Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 29 de octubre de 2017

El crecimiento económico ya no es suficiente



Image: REUTERS/Claro Cortes IV
Con la colaboración de


Los datos macroeconómicos de las economías avanzadas del mundo pueden ser desconcertantes cuando se los ve de manera aislada. Pero cuando se los analiza en su conjunto, los datos revelan una verdad inquietante: si no se cambia la manera en que se genera y se distribuye la riqueza, las convulsiones políticas que han arrasado al mundo en los últimos años no harán más que agravarse.

Consideremos, por ejemplo, los salarios y el desempleo. En Estados Unidos y muchos países europeos, los salarios promedio se han estancado, a pesar de que la mayoría de las economías se han recuperado de la crisis financiera de 2008 en términos de PIB y crecimiento del empleo.

Es más, las alzas del empleo no han conducido a una desaceleración o reversión de la caída del porcentaje del ingreso nacional total que corresponde a los salarios. Por el contrario, la mayor parte de la riqueza creada desde la crisis de 2008 ha ido a parar a manos de los ricos. Esto podría explicar los bajos niveles de consumo que caracterizan a la mayoría de las economías avanzadas, y el hecho de que una política monetaria extremadamente laxa no pueda producir un repunte de la inflación.

El empleo también parece estar comportándose de maneras anómalas. La creación de empleo, donde la hubo, ha seguido un camino diferente de lo que sugiere la historia. Por ejemplo, la mayor parte del crecimiento del empleo se ha producido en ocupaciones que requieren altas cualificaciones o bajas cualificaciones, cavando un pozo en el medio. Mucha gente que alguna vez conformaba la clase media occidental hoy forma parte de las clases media baja y baja, y lleva una vida más precaria que nunca desde el punto de vista económico.

El crecimiento de la productividad también se ha polarizado. Según la OCDE, en la última década, la productividad de las "empresas frontera" -definidas como el 5% de empresas que lideran el crecimiento de la productividad- creció en más de un tercio, mientras que el resto del sector privado casi no experimentó ningún alza de la productividad. En otras palabras, un número más reducido de empresas han conseguido mayores incrementos de la eficiencia, pero prácticamente esos beneficios no se han propagado en la economía más amplia.

A esta altura debería resultar evidente que muchas de las economías del mundo están atravesando alguna forma de cambio estructural y que el triángulo de distribución "empleos-productividad-ingresos" se ha vuelto sesgado.

A nivel macro, la productividad agregada de Estados Unidos ha aumentado en más del 250% desde principios de los años 1970, mientras que los salarios por hora se han mantenido sin cambios. Esto significa que el crecimiento de la productividad no sólo ha estado circunscripto a un conjunto limitado de empresas sino que la productividad y el ingreso laboral del mercado se han desacoplado. La consecuencia fundamental de esto es que los salarios ya no desempeñan el papel redistributivo crucial que han tenido durante décadas. En otras palabras, los incrementos de la productividad del capital ya no se traducen en mayores ingresos medianos, una ruptura del contrato social en el que descansan las economías liberales.

A esta altura debería resultar evidente que muchas de las economías del mundo están atravesando alguna forma de cambio estructural y que el triángulo de distribución "empleos-productividad-ingresos" se ha vuelto sesgado. Este cambio de paradigma ha llevado a la erosión de la clase media occidental y al ascenso del precariado, una nueva clase socioeconómica que comprende no sólo a quienes no encuentran trabajo, sino también a quienes tienen un empleo informal, ocasional o inestable.

Ahora contamos con abundante evidencia que vincula la percepción de inseguridad económica en Occidente con el sentimiento anti-elite, la radicalización política y los ataques a las minorías. Es imposible explicar el reciente ascenso de la política populista sin considerar los efectos de estas patologías económicas en los trabajadores promedio en Estados Unidos y Europa.

Para entender por qué se produjeron las desviaciones de las trayectorias económicas esperadas, no hace falta mirar más allá del impacto de la tecnología en los empleos. Las tecnologías avanzadas, especialmente la informática y la robótica avanzadas, han permitido que se produjeran alzas de la productividad sin un incremento correspondiente en los salarios. La mayor riqueza generada por una mayor productividad va, en cambio, a manos de los dueños de esas tecnologías.

La automatización de empleos rutinarios bastante sofisticados está impulsando la polarización del mercado laboral. Lo que queda son tareas difíciles de automatizar que exigen pocas capacidades o ninguna, o tareas difíciles de automatizar que requieren capacidades muy altas. Estos últimos empleos son mucho menores en número que los primeros, y están en las empresas frontera que aprovechan los efectos de la tecnología para tener un mejor rendimiento que sus competidores directos y expandirse en nuevos mercados.

Esto nos lleva al interrogante central de nuestra época: ¿cómo pueden los líderes abordar las externalidades producidas por un cambio tecnológico veloz y así garantizar una sustentabilidad económica y política? En otras palabras, ¿cómo podemos construir un nuevo contrato social para la era digital?

Los remedios son más difíciles de conseguir que los diagnósticos. No resulta claro, por ejemplo, si aplicar viejos tratamientos económicos servirá para revertir las tendencias actuales. Querer aplicar "reformas estructurales" y diseñar políticas macroeconómicas limitadas destinadas exclusivamente a aumentar la productividad podría obligar a los trabajadores occidentales a competir con la tecnología a un nivel aún mayor, exacerbando la precariedad. Tal vez nuestros acuerdos económicos actuales puedan producir un crecimiento sólo a nivel agregado y, al mismo tiempo, empeorar la calidad de vida de la mayoría de la gente.

El debate sobre las soluciones acaba de comenzar. Reducir la desigualdad económica requerirá de reformas en el ámbito de la educación y la tributación, con un giro decisivo de la carga impositiva de la mano de obra al capital. Los países occidentales también tendrán que crear nuevos mecanismos redistributivos para complementar el rol menguante de los salarios en sus economías.

Los datos justifican ampliamente este tipo de reformas. Si los líderes occidentales aspiran a contener, y en definitiva sofocar, las convulsiones políticas que sus países están experimentando en este momento, no tienen otra opción que responder diseñando nuevos modelos de crecimiento inclusivo.


DECLARACIÓN DE LA SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS EN OCASIÓN DEL XIV FORO DE ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL CUBANA CONTRA EL BLOQUEO


La Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), fiel a su lema “PRO PATRIA”, exige, junto a nuestro pueblo, el levantamiento inmediato del Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. El Presidente Obama calificó al Bloqueo de obsoleto y dijo que había que suprimirlo. Ahora el nuevo Presidente de ese país imperial, Donald Trump, está revirtiendo las acciones de distensión con Cuba adoptadas por Obama. Su proceder estaba anunciado desde su campaña electoral y fue reafirmado en Miami cuando Trump planteó su política hacia Cuba en un show montado con lo más reaccionario de la mafia cubano americana radicada en la Florida.

Las administraciones norteamericanas se han caracterizado en fabricar pretextos para iniciar agresiones contra los gobiernos que no son de su agrado. Ocurrió con la voladura del acorazado Maine para intervenir en nuestra guerra de independencia; en el incidente del Golfo de Tonkin  para la guerra contra Viet Nam; en la mentira de la tenencia de armas de exterminio masivo para la invasión a Iraq. Ahora la supuesta “agresión acústica” a funcionarios diplomáticos norteamericanos radicados en Cuba, sirve de pretexto para revertir los avances logrados en la normalización de las relaciones entre nuestros países.

Con la suspensión del otorgamiento de visas a ciudadanos cubanos las relaciones migratorias se llevan, a prácticamente, al nivel que existía antes de que en el gobierno del Presidente James Carter se crearan las secciones de Intereses. 

Estamos ante una situación de recrudecimiento de las medidas unilaterales contra Cuba, que no podemos pasar por alto. Ante ella el pueblo cubano sabrá enfrentar con la entereza y patriotismo que le han caracterizado en la defensa de su independencia, soberanía y derechos a lo largo de la historia.
  
La Sociedad Económica de Amigos del País reafirma que el Bloqueo es ilegal, es una violación del Derecho Internacional y de los derechos humanos de los cubanos, es inmoral, es cruel, viola toda ética en las relaciones entre las naciones. Los daños acumulados en las casi seis décadas que lleva implantado se elevan a 822 mil 280 millones de dólares USA, calculados al valor del oro tomando en cuenta su depreciación.

La Sociedad Económica de Amigos del País apoya al Gobierno Revolucionario en su decisión de presentar otra vez a consideración de la Asamblea General de las Naciones Unidas el proyecto de resolución que plantea la necesidad de suprimir el Bloqueo de EEUU contra Cuba y convoca a reforzar la solidaridad internacional con el pueblo cubano, víctima una vez más de las ambiciones neocolonialistas, imperialistas del gobierno de los Estados Unidos de América.


¡ABAJO EL BLOQUEO!
La Habana, 18 de octubre del 2017

“Año 59 de la Revolución”                        

Plantas proteicas renuevan la alimentación animal en Cuba




Orlando Corrales cultiva plantas forrajeras intercaladas dentro de plantaciones de banano, utilizando las hojas y tallos para el alimento de su ganado en la finca Jibacoa, delimitada por cercas vivas, en el sur de la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

LA HABANA,  (IPS) - A base de plantas proteicas, pastos y forrajes, el productor Orlando Corrales obtiene leche de vaca y cabra en una finca enclavada junto a una gran avenida de la capital cubana. “Aquí no usamos ningún pienso industrial”, asegura con orgullo.

La calma reina en la finca Jibacoa, de siete hectáreas, aunque muy cerca domina el ruido del incesante tráfico de la calzada de Boyeros, en la periferia sur de La Habana. En los establos, las vacas, cabras y ovejas comen una mezcla de varias plantas que Corrales siembra en sus terrenos poco fértiles, dedicados a la ganadería y los frutales.

“Con estas plantas se puede sustituir el pienso porque cuentan con un alto nivel de proteínas”, indicó a IPS el productor, que tiene, hasta en las cercas vivas que delimitan su finca, más de 15 variedades para nutrir a 32 cabezas de ganado vacuno, 36 de caprino y 54 de ovino, además de experimentar con la crianza de conejos y cuis (Microcavia australis).

A su manera, Corrales sigue la recomendación de especialistas para que pequeños ganaderos como él eleven de forma autónoma las producciones de carne y leche, dos alimentos que escasean en la mesa de las familias cubanas y clasifican entre los más caros en los mercados locales.

Entre varias causas, la poca disponibilidad de alimentos animales industriales, que se producen e importan en bajas cantidades en el país caribeño de economía en recaída, atenta contra el desarrollo ganadero y su consiguiente impacto en la seguridad alimentaria de la población de 11,2 millones de habitantes.

De ahí que centros estatales de investigación, el Ministerio de la Agricultura y productores como Corrales apuestan y promueven el uso de arbustos como la moringa (Moringa oleifera), morera (Morus) y tithonia (T. rotundifolia) para alimentar el ganado en pequeñas explotaciones y condiciones climáticas adversas.

“Muchas de estas plantas forrajeras estimulan la producción de leche en las hembras”, amplió Corrales, que en 2016 obtuvo 1.800 litros de leche de cabra, 6.000 litros de leche de vaca y tres toneladas de tubérculos, frutas y hortalizas. Adicionalmente, abastece a una tienda de jugos naturales y un punto de venta en un agromercado.

Gracias a capacitaciones recibidas y la experiencia acumulada, el ingeniero mecánico de formación hoy hace “un balance nutricional para los animales con estas plantas, sobre todo para las gestantes o en ordeño”. “Todo se muele en máquinas forrajeras y se mezcla con otros alimentos”, detalló.

“Tenemos moringa, tithonia, morera, los pastos híbridos ‘king grass’ y zacate. Intercalamos forrajes dentro de plantaciones como el plátano (banano), del que usamos las hojas y tallos para alimento animal. Esta es la sacha inchi (Plukenetia volubilis)”, mostró Corrales durante un recorrido por su parcela, que en 2008 obtuvo en usufructo del Estado.


El ganado es alimentado con una mezcla propia de plantas forrajeras, cultivadas en la finca Jibacoa, en el municipio Boyeros de la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“También cultivamos caña de azúcar, que no aporta muchas proteínas pero sí energía y buen sabor, piñón florido (‎Gliricidia sepium), marpacífico (Hibiscus rosa-sinensis), almácigo (Bursera simaruba), álamo (Populus)… tenemos un banco de semillas de estas plantas y mucha comida hasta para tiempos de sequía, que es fuerte”, describió.

Aunque le falta por explotar más los terrenos, cerrar ciclos productivos, incorporar el sistema semiestabulado de crianza y elaborar heno (hierba seca), el uso de pastos, forrajes y plantas proteicas por parte de este productor constituye una muestra de que es posible sustituir los tradicionales piensos mezclados o compuestos.

“Lo recomendable para el trópico es alimentar el ganado con más de 70 por ciento de pastos y forrajes locales y el resto de la proteína deficitaria se complementa con las plantas proteicas”, explicó a IPS el agrónomo Francisco García, presidente de la no gubernamental Sociedad de Producción de Pastos y Forrajes en La Habana.

Con resistencias por parte del campesinado, el ramo agrícola estableció en 2011 un programa para promover el uso de plantas proteicas y extender sus cultivos en el país. La más conocida por la población local es la moringa, a la que el líder revolucionario Fidel Castro (1926-2016) le dedicó varias de sus columnas de prensa.

Hasta en reuniones parlamentarias se ha analizado la deficiente producción local de alimento animal como un obstáculo para el despegue de las ofertas de carne y leche a la población. Identifican como la única experiencia exitosa a la producción porcina, que mantiene crecimientos sostenidos de 10.000 toneladas por año.

En 2016, en la isla caribeña se sacrificaron el equivalente a 338.000 toneladas de cerdo en pie, 167.000 toneladas de vacuno y 39.000 de aves, según cifras de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información que incluyen los patios caseros y parcelas.

La producción de leche de vaca fue de 594 millones de litros, por debajo de la demanda en este país de 11,2 millones de personas.

Varios rubros del agro cubano descendieron durante el primer semestre de 2017, respecto al mismo período del año anterior, por problemas acumulados de deficiencias y la severa sequía de 2014 a 2017. El panorama puede ser peor a finales del año, debido al azote del huracán Irma a la costa norte cubana en inicios de septiembre.

Actualmente se registran 3.979.700 cabezas de ganado vacuno, 56.700 bufalino, 2.376.000 ovino y 1.154.300 caprino.


Una empleada de la tienda de jugos El Framboyán sirve uno de fruta bomba. Sus jugos se elaboran con frutas cosechadas en Jibacoa, la cercana finca ubicada en Boyeros, en la periferia sur de La Habana, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“En Cuba tenemos que introducir productos alternativos que abaraten los costos de la producción animal, a fin de que sea sostenible”, indicó la investigadora Lourdes Lucía Savón, que se enfoca al estudio de otras maneras de nutrir localmente al ganado.

Resultados obtenidos por la científica cubana forman parte de la compilación lanzada en mayo en La Habana, titulada “Morera, moringa y tithonia en la alimentación animal y otros usos. Resultados en América Latina y el Caribe”.

“Estas especies son de rápido crecimiento y deben ser aprovechadas en el contexto cubano, donde hay tantos problemas con la carne”, planeó la bioquímica de formación. “Analizamos su uso y hacemos recomendaciones sobre la base del tracto digestivo del animal para evitar trastornos”, subrayó.

Savón valoró que los alimentos tradicionales a partir de “maíz y soja hacen que los animales crezcan más rápido” pero alertó de un problema poco conocido.

“Hoy se sigue la tendencia de importar pienso, que a veces tiene microtoxinas que causan trastornos en los animales”, reveló. “Con los productos alternativos los animales crecen más lento, pero se asegura localmente su disponibilidad y se garantiza la salud del ganado”, analizó en su diálogo con IPS.

La científica aclaró que los alimentos alternativos “son muy difíciles de llevar a nivel industrial”, por ello se aconseja su uso “en las medianas y pequeñas producciones”.

Por la importancia del tema, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acompaña los esfuerzos nacionales en ese sentido. Incluso apoyó la elaboración y publicación del libro donde participó Savón junto a otros colegas de Cuba, Ecuador y Venezuela.

“Se han hecho buenos trabajos científicos en América Latina y el Caribe en respuesta a la necesidad de encontrar bases forrajeras que aumenten la producción ganadera. Ese es un reto para todo el mundo”, remarcó a IPS el representante de la FAO en Cuba, Theodor Friedrich.
Editado por Estrella Gutiérrez

El “mal momento” de los ataques acústicos




LA HABANA. En el último mes diversos medios han dado una amplia cobertura a los acontecimientos relacionados con los supuestos ataques acústicos que ha sufrido un número indeterminado (23, oficialmente hablando) de diplomáticos de Estados Unidos destacados en su embajada en La Habana.

Al parecer, los problemas de salud comenzaron en noviembre de 2016 y también involucran a un diplomático canadiense. El gobierno cubano negó su participación en alguna acción de este tipo, mientras que varias agencias de Estados Unidos visitaron La Habana como parte de la investigación, y las autoridades cubanas han iniciado también sus propias pesquisas. Ninguna de las partes ha llegado a pruebas concluyentes sobre los autores y los medios usados en estos “ataques”. Pero esto ha sido suficiente para desatar otra crisis.

Las consecuencias inmediatas de este nuevo percance en las “relaciones” entre Cuba y Estados Unidos ya están a la vista. El gobierno de Estados Unidos decidió retirar al personal no esencial de su embajada en La Habana. De acuerdo a sus propias normas, emitió una advertencia a los ciudadanos norteamericanos para no viajar a Cuba, aduciendo razones de seguridad; y canceló indefinidamente la emisión de visas a ciudadanos cubanos en esa embajada. A esto siguió la exigencia de que Cuba retire una proporción similar de su personal en Washington, lo que ha dejado al consulado cubano con un solo funcionario.

Todo esto ha ocurrido sin que ni siquiera el gobierno estadounidense haya podido vincular a Cuba con los “ataques”, a la vez que se han esgrimido razones de seguridad y protección de la investigación en curso para impedir que los expertos cubanos realicen sus propias pesquisas a los afectados. Si en efecto, funcionarios de ese país y sus familiares han sufrido una afectación a su salud que se puede vincular a una acción deliberada de cualquier parte, sería un hecho profundamente preocupante y lamentable. Pero esto está todavía por demostrar.

Ahora bien, ¿quién se beneficia de esta situación? Un grupo muy pequeño y ultraconservador dentro de la comunidad cubanoamericana, especialmente aquellos que han hecho carrera y dinero para mantener una política que no solo ha fracasado, sino que ha impuesto sufrimiento y privaciones difíciles de ignorar al pueblo cubano, incluyendo a una parte de los que viven en Estados Unidos. Son ellos los que pretenden vender el malabarismo de que se puede ser rudo y castigar al gobierno cubano, mientras que el pueblo y uno de sus grupos predilectos, los dueños de negocios privados, seguirán prosperando. Falso.

¿Qué ha hecho posible que se retroceda tanto y tan fácilmente? Era conocido que la nueva administración norteamericana no seguiría la misma línea de la anterior en relación a Cuba. Ni siquiera hay elementos que sugieren que sigue un enfoque pragmático. Ni en las formas, ni en los hechos. No es cierto que los que se oponen al acercamiento están tomando ventaja de un hecho desafortunado. Esta administración nunca ha mostrado interés por mejorar los vínculos bilaterales, todo lo contrario. Si no hubiese sido esto, algo más hubiese servido como pretexto para dar marcha atrás. No se debe ser tan iluso en asuntos de este tipo.

En su momento se mencionaron diversos factores estructurales que darían cuenta del giro inexorable en las relaciones entre ambos países, como la emergencia de nuevos actores más moderados dentro de la comunidad cubanoamericana, la lejanía de la confrontación de la Guerra Fría, el creciente costo diplomático para Estados Unidos (sobre todo en América Latina), o las propias reformas en Cuba.

Ahora parece claro que lo verdaderamente decisivo fue un inquilino de la Casa Blanca llamado Barack Obama, dispuesto a navegar contracorriente y asumir el costo político de sus decisiones. Su osadía reveló que una mayoría visible en el público y el sector de negocios estadounidense está lista para acercarse a Cuba. Esto no podrá ser ignorado en lo adelante y es una ganancia neta de ese proceso.

Lamentablemente, ha sido muy fácil retroceder porque ese accidente que se llama “17 de diciembre” se construyó sobre un castillo de naipes. El precario marco que se creó para que los vínculos prosperaran introdujo tantos elementos de incertidumbre para unos y de sospecha para otros, que lo realmente logrado en el ámbito de los negocios y otras esferas ha sido insuficiente para impedir el retroceso. Esta es una gran lección. Las fuerzas que se oponen son tan poderosas, que no se puede ir por poco. Las movidas tácticas, incrementales, no van a permitir acabar con el embargo de Estados Unidos. Hoy parece más evidente que solo la comunidad de negocios en Estados Unidos tiene la fuerza necesaria para remover estas restricciones. Por otro lado, Cuba tiene que ser mucho más osada y sofisticada si aspira a remover uno de los obstáculos más formidables a su desarrollo.

Este nuevo escenario debería servir para que los decisores cubanos repiensen las bases sobre las que van a concebir la inserción de Cuba en el mundo actual. El intento de abrir el mercado norteamericano fue una buena jugada y continúa siendo una apuesta imprescindible para el progreso saludable de la nación cubana. Pero la impresión que queda es que no se sabía exactamente lo que se estaba buscando. Y mucho menos que había voluntad política para llevarlo hasta un punto de no retorno. No es cierto que Cuba deba esperar apaciblemente a que los del Norte hagan todas las jugadas. Los que se aferran a esto caen o son ignorantes o profesan un cinismo admirable.

¿Cuáles son los efectos previsibles en Cuba? Indiscutiblemente, la economía va a resentirse en este nuevo escenario. La combinación de los efectos de las medidas anunciadas el 16 de junio (todavía por implementar) y las recientes decisiones va a afectar al turismo internacional, el sector más dinámico en el panorama cubano desde 2014. El impacto en el mercado norteamericano es visible, aunque en la medida en que se disipe el efecto “Irma”, se podrá hacer una evaluación más a fondo del nuevo contexto.

A diferencia de otras actividades, esta vez sí hay una relación directa entre las grandes cifras y la prosperidad de no pocas familias cubanas. Y esto por dos razones. En primer lugar, el turismo siempre ha sido una actividad relativamente intensiva en fuerza de trabajo, con ramificaciones notables hacia las familias y las comunidades. Los nuevos tiempos también permitieron una creciente participación del sector privado, que complementó eficientemente la oferta de las empresas públicas. Además, el nuevo turismo es más urbano, muchas ciudades y pueblos han sido redescubiertos y potenciados, lo que ha permitido un contacto más estrecho entre el visitante y los nuevos negocios, y los flujos que se derivan de ello.

La disminución de los viajes de cubanos a Estados Unidos representa una amenaza al floreciente mercado entre fronteras, que ha permitido el aumento de la variedad y el volumen en el surtido de una amplia lista de productos de consumo individual, al igual que suministros al sector privado. Queda por ver el efecto indirecto en terceros, tanto visitantes como hombres de negocio. Pero la incertidumbre no es un buen ingrediente para las grandes iniciativas.

Todo esto llega en un momento delicado para la sociedad cubana. La economía está atravesando graves problemas en los frentes externo y doméstico. El estrés financiero no ha hecho sino aumentar en 2017. No sería raro que el PIB encadenara dos períodos consecutivos de caídas. Si bien nominalmente los ingresos por ventas de servicios médicos son todavía superiores, lo cierto es que el turismo ha sido la actividad exportadora más dinámica en los últimos tiempos.

Los escasos resultados de la reforma y el traspié con Estados Unidos necesitarían una aceleración de los cambios, y sobre todo un planteamiento más estratégico de los mismos. Pero el momento político lo hace desaconsejable, el riesgo es muy alto. Mucho de lo hecho desde 2010 se fundamentaba en una lógica racional: un contexto de progreso permitiría crear mejores condiciones para la entrada de una nueva generación de líderes cubanos. Lamentablemente, este no es el caso y las expectativas son máximas, especialmente para el pueblo cubano.

Otra vez la influencia de Estados Unidos se vuelve perversa para los acontecimientos en Cuba. El mayor perdedor es el pueblo cubano, incluyendo prominentemente a sus grupos más humildes, cuyas esperanzas de prosperidad se alejan todavía más. Los que tienen oídos, oigan.

Foto de portada: Ramón Espinosa / AP.

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