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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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sábado, 2 de octubre de 2021

El gran invento del agricultor Damià: su arado mallorquín lo utilizará la NASA en Marte y la Luna. Comentario HHC



El agricultor Damià, junto a su invento.

Damià Bover inventó hace diez años un arado solar para quitar las malas hierbas y acaba de conseguir el certificado de los ingenieros americanos para que lo use la NASA.
25 septiembre, 2021
 
Por Roberto Díez Yagüe

En abril de 2009, dos pares de ruedas patinaron a la vez. Unas estaban en Marte y movían el robot Spirit. Las otras empujaba al tractor de Damià Bover por su finca de Vilafranca (Mallorca). Y ahora, 12 años después, este peculiar efecto mariposa espacial ha provocado que un arado inventado por este payés mallorquín haya obtenido el certificado para que la NASA lo use en sus misiones extraterrestres.

A primera vista, nadie diría que la finca de Son Durí alberga un prototipo que puede viajar al espacio. Invernaderos de cultivos ecológicos rodean a una antigua fábrica de tejas donde ahora se puede encontrar de todo: balas de paja, maquinaria, melones, muebles o un gato moviéndose por el laberinto de salas. En medio del terreno, cerca de la transitada carretera entre Palma y Manacor, una cabaña hecha con maderas y hierros hace las veces de despacho y taller sobre el irregular suelo del campo.

Unos plásticos protegen de las gotas de lluvia el ordenador donde Damià Bover guarda fotos y vídeos. Junto a él, coloca una carpeta que desgrana toda su trayectoria profesional: los carnés de estudiante, la tarjeta de la selectividad o incluso una licencia de taxista de Palma que se sacó antes de trabajar durante cinco años en una tienda de ordenadores cuando la informática estaba en pañales. “Yo quería programar, pero hacía de todo menos eso. De hecho, nada más llegar me dieron un destornillador y me hicieron desmontar un ordenador”.

Damià nació, creció y vive en el campo. Primero en su Porreres natal, luego en Llucmajor, Felanitx y desde los seis años, en Vilafranca. Su familia cultivó la tierra y crió vacas hasta 1992, cuando compraron una fábrica de tejas, negocio frecuente en la Part Forana mallorquina hasta que a principios de este siglo casi todas las empresas se fueron a pique. Trabajar en el sector secundario empujó a este payés a investigar nuevas formas de ahorrar en combustible. La gasolina estaba por las nubes y la biomasa era una opción mucho más económica. “Nos daban gratis el serrín, pero era muy complicado de manejar. Suerte que me aconsejaron instalar un variador de frecuencia, que arrancaba el motor lentamente y permitía introducir el serrín poco a poco y no de golpe”, cuenta Damiè Bover, en una entrevista con EL ESPAÑOL.

Ese pequeño aparato es clave en las siguientes investigaciones de Bover, que a partir de 2005 se centraron de nuevo en la agricultura. “Volvimos a cultivar, pero esta vez nos aconsejaron la agricultura ecológica. Hicimos varios cursos y nos dimos cuenta de que hasta ese momento no entendíamos la agricultura, que hacíamos muchas cosas mal”, explica mirando a Rafel, su padre, que le escucha sonriente al otro lado de la mesa. Ahora el nuevo reto era controlar las malas hierbas, “que es el 60 o 70 % del trabajo”. “Cuando son pequeñas necesitan poca energía, pero de vez en cuando hay que dejarlas crecer porque aportan minerales, bacterias y hongos. Yo lo llamo la fertilización del campo”. Por eso Damià empezó a darle vueltas a una idea que no ha soltado desde entonces: mezclar tractor, arado y energía solar.

Un invento único



El agricultor mallorquín admirando su invento.

La primera vez fracasó porque las ruedas patinaron. Pero le hizo caso a Beckett y decidió fracasar mejor. No cesó en el empeño e inventó el doble chasis telescópico, al que luego le añadió unas puntas para reducir el consumo de energía “gracias a que pasamos de una fricción a una fijación”. Esas pequeñas y simples puntas, que los estadounidenses han bautizado como interlocking spikes, son el siguiente gran paso en la creación de este inventor mallorquín, miembro del Mallorca Inventors Club.

En 2010, comenzó a colaborar con una escuela agrícola de Manresa, en Barcelona, para comenzar las iteraciones, es decir, experimentar posibles desarrollos y usos del arado. “Por ejemplo, puede moverse con un tractor, con un motor hidráulico, con viento…” Y al año siguiente, todo empezó a cambiar. Consiguió la patente en julio, a los tres días publicó un vídeo en Youtube y, como en España no lograba más ayuda, se marchó en septiembre dos meses a Alemania para ir de museo en museo con la intención de certificar que no existía ningún invento como el suyo. “Antes de gastarme el dinero en la patente internacional, que me costaba entre 6.000 y 10.000 euros, tenía que confirmarlo”, recuerda Damià, que lleva invertidos en su proyecto unos 80.000 euros. “Todo sale del dinero de la familia y de pequeños inversores, porque no hemos recibido casi nada de apoyo de las instituciones españolas. En cambio en Alemania el gobierno sí ha dado subvenciones”.

A partir de ese momento, este payés mallorquín que cita constantemente a Newton y Goddard (pionero de la era espacial) inicia un largo camino de investigación, de prueba y error, de darle vueltas a la cabeza. Ha contado con el asesoramiento de más de 200 personas del ámbito científico y universitario, sobre todo procedentes de Alemania y Estados Unidos “porque aquí en Mallorca no lo vieron y siguen sin verlo pese a que ahora hay patentes y certificados”.

La intensa conexión con investigadores germanos les llevó a resolver los 40 retos que les plantearon en 2014 para lograr la patente americana, que finalmente lograron en septiembre de 2015. “Entonces descubrimos que desde el incidente del Spirit en Marte, estaban buscando sistemas alternativos de movilidad y empezamos a mirar hacia Estados Unidos”, explica mientras toca con la yema de los dedos el águila calva que preside el sello de su patente americana.

Primer contacto con la NASA


Damià tuvo el primer contacto con la NASA en 2016.

Una investigadora estadounidense de visita en Mallorca, Katie Marascio, le recomendó enviar un correo electrónico a un profesor de la Carnegie Mellon, uno de los centros de investigación sobre computación y robótica más prestigiosos del mundo. “Tenemos un 2% de posibilidades de que nos contesten, pero no pasa nada por probar”, le dijo. Y en sólo 14 horas, recibieron un mensaje en la bandeja de entrada. Poco después, en septiembre de 2016, Damià se plantó en Detroit invitado a un programa de conferencias de la International Society for Terrain-Vehicle Systems (ISTVS). Y de allí fue a Cleveland, donde descubrió in situ que el ingeniero de la NASA Carl Johnson estaba investigando en paralelo crear una máquina similar a la suya. “Fue una sorpresa y también una alegría, porque ellos iban como por separado y yo tenía el completo desde el primer día. Ahora para todo lo que investiguen sobre este tema desde la NASA tendrán que contar con nosotros”.

El descubrimiento de Cleveland activó la pasión espacial de los investigadores alemanes Volker Nannen, Dieter Zöbel y David Reiser, que desde ese momento se centraron en desarrollar el arado como futura máquina lunar. Decenas de expertos colaboraron en un proceso que concluyó en 2018 cuando se construye un prototipo en Alemania, donde hay financiación y tecnología para hacerlo. “Ellos plantean las cuestiones técnicas porque necesitan construir el conocimiento y yo implemento en la práctica los diseños que crean ese conocimiento”, explica el inventor mientras toquetea uno de sus arados. “Este es el que suelo llevar a las ferias aquí en Mallorca, pero sólo se paran los niños y los extranjeros. Los mallorquines pasan de largo o como mucho me preguntan si fabrico placas solares”.

En junio de 2019, Damià viajó de nuevo a Estados Unidos a unas conferencias de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE) en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde conoció a Robert P. Mueller, encargado de la división espacial e investigador de la NASA. “Nos dijo qué debíamos hacer para que nuestro proyecto fuese más atractivo en la carrera espacial y nos invitó a presentarnos a las siguientes conferencias en 2020. Lo hicimos, aunque en 2021 y de forma virtual por la pandemia. Ahí obtuvimos el certificado para su uso en la Luna”.

Con este documento, el arado para malas hierbas de Damià está más cerca de poder roturar nuestro satélite o Marte. “Como no hay gravedad, las máquinas para quitar piedras o alisar terrenos patinan, así que si quieres hacer un camino, una pista de aterrizaje o mover maquinaria, no puedes. Sin embargo, mi máquina iría clavando sus puntas y podría moverse sin patinar. Un tractor necesita cuatro puntos de fricción y mi arado con un solo punto del motor distribuye la energía”, explica.

Utopus, una revolución


El artilugio de Damià se llama Utopus.

El genial artilugio de Damià, denominado Utopus, es un buen ejemplo de la complejidad de lo sencillo y del equilibrio entre ahorro energético y potencia. “Sólo pierde entre un 2 y un 4% de energía clavando y desclavando las puntas. El resto se destina a lo que toca. Y la ratio es mucho mayor que la de un tractor: si el vehículo pesa uno, puede levantar 0,5, pero si mi arado pesa 1, puede levantar cuatro”.

La Luna o Marte ya aparecen en el horizonte, pero Bover mantiene entre ceja y ceja su objetivo original: la agricultura. “La mitad de los habitantes del mundo son agricultores y de ellos, el 90% no tiene acceso a la tecnología y, aunque lo tuviera, los tractores no funcionarían en muchos casos en lugares de África o Centro y Suramérica. Mi máquina puede ser una revolución”.

Este payés mallorquín no para de imaginar usos para su invento: “Podría ayudar a prevenir incendios o apagarlos. Y ayudaría también en la España vacía o vaciada para traer a las mujeres a la agricultura, porque el tractor siempre ha sido demasiado masculino. O si le añadimos robots, llamaría la atención de los jóvenes, pero yo no tengo dinero para colocárselos”. Y es que de momento las ventanillas de las administraciones son muros y el maná de los fondos europeos, tan propenso supuestamente a caer en proyectos ecológicos y sostenibles, no ha pasado por Vilafranca. “A veces tengo que leer biografías de inventores para ver qué tengo que hacer y conseguir energía mental para seguir adelante”, confiesa este payés, que lamenta el olvido institucional que sufre desde hace años.

“Aquí en Baleares pasan de nosotros y el vicepresidente y conseller de Transición Energética, Juan Pedro Yllanes (Podemos) ahora nos da largas. A ver si en otra comunidad autónoma, Revilla el de Cantabria o Moreno el andaluz que dicen que es muy sensible a estos temas, apuesta por este tipo de proyectos”, señala Bover, que seguirá buscando apoyo en Palma, Madrid y Bruselas, aunque no descarta montar una start-up en Estados Unidos tal y como le han recomendado. “Mi obligación es que esto se conozca en todo el mundo, especialmente en el agrícola”, concluye mientras guarda de nuevo sus documentos en la carpeta. Ya no llueve y los rayos del sol se cuelan entre los plásticos de su peculiar taller. Damià vuelve a tocar su arado.

Comentario HHC: Lo de la NASA es importante, pero lo que el inventor dice y he resaltado en negritas es lo relevante: la aplicacion para la agricultura. 

Dice que ha invertido 80000 euros en investigaciones, habria que ver el costo de producción. La robotica y la automatización es lo que supliraá el deficit de fuerza de trabajo en el futuro, es lo que incrementara varias veces la productividad del trbajo en los diferentes sectores de la economía. Es con ciencia, como se alcanzara el desarrollo, si nos lo proponemos. 

martes, 13 de julio de 2021

LAS VERDADES Y LOS DOGMAS

Por Jorge Gómez Barata

La actividad científica no produce dogmas, sino verdades, más exactamente, aproximaciones a las verdades que, por otra parte, raras veces son absolutas, inequívocamente exactas o inmutables. Ello explica por qué, el pensamiento científico es abierto, plural y esencialmente crítico. Asumir como válidos dogmas surgidos de interpretaciones o doctrinas es una actitud esencialmente anticientífica.

Los dogmas, excepto aquellos aplicados a la fe y la moral, son el mayor obstáculo para el librepensamiento, la investigación, la innovación y el desarrollo. Los dogmas laicos, también son actos de fe, solo que equivocados y no solo paralizan en pensamiento sino también la práctica al hacer creer que las cosas no pueden ser de otra manera que como indica el canon.

Excepto tal vez las manifestaciones más abstractas, teóricas y elevadas, las ciencias no son un todo dado y estructurado de una vez y para siempre ni todo lo que escribe o dice un científico posee rango de verdad, lo cual es válido para Karl Marx en cuya obra se incluye propuestas científicas, afirmaciones circunstanciales, compromisos ideológicos, metáforas, incluso anécdotas.

La crítica científica no se refiere exclusivamente a señalamientos de hechos o comportamientos negativos, sino al conjunto del desempeño. Ser crítico significa ser asequible a la innovación y a la rectificación, lo cual es especialmente válido para las disciplinas sociales como la economía política, la sociología, la historia y naturalmente el llamado marxismo-leninismo que no es una disciplina ni una doctrina, sino una construcción ideológica plagada de dogmas.

En su obra: ¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?, Lenin arroja alguna luz al responder a una ingeniosa interrogante de Nicolás Mijailovski: ¿En qué obra― preguntó el polemista― expuso Marx su concepción materialista de la historia?”

“En todas sus obras” respondió Lenin.

La respuesta es consecuente con la idea de que Marx, realizó descubrimientos científicos trascendentales de valor universal que aplicó a sus análisis sobre fenómenos concretos, entre ellos el capitalismo y la dialéctica del devenir histórico. Algunos teóricos lo remiten al “método de Marx”.

En sentido estricto, toda la ciencia expuesta por Marx cabe en un párrafo en el cual se alude sólo a esencias. “El resultado general a que llegué…puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de la conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia…”

Además de un científico motivado políticamente, Karl Marx fue un literato que al exponer sus consideraciones trató de hacerlo con belleza y poder de convicción, para lo cual con frecuencia acudía a audaces giros y a metáforas. He visto citar, como si se tratara de piezas de convicción la idea de que: “La historia se repite dos veces, una como farsa y otra como comedia” o afirmar que “La lucha de clases es el motor de la historia”, lo cual tomado al pie de la letra omite el dominio del fuego, la invención de la rueda, la escritura, la agricultura, la metalurgia, la domesticación de los animales y otros procesos, anteriores y ajenos a las luchas de clases.

Peor aún que otorgar a metáforas, imágenes retóricas y giros lingüísticos categorías científicas son los contenidos que, en calidad de parches, a veces llamados aportes, se incorporaron al marxismo. 

Hubo épocas en que se creyó que la colectivización de la agricultura era un principio del socialismo, la emulación socialista una ley del socialismo y la planificación centralizada un principio. He leído elogios acerca del centralismo democrático aplicado a la economía.

Las posibilidades de profundizar las ideas socialistas, difundirlas entre masas cada vez más ilustradas e intelectualmente críticas, especialmente entre la juventud universitaria y asociar ese pensamiento a la idea de construir el socialismo, se relacionan con el progreso material para todas las capas de la sociedad, con la calidad de las ideas cuya cientificidad no pueden ser avaladas por la política ni por la ideología, sino al revés. Como alguna vez afirmó Marx: “Ninguna época histórica se juzga por la opinión que tiene de sí misma”. El socialismo no es una excepción. Allá nos vemos.

11/07/2021
Publicado por el diario !Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente.l

lunes, 5 de julio de 2021

INVENCIÓN E INNOVACIÓN. PARADOJAS

Por Jorge Gómez Barata

Las invenciones y las innovaciones, ejes del progreso, suelen ser de signo positivo, aunque hay excepciones, entre otras, la guillotina, la silla eléctrica y la “inyección letal”. No obstante, la guinda del pastel y la gran paradoja es la dinamita, inventada por Alfredo Nobel en 1867, con la cual hizo fortuna. Sí Nobel fuera el padre de los premios que llevan su nombre, la dinamita, la más letal de todas las sustancias, es la madre.

A diferencia de los artefactos empleados solo para matar y de la bomba atómica usada solo con fines militares, la dinamita es de doble propósito. Sirve lo mismo para excavaciones, minería, canteras y otras tareas que, para usos militares en explosivos y proyectiles, torpedos, minas y balas. Las insurrecciones y el terrorismo hicieron amplio uso de ella.

Paradójicamente el creador de la dinamita Alfredo Nobel es una de las figuras más prestigiosas del ámbito científico y se le venera, no por sus invenciones, sino por la acción filantrópica de crear los premios que llevan su apellido y se entregan cada año en Medicina y Fisiología, Química, Física, Literatura y Paz. No se sabe por qué Nobel omitió disciplinas como matemáticas, arquitectura y otras.

En cualquier caso, ninguna distinción es hoy tan prestigiosa y codiciada como el Premio Nobel que, no obstante, ha sido rechazado por dos personas: Jean Paul Sarte en 1964 y el vietnamita Le Duc Tho en 1973.

Varios gobiernos, por razones políticas se han entrometido en la entrega del premio Nobel a sus ciudadanos. En 1937 Adolf Hitler prohibió por decreto que cualquier ciudadano alemán recibiera el Premio Nobel. Por tal motivo dejaron de hacerlo Richard Kuhn en química (1938), Adolf Butenandt (1939) también en química y Gerhard Domagk (1939). Concluida la II Guerra Mundial los científicos
recibieron sus respectivos galardones.

En 1947 el gobierno de Juan Domingo Perón y la prensa controlada por él reaccionaron negativamente ante la nominación del fisiólogo Bernardo Alberto Houssay para el Nobel de Medicina, alegando que la distinción tenía una motivación política. Aunque la Guerra había concluido, no se perdonó al científico su apoyo a los Aliados frente a los nazis, cosa que, en 1943 provocó su expulsión de la Universidad de Buenos Aires, decisión que estuvo vigente hasta 1955.

En 1958, presionado por las autoridades soviéticas Boris Pasternak quien lo mereció por su obra el Doctor Zhivago, renunció al premio Nobel de Literatura. En 1988 Mijaíl Gorbachov levantó las objeciones oficiales.

Está documentado que, impresionado por las consecuencias del uso masivo de la dinamita en los conflictos bélicos de su tiempo, Nobel padeció cierto cargo de conciencia, lo cual atenuó donando casi toda su fortuna, que depositada en el Banco de Suecia, cada año sirve para dotar con incentivos monetarios los galardones que llevan su nombre.

La fortuna y el testamento de Nobel La fortuna de Alfredo Nobel se formó junto con la de su padre con quien trabajó. En 1838, a la edad de nueve años, con su familia Alfredo Nobel se radicó en Rusia donde, con notable éxito, su padre negoció con varias de sus invenciones de uso militar con el gobierno del Zar Nicolás I.

Sin esposa, hijos ni hermanos, al morir en 1896, poseedor de más de 300 patentes, entre ellas la dinamita, Nobel dejó un testamento mediante el cual creó un fondo equivalente a unos 175 millones de euros depositados en el Banco de Suecia. La decisión antipática para presuntos herederos, dio lugar a litigios que demoraron la ejecución del testamento.

En 1901 la Academia Sueca de las Ciencias (física y química), el Instituto Karolinska de Estocolmo (fisiología y medicina), la Academia de Estocolmo (literatura) y el de la paz adjudicado por un Comité formado por cinco personas elegidas por el parlamento de Noruega, otorgaron los primeros premios.

Los manejos financieros que incluyen cobro de intereses bancarios e inversiones, han permitido que los fondos de la fundación Nobel crezcan sostenidamente, alcanzando actualmente unos 500 millones de euros.

Alfred Nobel no creó la dinamita para matar, cosa que ningún científico ha hecho nunca. Los creadores de la bomba atómica comenzado por Albert Einstein y Robert Hoppenheimer, eran humanistas y pacifistas, muchos socialistas que se consagraron a encontrar un modo de parar a Hitler y su bárbara propuesta, muchos fueron represaliados durante el macartismo. Ocurre que la ciencia es diferente de su utilización. Allá nos vemos.

05/07/ 2021

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viernes, 2 de julio de 2021

CIENCIA Y ÉTICA. TENSIONES Y CONFLICTOS

Por Jorge Gómez Barata

Como las demás esferas, de la actividad humana, la ciencia y la innovación, están sometidas a condicionales económicas y políticas. La dialéctica de la búsqueda de la verdad, incluye la aplicación y el uso provechoso de los hallazgos. Para hacerlo de modo eficaz, la ciencia necesita de la moral y de la ética.

El proyecto Manhattan que condujo a la fabricación de la bomba atómica figura entre las realizaciones científicas más descollantes del siglo XX, aunque es más aborrecida que admirada. La tarea propuesta por Albert Einstein, fue realizada por un grupo de eminentes sabios, casi todos emigrantes, judíos y… socialistas, radicados en los Estados Unidos e inspirados en el propósito de derrotar al fascismo.

La carrera por la bomba atómica, emprendida desde cero por los Estados Unidos gobernados por Franklin D. Roosevelt, tenía el propósito de impedir que Hitler la obtuviera primero y derrotar a los nazis.

La realización práctica comenzó cuando en 1942, en la universidad de Chicago Leo Szilard y Enrico Fermi, húngaro un e italiano el otro, en un reactor de investigación, lograron desatar una reacción en cadena controlada, mediante la cual podía liberarse cantidades de energía nunca imaginadas. Así nació la posibilidad técnica de fabricar la bomba atómica que teóricamente existía desde que se descubrió la divisibilidad del átomo.

Alrededor de 1939, Szilard y otros científicos se enteraron que, con uranio extraído de Checoslovaquia, entonces ocupada por Alemania, los científicos al servicio del nacismo trabajaban para crear la bomba y se dirigieron a Albert Einstein quien, aquel mismo año escribió a Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, instándolo a apoyar a los científicos estadounidenses en el empeño de crear el arma nuclear.

Como respuesta, Roosevelt creó el Comité del Uranio, mientras en la Universidad de Columbia Enrico Fermi construyó prototipos de reactores nucleares, y Vannevar Bush era encargado de crear el Comité de Investigación de la Defensa Nacional para movilizar los recursos científicos de Estados Unidos con el propósito de realizar investigaciones orientadas a la guerra. El 9 de octubre de 1941 Roosevelt autorizó el desarrollo del arma atómica.

La tarea de fabricar la bomba atómica partiendo de algunas presunciones científicas y unas pocas ecuaciones matemáticas, era de tal envergadura que ningún científico o grupo de ellos podía encargarse de todas las tareas, solo Estados Unidos podía hacerlo.

Tres hombres recibieron la encomienda: Robert Oppenheimer, director científico, Vannevar Bush a cargo de los cálculos matemáticos y el coronel Leslie Groves responsable de la intendencia, la logística y la seguridad.

La idea era, una vez solucionados los problemas teóricos, crear un artefacto que pudiera ser transportado por avión, lanzado sobre un objetivo y hacerlo estallar a la altura y en el momento apropiado. El proyecto involucró a unas 10.000 empresas, 130.000 personas, alrededor de diez mil de ellas científicos y costó cerca de dos mil millones de dólares de entonces, equivalentes a unos treinta mil millones de hoy.

Al iniciar los trabajos Estados Unidos no tenía uranio (se adquirió en el Congo), no sabía cómo refinarlo ni contaba con plantas para hacerlo, no se conocía la masa crítica (la menor cantidad de uranio capaz de provocar una reacción en cadena) y obviamente no existía ni la menor idea de la ingeniería y la metalurgia necesarias para crear el artefacto, tampoco existían aviones para trasladarla y lanzarla.

Además, todo debía ser realizado en secreto y en un lugar tan remoto que no implicara problemas de seguridad ni pudiera dañar la salud de las personas.

En cuatro años todos los enigmas fueron resueltos y en 1945 Estados Unidos dispuso de tres bombas (cosa que los japoneses ignoraban), una de uranio y dos de plutonio. El mecanismo ingeniero para detonar la de uranio era teóricamente conocido pero la de plutonio era un enigma. En 1945 la bomba fue probada exitosamente en el desierto de Nuevo México (donde mismo se fabricó) y ese mismo año las otras dos se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki.

LO CIRCUNSTANCIAL

En 1939 cuando Einstein escribió a Roosevelt, Estados Unidos no estaba en guerra, tampoco lo estaba cuando se creó el Comité del Uranio y obviamente tampoco lo estaba Japón. Originalmente la bomba fue creada para ser lanzada en Europa, naturalmente sobre Alemania, con el fin de rendir a Hitler. Personalmente dudo que Roosevelt lo hubiera hecho, pero lamentablemente murió antes del fin de la guerra. Las decisiones correspondieron a su sustituto, Harry Truman que lo ignoraba todo y luego de tomar posesión fue puesto al tanto de la existencia de la
bomba.

La ciencia suele conllevar aspectos éticos y requiere de audacia y valor que a veces no se suponen en hombres y mujeres dedicados a actividades intelectuales, pacíficas. No puedo imaginar las tensiones morales que vencieron el rey de España y los científicos que tomaron la decisión inocular la viruela a 25 huérfanos para trasladar el virus vivo desde Europa al Nuevo Mundo ni la angustia quienes propusieron infectar a cientos de miles de niños estadounidenses para probar la vacuna contra la polio.

En su magnífica diversidad, la actividad científica centrada en la búsqueda de la verdad, es la actividad intelectual más meritoria y moralmente comprometida. Requiere de consagración, tenacidad, valor y audacia. La ciencia, la más eficaz de las fuerzas productivas, generadora de riquezas inmensas es, además la consagración de la condición humana. Allá nos vemos.

02/07/2021

Publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente

viernes, 4 de junio de 2021

Un consorcio internacional secuencia por primera vez el genoma completo de un ser humano

El libro de instrucciones de una persona tiene 3.055 millones de letras, según la nueva lectura, que incluye un 8% del ADN que permanecía oculto por falta de tecnología
Un científico observa la secuencia de un genoma en la pantalla de un ordenador.ANDREW BROOKES / GETTY





El tamaño de la ignorancia humana solo se percibe con el paso del tiempo. La humanidad vivió sin saber que existían los microbios hasta que un comerciante de telas holandés, Antonie van Leeuwenhoek, los vio a finales del siglo XVII con un rudimentario microscopio de su invención. Otro gran avance tecnológico ha permitido ahora obtener por primera vez la secuencia completa de un genoma humano. Los Homo sapiens han tardado unos 300.000 años en ser capaces de leer entero su propio manual de instrucciones.

Un multitudinario consorcio internacional anunció hace 20 años el primer borrador de la secuencia del genoma humano, pero aquella versión todavía estaba llena de agujeros. El bioinformático estadounidense Adam Phillippy compara la tarea con un puzle de un paisaje, en el que faltaban las piezas azules del cielo, demasiado similares como para ser encajadas con la tecnología de entonces. Otro numeroso equipo científico, el denominado Consorcio T2T, ha publicado ahora “la primera secuencia verdaderamente completa” de un genoma humano. Son 3.055 millones de nucleótidos, las letras químicas con las que está escrito el libro de instrucciones de una persona. Los autores calculan que el 8% del genoma estaba todavía sin leer.

El manual de funcionamiento de las células, plegado en su interior, es básicamente una gigantesca molécula de ADN de unos dos metros de longitud. Ahí están las directrices para que, por ejemplo, una neurona del cerebro sepa transmitir un pensamiento. El libro de instrucciones de la célula está escrito con combinaciones de solo cuatro letras químicas (ATTGCTGAA…). Las actuales técnicas de secuenciación masiva —empleadas en los hospitales para estudiar las enfermedades con un componente genético— no son capaces de leer el larguísimo genoma humano del tirón, pero pueden reconocer fragmentos de unos cientos de letras, que luego se ordenan gracias a un genoma de referencia, que actúa como la foto del paisaje en la caja del puzle.

Los investigadores sostienen que se abre “una nueva era de la genómica, en la que ninguna región del genoma está fuera del alcance”

El problema llega al colocar los tramos de ADN muy repetitivos (ATATATATATAT...), como ocurre con las piezas del cielo azul. Para sortear este obstáculo, los investigadores han utilizado técnicas de vanguardia, como los secuenciadores de la empresa británica Oxford Nanopore, unos dispositivos capaces de leer cientos de miles de letras a la vez al pasarlas por un poro diminuto.

Los miembros del Consorcio T2T —liderados por la bióloga Karen Miga, de la Universidad de California en Santa Cruz, y por el propio Adam Phillippy, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, ambos en EE UU— sostienen que ahora se abre “una nueva era de la genómica, en la que ninguna región del genoma está fuera del alcance”. Los autores publicaron un borrador con sus resultados el 27 de mayo. Con sus nuevos datos, el genoma humano tendría 19.969 genes asociados a la producción de proteínas, 140 de ellos descubiertos por el consorcio.La bióloga Karen Miga codirige el consorcio internacional que ha secuenciado un genoma completo.UCSC

La médica holandesa Renée Beekman, del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, aplaude el nuevo trabajo, en el que no ha participado. “Estas piezas que faltaban son nuevos frentes en los que buscar errores en el ADN que puedan conducir a enfermedades, como el cáncer”, opina la investigadora. “Hasta ahora estábamos ciegos ante estas regiones, pero este estudio proporciona la información y las herramientas necesarias para estudiarlas”, destaca.
La médica Renée Beekman cree que la nueva técnica servirá para buscar errores en el ADN asociados con el cáncer

Beekman subraya que el consorcio ha obtenido el ADN de células de una única mujer, por lo que la secuencia no permite distinguir variaciones entre personas y además carece de la información del cromosoma sexual Y, presente solo en los hombres. “La técnica utilizada por los autores es una herramienta prometedora para obtener esta información en un futuro próximo”, apunta la científica holandesa.

El genetista Lluís Montoliu cree que el nuevo estudio confirma la complejidad de uno de los grandes problemas de la ciencia. “No existe el genoma humano, existen genomas humanos”, reflexiona el investigador, del Centro Nacional de Biotecnología, en Madrid. “Escoger un genoma de referencia es, probablemente, uno de los asuntos más complicados que tenemos en la genética humana en estos momentos”, subraya. Montoliu recuerda que hace unos años, cuando los genomas de referencia dominantes eran de personas anglosajonas de EE UU, se interpretaba que algunos cambios de letras observados en otras poblaciones eran mutaciones asociadas a enfermedades, cuando en realidad eran variaciones perfectamente normales.

Los miembros del Consorcio T2T proponen utilizar su nueva secuencia como modelo mundial: la foto de la caja del puzle. El actual genoma de referencia fue elaborado en 2013, con fragmentos de ADN de muchas personas, por un consorcio internacional en el que participa el Instituto Europeo de Bioinformática.

Montoliu, presidente de la Asociación para la Investigación Responsable e Innovación en Edición Genética (ARRIGE), muestra sus dudas ante el posible cambio del “molde” del genoma humano. “Los problemas del actual genoma de referencia eran conocidos y arbitrariamente aceptados por todos. Si cometíamos errores, todos cometíamos el mismo error, así que podíamos entendernos”, explica el investigador. Montoliu teme que se genere confusión si se añade otro genoma humano de referencia. “Solo funcionará si lo hacemos todos a la vez. Tiene que ser una decisión a nivel mundial”, advierte.

sábado, 29 de mayo de 2021

LA CIENCIA, LA LIBERTAD Y LA HEREJÍA

Por Jorge Gómez Barata
 
De cierta manera los científicos y los librepensadores, élites excelentes, son herejes. Quienes se adaptan o defienden el statu quo, pueden ser magníficas personas, pero no innovadores. La innovación supone el desafío a lo conocido y a lo establecido.

Nunca, en ninguna parte se constituyó una sofocracia y tampoco la propuesta de Platón de un “gobierno de sabios” ha sido objeto de reflexiones académicas al nivel de la democracia. Ello se debe a la obvia inviabilidad de la primera idea y a la idoneidad de la segunda. Con la democracia comienza todo, incluso la ciencia.

En todos los campos, el conocimiento es generado a partir de dudas o inconformidades con las verdades vigentes y sobre todo de necesidades.

Actualmente, en términos generales la indagación científica y la creación no conllevan riesgos y ningún investigador o creador pasará por las experiencias de Galileo, Giordano Bruno y Savonarola, entre otras cosas porque no hay criaturas semejantes a Torquemada suficientemente empoderadas. En algunos contextos, las ciencias políticas son una excepción.

Ningún ejemplo mejor que la reacción del establishment europeo y norteamericano ante las ideas socialistas sostenidas por Karl Marx, Federico Engels, Joseph Prohudon y otros intelectuales que, en el siglo XIX, partiendo de la crítica al capitalismo salvaje, presentaron una alternativa que fue combatida de modo inmediato y total, dando origen al anticomunismo, todavía vigente, aun cuando el pensamiento que le dio origen y sus propuestas están virtualmente trascendidas.

Paradójicamente, el llamado socialismo real, instalado a partir de la experiencia soviética, elevó a la categoría de dogma las fórmulas derivadas de una errónea lectura de las tesis marxistas, practicando una intolerancia casi inquisitorial frente a toda innovación filosófica, política o social.

Al considerar pecaminosa las interpretaciones que se distanciaban de las versiones oficiales, condenar cualquier manifestación de reformismo y anatematizar el revisionismo, se generaron corrientes intolerantes que paralizaron la búsqueda científica en las esferas sociales, especialmente respeto a la filosofía, la economía política, y la politología, pero también en la pedagogía, la sociología y otras.

Las limitaciones que desde el poder se ejercen sobre las libertades de conciencia y académicas, así como la censura, son actitudes esencialmente anticientíficas. La ciencia no solo es un ejercicio de pensar sino, sobre todo, de pensar diferente. La búsqueda de la verdad es un derecho humano de primera generación.

En Cuba el presidente Miguel Diaz-Canel, como parte de los esfuerzos por alcanzar la eficiencia de la economía y de la actividad social en su conjunto, así como en la modernización del país, y la supresión de dogmas y conceptos obsoletos, percibe correctamente el papel de la incorporación de criterios científicos, también debería promoverse una saludable independencia estructural del sector científico que, aunque financiado y dependiente del estado, no debería estar sometido a criterios políticos ni condicionado por premisas ideológicas.

La reciente creación de un Comité de Innovación a escala nacional parece una excelente idea que puede ser revolucionaria, aunque el hecho de que más de la mitad de sus integrantes sean funcionarios políticos, entre ellos 13 ministros puede ser una mala señal. La libertad que requiere la ciencia, supone la diversidad de ideas y de enfoques que no pueden estar cooptados por relaciones de subordinación, jerarquías ni cadenas de mando. Cuando Albert Einstein le propusieron la presidencia de Israel su respuesta fue antológica:

“Me siento profundamente conmovido por la oferta y al mismo tiempo triste y avergonzado por no poder aceptarlo. Toda mi vida he tratado con asuntos objetivos. Por tanto, carezco tanto de aptitud natural como de experiencia para tratar propiamente con personas y desempeñar funciones oficiales…” 

Al revés la fórmula también funciona. La humildad del sabio debería ser un paradigma. Allá nos vemos.
29/05/2021
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domingo, 2 de mayo de 2021

El gran desfase: ciencia veloz y política atroz

Bien harían los políticos en adoptar el espíritu de experimentación que desde siempre distingue a los científicos

MOISÉS NAÍM
01 MAY 2021 - 05:00 CEST


Rueda de prensa del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una pantalla gigante en Osaka (Japón), en marzo de 2020.TAKETO OISHI

Los científicos nunca tuvieron dudas de que tendríamos una vacuna contra la covid-19. Y no se equivocaron. Muy pocos, sin embargo, pronosticaron que esa vacuna estaría disponible tan pronto. La experiencia histórica sugería que la vacuna tardaría años en desarrollarse y a estar disponible en grandes cantidades. Los científicos comenzaron a investigar la covid-19 en enero de 2020 y pronto estuvieron listos para iniciar la fase 3 de las pruebas clínicas que evalúan la efectividad de la vacuna. Lo normal es que cualquier medicamento o tratamiento tarde años en estar listo para las pruebas de la fase 3. En este caso, lo lograron en seis meses.

Esto de pronosticar correctamente la tendencia que llevan los cambios, pero equivocarse en la velocidad con la cual ocurren se ha hecho frecuente. Lo vemos, por ejemplo, en el cambio climático y la revolución digital basada en la inteligencia artificial. En ambos casos los expertos han anticipado correctamente la naturaleza de los cambios, pero no la extraordinaria rapidez con la que ocurren.

El desarrollo científico y tecnológico es una de las tendencias que desde siempre ha definido a la humanidad. Otra tendencia histórica es que las nuevas tecnologías suelen tener consecuencias no anticipadas sobre la sociedad, la economía y la política. Y por supuesto sobre los gobiernos, que siempre están desfasados y van a la zaga del cambio tecnológico.

Lo que ha ocurrido con la vacuna de la covid-19 —su invención, producción y distribución— es un revelador ejemplo de este peligroso desfase que hay entre la tecnología y la política. Mientras que el esfuerzo científico fue global, la respuesta de los gobiernos fue local. Si bien laboratorios en diferentes países compartían datos e información, importantes gobiernos, como el chino por ejemplo, la escondían o tergiversaban. Los científicos mostraron visión, flexibilidad y velocidad, los gobiernos han sido miopes, rígidos y lentos. Todo esto no quiere decir que no haya habido rivalidades entre algunos científicos y feroz competencia entre compañías farmacéuticas. Pero todos vimos cómo mientras los científicos respondieron con eficacia ante la crisis, en muchos países, políticos y gobernantes negaron la existencia misma de la pandemia o la minimizaron, ridiculizaron el uso de mascarillas o mantener el distanciamiento social, promovieron tratamientos fraudulentos o el uso de amuletos con poderes mágicos. En la India, Brasil y México, la pandemia está causando estragos. Narendra Modi, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador no son responsables de la pandemia pero sí lo son de haber reaccionado tarde y mal ante la tragedia que viven sus países.

Las normas, reglas y valores que orientan la conducta de los políticos son, por supuesto, muy diferentes de las que orientan a los científicos. Mientras que para los científicos el mérito individual es muy importante, los políticos privilegian la lealtad de sus colaboradores y toleran la ineptitud. Para los científicos, las decisiones se deben basar en datos y evidencias, mientras que en los políticos tradicionales pesan mucho sus experiencias previas, las anécdotas y las intuiciones. En tanto que la investigación científica busca el cambio a través de la creación y adopción de nuevos conocimientos, la política suele privilegiar ideas y formas de actuar cómodas y conocidas —a pesar de que en sus discursos todos los políticos se presentan como agentes del cambio—. Finalmente, el método científico se basa en la razón y la comprobación empírica de afirmaciones cuya validez puede ser verificada y replicada por otros. En la política, en cambio, privan las pasiones y creencias personales así como las creencias religiosas y el pensamiento mágico.

Todo lo anterior no significa, por supuesto, que entre los científicos no se den conductas influidas por pasiones, intereses y prejuicios, o que entre los políticos no haya casos de meritocracia, racionalismo y promoción de cambios. Pero lo que este contraste revela son algunas de las fuentes del desfase entre ciencia y política.

El rezago de la política se manifiesta de manera brutal en el estancamiento de los gobiernos, en su funcionamiento y en especial los procesos de toma de decisiones en materia de políticas públicas. Bien harían los políticos en adoptar el espíritu de experimentación que desde siempre distingue a la ciencia. Este, junto con la apertura a nuevas ideas, a la evaluación desapasionada de la evidencia, y a la fuerza de la realidad empírica podrían comenzar a recomponer la credibilidad de las democracias ante las múltiples crisis que las acechan.

Reducir la brecha que hay entre la ciencia veloz y la política atroz es, sin dudas, muy difícil. Pero también indispensable.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La revista de divulgación científica más importante de EEUU " Scientific American" decide por primera vez en sus 175 años sobre la elección presidencial en EEUU

Nunca hemos apoyado a un candidato presidencial en nuestros 175 años de historia, hasta ahora




Crédito: Ross MacDonald

Scientific American nunca ha respaldado a un candidato presidencial en sus 175 años de historia. Este año nos vemos obligados a hacerlo. No hacemos esto a la ligera.

La evidencia y la ciencia muestran que Donald Trump ha dañado gravemente a los EE. UU. Y a su gente, porque rechaza la evidencia y la ciencia. El ejemplo más devastador es su respuesta deshonesta e inepta a la pandemia de COVID-19, que costó la vida a más de 190.000 estadounidenses a mediados de septiembre. También ha atacado las protecciones ambientales, la atención médica y los investigadores y agencias de ciencia pública que ayudan a este país a prepararse para sus mayores desafíos. Es por eso que lo instamos a votar por Joe Biden, quien ofrece planes basados ​​en hechos para proteger nuestra salud, nuestra economía y el medio ambiente. Estas y otras propuestas que ha presentado pueden encaminar al país hacia un futuro más seguro, próspero y equitativo.

La pandemia afectaría a cualquier nación y sistema, pero el rechazo de la evidencia y las medidas de salud pública por parte de Trump ha sido catastrófico en los EE. UU. Se le advirtió muchas veces en enero y febrero sobre la enfermedad , pero no desarrolló una estrategia nacional para proporcionar equipo de protección. , pruebas de coronavirus o pautas de salud claras. Examinar a las personas para detectar el virus y rastrear a las personas que pueden haber infectado es la forma en que los países de Europa y Asia han ganado el control de sus brotes, han salvado vidas y han reabierto con éxito empresas y escuelas. Pero en los EE. UU., Trump afirmó, falsamente, que " cualquiera que quiera una prueba puede hacerlo ". Eso no fue cierto en marzo y siguió siendo falso durante el verano . Trump se opuso a $ 25 mil millones para el aumento de las pruebas y el rastreo que estaba en un proyecto de ley de ayuda pandémica hasta julio. Estos lapsos aceleraron la propagación de enfermedades por todo el país, particularmente en comunidades altamente vulnerables que incluyen personas de color, donde las muertes aumentaron desproporcionadamente a las del resto de la población .

No era solo un problema de prueba: si casi todos en los EE. UU. Usaran máscaras en público, podrían salvarse unas 66.000 vidas a principios de diciembre, según las proyecciones de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington. Tal estrategia no haría daño a nadie. No cerraría ningún negocio. No costaría casi nada. Pero Trump y su vicepresidente desobedecieron las reglas locales sobre máscaras, por lo que es importante no usar máscaras en apariciones públicas. Trump ha apoyado abiertamente a personas que ignoraron a los gobernadores en Michigan y California y en otros lugares mientras intentaban imponer el distanciamiento social y restringir las actividades públicas para controlar el virus. Animó a los gobernadores de Florida, Arizona y Texas quienes se resistieron a estas medidas de salud pública, diciendo en abril — nuevamente, falsamente — que “ los peores días de la pandemia han quedado atrás ” e ignorando a los expertos en enfermedades infecciosas que advirtieron en ese momento de un repunte peligroso si se flexibilizaban las medidas de seguridad.

Y, por supuesto, el repunte se produjo: los casos en todo el país aumentaron un 46 por ciento y las muertes aumentaron un 21 por ciento en junio . Los estados que siguieron la desviación de Trump registraron nuevos máximos diarios y porcentajes más altos de pruebas positivas que los que no lo hicieron. A principios de julio, varios hospitales de Texas estaban llenos de pacientes con COVID-19 . Los estados tuvieron que cerrar de nuevo, a un costo económico tremendo. Alrededor del 31 por ciento de los trabajadores fueron despedidos por segunda vez , luego de la ola gigante de desempleo —más de 30 millones de personas e innumerables negocios cerrados— que ya había diezmado el país. En cada etapa, Trump ha rechazado la lección inconfundible de que controlar la enfermedad, no restarle importancia, es el camino hacia la reapertura y la recuperación económicas.

Trump mintió repetidamente al público sobre la amenaza mortal de la enfermedad, diciendo que no era una preocupación grave y que " esto es como una gripe " cuando sabía que era más letal y altamente transmisible, según sus declaraciones grabadas al periodista Bob Woodward.  Sus mentiras alentaron a las personas a participar en comportamientos riesgosos, propagando aún más el virus y han abierto brechas entre los estadounidenses que se toman la amenaza en serio y los que creen en las falsedades de Trump. La Casa Blanca incluso publicó un memorando en el que atacaba la experiencia del médico líder en enfermedades infecciosas del país, Anthony Fauci , en un despreciable intento de sembrar más desconfianza.

La reacción de Trump a la peor crisis de salud pública de Estados Unidos en un siglo ha sido decir " No asumo ninguna responsabilidad ". En cambio, culpó a otros países y a su predecesor en la Casa Blanca, quien dejó el cargo tres años antes de que comenzara la pandemia.

Pero la negativa de Trump a mirar la evidencia y actuar en consecuencia se extiende más allá del virus. En repetidas ocasiones ha tratado de deshacerse de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio sin ofrecer ninguna alternativa; Un seguro médico integral es fundamental para reducir las enfermedades . Trump ha propuesto recortes de miles de millones de dólares a los Institutos Nacionales de Salud , la Fundación Nacional de Ciencias y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades , agencias que aumentan nuestro conocimiento científico y nos fortalecen para los desafíos futuros. El Congreso ha derogado sus reducciones. Sin embargo, sigue intentándolo, recortando programas que nos prepararían para futuras pandemias y de retirarse de la Organización Mundial de la Salud. Estas y otras acciones aumentan el riesgo de que nuevas enfermedades nos vuelvan a sorprender y a devastar.

Trump también sigue presionando para eliminar las reglas de salud de la Agencia de Protección Ambiental, lo que pone a las personas en mayor riesgo de enfermedades cardíacas y pulmonares causadas por la contaminación. Ha reemplazado a científicos en los consejos asesores de agencias con representantes de la industria. En su continua negación de la realidad, Trump ha obstaculizado los preparativos de Estados Unidos para el cambio climático, afirmando falsamente que no existe y retirándose de los acuerdos internacionales para mitigarlo. El clima cambiante ya está provocando un aumento de las muertes relacionadas con el calor y un aumento de tormentas severas, incendios forestales e inundaciones extremas.

Joe Biden, por el contrario, viene preparado con planes para controlar COVID-19, mejorar la atención médica, reducir las emisiones de carbono y restaurar el papel de la ciencia legítima en la formulación de políticas. Solicita experiencia y ha convertido ese conocimiento en propuestas políticas sólidas.

Sobre COVID-19, afirma correctamente que “está mal hablar de 'elegir' entre nuestra salud pública y nuestra economía ... Si no derrotamos al virus, nunca volveremos a tener plena fuerza económica”. Biden planea crear una junta nacional de pruebas, un organismo que tendría la autoridad de disponer de recursos públicos y privados para suministrar más pruebas y llevarlas a todas las comunidades. También quiere establecer un Cuerpo de Trabajo de Salud Pública de 100,000 personas, muchas de las cuales han sido despedidas durante la crisis pandémica, para que sirvan como rastreadores de contactos y en otros trabajos de salud. Dirigirá a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional para hacer cumplir las normas de seguridad en el lugar de trabajo para evitar el tipo de brotes mortales que han ocurrido en las plantas procesadoras de carne y los hogares de ancianos. Si bien Trump amenazó con retener el dinero de los distritos escolares que no reabrieron,independientemente del peligro del virus,Biden quiere gastar $ 34 mil millones para ayudar a las escuelas a llevar a cabo una instrucción presencial segura, así como el aprendizaje remoto.

Biden está recibiendo asesoramiento sobre estos problemas de salud pública de un grupo que incluye a David Kessler, epidemiólogo, pediatra y exjefe de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos; Rebecca Katz, inmunóloga y especialista en seguridad sanitaria global de la Universidad de Georgetown; y Ezekiel Emanuel, bioético de la Universidad de Pennsylvania. No incluye a los médicos que creen en los extraterrestres y desacreditan las terapias de virus, uno de los cuales Trump ha calificado de "muy respetado" y "espectacular ".

Biden tiene una iniciativa familiar y de cuidado , reconociendo esto como clave para una salud pública sostenida y una recuperación económica. Sus planes incluyen un aumento de los salarios para los trabajadores de cuidado infantil y la construcción de nuevas instalaciones para los niños porque la incapacidad de pagar una atención de calidad mantiene a los trabajadores fuera de la economía y ejerce una enorme presión sobre las familias .

En cuanto al medio ambiente y el cambio climático , Biden quiere gastar $ 2 billones en un sector de energía libre de emisiones para 2035, construir estructuras y vehículos energéticamente eficientes, impulsar la energía solar y eólica, establecer agencias de investigación para desarrollar tecnologías seguras de captura de carbono y energía nuclear. y más. La inversión producirá dos millones de empleos para los trabajadores estadounidenses, afirma su campaña , y el plan climático se pagará en parte mediante la eliminación de los recortes de impuestos corporativos de Trump. Las comunidades históricamente desfavorecidas en los EE. UU. Recibirán el 40 por ciento de estos beneficios de energía e infraestructura.

No se sabe con certeza cuántas de estas y otras ambiciones podrá lograr Biden; mucho depende de las leyes que se redactarán y aprobarán en el Congreso. Pero él es muy consciente de que debemos prestar atención a la abundante investigación que muestra formas de recuperarnos de nuestras crisis actuales y hacer frente con éxito a los desafíos futuros.

Aunque Trump y sus aliados han intentado crear obstáculos que impiden que las personas emitan sus votos de forma segura en noviembre, ya sea por correo o en persona, es crucial que los superemos y votemos. Es hora de sacar a Trump y elegir a Biden, quien tiene un historial de seguir los datos y ser guiado por la ciencia.

Nota del editor (15/9/20): este artículo ha sido editado después de su publicación en la edición de octubre de 2020 de Scientific American para reflejar informes recientes.