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lunes, 10 de agosto de 2020

Nueva Zelanda cumplió 100 días sin nuevos contagios para coronavirus

Nueva Zelanda cumplió ayer 100 días sin nuevos casos de coronavirus. Las autoridades, que celebraron el logro, recordaron la importancia de mantenerse alertas para evitar futuros contagios. Actualmente, solo cuenta con 23 personas infectadas, que fueron detectadas en la frontera cuando ingresaban al país y todavía se encuentran en cuarentena.

«Lograr 100 días sin contagios en la población es un paso importante. Sin embargo, como todos sabemos, no podemos permitirnos la más mínima negligencia», dijo el director de Salud Ashley Bloomfield.

«Hemos visto en el extranjero lo rápido que el virus puede resurgir y propagarse en lugares donde antes estaba bajo control, y debemos estar preparados para frenar rápidamente cualquier nuevo caso en el futuro en Nueva Zelanda», agregó.

El último diagnosticado se remonta al 1º de mayo, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado de «ejemplar» al país por haber «eliminado con éxito la transmisión en la población».

El secreto de Nueva Zelanda contra el Covid 19

El primer secreto de su éxito en tener el coronavirus bajo control, es que las autoridades todavía realizan pruebas a miles de personas al día.

En el caso de una segunda ola, el gobierno ha pedido que todos los hogares tengan kits de emergencia, que incluyan mascarillas.

«Necesitamos estar preparados para acabar rápidamente con cualquier caso futuro en Nueva Zelandia. No decepcione al equipo, ninguno de nosotros puede permitirse el lujo de hacer eso», dijo en declaraciones que relevó CNN.

La estrategia de Nueva Zelanda era simple: en palabras de la primera ministra Jacinda Ardern (en foto principal), el país tenía que «esforzarse y hacerlo pronto».


Cuando Ardern cerró la frontera a los extranjeros el 19 de marzo, el país solo tenía 28 casos confirmados. Y cuando anunció un confinamiento nacional el 23 de marzo, solo había 102 casos confirmados y ninguna muerte. Cualquier persona que llegue al país, en tanto, debe realizar una cuarentena de 14 días.

El confinamiento de Nueva Zelanda fue relativamente estricto: no había comida para llevar ni playas y no se podía conducir fuera del propio vecindario. Las reglas más estrictas estuvieron vigentes durante unas cinco semanas, pero el país permaneció bajo confinamiento efectivo durante otras dos semanas.

Fuera de esas semanas de cuarentena, la estrategia general para atacar la pandemia fue «la eliminación».

«La eliminación no significa erradicar el virus de forma permanente de Nueva Zelanda; más bien, se trata de confiar en que hemos eliminado las cadenas de transmisión en nuestra comunidad durante al menos 28 días y podemos contener de manera efectiva cualquier caso futuro importado desde el extranjero», según el sitio web del Ministerio de Salud.

Nueva Zelanda esperó hasta que bajó su curva antes de levantar las restricciones. El 8 de junio, cuando Ardern anunció que se levantarían todas las restricciones, casi 40.000 pruebas en los 17 días anteriores no habían arrojado un solo resultado positivo.

Desde junio, el país ha vuelto casi a la normalidad y no ha habido necesidad de volver al confinamiento.

Nueva Zelanda también combinó el confinamiento con estrictas restricciones fronterizas. Solo los ciudadanos pueden ingresar al país y deben pasar dos semanas en una instalación aprobada por el gobierno. Se les cobra 3.100 dólares neozelandeses (USD 2.040) por las instalaciones si regresan temporalmente.

En total, se han identificado 95 casos confirmados en la frontera y el 70% de los casos del país fueron casos importados o relacionados con la importación, según las estadísticas del Ministerio de Salud.

Lo que Nueva Zelanda no hizo

En todo el mundo, se ha puesto mucho énfasis en el uso de barbijos para controlar la propagación del coronavirus. Pero en Nueva Zelanda no fueron una herramienta importante contra el brote.

Hay algunas razones para eso. El país no tiene una cultura de usar «mascarillas» y en marzo, cuando Nueva Zelandia se preparaba para entrar en cuarentena, era difícil comprarlas en las tiendas locales. Para cuando la gente pudo salir en público y viajar nuevamente por el país, había muy pocos casos de coronavirus en la nación.

Además de las estrategias de salud pública de Nueva Zelanda, el país tenía algunas ventajas naturales.

No tiene fronteras terrestres, lo que le da más control sobre quién ingresa al país. Y no está densamente poblada; según datos del Banco Mundial, Nueva Zelandia tiene solo 18 personas por kilómetro cuadrado, en comparación con 36 en EE.UU. y 275 en Reino Unido. India, que tiene el tercer número más alto de casos en el mundo, cuenta con 455 personas por kilómetro cuadrado.

No obstante, el Ministerio de Salud de ese país insular recomienda que todos los hogares se preparen para otro posible brote abasteciéndose de barbijos.

«Es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo», dijo Bloomfield a la emisora nacional Radio New Zealand la semana pasada, cuando se le preguntó si era inevitable otro caso de transmisión comunitaria en Nueva Zelandia. «Estamos trabajando sobre la base de que podría ocurrir en cualquier momento», afirmó.


Fuente: Página 12/ iProfesional

viernes, 10 de abril de 2020

Eliminar la curva y no aplanarla: así es la exitosa estrategia de Nueva Zelanda, "la más estricta del mundo" contra la pandemia de COVID-19

La Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern.
Imagen: REUTERS/Martin Hunter - RC2OIF9R7L73
Con la colaboración de BBC Mundo

10 abr 2020

La acumulación de contagios del nuevo coronavirus no ha sido muy diferente en Nueva Zelanda, donde desde finales de marzo han sufrido un aumento pronunciado. Lo que ha resultado sorprendente es la ralentización en la aparición de nuevos pacientes con la enfermedad (covid-19) y sobre todo el número de fallecimientos desde que inició la pandemia: solo uno.

Una explicación puede estar en que el gobierno liderado por la primera ministra Jacinda Ardern ha tomado decisiones más agresivas que otros países desarrollados, como el confinamiento para toda su población durante un mes y el cierre total de fronteras.

Pero como los expertos señalan, las medidas se tomaron desde una etapa temprana, siguiendo la estrategia de "eliminación" de la enfermedad, en lugar de la "mitigación" que se aplica en muchas otros países.

Lo que viene a ser destruir la curva y no solo aplanarla.

"Si tiene éxito, ofrece una ruta de salida clara, con un cuidadoso retorno a las actividades regulares con los beneficios sociales y económicos resultantes para Nueva Zelanda", dice un artículo científico que describe el plan, publicado por grupo de especialistas en salud liderados por el epidemiólogo Michael Baker.

Sin embargo, los expertos de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) son cautelosos en cantar victoria, "si tiene éxito", enfatizan, pues falta tiempo para que se consoliden los resultados.

Los "más estrictos del mundo"

Los primeros días de abril hacen pensar que van por el camino correcto.

Hasta este jueves, en Nueva Zelanda había 992 casos confirmados de covid-19. Fue el 28 de febrero cuando se detectó al primero.

El único fallecimiento -el de una anciana que contrajo el virus en el extranjero- ocurrió el pasado 29 de marzo.

La acumulación de casos, por el contrario, ha visto un aumento notable en las últimas dos semanas, al pasar de 189 casos el 25 de marzo a casi 1.000 pacientes el 9 de abril, según la Organización Mundial de la Salud.El covid-19 en Nueva Zelanda

Aumento de casos confirmados desde el primero reportado.


Además de la recuperación de casi 300 pacientes y solo un fallecimiento, lo que genera esperanzas de que la estrategia de "eliminación" esté funcionando es la disminución en la aparición de nuevos casos.

De 76 nuevos contagios registrados el 2 de abril ha disminuido constantemente hasta los 23 este jueves. Además, en las 24 horas anteriores se reportó que 65 personas se recuperaron de la enfermedad.

El descenso de nuevos casos de covid-19

Del 2 al 9 de abril se ha visto un notable descenso de nuevos casos confirmados de la enfermedad en Nueva Zelanda.



"No me disculpo. Este es un momento sin precedentes", dijo la primera ministra Ardern al anunciar las órdenes a seguir, las cuales describió como "las más estrictas del mundo".

¿Qué es la "eliminación"?

Con la estrategia de mitigación, que se aplicado en países como Estados Unidos, las medidas de apoyo y restricciones aumentan a medida que avanza la epidemia para "aplanar la curva", explican los especialistas liderados por Baker.

Por el contrario, la estrategia de "eliminación" de la curva "invierte en parte el orden al introducir medidas fuertes al comienzo" de la emergencia para evitar la introducción del virus.

"Este enfoque tiene fuerte atención en el control fronterizo (…) y enfatiza el aislamiento de casos y la cuarentena de contactos para 'eliminar' las cadenas de transmisión", señalan.

Aunque sí se ha seguido en otros países, los expertos señalan cinco claves que no deben fallar para que tenga buenos resultados:

Controles fronterizoscon aislamiento de viajeros efectivo;detección rápida a través de pruebas generalizadas,aislamientos y rastreo de contactos;promoción intensa de la higiene y cumplimiento estricto del distanciamiento social;y una estrategia efectiva de comunicación para la población.

"Los intentos de enfoque de eliminación reemplazan cada vez más la mitigación a medida que la pandemia abrume los sistemas de salud", pronostican los especialistas.

¿Qué hizo Nueva Zelanda?

Nueva Zelanda comenzó con la puesta en cuarentena de todos los viajeros que llegaban del extranjero el 15 de marzo. Tan solo cuatro días después, la política aumentó al cierre de fronteras.

Para el 23 de marzo, la primera ministra anunció "la restricción más estricta a los movimientos en Nueva Zelanda en la historia moderna" al avanzar al nivel 4 de su plan de contingencia, que dura cuatro semanas.

Nadie puede salir de casa, excepto a comprar víveres o medicinas, o hacer ejercicio en los alrededores del hogar. Solo se permite el contacto en la "burbuja" del hogar y las autoridades constantemente informan cómo salir de forma segura.

Los empleados de servicios esenciales son los únicos que pueden estar en las calles.

"Ir fuerte y a tiempo le dio al gobierno y al sector de la salud tiempo para prepararse para lo peor, incluida la instalación de estaciones de prueba y tratamiento hospitalario", le dice a BBC Mundo la profesora Ella Henry, de la Universidad Tecnológica de Auckland (Nueva Zelanda).

"En general, los neozelandeses han cumplido y los casos aislados de malos comportamientos, reuniones ilegales, rompimiento del encierro y absoluta idiotez han sido señalados y avergonzados públicamente", explica Henry, quien ha estado aislada tres semanas.

"Sigue las reglas y QUÉDATE EN CASA. Actúa como si tú tuvieras covid-19. Esto salvará vidas", decía un mensaje del gobierno enviado el 25 de marzo a toda la población.

Una línea telefónica de la policía ha recibido cientos de denuncias de vecinos que señalan a quienes están incumpliendo las normas.

El propio ministro de Salud, David Clark, fue degradado de cargo tras haberse descubierto que estuvo con su familia en una playa unos días después de que el confinamiento ya había sido ordenado.

"En condiciones normales, hubiera despedido al ministro de Salud. Lo que hizo está mal y no tiene excusas. Pero ahora mi prioridad es nuestra lucha colectiva contra el covid-19", dijo la primera ministra en un comunicado.

¿Un modelo a seguir?

La geografía de Nueva Zelanda ha sido clave para la contención de la enfermedad.

Al ser una nación integrada por dos islas mayores, pueden tener un gran control de las fronteras, quién entra y qué contactos desarrolla en el país.

Además, al tener una población de 4,8 millones de habitantes hace que las autoridades tengan un mayor control y que la gente se "cuide entre sí".

La primera ministra también se ha confinado en su vivienda, pero ha sostenido comunicación con la gente a través de redes sociales.

Un país con características similares tiene oportunidad de aplicar la estrategia de "eliminación", pero las medidas debieron tomarse antes de la aparición de contagios comunitarios (los no relacionados a viajeros).

"El bloqueo tiene grandes costos sociales y económicos, y es probable que sea particularmente difícil para aquellos con menor cantidad de recursos", dice Baker y su equipo.

El gobierno ha puesto en marcha programas de apoyo económico a empresas y trabajadores independientes, los pagos de hipotecas han sido suspendidos e incluso las familias de bajos recursos recibieron módems para acceder a internet y canales de televisión educativos, explica la profesora Henry.

Esto podría ser difícil de sostener para muchos países, pero sí pueden crearse "islas" de estabilidad, sostiene.

Y aunque en general los neozelandeses destacan el rápido actuar de su país, el equipo del doctor Baker advierte que la nación no está a salvo de un empeoramiento.

"El éxito con la estrategia de eliminación está lejos de ser cierto en Nueva Zelanda".