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jueves, 30 de julio de 2026

Asamblea Nacional aprueba Ley de Organización de la Administración Central del Estado

 Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Dianet Doimeadios Guerrero, Abel Padrón Padilla

 

General de División José Amado Ricardo Guerra, diputado y secretario del Consejo de Ministros. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó este miércoles la Ley de Organización de la Administración Central del Estado, una norma que redefine la estructura de los organismos de la Administración Central del Estado para adecuarla a la Constitución de la República y responder a las transformaciones institucionales, económicas y sociales del país.

El proyecto fue presentado por el secretario del Consejo de Ministros, José Amado Ricardo Guerra, quien explicó que la iniciativa da cumplimiento al cronograma legislativo aprobado por el Parlamento para el período 2026-2027 y responde al mandato del artículo 146 de la Constitución, según el cual el número, la denominación, la misión y las funciones de los ministerios y demás organismos que integran la Administración Central del Estado deben establecerse mediante una ley.

Durante su intervención recordó que la organización vigente descansa en el Decreto-Ley 147 de 1994.

“Actualmente la Administración Central del Estado está regida por el Decreto-Ley 147 del año 1994. Es decir, estamos hablando de más de 30 años”, señaló.

El secretario del Consejo de Ministros precisó que, aunque durante ese período se introdujeron diversos perfeccionamientos, era necesaria una actualización integral de la estructura institucional del país.

Menos organismos y una estructura más integrada

Uno de los cambios más relevantes de la nueva ley consiste en la reorganización de la Administración Central del Estado, que pasará de 27 organismos a 21: veinte ministerios y el Banco Central de Cuba.

Como parte de esa transformación desaparece la categoría administrativa de instituto dentro de la Administración Central del Estado, de manera que entidades como el INDER, el Instituto de Información y Comunicación Social y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos pasarán a formar parte de la nueva estructura ministerial.

José Amado Ricardo Guerra aclaró que la restructuración trasciende la simple fusión de organismos.

“Cuando decimos ajustar la misión y las funciones específicas (...) significa que todos los organismos tienen que reestructurar sus estructuras y sus funciones.”

Ello, añadió, permitirá simplificar la organización administrativa y reducir las cargas burocráticas.

Mayor eficiencia para conducir las políticas públicas


Entre los fundamentos de la ley, el secretario del Consejo de Ministros destacó que la reorganización fortalece la institucionalidad del Estado socialista de derecho y justicia social, mejora la articulación entre los organismos y elimina duplicidades en la gestión pública.

Según explicó, la nueva estructura permitirá una mayor unidad en el diseño, ejecución y control de las políticas públicas, optimizará los procesos administrativos y adecuará la actuación estatal al escenario económico actual, caracterizado por la participación de diversos actores económicos.

Asimismo, contribuirá a disminuir costos administrativos, fortalecer la coordinación con los gobiernos provinciales y municipales, elevar la transparencia y mejorar la calidad de los servicios públicos.

Nuevos ministerios para integrar funciones estratégicas

La nueva legislación crea varios ministerios mediante la integración de organismos con competencias afines.

Entre ellos figura el Ministerio de la Agricultura y Alimentación, resultado de la fusión de los actuales ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria.

“Contribuye a lograr la integración de las cadenas de valor de los alimentos desde la producción hasta la comercialización. Cierra el ciclo agroalimentario”, explicó José Amado Ricardo Guerra, al destacar que la propuesta responde a los principios de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional.

También se crea el Ministerio de Economía y Finanzas, que integrará la planificación estratégica, el presupuesto, la política fiscal y las inversiones para lograr una conducción más coherente de la economía.

Ante criterios que proponían incluir el término “planificación” en la denominación del organismo, el secretario del Consejo de Ministros explicó que esa función queda claramente definida en la Constitución y en la misión del nuevo ministerio.

“No es necesario transparentar en el nombre de un organismo las funciones que cumple”, afirmó.

La ley también establece el Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera, que unificará las políticas de comercio interior y exterior para fortalecer las cadenas de suministro y adecuar la gestión comercial al nuevo escenario económico.

Otro de los cambios previstos en la ley es la creación del Ministerio de Industrias y Construcción, una integración concebida para fortalecer la articulación entre sectores productivos estrechamente vinculados.

Según explicó el secretario del Consejo de Ministros, el nuevo organismo “logra la integración de ramas industriales heterogéneas y la complementación y articulación de funciones y actividades que permiten cerrar procesos para lograr la eficiencia y eficacia que la Administración Central del Estado requiere”.

Durante la elaboración de la propuesta, añadió, el diseño de este ministerio contó con el aporte de ministros, viceministros y especialistas, cuyas recomendaciones contribuyeron a definir una estructura orientada a mejorar la gestión pública y la articulación entre la industria y la construcción.

Ciencia, innovación y formación del talento


Una de las transformaciones relevantes es la creación del Ministerio de Educación Superior, Ciencia e Innovación, una integración que, según explicó José Amado Ricardo Guerra, fue ampliamente debatida durante el proceso de elaboración del proyecto.

El nuevo organismo permitirá articular la formación de profesionales, la investigación científica y la innovación tecnológica.

“Cierra el ciclo de formación, investigación e innovación, potencia la articulación entre la formación de talento y la investigación aplicada y reduce los costos de coordinación entre diferentes instancias”, señaló.

La ley redefine también el Ministerio de Educación, que, aunque mantiene su denominación, asumirá nuevas responsabilidades para garantizar los derechos reconocidos en la Constitución y desarrollados en el Código de la Niñez, Adolescencia y Juventud, desde la primera infancia hasta el nivel medio superior.

Un organismo para integrar medio ambiente, vivienda y recursos hidráulicos

Entre las modificaciones de mayor alcance figura la creación del Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos, que reunirá funciones actualmente distribuidas entre varias instituciones.

José Amado Ricardo Guerra comentó que, incluso, durante el análisis de las opiniones recibidas de diputados, especialistas y ciudadanos, esta integración fue considerada una de las propuestas más acertadas del proyecto.

Como ejemplo explicó que actualmente la construcción de una comunidad de viviendas requiere la intervención de cuatro organismos diferentes.

“Estas funciones se integran en un solo organismo, por lo tanto reduce, concentra la gestión (...) y reduce los trámites que necesariamente hoy tiene que hacer la población.”

Un proyecto enriquecido durante la consulta


El secretario del Consejo de Ministros informó que el proyecto fue sometido a un amplio proceso de consulta con organismos de la Administración Central del Estado, diputados y la ciudadanía, tras su publicación en el sitio web de la Asamblea Nacional.

Como resultado se recibieron 242 observaciones, de las cuales 139 fueron aceptadas total o parcialmente, mientras 103 no fueron incorporadas por contradecir disposiciones constitucionales o exceder el alcance de la ley.

“Todos se atendían, todos se respondieron”, aseguró José Amado Ricardo Guerra al resumir el proceso de construcción colectiva de la norma.

Una transformación “audaz y necesaria” para acompañar las reformas del país

En las palabras finales de la presentación, el secretario del Consejo de Ministros afirmó que el redimensionamiento de la Administración Central del Estado constituye una transformación imprescindible para acompañar el proceso de cambios que vive el país.

“Hoy, a partir de la aprobación de las transformaciones económicas y sociales, no es solo el momento; es una necesidad acudir a esta transformación”, sostuvo.

José Amado Ricardo Guerra explicó que la propuesta fue resultado de un amplio proceso de construcción colectiva en el que participaron diputados, organismos de la Administración Central del Estado y el grupo temporal de trabajo encargado de elaborar el proyecto. Añadió que las opiniones y discrepancias recibidas durante la consulta permitieron perfeccionar la iniciativa y que, cuando alguna propuesta no pudo ser incorporada, sus promotores recibieron una explicación de los argumentos jurídicos o técnicos que lo impedían.

“Podemos afirmar que el redimensionamiento de la Administración Central del Estado es un paso adelante, audaz y necesario en el contexto de la peor crisis económica de las últimas décadas. Los riesgos que pudieran existir son gestionables con las medidas previstas para el proceso de implementación”, afirmó.

El secretario del Consejo de Ministros destacó además que varios especialistas calificaron la nueva estructura como una propuesta innovadora. Recordó, por ejemplo, que durante el proceso de análisis se valoró especialmente la creación del Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos, al integrar competencias estrechamente relacionadas y facilitar una gestión más coherente de las políticas públicas.

Nuevas funciones para fortalecer los servicios comunales

Durante la presentación se informó también que, de forma reciente, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprobó la política para el funcionamiento y control de los servicios comunales, lo que hizo necesario incorporar nuevas responsabilidades a varios organismos dentro del proyecto de ley.

Entre ellas, el Ministerio de Industrias y Construcción asumirá la conducción y el control de la política de servicios comunales, así como la gestión integral y sostenible de los desechos sólidos y de los residuos reciclables.

Al Ministerio de la Agricultura y la Alimentación se le asignan las funciones relacionadas con el arbolado urbano y la silvicultura urbana, mientras que el Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos será responsable del diseño y conservación del mobiliario y la señalética urbana, los parques y demás espacios públicos, además de la evaluación del impacto ambiental.

Por su parte, el Ministerio de Salud Pública asumirá las funciones relacionadas con el manejo de cadáveres y restos humanos, así como el control sanitario de funerarias y cementerios; el Ministerio de Transporte atenderá el transporte especializado para los servicios públicos y el patronato vial; y el Ministerio de Energía y Minas tendrá entre sus responsabilidades el funcionamiento del alumbrado público y la supervisión de su operación.

José Amado Ricardo Guerra recordó que, al analizar esta política, el presidente de la República insistió en la necesidad de construir un sistema sostenible que combine la responsabilidad de las instituciones con la participación activa de la ciudadanía.

La implementación será la próxima gran etapa


El secretario del Consejo de Ministros subrayó que la aprobación de la ley marca el inicio de una nueva etapa de trabajo.

“Está claro que, al resultar aprobada esta ley, el trabajo no concluye. Viene una etapa muy fuerte, que es la implementación, lo que lleva un acompañamiento por el Gobierno y, además, el aseguramiento político, sobre todo en aquellos organismos que sufren una mayor transformación”, señaló.

Antes de concluir su intervención, agradeció las aportaciones realizadas por diputados, especialistas, organismos y ciudadanos durante el proceso de consulta.

“Las discrepancias siempre generan las mejores decisiones”, expresó, al reconocer que todos los participantes compartían un mismo propósito: construir una ley capaz de fortalecer la organización del Estado y contribuir a la implementación de las transformaciones económicas y sociales con un impacto positivo para la economía y la sociedad.

Finalmente, reconoció el trabajo del grupo temporal encargado de elaborar el proyecto legislativo y destacó la entrega de sus integrantes durante todo el proceso, previo a la aprobación de la Ley de Organización de la Administración Central del Estado por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

¿Cuáles son los 20 ministerios que integran la nueva organización central del Estado?

  1. Ministerio de la Agricultura y Alimentación
  2. Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera
  3. Ministerio de Cultura
  4. Ministerio de Deportes y Recreación
  5. Ministerio de Economía y Finanzas
  6. Ministerio de Educación
  7. Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología
  8. Ministerio de Energía y Minas
  9. Ministerio de Industrias y Construcción
  10. Ministerio de Información y Comunicación Social
  11. Ministerio de Comunicaciones
  12. Ministerio de Justicia
  13. Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos
  14. Ministerio de Relaciones Exteriores
  15. Ministerio de Salud Pública
  16. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social
  17. Ministerio de Turismo
  18. Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
  19. Ministerio del Interior
  20. Ministerio del Transporte

Amplio debate parlamentario antecedió la aprobación de la Ley de Organización de la Administración Central del Estado


Tras la presentación del proyecto de Ley de Organización de la Administración Central del Estado, los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular protagonizaron un amplio debate sobre la propuesta, centrado en el rediseño institucional, la reorganización de organismos y las funciones que asumirán las nuevas estructuras.

El debate parlamentario permitió analizar observaciones formuladas por los diputados y también criterios recogidos durante la consulta pública del proyecto, varios de los cuales dieron lugar a ajustes en el texto definitivo.

Uno de los temas que generó mayor intercambio fue la reorganización de las funciones que actualmente desempeña el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

La diputada Carmen Mesa Valenciano recordó que, durante un ejercicio de control parlamentario realizado por tres comisiones permanentes de trabajo, se identificaron insuficiencias en la articulación territorial de la política científica y ambiental. Entre las recomendaciones aprobadas por el Consejo de Estado figuraban fortalecer la gestión del gobierno basada en la ciencia, ordenar la demanda de investigaciones y estudiar la reorganización de funciones estatales que hoy ejerce el Citma.

A partir de esa experiencia, defendió que la creación de los nuevos ministerios responde a una lógica de integración más eficiente de las competencias estatales y permitirá concentrar, por una parte, la formación superior, la ciencia y la innovación, y por otra, la gestión ambiental y de los recursos naturales.

La diputada Ailyn Caridad Justiz Águila, por su parte, reconoció la necesidad de reducir estructuras burocráticas, aunque señaló que la principal preocupación expresada por especialistas y ciudadanos ha sido la separación de las funciones de ciencia, tecnología e innovación de las relacionadas con el medio ambiente. Argumentó que numerosos organismos internacionales promueven la integración de estas políticas y consideró imprescindible que transformaciones de esa magnitud estén sustentadas en diagnósticos técnicos rigurosos.

Asimismo, propuso varias precisiones al articulado relacionadas con la denominación del nuevo Ministerio de Medioambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos y con la descripción de sus funciones en materia de vigilancia climática, hidrológica y sistemas de alerta temprana.

En respuesta, la diputada y vice primera ministra Inés María Chapman Waugh explicó que la reorganización estuvo precedida por un diagnóstico institucional, evaluaciones de impacto, análisis de riesgos, estudios de costo-beneficio y la revisión de experiencias internacionales.

Precisó que entre las principales dificultades detectadas figuraban la dispersión de competencias, la duplicidad de funciones entre organismos, la débil articulación territorial, los problemas estructurales asociados al manejo del agua y la necesidad de integrar las políticas ambientales, de ordenamiento territorial y recursos hidráulicos.

Según explicó, la creación del Ministerio de Medioambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos permitirá unificar la rectoría estatal sobre esas materias, fortalecer la capacidad de respuesta frente al cambio climático, racionalizar recursos humanos y financieros, mejorar la coordinación con los gobiernos territoriales y facilitar el cumplimiento de compromisos internacionales.

Añadió que la implementación será gradual y comprenderá varias etapas, con evaluaciones periódicas para corregir posibles dificultades durante el proceso de transición. También confirmó la aceptación de las correcciones técnicas planteadas por la diputada respecto a la redacción de algunos artículos del proyecto.

Otro de los planteamientos del debate estuvo relacionado con las funciones del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Un diputado propuso valorar la creación de una instancia nacional dedicada específicamente a la prevención y atención social, argumentando que los desafíos actuales del país requieren fortalecer, además de la asistencia social, el estudio científico de las causas que generan fenómenos como las indisciplinas sociales y otros problemas que demandan un enfoque preventivo.

En el intercambio posterior se explicó que actualmente existe una comisión nacional, presidida por el vice primer ministro Eduardo Martínez Díaz, con estructuras en todos los niveles territoriales para coordinar estas políticas. No obstante, se reconoció la pertinencia de continuar evaluando el tema sin modificar el contenido de la ley, al tratarse de un asunto que trasciende el objetivo específico de la norma, centrado en la reorganización de la Administración Central del Estado.

Varios diputados coincidieron en que la transformación propuesta debe entenderse como un proceso dinámico, sujeto a evaluación permanente y orientado a fortalecer la capacidad del Estado para responder a las necesidades del país.

Al intervenir en nombre de la comisión redactora, el jurista Andry Matilla Correa explicó que la reorganización no responde únicamente a cambios de denominación o a la fusión de organismos, sino a un rediseño funcional encaminado a racionalizar estructuras, optimizar recursos humanos y financieros, simplificar procedimientos administrativos y adecuar la Administración Central del Estado al marco constitucional aprobado en 2019.

Los diputados subrayaron que la reducción del número de organismos no debe interpretarse como una fragmentación de funciones, sino como una integración concebida para hacer más eficiente la gestión pública. Asimismo, señalaron que las estructuras administrativas deben mantenerse abiertas a futuras adecuaciones, en correspondencia con la evolución de las necesidades del país y la experiencia acumulada durante su implementación.

Otro de los temas recurrentes fue la necesidad de que la aplicación de la ley incorpore mecanismos de evaluación continua. En ese sentido, el diputado Yury Valdés Balbín propuso que las observaciones y preocupaciones expresadas durante el proceso de consulta y en el propio debate parlamentario sean consideradas como riesgos potenciales a monitorear por el Gobierno durante la puesta en práctica de la nueva estructura institucional.

Los legisladores coincidieron en que el éxito de la reorganización dependerá, más que del rediseño organizativo, de la capacidad para perfeccionar los procesos administrativos y medir sus resultados.

La diputada Leidys María Labrador Herrera, por el municipio de Puerto Padre, insistió en que la implementación de la norma deberá ir acompañada de una estrategia integral de comunicación. Consideró imprescindible fortalecer la comunicación organizacional en los nuevos ministerios para facilitar la integración de sus trabajadores, construir una identidad institucional común y preservar los canales de información con la ciudadanía, incluidas las plataformas digitales y redes sociales.

En la recta final del debate también se defendió la necesidad de explicar de forma transparente a la población el alcance de las transformaciones en cada organismo que será reorganizado o fusionado. Varios diputados consideraron que divulgar los fundamentos de estos cambios contribuirá a una mejor comprensión de la ley y facilitará su implementación.

Al concluir el intercambio, el presidente de la Asamblea, Esteban Lazo Hernández, coincidió en que la aprobación de la norma constituye solo el inicio del proceso y que su éxito dependerá de la comunicación, la participación de los trabajadores y la comprensión de la ciudadanía sobre las transformaciones aprobadas.

Con la aprobación de la ley, la Asamblea dio luz verde al nuevo marco jurídico que ordenará la estructura de la Administración Central del Estado y servirá de base para la implementación gradual de las transformaciones institucionales previstas.

Corresponderá ahora a los órganos y organismos involucrados ejecutar el proceso de reorganización y convertir las disposiciones de la norma en una gestión pública más eficiente, articulada y cercana a las necesidades de la población.

lunes, 8 de junio de 2026

Sobre la nueva estructura de ministerios y la reforma de la economía. Una breve reflexión.

Por Dr Julio Carranza

Vista de manera general y en el contexto de la actual situación de la economía cubana, la decisión de reestructurar y redimensionar el aparato ministerial del país responde, sin dudas, a una necesidad. Pero como hemos insistido en muchas ocasiones, debería ser parte de una reforma integral y profunda del sistema económico, por esta razón, merece la pena analizarla de manera más detallada, así sea en una primera reflexión.
Varios de esos ministerios tenían ya numerosas plazas sin cubrir, porque muchos funcionarios se han marchado por problemas salariales y dificultades personales, de transporte, etc. Por otra parte, con la reducción de los ministerios, serán nombrado los ministros correspondientes según considere la política de cuadros del país.
Hay algunas fusiones de las que se anuncian que parecen discutibles, como por ejemplo: construcción con industria (hay una gran diversidad de industrias que poco tienen que ver con la construcción, una actividad muy compleja que tiene una dinámica muy propia), medio ambiente con hábitat y vivienda, separando medio ambiente de ciencias, que ahora va educación superior, cuando aquella relación había tenido resultados notables, etc.
Por otro lado, desaparece el Ministerio de Comercio Interior, cuando este cumple una función importante y compleja, sobre todo en este momento de fuertes tensiones en la oferta disponible, no queda claro quién asumirá esa gestión. También aparece, además del Ministerio de Comunicaciones, el Ministerio de Información y Comunicación Social, sin que quede muy claro hasta ahora, aún cuando se puede suponer, las funciones concretas de este último.
En general, se podría considerar que habrían mejores soluciones, aunque aún no contamos con todos los criterios que se tuvieron en cuenta para cada una de estas decisiones
Otro punto, es que el ahora nuevo ministerio de economía y finanzas, una fusión que consideramos muy lógica, mantiene lo de planificación como una definición genérica, lo señalo porque aun cuando la planificación estratégica del desarrollo es un principio importante para un país como Cuba, no debe identificarse esto con el mantenimiento de una planificación burocrática que se ha convertido en una traba para la nueva dinámica que la economía necesita.
Si se observa la parte donde se define que debe entenderse por un ministerio, se puede apreciar que podrían continuar tutelando empresas, más aún con la creación del nuevo Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales INEES (un “súper ministerio” que podría estar destinado, aún no lo sabemos, a más centralización y controles transversales).
Cómo hemos argumentado en otros textos, consideramos que la reforma de la empresa estatal debe ser un componente esencial de la reestructuración integral de la economía, no para que deje de ser pública, sino para que deje de ser ineficiente, y esto supone más descentralización y más mercados adecuadamente regulados, no menos.
Esa importante y nueva estructura institucional, el INEES, existente tanto en el caso de China como de Viet Nam, allí se concentra en determinados conglomerados empresariales bien definidos que son fundamentales para el estado y el desarrollo, pero hasta ahí. Aquí parece que se refiere a todo el sistema de empresas estatales. Se supone que sus funciones serían definidas por la ley de empresas, pero como esta no se ha aprobado, aún sus funciones no son muy claras, de todos modos por los borradores que han circulado se pueden hacer suposiciones.
Una cuestión que no se ha establecido y que consideramos fundamental, es que la mayor parte de las plazas a cubrir en los ministerios deberían ser por oposición abierta, para garantizar los cuadros y funcionarios con las mayores calificaciones, capacidades y compromiso para desempeñar esas funciones.
El problema más preocupante es, que todo podría quedar en un ajuste burocrático más y no en una reforma institucional que responda a la transformación profunda e integral que el sistema económico necesita. El tiempo aprieta.
8 de Junio 2026


jueves, 14 de julio de 2022

UNA HUELLA EN MUCHAS MENTES QUE ES DIFÍCIL BORRAR.

Por Silvio Calves Hernández 

En la Administración Publica, la gobernabilidad y la gobernanza, ambas, requieren coherencia tanto en las decisiones como en su implementación.

Empecemos por el principio. Aun en nuestra estructura de gobierno aparece esa huella tenaz que nos ha dejado la época soviética, y que a veces parece más resistente al cambio que la que nos dejó a mitad del siglo pasado el capitalismo.

Creo que se insistió en querer parecernos en temas económicos, estructurales y de procedimientos a esa nación gigante que nos ha dejado muchas marcas, algunas muy buenas, pero que no se corresponden ni con el momento ni el lugar en que vivimos.

El momento cambió y mucho, y el lugar cambió y debe seguir cambiando.

Huellas del modelo soviético

Entre las diversas huellas de este tránsito, se pueden apreciar las muy grandes empresas y fábricas, siempre en busca de la economía de escala, para un mercado designado de los países del CAME y la ubicación de ellas más ajustadas a necesidades sociales y de apertura de empleos, que a las condiciones geográficas y ambientales.

Esas grandes empresas y fábricas, con estructuras organizacionales e infraestructura muy costosas concebidas para producciones monopólicas, parecen estar fuera de las necesidades del contexto actual en que se desenvuelve la economía del país.

Una huella también importante, hasta ahora difícil de sacar de algunas mentalidades, está en los métodos de aplicación de la planificación centralizada y de la correspondiente asignación de recursos. Lo que perjudica al empleo de ellos en el país, pues las asignaciones de se hacen atendiendo a la tradición, a la experiencia de haberlos recibido siempre y no ajustado al mercado, ni a la productividad, ni eficacia con que se cumplan los encargos estatales. Es una asignación de recursos para cumplir un encargo estatal basada en la creencia de la información que el productor ha elevado. Parece algo ingenuo, pero es así.

Los métodos de aplicación de la planificación, no generan la competencia entre las empresas para obtener el mercado estatal , y eso esta costando mucho dinero a las arcas del Estado.

Las empresas estatales no participan en licitaciones para ganar el importante mercado estatal, este se les regala sin necesidad de mejorarse ni de competir con otras empresas.

Ningún gobierno puede regalar su mercado ni a empresas estatales ni privadas que no sean eficientes y competitivas con el costo internacional de sus productos.

La tercera huella que nos dejó esa  época, es la cantidad de ministerios diversos en que se estructura el gobierno, los que se han mantenido casi sin modificación desde décadas anteriores, parece que para la estructura de gestión de gobierno resulta más fácil la verticalidad del control homólogo que la integración sinérgica de los resultados.

Todo en el gobierno se estructura por sectores, ramas y sub ramas y actividades similares.

Cada ministerio tenía su homólogo hasta llegar al último eslabón de producción en que al menos una persona se ocupaba de que ese ministerio estuviese representado y recibiese información de su actividad.

Cómo no va a haber intervención de los ministerios en las actividades de producción de su función, si el gobierno y las empresas que han surgido del mismo, están estructuradas verticalmente en ramas, sectores o actividades.

Cómo vamos a lograr encadenamientos horizontales útiles que generen eficiencia y no monopolios como los actuales ajenos a la calidad de vida de la población, si la propia estructuración del gobierno y la esfera productiva no lo permiten. Existe un cierto sectarismo estructural o compartimentos estancos entre las producciones de los ministerios ya que en Cuba, hasta ahora, lo que es de un ministerio no puede trabajar con otro.

Trabas heredadas y actuales

En Cuba, hasta hace pocas décadas, hubo cuatro ministerios que se ocupaban de los alimentos; hoy existen dos. Hoy todavía hay dos ministerios de educación. Y hay actividades que no deben corresponderse con una estructura ministerial.

Qué ventaja puede traer el tener esas barreras estancos interministeriales para el desarrollo de la economía; creo que ninguna; lo que si ocurre es que los ministerio se dediquen más a pretender controlar sus áreas de atención y no a estimular la producción y a veces echar culpas a otro organismo y al bloqueo de sus problemas.

Recuerdo durante una visita a cooperativa agropecuaria que su producción de tomates era muy alta y necesitaba mayor número de medios para envasar el puré que se hacía en la mini industria de la cooperativa, y los envases disponibles y convenientes, eran de una empresa ajena al sector agropecuario que se negaba a brindar esos medios, pues la cooperativa no era del sector. Por suerte el Ministro del área, dueña de los envases , intervino y resolvió la situación.

Esto me demostró que hay muchas trabas en la producción que generan esos compartimentos estancos interministeriales. En este caso no fue un proceso natural, tuvo que resolverlo un ministro. ¿Por qué tiene que ser así y no como un proceso natural?

No basta con que exista un ministerio de economía otro de finanzas, uno de trabajo, una organización tributaria y otra de estadísticas. ¿Los ministerios ramales, llevan sus controles, porque los ministerios globales no saben o no pueden controlar directamente a la esfera productiva y han obligado a los ministerios a tener homólogos de las actividades globales?

Hacia una propuesta de solución

La ciencia moderna es transdisciplinaria pues la realidad que investiga así lo es también. Un gobierno debe ser mucho más que la suma de sus partes, pues de lo contrario no será coherente, aspecto este, básico en la gobernabilidad y gobernanza.

Creo que no solo hay que revisar la cantidad de personas que hay en un organismo, que ahora se está haciendo, hay que revisar también la cantidad de ministerios y entidades de gobierno que hay en Cuba.

Esta estructura de ministerios, ha engendrado actuales males en la economía,  como ha sido la generación de grandes monopolios, no siempre justificados ni convenientes en el actual momento.

Ha sido tan grande la huella mental que nos dejó esa impronta soviética (que yo admiré en su momento), que la famosa extinta comisión de gobierno que se creó para asesorar en la aplicación de los lineamientos, no tuvo otra iniciativa organizadora de la producción que proponer la creación de OSDES, lo que significó otro nombre a la centralización de ramas o ministerios para dirigir a los productores, manteniendo los monopolios ramales.

Se duplicó el papel de control y la burocracia, hacen casi lo mismo el ministerio y el OSDE.

Las Osdes, así como se concibieron integrando verticalmente las ramas, son una huella de esa era del CaAME bajo la conducción soviética, que si bien fue positiva para Cuba, ya esa organización no existe y el mundo en que vivimos ha cambiado mucho, y nuestra población necesita un empresariado que piense más en servir con eficiencia y eficacia.

No siempre las integraciones verticales, no obstante beneficios generados por la escala, son las convenientes, pues pueden traer grandes riesgos.

La integración de Osdes con actividades horizontales, que traspasen las fronteras de ministerios, sectores y ramas, son importantes y no generan monopolios y si diversificación y aprovechamiento de capacidades de gestión de cuadros y dirigentes.

domingo, 19 de junio de 2022

LAS OSDE Y LAS FUNCIONES DE LOS MINISTERIOS RAMALES

 Por Joaquín Benavides Rodríguez *  

Hace unos meses, cuando escribí un artículo sobre las Empresas Estatales, al final me comprometí a completarlo con mis opiniones sobre las OSDE y las funciones de los Ministerios ramales. En este de hoy incluyo además las funciones que considero fundamentales que deben ser ejercidas por los principales Organismos Globales. En el segundo quinquenio de la década de los 80s, tuve que cumplir responsabilidades con respecto a las estructuras y funcionamiento del Estado Socialista. Es por eso que me atrevo a opinar sobre este importante tema. Allá va.

 Las OSDE deberían ser sometidas a un proceso ordenado de extinción. Se han convertido en una especie de engendro burocrático, que obstaculizan el desarrollo eficiente de las empresas. No son una Corporación, sino un intermediario. Y como tal se convierten en una traba para el desarrollo creciente de la empresa estatal.

 Las principales empresas estatales, las que determinan en el desarrollo estratégico de la economía cubana, deberían ser convertidas en empresas públicas, no subordinadas a ningún ministerio ramal, sino adscritas a una entidad que se subordine directamente, mediante una Ley, al Presidente de la Republica. Las empresas públicas adscritas a esa entidad, deben representar no menos del 50% de los activos empresariales estatales.

 Tales empresas, que a modo de ejemplo cito algunas, serian,  La Unión eléctrica, CUPET, ETECSA, AZCUBA, TABACUBA, BIOCUBAFARMA, las empresas del Níquel y la Metalurgia, las empresas de Cemento, la Unión de Ferrocarriles, los Puertos, las empresas de Fertilizantes, las grandes empresas de ganadería vacuna de raza, y otras que definan que los principales activos estratégicos del País, aquellos que garantizan la resistencia en cualquier circunstancia y que a su vez definan las líneas principales del desarrollo a largo plazo.

 La propia decisión de convertirlas en empresas públicas, obligaría a sanear la contabilidad de cada una de ellas y como primer resultado, el País sabría con cuantos activos cuenta efectivamente, lo que sería esencial para proyectarle su desarrollo sobre bases reales. Una entidad auditora independiente, debería certificar los Estados financieros anuales de esas empresas, por encargo de la entidad a la que están adscritas, subordinada al Presidente.

 A partir de que cada empresa pública sea inscrita como tal en el registro que a esos efectos cree el Ministerio de Justicia, preparan sus proyectos de desarrollo a mediano y largo plazo, los que presentan a la entidad a la que se subordinan, que se encarga de prepararla para su presentación para la aprobación del Presidente de la República. Ese documento firmado por el Presidente, autorizaría a la empresa pública a que, ajustándose a las leyes vigentes, ejecute todas las actividades necesarias para llevarlos a cabo.

 Una vez aprobado su programa de desarrollo, el Presidente o Director General Designado de la Empresa Pública se podría dedicar a llevarlo a cabo y trabajar sin interferencias burocráticas. Podría designar a su equipo de dirección bajo su entera responsabilidad. No tendrían limitaciones para gestionar créditos y financiamientos con  los bancos nacionales y extranjeros; para importar de cualquier mercado que le sea posible y para pagar las compras de insumos y aun de inversiones que le hayan sido aprobados en su programa. O sea, él y su equipo de dirección responderían por la ejecución de su programa.

 El Órgano de Planificación tendría que tener la responsabilidad de  Regular el Mercado en que actúan los diferentes actores y Planificar a largo plazo el desarrollo económico y social. No tendría facultades legales para intervenir directamente en las empresas estatales, cooperativas o privadas.

 El Banco Central tendría como facultad principal, además de actuar como ente regulatorio superior del sistema bancario, sería el rector y decisor estatal de la  Política Monetaria, cambiaria y Organizador  y regulador estatal del crédito.

 El Ministerio de Finanzas tendría como actividad principal la de  regir la Política Fiscal. Conservaría funciones de regulación y fijación de los Precios Mayoristas de interés estatal, que contribuyan a garantizar la política social del Estado.

 Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, tendría como función principal ejercer la Alta Supervisión de las facultades concedidas a las empresas estatales, cooperativas y privadas de llevar a cabo actividades de importación y exportación, así como el control y tramitación estatal de aprobación de las Inversiones Extranjeras, según lo que establecen las Leyes correspondientes. Representar al País internacionalmente ante los Organismos internacionales de Comercio, Desarrollo e Inversiones.

 Organismos Ramales de la Administración del Estado. Deberían ser sometidos a una profunda reorganización y ajuste estricto de facultades que conlleven a una disminución importante de personal, lo que permitiría que muchos de los mejores y más calificados cuadros y especialistas puedan ser contratados por las empresas públicas. Se les deben eliminar todas las funciones que les permitan interferir en  la actividad empresarial estatal, cooperativa o privada. El Gobierno, e incluso el Consejo de Estado, podrían aprobar una norma mediante la cual se limitara la Plantilla de los Organismos ramales de la Administración del Estado a un máximo de 150 trabajadores. Puedo afirmar que siempre fue suficiente, más ahora que no tienen que atender funciones empresariales. Se deberían dedicar fundamentalmente a la proyección a largo plazo de sus ramas y al desarrollo científico técnico y a la innovación con un sentido estratégico para su introducción en la economía nacional. Sus relaciones principales deberían ser con las Universidades e Instituciones Científicas. Y por supuesto constituir la Alta Asesoría del Gobierno.

 19/06/2022

*Joaquín Benavides Rodríguez.   Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.