodríguez Peregurría.
La tarde comienza a caer en el Polo Productivo Balcón, ya algunos camiones han entrado a cargar los sacos de papa apilados a lo largo de los surcos. Quienes participaron en la faena del día esperan el transporte que los llevará de vuelta a casa. Cuando llegaron en la mañana tenían puesto el nasobuco. Después de horas de intenso trabajo, muchos decidieron bajarlo peligrosamente hasta el cuello.
Notamos que a la entrada del campo no hubo nada para desinfestarse las manos, tampoco a la salida. Cuando llega la carreta, mujeres y hombres se apresuran a subir. La carreta se llena al tope, y sale zigzagueante por la guardarraya. Pocos se protegen nariz y boca; la mayoría quiere respirar aire puro. A bolina se va la percepción del riesgo ante la COVID-19.
Plato fuerte
Agricultura, al límite de los arrojos.
El tabaco, uno de los principales rubros exportables del país, apasiona a Reinier, quien sueña con ganar algún día el título de “Hombre Habano”, dentro de la categoría de mejor productor. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Orgulloso de su tabaco, el joven Reinier Rojas Medina muestra la casa de cultivo protegida del sol. La pasión por este cultivo le llegó de su padre, Ricardo, un veguero consagrado como muchos en Vueltabajo. Ya lleva cuatro años de usufructuario, con más de siete hectáreas.
“Alrededor de la mitad del tabaco que produzco es para la exportación, y ya tengo listos más de 25 000 cujes de las variedades Criollo. Los rendimientos que obtengo son altos, porque además de los fertilizantes químicos que le aplico al suelo, también le riego cachaza, un subproducto de la caña de azúcar; y abono orgánico. Como la situación va a seguir complicada en el país por la epidemia de coronavirus, ya tengo preparadas las condiciones para empezar a hacer también humus de lombriz”, asegura el joven.
Osvaldo Santana Vera, director de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco en Pinar del Río, asegura que Reinier Rojas es el productor con mejores resultados en el municipio y dentro de la CCS Gervasio Hernández Silva, a la que pertenece.
Pero la zafra tabacalera no tuvo en la provincia la buena estrella que guio a este veguero, por eso fue necesario reajustar el plan del año. Además, BOHEMIA pudo conocer de buena tinta, que por falta de capacidad en los almacenes, se echó a perder tabaco en Vueltabajo.
PASOS HACIA LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
La efectividad de las prácticas agroecológicas aumenta considerablemente cuando son utilizadas de manera permanente, y no como contingencia. Una lección que se debe tener siempre presente
Agricultura, al límite de los arrojos.
Cuba tiene que mirar hacia dentro, a las potencialidades que le permitan romper las férreas ataduras a las importaciones de productos para el agro. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Entre los fertilizantes y los productos químicos para la protección fito-sanitaria el país planifica anualmente unos 395 millones de dólares, de acuerdo con las demandas que fijan las diferentes formas productivas de la agricultura, asegura Wilson Ramírez Peña, vicepresidente primero del Grupo Empresarial de Logística (Gelma).
Debido a las tenciones financieras de la economía cubana, el plan de compra de fertilizantes solo se pudo cumplir en un 24 por ciento el año pasado. En el actual escenario de extensión del nuevo coronavirus por el planeta, adquirir estos insumos puede ser mucho más complejo, mientras que el Gobierno de Donald Trump continúa con la pretensión de asfixiar a la mayor de las Antillas.
En tales circunstancias, a la Isla le urge mirar hacia sus potencialidades internas y rescatar las prácticas agroecológicas que permiten producir alimentos para la población, poniendo fin a la mentalidad importadora que, como ha quedado demostrado durante las últimas décadas, atenaza la balanza comercial cubana e impide un encadenamiento efectivo con la industria.
En tal sentido, el Plan Nacional de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, anunciado por Gustavo Rodríguez Rollero, titular de la Agricultura, el pasado 30 de marzo en el espacio televisivo Mesa Redonda, se enrumba precisamente hacia estos horizontes.
Sobre ese estratégico plan del Estado cubano, la doctora en Ciencias Agrícolas Elizabeth Peña Turruellas, al frente de la dirección de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar del citado ministerio, adelanta algunas primicias a los lectores de BOHEMIA.
Agricultura, al límite de los arrojos.
Elizabeth Peña Turruellas, al frente de la dirección de la AUSF en el Minag, considera que desde la elaboración del plan, se ha ganado en integración. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Ella confiesa que pasó meses sin dormir, después que le encomendaran la misión de coordinar, en representación del ministerio, tan importante asunto. “Es un programa de Estado, de ahí la significación que tiene. Se trabaja en este desde hace un año, por indicación del presidente de la República Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez. Tuve que estudiar mucho la experiencia de otros países, documentarme sobre el tema para poder tener ideas claras de lo que queríamos.
“En dicho plan están involucrados los 22 Organismos de la Administración Central del Estado, 12 Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial, 27 entidades (centros de investigaciones), 11 organizaciones de la sociedad civil cubana, y nos acompañó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).
“Los conceptos de seguridad alimentaria y soberanía alimentaria se relacionan, pero no son lo mismo. Eso hay que dejarlo claro. El Estado cubano garantiza la seguridad alimentaria, es la prioridad que traza para asegurar la producción nacional o las importaciones de alimentos. Pero la soberanía alimentaria va más allá.
“A mi modo de ver, lo primero que descubrimos fue que independientemente de que somos un país bien organizado y estructurado, hemos logrado una unión, pero nos faltaba mucha integración de los organismos.
“Y este Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional ha dado respuesta en estrechar los vínculos y que se encadenen los organismos. Ese ha sido el mayor impacto que ha tenido la elaboración del documento final. El pasado 10 de marzo tuvimos un encuentro con el presidente y le expusimos el plan, el cual será debatido y aprobado por el Consejo de Ministros.
“La soberanía alimentaria para Cuba la definimos así: ‘es la capacidad de la nación para producir alimentos de forma sostenible y dar acceso a toda la población a una alimentación suficiente, diversa, balanceada, nutritiva, inocua y saludable; reduciendo la dependencia de medios e insumos externos, con respeto a la diversidad cultural y responsabilidad ambiental’.
Agricultura, al límite de los arrojos.
Producciones sanas, más salud para el pueblo. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
“Es un plan flexible, que no trata de imponer nada. Ahora, el gran reto que tenemos es implementar eso a nivel de territorio, localmente, porque ningún consejo popular es igual a otro”.
A propósito de este plan, el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Rafael Ramón Santiesteban Pozo, valora la incorporación de un elemento nuevo, el de educación nutricional. Es un concepto de desarrollo, porque se trata de producir los alimentos que más puedan nutrir al ser humano, muy atinado en situaciones como las que vive el mundo, donde priman criterios financieros y los márgenes de utilidad.
“Actualizar un plan que vaya encaminado a tributar a estos conceptos constituye una fortaleza. Diría que también es una cuestión de justicia, por el valor que tiene el ser humano en nuestra sociedad. Porque la dimensión no es económica, es humana. Con lo que tenemos, cuánto más podemos hacer para que se alimente mejor la población”, concluye el presidente de la ANAP.


Después de una dura faena bajo el inclemente sol del trópico, Miguel de Armas, y un pequeño grupo de trabajadores contratados, descansan a la sombra de un bohío. En el campo, a pocos metros, están apilados los sacos llenos de boniato. Minutos después, mientras el campesino amarra la yunta de bueyes a la carreta para trasladar la cosecha hasta el punto de compra, comenta que a principios de abril entregaron a la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Tabaco Balcón unos 800 quintales de melón, habichuela, maíz y tomate. “Aquí seguiremos sacándole el zumo a la tierra para alimentar al pueblo, sobre todo en estos tiempos de coronavirus”, asegura.
Este agricultor, junto a Yandis Cuba y Eduardo Cruz, asociados a la UEB enclavada en el Polo Productivo Hermanos Balcón de Pinar del Río, forman el grupo de los más de 16 000 productores élite –crema y nata– del movimiento de avanzada en el país.
Sobre los orígenes de esta selecta agrupación recuerda Rafael Ramón Santiesteban, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP): “Durante el último trimestre del año pasado, a raíz del proceso orgánico del XII Congreso –aplazado por la situación que enfrenta el país y el mundo con la COVID-19– se incorporó en las bases campesinas la novedad de seleccionar a los mejores productores que, a pesar de las limitaciones con insumos y combustible, alcanzaban los mejores rendimientos”.
No fue casual entonces que dentro de las medidas en la esfera productiva, la máxima dirección del país decidiera favorecer a estos productores élite con la distribución de los recursos materiales y financieros disponibles.
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).
Miguel de Armas es uno de los mejores productores de la UEB de Tabaco Balcón en Pinar del Río. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Para lograr tal objetivo, explica Santiesteban, la alta dirección del país trazó la estrategia de priorizar en el plan de la economía la entrega de insumos a productores y cooperativas con probada eficiencia en cultivos como tomate, papa, arroz, y tabaco por su importancia en las exportaciones.
“Esa intención de no dispersar o disgregar los recursos, se implementa por las autoridades en las provincias, municipios, y las propias direcciones de las organizaciones de base y las juntas directivas en las cooperativas”.
Aunque estos productores por sus resultados son de referencia nacional, amplía el también licenciado en Contabilidad y Finanzas, “no significa que se les haya entregado todos los recursos que necesitan, hay algunos que incluso no han recibido nada porque el país no los tiene, sin embargo, siguen adelante utilizando la tracción animal, medios biológicos, abonos orgánicos, y explotando eficientemente la tierra”.
El movimiento de avanzada representa poco más del cuatro por ciento del total de asociados (393 000) que tiene la ANAP, de ahí la importancia de “trabajar con todo el mundo y fortalecer la cultura agropecuaria”, indica. Gestionar el proceso productivo también requiere ciencia, técnica, buen hacer y experiencia práctica, sobre todo para aquellos que se han incorporado en los últimos años como usufructuarios.
Sin camisa de fuerza
Con el propósito de integrar el movimiento de avanzada fueron seleccionados alrededor de 20 productores por municipio, explica Ortelio Rodríguez, subdelegado Agrícola en la delegación provincial de Pinar del Río. “Pero no es una camisa de fuerza, en algunos lugares hay más, de acuerdo con los resultados que tenga cada cual”.
El también ingeniero agrónomo ilustra con el caso de la Cooperativa de Crédito y Servicio (CCS) Pascual Martí, de Consolación del Sur, donde sobresalen los campesinos Carlos Barrabé, Raidel Rojas, Narciso Alfonso; la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Turcios Lima, y las CCS Eliseo Camaño y Máximo Lugo, de San Luis, la última con los incansables Osvaldo Hernández y Orestes Ortega.
De cómo desde la delegación provincial de la Agricultura aseguran que los pocos recursos disponibles lleguen a los más productivos, Rodríguez precisa, “lo hacemos de forma dirigida, para que de verdad se les entreguen al productor y no se queden en el camino. Estamos distribuyendo un poquito de organomineral (mezcla de fertilizante químico con materia orgánica y humus de lombriz) para cultivos como pepino, habichuela, maíz, frijol caupí y boniato. También dimos pequeñas cantidades de productos biológicos.
“No obstante, hay insumos que recibe el municipio, por supuesto con autonomía para decidir a quienes favorecen, teniendo en cuenta si tienen agua a pesar de la sequía que hay en la provincia, y cuentan con sistemas de riego”.
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).
En Vueltabajo, los productos del agro se distribuyen de manera normada, por la libreta de abastecimiento, en los puntos de venta. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
El municipio de San Luis no solo se precia de tener unas de las mejores vegas de tabaco del país, sino también de realizar otras labranzas. Los productores élite en la localidad suman más de 300, comenta Luis Enrique Guerrero, director de Cultivos Varios de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco municipal. “Como hay escasez de insumos químicos y lo que estamos usando son productos biológicos, no estamos ‘salpicando’ a todos como se dice en buen cubano, sino entregándolos directamente a los productores que alcanzan mayores rendimientos”.
Rollos y otros horizontes
Los vueltabajeros sintieron cierto alivio con la decisión del país de reajustar el plan de combustible, y redirigir a la agricultura y la zafra azucarera las cuotas asignadas a las actividades que se paralizaron por causa de la pandemia.
Así lo reconoce Ortelio Rodríguez, “gracias a eso nos han dado un poquito más de petróleo para garantizar la campaña de primavera. Pero desde septiembre de 2019 hasta el mes de marzo pasado, durante la campaña de frío, la situación fue muy compleja en la provincia. Recibimos solo el 30 por ciento del combustible que estaba planificado, y eso fue en un mes bueno”.
Aunque el subdelegado en la provincia de Pinar del Río sostiene que la situación es otra en lo referente al importante insumo, Sergio Travieso, director de la UEB en el Polo Productivo Hermanos Balcón, expone otro criterio. “Se hizo una reunión con nosotros y nos plantearon que íbamos a tener mejoría para enfrentar el plan emergente de siembra y cosecha ante la pandemia. Pero todavía en abril ese combustible no había llegado a esta UEB, seguíamos recibiendo lo mismo que antes”.
Al parecer, a veces en Vueltabajo las decisiones del país tardan más en llegar a las bases productivas, sobre cuyos hombros descansan alrededor del 80 por ciento de las producciones agropecuarias que se destinan a la alimentación de la población.
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Cuando las condiciones del país lo permitan, la maquinaria agrícola también llegará a quienes obtengan mayores rendimientos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
También llama la atención en esta provincia el hecho de que se beneficiaron algunos productores sin resultados relevantes con la entrega de medios tecnológicos, como sistema de riego por enrollador, mientras otros con mejores rendimientos no lo recibieron. Rodríguez no encuentra una explicación razonable. “Un productor consagrado, con cinco caballerías de tierra, que produce miles de quintales de comida, me preguntó por qué no se le podía vender un enrollador. Sin embargo, en una finca vecina sí se le vendió a quien no se podía comparar con sus niveles productivos. Es algo complicado”.
Más allá de tales enredos, “en el programa de desarrollo hasta el 2030 del Ministerio de la Agricultura (Minag) está previsto comenzar a solucionar el problema del equipamiento tecnológico y de la maquinaria agrícola, que están pidiendo a ‘gritos’ las bases campesinas”, precisa Wilson Ramírez, vicepresidente primero del Grupo Empresarial de Logística de la Agricultura (Gelma).
“Pero nos tiene atados el bloqueo del Gobierno norteamericano, que no deja abrir una puerta de salida. No obstante, se trabaja intensamente con varias empresas nacionales para encontrar algunas soluciones a mediano y largo plazos. Por ejemplo, la Unión de Industrias Militares ya tiene hecho el primer tractor cubano, en proceso de certificación. Luego se producirá la línea cero, (hasta 10 equipos), para probarlos en el terreno. Y finalmente, cuando las condiciones lo permitan, se montará en el plan de la economía la producción en serie.
“También comenzaron las negociaciones de una línea de ensamblaje en la planta 26 de Julio de Holguín, para de conjunto con una empresa extranjera ensamblar tractores en el país, pero este proceso se ha detenido”, puntualiza Ramírez.
Pasos al seguro
Alexander Alfonso, destacado productor dentro del movimiento de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) en La Habana, no tuvo que lamentar la pérdida de un solo quintal de frijoles a pesar de la plaga que infestó los campos. “Cada tres surcos de frijol, intercalé uno de maíz, y eso la contuvo”, afirma el asociado a la CCS Efraín Mayor Amaro, de Guanabacoa.
Sin embargo, los estragos por esta plaga sí se hicieron sentir en buena parte de los productores del país quienes perdieron el dinero invertido en el cultivo. Ante tales adversidades de la naturaleza, la extrema sequía o los huracanes, la falta de insumos como plaguicidas y fertilizantes, los productores se encontraban desprotegidos. Aunque, sostiene el presidente de la ANAP, ya se vienen dando pasos con la Empresa Nacional de Seguro y con el Banco para flexibilizar las medidas que se adoptan en las actuales circunstancias.
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Rafael Ramón Santiesteban, presidente de la ANAP, sostiene que se han flexibilizado las medidas para cubrir con el Seguro las producciones a los agricultores. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
“Uno de los requerimientos de la empresa para asegurar las producciones de los campesinos era que estuvieran respaldadas por el paquete tecnológico. Pero en las difíciles condiciones del país, los insumos llegaron el año pasado en menor cuantía y solamente a producciones seleccionadas. En el actual, será mucho más complejo por la pandemia. Por tal motivo se decidió asegurar la producción aun cuando no exista el paquete tecnológico. Es un asunto que se ha entendido.
“Igual análisis se hizo con autoridades bancarias para flexibilizar el otorgamiento de los créditos a las cooperativas. Por ejemplo, para el frijol, el tiempo de amortización de la inversión era de cinco meses, pero si la producción fue poca o nula, como sucedió por los efectos de la plaga, cómo lo iban a hacer. Por eso se ha extendido el período de pagos al banco”, afirma Rafael Santiesteban. También se tuvo en cuenta para las producciones de frutales, cafetaleras o ganaderas, que requieren mayor tiempo en recuperar lo invertido.
Otro asunto de complejidad que preocupa a la dirección de la ANAP es la cadena de impagos al productor. “En un momento la deuda fuera de término estuvo casi en los 200 000 000 de pesos, y con las medidas que se han adoptado en el país de chequeo permanente a este tema, la cifra disminuyó a 72 000 000, al cierre de marzo. Hay lugares donde esta situación es más grave, por ejemplo, en la provincia de Artemisa”, revela el presidente de la ANAP.
Sobre las nuevas formas de acopio al productor que anunció Gustavo Rodríguez, titular del Minag, precisa el subdelegado Agrícola de Pinar del Río, “se están abriendo muchos puntos de compra en las mismas cooperativas, con crédito revolvente (puede utilizarse de forma repetida, pues se renueva en la medida que el usuario va efectuando sus pagos)”.
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Más de dos millones de hectáreas se han entregado en usufructo en el país. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Pero alerta, “en épocas pasadas existieron estos puntos, entonces las cooperativas empezaron a pagar al contado al campesino cada vez que entregaba sus producciones. Pero cuando las cooperativas iban a cobrarle a Acopio esta no tenía dinero para pagarles, por sus deudas antiguas con el banco, y este retenía los ingresos para saldar sus débitos. Entonces hasta ahí llegó la comercialización. Las cooperativas que pidieron créditos no tuvieron después la inyección del dinero que Acopio debió pagarles. Eso es una cadena. Y ahí mismo murió la flor”.
Los usufructuarios que tributan al punto de recepción de la UEB de Tabaco Balcón, hasta ahora, están libres de esos tejes y manejes. “Ellos reciben al momento de la entrega una factura, y al finalizar el mes, religiosamente, reciben el pago por lo que aportaron”, asegura Jorge Luis Caro, al frente del área. Así lo corrobora Miguel de Armas, “el pago mensual por lo que entregamos marcha sin contratiempos”.

APUNTALAR EL AGRO
La más dinámica de las políticas agrarias en los últimos tiempos, sin duda, es la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo a personas naturales. Desde 2008, cuando salió la primera normativa que regulaba este proceso, con el Decreto-Ley 259; luego el 300 en 2012, y posteriormente el 358 de 2018, se han realizado modificaciones que responden a sugerencias y criterios principalmente de los usufructuarios favorecidos, y también a la permanente evaluación realizada por las autoridades del sector, expone Orlando Díaz Rodríguez, director Jurídico del Ministerio de la Agricultura (Minag).
A su juicio, esta política tiene un impacto importante en la producción nacional de alimentos y en el empleo, estimulando la permanencia y estabilidad de la fuerza de trabajo en los campos, sobre todo de los más jóvenes.
“Las modificaciones que se han hecho buscan garantías y más posibilidades para el productor”. Por ejemplo, entregar las tierras también para la actividad forestal y la ganadería comercial, ampliar los límites permitidos para la construcción de bienhechurías, posibilitar el vínculo con las distintas cooperativas agropecuarias (CCS, CPA, UBPC), y también con las Unidades Empresariales de Base, e incrementar la concesión del usufructo de 10 a 20 años.
Otra de las políticas agrarias fue la del perfeccionamiento estructural y funcional del sistema de la agricultura, dirigida a una mejor asistencia técnica al productor e imprimir mayor dinamismo a las cadenas productivas. “El aspecto más distintivo en este proceso fue la creación de las delegaciones municipales de la agricultura”, valora Díaz Rodríguez.

¿PA’ COMER Y PA’ LLEVAR?
Para garantizar que lleguen a la población los productos agropecuarios de manera equitativa deberá engranarse y controlarse al detalle la comercialización
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).
Foto: PASTOR BATISTA
Frijoles negro y colorado, plátano macho, melón, maíz seco, pepino, chopo, calabaza…, son las ofertas del punto de venta El Pimiento en Pinar del Río. “Antes de la pandemia del nuevo coronavirus, estos productos se vendían liberados, pero las autoridades locales decidieron normarlos por la libreta. Aquí compran más de 3 500 consumidores, y se garantiza que cada núcleo se lleve las libras que le tocan mensuales. Y los precios están regulados”, asegura Tomás González, administrador de la unidad comercial.
Lograr una distribución lo más equitativa posible, “de acuerdo con el per cápita establecido en el programa de autoabastecimiento local, requirió de la provincia que se regularan las ventas de los productos del agro. Así alcanza todo el mundo”, precisa Ortelio Rodríguez, subdelegado Agrícola en la Delegación Provincial.
A fin de garantizar el suministro estable a la cabecera provincial, los municipios y empresas del territorio tienen fijado uno o varios mercados. Consolación del Sur atiende cinco; San Luis, seis. La Empresa Agropecuaria abastece el mercado Línea, el más grande en la ciudad, y también algunos de otras localidades.
“Controlar que esas producciones no se desvíen para el carretillero o los puntos de oferta y demanda es un combate diario, una bronca permanente. Antes sí nos lo movían muy fácilmente, seleccionaban lo mejor y lo vendían por la ‘izquierda’ porque al final eran productos liberados. Cualquiera podía comprar un quintal de pepino. Ahora es más difícil que eso suceda, porque tienen que justificar contra qué núcleos se vendieron esas producciones”, enfatiza el subdelegado.
Aunque las autoridades aprietan las roscas del control, “siempre hay violaciones, en la calidad y los precios. La carne de cerdo, por ejemplo, todos los días se chequea con rigor. El Porcino abastece diariamente con 10 o 15 puercos la cabecera provincial. En un momento determinado se orientó venderla en los principales mercados. Pero nos está trayendo aglomeraciones de personas.
“Eso hay que cambiarlo, volver a como lo hacíamos antes, que lo movíamos para varios puntos de venta. Normarlo por la libreta, y si cogiste cinco libras, mañana no puedes venir a buscar más, porque ya recibiste las del mes. Ahora mismo se está definiendo eso en el Gobierno”, sostiene Rodríguez.
Por las nubes
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).
Para el país es insostenible seguir gastando unos 500 000 dólares anuales para alimento animal. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)
A Orlando Caballero se le pusieron los pelos de punta cuando productores particulares vinieron a proponerle la libra de carne de cerdo a 35 pesos. “Ese es el precio que tengo aprobado para venderle a la población. La única alternativa fue cerrar los dos puntos de venta”, dice categórico este presidente de la Unidad Básica de Producción Campesina (UBPC) 1˚ de Julio, en el municipio de Cerro.
Cuenta Caballero que “los precios se dispararon a raíz de que la pandemia de la COVID-19 llegara al país, aunque con anterioridad también habían subido. La carne de puerco que entra a La Habana es de Artemisa y Mayabeque”, subraya.
En la capital, quienes logran acceder a alguna que otra libra de esta codiciada carne, deben pagar precios por las nubes. Generalmente, los que aún mantienen la venta, tienen un precio en la tablilla “para los inspectores”, y otro para la población.
Inalvis Pons, delegada de la Agricultura en el municipio de Cerro, comenta que para enfrentar la escalada especulativa, “trabajamos de conjunto con la Dirección Integral de Supervisión y la PNR, y ya se han realizado algunos decomisos. Porque ahora la batalla que estamos librando es por la comida de la población”.
Para Elizabeth Peña, al frente de la Dirección de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) del Ministerio de la Agricultura, la realidad es que “hay dificultades con la producción de cerdo en el país. Ya no están entrando barcos con la materia prima importada para el pienso animal que respaldaba los convenios porcinos”.
De manera general, Ailin Cairo, subdelegada general de la Agricultura en la provincia de La Habana, considera que la actual situación con los productos agropecuarios está relacionada con el diseño de comercialización que tiene la capital, la diversificación de los actores y las políticas de precio.
“En La Habana están los puntos de venta, los mercados arrendados a formas productivas, los mercados agropecuarios estatales que son los más deprimidos, con menor calidad en sus ofertas; los carretilleros, las cooperativas no agropecuarias, los mercados de oferta y demanda. Estos actores tienen variedades de políticas de precio detrás.
“El campesino produce, la cooperativa saca esas producciones para un centro de acopio, luego van a distintos destinos. Y en esa cadena se enrarece la comercialización. Al final el que paga es el pueblo. La agricultura tiene que ser más eficaz en ir quitándole eslabones a esa cadena. El pollo del arroz con pollo es la comercialización”, resume Cairo.
¿Caso cerrado?
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).
Las producciones del organopónico de la UBPC Grito de Baire, en San Miguel del Padrón, son Las producciones del organopónico de la UBPC Grito de Baire, en San Miguel del Padrón, son reclamadas por la población. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
Con solo cruzar Vía Blanca, los vecinos que viven frente al organopónico de la UBPC Grito de Baire en San Miguel del Padrón, pudieran comprar, acabaditas de sacar de la tierra, lechuga, cebollino, acelga… Este centro productivo se precia de tener buenos rendimientos y calidad de primera.
Sin embargo, asegura Luis Pis, su administrador, “las autoridades locales nos mandaron a cerrar el punto de venta, y desde entonces tenemos que arrendar un espacio en una placita que queda a varios kilómetros, lo cual nos encarece los costos, y además aleja nuestras producciones de la población”.
Este caso no es una aguja en el pajar. “El movimiento de la AUSF llegó a tener en el país más de 10 000 puntos de venta a la población. Pero con el reordenamiento de la comercialización agropecuaria muchos se perdieron porque no se tuvo en cuenta la esencia de este programa. Al cierre de 2019 había unos 3 200, pero todavía nos queda por recuperar”, asegura Peña.
Días atrás, comenta la directiva del Minag, en el municipio de Plaza de la Revolución había un carretillero con un macito de lechuga que no pesaba ni una libra, y lo estaba vendiendo a 10 pesos. “Las lechugas eran de un patio familiar donde no se permitió poner un punto de venta, porque es facultad del Gobierno municipal autorizarlo. Entonces ese carretillero va allí todas las mañanas y le compra a esa familia la lechuga a 2 pesos, y luego la revende”.
Una historia similar sucedió en Camagüey con un productor de un huerto intensivo. Asegura la directora de la AUSF que “la agricultura no abre puntos de venta, los propone al Gobierno. Pero eso lo aprueba hoy el Intendente, el consejo de la administración municipal. Pero nosotros sí podemos influir en eso. Y de hecho lo estamos haciendo”.
Sí lo ruedo
Las casi 800 toneladas de papa que el agro avileño puso en suelo guantanamero durante el pasado mes de marzo, así como otras 1 235 para beneficio de la población camagüeyana, no devienen exclusividad en medio de una política muy bien definida por la nación para equilibrar, en el mayor grado posible, niveles de consumo y satisfacción de necesidades alimentarias en todo el Archipiélago.
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La Empresa Acopio Ciego de Ávila garantiza las trans-portaciones de los productos agrícolas hacia los diferentes destinos. (Foto: PASTOR BATISTA).
Con idéntico propósito –expresión por demás de ayuda y solidaridad entre provincias– más de 800 toneladas de ese demandado tubérculo pusieron proa hacia Las Tunas en los primeros días de abril, explica Antonio Gross, director de técnicas y comercialización de la Empresa Acopio Ciego de Ávila.
No es, sin embargo, la distribución nacional la única razón que mantiene “en llamas” a quienes intervienen en la cosecha, acopio y transportación del producto. Volúmenes apreciables, en cuyo traslado intervienen diariamente más de 50 camiones, tienen como destino seguro su conservación en frigoríficos, el procesamiento industrial, la recepción con vistas al turismo, la garantía de semilla para la próxima campaña y, desde luego, el consumo por parte de la población.
De acuerdo con estadísticas, hasta el 6 de abril la provincia avileña había distribuido un volumen de papa equivalente a 11.86 libras por cada habitante, mientras al llamado consumo social (organismos priorizados) habían destinado 327 toneladas, con la intención de totalizar unas 500.
De forma paralela, prosigue el envío permanente hacia la capital cubana de plátano vianda, plátano fruta “desverdizado” o madurado mediante cámaras diseñadas para ese fin, sin empleo de productos químicos; plátano burro, tomate, fruta bomba y guayaba, entre otros.
Grata acogida ha tenido el desplazamiento hacia placitas y mercados agropecuarios estatales de renglones contratados inicialmente con el sector del turismo, entre los que se encuentran el banano (distintas variedades), pimiento, tomate de ensalada, pepino, melón, otras frutas y vegetales, pasta, salsa y puré de tomate, segmentos de piña, dulce de frutabomba, mermeladas, papa pre-frita…
Lamentablemente, la presencia de arroz, frijol y otros granos muy codiciados por la familia cubana, no han tenido la presencia de años anteriores en estantes y anaqueles, como consecuencia de la acción de plagas y de la insuficiente disponibilidad de paquetes tecnológicos, a pesar del empeño por emplear más y mejor los medios biológicos.
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En Vueltabajo, los productos del agro se distribuyen de manera normada, por la libreta de abastecimiento, en los puntos de venta. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).
AGRCULTURA EN NÚMEROS
* 6 400 000 hectáreas (ha) abarca el sector agropecuario.
* 2 000 000 ha se destinan a cultivos varios.
* 7 por ciento de la tierra bajo riego.
* 2 300 000 ha se entregaron en usufructo.
* 227 000 usufructuarios.
* 350 000 ha son tierras ociosas.
* 400 000 tenentes de tierra.
* 4 800 cooperativas.
* 299 centros para la venta de insumos a los productores.
* 30 años de experiencia de la agricultura urbana, suburbana y familiar.
* 12 por ciento de crecimiento anual en las inversiones, fundamentalmente de equipamiento e infraestructura.
* 1700 000 000 de dólares anuales se destinan a importar alimentos para la población.
* Más de 500 000 000 de dólares anuales se destinan a importar materias primas para alimentos animal.
Agricultura, al límite de los arrojos (II y final).
Con miras a alcanzar los cinco kilogramos per cápita de proteína animal, la UBPC 1˚ de Julio desarrolla la cunicultura. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA