Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 10 de diciembre de 2019

EL NEOLIBERALISMO Y LA TEORÍA DE LAS “ONDAS LARGAS”

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de leer y en parte analizar un artículo titulado “La Teoría de las Ondas Largas y la Crisis del Capitalismo Contemporáneo”, de la autoría del economista Michel Husson (Viento Sur),  y de fecha 25 de marzo de 2014.

Se trata de un documento muy extenso y sobre todo con elementos de las ciencias económicas y financieras, que para un desconocedor de esta profunda materia, no fue posible desentrañar en su totalidad.

Sin embargo, a la vez, sí me fue factible extraer ciertas conclusiones muy interesantes para mi, de los actuales problemas que confronta el capitalismo a nivel mundial: y sobre todo relacionado con el tan discutido proceso del NEOLIBERALISMO, resultado de las crecientes manifestaciones populares que se están presentando en varios de los países de América Latina más comprometidos con esta disciplina.

A continuación paso a exponer un resumen de las puntos que considero más entendibles y fundamentales para los que prefieran documentarse de forma rápida y sucinta, de los agudos problemas que se están generando en el área capitalista,  por la “deducción  de que el capitalismo ha agotado su carácter progresista enel sentido de que su reproducción requiere en adelante una INVOLUCIÓN SOCIAL GENERAL.

·        El capitalismo NEOLIBERAL se encuentra en una fase recesiva abriéndose en periodo de “regulación caótica”.

·        La obra descarta los principios establecidos de las ETAPAS CÍCLICAS de la economía capitalista, por una teoría de las “ONDAS LARGAS”.

·        El paso de la fase expansiva del capitalismo a la fase depresiva es ENDÓGENA. Sin embargo, de la fase depresiva a la fase expansiva, es EXÓGENA. Sin embargo, no confiere ninguna primacía a las innovaciones tecnológicas en la definición del nuevo orden productivo sino el papel esencial que juegan las TRANSFORMACIONES SOCIALES.

·        La FASE NEOLIBERAL lleva a una desconexión entre la producción, empleo, ingresos, inversiones, acumulación capitalista y de la tasa de beneficio.

·        Además de estas fluctuaciones, la FASE NEOLIBERAL del capitalismo se traduce en un agotamiento de los aumentos de productividad.

·        El dinamismo del capitalismo, y por tanto su futuro, depende en gran parte de su capacidad para lograr aumentos de la productividad.

·        El pronóstico de especialistas plantean un periodo muy pesimista sobre los Estados Unidos. El PIB real por habitante será más lento y el consumo real por habitantes también será más lento.

·        Se perfilan los elementos de una CRISIS SISTÉMICA del capitalismo. Ha agotado su carácter progresista. Su reproducción requiere en adelante una INVOLUCIÓN SOCIAL GENERALIZADA. Es el resultado de una distancia creciente entre la transformación de las necesidades sociales y el modo capitalista de reconocimiento y de satisfacción de estas necesidades.

·        Si la tecnología no permite ya modelar la satisfacción de las NECESIDADES SOCIALES bajo la forma de mercancías de gran productividad, las NECESIDADES SOCIALES  están cada vez más amenazada y las DESIGUALDADES CRECIENTES en el reparto de la renta se vuelven la condición para la realización del beneficio.

·        El capitalismo ahora reivindica la necesidad de la REGRESIÓN SOCIAL para obtener el dinamismo de la acumulación. Parece incapaz de llegar por sí mismo a un reparto más equilibrado de la riqueza.

·        El capitalismo mundial no ha entrado en una fase expansiva. Le faltan 3 atributos esenciales: a) Un orden económico mundial. b) Terrenos de acumulación rentable suficientemente extensos. c) Un modo de legitimación social.

·        La prosperidad del capitalismo se basa ya en una sobre explotación agravada de los trabajadores y en la negación de una gran parte de las NECESIDADES SOCIALES.

·        La radicalización del capitalismo, al negarse a responder positivamente a DEMANDAS ELEMENTALES y retroceder en derechos adquiridos, engendra una nueva RADICALIDAD DE LOS PROYECTOS DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL.

·        La crisis es cierta, en el sentido de que todos los arreglos que se inventa el capitalismo, o que se le impone, no pueden suprimir de forma duradera el carácter desequilibrado y contradictorio de su funcionamiento.

·        Pero los periódicos cuestionamientos que jalonan su historia, no implican en absoluto que el capitalismo se dirija inexorablemente hacia el hundimiento final.

·        En cada una de estas “grandes crisis” está abierta la opción:  O EL CAPITALISMO ES DERROCADO,  O SE RECUPERA BAJO FORMAS QUE PUEDEN SER MÁS O MENOS VIOLENTAS (GUERRAS, FASCISMO), Y MÁS O MENOS REGRESIVAS (GIRO NEOLIBERAL).

·        La única salida para el capitalismo es una HUIDA HACIA ADELANTE, intentando reproducir el MODELO NEOLIBERAL, aprovechándose de la crisis para poner en marcha una terapia de choque que conduzca a su regresión sin fin.

La Habana, Cuba, 10 de diciembre de 2019. “Año 61 de la Revolución”


JULIO SERGIO ALCORTA FERNÁNDEZ

¿La idea de crecimiento es anticuada?

Dec 9, 2019 Por JOSEPH E. STIGLITZ

NUEVA YORK – Ya es evidente que estamos viviendo por encima de los límites del planeta. A menos que cambiemos algo, las consecuencias serán terribles. ¿Será ese algo la importancia que asignamos al crecimiento económico? 

El cambio climático es el riesgo más importante que enfrentamos, y ya estamos viendo indicios de los costos. Y cuando digo “estamos”, incluyo a los estadounidenses. Estados Unidos, uno de cuyos principales partidos políticos está dominado por negacionistas del cambio climático, es el mayor emisor per cápita de gases de efecto invernadero y el único país que se niega a sumarse al acuerdo climático de París (2015). De modo que no deja de ser irónico que también se haya convertido en uno de los países con el mayor nivel de daños materiales relacionados con fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, incendios, huracanes, sequías y heladas.

Hubo en algún momento estadounidenses que esperaban que el cambio climático los beneficiara. Que, por ejemplo, se pudiera nadar en las aguas costeras del estado de Maine. Incluso hoy, unos pocos economistas siguen creyendo que no hay mucho de que preocuparse, mientras el aumento del promedio de temperaturas globales no supere 3 o 4 grados Celsius (en vez del límite de 2 °C fijado por el acuerdo de París). Pero es una apuesta temeraria: la concentración de gases de efecto invernadero está cerca de alcanzar su nivel máximo en millones de años, y si perdemos no tenemos ningún otro lugar donde ir.

Los estudios que señalan que podemos tolerar un aumento de temperaturas son profundamente defectuosos. Por ejemplo, se basan en modelos que omiten sistemáticamente aplicar un adecuado análisis de riesgos, de modo que no dan suficiente peso a la probabilidad de resultados dañinos (cuanto peores sean esos resultados y mayor el peso que se les asigne, más precauciones corresponde tomar). Al asignar poco peso (demasiado poco) a resultados sumamente perjudiciales, estos estudios presentan sistemáticamente un análisis sesgado en contra de tomar medidas contra el cambio climático.

Además, subestiman las dependencias no lineales en las funciones de daño. Es decir, puede que los sistemas económicos y ecológicos sean capaces de tolerar un nivel pequeño de cambio climático (donde los daños serán proporcionales al incremento de temperatura), pero que a partir de cierto nivel la magnitud de los daños se dispare. Por ejemplo, las heladas y las sequías provocan graves daños a las cosechas. Tal vez un nivel de cambio climático por debajo de cierto umbral no aumente el riesgo de esos extremos meteorológicos, pero un nivel mayor puede aumentarlo en forma desproporcionada.

Y allí donde las consecuencias del cambio climático son grandes, es precisamente cuando menos podemos absorber los costos. No hay fondo de inversión al que podamos recurrir si llegáramos a necesitar inversiones para hacer frente a grandes aumentos del nivel de los mares, a riesgos sanitarios imprevistos y a migraciones a gran escala como resultado del cambio climático. De hecho, en esas circunstancias el mundo será más pobre y menos capaz de absorber las pérdidas.

Finalmente, los que defienden una postura de esperar a ver qué pasa (con el argumento de que tomar medidas a gran escala hoy en respuesta a un riesgo incierto referido a un futuro muy lejano es un enorme derroche de dinero) por lo general evalúan las pérdidas futuras con una tasa de descuento muy alta. Es decir, cuando se toman medidas cuyos efectos se verán más tarde, se evalúa el valor actual de los costos o beneficios futuros. Si un dólar dentro de cincuenta años vale lo mismo que un dólar hoy, entonces puede haber una motivación para tomar medidas sustanciales ahora que eviten una pérdida mañana, pero no es lo mismo si el valor actual de un dólar de aquí a cincuenta años es tres centavos.

De modo que la tasa de descuento (la forma de evaluar costos y beneficios futuros en relación con el presente) se vuelve esencial. Y el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ha dicho efectivamente que nadie querría gastar más de alrededor de tres centavos de hoy para evitar una pérdida de un dólar en cincuenta años. Por lo visto, las generaciones futuras no importan demasiado. Es una decisión inmoral. Pero los defensores de no hacer nada sostienen que es la decisión que manda la eficiencia económica, como si todos los avances en economía del sector público del último medio siglo no dijeran lo contrario. Pues se equivocan.

Debemos iniciar acciones decididas ahora para evitar el desastre climático hacia el que se encamina el mundo. Y es auspicioso el hecho de que tantos dirigentes europeos promuevan esfuerzos para que el mundo obtenga la neutralidad de carbono en 2050. El informe de la Comisión de Alto Nivel sobre Precios del Carbono, de la que fui copresidente con Nicholas Stern, sostiene que podemos alcanzar el objetivo fijado por el acuerdo de París de limitar el calentamiento global a no más de 2 °C y al mismo tiempo mejorar los niveles de vida: la transición a una economía verde puede alentar la innovación y la prosperidad.

Esta idea nos diferencia de los que sugieren que el único modo de lograr los objetivos del acuerdo de París es frenar la expansión económica. Considero que se equivocan. Por muy desacertada que sea la obsesión con el incremento permanente del PIB, sin crecimiento económico miles de millones de personas seguirán careciendo de una provisión adecuada de alimentos, vivienda, vestimenta, educación y atención médica. Pero hay amplio margen para cambiar la calidad del crecimiento y así reducir considerablemente su impacto ambiental. Por ejemplo, incluso sin grandes avances tecnológicos, es posible alcanzar la neutralidad de carbono de aquí a 2050.

Pero no se dará automáticamente, y no se dará si esperamos que lo haga el mercado. Implica necesariamente combinar altos niveles de inversión pública con estrictas regulaciones y una adecuada fijación de precios a los costos ambientales. Y es imposible o improbable que suceda si descargamos el peso del ajuste sobre los pobres: la sostenibilidad ambiental sólo se logrará en combinación con una búsqueda de mayor justicia social.

Traducción: Esteban Flamini

JOSEPH E. STIGLITZ, University Professor at Columbia University, is the co-winner of the 2001 Nobel Memorial Prize, former chairman of the President’s Council of Economic Advisers, and former Chief Economist of the World Bank. His most recent book is People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age of Discontent.

Abogan en Cuba por mayor rendimiento de potencialidades económicas



La Habana, 10 dic (Prensa Latina) Pese a un contexto signado por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y a varias restricciones económicas, se busca mayor rendimiento de las potencialidades existentes, aseveró hoy el ministro de Economía, Alejandro Gil.

Según el funcionario, que asistió a la apertura de la jornada científica del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), tres cuestiones recaban especial interés en la actualidad tales como el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, el incremento de la eficiencia del proceso inversionista y la disminución del componente importado del sector del turismo.

En pos de lograr un mejor desenvolvimiento de los principales indicadores económicos, Gil consideró que es prioritario reducir las importaciones de la industria turística pues ello atenta contra el monto de las utilidades.

Para lograr sostenibilidad en esta actividad, dijo, hay que conseguir sustituir las compras foráneas pues es menor la utilidad si el reabastecimiento depende de la importación, y esto a su vez genera pobres dividendos.

Asimismo, consideró que los montos del proceso inversionista, que en la nación aun permanecen por debajo para una adecuada tasa de crecimiento y cuyos resultados a menudo no rinden lo que debieran, es otro de los aspectos que merece ser revisado cuidadosamente.

Los estudios de factibilidad aún deben ganar en exactitud, sostuvo, pues suele ocurrir que no hay correspondencia entre el monto de la inversión y su amortización.

El ministro abogó por procesos inversionistas que agreguen valor a la exportación y sustituyan aquellos artículos que hoy se importan.

'Para sustituir importaciones hay que empezar por reconocer qué es lo importado para que ese capital pueda entonces ser trasladado a la producción nacional. No basta con que haya demanda si no hay fuente de financiación para los proyectos', añadió.

En relación con el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, Gil sostuvo que a pesar de que se aprobaron varias medidas para mejorar su gestión, aún no hay un aprovechamiento máximo de lo que se ha dispuesto, e insistió en la relevancia de destrabar las fuerzas productivas.

De acuerdo con las revelaciones del ministro, el plan de la economía para el año venidero contempla un ajuste de los niveles de actividad a los recursos de los que se disponen, sin plantear metas de crecimiento irreales y sin más endeudamiento, lo que acarrearía perjuicios en años futuros.

Gil, que recordó que para Cuba se previeron tasas moderadas de expansión en el periodo entre 2019 y 2021, reveló que en 2020 no se prevé que la economía decrezca.

La jornada científica del INIE, institución científica adscrita al Ministerio de Economía, comenzó hoy y culmina el miércoles en esta capital, y durante sus sesiones se debatirá acerca de cuestiones fundamentales del escenario cubano tales como la autonomía y el desarrollo territorial.

oda/ifs

Explotación del cromo, potencialidades para economía de Cuba

Martes 10 de diciembre de 2019
Noticias 



Foto: Periódico Adelante Camagüey, Cuba, 10 dic (Prensa Latina)La Empresa Geominera de Camagüey se enfila hoy al cumplimiento de su plan anual de 60 mil toneladas como material beneficiado y arena de cromo, aporte considerable a la economía cubana.

A pesar de las carencias y limitaciones para adquirir equipación que permita llegar a altos índices productivos, los mineros camagüeyanos aprovechan la zona de más de 100 kilómetros cuadrados en los municipios de Camagüey, Minas y Sierra de Cubitas.

Con el objetivo de una mejor explotación de los recursos en el norte de la región, abundante en minerales, se alistan las condiciones para el montaje de una nueva planta concentradora de tecnología china, según el portal Adelante digital.

El espacio permitiría la extracción del cromo sin adherencias de otras sustancias.

Las reservas de minerales son manejadas por el Estado cubano; mientras los focos de empresas extranjeras giran en torno a los intereses de consorcios de las telecomunicaciones, que se benefician de estos yacimientos, propicios para tierras raras, platinoide.

Estudiosos del tema afirman incluso que en la provincia existe un espacio enterrado a 50 metros de profundidad con reservas de hasta un millón de toneladas de cromo, según indagaciones durante la década de 1980 a cargo del Consejo de Ayuda Mutua Económica, convenido entre la nación caribeña y la otrora Unión Soviética.

Conscientes de las potencialidades del cromo, cuyo valor en el mercado internacional oscila entre 400 y 450 dólares la tonelada, el montaje de la planta está 'a la espera solo del proyecto del Centro de Proyectos de Níquel de toda la parte de ingeniería hidráulica y mecánica', informa Adelante.

Hace una década la provincia de Camagüey emprendió un programa de inversionista para la explotación de materiales como el cromo, y que entrara en la cartera de materiales para la exportación de recursos, una de las prioridades para el desarrollo de la mayor de las Antillas.

La deuda pública no es gratis


CAMBRIDGE – Ahora que los tipos de interés de la deuda pública en las economías avanzadas están en un mínimo en varias décadas, algunos importantes economistas sostienen que casi todas pueden permitirse un incremento gradual de la deuda hasta niveles similares a los de Japón (más del 150% del PIB incluso según los cálculos más conservadores) sin preocuparse demasiado por las consecuencias a largo plazo. Pero aunque los defensores de un mayor endeudamiento pueden tener razón, tienden a subestimar o pasar por alto todo lo que puede salir mal. 

Primero y principal, la nueva visión de la deuda subestima los riesgos para otros titulares de derechos sobre la recaudación tributaria (por ejemplo los pensionados, a los que se puede imaginar como tenedores de deuda subordinada en el Estado de Bienestar del siglo XXI). Al fin y al cabo, casi todos los sistemas de seguridad social son una forma de deuda, en el sentido de que el gobierno nos saca dinero ahora con la promesa de devolverlo con intereses cuando seamos viejos. Y para los gobiernos, esta deuda “subordinada” es inmensa en relación con la deuda de mercado “privilegiada” añadida sobre aquella.

De hecho, los gobiernos de los países de la OCDE están pagando un promedio del 8% del PIB en pensiones de vejez, que llega a un asombroso 16% en el caso de Italia y Grecia. Desde un punto de vista actuarial, la parte de la recaudación tributaria futura reservada al pago de pensiones supera varias veces lo destinado al pago de deuda, pese a que muchos gobiernos han intentado un ajuste gradual de las pensiones, como hizo Europa durante la crisis financiera, y más recientemente México y Brasil en respuesta a presiones económicas. Por desgracia, la lentitud del crecimiento y el envejecimiento poblacional implican que todavía hay mucho por hacer.

De modo que incluso si parece que los gobiernos pueden endeudarse mucho más sin tener que pagar un tipo de interés considerablemente superior en el mercado, puede que los riesgos y costos reales estén ocultos. Los economistas Alan Auerbach y Laurence Kotlikoff hicieron un planteo similar en una influyente serie de artículos de investigación allá por los noventa.

Un problema tal vez más fundamental es que la extremada confianza con que hoy se mira un posible incremento de la deuda se basa en el supuesto implícito de que la próxima crisis se parecerá a la de 2008, cuando hubo una enorme caída de los tipos de interés de la deuda pública. Pero hay motivos históricos para pensar que es un supuesto peligroso. Podría suceder, por ejemplo, que el detonante de la próxima ola de crisis sea una súbita constatación de que el cambio climático avanza mucho más rápido de lo que se pensó, que obligue a los gobiernos a parar el motor capitalista y al mismo tiempo destinar sumas inmensas a medidas preventivas y paliativas (por no hablar de ocuparse de los refugiados climáticos). Y la próxima conflagración mundial puede ser una ciberguerra, con efectos imprevistos sobre el crecimiento y los tipos de interés.

Además, un experimento de endeudamiento a gran escala puede provocar un correspondiente cambio del humor de los mercados (a tono con la crítica que formuló el premio Nobel de economía Robert Lucas cuando dijo que los grandes cambios de políticas pueden ser contraproducentes debido a grandes cambios de expectativas). Y siendo francos, cualquier evaluación realista de los riesgos económicos actuales en el nivel global debe tener en cuenta que la economía más importante del mundo está en una situación de parálisis política, con un estilo impulsivo de toma de decisiones que la deja mal preparada para enfrentar una crisis distinta a lo habitual si llegara a producirse.

La conclusión es que no hay garantías de que en la próxima crisis global se reduzcan los tipos de interés.

Ninguno de los argumentos precedentes supone negar que hay buenas razones para invertir ahora en proyectos de infraestructura (y educativos) muy rentables que en el largo plazo compensarán con creces los costos. Mientras los gobiernos se atengan a criterios de gestión de deuda razonables, equilibrando el riesgo y el costo al momento de elegir los vencimientos, los bajísimos tipos de interés actuales ofrecen grandes oportunidades.

Pero afirmar que ahora el Estado puede sacar un provecho gratuito emitiendo deuda (similar al que obtiene con la emisión de moneda) es una exageración peligrosa. Si lo que se busca es una política pública de reducción de la desigualdad, la única solución sostenible a largo plazo implica subir los impuestos a los que ganan más; la deuda no es un atajo mágico para darles a los pobres sin quitarles a los ricos.

Es verdad que en muchas economías avanzadas, el tipo de interés real (tras descontar la inflación) de la deuda pública hoy es inferior a la tasa real de crecimiento económico. De modo que es de suponer que los gobiernos pueden endeudarse mucho más sin tener que aumentar los impuestos. Al fin y al cabo, mientras los ingresos crezcan más rápido que el stock de deuda pública, una sencilla aritmética muestra que el cociente entre la deuda y el PIB (ingresos) se reducirá con el tiempo.

Pero las cosas no son tan simples. Que los tipos de interés sean tan bajos se debe en parte a que en todo el mundo los inversores están hambrientos de activos “seguros” que sigan rindiendo incluso si se produce una gran desaceleración o catástrofe económica. Pero ¿pueden realmente los gobiernos proveer esa seguridad en forma gratuita, cuando existe el riesgo de que en la próxima crisis sistémica importante haya una suba de tipos de interés? Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional sobre una muestra de 55 países a lo largo de los últimos 200 años halló que aunque el crecimiento económico fue superior a los intereses de la deuda pública casi la mitad de las veces, ese dato no es un buen predictor de la capacidad de los países estudiados para hacer frente a una escalada de tipos de interés durante una crisis.

Y sobre todo, ¿qué garantía tienen los inversores de que serán los primeros en cobrar en la próxima crisis, como ocurrió en 2008? ¿Volverá el gobierno estadounidense a poner a Wall Street por delante de Main Street y a honrar las deudas con China antes que las obligaciones con los pensionados?

El uso de la deuda es una herramienta importante de las economías modernas, pero nunca es una opción libre de riesgos para los gobiernos; por eso las deudas deben contraerse y gestionarse con prudencia, incluso cuando el costo de endeudamiento predominante es mínimo.

Traducción: Esteban Flamini



KENNETH ROGOFF, Professor of Economics and Public Policy at Harvard University and recipient of the 2011 Deutsche Bank Prize in Financial Economics, was the chief economist of the International Monetary Fund from 2001 to 2003. He is co-author of This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly and author of The Curse of Cash.

EEUU ha mentido 18 años sobre la guerra de Afganistán

Lo de Estados Unidos no tiene remedio. Dicen que quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Eso es lo que ha sucedido con los últimos tres presidente de ese país: Bush, Obama y Trump que han mentido y han vuelto a repetir los mismos errores de Nixon, Ford y Carter sobre la Guerra de Vietnam. Ahora, con respecto a la guerra en Afganistán. Una investigación del Washington Post reveló que la misión militar en el país asiático ha sido un fracaso tan estruendoso para EEUU como lo fue la guerra de Vietnam. El reporte dice que los sucesivos gobiernos han declarado públicamente desde 2002 que están haciendo progresos contra los insurgentes en Afganistán, mientras admiten lo contrario en privado.

Titulada “En guerra con la verdad”, esta investigación se basa en más de 2,000 documentos de la Inspección General Especial para la Reconstrucción de Afganistán (Sigar), creada en 2008 para revisar los gastos abusivos relacionados con el conflicto en ese país. Las entrevistas con funcionarios involucrados en los esfuerzos de guerra y reconstrucción evocan un presupuesto gastado sin control, en un país sin un gobierno central fuerte, lo que alimentó la corrupción generalizada y llevó a la población a rechazar la coalición internacional (Isaf) para volcarse hacia los talibanes.

Más de 775.000 efectivos estadounidenses han sido desplegados en Afganistán desde 2001. Más de 2.300 han fallecido y 20.589 han resultado heridos, según cifras del Departamento de Defensa. Este, junto al Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), sin incluir otras agencias como la CIA o el Departamento de Asuntos de Veteranos, han gastado desde 2001 entre 934.000 y 978.000 millones de dólares (entre 840.000 y 885.000 millones de euros), según estimaciones ajustadas a la inflación calculadas en un proyecto de la Universidad Brown, de Rhode Island.

“Desde los embajadores hasta el personal de campo, los funcionarios estadounidenses dicen que estamos haciendo un gran trabajo. ¿Realmente?, porque si estamos haciendo un gran trabajo, ¿por qué sentimos que estamos perdiendo?” se pregunta en 2015 el general Michael Flynn, quien ha llevado a cabo varias misiones de inteligencia en el país. “Carecíamos de un conocimiento fundamental de Afganistán, no sabíamos qué estábamos haciendo. ¿Qué tratamos de hacer aquí? No teníamos la más remota noción de lo que estábamos acometiendo”, aseguró en 2015 el general de tres estrellas Douglas Lute, que ejerció de alto mando de la Casa Blanca en la guerra durante las Administraciones de George W. Bush y Barack Obama. “Si el pueblo estadounidense conociera la magnitud de la disfunción… 2.400 vidas perdidas. ¿Quién va a decir que eso fue en vano?”.

Reparan importante ramal ferroviario en Ciego de Ávila

Pastor Batista Valdés ECONOMÍA 10 Diciembre 2019
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Fotos: Pastor y Dáiler Ferrer
La reparación de tramos muy perjudicados en el llamado Ramal Villa, se inserta entre las acciones que también lleva a cabo Ciego de Ávila en función de una mayor seguridad en el tiro de caña hacia el .
Como se sabe, esa materia prima resultará fundamental no solo para la producción de azúcar, sino también para suministrarle altos volúmenes de bagazo a la bioeléctrica que se construye aledaña al ingenio.
De acuerdo con información ofrecida por Dáiler Ferrer Ferrer, jefe del Departamento de Vías, en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Vías y Puentes Ciego de Ávila, ya se han ejecutado los primeros 1 200 metros y prosiguen las labores, a razón de entre 8 y 10 horas cada día, para beneficiar aproximadamente 2 800 metros más.
En los trabajos, a cargo de la Empresa Constructora de Vías Férreas, Solcar, con apoyo de la mencionada UEB, intervienen máquinas encargadas de trasladar las piezas o componentes que serán ubicados, grúas Kd para el izaje, buldózeres que desbrozan marabú y malezas, motoniveladoras y compactadores, entre otros equipos.
Para realizar esa reparación, se están utilizando campos recuperados (segmentos de línea) del Ferrocarril Central, como expresión de las alternativas y potencialidades que el país puede aprovechar para resolver necesidades de la economía.
Tales labores son de extraordinaria importancia si se tiene en cuenta el deterioro acumulado en algunos tramos, con casi un siglo de explotación, en los 12 kilómetros que cubre ese ramal.
“Aunque cuando echaron a andar las labores, en octubre, se presentaron algunos inconvenientes con el combustible, en estos momentos hay respaldo”, afirma Dáiler.
trabajadores
En tramos así, el viejo ramal va dando paso a una vía mucho más segura
Entre lo ya ejecutado sobresale el segmento de vía que da acceso al nuevo basculador del Central Ciro Redondo, decisivo para la recepción y posterior procesamiento de la gramínea.
Paralelamente, se trabaja en el mantenimiento que normalmente se les da a las vías férreas por donde tiene lugar el tiro de caña hacia los cuatro centrales azucareros de la provincia.
A pesar de irregularidades con la entrega de algunos recursos, en estos momentos la Unidad Empresarial de Base tiene su plan de producción al 98 por ciento y sus directivos y trabajadores no renuncian a la idea de cumplirlo, si se les asegura el respaldo material correspondiente.