Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
Mostrando entradas con la etiqueta Dariel Pradas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dariel Pradas. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2026

Crisis eléctrica en Cuba logra hundirse a nuevos niveles


Cuba precisa unos 100 000 barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas, de los que solo 40 000 los aporta su producción nacional.




Las luces de un automóvil iluminan a un grupo de personas durante un apagón en La Habana. El déficit en la generación eléctrica de Cuba ha llegado alcanzar hasta 74 % de la demanda.

Foto: Jorge Luis Baños / IPS

La Habana, 18 ago.-  La crisis eléctrica en Cuba consigue acentuarse aún más por la prolongación del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero. En respuesta, el gobierno intenta algunas medidas paliativas mientras la población cubana, al menos la más favorecida económicamente, busca la manera de adaptarse.

“Esto es un sálvese quien pueda. Quien tiene dinero, compra su panel solar, su Ecoflow (marca de batería portátil de litio). El que no tiene, hace como yo”, dijo a IPS la médica jubilada María Alonso, una residente en La Habana de 63 años.

La vida de Alonso gira en torno a las dos o tres horas de electricidad que recibe al día. En ese periodo, corre para bombear el agua a las cisternas de la azotea, lavar la ropa, enchufar sus lámparas y ventiladores recargables, cocinar y prender el aire acondicionado de su habitación para que refresque un poco.

A veces, no le alcanza el tiempo para terminar todo. Otras, termina bastante rápido y la inunda la sensación de que está desperdiciando electricidad, en una ansiedad producto de la crisis, según dijo.

“Últimamente he vivido con el miedo a no estar en casa cuando llegue la luz. Lo único que ha traído cierto orden a mi vida es que la poca luz que llega lo hace más o menos en el mismo horario”, detalló.

“Hace años que nosotros no recibimos piezas de repuesto para nuestras termoeléctricas, nuestros grupos electrógenos… eso trae una situación extremadamente tensa en el país en la generación de electricidad”: Vicente de la O.

En julio, la Empresa Eléctrica de La Habana cambió su sistema de gestión del servicio eléctrico para enfrentar los apagones, al pasar de organizar los periodos de suministro por circuitos y no por bloques.

Antes, seis bloques que agrupaban zonas amplias de la ciudad rotaban sus apagones, pero luego el déficit eléctrico empezó a volverse tan grave que el sistema se desmoronó cuando no podía cumplir ni sus propios pronósticos.

Ahora, con el nuevo sistema de circuitos, se suministra electricidad a un menor número de barrios simultáneamente, pero con mayor orden, en teoría. A menos que el déficit supere las expectativas.

Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), el lunes 17 de agosto Cuba tuvo un déficit de 67 % durante el horario de mayor demanda de electricidad  -2210 megavatios (MW), para una demanda de 3300 MW-, una cifra alarmante, pero nada sorprendente cuando, en agosto, esos indicadores han superado ya la cota de 70 %.

En la noche del 29 de julio, el mismo día en que empezó la más reciente sesión del unicameral parlamento de la isla, hubo una afectación de 74 %, cifra récord desde que la UNE comenzó a publicar regularmente estas estadísticas en 2022.

Días después, Cuba entera quedó apagada tras dos cortes generales en menos de 24 horas que terminaron por resolverse el 4 de agosto, cuando volvió a interconectarse la red eléctrica, con los que suman 12 apagones nacionales en dos años, la mitad en 2026, que soportan sus 9,4 millones de habitantes.

“Hace años que nosotros no recibimos piezas de repuesto para nuestras termoeléctricas, nuestros grupos electrógenos… eso trae una situación extremadamente tensa en el país en la generación de electricidad”, dijo el 30 de julio el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, durante la sesión parlamentaria.

Según De la O, tras la Orden Ejecutiva 14 404, implementada por Estados Unidos en mayo,  que amenaza con sanciones a personas o entidades que tengan negocios con Cuba, se ha dificultado también la importación de las tecnologías para mantener la red eléctrica, un problema que se suma al bloqueo petrolero impuesto desde enero por ese país.

Cuba precisa unos 100 000 barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas, de los que solo 40 000 los aporta su producción nacional.

Los problemas estructurales de las termoeléctricas -que son responsables de 40 % de la generación y usan crudo nacional- se deben principalmente a la obsolescencia, pues tienen décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.

Actualmente, por ejemplo, siete de las dieciséis unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento.

La crisis energética ya representaba desde mediados de 2024 un problema medular para Cuba, en parte por un sistema energético profundamente obsoleto y sin las inversiones necesarias durante décadas, pero en 2026 escaló y los apagones superaron las 20 horas diarias en La Habana y hasta tres días seguidos en las demás provincias.

El titular de Energía y Minas reconoció ante el parlamento que existen comunidades y asentamientos cubanos que incluso han permanecido hasta 105 días sin servicio eléctrico, debido a averías en transformadores eléctricos y demoras para sustituirlos.

Transición energética

En la primera semana de agosto fueron publicadas en la Gaceta Oficial varias normas jurídicas que buscan acelerar la transición de la matriz energética cubana hacia un mayor aprovechamiento de las fuentes renovables de energía.

El Decreto 163 de 2026, publicado el día 4, ofrece un incentivo fiscal a la importación de automóviles eléctricos, por lo cuales se pagará solamente 5 % de aranceles, mientras que por uno de gasolina se pagará 25 %. Los vehículos eléctricos con estación de carga de fuentes renovables reciben, a su vez, la exoneración total de aranceles aduanales.

Por su parte, la Resolución 180 del Ministerio de Finanzas y Precios, fechada el día 5, ofrece beneficios fiscales a personas jurídicas y naturales que realicen inversiones en tecnologías de energía renovable en centros de servicios a la población, instalaciones sociales o de cuidados, edificios multifamiliares, alumbrado público,  sistemas de aseguramiento energético para el suministro de agua y otras entidades públicas.

En paralelo, la Resolución 179 modifica las tarifas de compra de energía eléctrica que compra el Estado a privados para abastecer la red eléctrica. La normativa anterior limitaba el beneficio tarifario a la energía solar fotovoltaica, y ahora se extiende a toda la electricidad generada a partir de fuentes renovables.

El 30 de julio, el primer ministro, Manuel Marrero, dijo en la sesión parlamentaria que en el país se ha instalado una capacidad de generación de 1464 MW a partir de fuentes renovables de energía.

Asimismo, agregó que se registran unos 125 751 hogares con sistemas fotovoltaicos instalados, de los cuales, más de 11 000 se han entregado a través del gobierno a niños con enfermedades crónicas, trabajadores destacados, médicos, maestros, científicos y deportistas.

China entregó a Cuba el 7 de agosto un segundo donativo de 5000 kits de paneles fotovoltaicos, destinado a electrificar viviendas en zonas rurales en los 169 municipios de la isla. En noviembre anterior, había enviado otros 5000 para las viviendas que quedaron aisladas en el extremo oriental de la isla tras el paso del huracán Melissa.

La principal apuesta del Cuba para salir de la crisis energética ha sido la energía solar, la cual, con el apoyo chino, ejecuta un programa para levantar 92 parques solares por toda la isla, que sumarían una potencia instalada total de unos 2000 MW.

El gobierno aspira a que las fuentes renovables representen 24 % de la generación eléctrica para 2030.

Una batería portátil suministra energía a un grupo de equipos electrodomésticos en una vivienda de La Habana. Los cubanos, para paliar la crisis eléctrica, han recurrido a fuentes alternativa de energía, como las baterías portátiles de litio o plantas adaptadas para que utilicen gas natural

Adaptabilidad a la crisis

El sector privado y el residencial ya sobrepasan los 530 MW de generación eléctrica autónoma —reveló De la O en su intervención del 30 de julio—, cifra que en su mayoría se utiliza para autoabastecer el consumo de negocios y viviendas en vez de aportar a la red eléctrica.

La cifra habla también de cómo la sociedad cubana se ha terminado adaptando a la nueva realidad en crisis.

Una escena costumbrista de La Habana basta para comprender el escenario. Desde la calle, se ven los paneles solares en las azoteas, patios y balcones de muchos inmuebles, además de triciclos eléctricos chinos como taxis, en vez de los anteriores carros clásicos estadounidenses de la década de 1950.

Muchos cubanos, los más adinerados o aquellos con familiares en el extranjero que les apoyan, están importando baterías de litio de gran envergadura y carga rápida para mantener en funcionamiento los electrodomésticos de la vida cotidiana.

Otros, para electrificar sus hogares o negocios, adaptan generadores que funcionan generalmente por gasolina o gas licuado de petróleo (GLP), para que lo hagan con el gas natural que utilizan solamente unas 280 000 viviendas en La Habana, para cocinar o calentar el agua.

Como Cuba extrae y procesa por sí sola el gas, y en gran medida la transporta sin necesidad de bombeo, ese gas es muy barato, de apenas 0,007 dólares por metro cúbico —el consumo de un hogar no suele ser mucho mayor que 10 metros cúbicos al mes—, desde que el 16 de julio salió publicada en Gaceta Oficial una resolución que casi duplicó su precio anterior.

Un entrevistado por IPS que prefirió mantenerse en anonimato y se encuentra entre las 120 000 viviendas que pagan una tarifa fija de gas natural sin importar el consumo, dijo que utiliza su generador adaptado a gas natural entre 16 y 20 horas al día, mientras que solo paga al mes los mismos 13 centavos de dólar que pagaba antes de comprar el equipo en abril.

“Es la única manera barata de tener electricidad. Seguro la terminan restringiendo, pero mientras tanto, uno tiene que colarse en las pocas oportunidades que te permite esta crisis”, detalló.

ED: EG

lunes, 17 de agosto de 2026

Nueva Ley de la Vivienda intenta reducir el grave déficit habitacional de Cuba


La norma profundiza en los derechos patrimoniales, al derogar oficialmente la confiscación de viviendas a los migrantes cubanos que salieron de forma definitiva del país, mientras facilita las herencias a personas en el extranjero.




Un albañil trabaja en el exterior de una vivienda en construcción, en la provincia de Pinar del Rio, en el extremo oeste de Cuba. En 2025 se construyeron apenas 5493 viviendas, 26 % menos que en 2024.

Foto: Jorge Luis Baños / IPS

La Habana, 17 ago.-  La legislativa Asamblea Nacional de Cuba aprobó una nueva Ley de la Vivienda para paliar el déficit habitacional de más de 800 000 inmuebles y estimular el mercado inmobiliario, en un país colapsado y que no puede garantizar el derecho a una vivienda “adecuada” reconocido por su Constitución.

La nueva norma, que entrará en vigor 90 días después de su próxima publicación en la Gaceta Oficial y deroga la Ley General de la Vivienda de 1988, permite que las personas naturales puedan poseer hasta dos viviendas en propiedad en zonas urbanas —hasta ahora solo se autoriza una—, aparte de una tercera posible para descanso o veraneo.

Asimismo, la ley aprobada por el unicameral parlamento el 30 de julio, flexibiliza los contratos de compraventa entre personas, con menor necesidad de autorizaciones administrativas para vender, donar, permutar, arrendar, unificar o ceder partes de una vivienda, o al transmitir la propiedad de solares yermos, azoteas y otros espacios para construir.

Las partes en un contrato inmobiliario podrán pactar cláusulas libremente, siempre que no violen la ley, un asunto hoy sumamente restringido.

“En Cuba conseguir autorizaciones para construir o vender viviendas podía ser un proceso bastante burocrático y lento”, dijo a IPS Anabel Morales, arquitecta cubana de 30 años, que emigró a España y cofundó la empresa de arquitectura AAJ Group, de la cual es socia.

Morales cree que los cambios que anuncia la ley pueden ayudar a crecer la economía y circular más dinero dentro del país, pues “comprar, reformar, construir, alquilar o vender implica trabajo para arquitectos, constructores, diseñadores y otros sectores”.

“Darle la responsabilidad del problema de la vivienda a un sector privado de la arquitectura recién renacido, me parecen palabras mayores, cuando en más de 60 años las grandes empresas estatales poco pudieron hacer”: Javier Cuadra.

Su colega, Javier Cuadra, de 34 años, también socio de AAJ Group, coincidió en que la nueva ley, que entrará en vigor antes de finalizar el año, tiene varios aspectos positivos, y que la posibilidad de poseer más casas “era otra de las limitaciones que nos habían impuesto, que carecían de sentido e impedían que el mercado inmobiliario se desarrollara”.

Sin embargo, la apertura administrativa de la ley es “un arma de doble filo”, agregó.

Cuadra teme que, por ejemplo, si un propietario decide construir sobre la azotea de su casa, sin un control adecuado, pudiera acarrear peligros a la estructura original del inmueble, además de alterar el orden urbanístico y otras posibles consecuencias.

“Realmente no estamos preparados para eso. No hay unas regulaciones bien escritas. Es apenas un primer paso”, para llegar a un orden práctico en la construcción, dijo a IPS.

La ley profundiza en los derechos patrimoniales, al derogar oficialmente la confiscación de viviendas a los migrantes cubanos que salieron de forma definitiva del país, mientras facilita las herencias a personas en el extranjero.

“Qué bien saber que tendré más opciones para comprar casas cuando me vaya del país. Obviamente, ahora no tengo ni un peso para comprarme nada”, dijo a IPS Adrián Rojas, un taxista habanero de 22 años.

Una pretensión de la nueva norma es, de hecho, que los jóvenes, de entre 18 y 30 años, puedan asentarse en la isla y acceder a una vivienda adecuada, mediante subsidios para adquirir materiales de construcción, créditos, préstamos, beneficios fiscales y otros tipos de incentivos facilitados por los gobiernos municipales.

Paralelamente, prioriza el acceso a la vivienda social a mujeres jóvenes en situación de maternidad temprana, discapacidad, víctimas de violencia de género o familiar, así como a personas de barrios con bajos ingresos o degradados urbanísticamente.

“El anteproyecto se sustenta en la voluntad del Estado de continuar desarrollando programas de vivienda social para reducir el déficit habitacional y proteger a familias en situación de vulnerabilidad”, dijo en marzo a medios locales Marvelis Velázquez, directora de Asuntos Legales de la Vivienda en el Ministerio de la Construcción.

Sin embargo, el esfuerzo constructivo ha sido deprimente.

Construcción en cimientos

En 2025 se construyeron apenas 5493 viviendas —26 % menos que en 2024—, de las cuales, un tercio apenas fueron acabadas por el sector estatal, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei).

Entre 2019 y 2023 se concluyeron 132 382 viviendas. En el último año de este periodo se terminaron 20 232 inmuebles, que fueron sucedidos en 2024 —como evidencian las cifras—  por una caída abrupta que continúa en picado hasta hoy. Sin embargo, ese ansiado despegue constructivo nunca fue suficiente.

El déficit de más de 800 000 viviendas no es mucho menor que el faltante registrado en 2018, cuando el gobierno presentó una política, aún vigente, para mejorar aquella situación y, en una década, rehabilitar 402 000 núcleos y construir 527 000.

Un recuento oficial indicó que al cierre de 2020 en esta nación insular caribeña había 3,9 millones de viviendas, de las cuales casi 40 % estaba en regular y mal estado.

La entonces Política de la Vivienda, aprobada en 2019, ha ido palidecido por una crisis económica que se ha ido profundizado en la isla a partir de la pandemia de covid-19, y que en 2026 ha mostrado su peor expresión por el bloqueo petrolero y las presiones financieras de Estados Unidos a la isla.

Pero en la crisis habitacional también han incidido otros problemas como trabas burocráticas, pérdida o robo de recursos materiales, subsidios sin terminar y recursos financieros inmovilizados en los bancos por ese concepto, además de una grave escasez y una lamentable producción de materiales de la construcción.

Durante el último lustro, los materiales han sido tan difíciles de obtener para la población que las obras realizadas por “esfuerzo propio”, (de las personas naturales) suelen demorar años en concluirse: según la Onei, 107 462 viviendas aún se encuentran en pie de obra, mientras 40 191 permanecen paralizadas.

La Onei también apuntó que en 2025 Cuba apenas produjo, de los materiales básicos para la construcción, 365 900 metros cúbicos de arena calcárea (78,2 % de la cantidad de 2024); asimismo, 500 toneladas de barras de acero corrugadas, 20 300 metros cúbicos de prefabricados de hormigón (20 % y 44,4 % con respecto a 2024, respectivamente).

Solo el cemento gris, con 283 100 toneladas, aumentó 10 % con relación al año anterior.

La brecha entre la demanda de viviendas y la capacidad real de construcción sigue siendo drástica, pese a que la población cubana ha ido disminuyendo por las olas migratorias y el decrecimiento natural de la población.

Cuba cerró en 2025 con 9 434 593 millones de habitantes, unos 313 414 menos que en 2024, y, sin embargo, el déficit habitacional seguía siendo prácticamente igual.

La tendencia podría significar que las personas que no pudieron acceder a viviendas siguieron siendo las mismas: aquellas que no pudieron emigrar ni mejorar su situación económica para comprar o construir una casa.

Un incipiente mercado inmobiliario

La nueva Ley de la Vivienda introduce y regula la actividad inmobiliaria, mientras la promueve como un actor clave “para contribuir —según su artículo 42— a disminuir el déficit habitacional y obtener recursos financieros para el desarrollo de la vivienda social”.

El 4 de agosto, cuando entró en vigor el decreto 160 de 2026, que reduce la cantidad de actividades económicas prohibidas para el sector privado, la actividad inmobiliaria también quedó abierta a los emprendedores cubanos residentes en la isla.

“Si el gobierno tiene la voluntad de realizar los cambios estructurales y políticos necesarios, (el negocio inmobiliario) es un trabajo que se puede realizar con mayor facilidad”, dijo a IPS Dalhit González, presidente de Constructora Dalhit SURL, una empresa privada especializada en servicios constructivos e inmobiliarios.

Antes de la actualización de las actividades económicas, los agentes inmobiliarios funcionaban bajo una especie de limbo legal, con algunos vacíos jurídicos a la hora de reconocerse su papel intermediador en una operación de compra o venta.

Ahora el mercado inmobiliario en Cuba sufre, según González, “un proceso complejo de distorsión de la realidad”, tanto de los cubanos residentes en la isla, como en el extranjero, causando que los precios de las viviendas se deprecien, pero que aún sean inaccesibles para la mayoría de la población.

“Los cubanos de la isla no tienen expectativas ni esperanzas (de quedarse en Cuba) y los cubanos del exterior ven una oportunidad real de compra de viviendas. Este proceso denota que existe de fondo un problema económico para el cubano de la isla”, afirmó.

Según la arquitecta Morales, con la posibilidad de crear inmobiliarias privadas, podría fomentarse la nueva construcción, además de la rehabilitación de edificios deteriorados.

“En España existen promotores, inmobiliarias y estudios de arquitectura que trabajan de forma conjunta: se identifica una inversión, el arquitecto desarrolla el proyecto, se construye y la inmobiliaria se encarga de comercializarlo. En Cuba podría funcionar similar”, dijo.

En la nueva lista de actividades económicas prohibidas para el sector privado no aparece la arquitectura, un hecho que no pasó desapercibido por un gremio que exige desde hace décadas la posibilidad de crear sus estudios privados.

Tras del triunfo de la revolución cubana en 1959, la arquitectura quedó restringida solo a empresas estatales, y para pequeñas ampliaciones o construcciones de viviendas por esfuerzo de la población, existía un sistema de “arquitectos de la comunidad”, que aprobaban técnicamente los pequeños proyectos.

“Si cuando yo estaba en Cuba, hubieran permitido los estudios privados de arquitectura,  ¿quién sabe si me hubiera quedado? Qué bueno que ya lo permitieron, y qué malo que lo hicieron ahora porque no les quedó más remedio”, dijo a IPS Amaury Hernández, el tercer socio de AAJ Group.

Los tres socios de AAJ Group coinciden en que es necesario establecer una normativa exhaustiva —en materia urbanística y empresarial— para que un estudio privado de arquitectura opere y un mercado inmobiliario florezca en Cuba.

Hernández, por ejemplo, no ve el mercado adecuado en la isla para invertir en un estudio de arquitectura: “No veo los clientes, la normativa no la tengo clara y el escenario está súper agresivo. Ningunas de las condiciones para que un arquitecto pueda ejercer, están creadas”.

Pero, más allá de las nuevas oportunidades empresariales, el problema de la vivienda no será resuelto por las inmobiliarias, ni mucho menos por los arquitectos.

“La arquitectura se basa, en general, en el dinero para ejecutarse: inversiones a largo plazo que sean seguras y, en el caso de la vivienda, voluntad política, apoyo económico estatal y recursos”, dijo Cuadra.

“Darle la responsabilidad del problema de la vivienda a un sector privado de la arquitectura recién renacido, me parecen palabras mayores, cuando en más de 60 años las grandes empresas estatales poco pudieron hacer”, concluyó.

ED: EG

viernes, 20 de marzo de 2026

Surgen en Cuba las sociedades mixtas para intentar paliar la asfixia energética. Comentario HHC

 


Trabajadores de una pequeña empresa privada laboran en un taller que ofrece servicios de tornería y mecánica, en La Habana. Muchas actividades del sector privado se han visto afectadas por la actual crisis energética en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS


Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación y empleo



La Habana, 13 mar.- La crisis energética en Cuba, que el bloqueo petrolero de Estados Unidos está llevando a la asfixia, enturbia el desempeño del sector privado en la isla y el gobierno intenta paliar la situación ampliando el alcance de las empresas del rubro.

La Gaceta Oficial de la República publicó el 3 de marzo el Decreto-Ley 114 de 2025, aprobado en diciembre y que entrará en vigor el 3 de abril.

La norma permite la creación sociedades de responsabilidad limitada mixtas, con capitales integrados de empresas estatales y privadas, hasta ahora inexistentes en el derecho mercantil de este país insular caribeño.

Asimismo, establece los mecanismos para la adquisición de participaciones en micro, pequeña y medianas empresas (mipymes) privadas ya existentes, la absorción de estas por una entidad estatal y la concertación de contratos de asociación económica que no implican la creación de una nueva figura jurídica.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”, dijo a IPS el economista Daniel Torralbas.

Gran parte de la infraestructura de las empresas estatales, así como otras capacidades ociosas y trabajadores altamente cualificados, están siendo desaprovechados por falta de materias primas, combustible o, simplemente, del fluido eléctrico.

Actualmente Cuba solo logra, con su generación eléctrica, cubrir 40 % de la demanda nacional, mientras prioriza el suministro al sector residencial, sectores esenciales de la salud y algunos rubros exportables de la industria.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”: Daniel Torralbas.

Los cortes programados, acompañados de otros imprevistos, dejan sin luz a la población cubana durante 12 horas diarias y hasta más, con mayores afectaciones fuera de La Habana.

La situación se agravó desde el 29 de enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva en la que amenazó con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba.

Ese bloqueo petrolero ha provocado, por la falta de combustibles, la suspensión de varias rutas aéreas, así como el hundimiento del transporte y de las condiciones de vida de los 9,7 millones de pobladores de la isla.

La nueva ley permite una asociación público-privada “cualitativamente superior”, mientras que hasta ahora esas alianzas ocurrían sobre la base de contratos de producción.

Desde abril, las sociedades mixtas podrán exportar e importar directamente, sin intermediarios estatales, y sin estar limitadas por el listado de actividades prohibidas del sector privado, que comprende a muchos negocios de servicios profesionales, agregó el economista.

Sin embargo, existe mucha “discrecionalidad” en la aprobación de estas entidades, que se teme que puedan obstaculizar su creación.

Para su implementación, se necesita el aval de la contraparte estatal, del organismo superior al que se subordina, del Ministerio de Economía y Planificación, del Instituto Nacional de Actores Económicos no Estatales, así como de otros ministerios relacionados con la actividad que desempeñará la nueva empresa mixta.

“Es difícil que un proceso así sea rápido y transparente, porque no están explícitas las razones por las que se pudiera denegar un negocio de este tipo. Se corre el riesgo de que haya muchas solicitudes de creación, que no lo creo, pero que se aprueben muy pocas. Y eso no tendrá un impacto estructural en la economía cubana”, afirmó Torralbas.

La norma abre las puertas para que los privados puedan invertir en sectores históricamente vetados por el gobierno, como en la producción de azúcar, de medicamentos, agencias de turismo y otros.

Pero tiene limitantes por las diferencias que existen entre las formas de gestión privada y estatal, según el director ejecutivo de un negocio privado, quien prefirió mantenerse en anonimato.

“El privado usa prácticas no oficiales o lagunas legales para poder bandearse con las regulaciones y los tributos. Y esto sería un desafío ejecutarlo en una colaboración público-privada. La mayoría de los negocios privados ‘inventan’ para poder competir y sobrevivir”, dijo.



Una joven labora en el mantenimiento y reparación de bicicletas en uno de los talleres de la empresa privada Vélo Cuba, en La Habana. Algunos negocios, que aportan soluciones para la movilidad ante la escasez de combustible han visto crecer sus ventas y servicios en Cuba las últimas semanas.

Apertura durante la crisis

Según Torralbas, desde 2016 el gobierno cubano ya manejaba la posibilidad de la propiedad mixta entre partes nacionales, a través de un documento llamado la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, que marcaba una estrategia de transformaciones económicas en el país.

Además, el Decreto-Ley 34, de 2021, que regula el sistema empresarial estatal cubano, ya contemplaba la posibilidad de que las entidades estatales se asociaran con actores no estatales para crear nuevas personas jurídicas, pero no se emitió el reglamento que lo hiciera efectivo.

Pocos meses después, en agosto de ese año, el gobierno permitió la creación de las mipymes, con una base jurídica que sufrió varias transformaciones en los años siguientes, así como periodos de flexibilización y contracción de los controles para la actividad de las emergentes empresas privadas.

Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación, empleo, pero todavía con grandes limitaciones en el acceso a divisas por vías oficiales, a créditos bancarios y debido a la burocracia.

“La situación que tiene Cuba con el combustible nos ha beneficiado porque han aumentado mucho los servicios, pero sigue siendo difícil tener acceso a partes y piezas para el mantenimiento”, dijo a IPS Dorca Rodríguez, fundadora y socia de Vélo Cuba, un emprendimiento femenino enfocado a la ciclomovilidad sostenible desde 2014, que se estableció en septiembre de 2021 como una de las primeras mipymes en Cuba.

Algunos negocios, que inciden directamente en soluciones a la escasez de combustible, como este taller de reparación de bicicletas, que ayuda a paliar el problema de la movilidad de la población, han aumentado en las últimas semanas sus ventas y servicios.

En el actual panorama de inflación, una industria estatal casi inoperante y una mayor escasez de carburantes, el Estado vuelve a ofrecer, en el transcurso de apenas un mes, un mayor alcance al sector privado, con la autorización de sociedades mixtas, de residencias privadas para el cuidado de personas, más exenciones de impuestos al importar de paneles solares, así como el permiso a importar combustibles por privados.

El problema de las asociaciones mixtas es que llegan “demasiado tarde”, cuando Cuba está en su peor momento económico, dijo Torralbas.

Para Marcos Milanés, director ejecutivo Cuban Engineer, pequeña empresa privada de desarrollo de software, “la época de crisis afecta a todos”, y su negocio, uno de los quizás no tan perjudicados directamente por la escasez de combustible, es un ejemplo de ello.

“Sin electricidad no hay datos móviles. Además, las baterías de laptops y estaciones portátiles de energía no duran lo que los apagones (cortes eléctricos) actuales. La productividad también baja porque es difícil mentalmente trabajar en apagones, con calor, poca iluminación, más preocupaciones”, dijo.




Una pequeña empresa privada dedicada a la producción y comercialización de microvegetales en La Habana. Las alianzas públicas-privadas pueden ofrecer grandes beneficios al sector privado, pero sería más efectivo si se implementa como parte de una reestructuración empresarial que transforme el sector estatal.

Combustible para algunos

El gobierno cubano autorizó el 6 de febrero la importación de combustibles por empresas privadas, junto a medidas de racionamiento de combustible, y otras del llamado plan de contingencia ante el bloqueo petrolero que Estados Unidos oficializó a finales de enero.

El 25 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó una nueva guía, indicando a las empresas estadounidenses que consideraría favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa a empresas privadas cubanas de petróleo de origen venezolano.

El anuncio amplía otra guía emitida por el Departamento de Comercio ese mismo día, que autoriza las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”, sin necesidad de autorización gubernamental, y con la condición de que no se puede vender petróleo al gobierno cubano.

La medida suaviza el cerco petrolero a Cuba, días después de que la Corte Suprema de Estados Unidos derogara la orden ejecutiva del 29 de enero firmada por el presidente Donald Trump que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a la isla.

En todo caso, Trump ha insistido en varias ocasiones en que a las actuales autoridades cubanas les queda poco tiempo, desde el secuestro en Caracas del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero, por tropas estadounidenses.

El viernes 6 Trump insistió en una entrevista que “Cuba también va a caer… va a caer muy pronto”

Pero desigualdades entre los privados que pueden importar el combustible y los que no, dependen mayormente de los dólares, con un primer grupo que puede mantener un suministro de combustible debido a su alta capacidad financiera y su necesidad de mantener cadenas logísticas con almacenes y flotas de camiones.

“Un grupo muy pequeño podrá sostener el suministro, pero la inmensa mayoría del sector privado está en una situación de mucha vulnerabilidad e incertidumbre. El precio de ese combustible importado es muy elevado: más de tres dólares el litro de gasolina y de diésel”, dijo Torralbas.

Por otra parte, aunque está prohibida la reventa del combustible importado, ya que Cuba solo permite que sea para el autoconsumo, “estoy seguro que una parte se va a desviar para el mercado negro, y entonces es donde entra la segunda capa de las mipymes que puede comprarlo”, agregó.

En el mercado oficial, aun con la dolarización general de la venta de gasolina, su precio excede por poco un dólar por litro, pero está topado a 20 litros por vehículo, que deben hacer filas durante meses a través de la lista de espera de una plataforma digital.

En el mercado negro, el litro de gasolina cuesta, por su parte, el equivalente a entre ocho y diez dólares el litro.

De acuerdo a Torralbas, si Cuba autorizara a sus empresas privadas vender el combustible que importan, podría atenuarse un poco más la escasez, pero no al punto de cubrir, con capital privado, la pérdida de los envíos procedentes de México o Venezuela.

Además, almacenar, transportar y manipular el combustible conlleva retos técnicos e infraestructurales, aunque estos quizás pudieran solucionarse con la nueva norma de sociedades mixtas, acotó este especialista en el sector privado de Cuba.

“En teoría, ahora se pudiera convertir una gasolinera estatal que actualmente no está vendiendo combustible, en una mixta: la empresa estatal aporta la infraestructura, los vehículos especializados y la mano de obra, y las mipymes privadas, la divisa para importar gasolina”, dijo.

Sin embargo, empresas mixtas con alianzas público-privadas, centradas en la importación y comercialización de combustibles, necesitarían un aval más luego de conseguir los de varios ministerios cubanos: la de Estados Unidos y su política de bloqueo petrolero al gobierno de la isla.

ED: EG

Comentario HHC: Allá por 1985 -1989 , en mi primer trabajo, Energoimport, perteneciente al MINBAS, el ministro de entonces  Marco Portal , envió a todos los universitarios del organismo,   el libro "Pasión por la excelencia " de Tom Peters, con carta adjunta, que lamento no conservarla, donde hacía una paralelismo entre las empresas pequeñas, y la concepción de la guerra de guerrillas  aplicada por Fidel, a saber , por la gran movilidad, adpatación a nuevos escenarios,  toma de decisiones rápidas e independientes, etc.    La vida despues de 40 años,  no fue así,  las empresas estatales siguen hoy con una burocracia enorme, en ellas y  por encima de ellas, y hoy las empresas privadas, como se observa, son mas poderosas en algunos sectores que las estatales existentes. 

Claro las Mipymes autorizadas en el mandato de Gil, les dio el "beneficio" de financiarse del Mercado Ilegal de divisas, y la reforma de la empresa  estatal y la ley de empresa sigue esperando el sueño eterno. Parece además raro, que las empresas estatales que son  o deben ser, el sostén de nuestro proyecto socialista,  tengan tantas trabas y restricciones.

Aclaro que estoy a favor de las Mipymes , y no estoy seguro que las pocas Mipymes estatales tengan la autonomía de las privadas.  Lo mas parecido fueron las empresas militares con el Perfeccionamiento Empresarial de las FAR, que nunca  he conocido las causas por la que no se trasladó esa experiencia a lo civil, y hoy en dia  siguen existiendo la disparidad entre empresas estatales de las FAR y las civiles, sobre todo en tema de autonomía, sistemas de estímulos , salarios, etc.  Si algo se hubiera hecho, no existieran tantos ministerios, OSDE etc en nuestro país, y sería bueno conocer el personal indirecto en el sector civil de nuestro país.  De que lo si estoy seguro,  es que después de trabajar en empresas estatales en Cuba y privadas en México, es que en Cuba mínimo la proporción del personal indirecto en relación a México es de 4:1. Y si comparamos los ministerios, Cuba tiene por ejemplo mas que Brasil. 

Me preocupa, que además el poder en economía, termina impactando tarde o temprano,  en toda la política. ¿ Socialismo con empresas privadas como motor impulsor decisivo?

Las sociedades mixtas son una buena idea, hay que ver ¿qué resulta?, pero lo importante y urgente es transformar la empresa estatal, y propuestas hay muchas de diferentes economistas del CEEC y del INEI entre otros. 

lunes, 16 de marzo de 2026

Surgen en Cuba las sociedades mixtas para intentar paliar la asfixia energética

Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación y empleo






Trabajadores de una pequeña empresa privada laboran en un taller que ofrece servicios de tornería y mecánica, en La Habana. Muchas actividades del sector privado se han visto afectadas por la actual crisis energética en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 13 mar.- La crisis energética en Cuba, que el bloqueo petrolero de Estados Unidos está llevando a la asfixia, enturbia el desempeño del sector privado en la isla y el gobierno intenta paliar la situación ampliando el alcance de las empresas del rubro.

La Gaceta Oficial de la República publicó el 3 de marzo el Decreto-Ley 114 de 2025, aprobado en diciembre y que entrará en vigor el 3 de abril.

La norma permite la creación sociedades de responsabilidad limitada mixtas, con capitales integrados de empresas estatales y privadas, hasta ahora inexistentes en el derecho mercantil de este país insular caribeño.

Asimismo, establece los mecanismos para la adquisición de participaciones en micro, pequeña y medianas empresas (mipymes) privadas ya existentes, la absorción de estas por una entidad estatal y la concertación de contratos de asociación económica que no implican la creación de una nueva figura jurídica.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”, dijo a IPS el economista Daniel Torralbas.

Gran parte de la infraestructura de las empresas estatales, así como otras capacidades ociosas y trabajadores altamente cualificados, están siendo desaprovechados por falta de materias primas, combustible o, simplemente, del fluido eléctrico.

Actualmente Cuba solo logra, con su generación eléctrica, cubrir 40 % de la demanda nacional, mientras prioriza el suministro al sector residencial, sectores esenciales de la salud y algunos rubros exportables de la industria.

“Este decreto de ley es positivo, pero me parece que no es parte de una estrategia de largo plazo para fomentar una economía mixta en Cuba, sino que se ha aprobado para crear negocios que apuntalen a la empresa estatal cubana que está pasando por un momento muy complicado”: Daniel Torralbas.

Los cortes programados, acompañados de otros imprevistos, dejan sin luz a la población cubana durante 12 horas diarias y hasta más, con mayores afectaciones fuera de La Habana.

La situación se agravó desde el 29 de enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva en la que amenazó con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba.

Ese bloqueo petrolero ha provocado, por la falta de combustibles, la suspensión de varias rutas aéreas, así como el hundimiento del transporte y de las condiciones de vida de los 9,7 millones de pobladores de la isla.

La nueva ley permite una asociación público-privada “cualitativamente superior”, mientras que hasta ahora esas alianzas ocurrían sobre la base de contratos de producción.

Desde abril, las sociedades mixtas podrán exportar e importar directamente, sin intermediarios estatales, y sin estar limitadas por el listado de actividades prohibidas del sector privado, que comprende a muchos negocios de servicios profesionales, agregó el economista.

Sin embargo, existe mucha “discrecionalidad” en la aprobación de estas entidades, que se teme que puedan obstaculizar su creación.

Para su implementación, se necesita el aval de la contraparte estatal, del organismo superior al que se subordina, del Ministerio de Economía y Planificación, del Instituto Nacional de Actores Económicos no Estatales, así como de otros ministerios relacionados con la actividad que desempeñará la nueva empresa mixta.

“Es difícil que un proceso así sea rápido y transparente, porque no están explícitas las razones por las que se pudiera denegar un negocio de este tipo. Se corre el riesgo de que haya muchas solicitudes de creación, que no lo creo, pero que se aprueben muy pocas. Y eso no tendrá un impacto estructural en la economía cubana”, afirmó Torralbas.

La norma abre las puertas para que los privados puedan invertir en sectores históricamente vetados por el gobierno, como en la producción de azúcar, de medicamentos, agencias de turismo y otros.

Pero tiene limitantes por las diferencias que existen entre las formas de gestión privada y estatal, según el director ejecutivo de un negocio privado, quien prefirió mantenerse en anonimato.

“El privado usa prácticas no oficiales o lagunas legales para poder bandearse con las regulaciones y los tributos. Y esto sería un desafío ejecutarlo en una colaboración público-privada. La mayoría de los negocios privados ‘inventan’ para poder competir y sobrevivir”, dijo.



Una joven labora en el mantenimiento y reparación de bicicletas en uno de los talleres de la empresa privada Vélo Cuba, en La Habana. Algunos negocios, que aportan soluciones para la movilidad ante la escasez de combustible han visto crecer sus ventas y servicios en Cuba las últimas semanas.

Apertura durante la crisis

Según Torralbas, desde 2016 el gobierno cubano ya manejaba la posibilidad de la propiedad mixta entre partes nacionales, a través de un documento llamado la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, que marcaba una estrategia de transformaciones económicas en el país.

Además, el Decreto-Ley 34, de 2021, que regula el sistema empresarial estatal cubano, ya contemplaba la posibilidad de que las entidades estatales se asociaran con actores no estatales para crear nuevas personas jurídicas, pero no se emitió el reglamento que lo hiciera efectivo.

Pocos meses después, en agosto de ese año, el gobierno permitió la creación de las mipymes, con una base jurídica que sufrió varias transformaciones en los años siguientes, así como periodos de flexibilización y contracción de los controles para la actividad de las emergentes empresas privadas.

Las mipymes crecieron hasta las casi 10 000 que se encuentran aprobadas hoy, con un impacto relevante en los presupuestos de los gobiernos locales, ventas en moneda nacional, volúmenes de importación, empleo, pero todavía con grandes limitaciones en el acceso a divisas por vías oficiales, a créditos bancarios y debido a la burocracia.

“La situación que tiene Cuba con el combustible nos ha beneficiado porque han aumentado mucho los servicios, pero sigue siendo difícil tener acceso a partes y piezas para el mantenimiento”, dijo a IPS Dorca Rodríguez, fundadora y socia de Vélo Cuba, un emprendimiento femenino enfocado a la ciclomovilidad sostenible desde 2014, que se estableció en septiembre de 2021 como una de las primeras mipymes en Cuba.

Algunos negocios, que inciden directamente en soluciones a la escasez de combustible, como este taller de reparación de bicicletas, que ayuda a paliar el problema de la movilidad de la población, han aumentado en las últimas semanas sus ventas y servicios.

En el actual panorama de inflación, una industria estatal casi inoperante y una mayor escasez de carburantes, el Estado vuelve a ofrecer, en el transcurso de apenas un mes, un mayor alcance al sector privado, con la autorización de sociedades mixtas, de residencias privadas para el cuidado de personas, más exenciones de impuestos al importar de paneles solares, así como el permiso a importar combustibles por privados.

El problema de las asociaciones mixtas es que llegan “demasiado tarde”, cuando Cuba está en su peor momento económico, dijo Torralbas.

Para Marcos Milanés, director ejecutivo Cuban Engineer, pequeña empresa privada de desarrollo de software, “la época de crisis afecta a todos”, y su negocio, uno de los quizás no tan perjudicados directamente por la escasez de combustible, es un ejemplo de ello.

“Sin electricidad no hay datos móviles. Además, las baterías de laptops y estaciones portátiles de energía no duran lo que los apagones (cortes eléctricos) actuales. La productividad también baja porque es difícil mentalmente trabajar en apagones, con calor, poca iluminación, más preocupaciones”, dijo.


Una pequeña empresa privada dedicada a la producción y comercialización de microvegetales en La Habana. Las alianzas públicas-privadas pueden ofrecer grandes beneficios al sector privado, pero sería más efectivo si se implementa como parte de una reestructuración empresarial que transforme el sector estatal.

Combustible para algunos

El gobierno cubano autorizó el 6 de febrero la importación de combustibles por empresas privadas, junto a medidas de racionamiento de combustible, y otras del llamado plan de contingencia ante el bloqueo petrolero que Estados Unidos oficializó a finales de enero.

El 25 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó una nueva guía, indicando a las empresas estadounidenses que consideraría favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa a empresas privadas cubanas de petróleo de origen venezolano.

El anuncio amplía otra guía emitida por el Departamento de Comercio ese mismo día, que autoriza las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”, sin necesidad de autorización gubernamental, y con la condición de que no se puede vender petróleo al gobierno cubano.

La medida suaviza el cerco petrolero a Cuba, días después de que la Corte Suprema de Estados Unidos derogara la orden ejecutiva del 29 de enero firmada por el presidente Donald Trump que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a la isla.

En todo caso, Trump ha insistido en varias ocasiones en que a las actuales autoridades cubanas les queda poco tiempo, desde el secuestro en Caracas del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero, por tropas estadounidenses.

El viernes 6 Trump insistió en una entrevista que “Cuba también va a caer… va a caer muy pronto”

Pero desigualdades entre los privados que pueden importar el combustible y los que no, dependen mayormente de los dólares, con un primer grupo que puede mantener un suministro de combustible debido a su alta capacidad financiera y su necesidad de mantener cadenas logísticas con almacenes y flotas de camiones.

“Un grupo muy pequeño podrá sostener el suministro, pero la inmensa mayoría del sector privado está en una situación de mucha vulnerabilidad e incertidumbre. El precio de ese combustible importado es muy elevado: más de tres dólares el litro de gasolina y de diésel”, dijo Torralbas.

Por otra parte, aunque está prohibida la reventa del combustible importado, ya que Cuba solo permite que sea para el autoconsumo, “estoy seguro que una parte se va a desviar para el mercado negro, y entonces es donde entra la segunda capa de las mipymes que puede comprarlo”, agregó.

En el mercado oficial, aun con la dolarización general de la venta de gasolina, su precio excede por poco un dólar por litro, pero está topado a 20 litros por vehículo, que deben hacer filas durante meses a través de la lista de espera de una plataforma digital.

En el mercado negro, el litro de gasolina cuesta, por su parte, el equivalente a entre ocho y diez dólares el litro.

De acuerdo a Torralbas, si Cuba autorizara a sus empresas privadas vender el combustible que importan, podría atenuarse un poco más la escasez, pero no al punto de cubrir, con capital privado, la pérdida de los envíos procedentes de México o Venezuela.

Además, almacenar, transportar y manipular el combustible conlleva retos técnicos e infraestructurales, aunque estos quizás pudieran solucionarse con la nueva norma de sociedades mixtas, acotó este especialista en el sector privado de Cuba.

“En teoría, ahora se pudiera convertir una gasolinera estatal que actualmente no está vendiendo combustible, en una mixta: la empresa estatal aporta la infraestructura, los vehículos especializados y la mano de obra, y las mipymes privadas, la divisa para importar gasolina”, dijo.

Sin embargo, empresas mixtas con alianzas público-privadas, centradas en la importación y comercialización de combustibles, necesitarían un aval más luego de conseguir los de varios ministerios cubanos: la de Estados Unidos y su política de bloqueo petrolero al gobierno de la isla.

ED: EG