Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 3 de enero de 2020

El grupo Meliá gana la batalla judicial por sus hoteles de Cuba

Una jueza de Florida ha paralizado el juicio en el que tenía que estudiarse la demanda de la familia Sánchez Hill por el hotel Meliá San Carlos en Cienfuegos

La jueza Cecilia Altonaga ha decidido apartar a Meliá, Expedia, Trivago, Booking y Hotels.com del litigio impulsado por la familia Sánchez


Actualizado 3 enero, 2020 || Por R. P.



Una jueza del distrito de Florida ha decidido este jueves apartar al Grupo Meliá de la causa judicial que se dirime en Estados Unidos por la propiedad de uno de sus hoteles en Cuba. La jueza Cecilia M. Altonaga ha decidido paralizar el juicio previsto para el día 10 donde tenía que estudiarse la reclamación de la familia Sánchez Hill tras la reactivación de la Ley Helms-Burton (Meliá se prepara para el juicio en EEUU por sus hoteles en Cuba).

El mismo escrito aparta también de la causa a Expedia, Trivago, Booking y Hotels.com; así como a las hoteleras Gran Caribe, Cubanacán, y Gaviota, según el documento al que ha tenido acceso preferente.com.

El Grupo Meliá presentó el día 31 una moción ante el Tribunal de Florida para poner fin al litigio, una petición que ha sido estimada apenas dos días después por la jueza que instruye la causa.

El proceso debía iniciarse el próximo día 10, cuando las partes tenían que seleccionar un mediador y programar una hora, fecha y lugar para llevar a cabo el encuentro. Unos días más tarde, el 31 del mismo mes, debían presentarse los alegatos.

La ley Helms-Burton, reactivada por Donald Trump el pasado mes de mayo, abrió la puerta a una oleada de demandas contra las multinacionales en los tribunales norteamericanos por sus negocios en Cuba. Precisamente, una de las afectadas es la española Meliá, que tiene 40 hoteles en Cuba.

Los herederos de Antonio Mata Álvarez notificaron el pasado 21 de mayo su intención de demandar a Meliá por el hotel Meliá San Carlos en Cienfuegos, que les fue expropiado hace casi 50 años. La hotelera fue demandada en los juzgados españoles por una familia cubana que reclamaba una indemnización por la explotación de dos de sus hoteles en la isla. Meliá también ganó el pulso.

Las respuestas cubanas a la guerra económica de los Estados Unidos

December 23, 2019

Foto: Cubadebate


Este año 2019 se redoblaron las sanciones económicas de la administración Trump contra la economía cubana. Las medidas han mostrado su efectividad al perturbar el funcionamiento de los mercados e industrias cubanos. Probablemente el efecto de las sanciones es menor de lo que esperaba el gobierno estadounidense, pero mayor de lo que muestra el gobierno cubano al afirmar que la economía creció un 0,5%.
Medidas de la administración Trump

La administración Trump incorporó nuevas empresas, instituciones y personas a la lista de entidades bloqueadas financieramente por el Departamento de Estado, restableció la prohibición de vender a Cuba bienes que tengan un 10% o más de componentes norteamericanos, impuso sanciones sobre las compañías navieras que transportan combustible a Cuba y colocó un límite de US$ 1,000 trimestrales al envío de remesas.

En el plano financiero, se revirtieron flexibilizaciones impulsadas por el presidente Obama. En particular se vuelve a instruir a los bancos intermediarios estadounidenses que rechacen cualquier pago en dólares entre bancos cubanos y bancos de terceros países (transacciones U-turn). En la segunda mitad del año el sector turístico se vio afectado por la cancelación de los cruceros y de los vuelos regulares fuera de la capital.

Después que la administración Trump hizo operacional el Título III de la llamada Ley de Solidaridad Democrática y Libertad Cubana, docenas de compañías han sido demandadas o notificadas de eventuales demandas a no ser que lleguen a acuerdos con sus demandantes. No tenemos todavía todos los datos para entender qué impacto tiene sobre la inversión extranjera ese aumento del riesgo legal y financiero. Lo cierto es que no se han paralizado del todo, aunque sí es previsible que tengan un efecto de enfriamiento sobre la presentación de nuevos proyectos con capital extranjero, al menos hasta que finalicen las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos (2020).

Impacto en Cuba

Este año el momento más complicado para la economía cubana ocurrió en septiembre, cuando dejaron de llegar los barcos con el petróleo venezolano. Pero en estas situaciones extremas de guerra económica, el sistema centralmente planificado es una ventaja. El monopolio estatal y el control de los mercados no funcionan en condiciones normales, no promueven la innovación y la productividad, pero en momentos de restricciones máximas de liquidez en divisas, combustible y bienes de primera necesidad permiten orientar los pocos recursos a las prioridades esenciales del país y evitan el colapso.

El gobierno cubano retornó a la libreta de abastecimiento algunos productos, y en otros se ha regulado las cantidades a adquirir por los consumidores. En septiembre se detuvieron o desaceleraron muchas de las inversiones en curso, se produjo una paralización total o parcial de diversas industrias y se reajustaron los horarios de producción en las empresas estatales para que no coincidieran con los momentos de mayor demanda de electricidad. Igualmente, se contrajeron sensiblemente los servicios de transporte público, tanto por ómnibus como por ferrocarril.

El hecho de que la agudización de los problemas económicos se deba ahora al gobierno de los Estados Unidos, más bien le da un respiro político al gobierno cubano, los lleva a su zona política de confort, donde más experiencia y éxito han tenido históricamente.

A partir de octubre algunas producciones y servicios restablecieron total o parcialmente sus actividades. Pero la vida cotidiana para los ciudadanos continúa siendo más difícil que de costumbre, en particular deben dedicar más tiempo a tratar de encontrar y adquirir los productos y a trasladarse hacia cualquier parte.

No se han destapado protestas sociales por esta situación. El hecho de que la agudización de los problemas económicos se deba ahora al gobierno de los Estados Unidos, más bien le da un respiro político al gobierno cubano, los lleva a su zona política de confort, donde más experiencia y éxito han tenido históricamente.

Respuestas actuales

Las decisiones actuales de la política económica cubana son difíciles de evaluar. El país se encuentra en medio de una guerra económica y viendo cómo Venezuela sigue ahogada en una depresión económica sin paralelo.

Se ha roto parcialmente el inmovilismo de los cambios, aunque no parece que todos se orienten en la dirección correcta. En la actual coyuntura algunas medidas tendrán que priorizar el corto plazo, aunque no sean las mejores opciones para la estrategia económica de largo plazo. Tal es el caso de decidir redolarizar parcialmente algunos de los mercados de consumo. Otras medidas, como la decisión de subir salarios en las instituciones estatales en momentos en que el déficit fiscal se mueve en niveles récords, no parece una decisión inteligente bajo ningún ángulo económico y financiero.

Es incierto el impacto que van a tener las sanciones estadounidenses y las situaciones económicas extremas sobre las reformas estructurales pendientes y las dinámicas políticas internas.

En los años 90, la crisis conocida como Período Especial llevó al gobierno cubano a abrir más la economía. Pero como fueron medidas tomadas para responder a una coyuntura y sin tener todo su aval ideológico, muchas de las reformas se revirtieron desde principios del nuevo siglo.

En cambio, las medidas del gobierno de Raúl Castro desde 2008 no fueron tomadas como respuesta a una situación económica extrema, sino a partir de reconocer y sumar consensos sobre la necesidad de cambiar un grupo de deficiencias subyacentes al sistema económico. En los últimos años es verdad que las reformas se detuvieron. Muchas quedaron solo en promesas, pero las que se tomaron se mantienen.

Antes de las actuales sanciones de Washington ya se venían acumulando las fallas del modelo de inserción internacional, apoyado en la exportación de servicios médicos a Venezuela, y se venía evidenciando la insuficiencia de las medidas tomadas por la presidencia de Raúl Castro.

Foto: Cubadebate

Los lamentables impactos de la guerra económica de los Estados Unidos sobre el sector privado, sobre la vida diaria del cubano promedio, y sobre los intercambios con la comunidad de emigrados, generan sentimientos de malestar hacia el exterior, cambian la atención hacia las causas externas de los problemas. Obviamente, el gobierno cubano utiliza toda su experiencia política para construir en los medios oficiales una narrativa que tiende a correlacionar los problemas económicos con el embargo.

Así y todo, el gobierno cubano puede equivocarse políticamente o no manejar bien todas las soluciones económicas a la crisis. Cualquiera que sea la percepción popular sobre el origen de la escasez, tener a la mayoría de la población sufriendo las dificultades del transporte público, y con menos acceso a medicinas y alimentos, es una situación socialmente delicada, mucho más en los tiempos que se viven en varios países del continente.

Los tiempos cambian

Este año varios de los ministros y viceministros volvieron a recurrir a términos, expresiones y razonamientos políticos excluyentes e inflamatorios que nada tienen que ver con la nueva Cuba que se ha venido conformando durante la última década. Por ejemplo, el Ministro de Educación Superior catalogó de “mercenarios” a un grupo de intelectuales que se opusieron a la expulsión de profesores de las universidades por razones políticas.

Se debe tomar en cuenta que una gran parte de la población ya accede a Internet, participa en las redes sociales y lee noticias y análisis de medios de prensa cubanos alternativos. Pero el equipo de gobierno por momentos parece olvidar que los medios oficiales ya no controlan completamente las narrativas, e intentan hacer política cambiándole el nombre a las cosas o planteando explicaciones que no tienen que ver con los hechos. Por ejemplo, el ministro de Economía afirmó varias veces que la economía cubana no regresó a la dolarización, contradiciendo la definición más elemental de tal concepto.

En realidad, estos dos ejemplos constituyen solo una muestra de un gabinete que en ocasiones no parece estar a la altura de las circunstancias. La retórica y las acciones del gobierno estadounidense son las mismas que han fracasado y ha vencido el gobierno cubano durante décadas anteriores, pero la sociedad cubana y la economía son hoy diferentes a la época de la Guerra Fría y al Período Especial.

Los que continúan y los nuevos que entran al Consejo de Ministros a partir de la última sesión de la Asamblea Nacional, deben garantizar respuestas más inclusivas y ajustadas al nuevo contexto socioeconómico nacional. Esas respuestas deben implicar a todos los actores que tienen que aportar e involucrarse en las soluciones, y conceder especial atención a las nuevas generaciones, al sector privado y a la comunidad de emigrados.

Alejandro Gil: Contamos con el esfuerzo de todos en la búsqueda de soluciones y no de justificaciones

Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y ministro de Economía. Foto: Ricardo López Hevia
Decir, una vez más, que la economía cubana en 2019 debe crecer alrededor del 0,5 % no es una simple reiteración. La vuelta al número tiene, en este caso, vocación de reconocimiento, aunque visto así, en solitario, no diga mucho, ni impacte de manera apreciable en la calidad de vida de los cubanos.
Pero en materia económica, no haber retrocedido, a pesar de las fuertes restricciones que nos han acompañado, es la definición más exacta de 2019. Año sumamente tenso, al decir del viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, quien dialogó con Granma sobre los resultados de los últimos 12 meses, del impacto del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense y de deficiencias propias en la gestión del país y, sobre todo, de las perspectivas de desarrollo para este 2020.
«La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha hecho una estimación de crecimiento económico para la región en el orden del 0,1 % en 2019. A nosotros nos pronostican un 0,5 %. Estamos haciendo los cálculos finales y debemos estar por esos niveles.
«En ese resultado influyeron, fundamentalmente, los sectores sociales como Salud y Educación, así como las comunicaciones y las construcciones, con las obras en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), las reparaciones durante el tornado, la fabricación de 4 000 habitaciones para el turismo y la terminación de más de 40 000 viviendas.
«Estamos hablando de crecimientos ligeros, que todavía no marcan un impacto en la calidad de vida; pero reiteramos que lo realmente significativo es no haber decrecido».
–Aunque el bloqueo siempre ha sido la valla más alta en la carrera con obstáculos de la economía cubana, el 2019 marcó un arreciamiento notabilísimo...
–Como resultado de la escalada agresiva del Gobierno estadounidense, a partir de abril empezamos a enfrentar recortes de combustibles, lo que nos obligó a hacer ajustes en las estrategias de corto plazo de la economía y a un rediseño de los recursos del plan. Desde entonces, las penalizaciones por parte de la administración Trump a las navieras y a las empresas de seguros se han mantenido y se han acrecentado.
«En 2019 se aplicaron, además, los Títulos III y IV de la Ley Helms-Burton, con impacto en el turismo y la inversión extranjera; se eliminaron los viajes de cruceros, cuando teníamos previsto recibir unos 800 000 cruceristas en el año; se suspendieron recientemente los vuelos directos a las provincias del país, excepto hacia La Habana. «O sea, se trata de una sumatoria de medidas encaminadas a asfixiar la economía y evitar el desarrollo.
«El Gobierno de EE.UU. insiste en decir que el bloqueo no es contra el pueblo. Pero, ¿a quién afectan, sino al pueblo, las limitaciones en el transporte público, la electricidad, la producción de alimentos...?
«No obstante, en medio de ese contexto no tuvimos apagones, por ejemplo. Muchos malintencionados dijeron que íbamos, inevitablemente, hacia un segundo periodo especial; sin embargo, en aquella etapa compleja, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó más de un 30 % en un corto tiempo. Eso no ha pasado ahora, ni pasará, porque nos hemos sabido sobreponer.
«Hemos tenido afectaciones en la producción y los servicios, el transporte, la distribución, las fábricas; hemos tenido que ralentizar inversiones... Pero se han podido proteger niveles de actividad, que son fundamentales para la economía.
Foto: Martirena
«Se lograron respaldar las principales demandas del verano y al cierre del año. Hoy existe un nivel razonable de abastecimientos en la red de tiendas del comercio minorista, mejor incluso que a inicios de 2019, y el pueblo está festejando la llegada del nuevo año en condiciones relativamente normales, cuando los enemigos esperaban un retroceso.
«Consideramos que eso ha sido posible por el esfuerzo de todos en la búsqueda de soluciones y no de justificaciones, por la voluntad política y por nuestra historia de resistencia».
–Ante un escenario de mayor hostilidad, ¿cuáles son las estrategias de Cuba para seguir avanzando en la economía?
–Hay que prepararse, sin duda, para un escenario de mayor bloqueo. Pero independientemente de su hoja de ruta para asfixiarnos, seguiremos con la actualización de nuestro modelo económico.
«En la Asamblea Nacional se informaron las 12 prioridades de la economía para este 2020 y en esa dirección avanzaremos. Destacar, en ese sentido, las estrategias para incrementar las exportaciones, que constituyen el camino fundamental a transitar, o sea, pasar a una acción exportadora profunda.
«En segundo orden de relación, no de prioridad, corregir las deficiencias del proceso inversionista, cuya solución depende de nosotros y nada tienen que ver con el bloqueo.
«Y, en tercer lugar, continuar el fortalecimiento de la empresa estatal y la profundización de los vínculos entre los diferentes actores económicos: el sector estatal con el papel que juega y el no estatal con su dinámica de crecimiento importante, para lograr que todos confluyan en el desarrollo del país.
«Esa es nuestra estrategia y no la vamos a variar ni un milímetro en función de la agresividad del bloqueo. Que 2020 marque una transformación profunda en la manera en que hemos venido trabajando en esas actividades».
–En correspondencia con esas estrategias, ¿cuáles son las perspectivas de desarrollo para este año?
–Para este 2020 aspiramos a un crecimiento de la economía en el orden del 1 %, cifra que consideramos objetiva, de acuerdo con las presiones del contexto nacional e internacional. Y en ese resultado nos hemos propuesto dos crecimientos importantes: incrementar la circulación mercantil minorista, o sea, la oferta de bienes y servicios a la población; y el aumento del proceso inversionista, asunto de total relevancia, porque ahí radica el desarrollo económico.
«Para ello, es cierto, hay que hacer muchas cosas: fomentar los encadenamientos productivos de la industria nacional con los exportadores, disminuir el componente importado de la actividad turística y ampliar las relaciones de la economía con la ZEDM.
«También es preciso alcanzar una asignación de recursos de manera más oportuna, sobre todo en la agricultura y la industria, buscar que las empresas aprovechen más las opciones existentes para acceder a las divisas y potenciar el vínculo entre la academia y el sector empresarial.
«Objetivamente, estamos enmarcados en la primera etapa del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, que abarca de 2019 a 2021. En ese periodo nos hemos planteado tasas de crecimiento moderadas, como esta del 1 %. Pero si logramos lo previsto en las inversiones y en la circulación mercantil minorista pudiéramos hablar, quizá, de un crecimiento cualitativamente superior, que aporte más al desarrollo y a la calidad de vida de la población».
–De las 28 medidas aprobadas en 2019 para flexibilizar el desempeño de la empresa estatal socialista, ¿en cuáles se logró avanzar más?
–De esas 28 medidas, no todas se aplican a todas las empresas. Hay medidas, por ejemplo, orientadas a los exportadores, con el propósito de que estos puedan retener una parte de las divisas, que ingresan al país para garantizar su reaprovisionamiento.
Foto: Martirena
«Otra medida pretende acercar los esquemas cerrados de financiamiento –que hoy están a nivel de Organismo Superior de Dirección Empresarial– a las empresas, para que estén más próximos al lugar donde ocurre el proceso productivo y así ofrecer mayores beneficios a los productores.
«También destaca, entre las estrategias de mayor impacto, la posibilidad de transferir las divisas que hoy ingresa el turismo a productores nacionales, que puedan cubrir las demandas de esta actividad, y así sustituir importaciones.
«Pero en este caso, hay que tener una mirada optimista y favorable hacia la producción nacional y no estar mirándola siempre con un ojo crítico, porque la industria cubana solo se va a desarrollar trabajando.
«Hoy tenemos que lograr, con los mismos dólares que entran al país, aumentar la utilidad neta de la economía, sin disminuir ofertas o afectar la calidad de los servicios. Se trata de respaldar, cada vez más, la demanda del turismo con producciones nacionales de manera competitiva y con calidad.
«Lamentablemente, las medidas, algunas más que otras, se han aprovechado de manera lenta. El empresariado está acostumbrado a que las divisas sean asignadas, no gestionadas, y cambiar esa mentalidad lleva su tiempo.
«No obstante, este año se precisa de un mayor aprovechamiento de todo lo aprobado, porque de lo contrario no se podrá alcanzar el crecimiento previsto del 1 %».
–Más allá de estas medidas y de su limitada implementación, también se habla de seguir flexibilizando la gestión de la empresa estatal. ¿Se evalúan próximas medidas?
–Se estudian alternativas que incluyen, incluso, cómo se relaciona el sector empresarial con el plan de la economía. Aún es muy alta la dependencia en cuanto a la asignación de los recursos y podemos dar pasos en esa dirección.
«También se evalúa la forma en que hoy se estructura el sector empresarial, la búsqueda de incentivos para estimular las exportaciones y que estos lleguen a los productores, así como la simplificación de indicadores directivos, con el propósito de darles más amplitud a las empresas para que puedan decidir en función de la demanda, incluso territorial.
«Pero con todas las medidas debemos tener algo claro: en la economía nada se puede trabajar bajo el concepto de riesgo cero. En 2020 tenemos que alcanzar una transformación profunda en el funcionamiento de la empresa estatal, hacia una mayor autonomía de gestión, a pesar de las restricciones que aún persisten en el orden financiero y material».
–Luego de la apertura de la red de comercio en moneda libremente convertible (MLC), se cuestionó si la medida implicaba una dolarización de la economía. ¿Por qué no estamos ante un proceso de esa naturaleza?
–Ante esa matriz de opinión, hemos defendido varias premisas. Que el dólar no está circulando en efectivo; que está orientado hacia un segmento muy específico del mercado, con una oferta de productos de gama media y alta, que hasta entonces no se comercializaban, y la política monetaria no pretende sustituir nuestra moneda (CUP y CUC) por el dólar.
«Cuba tiene el derecho y el deber de, ajustada a sus condiciones, adoptar las disposiciones que resulten más favorables para la población y el desarrollo del país.
«La medida ha tenido una buena acogida y ha venido a resolver un problema que teníamos en cuanto a la captación de divisas. Y como todas las decisiones que estamos adoptando en la economía, va a favor de la unificación monetaria y cambiaria».
–Dicha medida también tenía como objetivo reorientar las divisas hacia la industria nacional para su integración progresiva. A poco más de dos meses de puesta en vigor la medida, ¿qué impactos se han obtenido en ese sentido?
–Sin duda, uno de los objetivos más importantes de esta medida es la canalización de las divisas captadas hacia la industria. Pero la prioridad, en este minuto, es el abastecimiento y no podemos disponer de una cantidad apreciable de esos recursos para prefinanciar la industria, porque se afectarían los niveles de ofertas.
«La estabilidad de los suministros en la arrancada tiene una alta dependencia de la importación. Pero estamos creando las bases para que la industria nacional esté en capacidad de producir e ir, gradualmente, ofertando más productos sin afectar la sostenibilidad de las ofertas.
«Este es el segundo paso. En este 2020 debemos tener mayor presencia de surtidos, con un nivel superior de integración de la industria nacional, sobre todo de partes y piezas de las familias automotrices y de los electrodomésticos».
–Entre las prioridades de 2019 figuró potenciar los encadenamientos productivos con el sector no estatal. ¿Cuánto se avanzó y dónde están las principales dificultades?
–Falta avanzar en las alianzas entre el sector estatal y el privado. Este año, por ejemplo, se autorizó que las empresas estatales les pudieran pagar a los privados en cuc, es decir, se han dado pasos, pero son insuficientes.
«Cuba sigue apostando por el sector no estatal. De hecho, es el que más dinámica de crecimiento de empleo tiene. En 2019, el empleo en el sector estatal creció en 12 500 empleados, y en el no estatal en 20 000.
«O sea, el país sigue fomentando ese sector, donde sea más conveniente para la economía y, a la vez, tenemos que avanzar en el modelo de gestión estatal, porque es preciso buscar mayor correspondencia entre los modos de operar en ambos sectores.
«Porque algo sí es cierto, la eficiencia y la calidad no es exclusiva de un tipo de propiedad u otra. Próximamente, en el perfeccionamiento de la empresa estatal deben implementarse transformaciones en el sector de la gastronomía, en busca de alcanzar una mayor flexibilidad, y que esta se ajuste más a la demanda, con ofertas de bienes y servicios de calidad.
«No hay ninguna intención de desacelerar el sector no estatal. Y se trabaja en una estrategia que vaya generando mayores oportunidades, tanto para el sector estatal como no estatal, de modo que ambos confluyan en el crecimiento económico del país».
–Con la aprobación de los Lineamientos en 2011, Cuba emprendió el proceso de actualización de su modelo económico, ¿cuánto se ha avanzado?
–Los avances fundamentales están en la coordinación de las políticas macroeconómicas del país, la fiscal y monetaria, que nos sitúan en un escenario más favorable para la planificación en el mediano y largo plazos.
«A ello se suman todos los trabajos emprendidos respecto al Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, de conjunto con las transformaciones en el corto plazo, que incluyen lo hecho para desatar las fuerzas productivas, sobre todo la empresa estatal».
–Mucho se habla en las calles por estos días sobre la unificación monetaria. ¿En qué fase está el proceso y cuáles son, a partir de ahora, las tareas más complejas?
–Tal como dijo el Presidente de la República, el ordenamiento monetario se encuentra en fase avanzada de estudio y aprobación, y se confirma la integralidad del proceso y su complejidad. Además, ratificamos que se garantizarán los depósitos bancarios; así como el efectivo en manos de la población, y todas las medidas serán oportunamente informadas al pueblo.
«Justamente por ello, no se justifica que en determinados lugares comiencen a rechazar el cuc o le impongan tasas de cambio inferiores a la establecida oficialmente, porque como se ha dicho, los poseedores de cuc no van a tener afectación».
–Otra de nuestras prioridades es detener la espiral de endeudamiento del país. ¿Cómo se comportó 2019 en ese sentido?
–En términos prácticos, detener la espiral de endeudamiento del país significa mantener una adecuada correlación entre la cantidad de créditos y financiamientos que la economía toma y los que puede pagar; y eso se ha venido cumpliendo.
«O sea, durante 2019 se mantuvo un control de los nuevos financiamientos, de modo que el país no incrementara su endeudamiento externo.
«Pero ello no significa que se tengan las deudas al día con los proveedores. Estamos enfrentando atrasos en los pagos, asociados a la situación financiera del país; pero reiteramos nuestro compromiso y agradecemos la comprensión de los acreedores que, a pesar de esa situación, siguen confiando en Cuba».
–Uno de los problemas más serios de la economía está asociado a las deficiencias del proceso inversionista. ¿En 2019, cómo marchó esta variable?
–Lamentablemente no hay muchos avances en este tema y como hemos reiterado: a la economía en eso le va la vida. Porque no solo se trata de que las inversiones no rinden lo consignado en los estudios de factibilidad, sino que el problema parte desde el propio estudio realizado, muchas veces, como un acto formal, sin objetividad, como una vía para aprobar la inversión y, por tanto, se diseñan indicadores que solo se dan en los papeles. Ello es un problema grave.
«Cuando el crecimiento del proceso inversionista no logra amortizarse con sus rendimientos y alcanzar los niveles previstos en la factibilidad, empobrece al país, aunque pueda parecer contradictorio.
«Uno de los aspectos que más ilustra las deficiencias del proceso inversionista es que la dinámica de crecimiento de las inversiones en los últimos años es superior a la del PIB.
«Además, el control del proceso inversionista se ha visto asociado a las etapas constructiva y de montaje y no hacia sus rendimientos. Al menos en la modificación de esos conceptos sí hemos avanzado este año. Pero necesitamos que también los trabajadores se involucren en esos análisis.
«Y otro problema es que muchas de las inversiones que se han llevado a cabo dependen de la importación para su sostenibilidad. Desde la concepción de las obras hay que analizar, qué van a insumir y quién lo garantiza. Puede ser la empresa estatal, no estatal, la inversión extranjera, pero debe ser un actor nacional con un mínimo de importaciones».
–Ante el desabastecimiento de combustible, Cuba intentó movilizar todas sus reservas de ahorro y se obtuvieron varios resultados. ¿Cómo lograr entonces, desde la planificación de la economía, la sistematicidad de estas buenas prácticas?
–Hay que reiterar el concepto de ahorro, a veces distorsionado. No se trata de disminuir los niveles de actividad, sino de mantenerlos o incrementarlos con menos recursos, a partir de una gestión más eficiente. Eso es ahorro.
«Bajo este concepto, este año logramos implementar un grupo de medidas, que no son las únicas, y deberán mantenerse sin pensar que salimos de la “coyuntura”.
«De hecho, el plan está emitido con niveles de actividad, que respaldan un crecimiento de un 1 % del pib, con menos consumo de combustible, o sea, el plan se diseñó concibiendo un ahorro.
«Las medidas aprobadas nos ponen en condiciones de asumir este 2020 seguros de que está en nuestras manos cumplir el plan, al margen de las presiones del Gobierno estadounidense.
«Pero hay un grupo de problemas propios, que tenemos que resolver: las deficiencias del proceso inversionista, desatar las fuerzas productivas, en particular la empresa estatal, e incrementar y diversificar las exportaciones. De ello depende entrar en una fase de crecimiento económico más acelerado como parte de la segunda etapa del Plan de Desarrollo Económico y Social, a partir de 2022 en lo adelante».

Ciencia y empresa: presión al acelerador para 2020

Una nueva zona especial de Desarrollo, parques científico-tecnológico y un impulso a la relación universidad-empresa. Esto es lo que viene.
 




La avenida 25 en el Municipio Playa en La Habana, para mí, comienza cuando se cruza con la calle 31, atraviesa el municipio La Lisa y continúa recta hasta diluirse en lo que todavía muchos conocemos como la autopista de San Antonio de la Baños. Los habitantes de esa ciudad pueden decir que viven al final de la calle 25.

La calle 25 también pudiera ser conocida como el corredor de la ciencia y la tecnología de Cuba. Ninguna otra calle, en ningún otro lugar de Cuba, concentra en su entorno tantas instituciones de ciencia y tecnología. A su vera, nació hace ya muchos años el Alma Mater de todos los centros de investigación del hoy conocido como Polo Científico del Oeste, el CNIC.

Hoy desde el río Quibú hacia el oeste se encuentran el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Centro de Investigación de Ingeniería Molecular, fábricas de medicamentos, el Instituto de Farmacia y Alimentos de la Universidad de la Habana y ya entrando en la autopista, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, el Centro de investigaciones de Ciencias Avanzadas y la Universidad de la Ciencias Informáticas. Pero muy cerca, apenas a unos siete kilómetros hacia el este, aparece el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría.


En estos días en que tanto nos preocupamos por el próximo año, que sabemos será muy duro, tanto como como este, cuando todos los ojos se enfocan en el plan del 2020, plan difícil y tenso de alcanzar, apareció un reporte de prensa sobre el último Consejo de Ministros del 2019 –el primero con Primer Ministro– donde se anunciaron varias medidas que si bien no tendrán un impacto tangible en el corto plazo, es posible que sí lo tengan en el mediano y largo plazo.

También se conoció la emisión de un decreto y dos resoluciones publicados en la Gaceta Oficial de Cuba No. 86 del 2019 –decretos 363 y Resoluciones 286 y 287. Todo ello invita a mirar al futuro, porque de eso se tratan los fines de años: el pretexto para asomarnos e imaginarnos el futuro.

En ese último Consejo de Ministros salieron a la luz tres de decisiones que tienen que ver con el futuro. Ellas son:
Plan de Ordenamiento Territorial y Urbano de la Zona Especial de Desarrollo Ariguanabo.
La creación del Parque Científico-Tecnológico de la Universidad de las Ciencias Informáticas.
La presentación de un proyecto de Fundación en la Universidad de la Habana, que será una institución sin fines de lucro, para la gestión de la ciencia y la tecnología y promover los vínculos universidad–empresa.

Sé que me adelanto y que pudiera cometer muchos errores en lo que escribo más abajo, pero vale la pena intentarlo, antes que quedarme de piedra ante tan importante anuncio.

Ojalá que nadie me rectifique y que yo no esté equivocado, pero inferí de esa nota de prensa que se había decidido crear una nueva Zona Especial de Desarrollo, la de Ariguanabo (ZEDA). De ser así indicaría también la posibilidad de poder crear otras Zonas Especiales de Desarrollo en otros territorios del país, ajustadas a las características y potencialidades de dichos territorios y donde los gobiernos territoriales tendrían un rol decisivo. Pienso en el eje Santa Clara–Cienfuegos y en el Holguín–Santiago de Cuba, ambas porque tienen Universidades poderosas, centros industriales importantes y densidad poblacional adecuada.

De ser así, esa Zona Especial de Desarrollo (ZEDA), tendría una ubicación privilegiada. Bastante cerca de Mariel, pero… ¡mucho más cerca de la Capital! con una ubicación privilegiada a lo largo del “corredor del conocimiento” y muy cerca de dos aeropuertos y de un parque de naves industriales que en su tiempo fue la Zona Franca Wajay, donde ya todo está construido, donde ya todo tiene facilidades de infraestructura y que siendo vecino de Ariguanabo pudiera también integrarse con costos de inversión muy bajos.

No sé a quién pertenece hoy aquella antigua Zona Franca, pero pensando como país, pudiera ser una fortaleza.

Su corazón será el Parque Científico Tecnológico de la UCI, y esto es otra novedad. Una ZED que orbita en torno a un Parque Científico–Tecnológico es un capítulo inédito para nuestro país.

*Imaginemos la calle 25 y la autopista de San Antonio recorrida por buses eléctricos que se alimentan de cargadores solares alimentados a su vez por paneles solares colocados en los techos de la terminal. Buses todos con red WIFI y paradas inteligentes donde los pasajeros puedan interactuar. No serían buses para el personal de la ZDE, sino para todos, para los habitantes de la ciudad del Ariguanabo y de esos municipios que esa avenida atraviesa. Es cierto que cuesta, pero ¿qué no cuesta? ¿Acaso el propio Parque y la ZED no podrían generar el capital semilla para algo así?

Alguien podría preguntar para qué queremos dos ZED si todavía la primera no termina de alcanzar la dinámica que necesitamos. Sin embargo, también pienso que esta nueva que nace puede aprender de los errores de la primera, evitar tropezar con las mismas piedras y sobre todo evitar enamorarse de esas piedras.

Concesionarios y usuarios siempre habrá si sabemos presentarlas como buenos negocios, con ventajas para todos, fáciles de armar y con el mínimo de burocracia. Imagino que el gobierno territorial deberá jugar en rol importante desde la misma concepción del proyecto y pensar el desarrollo del territorio desde esa nueva fortaleza.

¡Una Fundación para la Universidad! La posibilidad de crear una Fundación para la gestión de la Ciencia y la Tecnología en la Universidad de la Habana es una ya vieja aspiración que de hacerse realidad estoy seguro que contribuiría con mucho al financiamiento de las ciencias y la transferencia de tecnología. Hablamos de la Universidad que concentra el 50% de todos los premios a la ciencia que otorga el CITMA, esa es la Universidad de la Habana, un gigante científico que necesita apoyos más sólidos y ajustados a estos tiempos. Fondos para financiar la ciencia, ciencia para obtener fondos y todo ello sin abandonar el propósito principal de la institución.

Estas son muy buenas noticias, no para el 2020, pues ninguna de ellas tendrá efecto inmediato tangible en los próximos doce meses. Es una buena noticia para un futuro más mediato.

Hay no obstante otra noticia que, lastimosamente apenas tuvo repercusión en la prensa y que de alguna forma constituye como la sombrilla de las tres anteriores. Esa noticia es la aprobación y publicación en la Gaceta Oficial Ordinaria No. 86 del 8 de noviembre de 2019 del Decreto no. 363/2019. De los parques científicos y tecnológicos y de las empresas de ciencia y tecnología que funcionan como interface entre las universidades y entidades de ciencia, tecnología e innovación con las entidades productivas y de servicios.

Cito a continuación su definición:

Artículo 3. Los parques científicos y tecnológicos, en lo adelante Parque, se definen como la organización gestionada por profesionales especializados, cuyo objetivo fundamental es incrementar la riqueza de su comunidad promoviendo la cultura de la innovación y la competitividad de las empresas e instituciones generadoras de saber instaladas en el Parque o asociadas a él; estimula y gestiona el flujo de conocimiento y tecnología entre las universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados; impulsa la creación y el crecimiento de empresas innovadoras mediante mecanismos de incubación y de generación centrífuga; y proporciona otros servicios de valor añadido, así como espacios e instalaciones de gran calidad.

Los parques funcionarán como sociedad mercantil y adoptarán la forma de Sociedad Anónima. Decidirán y aprobarán las instituciones empresariales y de conocimiento que se afilien o incuben en este, según la inserción en el mercado y la factibilidad económico-financiera y técnica de los proyectos, y la creación de las nuevas empresas, a partir de las incubadas, debe ser de forma expedita, de acuerdo con las formalidades que la ley prescriba y a través del organismo competente, esas empresas tendrán el mismo tratamiento regulatorio de los Parques.

Entre sus propósitos está fomentar la inversión nacional y atraer la inversión extranjera, cualquier persona natural o jurídica, con un buen proyecto puede optar por presentarlo al Parque Tecnológico. Mientras, el capital social del Parque lo aportarán los accionistas; se empleará un esquema cerrado de financiamiento en divisas que les permita disponer de una parte de los ingresos por exportaciones en moneda extranjera que se generen desde el exterior, en la magnitud que asegure la sostenibilidad de su actividad; tendrán un régimen especial de tributación que favorecerá e incentivará los proyectos de investigación en los primeros cinco años de funcionamiento; y se eximirán del pago de aranceles por concepto de importación de partes, piezas y equipamiento en los primeros cinco años de funcionamiento. Los parques tendrán además las facultades de exportación por ellos mismos.

Sería un despropósito narrar en este artículo todo el Decreto-ley, solo he pretendido llamar la atención acerca de este asunto que de alguna manera nos habla más del futuro mediato que del corto plazo

Es cierto que llegamos a los parques tecnológicos y a las incubadoras de empresas después. Para mi gusto, mucho después de lo que necesitábamos, pero llegamos. Ahora hay que ponerle un poquito de presión al acelerador y mucho de imaginación a la realidad.

Hace ya mucho tiempo, un día gris, los habitantes de San Antonio de los Baños descubrieron que la famosa Laguna de Ariguanabo se había secado, desapareció como por encanto y nadie nunca supo adonde fueron sus aguas. En estos días se han enterado que nuevas aguas correrán por la cuenca y que ellos también podrán beber de ellas.

Como hoy es 30 de diciembre entonces mis mejores deseos para el año que viene.

Felicidades por y para el futuro.

( Tomado de OnCuba)